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lunes, 5 de marzo de 2012

La promesa de la oración / Lección 10: para el 10 de marzo de 2012 + audios y videos

Comentarios de los pastores Doug Batchelor, Alejandro Bullón y de la Escuela Sabática Universitaria.

► Comentario del Pr. Doug Batchelor.



Pr. Doug Batchelor.

Evangelista y autor de varios libros. Director y orador de Amazing Facts, un ministerio global de radio y televisión con base en Sacramento, California. Presentador del programa semanal de televisión Amazing Facts Presents el cual es transmitido tanto por la red de televisión por cable de Estados Unidos como por distintas emisoras de televisión alrededor del mundo. También es anfitrión de un programa de radio de una hora, Bible Answers Live, que es transmitido a través de más de cien estaciones de radio de Estados Unidos y por señal satelital alrededor del mundo. También es el
Senior Pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Sacramento y sus sermones son emitidos por televisión local y satelital en programas como Central Study Hour y Everlasting Gospel.




► Comentario de la Escuela Sabática Universitaria / Universidad de Montemorelos, Mexico.
• Presentador Joege Cavazos. Invitados Yuniva Morales, Nelly Yael Wade y Wilfrido Aguirre.



EscuelaSabáticaUniversitaria.org...

...aprovecha las nuevas tecnologías de la información para la propagación del evangelio. Se trata de un sitio web dirigido especialmente a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales que provee recursos de información en un ambiente de interpretación confiable, ideas frescas para comunicar el evangelio, y una comunidad atractiva y amena. Todo esto gira en torno al estudio de la lección de la Escuela Sabática.




► Comentario del Pr. Alejandro Bullón.




Pr. Alejandro Bullón

Trabajó diez años en su país, Perú, como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial y evangelista de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".





• RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS

• Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí
• Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Maestros ES (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Directores ES / División Sudamericana (pdf), haciendo clic aquí
• Libro Complementario: "Gálatas" de Carl Cosaert (pdf), haciendo clic aquí

• Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Teacher Edition (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Easy Reading Edition (html), haciendo clic aquí

• Lección de Cuna, 0 a 2 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Infantes, 3 a 5 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Primarios, 6 a 9 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Intermediarios, 10 a 12 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Adolescentes, 13 a 14 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección Juvenil, 15 a 18 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección El Universitario (pdf), haciendo clic aquí

• Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí
• Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí

• Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí






Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vislumbres de nuestro Dios" Periodo: 1° Trimestre /enero-marzo de 2012

Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Autor: JO ANN DAVISON es profesora de Teología en el Seminario de la Andrews University (siendo la primera mujer admitida como profesora). Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School en el año 2000. Hija de padres misioneros y cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito numerosos artículos en la Adventist Review, Signs of the Times y la Journal of The Adventist Theological Society. También ha escrito los libros: Jonah: The Inside Story (Jonás: La historia interna) y Toward a Theology of Beauty: A Biblical Perspective (Hacia una teología de la belleza: una perspectiva bíblica).
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin








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sábado, 3 de marzo de 2012

La promesa de la oración / Lección 10: para el 10 de marzo de 2012 + recursos y descargas

Sábado 3 de marzo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 4:2; Romanos 12:12; Mateo 26:34-44; Hebreos 11:6; Santiago 4:2; Juan 14:15; 1 Tesalonicenses 4:3.

PARA MEMORIZAR: “Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz” (Sal. 55:17).


PENSAMIENTO CLAVE: En muchos lugares de la Biblia, Dios nos llama a orar, porque la oración es esencial en nuestro caminar con él.


ELENA DE WHITE nos dice lo siguiente sobre la oración: “Nuestro Padre celestial está esperando para derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es nuestro privilegio beber abundantemente en la Fuente de amor infinito. ¡Qué extraño que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración sincera del más humilde de sus hijos [...]. ¿Qué pueden pensar los ángeles del cielo de los pobres y desvalidos seres humanos, que están sujetos a la tentación, cuando el gran Dios lleno de infinito amor se compadece de ellos y está presto para darles más de lo que pueden pedir o pensar y que, sin embargo, oran tan poco y tienen tan poca fe? Los ángeles se deleitan en postrarse delante de Dios, se deleitan en estar cerca de él. Es su mayor delicia estar en comunión con Dios; y con todo, los hijos de los hombres, que tanto necesitan la ayuda que solamente Dios puede dar, parecen satisfechos andando sin la luz del Espíritu ni la compañía de su presencia” (CC 93, 94).

Esto resume todo, ¿verdad?


EL PODER DE LA ORACIÓN
Domingo 4 de marzo

Un día, un joven recibió una carta de un ex compañero de trabajo, que se había jubilado varios años antes. Los dos operarios no se habían relacionado bien: el mayor había tratado mal al otro. De todos modos, el que todavía trabajaba abrió la carta y comenzó a leerla. En ella decía: “Tú sabes, yo no entiendo cómo opera la oración. Sin embargo, yo sé que debemos orar, y durante las últimas semanas, al orar, llegué a convencerme de cuán mal te traté todo ese tiempo. Estuve equivocado, en nada fui semejante a Cristo, y fui un muy mal testimonio de mi fe. Yo sé que debería haber hecho esto hace mucho tiempo pero, sinceramente, te pido disculpas. Tengo que reclamar el perdón de Cristo por lo que hice, aunque no soy digno, y por eso te pido también tu perdón”.

De muchas, esta historia ejemplifica el poder de la oración. No es tanto conseguir que Dios mueva montañas, aunque eso puede ocurrir. Se trata de que él puede hacer algo aun más milagroso: cambiar el corazón humano.

Como esa persona escribió, la oración no siempre es fácil de entender. ¿Por qué pedirle a Dios algo, si él ya sabe todo? Dios ¿dejará de hacer algo a menos que se lo pidamos primero? ¿Pueden nuestras oraciones cambiar lo que Dios hará?

Aunque no entendamos cómo opera la oración, una cosa es segura: sin ella, nuestro caminar con Dios está destinado al fracaso.

• Lee los siguientes textos. ¿Cuál es el punto que todos tienen en común? Mat. 26:41; Luc. 18:1; 1 Tim. 2:8; 1 Tes. 5:17; 1 Ped. 4:7; Col. 4:2; Rom. 12:12.

Como cristianos, se nos dice que debemos orar y orar a menudo. Que no podamos comprender cómo actúa la oración es otra cosa. La mayoría de nosotros no entendemos cómo actúan las cosas, sean sagradas o seculares. Si esperáramos hasta que pudiéramos comprender plenamente todas las cosas con respecto a nuestra fe, entonces no sería realmente fe. La misma palabra fe implica que hay elementos que están más allá de nuestra comprensión. No obstante, una cosa de la que cualquiera que ora consistente y fervientemente –y de acuerdo con la voluntad de Dios– puede testificar es que la oración puede cambiar nuestras vidas, y lo hace.

• ¿Cómo comprendes la oración? ¿Cómo ha impactado tu vida? ¿Dónde estarías en tu caminar cristiano sin la oración?


JESÚS, EL MESÍAS QUE ORABA

Lunes 5 de marzo

• ¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de Jesús y de la oración? ¿Cuál es el contexto de estos versículos? Luc. 3:21, 22 / Luc. 9:28, 29 / Luc. 6:12, 13 / Heb. 5:7 / Mat. 14:23 / Luc. 22:31, 32 / Mat. 26:34-44

Jesús, el Hijo de Dios, el que no cometió pecado, no tuvo faltas; el que vivió en perfecta armonía con la voluntad del Padre, tenía una poderosa vida de oración. (Los versículos recién citados no incluyen la oración de Jesús en Juan 17.) Si Jesús necesitaba orar a fin de tratar con las situaciones que afrontaba, ¿cuánto más lo necesitamos nosotros? El ejemplo de oración de Cristo nos dice cuán central es la oración en nuestra jornada con Dios. Es difícil imaginar que alguien tenga una relación con Dios sin que esa persona ore. Si la comunicación es vital para mantener una relación con otras personas, ¿cuánto más si esa relación es con Dios? Jesús nos da un ejemplo. A nosotros corresponde elegir seguirlo.

• ¿Cuán sistemática es tu vida de oración? ¿Cuán fácilmente te distraes y no oras? ¿Oras en forma permanente o solamente cuando estás en dificultades? ¿Cómo puedes aprender a hacer que la oración sea más central en tu andar con Dios?


LA ORACIÓN DE FE
Martes 6 de marzo

• “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Heb. 11:6). ¿Qué principios importantes nos enseña este texto con respecto a lo que se requiere para orar, y qué significa eso para nosotros?

En un sentido, la oración es una manera de ir a Dios, de abrirse a él. No oramos para que Dios sepa lo que necesitamos; después de todo, Jesús mismo dijo que “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mat. 5:8). Oramos porque la oración es una manera de ejercitar y de fortalecer nuestra fe en Dios, y hacerla más real y práctica. ¿Quién no ha experimentado cuando una oración ferviente y sin vacilaciones, ofrecida con un sentido de dependencia y necesidad, ha aumentado su fe, y profundizado su relación con Dios?

La oración es una manera de ayudarnos a vaciarnos del yo y morir cada día. Es una manera de conectarnos con Dios en un nivel muy personal. Es una manera de recordarnos que no somos propios, que hemos sido comprados por precio y que, si dependiéramos solo de nosotros, caeríamos en este mundo, que podría pisotearte en el barro y acabar contigo.

• Muy a menudo escuchamos la frase: “Buscar a Dios en oración”. ¿Qué significa ella para ti? Ver Dan. 9:3, 4; Zac. 8:21.

En gran medida, cada oración es un acto de fe. ¿Quién puede ver sus oraciones extendiéndose al cielo? ¿Quién puede ver que Dios las recibe? A menudo oramos sin ver resultados inmediatos; no obstante, continuamos teniendo fe en que Dios nos oye y responderá de la mejor manera posible. La oración es un acto de fe en el que vamos más allá de lo que vemos, sentimos o siquiera entendemos plenamente.

• ¿Cuánto de tu vida de oración es un hábito estático, diferente de un hábito profundo y sentido de todo corazón? ¿Cómo puedes abandonar lo primero y llegar a lo segundo?


PORQUE NO PEDÍS

Miércoles 7 de marzo

Una de las preguntas que a menudo hacen los que oran es: “¿Pueden mis oraciones realmente mover a Dios para hacer algo que, de otro modo, él no haría?” Es una pregunta lógica. Para responderla, todo lo que podemos hacer es ir a la Palabra de Dios y ver qué dice.

• Lee Santiago 4:2; Lucas 11:9 y 10; y Santiago 5:16 al 18. ¿Qué dicen estos textos acerca de nuestras oraciones y las acciones de Dios?

Por mucho que nos cambie la oración, e impacte nuestra relación con Dios y con los demás, la Biblia es muy clara al decir que nuestras oraciones están relacionadas con lo que Dios hace. Pedimos y él responde, de una manera u otra.

• Lee Génesis 18:22 al 33. ¿Cómo vemos que este principio actúa aquí?

Otra vez, cualesquiera que sean las dificultades filosóficas asociadas con nuestra comprensión de esta verdad, Dios responde a las oraciones humanas. Él dijo que lo hace, y tenemos que aceptar su palabra.

• “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crón. 7:14). ¿Qué nos enseña este texto acerca de la oración?

Sin embargo, nota que Dios no sanará su tierra solamente porque ellos lo pidan. Están llamados a orar, pero orar es solo un aspecto de un reavivamiento general de su parte.

Tal vez, el ejemplo más importante de este principio es el siguiente: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Aquí vemos un vínculo sólido entre la oración (en este caso, confesión) y la acción de Dios en nuestra vida. Confesamos nuestros pecados, y él los perdona: un proceso que también resulta en la limpieza que hace de nuestra maldad. La idea clara que está implícita aquí es que, si no oramos y no confesamos, no seremos perdonados. Sin duda, en estos casos, Dios actúa en respuesta a nuestras oraciones.


CUMPLIR LAS CONDICIONES

Jueves 8 de marzo

Alguien está consumiendo una comida abundante, llena de grasa que baña con una gaseosa. Termina su comida con una gran porción de helado de chocolate, cubierto con salsa de chocolate. Esa noche, antes de ir a dormir (con un pequeño refrigerio antes de eso), se arrodilla para orar. Parte de su oración es: “Señor, por favor, ayúdame a perder peso”.

¿Qué está mal en este cuadro?

Podemos esperar que Dios responda nuestras oraciones, pero hay cosas que necesitamos hacer. Necesitamos vivir nuestras oraciones; es decir, necesitamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que sean respondidas. Esto no es humanismo, ni es mostrar falta de fe. Por el contrario, es parte de vivir por fe.

“Si toleramos la iniquidad en nuestro corazón [...] el Señor no nos oirá; pero siempre será aceptada la oración del alma arrepentida y contrita. Cuando se hayan corregido todos los pecados conocidos, podemos creer que Dios contestará nuestras peticiones. Nuestros propios méritos nunca nos recomendarán al favor de Dios: son los méritos de Jesús lo que nos salva, y su sangre la que nos limpia; sin embargo, nosotros tenemos una obra que hacer para cumplir con las condiciones de aceptación” (CC 95).

La autora no dice que tenemos que ser perfectos para que Dios responda nuestras oraciones. Además, nuestra aceptación ante Dios no se basa en nuestros méritos, sino solo en los méritos de Cristo. Lo que ella dice es que necesitamos una actitud de fe, humildad y entrega a la voluntad de Dios, para que él pueda obrar en nuestras vidas.

• ¿Cómo nos ayudan los siguientes textos a entender lo que significa “cumplir con las condiciones? Ver Heb. 10:38; Deut. 4:29; Luc. 9:23; Juan 14:15; 1 Tes. 4:3.

Tal vez, una condición necesaria para una vida efectiva de oración es nuestro propio sentido de necesidad; de impotencia; de que somos pecadores que necesitamos gracia, y que nuestra única esperanza está en el Señor. Ser arrogantes, y estar seguros y llenos de nosotros mismos, es una receta para un desastre espiritual.

• ¿Por qué cosas estás orando fervientemente? Mientras oras, pregúntate: ¿Qué podría hacer en forma diferente, que me brindara la respuesta que quiero con tanta desesperación?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 9 de marzo

“La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y los músculos de la experiencia religiosa” (OE 268).

“Cuando no recibimos al instante las mismas cosas que hemos pedido, debemos creer aún que el Señor oye y que contestará nuestras oraciones. Somos tan cortos de vista y propensos a errar que, algunas veces, pedimos cosas que no serían una bendición para nosotros, y nuestro Padre celestial responde con amor nuestras oraciones dándonos lo que es para nuestro mayor bien: lo que nosotros mismos desearíamos si, con visión divinamente iluminada, pudiéramos ver todas las cosas como realmente son. Cuando nos parezca que nuestras oraciones no son contestadas, debemos aferrarnos a la promesa; porque el tiempo de recibir contestación seguramente vendrá, y recibiremos la bendición que más necesitamos. Pero es presunción pretender que nuestras oraciones sean contestadas siempre en la forma precisa y según la cosa particular que deseamos. Dios es demasiado sabio para equivocarse y demasiado bueno para negar algo bueno a los que andan en integridad. Así que no temas confiar en él, aunque no veas la inmediata respuesta a tus oraciones” (CC 96).

• PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Qué dices cuando alguien pregunta: “¿Por qué orar, si Dios sabe todas las cosas por adelantado?”

2. ¿Quién no ha luchado alguna vez con el tema de las oraciones contestadas y no contestadas? Por ejemplo, alguien ora para que su automóvil no se rompa en un viaje y, cuando el auto no se daña, atribuyen las circunstancias felices a las oraciones contestadas. Eso es bueno. Pero ¿qué dices a la persona que también oró, en este caso para que su hijito no muriera, y sin embargo el niño muere? ¿Cómo entendemos estas cosas? ¿Podemos entenderlas?

3. ¿Cuál es el lugar del Espíritu Santo en nuestra vida de oración?

4. Imagina que llega una persona nueva a la clase, y pregunta: “¿Pueden enseñarme lo que significa orar? ¿Cómo debería yo orar? ¿Por qué debería orar? ¿Qué tengo que esperar cuando oro y qué no?” ¿Cómo le responderías?

RESUMEN: Sin duda, hay muchas cosas acerca de la oración que no captamos. Pero, los que oran saben de seguro esto: la oración cambiará su vida hacia lo mejor.







• RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS

• Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí
• Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Maestros ES (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Directores ES / División Sudamericana (pdf), haciendo clic aquí
• Libro Complementario: "Gálatas" de Carl Cosaert (pdf), haciendo clic aquí

• Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Teacher Edition (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Easy Reading Edition (html), haciendo clic aquí

• Lección de Cuna, 0 a 2 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Infantes, 3 a 5 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Primarios, 6 a 9 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Intermediarios, 10 a 12 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Adolescentes, 13 a 14 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección Juvenil, 15 a 18 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección El Universitario (pdf), haciendo clic aquí

• Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí
• Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí

• Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí





Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vislumbres de nuestro Dios" Periodo: 1° Trimestre /enero-marzo de 2012
Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Autor: JO ANN DAVISON es profesora de Teología en el Seminario de la Andrews University (siendo la primera mujer admitida como profesora). Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School en el año 2000. Hija de padres misioneros y cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito numerosos artículos en la Adventist Review, Signs of the Times y la Journal of The Adventist Theological Society. También ha escrito los libros: Jonah: The Inside Story (Jonás: La historia interna) y Toward a Theology of Beauty: A Biblical Perspective (Hacia una teología de la belleza: una perspectiva bíblica).
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin





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sábado, 11 de febrero de 2012

Señor del Sábado / Lección 7: para el 18 de febrero de 2012 + recursos y descargas

Sábado 11 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis. 2:1-3; Éxodo 20:8-12; Deuteronomio 5:12-15; Mateo 12:1-13; Juan 9; Juan 19:30.

PARA MEMORIZAR: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Mar. 2:27, 28).

PENSAMIENTO CLAVE: El séptimo día, sábado, nos dirige a Jesús, nuestro Creador y nuestro Redentor, de muchas maneras.

“EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres... Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:1-13).

Estos versículos están señalando a Jesús como Aquel que hizo “todas las cosas” y como Aquel que da salvación a los que “creen en su nombre”. Esto es, Jesús como Creador y Jesús como Redentor. Y ambos aspectos vitales se encuentran en el mandamiento del sábado.


EL SÁBADO EN EL GÉNESIS
Domingo 12 de febrero

Una de las grandes verdades de la Biblia es que en el Edén, un lugar perfecto creado por un Dios perfecto, el séptimo día fue puesto aparte y hecho santo. El sábado nos viene desde entonces. El sábado es una de las verdades bíblicas fundamentales y fundacionales.

• ¿Qué cuatro acciones de Dios están registradas en Génesis 2:1 al 3, al crear el sábado?

Dios creó un día, el séptimo; descansó en ese día, lo bendijo y lo santificó, lo que significa que lo hizo santo, lo puso aparte para un uso santo. ¡Cuán fascinante es que Dios mismo “descansó” en el séptimo día! ¡Cuán seriamente debemos tomar ese día, ya que Dios mismo descansó en él!
Génesis 2:3 también afirma que el Creador “bendijo” el séptimo día así como había bendecido a los animales y al hombre el día anterior (Gén. 1:22, 28). Dios se refiere a esa bendición del sábado en el cuarto mandamiento del Decálogo, donde vincula el sábado de la creación con el sábado semanal.

• Nota cuántas veces se repite la frase “el séptimo día” en Génesis 2:1 al 3. ¿Qué importancia tiene esta repetición?

Tres veces se menciona ese día específico. Con eso se acentúa la naturaleza extraordinaria del sábado, y lo separa del resto de la semana. Debemos recordar que Dios no hizo especial ningún otro día. La bendición destacada es para el séptimo día.

Con la creación del sábado en el séptimo día, Dios terminó su obra creativa. Tomó siete días y los organizó en una semana. Este ciclo semanal se observó en todas las Escrituras y la historia. Dios demuestra así su poder, no solo sobre el espacio y las cosas del espacio, sino también sobre el tiempo. No podemos controlar una hora, o siquiera un minuto. El tiempo invariablemente avanza, más allá de nuestras maquinaciones. Cuán importante es que aprendamos a confiar en Dios en la pequeña cantidad de tiempo que tenemos sobre la Tierra.

• Piensa en la marcha del tiempo, cómo nos lleva adelante, momento tras momento, día tras día y año tras año. Aunque no tenemos control sobre el tiempo mismo, lo que podemos controlar es lo que hacemos con él. ¿Cuán bien usas tu tiempo? ¿Qué cosas ocupan tu tiempo? ¿Cómo podrías usar mejor el poco tiempo que tienes aquí?


EL SÁBADO EN EL ÉXODO
Lunes 13 de febrero

• Lee Éxodo 20:8 al 11. ¿Qué dice Dios que hagamos, y qué razón nos da para ello?

Todos los que pertenecen a un hogar, incluyendo a los sirvientes y a los trabajadores así como al “jefe”, descansarán juntos. El sábado es el gran ecualizador, el nivelador de todas las desigualdades de la estructura social. Ante Dios, todos los seres humanos son iguales, y el sábado es una manera singular de revelar esta verdad vital, especialmente en un mundo tan dominado por la estructura de clases que pone a algunos grupos “por encima” o “por debajo” de otros.

Este mandamiento es una unidad cuidadosamente estructurada:

A. Introducción: “Acuérdate del sábado para santificarlo” (vers. 8).
B. Mandato: “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra” (vers. 9).
C. Motivación: “mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios” (vers. 10a).
B1. Mandato: “no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni...” (vers. 10b).
C1. Motivación: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar [...] y reposó...” (vers. 11a).
D. Conclusión: “Por tanto, Jehová bendijo el sábado, y lo santificó” (vers. 11b).

(A) contiene, como afirmación inicial introductoria, el principio esencial del mandamiento del sábado como un todo.
(B) Transmite el mandato positivo de ocuparse de trabajar seis días.
(B1) Da el mandato prohibitorio de abstenerse de toda obra en el sábado, incluyendo a la familia, los animales domésticos y cualquier huésped en el hogar.
(C) y (C1) Suministran la motivación para los mandatos.
(C) Reconoce el factor del tiempo en la secuencia de seis días/séptimo día al enfatizar que “el séptimo día es el sábado para Jehová tu Dios”.
(C1) Contiene la cláusula de motivación formal con la expresión “porque”. Presenta la motivación detallada en términos de los seis días de trabajo de Dios y su descanso en el séptimo día, que se basa directamente en el primer sábado de la semana de la Creación.
(D) Es una cláusula independiente, que comienza con un “porque” o “por lo tanto”, y también forma la conclusión. Las últimas palabras del Mandamiento, “y lo santificó”, corresponden a la exhortación del inicio
(A) “Para santificarlo”. Ambos están vinculados con la santidad que Dios otorga al sábado en Génesis 2:3.


EL SÁBADO EN DEUTERONOMIO
Martes 14 de febrero

Los adventistas del séptimo día estamos bien familiarizados con el mandamiento del sábado que aparece en Éxodo; Dios lo dio de nuevo en Deuteronomio. Es fascinante que los mandatos aparezcan con un lenguaje muy similar, pero no idéntico. Además, en Deuteronomio se da otra motivación, que no aparece en Éxodo.

• Lee Deuteronomio 5:12 al 15. Compáralo con Éxodo 20:8 al 11. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre ambos? ¿Por qué estas diferencias son importantes?

Aunque hay detalles iguales, hay un elemento y un énfasis nuevos. Ambos mandamientos indican que los siervos deben descansar el sábado, pero Deuteronomio lo enfatiza más. El texto dice que se debería guardar el sábado “para que descanse tu siervo y tu sierva como tú” (Deut. 5:14, la cursiva fue añadida). Aquí se repite que el sábado ayuda a que el amo y el siervo estén en el mismo nivel, ya que descansarán en el mismo día. El sábado ofrece a los siervos alguna protección de su amo que podría hacerlos trabajar sin parar.

Por supuesto, esto plantea una cuestión interesante. Cuando se instituyó el sábado al principio, era un recordativo de la Creación en un mundo no caído. No había siervos ni siervas; tampoco menciona la esclavitud en Egipto, un símbolo de la esclavitud al pecado, ni la liberación de esa esclavitud. Este nuevo elemento fue añadido después de la caída; es decir, el precepto original fue alterado para incorporar algo que originalmente no contenía.

Al principio, el sábado era un símbolo de la Creación; después del pecado, además de ser un símbolo de la Creación, también lo es de la Redención, que es un símbolo de la re-creación (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15; Apoc. 21:1). La Creación y la Redención están estrechamente ligadas en la Biblia; solo Dios el Creador podía ser Dios el Redentor, y Jesús es ambos (ver Juan 1:1-14). Ambas versiones de este mandamiento muestran que el sábado (séptimo día) es el símbolo de la obra de Jesús, nuestro Creador y nuestro Redentor.

• Piensa en la esclavitud del pecado. ¿Qué promesas de libertad tienes en Jesús? ¿Cómo puedes reclamarlas, y luego permitir que Dios las haga reales en tu vida?


JESÚS Y SU SÁBADO: Parte 1
Miércoles 15 de febrero

Se escriben libros para mostrar que Jesús, cuando estuvo en la carne, indicó a la gente que se apartara del sábado, ya sea hacia la adoración en domingo o a reemplazar el séptimo día por un “reposo” más genérico en Cristo.

Estas opciones no se basan en los evangelios, que hablan de Jesús y el sábado. La razón para tales libros es obvia: una necesidad de justificar el rechazo del sábado por la mayoría de los cristianos desde los siglos XVII y XVIII. A su vez, se alega que las curaciones de Cristo en sábado fueron precursoras de la eliminación de ese mandamiento.

¿Qué diremos acerca de estos argumentos? Una mirada cuidadosa a lo que Jesús hizo en sábado muestra lo contrario de lo que estos teólogos tratan de obtener de los incidentes.

• Lee Mateo 12:1 al 13, concentrándote específicamente en las curaciones en sábado. Pregúntate: ¿Cuál es el contexto de esta curación? ¿Por qué Jesús la hizo ese día? ¿Cuál es el punto principal que él presenta?

Tal vez el versículo que explica todo sea el 7. Todo el problema se centraba en las personas, la misericordia, la bondad y el amor a otros. Guardado adecuadamente, el sábado nos ofrece la oportunidad de mostrar misericordia a los que tienen necesidades, más que las que tenemos en otros días cuando debemos trabajar. El problema era que el sábado estaba cargado con una cantidad de reglas hechas por los hombres, que llegaron a ser fines en sí mismas en vez de ser medios para un fin: amar a Dios y a los demás. El amor, dice la Biblia, es el cumplimiento de la Ley, y cualquier cosa que cambie la Ley para negar el amor es algo que debe descartarse. El sábado había llegado a ser una ley sin amor, es decir, crudo legalismo. Con las curaciones en sábado, Jesús estaba luchando contra eso.

En la curación del ciego de nacimiento (Juan 9), vemos aplicada la Ley sin amor.

Si Jesús hubiera usado sus curaciones en sábado para indicar a la gente que se apartara del sábado literal, ¿no sería una forma muy extraña de hacerlo?

• Pregúntate: ¿En qué formas podemos manifestar la Ley sin amor? ¿Es posible que seas culpable de hacer lo mismo?


JESÚS Y SU SÁBADO: Parte 2
Jueves 16 de febrero

• “Consumado es” (Juan 19:30).

Jesús, por medio de sus milagros en sábado, demostró de qué trata realmente el sábado. Es un día para sanar y restaurar. Jesús tenía la intención de que el sábado recordara el poder creador de Dios. De este modo, el sábado es el día en que él libera a los cautivos (Luc. 4:31-37), hace caminar al inválido (Luc. 13:10-17; Juan 5:1-9) y restaura la vista al ciego (Juan 9).

Para Jesús, el sábado tiene más que ver con las personas que con las reglas. Esto, en parte, fue la causa de su declaración de que el sábado fue hecho para la humanidad, y no la humanidad para el sábado. Al mismo tiempo, como ya vimos, si se observan adecuadamente, las reglas protegen a las personas.

• Jesús no solo reforzó la validez y la importancia del descanso en sábado mientras estuvo vivo, también lo hizo cuando murió. Lee Mateo 27:57 al 28:1; Marcos 15:42 al 16:1; Lucas 23:52 al 24:1; y Juan 19:31 al 20:1. ¿Cuál es el punto común que plantean los cuatro evangelios? Más importante aún, ¿qué nos dicen acerca del sábado, especialmente en el contexto de la pregunta sobre la validez del sábado?

Después de exclamar: “Consumado es” (Juan 19:30), es decir, después de que su obra de Redención (en la Tierra) se consumara, ¿qué hizo Jesús?

Reposó en el séptimo día. ¿Suena familiar? ¿Dónde viste eso antes? Por supuesto, en Génesis 2:1 al 3. Después de la obra de la creación divina, él descansó en el séptimo día. Ahora, después de su obra de Redención, hizo lo mismo.

Además, en lo que toca a que Jesús alejó a la gente del sábado, su ejemplo de descansar en la tumba el sábado es, sin duda, otra manera extraña de plantear su propuesta. Si al morir selló el Nuevo Pacto, y el Nuevo Pacto reemplaza el sábado del séptimo día, resulta difícil la lógica de los que creen que el mandamiento del sábado fue abolido en la cruz. Si hubiera sido abolido, ¿por qué descansaría en el sábado inmediatamente después de la cruz?

Por eso, tanto en la vida como en la muerte, Jesús nos enseñó la continuada validez del sábado y su importancia.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 17 de febrero

“¿Debía Dios prohibir al sol que realizase su oficio en sábado, suspendiendo sus agradables rayos para que no calentasen la tierra ni nutriesen la vegetación? ¿Debía el sistema de los mundos detenerse durante el día santo? ¿Debía ordenar a los arroyos que dejasen de regar los campos y los bosques, y pedir a las olas del mar que detuviesen su incesante flujo y reflujo? ¿Debían el trigo y la cebada dejar de crecer, y el racimo suspender su maduración purpúrea? ¿Debían los árboles y las flores dejar de crecer o abrirse en sábado?

“En tal caso, el hombre echaría de menos los frutos de la tierra y las bendiciones que hacen deseable la vida; la naturaleza debía continuar su curso invariable. Dios no podía detener su mano por un momento, o el hombre desmayaría y moriría. Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos. [...] El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito” (DTG 176, 177).

• PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Es fácil hoy mirar atrás, y burlarnos de la dureza y frialdad de esos líderes religiosos que atacaron a Jesús por sus curaciones en sábado. Ellos, ciertamente, serán juzgados por sus actos. Pero, trata de ponerte en sus sandalias. Estas reglas humanas estuvieron tanto tiempo en su religión que los líderes pensaron que eran la esencia de la observancia del sábado; por eso, creían que Jesús estaba violando el sábado. ¿Cómo nos sentiríamos si alguien viniera hoy y, pretendiendo tener gran luz y verdad, tal vez aun haciendo milagros, pensarámos que pisotea el sábado? ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Qué lección importante podemos aprender de este ejercicio acerca de saber cómo separar la verdad de la mera tradición, y por qué no siempre esto es fácil de hacer?

2. Examina en la clase la idea de que Dios descansó después de su obra de Creación y de su obra de Redención. ¿Por qué es importante este hecho sorprendente?

3. Ponte en el lugar de alguien que cree que los milagros de Jesús en sábado mostraban que él lo estaba aboliendo. Compara lo que él dijo e hizo con lo que tú imaginarías que él haría si estuviera por hacer ese cambio. ¿Qué imaginas que él habría hecho en forma diferente?

RESUMEN: La Biblia revela a Dios como el Dios del sábado del séptimo día, la señal más básica de él como Creador y Redentor.






• RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS

• Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí
• Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Maestros ES (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Directores ES / División Sudamericana (pdf), haciendo clic aquí
• Libro Complementario: "Gálatas" de Carl Cosaert (pdf), haciendo clic aquí

• Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Teacher Edition (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Easy Reading Edition (html), haciendo clic aquí

• Lección de Cuna, 0 a 2 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Infantes, 3 a 5 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Primarios, 6 a 9 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Intermediarios, 10 a 12 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Adolescentes, 13 a 14 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección Juvenil, 15 a 18 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección El Universitario (pdf), haciendo clic aquí

• Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí
• Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí

• Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí





Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vislumbres de nuestro Dios" Periodo: 1° Trimestre /enero-marzo de 2012
Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Autor: JO ANN DAVISON es profesora de Teología en el Seminario de la Andrews University (siendo la primera mujer admitida como profesora). Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School en el año 2000. Hija de padres misioneros y cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito numerosos artículos en la Adventist Review, Signs of the Times y la Journal of The Adventist Theological Society. También ha escrito los libros: Jonah: The Inside Story (Jonás: La historia interna) y Toward a Theology of Beauty: A Biblical Perspective (Hacia una teología de la belleza: una perspectiva bíblica).
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin






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sábado, 14 de enero de 2012

Dios como Redentor / Lección 3: para el 21 de enero de 2012 + recursos y descargas

Sábado 14 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 1:18; Génesis 3:15; Romanos 16:20; 1 Pedro 1:19; Marcos 10:32-45; Mateo 27:46.

PARA MEMORIZAR: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apoc. 5:12).

PENSAMIENTO CLAVE: El Dios triuno no solo es el Creador, sino también nuestro Redentor.

LIGADA CON DIOS como Creador, está su función como nuestro Redentor. El pecado es hostil a lo creado, y solo el Creador podía resolver el problema. Y lo hizo Jesucristo.

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Efe. 2:13). Los pecadores somos redimidos por el Señor no por nuestras obras, sino por su gracia manifestada en la cruz; Cristo cargó con la ira de Dios para que no tuviéramos que soportarla. Eso, en esencia, es el plan de salvación.

Pablo les dice a los corintios que “la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Cor. 1:18). El escándalo de la cruz es absurdo al pensamiento humano: Dios, el infinito, el santo Creador, se sacrifica en favor de sus enemigos declarados, ¡tomando sobre sí mismo la penalidad por sus pecados! La expiación es tan profunda que solo podemos captar algo de ella. Más allá, el pensamiento se detiene y solo podemos adorar.


EN LA CRUZ
Domingo 15 de enero

• “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8). ¿Qué nos dice este texto?

En la cruz, en forma humillante e inconcebible, Dios triunfa sobre el enemigo y lo avergüenza. El amor, la justicia y la compasión se funden en un acto singular. Dios perdona a los pecadores al pagar él mismo el precio del pecado y al recibir la penalidad de ese pecado. En el Calvario, Dios revela cuán costoso es el perdón.

Cristo no murió para que Dios nos amara. El amor del Padre es la fuente de la expiación, y no la consecuencia (Juan 3:16, 17). Dios no nos ama porque Cristo murió por nosotros; Cristo murió por nosotros porque Dios nos ama. Cristo no murió para que el Padre amara a los pecadores. Ese amor estuvo eternamente en el corazón de Dios. Nota cómo él insiste en esta verdad en Juan 3:16 y 17, y en Juan 16:26 y 27.

Es una tragedia que hayamos perdido mucho del conocimiento de Dios, contra quien hemos pecado. No sentimos necesidad de arrepentirnos porque no pensamos haber ofendido a Dios con nuestros pecados. Podemos llegar a ser insensibles a la realidad de cuán malo es el pecado. El sentimentalismo religioso moderno minimiza la repugnancia hacia el pecado; y, como este ya no nos molesta, es difícil darnos cuenta de que el pecado despierta la ira de un Dios santo.

• Pablo no tiene miedo de hablar de la ira de Dios. ¿Cómo la expresa en Romanos 1:18?

Esta declaración establece el tono para un largo tratamiento de la inclinación al pecado, que Pablo sigue analizando en los dos capítulos siguientes (hasta Romanos 3:20).

Un aspecto del evangelio es que Dios es tanto el triunfador sobre el pecado como la víctima de él. Y, como resultado de este doble rol, nuestro Dios puede guardar su pacto con quienes lo quebrantan. El amor de Dios no conduce a una tolerancia del pecado, sino a una victoria sobre él. Como Dios es amor, él se opone al pecado y al mal, porque estos corrompen y destruyen a sus amados hijos. La muerte de Dios en la cruz es el precio que su amor pagó por tomar el pecado con seriedad y seguir amando a los pecadores.

• ¿Cuán seriamente tomas el pecado en tu vida? ¿Qué criterios usas para justificar tu respuesta?


EL EVANGELIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Lunes 16 de enero

• ¿Cuándo se dio la primera promesa de salvación, y qué significa ella? Gén. 3:15.

El lenguaje es notable. Adán y Eva pecaron. Ahora, el gran conflicto les es anunciado mediante el fuerte lenguaje de la “enemistad” entre dos bandos. Esta es una promesa para los corazones humanos atraídos ahora por el pecado. También se nos asegura que este gran conflicto no será eterno, porque la cabeza del enemigo un día será aplastada. En estos versículos, no solo se revela por primera vez la gran controversia, sino también se nos dice cómo terminará.

• Pablo tomó ánimo de Génesis 3:15. ¿Cómo lo expresa en Romanos 16:20? ¿Qué punto está presentando?

• En Génesis 22:1 al 19, Moisés presenta un cuadro muy gráfico de la expiación. ¿Qué podemos aprender, en esta narración, acerca de la futura expiación de Cristo?

Nota las muchas menciones del “padre y del hijo” y de cómo van juntos a la montaña a sacrificar. El hijo lleva la leña; y el padre, los instrumentos del sacrificio (fuego y cuchillo). Isaac, mucho más joven que su padre, podría haberlo vencido en el sacrificio en la montaña. Pero vemos dos milagros: el padre que entrega a su hijo, y el hijo que entrega su vida.

Esta es una representación de la muerte sacrificial de Cristo en nuestro favor. La escena, aunque emocionante, fue solo un pálido anticipo del tiempo cuando, siglos más tarde y sobre otro monte cercano, otro Padre ofrecería a su Hijo. Pero esta vez, no habría un animal para morir en lugar del Hijo. El Hijo mismo moriría sobre el altar. El Padre lo entregaría y el Hijo daría su vida.

Allí, en el monte Moria, el mundo recibió una poderosa imagen (pero todavía es solo una imagen) del plan de salvación y de lo que cuesta la redención de la humanidad caída.


LA SALVACIÓN EN ISAÍAS
Martes 17 de enero

• En el camino a Emaús, Jesús expuso a los dos discípulos la expiación, “desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas” (Luc. 24:27). ¿Qué materiales proféticos pudo haber incluido Jesús en su estudio de la expiación?

Es muy probable que, entre los profetas, Jesús se haya referido a Isaías.

• Lee Isaías 53, que habla del “siervo sufriente”. Describe los detalles incluidos allí que nos ayudan a captar mejor la expiación de Cristo.

En este capítulo, sobresale la sustitución que realizó el Siervo Sufriente. Nota todas las veces que paga el precio por los pecados de otros. Una y otra vez aparece este tema, y nos enseña que el centro de la salvación, de la expiación, es la muerte de Jesús en nuestro favor. Hemos violado la Ley de Dios, y no podemos hacer nada para resolver el problema. Todas nuestras obras buenas no pueden cruzar el abismo entre nosotros y Dios. El único camino para salvarnos era que Jesús pagara el precio en nuestro lugar, y luego nos ofreciera su perfecta justicia, que reclamamos por fe.

Si nuestras obras hubiesen podido ponernos en armonía con Dios, Jesús no habría tenido que morir. Pero él murió, y con su muerte logró hacer la expiación. Necesitábamos esa prueba para ver que no podemos ganar nuestra salvación; la salvación, en cambio, es un don de la gracia.

• Lee 1 Pedro 1:19, y 2:21 al 25. ¿Cómo aplica Pedro partes de Isaías 53 en su explicación de la muerte expiatoria de Cristo en nuestro favor?

Isaías 53 presenta la explicación teológica más clara de la cruz, mostrando en forma inequívoca lo que la cruz representa. Muestra a Cristo muriendo por nosotros, cargando sobre sí el castigo que nosotros merecemos.

• Lee Isaías 53 y piensa en las escenas finales de la vida de Cristo. Al hacerlo, recuerda que allí se describe a nuestro Dios, el Creador. ¿Cómo podemos lograr que nuestra mente capte esta sorprendente verdad?


LOS EVANGELIOS Y LA CRUZ
Miércoles 18 de enero

A pesar de la encarnación de Cristo, su enseñanza profunda y los milagros que realizó, estos no son el centro de la vida de Cristo. En cambio, el pensamiento dominante de Jesús es el de dar su vida. Por más milagrosos que hayan sido su nacimiento y su ministerio, la gran misión de la vida de Cristo fue su muerte.

En los cuatro evangelios, Jesús procura preparar a sus discípulos para su muerte. Pero, su devoción por Jesús y la esperanza de un Mesías político les impidieron comprender lo que Jesús les decía.

• Lee Marcos 10:32 al 45. ¿Cómo describió Jesús su ejecución tan próxima? (vers. 33, 34). ¿Qué había de malo en el pedido de Santiago y de Juan? (vers. 35-37). ¿Cuál fue la aguda respuesta de Jesús? (vers. 42-45).

La noche antes de morir, Jesús celebró la Pascua con sus discípulos. Luego, los instruyó para que ese evento fuera conmemorado hasta su regreso. La ordenanza de la Comunión, instituida por el Señor mismo –y el único acto conmemorativo que él autorizó–, no es un recordativo de su encarnación, de sus milagros o de su predicación; es un recordativo de su muerte. Cristo quiso ser recordado por su muerte.

En los informes de los cuatro evangelios acerca de la vida de Jesús, los eventos que rodearon su crucifixión reciben el mayor énfasis. El asombroso milagro de la Encarnación y el nacimiento de Jesús son mencionados solo por Mateo y Lucas en dos capítulos cada uno. Marcos y Juan omiten comentarios sobre el nacimiento de Cristo, y comienzan sus evangelios con Jesús como adulto.

Los cuatro escritores de los evangelios, sin embargo, enfatizan la última semana de la vida de Cristo y su muerte. Repasa las narraciones, y notarás que la concentración está en la última semana de la vida de Jesús, que lo lleva a su muerte. Esto abarca desde un tercio hasta casi la mitad de los textos en los evangelios. Cada lector está “forzado” a prestar atención indivisa al gran acto redentor de Dios.

• Considera tu vida, tu pasado, tus errores, tus pecados. . . ¿Crees honestamente que has hecho algo, o podrías hacer algo, para expiar ese pasado? ¿Por qué, entonces, la muerte de Jesús en tu favor debería ser el centro de toda tu vida? ¿Qué esperanza tendrías sin ella?


EL CLAMOR EN LA CRUZ
Jueves 19 de enero

El sentimentalismo que a veces pasa por cristianismo en nuestros días (en un intento de que el evangelio se conforme al pensamiento moderno) impide captar la expiación de Cristo. Pero debemos reconocer que aquello que digamos de Dios no puede hacer justicia a Dios, especialmente en el tema de la expiación. Debemos evitar la tentación de reducir la muerte de Jesús a solo “un ejemplo de amor abnegado”. Claro que lo fue pero, como pecadores, se necesitaba más que eso para redimirnos. Dios tenía que cargar sobre sí mismo el peso total de su ira contra el pecado.

• En la cruz, Jesús clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27:46). ¿Cómo debemos entender esto? ¿Qué decía Jesús, por qué, y cómo este grito nos ayuda a comprender lo que costó salvarnos del pecado?

“El Señor de gloria estaba muriendo en rescate por la familia humana. [...] Sobre Cristo, como sustituto y garante nuestro, fue puesta la iniquidad de todos nosotros. Fue contado por transgresor, a fin de que pudiese redimirnos de la condenación de la ley. [...] El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. [...] Temía que el pecado fuese tan ofensivo para Dios que su separación resultase eterna. [...] El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre sobre él como sustituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró su corazón” (DTG 700, 701).

Jesús dirigió esta oración a “Dios” en lugar de al “Padre”. Los clamores de Cristo desde la cruz no eran para hacer ver por lo que atravesaba y demostrar que él nos amaba. Este es Dios mismo muriendo la muerte que el pecado traería sobre nosotros de no ser así.

Tres de los evangelios registran que Jesús clamó en alta voz desde la cruz mientras moría. Estos fuertes gritos se mencionan en Hebreos: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte” (Heb. 5:7). No hay afirmación, en todos los evangelios, que rivalice con este grito de desamparo de Jesús en la cruz; y, en ese clamor, obtenemos una vislumbre de lo que Dios mismo estuvo dispuesto a pasar a fin de darnos la salvación.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 20 de enero

“¡Oh, cuán deficiente, cuán incapaz soy de expresar las cosas que arden en mi alma con referencia a la misión de Cristo! [...] No sé cómo hablar ni cómo describir con la pluma el gran tema del sacrificio expiatorio. No sé cómo presentar los temas con el poder vivo con el cual los recibí. Tiemblo por temor a empequeñecer el gran plan de salvación al usar palabras ordinarias” (MS 3:130).

“La infinita misericordia y el amor de Jesús, el sacrificio hecho en favor de nosotros, nos demanda la más seria y solemne reflexión. Deberíamos espaciarnos en el carácter de nuestro querido Redentor e Intercesor. [...] Cuando así contemplamos los asuntos celestiales, nuestra fe y amor serán más fuertes, y nuestras oraciones cada vez más aceptables a Dios, porque se mezclarán más y más con fe y amor. Serán inteligentes y fervientes. Habrá una confianza más constante en Jesús, y una experiencia viva y diaria en su poder para salvar completamente a todos los que van a Dios por medio de él” (CC 88).

• PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. En la Biblia, Dios se describe como amante de los pecadores y también como extremadamente airado contra el pecado. Algunos cristianos tratan de tomar una expresión o la otra como una representación de la naturaleza de Dios. ¿Por qué esto no es necesario? ¿Por qué el amor de Dios por los pecadores es una de las razones por las que él está airado contra el pecado?

2. El amor de Dios no es como el afecto que nos tenemos unos a otros. ¿Qué nos enseña acerca del amor divino el acto de Cristo como Salvador?

3. ¿Cómo tu comprensión de la santidad de Dios, en contraste con nuestra pecaminosidad, te ayuda a comprender por qué costó tanto nuestra salvación?

4. Medita en la historia de Abraham e Isaac en Génesis 22. ¿De qué otras maneras nos ayuda a comprender la naturaleza del sacrificio de Cristo? ¿De qué maneras apenas hace justicia a lo que debía simbolizar?

RESUMEN: Desde las primeras páginas del Génesis, la Biblia nos señala hacia la muerte de Cristo en la cruz, donde él moriría la muerte del pecador a fin de redimirnos de la destrucción eterna que producirá el pecado. Aunque la Biblia usa diferentes símbolos y metáforas para explicar la muerte de Cristo, en el centro de todo ello está su sustitución, gráficamente expresada en Isaías 53. Para probar que las obras no pueden salvarnos, tenemos la muerte de Dios mismo en la cruz. Después de todo, ¿qué más podríamos los seres caídos agregar a esto?






• RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS

• Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí
• Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Maestros ES (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Directores ES / División Sudamericana (pdf), haciendo clic aquí
• Libro Complementario: "Gálatas" de Carl Cosaert (pdf), haciendo clic aquí

• Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí

• Lección de Cuna, 0 a 2 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Infantes, 3 a 5 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Primarios, 6 a 9 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Intermediarios, 10 a 12 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Adolescentes, 13 a 14 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección Juvenil, 15 a 18 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección El Universitario (pdf), haciendo clic aquí

• Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí
• Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí




Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vislumbres de nuestro Dios" Periodo: 1° Trimestre /enero-marzo de 2012
Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Autor: JO ANN DAVISON es profesora de Teología en el Seminario de la Andrews University (siendo la primera mujer admitida como profesora). Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School en el año 2000. Hija de padres misioneros y cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito numerosos artículos en la Adventist Review, Signs of the Times y la Journal of The Adventist Theological Society. También ha escrito los libros: Jonah: The Inside Story (Jonás: La historia interna) y Toward a Theology of Beauty: A Biblical Perspective (Hacia una teología de la belleza: una perspectiva bíblica).
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin







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