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viernes, 29 de octubre de 2010

Lección 5: Abigail: no se permitió ser víctima de las circunstancias / Comentario de Doug Batchelor




Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


Mientras escucha y estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.

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sábado, 23 de octubre de 2010

Lección 5: Abigail: no se permitió ser víctima de las circunstancias / Para el 30 de octubre de 2010


Sábado 23 octubre

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Samuel 25; Isaías 28:23; 53:12; Daniel 9:15-19; Mateo 15:10; Romanos 8:34

Para memorizar: “En el corazón del prudente reposa la sabiduría; pero no es conocida en medio de los necios” (Prov. 14:33).

¿TE HAS SENTIDO ALGUNA VEZ VÍCTIMA de las circunstancias? ¿Has deseado alguna vez poder estar en otra parte? ¿O ser otra persona? Considera, entonces, al personaje de esta semana: Abigail.

Ella era una mujer inteligente y hermosa pero, desagraciadamente, estaba casada con Nabal, un hombre egoísta, de visión muy corta y malvado; un descendiente de Caleb, pero de ningún modo parecido a su estimado antepasado. Nabal pudo haber sido rico, pero su nombre, o sobrenombre, que significa “necio”, refleja con exactitud su carácter.En el tiempo de Abigail y Nabal, los casamientos eran arreglados de antemano, y probablemente Abigail no haya tenido otra opción que aceptar las circunstancias, que parecían estar contra ella en un casamiento como este.

Las condiciones no eran favorables, pero la vislumbre que se nos da de la vida de Abigail nos anima a no ser víctimas de las circunstancias. Ella no trató de escapar de la realidad; veía su situación en forma realista (1 Sam. 25:25), pero no permitió que las circunstancias la arruinaran. Decidió crecer donde había sido plantada.


ALGUIEN ESCUCHARÁ
Domingo 24 de octubre

La mayor parte de las personas no tienen problemas para hablar, y muchos hablamos demasiado. Cuánto mejor sería aprender a ser buenos oyentes. Mucho sucede a nuestro alrededor y es importante que escuchemos.

Lee Isaías 28:23; - Mateo 15:10; y - Santiago 1:19. ¿Qué nos enseñan estos textos que debemos hacer, y por qué?

David y sus hombres estaban escapando de Saúl. Mientras vivían en el desierto de Parán, se encontraron con los pastores y los rebaños del rico ganadero Nabal. En lugar de tomar para sí algunos animales, David y sus hombres protegieron a los pastores y el ganado. Cuando llegó la esquila, había un espíritu festivo. Este era el tiempo para agradecer y dar regalos. Sabiendo esto, David envió a diez de sus hombres a pedir provisiones.

Lee 1 Samuel 25:1 al 11. ¿Por qué David se sintió tan insultado con la respuesta de Nabal? ¿Qué oyó David?

Nabal actuó como su nombre lo indica. Despectivamente, llamó a David y a sus hombres “esclavos escapados” y los envió de vuelta con las manos vacías. Nabal pensaba que David era tan insignificante que no valía la pena preguntar lo que estaba haciendo. David había demostrado mucho control propio con el rey Saúl, pero ahora se sintió profundamente herido cuando se le dijo que él era un don nadie. Esto se complicó por el hecho de que él había mostrado bondad, y ahora era recompensado con insultos y humillación.Nabal no sabía con quién estaba tratando. Parece que conocía algunos hechos. Sabía quién era el padre de David, y que David estaba escapando de Saúl, pero Nabal estaba centrado en sí mismo y no estuvo dispuesto a escuchar a sus siervos. Estos habían vivido cerca de David y sabían que era militarmente fuerte. Los siervos reconocieron que su amo era “un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle” (1 Sam. 25:17). Y se dirigieron a alguien que los escucharía: Abigail.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste o provocaste problemas por no escuchar con atención? ¿Cómo puedes aprender de tus errores?


LAS ACCIONES HABLAN MÁS FUERTE QUE LAS PALABRAS
Lunes 25 de octubre

Lee 1 Samuel 25 . ¿Cuál es la esencia de la historia? ¿Qué lecciones puedes obtener inmediatamente de ella? ¿Qué preguntas quedan sin responder?

Al oír el informe del siervo, Abigail inmediatamente comenzó a prepararse. Hizo más que escuchar: actuó. En 1 Samuel 25:18 y 19 se detalla lo que preparó: pasas de uva, higos secos, ovejas listas para guisar, grano tostado, pan y vino. Estas provisiones eran un lujo y más de lo que los diez hombres de David esperaban. La siguiente parte de la historia está llena de movimiento y acción. Hay diferentes escenas, creando cierta tensión, esperando el momento del contacto. David y sus hombres, sin detenerse a escuchar a Dios o a razonar, marchan para vengarse del insulto. David está llevando dos tercios de su fuerza de combate, lo que refleja su enojo. Cuando reaccionamos con ira, es muy difícil dar una respuesta apropiada, y nos excedemos.

Abigail no envía los regalos con sus criados, sino que ensilla su asno y va al encuentro de David. A pesar de estar casada con un hombre arrogante y temerario, ella no se permite el sentirse víctima. Todavía mantiene su autoestima y está lista para arriesgar su vida a fin de proteger su hogar. Sus posibilidades son algo parecidas a las del joven David cuando enfrentó a Goliat: una mujer con asnos cargados de comida y unos pocos siervos yendo a afrontar a cuatrocientos hombres armados y enojados. Nabal, el necio, está en casa gozando un banquete suntuoso y emborrachándose, mientras su valiente mujer va a enfrentar a un ejército enojado.

¿Qué nos enseñan los siguientes versículos? ¿Por qué son importantes nuestras acciones? Mat. 7:21; - Mat. 25:31 -46; - Sam. 2:14-17 .

Hablar no cuesta mucho, pero nuestras acciones confirman o contradicen nuestras palabras. Las acciones de Abigail, David y Nabal muestran qué era importante para ellos y qué espíritu motivaba sus acciones.

Si alguien elaborara conclusiones acerca de la clase de persona que eres basado solamente en tus acciones, ¿cuáles serían esas conclusiones, y por qué?


TIEMPO DE HABLAR
Martes 26 de Octubre

En un valle o una quebrada entre las montañas, Abigail se encuentra con David. Ella se postra sobre su rostro y lo trata como si ya fuera rey.

Lee cuidadosamente el discurso de Abigail en 1 Samuel 25:23 al 31. Contrasta esto con la respuesta de Nabal (vers. 10, 11). ¿Qué nos indica esto acerca de la diferencia entre ambos?

Abigail se dirigió a David como “señor mío”. Tal vez esto, en sí mismo, fue para David un recordatorio de que él debía comportarse como es digno de un rey ungido por Dios y no como el líder de una banda de merodeadores. Abigail fue capaz de promover la nobleza en David porque no había perdido su propio sentido de estima propia. Por eso, ella podía ver lo mejor en David y estimular una conducta piadosa en él.

¿Qué es lo primero que Abigail le dice a David? ¿A qué te hacen recordar sus palabras? ¿Qué trata ella de hacer? Éxo. 32:32 ; Ester 7:2-4; Isa. 53:12; Dan. 9:15-19; Rom. 8:34.

La intercesión tiene un denominador común: la persona que intercede se identifica con la persona por la cual intercede. Debe estar dispuesta a poner a un lado sus intereses egoístas y pedir lo que sea mejor para la otra persona. Abigail podría haber visto esta amenaza a Nabal como una manera de deshacerse de su esposo y recuperar su libertad; pero ella se identificó con él y suplicó por su vida inmerecida. Tal vez la mejor forma de intercesión sea la oración. Oramos por personas que son incapaces o no están dispuestas a orar por sí mismas. Ponemos nuestros deseos y necesidades a un lado, y hablamos a Dios en favor de esas personas. Nuestras oraciones dan a Dios la “excusa” de penetrar profundamente en el territorio de Satanás. Al orar por otros nos damos cuenta de la inmensa compasión que Dios tiene por nosotros. Podemos aprender cómo bendecir a aquellos que nos maldicen y orar por los que nos calumnian (Luc. 6:28).

¿Intercedió alguien por ti, alguna vez, en una situación que no podías manejar por ti mismo? ¿De qué modo te ayudó a comprender mejor lo que significa tener a Jesús intercediendo por nosotros?


LO QUE ABIGAIL NO HARÁ
Miércoles 27 de octubre

La gente a menudo tiene miedo de una persona abusiva. Está lista para cubrir al abusador, y mentir y decir que todo está bien, para apaciguar al abusador.

Lee 1 Samuel 25:25 y 26. ¿Qué dice acerca de Abigail el que haya sido tan abierta acerca de las faltas de su esposo? ¿De qué modo esto hace que su intercesión en favor de él sea más notable? Si alguien estuviera intercediendo por ti ahora mismo, ¿qué podría decir acerca de ti?

Aunque Abigail estaba lista para arriesgar su vida por salvar su hogar, ella también era íntegra, y no mintió acerca de Nabal. Ella sabía que él tenía problemas, y no tuvo miedo de decirlo en público.Alguien que está en una relación de abuso a menudo comienza a sentirse responsable por los actos del abusador, y se siente culpable. Pero este no era el caso de Abigail; ella tenía un sólido sentido de valor personal, basado en su sentido de misión.

Ella se veía como el instrumento de Dios para cambiar la decisión de David, y no se otorgó a sí misma el crédito por interceptar a David y llevarle regalos. Como Abigail sabía quién era, pudo animar a David y recordarle que debía pelear las batallas del Señor, y no perder tiempo y energía en vengarse por insultos personales. La observación de Abigail de que “mal no se ha hallado” en David (1 Sam. 25:28) era tanto una afirmación como una advertencia de que David no había sido descalificado (todavía) para ocupar el cargo de rey. Abigail también le recordó a David que, si su vida estaba unida a Dios, él no tenía necesidad de defenderse o de defender su honor. Dios lo haría por él. En el tiempo de Abigail, el divorcio o la separación no eran opciones para una mujer.

Ella “pertenecía” a su esposo hasta el día de su muerte. Sin embargo, Abigail no veía su vida como inútil o como una prisión permanente. Ella creía que Dios se ocuparía de su esposo cuando fuera el momento.El discurso de Abigail muestra que la sabiduría puede encontrarse en cualquier situación de la vida, si nos hemos entregado a Dios. La sabiduría no es una teoría, sino una forma práctica de vivir y de reaccionar con la gente que nos rodea.

¿Qué significa entregarse completamente a Dios? ¿Cómo se hace? si alguien te dijera: “Yo quiero entregarme al señor, pero no sé cómo hacerlo”, ¿qué le dirías?


ADENTRO Y AFUERA
Jueves 28 de octubre

A diferencia de muchos de nosotros, David aceptó las críticas constructivas y notó, en las palabras de Abigail, la actuación de Dios. Vio las consecuencias de sus acciones y estuvo agradecido por que Dios hubiera intervenido para evitarle derramar sangre. En cuanto a Abigail, volvió a su casa y esperó hasta la mañana siguiente para informarle a su esposo de lo sucedido. Nabal quedó aterrorizado, y probablemente haya sufrido un ataque de apoplejía. Diez días más tarde, murió. David no olvidó a Abigail, y envió a algunos de sus hombres con una propuesta de matrimonio de su parte.

Considera las últimas palabras registradas de Abigail (1 Sam. 25:41). ¿Qué nos señalan ellas acerca de Abigail? ¿Qué otros ejemplos bíblicos puedes encontrar con el mismo principio en acción?

Abigail era una mujer influyente. Tenía cinco criadas, pero estaba dispuesta a servir. Más tarde, Jesús dijo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Mat. 20:28).La vida de Abigail no fue muy tranquila, aun después de su casamiento con David. Como era costumbre en esos días, David tuvo varias esposas, y la vida de familia estaba lejos del ideal de Dios. Abigail era la segunda esposa de David, quien tenía que escapar continuamente de Saúl. En Siclag, junto con las otras familias, ella fue capturada por los amalecitas y luego rescatada. Aquí desaparece de la narración bíblica. Esperaríamos ver a esta sabia y hermosa mujer junto a David, en un papel importante en la vida de este, pero solo hay silencio. Sabemos que tuvo un hijo llamado Daniel (1 Crón. 3:1) o Quileab (2 Sam. 3:3), segundo en la línea hacia el trono, pero tanto Abigail como su hijo desaparecieron del cuadro. Algunos piensan que murieron en forma violenta.

Considerando lo agitada que fue la vida de los hijos mayores de David, una muerte temprana tal vez no fue lo peor que les pudo ocurrir.Como seguidores de Jesús, nuestras vidas tampoco son fáciles de llevar. Sin embargo, Dios sabe el fin desde el principio y, por eso, debemos confiar en su bondad.

La sumisión a otros no siempre es fácil, puesto que requiere un sentido de humildad y dependencia. ¿Cómo puedes aprender a someterte a otros cuando es necesario? ¿Cómo podemos aprender del increíble ejemplo de sumisión de Cristo?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 29 de Octubre

“Estas palabras [de Abigail] solo pudieron brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo Alto. La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones. El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma. Su palabra, sazonada de gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario.

‘Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios’ (Mat. 5:9). ¡Ojalá que hubiera muchas personas como esta mujer de Israel, que suavizaran los sentimientos irritados y sofocaran los impulsos temerarios, y evitaran grandes males por medio de palabras impregnadas de una sabiduría serena y bien dirigida!“Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz. Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes. Está [...] henchida del Espíritu de Cristo y doquiera que vaya, quien la posee, deja una huella de luz.

“Abigail era sabia para aconsejar y reprender. La ira de David se disipó bajo el poder de su influencia y razonamiento. Quedó convencido de que había tomado un camino malo, y que había perdido el dominio de su propio espíritu. Con corazón humilde, recibió la reprensión, en armonía con sus propias palabras: ‘Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo” (Sal. 141:5).

Le dio las gracias y la bendijo por haberlo aconsejado tan rectamente. Son muchos los que, cuando se les reprende, se creen dignos de alabanza si reciben el reproche sin impacientarse; pero ¡cuán pocos aceptan la reprensión con gratitud de corazón, y bendicen a los que tratan de evitarle que sigan un sendero malo!” (PP 724, 725).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. El abuso del cónyuge es un gran problema. Como iglesia, tenemos la responsabilidad de ayudar. Por eso, tenemos un sábado que es el “Día de la Prevención de Abusos”, para educar a nuestros feligreses y crear conciencia sobre este problema. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los que sufren esta terrible plaga?

2. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mat. 5:9). Basado en el estudio de esta semana, ¿cuáles son las características de los pacificadores? ¿Cómo podemos procurar la paz sin comprometer los principios?


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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 5: Abigail: no se permitió ser víctima de las circunstancias / Notas de Elena G. de White


Sábado 23 de octubre

En el carácter de Abigail, la esposa de Nabal, tenemos una ilustra­ción de lo que debe ser la mujer según la orden de Cristo, mientras que su esposo ilustra lo que un hombre puede llegar a ser al entregarse al dominio de Satanás (Conflicto y valor, p. 168).

La humildad siempre acompaña a la verdadera sabiduría. Los que tienen esta gracia escuchan pacientemente el consejo de los demás y le dan la debida importancia. Su juicio no depende del de los demás, pero si el consejo y las recomendaciones provienen de personas de experien­cia, incorporarán el consejo porque verán la importancia del mismo. No sienten que ya tienen suficiente experiencia o conocimiento como para no recibir nuevas ideas. Por el contrario, consideran que lo que saben es una pequeña porción de lo que pueden obtener si perseveran en aprender y compartir lo aprendido (Manuscript Releases, tomo 19, p. 9).


Alguien escuchará
Domingo 24 de octubre

En un momento de necesidad, David envió mensajeros a Nabal con un mensaje cortés, pidiendo alimento para sí y sus hombres; Nabal contestó insolentemente, devolviendo mal por bien, y rehusando com­partir su abundancia con sus prójimos. Ningún mensaje pudo haber sido más respetuoso que el que David envió a ese hombre, pero Nabal acusó falsamente a David y a sus hombres a fin de justificarse en su egoísmo, y representó a David y sus seguidores como siervos fugitivos. Cuando el mensajero volvió con ese insolente vituperio, David se indignó y decidió tomar una rápida venganza. Uno de los jóvenes sirvientes de Nabal, temiendo los malos resultados que seguirían a la insolencia de su amo, fue y declaró el caso a su esposa, sabiendo que ella tenía un espíritu diferente del de su marido, y que era una mujer muy juiciosa (Conflicto y valor, p. 168).

Dios está enseñando, dirigiendo y guiando a su pueblo, para que ellos enseñen, guíen y conduzcan a otros. En la iglesia remanente de estos últimos días habrá, como las hubo en el tiempo del antiguo Israel, personas que desean moverse en forma independiente, que no están dispuestas a someterse a las enseñanzas del Espíritu de Dios, y que no escucharán ninguna amonestación o consejo. Que los tales siempre recuerden que Dios tiene una iglesia en la tierra, en la cual ha delegado el poder. Los hombres ^querrán seguir su propio juicio independiente, despreciando el consejo y el reproche; pero tan seguramente como ellos hacen esto se están apartando de la fe, y la consecuencia será el desastre y la ruina de las almas. Los que trabajan ahora para sostener y edificar la verdad de Dios están alistándose de un lado, firmes y unidos en su corazón, en su mente y con su voz, en defensa de la verdad (Mensajes selectos, tomo 3, p. 24).

Dios ha dado a los jóvenes talentos para que sean aprovechados para su gloria, pero muchos dedican estos dones a propósitos no santi­ficados. Muchos tienen habilidades que, si fuesen cultivadas, darían una rica cosecha de adquisiciones mentales, morales y físicas. Pero no se detienen a considerar. No calculan el precio de su conducta. Estimulan una temeridad e insensatez que no quieren escuchar el consejo o la reprensión. Este error es terrible. Los jóvenes serían sobrios, si se perca­tasen de que la mirada de Dios está sobre ellos, que los ángeles de Dios observan el desarrollo del carácter y pesan el valor moral (Mensajes para los jóvenes, p. 163).

No debéis andar independientemente de todo consejo. Es vuestro deber consultar con vuestros hermanos. Esto puede afectar vuestro orgullo, pero la humildad de una mente enseñada por el Espíritu Santo escuchará el consejo, y disipará toda confianza propia. Cuando se dé un consejo que esté en desacuerdo con vuestros propios deseos personales, no habéis de pensar que vuestra propia sabiduría es suficiente para que vosotros aconsejéis a otros, o que estáis en condiciones de desoír el consejo dado (Testimonios para los ministros, p. 320).


Las acciones hablan más fuerte que las palabras
Lunes5 de octubre

Cuando los jóvenes regresaron con las manos vacías, y relataron lo acontecido a David, éste se llenó de indignación. Ordenó a sus hombres que se preparasen para un encuentro; pues había decidido castigar al hombre que le había negado su derecho, y había agregado al daño insul­tos. Este movimiento impulsivo estaba más en armonía con el carácter de Saúl que con el de David; pero el hijo de Isaí tenía que aprender todavía lecciones de paciencia en la escuela de la aflicción (Patriarcas y profetas, p. 722).

Abigail comprendió que debía hacerse algo para impedir los resul­tados de la falta de Nabal, y que debía actuar inmediatamente tomando la responsabilidad sin el consejo de su esposo. Sabía que sería inútil hablarle, porque recibiría su proposición tan solo con insultos y despre­cio. Le recordaría a ella que él era quien mandaba en su casa, que ella era su esposa, y por lo tanto sujeta a él, y debía actuar como él dictara...

Sin su consentimiento, reunió provisiones a discreción para con­ciliar la ira de David; porque sabía que él estaba decidido a vengarse del insulto que había recibido... La conducta de Abigail frente a ese problema fue aprobada por Dios, y las circunstancias revelaron en ella un espíritu y un carácter nobles (Conflicto y valor, p. 168).

Las acciones revelan los principios y los motivos (Joyas de los testimonios, tomo 2, p.15).
Cada uno es llamado a desempeñarse conforme a la capacidad que Dios le ha dado. Debe rendir fielmente su servicio o manchará su conciencia y pondrá su alma en peligro. Nadie puede arriesgarse a per­der el cielo. Recordad las palabras que Cristo dirigió a sus seguidores: "Vosotros sois la luz del mundo". Dios espera que quienes conocen el camino se lo señalen a otros. Ha encomendado a los hombres el tesoro de su verdad. Lo que necesitamos es confianza y fe en Dios. La gracia interior se manifestará en las acciones exteriores. Necesitamos aquel espíritu que demuestre a otros que hemos estado aprendiendo en la escuela de Cristo y que imitamos el modelo que nos ha sido dado. Nos hace falta un corazón que no se enorgullezca vanamente, una mente no asentada en el yo. Cada uno debe sentir un constante deseo de bendecir a otros. Dios toma nota de nuestros humildes esfuerzos que ante su vista son preciosos (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pp. 536, 537).


Tiempo de hablar
Martes 26 de octubre

Abigail no atribuyó a sí misma el razonamiento que desvió a David de su propósito precipitado, sino que dio a Dios el honor y la alabanza. Luego le ofreció sus ricos abastecimientos como ofrenda de paz a los hombres de David, y aun siguió rogando como si ella misma hubiese sido la persona que había provocado el resentimiento del jefe.

"Yo te ruego —dijo ella— que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa firme a mi señor por cuanto mi señor hace las guerras de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días". Abigail insinuó el curso que David debía seguir. Debía librar las bata­llas del Señor. No debía procurar vengarse por los agravios personales, aun cuando se le perseguía como a un traidor [se cita 1 Samuel 25:29- 31].

Estas palabras solo pudieron brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo alto. La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones. El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma. Su palabra, sazonada de gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario. "Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios" (S. Mateo 5:9) (Patriarcas y profetas, pp. 723, 724).

Podemos pedir al Señor sabiendo que recibiremos. Si tenemos la humildad y la mansedumbre de Cristo, se expresará en una fervien­te caridad entre nosotros que nos hará orar e interceder ante Dios. Entonces se probará la verdad de estas palabras: "La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen" (Salmo 25:14). Hay peligro en apoyarnos en la fuerza humana; debemos caminar con Dios para saber exactamente lo que debemos hacer.

La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra puede hacer. No debemos ponernos ansiosos ni pensar que por nosotros mis­mos podemos hacer todo lo que debe ser hecho, e ir a todos los lugares que deben alcanzarse. A pesar de nuestras limitaciones e imperfecciones, si confiamos plenamente en Dios, sin depender de las capacidades y habilidades humanas, la verdad avanzará. Pongamos todas las cosas en las manos de Dios y dejemos que él dirija su obra a su manera, de acuerdo a su voluntad y mediante aquellos a quienes él elija. El puede usar a los que parecen débiles y a los que son humildes, pero no utili­zará la sabiduría humana a menos que sea diariamente controlada por el Espíritu Santo; sería necio intentarlo de otra manera. Debemos tener más fe y confianza en que Dios llevará su obra hacia adelante con éxito (Manuscript Releases, tomo 8, p. 218).


Lo que Abigail no hará
Miércoles 27 de octubre

"Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra; y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado" (1 Samuel 25: 23, 24).

David y sus hombres... protegían de los... merodeadores los reba­ños y las manadas de un hombre muy rico llamado Nabal, que tenía grandes posesiones en el Carmelo... pero que poseía un carácter rudo y mezquino.

Al estar en este lugar David y sus hombres se encontraron en una penosa necesidad de provisiones, y cuando el hijo de Isaí oyó que Nabal estaba trasquilando sus ovejas envió a diez jóvenes a quienes les dijo: "Subid a Carmelo e id a Nabal, y saludadle en mi nombre" (1 Samuel 25:5).

David y sus hombres habían sido como un muro protector para los pastores de Nabal mientras cuidaban sus rebaños en las montañas. Y ahora, David cortésmente le pedía al rico varón que lo socorriera con algo de sus abundantes provisiones... "Y Nabal respondió a los jóve­nes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí?... ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he prepa­rado para mis esquiladores y darla a hombres que no sé de dónde son?".

Cuando los jóvenes regresaron chasqueados, disgustados y con sus manos vacías y le informaron a David lo que había ocurrido, éste se indignó profundamente... David ordenó que sus hombres se ciñeran las espadas y se aprestaran para una batalla.

Uno de los siervos de Nabal se apresuró a comunicar a Abigail, esposa de Nabal... lo que había sucedido.

Sin consultar con su esposo, ni comunicarle su intención, Abigail preparó una abundante cantidad de provisiones y salió para encon­trarse con el ejército de David. Los encontró en un oculto camino de la montaña. "Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente... y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra; y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado, mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos". Abigail se dirigió a David con mucha reverencia; como si le hablara a un monarca remante... Con palabras suaves procuró calmar la irritación de David... Demostrando un espíritu abnegado, ella le pidió que le imputara toda la culpa de lo ocurrido y que no la cargase sobre su pobre y engañado esposo.

¡Qué espíritu notable! Sin ningún resabio de ostentación ni de orgullo, pero llena de la sabiduría y del amor de Dios, Abigail manifes­tó la fuerza de la devoción que sentía hacia su esposo.

Cualquiera que fuera la actitud del esposo, aún era su esposo, y expresó claramente al indignado capitán que el trato descortés de Nabal en ningún modo fue premeditado como una afrenta personal (Reflejemos a Jesús, p. 324).

Abigail se dirigió respetuosamente a David, honrándolo y tra­tándolo con deferencia, y presento su caso elocuentemente y con éxito. Aunque no excusó la insolencia de su esposo, rogó por su vida. También dio muestras de ser no solo juiciosa, sino piadosa, y que estaba al tanto de la intervención divina en la vida de David. Declaró su firme fe, en el hecho de que David era el ungido de Jehová.

Abigail insinuó el curso que David debía seguir. Debía librar las batallas del Señor. No debía procurar vengarse por los agravios perso­nales, aun cuando se le perseguía como a un traidor... Estas palabras solo pudieron brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo alto. La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones. El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma. Su pala­bra, sazonada de gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario (Conflicto y valor, p. 169).

Cristo demanda de nosotros un servicio indiviso; un servicio con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas. "¿O ignoráis que vues­tro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espí­ritu, los cuales son de Dios"
(1 Corintios 6:19, 20). Cuando nos rendimos a él, Cristo consagra nuestras mentes, corazones y manos a su servicio. Su sabiduría nos da vida espiritual y nos capacita para amar a Dios y a nuestro prójimo. Su vida y su gracia transforman nuestros caracteres. Nos presenta sin man­cha delante del Padre porque somos santificados mediante su sangre. Al tomar posesión de nuestra vida, santifica el alma; renueva, sostiene y guía todos los impulsos y le da vitalidad a todos los propósitos. Así llegamos a ser templos del Espíritu Santo (Review and Herald, 25 de julio, 1899).


Adentro y afuera
Jueves 28 de octubre

Cuando Abigail regresó a casa, encontró a Nabal y sus huéspedes gozándose en un gran festín, que habían convertido en una borrachera alborotada. Hasta la mañana siguiente, no relató ella a su marido lo que había ocurrido en su entrevista con David. En lo íntimo de su cora­zón, Nabal era un cobarde; y cuando se dio cuenta de cuán cerca su tontería le había llevado de una muerte repentina, quedó como herido de un ataque de parálisis. Temeroso de que David continuase con su propósito de venganza, se llenó de horror, y cayó en una condición de insensibilidad inconsciente. Diez días después falleció. La vida que Dios le había dado, solo había sido una maldición para el mundo. En medio de su alegría y regocijo, Dios le había dicho, como le dijo al rico de la parábola: "Esta noche vuelven a pedir tu alma" (S. Lucas 12:20) (Patriarcas y profetas, p. 725).

A Nabal no le importaba gastar una exorbitante suma de su riqueza para complacerse y glorificarse a sí mismo, pero le parecía un sacrificio demasiado penoso conceder una compensación —que él nunca echaría de menos— a los que habían sido como un muro para sus rebaños y manadas. Nabal era como el rico de la parábola; solo tenía un pensa­miento: usar las misericordiosas dádivas de Dios para complacer sus apetitos egoístas y animales. No albergaba un pensamiento de gratitud para el Dador. No era rico para con Dios, pues los tesoros eternos no ejercían atracción sobre él. Los lujos y las ganancias del momento eran el único pensamiento de su vida. Esto era su dios...

Cuando David oyó las noticias de la muerte de Nabal dio gracias a Dios porque había tomado la venganza en sus propias manos. Se lo había refrenado para no hacer el mal, y el Señor había hecho que la impiedad del impío cayera sobre su propia cabeza. Por la forma en que Dios trató a Nabal y a David, los hombres pueden sentirse animados a colocar sus casos en las manos de Dios, pues a su debido tiempo él arre­glará las cosas (Comentario bíblico adventista, t. 2, pp. 1015, 1016).

David se casó después con Abigail. Ya era el marido de una espo­sa; pero la costumbre de las naciones de su tiempo había pervertido su juicio e influía en sus acciones. Aun hombres grandes y buenos erraron al seguir prácticas del mundo. Los resultados amargos de casarse con muchas esposas fueron gravemente sentidos por David a través de toda su vida (Patriarcas y profetas, p. 725).



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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Notas de Elena G. de White

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 5: Abigail: no se permitió ser víctima de las circunstancias / Edición auxiliar para Maestros


Texto Clave: "Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor" 1 Samuel 25:41.

Enseña a tu clase a :

Saber contrastar el tacto cortés de Abigail con los insultos de Nabal y los impulsos airados de David.
Sentir que la presencia del Espíritu Santo alimenta un sentido de paz, bienestar y luminosidad en nuestro corazón, que puede extenderse a otros en bendiciones.
Hacer una intercesión sabia y compasiva en favor de otros según Dios provea oportunidad y dirección.


Bosquejo de la lección

Saber: Dulzura y luz

A. ¿De qué modo lo que decimos y cómo actuamos revela el espíritu que obra en nosotros?
B. ¿Cómo fue Abigail no solo atenta y cortés, sino también valiente y responsable en sus respuestas a Nabal y a David?

II. Sentir: Huellas de luz

A. ¿Cuál era la fuente de la sabiduría de Abigail?
B. ¿De qué modo ella trajo calma y buen juicio a la situación entre David y Nabal? C. ¿Cómo respondió David al consejo de Abigail mostrando que era un aprendiz y que acataba la conducción divina?

III. Hacer: Intercesión

A. La capacidad de aconsejar sabiamente con tacto es una herramienta que Dios puede usar para bendecir a otros. ¿Qué necesitamos hacer para ser capaces de ser usados por Dios como lo fue Abigail?
B. ¿Qué aspectos de nuestras vidas necesitan ser confrontados con valor y responsabilidad?
C. ¿Cómo podría Dios usarnos para intervenir en la vida de otros?


Resumen: Abigail, aunque era la esposa de un hombre malvado, estaba llena del Espíritu de Dios. Con sabiduría y humildad intervino con consejos llenos de tacto e impidió el derramamiento de sangre cuando David estaba listo para vengarse.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El ejemplo de Abigail de manejar a dos hombres difíciles ilustra cómo la belleza de una naturaleza interior, imbuida con la gracia y la atmósfera del cielo, puede mediar en circunstancias difíciles e influir en otros para bien.

El matrimonio de Abigail con Nabal probablemente fue arreglado por los padres, como todavía sucede en algunas partes del mundo. Aunque algunos casamientos arreglados funcionan bien, otros son medios para abusos socialmente aceptados. Pero aun los matrimonios que nosotros elegimos pueden agriarse miserablemente, y dos personas muy diferentes pueden encontrarse unidas en matrimonio.

Actividad: Ilustra los conceptos populares del romance con ejemplos de tarjetas, cajas de bombones y flores. O pide a los miembros de la clase que analicen qué ideas existen en su cultura.

Analiza con tu clase: ¿Hasta qué punto los conceptos populares del amor romántico y el matrimonio ilustran la relación entre Nabal y Abigail?

Considera: ¿Qué principios promueven matrimonios felices? ¿Qué pueden hacer juntos los cónyuges de matrimonios desigualmente unidos para mejorar su matrimonio?

Solo para los maestros: ayuda a tus alumnos a comparar y contrastar los efectos de palabra necias y sabias sobre aquellos ase les habla.


Paso 2 ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Nabal (Repasa, con tu clase, 1 Sam. 25:1-15.)

En los tiempos bíblicos, la primavera era la estación cuando se trasquilaban las ovejas. Las 3.000 ovejas de Nabal habrían producido una gran cantidad de lana y un buen ingreso. Este éxito financiero se celebraba con fiestas, y Nabal habría estado de buen talante. Sin embargo, en respuesta al cortés mensaje de David de felicitación y de pedido de un regalo de alimentos como reconocimiento de su parte por la protección del rebaño de Nabal durante el invierno, Nabal, en forma insolente, sugirió que David no merecía bondad y, mucho menos, una recompensa.

Un siervo, que informó a Abigail del mensaje de su esposo a David, predijo que David se pondría furioso y que el campamento estaría en peligro inmediato, ya que Nabal era “un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle” (1 Sam. 25:17).

Parecería que dar un buen discurso comienza por ser un buen oyente. Y está claro en el caso de Nabal que él es quien habla todo el tiempo, y eso no es nada bueno.

Salomón escribió bastante acerca de los efectos de palabras malvadas. Él notó en Eclesiastés 10:12 y 13 que las palabras de un necio pueden parecer no tener sentido, pero que terminan siendo “nocivo desvarío” (vers. 13). Proverbios 12:18 afirma que hay palabras que “son como golpes de espada”. Podemos excusar nuestras palabras descuidadas como solo palabras; pero hablar rápidamente, sin pensarlo, puede convertirse en una espiral de lenguaje áspero, insultante y abusivo.

El Nuevo Testamento condena, tanto como el Antiguo Testamento, las palabras precipitadas. Algunos de los pasajes más inquietantes de la Biblia acerca del daño que pueden causar las palabras se encuentran en el libro de Santiago. Una paráfrasis de Santiago 3:6 dice: “Por nuestras palabras podemos arruinar el mundo, volver la armonía en caos, arrojar barro sobre las reputaciones, transformar al mundo entero en humo, humo proveniente directamente del abismo”. A menos que seamos muy conscientes de cómo nuestras palabras afectan a los que escuchan, y cuidemos prolijamente nuestro hablar, nuestras palabras pueden iniciar incendios que escapen a nuestro control. Basta considerar el que inició Nabal

Considera: ¿Conoces a alguien que es tan insolente y antipático que nadie puede hablar con él? ¿Cómo respondemos a las personas que a menudo son irrazonables y de mal genio?


II. Abigail y David (Repasa, con tu clase, 1 Sam. 25:16-31.)

Abigail preparó enseguida elementos para una fiesta para David y sus hombres, y salió a encontrarse con el guerrero y su grupo, pues ella sabía que estaría enojado y sería vengativo.

Cuando se encontró con David, se postró ante él y se dirigió a él como si ya fuera el rey. “Sin nada de ostentación u orgullo, pero llena de la sabiduría y el amor de Dios, Abigail reveló la fortaleza de su devoción a su casa; y explicó claramente a David que la conducta hostil de su marido no había sido premeditada contra él como una afrenta personal, sino que era simplemente el arrebato de una naturaleza desgraciada y egoísta” (PP 723).

La humildad de Abigail es evidente. Como esposa de un hombre rico, ella podría haber hecho que el regalo de los alimentos hablara por sí mismo, o enviado un mensaje a David por medio de un siervo, como David había hecho con Nabal. En cambio, ella misma acompañó el regalo. Abigail no se dio el crédito por sus sabios consejos; antes bien, reconoció que fue Dios el que impidió a David vengarse por sí mismo. Con gracia aceptó la culpa por el resentimiento de David, y con tacto sugirió que David debería pelear las batallas de Dios en lugar de buscar venganza por sí mismo.

David aceptó la reprensión con alabanzas a Dios por el sabio consejo de Abigail. En vez de guardar rencor, él permitió que las palabras serenas de Abigail llegaran a su corazón.

Las palabras agradables, ofrecidas con moderación en el momento oportuno, son “suavidad al alma y medicina para los huesos” (Prov. 16:24). Son confiables y dan instrucción. Son como una fuente, burbujeante, de agua fresca (Prov. 18:4), como “manzana de oro con figuras de plata” (Prov. 25:11). Y las palabras prudentes pueden aplacar la ira, apagar el fuego salvaje del furor iniciado por palabras malvadas. Es importante permitir que el Espíritu de Dios intervenga en nuestro hablar, dándonos valor para responder al mal y saturando nuestras palabras con sabiduría, gracia, fresca belleza y dulce curación.

Considera: Mientras Abigail no excusó la necedad de su esposo, ¿de qué modo asumió la responsabilidad de la situación? ¿Cómo su tacto permitió que David pudiera quedar bien?

David podría haber guardado rencor. En cambio, permitió que Dios le enseñara una lección por medio de la suave cortesía de una mujer. ¿De qué modo este acto le permitió a David responder a otras lecciones que necesitaba aprender a lo largo de su carrera como líder?


III. Matrimonios desiguales (Repasa, con tu clase, Gén. 16:1-15; 1 Ped. 3:1-7; Efe. 5:21-28.)

Aunque las mujeres a menudo tuvieron una posición de segunda clase, las Escrituras tienen lecciones con respecto a las relaciones matrimoniales tanto para hombres como para mujeres. Compara la historia de Sara, Agar y Abrahán en Génesis 16:1 al 15, y la descripción que hace Pedro de cómo las mujeres pueden responder a sus esposos no creyentes, y termina con el comentario sobre la relación de Sara con Abrahán en 1 Pedro 3:1 al 7.

Sara respetaba a Abrahán llamándolo “señor”. Sin embargo, Abrahán también respetaba los derechos de Sara como su esposa y compañera en el hogar, aun hasta el punto de expulsar a Agar y a su hijo por causa de la división que estaban produciendo en el hogar, aunque esto le costó a él mucho dolor personal.

Considera: ¿De qué modo este equilibrio de poder ilustra la amonestación de Pablo de someterse “unos a otros” (Efe, 5:21, 22)? ¿Quién es el mejor modelo de esa humildad y tierno cuidado, y de qué modo fue un modelo de sumisión? ¿Cómo Dios usa la belleza interior de un corazón santificado para ganar a otros para sí, incluyendo a nuestro cónyuge?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: ayuda a la clase a tomar en cuenta sus propias suposiciones culturaes al considerar las relaciones de los modelos bíblicos.

Preguntas para reflexionar:

1. ¿Conoces a alguna mujer que afrontó circunstancias injustas en su lugar de trabajo o cuando solicitaba justicia o protección, o abusos domésticos? Todavía hay muchas oportunidades de ayudar a las mujeres a mejorar su condición. ¿Qué puedes hacer en tu hogar y en tu comunidad?

2. A menudo las tradiciones culturales dictan muchas de las injusticias a las que nos hemos acostumbrado. ¿Cómo podemos usar el ejemplo de Cristo en nuestras propias suposiciones de las relaciones adecuadas entre hombres y mujeres?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: sugiere las siguientes ideas para ayudar a tus alumnos a poner en práctica lo que analizarán en clase durante las semanas o meses próximos.

1. Examina los medios, libros, revistas y otros elementos que transmiten las expectativas culturales con respecto a las relaciones adecuadas entre hombres y mujeres. ¿Cómo podemos luchar contra los efectos adversos de esos mensajes en nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo?

2. ¿Cómo puedes ser un modelo de equilibrio entre la sumisión, el liderazgo y el tierno cuidado en tu matrimonio?

3. Bosqueja los principios de mediación ilustrados por la intercesión de Abigail con David. ¿Cómo te ayudan esos principios a responder a una situación difícil en tu vida?

4. La descripción de la influencia de Abigail que se encuentra en Patriarcas y profetas compara su piedad con “la fragancia de una flor, [la cual] se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones” (p. 724). ¿Cómo podrías rodearte, y rodear a otros, con la inspiración elevadora que proviene de las flores?



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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición auxiliar para Maestros

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / Comentarios de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / para el 19 de diciembre de 2009

Sábado 12 de diciembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 26-32; Romanos 5.

Para Memorizar: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deut. 6:4, 5).

FIEL A LO QUE DIOS HABÍA DICHO, de que la generación rebelde que rehusó entrar en la Tierra Prometida no entraría en ella, Dios llevó ahora a una generación nueva a las mismas fronteras. Allí les indicó a Moisés y al sumo sacerdote Eleazar que contaran la congregación de varones de 20 años hacia arriba, “todos los que pueden salir a la guerra” (Núm. 26:2). Sorpresivamente, el total de este segundo censo llegó a 601.730 (vers. 51), casi la misma cantidad que los del primer censo (603.550), cuarenta años antes (Núm. 2:32). A pesar de los castigos divinos sobre la Nación, en los cuales la primera generación (excepto Josué y Caleb) pereció, Dios los había multiplicado abundantemente, y los ejércitos de Israel allí en los campos de Moab eran, prácticamente, tan grandes como los de la primera generación.

Pero, quedaban muchas preguntas: ¿Estaba esta generación nueva, que había visto los resultados de los errores de sus padres, lista para aprender de ellos y obedecer a Dios? ¿Estaban listos para asumir el lugar que se les daba? ¿Qué lecciones tenían que aprender, y qué podemos aprender de ellos?

La División de la Tierra.
Domingo 13 de diciembre

Después del desastre en Sitim, se tomó un censo de los varones de 20 años hacia arriba (Núm. 26:1-4). Con unas pocas excepciones notables (ver los vers. 64, 65), la generación mayor había muerto, y una nueva había aparecido.

¿Cuál fue una de las razones por las que se tomó el censo? ¿Por qué era importante? Núm. 26:52-56.

Una vez que la segunda generación hubiera conquistado la tierra, habría que dividirla en forma justa; de otro modo, esto podría llegar a ser una fuente de peleas y confusión. Afortunadamente, Moisés todavía vivía y podía dirigir este importante asunto. Como lo afirma el texto, las tribus con muchos miembros recibieron más tierra; las que tenían menos, menos. ¿Qué podría ser más justo que esto?

Lee Números 27:1 al 11. ¿Qué principios importantes vemos que se manifiestan aquí?

Un elemento clave aquí es la santidad de la familia, especialmente con respecto a la propiedad y a los derechos de herencia. Es claro que la idea era guardar la propiedad tan cerca como fuera posible dentro de la familia. La tierra, después de todo, era una “heredad”, y así pertenecía a la familia.

Como vemos, también, esto no era un acuerdo de una vez para siempre. Por cuanto estas mujeres tenían fe y valor para acercarse a Moisés sobre un problema de justicia básica, Dios estableció un “estatuto de derecho” (Núm. 27:11) que permanecería para generaciones futuras y protegería a las mujeres que pudieran haberse encontrado en circunstancias similares.

Es muy fácil permitir que cosas como las posesiones nos dominen tanto que olvidemos aun los principios cristianos más básicos. ¿Cómo podemos protegernos de permitir que nuestro deseo de cosas arruine nuestra relación con Dios y con los demás?

El Sucesor.
Lunes 14 de diciembre

Después de tantos años en el desierto, los hijos de Israel pronto cruzarían a la Tierra Prometida. Había surgido una nueva generación, que pronto heredaría la tierra que había sido prometida primero a ellos cuando todavía estaban en los lomos de Abraham muchos siglos antes (Gén. 17:8). De este modo, a pesar de las demoras, las rebeliones, las murmuraciones, la falta de fe, de su pueblo, Dios cumpliría su palabra. Solo que lo haría con una nueva generación.

Lee Números 27:12 al 23, y responde las siguientes preguntas:

* En Números 27:12, Dios habla acerca de la tierra que él había dado (en el tiempo pasado) a los hijos de Israel, aun cuando ellos todavía no estaban allá. ¿Qué nos indica esto acerca de las promesas de Dios?
* Después de que Dios le dijo a Moisés otra vez que él no podría cruzar a esa tierra por causa de su pecado, ¿de qué modo respondió Moisés? Esto es, ¿cuál era la preocupación principal de Moisés? ¿Qué nos sugiere esto acerca de la clase de hombre que era?
* ¿Por qué era importante que Josué recibiera su cargo delante de toda la congregación?

Moisés pronto habría de morir, habiendo terminado su obra. El cargo pasaba ahora a Josué, el designado sucesor de Moisés. Cuán interesante es que no era uno de los hijos de Moisés, sino, en cambio, alguien que había demostrado su propia valía. Dios, no Moisés o la congregación, eligió a Josué.

Además, los textos aclaran muy bien que, como con Moisés, Josué había de dirigir únicamente por medio de la conducción de Dios; es decir, además de las leyes y los mandamientos escritos, él también debía buscar la voluntad de Dios por medio del “juicio del Urim delante de Jehová” (vers. 21).

¿Cuán a menudo buscas a Dios en oración con respecto a decisiones importantes que necesitas hacer? ¿Sobre qué base haces decisiones, si no es buscando la voluntad de Dios?

Reafirmación del Sistema de Sacrificios.
Martes 15 de diciembre

Cuando Dios proclamó en forma audible los Diez Mandamientos (Éxo. 20) en el Monte Sinaí, y ordenó la construcción del Tabernáculo (Éxo. 25), la segunda generación eran niños. Ahora Dios eligió reafirmar, en forma resumida, el sistema de sacrificios para los adultos de la segunda generación.

Números 28:1 al 8 describe la ofrenda “diaria”, o “continuo”, un cordero por la mañana y otro por la tarde. Se arreglaba de tal manera que este sacrificio siempre estuviera ardiendo (Lev. 6:9, 13). Esta ofrenda “diaria”, o “continuo”, era la pieza central del Santuario. Tenía prioridad sobre todos los demás sacrificios, y era central para la adoración de Israel. Este sacrificio representaba la constante disponibilidad del perdón y la aceptación de Dios por medio del Redentor prefigurado en el sacrificio.

Lee Romanos 5. ¿Qué nos indica esto acerca de la plenitud y lo completo que fue el sacrificio de Jesús por nosotros?

El sábado se hacía una ofrenda especial (aparte del “diario”). Consistía en dos corderos, de mañana y de tarde (Núm. 28:9, 10). Luego, en Números 28:11 al 15, se detallan los sacrificios para los días de luna nueva; luego, los festivales: la Pascua, el Pentecostés (Fiesta de las Semanas), la Fiesta de las Trompetas, el Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos (Núm. 28, 29).

“Algunos se preguntan por qué Dios deseaba tantos sacrificios y estableció la ofrenda de tantas víctimas sangrantes en el sistema judío.

“Cada víctima que moría era un símbolo de Cristo, cuya lección era impresa en la mente y el corazón de la solemnísima y sacratísima ceremonia, y era explicada claramente por los sacerdotes. Los sacrificios fueron explícitamente diseñados por Dios mismo para enseñar esta grande e importante verdad: que solo mediante la sangre de Cristo hay perdón de los pecados” (MS 1:125).

¿Por qué es tan importante confiar únicamente en los méritos y la justicia de Cristo, no en algo que haya en nosotros mismos, como el único medio de salvación? ¿Qué ocurre si nos miramos a nosotros mismos, como si pudiéramos ser lo suficientemente buenos como para merecer o ganar la salvación?

Mantener la Palabra.
Miércoles 16 de diciembre

Lee Números 30 con respecto a votos y juramentos. ¿Qué principio importante podemos obtener de este capítulo para nosotros hoy? ¿Qué nos enseña acerca de la importancia de nuestras palabras? ¿Qué advertencias deberíamos aprender de esto?

Una cosa es una mentira directa; eso es obviamente pecaminoso y malo. Pero, no se habla de esto aquí. Cuán a menudo hemos hecho promesas solemnes, o un voto en el nombre del Señor, que teníamos en ese momento la intención seria de cumplir, y eventualmente nos apartamos de ella por una razón u otra. En este contexto inmediato, estamos tratando con votos hechos “a Jehová”; pero, en realidad, cuando nosotros –especialmente como cristianos profesos– decimos que haremos algo, deberíamos hacerlo. Si tuvimos solamente la intención de hacerlo en ocasión de pronunciarlo, representará poca diferencia para aquel a quien hicimos la promesa. Tal vez la persona nos creerá; tal vez, no. El punto es que, como cristianos profesos, ¿qué clase de representantes de Cristo somos si solo andamos haciendo promesas o votos que –por cualquier razón– terminamos no cumpliendo? ¿Cuán buena es nuestra religión si no cumplimos nuestra palabra? Por esto es vital que seamos muy cuidadosos en lo que prometemos o en los votos que hacemos, porque podremos encontrarnos en la posición vergonzosa de no ser capaz de cumplirlos, no importa cuán buenas hayan sido nuestras intenciones.

“La obligación incurrida al empeñar uno su palabra, con tal de que no sea para cometer un acto malo o ilícito, debe tenerse por sagrada” (PP 540). En la cultura israelita, el no cumplir uno la promesa, jurada en nombre de Dios, era considerado como un pecado de omisión. En un sentido real, el dejar de cumplir un voto es tomar el nombre de Dios en vano, especialmente si somos cristianos, quienes, idealmente, hacemos todas las cosas en el nombre de Cristo.

¿Cuántas veces has hecho votos y promesas a otros, a Dios o a ti mismo, que hayas quebrantado? ¿Qué promesas puedes reclamar que te ayudarán a impedir que esto suceda continuamente?

En la Frontera.
Jueves 17 de diciembre

Después de todo este tiempo, había surgido una nueva generación, más lista para dejar el desierto y finalmente tener un hogar que pudieran llamar propio. Algunos, de hecho, estaban más que listos para asentarse.

Lee Números 32:1 al 5. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿Por qué harían este pedido?

En Números 32:6 al 15, Moisés da su respuesta. Él no está feliz, y considera que su acción es pecaminosa. La compara con lo que sucedió la última vez que estuvieron en la frontera y listos para cruzarla. Excepto que, es esta ocasión, sus razones eran diferentes. La primera vez había sucedido que sencillamente se habían asustado de la gente de la tierra, y no confiaron en Dios lo suficiente para avanzar. Esta situación no era parecida. No estaban atemorizados de cruzar la frontera; en cambio, les gustaba donde estaban, y querían quedarse allí.

¿De qué modo respondieron los líderes de Rubén y Gad, y cómo respondió Moisés a su vez? Núm. 32:16-42.

La respuesta de los rubenitas y los gaditas mostraba que ellos estaban dispuestos a hacer su parte en favor del resto de sus compatriotas. Es decir, por más que ellos querían la tierra que ya poseían, no iban a ser egoístas con respecto a eso. Por mucho que estuvieran seducidos por lo que poseían, iban a asegurarse que el resto de los israelitas obtuvieran sus posesiones también, antes de que ellos mismos se establecieran para gozar de las suyas.

Viendo su disposición, Moisés les advirtió que si no lo hacían “vuestro pecado os alcanzará” (vers. 23); no obstante, les tomó la palabra y accedió a las condiciones estipuladas.

Piensa en tu propia relación con el cuerpo de la iglesia como un todo. ¿Cuánto estás procurando dar a la iglesia, en contraste con cuánto podrás recibir de ella? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo? Al mismo tiempo, ¿no sería tiempo de que, debido a las circunstancias, necesites tomar más de lo que puedes dar?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 18 de diciembre

Estudia los siguientes textos con respecto a puntos específicos que Moisés eligió para recordarle a la segunda generación de israelitas. Sus observaciones están basadas en el principio: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada” (JT 3:443).

* La plaga de Sitim, en la que murieron veinticuatro mil israelitas (Núm. 25:9; 26:1).
* La rebelión de Coré, Datán y Abiram (Núm. 26:9-11).
* Er y Onán, hijos de Judá (vers. 19).
* Nadab y Abiú, hijos sacerdotales de Aarón (vers. 61).
* La primera generación murió en el desierto, excepto Caleb y Josué (vers. 63-65).

La mayor parte de estos eventos enumerados por Moisés fueron eventos que experimentó la segunda generación. ¿Por qué mencionó estas tragedias en la historia hebrea? El apóstol Pablo explica: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cómo puede transmitir una generación a la siguiente sus valores, creencias y celo? ¿O realmente no puede hacerlo? O, considéralo de esta manera: ¿Debería una generación esperar que la siguiente tenga la misma clase de experiencias y fe que la que tuvo ella? Analiza.

2. Medita más en el tema de nuestro lugar en la iglesia. Primero, ¿cuál es el papel de la iglesia como un todo? ¿De qué modo nos ubicamos dentro de ese rol? ¿Deberíamos siempre estar en la posición de dar? ¿Cuándo es apropiado tomar?

3. Hemos estudiado que los hijos de Israel estaban en marcha por el desierto; ¿qué equivocaciones cometieron que estamos en riesgo de realizar también nosotros? ¿Qué lecciones principales podemos aprender de lo que ellos hicieron? Más importante todavía, ¿qué podemos hacer para asegurarnos de no caer en la misma trampa? O, si ya hemos caído, ¿cómo podemos salir de ella?

Resumen: Mientras Moisés vivía todavía, era apropiado que Dios lo instruyera para dar sus indicaciones finales a la segunda generación, reafirmar su fe y también designar a Josué como el nuevo líder de la Nación, bajo la dirección de Dios.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / Notas de Elena de White

Sábado 12 de diciembre.

Moisés pronto iba a morir; se le ordenó entonces reunir a los hijos de Israel antes de su muerte para informarles acerca de todas las peregrinaciones de la hueste hebrea desde su partida de Egipto, y todas las grandes transgresiones de sus padres, que les habían acarreado los juicios de Dios, y habían obligado al Señor a decirles que no entrarían en la tierra prometida. Sus padres habían muerto en el desierto, de acuerdo con la palabra del Señor. Sus hijos habían muerto en el desierto, de acuerdo con la palabra del Señor. Sus hijos habían crecido, y en ellos había de cumplirse la promesa de posesión de la tierra de Canaán. Muchos de ellos eran pequeños cuando se dio la ley, y no recordaban en absoluto la grandiosidad de ese evento. Otros nacieron en el desierto, y frente a la posibilidad de que no comprendieran la necesidad de obedecer los Diez Mandamientos y todas las leyes y reglamentos dados a Moisés, Dios lo instruyó para que recapitulara los Diez Mandamientos y todas las circunstancias relacionadas con la promulgación de la ley (La historia de la redención, p. 174).

Nuestra salvación es completa porque está fundada en el plan establecido antes de la fundación del mundo. Antes de que viniera Cristo se podía obtener una santidad ceremonial basada en la ofrenda de sangre de toros y carneros; pero estos sacrificios no limpiaban la conciencia; eran sólo una representación de Cristo, el gran sacrificio, quien vino a este mundo para darle valor a todos los sacrificios y ofrendas, ofreciéndose a sí mismo para hacer la voluntad de Dios y ponerse a la cabeza de la humanidad. Y mediante Cristo recibimos el Espíritu Santo quien nos da un claro testimonio del valor del sacrificio ofrecido por el Señor. La Palabra de Dios declara: "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre" (Hebreos 10:10). El sacrificio que se hizo por nosotros fue completo y suficiente (Review and Herald, julio 25, 1899).

La División de la Tierra.
Domingo 13 de diciembre

Por orden de Dios, Moisés estableció los límites de la tierra de Canaán y seleccionó un príncipe por cada tribu con el propósito de dividir la tierra que cada una de ellas tendría cuando llegaran a poseerla. Pero la tribu de Leví no estaba incluida en la distribución; habían sido elegidos para un servicio sagrado y no tendrían herencia entre sus hermanos. No obstante, cuarenta y ocho ciudades en diferentes partes del territorio serían su lugar para vivir (Signs of the Times, enero 20, 1881).

En el plan de Dios para Israel, cada familia tenía su propia casa en suficiente tierra de labranza. De este modo quedaban asegurados los medios y el incentivo para hacer posible una vida provechosa, laboriosa e independiente. Y ninguna especulación humana ha mejorado jamás semejante plan. Al hecho de que el mundo se apartó de él, se debe en gran parte la pobreza y la miseria que imperan hoy.

Al establecerse Israel en Canaán, la tierra fue repartida entre todo el pueblo, menos los levitas que, en calidad de ministros del Santuario, quedaban exceptuados de la repartición. Las tribus fueron empadronadas por familias, y a cada familia, según el número de sus miembros, le fue concedida una heredad.

Y si bien era cierto que uno podía enajenar su posesión por algún tiempo, no podía, sin embargo, deshacerse definitivamente de ella en perjuicio de la herencia de sus hijos. En cuanto pudiese rescatar su heredad, le era lícito hacerlo en cualquier momento. Las deudas eran perdonadas cada séptimo año, y cada cincuenta años, o sea en ocasión del jubileo, todas las fincas volvían a sus primitivos dueños.

"La tierra no se venderá rematadamente -mandó el Señor- porque la tierra mía es; que vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo. Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis redención a la tierra. Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, vendrá el rescatador, su cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. Y cuando el hombre... hallare lo que basta para su rescate... volverá a su posesión. Mas si no alcanzara su mano lo que basta para que vuelva a él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo".

"Santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: éste os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia" (Levítico 25:23-28, 10).

De este modo cada familia quedaba segura de su posesión, y había una salvaguardia contra los extremos, tanto de la riqueza como de la pobreza (El ministerio de curación, pp. 138, 139).

El Sucesor.
Lunes 14 de diciembre

Sin murmurar, Moisés se sometió a lo decretado por Dios. Y su preocupación se concentró en el pueblo de Israel. ¿Quién sentiría el interés que él había sentido por el bienestar de ese pueblo? Con el corazón desbordante de emoción exhaló esta oración: "Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, varón sobre la congregación, que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; porque la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor" (Números 27:16, 17).

El Señor oyó la oración de su siervo; y la contestación fue: "Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él. Y ponerlo has delante de Eleazar el sacerdote, y delante de toda la congregación; y le darás órdenes en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezcan" (Versículos 18-20). Josué había sido asistente de Moisés por mucho tiempo; y siendo hombre de sabiduría, capacidad y fe, se le escogió para que le sucediera.

Por la imposición de las manos de que le hizo objeto Moisés al mismo tiempo que le hacía recomendaciones impresionantes, Josué fue consagrado solemnemente caudillo de Israel. También se le admitió entonces a participar en el gobierno. Moisés transmitió al pueblo las palabras del Señor relativas a Josué: "Él estará delante de Eleazar el sacerdote, y a él preguntará por el juicio del Urim delante de Jehová: por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él, y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación" (Versículo 21).

Antes de abandonar su puesto como jefe visible de Israel, Moisés recibió la orden de repetirle la historia de su libramiento de Egipto y de sus peregrinaciones a través de los desiertos, como también de darle una recapitulación de la ley promulgada desde el Sinaí. cuando se dio la ley, eran pocos los miembros de la congregación presente que tenían suficiente edad para comprender la terrible y grandiosa solemnidad de la ocasión. Como pronto iban a cruzar el Jordán y tomar posesión de la tierra prometida, Dios quería presentarles las exigencias de su ley, e imponerles la obediencia como condición previa para obtener prosperidad (Patriarcas y profetas, pp. 494, 495).

La posición de Josué difería en algunos aspectos de la de Moisés. Éste no sólo era profeta y gobernante de Israel, sino oficiaba como sumo sacerdote y recibía el consejo directamente de Dios. Después de Moisés, ni a Josué ni a ningún otro de los gobernantes de Israel, le fue permitido acercarse directamente al Señor, excepto mediante el sumo sacerdote (Signs of the Times, enero 13, 1881).

Reafirmación del Sistema de Sacrificios.
Martes 15 de diciembre

Se acercaba el momento en que Moisés debía traspasar a otros el comando de Israel. Pronto debía subir al monte Nebo, según la orden divina, para morir allí. Pero antes de hacerlo, debía repetir ante toda la congregación los principales hechos referidos a su liberación de la cautividad en Egipto y su peregrinación en el desierto. Debía recordarles las maravillosas manifestaciones del poder de Dios al sacarlos de ese "horno de fuego", una buena ilustración de su cruel y degradante esclavitud, de la cual no hubieran podido librarse si no hubiese sido por la intervención del Dios del cielo.

Y Moisés no solamente debía recordarles las misericordiosas manifestaciones del poder divino en toda su peregrinación, sino también repetirles la ley divina promulgada en el Sinaí. Cuando sus padres habían escuchado la ley, la congregación presente era demasiado joven para comprender la grandeza y la solemnidad de la ocasión. Sus padres habían escuchado la voz de Dios y sido testigos de su poder, por lo tanto podían comprender el carácter sagrado de la santa ley; pero no la habían guardado, y por sus transgresiones cayeron en el desierto sin poder entrar en la tierra prometida. Sus hijos debían ahora comprender los terribles resultados de transgredir la ley divina. Tan pronto como cruzaran el Jordán y tomaran posesión de la tierra prometida, Dios les daría una clara idea de los reclamos de su ley y de la obediencia requerida como condición para su prosperidad. No era suficiente nombrarse como el pueblo de Dios; su amor por él y su derecho a ser parte del Israel de Dios, debían mostrarse por su obediencia.

Moisés se presentó ante el pueblo con el objeto de repetirle sus últimas advertencias y amonestaciones. Una santa luz iluminaba su rostro. La edad habían encanecido su cabello; pero su cuerpo se mantenía erguido, su fisonomía expresaba el vigor robusto de la salud, y tenía los ojos claros y penetrantes. Era aquella una ocasión importante y solemne, y con profunda emoción y poética elocuencia magnificó al Señor Dios de Israel. Su gran amor y misericordia fueron presentados en el lenguaje más sublime e impresionante. Sus consejos, amonestaciones, reproches y ánimo, provenían de las palabras que Cristo mismo ponía en su mente (Signs of the Times, marzo 10, 1881).

La muerte de Cristo en la cruz fue consumada por su obediencia voluntaria, de lo contrario no hubiera habido ningún mérito en ello; porque la justicia no hubiera habido ningún mérito en ello; porque la justicia no hubiera castigado en lugar del pecador a un ser inocente que no hubiese estado dispuesto voluntariamente a sufrir la pena. Fue la decisión libre y completa del Salvador lo que hizo su sacrificio aceptable en cada punto. Por eso el pecador puede rendir su propia voluntad a Dios y aceptar a Cristo como su sustituto y seguridad. Él es el único que puede transformar pecadores en santos, cuando esos pecadores reconocen su culpa, aceptan el perdón que ofrece Cristo, y deciden con sinceridad hacer su voluntad y andar en sus caminos. De ellos se dice: "Vosotros estáis completos en él", porque no dependen de su propia justicia, sino de la que reciben por la fe en Cristo (Signs of the Times, agosto 22, 1900).

La muerte y la resurrección de Cristo completaron su pacto. Antes de ese tiempo se revelaba por medio de símbolos y sombras que señalaban hacia la ofrenda que sería hecha por el Redentor del mundo, ofrecida como promesa por los pecados del mundo. Los creyentes eran salvados antiguamente por el mismo Salvador de ahora; pero es un Dios velado. Veían la misericordia de Dios en símbolos. La promesa hecha a Adán y a Eva en el Edén era el evangelio para una raza caída. Se había dado la promesa de que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente, y que ésta le heriría el calcañar. El sacrificio de Cristo es el glorioso cumplimiento de todo el sistema hebreo. Ha salido el Sol de justicia. Cristo nuestra justicia está brillando esplendorosamente sobre nosotros (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 944).

Mantener la Palabra.
Miércoles 16 de diciembre

Los corazones de Ananías y de su esposa fueron movidos por el Espíritu Santo a dedicar sus posesiones a Dios, tal como lo habían hecho sus hermanos. Pero después de haber hecho la promesa, se arrepintieron, y decidieron no cumplirla. Mientras pretendían darlo todo, retuvieron una parte del dinero recibido. Actuaron fraudulentamente en relación con Dios, mintieron al Espíritu Santo, y su pecado recibió un juicio rápido y terrible. Perdieron no sólo esta vida sino también la vida eterna.

El Señor vio que era necesaria esta señalada manifestación de su justicia para proteger a otros contra ese mismo mal. Esto constituyó un testimonio de que los hombres no pueden engañar a Dios, de que él detesta el pecado oculto en el corazón y de que nadie podrá burlarse de él. ese acontecimiento fue permitido como amonestación para la joven iglesia, para guiar a sus miembros a examinar sus motivos, para que tuvieran cuidado de no complacer el egoísmo y la vanagloria, para que se cuidaran de no robar a Dios.

En el caso de Ananías, el pecado de fraude contra Dios fue detectado y castigado rápidamente. Este ejemplo del juicio de Dios tenía el propósito de ser una señal de peligro para todas las generaciones futuras. Ese mismo pecado se repitió con frecuencia en la historia posterior de la iglesia, y en nuestra época muchos lo cometen; pero aunque no reciba la manifestación visible del desagrado de Dios, no por eso es menos horrible ante su vista ahora que en el tiempo de los apóstoles. La amonestación ha sido dada, Dios ha manifestado claramente su aborrecimiento de este pecado, y todos los que manifiesten una conducta semejante pueden tener la seguridad de que están destruyendo sus propias almas...

Las personas que hacen tales promesas a sus semejantes, no piensan generalmente en pedir que se los libre de sus compromisos. Un voto hecho a Dios, el Dador de todos los favores, es de importancia aun mayor; por lo tanto, ¿por qué habríamos de quedar libres de nuestros votos a Dios? ¿Considerará el hombre su promesa como de menos fuerza porque ha sido hecha a Dios? Por el hecho de que su voto no será llevado a los tribunales, ¿es menos válido? ¿Habrá de robar a Dios un hombre que profesa ser salvador por la sangre del infinito sacrificio de Jesucristo? ¿No resultan sus votos y sus actos pesados en las balanzas de justicia de los ángeles celestiales? (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 326, 327).

Fue grande la indignación de los israelitas cuando supieron que se los había engañado. Y esta indignación aumentó cuando después de tres días de viaje, llegaron a las ciudades de los gabaonitas, cerca del centro del país. "Toda la congregación murmuraba contra los príncipes"; pero éstos rehusaron quebrantar la alianza que había hecho a pesar de que fue lograda por fraude, porque habían "jurado por Jehová Dios de Israel". "Y no los hirieron los hijos de Israel". Los gabaonitas se habían comprometido solemnemente a renunciar a la idolatría, y a aceptar el culto de Jehová; y al perdonarles la vida, no se violaba el mandamiento de Dios que ordenaba la destrucción de los cananeos idólatras. De manera que por su juramento los hebreos no se habían comprometido a cometer pecado. Y aunque el juramento se había obtenido por engaño no debía ser violado. La obligación incurrida al empeñar uno su palabra, con tal que no sea para cometer un acto malo o ilícito, debe tenerse por sagrada. Ninguna consideración de ganancia material, venganza o interés personal, puede afectar la inviolabilidad de un juramento o promesa. "Los labios mentirosos son abominación a Jehová". "Subirá al monte de Jehová" y estará en lugar de su santidad, "el que habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda" (Proverbios 12:22; Salmo 24:3; 15:4) (Patriarcas y profetas, p. 540).

En la Frontera.
Jueves 17 de diciembre

Mientras los israelitas estaban todavía acampados al este del Jordán, las tribus de Gad y Rubén, viendo que la zona era favorable para dedicarse a la ganadería, deseaban establecerse allí. Se acercaron con ese pedido a Moisés; pero éste, suponiendo que estas tribus deseaban evitar las luchas que sus hermanos podrían encontrar contra los cananeos, se disgustó. "¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?" - les dijo. Moisés temía que la cobardía, o el resultado de la incredulidad, fueran la razón de este pedido y que por lo tanto pudieran caer bajo el desagrado divino.

Los hombres de Rubén y Gad le aseguraron que no dejarían de compartir la s cargas y responsabilidades que el Señor había puesto sobre Israel. Una vez que construyeran hogares para sus familias, compartirían con sus hermanos todas las luchas y conflictos hasta que todos tomaran posesión de sus tierras. Moisés finalmente consintió, pero aún tenía la preocupación de que en el futuro no cumplieran su promesa; por eso les advirtió: "Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado contra Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará" (Números 36:6, 23).
Aquí hay una lección que pueden aprender los profesos cristianos de nuestros días. Dios no se agrada de aquellos que buscan su propia prosperidad temporal y una vida placentera, mientras sus hermanos pasan dificultades y privaciones al llevar pesadas responsabilidades en la iglesia. El conflicto entre la verdad y la santidad por un lado, y el error y la mundanalidad por el otro, están siempre presente. Todos los que dicen ser hijos de Dios deben estar armados para la batalla, puesto que el Señor no depende de unos pocos soldados para ir a la guerra mientras muchos otros descansan con tranquilidad. El gran apóstol Pablo les decía a los corintios: "Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez" (2 Corintios 8:13). Todos los que profesan tener interés en la causa de Dios, en la conversión de pecadores y en el avance de la verdad, debieran ser soldados en el ejército del Señor, con ese único interés, esa única motivación y ese único objetivo en la vida. La gran razón porque la causa de Dios no avanza más, es la indolencia y la indiferencia del profeso pueblo de Dios (Signs of the Times, mayo 5, 1881).

Las dificultades y malos entendidos que todavía se levantan entre el pueblo de Dios son a menudo similares en naturaleza a aquellos que probaron ser una amenaza desastrosa para Israel. Las diez tribus temían que el pueblo que Dios había elegido se dividiese en sus intereses y en su culto; por eso se apresuraron a rechazar la supuesta separación que sus hermanos querían realizar. Pero en su esfuerzo por mantener el honor de Dios y la pureza de Israel, ¡qué serios y fatales resultados podrían haber sobrevenido sólo por un simple mal entendido!

En ocasiones, los que buscan con sinceridad promover la causa de la verdadera religión son mal interpretados y severamente reprimidos; pero la sabiduría de los dirigentes para evitar males mayores en esa ocasión es digna de ser imitada. Grandes males pueden ser evitados en las iglesias cuando sus miembros siguen un curso de acción similar, y cuando los individuos que han sido tratados injustamente y censurados por sus hermanos no dan lugar a la ira ni a la venganza. Estas ocasiones dan a todos la oportunidad de desarrollar las preciosas virtudes de la mansedumbre y la paciencia (Signs of the Times, mayo 12, 1881).


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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