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sábado, 15 de enero de 2011

Las relaciones / Lección 4: para el 22 de enero de 2011 + recursos y descargas

Sábado 15 de enero

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Samuel 25; Efesios 4:1-3; 1 Pedro 3:9-12; Lucas 17:3, 4; 23:34; Santiago 5:16.

Para Memorizar: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” Mateo 7:12.

UN EXPERIMENTADO EVANGELISTA organizaba seminarios acerca del estrés como introducción a las reuniones evangelizadoras en las ciudades. En su encuesta, le pedía a la audiencia que enumerara cuatro o cinco factores que les causaban más estrés. Surgían varias categorías generales (salud, dinero, trabajo, relaciones, etc.). Antes de completarla, uno de los ayudantes vio que el orador ya había preparado antes unas transparencias para analizar las “relaciones” como la fuente número uno. Cuando le preguntaron, el pastor explicó que, por su experiencia, sabía que las malas relaciones siempre eran la causa primaria de estrés.

Sean problemas con el cónyuge, los niños, los jefes, los asociados en el trabajo, los vecinos, los amigos o los enemigos, la gente tiende a ser el principal generador de estrés. En contraste, cuando las relaciones son positivas, son una poderosa fuente de satisfacción. Esto parece ser igual en cualquier cultura. La gente nos hace felices o nos hace miserables.

Esta semana nos ocuparemos de las relaciones y de lo que la Biblia nos enseña acerca de ellas.


COMPLETAMENTE HUMILDE Y MANSO
Domingo 16 de enero

► Lee Efesios 4:1 al 3. ¿Por qué Pablo relaciona la humildad, la mansedumbre y la paciencia con las buenas relaciones y la unidad? Recuerda casos de tu experiencia en los que estas actitudes produjeron un impacto positivo sobre las relaciones.

► Lee 1 Samuel 25. ¿Qué podemos aprender de las acciones de Abigail y de David en situaciones tensas y difíciles?

La historia de David, Nabal y Abigail provee un ejemplo excelente de interacción social. David envió soldados a Nabal con un pedido razonable: “Hemos protegido a tus hombres y tu propiedad; danos lo que puedas encontrar” (1 Sam. 25:7, 8, paráfrasis del autor). Pero Nabal no conocía bondad ni diplomacia, sino que era un hombre rudo y perverso. Otras traducciones usan términos como áspero, grosero, descortés, intratable y tosco. Y él demostró estos rasgos ante los guerreros de David.

En contraste, nota la actitud de David. Aunque él tenía poder militar, su mensaje mostraba humildad, deseando que Nabal tuviera larga vida y buena salud, y presentándose como “tu hijo David” (vers. 8).

En cuanto a Abigail, se sugiere que era inteligente y hermosa. Nota su conducta: proveyó abundantes alimentos escogidos, corrió para apaciguar a David, se inclinó ante él como “tu sierva”, lo llamó “Señor mío” y le pidió perdón. Le recordó a David que era hombre de Dios, y que evitara el derramamiento innecesario de sangre.

Esta acción de Abigail, llena de tacto y humildad, cambió las intenciones de David. Alabó a Dios por enviarla a ella y la alabó por su buen juicio. Esta mediación efectiva salvó la vida de muchos hombres inocentes. David no necesitó derramar sangre, porque Nabal murió, probablemente de un problema cardíaco, víctima de su propio temor.

► Es fácil ser bondadoso con quienes nos gustan. Pero ¿qué sucede con los que no nos gustan? Piensa en aquellos que encuentras desagradables. ¿Cómo reaccionarían si mostraras una actitud mansa y humilde hacia ellos? Por la gracia de Dios, haz la prueba (recordando que no siempre eres un alma agradable y amable).


COMPENSANDO EL MAL CON BENDICIONES
Lunes 17 de enero

► ¿Cuál es el verdadero propósito de 1 Pedro 3:8 al 12? ¿Cómo puedes aplicar estos principios en tu propia vida?

Jesús superó el enfoque de “ojo por ojo” por el de volver la otra mejilla (Mat. 5:38, 39). Este era un concepto revolucionario, y todavía lo es hoy en muchas culturas y tradiciones. Incluso los cristianos contemporáneos raramente devuelven bien por mal. Pero Jesús sigue diciendo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29).

Una pareja con niños pequeños tenía un problema serio con sus vecinos. En varias ocasiones, y en tonos desagradables, estos vecinos les dijeron a los jóvenes padres cuán molesto era oír a los niños jugar en el patio. Se quejaban porque les molestaba esto y aquello. La joven pareja no apreciaba que le hablaran en tono severo y poco amable. Después de todo, ellos no estaban haciendo nada en contra de las reglas de la buena vecindad. Un día, cuando la familia cosechó manzanas de los árboles del terreno de atrás, la madre decidió darles a los vecinos dos pasteles de manzana recién horneados. Los vecinos aceptaron los pasteles alegremente. Ese sencillo acto produjo una diferencia en sus relaciones, probablemente porque nunca hubieran esperado algo así de la gente a la que habían estado molestando constantemente.

► ¿De qué modo David devolvió los ataques constantes de Saúl? 1 Sam. 24:4-6. ¿Qué nos indica esto acerca del carácter de David? ¿Cómo podríamos aplicar esta actitud en nuestra propia experiencia, si estamos teniendo problemas con alguien que también podría ser un “ungido del Señor”?

En 1 Samuel se registran cuatro ocasiones en las que David expresó que, para él, era inmoral levantar su mano contra “el ungido de Dios”. Aun cuando tuvo oportunidades de vengarse, repetidamente trató de acercarse y perdonar al Rey. David eligió una manera humilde y piadosa de tratar con alguien que no era bondadoso hacia él.

¿No deberíamos todos, en cada situación en que nos encontremos, procurar hacer lo mismo?


EL PERDÓN
Martes 18 de enero

Es posible aparentar una vida religiosa rica y significativa, y a la vez tener problemas serios de relaciones. Es un hecho de la vida que, a menudo, chocamos y nos causamos dolor unos a otros –y a veces, especialmente– en la iglesia. Por eso, cuán importante es aprender a perdonar.

► Lee Efesios 4:32. ¿Has estado aplicando esta verdad bíblica en tu vida? ¿A quiénes necesitas perdonar, y por qué es importante, para tu propio bien, que los perdones?

En años recientes, la profesión de aconsejamiento mira más positivamente la importancia de los principios espirituales para la salud mental. Durante décadas, la religión y la espiritualidad eran consideradas, por muchos psicólogos y consejeros, como una fuente implícita de culpa y temor. Ya no es así. Se reconoce que “terapias” como la oración, llevar un registro diario espiritual, la memorización de versículos bíblicos clave y la práctica del perdón ayudan a las personas a sobreponerse a perturbaciones emocionales. El perdón está entre las estrategias más calmantes, aun si la capacidad de perdonar y ser perdonado solo viene de Dios, por medio de un corazón transformado por él (Eze. 36:26).

► Lee Mateo 5:23 al 25; Lucas 17:3 y 4; y 23:34. ¿Qué se nos enseña también aquí acerca del perdón?

Algunas veces parece que el perdón es casi imposible de conceder. Pero ningún ser humano llegará alguna vez a soportar lo que Jesús cargó en términos de dolor y humillación: él, el Rey y Creador, fue degradado y crucificado injustamente por sus criaturas. No obstante, Jesús se interesó por cada uno lo suficiente como para implorar al Padre que las perdonara.

► Hay personas que hacen mal a otros sin comprender el dolor que están causando. Otras veces, la gente ofende porque está insegura o porque tiene problemas personales y busca alivio lastimando a otros. Percibir los problemas de otros ¿cómo nos ayuda a ofrecer el perdón? ¿Cómo podemos aprender a perdonar a quienes tratan de herirnos intencionalmente?


CONFESARSE MUTUAMENTE LOS PECADOS
Miércoles 19 de enero

► ¿Cómo interpretas la recomendación de Santiago de confesarse los pecados el uno al otro? Sant. 5:16. Medita en esto y ve cómo puedes aplicar su enseñanza en tu vida.

Los pecados contra mi prójimo requieren mi confesión a él/ella, con el fin de asegurar el perdón y restaurar la relación. También me responsabilizo por lo que hice, y espero la aceptación y el perdón. Por la gracia de Dios, un alma noble otorgará el perdón, sin importar el tamaño de la ofensa.

Además, el texto de Santiago ofrece grandes posibilidades de curación. Contar tus pecados, errores y transgresiones a alguien en quien confías, a un amigo cristiano piadoso, producirá sanidad emocional y aliviará la carga de pecado. Además, la confesión mutua profundiza las relaciones interpersonales. De hecho, la profesión de aconsejamiento está basada en el principio de que hablar es bueno para el alma. Aunque hay desórdenes mentales que necesitan tratamiento profesional, muchos sentimientos de angustia pueden ser aliviados si se hablan en los ámbitos de la iglesia y de la comunidad. Ciertos problemas son creados por el deterioro de las relaciones interpersonales: malentendidos, calumnias, celos, etc. Seguir el consejo de Santiago no solo aliviará la carga psicológica, sino también traerá fortaleza renovada para cambiar las conductas destructivas.

Sin embargo, vaya una palabra de precaución. Aunque revelarle a un amigo íntimo pecados cometidos puede traer mucho alivio, quedamos en una posición vulnerable. Existe el riesgo de que nuestro amigo revele la confidencia a otros, y esto es destructivo para las personas involucradas.

Más importante es que siempre confesemos nuestras transgresiones a Dios con plena confianza y con la seguridad del perdón. Lee 1 Pedro 5:7. Las relaciones defectuosas pueden traer temor y ansiedad, pero la ayuda más segura viene de Dios, que está dispuesto a llevar sobre sí todas nuestras preocupaciones, dejándonos con un genuino sentido de alivio por haber entregado nuestras cargas en sus manos.


EDIFICANDONOS MUTUAMENTE
Jueves 20 de enero

► Lee los siguientes textos, y pregúntate: ¿Por qué esto es tan importante, no solo para mí mismo, sino también para otros? Efe. 4:29; 1 Tes. 5:11; Rom. 14:19.

Pablo insta a la iglesia primitiva a evitar que las relaciones personales se deterioren en el “cuerpo de Cristo”. Se producen muchas dificultades cuando unos a otros se rebajan; esto hiere a toda la comunidad. Las personas que chismean y murmuran tienen problemas ellas mismas: sentimientos de inferioridad, un ansia de ser notadas, un deseo de controlar o de tener poder, y otras inseguridades. Estas personas necesitan ayuda para tratar con sus conflictos internos.

Sentirse bien con uno mismo ayuda a no estar involucrado en chismes ni calumnias. Como hijos de Dios, tenemos el privilegio de haber recibido la salvación (Sal. 17:8; 1 Ped. 2:9). Comprendiendo esto, el énfasis estará en edificar a otros. Podemos apoyar, a quienes tienen problemas personales, con palabras de ánimo y aprobación, enfatizar lo positivo de las cosas, humildad y una actitud gozosa.

Otra manera de ayudar es servir como mediadores en las relaciones. Jesús llamó a los pacificadores “bienaventurados” e “hijos de Dios” (Mat. 5:9), y Santiago dice que los pacificadores cosecharán “justicia” (Sant. 3:18).

► Lee Mateo 7:12. ¿Por qué esto es clave en todas las relaciones?

Este principio es muy valioso para las relaciones sociales. Al estar basado en el amor, es positivo, universal y está por encima de las leyes humanas. La Regla de Oro también produce beneficios prácticos para todos los involucrados.

Un agricultor chino estaba en su campo de arroz en las terrazas montañosas que miraban hacia el mar. Un día, vio el comienzo de un tsunami: el mar se retiró, dejando expuesta una gran parte de la bahía. Él sabía que el agua regresaría con fuerza, destruyendo todo en el valle. Pensó en sus amigos que se encontraban en el valle, y prendió fuego su arrozal. Sus amigos, de inmediato, corrieron montaña arriba para apagar el incendio, se salvaron del tsunami, y el deseo de ayudar a otros los salvó. La lección es clara.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 21 de enero

Lee Efesios 4:25 al 32 y subraya las palabras que tocan tu corazón más directamente. Reflexiona sobre todas las cosas que puedes hacer, con la ayuda de Dios, para mejorar tu relación con otras personas.

Las siguientes son porciones de una carta que Elena de White escribió en 1908 a un evangelista: “Tengo este mensaje del Señor para usted: Sea bondadoso en sus palabras, amable en sus acciones. Vigílese con cuidado, porque está inclinado a ser severo y autoritario, y a hablar con dureza [...]. Las expresiones duras entristecen al Señor; las palabras imprudentes hacen daño. Se me ha encargado que le diga: Sea amable al hablar; cuide sus palabras; no deje entrar la dureza en sus expresiones ni en sus ademanes. [...]

“Cuando su experiencia diaria sea la de uno que mira a Jesús y aprende de él, usted revelará un carácter sano y armonioso. Suavice sus manifestaciones, y no pronuncie palabras de condenación. Aprenda del gran Maestro. Las palabras de bondad y simpatía serán benéficas como una medicina. Y sanarán a las almas desesperadas. El conocimiento de la Palabra de Dios puesto en práctica en la vida tendrá un poder sanador y suavizador. La dureza de palabras no reportará nunca bendición ni a usted ni a ninguna otra alma” (OE 172, 173).

► Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cuánto te gusta chismear? Y aun si no lo haces tú mismo, ¿cuán ansioso y abierto estás a escuchar chismes de otros? ¿Por qué, en un sentido, eso es tan malo como que difundas chismes tú mismo? ¿Cómo puedes dejar de formar parte de lo que causa mucho dolor a otros?

2. El perdón puede ser muy difícil, especialmente cuando hemos sido heridos gravemente. ¿Cómo aprendes a perdonar a quienes no te piden perdón, que no se interesan en que los perdones y que podrían incluso burlarse de ello? ¿Cuál es tu responsabilidad en estos casos?

3. El abuso verbal y físico dentro de las familias es una realidad que produce mucho dolor a las personas y a los grupos. ¿Cuál debería ser la actitud cristiana para ayudar a prevenir este problema? ¿Cuál debería ser la recomendación cuando el perdón no produce ningún cambio en la conducta abusiva?

4. Piensa en tu vida ahora mismo. ¿Qué pasos puedes dar para mejorar tus relaciones? ¿Por qué la humildad, la confianza en Dios y un deseo de hacer lo correcto son tan importantes en ese proceso?




► RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS:

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí.
Edición auxiliar para Maestros (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Resumen de Estudio Alternativo / Walla Walla University (pdf), haciendo clic aquí.
Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para Pine-Knoll Publications & Sabbath School Ministries,
haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.


Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.



Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas"

Periodo: Trimestre 1 / enero-marzo de 2011
Autor: Dr. Julián Melgosa, es decano de la Escuela de Educación y Psicología de la Universidad de Walla Walla, Estado de Washington, Estados Unidos. Autor de los libros "Para Adolescentes y Padres", "¡Sin Estrés!" y "Para la Pareja"

Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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viernes, 15 de enero de 2010

Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo / Comentario de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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jueves, 14 de enero de 2010

Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo / Comentario de Doug Batchelor



Comentario hoy a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 9 de enero de 2010

Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo / Para el 16 de enero de 2010


Sábado 9 de enero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Salmo 139; Lucas 15:4-24; Juan 15:10, 11; Hebreos 11:16.

Para Memorizar: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).

El gozo y la alegría no son necesariamente lo mismo. La alegría es el resultado de circunstancias favorables; el gozo, en contraste, es el resultado de estar conectado a Jesús, la Vid Verdadera.

En Salmo 4:7, se contrastan el gozo y la alegría: “Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto”. La “alegría mayor” (el gozo), es el resultado de conocer y confiar en Dios; la alegría es un resultado de circunstancias agradables, tales como una cosecha abundante. El gozo interior es constante mientras confiamos en Dios; la alegría es tan impredecible como una cosecha. El gozo interior derrota el desánimo; la alegría lo cubre. El gozo interior es duradero; la alegría es temporaria.

El gozo es un deleite en la vida que cala más profundo que el dolor o el placer. Este tipo de gozo surge de percibir la presencia de Dios en nuestra vida, permitiéndonos elevarnos por sobre las circunstancias, y concentrarnos en la bondad y el amor de Dios. En el centro del gozo cristiano está el hecho de que Dios ha actuado y está actuando para salvar a los que confían en él.

El mandato de regocijarse (Fil. 4:4).
Domingo 10 de enero

Muchos creyentes permiten que las circunstancias los afecten y por ello su espiritualidad tiene altibajos. Para ellos, regocijarse parece irrazonable, aun imposible. Por eso el mandato es regocijarse “en el Señor” (Fil. 4:4).

No siempre podemos regocijarnos en nuestras circunstancias o en las de otras personas, porque pueden ser negativas. Sin embargo, podemos regocijarnos en el Señor, porque él es siempre bueno y nunca cambia.

Nuestra estabilidad espiritual está relacionada directamente con nuestro conocimiento de Dios y nuestro compromiso con él. Conocerlo nos ayuda a vivir por sobre nuestras circunstancias y nos proporciona estabilidad. Por eso los salmos fueron escritos en forma poética y se cantaban, de modo que el pueblo de Israel pudiera memorizar las Escrituras y cantar himnos a fin de profundizar su conocimiento de Dios. Conocerlo hace que todo lo demás sea menos importante.

Lee el Salmo 139; Romanos 8:28; y 1 Pedro 1:8 y 9. ¿Qué razones se dan aquí para que nos regocijemos? ¿Cómo podemos aprender a regocijarnos en estas promesas de Dios?

¿Necesitas otras razones para regocijarte? Regocíjate porque Dios nos salvó, nos adoptó, y prometió darnos una herencia en Jesucristo (Efe. 1:1-11). Cuando Cristo regrese, gozaremos de su presencia y de los lugares celestiales preparados para nosotros (Juan 14:2, 3). Hasta entonces, es un gozo saber que Dios promete suplir todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Además, tenemos el privilegio de servir a Aquel a quien amamos. Eso incluye compartir las buenas noticias con los perdidos, y animar a otros a que aumenten su amor y servicio a él. También es un gozo poder orar a Dios en cualquier momento (Heb. 4:15, 16). Finalmente, podemos gozarnos en saber que la muerte no tiene la última palabra (1 Cor. 15:54).

A pesar de estas promesas y de tantas razones que tenemos para regocijarnos, todos luchamos con la tristeza, el desánimo y el dolor. Estos son “hechos de la vida” ahora. Cualesquiera sean nuestras circunstancias, ¿cómo podemos aprender a encontrar el gozo que se nos ofrece en Cristo? ¿Qué elecciones estamos haciendo que podrían afectar el gozo que puede ser nuestro?

El gozo de Cristo.
Lunes 11 de enero

A fin de comprender plenamente el gozo cristiano, debemos considerar el estilo de vida, de Cristo lleno de gozo. ¿De dónde procedía su gozo? ¿Cuáles eran los principios según los cuales vivía?

¿Qué papel tiene el gozo en tres de las parábolas más populares que Jesús contó? ¿Cuál es el elemento común en las tres historias?

* La oveja perdida (Luc. 15:4-7)
* La moneda perdida (Luc. 15:8-10)
* El hijo pródigo (Luc. 15:11-24)

Estas tres parábolas nos dan una vislumbre del corazón de Dios. Es un corazón que está dispuesto a celebrar. Es el gozo puro de Dios, la alegría de alcanzar al perdido. No es extraño que, a pesar de las pruebas y los sufrimientos, Jesús fue ungido con gozo, porque él sabía que –por lo que realizaría– muchas personas se salvarían.

Considera la importancia de las palabras registradas en Hebreos 12:2, 3. Con oración piensa en las palabras: “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio”. Escribe algunos de los pensamientos que te vienen a la mente mientras meditas en el significado de estas palabras. ¿Cuál fue el gozo puesto delante de él? ¿Por qué la salvación de las almas perdidas es tan importante para Dios?

¿De qué modo puedes reconciliar la idea de que Jesús fue “varón de dolores, experimentado en quebranto” (Isa. 53:3) y no obstante, al mismo tiempo, fue un hombre de gozo? Escoge un problema específico de tu vida que te causa tristeza y dolor. ¿De qué modo, a pesar de esta tristeza, puedes experimentar por ti mismo la clase de gozo que experimentó Jesús?

Gozo en la obediencia (Juan 15:11).
Martes 12 de enero

Lee Juan 15:10 y 11. ¿Con qué está vinculando Jesús el gozo? ¿De qué modo, en un sentido práctico, funciona esto? Es decir, ¿por qué esto debería conducir al gozo?Lee Juan 15:10 y 11. ¿Con qué está vinculando Jesús el gozo? ¿De qué modo, en un sentido práctico, funciona esto? Es decir, ¿por qué esto debería conducir al gozo?

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Sal. 1:2).

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

No hay mayor gozo que el gozo de ser obediente a la voluntad de Dios. Aunque a algunos pueda parecerles que un énfasis en la obediencia a la ley de Dios sencillamente sirve para exasperar una conciencia ya culpable, el hecho es que la obediencia a la voluntad de Dios es liberadora.

Recuerda que fue la desobediencia lo que produjo guerra en el cielo, y trajo el pecado y la muerte a este planeta. Todo el dolor y el sufrimiento humanos son el resultado de que los hombres no siguieron la voluntad de Dios. Así que será la obediencia a la voluntad de Dios, por la fe, lo que nos ayudará a restaurar el gozo.

Lee Salmo 19:8; Jeremías 15:16; y Mateo 7:21 al 27. ¿De qué manera estos textos vinculan la obediencia con el gozo?

Si bien es claro que la Biblia enfatiza que no somos salvados por las obras, también es claro que las obras son un aspecto inseparable de lo que significa ser salvos. Las obras revelan al universo la realidad de nuestra salvación, la realidad de nuestro compromiso con Dios. Llamar a alguien legalista meramente porque esa persona se mantiene firme en obedecer la voluntad de Dios es, en un sentido real, caer en la trampa contra la cual nos advirtió Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

Lee Salmo 19:8; Jeremías 15:16; y Mateo 7:21 al 27. ¿De qué manera estos textos vinculan la obediencia con el gozo?

Si bien es claro que la Biblia enfatiza que no somos salvados por las obras, también es claro que las obras son un aspecto inseparable de lo que significa ser salvos. Las obras revelan al universo la realidad de nuestra salvación, la realidad de nuestro compromiso con Dios. Llamar a alguien legalista meramente porque esa persona se mantiene firme en obedecer la voluntad de Dios es, en un sentido real, caer en la trampa contra la cual nos advirtió Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

¿Cómo has experimentado por ti mismo el gozo que proviene de la obediencia? O, para hacer la pregunta en forma negativa: ¿cómo has experimentado el dolor y el sufrimiento que provienen de no obedecer al Señor?

Gozo en tiempos difíciles (Juan 16:33).
Miércoles 13 de enero

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Una creencia sostenida por mucho tiempo sugiere que si una persona está pasando por situaciones difíciles es porque esa persona debe estar haciendo algo malo o no tiene suficiente fe. ¡Qué forma imperfecta y fría de considerar a Dios! Jesús dijo claramente que en esta vida todos tendríamos dificultades, tanto los creyentes como los incrédulos. Por mucho que nos guste la historia de Daniel en el foso de los leones, el hecho es que la mayoría de los cristianos que fueron arrojados a los leones fueron destrozados por las bestias. Lo mismo es valedero para los tres hebreos que sobrevivieron al horno de fuego: la mayoría de los cristianos atados a la estaca realmente fueron quemados allí.

Lee Gálatas 6:9; Santiago 1:2 al 4; y 1 Pedro 1:6. ¿Qué esperanza, qué promesas podemos encontrar en estos versículos que podrían ayudarnos durante esos tiempos dolorosos?

Considera la posibilidad de que muchos creyentes hoy no tienen gozo sencillamente porque están centrados en sí mismos. Por reales que sean nuestros problemas, al concentrarnos únicamente en ellos solo los empeoramos en nuestras propias mentes. En realidad, tenemos razones para regocijarnos, no en nosotros mismos, sino en Dios.

Después de todo, ¿no dijo Dios que “aun vuestros cabellos están todos contados” (Mat. 10:30)? Piensa en la promesa implícita en esas palabras. Si, sabiendo que nuestra seguridad está en Jesús, tratáramos de ayudar a otra persona durante nuestros tiempos de prueba, sabríamos que la conmiseración propia puede ser transformada en gozo por un sencillo acto de la voluntad. “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos” (Job. 42:10).

No importa con qué estás luchando ahora, sal a ayudar a alguien que, tal vez, está pasando también por un momento difícil. Seguramente conoces una persona que necesita ayuda, ánimo, apoyo. ¿De qué manera el hecho de sobrellevar la carga de otro puede aliviar la tuya?

Gozo duradero (Heb. 11:24, 25).
Jueves 14 de enero

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:24, 25). ¿Qué principios de la vida cristiana se encuentran en estos versículos? (Ver también Luc. 9:23; Hech. 14:22; Fil. 1:29.) ¿Cómo podemos vincular estos versículos con la promesa de gozo? (Ver Heb. 11:16; 1 Ped. 1:6-8).

La decisión de Moisés de dar la espalda al trono de Egipto no fue políticamente correcta. Podría haber decidido quedar en Egipto y ser el siguiente Faraón. Podría haber racionalizado que esa era la voluntad de Dios para él. Después de todo, no habría sido difícil dado que porque, a menudo, hay muchas “buenas” razones para tomar una decisión equivocada.

Piensa en la última vez que tomas una decisión equivocada basado en “buenas” razones. ¿Qué lecciones duras aprendiste?

Mientras que el gozo proviene de saber que estamos haciendo la voluntad de Dios, las consecuencias inmediatas a menudo pueden ser difíciles y dolorosas. Creer que cuando aceptamos a Jesús y obedecemos su Palabra todos nuestros problemas desaparecerán puede conducirnos a la desilusión. Llegar a ser un cristiano devoto no asegura obtener dinero, fama e influencia. Cada año miles de personas son perseguidas, y algunas de ellas martirizadas, por su fe en Cristo.

Al fin, nuestra esperanza, nuestra salvación, todo tiene que depender de algo más grande que este mundo, mayor que lo que este mundo ofrece. Cuán vital es que, no importa lo que nos está sucediendo, nos concentremos en lo que Jesús ha hecho por nosotros y lo que él nos ha prometido. De otro modo, no tenemos otra cosa que lo que este mundo nos ofrece y, como bien sabemos todos, lo que nos ofrece puede ser muy amargo.

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 15 de enero

“Es el deber de los cristianos convencer al mundo de que la religión de Cristo desviste el alma del ropaje de la pesadez y el luto, y la viste con gozo y alegría. Los que reciben a Cristo como un Salvador que perdona el pecado son vestidos con sus vestiduras de luz. Él quita sus pecados y les imparte su justicia. Su gozo es completo.

“¿Quién tiene más derecho que los cristianos de cantar himnos de regocijo? ¿No tienen ellos la expectativa de ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial? ¿No es el evangelio buenas noticias de gran gozo? Cuando se aceptan libre y completamente las promesas de Dios, el brillo del cielo entra en la vida” (Elena G. de White, A Call to Medical Evangelism and Health Education, p. 26, la cursiva fue añadida).

Preguntas Para Dialogar:

1. Recorre la Biblia y concéntrate en las vidas de algunos personajes bien conocidos. ¿Cuánto gozo piensas que experimentaron? ¿Qué en cuanto a Noé, a Abrahán, o a José? ¿A Daniel, a David, o a Jeremías? ¿A Pablo o Juan el Bautista? ¿Qué podemos aprender de sus experiencias, tanto las buenas como las malas, acerca de lo que realmente es el gozo cristiano?

2. ¿Cuáles son algunas maneras terrenales de ser “feliz”? ¿Cuán buen resultado producen? ¿Qué has aprendido acerca de las maneras terrenales de alcanzar la felicidad? ¿Son todas ellas malas, o pueden y deben tener su lugar en nuestras vidas?

3. ¿Cuánta felicidad, o aun gozo, podríamos o deberíamos esperar en esta vida, incluso como un cristiano que vive con el conocimiento del infinito amor de Dios? Es decir, cuando a nuestro alrededor vemos enfermedad, sufrimiento y muerte, y cuando sabemos que muchas almas se perderán eternamente, ¿cuánta alegría deberíamos tener? ¿No es una especie de egoísmo regocijarnos en nuestra buena suerte mientras sabemos que otros perecerán?

4. ¿Por qué cuanto más centrados en nosotros mismos estamos, tanto más miserables tendemos a ser? ¿Por qué la esperanza y la promesa de vida eterna en una tierra totalmente nueva es tan vital para toda nuestra experiencia cristiana? ¿Qué tendríamos sin ella? ¿Cuán importante es, entonces, que la mantengamos siempre ante nosotros? Después de todo, aun si lo pasamos bien aquí en este mundo, esta vida no durará. De modo que, en última instancia, ¿cuán satisfactoria podría ser?



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo / Notas de Elena de White


Sábado 9 de enero.

En esta vida seremos tentados y probados. Los amigos pueden traicionarnos y los enemigos, inspirados por Satanás, pueden causarnos dolor. Pero volvamos al Todopoderoso para recibir fortaleza. Encontraremos consuelo y tierna simpatía.

Cristo se interpone entre nosotros y las dificultades que parecen formidables. Las llamas y la inundación quedan detrás de él. Exaltémoslo con nuestra voz y nuestro canto y permitamos que la melodía de nuestra gratitud y adoración se eleven al cielo en una vida de servicio.

Mantengámonos animados, llenos de fe, esperanza y valor. Elías estaba sujeto a las mismas pasiones que nosotros, pero el Señor era su fortaleza; oraba con fervor y el Señor escuchaba sus súplicas. Mantengamos nuestra confianza en Cristo bajo cualquier circunstancia. Permitamos que él sea el primero, el último y el mejor en todas las cosas. Eduquemos nuestra lengua para alabarlo y exaltarlo no solamente cuando nos sintamos gozosos y alegres, sino en todo momento (The Youth's Instructor, enero 10, 1901).

¿Cuál era el gozo de Cristo? El gozo de salvar a los perdidos. Dice el profeta: "Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho" (Isaías 53:11). Por ese gozo soportó la cruz despreciando la vergüenza. Su sufrimiento, su agonía, su muerte, fueron considerados como nada para que las almas fueran rescatas del pecado. Dondequiera que un alma se convierte y se acerca a Jesús, produce un tremendo gozo en el cielo. Toda alma que es arrancada de las garras de Satanás es ofrecida como un precioso regalo a Jesús, quien considera que no ha sufrido y muerto en vano, y nuevamente hay gran gozo en el cielo porque el perdido ha sido hallado; el que estaba muerto en delitos y pecados, ahora está vivo. Y Cristo desea que nosotros también podamos gozar del mismo gozo: un gozo profundo, rico, completo y permanente; el gozo que surge de los triunfos de la cruz de Cristo (Review and Herald, marzo 21, 1893).

El mandato de regocijarse (Fil. 4:4).
Domingo 10 de enero

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" (Filipenses 4:4).

Al cristiano le es concedido el gozo de reunir rayos de luz eterna del trono de la gloria, y de reflejarlos no solamente en su propio sendero, sino sobre la senda de las personas con quienes se asocia. Al hablar palabras de esperanza y aliento, de alabanza agradecida y de bondad alegre, puede esforzarse por hacer mejores a quienes lo rodean, por elevarlos, por mostrarles el cielo y la gloria por encima de todas las cosas terrenales, por guiarlos en la búsqueda de las realidad eternas, la herencia inmortal y las riquezas imperecederas.

"Regocijaos en el Señor siempre -dice el apóstol- Otra vez digo: ¡Regocijaos!" Dondequiera que vayamos, deberíamos llevar una atmósfera de esperanza y alegría cristianas; entonces los que se encuentran sin cristo verán un atractivo en la religión que profesamos; los no creyentes observarán la consistencia de nuestra fe. Necesitamos tener una visión más clara del cielo, la tierra donde todo es gloria y felicidad. Necesitamos conocer más acerca de la plenitud de la bendita esperanza. Si constantemente nos estamos "regocijando en la esperanza", seremos capaces de hablar palabras de estímulo a las personas con quienes no encontramos. "La palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!" (Proverbios 15:23). Las almas perecen debido a la falta de una labor personal (Exaltad a Jesús, p. 238).

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" ¡Oh, si pudiéramos escuchar más alabanzas a Dios procedentes de corazones agradecidos! Necesitamos cristianos que vivan constantemente a plena luz del sol, y que en toda circunstancia alaben al Señor. Con toda la esperanza y la seguridad que hallamos en las promesas de Cristo, ¿cómo podemos ser infelices?
No hay excusa ni justificación para que el cristiano esté descontento. Nunca causen la impresión de que están desilusionados con la senda que Cristo les ha trazado.

Nuestro caracteres deben concordar con la imagen de Cristo. Debemos someternos a la ley de Dios en hechos y en verdad. Entonces podrá demostrar por medio de nosotros las bendiciones que se reciben cuando se obedecen los principios de su Palabra. El Rey del cielo está dispuesto a reconocer al alma más humilde que le sirve aquí (Cada día con Dios, p. 304).

Orad, orad ferviente y sin cesar, pero no os olvidéis de alabar a Dios. Incumbe a todo hijo de Dios vindicar su carácter. Podéis ensalzar a Jehová; podéis mostrar el poder de la gracia sostenedora. Hay multitudes que no aprecian el gran amor de Dios ni la compasión divina de Jesús. Miles consideran con desdén la gracia sin par manifestada en el plan de redención. Todos los que participan de esa gran salvación no son inocentes al respecto. No cultivan corazones agradecidos. Pero el plan de la redención es un tema que los ángeles desean escudriñar; será la ciencia y el canto de los redimidos a través de las edades sin fin de la eternidad. ¿No es digno de reflexión y estudio cuidadoso ahora? ¿No alabaremos a Dios con corazón, alma y voz por sus "maravillas para con los hijos de los hombres" (Salmo 107:8)? (Recibiréis poder, p. 336).

El gozo de Cristo.
Lunes 11 de enero

Cristo tenía siempre el resultado de su misión. Su vida terrenal, recargada de penas y sacrificios, era alegrada por el pensamiento de que su trabajo no sería inútil. Dando su vida por la vida de los hombres, iba a restaurar en la humanidad la imagen de Dios. Iba a levantarnos del polvo, a reformar nuestro carácter conforme al suyo, y embellecerlo con su gloria.

Cristo vio "del trabajo de su alma" y fue "saciado". Vislumbró lo dilatado de la eternidad, y vio de antemano la felicidad de aquellos que por medio de su humillación recibirían perdón y vida eterna. Fue herido por sus transgresiones y quebrantado por sus iniquidades. El castigo que les daría paz fue sobre él, y por sus heridas fueron sanados. Él oyó el júbilo de los rescatados, que entonaban el canto de Moisés y del Cordero. Aunque había de recibir primero el bautismo de sangre, aunque los pecados del mundo iban a pesar sobre su alma inocente y la sombra de indecible dolor se cernía sobre él, por el gozo que le fue propuesto, escogió sufrir la cruz y menospreció la vergüenza (¡Maranata: El Señor viene!, p. 314).

Cristo, "Habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse a la diestra del trono de Dios" (Hebreos 12:2). Murió en la cruz como sacrificio para el mundo, y mediante ese sacrificio nos llega la bendición más grande que Dios nos puede conceder: el don del Espíritu Santo. Todos los que aceptan a Cristo pueden recibir ese don.

El mundo caído es el campo de batalla del mayor conflicto que el universo celestial y los poderes terrenales pueden presenciar. Es el teatro donde se enfrentan los poderes del bien y del mal; la lucha entre el cielo y el infierno. Y cada ser humano es parte de este conflicto; nadie puede quedar neutral; todos deben decidir si aceptar o rechazar al Redentor del mundo; si estar con él o contra él. Cristo invita a todos los que se reúnen bajo su estandarte a ser fieles soldados en este conflicto para que puedan heredar la corona de la vida y para llegar a ser adoptados como hijos e hijas de Dios. A todos los que participen de su humillación y sufrimientos les promete la mayor recompensa: un lugar en el reino celestial.

La cruz del Calvario desafía a todo poder terrenal e infernal, y por fin acabará por eliminar a cada uno de ellos. La cruz es el centro de toda autoridad, y de ella toda autoridad procede. Es el gran centro de atracción, porque en ella Cristo entregó su vida por la raza humana. Este sacrificio fue ofrecido con el propósito de restaurar al hombre a su perfección original; sí, y más aún: fue ofrecido para concederle una completa transformación del carácter, y hacerlo más que vencedor. Los que por intermedio de la fuerza de Cristo vencen al gran enemigo de Dios y el hombre, en las cortes celestiales ocuparán una posición superior a la de los ángeles que nunca han caído (General Conference Bulletin, abril 1, 1899).

Gozo en la obediencia (Juan 15:11).
Martes 12 de enero

"Estas cosas os he hablado, ara que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (S. Juan 15:11).

Como cristianos no se nos requiere que andemos con caras largas, suspirando y quejándonos como si no tuviéramos un Salvador ni una esperanza; esa actitud no glorifica a Dios. Él desea que andemos jubilosos, alabando su nombre, mostrando alegría en nuestro rostro y gozo en nuestro corazón. Nuestra esperanza debe brindarnos más felicidad que cualquier placer que el mundo pueda ofrecer, y eso debe mostrarse en nuestra actitud.

¿Por qué no sentirnos plenamente gozosos cuando tenemos la seguridad de que podemos participar de todas las provisiones y promesas que nuestro Salvador ha hecho en su palabra? Podemos creer en su promesa y saber que su gracia y su poder están a nuestra disposición. Él nos ha dado plena seguridad de que cumplirá lo que ha prometido.

Podemos gozarnos constantemente por su presencia en nosotros. No necesitamos estar de rodillas todo el tiempo, pero podemos en todo momento pedir su gracia, aun mientras caminamos por la calle o realizamos nuestros deberes cotidianos. Cuando nuestros pensamientos se dirigen hacia él, nos impartirá abundantemente su gracia pues ha prometido: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (S. Mateo 7:7) (Sermons and Talks, t. 2, p. 293).

La obediencia plena y completa nunca produce lamentos, dudas o incertidumbre, sino plenitud de gozo (Review and Herald, abril 12, 1898).

La voluntad de Dios se expresa en los preceptos de su sagrada ley, y los principios de esta ley son los principios del cielo. Los ángeles que allí residen no alcanzan conocimiento más alto que el saber la voluntad de Dios, y el hacer esa voluntad es el servicio más alto en que puedan ocupar sus facultades.

En el cielo no se sirve con espíritu legalista. Cuando Satanás se rebeló contra la ley de Jehová, la noción de que había una ley sorprendió a los ángeles casi como algo en que no habían soñado antes. En su ministerio, los ángeles no son como siervos, sino como hijos. Hay perfecta unidad entre ellos y su Creador. La obediencia no es trabajo penoso para ellos. El amor a Dios hace de su servicio un gozo. Así sucede también con toda alma en la cual mora Cristo, la esperanza de gloria. Ella repite lo que dijo él: "Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón" (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 93, 94).

Gozo en tiempos difíciles (Juan 16:33).
Miércoles 13 de enero

Nuestro carácter debe formarse aquí en la tierra, y Dios nos probará y examinará colocándonos en situaciones que requerirán fortaleza, pureza y nobleza del alma, con perfecta paciencia y plena confianza en el Salvador crucificado. Nos enfrentaremos a fracasos, aflicción y severas pruebas que Dios permite para purificarnos y refinarnos como se purifica el oro y la plata, a fin de que su pueblo pueda presentarle una ofrenda en justicia.

La cruz de Cristo está cubierta de vituperio e infamia, pero es la única esperanza de vida y elevación para el ser humano. Nadie puede comprender el misterio de la piedad mientras se avergüence de llevar la cruz de Cristo. Nadie puede discernir y apreciar las bendiciones que Cristo ha comprado a un precio infinito para él, a menos que esté dispuesto a sacrificar gozosamente todos los tesoros terrenales para llegar a ser su seguidor. Cada sacrificio hecho por Cristo enriquece al dador y cada sufrimiento soportado en su querido nombre incrementa el gozo y la recompensa inmortal en el reino de la gloria (Confrontation, p. 93).

Siempre que el hombre procure ponerse en armonía con Dios, sabrá que la afrenta de la cruz no ha cesado. Principados, potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, todos se alistan contra los que consienten en obedecer la ley del cielo. Por eso, en vez de producirles pesar, la persecución debe llenar de alegría a los discípulos de Cristo; porque es prueba de que siguen los pasos de su Maestro.

Aunque el Señor no prometió eximir a su pueblo de tribulación, le prometió algo mucho mejor. Le dijo: "Como tus días serán tus fuerzas"."Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad". Si somos llamados a entrar en el horno de fuego por amor de Jesús, él estará a nuestro lado, así como estuvo con tres fieles en Babilonia. Los que aman a su Redentor se regocijarán por toda oportunidad de compartir con él la humillación y el oprobio. El amor que sienten hacia su Señor dulcifica el sufrimiento por su causa...

Por las pruebas y persecuciones se revela la gloria o carácter de Dios en sus elegidos. La iglesia de Dios, perseguida y aborrecida por el mundo, se educa y se disciplina en la escuela de Cristo. En la tierra, sus miembros transitan por sendas estrechas y se purifican en el horno de la aflicción. Siguen a Cristo a través de conflictos penosos; se niegan a sí mismos y sufren ásperas desilusiones; pero los dolores que experimentan les enseñan la culpabilidad y la desgracia del pecado, al que miran con aborrecimiento.

Siendo participantes de los padecimientos de Cristo, están destinados a compartir también su gloria (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 29, 30).

Gozo duradero (Heb. 11:24, 25).
Jueves 14 de enero

La opinión prevaleciente en algunas clases de la sociedad, de que la religión no favorece el logro de la salud o de la felicidad en esta vida, es uno de los errores más perniciosos. La Sagrada Escritura dice: "El temor de Jehová es para vida; y con él vivirá el hombre, lleno de reposo; no será visitado de mal". "¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien? Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y has el bien; busca la paz, y síguela". Las palabras de la sabiduría "son vida a los que las hallan, y medicina a toda su carne" (Proverbios 19:23; Salmo 34:12-14; Proverbios 4:22).

La verdadera religión pone al hombre en armonía con las leyes de Dios, físicas, mentales y morales. Enseña el dominio de sí mismo, la serenidad y la templanza. La religión ennoblece el intelecto, purifica el gusto y santifica el juicio. Hace al alma participante de la pureza del cielo. La fe en el amor de Dios y en su providencia soberana alivia las cargas de ansiedad y cuidado. Llena de regocijo y de contento el corazón de los encumbrados y los humildes. La religión tiende directamente a fomentar la salud, alargar la vida y realzar nuestro goce de todas sus bendiciones. Abre al alma fuente inagotable de felicidad.

¡Ojalá que todos aquellos que no han escogido a Cristo se dieran cuenta de que él tiene algo que ofrecerles que es mucho mejor de lo que ellos buscan! El hombre hace a su propia alma el mayor daño e injusticia cuando piensa y obra en forma contraria a la voluntad de Dios. No se puede hallar gozo verdadero en la senda prohibida por aquel que sabe en qué consiste lo mejor, y procura el bien de sus criaturas. El sendero de la transgresión lleva a la miseria y a la perdición; pero los caminos de la sabiduría "son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz" (Proverbios 3:17) (Patriarcas y profetas, pp. 649, 650).

Cuando las pruebas viene sobre nuestras vidas, cuando las nubes oscurecen el horizonte, cuán pronto olvidamos que Jesús es nuestro Salvador, que detrás de las nubes está brillando el Sol de Justicia, que los ángeles están muy cerca de nosotros, preservándonos del mal. Yo deseo decir al desesperado: Mira y vive. Espera en Dios, pues sobre la cruz del Calvario fue ofrecido un completo sacrificio por ti. Jesús es el amigo del pecador, el Redentor del pecador. Eterna alegría, una vida de felicidad sin mengua, aguarda a quien entrega todo a Cristo. Vuelve los ojos de ti mismo a Jesús, quien está intercediendo ante el trono de Dios en tu favor. Escucha sus palabras, "Venid a mí, y yo os haré descansar". "Y al que a mí viene, no le echo fuera" (S. Mateo 11:28; S. Juan 6:37). Apodérate de las promesas de Dios con la mano de la fe. Aprópiate de esas bendiciones para ti mismo, no en algún tiempo futuro, sino hoy (En lugares celestiales, p. 262).



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

Editor: Clifford Goldstein

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Lección 3: El fruto del Espíritu es gozo / Edición para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". Juan 16:33.

Enseña a tu clase a:

Saber reflexionar sobre la verdad de que el gozo es producto de hacer la voluntad de Dios.
Sentir gratitud y alegría en todas las circunstancias.
Hacer: desarrollar una influencia positiva en las relaciones personales y sociales.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: El gozo de vivir para Cristo

A. El compañerismo con Jesús nos proporciona inmensos recursos para sobreponernos a cada dificultad y circunstancia. ¿Cómo accedemos a estos recursos en nuestra propia vida?
B. ¿Cómo podemos regocijarnos siempre en las experiencias difíciles?
C. ¿De qué modo el concentrarnos en nuestros problemas, independientemente de Dios, los hace peores?
D. ¿De qué maneras podemos proporcionarle gozo a Dios? ¿Cómo podemos permitirle a Dios que mantenga vivo en nosotros su don del gozo?

2. Sentir: Practicar una actitud de alabanza

A. ¿De qué modo la gratitud, el agradecimiento y la alabanza nos traen gozo?

3. Hacer: Vivir el gozo

A. ¿De qué forma la alabanza agrada a Dios y le da honra?
B. ¿Cómo el sentirnos amados por Dios contribuye a nuestro gozo?
C. ¿De qué modo obedecer a Dios nos hace gozosos?
D. Las expresiones de alabanza y de gratitud promueven la salud mental y física. Como clase, enumeren tres maneras de expresarle gozo a Dios.

Resumen: El gozo viene por hacer la voluntad de Dios. La obediencia nos lleva a estar en armonía con las leyes de la vida. La gratitud y la alegría por la salvación inspiran gozo. Expresar gozo en las relaciones sociales y personales ensalza nuestra fe ante otros, y actúa para animarlos; esto honra a Dios.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El gozo es la reacción lógica ante el amor y el cuidado de Dios, como se manifiesta en lo que Cristo hizo y sigue haciendo en nosotros, y por nosotros.

Solo para los maestros: En esta lección nos concentramos en el gozo como un fruto del Espíritu. Reflexiona sobre la diferencia entre la felicidad (reacción a circunstancias positivas) y el gozo. Enfatiza que si confiamos en Dios y tenemos un sentido consistente de gratitud hacia él, el gozo será un resultado natural.

¿Cuán feliz eres tú? De acuerdo con las mejores investigaciones, 50 por ciento de tu capacidad para tener sentimientos positivos puede ser genético. Entre el 10 y el 15% puede ser atribuido a la situación socioeconómica, condición marital, salud, ingresos, y factores similares. El resto, de un 35 a un 40%, es el resultado de “variaciones no explicadas”. En resumen: la felicidad es algo que te ocurre –o deja de ocurrir–, tal vez antes de que hayas nacido. El gozo cristiano es algo enteramente diferente. Dios quiere dártelo, tengas o no “genes felices”. Permite que el gozo del Señor sea tus “variaciones no explicadas”. (Ver “Felicidad”)

Analiza con tu clase: Se puede alegar que la mayor parte de la actividad humana tiene la intención última de producir “felicidad”. ¿Qué falta en la mayoría de estos esfuerzos?

Considera: ¿De qué modo el gozo cristiano es la reacción natural ante la seguridad y la estabilidad que provienen del amor incondicional de Dios por nosotros?

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Enfatiza que la Biblia indica que Dios quiere que encaremos la vida cristiana con una actitud de gozo. Ayuda a tus alumnos a comprender lo que es el gozo bíblico, y lo que no es. Enfatiza especialmente que ser una persona gozosa no siempre significa que uno está exteriormente alegre en todo momento, aunque la expresión externa de gozo tiene su lugar.

Comentario de la Biblia

En el Nuevo Testamento, las palabras que principalmente suelen traducirse como “gozo” o “gozoso” son jára y jáiro, respectivamente. Jára se refiere al estado externo de estar gozoso o de regocijarse, mientras que jáiro se refiere a un estado sereno, de gozo interior. Estas palabras, como nuestra palabra “gozo”, no necesariamente tienen una connotación espiritual, aunque solo Dios puede proveer el gozo interior constante que tiene el cristiano. La principal diferencia objetiva entre el gozo cristiano y el gozo genérico o felicidad es aquello por lo que se regocija el cristiano. Este puede estar siempre gozoso, sabiendo que lo que causa su regocijo es constante e invariable.

I. Gozo externo (Repasa con tu clase Sal. 98:6; Sant. 5:13).

Las personas en la Biblia eran demostrativas. Cuando sentían gozo o alegría por algo, no eran tímidas para expresarlo. No solo los diversos autores bíblicos no lo desaprueban, sino que lo estimulan. Algunas veces hasta lo ordenaron. Por ejemplo, Salmo 98:4 dice que toda la humanidad y la naturaleza deben cantar al Señor. Para evitar cualquier malentendido, el salmista especifica los diferentes instrumentos musicales sonoros que se pueden usar para hacerlo: trompetas, cuernos, liras.

También es importante el hecho de que el salmista llama a la naturaleza a alabar a Dios haciendo lo que ella hace de todos modos; el mar brama, por ejemplo. Para el cristiano debería ser igual. No necesitamos que se nos diga que nos regocijemos. ¿Cómo podríamos no hacerlo?

La Biblia también indica que es completamente apropiado expresar el gozo en circunstancias positivas. Además de los muchos casos en los cuales personajes importantes se regocijaron en tiempos de buena fortuna, Santiago 5:13 nos dice que, si estamos contentos, deberíamos entonar cantos de alabanza. Aquí está el concepto clave: sé gozoso; regocíjate en las buenas circunstancias, pero recuerda de dónde vienen. Recuerda que aunque sean agradables, no son lo único ni lo principal. El Dios que te las dio es lo importante, y él estará allí también en las circunstancias adversas, así como está en las buenas.

Considera: Los dos pasajes que estamos examinando asocian el gozo con una reacción de adoración a Dios, ya sea por ser Dios, o a causa de cosas específicas que puede haber hecho por nosotros en nuestras vidas. ¿Debería estar señalada toda adoración por el gozo? ¿Debería todo gozo ser expresado como adoración?

II. Gozo interior (Repasa con tu clase Ecl. 3:1-4; Juan 16:33; Rom. 12:15; 1 Ped. 1:6).

En psicología, un síntoma de sicosis es el “afecto inapropiado”, o mostrar una emoción equivocada en una situación dada. Por ejemplo, reírse nerviosamente al describir a alguien que fue abusado de niño. La verdad es que hay situaciones en la vida que no pueden ser afrontadas con sonrisas, risas, o música alegre. La misma Biblia que nos dice “regocijaos siempre” también nos dice que hay “tiempo de llorar, y tiempo de reír” (Ecl. 3:4). En otras ocasiones, puede ser más apropiado apreciar con toda calma y serenidad lo que sucede.

Para el cristiano, lo que todas estas situaciones tienen en común es que nuestras vidas están edificadas sobre el sólido fundamento de la obra concluida por Dios en nuestro favor en el pasado, su presencia continua en nuestras vidas, y lo que sabemos que Dios hará en lo futuro. Por lo tanto, cualquier cosa que las circunstancias actuales demanden de nosotros, podemos enfrentar la vida con un sentido básico de gozo.

Considera: De acuerdo con la Biblia, ¿cuándo es apropiado lamentarse? (Ver Mat. 5:4; Sant. 4:8, 9).

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Enfatiza que mientras el gozo, como tal, no es la meta central del viaje cristiano, ciertamente es inseparable de él. Donde está Cristo, también encontramos gozo. Y ese gozo es la garantía que nos da Dios de que nos acompañará a través de cualquier situación en que el mundo nos coloque.

Preguntas para reflexionar:

1. Juan Crisóstomo, un padre de la iglesia del siglo IV, señaló que en ninguna parte de la Biblia tenemos evidencias de que Jesús específicamente se sonrió o se rió. Siendo esto así, ¿qué certeza bíblica tenemos que Jesús mismo era un Hombre gozoso? ¿De qué modo exhibió este gozo de Dios, en su vida y la de otras personas? (Ver Mat. 9:14-16; 11:18.)

2. De acuerdo con la Biblia, ¿qué hace que el cristiano esté gozoso? (Ver. Sal. 40:8.)
3. ¿Cómo sugiere la Biblia que enfrentemos las dificultades que por lógica humana podrían hacernos perder nuestro gozo o “felicidad”? (Ver Luc. 6:22; Rom. 8:28; Fil. 4:4.)

Aplicaciones a la vida:

1. Filipenses 4:4 puede verse como un mandato para regocijarse. Si hemos de suponer que el gozarse está basado en las emociones, ¿cómo se nos puede mandar a regocijarnos más de lo que se nos pudiera mandar a sentir cualquier otra emoción? Si no es así, ¿qué está tratando de decir el autor?

2. Aunque no se nos puede mandar necesariamente a sentir gozo, podemos adoptar hábitos y actitudes que harán más fácil encarar la vida con regocijo. ¿Cuáles podrían ser algunos de estos hábitos y actitudes?

3. ¿De qué modo el pueblo de Israel exhibió su gozo en el Señor? ¿Qué podemos aprender de estos modos de expresión, y cómo podemos adaptarlos a nuestro contexto cultural?

4. ¿Cómo pueden las Escrituras ayudarnos a cultivar nuestra capacidad para el gozo cristiano?

Muchas personas tienen temor de testificar a otros, o encuentran que es una experiencia desagradable o atemorizadora. ¿Cómo puede una comprensión correcta del gozo cristiano hacer más fácil y más cómodo el compartir nuestra fe con otros? ¿Cómo puede un sentido contagioso de gozo hacer que otros sean más receptivos a nuestro mensaje?

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: El cristiano encuentra gozo en aquello que agrada a Dios. Enfatiza que al procurar cosas que agradan a Dios, nos permitimos experimentar un sentido más duradero y verdadero de felicidad. Las siguientes actividades pueden ayudar a transmitir esto.

1. Decide pasar por lo menos una tardecita o una noche durante la semana próxima haciendo algo por otros. Visita a algún vecino que está solo; participa en un comedor popular como voluntario, o realiza algún otro trabajo comunitario; participa en alguna actividad cívica, tal como una reunión de vecinos. Asiste a la reunión semanal de oración o de estudio bíblico de tu iglesia. Comienza tu propio estudio de la Biblia, solo o con otros. Las posibilidades son interminables. Piensa en cómo te sientes después de hacer esto, y compara con la forma en que te sentías cuando te permitiste caer en la inercia, por ejemplo, de mirar televisión. ¿Cómo te sientes contigo mismo? ¿Cómo crees que Dios se siente acerca de ti? Recuérdalo. Hazlo otra vez. Dale a tu clase un informe de todo esto.

2. Resuelvan como clase realizar algún proyecto comunitario de servicio, aunque sea sencillo. Por ejemplo, poner avisos en diversos lugares del vecindario de la iglesia, solicitando comida no perecedera para ser retirada la semana próxima. Luego, reúnanse para tener una comida sencilla juntos. Analicen cómo los hizo sentir esto.



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

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