Introducción a la Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática para el 2do. trimestre de 2012
Aunque los expertos no están de acuerdo en el número exacto, una cosa es cierta: hoy existen muchos credos protestantes. Centenares; tal vez, miles.
Esto nos lleva a preguntas tales como:
¿Por qué hay una Iglesia Adventista del Séptimo Día? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué relevancia tenemos?
La respuesta es sencilla: Dios suscitó esta iglesia para proclamar la “verdad presente”, los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12.
Sí, existen muchas iglesias, y muchas de ellas tienen programas de evangelización agresivos. Pero, en última instancia, hay solo una iglesia que específicamente proclama los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14. Esa iglesia es la nuestra, y por ello estamos aquí. Punto.
De este modo, sea lo que fuere lo que nuestra iglesia haga, lo primero y más importante es que, con toda intención, procuremos conducir a tantas personas como sea posible al Reino eterno de Dios. Sea que lo llamemos “esparcir el mensaje”, “evangelizar al mundo”, o predicar la “verdad presente”, nuestra tarea central es contar la historia de Jesús con la intención de que la gente acepte a Jesús como su Salvador, y las personas lleguen a ser discípulos y sean también discipuladores.
Aunque la mayoría de las iglesias están involucradas en muchas actividades, e idealmente todas esas actividades son buenas y útiles, nuestro desafío debe ser que todo lo que hagamos como iglesia esté relacionado con la tarea central de alcanzar a los perdidos con el “evangelio eterno” (Apocalipsis 14:6) y todo lo que implica.
Por supuesto, aun con los beneficios de la tecnología moderna, la tarea es enorme. Y, cuando todo se ha dicho y hecho, la tarea recae sobre millones de voluntarios motivados por el amor a Dios y a la humanidad perdida, amor por aquellos cuyos pecados llevó Jesús en la cruz, así como cargó también con los nuestros.
Aunque la evangelización y la testificación son la responsabilidad personal de cada uno de los creyentes, todo el cuerpo de los creyentes adventistas (la iglesia) también tiene una responsabilidad corporativa. Mientras cada feligrés contribuye a las metas y las estrategias evangelizadoras de su iglesia local, se ganan almas preciosas para Cristo. Y aquí hay un punto que no puede ser enfatizado demasiado: si eso no se hace en el nivel de la iglesia local, sencillamente no se hará.
En el contexto de la extensión hacia otros, comprender los dones espirituales también es importante. Sin embargo, es vital no solo animar a los feligreses a descubrir qué dones espirituales poseen, sino también presentarles oportunidades para ejercitarlos. La Creencia Fundamental Nº 16 dice en parte: “Dios concede a todos los miembros de su iglesia, en todas las edades, dones espirituales, los cuales cada miembro debe usar en el ministerio de amor para el bien común de la iglesia y la humanidad. Dados por la agencia del Espíritu Santo, el cual reparte a cada miembro según su voluntad, los dones proveen todas las capacidades y los ministerios que necesita la iglesia para cumplir sus funciones divinamente ordenadas” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, [Buenos Aires, Asociación Casa Editora Sudamericana, 1988], p. 236).
Una comprensión de la historia del evangelio, unida a una conexión personal con Jesucristo, capacitará a las personas para trabajar con la motivación correcta a fin de salvar almas. La evangelización y la testificación, es decir, actividades misioneras, deberían ser motivadas por una respuesta de amor, no por temor o por culpa.
Como con cualquier otro estudio, las lecciones de este trimestre ayudarán a aumentar el almacén de conocimientos bíblicos de cada uno. Eso es bueno, pero la meta no es solo la de ganar conocimiento, no importa cuán maravilloso sea este. La meta es que usemos ese conocimiento para el bien y, en este contexto, el mayor bien es dar, a quienes afrontan la destrucción eterna, la oportunidad de obtener la vida eterna.
Esa es la razón de ser de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. ¿Qué mejor razón podría haber?
"Evangelismo y testificación".
Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática / 2do Trimestre. Abril-junio de 2012
Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.
Autor: Joe A. Webb es pastor de las iglesias de Nambour y de Yandina, en la Asociación del Sur de Queensland, Australia. Autor de "Book of sermons. Volume four : a resource for lay preachers", "Book of sermons : a resource for lay preachers. Volume five".
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin
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Sábado 25 de julio.Lee Para el Estudio de esta Semana: Daniel 5:13; Juan 15:19; Colosenses 1:14; 2:8, 13; 2 Pedro 3:10-12; 1 Juan 2:12-17.
Para Memorizar:
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15).
EN 1933, EL AUTOR FRANCÉS ANDRÉ MALRAUX publicó el libro Man’s Fate [La suerte del hombre], una historia acerca de un levantamiento en Shanghai, China, que tuvo mala suerte, en la década de 1920. En la historia, un terrorista, Ch’en, está caminando por la calle cuando su primer maestro, un pastor cristiano, se acerca a él y comienza una conversación acerca de la pérdida de fe de Ch’en. ¡El maestro cristiano no tenía la menor idea de que en ese momento Ch’en estaba llevando una bomba en camino a un asesinato político! Ch’en contesta que él no ha perdido su fe; sencillamente la había puesto en la política, eso era todo.
Su antiguo maestro le preguntó con tristeza: “¿Qué fe política podrá destruir la muerte?”
En otras palabras, no importan tus ideas políticas, no importa la utopía que esperes crear, nunca derrotará la gran plaga de la humanidad: la muerte.
Mientras continúan mostrándonos lo que significa “andar en la luz”, los textos de esta semana nos señalan la temporalidad de nuestro mundo en contraste con la vida eterna que se encuentra solo en Dios.
Un Vistazo a la Semana: ¿Sobre qué base podemos saber que nuestros pecados fueron perdonados? ¿Qué significa conocer a Dios? ¿Qué significa no amar las cosas del mundo? ¿Cuál es la suerte última del mundo?
“Por Su Nombre”.
Domingo 26
“Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” (1 Juan 2:12).
En 1 Juan 2:12 al 15, Juan se dirige a los “hijitos”, a los “padres” y a los “jóvenes”. Aunque se han hecho diversas sugerencias acerca de lo que quiso decir con esa distinción, sugerimos que los “hijos” a los que se refiere son todos los miembros de la iglesia, porque Juan usa la expresión hijitos en ese sentido en su epístola (1 Juan 2:1, 12, 28; 3:7; 4:4; 5:21). Los “padres” representarían a los miembros de más edad en la iglesia; y los “jóvenes”, a los miembros más jóvenes. Es decir, él les está escribiendo a todos.
En 1 Juan 2:12, él les dice a todos que sus pecados están perdonados. ¿Sobre qué base se encuentra ese perdón? ¿Por qué es tan importante para los cristianos saber que sus pecados están perdonados? Ver también Hech. 5:31; Rom. 4:7; Efe. 4:32; Col. 1:14; 2:13.
Juan quiere que sus oyentes, es decir, los fieles feligreses, tengan la certeza absoluta de su salvación. Se refiere a lo que ya les dijo acerca del pecado en 1 Juan 1:9 y 2:1 y 2, enfatizando que ser cristiano significa tener este perdón. Los cristianos no niegan su pecaminosidad, pero han aceptado la salvación por medio de Jesucristo y, por lo tanto, viven con la certeza de estar perdonados.
El punto vital es que los cristianos comprendan que la base de su salvación se encuentra solo en Jesús y en lo que Jesús ha hecho por ellos. Por eso, Juan dice que han sido perdonados: no sobre la base de sus buenas acciones, no sobre la base de sus creencias y ni siquiera sobre la base de su conocimiento de Dios, sino más bien “por su nombre”; es decir, sobre la base de Jesús y lo que él ha hecho por ellos. De este modo, en medio de todo el discurso de Juan acerca de vencer, acerca de la obediencia, él mantiene ante ellos el énfasis de que la salvación solo viene por causa de Jesús.
¿Cuán importante es para ti saber que tienes el perdón de los pecados? ¿Dónde estarías hoy si tuvieras dudas sobre ese perdón? Además, ¿por qué siempre tienes que recordar que la base del perdón se encuentra en Jesús, no en ti mismo?
Vencer al Maligno.
Lunes 27
Lee 1 Juan 2:13 y 14. ¿Qué te enseñan estos versículos? ¿Qué mensaje positivo obtenemos de ellos, y cómo podemos aplicar esos mensajes a nosotros mismos?
A los hijos se les recuerda que conocen al Padre, mientras a los padres se les recuerda que conocen al que es desde el principio. Obviamente, esta persona es Jesús. “En el principio” es atribuido a Jesús en 1 Juan 1:1. Parece tener más sentido cuando, en estos versículos, el Padre y el que es desde el principio [Jesús] son dos personas diferentes.
Cuando se dirige a los jóvenes por segunda vez, se repite la frase “habéis vencido al maligno”, pero la afirmación se amplía. Los jóvenes han vencido no solo al mal sino a Satanás mismo, porque pertenecen a Cristo y reclaman su victoria. El lenguaje original indica que el vencer ha sido alcanzado en el pasado, pero las consecuencias son una realidad continua. Los jóvenes también son espiritualmente fuertes, y la “palabra de Dios” permanece en ellos.
La Palabra de Dios señala a su autor, el Espíritu Santo (Efe. 6:17; 2 Ped. 1:21). Por lo tanto, algunos expositores han sugerido que en estos versículos se encuentra una referencia implícita a la Trinidad: Dios el Padre, Jesús como aquel que es desde el principio y el Espíritu Santo representado mediante la Palabra de Dios. Al fin, los verdaderos creyentes han llegado a conocer a Dios y siguen conociéndolo; es decir, tienen una relación íntima con él.
De este modo, en estos versículos se nos presenta la esencia de la vida cristiana: el perdón de los pecados, el conocer a la Deidad, la victoria sobre el pecado y la Palabra de Dios viviendo en nosotros.
Por cuanto los creyentes saben que Dios y su Palabra viven en ellos, están listos para los desafíos presentados en 1 Juan 1:15 al 17. Mientras los versículos 12 al 14 contienen declaraciones afirmativas, el versículo 15 comienza con un imperativo, un llamado o una orden: “No améis al mundo”.
Escribe un párrafo que responda a la pregunta: ¿Qué significa conocer a Dios? ¿Qué te indica tu respuesta con respecto a ti mismo y tu relación con Dios? Trabaja en tu respuesta durante la semana, y prepárate (si estás dispuesto) a compartirla en la clase el sábado.
Renunciar a Todo Amor al Mundo (1 Juan 2:15).
Martes 28
A los cristianos se nos amonesta a no amar al mundo. ¿De qué modo define la Escritura el término mundo? Juan 12:19; 15:19; Hech. 17:24; Rom. 1:20; Col. 2:8; 1 Tim. 6:7; Sant. 4:4; Apoc. 11:15.
El término kósmos (traducido “mundo”) designa el universo, la tierra, la humanidad, la esfera de su existencia y la forma de vida opuesta a Dios. El término se encuentra más de veinte veces en 1 y 2 Juan. El mundo necesita salvación (1 Juan 4:14); no obstante, es hostil a Dios y a su pueblo (1 Juan 3:13). Está en poder del maligno (1 Juan 5:19), y falsos profetas, anticristos y engañadores están en el mundo (1 Juan 4:1, 3; 2 Juan 7). No está mal poseer bienes del mundo, pero deberían ser compartidos con los necesitados (1 Juan 3:17). Finalmente, el mundo necesita ser vencido (1 Juan 5:4, 5). En las epístolas de Juan, el término mundo es mayormente negativo, porque el mundo está en rebelión contra Dios.
Surge una tensión interesante en las Escrituras con respecto a nuestra relación con el mundo. Por un lado, se nos dice que no amemos al mundo; pero, por otro lado, la Biblia es clara al decir que Dios ama al mundo (Juan 3:16). Entretanto, se nos dice que no amemos las cosas del mundo; no obstante, se nos amonesta, una y otra vez en las Escrituras, a amar a las personas, y las personas ciertamente están en el mundo.
¿De qué manera comprendes esta tensión? ¿De qué manera hemos de amar a las personas y, no obstante, no amar al mundo, cuando el mundo es, principalmente, personas? ¿Hay algunas cosas en el mundo, fuera de las personas, que también podemos amar? Si es así, ¿cuáles son?
El final del versículo 15 y el versículo siguiente nos ayudan a comprender lo que Juan quería decir. Él no dice que debemos odiar a los seres humanos o despreciar el planeta Tierra; más bien, deberíamos odiar las cosas del mundo que, si las atesoramos, nos impedirán conocer y experimentar por nosotros mismos el amor de Dios. Es decir, necesitamos mantenernos alejados de las cosas del mundo que nos impedirán tener una relación salvadora con Dios.
Sé bien honesto contigo mismo. ¿Cuáles son algunas de las cosas del mundo que tú amas, pero que sabes que están mal? ¿O hay cosas en el mundo que por sí mismas no son malas, pero que tú amas más que a Dios? ¿Qué será necesario que hagas para renunciar a ellas?
Problemas con el Mundo.
Miércoles 29
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).
Mientras el versículo 15 es una amonestación bastante amplia contra amar al mundo, el versículo 16 ofrece algunos detalles. ¿Qué significa amar al mundo? Juan menciona tres cosas: 1) los deseos de la carne, 2) los deseos de los ojos y 3) la vanagloria de la vida. Juan dice que estas tres cosas no son del Padre sino del mundo; no obstante, nuestra carne, nuestros ojos y nuestra vida, todos vienen de Dios. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Contra qué nos amonesta Juan?
Los deseos de la carne, obviamente, se refieren a las pasiones, aunque no tienen que limitarse solo a eso (ver Gál. 5:19-21).
Los deseos de los ojos, aunque ciertamente están vinculados con la carne, van más adentro; se refieren a nuestros pensamientos, nuestros deseos, a las cosas que vemos y queremos para nosotros (ver Éxo. 20:17).
¿Qué quiere decir Juan con “la vanagloria de la vida”? ¿Qué es esto, y por qué es tan malo? Ver Job 12:10; Hech. 17:28.
La idea de la “vanagloria de la vida” implica la independencia de Dios. Es como si nosotros creáramos nuestras vidas, y de aquí que la gloria y el honor de cualquiera de nuestras realizaciones deberían pertenecernos a nosotros mismos. “Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Sal. 100:3). En contraste, cuando nos damos cuenta de que cada respiración, cada latido, todo lo que alguna vez podamos tener o ser viene solo de Dios, de quien dependemos totalmente, entonces el orgullo será lo último que tenga cabida en nuestros corazones. Como seres humanos caídos y pecadores, cuya existencia depende totalmente de la gracia y la beneficencia de nuestro Dios, como seres totalmente incapaces de salvarnos a nosotros mismos de la muerte y la destrucción eternas, deberíamos ser humildes y mansos con respecto a nuestras vidas, no llenos de orgullo acerca de ellas. Fue el orgullo lo que produjo la caída de Lucifer en un mundo perfecto; nosotros, que vivimos en uno imperfecto, deberíamos huir de él como de la plaga.
¿Cuál es tu problema: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida? ¿O es una combinación de ellos? ¿Cuál es tu única esperanza? ¿Qué estás esperando para hacer los cambios que necesitas hacer?
La Naturaleza Temporaria del Mundo (1 Juan 2:17).
Jueves 30
En el versículo 16, el apóstol presenta la primera razón por la que no debemos amar al mundo: el amor del mundo y el amor del Padre son incompatibles. En el versículo 17, Juan añade una segunda razón: No tiene sentido amar al mundo, porque el mundo es temporario. Es mejor y más sabio elegir lo que permanece. Al hacerlo, nosotros mismos permaneceremos, es decir, viviremos para siempre.
La humanidad está tentada a vivir para el momento, ser cautivada por el mundo material y atesorar solo lo que se puede ver. Por lo tanto, Pablo se une a Juan para decir: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:1-4), y: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:18).
¿Qué enseña la Biblia en otros lugares acerca de la naturaleza transitoria del mundo y el planeta Tierra? Dan. 2:35; 1 Cor. 7:31; 2 Ped. 3:10-12.
En 1 Juan 2:8, Juan ya había afirmado que las tinieblas van pasando. Ahora usa el mismo verbo y dice que el mundo pasa, incluyendo sus deseos. Ha llegado una nueva era con la encarnación de Jesús, la luz. Las cosas de este mundo están pasando; eso debería ser obvio para todos. Las soluciones políticas nunca pueden ser las soluciones definitivas, no en un mundo que está pasando y nosotros junto con él.
Si el mundo está pasando, ¿cómo podemos sobrevivir? Juan responde: Haciendo la voluntad de Dios. Para Juan, una teología correcta es importante y trata de refutar a los falsos maestros con su comprensión equivocada de Jesús y del pecado. Para él, también es importante vivir una vida de obediencia. La ética no puede separarse de la teología. Las palabras piadosas y las doctrinas correctas no son suficientes. Nuestra teología debe vivirse.
No nos pongamos tan cómodos aquí que nos olvidemos de nuestra meta eterna; no comprometamos nuestro amor a Dios sucumbiendo a la atracción de aquellas cosas y actitudes que son hostiles a él.
¿Qué ejemplos de la naturaleza temporaria de las cosas en la tierra ves cada día? ¿Qué te dicen esas cosas? Aunque es muy obvio que las cosas aquí no duran, ¿por qué encontramos tan fácil vivir nuestras vidas como si las cosas duraran largo tiempo?
Para Estudiar y Meditar
Viernes 31 de julio
Lee en Testimonios para la iglesia, tomo 2, “La mundanalidad en la iglesia”, pp. 177-179 (Testimonies for the Church, t. 2, pp. 196, 197).
“Hay cristianos de profesión que gastan al año ingentes cantidades en goces inútiles y perniciosos, mientras que muchas almas perecen por falta de la palabra de vida. Roban a Dios en los diezmos y las ofrendas, mientras que consumen en aras de la pasión destructora más de lo que dan para socorrer a los pobres o para el sostenimiento del evangelio. [...] El mundo está entregado a la sensualidad. ‘La concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida’ gobiernan las masas del pueblo. Pero los discípulos de Cristo son llamados a una vida santa. [...] A la luz de la Palabra de Dios, se justifica el aserto de que la santificación que no produce este completo desprendimiento de los deseos y placeres pecaminosos del mundo no puede ser verdadera” (CS 529).
Hablando en forma positiva, nuestro pasaje nos dice: los cristianos genuinos tienen una relación íntima con la Deidad, manifiestan una obediencia amante, han recibido fuerzas para conquistar el mal, y tienen la Palabra de Dios morando en ellos. Sus pecados han sido perdonados. Negativamente, no aman al mundo, sino que lo rechazan en aquello que es hostil a Dios y su causa.
Preguntas Para Dialogar:
1. Nuestro mundo es puramente transitorio. No durará para siempre; aun la ciencia –con todas sus debilidades– nos dice eso. Sin embargo, ¿qué esperanza nos ofrece la Biblia que la ciencia no puede ofrecernos?
2. Algunas personas, prestando atención al llamado en contra de amar al mundo, se aíslan del mundo tanto como pueden, encerrándose en monasterios o en comunidades que se separan radicalmente de la “norma”. ¿Es esta una buena idea? ¿Una mala idea? ¿Podría ser buena en algunos casos? Analicen estas preguntas.
3. En la clase, analicen las respuestas que dieron a la pregunta de la sección del lunes acerca de lo que significa conocer a Dios.
4. ¿Cuáles son algunas de las cosas que hay en el mundo, que en sí mismas y por sí mismas pueden no ser malas, ni actuar contra el conocimiento de Dios, aunque a menudo resultan de esa manera por la forma en que la gente las usa?
5. ¿Por qué la victoria sobre el pecado es una parte muy importante de lo que significa “andar en la luz”? ¿Cómo puedes lograr esa victoria?
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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Sábado 25"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si algunos ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15).
Los que pretenden conocer la verdad y comprender la gran obra que debe hacerse en este tiempo deben consagrarse a Dios en alma, cuerpo y espíritu. En el corazón, en la vestimenta, en el lenguaje, en todo respecto deben estar apartados de las modas y las prácticas del mundo. Deben ser un pueblo peculiar y santo. No es su vestimenta lo que los hace peculiares, sino porque ellos son un pueblo peculiar y santo no pueden llevar el distintivo de la semejanza con el mundo.
Como pueblo, debemos preparar el camino para el Señor. Cada partícula de habilidad que Dios nos ha dado debemos utilizarla en preparar a la gente de acuerdo con el modo de Dios, de conformidad con su molde espiritual, para que permanezca firme en este gran día de la preparación de Dios...
Muchos que se creen que están yendo al cielo están cegados por el mundo. Sus ideas de los que constituye una religión y una disciplina religiosa son vagas... Hay muchos que no tienen una esperanza inteligente y corren un grave riesgo al practicar las mismas cosas que Jesús enseño que no debían hacer en comer, beber, vestir y atarse con el mundo en una variedad de formas. Todavía deben aprender la seria lección, tan importante para el crecimiento en espiritualidad, de salir del mundo y permanecer separados...
[La separación del mundo] no es la obra de un momento o de un día; no se hace inclinándose en el altar familiar ofreciendo un servicio nominal... Es la obra de toda una vida. El amor a Dios debe ser un principio viviente que fundamente cada palabra, acto y pensamiento (En lugares celestiales, p. 167).
“Por Su Nombre”.
Domingo 26
"Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno" (1 Juan 2:14).
Estas palabras de aprobación e instrucción se dirigen a todo joven que se haya puesto toda la armadura de justicia. Debido a que son jóvenes y fuertes, pueden alcanzar éxitos gigantescos para Dios, si quieren hacer de él su única confianza. Los de más edad, a quienes se menciona aquí como "padres", tienen una obra definida que hacer en mantener las normas; pero ellos pueden sentir la presión de las cargas de la vida, y es adecuado que se anime a los jóvenes para que se preparen, mediante la obtención de una experiencia en el conocimiento de Jesucristo, a fin de asumir los deberes, de manera que cuando las normas caigan de mano de los padres, los jóvenes fuertes puedan tomarlas y levantarlas en alto (Hijos e hijas de Dios, p. 206).
"Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado" (Romanos 4:7, 8).
Bien pueden nuestros corazones volverse a nuestro Redentor con la más perfecta confianza cuando pensamos en lo que ha hecho por nosotros siendo aún pecadores. Por la fe podemos descansar en su amor. "Al que a mí viene", él dice, "no le echo fuera" (S. Juan 6:37).
Sería algo terrible estar delante de Dios, vestidos con la ropa del pecado, con su ojo que escudriña cada secreto de nuestras vidas. Pero mediante la eficacia del sacrificio de Cristo podemos aparecer delante de Dios puros y sin mancha, habiendo sido expiados y perdonados nuestros pecados. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). El pecador redimido, ataviado con las vestiduras de la justicia de Cristo, puede estar en la presencia de un Dios que odia el pecado, hecho perfecto por los méritos del Salvador.
Solamente por la fe en el nombre de Cristo puede ser salvo el pecador... La fe en Cristo no es obra de la naturaleza, sino la obra de Dios en las mentes humanas, realizada en la misma alma por el Espíritu Santo, que revela a Cristo, como Cristo reveló al Padre. La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Con su poder justificador y santificador, está por encima de lo que los hombres llaman ciencia. Es la ciencia de las realidades eternas. La ciencia humana a menudo es engañosa, pero esta ciencia celestial nunca induce a engaño. Es tan simple que un niño puede entenderla, y sin embargo los hombres más sabios no pueden explicarla. Es inexplicable e inconmensurable, y está más allá de toda expresión humana.
¡Qué amor inenarrable manifestó el Salvador hacia los hijos de los hombres! No sólo quita el estigma del pecado, sino también limpia y purifica el alma, y la visto con el ropaje de su propia justicia, el cual no tiene mancha y ha sido tejido en el telar del cielo. No sólo quita la maldición del pecador, sino también lo pone en unidad con él mismo y dirige sobre él los brillantes rayos de su justicia (En lugares celestiales, p. 51).
Vencer al Maligno.
Lunes 27
El valor del hombre se estima en el cielo de acuerdo con la capacidad que el corazón tiene de conocer a Dios. Este conocimiento es la fuente de la cual fluye todo poder. Dios creó al hombre de manera que toda facultad pudiera ser la facultad de la mente divina; y está siempre tratando de asociar la mente humana con la divina. Él nos ofrece el privilegio de cooperar con Cristo en la obra de revelar su gracia al mundo, a fin de que podamos recibir un conocimiento mayor de las cosas celestiales. Mirando a Jesús obtenemos vislumbres más claras y distintas de Dios, y por la contemplación somos transformados. La bondad, el amor por nuestros semejantes, llega a ser nuestro instinto natural. Desarrollamos un carácter que será la copia del carácter divino. Creciendo a su semejanza, ampliamos nuestra capacidad de conocer a Dios. Entramos cada vez en mayor relación con el mundo celestial, y llegamos a poseer un poder creciente para recibir las riquezas del conocimiento y la sabiduría de la eternidad (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 289, 290).
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios Verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (S. Juan 17:3).
La esencia y la sustancia de todo el tema de la gracia y la experiencia cristiana consisten en creer en Cristo, en conocer a Dios y a su Hijo a quien él ha enviado. Pero aquí es donde muchos fracasan porque les falta fe en Dios. En vez de desear entrar en compañerismo con Cristo en su abnegación y humillación, siempre procuran la supremacía del yo... Si tan sólo apreciáramos el amor de Dios, cómo se expandirían nuestros corazones, cómo se agradarían nuestras simpatías limitadas y se quebrantarían las barreras del hielo del egoísmo y nuestra comprensión sería mas profunda de lo que es ahora; porque veríamos por debajo de la superficie.
Porque no conocemos a Dios, porque no tenemos fe en Cristo, porque no estamos profundamente impresionados con la humillación que él sufrió en nuestro lugar, es por lo que su abatimiento no nos induce a la humillación del yo, a la exaltación de Jesús... ¡Oh, si amarais a Cristo como él os ha amado, no rehuiríais vivir los capítulos oscuros del sufrimiento del Hijo de Dios!
A fin de participar con Cristo en sus sufrimientos, debemos contemplar al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Cuando contemplamos la humillación de Cristo, su abnegación y sacrificio propio, nos llenamos de admiración ante la manifestación del amor divino para el hombre culpable. Cuando, por causa de cristo, se nos llama a pasar por pruebas que son humillantes, si tenemos la mente de Cristo, las sufriremos con mansedumbre, sin resentirnos por las injurias ni resistiendo el mal. Manifestaremos el espíritu que mora en Cristo... Hemos de comprender el sacrificio, los trabajos y los sufrimientos de Cristo existieron para que podamos cooperar con él para que se efectúe el gran plan de la redención (A fin de conocerle, p. 106).
Sólo si conocemos al Señor aquí podemos prepararnos para salir a su encuentro cuando venga. "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (S. Juan 17:3). Pero muchos de los que profesan creer en Cristo no conocen a Dios. Su religión es meramente superficial. No aman a Dios ni estudian su carácter; por lo tanto, no sabemos cómo confiar, cómo mirar y vivir. No saben descansar en el amor divino ni lo que significa avanzar por fe. No aprecian ni aprovechan las oportunidades de escuchar y recibir los mensajes del amor de Dios, ni se dan cuenta que tienen el deber de recibir, para poder enriquecer a los demás. No tienen el poder que se les ofrece a los que aceptan a Cristo como su Salvador personal y por eso no cumplen con los seis últimos mandamientos; no caminan junto a sus hermanos en amor ni están dispuestos a llevar el yugo con Cristo ni aprender de él... No se parecen a él en carácter ni reciben a Aquel que puede quitar sus pecados y brindarles su justicia (Review and Herald, julio 20, 1897).
Renunciar a Todo Amor al Mundo (1 Juan 2:15).
Martes 28
La ternura de Cristo debe reflejarse en la vida diaria de sus seguidores, así como su carácter debe reproducirse en ellos. Su benevolencia desinteresada, su amor por las almas, su humildad, su vida de oración ferviente debe cultivarse para suavizar y alcanzar los corazones. Los siervos de Cristo debieran ser capaces de vencer cada tentación, diciendo: "No me pertenezco; he sido comprado por el infinito sacrificio que Cristo hizo por mí, y me ha dado su poder para cumplir todo lo que él demande. Todo es suyo; ha comprado mi cuerpo, mi alma y mi espíritu. Mi tiempo y mis habilidades también son suyas". De esta manera mostraremos que Cristo está en nosotros y nosotros en él. La orden de salir del mundo y separarnos es el mensaje que llega hasta nuestros días: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15). "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Colosenses 3:2). Los que acepten estos mensajes comprenderán que su yugo es fácil y ligera su carga (General Conference Bulletin, abril 1, 1899).
Cristo y el mundo no están en sociedad. El apóstol dice: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?". La conformidad con el mundo nunca será el medio para convertir el mundo a Cristo. Los cristianos deben estar plenamente consagrados a Dios para que la iglesia pueda ser una influencia para bien sobre los incrédulos. Pero la menor separación de Cristo le dará esa influencia y ese poder al enemigo. La iglesia fue llamada a la existencia para contrarrestar la influencia satánica; pero si cada miembros permite que su poder y sus habilidades se acerquen en dirección al mundo, se formarán asociaciones con los incrédulos y triunfará el enemigo de toda justicia. Casi imperceptiblemente las costumbres, las modas y las ideas del mundo se introducen en la iglesia y van creciendo hasta que, como la levadura, influyen de tal manera que los planes de Satanás se cumplen como él lo había planificado. Se unen a la iglesia miembros que ofrecen un servicio dividido: dicen amar a Dios pero sus acciones testifican que adoran a Mamón. En lugar de mostrar arrepentimiento, contrición y conversión, los miembros de la iglesia se casan con el mundo, y de esta unión no santa nace la debilidad e ineficacia de la iglesia, porque esos miembros pierden su discernimiento espiritual y comienzan las críticas, las divisiones, las luchas y el odio entre hermanos, cosas que no debieran ocurrir entre los siervos de Jesucristo (Review and Herald, agosto 23, 1892; parcialmente en, En lugares celestiales, p. 168).
Problemas con el Mundo.
Miércoles 29
"Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2:16).
El orgullo y el amor al mundo son trampas que constituyen grandes obstáculos a la espiritualidad y al crecimiento en la gracia.
Este mundo no es el cielo del cristiano, sino únicamente el taller de Dios donde hemos de ser preparados para unirnos con los ángeles impolutos en un cielo santo. Debiéramos estar preparando la mente en forma constante para que elabore pensamientos nobles y abnegados. Esta educación es necesaria para poner de tal manera en ejecución las facultades que Dios nos ha dado, que su nombre sea glorificado de la mejor manera sobre la tierra. Somos responsables de todas las nobles cualidades que Dios nos ha dado, y darles a estas facultades un uso que él nunca tuvo en vista equivale a manifestarle la más abyecta ingratitud. El servicio de Dios requiere todas las facultades de nuestro ser, y no cumplimos el designio divino a menos que tengamos estas facultades en un elevado nivel de cultivo y eduquemos a la mente para que ame las cosas celestiales y fortalezcamos y ennoblezcamos las energías del alma mediante acciones justas que redunden en la gloria de Dios...
A menos que la mente sea educada para espaciarse en los temas religiosos, será débil y flaca en esta dirección. Pero mientras se dedica a las empresas mundanas, será fuerte, porque ha sido educada en esa línea y se ha fortalecido por el ejercicio. la razón por la cual les resulta difícil vivir vidas religiosas a hombres y mujeres se debe a que no han ejercitado la mente en la piedad. Ha sido educada para correr en dirección opuesta. A menos que se ejercite la mente en forma constante para lograr conocimiento espiritual y en la búsqueda de la comprensión del misterio de la piedad, sería incapaz de apreciar las cosas eternas... Cuando el corazón está dividido, ocupándose principalmente de las cosas de este mundo, y poco de las cosas de Dios, no podrá haber un incremento especial de la fortaleza espiritual (La maravillosa gracia de Dios, p. 297).
El amor al mundo ejerce una terrible influencia sobre la gente a la cual el Señor ha mandado velar y orar constantemente, no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:15-17).
Se me mostró que el pueblo de Dios que profesa creer la verdad presente no se encuentra en una actitud de espera y vigilancia. Los hijos de Dios están incrementando sus riquezas, y están depositando sus tesoros en la tierra. Se están volviendo ricos en las cosas mundanas, pero no ricos en Dios. No creen que el tiempo sea corto; no creen que el fin de todas las cosas está cerca, que Cristo está a las puertas. Pueden profesar mucha fe, pero se engañan a sí mismos; porque sólo pondrán en práctica la fe que realmente poseen. Sus obras ponen de manifiesto el carácter de su fe, y dan testimonio ante los que los rodean que la venida de Cristo no se va a producir en esta generación. De acuerdo con su fe serán sus obras. Están añadiendo una casa a la otra, y un terreno al otro; son ciudadanos de este mundo (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 177, 178).
La Naturaleza Temporaria del Mundo (1 Juan 2:17).
Jueves 30
Las cosas espirituales si disciernes espiritualmente; y cuando el ojo es malo, todo el cuerpo será tenebroso. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:15-17).
Las atracciones del mundo deben ser eclipsadas por las glorias del mundo por venir, y los intereses mundanos deben ser reemplazados por los intereses del cielo. Contemplemos las consecuencias eternas de emplear correctamente nuestros talentos, influencia y dinero, en salvar a las almas. Estaremos haciendo tesoros en el cielo y recibiremos la invitación: "Entra en el gozo de tu Señor". ¡Cuán diferente sería si todos usaran sus talentos para Dios con la misma energía y perseverancia que ponen para los intereses mundanos! (Signs of the Times, diciembre 1, 1887).
Muchos que profesan creer en la palabra de Dios parecen no comprender el engañoso trabajo del enemigo. No se dan cuenta de que el fin del tiempo está cerca. Pero Satanás lo sabe y, mientras los hombres duermen, él trabaja. Los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida dominan a hombres y mujeres... Egoísmo, corrupción y maldad de toda clase han tomado firme arraigo sobre los corazones. Muchos desdeñan la preciosa Palabra de Dios. Una novela o un libro de cuentos ocupan la atención y fascinan la mente. Lo que estimula la imaginación es ansiosamente devorado, mientras la Palabra de Dios es rechazada.
El mundo es el principal enemigo de la religión. Fuerzas satánicas están continuamente trabajando de un extremo a otro del mundo, y es el objetivo de Satanás relacionar tan estrechamente a la iglesia y el mundo que sus blancos, sus espíritus y sus principios puedan armonizar, y que sea imposible distinguir entre los que profesan servir a Dios los que no le sirven. El enemigo trabaja continuamente para poner al mundo en la delantera (En lugares celestiales, p. 309).
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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El sábado enseñaré... Texto clave: 1 Juan 2:15-17.
Enseña a tu clase a:Saber lo que significa vivir en este mundo pero no ser parte de él.
Sentir la certeza de su salvación.
Hacer que la vida esté enfocada en el cielo.
Bosquejo de la lección:
I. Saber: Lograr el enfoque correcto
A. ¿Qué incluirías en la expresión "no améis [...] las cosas que están en el mundo"? ¿Por qué el amor al mundo y el amor al Padre son incompatibles?
B. Analiza el lugar del perdón al andar en la luz.
C. ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestros pecados han sido perdonados? Explica de qué manera esto impacta tu vida.
II. Sentir: Apreciar el don de la salvación
A. ¿De qué maneras podemos experimentar la certeza absoluta de la salvación?
B. Dios nos perdona libremente, no importa lo que hayamos hecho. ¿Cómo podemos fomentar esta actitud de perdón en nuestras relaciones con otros? ¿Debemos perdonar en cada paso? Explica tu respuesta.
III. Sentir: Renunciar a las cosas mundanas
A. A veces tenemos dificultad para concentrarnos en lo que no se ve y es eterno. Comenta maneras que te han ayudado a mantener tu foco en lo eterno.
B. ¿Qué responsabilidad viene con poseer bienes mundanos? ¿Cómo deberían ser usados?
C. Practica cómo podrías explicar brevemente a alguien lo que significa ser perdonado.
Resumen: Parte de andar en la luz es abandonar las cosas temporales de este mundo; esto debiera ser fácil en contraste con lo que se nos ofrece a cambio: la vida eterna.
Ciclo de aprendizaje
PASO 1: ¡Motiva!
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Aunque los cristianos vivan en el mundo, necesitan rechazar los valores y las prioridades mundanas.
SOLO PARA MAESTROS: SIN IMPORTAR LA EDAD O LA MADUREZ DE LA FE DE UNA PERSONA, TODOS NECESITAMOS DARNOS CUENTA DE LO QUE SIGNIFICA VIVIR UNA VIDA CRISTIANA EN ESTE MUNDO. COMPARTE CON LA CLASE LA PREOCUPACIÓN QUE TENÍA EL APÓSTOL POR VIVIR LA VIDA CRISTIANA (1 JUAN 2:12-17).
Toda alma clama por Dios. Parece que este instinto de adorar está tan profundamente incluido en el código de nuestro ADN que aun alguno que profesa no creer en un Creador se siente impulsado a satisfacer la necesidad de un Creador, y a veces en una forma extravagante. Tristemente, Aarón fabricó un becerro de oro, que presentó a Israel con las palabras: "Estos son tus dioses" (Éxo. 32:4). En un mundo que seduce con sus oportunidades doradas para obtener riquezas, pasión y complacencia propia, somos exactamente tan vulnerables como Israel a las tentaciones de olvidar el Cielo.
El becerro de oro era el dios que fabricó Aarón. ¿Qué clase de Dios es el tuyo?
Analiza: Nietzsche hizo un dios de la razón en lugar de adorar al Dios que hizo la razón; y, al final, la razón lo abandonó. Recordando la historia de Nietzsche, ¿por qué debemos abandonar lo que el mundo llama razón, aun con el riesgo de aparecer como "irrazonables", en nuestro intento de estar en el mundo pero no ser de él?
PASO 2: ¡Explora!
Solo para maestros: EL APÓSTOL DICE, A LA COMUNIDAD DE LA FE, QUE ELLOS SON LOS MÁS BENDECIDOS DE LA TIERRA Y, AL MISMO TIEMPO, LOS QUE ESTÁN MÁS RODEADOS DE PELIGROS. ENFATIZA, EN ESTA LECCIÓN, ANALIZARÁN TANTO LOS GOZOS COMO LAS LUCHAS DE LA VIDA CRISTIANA.
Panorama general: A los creyentes de diversos niveles de madurez, el apóstol les da el mismo mensaje: el perdón del pecado, el conocimiento de Dios y la victoria en Cristo. Aun mientras los cristianos experimentan este mensaje, se les advierte de los peligros de un mundo que trata de ahogar su fe. Pero el verdadero creyente no necesita temer. "Y el mundo pasa, y sus deseos", pero "el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:17).
Comentario de la Biblia
I. El privilegio cristiano (Lee, con tu clase, 1 Juan 2:12-14).
El apóstol bosqueja tres privilegios que son únicos en el compañerismo cristiano. Primero, nuestros pecados son perdonados "por su nombre" (vers. 12). El nombre de Jesús significa que él es el Salvador (Mat. 1:21). Por medio de él, "se os anuncia perdón de pecados" (Hech. 13:28); "porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hech. 4:12).
Un nombre, en el pensamiento bíblico, es más que solo un nombre. Cuando el salmista oró: "Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado" (Sal. 25:11), él se refiere no solo al nombre de Dios, sino también a lo que Dios es: misericordioso y lleno de gracia, digno de toda confianza. Pedir en el nombre de Jesús, como la fuente del perdón, es poner una fe completa en lo que Cristo ha hecho en carne humana. Por causa de lo que Jesús es y lo que ha hecho en la Cruz, su nombre es "su divisa distintiva" (HAp 23).
Segundo, conocemos a Dios, "que es desde el principio" (1 Juan 2:13, 14). La humanidad siempre está buscando a Dios. Algunos se vuelven a la filosofía; otros a un principio universal; algunos a un ídolo. Pero los cristianos conocen al "que es desde el principio", el Creador. Lo conocen como aquel que los apóstoles "oyeron" y "vieron" (1 Juan 1:1), Jesucristo, Dios en la carne. Lo conocen como aquel cuya "sangre [...] nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:7). Conocer a Dios es afirmar una experiencia de relación íntima, tan cercana como la experiencia de un hijo con su padre.
Tercero, tenemos la victoria sobre el pecado y el mundo (1 Juan 2:13, 14). "Victoria" es un componente fuerte del vocabulario de Juan. De las 28 veces que la palabra griega relacionada con la idea de "victoria" aparece en el Nuevo Testamento, 24 se encuentran en los escritos de Juan. Él era un testigo ocular de la Cruz y de la Resurrección, que afectaron la victoria definitiva de Dios sobre el pecado y Satanás. Para el apóstol, la victoria es un núcleo vital de la vida cristiana: "habéis vencido al maligno" (vers. 13).
La victoria sobre el pecado no es sencillamente vivir una vida moral y ética. Es afirmar una victoria personal sobre el diablo y luego seguir viviendo la vida santificada. Este privilegio no es obra nuestra, sino de Cristo. Vencemos porque Cristo venció. Su victoria es nuestra victoria. Su fortaleza es nuestra fortaleza (ver Juan 16:33; Rom. 8:31-39).
Analiza: De acuerdo con 1 Juan 2:12 al 17, ¿cuáles son los factores por los cuales podemos estar seguros de nuestra salvación?
II. La lucha cristiana (Lee 1 Juan 2:14 al 17 con tu clase).
Aunque los creyentes tengan la victoria (1 Juan 2:14), el apóstol les advierte de dos cosas. Primero, "No améis el mundo, ni las cosas que están en el mundo" (1 Juan 2:15). Obviamente, "el mundo" no se refiere al mundo físico, que fue declarado bueno (Gén. 1:31). Ni se refiere al mundo de las personas, a quienes Dios ama. Significa el mundo del pecado: el sistema presente malo, bajo el control de Satanás. Este sistema están en oposición a las prioridades de Dios, explicadas en 1 Juan 2:12 al 15: el perdón de los pecados, el conocer y vivir con Dios, vivir una vida victoriosa sobre el pecado y permanecer en la Palabra de Dios. Para ser cristianos, debemos renunciar al mundo del pecado y a las cosas que este mundo considera como propias.
Segundo, Juan menciona tres aspectos específicos del mundo que el creyente debe rechazar: "los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida" (vers. 16). Juntos describen un estilo de vida y una visión del mundo dominado por el amor al yo, el rechazo de Dios y la glorificación de las cosas del mundo. Como ejemplos, consideremos la destructividad de los que abrazan esta visión del mundo: Eva, al aceptar las palabras de la serpiente porque el fruto era "agradable a los ojos"; el uso equivocado y arrogante que hizo David del poder y su ansia de satisfacer los deseos de la carne, que terminaron en adulterio y asesinato; el orgullo deshumanizante de Jezabel, que destruyó a Nabot. Un cristiano no pertenece a tal mundo. Ellos se han mudado a otro mundo, donde morir es vivir, amar es servir y adorar a Dios es obedecerlo a toda costa.
Analiza: Jesús dijo que estamos "en el mundo", pero "no somos del mundo" (Juan 17:11, 14). ¿Qué significa esto?
PASO 3: ¡Practica!
Solo para maestros: "CUANDO UN HOMBRE SE CONVIERTE A DIOS, ADQUIERE UN NUEVO GUSTO MORAL, LE ES DADA UNA NUEVA FUERZA MOTRIZ Y AMA LAS COSAS QUE DIOS AMA, PUES SU VIDA ESTÁ UNIDA CON LA VIDA DE JESÚS MEDIANTE LA CADENA ÁUREA DE LAS INMUTABLES PROMESAS" (ms 1:394). LEE ESTA GEMA A LA CLASE, Y PÍDELES QUE ANALICEN LO SIGUIENTE.
Preguntas para reflexionar:
1. ¿Qué clase de nuevos gustos morales recibe el creyente al convertirse? ¿De qué modo se diferencian de los del mundo?
2. Prepara dos listas: cosas que Dios ama y cosas que el mundo ama. ¿De qué modo tu vida diaria queda afectada por ellas?
Preguntas aplicación:
1. Estar en el mundo y no ser del mundo es una elección espiritual, esencial para la experiencia de la salvación. Significa una elección diaria. ¿De qué modo esta elección afecta tus decisiones diarias? Comparte algunas situaciones específicas.
2. Somos llamados a ser imitadores de Cristo. Pero vemos muchas prácticas mundanas que se introducen en nuestra vida y hogar cada día. ¿Cuáles son algunas de estas prácticas, y de qué manera las afrontas? ¿En qué forma testificamos al mundo sin imitarlo?
PASO 4: ¡Aplica!
Solo para maestros: EL "COMENTARIO DE LA BIBLIA" MENCIONÓ A EVA, A DAVID Y A JEZABEL. DESAFÍA A TUS ALUMNOS A COMPARAR SUS VIDAS, USANDO LAS PREGUNTAS QUE SIGUEN PARA GUIARLOS EN SU EXPLORACIÓN. INVITA A LOS MIEMBROS DE TU CLASE A PRESENTAR LO QUE APRENDIERON A LA CLASE.
1. Proyecto de estudio de la Biblia: ¿En qué forma las elecciones de Eva, David y Jezabel fueron similares? ¿En qué forma fueron diferentes? ¿En cuál de las tres áreas -los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, mencionados por Juan- cada uno de los personajes bíblicos fue vulnerable? ¿Qué lecciones de advertencia y de instrucción acerca de sus elecciones y sus consecuencias pueden ser aplicadas a nuestra vida? ¿En qué clase de situaciones las lecciones obtenidas de estas vidas podrían ser particularmente útiles?
2. Monólogo dramático: Escribe un monólogo, basado en el estudio de los personajes, en la voz de Eva, de David o de Jezabel, que cuente su experiencia. Pide a los miembros de la clase que sean voluntarios, ya sea para leer o para actuar sus monólogos frente a la clase.
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Maestros.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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