LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Gálatas 2:15-21; Efesios 2:12; Filipenses 3:9; Romanos 3:10-20; Génesis 15:5, 6; Romanos. 3:8.
PARA MEMORIZAR: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál. 2:20).
COMO YA VIMOS, Pablo confrontó públicamente a Pedro en Antioquía por la falta de consistencia entre la fe que enseñaba y la conducta que exhibía. La decisión de Pedro de no comer más con ex paganos sugería que ellos eran cristianos de segunda clase. Sus actos implicaban que, si ellos querían ser parte de la familia de Dios y gozar de las bendiciones del compañerismo en las mesas, tenían primero que someterse a la circuncisión.
¿Qué le dijo Pablo realmente a Pedro en esa tensa ocasión? Esta semana estudiaremos lo que es, probablemente, un resumen de lo que sucedió. Este pasaje contiene algunas de las expresiones más comprimidas del Nuevo Testamento, y es muy importante, porque nos introduce a varias palabras y frases fundamentales para comprender el evangelio y el resto de la carta a los Gálatas. Estas palabras clave incluyen justificación, justicia, obras de la ley, creencia, fe y fe de Jesús.
¿Qué quiere decir Pablo con estos términos, y qué nos enseñan acerca del plan de salvación?
LA CUESTIÓN DE LA “JUSTIFICACIÓN” (Gál. 2:15, 16) Domingo 16 de octubre
• En Gálatas 2:15, Pablo escribe: “Nosotros somos judíos de nacimiento y no ‘pecadores paganos’” (NVI). ¿Qué punto crees que está presentando?
Necesitamos comprender, en su contexto, las palabras que usó Pablo. En un intento de ganar a los cristianos judíos a su posición, él comienza con algo con lo que ellos estaban de acuerdo: la distinción tradicional entre judíos y gentiles. Los judíos eran los elegidos, a quienes Dios confió su ley, y gozaban de una relación de pacto con él. Los gentiles, en cambio, eran pecadores; la ley de Dios no limitaba su conducta, y estaban fuera de los pactos de la promesa (Efe. 2:12; Rom. 2:14). Aunque los gentiles eran pecadores, en el versículo 16 Pablo advierte a los cristianos judíos que ellos no eran más aceptables a Dios, porque ninguno es justificado por “las obras de la ley”.
• Pablo usa la palabra justificado cuatro veces en Gálatas 2:16 y 17. ¿Qué quiere decir con este término? Considera Éxodo 23:7 y Deuteronomio 25:1.
El verbo justificar es clave para Pablo. De las 38 veces que aparece en el Nuevo Testamento, 26 está en las cartas de Pablo. Él la usa 8 veces en Gálatas, incluyendo 4 referencias en Gálatas 2:16 y 17. Justificación es un término legal. Se trata del veredicto que un juez pronuncia cuando una persona es declarada inocente de las acusaciones en su contra. Es lo opuesto a condenación. Además, la palabra justo proviene de la misma palabra griega, y quiere decir que la persona “justificada” es contada como “justa”. De este modo, justificación es más que el perdón; es la declaración positiva de que una persona es justa.
Para algunos de los creyentes judíos, la justificación también hablaba de una relación. Giraba alrededor de su relación con Dios y con su pacto. Ser “justificado” también significaba que una persona era contada como un miembro de la comunidad del pacto de Dios.
• Lee Gálatas 2:15 al 17. ¿Qué quiere decir Pablo aquí, y cómo aplicas estas palabras a tu propia experiencia cristiana?
LAS OBRAS DE LA LEY Lunes 17 de octubre
• Pablo dice tres veces en Gálatas 2:16 que una persona no es justificada por “las obras de la ley”. ¿Qué quiere decir él con “las obras de la ley”? ¿De qué modo los textos siguientes nos ayudan a comprender su significado? Gál. 2:16, 17; 3:2, 5, 10; Rom. 3:20, 28.
Para comprender la frase “las obras de la ley”, necesitamos entender lo que Pablo quiere decir con la palabra ley. La palabra ley (nómos, en griego) se encuentra 121 veces en las cartas de Pablo. Puede referirse a diferentes cosas: la voluntad de Dios para su pueblo, los primeros cinco libros de Moisés, el Antiguo Testamento entero, o incluso a un principio general. Sin embargo, Pablo la usa generalmente para referirse a todos los mandamientos de Dios dados a su pueblo por medio de Moisés, ya sean morales o ceremoniales.
El punto de Pablo es que no importa cuánto tratemos de obedecer la ley de Dios, nuestra obediencia nunca será tan buena para que se nos declare justos ante Dios. Eso es porque su ley demanda absoluta fidelidad en pensamiento y en acción, en todo el tiempo y a todos sus mandamientos.
Aunque la frase “obras de la ley” no aparece en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento fuera de las epístolas de Pablo, una confirmación asombrosa apareció en 1947 con el descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto, una colección de escritos copiados por judíos esenios, que vivieron en el tiempo de Jesús. Aunque fueron escritos en hebreo, el rollo Miqsat Ma’as Ha-Torah, que puede traducirse como “Importantes obras de la ley”, contenía esta frase exacta. El rollo describe varios problemas basados en la ley bíblica con respecto a impedir que las cosas santas sean hechas impuras, incluyendo varias que distinguían a los judíos de los gentiles. Al final, el autor escribe que, si sigues estas “obras de la ley, serás reconocido como justo” ante Dios. A diferencia de Pablo, el autor no ofrece a su lector justicia sobre la base de la fe, sino sobre la base de su conducta.
• En tu experiencia, ¿cuán bien guardas la ley de Dios? ¿Realmente sientes que estás guardándola tan bien que puedes ser justificado ante Dios por tu observancia de ella? (Ver Rom. 3:10-20.) Si no, ¿por qué no? ¿Cómo te ayuda tu respuesta a entender el punto que Pablo presenta aquí?
LA BASE DE NUESTRA JUSTIFICACIÓN Martes 18 de octubre
• “Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).
Los cristianos judíos no sugerían que la fe en Cristo no era importante; todos creían en Jesús y tenían fe en él. Sin embargo, su conducta mostraba que ellos sentían que la fe no era suficiente y que debía ser suplementada con la obediencia, como si la obediencia añadiera algo a la justificación. La justificación, podían alegar ellos, era por la fe y las obras. Pablo contrasta la fe en Cristo con las obras de la ley, e indica su oposición a ese enfoque. La fe, y solo la fe, es la base de la justificación.
Para Pablo, la fe no es un concepto abstracto, sino que está siempre conectada con Jesús. De hecho, la frase traducida dos veces como “fe en Jesucristo”, en Gálatas 2:16, es mucho más rica de lo que indica cualquier traducción. La frase en griego dice “la fe” o “la fidelidad” de Jesús. Esta traducción literal revela el gran contraste que Pablo hace entre las obras de la ley que nosotros hacemos, y la obra de Cristo, realizada en nuestro favor; es decir, las obras que él, por su fidelidad (de allí, la “fidelidad de Jesús”), ha hecho por nosotros.
Es importante recordar que la fe por sí misma no añade nada a la justificación; es decir, no es meritoria por sí misma. La fe es el medio por el cual nos aferramos de Cristo y de sus obras en nuestro favor. No somos justificados por nuestra fe, sino por la fidelidad de Cristo hacia nosotros, la que reclamamos por medio de la fe.
Cristo hizo lo que toda persona ha dejado de hacer: solamente él fue fiel a Dios en todo lo que hizo. Nuestra esperanza está en la fidelidad de Cristo, no en la nuestra. Como dice un autor: “Creemos en Cristo, no para ser justificados por esa creencia, sino para que seamos justificados por su fe (fidelidad) a Dios” (John McRay, Paul: His Life and Teachings, p. 355).
Una antigua traducción siria de Gálatas 2:16 transmite bien el significado de Pablo: “Por lo tanto, conocemos que un hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesús el Mesías, y creemos en él, en Jesús el Mesías, que por su fe, la del Mesías, podemos ser justificados, y no por las obras de la ley”.
• Lee Romanos 3:22 y 26; Gálatas 3:22; Efesios 3:12; y Filipenses 3:9. ¿Cómo nos ayudan estos textos a comprender la asombrosa verdad de que la fidelidad de Cristo por nosotros, su perfecta obediencia a Dios, es la única base de nuestra salvación?
LA OBEDIENCIA DE FE Miércoles 19 de octubre
Pablo aclara que la fe es fundamental para la vida cristiana. Con ella nos aferramos de las promesas que tenemos en Cristo. Pero ¿qué es exactamente la fe? ¿Qué involucra?
• ¿Qué nos enseñan estos textos acerca del origen de la fe? Gén. 15:5, 6; Juan 3:14-16; 2 Cor. 5:14, 15; Gál. 5:6.
La fe bíblica es siempre una respuesta a Dios. La fe no es un sentimiento que decidimos tener porque Dios lo demanda. Por el contrario, la verdadera fe se origina en un corazón tocado con gratitud y amor por la bondad de Dios. Por eso, cuando la Biblia habla de la fe, esa fe siempre sigue iniciativas de Dios. En el caso de Abraham, por ejemplo, la fe es su respuesta a las promesas que Dios le hizo (Gén. 15:5, 6). Además, en el Nuevo Testamento, Pablo dice que la fe surge al percibir lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz.
• Si la fe es una respuesta a Dios, ¿qué debería incluir? Considera lo que los siguientes textos dicen acerca de la naturaleza de la fe. Juan 8:32, 36; Hech. 10:43; Rom. 1:5, 8; 6:17; Heb. 11:6; Sant. 2:19.
Muchas personas definen la fe como “creencia”. Esta definición es problemática, porque en griego la palabra para “fe” es la forma sustantiva del verbo “creer”. Usar una forma para definir la otra es como decir “fe es tener fe”. No nos dice nada.
Las Escrituras revelan que la fe involucra no solo conocimiento acerca de Dios, sino también la aceptación de ese conocimiento. Por eso, es importante tener un cuadro exacto de Dios. Las ideas distorsionadas acerca del carácter de Dios pueden hacer muy difícil tener fe. Pero, un asentimiento intelectual al evangelio no es suficiente, porque “aun los demonios creen”. La verdadera fe también afecta la manera en que vivimos. En Romanos 1:5, Pablo habla de “la obediencia a la fe”. Pablo no dice que la obediencia es lo mismo que la fe. Dice que la fe verdadera afecta toda la vida de una persona, no solo la mente. Involucra un compromiso con nuestro Dios y con Jesucristo, a diferencia de solo una lista de reglas. La fe es lo que hacemos, cómo vivimos, en quién confiamos, y también lo que creemos.
LA FE ¿PROMUEVE EL PECADO? Jueves 20 de octubre
Una de las acusaciones contra Pablo era que su evangelio de la justificación solamente por la fe estimulaba a la gente a pecar (ver Rom. 3:8; 6:1). Los acusadores razonaban que si la gente no tenía que guardar la Ley para ser aceptadas por Dios, ¿por qué iba a estar preocupa por su manera de vivir?
• ¿De qué modo responde Pablo a la acusación de que una doctrina de justificación solo por la fe estimula una conducta pecaminosa? Gál. 2:17, 18.
Pablo responde a las acusaciones de sus adversarios en términos muy fuertes: “¡No lo permita Dios!” Si una persona cae en pecado después de ir a Cristo, la responsabilidad no pertenece a Cristo. Si quebrantamos la Ley, nosotros mismos somos los transgresores.
• ¿Cómo describe Pablo su unión con Cristo? ¿En qué formas esta respuesta refuta las objeciones planteadas por sus adversarios? Gál. 2:19-21.
Pablo encuentra que el razonamiento de sus adversarios es ridículo. Aceptar a Cristo por fe no es algo trivial; no es un juego de simulación, donde Dios cuenta a una persona como justa mientras que no hay un cambio real en la vida de esa persona. Por el contrario, aceptar a Cristo por fe es radical. Involucra una unión completa con Cristo, unión en su muerte y en su resurrección. Pablo dice que somos crucificados con Cristo, y nuestros antiguos caminos pecaminosos arraigados en el egoísmo han acabado (Rom. 6:5-14). Hemos roto con el pasado. Todo es nuevo (2 Cor. 5:17). También hemos resucitado a una nueva vida en Cristo. El Cristo resucitado vive dentro de nosotros, haciéndonos diariamente más semejantes a él.
La fe en Cristo no es un pretexto para pecar, sino un llamamiento a una relación mucho más profunda y rica con Cristo de lo que podríamos encontrar en una religión basada en la Ley.
• ¿Cómo te identificas con el concepto de la salvación solo por la fe sin las obras de la Ley? ¿Te asusta, o te hace pensar que puede ser una excusa para pecar, o te regocijas en ella? ¿Qué dice tu respuesta acerca de tu comprensión de la salvación?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR Viernes 21 de octubre
“Una y otra vez me ha sido presentado el peligro de abrigar, como pueblo, ideas falsas sobre la justificación por la fe. Por años se me ha mostrado que Satanás trabajaría de una manera especial para confundir las mentes en este punto. La ley de Dios ha sido ampliamente tratada y presentada, a las congregaciones, casi tan desprovista del conocimiento de Cristo Jesús y su relación con la Ley como la ofrenda de Caín. Se me ha mostrado que muchos no han llegado a la fe por causa de ideas mezcladas y confusas acerca de la salvación, porque los ministros han trabajado de una manera errónea para alcanzar los corazones. El punto que ha sido impreso por años en mi mente es la justicia imputada de Cristo. [...]
“No hay punto que precise ser considerado con más fervor, repetido con más frecuencia o establecido con más firmeza en la mente de todos que la imposibilidad de que el hombre caído haga mérito alguno por sus propias obras, por buenas que estas sean. La salvación es solamente por fe en Cristo Jesús” (FO 15,16.)
“La Ley demanda justicia y, ante la Ley, el pecador debe ser justo. Pero es incapaz de serlo. La única forma en que puede obtener la justicia es mediante la fe. Por fe, puede presentar a Dios los méritos de Cristo, y el Señor coloca la obediencia de su Hijo en la cuenta del pecador. La justicia de Cristo es aceptada en lugar del fracaso del hombre, y Dios recibe, perdona y justifica al alma creyente y arrepentida, la trata como si fuera justa y la ama como ama a su Hijo” (MS 1:430).
• PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1.En el primer pasaje citado arriba, Elena de White dice que ningún tema necesita ser más enfatizado que la justificación por la fe. Como clase, analicen si sus comentarios son aplicables para nosotros hoy como lo fueron cuando los escribió hace más de cien años, y si es así, por qué.
2.¿Por qué Pablo dice que Cristo hubiera muerto sin propósito, si la justificación fuera por medio de la Ley? (Gál. 2:21). ¿Qué quiere decir con esto?
• Resumen: La conducta de Pedro en Antioquía sugería que los ex paganos no podían ser verdaderos cristianos a menos que primero se circuncidaran. Pablo señaló la falacia de esa manera de pensar. Dios no puede declarar a nadie como justo sobre la base de la conducta personal, porque aun los mejores seres humanos no son perfectos. Los pecadores pueden ser justificados a la vista de Dios solo al aceptar lo que Dios ha hecho por nosotros por medio de Cristo.
• Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática:"El Evangelio en Gálatas"
Periodo: 4° Trimestre / octubre-diciembre de 2011 Autor:Dr. CARL COSAERT, es profesor asociado de Nuevo Testamento y Cristianismo Temprano. Enseña en la Universidad de Walla Walla, College Place, Washington, EE.UU. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial (en español):Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial(en español):Rolando A. Itin
• Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.
Director y principal orador del ministerio"Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
►Mientras escucha y estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Lee Para el Estudio de esta Semana: Isaías 53:1-5; Jeremías 7:1-11; 28; 45; Mateo 6:25-34.
Para Memorizar: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Isa. 8:20
EL MUNDO EN EL QUE VIVÍA BARUC estaba llegando a su fin. Jerusalén y Judá estaban en sus momentos finales. Asiria, después de dominar el antiguo Cercano Oriente por más de dos siglos, estaba dividida internamente, vivía una guerra civil y perdía el dominio de sus Estados vasallos. Pero, un nuevo superpoder surgía en el horizonte: Babilonia. Por poco tiempo, Judá tuvo un alivio y, bajo el buen rey Josías (640-609 a.C.), la Nación expandió su territorio y renovó la adoración a Dios. Pero, con los rápidos cambios a fines del siglo VII a.C., el tiempo se acababa para Jerusalén. El rey Josías murió en una batalla contra los egipcios (2 Rey. 23:29). Sus hijos, que reinaron después de él, no tenían la misma visión que su padre, y se rebelaron contra Babilonia, un error fatal. Por fin, en 586 a.C., Jerusalén fue tomada, el Templo fue destruido y muchos judíos fueron llevados cautivos.
Baruc vivió en ese tiempo de cambios dramáticos y pérdidas. Sin embargo, aunque su mundo se desmoronaba, él dejó un legado que ningún rey ni ninguna guerra podían destruir.
¿Qué podemos aprender de Baruc, el último personaje secundario de la Biblia que estudiaremos?
EL MUNDO DE BARUC Domingo 19 de diciembre
El mundo de Baruc fue construido alrededor de ciertas realidades políticas, económicas y religiosas que dominaron su nación en ese tiempo. Políticamente hablando, el país de Judá estaba irritado bajo el yugo de la dominación babilónica. Fuertes corrientes nacionalistas subterráneas afectaban todas las áreas de la sociedad. La gente quería estar libre de Babilonia. Económicamente, las cosas iban bastante bien, por lo menos para un sector de la población que se volvía más rica al explotar a los pobres. Y, por supuesto, estaba el sistema religioso de la antigua Judá, que formaba el fundamento para toda la sociedad.
Lee Jeremías 7:1 al 11. ¿Cuáles eran algunos de los problemas morales y espirituales que se advertía entre la gente? ¿Qué similitudes se podrían establecer con nuestro tiempo hoy? Presta atención al versículo 4. ¿De qué se le hablaba aquí a la gente, y qué lección podemos obtener de esto?
El nombre Baruc significa “uno que es bendecido”. Era un escriba, lo que significaba que era un hombre altamente educado. Parece haber procedido de una familia de escribas y haber tenido las conexiones familiares correctas.
No se dice cómo Baruc fue llevado al servicio del sacerdote y profeta Jeremías. Tal vez fue la sólida conexión de Jeremías con Dios lo que atrajo a Baruc a él. El ideal social, político y económico que predicaba Jeremías estaba firmemente arraigado en la revelación de Dios. Jeremías no tenía miedo de mantenerse firme en favor de la Palabra de Dios, aun cuando se consideraba que era políticamente incorrecto hacerlo. Por medio de sus visiones, Jeremías tuvo percepciones singulares de la debilidad de las estructuras en las que confiaba su sociedad, y fue llamado por el Señor para advertir a la gente acerca del fin que tendrían sus acciones si no cambiaban sus caminos. Tal vez fue su deseo de ser una parte de este cambio lo que condujo a Baruc a su papel especial.
Lee otra vez Jeremías 7:1 al 11. ¿De qué modo se aplican estas palabras a ti, en tu andar con el Señor? ¿Qué aspectos de tu vida necesitan corregirse? ¿En qué “palabras de mentira” podrías estar confiando? ¿Con qué otros dioses podrías estar caminando? ¿Cuán abierto y honesto eres contigo al enfrentar estas preguntas?
EL ESCRIBA DE JEREMÍAS Lunes 20 de diciembre
El libro de Jeremías provee algunos vistazos del proceso de escritura de la Biblia. Baruc, el escriba de Jeremías, está realmente participando en la transmisión y conservación de la Palabra de Dios. En Jeremías 36:4, Jeremías llama a Baruc, y –mientras el profeta dicta un mensaje para el pueblo– Baruc lo escribe en un rollo de pergamino. Esta es una ilustración excelente de cómo actúa la inspiración. Primero, Dios no asume el control físico del profeta Jeremías y mueve su mano al escribir. Más bien, Dios le da visiones y mensajes a Jeremías. Normalmente, el profeta luego formula el mensaje y lo escribe. En este caso, Jeremías mismo no escribe nada, sino que le dictó a Baruc, quien lo escribe. Baruc también comunica el mensaje en público. Como Jeremías no goza del favor de la Corte, se le ha negado el acceso al Templo, y Baruc lee el mensaje profético en el Templo en un día santo. Baruc nunca pretende estar hablando por sí mismo, o aun por Jeremías; el mensaje viene de Dios.
Lee la historia de Hananías en Jeremías 28. ¿De qué modo este relato exhibe el principio revelado en Isaías 8:20?
El mensaje de Dios no adula a nadie ni lo modifica la opinión pública. No siempre es “políticamente correcto”. El mensaje de Dios tampoco se contradice a sí mismo; las interpretaciones humanas del mensaje pueden ser contradictorias, pero nunca el mensaje mismo.
En Jeremías 28:7 al 9, el profeta se refiere a la unidad de las Escrituras edificada sobre el firme fundamento de las profecías cumplidas. La muerte intempestiva del falso profeta, en este capítulo, refuerza este importante principio.
Dios nos ha dado no solo su Palabra, sino también muy buenas razones para confiar en esa Palabra, aun cuando lleguemos a partes que no comprendemos o secciones que ofenden nuestra sensibilidad. La Biblia no nos salva; Jesús es el que salva. Pero él se ha revelado más completamente en las Escrituras que en ninguna otra parte.
Hay muchas fuerzas en operación para debilitar nuestra confianza en la Palabra de Dios. Identifica algunas de esas fuerzas y pregúntate cómo puedes protegerte de ellas. Después de todo, si dejamos de confiar en los mensajes de la Biblia, ¿qué nos queda para que podamos confiar?
AMBICIONES FRUSTRADAS (Jeremías 36) Martes 21 de diciembre
Parece que la gente de Judá comienza a comprender la seriedad de la situación. El pueblo se reúne en el Templo para un día de ayuno ante el Señor (Jer. 36:9). Por medio de sus conexiones profesionales con otros escribas, Baruc logra conseguir un buen lugar público, en la ventana de Gemarías, a la entrada del Templo. Allí lee el rollo que le había dictado Jeremías. Luego, oficiales de la corte le piden que se lo lean en privado. Al averiguar de dónde viene el mensaje, deciden llevárselo al Rey. Por un momento, parece que habrá un cambio en Judá.
Para Baruc, este puede ser un momento de esperanza. Si las cosas cambian, tal vez su apoyo a Jeremías valdrá la pena y lo transformará en un hombre importante, y alcanzará un elevado cargo en el Gobierno.
¿Qué significó la reacción del Rey para las esperanzas de Baruc, en un nivel profesional? Ver Jeremías 36.
Los rollos eran de papiro y costosos. Eran copiados a mano, y representaban un recurso escaso y precioso. Este rollo específico era el mensaje de Dios al rey Joacim. El Rey y sus siervos insultaron deliberadamente a Dios al cortar el rollo y quemarlo, lo cual significó la pérdida de muchas horas de arduo trabajo para Baruc.
Baruc, que puede estar esperando una posición honrosa en la corte, se da cuenta de que ha respaldado al jugador “equivocado” y que ya no tiene futuro como escriba en la corte real de Jerusalén. También ha enojado al hombre más poderoso del reino. Aquí hay un caso claro en el que tomar posición a favor de Dios tuvo su costo.
Junto con Jeremías, Baruc ahora es un hombre marcado. Los agentes reales revisan la ciudad, buscando a estos derrotistas. Seguir a Dios no es un sendero para cobardes o para quienes usan a Dios a fin de lograr una buena carrera. Ser mensajeros de Dios está en oposición a una vida motivada por la ambición personal; la voluntad de Dios se desarrolla en nuestras vidas, cualquiera que sea el costo. A veces, ese costo puede ser muy grande.
¿Cuánto te ha costado seguir al Señor? ¿Cuándo fue la última vez que tuviste pérdidas o que sacrificar algo importante porque te mantuviste firme en un principio bíblico o a un mandamiento de Dios? Medita en las implicaciones de tu respuesta, cualquiera sea ella.
¡AY DE MI! Miércoles 22 de diciembre
El Señor tiene un mensaje especial para Baruc mismo (Jer. 45). Y no es extraño, considerando las circunstancias. Primero, la referencia al cuarto año de Joacim, en Jeremías 45:1, pone el capítulo 45 después del capítulo 36. Es probable que Jeremías esté en la cárcel, y la perspectiva de un reavivamiento entre los líderes de Judá ya no parece factible. Segundo, el futuro de Baruc, desde una perspectiva terrenal, parece sombrío. Así como afirma Jeremías 45:3, Baruc está teniendo un “día malo”.
Por supuesto, sentirse desanimado, triste o deprimido es algo natural en la vida humana sobre nuestra tierra caída. Hay muchas razones para sentirse así, y uno no debe pensar que está equivocado o que sea pecaminoso sentirse así. Dependiendo de las circunstancias, casi parecería inhumano no tener esos sentimientos. Muchos personajes bíblicos tuvieron sus momentos de desaliento (ver 1 Rey. 19:4; Job 6:2, 3; Sal. 55:4). Nos engañamos si pensamos que escaparemos de ellos.
Lee Isaías 53:1 al 5. ¿Qué clase de sentimientos se describen aquí, y quién es el que los sufre? ¿Qué debería enseñarnos esto?
Lo más importante para nosotros, en momentos de angustia emocional y de tristeza, es recordar que esto no significa que Dios nos abandonó. Significa solamente que, como toda la humanidad caída, sufriremos en esta vida. Si el sufrimiento es por culpa nuestra o no, eso no importa tanto. Lo que importa es que no permitamos que el mal use nuestro sufrimiento y dolor para alejarnos de Dios o amargarnos contra él. Debemos reclamar las promesas de Dios de perdón, de curación, de un futuro mejor y de una nueva vida, en un cielo nuevo y una tierra nueva.
Todos anhelamos que las cosas vayan bien; todos deseamos una existencia mejor, aquí y ahora. Pero, a menudo, dada la naturaleza de nuestro mundo, eso no sucede como nos gustaría que fuera. Por eso, cuán importante es que, en medio de lo que estemos pasando, no olvidemos la gran esperanza de lo que nos aguarda una vez que haya pasado para siempre la horrible experiencia del pecado, el sufrimiento y la muerte.
¿Cuáles son algunas de tus promesas bíblicas favoritas acerca del cielo nuevo y la Tierra Nueva? Léelas, ora sobre ellas y pide al Señor que te dé fe para aferrarte a ellas hasta que vivas en esa patria mejor.
¿QUE HAY EN ESTO PARA MI? Jueves 23 de diciembre
Lee Jeremías 45. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca de Dios? ¿Qué nos revela acerca de Baruc?
Baruc está triste, dolorido y agotado. Baruc ve que sus sueños y la obra de su vida desaparecen como neblina.
El corazón de Dios también está dolorido. Él ha plantado a Israel y velado sobre él. Como un padre que agoniza por un hijo rebelde, el Señor ha advertido y ha suplicado a su pueblo durante más de mil años. El dolor y la tristeza de Baruc son un pálido reflejo de lo que Dios siente. El corazón de Dios también se emociona con nuestras tristezas. Nunca lloramos solos. Quien conoce el “número de nuestros cabellos” se dirige al entristecido escriba, y le da esperanza y ánimo. En el juicio que pronto caería sobre Israel, le conservaría la vida a Baruc. La expresión del versículo 5 (“a ti te daré tu vida por botín”) también se encuentra en otras partes de Jeremías (Jer. 21:9; 38:2; 39:18). Evoca la figura de un soldado que escapa de una batalla con vida.
Paradójicamente, la salvación solo viene por una “derrota”. En la humillación y la aparente derrota de la Cruz, Jesús ganó la victoria. Solo cuando dejamos de pelear y entregamos nuestras vidas, planes y futuro a Dios, podemos encontrar seguridad.
¿Qué semejanzas puedes notar entre Jeremías 45:1 al 5 y Mateo 6:25 al 34?
En Jeremías 45, Dios le recuerda a Baruc lo que realmente es importante. En Mateo 6, Jesús dice que nuestras vidas importan más que las posesiones. A pesar de sus sueños de grandeza, en la crisis, lo que realmente le importaba a Baruc era la vida. Irónicamente, aunque Baruc perdió un gran futuro en el escenario político de Jerusalén por su lealtad a Jeremías, esta conexión realmente le salvó la vida y le dio un legado más grande de lo que pudo soñar.
Hemos buscado este legado en los personajes que aparecen en el Antiguo Testamento entre sombras, que hemos estudiado este trimestre. La mayoría de las personas que conocimos no tenían lugares destacados en su momento, pero fueron registrados en las Escrituras para aprender de ellos, de sus éxitos y de sus fracasos.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR Viernes 24 de diciembre
“Tomando otro rollo, Jeremías lo dio a Baruc, ‘y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes’ (vers. 28, 32). La ira del hombre había procurado suprimir las labores del profeta de Dios; pero, el mismo recurso por medio del cual Joaquim había intentado limitar la influencia del siervo de Jehová, le dio mayor oportunidad de presentar claramente los requerimientos divinos.
“El espíritu de oposición a la reprensión, que condujo a la persecución y el encarcelamiento de Jeremías, existe hoy. Muchos se niegan a escuchar las repetidas amonestaciones, y prefieren escuchar a los falsos maestros que halagan su vanidad y pasan por alto su mal proceder. En el día de aflicción, los tales no tendrán refugio seguro ni ayuda del Cielo. Los siervos escogidos de Dios deben hacer frente, con valor y paciencia, a las pruebas y los sufrimientos que les imponen el oprobio, la negligencia y la calumnia. Deben continuar fielmente la obra que Dios les dio y recordar que, en la antigüedad, los profetas, el Salvador de la humanidad y sus apóstoles sufrieron también insultos y persecución por causa de su Palabra” (PR 322).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Cómo entiendes la actuación de la inspiración? ¿De qué modo la vida y el ministerio de Elena de White te ayuda a comprender este tema importante?
2.¿Qué personajes bíblicos vieron distorsionadas sus ambiciones personales porque permanecieron fieles a Dios?
3.En la clase, conversen sobre las cosas a las que han debido renunciar con el fin de mantenerse fieles a Dios. ¿Qué pueden aprender de las historias de unos y de otros? Pregunta si alguien cree que el costo de servir a Dios no valía lo que la persona recibió a cambio.
4.¿De qué manera respondes cuando eres reprendido por acciones equivocadas? ¿Es más probable que te arrepientas sobre tus rodillas o, diciéndolo figuradamente, eches el reproche al fuego y procures poner en la cárcel al mensajero? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo y de aquello que necesitas que cambie?
5.¿Cómo puedes comprender mejor que, si estamos sufriendo (aun como resultado directo de nuestros pecados), esto no significa que Dios nos ha abandonado? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos a nuestra fe mientras pasamos por un tremendo dolor?
►Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Edición para Adultos
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein >Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
"Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra" (2 Timoteo 2:20, 21).
El Maestro ha dado a cada uno su obra. A cada uno ha dado conforme a su capacidad...
Que ninguno se queje porque no tiene mayores talentos para emplear en el servicio del Maestro... Id a trabajar con firme paciencia, y haced lo mejor posible, independientemente de lo que hagan otros. "Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí" (Romanos 14:22). Que no sean vuestros pensamientos ni vuestras palabras: "¡Ojalá que tuviera una obra más importante! ¡Ojalá que estuviera en esta o aquella posición!" Cumplid vuestro deber donde estéis. Invertid lo mejor posible los dones que se os ha dado en el lugar donde trabajáis, y así serviréis mejor al Señor... No envidiéis las capacidades de otros, porque eso no aumentará vuestra habilidad para hacer una obra mejor o más grande. Emplead vuestro don con humildad, mansedumbre y fe, y esperad hasta el día del ajuste de cuentas, y no tendréis motivo para afligiros o avergonzaros...
No aspiréis a realizar algún gran servicio, cuando no habéis hecho fielmente el deber de hoy. Atended las cosas comunes, negociad con el talento humilde teniendo un solemne sentido de responsabilidad por el empleo debido de cada facultad, cada pensamiento que Dios os ha dado. Dios no pide menos del humilde que del encumbrado; cada uno debe realizar su obra designada con contentamiento, según la medida del don de Cristo...
La iglesia de Dios está compuesta por personas de diferentes capacidades. Como vasos de distintas dimensiones se nos ha colocado en la casa del Señor; pero no se espera que los vasos más pequeños contengan todo lo que tienen los más grandes. Todo lo que se requiere es que cada vaso esté lleno según su capacidad (A fin de conocerle, p. 331).
EL MUNDO DE BARUC Domingo 19 de diciembre
Durante los primeros años del reinado de Joacim fueron dadas muchas advertencias referentes a la condenación que se acercaba.
Estaba por cumplirse la palabra que expresara el Señor por los profetas. La potencia asiría que desde el norte había ejercido durante mucho tiempo la supremacía, no iba a gobernar ya las naciones. Por el sur, Egipto en cuyo poder el rey de Judá había puesto en vano su confianza, iba a ser puesto pronto decididamente en jaque. En forma completamente inesperada, una nueva potencia mundial, el imperio babilónico, se levantaba hacia el este, y con presteza iba sobrepujando todas las otras naciones.
Dentro de pocos y cortos años el rey de Babilonia iba a ser usado como instrumento de la ira de Dios sobre el impenitente Judá. Una y otra vez Jerusalén iba a quedar rodeada y en ella entrarían los ejércitos sitiadores de Nabucodonosor. Una compañía tras otra, compuestas al principio de poca gente, pero más tarde de millares y decenas de millares de cautivos, iban a ser llevadas a la tierra de Sinar, para morar allí en destierro forzoso. Joacim, Joaquín y Sedequías, esos tres reyes judíos iban a ser por turno vasallos del gobernante babilónico, y cada uno a su vez se iba a rebelar. Castigos cada vez más severos iban a ser infligidos a la nación rebelde, hasta que por fin toda la tierra quedase asolada, Jerusalén reducida a ruinas chamuscadas por el fuego, destruido el templo que Salomón había edificado, y el reino de Judá iba a caer para nunca volver a ocupar su puesto anterior entre las naciones de la tierra.
Aquellos tiempos de cambios, tan cargados de peligros para la nación israelita, fueron señalados por muchos mensajes enviados del cielo, por medio de Jeremías. Así fue cómo el Señor dio a los hijos de Judá amplia oportunidad de librarse de las alianzas con que se habían enredado con Egipto, y de evitar la controversia con los gobernantes de Babilonia. A medida que se acercaba el peligro amenazador, enseñó al pueblo por medio de una serie de parábolas en actos, con la esperanza de despertarlos, hacerles sentir su obligación hacia Dios y alentarlos a sostener relaciones amistosas con el gobierno babilónico (Profetas y reyes, pp. 311, 312).
Dios había suplicado a los de Judá que no le provocasen a ira, pero no le habían escuchado. Finalmente pronunció la sentencia contra ellos. Iban a ser llevados cautivos a Babilonia. Los caldeos serían empleados como instrumento por medio del cual Dios iba a castigar a su pueblo desobediente. Los sufrimientos de los hombres de Judá iban a ser proporcionales a la luz que habían tenido, y a las amonestaciones que habían despreciado y rechazado. Durante mucho tiempo Dios había demorado sus castigos; pero ahora su desagrado iba a caer sobre ellos, como último esfuerzo para detenerlos en su carrera impía (Profetas y reyes, p. 313).
EL ESCRIBA DE JEREMÍAS Lunes 20 de diciembre
En vez de inducirlos a la confesión y al arrepentimiento, las palabras del profeta despertaron ira en los que ejercían autoridad, y en consecuencia Jeremías fue privado de la libertad. Encarcelado y puesto en el cepo, el profeta continuó sin embargo comunicando los mensajes del cielo a los que estaban cerca de él. Su voz no podía ser acallada por la persecución. Declaró acerca de la palabra de verdad: "Fue en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude" (Jeremías 20:9).
Fue más o menos en aquel tiempo cuando el Señor ordenó a Jeremías que escribiera los mensajes que deseaba dar a aquellos por cuya salvación se conmovía de continuo su corazón compasivo. El Señor ordenó a su siervo: "Tómate un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las gentes, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy. Quizá oirá la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, para volverse cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado" (Jeremías 36:2, 3). Obedeciendo a esta orden, Jeremías llamó en su auxilio a un amigo fiel, el escriba Baruc, y le dictó "todas las palabras que Jehová le había hablado". Estas palabras se escribieron cuidadosamente en un rollo de pergamino, y constituyeron una solemne reprensión del pecado, una advertencia del resultado seguro que- tendría la continua apostasía, y una ferviente súplica a renunciar a todo mal (Profetas y reyes, pp. 318, 319).
Frente a una oposición resuelta, Jeremías abogó firmemente por la política de sumisión. Entre los que querían contradecir el consejo del Señor, se destacaba Hananías, uno de los falsos profetas contra los cuales el pueblo había sido amonestado. Pensando obtener el favor del rey y de la corte real, alzó la voz para protestar y declarar que Dios le había dado palabras de aliento para los judíos [Se cita Jeremías 28:2-4],
En presencia de los sacerdotes y del pueblo, Jeremías les rogó que se sometiesen al rey de Babilonia por el plazo que el Señor había especificado. Citó a los hombres de Judá las profecías de Oseas, Habacuc, Sofonías y otros cuyos mensajes de reprensión y amonestación habían sido similares a los propios. Les recordó acontecimientos que habían sucedido en cumplimiento de profecías relativas a la retribución por el pecado del cual no se habían arrepentido. En lo pasado, los juicios de Dios habían caído sobre los impenitentes en cumplimiento exacto de su propósito tal como había sido revelado por intermedio de sus mensajeros...
El falso profeta había fortalecido la incredulidad del pueblo con respecto a Jeremías y su mensaje. Impíamente se había declarado mensajero del Señor y había muerto en consecuencia. En el quinto mes del año fue cuando Jeremías profetizó la muerte de Hananías, y en el mes séptimo el cumplimiento de sus palabras demostró la veracidad de ellas.
La agitación causada por las declaraciones de los falsos profetas había hecho a Sedequías sospechoso de traición, y solo una acción presta y decisiva podía permitirle seguir reinando como vasallo (Profetas y reyes, pp. 327-329).
Sin embargo, los que creen en Jesús, deben avanzar constantemente en pos de la luz. Tienen que orar diariamente para recibir la luz que mana del Espíritu Santo, para que ella brille sobre las páginas del Libro sagrado, a fin de que puedan comprender las cosas que pertenecen al Espíritu divino. Necesitamos confiar sin reservas en la Palabra de Dios. De otra manera estaremos perdidos. Las palabras de los hombres, por importantes que parezcan, no tienen el poder de hacernos perfectos ni habilitarnos para toda buena obra (Recibiréis poder, p. 106).
La fortaleza de las naciones y los individuos no se funda en las oportunidades ni los elementos que parecen hacerlos invencibles; no se la halla tampoco en su pregonada grandeza; lo único que puede hacerlas grandes o fuertes es el poder y el propósito de Dios. Ellas mismas, mediante su actitud hacia su propósito, deciden su propio destino.
La historia humana relata los logros del hombre, sus victorias en la guerra, su éxito en su propósito de escalar las alturas de la grandeza mundanal. La historia, tal como Dios la ve, presenta al hombre desde el punto de vista del cielo. En los registros divinos todo su mérito consiste en obedecer los requerimientos de Dios. Se anota su desobediencia con toda fidelidad, como merecedora del castigo que seguramente recibirá...
Cientos de años antes que un pueblo haya aparecido sobre el escenario, la pluma profética, bajo la dirección del Espíritu Santo, bosqueja su historia...
La voz de Dios, escuchada en las épocas pretéritas, ha resonado siglo tras siglo, a través de generaciones que subieron al escenario y descendieron de él. ¿Hablará Dios, y no se respetará su voz? ¿Qué poder trazó toda esta historia, es a saber, que nación tras nación ocupara su lugar y existiera de acuerdo con la predicción divina, dando testimonio inconscientemente de la verdad acerca de la cual nada sabían?...
Dios le ha asignado un lugar a cada hombre en su gran plan. Ya sea mediante la verdad o la mentira, mediante la insensatez o la sabiduría, cada cual está cumpliendo un propósito, cada cual está produciendo ciertos resultados...
A los ojos del mundo, los que sirven a Dios pueden parecer débiles. Aparentemente se pueden estar hundiendo bajo las ondas, pero cuando viene la próxima ola se los ve aparecer de nuevo más cerca de la orilla. "Yo les doy vida eterna —dice nuestro Señor—... nadie las arrebatará de mi mano" (Juan 10:28). Aunque caigan los reyes y las naciones desaparezcan, las almas que por fe se vinculen con los propósitos divinos, vivirán para siempre. "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad" (Daniel 12:3) (Cada día con Dios, p. 352).
La conducta de David puso de manifiesto que tenía un Soberano a quien obedecía. No podía permitir que sus pasiones naturales lo vencieran, pues sabía que el que se enseñorea de su espíritu, es más fuerte que el que toma una ciudad. Si hubiese sido guiado y controlado por sentimientos humanos, habría razonado que el Señor había colocado a su enemigo bajo su poder a fin de que pudiera matarlo y para que se apoderara del gobierno de Israel. La mente de Saúl estaba en tal condición que no se respetaba su autoridad, y el pueblo se estaba volviendo irreligioso y corrompido. Con todo, el hecho de que Saúl hubiese sido elegido divinamente como rey de Israel lo mantenía a salvo, pues David servía concienzudamente a Dios y en ninguna forma hubiera hecho daño al ungido de Jehová (Comentario bíblico adventista, tomo 2, p. 1015).
AMBICIONES FRUSTRADAS (Jeremías 36) Martes 21 die diciembre
El profeta Jeremías, obedeciendo los mandamientos de Dios, dictó las palabras que el Señor le había dado a Baruc, su escriba, el cual las escribió en un rollo (vea Jeremías 36:4). Ese mensaje era una reprensión por todos los pecados de Israel y una advertencia de las consecuencias que se seguirían si perseveraban en sus malos caminos. Era un sincero llamamiento para que renunciaran a sus pecados. Después de haberlo escrito, Jeremías, que estaba prisionero, envió a su escriba para que leyera el rollo a todas las personas que había reunido "en la casa de Jehová, el día: del ayuno" (Jeremías 36:6). El profeta dijo: "Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo" (Jeremías 36:7).
El escriba obedeció al profeta y leyó el rollo ante el pueblo de Judá. Pero su tarea no acabó aquí, debía leerlo ante los príncipes, quienes escucharon con gran interés. Sus rostros tenían una expresión de temor mientras preguntaban a Baruc al respecto del misterioso escrito. Prometieron referir al rey todo lo que habían oído sobre él y su pueblo, pero aconsejaron al escriba que se escondiera porque temían que el rey rechazaría el testimonio que Dios había dado por medio de Jeremías y querría matar tanto al profeta como a su escriba.
Cuando los príncipes refirieron al rey lo que Baruc había leído, inmediatamente ordenó que trajeran el rollo y se lo leyeran. Pero en lugar de aceptar sus advertencias y temblar ante el peligro que se cernía sobre él y su pueblo, en un arrebato de furia, lo arrojó al fuego, a pesar de que algunos que gozaban de su confianza le habían suplicado que no lo quemara. Cuando la ira de aquel malvado monarca se alzó contra Jeremías y su escriba, ordenó que los aprehendieran inmediatamente; "pero Jehová los escondió" (Jeremías 36:26). Después que el rey hubo quemado el sagrado rollo, la palabra de Dios vino a Jeremías, diciendo: "Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá. Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella ni hombres ni animales?" (Jeremías 36:28, 29).
El Dios de misericordia advertía al pueblo por su bien. "Quizá", dijo el Creador compasivo, "oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado" (Jeremías 36:3). Dios se apiada de la ceguera y la perversidad del hombre; envía luz a su entendimiento sumido en tinieblas por medio de reprobaciones y amenazas con el fin de que los poderosos se den cuenta de su ignorancia y lamenten sus errores. Hace que los que se complacen en sí mismos se sientan insatisfechos con sus logros y busquen mayores bendiciones con una unión más estrecha con el cielo (Testimonios para la iglesia, tomo 4, pp. 176, 177).
Cristo ha dado a su pueblo mensajes de advertencia para compartir con el mundo; al hacerlo, muchos se convencen de la verdad pero comienzan a pensar acerca del sacrificio que significará para ellos obedecerla. La verdad hace una impresión en el corazón y en la conciencia. Pero entonces comienzan las especulaciones: ¿Por qué son tan pocos los que creen? ¿Por qué los ministros de la gente educada no la han creído?
Muchos deciden no obedecer la verdad por temor a perder su posición en el mundo y a tener que sufrir muchos inconvenientes al seguir al Salvador. No se dan cuenta que el rechazar la verdad significará su ruina eterna.
Los seres celestiales observan con intenso interés la lucha entre el tentador y los tentados. Es un asunto de vida o muerte el que está en juego. Cristo lo sabe, y por eso, a esas almas que están temblando y en la balanza, les recuerda que deben pasar la prueba de la obediencia o la desobediencia. Les dice: "El que ama su vida —esto es, su buen nombre, su reputación, su dinero, sus propiedades, su negocio— la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará" (Juan 12:25). El que aborrece la vida que se vive en transgresión a las leyes de Dios y en cambio ama la vida que acepta los requerimientos divinos, y deja que Dios se haga cargo de las consecuencias, ganará la vida eterna. "Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará" (Juan 12:26) (Review and Herald, 13 de noviembre, 1900).
¡AY DE MI! Miércoles 22 de diciembre
Aquellos a quienes Dios ha escogido para una obra importante siempre han sido recibidos con desconfianza y sospechas. Antiguamente, cuando Elías fue enviado con un mensaje de Dios al pueblo, no prestaron atención a la advertencia. Pensaron que él era innecesariamente severo. Hasta pensaron que debía haber perdido el juicio porque los denunciaba a ellos, el pueblo favorecido de Dios, como pecadores, y sus delitos como de un carácter tan grave que los juicios de Dios se levantarían contra ellos. Satanás y su hueste siempre se han unido contra aquellos que llevan el mensaje de amonestación y que reprenden los pecados. Los no consagrados también se unirán con el adversario de las almas para hacer tan difícil como sea posible el trabajo de los fieles siervos de Dios (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 289).
Los siervos del Señor han de contar con tener que hacer frente a toda clase de desalientos. Serán probados, no solo por la ira, el menosprecio y la crueldad de los enemigos, sino también por la indolencia, la inconsecuencia, la tibieza y la traición de amigos y ayudantes... Aun algunos de los que parezcan desear que la obra de Dios prospere, debilitarán las manos de sus siervos oyendo, llevando y creyendo a medias las calumnias, jactancias y amenazas de sus adversarios... En medio de grandes desalientos, Nehemías confió en Dios; y en él está también nuestra defensa. El recuerdo de lo que Dios ha hecho por nosotros resultará un apoyo en todo peligro. "El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" Y "si Dios está por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?" Por astutos que sean los planes de Satanás y sus agentes, Dios puede descubrirlos y anular todos sus consejos (Servicio cristiano, p. 297).
... A todos los que tantean para sentir la mano guiadora de Dios, el momento de mayor desaliento es cuando más cerca está la ayuda divina. Mirarán atrás con agradecimiento, a la parte más obscura del camino. "Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos" (2 Pedro 2:9). Salen de toda tentación y prueba con una fe más firme y una experiencia más rica (El Deseado de todas las gentes, p. 487).
Algunas veces sobrevendrán al alma la oscuridad y el desaliento, y amenazarán abrumarnos; pero no deberíamos desechar nuestra confianza. Debemos mantener la vista fija en Jesús, haya o no sentimiento. Deberíamos tratar de cumplir fielmente cada deber conocido, y descansar luego tranquilamente en las promesas de Dios (Mensajes para los jóvenes, p. 109).
¿QUE HAY EN ESTO PARA MI? Jueves 23 de diciembre
Quienes piensan que su trabajo no es apreciado y ansían un puesto de mayor responsabilidad, deben considerar que "ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento. Mas Dios es el juez: a éste abate, y a aquél ensalza" (Salmo 75:6, 7). Todo hombre tiene su lugar en el eterno plan del cielo. El que lo ocupemos depende de nuestra fidelidad en colaborar con Dios, Necesitamos desconfiar de la compasión propia. Jamás os permitáis sentir que no se os aprecia debidamente ni se tienen en cuenta vuestros esfuerzos, o que vuestro trabajo es demasiado difícil. Toda murmuración sea acallada por el recuerdo de lo que Cristo sufrió por nosotros. Recibimos mejor trato que el que recibió nuestro Señor. "¿Y tú buscas para ti grandezas? No busques" (Jeremías 45:5). El Señor no tiene lugar en su obra para los que sienten mayor deseo de ganar la corona que de llevar la cruz. Necesita hombres que piensen más en cumplir su deber que en recibir la recompensa; hombres más solícitos por los principios que por su propio progreso.
Los que son humildes y desempeñan su trabajo como para Dios, no aparentan quizás tanto como los presuntuosos y bulliciosos; pero su obra es más valiosa. Muchas veces los jactanciosos llaman la atención sobre sí mismos, y se interponen entre el pueblo y Dios, pero su obra fracasa. "Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y ante toda tu posesión adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado" (Proverbios 4:7, 8) (El ministerio de curación, p. 378).
No se nos encarga la tarea de exaltarnos a nosotros mismos ni buscar el lugar más elevado en la estimación de otros. No se nos pide tener la prioridad y supremacía en las opiniones y consejos de nuestros hermanos. La tarea que Dios nos pide es ser humildes; es hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante nuestro Dios. No debemos promover el orgullo y la autoestima ni pensar que no somos apreciados suficientemente porque no se reconocen nuestras habilidades. Nuestro deber es hacer la tarea encomendada aunque sea humilde y realizarla con fidelidad y ánimo, como haciéndola para el Señor.
Somos la propiedad de Dios. ¿Acaso no estaremos felices realizando la tarea que él nos encomiende, confiando en su juicio y aceptando el privilegio de ser colaboradores con él en cualquier parte de su viña? El Señor sabe si somos capaces de realizar un trabajo más importante y abrirá el camino. ¡Cuán agradecidos debiéramos estar de no ser responsables de evaluar nuestras propias habilidades y elegir nuestra propia posición! Nuestro deber es ejercitar nuestros talentos y ver la forma de ser aprobados por Dios "como obrero que no tiene de qué avergonzarse". La sonrisa divina descansa sobre aquel que cumple su deber con fidelidad y cuidado, y que "es fiel en lo muy poco". Si somos dedicados en nuestro servicio a Dios, él nos dará mayores responsabilidades a su debido tiempo. Pongamos todos nuestros intereses y nuestros negocios en las manos de Dios y confiemos en su sabiduría para disponer de ellos (Signs of the Times, 9 de marzo, 1888).
▼ DescargalasNotas de Elena G. de White en pdf, haciendo clic aquí. ► Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Texto Clave: "Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas". Jeremías 5:4, 5
Enseña a tu clase a:
Saber las dificultades que afrontaron Jeremías y Baruc al entregar la Palabra de Dios. Sentir las expectativas y los chascos que afrontó Baruc al apoyar el ministerio de Jeremías. Hacer la decisión de buscar la gloria de Dios en todo, y no buscar grandes cosas para sí mismos.
Bosquejo de la Lección
I. Saber: Dificultades del lado correcto
A. Toda la vida de Jeremías fue de grandes dificultades; hasta fue secuestrado y llevado a Egipto, adónde no debían ir, y aparentemente murió allí. ¿En qué forma Baruc participó de las persecuciones de Jeremías?
II. Sentir: No cosas grandes
A. ¿Cómo se sintió Baruc con las dificultades que afrontaba? Dios le prometió salvarle la vida, pero ¿por qué le pidió a Baruc que no buscara cosas grandes para sí? B. Jeremías nunca fue alabado por entregar las palabras de Dios a su pueblo, pero lo hizo fielmente. ¿Qué peligro hay en torcer las palabras de Dios para hacer afirmaciones populares, como las hizo Hananías?
III. Hacer: La perspectiva de Dios
A. Al trabajar para Dios, ¿qué debemos recordar acerca de nuestros logros personales? B. ¿Por qué debemos abstenernos de buscar cosas grandes para nosotros mismos?
Resumen: Como escriba de Jeremías, Baruc escribió y leyó públicamente muchos de los mensajes de Jeremías. También participó en los sufrimientos del siervo de Dios, en los que todos somos llamados a participar.
CICLO DE APRENDIZAJE
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios es digno de confianza, aun en períodos de revueltas y circunstancias difíciles.
PASO 1: ¡Motiva!
Las noticias mundiales nos recuerdan que la Tierra sigue siendo caótica y peligrosa. El colapso de las instituciones financieras, las hambrunas, la proliferación de armas nucleares y otros “titulares” amenazan la vida misma. Vemos desintegración moral en la sociedad moderna y los desastres financieros inspiran temor a los líderes internacionales. ¿Fue el mensaje de Jeremías alguna vez más apropiado u oportuno?
Baruc fue el escriba de Jeremías en el período más caótico de la historia de Israel. Todo se derrumbaba alrededor de ellos. Babilonia aplastaba a las naciones que se le oponían. También Judá sucumbió frente al poder militar de Babilonia. Aparentemente, los líderes de Judá no confiaron en Jehová. En su lugar se aliaron con otras naciones, cuya capacidad para derrotar a Babilonia era insignificante. Durante los tiempos difíciles, ¿en quién confiamos? Poner la confianza en nosotros mismos, en conexiones políticas, en reservas financieras demuestra menos inteligencia que la confianza de Judá en Egipto. Sin embargo, Jehová es seguro, inamovible, digno de confianza, y está preocupado por las pruebas humanas y las condiciones terrenas. Confiar en Dios hoy es la decisión más importante de la humanidad.
Actividad inicial: Usando diarios, periódicos actuales y/o Internet (complementado por la memoria humana), preparen una lista de dificultades internacionales: dificultades monetarias, sociales, ecológicas, familiares, morales, etc. ¿Qué problemas espirituales profundos subyacen a los problemas superficiales más visibles?
Considera: Cuando los médicos diagnostican enfermedades, ¿por qué es más efectivo que ellos traten las causas que los síntomas? Del mismo modo, ¿por qué los líderes del gobierno, que se concentran en arreglar problemas, deberían pasar tiempo comprendiendo los males espirituales que hay en nuestras sociedades? Cuando enfrentamos el desempleo, el divorcio o la separación, la enfermedad, la soledad, la depresión y otros desafíos de la vida, ¿por qué debemos prestar más atención a los fundamentos espirituales de esos problemas?
PASO 2: ¡Explora!
Solo para los maestros: En la confusión nacional, Baruc y sus contemporáneos veían la desintegración de la sociedad de Judá. Las fortificaciones de Jerusalén eran inútiles contra el ataque babilónico. La adoración en el templo había caído en el paganismo. Irónicamente, esta caída fue poco después de las grandes reformas de Josías. Ellas habían restablecido las instrucciones levíticas a niveles no vistos durante generaciones. La Tierra, sin la protección de Jehová, fue asolada por el hambre y los desastres naturales. En vez de atender los llamados al arrepentimiento que hacía Jeremías, los líderes de Judá defendían las transgresiones, persiguiendo –y hasta asesinando– a los mensajeros proféticos, cayendo cada vez más hondo en la adoración a los ídolos. Comparar los problemas contemporáneos con la situación de Judá debería inspirarnos esperanza. Dios estableció su promesa con Judá en aquel tiempo; y debemos creer que él hará lo mismo hoy.
Comentario de la Biblia
I. El mundo de Baruc (Repasa, con tu clase, Jer. 7:1-11).
Recordar cómo Dios condujo la historia es muy importante. Sin embargo, confiar en los símbolos incrustados en esa historia sin su correspondiente relación y dinámica contemporáneas referidas a Dios es necedad. Judá cometió ese error. Su actitud fue: “Considera este hermoso templo; demuestra el favor divino hacia la nación escogida. Mientras nos aferremos a este símbolo, estaremos seguros. A pesar de nuestra maldad e indiferencia a las directivas divinas, él nos protegerá y conservará nuestra identidad nacional”. Jeremías debía reprender esta complacencia, y Baruc era el vocero de Jeremías. Baruc debió afrontar una decisión entre la fidelidad a Dios y la conveniencia política. ¿Le suena familiar?
Considera: Antes de juzgar a Israel por su arrogancia blasfema, debemos examinarnos a nosotros mismos. ¿De qué símbolos de la conducción de Dios podríamos depender en vez de una relación viva con él? ¿De qué modo frases hechas como “La iglesia remanente”, “Los mensajes de los tres ángeles” y “Espíritu de Profecía” pueden dar una falsa seguridad a una generación descarriada? ¿De qué maneras la iglesia llegó a ser una institución definida por experiencias pasadas y símbolos, en vez de serlo por una conexión viviente con Dios?
II. Ambiciones frustradas (Repasa, con tu clase, Jer. 36).
“En el Antiguo Testamento el escriba aparece primero como un cronista (Juec. 5:14, RVA). En el período de la monarquía (siglos XI y X a. C.), el escriba era un oficial importante, preocupado por las finanzas, las leyes y la administración (2 Rey. 22; Jer. 36:10). Baruc, el asociado de Jeremías, era un escriba que registró las palabras del profeta (Jer. 36:32)” (Paul J. Achtenmeier, ed., The HarperCollins Bible Dictionary, p. 980). En las civilizaciones antiguas, cuando pocos sabían leer y escribir, los escribas eran profesionales respetados por su educación y pericia en asuntos de economía, jurisprudencia, gobierno y religión. Las perspectivas de Baruc eran mucho mejores que las de los judíos comunes. Su hermano, Seraías, era un oficial de la corte del rey Sedequías (Jer. 51:59). Esto sugiere que la asociación de Baruc con el “opositor” Jeremías indicaba una decisión espiritual personal. Él, como Moisés mucho antes, rehusó las ventajas de una designación en la corte real, eligiendo “ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:25). Esto es un sacrificio siempre, pero parece más virtuoso en los desastrosos años finales de Judá, cuando la seguridad era escasa. Lo que se percibía como una traición a Judá en favor de Babilonia servía solo para poner en peligro su vida.
Considera: ¿Qué resolución espiritual es necesaria para ir contra la opinión popular? ¿Cómo puedes hoy prepararte para la persecución y el ridículo? ¿Cuán dispuesto estás a sacrificar ambiciones terrenales en favor de principios espirituales?
II. ¡Ay de mí! (Repasa, con tu clase, Jer. 45).
A pesar de su fortaleza espiritual y valentía, Baruc experimentó momentos de desesperanza. Sintiéndose abrumado, sin descanso adecuado y desanimado, Baruc recibió un mensaje de Dios que le prometía protección personal y la desaparición de sus enemigos.
Considera: ¿Qué aprendemos del cuidado personal de Dios por Baruc? ¿Qué nos promete Dios en las Escrituras?
PASO 3: ¡Aplica!
Solo para los maestros: La agitación afecta a toda la sociedad moderna. Sin la conducción divina, la sabiduría humana es incapaz de resolver conflictos nacionales, la soledad personal y otros dilemas contemporáneos. Sin embargo, los gobiernos modernos confían en asociaciones internacionales, la fuerza militar y el conocimiento psicológico para encontrar soluciones. Como el rey Asa, quien confió su enfermedad de los pies a los médicos (y no a Dios), la humanidad prefiere automedicarse que reconocer la inutilidad de vivir sin un Salvador.
Actividad: Considera las siguientes situaciones:
¿Cuánto has pensado en lo ultrajante de lo que tenemos que creer? Toda nuestra fe depende de algo tan poco racional, anticientífico y antiempírico, que tenemos que abandonar el conocimiento acumulado de miles de años con el fin de creerla.
Por ejemplo, la resurrección de los muertos del mundo. Las miles de millones de personas, cuyos cuerpos han sido comidos y digeridos por generaciones de gusanos, bichos, bestias y bacterias, ¿vivirán de nuevo? Personas cuyas moléculas han sido recicladas, reprocesadas y renovadas en miles de diferentes formas, ¿serán rearmadas en un ser viviente? Contra toda razón y experiencia, contra todo lo que hemos visto o pudimos imaginar, tenemos que creer esto.
¿Por qué? Porque, sin ello, nuestra fe, nuestra religión, todo lo que creemos y esperamos es, como dijo Pablo, “inútil” o “vano” (1 Cor. 15:17).
Preguntas para reflexionar:
Cualquier lucha que tengas ¿qué es en contraste con la resurrección de los muertos? Si tu fe puede aceptar esto, entonces, ¿por qué no puedes confiar a Dios tus pruebas actuales? Aunque lo que estás afrontando parezca insuperable, ¿qué es eso comparado con reconstruir la vida de los miles de millones de muertos? Si confías en que Dios puede hacer esto, entonces, ¿por qué no confiar en él con lo que te perturba ahora?
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: El 25 de diciembre, el mundo celebra el nacimiento del Mesías. Unos celebran la entrada de Dios a esta Tierra y otros comprenden que Jesús todavía es la respuesta para el mundo de hoy. Baruc comprendía esa necesidad; de otro modo, nunca hubiera sacrificado su posición, abrazado al lloroso profeta Jeremías y elegido el sufrimiento por encima de la sumisión cómoda.
Al celebrar el incomparable don de la vida que nos da el Mesías, exhibamos una confianza sin reservas, porque el único don que Jesús desea es el corazón plenamente consagrado a él.
Actividad: Prepara rollitos de “pergaminos” con promesas bíblicas, envueltos en papel de regalo o cintas de adorno. Distribúyelos en tu clase y léanlos en voz alta. Invita a los miembros a compartir la manera en que una promesa específica los ha beneficiado en su andar espiritual. Concluyan cantando un corito o himno de Navidad que se concentre en la providencia de Dios.
Opción alternativa: Esta actividad puede ser hecha sin la ayuda visual de los rollitos. Sencillamente, invita a los miembros a compartir la forma en que promesas específicas beneficiaron su jornada espiritual.
▼ DescargalasNotas de Elena G. de Whiteen pdf,haciendo clic aquí. ► Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Edición auxiliar para Maestros
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.