Lee Para el Estudio de esta Semana: Job 19:25; Santiago 5:10, 11; Rut 1; Ester 2; 2 Corintios 11:23-29; Filipenses 4:11-13.
Para memorizar: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza” Salmo 46:1-3.
LA RESILIENCIA ES LA CAPACIDAD DE AFRONTAR adversidad, traumas o estrés extremo y “recuperarse” con éxito, sin quedar perjudicado por la experiencia. Este concepto recibe atención porque es útil poseer cierta cantidad de resiliencia ante las dificultades. ¿Quién no afronta estrés, en una forma u otra? La pregunta es: ¿cómo podemos tener resiliencia para afrontar la vida y no colapsar emocionalmente?
En los años sesenta, Victor y Mildred Goertzel escribieron Cradles of Eminence [Cunas de eminencia], donde analizaron a más de setecientos sujetos que pasaron por gran adversidad en la niñez (hogares rotos, problemas financieros, limitaciones físicas o psicológicas, etc.) pero tuvieron éxito.
La Biblia también cuenta de personas que enfrentaron la adversidad pero, por la gracia de Dios, superaron sus problemas. A pesar de las circunstancias difíciles y de fallas en sus caracteres, fueron usados por Dios porque desarrollaron resiliencia para avanzar.
LA PACIENCIA DE JOB Domingo 13 de febrero
► Lee Santiago 5:10 y 11. ¿Por qué la vida de Job es un ejemplo para ser imitado? Ver también Job 1 al 3.
Una mujer recibió aconsejamiento para recuperarse de una crisis seria, y dijo que una idea que le dio el consejero fue clave para su recuperación. “Lo que más me ayudó –dijo ella– fue que él insistía en que mi dolor terminaría: ‘aunque parezca oscuro e interminable, no durará mucho tiempo más’. Este pensamiento me ayudó a ganar resiliencia”. Así, el consejero mantuvo viva la esperanza de la mujer.
¿Cómo crecer en paciencia? George Goodman, de Inglaterra, una vez recibió a un joven que necesitaba que oraran por él. –Señor, deseo que usted ore por mí para que yo tenga paciencia. El anciano respondió: –Sí, oraré por ti para que tengas tribulaciones. –Oh, no, señor –replicó el joven–, es paciencia lo que quiero. –Entiendo –dijo Goodman–; oraré para que puedas tener tribulaciones. El anciano abrió su Biblia y leyó Romanos 5:3 al asombrado joven: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia”.
La historia de Job ofrece un ejemplo supremo de resiliencia. Temprano en su vida, Job había comprendido que Dios es misericordioso y justo. No entendía la razón de su sufrimiento; no encontró apoyo en su esposa; su propiedad y sus hijos fueron destruidos; y, además, contrajo una enfermedad terrible. No obstante, nunca perdió su fe en Dios y soportó hasta que terminó la tragedia.
► Lee Job 19:25. ¿A qué esperanza se aferró Job? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos también a esta esperanza, durante nuestra propia adversidad?
Piensa en ocasiones en las que pasaste por algo terrible. ¿Qué esperanza te sustentaba? ¿Qué palabras que te dirigieron fueron útiles? ¿Qué aprendiste que te permitirá ayudar mejor a alguien que está pasando por una gran adversidad ahora?
JOSÉ EN CAUTIVIDAD Lunes 14 de febrero
Lee Génesis 37:19 al 28, y Génesis 39:12 al 20, y trata de ponerte en las sandalias de José. Piensa en cuán desanimado debió haber estado. Piensa en el enojo y la amargura que podría, justificadamente, haber tenido. Aunque la Biblia no nos da los detalles de cuáles fueron sus emociones, no es difícil imaginarse el dolor que sufrió con esa traición.
Pero José se volvió a Dios y, al fin, surgieron cosas buenas de esos eventos. Después de que sus hermanos lo vendieron, José se entregó y tuvo una relación más estrecha con Dios. “Se le había hablado de las promesas que el Señor le hizo a Jacob, y de cómo se habían cumplido; de cómo, en la hora de necesidad, los ángeles habían venido a instruirlo, confortarlo y protegerle. Y había comprendido el amor manifestado por Dios al proveer un Redentor para los hombres. Ahora, todas esas lecciones preciosas se presentaron vivamente ante él. José creyó que el Dios de sus padres sería su Dios. Entonces, allí mismo, se entregó por completo al Señor” (Patriarcas y profetas, p. 215).
Cuando fue arrojado injustamente a la cárcel, se abrió el sendero a la corte de Faraón para salvar a muchas almas y a su propio pueblo.
► ¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de cómo situaciones adversas pueden resultar para bien? Romanos 5:3–5; 2 Corintios 1:3, 4; 2 Corintios 1:8, 9; 2 Timoteo 1:11, 12.
Dios no quiere que suframos innecesariamente. En realidad, el ambiente que Jesús nos prepara en el cielo no tiene lágrimas ni dolor (Apocalipsis 21:4). Pero, mientras esperamos que esa promesa se cumpla, el dolor es el camino para aprender ciertas lecciones. El desarrollo del carácter, la empatía, la humildad, el discipulado, la comprensión del bien y del mal: estas son algunas de las lecciones que podemos aprender. Aunque es difícil pensar en los beneficios del sufrimiento, especialmente en medio de pruebas, podemos pedir a Dios la fuerza necesaria para pasar por ellas.
► ¿Has tenido alguna vez una experiencia terrible que al fin te trajo algún bien o algún beneficio? ¿Cómo puede eso ayudarte a confiar en Dios en cualquier adversidad, aun cuando nada bueno parezca resultar de ello?
NOEMÍ Martes 15 de febrero
► ¿Qué desgracias experimentó Noemí? Rut 1.
Dejar su tierra y establecerse en otra parte siempre asusta, más cuando la razón es la supervivencia. El hambre en Judá obligó a Elimelec, a Noemí y a sus dos hijos a emigrar a Moab, un área agrícola donde podrían obtener alimentos. Los moabitas eran un pueblo idólatra (Jueces 10:6), cuyas prácticas chocaban con la religión judía. Ya esto debió haber causado incomodidad en ellos. Algún tiempo después, murió el esposo de Noemí. La madre y los hijos se encontraron en el extranjero, degradados a la condición de viuda y huérfanos, sin protección. Los hijos de Noemí, Mahlón y Quelión, se casaron con mujeres locales, lo que pudo haber traído conflictos a la familia, por las importantes diferencias en la religión. Aunque la ley no prohibía los casamientos entre judíos y moabitas, decía que los moabitas no podían entrar en la asamblea del Señor hasta después de diez generaciones (Deuteronomio 23:3).
Más tarde, Mahlón y Quelión (cuyos nombres significaban “enfermedad” y “desperdicio”, respectivamente) también murieron. Es difícil de imaginar una situación más trágica: Noemí no tenía a su familia inmediata, y los demás parientes estaban lejos, en Belén.
► ¿Cuál fue el punto crítico en la vida de Noemí? ¿Cómo reparó Dios las severas adversidades sufridas por Noemí? Rut 1:16-18; 4:13-17.
En el momento más difícil, Rut, la nuera de Noemí, sirvió como apoyo emocional enviado por Dios. Noemí tuvo que ser una mujer notable, por haber inspirado la devoción de sus nueras, especialmente de Rut, que aceptó al Dios de Israel y tomó la decisión de cuidar de su suegra en una tierra históricamente enemiga.
Los capítulos 2 al 4 cuentan del arreglo familiar feliz. Noemí dejó atrás sus sufrimientos, presenció el casamiento de Rut con Booz y el nacimiento de su nieto Obed, padre de Isaí, padre de David.
► Aunque en última instancia confiemos en el Señor, a veces necesitamos ayuda humana. ¿Cuándo fue la última vez que realmente necesitaste la ayuda de alguien? ¿Qué ganaste de esa experiencia?
LOS DÍAS DE ESTRÉS DE ESTER Miércoles 16 de febrero
► ¿Cuáles fueron algunas de las adversidades, luchas y presiones que afrontó Ester? Ester 2:6, 7; Ester 2:10; Ester 2:21, 22; Ester 4:4-17; Ester 7:3, 4; 8:3.
Ester creció huérfana. Aunque fue adoptada por su primo mayor, Mardoqueo, el estigma de una niñez sin sus padres fue, sin duda, muy difícil. A pesar de esto, Ester creció como una joven equilibrada, decidida y capaz.
Después de que llegó a ser reina, Ester no reveló su nacionalidad ni su trasfondo familiar. Esto fue un desafío muy difícil. Rodeada por comida, lujos y prácticas de la vida en la corte, Ester tenía que, de alguna manera, tratar de mantener su fe y su identidad judías. Además, el riesgo de ser identificada como miembro del pueblo judío era real, y las consecuencias de ocultar su identidad eran inciertas.
Ester también tuvo que llevar al Rey las malas noticias de que ciertos oficiales estaban conspirando para matarlo. Esto no era una tarea fácil porque, si no se podía documentar el complot, Ester y su primo podrían ser culpados de iniciar rumores, y ¿quién sabe cuáles serían sus resultados?
Pero la mayor responsabilidad puesta sobre Ester fue ser el único canal para salvar a su nación. Mardoqueo le pidió que mediara en favor de los judíos, algo que no podría hacer sin arriesgar su vida. Cuando vaciló, su primo puso algo más de presión sobre ella: “Si callas absoluta-mente en este tiempo, respiro y liberación vendrán de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tus padres pereceréis” (Ester 4:14). ¡Eso sí que es estrés!
Finalmente, ella se presentó ante el rey, sabiendo que tal acción llevaba consigo una alta posibilidad de muerte. Sin embargo, al fin las cosas resultaron bien, por peligrosa que por momentos haya sido esa situación para la joven.
► Todos nosotros, como Ester, afrontamos situaciones que no esperábamos. ¿Cuál es tu pasado? ¿Qué cosas te sucedieron a ti, buenas o malas, que nunca pediste? ¿Cómo puedes aprender a apreciar más lo bueno que has recibido y a vencer lo malo?
EL SECRETO DE CONTENTARSE Jueves 17 de febrero
Pablo nació y creció en Tarso, en una familia hebrea de la tribu de Benjamín. Heredó la nacionalidad romana de su padre, un ciudadano del Imperio Romano. Llegó a ser fariseo, un grupo de adherentes a la ley (Torah) y a la tradición oral (Mishnah), y debió de haber gozado de los privilegios de su condición social.
Pero, cuando Pablo respondió al llamado de Jesús, todo cambió. En lugar de perseguidor, llegó a ser perseguido por algunos de su nación y por los romanos. Sufrió tribulaciones por tres décadas, y fue ejecutado después de haber estado preso en Roma.
► En 2 Corintios 11:23 al 28, se enumeran algunas de las adversidades que Pablo tuvo que afrontar. Luego, lee Filipenses 4:11 al 13. Después de ese sufrimiento, ¿cómo evalúa Pablo su vida? ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros en las luchas que nos afectan?
El contentamiento es un componente vital de la felicidad y del bienestar psicológico. Están satisfechos los que ven el aspecto positivo de las cosas, los que aceptan el pasado y ven el futuro con esperanza. Tener “todo” no garantiza el contentamiento y la felicidad; a algunas personas, no importa lo que tengan, nunca nada les alcanza. Pero otros, aun teniendo muy poco, están satisfechos. ¿Qué marca la diferencia? Una de las definiciones actuales de “inteligencia” es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas. Puede ser vivir en lugares nuevos, relacionarse con personas nuevas o experimentar nuevas condiciones socioeconómicas. La habilidad de Pablo no fue heredada, porque aclara: “He aprendido a contentarme” (Filipenses 4:12). Esta no es una capacidad que algunos poseen y otros no. La adaptación y el contentamiento en medio de una variedad de circunstancias son procesos aprendidos con el tiempo y la práctica.
El versículo 13 presenta la clave máxima de la resiliencia de Pablo. No solo podía sentirse contento con pocos o con muchos recursos materiales; él podía hacer cualquier cosa y todas las cosas en Jesucristo.
► ¿Cuán contento estás? ¿Te sientes víctima de las circunstancias? ¿Cuáles son algunas formas que pueden enseñarte contentamiento, “cualquiera que sea [tu] situación” (versículo 11)?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR Viernes 18 de febrero
“Las potestades de las tinieblas rodean el alma y ocultan a Jesús de nuestra vista, y a veces no podemos hacer otra cosa sino esperar entristecidos y asombrados hasta que pase la nube. A veces estos momentos son terribles. Parece faltar la esperanza, y la desesperación se apodera de nosotros. En estas horas angustiosas, debemos aprender a confiar, a depender únicamente de los méritos de la Expiación y, en toda nuestra impotente indignidad, fiar enteramente en los méritos del Salvador crucificado y resucitado. Nunca pereceremos mientras hagamos esto, nunca. Cuando la luz resplandece sobre nuestra senda, no es difícil ser fuertes con el poder de la gracia. Pero, para aguardar con paciencia y esperanza cuando las nubes nos rodean y todo está oscuro, se requiere una fe y una sumisión que una nuestra voluntad con la de Dios. Nos desalentamos demasiado pronto, y pedimos ardientemente que la prueba sea apartada de nosotros, cuando debiéramos pedir paciencia para soportarla y gracia para vencerla” (La maravillosa gracia de Dios, p. 114).
► PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1.Algunas personas vencen dificultades que a otros los aplastan. ¿Qué es lo que marca la diferencia?
2.Medita más en la pregunta sobre las pruebas y las tragedias que no parecen tener ninguna clase de final feliz. ¿Qué debemos hacer con ellas? ¿Cómo las conciliamos con nuestra fe y con las promesas de Dios?
3.En la cuarta frase de la cita de la sección de hoy, (“En estas horas angustiosas debemos...”), ¿qué nos está queriendo indicar Elena de White? ¿Hacia dónde está señalando nuestra esperanza? ¿Por qué, al fin, es el evangelio, como se presenta en estas palabras, nuestra única esperanza, sin tomar en cuenta las tragedias que nos suceden ahora?
4.¿Cómo puedes aplicar, en la práctica, el consejo de 1 Pedro 4:12 y 13? Una cosa es permanecer resiliente y fiel en medio de las pruebas, pero ¿cómo hacer lo que dice Pedro? ¿Cómo es posible?
5.Supongamos que estás tratando con alguien que está en una situación muy difícil, en la que parece no haber salida, hablando humanamente. Supongamos, también, que tienes solo cinco minutos para estar con esa persona. En esos pocos minutos, ¿qué dirías para darle esperanza a esa persona?
▼ Resumen de Estudio Alternativo / Walla Walla University(pdf), haciendo clic aquí. ▼ Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para Pine-Knoll Publications & Sabbath School Ministries, haciendo clic aquí.
▼ Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí. ▼ Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí. ▼ Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí. ▼ Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí. ▼ Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.
►Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática:"Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas"
Periodo: Trimestre 1 / enero-marzo de 2011 Autor:Dr. Julián Melgosa, es decano de la Escuela de Educación y Psicología de la Universidad de Walla Walla, Estado de Washington, Estados Unidos.Autor de los libros "Para Adolescentes y Padres", "¡Sin Estrés!" y "Para la Pareja"
Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Reyes 17:2-4, 15,16; 19:1, 2; Marcos 6:31-34; Gálatas 6:2; Juan 15:13.
Para Memorizar: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” Mateo 11:28.
EL ESTRÉS AFECTA A TODOS. Las demandas del trabajo, las crisis de familia, la culpa, la incertidumbre acerca del futuro, la insatisfacción con el pasado: todo esto es difícil. Junto con los eventos generales de la vida, puede poner suficiente presión sobre la gente, que afectará su salud física y mental. Los investigadores Thomas H. Holmes y Richard H. Rahe desarrollaron la “escala de reajuste social”, que enumera eventos de la vida con los valores correspondientes de estrés para cada uno: la muerte del cónyuge, 100; enfermedades personales, 53; cambio de residencia, 20; etc. Una persona que acumula 200 o más puntos en un tiempo dado tiene un 50% de probabilidad de enfermarse; si alguien acumula 300 puntos o más llegará a un momento de crisis. Se necesitan cantidades moderadas de estrés para aumentar las realizaciones; pero, más allá de cierto punto, el estrés llega a ser un peligro para la salud.
Jesús mostró, por precepto y por ejemplo, que buscar a Dios en un momento y en un lugar tranquilo es el mejor remedio para el estrés de la vida (Mar. 6:31). Si se lo permitimos, Dios nos ayudará a tratar con las presiones que son parte inevitable de la vida aquí.
EVENTOS DE LA VIDA QUE ENTUSIASMAN Domingo 9 de enero
► ¿De qué modo proveyó Dios a la supervivencia de Elías durante la larga sequía en Israel? 1 Rey. 17:2-6, 15, 16.
En medio de un hambre prolongada, Dios se ocupó personalmente de Elías. Los cuervos venían dos veces por día para alimentarlo. ¡Qué milagro! Luego vio el pan cocinado a partir de un poco de aceite y harina: comida suficiente para alimentar a tres personas durante dos años. ¿Qué más evidencia del cuidado de Dios necesitaría alguien?
Elena de White aplicó lecciones de este relato al pueblo de Dios en los últimos días: “Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarían asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuera necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías” (PE 56).
► ¿Qué otras cosas le sucedieron a Elías, y qué lecciones podemos obtener de ellas para nosotros? 1 Rey. 17:17-22; 18:23-39, 45.
Dios usó a Elías para resucitar al hijo de la viuda. ¡Qué prueba de fe, y qué vindicación del poder de Dios sobre la vida y la muerte! Luego, la prueba en el monte Carmelo fue una demostración irrefutable del poder de Dios. Finalmente, una fuerte lluvia después de tres años de sequía fue otra manifestación de cómo Dios está involucrado en los asuntos humanos. Elías vio muchas intervenciones directas de Dios. Es difícil imaginarse cómo alguien, después de todo eso, no confiaría plenamente en Dios; no obstante, no mucho después, Elías fue arrastrado por los síntomas del estrés y el desánimo, como veremos.
Aquí hay una lección importante. No importan los milagros en nuestra vida, siempre afrontaremos obstáculos. Nadie, ni un profeta como Elías, es inmune a las dificultades que trae la vida.
► El éxito y las realizaciones ¿te están provocando estrés? Una larga serie de eventos estimulantes (incluso los positivos) puede añadir mucho peso a tu carga. Al mismo tiempo, ¿por qué debemos tener cuidado de no estar demasiado satisfechos aun en los tiempos buenos?
EVENTOS AMARGOS DE LA VIDA Lunes 10 de enero
Lee 1 Reyes 18:40. No sabemos si Elías tomó parte o no en la matanza de centenares de personas; él estaba a cargo de la operación, y eso tuvo que haber sido una experiencia emocional devastadora. Dios permitió este acto como la forma de erradicar la idolatría, que incluía el sacrificio de niños (Jer. 19:5). Esto seguramente debió haber tenido un costo emocional para el profeta.
► Además del estrés de esa situación, ¿qué más afrontó Elías? 1 Rey. 19:1, 2.
Desde el comienzo del reinado de Acab, la malvada reina Jezabel obligó a su esposo a adorar a Baal (1 Rey. 16:31). Como resultado, todo Israel incurrió en prácticas idolátricas. Jezabel fue el instrumento para restaurar la adoración de Astarté, una de las formas más viles y degradantes de la idolatría de los cananeos. Ahora, con la muerte de todos los profetas, Jezabel estaba impaciente y enfurecida.
► ¿Cómo reaccionó Elías cuando recibió el mensaje que le envió Jezabel? 1 Rey. 19:3, 4.
¿Cómo pudo Elías, después de haber presenciado tantos milagros maravillosos, caer en esta desesperación? ¿Cómo llegó al punto de pedirle a Dios que le quitara la vida? Después de todo, considera los milagros que él había visto y en los que había estado involucrado.
“Así se había aprovechado Satanás de la debilidad de la humanidad. Y aún hoy sigue obrando de la misma manera. Siempre que una persona esté rodeada de nubes, se halle perpleja por las circunstancias, o afligida por la pobreza y la angustia, Satanás estará listo para tentarla y molestarla. Ataca los puntos débiles de nuestro carácter. Trata de destruir nuestra confianza en Dios porque él permite que exista tal estado de cosas” (DTG 95, 96).
► ¿Cuán a menudo has olvidado la forma increíble en que Dios actuó en tu favor en lo pasado? ¿Por qué es tan importante, durante tiempos de desesperanza y estrés, aferrarte a los recuerdos de cómo Dios obró en tu vida anteriormente? ¿Por qué olvidamos tan fácilmente lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Cómo pueden la alabanza y la adoración ayudarnos a superar los tiempos difíciles?
LA TERAPIA DIVINA Martes 11 de enero
► Lee 1 Reyes 19:5 al 9. ¿Cuáles fueron los remedios dados a Elías en este período estresante de su vida? ¿Qué hay en esto para nosotros? ¿Cómo impactan en la mente nuestras acciones físicas, para bien o para mal?
Dormir. Comer. Una y otra vez. Y luego intensos ejercicios físicos: cuarenta días y cuarenta noches; desde el monte Carmelo hasta el monte Horeb. ¡Cuán interesante es que el sueño, el ejercicio y una dieta saludable a menudo se prescriben para combatir el estrés psicológico! Un tratamiento común para los desórdenes de la disposición, o humor, se llama plan de actividades. Consiste en desarrollar un horario rígido con actividades placenteras y propósitos determinados, forzando a una persona deprimida a organizarse, a llevar adelante diferentes eventos. Este régimen ayuda a la persona a llenar su tiempo en forma positiva y a evitar la compasión propia. A menudo se incluye el ejercicio físico entre las actividades, porque produce endorfinas, sustancias químicas naturales similares a la morfina, que alivian la depresión, por lo menos temporariamente.
Elías fue conducido por Dios a dar los pasos que restaurarían su salud mental normal. Al igual que Elías, necesitamos estar abiertos a la conducción divina. Tan pronto como Elías se sentó bajo el enebro, oró. Le pidió a Dios que le quitara la vida (una oración equivocada), pero fue una oración en la que deseaba que Dios se hiciera cargo de su vida.
Con el tiempo, Elías se sobrepuso a su desánimo, y Dios todavía pudo usarlo (ver 1 Rey. 19:15, 16; 2 Rey. 2:7-11). Antes de que Elías fuera llevado al cielo en un torbellino, pudo ungir a su sucesor, presenció la división de las aguas del río Jordán y, con Eliseo, pudo cruzar el río en seco.
Finalmente, Elías fue llevado al cielo, sin morir. Un “fin” curioso para un hombre que, no mucho antes, le estaba pidiendo a Dios que le quitara la vida.
► ¿Qué perdemos si oramos únicamente en los momentos de desánimo y desesperanza? Contrasta los beneficios de una vida de oración constante con las oraciones elevadas solo en situaciones de emergencia. ¿Cómo puedes aprender a vivir más regularmente en una actitud de oración constante?
EL MÉTODO DE JESÚS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS Miércoles 12 de enero
Con la generalización de los teléfonos celulares a mediados de los años noventa, un pastor adventista veterano dijo: “¡Nunca tendré uno! Cuando visito las iglesias y escucho los problemas de la gente, me canso y me estreso. Cuando regreso a mi automóvil, encuentro refugio. Si tuviera un teléfono celular, no encontraría descanso ni siquiera en mi automóvil”. Cada seguidor de Cristo necesita un lugar tranquilo para orar y escuchar a Dios por medio de su Palabra escrita.
► Lee Marcos 6:31. ¿Qué lecciones podemos obtener de esto? ¿Cuán a menudo lo haces, o siempre tienes una excusa?
Elena de White escribió: “[Jesús] hallaba sus horas de felicidad cuando estaba a solas con la naturaleza y con Dios. Siempre que podía, se apartaba del escenario de su trabajo, para ir a los campos a meditar en los verdes valles, para estar en comunión con Dios en la ladera de la montaña, o entre los árboles del bosque. La madrugada lo encontraba con frecuencia en algún lugar aislado, meditando, escudriñando las Escrituras u orando. De estas horas de quietud, volvía a su casa para reanudar sus deberes y para dar un ejemplo de trabajo paciente” (DTG 69).
► ¿Qué otro santuario tenía Jesús? Mat. 21:17; Mar. 11:11.
La gente puede ser fuente de congoja o de paz. Jesús encontraba paz con amigos que le daban consuelo y afecto. Así era la casa de Lázaro, Marta y María. “Su corazón estaba ligado con fuertes vínculos de afecto con la familia de Betania. [...] Con frecuencia, cuando estaba cansado y sediento de compañía humana, le era grato refugiarse en ese hogar apacible. [...] Nuestro Salvador apreciaba un hogar tranquilo y oyentes que manifestasen interés. Sentía anhelos de ternura, cortesía y afecto humanos” (DTG 482).
► ¿Cómo puedes aplicar el método de Jesús para manejar el estrés en tu vida? ¿Qué le dirías a alguien que necesita viajar durante horas para encontrar la naturaleza? ¿O a alguien que vive con muchas personas bajo el mismo techo? ¿A quién irías si te encontraras desorientado y con necesidad de apoyo emocional?
LLEVAR ALIVIO A OTROS Jueves 13 de enero
► ¿Qué características específicas de la conducta de Jesús usó Pedro para describir a su Maestro? Hech. 10:38.
El estilo de Jesús era, fundamentalmente, abnegado. Usaba todas sus energías para servir a otros, para llevarles alivio por medio de palabras bondadosas y su poder sanador. Jesús nunca usó sus poderes divinos para su propio beneficio. Esto tuvo que haber impresionado profundamente a Pedro, porque su descripción del Salvador fue la de alguien que “anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (vers. 38).
En la mayoría de los casos, la presión producida por el trabajo, las relaciones, el dinero, etc., se centra en uno mismo. Concentrarse en otros es una buena manera de quitar presión personal. La gente que se ocupa de trabajo voluntario, proyectos comunitarios, etc., informa mayor sentimiento de bienestar y satisfacción que la gente que no se ocupa en ello.
► Lee Gálatas 6:2, Filipenses 2:4 y Juan 15:13. ¿Qué mensaje hay en estos pasajes para nosotros?
John D. Rockefeller (1839-1937) proveyó un ejemplo de cómo sobrevivir al estrés al cambiar el foco de uno mismo hacia otros. Por 1879, su compañía, la petrolera Standard Oil, manejaba casi el 90% del petróleo refinado en los Estados Unidos. A los 50 años de edad, era el hombre más rico. Pero en 1891 tuvo un quebranto nervioso y estuvo a punto de morir. Sin embargo, se recuperó de su enfermedad en unos pocos meses. ¿Cómo?
Aparte de una alimentación sencilla, descanso y ejercicio, decidió dar su fortuna y pasó los siguientes 40 años de su vida como un filántropo. A comienzos del siglo XX, su fortuna personal llegaba a casi 900 millones de dólares. Al tiempo de su muerte, su fortuna era de unos 26 millones. Sus donaciones hicieron mucho bien en el mundo. Y, en cuanto a él mismo, extendió su vida por casi otros 50 años y vivió satisfecho hasta los 97 años.
► ¿Cuál ha sido tu experiencia con las bendiciones que provienen de servir a otros? ¿Por qué no hacer un mayor esfuerzo para el bien de otros y con mucha oración?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR Viernes 14 de enero
“Completamente agotado, [Elías] se sentó a descansar bajo un enebro. Sentado allí, rogó que se lo dejase morir. [...] Fugitivo, alejado de las moradas de los hombres, con el ánimo abrumado por una amarga desilusión, deseaba no volver a ver rostro humano alguno. [...] A todos nos tocan a veces momentos de intensa desilusión y profundo desaliento, días en que nos embarga la tristeza y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor de sus hijos terrenales; días en que las dificultades acosan el alma, en que la muerte parece preferible a la vida. Entonces es cuando muchos pierden su confianza en Dios, y caen en la esclavitud de la duda y la servidumbre de la incredulidad. Si en tales momentos pudiésemos discernir con percepción espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos ángeles que procuran salvarnos de nosotros mismos y luchan para asentar nuestros pies en un fundamento más firme que las colinas eternas; y nuestro ser se compenetraría de una nueva fe y una nueva vida” (PR 119).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Has tenido alguna vez momentos en los que claramente veías la mano de Dios obrando en tu vida y tu fe era firme, para de inmediato caer y encontrarte lleno de dudas acerca de Dios y de su conducción en tu vida? ¿Qué aprendiste, de esa clase de experiencia, que podría ayudar a otros que tal vez afrontan lo mismo?
2.¿Qué hay en ayudar a otros que nos hace sentir mejor? ¿Por qué sucede así tantas veces? Al mismo tiempo, ¿por qué es tan difícil darnos a otros? ¿Cómo podemos aprender a estar más dispuestos a morir al yo con el fin de servir mejor a las necesidades de quienes nos rodean?
3.Evalúa seriamente tus hábitos de salud. ¿Qué estás comiendo y bebiendo? ¿Qué clase de programa de ejercicios practicas? ¿Cuánto tiempo libre tienes? ¿Qué cambios podrías hacer que te ayudarían a sentirte mejor emocionalmente como también físicamente? Aunque en algunos casos la gente tiene necesidades psicológicas muy serias que deben ser atendidas profesionalmente, muchas veces un cambio en el estilo de vida puede marcar una gran diferencia en la manera en que nos sentimos.
4. ¿Cuánto tiempo libre tienes? ¿Qué haces con ese tiempo? ¿Cómo podrías usar ese tiempo para mejorar tu relación con Dios?
►Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática:"Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas"
Periodo: Trimestre 1 / enero-marzo de 2011 Autor:Dr. Julián Melgosa, es decano de la Escuela de Educación y Psicología de la Universidad de Walla Walla, Estado de Washington, Estados Unidos.Autor de los libros "Para Adolescentes y Padres", "¡Sin Estrés!" y "Para la Pareja"
Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Director y principal orador del ministerio"Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD". Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 3:8-10; Salmo 118:6; Proverbios 17:22; Mateo 6:27-34; Hebreos 13:6; 1 Juan 4:18.
Para Memorizar: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isa. 26:3).
CONVENCIDO DE QUE ERA VÍCTIMA de un hechizo, un paciente fue al médico con síntomas no relacionados con ninguna enfermedad o ningún síndrome conocidos. El médico puso delante del paciente dos tubos de vidrio, uno lleno con agua oxigenada y el otro con agua pura, aunque ambos parecían exactamente idénticos. Sacó sangre del paciente, y la mezcló con el agua oxigenada. La mezcla, de inmediato, comenzó a burbujear y a chisporrotear, por lo cual el paciente creyó que era la obra del hechizo.
El médico luego le dio al paciente una sencilla inyección salina, diciéndole que eso quebraría el hechizo. Después de un tiempo breve, le sacó sangre y la mezcló con el agua corriente en el otro tubo. No hubo burbujeo ni chisporroteo, “prueba” de que el hechizo se había quebrado. El paciente salió sintiéndose curado, y trajo a todos sus amigos al médico, para ser “curados” también.
Este estudio muestra, de hecho, cuán poderosa es la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo, que será parte de lo que estudiaremos esta semana.
Un vistazo a la semana: La fe y la confianza en la bondad del Señor pueden tener efectos muy positivos sobre la salud.
El factor temor Domingo 2 de mayo
Durante un tiempo, los que miraban la televisión en los Estados Unidos vieron un programa llamado “El factor Temor”, en el que los participantes eran puestos en diferentes situaciones de temor: desde estar en un pozo lleno de escorpiones o de ratas, hasta caminar dentro de un edificio incendiado, todo para ver cómo afrontaban el temor.
Pero, no hace falta fabricar temor. La vida misma está llena de situaciones que nos hacen sentir miedo. Un filósofo británico del siglo XVII, Thomas Hobbes, afirmaba que el temor era el factor principal y motivador de la vida humana, y que los seres humanos creamos gobiernos con el propósito de protegernos de aquellos que nos harían daño. No importa quiénes seamos, dónde vivamos, cuán seguros nos sintamos, todos afrontamos cosas que nos hacen sentir temor.
El temor, sin embargo, no siempre es malo.
¿Cuáles son algunas formas en las que el temor puede ayudar a protegernos? En realidad, ¿a qué cosas realmente deberíamos temer?
El temor es una emoción natural, que nos ayuda a enfrentar el peligro y a sobrevivir. Este sentimiento (o instinto) es necesario en un mundo sujeto a accidentes, crímenes, enfermedad, terrorismo y guerra.
¿Qué podemos aprender acerca del temor en la primera mención de él en la Biblia? Gén. 3:8-10.
Por cierto, en este mundo hay muchos factores que nos hacen temer. Pero, a menudo tememos cosas que nunca ocurren. El temor es una emoción que produce mucho estrés, que puede perjudicar seriamente nuestros cuerpos. Es decir, el temor no se limita solo a lo que hace a nuestras mentes; también puede tener efectos muy dañinos sobre la salud física. La pregunta, entonces, debería ser: ¿Cómo hemos de hacer frente al temor?
¿Cuáles son tus temores? ¿Cómo han afectado tu vida? ¿Cómo puedes aprovechar mejor las promesas de Dios al tratar con cosas que te hacen tener miedo?
Un hombre le dijo al universo Lunes 3 de mayo
Un hombre le dijo al universo:
- Señor, yo existo. - Sin embargo –le contestó el universo–, ese hecho no me genera un sentido de obligación”.–Stephen Crane.
Lee el poema de arriba. ¿Qué mensaje transmite? ¿Cómo deberíamos nosotros, como cristianos adventistas, diferir, en cuanto al concepto de nuestro lugar en el universo, con la idea presentada por ese poema? ¿Cuál es la razón principal para esa diferencia?
Piensa por un momento: imagina que no hubiera Dios, ni Creador, ni Poder divino que nos haya creado. Imagina que somos lo que mucha gente dice que somos: simios altamente avanzados, nada más; simplemente, seres que surgieron en un universo sin Dios, un universo que no se interesa en absoluto en nosotros. Imagina que estuviéramos a merced de fuerzas ciegas que no tienen interés ni preocupación por nosotros ni por nuestro bienestar. ¿Qué clase de mundo sería ese?
Pero, eso no es lo que creemos como cristianos. Creemos que Dios nos creó, nos sostiene y nos cuida. Por eso, más que todas las demás personas, nosotros tenemos razones para poder hacer frente a los temores y las pruebas que afligen a toda la humanidad.
Lee cuidadosamente los siguientes textos. ¿Qué esperanza y consuelo, aun en medio de tiempos llenos de temor, puedes obtener de ellos? Sal. 118:6; Prov. 3:5, 6; Luc. 12:6, 7; Rom. 8:38, 39; Heb. 13:6; 2 Tim. 1:7; 1 Juan 4:6.
No hay dudas: aun como cristianos que creemos en Dios, afrontamos un mundo aterrador, un mundo en el que cualquier cosa puede ocurrir. Con nuestro conocimiento de Dios, sin embargo, tenemos un contexto que nos ayuda a comprender mejor el mundo como un todo y nuestro lugar en él.
Y así, idealmente, podemos tener esperanza y consuelo aun en medio de los tiempos más difíciles. Esto no significa que no afrontaremos cosas malas, o cosas que pueden causarnos temor. En cambio, significa que tenemos un fundamento firme sobre el cual afrontar y tratar esos temores.
El poder de la fe Martes 4 de mayo
“El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Prov. 17:22). ¿Qué nos indica este texto acerca del vínculo entre la mente y el cuerpo?
Un niñito yacía moribundo en el hospital cuando su maestro lo visitó y le dio tareas escolares para hacer. “Aquí, Miguel”, le dijo, “hay lecciones sobre verbos y adverbios. Haz lo mejor que puedas”. En realidad, el maestro sentía la inutilidad de todo eso ya que el niño parecía estar muy letárgico, resignado a la muerte. No obstante, muy pronto el niño tuvo un vuelco notable. Todo cambió, y ahora parecía en camino a la recuperación. Cuando le preguntaron por qué los deberes escolares parecían haberlo cambiado tanto, él contestó: “El maestro no iba a darle a un moribundo un trabajo con adverbios y verbos, ¿verdad?”
El vínculo entre la mente, las actitudes y el cuerpo es muy potente. Aunque la ciencia no entienda completamente cómo funciona, ella sabe que el vínculo está allí, y que puede producir una gran diferencia en nuestra salud general.
Y aquí la fe en Dios, la confianza en su amor y en su bondad, puede marcar una enorme diferencia. ¡Cuánto más fácil es tener menos estrés cuando conoces la realidad del amor de Dios y de su cuidado por ti! Los estudios en todo el mundo han mostrado que la fe religiosa trae consigo claros beneficios para la salud; que los que creen en Dios viven más tiempo, sufren menos depresión y tratan mejor los eventos traumáticos. Y, aunque no podemos olvidar el poder milagroso de Dios para darnos curación, eso no es necesariamente lo que siempre ocurre. En cambio, la paz, la seguridad, la esperanza que la fe da al creyente puede producir actitudes mentales que impactarán para bien de la salud. Un corazón alegre puede ser, realmente, como una medicina, y aún mejor, porque muy a menudo los medicamentos pueden producir efectos secundarios perjudiciales.
Lee Mateo 6:27 al 34. ¿Qué nos está enseñando Jesús? ¿Cómo podemos aplicar estas palabras a cualquier factor que nos esté causando temor y preocupación? ¿Hay alguno de esos temores que sea demasiado grande para que el Señor lo maneje? ¿Hay alguien que esté más allá del alcance amante de Dios? ¿Cómo puedes aprender a entregar estos temores al Señor y tener la paz que él promete?
Agotamiento por estrés Miércoles 5 de mayo
Lee Romanos 15:13. ¿Cómo puedes aprender a reclamar estas promesas? ¿Qué actitudes o acciones te están impidiendo que lo hagas?
El estrés es uno de los desafíos más grandes a la salud que afrontamos, no solo en los grandes traumas de la vida, sino también en la vida diaria, por las presiones que tenemos. Los médicos informan que hasta el noventa por ciento de los pacientes vienen con quejas relacionadas con el estrés. La ciencia enseña que, cuando estamos estresados, liberamos ciertas hormonas que pueden afectar a varios órganos y, con el tiempo, esos órganos pueden debilitarse, haciéndose más susceptibles a la enfermedad. El estrés puede liberar adrenalina, que acelera el corazón, y hasta produce palpitaciones. Algunas hormonas del estrés hacen que los vasos sanguíneos se constriñan, provocando hipertensión. El estrés puede inducir respiraciones rápidas y superficiales, y hasta hiperventilación. Puede alejar la sangre del estómago, provocando problemas digestivos. Puede causar un aumento de la glucosa en la sangre, que puede conducir a la diabetes. También tiene un impacto negativo sobre el sueño, que a su vez puede tener un efecto negativo sobre nuestra salud general. Se ha mostrado que el estrés también afecta en forma negativa nuestro sistema inmune, la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra la enfermedad.
La lista podría seguir y el punto debería ser claro: necesitamos aprender a manejar el estrés y la tensión. Aquí es donde la fe en Dios puede tener un lugar muy importante, porque saber y experimentar por uno mismo la realidad del amor de Dios puede ser un gran calmante, que reduce el estrés y las consecuencias negativas sobre la salud que a menudo lo siguen.
Ser religioso no es toda la respuesta. Lo más importante es tener una relación personal con Jesús, conociendo por nosotros mismos su amor y su cuidado. Esto se logra por la lectura diaria de su Palabra, mediante la oración (hablar con el Señor como si fuera un amigo), y por la contemplación de su carácter como lo revelan la naturaleza y la Escritura. ¿Cuánto tiempo pasas tratando de conocer al Señor por ti mismo? ¿Podrías necesitar, tal vez, pasar más tiempo con tu Señor y Hacedor?
La fe y las curaciones milagrosas Jueves 6 de mayo
Gran parte del ministerio de Jesús involucró curaciones milagrosas: los enfermos, los ciegos, los moribundos, aun los muertos, fueron todos sanados gracias a su poder sobrenatural. En muchos casos, la fe fue un prerrequisito para la curación misma (Mat. 9:2, 22, 28, 29; 15:28).
Pero, en algunos casos, la incredulidad impidió la curación, como en Nazaret (Mat. 13:58; Mar. 6:5, 6). En un caso, cuando los discípulos no fueron capaces de realizar una curación, Jesús dijo que la causa había sido su incredulidad (Mat. 17:14-20).
El hecho de que la fe sea un componente muy importante en estas curaciones milagrosas ha hecho que algunos crean que si falla un intento de sanar por medio de la oración es por una falta de fe de la persona enferma. No obstante, esto es una comprensión muy superficial y falsa de la fe y la curación.
Lee los siguientes textos en los que Jesús sanó milagrosamente a diferentes personas. ¿Qué nos indican los textos acerca de la fe de aquellos que fueron sanados? ¿Qué lecciones podemos obtener de estos ejemplos? Mat. 12:9-13; Luc. 13:11-13; 14:2-4; 22:47-52.
En ninguno de estos textos se menciona la fe de los que fueron sanados. Esto no es para disminuir el lugar de la fe en la curación milagrosa, sino solo para mostrar que la fe expresada no siempre es un componente vital.
El hecho es que no comprendemos por qué en algunos casos vemos una intervención sobrenatural del Señor para la curación. En otros casos, la curación viene por procesos naturales, en los que podemos creer que la mano de Dios está obrando en favor del enfermo por ese medio. Y siempre existen aquellos casos en los que, por razones que no entendemos, la curación no se produce aunque hemos orado pidiendo que sucediera. Sin embargo, las buenas noticias son que, aun en estos últimos casos, todavía podemos confiar en el amor, la misericordia y la bondad de Dios.
¿Cómo podemos aprender a confiar en el Señor y en su amor por nosotros, aun cuando las oraciones que ruegan por salud y curación no resultaron como hubiéramos deseado?
Para Estudiar y Meditar Viernes 7 de mayo
“En la ciencia verdadera no puede haber nada que sea contrario a la Palabra de Dios, porque ambas tienen el mismo Autor. Un entendimiento correcto de ambas siempre confirmará que están en armonía la una con la otra” (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 269. Ver también El ministerio de curación, p. 367). Al comprender esto, deberíamos buscar la ayuda de Dios mediante la verdadera ciencia, que es una revelación de sus leyes naturales. Si tienes acceso al Handbook of Seventh-day Adventist Theology, lee las páginas 751 al 783.
“La simpatía que existe entre el espíritu y el cuerpo es muy grande. Cuando uno está afectado, el otro responde. La condición de la mente tiene mucho que ver con la salud del organismo. Si el espíritu está libre y feliz, con la conciencia de que hace lo recto y con la satisfacción de proporcionar felicidad a los demás, nacerá una alegría que reaccionará sobre todo el organismo, induciendo a la sangre a circular más libremente y a tonificar todo el cuerpo. La bendición de Dios es sanadora; y los que benefician abundantemente a los demás sentirán en su corazón y en su vida esa bendición prodigiosa” (JT 1:179; CMC 359, 360).
“Todos deseamos respuestas inmediatas y directas a nuestras oraciones, y estamos dispuestos a desalentarnos cuando la contestación tarda, o cuando llega en una forma que no esperábamos. Pero Dios es demasiado sabio y bueno para contestar siempre a nuestras oraciones en el plazo exacto y en la forma precisa que deseamos. [...] Los sucesos que prueban nuestra fe son para nuestro bien, pues denotan si nuestra fe es verdadera y sincera, y si descansa en la Palabra de Dios sola, o si, dependiente de las circunstancias, es incierta y variable. La fe se fortalece con el ejercicio” (MC 176).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Cuál es el lugar de la ciencia médica en la curación de un cristiano? El buscar salud y curación en la ciencia médica, ¿significa que no tenemos fe en Dios? Compara tu respuesta con la de los demás en la clase.
2.¿Cuál ha sido tu experiencia personal con respecto al vínculo entre tus actitudes y emociones y tu salud física? ¿Qué aprendiste de tu propia experiencia que podrías compartir con otros, para ayudarlos a usar mejor el poder de la mente para beneficiar al cuerpo?
3.¿Conoces a alguien en tu iglesia que está enfermo y necesita curación? ¿Cómo pueden tú o tu clase ayudar a esa persona en el proceso de curación?
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Adultos. Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
"Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:5, 6).
Debemos pelear cada día y cada hora la buena batalla de la fe. Encontraréis muchas pruebas, pero si las soportáis pacientemente, os refinarán y purificarán, ennoblecerán y elevarán espiritualmente... Están por sobrevenir dificultades muy grandes al mundo, y los instrumentos de Satanás están agitando intensamente los poderes infernales para que produzcan sufrimiento, desastre y ruina. Su obra consiste en acarrear toda la desdicha posible sobre los seres humanos. La tierra es el escenario de su acción, pero es mantenido bajo control. No puede ir más lejos de lo que el Señor le permite.
¡Oh, cuán bondadoso es nuestro Señor! "No te desampararé, ni te dejaré" (Hebreos 13:5). "He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida" (Isaías 49:16). "No os dejaré huérfanos" (Juan 14:18). El que pide, recibirá el Espíritu Santo. Pensemos que Dios está más dispuesto a darnos el Espíritu Santo, que los padres a conceder buenas dádivas a sus hijos. Entonces, alegrémonos y gocémonos. No miremos el trabajo infernal de los poderes de las tinieblas hasta que fallen la esperanza y el ánimo. Jesús vive, y debemos dejar que nuestra fe penetre la oscuridad... repose en la luz y se regocije en la luz del Sol de Justicia (A fin de conocerle, p. 286).
El factor temor Domingo 2 de Mayo
No es el trabajo lo que degrada a la gente y la lleva a vivir entre los miserables de la sociedad: es el pecado. A Adán, puro e inocente, y recién creado por la mano divina, le fue dado un trabajo, y ese trabajo no lo degradaba. Mientras realizaba su obra, nunca pensaba en esconderse de Dios sino todo lo contrario: tan pronto como sentía su presencia en el jardín se apresuraba para acortar la distancia entre él y su Hacedor y ¡qué preciosa comunicación tenía con él! Pero después de haber pecado, el temor lo hacía pensar que cada sonido que escuchaba era la presencia del Creador, a quien no quería ver, sino trataba de esconderse de él. "Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Y díjole: ¿Quien te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mande no comieses?" Esa era la razón: había desobedecido el mandato divino y la luz que lo rodeaba como un manto, había desaparecido; se sentía desnudo y tenía temor de encontrarse con Dios. El pecado es la única desnudez, la única degradación, la única deshonra que podemos conocer. Es la única cosa que puede hacemos sentir temor de encontramos con Dios (Review and Herald, 26 de enero, 1897).
La paciente perseverancia en el bien hacer la llevará desde este mundo de dolor y contienda a la gloria y la honra de la vida eterna. Si Dios mora en usted y está por .encima de usted, no tiene nada que temer. La Biblia es una luz para los que están en tinieblas. Frente a la perspectiva de una inmortalidad bendita mantenida en reserva para los que perseveran hasta fin, encontrará un poder elevador y una fortaleza que va a necesitar para resistir el mal. Manténgase firme en la hora de prueba y obtendrá finalmente una corona inmarcesible.
Necesita dirección de lo alto. Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar. Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras. Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza. Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente él encontraría oídos para oír y un brazo para salvar.
No se conoce un solo caso en que Dios haya ocultado su rostro para no oír las súplicas de su pueblo. Cuando todo otro recurso falló, él fue siempre un pronto auxilio en cada emergencia (Cada día con Dios, p. 194).
Un hombre le dijo al universo Lunes 3 de mayo
El Señor conoce las estratagemas de Satanás para engañar y desanimar, pero mediante Cristo ha declarado su poder para salvar. Cristo es quien intercede por todos los que quieren llegar a Dios para reclamar sus promesas y su pacto. Satanás trata de presentar a Dios como un juez riguroso, sin amor ni misericordia, para que los seres humanos piensen que son demasiado pecadores para solicitar el perdón. Por eso nuestro Salvador, en el lenguaje más sencillo, nos asegura que Dios es un Padre lleno de misericordia y compasión, y que él mismo se conmueve por nuestras debilidades y pruebas porque fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Habiendo conocido plenamente las tentaciones y engaños del enemigo, puede decirle a sus hijos lo que pueden esperar, y a la vez puede prometerles su ayuda en todo aquello que les pueda sobrevenir. Entiende nuestras dificultades y pesares; ninguna exclamación de dolor o de angustia pasa inadvertida para el corazón de Cristo. Con tierna simpatía nos recuerda que si Dios se ocupa de un pequeño pajarillo que vuela de rama en rama y sabe cuando uno de ellos cae a tierra, ¡cuánto más se ocupará de nosotros! "Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos" (Mateo 10:31) (Signs of the Times, 1º de agosto, 1900).
El amor de Cristo por sus hijos es tan fuerte como tierno. Es un amor más fuerte que la muerte, pues él murió por nosotros. Es un amor más verdadero que el de una madre por sus hijos. El amor de la madre puede cambiar, pero el amor de Cristo es inmutable. "Por lo cual estoy seguro", dice Pablo, "de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni 10 presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38,39).
En cada prueba tenemos consolación eficaz. ¿No se conmueve nuestro Salvador al comprender nuestras debilidades? ¿No ha sido tentado en todo como nosotros? ¿Y no nos ha invitado a llevarle cada prueba y perplejidad? Entonces no nos aflijamos por las cargas de mañana. Valerosa y alegremente llevemos las cargas de hoy. Hoy tenemos que tener confianza y fe. No estamos invitados a vivir más que un día a la vez. Quien da fortaleza para hoy, dará fortaleza para mañana (En lugares celestiales, p. 269).
En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre. Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio. Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad. Si nuestra salvación dependiera de nuestros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de uno que endosa todas las promesas. Nuestro asimiento de él puede parecer débil, pero su amor es como el de un hermano mayor; mientras mantengamos nuestra unión con él, nadie podrá arrancarnos de su mano (Los hechos de los apóstoles, p. 441).
El poder de la fe Martes 4 de mayo
Si el espíritu se siente libre y feliz, debido a la buena conciencia y a la satisfacción que se experimente al hacer felices a los demás, se crea un sentimiento de alegría que se reflejará en todo el organismo, con lo que mejorará la circulación de la sangre y se tonificará el cuerpo. La bendición de Dios es un poder sanador, y los que son pródigos en beneficiar a los demás, recibirán esta maravillosa bendición en el corazón y en la vida…
La buena conciencia es la mejor medicina para el cuerpo y la mente enfermos. La bendición especial de Dios en la forma de salud y fuerza reposa sobre quien la recibe.
La obra de hacer el bien beneficia al dador y al beneficiario. Si nos olvidamos de nosotros mismos al interesarnos por los demás, ganaremos una victoria sobre nuestras debilidades. La satisfacción que recibiremos al hacer el bien contribuirá enormemente a restablecer el tono saludable de la imaginación. El placer de hacer el bien anima la mente y se transmite por todo el cuerpo (Meditaciones matinales 1952, p. 154).
La relación que existe entre la mente y el cuerpo es muy íntima. Cuando la primera está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas de las enfermedades que padecen los hombres son resultado de la depresión mental. Penas, ansiedad, descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad, desconfianza, todo esto menoscaba las fuerzas vitales, y lleva al decaimiento y a la muerte.
La enfermedad es muchas veces originada y reagravada por la imaginación. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar bien si pensaran que lo están...
El valor, la esperanza, la fe, la simpatía, el amor: todas estas cosas fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma.
El agradecimiento, la alegría, la benevolencia, la confianza en el amor y en el cuidado de Dios, son otras tantas incomparables salvaguardias de la salud.
Se debería mostrar el poder de la voluntad, y la importancia del dominio propio, tanto en la conservación como en la recuperación de la salud, el efecto depresivo y hasta ruinoso de la ira, el descontento, el egoísmo, o la impureza, y, por otra parte, el maravilloso poder vivificador que se encuentra en la alegría, la abnegación, y la gratitud.
Hay en la Escritura una verdad fisiológica que necesitamos considerar: "El corazón alegre es una buena medicina".
Los verdaderos principios del cristianismo abren ante todos nosotros una fuente de inestimable felicidad.
Deberíamos cultivar un estado de ánimo alegre, optimista y apacible; porque nuestra salud depende de ello (Dios nos cuida, p. 51; Meditaciones matinales 1952, p. 155).
Agotamiento por estrés Miércoles 5 de mayo
"Y el Dios de toda esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo" (Romanos 15: 13).
El Señor ha resuelto que cada alma que obedezca su Palabra recibirá de su gozo, y paz, y su constante poder protector. Tales hombres y mujeres se encuentran siempre cerca de Cristo, no solamente cuando se arrodillan para orar en su presencia, sino cuando desempeñan las obligaciones de la vida. Jesucristo les preparó una morada a su lado, donde la vida se ha purificado de todo lo grosero y desagradable. Mediante esta continua comunión con Cristo, aquéllos se convierten en colaboradores suyos en el curso de su vida.
No hay palabras que puedan describir la paz y el gozo que posee el que toma a Dios por la palabra. Las aflicciones no lo perturban; los desprecios no lo hieren. Ha crucificado el yo. Día tras día sus obligaciones se vuelven más oprimentes, las tentaciones más fuertes, las aflicciones más penosas; sin embargo, no vacila, porque recibe fortaleza equivalente a su necesidad.
Los que están aprendiendo a los pies de Jesús, ciertamente ejemplifícarán el carácter de Cristo con su conducta y conversación... Su experiencia cristiana se destaca no por el bullicio y la excitación, sino por su gozo contenido y reverente. Su amor por Cristo es una fuerza tranquila y apacible, aunque predominante. La luz y el amor del Salvador que mora en ellos se revela en todas sus palabras y acciones (Meditaciones matinales 1952, p. 52).
Si pensáramos más en Jesús y habláramos más de él y menos de nosotros mismos, tendríamos mucho más de su presencia. Si moráramos en él, estaríamos tan llenos de paz, fe y valor, y tendríamos una experiencia tan victoriosa que relatar cuando asistiéramos a la reunión, que otros se sentirían animados con nuestro testimonio claro y robusto con Dios. Cuando estos preciosos agradecimientos, dados en alabanza de la gloria de su gracia, van respaldados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible, que redunda en la salvación de las almas.
El lado alegre y brillante de la religión estará representado por todos los que se consagran a Dios diariamente. No deberíamos deshonrar a nuestro Señor con el relato triste de aflicciones que parecen deplorables. Todas las pruebas que se reciben como agentes educadores producirán gozo. Toda la vida religiosa constituirá una experiencia edificante, elevadora, ennoblecedora, fragante con buenas palabras y obras. El enemigo está muy contento de tener almas deprimidas y tristes; desea que los no creyentes obtengan una impresión equivocada acerca del efecto de nuestra fe. Pero Dios quiere que la mente viva en un nivel superior. Su deseo es que cada alma triunfe mediante el poder sustentador del Redentor (Exaltad a Jesús, p. 243).
Cuando recibimos a Cristo como huésped permanente en el alma, la paz de Dios que sobrepuja a todo entendimiento guardará nuestro espíritu y nuestro corazón por medio de Cristo Jesús. La vida terrenal del Salvador, aunque transcurrió en medio de conflictos, era una vida de paz. Aun cuando lo acosaban constantemente enemigos airados, dijo: "El que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada". Ninguna tempestad de la ira humana o satánica podía perturbar la calma de esta comunión perfecta con Dios (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 18, 19).
La fe y las curaciones milagrosas Jueves 6 de mayo
En la Palabra de Dios encontramos instrucción respecto a la oración especial para el restablecimiento de los enfermos. Pero el acto de elevar tal oración es un acto solemnísimo, y no se debe participar en él sin la debida consideración. En muchos casos en que se ora por la curación de algún enfermo, lo que llamamos fe no es más que presunción.
Muchas personas se acarrean la enfermedad por sus excesos. No han vivido conforme a la ley natural o a los principios de estricta pureza. Otros han despreciado las leyes de la salud en su modo de comer y beber, de vestir o de trabajar. Muchas veces uno u otro vicio ha causado debilidad de la mente o del cuerpo. Si las tales personas consiguieran la bendición de la salud, muchas de ellas reanudarían su vida de descuido y transgresión de las leyes naturales y espirituales de Dios, arguyendo que si Dios las sana en respuesta a la oración, pueden con toda libertad seguir sus prácticas malsanas y entregarse sin freno a sus apetitos. Si Dios hiciera un milagro devolviendo la salud a estas personas, daría alas al pecado (El ministerio de curación, p. 173).
Todos deseamos respuestas inmediatas y directas a nuestras oraciones, y estamos dispuestos a desalentarnos cuando la contestación tarda, o cuando llega en forma que no esperábamos. Pero Dios es demasiado sabio y bueno para contestar siempre a nuestras oraciones en el plazo exacto y en la forma precisa que deseamos. El quiere hacer en nuestro favor algo más y mejor que el cumplimiento de todos nuestros deseos. Y por el hecho de que podemos confiar en su sabiduría y amor, no debemos pedirle que ceda a nuestra voluntad, sino procurar comprender su propósito y realizarlo. Nuestros deseos e intereses deben perderse en su voluntad. Los sucesos que prueban nuestra fe son para nuestro bien, pues denotan si nuestra fe es verdadera y sincera, y si descansa en la Palabra de Dios sola, o si, dependiente de las circunstancias, es incierta y variable. La fe se fortalece por el ejercicio. Debemos dejar que la paciencia perfeccione su obra, recordando que hay preciosas promesas en las Escrituras para los que esperan en el Señor.
No todos entienden estos principios. Muchos de los que buscan la salutífera gracia del Señor piensan que debieran recibir directa e inmediata respuesta a sus oraciones, o si no, que su fe es defectuosa. Por esta razón, conviene aconsejar a los que se sienten debilitados por la enfermedad, que obren con toda discreción. No deben desatender sus deberes para con sus amigos que les sobrevivan, ni descuidar el uso de los agentes naturales para la restauración de la salud.
A menudo hay peligro de errar en esto. Creyendo que serán sanados en respuesta a la oración, algunos temen hacer algo que parezca indicar falta de fe. Pero no deben descuidar el arreglo de sus asuntos como desearían hacerlo si pensaran morir. Tampoco deben temer expresar a sus parientes y amigos las palabras de aliento o los buenos consejos que quieran darles en el momento de partir (El ministerio de curación, pp. 176, 177).
Cristo tiene todo el poder en el cielo y en la tierra. Él es el gran Médico a quien debemos acudir cuando sufrimos alguna enfermedad física o espiritual…
¿Por qué no ejerceremos mayor fe en el Médico divino? Como trabajó para el paralítico, así actuará hoy en favor de los que lo buscan para su curación. Tenemos gran necesidad de más fe. Estoy alarmada cuando veo la falta de fe entre los nuestros. Necesitamos ir directamente a la presencia de Cristo, creyendo que curará nuestras dolencias físicas y espirituales.
Somos demasiado faltos de fe. ¡Oh, cómo desearía que pudiera inducir a nuestros hermanos a tener fe en Dios! No deben creer que a fin de ejercer fe deben ser acicateados hasta llegar a un alto grado de excitación. Todo lo que tienen que hacer es creer en la Palabra de Dios, así como creen en lo que dicen uno al otro. El lo ha dicho, y cumplirá su Palabra. Dependa tranquilamente de las promesas de Dios, porque él quiere decir precisamente lo que dice. Diga: El me ha hablado en su Palabra, y cumplirá cada promesa que ha hecho. No os volváis impacientes. Confiad. La Palabra de Dios es fiel. Proceded como si pudierais confiar en vuestro Padre celestial (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 96, 97).
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White. Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.