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sábado, 3 de octubre de 2009

Lección 2: El pueblo se prepara / Para el 10 de octubre de 2009

Sábado 3 de octubre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 5, 6; Ezequiel 33:15; Lucas 19:8, 9; Hechos 17:28; 1 Corintios 6:19, 20.

Para Memorizar: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

SOLO UN REFUGIADO PODRÁ IDENTIFICARSE con la situación de los hijos de Israel. Por supuesto, a diferencia de muchos refugiados actuales, los israelitas deseaban dejar Egipto, a diferencia de los que son expulsados. No obstante, debió haber sido desconcertante salir del único país que conocían y estar peregrinando por un desierto hostil.

En este contexto, podemos comprender mejor algunas de las reglas y reglamentos dados a este pueblo que los ayudarían a sobrevivir en el desierto. Al mismo tiempo, aunque algunas cosas terminaron después de haber entrado en la Tierra Prometida (tales como el maná), muchas reglas permanecieron, porque en ellas había principios que, si los seguían, hubieran bendecido grandemente sus vidas en un mundo lleno de pecado e idolatría.

Esta semana consideraremos algunas provisiones que Dios instituyó para su pueblo antiguo, que incluyen cosas tales como: la manera de tratar con la enfermedad y las plagas, cómo tratar la infidelidad marital (el temor de ella) y cómo tratar con los choques personales que surgen inevitablemente cuando las personas viven juntas.

Control de las Enfermedades.
Domingo 4 de octubre

Imagínate al antiguo Israel en el desierto antes del monte Sinaí. Miles de nómades con sus ganados, muy lejos de la civilización más cercana. ¿Qué atención médica tenían a su disposición? Ninguna. Y, considerando cómo se practicaba la medicina entonces, hasta podrían haber estado mejor sin ella. Entonces, en ese ambiente, cuán fácilmente podrían esparcirse las epidemias.

¿Qué tres clases de personas ordenó Dios a Moisés que “echen del campamento”? Núm. 5:1-4.

Aparentemente, quien tuviera una enfermedad seria de la piel podría recibir el diagnóstico de lepra. La lepra verdadera (ahora llamada la enfermedad de Nansen) también estaba incluida en esta clase. Cualquier enfermedad infecciosa de la piel era considerada un peligro para la comunidad. Lo mismo, cualquier descarga o flujo con sangre, o el manejo de cuerpos en descomposición en el calor del desierto, podrían difundir enfermedades epidémicas en el campamento. Tanto hombres como mujeres eran expulsados hasta que mejorara su salud. Dios no odia a las personas con salud quebrantada; pero, por el bien de la salud de la Nación, los separó fuera del campamento, una especie de cuarentena. Aun en tiempos modernos, tenemos en los hospitales salas especiales para personas con enfermedades infecciosas.

¿Por qué razón teológica eran retiradas las personas enfermas del campamento? Núm. 5:3, última frase. ¿Qué mensaje espiritual podemos obtener para nosotros mismos?

Considera este tema desde una perspectiva espiritual; la idea de la contaminación, del pecado, y de lo que el pecado nos acarrea. ¿Qué creyente no ha experimentado la realidad de cómo el pecado nos separa de sentir la presencia de Dios? ¿Quién no ha experimentado el sentido de aislamiento espiritual que proviene de estar contaminado delante de Dios?

¿Qué cosas estamos mirando, leyendo, comiendo, haciendo, o aun pensando, que nos hacen sentir como exiliados espiritualmente del campamento? Más importante todavía, ¿cuál es la única solución de este problema? 1 Juan 1:8, 9.

Control Social.
Lunes 5 de octubre

Nos es difícil captar hoy los enormes problemas involucrados en la migración de miles de personas junto con sus rebaños de animales. Encerrados en el desierto delante del monte Sinaí, las personas enfermas han sido retiradas en favor de la salud de la Nación. Pero, tenían otro problema serio. Aunque habían sido instruidos en cuanto a “amarse” unos a otros (Lev. 19:18), cualquiera que vive en una comunidad sabe que esto no siempre es fácil. Aun en el mejor de los casos, surgen conflictos.

Cuando un israelita pecaba contra una persona en el campamento, ¿contra quién pecaba realmente esa persona? Núm. 5:6; ver también Sal. 51:3, 4. ¿De qué modo comprendemos este concepto?

Cometer una falta contra un vecino es pecar contra Dios mismo. En realidad, esto no es difícil de comprender. Todos pertenecemos a Dios; todos somos su propiedad, tanto por creación como por redención (1 Cor. 6:19, 20; Hech. 17:28). Si alguien viene y daña una propiedad tuya, el pecado no es solo contra la propiedad misma sino también contra ti, el dueño de ella. Lo mismo sucede cuando pecamos contra otra persona; estamos pecando contra aquel que creó a esa persona y quien, en la Cruz, la compró con su propia sangre. No sorprende que la Biblia exprese la idea de que al pecar contra otros estamos pecando contra Dios mismo.

¿Qué debía hacer la persona culpable? Núm. 5:6-8; ver también Eze. 33:15 y Luc. 19:8, 9.

El principio de enmendar los daños hechos a otros sigue teniendo aplicación hoy. ¿De qué modo podemos corregir el mal que le hacemos a Dios, contra quien también hemos pecado? El hecho es que no podemos. Es muy tarde para que nos reconciliemos con Dios de este modo. Esa es la razón por la que vino Jesús: para ponernos en armonía con Dios, no por medio de algo que pudiéramos hacer nosotros, sino por medio de lo que Jesús ha hecho por nosotros (Col. 1:20).

Al recordar lo que Jesús hizo para arreglar las cosas entre tú y Dios, ¿qué necesitas hacer para que las cosas estén arregladas con la persona con la cual tuviste un conflicto?

Fidelidad Matrimonial.
Martes 6 de octubre

El Creador estableció el vínculo del matrimonio en el Edén, al crear la humanidad en dos sexos y celebrar la primera unión (Gén. 1:26-28; 2:21-24). Dos Mandamientos, el séptimo y el décimo, protegen la institución del matrimonio. En la teocracia, la infidelidad debía ser castigada con la muerte de ambas personas (Lev. 20:10).

Lee Números 5:11 al 31. ¿Cómo debemos entender esto hoy?

Obviamente, Dios quería enfatizar cuán seriamente tomaba la infidelidad matrimonial, que es por lejos la mayor amenaza a la estabilidad de la familia.

En este procedimiento, que incluía obviamente un elemento sobrenatural, el foco estaba en la bebida. El agua era santa; lo mismo, el suelo del cual el sacerdote tomaba un poco de polvo. El agua santa y el polvo no hacían que el agua fuera amarga; sencillamente subrayaban su santidad. Los juicios/maldiciones escritos, que eran borrados con el agua, simbolizaban su amargura potencial. “Todo dependía de si la mujer era santa (sin culpabilidad) o no santa (culpable). Si lo que era santo se encontraba con lo que no lo era, el castigo era inevitable. Si lo que era santo se encontraba con lo que no tenía culpa, prevalecía la armonía”.–Raymond Brown, The Message of Numbers, p. 46.

Este procedimiento (extraño para nosotros) no era un caso de magia. Más bien, era una ayuda visual concreta que los ex esclavos podían captar. No era el agua sino Dios quien leía el corazón de la mujer, y quien la castigaba o la absolvía.

¿De qué modo este procedimiento también era una protección para la mujer, que podía ser la víctima del celo no justificado de un esposo?

Por raro que esto nos parezca hoy, podemos notar cuán importante es el voto del matrimonio a los ojos de Dios. Solo Dios sabe cuánto dolor, sufrimiento y daños ha causado la infidelidad matrimonial de uno u otro en la pareja. Es una tragedia que, en tantas sociedades, los votos matrimoniales parezcan tener tanta santidad como un apretón de manos.

¿Qué cosas puedes hacer, qué elecciones puedes realizar, a fin de capacitarte para tener un corazón puro?

Personas Comunes Consagradas.
Miércoles 7 de octubre

Dios tenía el propósito de organizar a Israel más ampliamente, a fin de que fuera para él un “reino de sacerdotes y gente santa” (Éxo. 19:6). De este modo, ellos serían testigos ante las naciones cercanas y lejanas acerca de las verdades con respecto al Dios viviente y Creador de todas las cosas. Sin embargo, en el Sinaí, Dios designó a los sacerdotes y a los levitas, especialmente, para servirlo en relación con la adoración en el Santuario-Tabernáculo.

¿Qué voto podía tomar una persona del común del pueblo (hombre o mujer) para consagrar un período específico a Dios? Núm. 6:1-21. ¿Qué lecciones espirituales podemos obtener de esto para nosotros hoy, a fin de profundizar nuestra propia espiritualidad y nuestro compromiso con Dios?

Un nazareo era “uno consagrado”, que tenía el propósito de dedicarse a Dios por un período variable de tiempo. Un padre podía dedicar a un niño para ser un nazareo toda su vida. Por ejemplo, la madre de Sansón dedicó a su hijo, siguiendo la instrucción del ángel, para que comenzara a librar a Israel de los filisteos (Juec. 13:2-5; 16:17). Del mismo modo, el ángel Gabriel instruyó a Zacarías para criar a Juan (el Bautista) como nazareo, a fin de servir como precursor del Mesías (Luc. 1:15). Ana hizo el voto de que Samuel sería nazareo durante toda su vida (1 Sam. 1:10, 11).

También es interesante el mandato en cuanto a la bebida. La viña, y sus productos de jugo, vino y uvas, representaban para la mente antigua una tierra cultivada de chacras y casas de campo. Cuando un nazareo no bebía de la viña, estaba expresando en una forma concreta su creencia de que estaba dirigiéndose a una tierra mejor. La viña simbolizaba la vida sedentaria; sin embargo, el nazareo, por la forma en que vivía, mostraba en forma concreta el deseo de vivir “una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Heb. 11:16).

¿De qué modo, como adventistas, vivimos esperando una tierra “mejor”, no importa en qué país estemos viviendo ahora? ¿Cuáles son formas concretas con las que podemos protegernos de quedar enredados con nuestras viñas aquí, y que perdamos así de vista nuestro destino final?

La Oración de Aarón.
Jueves 8 de octubre

“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Núm. 6:24-26).

Después de leer cuidadosamente la bendición transcrita arriba, responde las siguientes preguntas:

- ¿Qué indicio se da aquí acerca de la naturaleza de la Deidad? Mat. 28:19.
- ¿De qué modo revela esta oración la total dependencia de Dios que tenía Israel? Juan 15:5.
- ¿Qué importancia tiene el hecho de que los sacerdotes debían pronunciar esta oración en favor del pueblo? Heb. 7:25.

Aquí hay varios puntos interesantes. Cada una de las líneas comienza con el nombre personal de Dios, que él usó para el Pacto (Jehová, Señor). Para la congregación, se usa el singular. Es decir, se habla de cada persona como un individuo. Cada persona podía saber lo que la bendición significaba individualmente, personalmente. Es decir, no importaba cuántos miembros tuviera la comunidad de Israel, cada uno podía tener una relación personal con Dios.

Israel no tenía las Escrituras en ese tiempo. Las bendiciones de Dios se veían en su liberación de la esclavitud, el cruce del Mar Rojo, y las provisiones hechas para su alimentación y agua. El poder conservador se hubiera visto por su presencia en el Santuario, cuyos ritos –el holocausto, el incienso y la menorah (el candelero)– siempre ardían, día y noche.

Aquí hay una evidencia clara de que la religión del Antiguo Testamento era totalmente de gracia (Gál. 3:7-14; Heb. 4:1, 2). La tercera línea asegura al creyente la sonrisa y la paz de Dios (ver Mat. 11:28-30).

¿En qué forma has experimentado las bendiciones enumeradas arriba en tu propia vida? ¿Qué cosas podrías estar haciendo que te dificulten ver estas cosas materializadas en tu jornada con Dios? ¿Qué cambios, por dolorosos que sean, debes realizar?

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 9 de octubre

“Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ‘Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti’. Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios, y será cada vez más semejante a la de Cristo” (CC 69,70).

“Las circunstancias pueden separar a los amigos; las aguas intranquilas del dilatado mar pueden agitarse entre nosotros y ellos. Pero ninguna circunstancia ni distancia alguna puede separarnos del Salvador. Doquiera que estemos, él está siempre a nuestra diestra, para sostenernos y alentarnos. Más grande que el amor de una madre por su hijo es el amor de Cristo por sus rescatados. Es nuestro privilegio descansar en su amor y decir: ‘En él confiaré; pues dio su vida por mí’” (MC 48).

Preguntas Para Dialogar:

1. Aunque conocemos los peligros de enredarse en las cosas de este mundo, y perder de vista de nuestro verdadero hogar, ¿podemos estar tan absortos en nuestro deseo del cielo que dejemos de lado nuestras responsabilidades aquí? ¿Cómo podemos alcanzar el equilibrio correcto en este tema importante? ¿Qué ejemplos puedes ofrecer en los cuales las personas esperaban tanto el cielo que no cumplieron sus responsabilidades terrenales?

2. ¿Cuáles son algunas de las presiones y tensiones que tu sociedad pone sobre el matrimonio? ¿Cómo pueden ustedes, como iglesia en esa sociedad, afrontar estos desafíos para proteger la santidad del matrimonio dada por Dios?

3. En la clase, conversen sobre situaciones en las que ustedes estuvieron en el error, o en las que hicieron algún daño a otro, y cómo pudieron resolver los problemas. ¿Qué lecciones aprendieron de esas experiencias? ¿De qué forma tratan situaciones en las que aparecen daños que son prácticamente imperdonables?

Resumen: Dios quiere que su pueblo sea feliz y esté en paz. La integridad física y espiritual se obtiene por una obediencia a sus leyes para la vida, por relaciones bondadosas con el cónyuge y los vecinos, y por una consagración diaria a la voluntad del Padre. Esto no significa que la vida siempre será fácil en este mundo maldecido por el pecado, pero puede facilitarse si procuramos andar en los caminos de Dios.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 2: El pueblo se prepara / Comentarios de Alejandro Bullón






Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 2: El pueblo se prepara / Notas de Elena de White

Sábado 3 de octubre.

El Señor Dios del cielo es nuestro líder. Es un líder a quien podemos seguir con seguridad pues no comete errores. Honremos a Dios y a su Hijo Jesucristo mediante el cual se comunica con el mundo. Fue Cristo quien dio a Moisés la instrucción que el Salvador dio a los hijos de Israel. Fue Cristo quien libertó a los israelitas de la servidumbre egipcia. Moisés y Aarón fueron los líderes visibles del pueblo. El líder invisible dio a Moisés instrucciones para que las transmitiera al pueblo.

Si Israel hubiese obedecido las directivas que le fueron dadas por Moisés, ninguno de los que comenzaron el viaje al salir de Egipto hubiera caído en el desierto presa de la enfermedad y de la muerte. Estaban bajo un Guía seguro. Cristo se había comprometido a guiarlos a salvo a la tierra prometida si seguían su dirección. Esa vasta multitud, que constaba de más de un millón de personas, estaba bajo su conducción directa. Eran su familia. Estaba interesado en cada uno de ellos (Comentario bíblico adventista, t. 1, pp. 1131, 1132).

Control de las Enfermedades.
Domingo 4 de octubre

En la enseñanza que Dios dio a Israel, la conservación de la salud fue objeto de particular cuidado. El pueblo, que había salido de la esclavitud contagiado por los hábitos de desaseo contrarios a la salud que aquélla suele engendrar, recibió la más estricta educación en el desierto antes de entrar en Canaán. Se le enseñaron los principios de higiene y se le sometió a leyes sanitarias.

No sólo en su servicio religioso, sino en todos los asuntos de la vida diaria observaban los israelitas la distinción entre lo puro y lo impuro. Todo aquel que tuviese algo que ver con enfermedades contagiosas e infecciosas quedaba aislado del campamento y no se le permitía volver sin previa purificación de su persona y su ropa. En caso de enfermedad infecciosa, se había de hacer lo siguiente:

"Toda cama en que se acostare [el enfermo]... será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será. Y cualquiera que tocare a su cama, lavará sus vestidos, lavaráse también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde. Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado... lavará sus vestidos, se lavará también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde. Asimismo el que tocare la carne del [enfermo]... lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde. Y todo aquel a quien tocare... y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde. Y la vasija de barro en que tocare... será quebrada; y toda vasija de madera será lavada con agua" (Levítico 15:4-12) (El ministerio de curación, pp. 211, 212).

Durante su viaje en el desierto y su morada en tiendas, se les requería a los israelitas observar reglas específicas y ser muy cuidadosos con respecto a la limpieza, tanto del campamento como de sus hábitos personales. Y en estos asuntos, el Señor no requiere ahora menos cuidado que en la antigüedad (Review and Herald, mayo 6, 1884).

A fin de ser aceptables a la vista de Dios, los dirigentes del pueblo debían prestar estricta atención al estado sanitario de los ejércitos de Israel, aun mientras salían a la guerra. Cada uno, desde el comandante en jefe hasta el más humilde soldado del ejército, tenía la obligación sagrada de preservar la limpieza de su persona y de lo que lo rodeaba, pues los israelitas habían sido escogidos por Dios como su pueblo peculiar. Tenían la sagrada obligación de ser santos en cuerpo y espíritu. No debían ser descuidados ni negligentes de sus deberes personales. En todo respecto habían de preservar la limpieza. No habían de permitir que hubiera nada sucio ni malsano en su ambiente, nada que pudiera mancillar la pureza de la atmósfera. Había de ser puros interna y externamente (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1133).

Control Social.
Lunes 5 de octubre

No constituye ninguna degradación para el hombre el inclinarse ante su Hacedor y confesar sus pecados, y rogar por el perdón a través de los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. Es algo noble reconocer la maldad ante Aquel que ha sido herido por la transgresión y la rebelión. Es algo que nos eleva ante los hombres y los ángeles; porque "el que se humilla será exaltado". Pero el que se postra ante el hombre caído y se explaya confesando los pensamientos y las imaginaciones secretas de su corazón, se deshonra a sí mismo degradando su hombría y rebajando todo noble instinto de su alma. Al desplegar los pecados de su vida ante un sacerdote corrompido por el vino y el libertinaje, su norma de carácter se rebaja, y como resultado se contamina. Dios se degrada en su mente hasta asemejarse a la imagen de la humanidad pecaminosa, por cuanto el sacerdote está como representante de Dios. Es precisamente esta confesión degradante del hombre ante el hombre caído lo que es responsable del mal creciente que está contaminando el mundo y preparándolo para la destrucción final.

... Confesad vuestros pecados a Dios, quien es el único capaz de perdonarlos, y vuestras faltas unos a otros. Si habéis ofendido a un amigo o al prójimo, debéis reconocer vuestro delito, y es su deber perdonaros. Entonces habréis de procurar el perdón de Dios, porque el hermano a quien heristeis es la propiedad de Dios, y al herirle pecasteis contra su Creador y Redentor...

La verdadera confesión es siempre de carácter específico y reconoce pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que deben ser presentados solamente a Dios, pueden ser ofensas que se deben confesar a individuos que han sido dañados por causa de ellos, o pueden ser de tipo general que deben ser presentados ante el pueblo. Pero toda confesión debe ser definida y al punto, reconociendo los pecados mismos de que sois culpables (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 600, 601).

Si queremos ofrecer oraciones aceptables, tenemos que realizar una obra de confesión mutua de nuestros pecados. Si he faltado contra mi vecino de palabra o acción, debo confesárselo. Si él me ha agraviado, debería confesármelo. Hasta donde sea posible, el que ha agraviado a otros debe hacer restitución. Luego, arrepentido, debe confesar su pecado a Dios, cuya ley ha transgredido. Al pecar contra nuestro hermano, pecamos contra Dios, y debemos buscar su perdón. Cualquiera que sea su pecado, si nos arrepentimos y creemos en la sangre expiatoria de Cristo, seremos perdonados (A fin de conocerle, p. 262).

Fidelidad Matrimonial.
Martes 6 de octubre

¿Qué ordenó Dios a Moisés que hiciera con los que eran culpables del adulterio? Debían ser apedreados hasta morir. ¿Terminaba allí el castigo? No, pues deberán morir la segunda muerte. El sistema del apedreamiento ha sido abolido, pero la penalidad por la transgresión de la Ley de Dios no ha sido abolida. Si el transgresor no se arrepiente de corazón, será castigado con la separación eterna de la presencia del Señor (Testimonios acerca de la conducta sexual, p. 152).

El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia. El espíritu que Cristo manifiesta hacia su iglesia es el espíritu que los esposos han de manifestar el uno para con el otro. Si aman a Dios en forma suprema, se amarán el uno al otro en el Señor; siempre se tratarán con cortesía y obrarán en cooperación. En su abnegación mutua y sacrificio de sí mismos, serán una bendición el uno para el otro (El hogar cristiano, p. 82).

Dios quiere que el hogar sea el lugar más feliz de la tierra, el mismo símbolo del hogar celestial. Mientras llevan las responsabilidades matrimoniales en el hogar, y vinculan sus intereses con Jesucristo, apoyándose en su brazo y en la seguridad de sus promesas, ambos esposos pueden compartir en esta unión una felicidad que los ángeles de Dios elogian (El hogar cristiano, p. 87).

"No cometerás adulterio" (Éxodo 20:14).
Este mandamiento no sólo prohíbe las acciones impuras, sino también los pensamientos y los deseos sensuales, y toda práctica que tienda a excitarles. Exige pureza no sólo de la vida exterior, sino también en las intenciones secretas y en las emociones del corazón. Cristo, al enseñar cuán abarcante es la obligación de guardar la ley de Dios, declaró que los malos pensamientos y las miradas concupiscentes son tan ciertamente pecados como el acto ilícito.

Cuando se aman y acarician malos pensamientos, por muy en secreto que sea, dijo Jesús, se demuestra que el mal reina todavía en el corazón. El alma sigue sumida en hiel de amargura y sometida a la iniquidad. El que halla placer espaciándose en escenas impuras, cultiva malos pensamientos y echa miradas sensuales, puede contemplar en el pecado visible, con su carga de vergüenza y aflicción desconsoladora, la verdadera naturaleza del mal que lleva oculto en su alma. El momento de tentación en que posiblemente se caiga en pecado gravoso no crea el mal que se manifiesta, sólo desarrolla o revela lo que estaba latente y oculto en el corazón. "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él", ya que del corazón "mana la vida"... El corazón en el cual mora Cristo estará tan henchido, tan satisfecho de su amor que no se consumirá con el deseo de atraer simpatía y atención a sí mismo. Si el alma se entrega a Dios, la sabiduría de él puede llevar a cabo lo que la capacidad humana no logra hacer.

Mientras dure la vida, habrá necesidad de guardar los afectos y las pasiones con propósito firme. Ni un sólo momento podemos estar seguros, a no ser que confiemos en Dios y tengamos nuestra vida escondida en Cristo (Hijos e hijas de Dios, p. 64).

Personas Comunes Consagradas.
Miércoles 7 de octubre

El propósito de Dios para sus instituciones hoy puede leerse también en el propósito que trató de realizar mediante la nación judía. Quería impartir ricas bendiciones a todos los pueblos por medio de Israel. Así quería preparar el camino para la difusión de su luz en el mundo entero. Al seguir costumbres corruptas, las naciones del mundo habían perdido el conocimiento de Dios. Sin embargo, en su misericordia Dios no quería raerlas de la existencia. Se proponía darles oportunidad de conocerle por medio de su iglesia. Quería que los principios revelados por su pueblo fuesen el medio de restaurar en el hombre la imagen moral de Dios.

Cristo era su instructor. Así como los acompañó en el desierto y mientras se establecían en la tierra prometida, iba a ser su Maestro y Guía. En el Tabernáculo y el Templo, su gloria moraba en una santa manifestación sobre el propiciatorio. Manifestaba constantemente en su favor las riquezas de su amor y paciencia.
Dios deseaba hacer de su pueblo Israel una alabanza y una gloria. Le dio toda ventaja espiritual. No privó a sus hijos de nada que favoreciese la formación del carácter que los haría representantes suyos.

La obediencia a las leyes de Dios iba a hacer de ellos maravillas de prosperidad entre las naciones del mundo. El que podía darles sabiduría y habilidad en todo trabajo y arte, continuaría siendo su Maestro, y los ennoblecería y elevaría por medio de la obediencia a sus leyes. Si eran obedientes, los preservaría de las enfermedades que afligían a otras naciones, y serían bendecidos con vigor intelectual. La gloria de Dios, su majestad y poder, habían de revelarse en toda su prosperidad. Habían de ser un reino de sacerdotes y príncipes. El Señor les proporcionó toda facilidad para que llegasen a ser la mayor nación de la tierra (Joyas de los testimonios, pp. 479, 480).

Y no bastaba que el niño prometido recibiera de sus padres un buen legado. Éste debía ir seguido por una educación cuidadosa y la formación de bueno hábitos. Dios mandó que el futuro juez y libertador de Israel aprendiese a ser estrictamente temperante desde la infancia. Había de ser nazareo desde su nacimiento, y eso le imponía desde un principio la perpetua prohibición de usar vino y bebidas alcohólicas. Las lecciones de templanza, abnegación y dominio propio deben enseñarse a los hijos desde la infancia.

La prohibición del ángel incluía toda "cosa inmunda". La distinción entre los comestibles limpios y los inmundos no era meramente un reglamento ceremonial o arbitrario, sino que se basaba en principios sanitarios. A la observancia de esta distinción se puede atribuir, en algo grado, la maravillosa vitalidad que por muchos siglos ha distinguido al pueblo judío. Los principios de la templanza deben llevarse más allá del mero consumo de bebidas alcohólicas. El uso de alimentos estimulantes indigestos es a menudo igualmente perjudicial para la salud, y en muchos casos, siembra las semillas de la embriaguez. La verdadera temperancia nos enseña a abstenernos por completo de todo lo perjudicial, y a usar cuerdamente lo que es saludable. Pocos son los que comprenden debidamente la influencia que sus hábitos relativos a la alimentación ejercen sobre su salud, su carácter, su utilidad en el mundo y su destino eterno. El apetito debe sujetarse siempre a las facultades morales e intelectuales. El cuerpo debe servir a la mente, y no la mente al cuerpo (Patriarcas y profetas, p. 605).

La Oración de Aarón.
Jueves 8 de octubre

En completa soledad, Moisés repasó las vicisitudes y penurias de su vida desde que se apartó de los honores cortesanos y de su posible reinado en Egipto, para echar su suerte con el pueblo escogido de Dios. Evocó aquellos largos años que pasó en el desierto cuidando los rebaños de Jetro; la aparición del ángel en la zarza ardiente y la invitación que se le diera de librar a Israel. Volvió a recordar los grandes milagros que el poder de Dios había realizado en favor del pueblo escogido: las plagas en Egipto; el cruce del Mar Rojo; la columna de nube y de fuego que era el símbolo de la presencia divina; el agua que brotaba de la roca y el maná que descendía del cielo; las victorias que el Señor les había dado sobre sus enemigos y la morada tranquila y segura en medio del vasto desierto. Y al recordar la gloria y majestad de la presencia divina que se le había permitido contemplar, fue sobrecogido con el sentimiento de la bondad y el poder de Dios y su fidelidad en cumplir sus promesas a Israel cuando éste había sido fiel y obediente (Signs of the Times, marzo 31, 1881).

Durante el peregrinar de los hijos de Israel en el desierto, Jesús, quien era igual al Padre, fue su dirigente y su guía. Oculto en la columna de nube durante el día y en la de fuego durante la noche, manifestaba su continua presencia con ellos. Juntamente con los sacrificios, esas manifestaciones eran símbolos de un Salvador presente que se comunicaba con Moisés para impartirles sus bendiciones.

Durante toda la dispensación judía, las revelaciones de Dios para ellos y la adoración de ellos a su Dios estaba conectada con el Tabernáculo y posteriormente con el Templo. Sus sacrificios y su culto; las respuestas a sus preguntas manifestadas en el pectoral del sumo sacerdote; la presencia del Creador de los cielos y la tierra en medio de los querubines; el arca del pacto con las tablas de la Ley, todo ellos les aseguraba la presencia divina y la seguridad de victoria en sus batallas. Lo sagrado de su presencia se manifestaba en la muerte de cualquiera que se aventurara a tocar irreverentemente o por curiosidad los símbolos de su presencia entre ellos.

A través de toda la historia sagrada se registra el trato de Dios con su pueblo y la presencia del gran YO SOY. En ningún otro momento de la historia se registraron manifestaciones más elocuentes de su poder y gloria. Era un cetro que el Rey invisible sostenía con manos no humanas, y que gobernaba de una manera grandiosa y extraordinaria (Signs of the Times, junio 3, 1886).


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 2: El pueblo se prepara / Comentarios de Amazing Facts




Comentario hoy a cargo del Pr. Steve Allred, pastor de los jóvenes de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California. En lugar del Pr. Doug Batchelor, principal orador y Director de "Amazing Facts".

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Comentarios
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 2: El pueblo se prepara / Edición para Maestros

El sábado enseñaré...

Texto Clave: 3 Juan 2.

Enseña a tu clase a:

Saber que, de diversas formas, Dios enseñó a su pueblo una manera santa de vivir.
Sentir la importancia de atender a los detalles, al vivir como Dios quiere.
Hacer una entrega de todos los aspectos de la vida a Dios, pues desea salvarnos.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: Cómo vivir en un campamento santo

A. Dios detalló los métodos para tratar las enfermedades infecciosas, los problemas de conducta, los problemas maritales y a los que sentían un llamado a ser religiosos. ¿Por qué fueron necesarios estos preceptos?
B. ¿Qué beneficios daba el tener procedimientos para tratar con la infidelidad matrimonial y los celos?
C. El Libro de Números registra actividades específicas de los que se consagraban a Dios, que regulaban lo que hacían en ese estado, y cómo concluían sus votos. ¿Por qué sería Dios tan cuidadoso al indicar estas actividades?

2. Sentir: Desear vivir una vida santa

La bendición aarónica de Números 6:22 al 27 pasa de una lista de conductas a la descripción de una relación. ¿Qué anhelos despierta en tu corazón esta bendición?

3. Hacer: Procurar vivir en armonía con los caminos de Dios

A. ¿Cómo tratamos ahora las enfermedades y los conflictos interpersonales en comparación con las indicaciones de Números?
B. ¿Cuál es, ahora, el plan de Dios para tratar los problemas matrimoniales?
C. ¿Qué cosas hacemos ahora para consagrar nuestras vidas a Dios y a su servicio? ¿Qué precauciones deberíamos tomar al separar lo santo de lo común?

Resumen. A fin de bendecirnos, Dios procura llevarnos a estar en armonía con el plan que tiene para nuestras vidas.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave: El Creador, que ajustó cuidadosamente las leyes naturales que permiten que exista la vida, no nos abandonó a nuestros propios manejos, sino que nos dio leyes que maximizan la experiencia de la vida.

En un artículo titulado “Dios y la naturaleza: Un enfoque bíblico de los orígenes”, L. James Gibson, director del Instituto de Investigaciones en Geociencia de la Iglesia Adventista, examina el grado de probabilidad de que la vida y el universo fueran el producto del azar. Escribe: “Dos líneas de evidencia apuntan con firmeza a la insuficiencia del azar para producir el origen de la naturaleza. Primero, el universo tiene propiedades específicas sin las cuales la vida sería imposible. Las fuerzas fundamentales, tales como la gravedad y las del núcleo atómico, junto con las constantes físicas, tales como la velocidad de la luz, están delicadamente sintonizadas de modo que hacen posible la vida. Leves cambios en estos factores podrían hacer que sea imposible que existan los átomos y las moléculas. [...] La probabilidad de que estos factores pudieran estar tan delicadamente ajustados por el azar es asombrosamente pequeña”. Añade: “La probabilidad de que los aminoácidos se dispongan por sí solos por el azar en una secuencia que sea apropiada para la vida es tan remota que se hace impensable”. Así que, ¿de qué manera explica él el misterio de la vida? Él concluye: “El diseño parece ser una explicación inevitable para el origen del universo y la vida. [...] La evidencia en favor del diseño implica que Dios actuó con el propósito de crear ambos”.–Ministry (noviembre de 2007), pp. 16, 17.

Considera: Analiza la posibilidad de que Dios, quien creó el universo bajo condiciones tan precisas, pudiera permitir que las leyes humanas ocurriera por el azar. ¿Qué dice Dios acerca de cómo lo que nos ha dado es lo mejor para nosotros? ¿Qué diseño tiene Dios para el matrimonio, la adoración, las relaciones sociales y aun la dieta?

PASO 2: ¡Explora! Comentario de la Biblia

I. Control de las enfermedades (Repasa, con la clase, Núm. 5:1-4; 3 Juan 2; 1 Juan 1:8, 9).

Durante la vida de Israel en el desierto, Dios quería ver prosperar espiritual y físicamente a su pueblo, y le dio leyes y restricciones diseñadas para protegerlo de las enfermedades. Al comienzo de sus jornadas, Dios había hecho una promesa condicional que vinculaba la obediencia con la salud: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxo. 15:26). Para los antiguos hebreos, la enfermedad tenía un trasfondo espiritual, no solo biológico. La declaración del Éxodo implica que los egipcios sufrieron enfermedades porque no tenían confianza en el verdadero Dios. Los hebreos podían evitar este sufrimiento si obedecían las reglas que Dios les había dado.

No debemos olvidar que el conocimiento científico con respecto a las enfermedades no estaba disponible para esos antiguos esclavos. La historia revela que muchas prácticas médicas de los antiguos estaban vinculadas con la superstición. Mientras se nos recuerda que debemos lavarnos las manos con frecuencia, y comer con bajo contenido de grasas, este conocimiento era desconocido para los antiguos. Pasaría mucho tiempo antes de que se descubrieran los gérmenes y el colesterol, y se los vinculara con enfermedades. Con la mente moderna, y el conocimiento médico más abundante, podemos ver la lógica de las instrucciones divinas relacionadas con la salud. Los antiguos, sencillamente, tenían que aceptarlas por fe.

Considera: La mente actual piensa que, debido a nuestro conocimiento avanzado, ya no necesitamos las antiguas restricciones bíblicas, que no tienen sentido para nosotros. Analiza qué probabilidad hay de que podría haber “una o dos” cosas que todavía no conocemos. ¿Qué cosas debemos todavía aceptar sencillamente porque la Palabra de Dios lo dice, y no porque sabemos la explicación de ellas?

II. Control social (Repasa, con la clase, Lev. 19:18; Núm. 5:6-8; Sal. 51:3, 4; Eze. 33:15; Mat. 25:31-46; Luc. 19:8, 9; Hech. 17:28; 1 Cor. 6:19, 20; Col. 1:20).

Si el orden social es difícil de alcanzar en condiciones estables, ¡piensa en cuánto más difícil habrá sido en una población móvil de tal vez dos millones de personas! La ley de Dios era el cerco que los protegía de la autodestrucción. Proveía la equidad, tomaba en cuenta las necesidades de hombres y mujeres, ciudadanos e inmigrantes, pobres y ricos, jóvenes y ancianos. Consideraba los derechos de propiedad, los derechos humanos y muchos otros derechos basados en un principio central: Fuimos creados a imagen de Dios, y somos propiedad de él. En última instancia, cuando destruimos a nuestros prójimos, es Dios quien resulta herido, porque a él pertenecen todos los seres humanos. David expresó esto cuando confesó su pecado contra Betsabé en el Salmo 51. Jesús mismo describe la escena del Juicio en términos de una relación directa con el Padre. Aunque a primera vista dañamos a otros seres humanos con nuestros pecados, en última instancia herimos a Jesús. No alimentamos, no vestimos ni visitamos a Jesús. Por eso, al dar leyes a los israelitas, que protegían sus relaciones mutuas, Dios también estaba protegiendo las relaciones humanas con él.

La norma mínima de conducta esperada en la comunidad israelita era el mandato de “amar a los demás como te amas a ti mismo”. Esto implica el perdón. Jesús enseña que si no perdonamos Dios no nos perdonará a nosotros. Aunque los cristianos procurarán arreglar las cosas que están mal, algunas son irreversibles. Pero, el perdón cubre todos los pecados. Todos hemos pecado, y necesitamos perdón. ¿De quiénes necesitas el perdón? ¿Quién necesita tu perdón?

Considera: ¿Cómo se cultiva la armonía con Dios y con los demás seres humanos mediante la obediencia a la voluntad de Dios? ¿De qué modo se cultiva mediante el acto de perdonar?

III. Fidelidad matrimonial (Repasa, con tu clase, Gén. 1:26-28; 2:21-24; Núm. 5:11-31; Mat. 19:1-12).

Aunque este antiguo “detector de mentiras” parece extraño a la mente moderna, no debemos olvidar el propósito del procedimiento: preservar la estabilidad familiar. Esta idea no es anticuada. Cuánto dolor y sufrimiento humanos, y enfermedades psicológicas, pueden vincularse con un hogar inestable causado por una traición matrimonial. ¿Te sorprende que Jesús mismo haya tomado sobre sí la causa de la fidelidad marital? No debería sorprendernos.
Considera: ¿De qué modo la infidelidad matrimonial afecta especialmente a los hijos de padres infieles? Considera las consecuencias financieras, el ejemplo moral, la autoimagen psicológica y la estabilidad.

PASO 3: ¡Aplica!

Preguntas para reflexionar:

1. Los nazareos no usaban productos procedentes de las viñas, porque estas representaban una vida “establecida”, y ellos procuraban “algo mejor”. ¿Son los cristianos “peregrinos” o “granjeros arraigados”, mientras están sobre la tierra?

2. Considera a los que colonizaron el interior de tu país. ¿Cómo vivían mientras avanzaban hacia el interior? ¿Cómo cambió su vida una vez que llegaron a su meta?

3. Reflexionando en lo que los pioneros tuvieron que abandonar a fin de alcanzar su meta última, pregúntate: ¿Qué podríamos hacer, como familia, para alivianar nuestra carga terrenal a fin de poder alcanzar nuestra meta celestial? ¿Qué podríamos invertir ahora en nuestro hogar celestial? ¿Qué está haciendo Dios en mi vida, ahora, con el fin de prepararme para una residencia mejor?

Para pensar: La vida es muy parecida a un juego de mesa del tipo del Monopoly o el Estanciero. Los jugadores pasan horas adquiriendo y perdiendo riqueza; pero al fin los ganadores y los perdedores, por igual, ponen todo de nuevo en la caja y no tienen ni más ni menos que lo que tenían al comenzar el juego. En el juego de la vida, los jugadores pasan toda una vida adquiriendo esto o aquello; pero, al fin, todos somos puestos en una caja, y ninguno tiene ni más ni menos que al comienzo. Todo lo que dejamos atrás es el legado de cómo vivimos nuestra vida.

PASO 4: ¡Crea!

Actividad grupal:

Materiales necesarios: una maceta pequeña, tierra para macetas, fertilizante, semillas, herramientas para cultivar, un recipiente con agua, y una lámpara.

Analiza qué leyes naturales están involucradas en el desarrollo de una planta a partir de una semilla. ¿Cómo contribuye cada uno de los “materiales” al crecimiento? ¿Qué leyes “sociales” son importantes para que la planta viva entre otras plantas? ¿Qué otros principios ayudan a que la planta prospere (por ejemplo: luz adecuada, protección contra la helada y/o la humedad, nutrientes adecuados, etc.)?

Ahora, considera los materiales metafóricamente. ¿Qué leyes espirituales pueden representarse con los diferentes elementos? ¿Cómo los usa Dios con el fin de preparar las semillas espirituales para el crecimiento? ¿De qué modo la “ley” protege la semilla germinada? ¿Qué leyes son necesarias para producir una planta madura? ¿Qué sucede con las “malezas espirituales”? ¿Qué precauciones especiales podrían tomarse al trasplantar las plantitas a otra “tierra social”, o ambiente? ¿Cómo podemos aplicar estas observaciones a nuestra vida real con chascos, tentaciones, éxitos, oportunidades, desafíos y elecciones durante las semanas o meses próximos?


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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