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martes, 4 de mayo de 2010

Lección 6: Fe y curación / Comentario de Doug Batchelor



Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD".
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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sábado, 1 de mayo de 2010

Lección 6: Fe y curación / Para el 8 de mayo de 2010


Sábado 1 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 3:8-10; Salmo 118:6; Proverbios 17:22; Mateo 6:27-34; Hebreos 13:6; 1 Juan 4:18.

Para Memorizar: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isa. 26:3).

CONVENCIDO DE QUE ERA VÍCTIMA de un hechizo, un paciente fue al médico con síntomas no relacionados con ninguna enfermedad o ningún síndrome conocidos. El médico puso delante del paciente dos tubos de vidrio, uno lleno con agua oxigenada y el otro con agua pura, aunque ambos parecían exactamente idénticos. Sacó sangre del paciente, y la mezcló con el agua oxigenada. La mezcla, de inmediato, comenzó a burbujear y a chisporrotear, por lo cual el paciente creyó que era la obra del hechizo.

El médico luego le dio al paciente una sencilla inyección salina, diciéndole que eso quebraría el hechizo. Después de un tiempo breve, le sacó sangre y la mezcló con el agua corriente en el otro tubo. No hubo burbujeo ni chisporroteo, “prueba” de que el hechizo se había quebrado. El paciente salió sintiéndose curado, y trajo a todos sus amigos al médico, para ser “curados” también.

Este estudio muestra, de hecho, cuán poderosa es la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo, que será parte de lo que estudiaremos esta semana.

Un vistazo a la semana: La fe y la confianza en la bondad del Señor pueden tener efectos muy positivos sobre la salud.


El factor temor
Domingo 2 de mayo

Durante un tiempo, los que miraban la televisión en los Estados Unidos vieron un programa llamado “El factor Temor”, en el que los participantes eran puestos en diferentes situaciones de temor: desde estar en un pozo lleno de escorpiones o de ratas, hasta caminar dentro de un edificio incendiado, todo para ver cómo afrontaban el temor.

Pero, no hace falta fabricar temor. La vida misma está llena de situaciones que nos hacen sentir miedo. Un filósofo británico del siglo XVII, Thomas Hobbes, afirmaba que el temor era el factor principal y motivador de la vida humana, y que los seres humanos creamos gobiernos con el propósito de protegernos de aquellos que nos harían daño. No importa quiénes seamos, dónde vivamos, cuán seguros nos sintamos, todos afrontamos cosas que nos hacen sentir temor.

El temor, sin embargo, no siempre es malo.

¿Cuáles son algunas formas en las que el temor puede ayudar a protegernos? En realidad, ¿a qué cosas realmente deberíamos temer?

El temor es una emoción natural, que nos ayuda a enfrentar el peligro y a sobrevivir. Este sentimiento (o instinto) es necesario en un mundo sujeto a accidentes, crímenes, enfermedad, terrorismo y guerra.

¿Qué podemos aprender acerca del temor en la primera mención de él en la Biblia? Gén. 3:8-10.

Por cierto, en este mundo hay muchos factores que nos hacen temer. Pero, a menudo tememos cosas que nunca ocurren. El temor es una emoción que produce mucho estrés, que puede perjudicar seriamente nuestros cuerpos. Es decir, el temor no se limita solo a lo que hace a nuestras mentes; también puede tener efectos muy dañinos sobre la salud física. La pregunta, entonces, debería ser: ¿Cómo hemos de hacer frente al temor?

¿Cuáles son tus temores? ¿Cómo han afectado tu vida? ¿Cómo puedes aprovechar mejor las promesas de Dios al tratar con cosas que te hacen tener miedo?


Un hombre le dijo al universo
Lunes 3 de mayo

Un hombre le dijo al universo:

- Señor, yo existo.

- Sin embargo –le contestó el universo–, ese hecho no me genera un sentido de obligación”.–Stephen Crane.

Lee el poema de arriba. ¿Qué mensaje transmite? ¿Cómo deberíamos nosotros, como cristianos adventistas, diferir, en cuanto al concepto de nuestro lugar en el universo, con la idea presentada por ese poema? ¿Cuál es la razón principal para esa diferencia?

Piensa por un momento: imagina que no hubiera Dios, ni Creador, ni Poder divino que nos haya creado. Imagina que somos lo que mucha gente dice que somos: simios altamente avanzados, nada más; simplemente, seres que surgieron en un universo sin Dios, un universo que no se interesa en absoluto en nosotros. Imagina que estuviéramos a merced de fuerzas ciegas que no tienen interés ni preocupación por nosotros ni por nuestro bienestar. ¿Qué clase de mundo sería ese?

Pero, eso no es lo que creemos como cristianos. Creemos que Dios nos creó, nos sostiene y nos cuida. Por eso, más que todas las demás personas, nosotros tenemos razones para poder hacer frente a los temores y las pruebas que afligen a toda la humanidad.

Lee cuidadosamente los siguientes textos. ¿Qué esperanza y consuelo, aun en medio de tiempos llenos de temor, puedes obtener de ellos? Sal. 118:6; Prov. 3:5, 6; Luc. 12:6, 7; Rom. 8:38, 39; Heb. 13:6; 2 Tim. 1:7; 1 Juan 4:6.

No hay dudas: aun como cristianos que creemos en Dios, afrontamos un mundo aterrador, un mundo en el que cualquier cosa puede ocurrir. Con nuestro conocimiento de Dios, sin embargo, tenemos un contexto que nos ayuda a comprender mejor el mundo como un todo y nuestro lugar en él.

Y así, idealmente, podemos tener esperanza y consuelo aun en medio de los tiempos más difíciles. Esto no significa que no afrontaremos cosas malas, o cosas que pueden causarnos temor. En cambio, significa que tenemos un fundamento firme sobre el cual afrontar y tratar esos temores.


El poder de la fe
Martes 4 de mayo

“El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Prov. 17:22). ¿Qué nos indica este texto acerca del vínculo entre la mente y el cuerpo?

Un niñito yacía moribundo en el hospital cuando su maestro lo visitó y le dio tareas escolares para hacer. “Aquí, Miguel”, le dijo, “hay lecciones sobre verbos y adverbios. Haz lo mejor que puedas”. En realidad, el maestro sentía la inutilidad de todo eso ya que el niño parecía estar muy letárgico, resignado a la muerte. No obstante, muy pronto el niño tuvo un vuelco notable. Todo cambió, y ahora parecía en camino a la recuperación. Cuando le preguntaron por qué los deberes escolares parecían haberlo cambiado tanto, él contestó: “El maestro no iba a darle a un moribundo un trabajo con adverbios y verbos, ¿verdad?”

El vínculo entre la mente, las actitudes y el cuerpo es muy potente. Aunque la ciencia no entienda completamente cómo funciona, ella sabe que el vínculo está allí, y que puede producir una gran diferencia en nuestra salud general.

Y aquí la fe en Dios, la confianza en su amor y en su bondad, puede marcar una enorme diferencia. ¡Cuánto más fácil es tener menos estrés cuando conoces la realidad del amor de Dios y de su cuidado por ti! Los estudios en todo el mundo han mostrado que la fe religiosa trae consigo claros beneficios para la salud; que los que creen en Dios viven más tiempo, sufren menos depresión y tratan mejor los eventos traumáticos. Y, aunque no podemos olvidar el poder milagroso de Dios para darnos curación, eso no es necesariamente lo que siempre ocurre. En cambio, la paz, la seguridad, la esperanza que la fe da al creyente puede producir actitudes mentales que impactarán para bien de la salud. Un corazón alegre puede ser, realmente, como una medicina, y aún mejor, porque muy a menudo los medicamentos pueden producir efectos secundarios perjudiciales.

Lee Mateo 6:27 al 34. ¿Qué nos está enseñando Jesús? ¿Cómo podemos aplicar estas palabras a cualquier factor que nos esté causando temor y preocupación? ¿Hay alguno de esos temores que sea demasiado grande para que el Señor lo maneje? ¿Hay alguien que esté más allá del alcance amante de Dios? ¿Cómo puedes aprender a entregar estos temores al Señor y tener la paz que él promete?


Agotamiento por estrés
Miércoles 5 de mayo

Lee Romanos 15:13. ¿Cómo puedes aprender a reclamar estas promesas? ¿Qué actitudes o acciones te están impidiendo que lo hagas?

El estrés es uno de los desafíos más grandes a la salud que afrontamos, no solo en los grandes traumas de la vida, sino también en la vida diaria, por las presiones que tenemos.
Los médicos informan que hasta el noventa por ciento de los pacientes vienen con quejas relacionadas con el estrés. La ciencia enseña que, cuando estamos estresados, liberamos ciertas hormonas que pueden afectar a varios órganos y, con el tiempo, esos órganos pueden debilitarse, haciéndose más susceptibles a la enfermedad. El estrés puede liberar adrenalina, que acelera el corazón, y hasta produce palpitaciones. Algunas hormonas del estrés hacen que los vasos sanguíneos se constriñan, provocando hipertensión. El estrés puede inducir respiraciones rápidas y superficiales, y hasta hiperventilación. Puede alejar la sangre del estómago, provocando problemas digestivos. Puede causar un aumento de la glucosa en la sangre, que puede conducir a la diabetes. También tiene un impacto negativo sobre el sueño, que a su vez puede tener un efecto negativo sobre nuestra salud general. Se ha mostrado que el estrés también afecta en forma negativa nuestro sistema inmune, la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra la enfermedad.

La lista podría seguir y el punto debería ser claro: necesitamos aprender a manejar el estrés y la tensión. Aquí es donde la fe en Dios puede tener un lugar muy importante, porque saber y experimentar por uno mismo la realidad del amor de Dios puede ser un gran calmante, que reduce el estrés y las consecuencias negativas sobre la salud que a menudo lo siguen.

Ser religioso no es toda la respuesta. Lo más importante es tener una relación personal con Jesús, conociendo por nosotros mismos su amor y su cuidado. Esto se logra por la lectura diaria de su Palabra, mediante la oración (hablar con el Señor como si fuera un amigo), y por la contemplación de su carácter como lo revelan la naturaleza y la Escritura. ¿Cuánto tiempo pasas tratando de conocer al Señor por ti mismo? ¿Podrías necesitar, tal vez, pasar más tiempo con tu Señor y Hacedor?


La fe y las curaciones milagrosas
Jueves 6 de mayo

Gran parte del ministerio de Jesús involucró curaciones milagrosas: los enfermos, los ciegos, los moribundos, aun los muertos, fueron todos sanados gracias a su poder sobrenatural. En muchos casos, la fe fue un prerrequisito para la curación misma (Mat. 9:2, 22, 28, 29; 15:28).

Pero, en algunos casos, la incredulidad impidió la curación, como en Nazaret (Mat. 13:58; Mar. 6:5, 6). En un caso, cuando los discípulos no fueron capaces de realizar una curación, Jesús dijo que la causa había sido su incredulidad (Mat. 17:14-20).

El hecho de que la fe sea un componente muy importante en estas curaciones milagrosas ha hecho que algunos crean que si falla un intento de sanar por medio de la oración es por una falta de fe de la persona enferma. No obstante, esto es una comprensión muy superficial y falsa de la fe y la curación.

Lee los siguientes textos en los que Jesús sanó milagrosamente a diferentes personas. ¿Qué nos indican los textos acerca de la fe de aquellos que fueron sanados? ¿Qué lecciones podemos obtener de estos ejemplos? Mat. 12:9-13; Luc. 13:11-13; 14:2-4; 22:47-52.

En ninguno de estos textos se menciona la fe de los que fueron sanados. Esto no es para disminuir el lugar de la fe en la curación milagrosa, sino solo para mostrar que la fe expresada no siempre es un componente vital.

El hecho es que no comprendemos por qué en algunos casos vemos una intervención sobrenatural del Señor para la curación. En otros casos, la curación viene por procesos naturales, en los que podemos creer que la mano de Dios está obrando en favor del enfermo por ese medio. Y siempre existen aquellos casos en los que, por razones que no entendemos, la curación no se produce aunque hemos orado pidiendo que sucediera. Sin embargo, las buenas noticias son que, aun en estos últimos casos, todavía podemos confiar en el amor, la misericordia y la bondad de Dios.

¿Cómo podemos aprender a confiar en el Señor y en su amor por nosotros, aun cuando las oraciones que ruegan por salud y curación no resultaron como hubiéramos deseado?


Para Estudiar y Meditar
Viernes 7 de mayo

“En la ciencia verdadera no puede haber nada que sea contrario a la Palabra de Dios, porque ambas tienen el mismo Autor. Un entendimiento correcto de ambas siempre confirmará que están en armonía la una con la otra” (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 269. Ver también El ministerio de curación, p. 367). Al comprender esto, deberíamos buscar la ayuda de Dios mediante la verdadera ciencia, que es una revelación de sus leyes naturales. Si tienes acceso al Handbook of Seventh-day Adventist Theology, lee las páginas 751 al 783.

“La simpatía que existe entre el espíritu y el cuerpo es muy grande. Cuando uno está afectado, el otro responde. La condición de la mente tiene mucho que ver con la salud del organismo. Si el espíritu está libre y feliz, con la conciencia de que hace lo recto y con la satisfacción de proporcionar felicidad a los demás, nacerá una alegría que reaccionará sobre todo el organismo, induciendo a la sangre a circular más libremente y a tonificar todo el cuerpo. La bendición de Dios es sanadora; y los que benefician abundantemente a los demás sentirán en su corazón y en su vida esa bendición prodigiosa” (JT 1:179; CMC 359, 360).

“Todos deseamos respuestas inmediatas y directas a nuestras oraciones, y estamos dispuestos a desalentarnos cuando la contestación tarda, o cuando llega en una forma que no esperábamos. Pero Dios es demasiado sabio y bueno para contestar siempre a nuestras oraciones en el plazo exacto y en la forma precisa que deseamos. [...] Los sucesos que prueban nuestra fe son para nuestro bien, pues denotan si nuestra fe es verdadera y sincera, y si descansa en la Palabra de Dios sola, o si, dependiente de las circunstancias, es incierta y variable. La fe se fortalece con el ejercicio” (MC 176).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cuál es el lugar de la ciencia médica en la curación de un cristiano? El buscar salud y curación en la ciencia médica, ¿significa que no tenemos fe en Dios? Compara tu respuesta con la de los demás en la clase.

2. ¿Cuál ha sido tu experiencia personal con respecto al vínculo entre tus actitudes y emociones y tu salud física? ¿Qué aprendiste de tu propia experiencia que podrías compartir con otros, para ayudarlos a usar mejor el poder de la mente para beneficiar al cuerpo?

3. ¿Conoces a alguien en tu iglesia que está enfermo y necesita curación? ¿Cómo pueden tú o tu clase ayudar a esa persona en el proceso de curación?




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 6: Fe y curación / Notas de Elena G. de White.


Fe y curación
Sábado 1 de mayo

"Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:5, 6).

Debemos pelear cada día y cada hora la buena batalla de la fe. Encontraréis muchas pruebas, pero si las soportáis pacientemente, os refinarán y purificarán, ennoblecerán y elevarán espiritualmente... Están por sobrevenir dificultades muy grandes al mundo, y los instrumentos de Satanás están agitando intensamente los poderes infernales para que produzcan sufrimiento, desastre y ruina. Su obra consiste en acarrear toda la desdicha posible sobre los seres humanos. La tierra es el escenario de su acción, pero es mantenido bajo control. No puede ir más lejos de lo que el Señor le permite.

¡Oh, cuán bondadoso es nuestro Señor! "No te desampararé, ni te dejaré" (Hebreos 13:5). "He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida" (Isaías 49:16). "No os dejaré huérfanos" (Juan 14:18). El que pide, recibirá el Espíritu Santo. Pensemos que Dios está más dispuesto a darnos el Espíritu Santo, que los padres a conceder buenas dádivas a sus hijos. Entonces, alegrémonos y gocémonos. No miremos el trabajo infernal de los poderes de las tinieblas hasta que fallen la esperanza y el ánimo. Jesús vive, y debemos dejar que nuestra fe penetre la oscuridad... repose en la luz y se regocije en la luz del Sol de Justicia (A fin de conocerle, p. 286).


El factor temor
Domingo 2 de Mayo

No es el trabajo lo que degrada a la gente y la lleva a vivir entre los miserables de la sociedad: es el pecado. A Adán, puro e inocente, y recién creado por la mano divina, le fue dado un trabajo, y ese trabajo no lo degradaba. Mientras realizaba su obra, nunca pensaba en esconderse de Dios sino todo lo contrario: tan pronto como sentía su presencia en el jardín se apresuraba para acortar la distancia entre él y su Hacedor y ¡qué preciosa comunicación tenía con él! Pero después de haber pecado, el temor lo hacía pensar que cada sonido que escuchaba era la presencia del Creador, a quien no quería ver, sino trataba de esconderse de él. "Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Y díjole: ¿Quien te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mande no comieses?" Esa era la razón: había desobedecido el mandato divino y la luz que lo rodeaba como un manto, había desaparecido; se sentía desnudo y tenía temor de encontrarse con Dios. El pecado es la única desnudez, la única degradación, la única deshonra que podemos conocer. Es la única cosa que puede hacemos sentir temor de encontramos con Dios (Review and Herald, 26 de enero, 1897).

La paciente perseverancia en el bien hacer la llevará desde este mundo de dolor y contienda a la gloria y la honra de la vida eterna. Si Dios mora en usted y está por .encima de usted, no tiene nada que temer. La Biblia es una luz para los que están en tinieblas. Frente a la perspectiva de una inmortalidad bendita mantenida en reserva para los que perseveran hasta fin, encontrará un poder elevador y una fortaleza que va a necesitar para resistir el mal. Manténgase firme en la hora de prueba y obtendrá finalmente una corona inmarcesible.

Necesita dirección de lo alto. Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar. Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras. Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza. Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente él encontraría oídos para oír y un brazo para salvar.

No se conoce un solo caso en que Dios haya ocultado su rostro para no oír las súplicas de su pueblo. Cuando todo otro recurso falló, él fue siempre un pronto auxilio en cada emergencia (Cada día con Dios, p. 194).


Un hombre le dijo al universo
Lunes 3 de mayo

El Señor conoce las estratagemas de Satanás para engañar y desanimar, pero mediante Cristo ha declarado su poder para salvar. Cristo es quien intercede por todos los que quieren llegar a Dios para reclamar sus promesas y su pacto. Satanás trata de presentar a Dios como un juez riguroso, sin amor ni misericordia, para que los seres humanos piensen que son demasiado pecadores para solicitar el perdón. Por eso nuestro Salvador, en el lenguaje más sencillo, nos asegura que Dios es un Padre lleno de misericordia y compasión, y que él mismo se conmueve por nuestras debilidades y pruebas porque fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Habiendo conocido plenamente las tentaciones y engaños del enemigo, puede decirle a sus hijos lo que pueden esperar, y a la vez puede prometerles su ayuda en todo aquello que les pueda sobrevenir. Entiende nuestras dificultades y pesares; ninguna exclamación de dolor o de angustia pasa inadvertida para el corazón de Cristo. Con tierna simpatía nos recuerda que si Dios se ocupa de un pequeño pajarillo que vuela de rama en rama y sabe cuando uno de ellos cae a tierra, ¡cuánto más se ocupará de nosotros! "Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos" (Mateo 10:31) (Signs of the Times, 1º de agosto, 1900).

El amor de Cristo por sus hijos es tan fuerte como tierno. Es un amor más fuerte que la muerte, pues él murió por nosotros. Es un amor más verdadero que el de una madre por sus hijos. El amor de la madre puede cambiar, pero el amor de Cristo es inmutable. "Por lo cual estoy seguro", dice Pablo, "de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni 10 presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38,39).

En cada prueba tenemos consolación eficaz. ¿No se conmueve nuestro Salvador al comprender nuestras debilidades? ¿No ha sido tentado en todo como nosotros? ¿Y no nos ha invitado a llevarle cada prueba y perplejidad? Entonces no nos aflijamos por las cargas de mañana. Valerosa y alegremente llevemos las cargas de hoy. Hoy tenemos que tener confianza y fe. No estamos invitados a vivir más que un día a la vez. Quien da fortaleza para hoy, dará fortaleza para mañana (En lugares celestiales, p. 269).

En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre. Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio. Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad. Si nuestra salvación dependiera de nuestros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de uno que endosa todas las promesas. Nuestro asimiento de él puede parecer débil, pero su amor es como el de un hermano mayor; mientras mantengamos nuestra unión con él, nadie podrá arrancarnos de su mano (Los hechos de los apóstoles, p. 441).


El poder de la fe
Martes 4 de mayo

Si el espíritu se siente libre y feliz, debido a la buena conciencia y a la satisfacción que se experimente al hacer felices a los demás, se crea un sentimiento de alegría que se reflejará en todo el organismo, con lo que mejorará la circulación de la sangre y se tonificará el cuerpo. La bendición de Dios es un poder sanador, y los que son pródigos en beneficiar a los demás, recibirán esta maravillosa bendición en el corazón y en la vida…

La buena conciencia es la mejor medicina para el cuerpo y la mente enfermos. La bendición especial de Dios en la forma de salud y fuerza reposa sobre quien la recibe.

La obra de hacer el bien beneficia al dador y al beneficiario. Si nos olvidamos de nosotros mismos al interesarnos por los demás, ganaremos una victoria sobre nuestras debilidades. La satisfacción que recibiremos al hacer el bien contribuirá enormemente a restablecer el tono saludable de la imaginación. El placer de hacer el bien anima la mente y se transmite por todo el cuerpo (Meditaciones matinales 1952, p. 154).

La relación que existe entre la mente y el cuerpo es muy íntima. Cuando la primera está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas de las enfermedades que padecen los hombres son resultado de la depresión mental. Penas, ansiedad, descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad, desconfianza, todo esto menoscaba las fuerzas vitales, y lleva al decaimiento y a la muerte.

La enfermedad es muchas veces originada y reagravada por la imaginación. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar bien si pensaran que lo están...

El valor, la esperanza, la fe, la simpatía, el amor: todas estas cosas fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma.

El agradecimiento, la alegría, la benevolencia, la confianza en el amor y en el cuidado de Dios, son otras tantas incomparables salvaguardias de la salud.

Se debería mostrar el poder de la voluntad, y la importancia del dominio propio, tanto en la conservación como en la recuperación de la salud, el efecto depresivo y hasta ruinoso de la ira, el descontento, el egoísmo, o la impureza, y, por otra parte, el maravilloso poder vivificador que se encuentra en la alegría, la abnegación, y la gratitud.

Hay en la Escritura una verdad fisiológica que necesitamos considerar: "El corazón alegre es una buena medicina".

Los verdaderos principios del cristianismo abren ante todos nosotros una fuente de inestimable felicidad.

Deberíamos cultivar un estado de ánimo alegre, optimista y apacible; porque nuestra salud depende de ello (Dios nos cuida, p. 51; Meditaciones matinales 1952, p. 155).


Agotamiento por estrés
Miércoles 5 de mayo

"Y el Dios de toda esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo" (Romanos 15: 13).

El Señor ha resuelto que cada alma que obedezca su Palabra recibirá de su gozo, y paz, y su constante poder protector. Tales hombres y mujeres se encuentran siempre cerca de Cristo, no solamente cuando se arrodillan para orar en su presencia, sino cuando desempeñan las obligaciones de la vida. Jesucristo les preparó una morada a su lado, donde la vida se ha purificado de todo lo grosero y desagradable. Mediante esta continua comunión con Cristo, aquéllos se convierten en colaboradores suyos en el curso de su vida.

No hay palabras que puedan describir la paz y el gozo que posee el que toma a Dios por la palabra. Las aflicciones no lo perturban; los desprecios no lo hieren. Ha crucificado el yo. Día tras día sus obligaciones se vuelven más oprimentes, las tentaciones más fuertes, las aflicciones más penosas; sin embargo, no vacila, porque recibe fortaleza equivalente a su necesidad.

Los que están aprendiendo a los pies de Jesús, ciertamente ejemplifícarán el carácter de Cristo con su conducta y conversación... Su experiencia cristiana se destaca no por el bullicio y la excitación, sino por su gozo contenido y reverente. Su amor por Cristo es una fuerza tranquila y apacible, aunque predominante. La luz y el amor del Salvador que mora en ellos se revela en todas sus palabras y acciones (Meditaciones matinales 1952, p. 52).

Si pensáramos más en Jesús y habláramos más de él y menos de nosotros mismos, tendríamos mucho más de su presencia. Si moráramos en él, estaríamos tan llenos de paz, fe y valor, y tendríamos una experiencia tan victoriosa que relatar cuando asistiéramos a la reunión, que otros se sentirían animados con nuestro testimonio claro y robusto con Dios. Cuando estos preciosos agradecimientos, dados en alabanza de la gloria de su gracia, van respaldados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible, que redunda en la salvación de las almas.

El lado alegre y brillante de la religión estará representado por todos los que se consagran a Dios diariamente. No deberíamos deshonrar a nuestro Señor con el relato triste de aflicciones que parecen deplorables. Todas las pruebas que se reciben como agentes educadores producirán gozo. Toda la vida religiosa constituirá una experiencia edificante, elevadora, ennoblecedora, fragante con buenas palabras y obras. El enemigo está muy contento de tener almas deprimidas y tristes; desea que los no creyentes obtengan una impresión equivocada acerca del efecto de nuestra fe. Pero Dios quiere que la mente viva en un nivel superior. Su deseo es que cada alma triunfe mediante el poder sustentador del Redentor (Exaltad a Jesús, p. 243).

Cuando recibimos a Cristo como huésped permanente en el alma, la paz de Dios que sobrepuja a todo entendimiento guardará nuestro espíritu y nuestro corazón por medio de Cristo Jesús. La vida terrenal del Salvador, aunque transcurrió en medio de conflictos, era una vida de paz. Aun cuando lo acosaban constantemente enemigos airados, dijo: "El que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada". Ninguna tempestad de la ira humana o satánica podía perturbar la calma de esta comunión perfecta con Dios (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 18, 19).


La fe y las curaciones milagrosas
Jueves 6 de mayo

En la Palabra de Dios encontramos instrucción respecto a la oración especial para el restablecimiento de los enfermos. Pero el acto de elevar tal oración es un acto solemnísimo, y no se debe participar en él sin la debida consideración. En muchos casos en que se ora por la curación de algún enfermo, lo que llamamos fe no es más que presunción.

Muchas personas se acarrean la enfermedad por sus excesos. No han vivido conforme a la ley natural o a los principios de estricta pureza. Otros han despreciado las leyes de la salud en su modo de comer y beber, de vestir o de trabajar. Muchas veces uno u otro vicio ha causado debilidad de la mente o del cuerpo. Si las tales personas consiguieran la bendición de la salud, muchas de ellas reanudarían su vida de descuido y transgresión de las leyes naturales y espirituales de Dios, arguyendo que si Dios las sana en respuesta a la oración, pueden con toda libertad seguir sus prácticas malsanas y entregarse sin freno a sus apetitos. Si Dios hiciera un milagro devolviendo la salud a estas personas, daría alas al pecado (El ministerio de curación, p. 173).

Todos deseamos respuestas inmediatas y directas a nuestras oraciones, y estamos dispuestos a desalentarnos cuando la contestación tarda, o cuando llega en forma que no esperábamos. Pero Dios es demasiado sabio y bueno para contestar siempre a nuestras oraciones en el plazo exacto y en la forma precisa que deseamos. El quiere hacer en nuestro favor algo más y mejor que el cumplimiento de todos nuestros deseos. Y por el hecho de que podemos confiar en su sabiduría y amor, no debemos pedirle que ceda a nuestra voluntad, sino procurar comprender su propósito y realizarlo. Nuestros deseos e intereses deben perderse en su voluntad. Los sucesos que prueban nuestra fe son para nuestro bien, pues denotan si nuestra fe es verdadera y sincera, y si descansa en la Palabra de Dios sola, o si, dependiente de las circunstancias, es incierta y variable. La fe se fortalece por el ejercicio. Debemos dejar que la paciencia perfeccione su obra, recordando que hay preciosas promesas en las Escrituras para los que esperan en el Señor.

No todos entienden estos principios. Muchos de los que buscan la salutífera gracia del Señor piensan que debieran recibir directa e inmediata respuesta a sus oraciones, o si no, que su fe es defectuosa. Por esta razón, conviene aconsejar a los que se sienten debilitados por la enfermedad, que obren con toda discreción. No deben desatender sus deberes para con sus amigos que les sobrevivan, ni descuidar el uso de los agentes naturales para la restauración de la salud.

A menudo hay peligro de errar en esto. Creyendo que serán sanados en respuesta a la oración, algunos temen hacer algo que parezca indicar falta de fe. Pero no deben descuidar el arreglo de sus asuntos como desearían hacerlo si pensaran morir. Tampoco deben temer expresar a sus parientes y amigos las palabras de aliento o los buenos consejos que quieran darles en el momento de partir (El ministerio de curación, pp. 176, 177).

Cristo tiene todo el poder en el cielo y en la tierra. Él es el gran Médico a quien debemos acudir cuando sufrimos alguna enfermedad física o espiritual…

¿Por qué no ejerceremos mayor fe en el Médico divino? Como trabajó para el paralítico, así actuará hoy en favor de los que lo buscan para su curación. Tenemos gran necesidad de más fe. Estoy alarmada cuando veo la falta de fe entre los nuestros. Necesitamos ir directamente a la presencia de Cristo, creyendo que curará nuestras dolencias físicas y espirituales.

Somos demasiado faltos de fe. ¡Oh, cómo desearía que pudiera inducir a nuestros hermanos a tener fe en Dios! No deben creer que a fin de ejercer fe deben ser acicateados hasta llegar a un alto grado de excitación. Todo lo que tienen que hacer es creer en la Palabra de Dios, así como creen en lo que dicen uno al otro. El lo ha dicho, y cumplirá su Palabra. Dependa tranquilamente de las promesas de Dios, porque él quiere decir precisamente lo que dice. Diga: El me ha hablado en su Palabra, y cumplirá cada promesa que ha hecho. No os volváis impacientes. Confiad. La Palabra de Dios es fiel. Proceded como si pudierais confiar en vuestro Padre celestial (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 96, 97).




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 6: Fe y curación / Edición para Maestros.


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado". Isaías 26:3.

Enseña a tu clase a:

Saber cuáles son los beneficios de la fe, no solo en el desarrollo de la relación con Dios, sino también para vivir con salud.
Sentir admiración permanente por el poder de Dios, su amor, su cuidado y su tierna fidelidad.
Hacer la decisión de depender de la Palabra de Dios para que cumpla lo que ha prometido hacer.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: La fe conecta

A. Las historias bíblicas del poder y la bondad de Dios nos dan evidencia de que Dios puede hacer lo que dice que puede hacer. ¿Por qué es importante llenar nuestras mentes con cuadros de Dios en acción?
B. ¿Qué impacto tiene sobre nuestra fe un conocimiento creciente de Dios?

2. Sentir: Paz, seguridad y esperanza

A. Los resultados de la fe incluyen un sentido de paz, y de seguridad y esperanza en lo que Dios ha hecho y hará por nosotros. ¿Qué efectos tienen esos resultados de la fe sobre nuestro bienestar físico, mental y espiritual?
B. ¿Qué clase de pensamientos te distraen de reposar en la seguridad del cuidado de Dios? ¿Cómo puedes mantenerte concentrado en su Palabra?

3. Hacer: Las obras de fe

A. ¿Qué cosas son posibles de hacer –por causa de la seguridad del amor y del cuidado de Dios– que sería difícil, si no imposible, de hacer sin fe?
B. ¿Qué podemos hacer para fortalecer nuestra fe?

Resumen: La fe es una conexión con Dios que proviene de conocer su poder y de descansar en sus promesas que actúan en nuestro favor. Los efectos de la fe en Dios traen salud a nuestras mentes y cuerpos.


CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Confiar en Dios contribuye mucho más a tener buena salud que los medicamentos más potentes.


PASO 1: ¡Motiva!

La relación entre la curación y la fe no es un descubrimiento moderno. De hecho, la interrelación entre lo espiritual y lo físico fue reconocida hace muchos años. El erudito medieval Tomas de Aquino, citado por Paul Tournier en The Person Reborn [La persona nacida de nuevo], decía: “Aunque el cuerpo no es el sujeto inmediato de la gracia, [...] no obstante el efecto de la gracia fluye del alma al cuerpo” (p. 121). La cultura moderna mira la ciencia y el mundo físico para enfrentar la enfermedad. Toma esta píldora, ponte una inyección con esta solución, usa esta droga. Si todo lo demás falla, recurre a la cirugía para resolver el problema. No se ve a Dios en ninguna parte de esta ecuación.

Aunque hay todavía muchos médicos que no reconocen a Dios, la marea de la opinión se está dando vuelta. Se están haciendo estudios con respecto al efecto de la oración y la espiritualidad en el proceso sanador, y la gente está comenzando a repensar el papel de la fe en la curación. Este giro de pensamiento no implica que el cristiano no aprecie el papel de la ciencia y los beneficios de la medicina; después de todo, la verdadera ciencia es una vía de estudio de los caminos de Dios en su creación, y una medicina útil proviene del universo físico que Dios creó. No obstante, en la búsqueda de la curación, los cristianos miran, más allá de lo que Dios creó, al Creador mismo. Cualquier persona que está familiarizada con la verdad bíblica no se sorprende por este enfoque.

Actividad: Enumera historias de resurrección y curación. Busca: historias de resurrección/curación en las vidas de Jesús, Elías, Eliseo, Naamán, Ezequías, Dorcas y los milagros de Jesús (por ejemplo, la suegra de Pedro, los paralíticos, los ciegos, los leprosos, la mujer en el camino a la casa de Jairo).

Analiza: ¿Cuáles son los componentes espirituales de estas historias?


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Recuerda que la fe no sana; Dios sana. Sería un error decir que una llave trasporta. Un automóvil transporta; pero ¿cuántos autos funcionan sin llave? (Sin pensarlo, expresamos nuestra fe en la capacidad del automóvil para transportarnos cada vez que ponemos la llave en el arranque.) Esta distinción es importante porque algunos han interpretado los resultados de los estudios sobre la oración y la curación de manera que sugieren que la creciente incidencia de las curaciones es meramente el resultado de la autosugestión. En otras palabras, estas personas dirían que es la creencia del paciente en el divino Sanador la que hace la diferencia. Dios tiene el poder de sanar, si creamos o no. Sin embargo, cuando Dios elige sanar, no sorprende que la fe, la llave para abrir los almacenes del cielo, esté presente muy a menudo.

Comentario de la Biblia

I. El factor temor (Repasa, con tu clase, Mat. 6:27-34).

La persona que dijo: “No tenemos nada que temer sino al temor mismo” ¿consideró alguna vez la muerte? Una investigación pidió a un grupo que enumerara sus mayores temores. La muerte fue la segunda respuesta más citada. El hablar en público era la primera causa de temor. Una persona ingeniosa razonó que este hecho significaba que, en un funeral, la mayor parte de las personas preferiría estar en el ataúd en vez de dar la biografía del fallecido. Esto es poco probable. La muerte es el enemigo máximo. Considera cuánto dinero y esfuerzo se gastan cada año para posponer la muerte. La gente gastará miles y miles de dólares en tratamientos de cáncer a fin de ganar aun unos pocos meses preciosos de vida.

Los cristianos afirman creer que tienen vida eterna por medio del Salvador resucitado. Si podemos confiar en Dios frente a la muerte, verdaderamente confrontando sin temor la realidad última, ¿qué otra cosa hay que Satanás pueda usar para asustarnos? ¿El hablar en público?

Considera: Si confiamos en Dios frente a la muerte, cuánto más podemos confiar en que él suple nuestras necesidades diarias. ¿Qué quiso decir Pablo en Filipenses 4:19?

Si nuestra confianza en Dios nos libera del temor a la muerte, ¿por qué no debería también liberarnos del temor a todas las preocupaciones menores? ¿De qué modo esta verdad podría cambiar la economía del mundo y las prácticas médicas, sin mencionar la industria de las armas?


II. La fe y las curaciones milagrosas (Repasa, con tu clase, Mat. 9:2, 22, 28, 29; 12:9-13; 13:58; 15:28; 17:14-20).

Aunque es cierto que Jesús a veces no sanó a los enfermos a causa de la incredulidad de ellos, no es cierto que siempre fue así. A veces, él sabía que era mejor no sanar. Él no sanó a Lázaro porque tenía un propósito mayor en vista. Si las personas no son sanadas, no es necesariamente una evidencia de una fe defectuosa. Si fuera así, entonces, ¡todos los cristianos que, a lo largo de la historia, murieron fueron defectuosos! Tal vez requiere más fe aceptar la muerte y no ser sanados, que ser sanados. Recuerda que Sadrac y sus amigos le dijeron al rey que Dios podía librarlos, pero expresaron que confiaban en Dios aun si no lo hacía (Dan. 3:16-18).

Considera: Algunos ministros dicen que denota falta de fe el orar: “Sea hecha tu voluntad” cuando hay promesas bíblicas para la curación. ¿Qué crees tú? ¿Lázaro murió porque sus hermanas no oraron o porque no tuvieron fe? Analiza esto. ¿Qué propósito mayor tenía Jesús en vista, que ellas no podían discernir en ese momento? En el contexto más amplio, ¿de qué modo es posible que una curación pueda conducir a consecuencias negativas en el futuro? (Compara con la historia de la curación de Ezequías, en Isa. 38 y 39.)


PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: En esa instancia probablemente ya has establecido varios puntos clave para una comprensión bíblica de la fe y la curación. 1) Hay una estrecha interconexión entre lo físico y lo espiritual. 2) Dios es quien sana, no la fe misma. 3) Dios ve el cuadro más amplio y no siempre elige sanar. 4) La curación que viene por medio de la medicina moderna también viene de Dios (compara 2 Crón. 16:11-13). Habiendo establecido estas cosas, analiza cómo se puede aplicar esta comprensión a los siguientes casos.

Caso 1: La esposa de Roberto, Rita, falleció recientemente a la edad de 33 años, dejándolo solo para criar a tres hijitos. Él no era muy activo en la iglesia, y la hermana de Rita, Inés, repetidamente les dijo a los hijos que era culpa de Roberto que su madre muriera porque él no había tenido fe suficiente como para que Rita fuera sanada. ¿Qué le dirías a Roberto? ¿Y a Inés? ¿Y a los niños?

Caso 2: Acaban de diagnosticarle cáncer a Raúl. Él les pidió a todos los miembros de la iglesia que oraran por él y dice que, sencillamente, confiará en Dios para su curación, y rehúsa las opciones de tratamiento sugeridas por los médicos. Cuando se lo trata en las primeras etapas, este tipo de cáncer responde a los tratamientos en un 80% de los casos. ¿Qué le dirías a Raúl? ¿Y a su familia?

Caso 3: Matías se preocupa por todo. Tiene un buen trabajo, y no ha perdido ningún sueldo en más de doce años, pero está preocupado porque la economía puede disminuir la demanda de los productos de su compañía, lo que provocaría despidos. Tiene tres hijos sanos; pero vio un programa de televisión en que el presentador habló de un parásito raro que había atacado a más de treinta niños en su país este año, y piensa que sus tres hijos tienen esos síntomas. También tiene pesadillas acerca de que unos terroristas destruyen los puentes que él debe cruzar para ir a su trabajo. Finalmente, descubrió que él tenía úlceras. ¿Cómo puedes ayudar a Matías?


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Salomón escribió: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Prov. 17:22). Para concluir este estudio, analiza formas en las que la clase pueda crear alguna alegría para alguien que necesita un buen remedio.

Actividad: Planifica una salida para alegrar a alguien: ancianos, residentes en geriátricos, pacientes de cáncer, alguien que recientemente perdió su trabajo, chicos en un albergue juvenil. Las posibilidades no tienen fin. Sean específicos en cuanto a la fecha, la hora y los planes, para que esto no termine siendo una buena idea destinada al canasto de papeles. Tal vez la alegría que ofrezcan vuelva a ustedes y los haga sentir renovados.

Nota final: Si tiene acceso a la grabación de Wintley Phipps de “No Need to Fear” [No hay necesidad de temer], escúchenlo al terminar la clase. Otra opción es cantar un himno que exprese confianza en Dios.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010.

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
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