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sábado, 16 de abril de 2011

La túnica de colores/ Lección 4, para el 23 de abril de 2011 + recursos y descargas

Sábado 16 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 29:21-30:24; 34; 37; 42:13; 1 Corintios 9:24-26.

Para memorizar: “Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores” (Gén. 37:3).

EL NÚCLEO DE TODA ESTA HISTORIA comenzó en Génesis 29, con Jacob con sus esposas y sus concubinas. Un padre, cuatro madres y una docena de hijos entre ellas: no se necesitaba ser profeta para saber de antemano cómo sería esta familia disfuncional y fría.

Cuánto mejor habría sido si Jacob hubiera seguido el ejemplo básico del Edén: un esposo y una esposa. Punto. Este era el modelo ideal para todos los hogares, para todos los tiempos.

Pero, hemos visto que Dios nos creó como seres libres, y esa libertad incluye la libertad de cometer errores. Tal vez como símbolo de los errores que cometió Jacob, la famosa “túnica de diversos colores” revela cómo un error conduce a otro y a otros, con consecuencias mucho más allá de nuestro control.

Cuánto mejor sería, entonces, cortar el pecado cuando es pimpollo, antes de que nos devore a nosotros y a quienes amamos.


EL COMIENZO DE UN DESASTRE FAMILIAR
Domingo 17 de abril

La vida, como todos sabemos, no viene en categorías o secciones separadas y distintivas. Cada cosa impacta sobre casi todo lo demás. De hecho, la teoría de Einstein de la relatividad general enseña que toda la materia del universo ejerce una atracción gravitatoria sobre el resto de la materia. Es decir, tu cuerpo ejerce una atracción gravitatoria no solo sobre tus vecinos, sino también sobre el sol y todo lo demás en el universo creado.

Por supuesto, no necesitamos una lección de física para reconocer la realidad de cómo los actos y las acciones de una persona pueden impactar radical, y aun trágicamente, en otros, e incluso en generaciones más tarde. Quiénes somos, dónde estamos, por qué estamos donde estamos: todo ha sido afectado hasta cierto punto por las acciones de otros, completamente fuera de nuestro control. De este modo, cuán cuidadosos debemos ser con respecto a las cosas que decimos y hacemos, porque ¿quién sabe qué impacto a corto o a largo plazo, para bien o para mal, tendrán nuestros actos y nuestras palabras sobre otros?

► Lee Génesis 24 y 29:21 al 30. ¿Qué clase de familia se está creando aquí? ¿Qué lección debería revelarnos acerca de cómo el seguir las costumbres del mundo, especialmente cuando van en contra de los principios de la verdad, puede conducir al desastre?

“El pecado de Jacob y la serie de sucesos que había acarreado no dejaron de ejercer su influencia para el mal, y ella produjo amargo fruto en el carácter y la vida de sus hijos. Cuando estos hijos llegaron a la virilidad, cometieron graves faltas. Las consecuencias de la poligamia se revelaron en la familia. Este terrible mal tiende a secar las fuentes mismas del amor, y su influencia debilita los vínculos más sagrados. Los celos de las varias madres habían amargado la relación familiar; los niños eran contenciosos y contrarios a la dirección, y la vida del padre fue nublada por la ansiedad y el dolor” (PP 208, 209).

► ¿Qué cosas has recibido que estaban más allá de tu control? Mucho, ¿verdad? Ahora mismo, piensa acerca de algunas decisiones importantes que estás por tomar. Pregúntate de qué modo ellas pueden impactar en otros, y si es eso lo que realmente quieres que suceda.


JOSÉ Y SUS HERMANOS
Lunes 18 de abril

La rivalidad entre los hermanos, aun en los hogares más tradicionales, puede ser suficientemente mala. Pero, en esta mezcla, se convirtió en un caldo maloliente, porque en él había ingredientes tales como odio, celos, favoritismo y orgullo, que condujeron, con el tiempo, al desastre.
Para comenzar, los hermanos de José no eran exactamente los muchachitos más dulces, ¿verdad?

► Lee Génesis 34. ¿Qué indica este capítulo acerca del carácter de los hermanos?

Además, estaba el tema de los sueños de José (Gén. 37:5-11), en los que toda la familia se inclinaba en homenaje hacia él. Si los hermanos no lo querían mucho desde el principio, estos sueños solo aumentaron su antipatía. De hecho, eso es exactamente lo que dice Génesis 37:8.
Pero, hay más todavía.

► Lee Génesis 37:2. ¿De qué modo esto solamente empeoró la relación de José con sus hermanos?

A nadie le gusta ser objeto de chismes y, no importa cuán mala fuera la conducta de sus hermanos, seguramente no apreciaron el hecho de que José los denunciara ante su padre. Aunque el texto no dice específicamente lo que estaban haciendo, considerando su conducta pasada, muy probablemente era algo que necesitaba ser atendido antes de que trajera aún más vergüenza sobre sí mismos y su familia.

Finalmente, tal vez el problema mayor era que, como dice la Biblia: “[...] amaba Israel a José más que a todos sus hijos” (Gén. 37:3). Los hermanos no eran tontos; seguramente, basados en la actitud de su padre, pudieron haber hecho, de una mala situación, una aún peor.

Por eso, por inexcusables que hayan sido los actos de los hermanos hacia José, este trasfondo nos ayuda a comprender mejor lo que los condujo a obrar así.

► Todos nosotros, hasta cierto punto, estamos atrapados en nuestras circunstancias. Suceden cosas que están fuera de nuestro control. Las preguntas deberían ser siempre para nosotros: ¿Cómo debo responder a esas circunstancias? ¿Me dominarán hasta el punto de comprometer principios o permitiré que mis principios me guíen en medio de mis circunstancias?


LA TÚNICA DE DIVERSOS COLORES
Martes 19 de abril

El mal carácter de los hermanos se destaca aún más en contraste con el carácter de José.

“Sin embargo, hubo uno de carácter muy diferente; a saber, el hijo mayor de Raquel, José, cuya rara hermosura personal no parecía sino reflejar la hermosura de su espíritu y de su corazón. Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral. Escuchaba las enseñanzas de su padre y se deleitaba en obedecer a Dios. Las cualidades que lo distinguieron más tarde en Egipto, la benignidad, la fidelidad y la veracidad, aparecían ya en su vida diaria. Habiendo muerto su madre, sus afectos se aferraron más estrechamente a su padre, y el corazón de Jacob estaba ligado a este hijo de su vejez. ‘Amaba[...] a José más que a todos sus hijos’” (PP 209).

► Lee Génesis 37:3 y 4. ¿De qué modo este acto de su padre empeoró la situación?

La costosa túnica, dada a José por un padre excesivamente cariñoso, estaba hermosamente tejida con una variedad de colores; ciertamente era más fina que cualquiera de los mantos de sus hermanos, y era de una clase que generalmente vestían personajes distinguidos. Los hermanos, sin duda, supusieron que su padre le daría todavía más honores, y que eso podría significar que él recibiera la primogenitura. Ellos fácilmente pudieron imaginar, por ello, que José recibiría la herencia mayor. Sea lo que fuere lo que el padre tuviera en mente al darle a José la túnica, aunque podría haber sido sencillamente una demostración de amor y nada más, fue un grave error, porque excitó aún más las llamas de odio por José en el corazón de sus hermanos.

En un sentido, el manto simbolizaba honores terrenales, distinción y favores temporales y, por ende, superficiales. Al escribir este incidente, Moisés puso el manto de colores en el contexto de la actitud de Jacob, que amó más a José que a los otros hijos, y eso fue el centro del problema, en el trasfondo de su odio hacia él, y a lo que el odio los llevó.

► ¿Te han dado alguna vez honores mundanos? ¿Cuán bien te sentiste en el momento? ¿Cuánto tiempo pasó hasta que la euforia, o el sentido de satisfacción, o el buen sentimiento que tuviste se desvanecieran, y el honor llegara a significar poco o nada? ¿Qué lección deberíamos obtener de eso? Ver 1 Cor. 9:24-26.


LE QUITARON LA TÚNICA
Miércoles 20 de abril

► Lee Génesis 37:12 al 25. ¿Qué contraste entre el bien y el mal se nota aquí; entre la inocencia y la traición?

No solo los hermanos de José maquinaron su muerte, también planearon por adelantado lo que le dirían a su padre. Oh, padre. Lo lamentamos mucho. Encontramos este manto. ¿Es el de José? Si es así, un animal feroz debió haberlo devorado. Es difícil imaginar cómo alguien podría estar tan lleno de odio contra su propio hermano que pudiera hacer algo así.

► Lee Génesis 37:23. ¿Qué hecho importante sucedió allí?

Lo primero que recordaron los hermanos, cuando vieron a José a la distancia, fueron sus sueños, que hacían que su odio hacia él creciera. Ahora podrían ver qué resultaría de sus sueños. Es interesante notar que el primer acto de sus hermanos, contra José, fue quitarle su manto. En el texto hebreo, resulta claro que era el tan odiado manto que el padre había hecho para él. El texto enfatiza que lo tenía “sobre sí”. Junto con todo lo demás, verlo acercarse usando esa túnica, solamente debió haber añadido más motivos a su enojo.

De este modo, vemos a los hermanos intentando deshacerse de todo lo que les provocaba tanto odio e ira. Para ellos, la túnica simbolizaba lo que ellos odiaban acerca de su hermano, tanto las cosas buenas acerca de él como las malas acerca de sí mismos. Debió haber sido con mucha alegría, regocijo y satisfacción que le quitaron el manto. Ahora, de repente, sin la hermosa ropa, que simbolizaba lo que ellos temían que fuera la superioridad de José sobre ellos, José estaba impotente ante quienes, de acuerdo con los sueños de José, un día se inclinarían ante él.

► Considera cuán irracionales fueron las acciones de los hermanos, como resultado de sus emociones. ¿Cuán a menudo permitimos que nuestras emociones nos conduzcan a realizar actos irracionales? ¿Cómo podemos aprender a guardar nuestras emociones bajo el poder de Dios y ahorrarnos así, a nosotros (y a menudo a otros también), las terribles consecuencias de hechos que se hicieron bajo arranques de emociones profundas?


“LA TÚNICA DE TU HIJO”
Jueves 21 de abril

“Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo o no” (Gén. 37:31, 32).

¿Cómo pudieron ellos, los hijos de un padre amante, caer tan bajo como para darle al padre el manto que él le había dado a su hijo, ahora manchado con sangre, y pedirle que lo identificara? Tal vez, incluso un día antes de cometer este crimen, esto ni habría entrado en sus mentes. Pero, una vez que se comienza el camino del pecado, ¿quién sabe adónde llevará?

► Lee Génesis 37:26 al 36. ¿Qué revela el lenguaje que los hermanos usaron ante el padre?

Nota que los hermanos no se referían a la “túnica de nuestro hermano”, sino a la “túnica de tu hijo”. La frialdad de ellos es asombrosa. Tal vez, era un mecanismo de defensa inconsciente para ellos, una manera de limitar, en sus propias mentes, el mal que habían cometido.

Así, el manto tuvo un lugar tanto en el comienzo como en el fin. Ese símbolo de la relación entre Jacob y José ahora estaba cubierto de sangre; un símbolo de la “muerte” de José y de toda la animosidad de ellos contra él. Sin duda, este acto “resolvió” un problema, pero solo generó una cantidad de otros. Seguramente los hermanos debieron haber sentido pena por el dolor de su padre. Seguramente, viendo lamentarse a Jacob cada día, estos hombres debieron haber luchado con la culpa y el remordimiento.

► Lee Génesis 42:13, 21 al 23 y 32; y Génesis 44:28. ¿Qué nos indican estos versículos acerca del impacto de largo alcance que los actos de los hermanos tuvieron sobre sí mismos y sobre sus familias?

Al fin, el Señor sacó algo bueno del mal que los hermanos habían hecho, pero eso difícilmente justifica lo que ellos realizaron. Por extremas que fueran sus acciones, esta historia debería recordarnos cuán rápidamente los pecados pueden cegarnos y conducirnos a cometer hechos que muy a menudo llevan a la tragedia y el sufrimiento.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 22 de abril

► Lee “El regreso a Canaán”, “José en Egipto”, y “José y sus hermanos”, Patriarcas y profetas, pp. 203-245; y el Comentario bíblico adventista, t. 1, pp. 439-444.

“José, sin sospechar lo que le sucedería, se acercó a sus hermanos con alegría de corazón, para saludarlos después de su largo y cansador viaje. Sus hermanos, rudamente, lo rechazaron. Les dijo cuál era su mensaje, pero ellos no le contestaron. José se alarmó por sus miradas airadas. [...] Lo acusaron de hipocresía. Mientras expresaban sus sentimientos envidiosos, Satanás controlaba sus mentes, y no tenían sentido de piedad ni sentimientos de amor por su hermano. Le quitaron la túnica de diversos colores que vestía, que era una muestra del amor de su padre, y que había excitado sus sentimientos de envidia” (SP 1: pp. 128, 129).

► PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Qué otras clases de “túnicas de muchos colores” existen? ¿Cuáles son las cosas del mundo que codiciamos, que más temprano o más tarde pueden fácilmente sernos quitadas y manchadas con sangre? ¿Qué clase de honores mundanales parecen significar tanto y, no obstante, al final, realmente no significan nada?

2. Piensa en el contexto de la lección de esta semana y luego lee Génesis 45:22. ¿Qué ironía se encuentra aquí?

3. José, a menudo, ha sido considerado un tipo de Cristo. Repasa la historia de José y considera qué similitudes puedes encontrar entre Cristo y José. Comparte tus respuestas con tu clase.

4. Probablemente haya pocas dudas de que los hermanos sintieron gran remordimiento por sus acciones. No sabemos qué hizo el padre con la túnica ensangrentada. Tal vez la guardó como un recuerdo de su amado hijo. Imagínate cómo se habrán sentido los hermanos cada vez que veían ese manto, que una vez fue un símbolo de su envidia, y ahora era un símbolo de su culpabilidad. ¿Cómo podemos aprender a pensar antes de actuar, y no hacer cosas precipitadamente? ¡Cuán diferente podría haber sido esta historia si los hermanos hubieran conocido al Señor, a quien servía su padre! Si los hermanos hubieran sabido cómo orar, cómo morir al yo, cómo entregarse al Señor con fe y obediencia, nada de esto habría ocurrido, y se habría evitado mucho dolor y sufrimiento. ¿Cómo podemos aprender a no caer en la misma trampa en la que cayeron estos hombres?



► RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS:

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí.
Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí.
Edición auxiliar para Maestros (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Resumen de Estudio Alternativo / Walla Walla University (pdf),
haciendo clic aquí.
Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para Pine-Knoll Publications & Sabbath School Ministries,
haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.




Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vestidos de Gracia: Vestiduras figuradas en la Biblia"

Periodo: 2° Trimestre / abril-junio de 2011
Autores: Equipo Guía de Estudio de la Biblia
Dirección general: Clifford Goldstein

Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin


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sábado, 1 de enero de 2011

La provisión divina para la ansiedad / Lección 2: para el 8 de enero de 2011 + recursos y descargas

Sábado 1 de enero

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 3:6-10; 15:1-3; Juan 14:1, 2; Mateo 6:25-34; 18:3; Filipenses 4:11, 12.

Para Memorizar: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Ped. 5:7).

LAS ESCRITURAS CONTIENEN PALABRAS tales como temor, ansiedad, angustia, irritación, espanto, y estar aterrorizado. Muchas referencias tienen que ver con las cosas por las que la gente está ansiosa o temerosa; otras, con las promesas de seguridad a quienes están temerosos o ansiosos. El mensaje “No temáis” aparece a lo largo de las Escrituras con firmeza y persistencia.

Y ¿por qué no? Después de todo, el temor y la ansiedad han formado parte de la existencia humana desde que el pecado entró en esta tierra. La ansiedad, o el temor acerca de lo que puede pasar, es una de las emociones más peligrosas para la salud mental y física. Una leyenda medieval cuenta de un viajero que, una noche, se encontró con Temor y Plaga en camino a Londres, donde ellos esperaban matar a diez mil personas. El viajero le preguntó a Plaga si él haría toda esa matanza. “Oh, no –respondió Plaga–. Yo mataré únicamente a unos pocos centenares. Mi amigo Temor matará al resto”.

Esta semana veremos cómo, gracias al poder divino, podemos tener alivio del temor y la ansiedad. La confianza en Dios y el contentamiento son factores clave para mirar el futuro con confianza.


LA PRIMERA EXPERIENCIA
Domingo 2 de enero

Lee Génesis 3:6 al 10. Es difícil identificarse con el primer encuentro de Adán y Eva con el temor, porque ninguno de nosotros puede recordar la primera vez que experimentó esta emoción. Los psicólogos del desarrollo han confirmado que los infantes, a una edad temprana, afrontan temores específicos, mayormente de tener hambre o de escuchar ruidos fuertes. Al crecer, los niños y los adolescentes pasan por una variedad de temores, tales como: el temor a los animales, a la oscuridad, a estar solos; temor a situaciones escolares, a la separación de los padres; el temor a no crecer, o a ser rechazado por sus pares. Los adultos también están sujetos a temores comunes asociados con circunstancias específicas de la vida: temor a no encontrar un cónyuge apropiado para la vida, a no encontrar el trabajo apropiado, a los ataques terroristas, a contraer una enfermedad crónica o fatal, o a ser asaltado, a morir, etc.

Elena de White declara que, después de que Adán comiera del fruto prohibido, “la idea de su pecado lo llenó de temor” y la temperatura del aire suave pareció enfriar los cuerpos de la pareja culpable. Quedaron con el “remordimiento del pecado, el temor al futuro y la desnudez del alma” (PP 40).

► Considera las siguientes promesas contra el temor y la ansiedad. Identifica el componente distintivo de cada una de ellas. Sal. 23:4; Prov. 1:33; Hag. 2:5; 1 Ped. 3:14; 1 Juan 4:18, 19.

El temor y la ansiedad son comunes, frecuentes, destructivos y dolorosos. Los síntomas comunes de la ansiedad incluyen aprehensión, preocupación, insomnio, desasosiego, tensión, dolores de cabeza, fatiga, mareos, palpitaciones, falta de aliento, transpiración, dificultad para concentrarse y un excesivo estado de alerta. La ansiedad también genera ataques de pánico. Dios desea liberarnos de estas experiencias indeseables, y nos invita a confiar en él.

► ¿Qué cosas te atemorizan mucho y por qué? ¿Cuán racional es tu temor? ¿Qué pasos prácticos puedes dar ya sea para eliminar lo que te atemoriza, o para aliviar el temor mismo?


NO TEMÁIS
Lunes 3 de enero

► Lee Génesis 15:1 al 3. ¿Cuál era la fuente del temor de Abram? ¿Qué razones válidas tenía para temer?

Dios llamó a Abram y le prometió hacer de él una gran nación. Al ver que los años pasaban y él no tenía heredero, Abram pensó en este problema, que llegó a ser su preocupación favorita. Los versículos 2 y 3 revelan el núcleo del temor de Abram: “¿Quién heredará mis posesiones? Un criado será mi heredero”. Esa actitud parece una reacción generalizada, inherente a la naturaleza humana, que es la de perpetuar algo de nosotros, algo para continuar nuestra influencia aun después de nuestra muerte.

La respuesta de Dios a la preocupación de Abram fue: “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (Gén. 15:1). El futuro de nuestra vida, y aun nuestro futuro después de nuestra muerte, está en las manos de nuestro Padre celestial. Él sabe que la libertad de la ansiedad es una de nuestras mayores necesidades, y quiere que estemos satisfechos hoy y confiados acerca del mañana.

► Busca los siguientes textos. ¿Cuáles fueron las circunstancias en las que se presenta el mensaje tranquilizador “No temas”? Deut. 31:8; 2 Crón. 20:17; Luc. 21:9; Juan 14:27.

La ansiedad se manifiesta mediante la congoja acerca de las incertidumbres. Estas incertidumbres pueden estar cercanas o lejanas en el futuro, y pueden ni siquiera suceder; pero, entretanto, existen solo en la mente. No obstante, los síntomas de la ansiedad son muy reales, tanto emocional como físicamente, y pueden ser dolorosos. No es extraño que Dios desee liberarnos de la ansiedad.

► ¿De qué modo puedes usar mejor la seguridad de Dios –“No temas”– en cualquier situación en la que te encuentres? ¿Cómo puedes recordar que, no importa lo que enfrentes, Dios es más fuerte y más grande que ese desafío, y que él te ama con un amor mayor que los temores que tienes?


LA CONFIANZA CONTRA LA ANSIEDAD
Martes 4 de enero

► Reflexiona sobre Juan 14:1 y 2. ¿Qué había sucedido antes de esta declaración de Jesús? ¿Hacia dónde dirigió el Señor sus pensamientos?

Estas palabras estimulan la confianza en el Padre y en Jesús, lo que evita angustias por el futuro. Jesús prepara un reino para sus discípulos. Por eso, no importa lo que te suceda, o cuán malas estén las cosas, te espera algo mejor. Confíen en mí y en mis promesas, dijo Jesús a ellos y a nosotros.

En consultoría, se enseña qué hacer ante la ansiedad, a relajarse, y técnicas de respiración que se pueden usar ante las crisis. Aunque esto tiene cierto éxito, confiar en uno mismo para reducir la ansiedad es aceptable, pero incompleto. La confianza propia es un paso muy pequeño. Necesitamos aprender a confiar en Dios.

► ¿Cómo compara el salmista la confianza en Dios y en los seres humanos? Sal. 118:8, 9.

Los seres humanos son inestables y caprichosos, pero Dios y sus promesas nunca cambian. Aunque dos reyes prometieron al reformador Juan Hus un viaje seguro, quebraron sus promesas, y Hus fue martirizado. El rey Carlos I envió a Thomas Wentworth, un estadista británico, un salvoconducto que decía: “Bajo la palabra de un rey no sufrirán tu vida, ni tu honor ni tu fortuna”. Poco después, el mismo rey firmó la sentencia de muerte de Wentworth.

► ¿Qué nos dice Jesús en Mateo 18:3?

La primera tarea de un niño es desarrollar confianza en su madre, o en quien lo cuide. Con esto, se sentirá bien con el mundo y con el futuro que lo aguarda: es el comienzo de la confianza. Jesús pide que nos identifiquemos con él del mismo modo, y su tierno cuidado nos tranquilizará. Eso requiere una elección consciente.

► Recuerda ocasiones en las que Dios respondió tus oraciones. ¿Cómo te ayuda, eso hoy, a aumentar tu confianza en Dios en situaciones difíciles, o si estás ansioso o preocupado?


DE AVES Y LIRIOS
Miércoles 5 de enero

► Aparte del consejo de Jesús de evitar la preocupación, ¿qué lecciones podemos obtener de este segmento del Sermón del Monte? Mat. 6:25-33.

Aquí Jesús enseña varios principios que, si se siguieran fielmente, protegerían al creyente de mucha angustia.

Mantén las cosas en perspectiva (vers. 25). Una agenda colmada puede hacernos perder de vista las cosas verdaderamente importantes. Las rutinas diarias pueden distraernos de lo que es fundamental. Dios nos dio vida. Creó nuestros cuerpos. Si tiene el poder de hacer eso, ¿no proveerá también alimento para mantener su creación? ¿No nos proveerá el vestido para cubrir nuestro cuerpo?

Recibe inspiración de las cosas sencillas de la naturaleza (vers. 26, 28-30). Los gorriones y los lirios están entre las cosas más comunes de la naturaleza. Jesús los eligió como un contraste con la complejidad de los seres humanos. Es obvio que el gorrión no se preocupa por el mañana y que los lirios no trabajan para obtener la última moda y, no obstante, están bien cuidados. “¿No hará [Dios] mucho más a vosotros?” (vers. 30).

Angustiarse es inútil y no tiene sentido (vers. 27). Examinar los problemas a fin de encontrar posibles soluciones puede ser productivo, pero afanarse no resuelve el problema, sino que magnifica el lado negativo de las cosas.

Pongan en orden sus prioridades (vers. 33). Los cristianos pueden ser arrastrados por el remolino del materialismo o por otras cosas que los distraen de lo que realmente importa en la vida; por eso, Jesús nos recuerda: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Winston Churchill declaró: “Recuerdo la historia del anciano que dijo, en su lecho de muerte, haber tenido muchos problemas en su vida que, en la mayoría de las veces, nunca sucedieron”. (www.saidwhat.co.uk)

Considera lo que te preocupa, y luego arrodíllate y ora, pidiendo a Dios que se haga cargo de todas tus preocupaciones. ¿Cuáles son aquellas acerca de las cuales puedes hacer algo para arreglarlas? ¿Cuáles son las cosas que están más allá de tu control? Esfuérzate para arreglar lo que puedas, y luego pide a Dios que te ayude a confiar en él para el resto.


UN DÍA A LA VEZ
Jueves 6 de enero

► Lee Mateo 6:34. ¿Qué nos está enseñando Jesús aquí? ¿Cómo podemos aprender a hacer lo que él dice? ¿Por qué es tan importante?

Poner en práctica el mensaje de Mateo 6:34 traería mucha paz a la gente de hoy. Jesús no nos está pidiendo que ignoremos la planificación o que seamos descuidados. Sencillamente, nos está diciendo que no nos preocupemos por lo que puede suceder, a que no usemos pensamientos del tipo “¿Qué pasaría si...?”: ¿Qué pasaría si me enfermo?” “¿Qué pasaría si pierdo mi trabajo?” “¿Qué pasaría si tuviera un accidente?” “¿Qué pasaría si muriera mi niño?” “¿Qué pasaría si alguien me atacara?”

La siguiente lista muestra las diversas preocupaciones que constituyen la ansiedad de la persona promedio. Las personas ansiosas se concentran en:

* Un 50% de eventos que nunca ocurrirán.
* Un 25% de sucesos del pasado, que no se pueden cambiar.
* Un 10% de críticas no confirmadas de otras personas.
* Un 10% acerca de la salud (mucho de ello son solo temores).
* Un 5% de problemas reales que tendrán que afrontar.

► ¿Cómo puedes obtener inspiración de la experiencia de contentamiento de Pablo? Fil. 4:11, 12.

Una de las claves para vivir un día a la vez es el contentamiento, un antídoto efectivo contra la preocupación excesiva. El contentamiento no es una actitud heredada, sino una característica adquirida. Pablo dijo: “He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre” (vers. 12, NVI). En estos momentos, en los que enfrentamos muchos problemas, hay necesidad de desarrollar un sentido de contentamiento, de satisfacción por lo que tenemos actualmente, y no preocuparnos acerca de lo que podría suceder mañana.

► Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). En términos prácticos, ¿cómo te beneficias con la seguridad de paz mental que ofrece Jesús? Comparte tu respuesta en la clase el sábado. ¿Qué pueden aprender los unos de los otros?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 7 de enero

“No es el trabajo lo que mata, sino la preocupación. La única manera de evitar la preocupación consiste en llevarle todas nuestras tribulaciones a Cristo. No contemplemos el lado oscuro de las cosas. Cultivemos la alegría de espíritu” (MCP 2:483).

“Si educamos nuestras almas para que tengan más fe, más amor, mayor paciencia, una confianza más perfecta en nuestro Padre celestial, tendremos más paz y felicidad a medida que enfrentemos los conflictos de esta vida. El Señor no se agrada de que nos irritemos y preocupemos, lejos de los brazos de Jesús. Él es la única fuente de toda gracia, el cumplimiento de cada promesa, la realización de toda bendición. [...] Si no fuera por Jesús, nuestro peregrinaje realmente sería solitario. Él nos dice: “No os dejaré huérfanos” (Juan 14:18). Apreciemos estas palabras, creamos en sus promesas, repitámoslas cada día, meditemos en ellas durante la noche, y seamos felices” (MCP 2:485).

Preguntas para Dialogar:

1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final de la sección del jueves.

2. Algunos, sin una razón inediata y real para estar preocupados, temen sufrir y morir; otros realmente experimentan una enfermedad debilitadora o terminal que probablemente los hará morir. Otros tal vez enfrenten realmente una situación que amenaza su vida. ¿Cómo podemos consolar a las personas que están en las circunstancias señaladas?

3. Jacob tuvo “gran temor, y se angustió” (Gén. 32:7) al prepararse para encontrarse con Esaú. Los hermanos de José estaban “turbados” (Gén. 45:3) cuando José reveló su verdadera identidad. Analicen maneras aceptables para afrontar los temores que se producen por nuestros actos malos. ¿Hay alguna diferencia al tratar los temores que nos hemos acarreado por nuestras acciones equivocadas? Si es así, ¿cuál es la diferencia?

4. Job afirmó: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job. 3:25). ¿Pueden nuestros temores llegar a ser reales por efecto de una “profecía de autocumplimiento”? En otras palabras, ¿puede una preocupación constante acerca de algo que puede suceder producir lo que se teme? Analicen la situación.

5. Piensen en todas las cosas por las que se han preocupado y que nunca sucedieron. ¿Qué lecciones puedes obtener de estas experiencias que, idealmente, te deberían ayudar ahora a preocuparte menos acerca del futuro?





► RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS:

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí.
Edición auxiliar para Maestros (pdf), haciendo clic aquí.
Resumen de Estudio Alternativo / Walla Walla University (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.


Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.



Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas"

Periodo: Trimestre 1 / enero-marzo de 2011
Autor: Dr. Julián Melgosa, es decano de la Escuela de Educación y Psicología de la Universidad de Walla Walla, Estado de Washington, Estados Unidos. Autor de los libros "Para Adolescentes y Padres", "¡Sin Estrés!" y "Para la Pareja"

Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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sábado, 25 de diciembre de 2010

Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas. Por Julián Melgosa

Introducción a Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática / Enero-Marzo 2011
Como seres humanos, somos los más racionales de todos los seres creados del mundo. Por maravillosos que sean, los perros, las ranas, las orugas y los asnos no tienen nuestra capacidad de razonar.

No obstante, aun con todas nuestras capacidades de lógica y racionalidad, también somos seres emocionales. Se podría alegar, justificadamente, que las emociones rigen nuestra vida más de lo que la razón lo hace, o podría hacerlo.

Las emociones son buenas; sin ellas, apenas seríamos humanos. (¿Qué clase de persona no conoce el amor, la compasión, la simpatía, el temor o la tristeza?) Los robots son capaces de actuar sin emociones; nosotros jamás podríamos hacerlo.

Por supuesto, viviendo en un mundo de pecado, nuestras emociones a menudo nos generan gran dolor. La enfermedad, la guerra, la pobreza, los desastres naturales, la inseguridad económica, los problemas de familia ¿cómo no podrían causar temor, tristeza y pena, que nos son tan familiares?

Consideren, además, ¡las reacciones emocionales que suscitó nuestro mundo en Jesús! “Jesús lloró” (Juan 11:35). “Entonces [Jesús], mirándolos alrededor con enojo” (Mar. 3:5). Jesús dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mar. 14:34). “Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió” (Juan 11:33). “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto” (Isa. 53:3).

En Hebreos se expresa bien esta increíble verdad acerca de nuestro Señor: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb. 4:15). Esos son los sentimientos de nuestras debilidades y, como todos sabemos, estos pueden ser muy malos.

Tristeza, dolor, pena… no están equivocados, no son pecaminosos. No mostramos falta de fe o de confianza cuando respondemos a los trastornos de la vida con tales emociones. Después de todo, Jesús respondió con emociones.Hoy, estamos separados por miles de años del “árbol de la vida” (Gén. 2:9). Nuestro ADN se ha debilitado. Somos mercadería dañada y, en oposición a los mitos de la evolución, solo estamos empeorando.

No es extraño, entonces, que el pecado también haya cobrado su tributo sobre nuestra salud emocional. Muy a menudo, en vez de controlar nuestras emociones, ellas nos controlan a nosotros, aun hasta el punto de impulsarnos a tomar decisiones radicalmente equivocadas, que nos producen todavía más dolor y pena. Afortunadamente, no siempre debe ser así. El Señor tiene algo mejor para nosotros.

Las lecciones de este trimestre consideran las emociones humanas y nos presentan principios bíblicos acerca de la manera en que podemos comprender nuestras emociones y buscar el poder de Dios para ponerlas bajo su amante soberanía. Consideraremos personajes bíblicos, concentrándonos en sus reacciones emocionales a lo que les sucedía, cosas buenas o malas, y nos haremos esta importante pregunta: ¿Qué podemos aprender de sus experiencias que nos pueda ayudar con las nuestras?

Por supuesto, algunas personas –especialmente aquellos cuyos problemas emocionales son causados por problemas físicos, tales como un desequilibrio químico– necesitan ayuda profesional cuando está disponible, aunque en ninguna situación deberíamos limitar el potencial de Dios de traer salud a la vida de cualquier persona.

Es nuestra oración que las lecciones de este trimestre, en el contexto de comprender nuestras emociones, nos ayuden a buscar al Señor, quien nos ha otorgado la mayor emoción de todas: el amor. Finalmente, sin importar nuestros altibajos emocionales, que podamos aprender a solazarnos en ese amor, especialmente cuando estemos “abajo” y, entonces, que por la gracia de Dios reflejemos ese amor a otros. Porque, al fin, no importa cuáles sean nuestras tristezas, “el amor nunca deja de ser” (1 Cor. 13:8).




Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Jesús Lloró: La Biblia y las emociones humanas"

Periodo: Trimestre 1 / enero-marzo de 2011

Autor:
Dr. Julián Melgosa, es decano de la Escuela de Educación y Psicología de la Universidad de Walla Walla, Estado de Washington, Estados Unidos.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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miércoles, 3 de marzo de 2010

Lección 10: El fruto del Espíritu es templanza / Comentario de Doug Batchelor



Comentario a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 27 de febrero de 2010

Lección 10: El fruto del Espíritu es Templanza / Para el 6 de marzo de 2010


Sábado 27 de febrero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Jueces 13 al 16; 1 Corintios 9:24-27; Filipenses 4:8; Colosenses 3:1-10; Hebreos 12:1, 2; 1 Juan 2:15, 16.

Para Memorizar: “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor. 9:27).

Aunque la templanza (a veces traducido como “dominio propio”) es el último fruto del Espíritu en la lista de Pablo en Gálatas 5:22 y 23, no por eso es el menor. Bien podría haber sido el primero, porque desempeña un papel importante en la maduración del fruto del Espíritu. Podría haberse dicho que el dominio propio o templanza es el cemento que mantiene unidas todas las otras cualidades.

Como todo otro fruto del Espíritu, la templanza es un don de la gracia. Ha sido llamada “la gracia disciplinada”: gracia porque es gratuito, disciplinada porque hay algo que tenemos que hacer.

El dominio propio o templanza puede sonar negativo, pero es una parte integral de la gracia misma. Si no nos controlamos a nosotros mismos –nuestros sentimientos, nuestros apetitos, nuestros impulsos–, entonces ellos nos controlan a nosotros. Por lo tanto, o es dominio propio bajo la gracia y el poder del Espíritu Santo, o es ser controlado por otro alguna persona o cosa. En última instancia, nosotros decidimos.


La paradoja del dominio propio (Fil. 2:12, 13).
Domingo 28 de febrero

Los sinónimos de templanza incluyen el dominio propio, la autodisciplina, la fortaleza de la mente, y el poder de la voluntad. Este fruto del Espíritu abarca mucho más que refrenar a los cristianos de hacer lo que está prohibido, sino que incluye capacitarse para hacer lo que es bueno.

Primera de Juan 2:15 y 16 nos amonesta a mantenernos alejados de tres deseos negativos. ¿Cuáles son? Pero ¿cómo se manifestarán en nuestras vidas si no somos cuidadosos?

Filipenses 4:8 enumera lo que debería ser el foco de la vida cristiana. ¿Cuáles son estas cosas? Hacer lo que Pablo dice aquí, ¿cómo nos protegerá de los peligros enumerados en 1 Juan 2:15, 16?

En la vida cristiana hay cosas que debemos hacer y otras que no debemos hacer. Hay una lucha constante contra el yo, contra la carne, contra los caminos del mundo. En Romanos 7:15 al 18, Pablo habla acerca de la lucha entre lo que él sabe que debe hacer y lo que él está tentado a hacer. Sin embargo, en Romanos 8:1, nos da la respuesta: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

Él anima a caminar en el Espíritu. Una vida sin el Espíritu no puede, por sí misma, desarrollar el fruto del Espíritu. Aunque tenemos la voluntad, Pablo dice que no tenemos el poder. La respuesta al dilema del capítulo 7 no es cuándo podemos vencer sino cómo. Y el cómo se encuentra por medio de la fe en Jesús. Nos entregamos a Jesús, reclamamos su justicia, y ya no estamos condenados; nos rendimos a él y escogemos andar en el Espíritu; elegimos seguir su voluntad reclamando el cumplimiento de sus promesas de victoria. La clave es aferrarse a sus promesas; de allí viene el poder. No podemos hacerlo solos. Tenemos que hacer la elección consciente de vencer en su nombre. La lucha es tanto vertical (buscar su poder por la fe) como horizontal (batallar contra los clamores de la carne). Necesitamos hacer ambas cosas.



José y los resultados inmediatos de la justicia.
Lunes 1 de marzo

Traicionado por su propia familia y vendido como esclavo, José tenía muy buenas razones para dudar del amor, del cuidado, y aun de la existencia del Dios que había aprendido desde la niñez. Sin embargo, eso no es lo que hizo.

Lee Génesis 39:7 al 20. En estos versículos, ¿dónde encontramos la clave del porqué José actuó como lo hizo?

¿De qué modo fue “recompensado” José por rehusarse a ceder a la tentación? Gén. 39:20. Fue falsamente acusado y arrojado a la prisión.

Este es un punto importante para recordar. ¿Podemos esperar que nuestra determinación de hacer lo que es correcto, sin importar cuál sea el costo, significará que las cosas saldrán bien para nosotros a corto plazo? ¿Qué diremos de las personas que perdieron sus trabajos, sus cónyuges, sus familias, en realidad aun sus vidas, porque rehusaron entrar en componendas con el pecado? Tenemos ejemplos de esto en la Biblia y, tal vez, tú conozcas personas que han pasado por algo similar. O tal vez, tú mismo atravesaste por esto. Al final, si José hubiese pasado el resto de su vida pudriéndose en la cárcel, ¿crees que, de todos modos, hizo lo correcto?

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gál. 6:8). ¿Qué nos está diciendo este texto? ¿Qué cosas se ponen en contraste? ¿Qué es lo que está en juego? ¿Por qué, entonces, el problema es de la máxima importancia? ¿De qué modo lo que escribe Pablo aquí nos ayuda a comprender por qué, no importa cuáles sean los resultados inmediatos, José hizo lo correcto?


Sansón y los frutos del fracaso.
Martes 2 de marzo

En Jueces 13 al 16, la Biblia registra la historia de Sansón. Lee estos capítulos (en la medida que lo permita el tiempo), recordando la idea del dominio propio y la temperancia. Hay muchas lecciones que podemos aprender de su ejemplo. Cuán trágico es que con tantos dones y tantas posibilidades se desviara tan fácilmente.

“En su peligro, Sansón dispuso de la misma fuente de fortaleza que tuvo José. Pudo elegir a voluntad lo correcto o lo erróneo; pero en vez de aferrarse de la fortaleza de Dios permitió que las indómitas pasiones de su naturaleza ejercieran un dominio pleno. Las facultades de razonamiento se pervirtieron, se corrompió su moral. Dios había llamado a Sansón a un cargo de gran responsabilidad, honra y utilidad, pero primero debía aprender a gobernar mediante el aprendizaje previo de la obediencia a las leyes de Dios. José era un ser moral libre. El bien y el mal estaban delante de él. Podía elegir el sendero de la pureza, la santidad y la honra, o la senda de la inmoralidad y la degradación. Eligió el camino correcto, y Dios lo aprobó. Sansón, ante tentaciones similares que él mismo había buscado, dio rienda suelta a la pasión. Encontró que la senda en que había entrado terminaba en vergüenza, desastre y muerte. ¡Qué contraste con la historia de José!”.–“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 2:1001).

Lee Jueces 13:24, 25. Considerando lo que sabemos de Sansón, ¿qué mensaje y advertencia importantes se encuentran en este pasaje?

A pesar de su potencial, Sansón permitió que sus pasiones vencieran todo lo bueno que tenía. ¿Quién no ha luchado con la realidad de este conflicto? La Gran Controversia no es solo un símbolo; describe la batalla entre Cristo y Satanás, no como un conflicto cósmico en el cielo, sino también en cada ser humano. Aunque Cristo preparó el camino para que todos compartieran su victoria, la batalla por nuestro corazón y nuestra carne se desarrolla, en realidad, en nuestro corazón y nuestra carne. Es cierto, Cristo ganó todo por nosotros. Pero constantemente tenemos que escoger reclamar su victoria y, por las elecciones que hacemos, estamos decidiendo por un bando u otro en la Gran Controversia.

¿Cómo estás experimentando la realidad del gran conflicto en tu propio corazón y tu propia carne? ¿Qué elecciones estás haciendo? ¿Cómo te muestran estas elecciones de qué lado, realmente, estás?


La larga carrera de Pablo.
Miércoles 3 de marzo

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor. 9:24-27).

Lee cuidadosamente y con oración las palabras de Pablo a los corintios, copiadas arriba. Nota cuánto habla acerca de sí mismo y sus luchas. Debería sernos de consuelo ver que aun un fiel cristiano como Pablo, uno de los verdaderos gigantes de la fe, tuvo que luchar con el yo, con el pecado, con la carne. No estamos solos en nuestra batalla. El cielo estará lleno de personas que conocieron los clamores de la carne.

Sobre la base de los textos copiados arriba, responde a las siguientes preguntas:

1. ¿Qué analogía usa Pablo para ayudarnos a comprender la batalla con el yo y el pecado, que todos tenemos? ¿Cuáles son las diferencias vitales, sin embargo, entre la analogía y la realidad a la que Pablo se está refiriendo?

2. ¿Cuánta confianza tenía Pablo con respecto a la carrera en la que se encontraba? ¿De dónde provenía su confianza? ¿Por qué deberíamos tener la misma confianza?

3. Aunque Pablo muestra confianza, él también es consciente de la posibilidad del fracaso. ¿Cómo lo describe él, y cuál es la solución que da? ¿De qué manera su respuesta coincide con el tema de esta semana?


Cómo crecer en dominio propio.
Jueves 4 de marzo

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1). Pablo aquí usa otra vez la analogía de la carrera. ¿Cuáles son algunos de los “pesos” que encuentras que te frenan?

Lee Colosenses 3:1 al 10. Estos versículos nos dan reglas para una vida santa como personas nuevas en Cristo. De estos versículos aprendemos varias cosas importantes que debemos hacer para crecer en el dominio propio de nuestras vidas. ¿Qué encuentras enumerado allí, y cómo puedes aplicarlos a tu propia vida de manera que te ayude a obtener la victoria sobre el pecado que nos estorba tan fácilmente?

Cada habilidad debe ser practicada. El dominio propio no aparece en un día. Viene con aciertos y errores, con éxitos y fracasos, al tratar de practicarlo día tras día. “Pelea la buena batalla de la fe” (1 Tim. 6:12); “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Fil. 3:12).

No te pongas constantemente en lugares donde se prueben tus debilidades, donde tus impulsos más difíciles de controlar estarán en la línea de fuego de la tentación. Debemos evitar aun la apariencia del mal (1 Tes. 5:22). “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Rom. 13:14).

¿Cuáles son algunas áreas de tu vida en las que definidamente te está faltando dominio propio? ¿Por qué a veces es más fácil ganar la “victoria” sobre comer un postre que ganar la victoria sobre un espíritu de amargura y resentimiento? ¿Qué cambios puedes hacer que te ayudarán a tener más dominio propio?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 5 de marzo

Lee en Patriarcas y profetas, el capítulo “Sansón”, pp. 603 a 613.

“La promesa que Dios hizo a Manoa se cumplió a su debido tiempo con el nacimiento de un hijo, que fue llamado Sansón. A medida que el niño crecía, se hacía evidente que poseía extraordinaria fuerza física. Sin embargo, como bien lo sabían Sansón y sus padres, esta fuerza no dependía de sus firmes músculos, sino de su condición de nazareo, simbolizada por su pelo largo.

“Si Sansón hubiera obedecido los mandamientos divinos tan fielmente como sus padres, habría sido su destino más noble y más feliz. Pero sus relaciones con los idólatras lo corrompieron. Como la ciudad de Sora estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnat conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: ‘Esta agradó a mis ojos’. Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó” (PP 606).

Preguntas Para Dialogar:

1. G. Gordon Liddy fue uno de los conspiradores de Watergate. Liddy terminó en la cárcel por este escándalo, que sacudió en los Estados Unidos en la década de 1970. Una vez, Liddy invitó a una señorita a un restaurante para una actividad criminal. Durante la conversación, ella le preguntó cómo podía saber que él no la entregaría si fuera descubierto. A fin de probarle su dominio propio, Liddy puso su dedo sobre una vela encendida en la mesa, y lo sostuvo allí hasta que su carne comenzó a quemarse. Quería mostrarle a la señorita su autocontrol. ¿De qué modo esta clase de dominio propio se compara con el fruto del Espíritu que consideramos esta semana? ¿Hay algo noble y valioso en esta clase de auto control? El dominio propio y la autodisciplina ¿son siempre buenos?

2. ¿De qué maneras el dominio propio puede llegar a ser un medio para el fanatismo? ¿Cómo podemos evitar hacer del dominio propio una forma de legalismo?

3. ¿Conoces a alguien que está sufriendo por causa de exhibir dominio propio como José y por eso está enfrentando algunas consecuencias difíciles? ¿Cómo pueden ustedes, como clase o como individuos, ayudar a esta persona a pasar esos momentos difíciles?



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 10: El fruto del Espíritu es Templanza / Notas de Elena G. de White.


Sábado 27 de febrero.

Todos corren en la carrera, pero uno solo gana el premio. Los demás que van en busca de la perecedera corona de laurel, están condenados al fracaso, no importa cuán cabal sea su preparación ni cuán fervientes y decididos sean sus esfuerzos. La carrera cristiana es diferente; ninguna que corra con fervor y perseverancia, fracasará. La carrera no es solamente para los valientes, ni la batalla para los fuertes. El santo más débil así como el más fuerte pueden ganar la corona de gloria inmortal, si están dispuestos a experimentar privaciones y pérdidas por amor de Cristo. El apóstol hace referencia al cuidado y la diligencia que se requería para asegurarse la victoria en esos antiguos juegos, y exhorta a todos los que comienzan la carrera cristiana a hacerlo con toda diligencia para asegurarse el éxito, a fin de recibir la corona de gloria que el Juez justo dará a todos los que se mantengan fieles hasta el fin de la carrera: "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Corintios 9:26, 27) (Review and Herald, octubre 18, 1881).


La paradoja del dominio propio (Fil. 2:12, 13).
Domingo 28 de febrero

Todo el que desee participar de la naturaleza divina tenga en cuenta el hecho de que debe huir de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia. Debe haber una lucha constante y diligente del alma contra las impías imaginaciones de la mente. Es necesaria una firme resistencia ante la tentación de pecar en pensamiento o acción. Se debe guardar el alma de toda mancha mediante la fe en aquel que es poderoso para guardarnos sin caída. Debiéramos meditar en las Escrituras, pensando sobria y sinceramente en las cosas que atañen a nuestra salvación eterna. La misericordia infinita y el amor de Jesús, el sacrificio hecho por nosotros, demandan nuestra reflexión más seria y solemne. Deberíamos espaciarnos en el carácter de nuestro amado Redentor e Intercesor. Debiéramos tratar de comprender el significado del plan de salvación. Tendríamos que meditar en la misión de aquel que vino para salvar a su pueblo de sus pecados. Al contemplar constantemente los temas celestiales, se fortalecerán nuestra fe y nuestro amor. Serán más inteligentes y fervientes. Habrá una confianza más constante en Jesús, y tendremos una experiencia diaria y viviente en cuanto a la voluntad y el poder de Cristo para salvar hasta lo sumo a todo el que se allega a Dios por medio de él (Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1163).

La Palabra de Dios presenta claramente ante nosotros la verdad de que nuestra naturaleza física entrará en conflicto con la espiritual. El apóstol nos encarga que nos abstengamos de los placeres carnales que guerrean contra el alma. Cada apetito pervertido es una pasión guerrera. La indulgencia ante los apetitos que perjudican la fuerza física es la causa de las enfermedades del alma. Las pasiones que menciona el apóstol no se limitan solamente a la violación del séptimo mandamiento, sino a toda indulgencia en el gusto que menoscabe el vigor físico, la cual se convierte en una pasión que causa conflictos. El apóstol declara que el que desee obtener victorias y alcanzar objetivos más altos "de todo se abstiene" (1 Corintios 9:25). La temperancia en la comida y la bebida, así como el ejercicio de la temperancia en cualquier otro aspecto, es esencial si queremos vencer como Cristo venció. Dios nos ha dado luz, no para que la tratemos con indiferencia, sino para que sea nuestra guía y ayuda (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 212, 213).

Al referirse a estas carreras como figura de la lucha cristiana, Pablo recalcó la preparación necesaria para el éxito de los contendientes en la carrera: la disciplina preliminar, el régimen alimenticio abstemio, la necesidad de temperancia. "Y todo aquel que lucha -declaró de todo se abstiene". Los corredores renunciaban a toda complacencia que tendería a debilitar las facultades físicas, y mediante severa y continua disciplina, desarrollaban la fuerza y resistencia de sus músculos, para que cuando llegase el día del torneo, pudieran exigir el mayor rendimiento a sus facultades. ¡Cuánto más importante es que el cristiano, cuyos intereses eternos están en juego, sujete sus apetitos y pasiones a la razón y a la voluntad de Dios! (Los hechos de los apóstoles, p. 250).


José y los resultados inmediatos de la justicia.
Lunes 1 de marzo

Recuerde que su experiencia no es la primera de su índole. ¿Recuerda las historias de José y Daniel? El Señor no impidió las maquinaciones de hombres impíos; pero hizo que sus artimañas obraran para el bien de aquellos que, en medio de la prueba y el conflicto, mantuvieron su fe y lealtad.

El fuego del horno no tiene como propósito destruir, sino refinar, ennoblecer y santificar. Sin la prueba no sentiríamos tan hondamente nuestra necesidad de Dios y de su ayuda; y nos tornaríamos orgullosos y autosuficientes. En las pruebas que encara, yo veo evidencia de que el Señor vela por usted y que se propone atraerlo hacia él. No son los sanos sino los heridos los que necesitan un médico; aquellos que se ven presionados más allá de lo que pueden aguantar son los que necesitan un ayudador. Acuda a la fortaleza. Aprenda la valiosa lección: "Venid a mí, todos los que estáis trabajos y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (S. Mateo 11:28-30) (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 135, 136).

José camino con Dios. No permitió que se lo desviara de la senda de la justicia para desobedecer la ley de Dios ni con halagos ni con amenazas. Su dominio propio y su paciencia en la adversidad, y su inalterable fidelidad, han quedado registrados para beneficio de todos los que habrían de vivir más tarde sobre la tierra. Cuando sus hermanos reconocieron su pecado en su presencia, los perdonó ampliamente y manifestó mediante sus actos generosos y amantes que no albergaba resentimiento por la forma cruel como lo habían tratado previamente (La historia de la redención, p. 105).

El Señor no permitió que José fuera solo a Egipto. Los ángeles prepararon el camino para la recepción que allí se le iba a dar... Cuando se lo tentó para que se desviara de la senda recta, para que violara la ley de Dios y traicionara a su amo, resistió firmemente y dio evidencias del poder elevador del temor de Dios en la respuesta que dio a la esposa de su señor. Después de referirse a la gran confianza de éste, y al hecho de que le había confiado todo lo que tenía, exclamó: "¿Cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?". Nadie lograría que se desviara de la senda de la justicia para que pisoteara la ley de Dios ni con halagos ni con amenazas.
Cuando se lo acusó falsamente de haber cometido un nefando crimen, no se hundió en la desesperación. Consciente de su inocencia y su justicia continuó confiando en Dios. Y el Señor, que lo había sostenido hasta ese momento, no lo abandonó. fue aherrojado y lanzado a una lóbrega celda. Pero el Señor convirtió en bendición incluso esa desgracia. suscitó la simpatía del encargado de la prisión, y pronto Josué estuvo a cargo de todos los presos.

Aquí tenemos un ejemplo para todas las generaciones de creyentes que habrían de vivir sobre la tierra. Aunque estén expuestos a la tentación debieran saber que hay una defensa al alcance de la mano, y que si finalmente no reciben protección será por su propia culpa. Dios será un pronto auxilio y su Espíritu será un escudo. Aunque estén rodeados de las más terribles tentaciones hay una fuente de fortaleza a la cual pueden recurrir para resistirlas.

¡Cuán tremendo fue el embate que se lanzó contra la naturaleza moral de José! Provino de alguien que ejercía influencia, de una persona bien preparada para desviarlo. No obstante, con cuánta prontitud y firmeza resistió. Sufrió por causa de su virtud y su integridad, porque la que quería desviarlo se vengó de la integridad que no pudo derrotar, y gracias a su influencia lo envió a prisión, acusándolo falsamente de un delito que no había cometido. José sufrió entonces porque no quiso claudicar. Había puesto su reputación y sus intereses en las manos de Dios. Y aunque se permitió que fuera afligido por cierto tiempo para prepararlo con el fin de que ocupara un puesto importante, el Señor protegió esa reputación que había sido ensombrecida por una malvada acusadora, y más tarde, a su debido tiempo, permitió que aquella resplandeciera. Dios usó incluso la prisión como un camino que lo conduciría a su elevación. La virtud proporcionará a su debido tiempo su propia recompensa. El escudo que protegía el corazón de este joven era el temor de Dios, que lo indujo a ser fiel y justo con su amo, y leal a su Señor (La historia de la redención, pp. 103-105).


Sansón y los frutos del fracaso.
Martes 2 de marzo

La promesa de Dios de que por medio de Sansón comenzaría "a salvar a Israel de manos de los filisteos" se cumplió; pero ¡cuán sombría y terrible es la historia de esa vida que habría podido alabar a Dios y dar gloria a la nación! Si Sansón hubiera sido fiel a su vocación divina, se le habría honrado y ensalzado, y el propósito de Dios se habría cumplido. Pero él cedió a la tentación y no fue fiel a su cometido, y su misión se cumplió en la derrota, la servidumbre y la muerte.

Físicamente, fue Sansón el hombre más fuerte de la tierra; pero en lo que respecta al dominio de sí mismo, la integridad y la firmeza, fue uno de los más débiles. Muchos consideran erróneamente las pasiones fuertes como equivalentes de un carácter fuerte; pero lo cierto es que el que se deja dominar por sus pasiones es un hombre débil. La verdadera grandeza de un hombre se mide por el poder de las emociones que él domina, y no por las que le dominan a él.

El cuidado providencial de Dios había asistido a Sansón, para que pudiera prepararse y realizar la obra para la cual había sido llamado. Al principio mismo de la vida se vio rodeado de condiciones favorables para el desarrollo de su fuerza física, vigor intelectual y pureza moral. Pero bajo la influencia de amistades y relaciones impías, abandonó aquella confianza en Dios que es la única seguridad del hombre, y fue arrebatado por la marea del mal. Los que mientras cumplen su deber son sometidos a pruebas pueden tener la seguridad de que Dios los guardará; pero si los hombres se colocan voluntariamente bajo el poder de la tentación, caerán tarde o temprano.

Aquellos mismos a quienes Dios quiere usar como sus instrumentos para una obra especial son los que con todo su poder Satanás procura extraviar. Nos ataca en nuestros puntos débiles y obra por medio de los defectos de nuestro carácter para obtener el dominio de todo nuestro ser, pues sabe que si conservamos estos defectos él tendrá éxito. Pero nadie necesita ser vencido. No se le deja solo al hombre para que venza el poder del mal mediante sus débiles esfuerzos. Hay ayuda puesta a su disposición, y ella será dada a toda alma que realmente la desee (Conflicto y valor, p. 132).


La larga carrera de Pablo.
Miércoles 3 de marzo

Si los hombres, sin tener un objetivo más alto que el de una corona perecedera como recompensa de su ambición, se sometían a la temperancia en todas las cosas, ¡cuánto más deben estar dispuestos a practicar la negación de sí mismos aquellos que profesan estar buscando no sólo una corona de gloria inmortal, sino una vida que ha de durar tanto como el trono de Dios, y riquezas eternas, honores imperecederos y un permanente peso de gloria!

¿No debieran los estímulos presentados ante los que corren la carrera cristiana, inducirles a practicar la negación de sí mismos y la temperancia en todas las cosas a fin de que puedan mantener sujetas sus propensiones animales, herir el cuerpo, y controlar el apetito y las pasiones carnales? Entonces podrán ser participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado a la corrupción que está en el mundo por medio de la concupiscencia (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 98, 99).

Los años de abnegación, de privaciones, de pruebas, de aflicciones y persecuciones que soportó Pablo, los llamaba él algo momentáneo. Las cosas del tiempo presente no eran consideradas dignas de mención al compararlas con el eterno peso de gloria que le aguardaba cuando hubiera terminado la lucha. Esas mismas aflicciones eran los operarios de Dios, dispuestas para la perfección del carácter cristiano. Cualesquiera sean las circunstancias del cristiano; no importa cuán oscuros y misteriosos sean los caminos de la providencia; no importa cuán grandes sus privaciones y sufrimientos, él puede apartar de tales cosas su mirada dirigiéndola a lo invisible y eterno. Tiene la bendita seguridad de que todas las cosas le ayudan para su bien...

El Espíritu Santo iluminaba el alma de Pablo con luz del cielo, y él estaba seguro de que tenía una participación en la posesión comprada, reservada para los fieles. El lenguaje de Pablo era vigoroso. No podía encontrar palabras de suficiente fuerza para expresar la excelencia de esa gloria, ese honor y esa inmortalidad que recibirán los creyentes cuando Cristo venga. En comparación con la escena en que se posaban los ojos de su mente, todas las aflicciones temporales sólo eran momentáneas, leves aflicciones, indignas de consideración. Vistas a la luz de la cruz, las cosas de esta vida eran vanidad y vacuidad. la gloria que le aguardaba era sustancial, ponderable, durable, más allá de lo que podía expresar el lenguaje (Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1099, 1100).


Cómo crecer en dominio propio.
Jueves 4 de marzo

A menos que la Palabra sagrada sea realmente apreciada, no se la obedecerá como si fuera un seguro y precioso libro de texto. Se debe luchar contra cada pecado dominante hasta que sea vencido. En la medida en que el ser humano pecador obra su propia salvación con temor y temblor, el Señor le ayudará en sus esfuerzos; pero Dios no obrará sin la cooperación humana. El pecador debe poner todo su esfuerzo y poder, y a la vez debe capacitarse colocándose como un estudiante voluntario en la escuela de Cristo. Y mientras acepta la gracia que se le ofrece gratuitamente, la presencia de Cristo en el pensamiento y el corazón le darán la capacidad de decisión para dejar a un lado todo pecado, a fin de que el corazón se llene de Dios y de su amor...

Son pocos los que se dan cuenta de las terribles características del pecado y de la enormidad de la ruina que ha resultado de la transgresión a las leyes de Dios. Al examinar el maravilloso plan de redimir al pecador y restaurar en él la imagen moral de Dios, se llega a comprender que el único medio para librar al ser humano fue la inigualable condescendencia, el amor y la abnegación del Hijo de Dios. Solamente él tenía la fortaleza para batallar contra el adversario de Dios y del ser humano. Como nuestro sustituto y garantía, ahora nos da poder a todos los que por la fe llegarán a ser victoriosos en su nombre y mediante sus méritos.

En la cruz del Calvario podemos ver lo que le ha costado al Hijo de Dios brindar salvación para la raza caída. Y así como su sacrificio fue completo, también debe ser completa la restauración del ser humano y su limpieza del pecado. La ley de Dios nos ha sido dada para que gobierne nuestra conducta; ningún acto contra ella será excusado; ninguna injusticia escapará a la condenación. El conocimiento de la ley condenaría al pecador y le quitaría cualquier esperanza de su pecho si no fuera porque puede ver a Jesús como su sustituto y garantía, listo para perdonar sus transgresiones y pecados. La vida de Cristo es un perfecto cumplimiento de cada precepto de la ley. Y cuando el alma arrepentida y obediente, por la fe en Cristo, trata de obedecer los Diez Mandamientos de acuerdo a su mejor conocimiento, la perfección de la vida de Cristo le es imputada para cubrir sus transgresiones (Fundamental of Christian Education, pp. 134, 135).

Dios honrará y sostendrá al alma que con todo su corazón y con fervor desea caminar delante de él con la perfección de la gracia de Cristo. Nunca olvidará ni abandonará al que humildemente le sigue. Obrará en el corazón de los que le reciben, haciéndolos puros y santos, y capacitándolos para ser colaboradores juntamente con él. Con una percepción santificada apreciarán la fuerza de sus promesas y se apropiarán de ellas. No lo harán porque se sentirán dignos de ellas, sino porque por su fe viviente recibirán los beneficios del sacrificio de Cristo y serán revestidos de su manto de justicia (Signs of the times, junio 3, 1903).


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 5 de marzo

Sansón (capitulo 54). Patriarcas y Profetas / Elena G. de White

EN MEDIO de la apostasía reinante, los fieles adoradores de Dios continuaban implorándole que libertase a Israel. Aunque aparentemente sus súplicas no recibían contestación, aunque año tras año el poder del opresor se iba agravando sobre la tierra, la providencia de Dios preparaba un auxilio para ellos. Ya en los primeros años de la opresión filistea nació un niño por medio del cual Dios quería humillar el poderío de esos enemigos poderosos.

En el linde de la región montañosa que dominaba las llanuras filisteas, estaba la pequeña ciudad de Sora. Allí moraba la familia de Manoa, de la tribu de Dan, una de las pocas casas que, en medio de la deslealtad que prevalecía, habían permanecido fieles a Dios. A la mujer estéril de Manoa se le apareció "el ángel del Señor" y le comunicó que tendría un hijo, por medio del cual Dios comenzaría a libertar a Israel. En vista de esto, el ángel le dio instrucciones especiales con respecto a sus propios hábitos y al trato que debía dar a su hijo: "Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda." (Véase Jueces 13-16.) Y la misma prohibición debía imponerse desde un principio al niño, al que, además, no se le había de cortar el pelo; pues debía ser consagrado a Dios como nazareo desde su nacimiento.

La mujer buscó a su marido, y después de describirle el ángel, le repitió su mensaje. Entonces, temiendo que pudieran equivocarse en la obra importante que se les encomendaba, el marido oró así: "Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer." 604

Cuando el ángel volvió a aparecerles, la pregunta ansiosa de Manoa fue: "¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?" Las instrucciones anteriores le fueron repetidas: "La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: ella no comerá cosa que proceda de vid que da vino; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar todo lo que le mandé."

Dios tenía una obra importante reservada para el hijo prometido a Manoa, y a fin de asegurarle las cualidades indispensables para esta obra, debían reglamentarse cuidadosamente los hábitos tanto de la madre como del hijo. La orden del ángel para la mujer de Manoa fue: "No beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar lo que le mandé." Los hábitos de la madre influirán en el niño para bien o para mal. Ella misma debe regirse por buenos principios y practicar la temperancia y la abnegación, si procura el bienestar de su hijo. Habrá malos consejeros que dirán a la madre que le es necesario satisfacer todo deseo e impulso; pero semejante enseñanza es falsa y perversa. La madre se halla por orden de Dios mismo bajo la obligación más solemne de ejercer dominio propio.

Tanto los padres como las madres están comprendidos en esta responsabilidad. Ambos padres transmiten a sus hijos sus propias características, mentales y físicas, su temperamento y sus apetitos. Con frecuencia, como resultado de la intemperancia de los padres, los hijos carecen de fuerza física y poder mental y moral. Los que beben alcohol y los que usan tabaco pueden transmitir a sus hijos sus deseos insaciables, su sangre inflamada y sus nervios irritables, y se los transmiten en efecto. Los licenciosos legan a menudo sus deseos pecaminosos, y aun enfermedades repugnantes, como herencia a su prole. Como los hijos tienen menos poder que sus padres para resistir la tentación, hay en cada generación tendencia a rebajarse más y más. Los padres son responsables, en alto grado, no solamente por las pasiones violentas y los apetitos pervertidos de 605 sus hijos, sino también por las enfermedades de miles que nacen sordos, ciegos, debilitados o idiotas.

La pregunta de todo padre y madre debe ser: "¿Cómo obraremos con el niño que nos ha de nacer?" Muchos han considerado livianamente el efecto de las influencias prenatales; pero las instrucciones enviadas por el Cielo a aquellos padres hebreos, y dos veces repetidas en la forma más explícita y solemne, nos indican cómo mira nuestro Creador el asunto.

Y no bastaba que el niño prometido recibiera de sus padres un buen legado. Este debía ir seguido por una educación cuidadosa y la formación de buenos hábitos. Dios mandó que el futuro juez y libertador de Israel aprendiese a ser estrictamente temperante desde la infancia. Había de ser nazareo desde su nacimiento, y eso le imponía desde un principio la perpetua prohibición de usar vino y bebidas alcohólicas. Las lecciones de templanza, abnegación y dominio propio deben enseñarse a los hijos desde la infancia.

La prohibición del ángel incluía toda "cosa inmunda." La distinción entre los comestibles limpios y los inmundos no era meramente un reglamento ceremonial o arbitrario, sino que se basaba en principios sanitarios. A la observancia de esta distinción se puede atribuir, en alto grado, la maravillosa vitalidad que por muchos siglos ha distinguido al pueblo judío. Los principios de la templanza deben llevarse más allá del mero consumo de bebidas alcohólicas. El uso de alimentos estimulantes indigestos es a menudo igualmente perjudicial para la salud, y en muchos casos, siembra las semillas de la embriaguez. La verdadera temperancia nos enseña a abstenernos por completo de todo lo perjudicial, y a usar cuerdamente lo que es saludable. Pocos son los que comprenden debidamente la influencia que sus hábitos relativos a la alimentación ejercen sobre su salud, su carácter, su utilidad en el mundo y su destino eterno. El apetito debe sujetarse siempre a las facultades morales e intelectuales. El cuerpo debe servir a la mente, y no la mente al cuerpo. 606

La promesa que Dios hizo a Manoa se cumplió a su debido tiempo con el nacimiento de un hijo, que fue llamado Sansón. A medida que el niño crecía, se hacía evidente que poseía extraordinaria fuerza física. Sin embargo, como bien lo sabían Sansón y sus padres, esta fuerza no dependía de sus firmes músculos, sino de su condición de nazareo, simbolizada por su pelo largo.

Si Sansón hubiera obedecido los mandamientos divinos tan fielmente como sus padres, habría sido su destino más noble y más feliz. Pero sus relaciones con los idólatras le corrompieron. Como la ciudad de Sora estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnah conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos." Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó.

Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debiera haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel. No se preguntó si al unirse con el objeto de su elección podría glorificar mejor a Dios o si se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida. A todos los que tratan primero de honrarle a él, Dios les ha prometido sabiduría; pero no existe promesa para los que se obstinan en satisfacer sus propios deseos.

¡Cuántos hay que siguen el mismo camino que siguió Sansón! Cuán a menudo se formalizan casamientos entre fieles e impíos, porque la inclinación domina en la lección de marido o mujer! Los contrayentes no piden consejo a Dios, ni procuran glorificarle. El cristianismo debiera tener una influencia dominadora sobre la relación matrimonial; pero con demasiada frecuencia los móviles que conducen a esta unión 607 no se ajustan a los principios cristianos. Satanás está constantemente tratando de fortalecer su poderío sobre el pueblo de Dios induciéndole a aliarse con sus súbditos; y para lograr esto, trata de despertar pasiones impuras en el corazón. Pero en su Palabra el Señor ha indicado clara y terminantemente a su pueblo que no se una con aquellos en cuyo corazón no mora su amor. "¿Qué concordia tiene Cristo con Belial? o ¿qué parte tiene el creyente con el incrédulo? y ¿qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?" (2 Cor. 6: 15, 16, V.M.)

En el festín de su boda Sansón se relacionó familiarmente con los que odiaban al Dios de Israel. Quienquiera que voluntariamente entabla relaciones tales se verá en la necesidad de amoldarse, hasta cierto grado, a los hábitos y costumbres de sus compañeros. Pasar el tiempo así es peor que malgastarlo. Se despiertan y fomentan pensamientos, y se pronuncian palabras, que tienden a quebrantar los baluartes de los buenos principios y a debilitar la ciudadela del alma.

La esposa, para obtener cuya mano Sansón había transgredido el mandamiento de Dios, traicionó a su marido antes de que hubiese terminado el banquete de bodas. Indignado por la perfidia de ella, Sansón la abandonó momentáneamente, y regresó solo a su casa de Sora. Cuándo, después de aplacársele el enojo, volvió por su novia, la halló casada con otro. La venganza que él se tomó al devastar todos los campos y viñedos de los filisteos, los indujo a asesinaría, a pesar de que las amenazas de ellos le habían hecho cometer el engaño que dio principio a la dificultad. Sansón ya había dado pruebas de su fuerza maravillosa al matar solo y sin armas un leoncito, y al dar muerte a treinta de los hombres de Ascalón. Ahora airado por el bárbaro asesinato de su esposa, atacó a los filisteos "e hiriólos ... con gran mortandad." Y entonces, deseando encontrar un refugio seguro contra sus enemigos, se retiró a "la cueva de la peña de Etam," en la tribu de Judá.

Fue perseguido a este sitio por una fuerza importante, y los habitantes de Judá, muy alarmados, convinieron vilmente en 608 entregarle a sus enemigos. Por lo tanto, tres mil hombres de Judá subieron adonde él estaba. Pero aun en número tan desproporcionado, no se habrían atrevido a aproximársele si no hubieran estado seguros de que él no haría ningún daño a sus conciudadanos Sansón les permitió que le ataran y le entregaran a los filisteos; pero primero exigió a los hombres de Judá que le prometieran no atacarlo, para no verse él obligado a destruirlos. Les permitió que le ataran con dos sogas nuevas, y fue conducido al campamento de sus enemigos en medio de las demostraciones de gran regocijo que hacían éstos. Pero mientras sus gritos despertaban los ecos de las colinas, "el espíritu de Jehová cayó sobre él." Hizo pedazos las cuerdas fuertes y nuevas como si hubieran sido lino quemado en el fuego. Luego, asiendo la primera arma que halló a mano y que, si bien era tan sólo una quijada de asno, resultó más eficaz que una espada o una lanza, hirió a los filisteos hasta que huyeron aterrorizados, dejando mil muertos en el campo.

Si los israelitas hubiesen estado dispuestos a unirse con Sansón, para llevar adelante la victoria, habrían podido librarse entonces del poder de sus opresores. Pero se habían desalentado y acobardado. Por pura negligencia habían dejado de hacer la obra que Dios les había mandado realizar, en cuanto a desposeer a los paganos, y se habían unido a ellos en sus prácticas degradantes. Toleraban su crueldad y su injusticia, siempre que no fuese dirigida contra ellos mismos. Cuando se los colocaba bajo el yugo del opresor se sometían mansamente a la degradación que habrían podido eludir si tan sólo hubiesen obedecido a Dios. Aun cuando el Señor les suscitaba un libertador, con frecuencia le abandonaban y se unían con sus enemigos.

Después de su victoria, hicieron los israelitas juez a Sansón, y gobernó a Israel durante veinte años. Pero un mal paso prepara el camino para otro. Sansón había violado el mandamiento de Dios tomando esposa de entre los filisteos, y otra vez se aventuró a relacionarse con los que ahora eran sus 609 enemigos mortales, para satisfacer una pasión ilícita. Confiando en su gran fuerza, que tanto terror infundía a los filisteos, fue osadamente a Gaza para visitar a una ramera de aquel lugar. Los habitantes de la ciudad supieron que estaba allí y desearon vengarse. Su, enemigo se había encerrado dentro de las murallas de la más fortificada de todas sus ciudades; estaban seguros de su presa, y sólo esperaban el amanecer para completar su triunfo. A la media noche Sansón despertó. La voz acusadora de la conciencia le llenaba de remordimiento, mientras recordaba que había quebrantado su voto de nazareo. Pero no obstante su pecado, la misericordia de Dios no le había abandonado. Su fuerza prodigiosa le sirvió una vez más para libertarse. Yendo a la puerta de la ciudad, la arrancó de su sitio y se la llevó con sus postes y su cerrojo a la cumbre de una colina en el camino a Hebrón.

Pero ni aun esta arriesgada escapada refrenó su mal proceder. No volvió a aventurarse entre los filisteos, pero continuó buscando los placeres sensuales que le atraían hacia la ruina. "Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec," a poca distancia de donde había nacido él. Ella se llamaba Dalila, "la consumidora." El valle de Sorec era famoso por sus viñedos; y éstos también tentaban al vacilante nazareo, quien había hecho ya consumo de vino, quebrantando así otro vínculo que, le ataba a la pureza y a Dios. Los filisteos observaban cuidadosamente los movimientos de su enemigo, y cuando él se envileció por esta nueva unión decidieron obtener su ruina por medio de Dalila.

Una embajada compuesta por uno de los hombres principales de cada provincia filistea fue enviada al valle de Sorec. No se atrevían a prenderle mientras estaba en posesión de su gran fuerza, pero tenían el propósito de averiguar, si posible fuera, el secreto de su poder. Por consiguiente, sobornaron a Dalila para que lo descubriera y se lo revelara a ellos.

Al verse Sansón acosado por las preguntas de la traidora, la engañó diciéndole que las debilidades de otros hombres le 610 sobrevendrían si se pusieran en práctica ciertos procedimientos. Cuando ella hizo la prueba, se descubrió el engaño. Entonces le acusó de haberle mentido y le dijo: "¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has aun descubierto en qué está tu gran fuerza." Tres veces tuvo Sansón la más clara manifestación de que los filisteos se habían aliado con su hechicera para destruirle; pero cuando ella fracasaba en su propósito hacía de ello un asunto de broma, y él ciegamente desterraba todo temor.

Día tras día Dalila le fue instando con sus palabras hasta que "su alma fue reducida a mortal angustia." Sin embargo, una fuerza sutil le sujetaba al lado de ella. Vencido por último, Sansón le dio a conocer el secreto: "Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mi, y seré debilitado, y como todos los hombres."

En seguida envió Dalila un mensajero a los señores de los filisteos, pata instarles a venir sin tardanza alguna. Mientras el guerrero dormía, se le cortaron las espesas trenzas de la cabeza. Luego, como lo había hecho tres veces antes, ella gritó: "¡Sansón, los Filisteos sobre ti!" Despertándose repentinamente, quiso hacer uso de su fuerza como en otras ocasiones, y destruirlos; pero sus brazos impotentes se negaron a obedecerle, y entonces se dio cuenta de "que Jehová ya se había de él apartado." Cuando se lo hubo rapado, Dalila empezó a molestarle y a causarle dolor para probar su fuerza; pues los filisteos no se atrevían a aproximársele hasta que estuvieran plenamente convencidos de que su fuerza había desaparecido. Entonces le prendieron, y habiéndole sacado los ojos, lo llevaron a Gaza. Allí quedó atado con cadenas y grillos en la cárcel y condenado a trabajos forzados.

¡Cuán grande era el cambio para el que había sido juez y campeón de Israel, al verse ahora débil, ciego, encarcelado, rebajado a los menesteres más viles! Poco a poco había violado 611 las condiciones de su sagrada vocación. Dios había tenido mucha paciencia con él; pero cuando se entregó de tal manera al poder del pecado que traicionó su secreto, el Señor se apartó de él y le abandonó. No había virtud alguna en sus cabellos largos, sino que eran una señal de su lealtad a Dios; y cuando sacrificó ese símbolo para satisfacer su pasión, perdió también para siempre las bendiciones que representaba.

En el sufrimiento y la humillación, mientras era juguete de los filisteos, Sansón aprendió más que nunca antes acerca de sus debilidades; y sus aflicciones le llevaron al arrepentimiento. A medida que el pelo crecía, le volvía gradualmente su fuerza; pero sus enemigos, considerándole como un prisionero encadenado e impotente, no sentían aprensión alguna.

Los filisteos atribuían su victoria a sus dioses; y regocijándose, desafiaban al Dios de Israel. Se decidió hacer una fiesta en honor de Dagón el dios pez, "protector del mar." De todos los pueblos y campos de la llanura filistea, se congregaron la gente y sus señores. Muchedumbres de adoradores llenaban el gran templo y las galerías alrededor del techo. Era una ocasión de festividad y regocijo. Resaltó la pompa de los sacrificios, seguidos de música y banqueteo. Entonces, como trofeo culminante del poder de Dagón, se hizo traer al Sansón. Grandes gritos de regocijo saludaron su aparición. El pueblo y los príncipes se burlaron de su condición miserable y adoraron al dios que había vencido "al destruidor de nuestra tierra."

Después de un rato, como si estuviese cansado, Sansón pidió permiso para descansar apoyándose contra las dos columnas centrales que sostenían el techo del templo. Elevó entonces en silencio la siguiente oración: "Señor Jehová, acuérdate ahora de mi, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos." Con estas palabras abrazó las columnas con sus poderosos brazos; y diciendo: "Muera yo con los Filisteos," se inclinó; y cayó el techo, matando de un solo golpe a toda la vasta multitud que estaba allí. "Y fueron muchos más los que de 612 ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida."

El ídolo y sus adoradores, los sacerdotes y los campesinos, los guerreros y los nobles, quedaron sepultados juntos debajo de las ruinas del templo de Dagón. Y entre ellos estaba el cuerpo gigantesco de aquel a quien Dios había escogido para que libertase a su pueblo. Llegaron a la tierra de Israel las nuevas del terrible derrumbamiento, y los parientes de Sansón bajaron de las colinas, y sin oposición rescataron el cuerpo del héroe caído. "Y lleváronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el sepulcro de su padre Manoa."

La promesa de Dios de que por medio de Sansón comenzaría "a salvar a Israel de manos de los Filisteos" se cumplió; pero ¡cuán sombría y terrible es la historia de esa vida que habría podido alabar a Dios y dar gloria a la nación! Si Sansón hubiera sido fiel a su vocación divina, se le habría honrado y ensalzado, y el propósito de Dios se habría cumplido. Pero él cedió a la tentación y no fue fiel a su cometido, y su misión se cumplió en la derrota, la servidumbre y la muerte.

Físicamente, fue Sansón el hombre más fuerte de la tierra; pero en lo que respecta al dominio de sí mismo, la integridad y la firmeza, fue uno de los más débiles. Muchos consideran erróneamente las pasiones fuertes como equivalente de un carácter fuerte; pero lo cierto es que el que se deja dominar por sus pasiones es un hombre débil. La verdadera grandeza de un hombre se mide por el poder de las emociones que él domina, y no por las que le dominan a él.

El cuidado providencial de Dios había asistido a Sansón, para que pudiera prepararse y realizar la obra para la cual había sido llamado. Al principio mismo de la vida se vio rodeado de condiciones favorables para el desarrollo de su fuerza física, vigor intelectual y pureza moral. Pero bajo la influencia de amistades y relaciones impías, abandonó aquella confianza en Dios que es la única seguridad del hombre, y fue arrebatado por la marea del mal. Los que mientras cumplen su deber son sometidos a pruebas pueden tener la seguridad de que 613 Dios los guardará; pero si los hombres se colocan voluntariamente bajo el poder de la tentación, caerán tarde o temprano.

Aquellos mismos a quienes Dios quiere usar como sus instrumentos para una obra especial son los que con todo su poder Satanás procura extraviar. Nos ataca en nuestros puntos débiles y obra por medio de los defectos de nuestro carácter para obtener el dominio de todo nuestro ser, pues sabe que si conservamos estos defectos él tendrá éxito. Pero nadie necesita ser vencido. No se le deja solo al hombre para que venza el poder del mal mediante sus débiles esfuerzos. Hay ayuda puesta a su disposición, y ella será dada a toda alma que realmente la desee. Los ángeles de Dios que ascienden y descienden por la escalera que Jacob vio en visión, ayudarán a toda alma que quiera subir hasta el cielo más elevado. 614



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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