sábado, 18 de septiembre de 2010

Lección 13: Todo el resto es comentario / Para el 25 de septiembre de 2010


Sábado 18 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 14-16.

Para memorizar: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Rom. 14:10).

PARA ALGUIEN PIDIÓ A UN RABINO de la antigüedad que explicara el significado de la Torah mientras se mantuviera parado en un solo pie. “No hagas a otro”, dijo el rabino, “lo que te parezca dañino; eso es toda la Torah. Todo el resto es comentario”.

Estés de acuerdo o no con su declaración, tiene su valor. Hay aspectos de la fe que son fundacionales y otros son“comentarios”. Consideraremos algunos de esos “comentarios”. Lo que Pablo presentó antes estaba concentrado en los principios fundamentales de la salvación. ¿Cuál es el rol de la ley –ya sea todo el sistema del Antiguo Testamento o solo los Diez Mandamientos– en la salvación? Pablo deseaba definir cuáles son los fundamentos por los cuales Dios acepta a una persona. Quizás eso podría resumirse en la pregunta del carcelero: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hech. 16:30).

Después de explicar esto, Pablo se ocupa de hacer algunos “comentarios”. Aunque es muy fuerte en algunos puntos, en otros toma una actitud más libre. Hay cosas no esenciales, como si fueran “comentarios”. Aunque había problemas que no eran vitales, la actitud mutua de los cristianos al tratar estos problemas sí lo era.


EL HERMANO DÉBIL
Domingo 19 de septiembre

En Romanos 14:1 al 3, la pregunta es sobre el comer carnes que habían sido sacrificadas a los ídolos. El Concilio de Jerusalén (Hech. 15) había determinado que los conversos gentiles debían abstenerse de tales comidas. Pero siempre estaba la pregunta acerca de si la carne que se vendía
en el mercado público procedía de animales sacrificados a los ídolos o no (ver 1 Cor. 10:25). A algunos cristianos no les preocupaba esto; otros, si estaban en duda, comían verduras. El problema no tenía nada que ver con el vegetarianismo ni la vida saludable. Pablo tampoco está insinuando que la distinción entre carnes limpias e inmundas se había abolido. Este no es el tema en consideración. Si las palabras “uno cree que se ha de comer de todo” (Rom. 14:2) se tomaran como que ahora podía comerse cualquier animal, limpio o no, se las estaría aplicando mal. La comparación con otros pasajes del Nuevo Testamento impide tal aplicación.

“Recibir” al débil en la fe significaba otorgarle plena feligresía y estatus social. No se debía discutir con la persona, sino permitirle tener su opinión sobre este asunto.

¿Qué principio debemos tomar de Romanos 14:1 al 3?

Es importante notar que Pablo, en el versículo 3, no habla negativamente del hermano “débil en la fe”, ni le da consejos acerca de cómo llegar a ser fuerte. En lo que respecta a Dios, el cristiano excesivamente escrupuloso (aparentemente juzgado como muy escrupuloso, no por Dios, sino por los demás cristianos) es aceptado. “Dios le ha recibido”.

¿De qué modo Romanos 14:4 amplía lo que acabamos de considerar?

Aunque necesitamos recordar los principios que vimos hoy, ¿no hay acaso momentos y lugares en los que necesitamos juzgar, no el corazón de una persona, pero sí sus actos? ¿Hemos de hacernos a un lado y no decir ni hacer nada en toda situación? Isaías 56:10 describe a los atalayas como “perros mudos, no pueden ladrar”. ¿Cómo podemos saber cuándo hablar y cuándo mantener silencio? ¿Cómo logramos un equilibrio correcto?


CON LA MEDIDA CON QUE MEDÍS
Lunes 20 de septiembre

Lee Romanos 14:10. ¿Por qué debemos ser cuidadosos acerca de juzgar a otros?

A veces juzgamos a otros severamente, y a menudo por lo mismo que hacemos nosotros. Sin embargo, lo que hacemos no nos parece tan malo como cuando lo hacen otros. Nuestra hipocresía puede engañarnos, pero no a Dios. “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque [...] con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” (Mat. 7:1-4).

¿Cuál es la importancia de la declaración del Antiguo Testamento que cita Pablo? Rom. 14:11.

Isaías 45:23 apoya la idea de que todos seremos juzgados. “Toda rodilla” y “toda lengua” individualizan la orden. Cada uno tendrá que responder por su propia vida y sus propias acciones (vers. 12). En este sentido, no somos guardas de nuestro hermano.

Recordando el contexto, ¿cómo entiendes lo que Pablo dice en el versículo 14?

Todavía habla de los alimentos sacrificados a los ídolos. El problema no es la distinción entre alimentos limpios e inmundos. Pablo está diciendo que no hay nada de malo, en sí mismo, en comer algo que fue ofrecido a los ídolos. ¿Qué es un ídolo? Nada (1 Cor. 8:4). ¿A quién le preocupa si algún pagano ofreció la comida a una estatua de una rana o un toro? Sin embargo, no se debería obligar a una persona a violar su conciencia, aunque su conciencia sea muy sensible. Aparentemente, los hermanos “fuertes” no entendían esto. Ellos despreciaban la escrupulosidad de los hermanos “débiles” y les ponían piedras de tropiezo.

¿Podrías, en tu celo, estar en el peligro que Pablo está denunciando? ¿Por qué debemos ser cuidadosos en no ser conciencia para otros, no importa cuán buenas sean nuestras intenciones?


NO OFENDER
Martes 21 de septiembre

Lee Romanos 14:15 al 23 (ver también 1 Cor. 8:12, 13). Resume lo que Pablo está diciendo. ¿Qué principio podemos obtener de este pasaje para aplicar a nuestra vida?

En los versículos 17 al 20, Pablo pone varios aspectos del cristianismo en su debida perspectiva. Aunque la dieta es importante, los cristianos no deberían pelear por la elección de comer verduras en vez de carne que podría haber sido sacrificada a los ídolos. En cambio, deberían concentrarse en la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo. ¿Cómo podríamos aplicar esta idea en nuestra iglesia hoy? Por más que el mensaje pro salud, y especialmente las enseñanzas sobre la dieta, pueden ser una bendición para nosotros, no todos ven el tema del mismo modo, y debemos respetar esas diferencias.

En el versículo 22, luego de decir que debemos permitir que la gente siga su propia conciencia, Pablo añade una advertencia muy interesante: “Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba”. ¿Cómo equilibra esto el resto de lo que dice en este contexto?

¿Has escuchado que alguien diga: “A nadie le importa lo que yo coma o lo que vista o en qué clase de entretenimiento participo”? ¿Es realmente así? Ninguno de nosotros vive en el vacío. Nuestros actos, palabras, acciones, y aun nuestra dieta pueden afectar a otros, para bien o para mal. No es difícil ver cómo. Si alguien que te admira te ve haciendo algo “malo”, podría ser influenciado por tu ejemplo a hacer lo mismo. Nos autoengañamos si pensamos de otro modo. Argumentar que no forzaste a la persona a hacerlo no viene al caso. Como cristianos, tenemos una responsabilidad mutua, y si nuestro ejemplo puede desviar a alguno, somos culpables.

¿Qué clase de ejemplo presentas tú? ¿Te sentirías cómodo si otros, especialmente gente joven o creyentes nuevos, siguieran tu ejemplo en todas las áreas? ¿Qué dice tu respuesta acerca de ti?


LA OBSERVANCIA DE DÍAS
Miércoles 22 de septiembre

En el análisis acerca de no juzgar a otros ni ser una piedra de tropiezo para los que ven tus acciones, Pablo plantea el problema de los días especiales que algunos querían observar y otros no.

Lee Romanos 14:4 al 10. ¿Cómo debemos entender lo que Pablo dice aquí? ¿Dice algo acerca del cuarto mandamiento?

¿Qué días está mencionando Pablo? ¿Había una controversia en la iglesia primitiva sobre la observancia o no de ciertos días? Aparentemente, sí. Tenemos un indicio de ello en Gálatas 4:9 y 10, donde Pablo reprende a los cristianos gálatas por observar “los días, los meses, los tiempos y los años”. Vimos en la Lección 2 que algunos habían persuadido a los cristianos gálatas a circuncidarse y a guardar la ley de Moisés. Pablo temía que estas ideas dañaran también a la iglesia de Roma. Pero tal vez a los judíos cristianos de Roma les podía ser difícil dejar de observar los festivales judíos. Pablo les dice: Hagan lo que gusten en este asunto; pero no juzguen a los que ven las cosas en forma diferente. Algunos cristianos, para estar seguros, observaban uno o más de los festivales judíos. El consejo de Pablo es: Dejen que lo hagan, si están convencidos de que deben hacerlo.

Ver el sábado semanal en Romanos 14:5, como algunos alegan, es injustificado. Pablo no pudo haber tomado esa actitud retrógrada hacia el cuarto mandamiento. Él enfatizó vigorosamente la obediencia a la ley, de modo que no pondría el mandamiento del sábado al mismo nivel que la preocupación por comer algo que podría haber sido ofrecido a los ídolos. Aunque algunos usan estos textos para mostrar que el sábado no está vigente, los textos no dicen nada de eso. Usarlos de este modo es un buen ejemplo de lo que Pedro advirtió que la gente hacía con los escritos de Pablo: “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Ped. 3:16).

¿Cuál ha sido tu experiencia con el sábado? ¿Ha sido la bendición que debe ser? ¿Qué cambios puedes hacer para experimentar plenamente lo que Dios te ofrece el sábado?


BENDICIÓN FINAL APROPIADA
Jueves 23 de septiembre

Lee Romanos 15:1 al 3. ¿Qué importante verdad cristiana hay aquí?

¿Según estos textos ¿qué significa ser un seguidor de Jesús?

¿Qué otros versículos enseñan la misma idea? ¿Cómo puedes vivir estos principios?

Al finalizar la epístola, ¿qué bendiciones expresa Pablo? Rom. 15:5, 6, 13, 33.

El Dios de la paciencia es el Dios que ayuda a sus hijos a soportar con perseverancia. (“Paciencia”, hupomoné, significa “resistencia perseverante”). La palabra “consolación” puede ser traducida como “ánimo”. El Dios del ánimo es el que anima. El Dios de esperanza es el que da esperanza.
Del mismo modo, el Dios de paz es el que da paz.
¡Qué bendiciones apropiadas en una carta cuyo tema dominante es la justificación por la fe: resistencia, esperanza, paz! ¡Cuán urgentemente necesita estas cosas nuestro mundo actual!

Después de muchos saludos personales, ¿cómo concluye Pablo su epístola? Rom. 16:25-27.

Pablo concluye con una alabanza a Dios. Los cristianos romanos, y todos los demás, pueden confiar en Dios y confirmar su relación de hijos e hijas redimidos, justificados por fe y conducidos por el Espíritu de Dios.
Pablo se emociona al proclamar esas gloriosas noticias, y las llama “mi evangelio” porque él las anuncia. Él confirma lo que había sido establecido por Jesús y por los profetas. Fue guardado en secreto, no porque Dios quisiera esconderlo, sino porque los hombres, al rehusarlo, impidieron que Dios les diera luz adicional. Más aún, los hombres no habrían podido captar algunos aspectos hasta que el Mesías hubiera venido. Él mostró cómo es Dios, pero también lo que podemos llegar a ser si nos aferramos al poder divino. La nueva clase de vida sería una de “obediencia a la fe”; o sea, obediencia por fe en el Señor, quien por su gracia justifica a los pecadores que se lo piden.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 24 de septiembre

Lee “El amor por los que yerran”, Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 247-249; El ministerio de curación, p. 123; el Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 715; y “La unidad y el amor en la iglesia”, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 451-453.

“Se me mostró el peligro del pueblo de Dios cuando mira a los hermanos White y cree que deben acudir a ellos para llevarles sus cargas y pedirles consejo. Esto no debe ser así. El compasivo y amante Salvador los invita a acudir a él cuando están trabajados y cansados, y los hará descansar. [...] Muchos nos preguntan: ‘¿Puedo hacer esto?’ ‘¿Debo hacer o no este negocio?’ O, con respecto a la ropa: ‘¿Puedo usar este vestido o el otro?’ Les respondo: ‘Ustedes pretenden ser discípulos de Cristo. Estudien la Biblia. Lean cuidadosamente y con oración la vida de nuestro querido Salvador cuando moró entre los hombres sobre la tierra. Imiten su vida y así no se apartarán de la senda estrecha. Rehusamos enfáticamente ser conciencia para ustedes. Si les dijéramos exactamente lo que tienen que hacer, nos mirarían para que los condujéramos, en lugar de acudir directamente a Jesús por sí mismos’ ” (T 2:108).

“Pero no hemos de colocar la responsabilidad de nuestro deber en otros, y esperar que ellos nos digan lo que debemos hacer. No podemos depender de la humanidad para obtener consejos.[...] Los que decidan no hacer, en ningún ramo, algo que desagrade a Dios sabrán, luego de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir” (DTG 622).

“Siempre ha habido en la iglesia quienes tienden constantemente a la independencia individual. Parecen incapaces de comprender que la independencia de espíritu puede inducir al agente humano a tener demasiada confianza en sí mismo, y a confiar en su propio juicio más bien que respetar el consejo y estimar debidamente el juicio de sus hermanos” (HAp 135).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

Por lo estudiado esta semana, ¿cómo encontraremos el equilibrio correcto como cristianos en:
a) ser fieles a lo que creemos, sin juzgar a otros que ven las cosas en forma diferente?
b) ser fieles a nuestra propia conciencia y no buscar ser conciencia para otros, y al mismo tiempo procurar ayudar a quienes creemos que están en el error?
c) ser libres en el Señor y, no obstante, darnos cuenta de nuestra responsabilidad de ser buenos ejemplos para quienes nos observen?





Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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sábado, 11 de septiembre de 2010

Lección 12: El amor y la ley / Para el 18 de septiembre de 2010


Sábado 11 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 12-13

Para memorizar: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

AUNQUE PABLO QUERÍA cambiarles a los romanos sus falsas ideas acerca de la ley, también llama a todos los cristianos a una obediencia más elevada, que viene solo por un cambio en el corazón y en la mente mediante el poder de Dios.

En Romanos no hay indicios de que esta obediencia sea automática. El cristiano necesita conocer cuáles son los requerimientos: debe desear obedecer esos requerimientos; y debe buscar el poder divino, sin el cual esa obediencia es imposible.

Esto significa que las obras son parte de la fe cristiana. Pablo nunca quiso menospreciar las obras; en los capítulos 13 al 15 les da un fuerte én­fasis. Sin embargo, no niega la justificación por la fe; al contrario, las obras son la verdadera expresión de una vida de fe. Se podría alegar que, por la revelación que trajo Jesús, los requerimientos del Nuevo Testamento son más difíciles que los del Antiguo. Los creyentes recibieron el ejemplo de Jesucristo. Él es el único modelo. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en” –no en Moisés, o Daniel, o David, o Salomón, o Enoc, o Débora– sino “en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

La norma no es –ni puede– ser más elevada que esa.


SACRIFICIO VIVO
Domingo 12 de septiembre

Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal de Romanos. Los capí­tulos 12 al 16 presentan instrucciones prácticas y notas personales. Pero estos capítulos son sumamente importantes, porque muestran cómo ha de vivirse la vida de fe.

La fe no es un sustituto de la obediencia, como si la fe anulara nues­tra obligación de obedecer al Señor. Los preceptos morales son todavía válidos; en el Nuevo Testamento se los explica, y aun se los amplifica. Y tampoco hay indicación de que será fácil para el cristiano ajustar su vida a estos preceptos. Por el contrario, se nos dice que a veces podría ser difícil, ya que la batalla con el yo y con el pecado es siempre dura (1 Pedro 4:1). Al cristiano se le promete poder divino y se le asegura que la victoria es posible, pero todavía estamos en el mundo del enemigo y tendremos muchas batallas contra la tentación. La buena noticia es que si fallamos no somos desechados, porque tenemos un Sumo Sacerdote que intercede en nuestro favor (Hebreos 7:25).

Lee Romanos 12:1. ¿Cómo revela esta analogía la manera en que hemos de vivir como cristianos? ¿De qué modo Romanos 12:2 se adecua a esto?

En Romanos 12:1, Pablo alude a los sacrificios del Antiguo Testa­mento. Así como en la antigüedad los animales eran sacrificados a Dios, los cristianos ahora deben ceder sus cuerpos a Dios, no para ser muertos, sino como sacrificios vivos a su servicio.

En el antiguo Israel, cada ofrenda que se traía como sacrificio era cui­dadosamente examinada. Si se descubría cualquier defecto en el animal, era rechazado porque las ofrendas debían ser sin tacha. A los cristianos se les pide que presenten sus cuerpos como “un sacrificio vivo, santo, agrada­ble a Dios”. Para hacer esto, todos sus poderes deben ser conservados en la mejor condición posible. Aunque ninguno de nosotros está sin tacha, el punto es que debemos procurar vivir tan sin mancha y tan fielmente como podamos.

Siempre es fácil encontrar excusas para nuestros pecados y faltas, ¿verdad? ¿Cuál es tu excusa común para caer en lo mismo una y otra vez? ¿No será tiempo ya de dejar a un lado las excusas y pedir que Dios cumpla sus promesas porque el poder de Dios es mayor que el de tus excusas?


PENSAR EN SÍ MISMO
Lunes 13 de septiembre

Hemos hablado bastante este trimestre acerca de la perpetuidad de la ley moral de Dios, y hemos enfatizado que el mensaje de Pablo en el libro de Romanos no enseña que los Diez Mandamientos han sido anula­dos o invalidados por la fe.

No obstante, es fácil entusiasmarse tanto con la letra de la ley que nos olvidemos del espíritu que la respalda, y ese espíritu es el amor: amor a Dios y amor los unos a los otros. Aunque cualquiera puede profesar amor, revelar ese amor en la vida diaria es un asunto completamente diferente.

Lee Romanos 12:3 al 21. ¿Cómo debemos revelar el amor a los otros?

Como en 1 Corintios 12 y 13, después de tratar con los dones del Espíritu, Pablo exalta el amor. El amor (en griego, agápe) es el camino más excelente. “Dios es amor” (1 Juan 4:8). O sea, el amor describe el carácter de Dios. Amar es actuar hacia otros como Dios actúa, y tratarlos como Dios los trata.

Pablo aquí muestra cómo ese amor debe expresarse en una manera práctica. Surge un principio importante, y es la humildad personal, una disposición para que cada uno “no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener” (Romanos 12:3); en cuanto a honra, “prefiriéndose los unos a los otros” (vers. 10); y una disposición a no ser “sabios en vuestra propia opinión” (versículo 16). Las palabras de Cristo acerca de sí mismo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29), captan la esencia de esto.

De todas las personas, los cristianos deberían ser los más humildes. Después de todo, considera cuán impotentes somos, cuán caídos estamos, cuán dependientes somos, no solo de la justicia desde fuera de nosotros para la salvación, sino de un poder que obre en nosotros a fin de cambiar­nos de un modo que nunca podríamos hacerlo nosotros. ¿Qué tenemos para jactarnos y para estar orgullosos? Nada. Partiendo de esta humildad personal, no solo ante Dios, sino ante los demás, hemos de vivir como Pablo nos amonesta en estos versículos.

Lee Romanos 12:18. ¿Cuán bien estás aplicando esta amonestación a tu propia vida ahora mismo? ¿Podrías estar necesitando algunos ajustes de actitud a fin de hacer lo que la Palabra nos dice aquí?


RELACIÓN CON EL GOBIERNO
Martes 14 de septiembre

Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué principios básicos ves en estos versículos acerca de cómo debemos relacionarnos con el poder del gobierno civil?

Las palabras de Pablo son interesantes porque las escribió mientras un imperio pagano regía el mundo; un imperio que podía ser increíble­mente brutal, que no conocía al verdadero Dios y que pronto perseguiría a los que adoraran a ese Dios. Pablo fue martirizado por este gobierno. A pesar de eso, Pablo abogaba que los cristianos fueran buenos ciudadanos, aun bajo un gobierno como ese.

La idea de que necesitamos un gobierno se encuentra en toda la Bi­blia. El principio del gobierno es ordenado por Dios. Los seres humanos necesitan vivir en una comunidad con reglas, leyes y normas. La anarquía no es un concepto bíblico.

Esto no significa que Dios apruebe todas las formas de gobierno o cómo actúan estos. En la historia y en el mundo actual se pueden ver algunos regímenes brutales. No obstante, aun en estas situaciones, los cristianos deberían, tanto como sea posible, obedecer las leyes del país. Los cristianos deben apoyar al gobierno mientras éste no esté en conflicto con lo que Dios manda. Se debe considerar cuidadosamente, con mucha oración y con el consejo de otros, antes de entrar en conflicto con los poderes existentes. Sabemos por las profecías que un día todos los fieles seguidores de Dios serán confrontados por los poderes políticos que con­trolan al mundo (Apocalipsis 13). Hasta entonces, deberíamos hacer todo lo que podamos para ser buenos ciudadanos en el país en que vivamos.

“Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. [...] “No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser cuidadosamente examinadas, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y el orden. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerrarnos innecesariamente el camino” (Los hechos de los apóstoles, p. 58).


RELACIONES CON OTROS
Miércoles 15 de septiembre

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8). ¿Cómo hemos de entender este texto? ¿Significa que, si amamos, no tenemos obligación de obedecer la ley de Dios?

Como Jesús en el Sermón del Monte, Pablo amplifica los preceptos de la ley: indica que el amor debe motivar todo lo que hacemos. Como la ley es una transcripción del carácter de Dios, y Dios es amor, amar es cumplir la ley. No obstante, Pablo no está sustituyendo los detallados preceptos de la ley por alguna vaga norma de amor, como algunos cris­tianos pretenden. La ley moral todavía es obligatoria, pues señala nuestro pecado: y ¿quién negará la realidad del pecado? Sin embargo, la ley se puede guardar solo en el contexto del amor. Recuerda: algunos de los que condenaron a Cristo, luego corrieron a su casa ¡para guardar la ley!

¿Qué mandamientos citó Pablo como ejemplo para ilustrar el prin­cipio del amor en la observancia de la ley? ¿Por qué esos mandamientos en particular? Romanos 13:9, 10.

El amor no fue un nuevo principio. Al citar Levítico 19:18, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Pablo mostró que el principio ya era parte del Antiguo Testamento. Algunos alegan que Pablo enseña que solo los mandamientos que menciona están en vigencia. ¿Significa que los cris­tianos pueden deshonrar a sus padres, adorar ídolos y tener otros dioses delante de Dios? Por supuesto que no.

Considera el contexto aquí. Se refiere al modo en que nos relaciona­mos unos con otros. Su argumento no anula el resto de la ley. (Ver Hechos 15:20; 1 Tesalonicenses 1:9; 1 Juan 5:21.) Además, otros escritores del Nuevo Tes­tamento señalan que al amar a los otros mostramos que amamos a Dios (Mateo 25:40; 1 Juan 4:20, 21).

Piensa acerca de tu relación con Dios y cómo eso se refleja en tus relaciones con otros. ¿Cuán grande es el factor del amor en esas re­laciones? ¿Cómo puedes aprender a amar a otros del modo que Dios nos ama? ¿Qué te impide hacer precisamente eso?


MÁS CERCA QUE CUANDO CREÍMOS
Jueves 16 de septiembre

Lee Romanos 13:11.

Como dijimos todo el trimestre, Pablo tenía un propósito en esta carta: clarificar a la iglesia de Roma, especialmente a los creyentes judíos, el papel de la fe y las obras en el contexto del Nuevo Pacto. El problema era la salvación y cómo un pecador es considerado justo y santo ante el Señor. Para ayudar a aquellos cuyo énfasis había sido solo la ley, Pablo puso la ley en su lugar y su contexto apropiados. Aunque, idealmente, el judaísmo aun en los tiempos del Antiguo Testamento era una religión de gracia, el legalismo había hecho mucho daño. Cuán cuidadosos necesita­mos ser, como iglesia, para no cometer el mismo error.

Lee Romanos 13:11 al 14. ¿De qué evento habla Pablo aquí, y cómo deberíamos actuar en espera de ese evento?

Cuán fascinante es que Pablo les hablaba a los creyentes para desper­tarlos porque Jesús iba a regresar. No importa que esto haya sido escrito hace casi dos mil años. Siempre debemos vivir en espera de la cercana venida de Cristo. En nuestra experiencia personal, la segunda venida de Cristo está tan cercana como la posibilidad de nuestra muerte. Si la se­mana próxima o en cuarenta años cerramos nuestros ojos en la muerte, ya sea que durmamos solo cuatro días o 400 años, esto no producirá ninguna diferencia para nosotros. Lo siguiente que sabremos es la segunda veni­da de Jesús. Con la muerte siempre cerca para cada uno de nosotros, el tiempo es realmente corto, y nuestra salvación está más cerca que cuando primero creímos.

Aunque en el libro de Romanos Pablo no habla mucho de la Segun­da Venida, en las cartas a los tesalonicenses y a los corintios la presenta con mucho más detalle. Después de todo, es un tema vital en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Sin él, y la esperanza que ofrece, nuestra fe no tendría sentido. ¿Qué significaría la “justificación por la fe” sin la Segunda Venida para concretar esa maravillosa verdad?

Si supieras con certeza que Jesús vendría el próximo mes, ¿qué cambiarías en tu vida y por qué? Ahora, si crees que necesitas cam­biar esas cosas un mes antes de la venida de Jesús, ¿por qué no las deberías cambiar ahora? ¿Cuál es la diferencia?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 17 de septiembre

Lee “Una explicación de las primeras declaraciones”, Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; “La piedad práctica”, Jo­yas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; “El tabernáculo y sus servicios”, Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; “La espiritualidad de la ley”, El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; y “Nuestra actitud hacia las autoridades civiles”, Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.

“En la Biblia se revela la voluntad de Dios. Las verdades de la Palabra de Dios son la expresión del Altísimo. El que convierte esas verdades en parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No reci­be nuevas facultades mentales; en cambio, desaparecen las tinieblas que debido a la ignorancia y el pecado entenebrecían su entendimiento. [...] Al cambio de corazón acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano y la comprensión de la verdad. El que con oración da atención estricta a las Escrituras tendrá conceptos claros y juicios sanos, como si al volverse hacia Dios hubiera alcanzado un plano superior de inteligencia” (Meditaciones Matinales (1953), p. 24).

“El Señor [...] va a venir pronto, y debemos estar listos y aguardar su aparición. ¡Oh, cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. [...] Nos estamos acercando al tiempo en que Cristo vendrá con poder y grande gloria a llevar a sus redimidos a su hogar eter­no” (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 257).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. En la clase, repasen la pregunta al final de la sección del jueves. ¿Cuáles fueron las respuestas que dieron los alumnos, y cómo las justifi­caron?
2. El tema de cómo hemos de ser buenos ciudadanos y buenos cris­tianos puede ser muy complicado. Si alguien viniera y pidiera tu consejo acerca de mantenerse firme por lo que cree que es la voluntad de Dios, aun cuando eso lo pondría en conflicto con el Gobierno, ¿qué le dirías? ¿Qué principios debería seguir? ¿Por qué deberíamos seguir esto solo con la máxima seriedad y consideración, y con mucha oración?
3. ¿Qué crees que es más difícil de hacer: adherirse estrictamente a la letra de la ley o amar a Dios y amar a los demás incondicionalmente? O ¿podrías alegar que esta pregunta presenta una falsa dicotomía? Si es así, ¿por qué?





Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 12: El amor y la ley / Notas de Elena G. de White


Sábado 11 de septiembre

La santificación expuesta en las Santas Escrituras abarca todo el ser: espíritu, cuerpo y alma... Se pide a los cristianos que presenten sus cuerpos en "sacrificio vivo, santo, acepto a Dios" (Romanos 12: 1, VM). Para ello, todas sus facultades deben conservar-se en la mejor condición posible. Toda costumbre que tienda a debilitar la fuerza física o mental incapacita al hombre para el servicio de su Creador... Cristo dijo: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón" (Mateo 22:37). Los que aman a Dios de todo corazón desearán darle el mejor servicio de su vida y tratarán siempre de poner todas las facultades de su ser en armonía con las leyes que aumentarán su aptitud para hacer su voluntad. No debilitarán ni mancharán la ofrenda que presentan a su Padre celestial abandonándose a sus apetitos o pasiones.

Dios quiere que comprendamos que él tiene derecho a nuestra mente, nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu; a todo lo que poseemos. Le pertenecemos por creación y redención. Como Creador nuestro, reclama la totalidad de nuestro servicio. Como nuestro Redentor, tiene una demanda de amor como asimismo de derecho; un amor sin paralelo... Nuestros cuerpos, nuestras almas, nuestras vidas son suyos no solo porque nos los ha concedido como un don gratuito, sino porque nos está supliendo constantemente de sus beneficios y nos da fuerza para usar nuestras facultades.

¿No le daremos entonces a Cristo aquello por cuya redención debió morir? Si lo hacéis, vivificará vuestra conciencia, renovará vuestro corazón, santificará vuestros afectos, purificará vuestros pensamientos y pondrá todas vuestras facultades a trabajar para él. Cada motivo, cada pensamiento, serán traídos a la cautividad de Jesucristo.

Los que son hijos de Dios lo representarán en carácter. Sus obras estarán perfumadas con la infinita ternura, la compasión, el amor y la pureza del Hijo de Dios. Y mientras más completamente estén sometidos al Espíritu Santo la mente y el cuerpo, mayor será la fragancia de nuestra ofrenda a él (La maravillosa gracia de Dios, p. 245).


Sacrificio vivo
Domingo 12 de septiembre

Consideremos la apelación que el apóstol Pablo hace a sus hermanos, por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios... La santificación no es una mera teoría, una emoción, ni un conjunto de palabras, sino un principio viviente y activo, que se compenetra de la vida de cada día. La santificación requiere que los hábitos referentes a la comida, la bebida y la indumentaria sean de tal naturaleza que preserven la salud física, mental y moral, de modo que podamos presentar nuestros cuerpos al Señor –no como una ofrenda corrompida por los malos hábitos– sino como "un sacrificio vivo, santo, y agradable a Dios" (Romanos 12:1).

Que nadie que profesa piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo haciéndose la ilusión de que la intemperancia no es pecado ni afectará su espiritualidad. Existe una relación estrecha entre la naturaleza física y la moral. Los hábitos físicos elevan o rebajan la norma de la virtud. El consumo excesivo de los mejores alimentos producirá una condición mórbida de los sentimientos morales. Y si esos alimentos no son de los más saludables, los efectos son todavía más detrimentales. Cualquier hábito que no promueva la salud del cuerpo humano, degrada las facultades elevadas y nobles del individuo. Los hábitos equivocados de comer y beber conducen a la comisión de errores de pensamiento y acción. La complacencia de los apetitos fortalece los instintos animales, dándoles la supremacía sobre las facultades mentales y espirituales (Consejos sobre la salud, pp. 66, 67).

En el servicio judaico antiguo se exigía que todo sacrificio fuera sin tacha. En el texto se nos dice que presentemos nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios, que es nuestro racional culto. Somos la obra de Dios. El salmista, al meditar en la obra maravillosa de Dios revelada en la estructura humana, exclamó: "Asombrosa y maravillosamente he sido formado" (Salmo 139:14, VM). Hay muchas personas que se educan en las ciencias y se familiarizan con la teoría de la verdad, pero no entienden las leyes que gobiernan su propio ser. Dios nos ha dado facultades y talentos; y es nuestro deber, como hijos e hijas de Dios, hacer el mejor uso de ellos. Si debilitamos estas facultades de la mente o del cuerpo por medio de hábitos erróneos o por la complacencia de un apetito pervertido, será imposible que honremos a Dios como debiéramos (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 22).

Debemos afirmar nuestros pies sobre la plataforma de la verdad eterna; la verdad, tal como es en Jesús, será nuestra salvación. Y si el Espíritu de verdad está en nuestro corazón, brillará a través de nuestras palabras y acciones. Cristo es el ejemplo, el alto ideal de la ley divina que debemos alcanzar. No debemos conformarnos al mundo sino ser transformados por la renovación de nuestra mente. Hemos sido tomados de la cantera del mundo, pero ahora debemos someternos al cincel para ser esculpidos y preparados para el edificio celestial. Tendremos pruebas y desilusiones, pero éstas no deben separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. El amor de Dios es un amor infinito, y si estamos por desconfiar de ese amor, miremos a la cruz del Calvario; ¿No vemos allí la infinita compasión de nuestro Padre celestial? El que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿acaso nos negará algo que es para nuestros mejores intereses y para nuestro bien? "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16) (Review and Herald, 12 de junio, 1888).


Pensar en sí mismo
Lunes 13 de septiembre

El verdadero cristiano no tendrá un concepto de sí mismo más elevado del que debiera tener. No ambicionará el honor y la estima del mundo. El estudiante en la escuela de Cristo será gentil y desconfiado de sí mismo. Su vida simple será semejante a la de Cristo, sin que le atraiga el lujo, las riquezas y la vida fácil, porque tratará de seguir al Varón de dolores, experimentado en quebranto, quien fue herido por nuestras rebeliones y por su llaga fuimos nosotros curados. El adorno interior de un espíritu manso y apacible testificará por sí mismo en buenas obras. Esto es lo que distingue al pueblo de Dios de los mundanos; la simpatía, mansedumbre, ternura y humildad de corazón revelarán a los que llevan el yugo de Cristo y son recipientes de los dones del Espíritu Santo (The Youth's Instructor, 6 de diciembre, 1900).

La amabilidad no cuesta mucho, pero tiene poder para suavizar las naturalezas que se volverían duras y agresivas sin ella. La cortesía cristiana debería reinar en todo hogar. El cultivo de una cortesía constante y de una disposición a hacer por otros lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, anularía la mitad de los males de la vida. El principio inculcado en el mandato: "Amaos los unos a los otros con amor fraternal" (Romanos 12:10), es la piedra angular del carácter cristiano.

Dios desea que seamos tolerantes los unos con los otros mientras nos asociamos con diferentes temperamentos. La consideración mutua debiera suavizar las peculiaridades, los prejuicios y los rasgos duros del carácter. A menudo en una misma familia se encuentran diferentes temperamentos y caracteres, lo que puede ser beneficioso si todos los miembros lo reconocen y viven en armonía. La cortesía cristiana es la cadena de oro que une a los miembros de la familia con vínculos de amor, haciéndolos más cercanos y más fuertes cada día (The Health Reformer, 1º de agosto, 1877).


Relación con el gobierno
Martes 14 de septiembre

Una de las cosas más deplorables que suceden en la tierra es el hecho de que hay gobernantes soberbios y jueces injustos. Se olvidan de que están bajo la autoridad del gran Gobernante, el Dios omnisciente, y que él está por sobre todo gobernante, príncipe, soberano o rey.

Los gobernantes son siervos de Dios, y deben actuar como quienes aprenden de él. Para bien de ellos deben seguir fielmente el claro "Así dice Jehová", conservando el camino del Señor para hacer justicia y juicio. Deben desempeñar su cargo sin parcialidad y sin hipocresía, no dejándose comprar ni vender, rechazando todo soborno y manteniendo su independencia moral y su dignidad ante Dios. No deben tolerar ningún acto de fraude o injusticia. No deben cometer ningún acto vil o injusto, ni apoyar los actos de opresión de otros. Los gobernantes sabios no permitirán que el pueblo sea oprimido debido a la envidia y celos de los que menosprecian la ley de Dios... Todos deben tener en cuenta la eternidad, y no deben proceder en una forma tal que Dios no pueda ratificar su proceder en los atrios celestiales (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser consideradas cuidadosamente, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y del orden y dejemos constancia de ello. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerramos innecesariamente el camino. Debemos avanzar en el nombre de Cristo, defendiendo las verdades que se nos encomendaron. Si los hombres nos prohíben hacer esta obra, entonces podemos decir, como los apóstoles: "Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios; porque no podemos dejar de decir 10 que hemos visto y oído" (Los hechos de los apóstoles, pp. 56, 57).

Ví que en cada caso es nuestro deber obedecer las leyes de nuestro país, a menos que estén en conflicto con la ley superior que Dios pronunció con voz audible desde el Sinaí, y que grabó luego en piedra con su propio dedo. "Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo" (Jeremías 31:33.) El que tiene la ley de Dios escrita en el corazón obedecerá a Dios antes que a los hombres, y desobedecerá a todos los hombres antes que desviarse en lo mínimo del mandamiento de Dios. Los hijos de Dios, enseñados por la inspiración de verdad e inducidos por una buena conciencia a vivir según toda Palabra de Dios, tendrán su ley escrita en el corazón como la única autoridad que puedan reconocer u obedecer. La sabiduría y la autoridad divina son supremas (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 49).


Relaciones con otros
Miércoles 15 de septiembre

Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón". Los últimos seis están incluidos en el otro: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero. Cuando Dios ocupe en el trono del corazón su lugar legítimo, nuestro prójimo recibirá el lugar que le corresponde. Le amaremos como a nosotros mismos. Únicamente cuando amemos a Dios en forma suprema, será posible amar a nuestro prójimo imparcialmente.

Y puesto que todos los mandamientos están resumidos en el amor a Dios y al prójimo, se sigue que ningún precepto puede quebrantarse sin violar este principio. Así enseñó Cristo a sus oyentes que la ley de Dios no consiste en cierto número de preceptos separados, algunos de los cuales son de gran importancia, mientras otros tienen poca y pueden ignorarse con impunidad. Nuestro Señor presenta los primeros cuatro y los últimos seis mandamientos como un conjunto divino, y enseña que el amor a Dios se manifestará por la obediencia a todos sus mandamientos (El Deseado de todas las gentes, p. 559).

Cristo es nuestro ejemplo. Él anduvo haciendo bienes y vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas. Recordemos que Dios envió a su Hijo unigénito a este mundo de dolor para "redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14). Sigamos los requerimientos de Dios y cumplamos su ley recordando que "el cumplimiento de la ley es el amor" (Romanos 13:10). El que murió para que nosotros podamos vivir, nos ha dado el mandamiento de amamos unos a otros como él nos ha amado para que el mundo sepa que somos sus discípulos (Review and Herald, 5 de junio, 1888).

"El cumplimiento de la ley es el amor". Dios es amor, y cuando amamos a Dios en forma suprema y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, reflejamos el carácter del Padre y del Hijo. Aquellos que verdaderamente aman a Dios obedecerán todos sus mandamientos, porque la obediencia es la prueba del amor (Signs of the Times, 22 de octubre, 1894).

El tener el nombre escrito en los libros de la iglesia y cumplir con las ceremonias externas de la religión, no hace a nadie un hijo de Dios, porque las formalidades no tienen valor. El de corazón puro verá a Dios en su verdadero carácter, como un Dios de amor, y reflejará la pureza y el amor divinos como lo hizo Cristo en el mundo. El que tiene el amor divino en el corazón no tendrá enemistad contra la ley de Dios sino que la obedecerá voluntariamente. Esto es verdadero cristianismo, y ese amor a Dios se revelará en amor hacia sus prójimos que han sido comprados por creación y redención. El cumplimiento de la ley es el amor y es el deber de cada hijo de Dios obedecer a sus mandamientos (The Youth's Instructor, 26 de julio, 1894).


Más cerca que cuando creímos
Jueves 16 de septiembre

Los cristianos sinceros no practican una piedad dudosa. Se han revestido del Señor Jesucristo, y no dan lugar a la carne para ceder ante sus concupiscencias. Acuden a Jesús constantemente en busca de sus órdenes, como un siervo acude a su amo o una sierva a su ama. Dondequiera que los conduzca la providencia de Dios, están listos para ir. No se atribuyen la gloria a sí mismos. No consideran como suyo nada que posean –conocimiento, talentos, propiedades– sino que se consideran solo como mayordomos de la multiforme gracia de Cristo y siervos de la iglesia por causa de Cristo. Son mensajeros del Señor, luz en medio de las tinieblas. Sus corazones laten al unísono con el gran corazón de Cristo (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

Lo que Satanás ha llevado a muchos a hacer en el pasado, intentará que lo hagan nuevamente. La iglesia naciente fue engañada por el enemigo de Dios y de la humanidad, y la apostasía apareció en medio de los que profesaban amar a Dios. En nuestros días, a menos que el pueblo de Dios despierte de su sueño, será entrampado por los engaños satánicos. Entre los que dicen creer en la pronta venida de Cristo, hay muchos que han perdido su primer amor, han retrocedido, y pueden ser descritos como la iglesia de Laodicea: ni fríos ni calientes. Y Satanás hará todo lo posible por mantenerlos en ese estado de indiferencia y estupor. Que el Señor pueda revelarles los peligros que enfrentan para que puedan despertarse de su somnolencia espiritual y preparar sus lámparas, para que cuando el Esposo venga, los encuentre esperándole (Review and Herald, 22 de noviembre, 1892).

"Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:14).
Dios emplea diversos instrumentos para salvar a los hombres. Les habla por medio de su Palabra y de sus ministros, y por medio de su Espíritu les envía mensajes de amonestación, reprensión e instrucción. Estos medios tienen como propósito iluminar el entendimiento de la gente, para revelarle su deber, sus pecados, y las bendiciones que pueden recibir, para despertar en ellos una sensación de necesidad espiritual a fin de que puedan ir a Cristo y encontrar en él la gracia que necesitan...

Todo individuo, por decisión propia, se aparta de Cristo al no albergar su Espíritu y seguir su ejemplo, o entra en una unión personal con Cristo por la renuncia propia, la fe y la obediencia. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo a Cristo, puesto que él nos eligió primero. Esta unión con Cristo debe ser realizada por aquellos que están naturalmente enemistados con él. Es ésta una relación de total dependencia en la que debe entrar un corazón orgulloso. Es una obra minuciosa y muchos de los que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada de ella. Nominalmente aceptan al Salvador, pero no como el único conductor de sus corazones...

Renunciar a su propia voluntad, tal vez a los objetos preferidos de afecto y propósito, requiere un esfuerzo, y muchos vacilan, abandonan y retroceden. Pero esta batalla debe ser librada por cada corazón verdaderamente convertido. Debemos luchar con las tentaciones externas e internas. Debemos obtener la victoria sobre el yo, crucificando los afectos y las concupiscencias; y entonces comienza la unión del alma con Cristo... Después que esta unión se ha producido, se la puede conservar solo mediante esfuerzo permanente, ferviente y penoso. Cristo ejerce su poder para preservar y guardar este sagrado vínculo, y el pecador dependiente e indefenso debe hacer su parte con incansable energía, o en caso contrario, Satanás, mediante su poder cruel y astuto, lo separará de Cristo.

No basta creer acerca de él. Debéis descansar plenamente en su gracia salvadora (La maravillosa gracia de Dios, p. 321).


Para estudiar y meditar
Viernes 17 de septiembre

Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; Joyas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.






Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don Neufeld

Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 12: El amor y la ley / Edición auxiliar para Maestros

Texto Clave: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor". Romanos 13:10

Enseña a tu clase a :

Saber describir los resultados de la fe en la vida, reflejados en cómo tratamos a otros.
Sentir y fomentar respeto y amor fraternal hacia los otros.
Hacer uso sabio de nuestros dones al servir al cuerpo de Cristo.


Bosquejo de la lección

Saber: Dones para el servicio

A. ¿Por qué nuestras vidas deben ser una ofrenda diaria de adoración y obediencia a Dios?
B. ¿Cómo se expresa esta ofrenda a Dios en nuestra conducta diaria?
C. ¿Por qué es tan importante para nosotros cuidar el cuerpo de creyentes en Cristo?
D. ¿Cómo la forma en que nos relacionamos mutuamente es un resultado de nuestra fe en lo que Dios hizo por nosotros?

II. Sentir: El amor cumple la ley

A. ¿Cómo el sentir amor hacia otros nos hace actuar con amor?
B. ¿De qué modo tratar a otros con amor cumple la ley?
C. ¿Cómo se relaciona el amor con la fe?

III. Hacer: Servir al cuerpo de Cristo

A. ¿De qué maneras cada uno de nosotros ha recibido algún don para servir y edificar el cuerpo de Cristo?
B. ¿Cuáles son los dones más necesarios en nuestra iglesia?
C. ¿Cómo puedes usar tus dones de una manera amante, mientras valoras las contribuciones de otros?

Resumen: La forma en que valoramos, nutrimos y servimos a otros es un acto espiritual de adoración. Por fe aceptamos la misericordia de Dios; pero debemos extender ese amor y misericordia a otros, y así cumpliremos los requerimientos de la ley de amarnos unos a otros.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Una relación apropiada con Dios resultará en una relación satisfactoria con la creación de Dios.

Al ver las divisiones en la iglesia de Roma, Pablo escribió su más completa exposición de la naturaleza de la redención. No hay ninguna base para el sentimiento de superioridad dentro de la iglesia porque todos, judíos y gentiles, reciben la salvación del mismo modo: confiando en la obra de Cristo en el Calvario para la expiación (perdón) de los pecados. No hay ruta alternativa al cielo. Ninguna bondad terrenal puede comprar la salvación. Esta comprensión de la redención es la base de la última porción del libro, donde Pablo bosqueja el resultado de la gracia de Dios en nuestras vidas. Analiza nuestra relación con otros creyentes, con los enemigos y con el gobierno terrenal. El amor es el factor decisivo de todas las elecciones acerca de las relaciones. El amor es la norma por la cual esas elecciones serán juzgadas. La ley define las conductas superficiales y visibles, pero solo el amor define lo que sale del corazón.

Actividad inicial: Lleva dos autitos de juguete a la clase. Uno debe tener ruedas que giren, pero no motor. El otro, que sea un auto con control remoto, si es posible del mismo tamaño. Primero, analiza las semejanzas entre ellos (por ejemplo, ruedas, chasis, parabrisas, parachoques, etc.). De afuera se parecen mucho. Segundo, analiza sus diferencias (uno tiene motor, el otro no; uno tiene una fuente de poder, el otro no; uno tiene control remoto, etc.). Pide a la clase que compare a un buen ciudadano con un cristiano controlado por el Espíritu; analicen las semejanzas de su apariencia y sus acciones. Luego, analicen sus diferencias.

Considera: Aunque apreciamos las buenas acciones de los no conversos, ¿qué tiene el cristiano que no tienen ellos? Cuando el camino es cuesta abajo, el auto sin motor avanza igual que el auto con control remoto, pero solo éste tiene poder para avanzar en el llano o en subidas. ¿Qué ventajas tiene el cristiano movido por el Espíritu sobre el buen ciudadano cuando el camino se vuelve difícil?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: A diferencia de la mitología del mundo antiguo, la enseñanza bíblica tiene propósitos prácticos. Existe para transformar en vez de entretener. La redención es el catalizador de vidas cambiadas. Las relaciones no son solo mejoradas: son inventadas de nuevo. Pablo establece normas hacia las cuales cadacristiano avanza. Logros imposibles sin el poder de Dios, ahora son logros alcanzados para el creyente sincero. ¡Cuán diferente sería el mundo si los cristianos aceptaran estas amonestaciones! ¡Cuán atrayente sería el cristianismo si cada uno reflejara estos valores!

Comentario de la Biblia

I. Sacrificios vivos (Repasa con tu clase Rom. 12:1, 2.)

Algunos ven algo del dualismo griego en los escritos de Pablo, y suponen que el castigo de la carne y la elevación del Espíritu indican desprecio por el aspecto físico del ser. No podrían estar más equivocados. Estos versículos subrayan la importancia de nuestros cuerpos. Este pasaje refleja los ritos de sacrificios del templo donde un animal era sacrificado y ofrecido al Señor. Pablo amonesta a sus lectores a ofrecer sus cuerpos como “sacrificios vivos”. El uso especializado que Pablo hace de la palabra carne, metáfora que representa la totalidad de la existencia humana sin Dios, no tiene la intención de disminuir la importancia espiritual del cuerpo. El cuerpo aloja nuestras facultades mentales, sociales, físicas, emocionales y espirituales, y debe estar completamente sometido a Dios, “sacrificado”. Sin embargo, se requiere de los cristianos sacrificios vivos, no ofrendas muertas.

Considera: ¿Cuáles son las implicaciones espirituales de llegar a ser “sacrificios vivos”? ¿De qué manera esta ofrenda del yo a Dios es nuestro servicio razonable? ¿Qué características de los sacrificios vivos bíblicos –Cristo e Isaac– podríamos imitar?


II. Pensar de sí mismo (Repasa con tu clase Rom. 12:3-21.)

Conociendo la razón de las divisiones en la iglesia, Pablo propone la solución: la humildad en el servicio. Comparando esta epístola con las cartas a los corintios, descubrimos énfasis similares: la unidad y la importancia de las diversas “partes del cuerpo”, y el otorgamiento de habilidades espirituales (jarísmata) a los creyentes por Dios, capacitándolos para un servicio amante (1 Cor. 12:12-31). Este servicio era más que ser hospitalario con los fieles; incluía bondad con sacrificio hacia sus perseguidores. Sin duda, Pablo recordaba su persecución a los creyentes y la bondad de estos hacia él. Estos dones no eran para glorificación personal, sino para edificación y ampliación del Reino de Dios. Considera: ¿Qué efecto tiene una actitud de servicio humilde y amante en las congregaciones divididas? ¿Dónde debería originarse esa actitud? ¿Cómo ve Dios a los creyentes que no usan sus habilidades espirituales?


III. Relaciones con los gobiernos (Repasa con tu clase Rom. 13:1-7.)

La responsabilidad cristiana se extiende a las relaciones con los gobiernos. ¿Recuerdas “dad a César” (Mat. 22:21)? Se cuenta que una vez un legislador exclamó: “¡Saquen al gobierno de nuestra actividad!” Esperamos que el predicador de ese legislador le haya presentado un sermón acerca de este texto para corregir su actitud rebelde. Los gobiernos son ordenados divinamente. Aun los gobiernos poco efectivos son preferibles antes que la anarquía. Cooperar con las autoridades gubernamentales (incluyendo el pago honesto de los impuestos) es parte del mandato ético del cristiano, sin comprometer los valores espirituales o violar los mandamientos divinos. Considera: ¿Cómo podemos determinar en qué circunstancias el consejo divino es incompatible con los intereses nacionales? ¿Cuál es el curso de acción adecuado bajo tales circunstancias?


IV. Más cerca que cuando creímos (Repasa con tu clase Rom. 13:11-14.)

Es interesante notar que, cuanto más cerca estamos de la autoridad, más obedientes somos. Todo conductor que cuida su dinero reduce su velocidad cuando ve un patrullero policial. También el estar cerca de quien nos ama resulta en una conducta obediente. Pablo cita “la proximidad” del retorno inminente de Cristo como motivación para una vida correcta. Por lo tanto, “vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias” (vers. 13, NVI). Considera: ¿Qué nos motiva más para vivir la vida cristiana: la segunda venida de Cristo o su presencia diaria en nuestras vidas?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: La comisión de glorificar a Dios y vivir en armonía con las criaturas de Dios se resume en una palabra: amor. La conducta humana no siempre revela lo que hay en el corazón (ver Mat. 7:22, 23). “Realizaciones” espléndidas con frecuencia son motivadas por propósitos egoístas. La conducta de las apariencias debe ser sustituida por una religión genuina del corazón. A menos que nuestra devoción exceda la de los fariseos, nunca entraremos en el Reino de los cielos. Cualquier cosa que esté por debajo de la norma del amor genuino no es satisfactoria para Dios ni para nosotros.

Compara lo genuino y lo falsificado en el diálogo que sigue.

Actividad: Lee el diálogo imaginario entre un autito de control remoto (CR) y uno no motorizado (NM).

NM: Hola, última noticia: soy tan buen auto como tú. ¿Crees que eres el único auto que irá al museo de automóviles?
CR: Lo lamento... Creo que debo pedirte disculpas. Créeme, no tenía la intención de hacerte sentir mal.
NM: ¿Es cierto? Escuché tu conversación con el otro vehículo el jueves pasado... Algo acerca de un proceso de conversión y de instalar motores y antenas gratis.
CR: Correcto.
NM: Mira, estoy tan espléndido como tú sin equipaje psicológico extra... No necesito eso.
CR: Mira, llegué a un punto muy bajo cuando choqué. Estaba cansado de verme muy bien, pero estaba vacío por dentro. Era fácil moverme cuesta abajo, pero muy difícil cuesta arriba, o aun en el llano. Un día oí acerca de baterías recargables, antenas y motores gratuitos. Los probé y no he sido el mismo desde entonces.
NM: Eso no te hace mejor que yo. Tengo tu tamaño y soy más brillante.
CR: No discuto eso. ¡Pero los autos fuimos creados no solo para vernos bien, sino para movernos! Hasta que instalaron mi motor y batería nuevos; antes estaba vacío por dentro. Ahora el que me fabricó guía todos mis movimientos por medio de las señales de la antena. Nunca me sentí mejor que ahora.
NM: (deteniéndose un instante): ¿Piensas que hay esperanza para un modelo simple como yo?
CR: Recuerda, ¡gratis! Sí, ¡gratis! ¿Entiendes?
NM: Suena bien barato.
CR: En realidad, es muy costoso. . . pero el precio ha sido pagado. Pero sí, todo el poder dentro de mí es dirigido y manejado por el diseñador mismo. ¡Y él es bueno!

Preguntas para reflexionar:

1. ¿De qué modo se recarga el cristiano?
2. ¿Cómo recibe indicaciones del Diseñador?
3. ¿Qué experiencia remplaza la religión vacía, preocupada por las apariencias?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: ¿De qué manera el amor cumple la ley de Dios en nuestra experiencia, de modo que nuestras vidas sean gratificantes para Dios y para nosotros? Analiza los dones espirituales en el contexto de la pregunta de arriba, para introducir la actividad final. ¿Cómo agradamos a Dios cuando usamos esos dones para su gloria? ¿Cómo el usar nuestras capacidades nos da satisfacción personal?

Actividad: Lee de nuevo Romanos 12:6 al 8; enumera los diversos dones mencionados. Invita a los miembros a tomar fotografías durante la semana próxima de actividades que ellos sientan que ilustran la lista de dones, y que las traigan a la clase siguiente.




Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición Auxiliar para Maestros de Escuela Sabática.

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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sábado, 4 de septiembre de 2010

Lección 11: La elección de gracia / Para el 11 de septiembre de 2010


Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 10 - 11

Para Memorizar: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín” (Rom. 11:1).

Esta lección cubre Romanos 10 y 11, especialmente el capítulo 11. Es útil leer ambos capítulos para seguir el pensamiento de Pablo.

Los dos capítulos fueron, y son aún, muy discutidos. Pero algo parece claro: el amor de Dios por la humanidad y su deseo de salvar a todos. No hay rechazo corporativo de nadie para la salvación. Romanos 10 muestra que “no hay diferencia entre judío y griego” (Rom. 10:12): todos son pecadores y necesitan la gracia de Dios que da Jesucristo. Esta gracia viene a todos: no por nacionalidad, nacimiento ni por obras de la ley, sino por la fe en Jesús, quien murió como el Sustituto por todos los pecadores. Los roles pueden cambiar, pero el plan básico de salvación nunca cambia.

Pablo continúa el tema en el capítulo 11. Aquí también hay que comprender que él habla de la elección y la vocación; el problema no es la salvación, sino el plan de Dios para alcanzar al mundo. Ningún grupo ha sido rechazado para la salvación. Pero, después de la Cruz y de la introducción del evangelio a los gentiles, el movimiento cristiano –tanto judíos como gentiles– aceptó la tarea de la evangelización del mundo.


EL FIN DE LA LEY
Domingo 5 de septiembre

Lee Romanos 10:1 al 4. Recordando todo lo que vimos antes, ¿cuál es el mensaje aquí? ¿Cómo podríamos estar en peligro de tratar de establecer nuestra propia justicia?

El legalismo viene en muchas formas, algunas más sutiles que otras. Los que se miran a sí mismos, sus buenas obras, su dieta, cuán estrictamente guardan el sábado, todas las cosas malas que no hacen o todas las cosas buenas que logran, caen en la trampa del legalismo. Debemos recordar siempre la santidad de Dios frente a nuestra pecaminosidad; esa es la manera más segura de protegernos del pensamiento que lleva a la gente a buscar su “propia justicia”, que es contraria a la justicia de Cristo.

Romanos 10:4 es un texto importante que capta la esencia de todo el mensaje de Pablo a los romanos. Primero, veamos el contexto. Muchos judíos estaban “procurando establecer la suya [justicia] propia” (Rom. 10:3) y buscando “la justicia que es por la ley” (Rom. 10:5). Pero, al venir el Mesías, se presentó el verdadero camino de la justicia. La justicia se ofreció a todos los que fijaran su fe en Cristo. A él señalaba el antiguo sistema ceremonial.

Aun si aquí incluimos los Diez Mandamientos en la definición de la ley, eso no significa que estos fueron eliminados. La ley moral señala nuestros pecados, faltas y limitaciones, y nos conduce a la necesidad de un Salvador, de perdón y de justicia, todo lo cual se encuentra solo en Jesús. En ese sentido, Cristo es el “fin” de la ley, porque la ley nos conduce a él y a su justicia. La palabra griega para “fin” aquí es télos, que también puede ser traducida como “meta” o “propósito”. Cristo es el propósito final de la ley, puesto que la ley ha de conducirnos a Jesús.

Ver este texto como si enseñara que los Diez Mandamientos –o específicamente el cuarto (lo que la gente realmente quiere decir)– están ahora anulados es llegar a una conclusión que va en contra de muchas otras cosas que Pablo y el Nuevo Testamento enseñan.

¿Te encuentras alguna vez orgulloso acerca de lo bueno que eres, especialmente en contraste con otros? Tal vez tú eres “mejor”, ¿y entonces qué? Compárate con Cristo, y luego piensa acerca de cuán “bueno” eres realmente.


LA ELECCIÓN DE GRACIA
Lunes 6 de septiembre

Lee Romanos 11:1 al 7. ¿Qué enseñanza popular niega clara e irrevocablemente este pasaje?

En la primera parte de su respuesta a la pregunta: “¿Ha desechado Dios a su pueblo?” Pablo señala a un remanente, una elección de gracia, como prueba de que Dios no ha desechado a su pueblo. La salvación está abierta a todos los que la acepten, judíos y gentiles por igual. Debería recordarse que los primeros conversos al cristianismo eran todos judíos; por ejemplo, el grupo que se convirtió el día de Pentecostés. Fue necesaria una visión y un milagro para convencer a Pedro de que los gentiles tenían el mismo acceso a la gracia de Cristo (Hech. 10; compara con Hech. 15:7-9) y que el evangelio debía ser llevado también a ellos.

Lee Romanos 11:7 al 10. ¿Está Pablo diciendo que Dios a propósito encegueció a la parte de Israel que rechazó a Jesús, para que no se salvase? ¿Qué está mal en esta idea?

En estos versículos, Pablo cita el Antiguo Testamento, que los judíos aceptaban como dotado de autoridad. Los pasajes que Pablo menciona presentan a Dios como dando a Israel un espíritu de embotamiento, que les impedía ver y escuchar. ¿Ciega Dios los ojos de las personas para impedirles que vean la luz que los conduciría a la salvación? ¡Jamás! Estos pasajes deben ser comprendidos a la luz de nuestra explicación de Romanos 9. Pablo no está hablando de la salvación individual, porque Dios no rechaza a ningún grupo, como tal, para la salvación. En cambio, el asunto aquí, como en los capítulos anteriores, es el lugar que estas personas desempeñaban en su misión hacia el mundo.

¿Qué está mal con la idea de que Dios ha rechazado en conjunto a cualquier pueblo en términos de salvación? ¿Por qué eso va en contra de toda la enseñanza del evangelio, que en su núcleo muestra que Cristo murió para salvar a todos los seres humanos? ¿Cómo, por ejemplo, en el caso de los judíos, esta idea condujo a resultados trágicos?


LA RAMA INJERTADA
Martes7 de septiembre

Romanos 11:11 al 15. ¿Qué esperanza presenta Pablo aquí?

Aquí hay dos expresiones paralelas: 1) “su plena restauración [de los israelitas]” (vers. 12), y 2) “su admisión [de los israelitas]” (vers. 15). Pablo veía la disminución y la defección como solo temporarias, a las que seguirían la plenitud y la admisión. Esta es la segunda respuesta a la pregunta del versículo 1: “¿Ha desechado Dios a su pueblo?” Lo que parece un rechazo, dice él, es solo temporario.

Lee Romanos 11:16 al 24. ¿Qué nos está diciendo Pablo aquí?

Pablo compara el remanente en Israel con un olivo, del que algunas ramas han sido desgajadas (los incrédulos). Con esta ilustración prueba que “Dios no ha desechado a su pueblo” (Rom. 11:2). La raíz y el tronco todavía están allí.

Los creyentes gentiles han sido injertados en este árbol, el Israel creyente: absorben la savia y la vitalidad de la raíz y el tronco.

Lo que pasó a los que rechazaron a Jesús podría suceder también a los gentiles creyentes. La Biblia no enseña que “una vez salvo, siempre salvo”. La salvación se ofrece libremente, y también puede rechazarse libremente. Aunque no debemos pensar que cada vez que caemos perdemos la salvación, o que si no somos perfectos no somos salvos, necesitamos también evitar lo opuesto: que una vez que la gracia de Dios nos cubre, ninguna acción o elección nuestra nos quitará la salvación. Solo los que “permanecen en esa bondad” (vers. 22) serán salvos.

Ningún creyente debe jactarse por su bondad o sentir superioridad sobre los demás. No ganamos la salvación: es un regalo. Ante la Cruz, ante la santidad de Dios, todos somos iguales: pecadores que necesitan la gracia divina y una santidad que solo por gracia es nuestra. No tenemos nada de qué jactarnos, sino solo en Jesús: lo que hizo por nosotros al venir al mundo, sufrir nuestros males, morir por nuestros pecados, ofrecernos un modelo de vida y prometernos poder para vivir esa vida. Para todo, dependemos de él; sin él no tenemos esperanza, sino la de este mundo.


SE REVELA UN MISTERIO
Miércoles 8 de septiembre

Lee Romanos 11:25 al 27. ¿Qué grandes eventos predice Pablo aquí?

Los cristianos discutieron estos versículos durante siglos. Pero algunos puntos son claros. Todo el tenor aquí es que Dios procura llegar a los judíos. Lo que Pablo dice es una respuesta a la pregunta planteada al comienzo del capítulo: “¿Ha desechado Dios a su pueblo?” Su respuesta es “no”, y su explicación es: 1) que la ceguera (en griego porósis, “dureza”) es solo “en parte”, y 2) que es solo temporaria, “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”.

¿Qué significa “la plenitud de los gentiles”? Muchos ven esto como el cumplimiento de la comisión evangélica: todo el mundo oye el evangelio. “La plenitud de los gentiles” habrá llegado cuando el evangelio haya sido predicado en todas partes. El evangelio habrá sido predicado a todo el mundo, la venida de Jesús estará cercana; entonces, muchos judíos comenzarán a venir a Jesús.

Otro punto difícil es el significado de “todo Israel será salvo” (vers. 26). Esto no debe interpretarse como que todos los judíos, por algún decreto divino, tendrán salvación en el tiempo del fin. En ninguna parte de las Escrituras se enseña el universalismo, ni para un grupo específico, ni para toda la raza humana. Pablo esperaba “hacer salvos a algunos de ellos” (vers. 14). Algunos aceptaron al Mesías, otros lo rechazaron, como pasa con todos los grupos.
Comentando Romanos 11, Elena de White habla de que “en la proclamación final del evangelio” “muchos judíos [...] recibirán por la fe a Cristo como su Redentor” (HAp 314).

“Hay una grandiosa obra que ha de hacerse en nuestro mundo. El Señor ha declarado que los gentiles serán reunidos, y [...] también los judíos. Hay entre los judíos muchas personas que serán convertidas, y por medio de las cuales veremos cómo la salvación de Dios avanzará como una lámpara que arde. Hay judíos por todas partes. [...] Hay entre ellos muchos que vendrán a la luz, y que proclamarán la inmutabilidad de la ley de Dios con maravilloso poder” (Ev 421)

Piensa acerca de las raíces judías de la fe cristiana. ¿Cómo un estudio selectivo de la religión judía podría ayudarte a entender mejor tu fe cristiana?


LA SALVA CIÓN DE LOS PECADORES
Jueves 9 de septiembre

El amor de Pablo por su propio pueblo es claramente visible en estos versículos. Cuán difícil debió haber sido para él que algunos de sus conciudadanos lucharan contra él y contra la verdad del evangelio. Y sin embargo, a pesar de todo, todavía creía que muchos verían a Jesús como el Mesías.

Lee Romanos 11:28 al 36. ¿De qué modo Pablo muestra el amor de Dios, no solo por los judíos, sino por toda la humanidad? ¿De qué modo expresa aquí el maravilloso y misterioso poder de la gracia de Dios?

En todos estos versículos, aunque se hace un contraste entre judíos y gentiles, un punto resulta claro: la misericordia, el amor y la gracia de Dios se derraman sobre los pecadores. Desde antes de la fundación del mundo, el plan de Dios fue salvar a la humanidad y usar otros seres humanos, aun naciones, como instrumentos para cumplir su voluntad divina.

Lee cuidadosamente y con oración el versículo 31. ¿Qué punto importante deberíamos obtener de este texto acerca de nuestro testimonio, no solo a los judíos, sino a todas las personas con quienes entramos en contacto?

Sin duda, a través de los siglos, si la iglesia cristiana hubiera tratado mejor a los judíos, muchos más hubieran venido a su Mesías. La gran apostasía en los primeros siglos después de Cristo y la extrema paganización del cristianismo –incluyendo el rechazo del sábado en favor del domingo– ciertamente hicieron más difícil para un judío el que fuera atraído hacia Jesús.
Es muy vital, entonces, que todos los cristianos, dándose cuenta de la misericordia que se les ha extendido en Jesús, exhiban esa misericordia a otros. No podemos ser cristianos si no hacemos esto (Mat. 18:23-36).

¿Hay alguien a quien necesitas mostrar misericordia, que tal vez no la merezca? ¿Por qué no mostrarle a esta persona esa misericordia, no importa cuán difícil sea hacerlo? ¿No es eso lo que Jesús hizo por nosotros?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 10 de septiembre

Lee “Ante el Sanedrin” “De perseguidor a discípulo” “Cartas escritas desde Roma” y , Los hechos de los apóstoles, pp. 65-67; 93-95; 392-396; ““Para alcanzar a los católicos” , El evangelismo, pp. 573-576 y ““Qué predicar y qué no predicar”” , Mensajes selectos, t. 1, pp. 182, 183

“A pesar del fracaso de Israel como nación, había entre ellos un remanente que se salvaría. En el tiempo del advenimiento del Salvador, había hombres y mujeres fieles que habían recibido con alegría el mensaje de Juan el Bautista, y habían sido inducidos a estudiar de nuevo las profecías concernientes al Mesías. Cuando se fundó la iglesia cristiana primitiva, estaba compuesta de estos fieles judíos que reconocieron a Jesús de Nazaret como Aquel cuyo advenimiento habían anhelado” (HAp 310, 311). “Entre los judíos hay algunos que, como Saulo de Tarso, son poderosos en las Escrituras, y estos proclamarán con poder la inmutabilidad de la ley del Señor. [...] Cuando sus siervos trabajen con fe por los que por mucho tiempo han sido descuidados y despreciados, su salvación se manifestará” (HAp 314). “Cuando las escrituras del Antiguo Testamento se combinen con las del Nuevo para explicar el eterno propósito de Jehová, para muchos judíos eso será como la aurora de una nueva creación, la resurrección del alma. Cuando vean al Cristo de la dispensación evangélica delineado en las páginas de las escrituras del Antiguo Testamento, y perciban cuán claramente explica el Nuevo Testamento al Antiguo, se despertarán sus facultades adormecidas y reconocerán a Cristo como el Salvador del mundo. Muchos recibirán por la fe a Cristo como su Redentor” (HAp 314).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. En los últimos días, cuando la ley de Dios y, especialmente, el sábado lleguen a estar en un lugar destacado, ¿no es razonable pensar que los judíos –muchos de los cuales toman con tanta seriedad los Diez Mandamientos como los adventistas– ayudarán a clarificar estos temas ante el mundo? Después de todo, en cuanto a la observancia del sábado, los adventistas son relativamente nuevos en la historia. Analiza.

2. ¿Por qué, de todas las iglesias, la Iglesia Adventista es la de mayor éxito en alcanzar a los judíos? ¿Qué puedes hacer tú o tu iglesia local para procurar alcanzar a los judíos en tu comunidad?

3. ¿Qué podemos aprender de los errores de muchos en el antiguo Israel? ¿Cómo podemos evitar hacer las mismas cosas hoy?





Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 11: La elección de gracia / Edición auxiliar para Maestros


Texto Clave: “Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo)...” Romanos 10:5, 6

Enseña a tu clase a :

Saber reconocer que si Dios puede injertar a otros para cumplir su plan, también puede fácilmente reemplazar cualquier injerto no creyente con material original que aprende a creer. Su meta final es la salvación para todos.
Sentir que el gran propósito de Dios es mostrar misericordia y salvar a todos los que pueda.
Hacer: extender misericordia y compasión tanto a gentiles como a judíos por igual, como lo hace Dios.


Bosquejo de la lección

Saber: Ramas originales o injertadas

A. ¿Por qué nosotros, seamos judíos o gentiles, debemos reconocer que nuestra situación ante Dios se basa en nuestra aceptación de las obras de Dios y el abandono de nuestros propios caminos?
B. ¿Cómo deberíamos nosotros, que somos injertados como hijos de la promesa, considerar la promesa que nos da nuestra condición de hijos de Dios?
C. ¿Cómo deberíamos tratar a quienes fue dada originalmente la promesa?

II. Sentir: Misericordia

A. ¿Por qué todos, gentiles y judíos, somos igualmente no merecedores de la salvación de Dios e igualmente bendecidos por su misericordia? Por extensión, ¿qué nos enseña esta verdad acerca de cómo debemos relacionarnos los unos con los otros?
B. ¿Qué experiencias con la misericordia de Dios tuvieron tanto los gentiles como los judíos? ¿Por qué es importante no gozarnos maliciosamente por nuestras ventajas, sino darnos cuenta de las responsabilidades que los dones de la misericordia de Dios ponen sobre nosotros?

III. Hacer: Ser vasos de la misericordia de Dios

¿De qué manera nuestra experiencia con la misericordia de Dios nos ayuda a extender misericordia a los demás?

Resumen: Al fin, tanto los judíos como los gentiles han sido llamados a compartir el evangelio con el mundo.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La gracia de Dios es suficiente para restaurarnos cuando fracasamos en cumplir el propósito y el plan de Dios.

Actividad: Lee esta parábola y analízala: Una noche, mientras el carpintero no estaba, se abrió la caja de herramientas, y las herramientas comenzaron a discutir su existencia y propósito. El destornillador lamentaba que se lo usaba en silencio y pocas veces se lo notaba. El serrucho también estaba desencantado con su propósito, pues había notado que otros serruchos habían avanzado hasta ser instrumentos musicales y no peleaban con el aserrín. La llave inglesa se quejaba porque, aunque brillaba más que otros elementos, se sentía denigrada cuando se la usaba para trabajar con tuercas. El martillo se jactaba de que tenía el pedigrí más elevado porque había sido elaborado con la mejor madera y con acero inoxidable; entonces, ¿por qué estaba él siempre en contacto con el hierro común de los clavos? Otras herramientas hablaron acerca de su superioridad o de cómo el carpintero las favorecía. Sin embargo, ninguna quería ser usada para el propósito por el cual había sido fabricada. Finalmente, muchas herramientas conspiraron para escapar. Por la mañana, el carpintero notó que faltaban muchas de sus herramientas. Por supuesto, esto hizo que su trabajo fuera más lento. Pasaron los meses. Gradualmente el carpintero encontró sus herramientas. El martillo estaba oxidado. El serrucho no tenía filo y el destornillador estaba torcido. La llave inglesa nunca fue encontrada. Entretanto, el carpintero había remplazado algunas de las herramientas faltantes, pero no por eso estaba dispuesto a echar afuera las que estaban oxidadas, torcidas o desafiladas. Con mucho esfuerzo las restauró. Y una noche, escuchó la conversación de las herramientas: había tristeza porque la llave inglesa no había regresado, pero mucha alegría porque el carpintero las había restaurado para ser útiles otra vez.

Considera: ¿Cuáles son las características de una religión legalista? ¿De qué modo el legalismo estorba la evangelización? ¿Qué obstáculos deben ser eliminados para que Dios nos restaure a su propósito original?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: Las personas, inclinadas a establecer su propia justicia, dificultan el propósito salvador de Dios, en vez de facilitarlo. ¿Cómo podemos evitar las trampas del legalismo y de la complacencia indulgente (la filosofía del “todo vale”)?

Comentario de la Biblia

I. El fin de la ley (Repasa con tu clase Rom. 10:1-4.)

Este pasaje no dice que Dios ha abolido los Diez Mandamientos ni el Antiguo Testamento. La palabra griega para “fin” significa terminar algo en el sentido de “línea de llegada”, la “meta” hacia la cual se dirige el movimiento, como un “resultado”. En otras palabras, la enseñanza de la Torá (los libros de Moisés), incluyendo los Diez Mandamientos, nos lleva a la línea de llegada, que es Cristo. Lejos de conducir a la licencia –haz todo lo que quieras porque Dios suspendió los Diez Mandamientos– Pablo afirma el valor de la Torá, específicamente, y del Antiguo Testamento en general, para señalarnos a Cristo. Considera: ¿Puede la idea de que los Diez Mandamientos han sido abolidos reconciliarse con el testimonio de Jesús en Mateo 5:17 al 19? Explica tu respuesta.

II. Las ramas injertadas (Repasa con tu clase Rom. 11:11-24.)

Sabiendo que el corazón es engañoso, Pablo hace una advertencia a los creyentes gentiles. Él no quiere que queden entrampados por la actitud de sus hermanos judíos que creían tener derechos inamovibles. Para prevenir ese error, les recuerda que ellos eran ramas injertadas; las ramas judías habían sido cortadas por una causa: la incredulidad. Claramente, los gentiles podían ser quitados por la misma razón. El factor determinante para todos era la confianza. Los que seguían confiando en Cristo estaban “adentro”, y los que dejaban de confiar en él estaban “afuera”, no importaba cuál fuera su trasfondo étnico. Una vez más, Pablo hizo frente a la pretensión de tener un derecho intrínseco a la salvación, que dividía la iglesia de Roma.

Considera: ¿Cómo hacemos frente a la pretensión de tener derechos supuestamente merecidos que todavía afecta a las iglesias? (“Haz las cosas como yo te digo, porque soy adventista de quinta generación”.) ¿De qué modo una conversión genuina y la actividad evangelizadora mitigan la tendencia humana hacia la exclusividad?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: Aun con las mejores intenciones, podemos perder de vista el propósito de la iglesia, volvernos hacia adentro y confiar en nuestra propia bondad en vez de confiar en la de Dios. En este punto necesitamos su gracia más que nunca, ¡y él la promete! Aunque Dios promete restaurarnos cuando volvamos de nuestra desviación, ¿cómo podemos mantenernos fieles a la misión desde el principio?

Actividad: Lee el siguiente diálogo imaginario entre un camión de reparto (CR) y una carroza de desfile (CD), y analiza formas de “mantenernos en el buen camino”.

CD: Hola, camioncito, ¿quieres llegar a formar parte del gran desfile?
CR: ¿El qué?
CD: El desfile.
CR: Oh... ¿y para qué?
CD: Para mostrarte, amigo. ¿En qué estabas pensando? Dime, ¿qué estás haciendo ahora?
CR: Estoy entregando mercadería... Tú sabes, estoy entregando cosas que la gente necesita.
CD: ¿No me digas? ¿Y quién te ve? No estoy tratando de criticarte, pero tus neumáticos están gastados, tu parabrisas está sucio y tu compartimento de cargas es un gran desorden. ¿Vale la pena?
CR: Es cierto, la mayor parte de la gente no aprecia las entregas; pero a veces me encuentro con una familia que ya no podía vivir sin ese paquete, ¡y eso es tan reconfortante!
CD: Parece que trabajas mucho. Mira, yo vivo en un lindo garaje, con calefacción, con ventanas de vidrios de colores y un equipo que se encarga de mantenerme brillante y presentable. Todo lo que tengo que hacer es pasear con mi plataforma muy decorada, unas pocas veces, ante multitudes que me aplauden. No me estoy jactando, pero es un hecho: recibo muchísimos aplausos. ¿Quieres anotarte?
CR: No sé. Me parece que tienes una carga muy grande para arrastrar.
CD: ¡De ningún modo! Solo parece pesada, pero en realidad no lo es. Hay un esqueleto cubierto con malla de alambre para que parezca grande. Luego cubrimos la malla con pétalos de flores de modo que se vea impresionante. El único problema es que los pétalos se descomponen después de unos días, y todo parece descuidado y mal oliente.
CR: ¿Y qué haces entonces?
CD: Me llevan al garaje, y me vuelven a decorar. Para cuando la gente me ve otra vez, está todo bien. Nunca se dan cuenta de la diferencia.
CR: Me parece demasiado trabajo solamente para mantener las apariencias.
CD: Sí, pero ¿cuántos premios entregados por chicas lindas te dan en tu trabajo? ¡Revisa mi carpeta de actuaciones!
CR: Gracias, no gracias.
CD (silencio embarazoso): Sabes, yo también solía repartir mercaderías. Hasta que encontré este trabajo en los desfiles para exhibirme... Pero ¡cómo me gustaría ser simplemente real otra vez! En aquel tiempo yo no pensaba en mí mismo, sino solo en los paquetes... Pero me parece que no puedo volver atrás.
CR: Nunca se sabe. Creo que el jefe todavía está buscando tipos auténticos como tú podrías volver a ser.

Preguntas de aplicación:

1. ¿Cómo evitamos un enfoque farisaico de nuestras realizaciones y apariencias?
2. ¿Por qué el deseo de admiración es a veces más fuerte que el llamado al servicio? 3. ¿Cómo puedes volver a encender el fervor evangelizador una vez que te apartaste de la misión de Dios?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: Hay momentos para la acción. Cuando pensamos en la misión de la iglesia, generalmente pensamos en acciones. Sin embargo, aun en el contexto de la evangelización, necesitamos reflexión serena para mirarnos al espejo de nuestras propias almas. Un estudio reflexivo hará que los miembros se pregunten a sí mismos cuánto tiempo dedican a mantener las apariencias versus a entregar el mensaje.

Actividad: Como esta es una actividad personal, puede ser completada en casa. Pide a los miembros que hagan una lista de sus actividades semanales, y sus planes y sueños para el futuro. Pide que los dividan en categorías, para ver cuáles tienen que ver con mantener las apariencias y cuáles están más relacionados con entregar el mensaje. Pídeles que consideren lo que harán con toda esa información.




Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición Auxiliar para Maestros de Escuela Sabática.

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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