Comentario delPr. Alejandro Bullón Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD". Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Director y principal orador del ministerio"Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD". Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Reyes 19:2-18; Salmo 27; 42; Lucas 8:14; 10:38-42; Romanos 8:35-39; 2 Corintios 12:9, 10; 1 Tesalonicenses 5:16, 17.
Para Memorizar: “Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lam. 3:21-23).
DOS HOMBRES EN LA CÁRCEL. Uno mira las estrellas. Su belleza y majestad lo llenan de optimismo y esperanza: ¡hay algo mejor más allá de los barrotes! El otro mira el barro que rodea las celdas. Nada allí lo anima, y pierde la esperanza.
La Biblia trata acerca de problemas de la vida real que son relevantes actualmente. Algunas situaciones conducen a la desesperación hasta a los fieles. Pero la Palabra de Dios nos anima, y es fuente de gozo y optimismo.
La esperanza influye sobre nosotros siempre. Nos capacita para ser optimistas aun en circunstancias difíciles. Nos afecta emocionalmente e influye positivamente sobre nuestra salud física, nuestra inmunidad y nuestro bienestar general.
No es fácil cambiar las circunstancias externas, pero sí podemos cambiar nuestras actitudes hacia ellas. Esta semana consideraremos este principio, y por qué podemos tener esperanza.
Un vistazo a la semana: El optimismo y la esperanza pueden tener un impacto muy positivo sobre nuestra salud.
Depresión y desesperación Domingo 6 de junio
La depresión es muy común hoy. Junto con la tristeza general que la acompaña, se pierde el gozo de lo que antes era placentero, se experimenta cansancio, un sentido de inutilidad y desesperanza, y pérdida de energía. Se perturba el sueño, y a menudo hay otros síntomas físicos: problemas digestivos, dolor de cabeza y de espalda, etc.
Si no se reconoce y se trata, la depresión puede conducir al suicidio. Es un problema de todos los grupos de edad, pero, en algunas sociedades, los que tienen 24 años o menos son muy vulnerables.
Hay dos clases principales de depresión. La primera es una reacción a circunstancias desagradables, como muertes, enfermedades, pérdida del trabajo o relaciones rotas. Todos experimentamos algo de esto en algún momento. La otra clase de depresión está relacionada con desequilibrios químicos en el sistema nervioso central. A menudo es genética y es una enfermedad como otras. Necesitamos aceptar a las personas que enfrentan estos desafíos y no juzgarlas.
Abajo hay dos ejemplos de personajes bíblicos que sufrieron síntomas de depresión. ¿Quiénes fueron, y cuáles fueron esos síntomas? Salmo 42; 1 Rey. 19:2-18.
Estos dos personajes del Antiguo Testamento sufrieron momentos de oscuridad y desesperanza. David pasó días y noches llorando. Elías tuvo ideas suicidas, pero en lugar de quitarse la vida pidió a Dios que lo hiciera (1 Rey. 19:4). Hoy diríamos que pudo haber lamentado ser el único adventista que mantenía las normas.
Dios, lleno de gracia, trató suavemente tanto a David como a Elías. David fue guiado a comprender que debía poner su esperanza en Dios (Sal. 42:11), y el resultado fue una vida de alabanza. Con voz suave, Dios le recordó su misión a Elías y de dónde procedía su fuerza. Elías, entonces, llamó a Eliseo y comenzó a adiestrarlo en el servicio.
Todos, en algún momento, luchamos con la depresión. Aunque eso es inevitable, todavía puedes elegir cosas que eviten situaciones potencialmente deprimentes. ¿Qué clase de elecciones estás haciendo, y hacia dónde te conducirán probablemente?
Los cuidados de esta vida Lunes 7 de junio
Nuestras agendas repletas disminuyen nuestro optimismo y nuestra esperanza. Podemos estar tan concentrados en las cosas y el trabajo, aun en actividades buenas y necesarias, que perdemos nuestra relación con Jesús, algo que es esencial para nuestro crecimiento en todos los aspectos.
Lee los siguientes textos. ¿Qué nos indican acerca de cómo hemos de vivir? ¿Cuáles son las lecciones que podemos obtener de estos ejemplos? Miq. 6:8; Luc. 8:14; Luc. 10:38-42; Luc. 12:16-21.
Las personas, a menudo, gastan muchas horas en busca del éxito. ¡Cuán a menudo procuramos llegar al éxito cuando la meta debería ser lograr lo que es más importante! ¿Es significativo lo que hago, digo o pienso? ¿O soy como el agricultor “exitoso” de la parábola, que tuvo que dar cuenta y fue llamado necio? (Ver también Luc. 21:34).
Marta estaba ocupada en proveer alimento y bebida a su huésped. Estaba tan ocupada en la obra para el Señor que descuidó la relación vital con el Señor de la obra. Jesús le recordó que María había elegido más sabiamente y afirmó que la elección de una relación significativa es más importante que el éxito del trabajo.
A veces podemos ser vencidos por los cuidados de esta vida al tratar de sobrevivir. Esto incluye las necesidades de una familia, la educación de nuestros hijos o atender las demandas de la vida. Nutrir nuestra relación con Jesús impacta en cada aspecto de nuestras vidas, y permite lograr una perspectiva optimista y esperanzada, aun en tiempos de agitación y presión.
¿Cuánto de lo que haces será recordado en la eternidad? ¿Cuánto de lo que haces será olvidado para siempre? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo, de cómo vives y, tal vez, de las elecciones que deberías hacer?
Regocijaos siempre Martes 8 de junio
Lee 1 Tesalonicenses 5:16 y 17. ¿Cómo están relacionadas ambas amonestaciones?
Hace tres décadas se escribió mucho acerca de alabar a Dios en toda circunstancia. Pero, mucho de ello llenó de culpa a los que luchaban para sobreponerse a la muerte, las pérdidas, la tragedia, la incapacidad y la tristeza, como si ellos fueran infieles al Señor y no vivieran como cristianos porque no estaban gozosos durante esas crisis.
No siempre nos regocijamos en todas las situaciones. Jesús ciertamente no lo hizo (Mat. 26:38; Juan 11:35), y ¿quién lo acusará de ser infiel? Job, aunque fiel al Señor, no parece muy contento en la mayor parte del relato de su infortunio; por el contrario, se lo ve miserable y quejoso.
Sin embargo, en medio de las tragedias de la vida, podemos tener motivos de gozo y optimismo, aunque sintamos que estas razones están enterradas debajo de ayes y preocupaciones. Y eso es porque, gracias a Jesús y a las promesas que nos dio, vemos estas cosas como temporarias y que, por duro e incomprensible que sea nuestro sufrimiento, Dios nos ama. Al sufrir, si nos aferramos a sus promesas y la esperanza, que proviene de él podemos encontrar razones para tener gozo y optimismo aun en las peores situaciones.
¿Qué esperanza y optimismo puedes obtener de las siguientes promesas? Rom. 8:31; Rom. 8:35-39; 1 Juan 3:1; Apoc. 21:4.¿Qué otras promesas bíblicas puedes encontrar que te dan razones para ser optimista y tener esperanza aun en medio de circunstancias difíciles? ¿De qué modo estos textos te ayudan a sobreponerte a situaciones difíciles?
Risa y curación Miércoles 9 de junio
Lee 2 Corintios 12:9 y 10. ¿Qué está diciendo Pablo, y cómo podemos aplicar este principio en nuestras vidas, especialmente en tiempos de aflicción?
Norman Cousins, el autor de un libro titulado Anatomy of An Illness [Anatomía de una enfermedad], fue el editor de una revista popular durante unos treinta años. En 1964 lo atacó una enfermedad que afectaba el tejido conectivo del cuerpo. Sufrió mucho dolor. Tenía mucha dificultad para mover sus dedos, sus miembros y hasta su mandíbula. Le resultaba difícil darse vuelta en la cama. Además, comenzaron a formarse protuberancias en todo su cuerpo. Hecho el diagnóstico, los médicos recetaron toda clase de calmantes y sedantes, cosas como aspirina, codeína y otras drogas, incluyendo pastillas para dormir. Su cuerpo comenzó a reaccionar contra los medicamentos, y le brotó una urticaria aún más dolorosa que la enfermedad misma. Las cosas se veían mal para Norman, ya que sólo uno en quinientos pacientes se recuperaban.
Finalmente, cansado de todos los medicamentos y sus malos efectos colaterales, comenzó a mirar algunas películas cómicas de un show muy popular en la televisión, Candid Camera. En la cama reía y reía. Casi inmediatamente, comenzó a notar un cambio. Cuanto más se reía, mejor se sentía. La enfermera a veces le leía relatos cómicos que lo hacían reír a carcajadas. Con el tiempo, los exámenes mostraron que estaba mejorando. Antes de mucho, las protuberancias en su cuerpo se achicaron, y él regresó a su trabajo. Poco después, el hombre que había tenido dificultades para darse vuelta en la cama estaba jugando al tenis y al golf, cabalgaba y tocaba el piano.
Aunque nadie dice que la risa es la solución de todos nuestros problemas médicos, no hay dudas de que una buena actitud puede tener un impacto positivo sobre nuestra salud.
A menudo, la actitud es algo que puedes controlar si realmente quieres hacerlo. ¿Cuál es tu actitud general? ¿Cómo puedes aprender a ser más optimista? ¿De qué modo el enfocar la Cruz y lo que ella revela acerca de Dios te debería ayudar a tener una orientación más positiva de la vida?
Un corazón alegre: ¡optimismo práctico! Jueves 10 de junio
Sí, hay beneficios físicos por la risa y el pensamiento gozoso (Prov. 17:22). La risa ejercita los pulmones y estimula el sistema circulatorio. Como resultado, entra más oxígeno en la sangre. La risa actúa como un relajante y, a la larga, puede asociarse con pequeños descensos de la presión arterial. La risa aumenta la producción de las endorfinas, que tranquilizan y relajan la mente, alivian el dolor, mejoran el genio y aumentan la actividad de las células inmunológicas. Este optimismo y este corazón alegre serán enteramente apropiados, porque se basan en el conocimiento de que Dios controla nuestras vidas.
Sabemos que no es posible ser feliz y reírnos continuamente. Sin embargo, podemos procurar tener una actitud positiva.
Lee Isaías 26:1 al 4. ¿Cómo puedes aplicar este pasaje en tu vida práctica?
Cuando nuestras mentes están fijas en Dios y confiamos en él, cosechamos beneficios concretos. Los estudios han mostrado que ver a otros en una forma positiva y benévola puede impactar benéficamente en nuestra resistencia a la infección (y nos hará agradables para los demás). Al cultivar y nutrir nuestra relación con Cristo, nuestra salud física se beneficia, y podemos encontrar la clase de curación emocional y espiritual que puede ayudar a nuestra curación física también.
Según Proverbios 17:22, tenemos que escoger una de dos alternativas: un corazón alegre hace bien; un espíritu quebrantado tiene efectos negativos sobre todo nuestro ser. David aprendió la importancia de esta elección y se recordó a sí mismo la función conservadora de Dios en esta lucha permanente.
Lee el Salmo 27. ¿Qué esperanza se presenta en este Salmo? ¿Cómo podemos aplicar a nosotros estas palabras?Hay evidencia abundante de que una relación vibrante con Dios influye en nuestro bienestar total. ¿Qué cambios necesitas hacer a fin de tener una mejor relación con el Señor?
“Nada tiende más a fomentar la salud del cuerpo y del alma que un espíritu de agradecimiento y alabanza. Resistir a la melancolía, a los pensamientos y los sentimientos de descontento, es un deber tan positivo como el de orar. Si somos destinados para el cielo, ¿cómo podemos portarnos como un séquito de plañideras, gimiendo y lamentándonos a lo largo de todo el camino que conduce a la casa de nuestro Padre?” (MC 194).
“Sin la Cruz, el hombre no podría unirse con el Padre. De ella depende toda nuestra esperanza. De ella emana la luz del amor del Salvador, y cuando al pie de la Cruz el pecador mira al que murió para salvarlo, puede regocijarse con pleno gozo, porque sus pecados son perdonados. Al postrarse con fe junto a la Cruz, alcanza el más alto lugar que pueda alcanzar el hombre” (HAp 173).
“Con esta esperanza de una herencia segura en la Tierra Nueva se regocijaban los cristianos primitivos aun en tiempos de dura prueba y aflicción” [Y a continuación el párrafo transcribe 1 Ped. 1:6-9] (HAp 427).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Conoces a alguien que está sufriendo de depresión? Si es así, ¿qué puedes hacer para ayudarlo? Muchas veces una palabra bondadosa o aun un gesto amable puede hacer mucho para que alguien se sienta mejor. ¿Qué puede hacer tu clase o la iglesia como un todo para ayudar a los que luchan con la depresión?
2.Proverbios 3:7 y 8 dice: “No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos”. ¿De qué manera cabe esto en la lección de esta semana?
3.La siguiente ocasión en que te sientas deprimido, haz un esfuerzo decidido de meditar en cosas positivas. Piensa acerca del amor de Dios. Lee algunos textos de la Biblia que te gustan especialmente. Alaba al Señor en canto y oración. Te puedes sorprender por cuánto mejor te sientes.
4.Aunque el énfasis de esta semana ha sido sobre nuestros sentimientos y la importancia de sentirse bien, debemos recordar que la fe no es un sentimiento. En otras palabras, solo porque nos sintamos desanimados, deprimidos o abatidos no significa que hemos perdido nuestra conexión con Dios. ¿Cuál es la diferencia entre fe y sentimiento, y por qué es importante conocer esta diferencia?
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Adultos. Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
La esperanza y el valor son esenciales para dar a Dios un servicio perfecto. Son el fruto de la fe.
El abatimiento es pecaminoso e irracional. Dios puede y quiere dar "más abundantemente" (Hebreos 6: 17) a sus siervos la fuerza que necesitan para las pruebas. Los planes de los enemigos de su obra pueden parecer bien trazados y firmemente asentados; pero Dios puede anular los más enérgicos de ellos. Y lo hace cómo y cuándo quiere; a saber cuando ve que la fe de sus siervos ha sido suficientemente probada.
Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el trabajo. La fe y la actividad impartirán una seguridad y una satisfacción que aumentarán de día en día. ¿Estáis tentados a ceder a presentimientos ansiosos o al abatimiento absoluto? En los días más sombríos, cuando en apariencia hay más peligro, no temáis. Tened fe en Dios. El conoce vuestra necesidad. Tiene toda potestad. Su compasión y amor infinitos son incansables. No temáis que deje de cumplir su promesa. El es la verdad eterna. Nunca cambiará el pacto que hizo con los que le aman. Y otorgará a sus fieles siervos la medida de eficiencia que su necesidad exige. El apóstol Pablo atestiguó: "Me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona... Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso" (2 Corintios 12:9,10) (Profetas y reyes, pp. 120, 121).
Depresión y desesperación Domingo 6 de junio
Podemos ver que aun los nobles héroes de la fe pueden mostrar su debilidad cuando son colocados en circunstancias apremiantes. El mismo David, que había puesto su fe en Dios, y se había adelantado en su nombre para enfrentar al orgulloso filisteo y buscar la derrota de los ejércitos de los enemigos, se encontraba ahora, perseguido y buscado, con una depresión y perplejidad que escondían al Padre celestial de su vista. Sentía que había sido dejado solo para pelear sus propias batallas. Estaba confundido y no sabía qué camino seguir.
Podemos aprender una lección de la experiencia de David: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Corintios 10: 12). Todos necesitamos la ayuda que solamente Dios puede brindar. Oh, ¡cuán valiosa es la dulce influencia del Espíritu de Dios cuando se acerca a las almas deprimidas y desesperadas, cuando anima a los descorazonados y fortalece a los débiles, cuando les da valor a los probados siervos del Señor! ¡Qué Dios es el nuestro, que trata tiernamente con los que yerran y manifiesta su paciencia y ternura cuando enfrentamos la adversidad y estamos abrumados por una gran tristeza!
David no tendría que haber desconfiado de Dios en ningún momento. El fracaso de los hijos de Dios se debe a su falta de fe. Cuando las sombras rodean el alma y necesitamos ser guiados e iluminados, miremos hacia arriba; siempre hay luz más allá de las tinieblas. Debemos aprender a confiar en nuestro Padre celestial y no permitir que el alma caiga en el pecado de la incredulidad. Muchas veces, en lugar de confiar nuestras vidas al cuidado de Dios, nuestro fiel Creador, tratamos por nosotros mismos de derribar con todas nuestras fuerzas las murallas de dificultades, cuando solamente Dios puede removerlas. Los ejemplos que encontramos en la historia sagrada deben ser imitados solamente cuando ellos siguieron las pisadas del Señor. Cuando se confía plenamente en Dios, él cumplirá sus promesas. Podremos regocijarnos en el Dios de nuestra salvación aunque todos nuestros amigos terrenales se transformen en nuestros enemigos (Signs of the Times, 31 de agosto, 1888).
Pero una reacción como la que con frecuencia sigue a los momentos de mucha fe y de glorioso éxito oprimía a Elías. Temía que la reforma iniciada en el Camelo no durase; y la depresión se apoderó de él. Había sido exaltado a la cumbre de Pisga; ahora se hallaba en el valle. Mientras estaba bajo la inspiración del Todopoderoso, había soportado la prueba más severa de su fe; pero en el momento de desaliento, mientras repercutía en sus oídos la amenaza de Jezabel y Satanás prevalecía aparentemente en las maquinaciones de esa mujer impía, perdió su confianza en Dios. Había sido exaltado en forma desmedida, y la reacción fue tremenda. Olvidándose de Dios, Elías huyó hasta hallarse solo en un desierto deprimente...
A todos nos tocan a veces momentos de intensa desilusión y profundo desaliento, días en que nos embarga la tristeza y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor de sus hijos terrenales; días en que las dificultades acosan al alma, en que la muerte parece preferible a la vida. Entonces es cuando muchos pierden su confianza en Dios y caen en la esclavitud de la duda y la servidumbre de la incredulidad. Si en tales momentos pudiésemos discernir con percepción espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos ángeles que procuran salvarnos de nosotros mismos y luchan para asentar nuestros pies en un fundamento más f m e que las colinas eternas; y nuestro ser se compenetraría de una nueva fe y una nueva vida (Profetas y reyes, pp. 118, 119).
Los cuidados de esta vida Lunes 7 de junio
Este reproche de Cristo llega a muchas Martas de nuestros días. Pierden mucho conocimiento espiritual y divino que las haría sabias para la salvación, a causa de su continua actividad en las cosas temporales, por su deseo de derramar favores sobre aquellos a quienes aman. Si conservaran la sencillez en todos sus preparativos, y aprovecharan sus preciosas oportunidades de obtener un conocimiento mejor de la voluntad de Dios y de ser hacedoras de sus palabras, se ahorrarían mucha irritación y beberían de la Fuente perpetua de la vida...
Marta... estaba tan ansiosa por el debido honor que correspondía a Cristo que, en sus activos preparativos para procurar el alimento, perdió los momentos más preciosos y áureos de escuchar las instrucciones de sus labios divinos. María se sentó a sus pies para no perder ninguna palabra. Consideraba este hecho de la mayor importancia. Esto ofendió a Marta, y le preguntó al Señor Jesús si no le importaba que ella sirviera sola mientras María se desentendía de sus responsabilidades. Jesús le dijo a Marta que María había elegido la mejor parte, la cual nunca le sería quitada. ¿Cuál era la mejor parte? Aprender de Jesús, apreciar sus palabras. Al prestar atención a las palabras que pronunciaban sus labios estaba manifestando su amor por el Salvador (Nuestra elevada vocación, p. 283).
La duración y felicidad de la vida no consiste en la cantidad de nuestras posesiones terrenales. Este rico insensato, en su egoísmo supremo, había amontonado tesoros que no podía emplear. Vivía solamente para sí. Se extralimitó en los negocios, obtuvo ganancias ilícitas y no practicó la misericordia ni el amor de Dios. Robó a los huérfanos y a las viudas, o defraudó a sus semejantes para aumentar su creciente reserva de bienes mundanales. Podía haberse hecho tesoros en los cielos en bolsas que no envejecen, pero por su avaricia perdió ambos mundos. Los que humildemente usan para gloria de Dios los recursos que él les ha confiado, recibirán antes de mucho su tesoro de la mano del Maestro con la bendición: "Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor" (Mateo 25:21) (Joyas de los testimonios, tomo 1, pp. 382, 383).
En las espinas que ahogan la buena simiente, el Gran Maestro simbolizó los peligros que rodean al que escucha la palabra de Dios; porque hay enemigos que tratan, por todos los medios, de que la verdad no tenga efecto. Si queremos que la verdad florezca en el alma, debe renunciarse a todo lo que separa los afectos de Dios y a todo aquello que no le permite a Cristo morar en el corazón. Jesús especifica las cosas que son peligrosas: los cuidados de esta vida, el engaño de las riquezas y el deseo por las cosas temporales, ahogan el crecimiento de la simiente espiritual porque no recibe la nutrición que proviene de Cristo, así como el pámpano la recibe de la vid, y la vida espiritual muere por falta de alimento. El amor al mundo y sus placeres separa al alma de Dios; la separa de su fortaleza, de su esperanza, de su gozo. La separa del gozo que significa llevar a otros a Cristo, la fuente de la vida, para que abandonen el pecado y reciban su justicia (Review and Herald, 21 de junio, 1892).
Regocijaos siempre Martes 8 de junio
Dios puede y quiere conceder a sus siervos toda la fuerza que ellos necesiten y darles la sabiduría que sus diversas necesidades exijan. El hará más que cumplir las más altas expectaciones de aquellos que ponen su confianza en él.
Jesús no nos llama a seguirle para después abandonarnos. Si entregamos nuestra vida a su servicio, nunca podremos hallarnos en una posición para la cual Dios no haya hecho provisión. Cualquiera que sea nuestra situación, tenemos un Guía para dirigirnos en el camino; cualesquiera que sean nuestras perplejidades, tenemos un Consejero seguro; cualquiera que sea nuestro pesar, aflicción, duelo o soledad, tenemos un Amigo que simpatiza con nosotros. Si en nuestra ignorancia, damos pasos en falso, Cristo no nos desampara...
La fe es lo que nos habilita para mirar más allá del presente, con sus cargas y congojas, hacia el gran porvenir de la vida venidera, donde se aclarará todo lo que ahora nos deja perplejos. La fe ve a Jesús de pie como Mediador nuestro a la diestra de Dios. La fe contempla las mansiones que Cristo ha ido a preparar para aquellos que le aman. La fe ve el manto y la corona aparejados para el vencedor, y oye el canto de los redimidos (La fe por la cual vivo, p. 128).
En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre. Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio. Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad. Si nuestra salvación dependiera de nuestros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de Uno que endosa todas las promesas (A fin de conocerle, p. 82).
Cuando nos sobrecojan las pruebas, no meditemos en la magnitud de ellas, ni pensemos que no podemos gozamos en el Señor. Es cierto que tendremos sentimientos cambiantes. Pasaremos por momentos de desánimo y depresión. ¿Pero viviremos por sentimiento o por fe? Cuando nuestros hermanos y amigos hablen imprudentemente, no nos descorazonemos. Recordemos que nos hallamos en un mundo de pruebas y dolor, de penas y desilusiones. Estas experiencias deberían conducirnos a Cristo. Si no lo hacen, sufriremos una pérdida.
Cuando estemos tentados a abandonarnos al desaliento estudiemos la vida y las experiencias de Cristo. Tuvo que contender con los poderes de las tinieblas para que no lo vencieran. Nosotros tenemos las mismas batallas que pelear, las mismas victorias que ganar. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Es nuestro privilegio aferrarnos de la fortaleza del que puede salvar hasta lo sumo a todos los que acuden a Dios por medio de él. El los invita a que presenten su caso ante el trono de la gracia y le entreguen su alma indefensa (Alza tus ojos, p. 250).
Risa y curación Miércoles 9 de junio
El dolor viene y se va, esa es la suerte del hombre; deberíamos no tratar de agrandarlo, sino más bien detenernos en lo que es brillante y placentero. Cuando el invierno extiende su cobertura de hielo sobre la tierra, no permitimos que nuestra alegría se hiele con las flores y los arroyos, ni continuamente nos lamentamos a causa de los días tristes y los vientos fríos. Por el contrario, penetramos hacia adelante con la imaginación en el próximo verano, con su calor, vida y belleza...
Ahora mismo una nube ha ocultado de nuestra vista los brillantes rayos del sol y quedamos en la sombra. ¿Deberíamos irritarnos y quejamos por eso y olvidar todo lo que es brillante y hermoso a nuestro alrededor? No; deberíamos olvidar la nube y recordar que el sol no ha sido aniquilado, sino que ha velado su rostro solamente por un momento…
Dios no se complace en que tengamos que pasar nuestras vidas en el desaliento y la melancolía, magnifícando cada prueba que nos llega. Al hacerlo, no solamente nos afligimos, sino que ensombrecemos la felicidad de aquellos que nos rodean. No deberíamos escudriñar las oscuras sombras de la experiencia de nuestra vida ni detenemos en ellas, sino más bien abrir los ojos y estimular los sentidos para ver y apreciar las muchas bendiciones que nos circundan, las cuales deberían hacernos no solamente agradecidos sino muy felices.
Es la voluntad de Dios que seamos alegres... Aquellos que se relacionan con nosotros son afectados para bien o para mal por nuestras palabras y acciones. Estamos inconscientemente difundiendo la fragancia de nuestro carácter en la atmósfera moral que nos circunda, o estamos envenenando esa atmósfera con pensamientos, palabras y hechos que tienen una influencia deletérea sobre aquellos con quienes nos asociamos. "Nadie vive para sí" (En lugares celestiales, p. 274).
El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma. "El corazón alegre es una buena medicina" (Proverbios 17:22, V.M.) (El ministerio de curación, p. 185).
Nuestros cuerpos pertenecen a Dios. Pagó el precio de la redención tanto por el cuerpo como por el alma... Dios es el gran encargado del mecanismo humano. Al cuidar de nuestros cuerpos debemos colaborar con él. El amor a Dios es esencial para la vida y la salud. Para gozar de perfecta salud nuestros corazones deben estar llenos.de esperanza, amor y gozo (La maravillosa gracia de Dios, p. 147).
Un corazón alegre: ¡Optimismo práctico! Jueves 10 de junio
El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios. Por su medio las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra al alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida (El ministerio de curación, p. 78).
Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud. Ninguna cosa del mundo puede entristecerlos cuando Jesús los alegra con su presencia. En la perfecta aquiescencia hay descanso perfecto. El Señor dice: "Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado". Nuestra vida puede parecer enredada, pero al confiarnos al sabio Artífice Maestro, él desentrañará el modelo de vida y carácter que sea para su propia gloria...
A medida que entramos por Jesús en el descanso, empezamos aquí a disfrutar del cielo. Respondemos a su invitación: Venid, aprended de mí, y al venir así comenzamos la vida eterna. El cielo consiste en acercarse incesantemente a Dios por Cristo. Cuanto más tiempo estemos en el cielo de felicidad, tanto más de la gloria se abrirá ante nosotros; y cuanto más conozcamos a Dios, tanto más intensa será nuestra felicidad (La fe por la cual vivo, p. 369).
Los que pertenecen al pueblo de Dios tienen que aprender muchas lecciones. Gozarán de perfecta paz si mantienen la mente centrada en él, quien es demasiado sabio para errar y demasiado bueno para perjudicarlos. Deben captar el reflejo de la sonrisa de Dios y proyectarla hacia otros. Deben ver cuánta luz del sol pueden introducir en la vida de la gente con quien se relacionan. Han de mantenerse cerca de Cristo, tan cerca que puedan sentarse con él como niñitos suyos, en dulce y santa unidad. Nunca deben olvidar que así como reciben el afecto y el amor de Dios, están bajo la más solemne obligación de impartirlos a los demás. De este modo pueden ejercer una influencia de gozo que será una bendición para todos los que se relacionen con ellos, y también iluminar su camino (El ministerio médico, pp. 58, 59).
Nada en el mundo puede entristecer a los que Cristo hace felices con su presencia. En la perfecta sumisión hay perfecta paz. "Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado" (Isaías 26:3). Nuestras vidas pueden parecer enredadas, pero si las colocamos en manos del Maestro, él las modelará de acuerdo con el plan que traiga la mayor gloria para él (Signs of the Times, 20 de mayo, 1908).
Para estudiar y meditar Viernes 28 de mayo
La Obra en Pro de los Intemperantes / El ministerio de curación, pp. 127-137.
Toda verdadera reforma tiene su lugar en la obra del Evangelio y tiende a elevar al alma a una vida nueva y más noble. La obra de temperancia requiere especialmente la ayuda de los obreros cristianos, quienes deberían atender a esta reforma y hacer de ella una cuestión vital. En todas partes deberían enseñar al pueblo los principios de la verdadera templanza, e invitar a los oyentes a firmar el voto de temperancia. Debe hacerse todo lo posible en beneficio de quienes son esclavos de malos hábitos.
En todas partes hay algo que hacer por las víctimas de la intemperancia. En el seno de las iglesias, de las instituciones religiosas y de los hogares en que se hace profesión cristiana, muchos jóvenes van camino de su ruina. Sus hábitos intemperantes les acarrean enfermedades, y por el afán de obtener dinero para satisfacer sus apetitos pecaminosos caen en prácticas deshonestas. Arruinan su salud y su carácter. Lejos de Dios, desechos de la sociedad, estas pobres almas se sienten sin esperanza para esta vida ni para la venidera. A los padres se les parte el corazón. Muchos consideran a estos extraviados como casos desesperados; pero Dios no los considera así, pues comprende todas las circunstancias que han hecho de ellos lo que son, y se apiada de ellos. Esta clase de gente requiere ayuda. Jamás, debe dársele lugar a que diga: "Nadie se preocupa de mi alma."
Entre las víctimas de la intemperancia hay representantes de toda clase social y de todas las 128 profesiones. Hombres encumbrados, de gran talento y altas realizaciones, han cedido a sus apetitos hasta que han quedado incapaces de resistir a la tentación. Algunos que en otro tiempo poseían riquezas, han quedado sin familia ni amigos, presos de padecimientos, miseria, enfermedad y degradación. Perdieron el dominio de sí mismos. Si nadie les tiende una mano de auxilio, se hundirán cada vez más. En ellos el exceso no es tan sólo pecado moral, sino enfermedad física.
Muchas veces, al ayudar a los intemperantes, deberíamos primero, conforme a lo que Cristo hizo tantas veces, atender a su condición física. Necesitan alimentos y brebajes sanos y no excitantes, ropa limpia y facilidades para asegurar la limpieza del cuerpo. Necesitan que se les rodee de influencias sanas, cristianas y enaltecedoras. En cada ciudad debería haber un lugar donde los esclavos del vicio hallaran ayuda para romper las cadenas que los aprisionan. Para muchos las bebidas alcohólicas son el único solaz en la aflicción; pero tal no sucedería si, en vez de desempeñar el papel del sacerdote y del levita, los cristianos de profesión siguieran el ejemplo del buen samaritano.
Al tratar con las víctimas de la intemperancia debemos recordar que no son hombres cuerdos, sino que de momento están bajo el poder de un demonio. Hay que ser pacientes y tolerantes con ellos. No os fijéis en su exterior repulsivo; antes acordaos de la preciosa vida por cuya redención Cristo murió. Al despertar el borracho a la conciencia de su degradación, haced cuanto os sea posible por demostrarle que sois amigos suyos. No pronunciéis una sola palabra de censura. No le manifestéis reproche ni aversión por vuestros actos o miradas. Muy probable es que esa pobre alma se maldice ya a sí misma. Ayudadle a levantarse. Decidle palabras que le alienten a tener fe. Procurad fortalecer todo buen rasgo de su carácter. Enseñadle a tender las manos al cielo. Mostradle que le es posible llevar una vida que le gane el respeto de sus semejantes. 129 Ayudadle a ver el valor de los talentos que Dios le ha dado, pero que él descuidó de acrecentar.
Aunque la voluntad esté depravada y débil, hay para ese hombre esperanza en Cristo, quien despertará en su corazón impulsos superiores y deseos más santos. Alentadle a que mantenga firme la esperanza que le ofrece el Evangelio. Abrid la Biblia ante el tentado que lucha, y leedle una y otra vez las promesas de Dios, que serán para él como hojas del árbol de la vida. Seguid esforzándoos con paciencia, hasta que con gozo agradecido la temblorosa mano se aferre a la esperanza de redención por Cristo.
Debéis seguir interesándoos por aquellos a quienes queráis ayudar. De lo contrario, nunca alcanzaréis la victoria. Siempre los tentará el mal. Una y otra vez se sentirán casi vencidos por la sed de bebidas embriagantes; puede que caigan y vuelvan a caer; pero no cejéis por ello en vuestros esfuerzos.
Resolvieron hacer el esfuerzo de vivir para Cristo; pero debilitóse su fuerza de voluntad, y, por tanto, deben guardarlos cuidadosamente los que velan por las almas como quienes han de dar cuenta. Perdieron su dignidad humana, y la han de recuperar. Muchos han de luchar con potentes tendencias hereditarias al mal. Al nacer heredaron deseos contrarios a la naturaleza e impulsos sensuales, y hay que prevenirlos cuidadosamente contra ellos. Por dentro y por fuera, el bien y el mal porfían por la supremacía. Quienes no han pasado jamás por semejantes experiencias no pueden conocer la fuerza casi invencible de los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de satisfacerlos y la resolución de ser templados en todo. Hay que volver a batallar repetidamente.
Muchos de los atraídos a Cristo carecerán de valor moral para proseguir la lucha contra los apetitos y pasiones. Pero el obrero no debe desalentarse por ello. ¿Recaen tan sólo los sacados de los profundos abismos? 130
Recordad que no trabajáis solos. Los ángeles comparten el servicio de los sinceros hijos de Dios. Y Cristo es el restaurador. El gran Médico se pone al lado de sus fieles obreros, diciendo al alma arrepentida: "Hijo, tus pecados te son perdonados." (S. Marcos 2:5.)
- “La curación mental” / El ministerio de curación, páginas 185 a 200. Muy intima es la relación entre la mente y el cuerpo. Cuando una está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas enfermedades son el resultado de la depresión mental. Las penas, la ansiedad, el descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad y desconfianza, menoscaban las fuerzas vitales, y llevan al decaimiento y a la muerte.
Algunas veces la imaginación produce la enfermedad, y es frecuente que la agrave. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar buenos si pensaran que lo están. Muchos se imaginan que la menor exposición del cuerpo les causará alguna enfermedad, y efectivamente el mal sobreviene porque se le espera. Muchos mueren de enfermedades cuya causa es puramente imaginaria.
El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma. "El corazón alegre es una buena medicina." (Proverbios 17:22, V.M.)
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta uno de los agentes más eficaces para combatir la enfermedad.
Influencia de una mente en otra mente
Sin embargo, hay una forma de curación mental que es uno de los agentes más eficaces para el mal. Por medio de esta 186 supuesta ciencia, una mente se sujeta a la influencia directiva de otra, de tal manera que la individualidad de la más débil queda sumergida en la de la más fuerte. Una persona pone en acción la voluntad de otra. Sostiénese que así el curso de los pensamientos puede mortificarse, que se pueden transmitir impulsos saludables y que es posible capacitar a los pacientes para resistir y vencer la enfermedad.
Este método de curación ha sido empleado por personas que desconocían su verdadera naturaleza y tendencia, y que lo creían útil al enfermo. Pero la así llamada ciencia está fundada en principios falsos. Es ajena a la naturaleza y al espíritu de Cristo. No conduce hacia Aquel que es vida y salvación. El que atrae a las mentes hacia sí las induce a separarse de la verdadera Fuente de su fuerza.
No es propósito de Dios que ser humano alguno someta su mente y su voluntad al gobierno de otro para llegar a ser instrumento pasivo en sus manos. Nadie debe sumergir su individualidad en la de otro. Nadie debe considerar a ser humano alguno como fuente de curación. Sólo debe depender de Dios. En su dignidad varonil, concedida por Dios, debe dejarse dirigir por Dios mismo, y no por entidad humana alguna.
Dios quiere poner a los hombres en relación directa consigo mismo. En todo su trato con los seres humanos reconoce el principio de la responsabilidad personal. Procura fomentar el sentimiento de dependencia personal, y hacer sentir la necesidad de la dirección personal. Desea asociar lo humano con lo divino, para que los hombres se transformen en la imagen divina. Satanás procura frustrar este propósito, y se esfuerza en alentar a los hombres a depender de los hombres. Cuando las mentes se desvían de Dios, el tentador puede someterlas a su gobierno, y dominar a la humanidad.
La teoría del gobierno de una mente por otra fue ideada por Satanás, para intervenir como artífice principal y colocar 187 la filosofía humana en el lugar que debería ocupar la filosofía divina. De todos los errores aceptados entre los profesos cristianos, ninguno constituye un engaño más peligroso ni más eficaz para apartar al hombre de Dios. Por muy inofensivo que parezca, si se aplica a los pacientes, tiende a destruirlos y no a restaurarlos. Abre una puerta por donde Satanás entrará a tomar posesión tanto de la mente sometida a la dirección de otra mente como de la que se arroga esta dirección.
Temible es el poder que así se da a hombres y mujeres mal intencionados. ¡Cuántas oportunidades proporciona a los que viven explotando la flaqueza o las locuras ajenas! ¡Cuántos hay, que, merced al dominio que ejercen sobre mentes débiles o enfermizas, encuentran medios para satisfacer sus pasiones licenciosas o su avaricia!
En algo mejor podemos ocuparnos que en dominar la humanidad por la humanidad. El médico debe educar a la gente para que desvíe sus miradas de lo humano y las dirija hacia lo divino. En vez de enseñar a los enfermos a depender de seres humanos para la curación de alma y cuerpo, debe encaminarlos hacia Aquel que Puede salvar eternamente a cuantos acuden a él, El que creó la mente del hombre sabe lo que esta mente necesita. Dios es el único que puede sanar. Aquellos cuyas mentes y cuerpos están enfermos han de ver en Cristo al restaurador. "Porque yo vivo -dice,- y vosotros también viviréis." (S. Juan 14:19.) Esta es la vida que debemos ofrecer a los enfermos, diciéndoles que si creen en Cristo como el restaurador, si cooperan con él, obedeciendo las leyes de la salud y procurando perfeccionar la santidad en el temor de él, les impartirá su vida. Al presentarles así al Cristo, les comunicamos un poder, una fuerza valiosa, procedente de lo alto. Esta es la verdadera ciencia de curar el cuerpo y el alma.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente. Un corazón dolorido y enfermo, un 188 espíritu desalentado, necesitan un tratamiento benigno. A veces una honda pena doméstica roe como un cáncer hasta el alma y debilita la fuerza vital. En otros casos el remordimiento por el pecado mina la constitución y desequilibra la mente. La tierna simpatía puede aliviar a esta clase de enfermos. El médico debe primero ganarse su confianza, y después inducirlos a mirar hacia el gran Médico. Si se puede encauzar la fe de estos enfermos hacia el verdadero Médico, y ellos pueden confiar en que él se encargó de su caso, esto les aliviará la mente, y muchas veces dará salud al cuerpo.
La simpatía
La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia. Positivo daño hace el médico al enfermo cuando se le acerca con indiferencia, y le mira con poco interés, manifestando con palabras u obras que el caso no requiere mucha atención, y después lo deja entregado a sus cavilaciones. La duda y el desaliento ocasionados por su indiferencia contrarrestarán muchas veces el buen efecto de las medicinas que haya recetado.
Si los médicos pudieran ponerse en el lugar de quien tiene el espíritu deprimido y la voluntad debilitada por el padecimiento, y de quien anhela oír palabras de simpatía y confianza, estarían mejor preparados para comprender los sentimientos del enfermo. Cuando el amor y la simpatía que Cristo manifestó por los enfermos se combinen con la ciencia del médico, la sola presencia de éste será una bendición.
La llaneza con que se trate a un paciente le inspira confianza y le es de mucha ayuda para restablecerse. Hay médicos que creen prudente ocultarle al paciente la naturaleza y la causa de su enfermedad. Muchos, temiendo agitar o desalentarse diciéndole la verdad, le ofrecen falsas esperanzas de curación, y hasta le dejarán descender al sepulcro sin avisarle del peligro. 189 Todo esto es imprudente. Tal vez no sea siempre conveniente ni tampoco lo mejor, exponer al paciente toda la gravedad del peligro que le amenaza. Esto podría alarmarle y atrasar o impedir su restablecimiento. Tampoco se les puede decir siempre toda la verdad a aquellos cuyas dolencias son en buena parte imaginarias. Muchas de estas personas no tienen juicio y no se han acostumbrado a dominarse. Tienen antojos y se imaginan muchas cosas falsas respecto de sí mismas y de los demás. Para ellas, estas cosas son reales, y quienes las cuiden necesitan manifestar continua bondad, así como paciencia y tacto incansables. Si a estos pacientes se les dijera la verdad respecto de sí mismos, algunos se darían por ofendidos y otros se desalentarían. Cristo dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar." (S. Juan 16:12.) Pero si bien la verdad no puede decirse en toda ocasión, nunca es necesario ni lícito engañar. Nunca debe el médico o el enfermero rebajarse al punto de mentir. El que así obre se coloca donde Dios no puede cooperar con él; y al defraudar la confianza de sus pacientes, se priva de una de las ayudas humanas más eficaces para el restablecimiento del enfermo.
El poder de la voluntad no se aprecia debidamente. Mantened despierta la voluntad y encaminadla con acierto, y comunicará energía a todo el ser y constituirá un auxilio admirable para la conservación de la salud. La voluntad es también poderosa en el tratamiento de las enfermedades. Si se la emplea debidamente, podrá gobernar la imaginación y contribuirá a resistir y vencer la enfermedad de la mente y del cuerpo. Ejercitando la fuerza de voluntad para ponerse en armonía con las leyes de la vida, los pacientes pueden cooperar en gran manera con los esfuerzos del médico para su restablecimiento. Son miles los que pueden recuperar la salud si quieren. El Señor no desea que estén enfermos, sino que estén sanos y sean felices, y ellos mismos deberían decidirse a estar 190 buenos. Muchas veces los enfermizos pueden resistir a la enfermedad, negándose sencillamente a rendirse al dolor y a permanecer inactivos. Sobrepónganse a sus dolencias y emprendan alguna ocupación provechosa adecuada a su fuerza. Mediante esta ocupación y el libre uso de aire y sol, muchos enfermos demacrados podrían recuperar salud y fuerza.
Principios bíblicos acerca de la curación
Para los que quieran recuperar o conservar la salud hay una lección en las palabras de la Escritura: "No os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución mas sed llenos de Espíritu." (Efesios 5:18.) No es por medio de la excitación o del olvido producidos por estimulantes malsanos y contrarios a la naturaleza, ni por ceder a los apetitos y a las pasiones viles, cómo se obtendrá verdadera curación o alivio para el cuerpo o el alma. Entre los enfermos hay muchos que están sin Dios y sin esperanza. Sufren de deseos no satisfechos y pasiones desordenadas, así como por la condenación de su propia conciencia; van perdiendo esta vida actual, y no tienen esperanza para la venidera. Los que cuidan a estos enfermos no pueden serles útiles ofreciéndoles satisfacciones frívolas y excitantes, porque estas cosas fueron la maldición de su vida. El alma hambrienta y sedienta seguirá siéndolo mientras trate de encontrar satisfacción en este mundo. Se engañan los que beben de la fuente del placer egoísta. Confunden las risas con la fuerza, y pasada la excitación, concluye también su inspiración y se quedan descontentos y desalentados.
La paz permanente, el verdadero descanso del espíritu, no tiene más que una Fuente. De ella hablaba Cristo cuando decía: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar." (S. Mateo 11:28.) "La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy." (S. Juan 14:27) Esta paz no es algo que él dé aparte de su persona. Está en Cristo, y no la podemos recibir sino recibiéndole a él. 191
Cristo es el manantial de la vida. Lo que muchos necesitan es un conocimiento más claro de él; necesitan que se les enseñe con paciencia y bondad, pero también con fervor, a abrir de par en par todo su ser a las influencias curativas del Cielo. Cuando el sol del amor de Dios ilumina los obscuros rincones del alma, el cansancio y el descontento pasan, y satisfacciones gratas vigorizan la mente, al par que dan salud y energía al cuerpo.
Estamos en un mundo donde impera el sufrimiento. Dificultades, pruebas y tristezas nos esperan a cada paso mientras vamos hacia la patria celestial. Pero muchos agravan el peso de la vida al cargarse continuamente de antemano con aflicciones. Si encuentran adversidad o desengaño en su camino, se figuran que todo marcha hacia la ruina, que su suerte es la más dura de todas, y que se hunden seguramente en la miseria. Así se atraen la desdicha y arrojan sombras sobre cuanto los rodea. La vida se vuelve una carga para ellos. Pero no es menester que así sea. Tendrán que hacer un esfuerzo resuelto para cambiar el curso de sus pensamientos. Pero el cambio es realizable. Su felicidad, para esta vida y para la venidera, depende de que fijen su atención en cosas alegres. Dejen ya de contemplar los cuadros lóbregos de su imaginación; consideren más bien los beneficios que Dios esparció en su senda, y más allá de éstos, los invisibles y eternos.
Para toda prueba Dios tiene deparado algún auxilio. Cuando, en el desierto, Israel llegó a as aguas amargas de Mara, Moisés clamó al Señor, quien no proporcionó ningún remedio nuevo, sino que dirigió la atención del pueblo a lo que tenía a mano. Para que el agua se volviera pura y dulce, había que echar en la fuente un arbusto que Dios había creado. Hecho esto, el pueblo pudo beber y refrescarse. En toda prueba, si recurrimos a él, Cristo nos dará su ayuda. Nuestros ojos se abrirán para discernir las promesas de curación consignadas en su Palabra. El Espíritu Santo nos 192 enseñará cómo aprovechar cada bendición como antídoto contra el pesar. Encontraremos alguna rama con que purificar las bebidas amargas puestas ante nuestros labios.
No hemos de consentir en que lo futuro con sus dificultosos problemas, sus perspectivas nada halagüeñas, nos debilite el corazón, haga flaquear nuestras rodillas y nos corte los brazos. "Echen mano ... de mi fortaleza -dice el Poderoso,- y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!" (Isaías 27:5, V.M.) Los que dedican su vida a ser dirigidos por Dios y a servirle, no se verán jamás en situación para la cual él no haya provisto el remedio. Cualquiera que sea nuestra condición, si somos hacedores de su Palabra, tenemos un Guía que nos señale el camino; cualquiera que sea nuestra perplejidad, tenemos un buen Consejero; cualquiera que sea nuestra perplejidad, nuestro pesar, luto o soledad, tenemos un Amigo que simpatiza con nosotros.
Si en nuestra ignorancia damos pasos equivocados, el Salvador no nos abandona. No tenemos nunca por qué sentirnos solos. Los ángeles son nuestros compañeros. El Consolador que Cristo prometió enviar en su nombre mora con nosotros. En el camino que conduce a la ciudad de Dios, no hay dificultades que no puedan vencer quienes en él confían. No hay peligros de que no puedan verse libres. No hay tristeza, ni dolor ni flaqueza humana para la cual él no haya preparado remedio.
Nadie tiene por qué entregarse al desaliento ni a la desesperación. Puede Satanás presentarse a ti, insinuándote desapiadadamente: "Tu caso es desesperado. No tienes redención." Hay sin embargo esperanza en Cristo para ti. Dios no nos exige que venzamos con nuestras propias fuerzas. Nos invita a que nos pongamos muy junto a él. Cualesquiera que sean las dificultades que nos abrumen y que opriman alma y cuerpo, Dios aguarda para libertarnos.
El que se humanó sabe simpatizar con los padecimientos 193 de la humanidad. No sólo conoce Cristo a cada alma, así como sus necesidades y pruebas particulares, sino que conoce todas las circunstancias que irritan el espíritu y lo dejan perplejo. Tiende su mano con tierna compasión a todo hijo de Dios que sufre. Los que más padecen reciben mayor medida de su simpatía y compasión. Le conmueven nuestros achaques y desea que depongamos a sus pies nuestras congojas y nuestros dolores, y que allí los dejemos.
No es prudente que nos miremos a nosotros mismos y que estudiemos nuestras emociones. Si lo hacemos, el enemigo nos presentará dificultades y tentaciones que debiliten la fe y aniquilen el valor. El fijarnos por demás en nuestras emociones y ceder a nuestros sentimientos es exponernos a la duda y enredarnos en perplejidades. En vez de mirarnos a nosotros mismos, miremos a Jesús. Cuando las tentaciones os asalten, cuando los cuidados, las perplejidades y las tinieblas parezcan envolver vuestra alma, mirad hacia el punto en que visteis la luz por última vez.
Descansad en el amor de Cristo y bajo su cuidado protector. Cuando el pecado lucha por dominar en el Corazón, cuando la culpa oprime al alma y carga la conciencia, cuando la incredulidad anubla el espíritu, acordaos de que la gracia de Cristo basta para vencer al pecado y desvanecer las tinieblas. Al entrar en comunión con el Salvador entramos en la región de la paz.
Promesas que curan
"Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían." (Salmo 34:22.) "En el temor de Jehová está la fuerte confianza: y esperanza tendrán sus hijos." (Proverbios 14:26.) "Sión empero ha dicho: ¡Me ha abandonado Jehová, y el Señor se ha olvidado de mí! ¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, 194 de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti!" (Isaías 49:14-16, V.M.) "No temas, que yo soy contigo, no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."(Isaías 41:10.) "Oídme ... los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. Y hasta la vejez yo mismo, Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré." (Isaías 46:3, 4.)
Nada tiende más a fomentar la salud del cuerpo y del alma que un espíritu de agradecimiento y alabanza. Resistir a la melancolía, a los pensamientos y sentimientos de descontento es un deber tan positivo como el de orar. Si somos destinados para el cielo, ¿cómo podemos portarnos como un séquito de plañideras, gimiendo y lamentándonos a lo largo de todo el camino que conduce a la casa de nuestro Padre?
Los profesas cristianos que están siempre lamentándose y parecen creer que la alegría y la felicidad fueran pecado, desconocen la religión verdadera. Los que sólo se complacen en lo melancólico del mundo natural, que prefieren mirar hojas muertas a cortar hermosas flores vivas, que no ven belleza alguna en los altos montes ni en los valles cubiertos de verde césped, que cierran sus sentidos para no oír la alegre voz que les habla en la naturaleza, música siempre dulce para todo oído atento, los tales no están en Cristo. Se están preparando tristezas y tinieblas, cuando bien pudieran gozar de dicha, y la luz del Sol de justicia podría despuntar en sus corazones llevándoles salud en sus rayos.
Puede suceder a menudo que vuestro espíritu se anuble de dolor. No tratéis entonces de pensar. Sabéis que Jesús os 195 ama. Comprende vuestra debilidad. Podéis hacer su voluntad descansando sencillamente en sus brazos.
Es una ley de la naturaleza que nuestros pensamientos y sentimientos resultan alentados y fortalecidos al darles expresión. Aunque las palabras expresan los pensamientos, éstos a su vez siguen a las palabras. Si diéramos más expresión a nuestra fe, si nos alegrásemos más de las bendiciones que sabemos que tenemos: la gran misericordia y el gran amor de Dios, tendríamos más fe y gozo, Ninguna lengua puede expresar, ninguna mente finita puede concebir la bendición resultante de la debida apreciación de la bondad y el amor de Dios. Aun en la tierra puede ser nuestro gozo como una fuente inagotable, alimentada por las corrientes que manan del trono de Dios.
Enseñemos, pues, a nuestros corazones y a nuestros labios a alabar a Dios por su incomparable amor. Enseñemos a nuestras almas a tener esperanza, y a vivir en la luz que irradia de la cruz del Calvario. Nunca debemos olvidar que somos hijos del Rey celestial, del Señor de los ejércitos. Es nuestro privilegio confiar reposadamente en Dios.
"La paz de Dios gobierne en vuestros corazones, . . . y sed agradecidos." (Colosenses 3:15.) Olvidando nuestras propias dificultades y molestias, alabemos a Dios por la oportunidad de vivir para la gloria de su nombre. Despierten las frescas bendiciones de cada nuevo día la alabanza en nuestro corazón por estos indicios de su cuidado amoroso. Al abrir vuestros ojos por la mañana, dad gracias a Dios por haberos guardado durante la noche. Dadle gracias por la paz con que llena vuestro corazón. Por la mañana, al medio día y por la noche, suba vuestro agradecimiento hasta el cielo cual dulce perfume.
Cuando se os pregunte cómo os sentís, no os pongáis a pensar en cosas tristes que podáis decir para captar simpatías. No mencionéis vuestra falta de fe ni vuestros pesares y 196 padecimientos. El tentador se deleita al oír tales cosas. Cuando habláis de temas lóbregos, glorificáis al maligno. No debemos espaciarnos en el gran poder que tiene Satanás para vencernos. Muchas veces nos entregamos en sus manos con sólo referirnos a su poder. Conversemos más bien del gran poder de Dios para unir todos nuestros intereses con los suyos. Contemos lo relativo al incomparable poder de Cristo, y hablemos de su gloria. El cielo entero se interesa por nuestra salvación. Los ángeles de Dios, que son millares de millares y millones de millones, tienen la misión de atender a los que han de ser herederos de la salvación. Nos guardan del mal y repelen las fuerzas de las tinieblas que procuran destruirnos. ¿No tenemos motivos de continuo agradecimiento, aun cuando haya aparentes dificultades en nuestro camino?
Cantad alabanzas
Tributemos alabanza y acción de gracias por medio del canto. Cuando nos veamos tentados, en vez de dar expresión a nuestros sentimientos, entonemos con fe un himno de acción de gracias a Dios.
El canto es un arma que siempre podemos esgrimir contra el desaliento. Abriendo así nuestro corazón a los rayos de luz de la presencia del Salvador, encontraremos salud y recibiremos su bendición.
"Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo." (Salmo 107:1, 2.) "Cantadle, cantadle salmos: hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová." (Salmo 105:2, 3.) 197 "Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta. Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, ... luego que clamaron a Jehová en su angustia, librólos de sus aflicciones. Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres." (Salmo 107:9-15.) "¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera a Dios; porque aún le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío." (Salmo 42:11.) "Dad gracias en todo; porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (1 Tesalonicenses 5:18.) Este mandato es una seguridad de que aun las cosas que parecen opuestas a nuestro bien redundarán en beneficio nuestro. Dios no nos mandaría que fuéramos agradecidos por lo que nos perjudicara. "Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme? ... Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón, ... y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y salmearé a Jehová." (Salmo 27: 1, 5, 6.) "Resignadamente esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios." (Salmo 40:1-3.) 198 "Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré." (Salmo 28:7.)
Uno de los mayores obstáculos para el restablecimiento de los enfermos es la concentración de su atención en sí mismos. Muchos inválidos se figuran que todos deben otorgarles simpatía y ayuda, cuando lo que necesitan es que su atención se distraiga de sí mismos, para interesarse en los demás.
Muchas veces se solicitan oraciones por los afligidos, los tristes y los desalentados, y esto es correcto. Debemos orar porque Dios derrame luz en la mente entenebrecida, y consuele al corazón entristecido. Pero Dios responde a la oración hecha en favor de quienes se colocan en el canal de sus bendiciones. Al par que rogamos por estos afligidos, debemos animarlos a que hagan algo en auxilio de otros más necesitados que ellos. Las tinieblas se desvanecerán de sus corazones al procurar ayudar a otros. Al tratar de consolar a los demás con el consuelo que hemos recibido, la bendición refluye sobre nosotros.
El capítulo cincuenta y ocho de Isaías es una receta para las enfermedades del cuerpo y el alma. Si deseamos tener salud y el verdadero gozo de la vida, debemos practicar las reglas dadas en este pasaje. Acerca del servicio que agrada a Dios y acerca de las bendiciones que nos reporta, dice el Señor:
"El ayuno que yo escogí,... ¿no es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. 199 Entonces invocarás, y oirte ha Jehová: clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti, el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad; y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu obscuridad será como el mediodía; y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan." (Isaías 58.7-11.)
Las buenas acciones son una doble bendición, pues aprovechan al que las hace y al que recibe sus beneficios. La conciencia de haber hecho el bien es una de las mejores medicinas para las mentes y los cuerpos enfermos. Cuando el espíritu goza de libertad y dicha por el sentimiento del deber cumplido y por haber proporcionado felicidad a otros, la influencia alegre y reconstituyente que de ello resulta infunde vida nueva al ser entero.
El agradecimiento es factor de salud
Procure el desvalido manifestar simpatía, en vez de requerirla siempre. Echad sobre el compasivo Salvador la carga de vuestra propia flaqueza, tristeza y dolor. Abrid vuestro corazón a su amor, y haced que rebose sobre los demás. Recordad que todos tienen que arrostrar duras pruebas y resistir rudas tentaciones, y que algo podéis hacer para aliviar estas cargas. Expresad vuestra gratitud por las bendiciones de que gozáis: demostrad el aprecio que os merecen las atenciones de que sois objeto. Conservad vuestro corazón lleno de las preciosas promesas de Dios, a fin de que podáis extraer de ese tesoro palabras de consuelo y aliento para el prójimo. Esto os envolverá en una atmósfera provechosa y enaltecedora. 200 Proponeos ser motivo de bendición para los que os rodean, y veréis cómo encontraréis modo de ayudar a vuestra familia y también a otros.
Si los que padecen enfermedad se olvidasen de sí mismos en beneficio de otros; si cumplieran el mandamiento del Señor de atender a los más necesitados que ellos, se percatarían de cuánta verdad hay en la promesa del profeta: "Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto." 201
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White. Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Texto Clave: "El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos".Proverbios 17:22
Enseña a tu clase a:
Saber cuáles son las promesas sobre las que se basan nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro gozo. Sentir que alimentan el espíritu de alabanza al atesorar las hermosas palabras de vida que hablan del poder y del amor de Dios. Hacer la decisión de meditar en la luz, la paz y la esperanza que vienen de arriba, de Dios, en vez de en el chasco y las pérdidas de vida aquí abajo.
Bosquejo de la Lección
1. Saber: El poder de las promesas de Dios
A. Confiar en Dios produce salud para nuestros cuerpos. ¿Cuáles son tus textos bíblicos favoritos que ofrecen el consuelo y la seguridad del amor y del poder de Dios? Analiza el consuelo y la seguridad que te dan. B. ¿Qué versículos bíblicos llevan tus ojos de tus problemas a la grandeza, la majestad y la bondad de Dios, y por qué?
2. Sentir: Un corazón alegre
A. Aunque puedan suceder cosas difíciles, si fomentamos una actitud de alabanza podemos sentir la luz del cielo en nuestras vidas. ¿Qué textos bíblicos despiertan un espíritu de alabanza en tu corazón? ¿Por qué? B. ¿Cómo puedes hacer que el espíritu de alabanza prevalezca más en tu vida?
3. Hacer: Vivir a la luz de Dios
A. Es nuestro deber entregar nuestros pensamientos negativos a Dios y pedirle que llene nuestros corazones con la seguridad de su amor, su poder y su fidelidad. ¿Qué hábitos puedes desarrollar que mantendrán los pensamientos melancólicos al mínimo, y que harán prevalecer la alabanza a Dios y la comunión con él?
Resumen: Cuando pasamos de contemplar nuestros problemas a buscar la luz de las palabras de esperanza y vida de Dios, nuestras mentes y cuerpos son aliviados y revitalizados con la atmósfera del cielo.
CICLO DE APRENDIZAJE
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Las promesas de Dios son una fuente de esperanza y salud.
PASO 1: ¡Motiva!
La esperanza es el manantial que riega el alma, la espada que penetra nuestro desánimo, la luz que atraviesa la noche sin luna. Edificada sobre la fe en un Dios que todo lo sabe y ama a todos, que reina sin igual, la esperanza es alimentada por medio de la oración y la asociación con gente que tiene esperanza. Pablo escribió a menudo sobre la esperanza: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Cor. 15:19). “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom. 15:13). Los estudios sugieren, con apoyo empírico, que una actitud de esperanza conduce a cambios fisiológicos que mejoran el sistema inmune. Como lo muestra el siguiente incidente, los niños a menudo son líderes en la esperanza viviente.
Un hombre se acercó una tarde a un partido de béisbol juvenil. Le preguntó a un niño cómo estaba el partido. El muchacho respondió:
* Dieciocho a cero; nosotros estamos abajo. * Muchacho, –dijo el espectador– deben estar muy desanimados. * ¿Por qué deberíamos estar desanimados? –contestó el muchachito–. Nosotros ni siquiera hemos comenzado a batear”.–Roberto J. Morgan, Stories, Illustrations, and Quotes, p. 451.
En un mundo lleno de guerra, enfermedades, divorcio, violencia y odio, nunca olvides que las bases están llenas, y nuestro bateador favorito (Dios) está listo para batear. Antes de que el juego termine, ¡habremos ganado!
Actividad: Si puedes conseguir globos, llénalos con helio, átales cuerdas largas y, en cada una, ponles algún objeto que impida que se suban. En caso de que no los consigas o no sea apropiado, puedes guiar a tus alumnos a imaginar esa situación.
Considera: Analiza los objetos pesados que permitimos que impidan que la esperanza suba.
PASO 2: ¡Explora!
Solo para los maestros: Irónicamente, la Escritura está llena de desesperación o, por lo menos, de personas desesperadas: los discípulos después de la crucifixión, Jeremías por la caída de Jerusalén, Elías después de la confrontación en el monte Carmelo, David después de su adulterio, Moisés después de huir de Egipto, Adán y Eva después de la Caída. Cuando nos sentimos sin valor, sin esperanza y deprimidos, nos sentimos iguales que algunos de los mayores héroes de la fe en la historia. ¿Cómo y por qué vencieron ellos? ¿Cuál fue el secreto que les permitió triunfar? Encontrar la respuesta es el objetivo de este estudio.
Comentario de la Biblia
I. La depresión y los cuidados de esta vida (Repasa, con tu clase, Luc. 8:14).
Expectativas no realistas y metas inalcanzables pueden conducirnos fácilmente al valle de la depresión. Este estado no es una negación de la fe. Podemos tener elevadas aspiraciones y grandes sueños, mientras ellos estén implantados por Dios y no sencillamente sean el resultado de nuestro propio yo. Jesús nos aconsejó no elegir el asiento principal, sino el menos deseable. Entonces, si el Anfitrión supremo elige elevarnos a una posición más alta, se nos asegura que es el plan de Dios, no meramente nuestra atolondrada persecución de la atención o el éxito.
Un médico escribió: “Si la depresión viene hoy es porque muchas de nuestras vidas han sido vividas en lo que no es real, mucha de nuestra energía se dedicó a la persecución de metas irreales. [...]
“Podemos caer en la depresión cuando buscamos fuentes exteriores para nuestra satisfacción. Si pensamos que tener todas las ventajas materiales que poseen nuestros vecinos nos hará mejores personas, más en paz con nosotros mismos y más autoexpresivos, tristemente seremos desilusionados. Cuando llegue a la desilusión, estaremos cayendo en la depresión”.–Alexander Lowen, Depression and the Body, pp. 33, 34.
Considera: ¿De qué modo una confianza completa en un Creador/Salvador amoroso disipa muchas de las causas de la depresión? ¿Qué obstáculos para desarrollar esa completa confianza tenemos que afrontar? ¿Qué significa el dicho: “La esperanza nunca está enferma cuando la fe está sana”? ¿Cómo pasaron de la desesperación a la recuperación de su fe algunos de nuestros héroes bíblicos? ¿Cómo, al concentrarnos en las ganancias materiales y recibir la alabanza humana, somos más vulnerables de caer en la depresión?
II. ¡Siempre gozosos! (Repasa, con tu clase, 1 Tes. 5:16-18 y Prov. 17:22).
Algunos ven el vaso medio vacío. Otros lo ven medio lleno. Nosotros elegimos cómo verlo. Muchos pasaron por el Holocausto comprensiblemente amargados, mientras otros, tales como Corrie Ten Boom, se sobrepusieron a su amargura y abrazaron la gracia y la paz de Cristo. Tal vez los Evangelios describen vívidamente la crucifixión de Cristo para que nunca estemos tentados a pensar que nuestro sufrimiento terrenal es insoportable. Al ver lo que Cristo sufrió en nuestro favor –no solo el castigo físico sino, más agudamente, la separación de su Padre por nuestros pecados–, ¿por qué habríamos de desesperarnos alguna vez?
Pablo dijo: “Me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias” (2 Cor. 12:10). Él nos anima diciendo: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Cor. 10:13). Pedro añade: “Si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis” (1 Ped. 3:14). Pablo escribió: “Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera” (Rom. 8:18). Al final del mismo capítulo, nos recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios (8:31-39).
Considera: ¿Qué hicieron los héroes bíblicos de la fe para mantener una actitud gozosa frente a las dificultades, amenazas y calumnias? ¿Qué podemos hacer nosotros para mantener nuestro gozo? ¿Quién es responsable por nuestra actitud hacia la vida? ¿Por qué dos personas que afrontan circunstancias igualmente difíciles responden de maneras opuestas: algunos con desánimo y depresión, y otros con fe y esperanza?
PASO 3: ¡Aplica!
Solo para los maestros: La esperanza no es una mercadería para acumular, sino una bendición para compartir. Lee el siguiente diálogo y analiza cómo podemos ser conductos por los cuales fluya la esperanza. ¿De qué modo eso es la esencia de la evangelización?
Pablo: ¡Ella tenía solo 13 años! ¿Cómo pudo Dios hacer esto?
Mary: Era una niña hermosa. No me puedo imaginar el dolor que debes sentir. Todos la extrañaremos muchísimo.
Pablo: No es justo. Ella era todo lo que yo tenía, todo lo que me quedaba de su madre... y ahora también se fue.
Mary: Me hubiera gustado conocer a su madre. Debe haber sido una mujer maravillosa, porque Estela era una hija tan amorosa y ayudadora.
Pablo: Pero ¿por qué? ¿Puedes decirme por qué Dios tuvo que hacer esto? Cuando paso por el parque veo a otros hombres con sus esposas, jugando con dos o tres hijitos. Yo la tenía solo a ella. ¿No le tocaba a alguna otra persona?
Mary: Pablo, no sé qué decirte. Desearía...
Pablo: Odio a Dios. Lo odio. Me ha sacado a todos los que yo amaba.
Mary: (pausa) Pablo, yo también lo he odiado.
Pablo: ¿Qué? ¿Tú?... ¿Por qué?
Mary: Yo tuve un hermano. Él era brillante... Le resultaba muy fácil aprender, era un líder nato. Hace pocos años hubo protestas en nuestra ciudad. Él era uno de los organizadores. Lo mataron cuando atacaron los militares. No pude entender por qué Dios permitió eso.
Pablo: Pero ¿no vas a la iglesia? Eso no tiene sentido.
Mary: Odié a Dios durante mucho tiempo. Odié al gobierno. Odié a todos. Pero, entonces, aprendí que Dios también perdió a su Hijo. Descubrí que él lo perdió por causa de asesinos malvados. Entonces supe que él podía entender lo que yo estaba pasando. Supe que él estaba pasando esto junto conmigo.
Pablo: Pero eso no cambia nada.
Mary: (pausa) Oh, sé que es difícil verlo ahora... pero cambia. Hay un mundo mejor debido a lo que Dios perdió. Hay un futuro sin odio. Hay esperanza. Hay un lugar para renovar el amor que se interrumpió aquí.
Pablo: Desearía poder creerte.
Mary: Tal vez no es el momento... pero quizás algún día, si quieres, puedo contarte lo que cambió dentro de mí... qué fue lo que transformó mi tristeza en gozo.
Considera: ¿Cómo podría Mary haber arruinado su testimonio si hubiera saltado a defender a Dios? ¿Cómo usó Dios la dolorosa experiencia de ella para prepararla para ser de ayuda a Pablo? ¿Qué es lo que Mary probablemente le diría a Pablo la siguiente vez que se encontraran? ¿Qué le hubieras dicho tú a Pablo? ¿Cómo podrían tus dificultades pasadas haberte preparado para ayudarlo?
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: Para concluir, volvemos a nuestra ilustración inicial de los globos. Comenzamos analizando los obstáculos para la esperanza ilustrados por los objetos pesados atados a los globos.
Actividad: Ahora, corta los hilos que sostienen los objetos pesados, uno por uno, nombrando los obstáculos que los retenían, hasta que los globos estén libres para volar (y nosotros estemos libres para tener esperanza). Si usaste ilustraciones de globos, guía a tus alumnos a pensar en los obstáculos que impedían que la esperanza los llenara.
Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Maestros. Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010.
Autor:Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General). Colaboradores:Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner. Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Carlos A. Steger Traducción:Rolando A. Itin
Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.