El sábado enseñaré...Texto Clave: 3 Juan 11.
Enseña a tu clase a:Saber reconocer y apoyar al liderazgo de la iglesia.
Sentir la disposición de usar nuestros recursos para sostener a la iglesia.
Hacer de nuestra vida un buen ejemplo para los que nos rodean.
Bosquejo de la LecciónA. Saber: Respetar a los líderes1. Hacer un cuadro acerca de cómo Juan se refiere a Gayo y a Diótrefes. ¿Qué te enseña acerca de la lucha por el poder en la iglesia local?
2. ¿Qué cualidades de liderazgo ve Juan como importantes? Nota que algunas están implícitas en la descripción que hace de Diótrefes.
3. Reflexiona sobre la organización de nuestra iglesia. ¿De qué modo esto nos salvaguarda contra el culto a las personalidades y la lucha por el poder?
B. Sentir: Sacrificio dispuesto1. En contraste con 2 Juan, aquí en 3 Juan se invita a los miembros de la iglesia a apoyar a los evangelistas itinerantes. ¿De qué modo podemos fomentar un espíritu de dadivosidad y apoyo a la obra y la misión de la iglesia?
2. La iglesia requiere apoyo continuo. ¿De qué modo se cultiva y desarrolla la fidelidad en la vida del individuo y de la iglesia?
C. Hacer: Ser un buen ejemplo1. Basado en el ejemplo de Juan en 3 Juan, ¿qué principios prácticos pueden obtenerse para tratar con líderes que han tomado una dirección equivocada?
2. ¿Cuáles son los factores que nos impiden imitar lo que es bueno? Comenta pasos positivos que podemos dar para asegurarnos que seamos un buen ejemplo para quienes nos rodean.
Resumen: Las crisis de liderazgo han existido en la iglesia desde el tiempo de Juan. Se nos invita a apoyar a los líderes y a ser buenos ejemplos para quienes nos rodean.
CICLO DE APRENDIZAJE
PASO 1: ¡Motiva!
Concepto clave: Solo al reconocer –en nuestras vidas y en la iglesia– que Jesús es la cabeza, podemos esperar liberarnos del yo y servir a Dios como él desea que lo hagamos.
Solo para los maestros: Tercera de Juan es el libro más breve de la Biblia, pero trata problemas que afectan a cada congregación dentro de todas las culturas: la integridad del liderazgo, personalidades difíciles y cómo organizar la iglesia para enfocar en forma más efectiva la misión. Presenta estos temas a tu clase mientras te preparas para una mirada profunda a esta lucha por el poder que hubo en la iglesia cristiana primitiva.
La historia abunda en los despojos de centenares de experimentos fallidos de crear una “utopía”: la comunidad humana ideal. En 1893, 238 adultos y niños zarparon de Sidney, Australia, para establecer una colonia utópica en el Paraguay, conocida como “Nueva Australia”. Sus sueños de una existencia sencilla, armoniosa, basada en bienes y trabajo compartidos, se disolvió en pocos años. El comienzo de la caída fue el desacuerdo sobre el uso del alcohol. Un grupo pequeño se separó y estableció otra colonia a cierta distancia. Antes de mucho, peleas acerca del dinero y el liderazgo terminaron también con esta comunidad. –www.en.wikipedia.org/wiki/New_Australia.
A lo largo de los siglos, el fracaso de todo sueño de lograr una utopía ha tenido una cosa en común: la naturaleza humana.
Pide a la clase que piense acerca de su propia comunidad de fe; la familia de su iglesia. La palabra familia implica más que solo un vínculo fuerte de fe y propósito que nos conecta a cada uno de nosotros con el cuerpo de Cristo. También implica los desacuerdos, los malos entendidos y los choques de personalidad, que son una parte inevitable de la vida familiar. El libro de 3 Juan ilustra gráficamente que la manera en que tratamos estas dificultades determina si nuestra familia de la iglesia será dañada o saludable, empantanada en disputas internas o concentrada en la misión.
PASO 2: ¡Explora!
Solo para los maestros: El asunto de la autoridad correcta dentro de la iglesia ha causado desavenencias, debates y cismas por más de dos mil años. Analiza con la clase de qué modo el incidente registrado en 3 Juan nos ayuda a comprender mejor los problemas del liderazgo y la autoridad dentro de la iglesia actual.
Comentario de la Biblia
I. Por qué asuntos domésticos
¿Por qué 3 Juan fue incluida en el canon de la Biblia? Vista superficialmente, es meramente una carta que se ocupa de asuntos domésticos. Trata de una situación específica en una comunidad cristiana no identificada y no está dirigida a la iglesia en general. ¿Qué propósito más amplio podría haber tenido este texto?
Considera: En el año 2004, se les preguntó a más de quinientos pastores cristianos cuál era la mayor fuente de conflictos en sus congregaciones. El 85 por ciento indicó que una de las causas principales eran las relaciones de poder –“control”–, mientras que los asuntos de doctrina o culturales estaban muy abajo en la lista.–www.ctlibrary.com/le/2004/fall/6.25.html. ¿Cuál es la gran preocupación de Juan que está en la base de todos estos asuntos domésticos? ¿Es posible que estas disputas hayan obstaculizado la obra de los evangelistas que él ha enviado? ¿Por qué la importancia de este breve libro reside en su sugerencia de que la misión es el propósito principal de la iglesia cristiana? Por eso, una tarea que se requiere en una congregación es que “ponga su casa en orden” antes de que pueda verdaderamente ser efectiva.
II. Tratar con la naturaleza humana
La carta de 3 Juan se concentra en la interacción de personalidades. Pide a la clase que identifique los “personajes” principales en este libro, y que analicen los rasgos de personalidad que parecen exhibir. ¿Cuáles de estas características suenan familiares para ti hoy? ¿Puedes pensar en otros casos, en las Escrituras, en los que los conflictos, la lucha por el poder o las ambiciones personales impidieron la misión del pueblo de Dios? (Ver, por ejemplo, Núm. 16:1-3; Luc. 22:3-6; Hech. 6:1; 1 Cor. 1:11-17.) ¿De qué modo podemos fomentar el espíritu de Gayo y de Demetrio dentro de nuestras propias vidas?
Considera: Tercera de Juan nos recuerda que la iglesia está constituida por personas corrientes, que traen diferentes personalidades, experiencias, heridas y esperanzas al cuerpo de Cristo. Analiza si es correcto o no describir a la iglesia cristiana primitiva como una comunidad de fe ideal.
III. ¿Una iglesia independiente?
Analiza si una congregación puede desarrollarse sola en forma efectiva –como obviamente era la intención de Diótrefes–, sin responsabilidad ni dirección externa. ¿Cuáles son los peligros? ¿Cuál es la visión de Jesús para sus seguidores? (Ver Juan 17:11, 21-23; Efe. 4:2-6; 1 Cor. 1:10.)
IV. La autoridad dentro de la iglesia
Considera los siguientes extractos de la página 2 del Manual de la iglesia, de 2005: “Acordado, que la más alta autoridad después de Dios entre los Adventistas del Séptimo Día se encuentra en la voluntad del cuerpo de ese pueblo, tal como es expresada por las decisiones de la Asociación General [en sesión][...]” (Sesión de 1887 de la Asociación General).
“La iglesia de Cristo está en peligro constante. Satanás está procurando destruir al pueblo de Dios, y la mente de un hombre, el juicio de un hombre, no es suficiente como algo en qué confiar. Cristo quiere que sus seguidores se mantengan unidos en la iglesia, observando orden, teniendo reglas y disciplina, y que todos se sujeten unos a otros, estimando a los demás mejores que a sí mismos” (T 3:445).
Analiza: ¿Qué sugieren estas citas acerca de la autoridad dentro de la Iglesia Adventista? ¿De qué modo la estructura de la iglesia y los procedimientos establecidos para la toma de decisiones ayudan o estorban a la iglesia en su misión? Da algunos ejemplos.
PASO 3: ¡Aplica!
Preguntas para reflexionar:
El liderazgo en disputa descrito en 3 Juan plantea la pregunta: Una comunidad cristiana ¿necesita un líder? Si, como dice Pedro, todos compartimos el “real sacerdocio” de los creyentes (1 Ped. 2:9), entonces ¿por qué debemos elegir a ciertas personas para que tengan mayores responsabilidades y autoridad dentro de nuestras iglesias locales? (Ver Heb. 13:7, 17; Efe. 4:11-13).
Actividad: La paradoja del “liderazgo cristiano”
Considera la siguiente afirmación:“El mismo impulso que mueve a algunos líderes [cristianos] hacia niveles extraordinarios de éxito es un empuje que a menudo continúa expandiéndose aun después de que se hayan logrado metas y objetivos razonables”.–Gordon MacDonald
Divide a la clase en dos grupos. Pide a un grupo que prepare una lista de características necesarias para un liderazgo de éxito en una gran empresa.
Proporciona al segundo grupo los siguientes textos y pídeles que hagan una lista de lo que, desde el punto de vista de Cristo, caracteriza a un exitoso líder de la iglesia: Juan 13:13-15; Marcos 10:42-44; 1 Pedro 5:2, 3; 2 Corintios 1:24; 1 Tesalonicenses 2:7-11.
Reúne luego a ambos grupos. Analicen ambas listas. ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias clave? ¿Es realista la visión que tiene Cristo del liderazgo? ¿Qué salvaguardas podrían ayudar a proteger a los líderes de la iglesia del orgullo y la ambición de Diótrefes?
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: Desafía a tu clase a interiorizar lo que han aprendido, de modo que las lecciones que hay en 3 Juan los ayuden a gobernar sus relaciones con otros dentro del cuerpo de Cristo.
A veces es fácil olvidar que Cristo es nuestro verdadero líder, un lugar que a menudo es asignado al pastor, al anciano, al director de Jóvenes, al director del culto o al que dirige la junta de la iglesia (ver Efe. 1:22, 23; Col. 1:18). Cualquier persona que ocupa un cargo de responsabilidad o influencia dentro de la iglesia es solamente un “administrador interino” en favor de Cristo. Y solo al reconocer que Cristo es la cabeza –en nuestras iglesias y en nuestras vidas– es que podemos esperar liberarnos del ego y la ambición, y llegar a ser útiles en la misión.
Esta semana, tómate tiempo para:
Hacer un examen propio: ¿Reflejan mis actitudes y mi conducta dentro de la iglesia más el foco en la misión que tenía Gayo o el egocentrismo de Diótrefes?
Acción: Decide qué pasos específicos puedes realizar para mejorar las relaciones dentro de la familia de tu iglesia, y ayudar a desarrollar un espíritu de cooperación y propósito compartidos.
Compromiso: Reflexiona sobre la oración de Pablo en favor de la iglesia de Éfeso (Efe. 3:14-21). Como miembro del cuerpo de Cristo, pide el cumplimiento de las palabras de Pablo para ti mismo y para tu iglesia. Pide al Espíritu Santo que gobierne tus palabras y tus acciones cuando estés tratando con los otros creyentes y conságrate de nuevo a la misión de compartir a Cristo con el mundo.
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Maestros.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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Sábado 12 de septiembre.Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 20:1-17; Romanos 6:17; 2 Tesalonicenses 2:10; Hebreos 13:2; 2 Juan; Apocalipsis 2:14, 15; 14:12.
Para Memorizar:
“Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 9).
LA SEGUNDA CARTA DE JUAN SE PARECE a la primera en muchos sentidos. Aunque es más breve, se usa el mismo vocabulario, aparecen los mismos temas y predomina la misma preocupación por los creyentes. También se encuentra un toque personal en ambas.
Sin embargo, en contraste con la primera epístola, la segunda tiene claramente la estructura de una carta, con una introducción formal y una conclusión. El cuerpo principal contiene alabanzas, una exhortación a amar y a caminar de acuerdo con los mandamientos, y una sección que trata acerca de los anticristos. La brevedad de 2 Juan, así como la de 3 Juan, pudieron haber sido causadas por el tamaño de la hoja de papiro. Si esto es cierto, el apóstol debió haber pesado cuidadosamente sus palabras mientras el Espíritu Santo actuaba sobre él al escribir.
Un Vistazo a la Semana: ¿Cuál es el mensaje básico de 2 Juan, y en qué se parece a su primera carta? ¿De qué modo relaciona el concepto de “amor” con el concepto de “verdad”? ¿Cuál es el vínculo entre el amor y el guardar los mandamientos? ¿Por qué Juan toma tan en serio el problema de las falsas enseñanzas? ¿Por qué Juan les dice a los miembros que no sean hospitalarios con los falsos maestros?
En amor y en verdad
Domingo 13 de septiembre
Lee 2 Juan. ¿Qué semejanzas encuentras con 1 Juan en ella? ¿Cuál es el mensaje esencial?
Tan solo una lectura superficial de 2 Juan sugiere que la carta está dirigida a un grupo de creyentes (y no a una sola mujer). Esto tiene sentido, porque en otros lugares del Nuevo Testamento la iglesia está descrita gráficamente como una mujer (Efe. 5:22-32; Apoc. 12:1-6). Estos creyentes, entonces, son cristianos maduros, no niños literales.
Lee 2 Juan 1 al 4. ¿Qué palabra aparece vez tras vez, y cómo la usa Juan? Ver también 2 Tes. 2:10.
Nota, además, que Juan usa la palabra verdad combinada con amor, en los versículos 1 y 4. Para comprender la naturaleza del verdadero amor entre los cristianos, se necesita un calificativo, específicamente, verdad. El amor puede ser interpretado en una forma puramente emocional, y aun sensual y superficial. El amor cristiano es “verdadero” amor, amor expresado en el contexto de la verdad.
Hablar acerca de la verdad nos recuerda a Dios; a Jesús, quien es la verdad (Juan 14:6); y al Espíritu Santo. Como el Espíritu Santo está con los creyentes para siempre (Juan 14:16), así la verdad está con ellos para siempre (2 Juan 2). Ambos, la verdad y el amor, en última instancia, señalan a Dios, y van juntos en la fe y la experiencia cristianas.
Al mismo tiempo, la verdad y el amor parecen formar el tema principal de 2 Juan. Se analiza algo más del amor en los versículos 5 y 6. La verdad es necesaria para discernir los engaños y sus resultados (vers. 7, 8), y para permanecer en las enseñanzas de Cristo (vers. 9, 10).
A menudo consideramos el concepto de “amor” como algo bueno en sí mismo y por sí mismo, sin tomar en cuenta el contexto. Sin embargo, ¿cuándo el amor puede ser muy destructivo? ¿Has experimentado alguna vez la realidad de cómo el amor, fuera de la verdad, puede ser muy terrible? ¿De qué modo esa experiencia te ayuda a comprender mejor la importancia del amor en el contexto de la verdad, a diferencia de hacerlo fuera de él?
Andar de acuerdo con los mandamientos (2 Juan 4-6)
Lunes 14 de septiembre
El versículo 4 es un estímulo tanto para la iglesia como para Juan. Es estimulante y animador, para los feligreses, escuchar que su anciano se regocija grandemente porque ellos están “andando en la verdad”. Los motiva a seguir su vida cristiana “en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”. El mandamiento de andar en la verdad puede encontrarse en 1 Juan 3:23, donde él nos llama a creer en Jesús y a amarnos unos a otros.
¿De qué modo el amor y los mandamientos se relacionan mutuamente? Ver 2 Juan 5 y 6. ¿Por qué esto es especialmente importante para nosotros como Adventistas del Séptimo Día? Ver también Apocalipsis 14:12.
Después del regocijo (vers. 4), viene un pedido que al mismo tiempo es una exhortación (vers. 5, 6). Juan otra vez habla acerca de un mandamiento (vers. 5). Es el mandamiento (singular) de amarse unos a otros. Así, avanza del concepto de “mandamiento” al concepto de “amor” y, de hecho, este mandamiento tiene el amor como su contenido.
En el versículo 6 continúa en la otra dirección, es decir, comienza con el amor y avanza hacia los mandamientos (plural). El amor se muestra guardando los mandamientos de Dios. En otras palabras, tenemos este mandamiento, y este mandamiento es amarse unos a otros, y revelamos este amor guardando los mandamientos.
¿De qué modo el guardar los Mandamientos (Éxo. 20:1-17) revela amor los unos por los otros?
Cuán interesante es que algo como el guardar la Ley, las reglas, y las indicaciones de lo que hay que hacer y qué no hacer esté muy íntimamente ligado con el amor. Y, no obstante, tiene mucho sentido. El amor no es solo lo que sentimos; el amor es lo que hacemos, es cómo actuamos; es cómo nos relacionamos con otros. Aunque es más que solo obedecer los Diez Mandamientos, el verdadero amor no puede separarse de los principios que se encuentran en ellos.
Piensa acerca de alguien a quien amas. ¿Cómo tratas a esa persona? ¿Qué cosas dices y haces que revelan tu amor? ¿De qué maneras podrías mostrar aún mejor tu amor a esa persona? ¿De qué modo tu propio egoísmo a veces aflora aun la manera en que muestras ese amor como sabes que deberías hacerlo?
Ir más allá de la enseñanza de Cristo (2 Juan 7-9)
Martes 15 de septiembre
Lee 2 Juan 7 al 9. ¿Acerca de qué cosa está advirtiendo Juan? ¿Cuáles pueden ser los resultados de caer en los engaños contra los cuales él está amonestando?
Con los versículos 7 al 9, volvemos a los engañadores y a la falsa comprensión que tenían de Jesús. Parece ser la misma situación que ya hemos encontrado en 1 Juan. Es muy triste que muchas personas hayan dejado la iglesia y aun hayan llegado a ser “engañadores” ellas mismas. Es cierto, están los que todavía andan en la verdad (vers. 4), pero un pastor se entristece por cada uno que ha dejado a Dios y a su iglesia.
Los conceptos que tienen los anticristos acerca de Jesús difieren de la enseñanza de los apóstoles. Los miembros de la iglesia deben vigilar a fin de no ser afectados por ellos y por sus conceptos falsos. Juan es muy claro aquí, al señalar que los creyentes pueden perder el camino, y que no hay tal cosa como “una vez salvo, siempre salvo”.
Lee 2 Juan 9. ¿Qué está enseñando Juan acerca de la importancia de tener una “doctrina” correcta? Ver también Mat. 16:12; Hech. 2:42; Rom. 6:17; Apoc. 2:14, 15.
Juan no está bajo la ilusión de que la doctrina no importa. Para él, las enseñanzas falsas pueden llevar a la pérdida de la vida eterna de una persona. Es decir, la doctrina importa.
En nuestro pasaje, es obviamente la enseñanza de los apóstoles acerca de Jesús lo que estaba en juego. Los que aceptan esta enseñanza bíblica, y fielmente permanecen en ella, tienen al Padre y al Hijo. Dios el Padre y Jesús están ubicados en el mismo nivel. El rechazo de la enseñanza acerca de Jesús conduce a una pérdida de la relación con el Padre.
¿Cuál ha sido tu experiencia con los maestros y las doctrinas falsas? ¿Pudiste ver, especialmente al principio, adónde podrían haberte conducido esas enseñanzas? ¿Qué aprendiste de esas experiencias que podría ser de ayuda para otros que luchan con algo similar?
¿Abstenerse de ser hospitalario? (2 Juan 10, 11)
Miércoles 16 de septiembre
La Biblia da gran valor a la hospitalidad (Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9). Jesús se mezcló con publicanos, fariseos y otros que no siempre tuvieron su teología o su estilo de vida correctos. ¿De qué manera esa indicación se compara con lo que Juan está diciendo en 2 Juan 10 y 11? (Ver también Mat. 10:14, 15; 18:15-17).
Aunque la hospitalidad es una virtud cristiana, tiene sus límites. Si la hospitalidad conduce a apoyar falsas doctrinas en forma directa o indirecta, debe ser abandonada. En el primer siglo después de Cristo, los maestros viajaban, predicaban en diferentes lugares, y se alojaban con los feligreses que les proporcionaban alimento y alojamiento.
Si uno de estos maestros propagaba falsas doctrinas, la hospitalidad se hubiera entendido como un apoyo a su posición y realmente hubiera sido una ayuda en su obra. Además, los feligreses que estaban vacilando entre la enseñanza apostólica y las falsas ideas podrían haberse confundido o hasta podrían haber hecho decisiones equivocadas si hubieran visto a un miembro prominente de la iglesia permitiendo que un engañador se alojara con él.
Juan no está proponiendo que se odie a esas personas, o se evite todo contacto con ellas, pero debemos ser conscientes de que nuestra conducta podría ser comprendida como un apoyo a ideas opuestas a la verdad. Si este es el caso, debemos ser muy cuidadosos.
Se ha sugerido que, en los versículos 10 y 11, Juan está preocupado no tanto por la conducta de un creyente individual sino por la iglesia entera, y que la “casa” mencionada en el versículo 10 no era una vivienda privada sino el lugar en el que la iglesia se reunía para adorar. La iglesia no debía animar a un maestro que predicaba herejías.
En suma, dar la bienvenida a un falso maestro se percibiría como un apoyo a lo que esa persona presentaba. Hoy podemos haber perdido el sentido de cuán problemáticas pueden ser las herejías. Algunos consideran que aun hablar de “herejías” es emitir juicios o ser arrogantes, aunque la Escritura se ocupa con frecuencia de este tema. Juan nos recuerda que hay una diferencia básica entre la verdad y el error.
Piensa acerca de cómo tus actos impactan a otros. Piensa en cuán fácilmente tu ejemplo puede influir sobre otros para bien o para mal. ¿Qué clase de ejemplo de Cristo presentas tú? ¿De qué modos podrías hacer lo mejor?
Comunicación mutua (2 Juan 12,13)
Jueves 17 de septiembre
Con los versículos 12 y 13 llegamos al fin de 2 Juan. Estos versículos constituyen la conclusión de la carta, y nos permiten ver el interés personal de Juan por sus oyentes y su deseo de encontrarse personalmente con estos creyentes.
Considera lo que Juan escribió en 2 Juan 12 y 13. ¿Qué ventajas hay en hablar cara a cara, a diferencia de una carta escrita? ¿Qué indicio puedes encontrar en esta expresión, “nuestro gozo sea cumplido” [“alegría sea completa”, NVI], acerca de por qué quería encontrarse con ellos? Ver también Hechos 2:42 al 47.
El mensaje que Juan comunica es muy fuerte. Cuando es acerca de los anticristos, Juan no deja lugar a negociación o componendas. Nos hace recordar la actitud de Pablo cuando escribió a los gálatas (Gál. 1:6-9).
Juan pudo haber sido capaz de compartir su mensaje oralmente, pero también hay ventajas en una forma escrita de comunicación:
- Las cartas de los apóstoles eran consideradas como de especial importancia y autoridad, y se las tomaban con mucha seriedad.
- La carta pudo haber llegado a la audiencia antes de haber podido hacer una visita personal. La urgencia de la situación demandaba una reacción rápida.
- El mensaje fue conservado para otras iglesias y generaciones posteriores que se encontraran en situaciones similares. De hecho, Juan pidió que la carta fuera compartida con otra iglesia (vers. 13).
- Una carta puede ser redactada muy cuidadosamente y, a menudo, puede ser más precisa que una presentación oral.
El Espíritu Santo lo estimuló a registrar su mensaje por escrito.
A pesar de todo esto, Juan todavía quería encontrarse con ellos cara a cara.
¿Por qué el contacto cara a cara a menudo es tan importante para desarrollar buenas relaciones? ¿Cuáles son las ventajas de esta clase de contacto personal? ¿Qué clase de ejemplo de contacto personal nos dejó Jesús? ¿Cómo puedes mejorar tu trato cara a cara con otros?
Para Estudiar y Meditar.
Viernes 18 de septiembre
Lee los siguientes pasajes: Gálatas 2:11-16; 1 Timoteo 4:1-7; 2 Timoteo 2:14-19; Apocalipsis 2:1-3, 12-16, 18-25.
“El apóstol enseña que, aunque debemos manifestar cortesía cristiana, estamos autorizados a llamar al pecado y a los pecadores por sus nombres correctos, pues esto es consecuente con la verdadera caridad. Aunque debemos amar a las almas por las cuales Cristo murió, y trabajar por su salvación, no debemos transigir con el pecado. No hemos de unirnos con la rebelión, y llamar a esto caridad. Dios exige que su pueblo, en esta época del mundo, se mantenga firme, como Juan en su tiempo, en defensa de lo recto, en oposición a los errores destructores del alma” (ECFP 85).
“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 57).
Preguntas Para Dialogar:
1. Analiza la idea de que la doctrina, o enseñanza, no es tan importante; que lo que importa es cuán bondadosos, amantes y dispuestos a aceptar a otros somos. ¿Qué debemos pensar de esta idea?
2. Repasa la idea de cómo la obediencia a los Diez Mandamientos es una expresión de amor. Trata de imaginar cómo sería expresar amor mientras violas los principios de los Diez Mandamientos. ¿Cuán bien funcionaría eso?
3. En la clase, pregunta: “¿Qué es la verdad?” Pide que los miembros no te den ejemplos de la verdad, sino que den una definición de ella, una expresión sencilla que cubra todo el concepto. ¿Qué puedes aprender de este ejercicio?
4. ¿Qué hacer con el asunto de “llamar al pecado por su nombre correcto”? ¿Cómo podemos tratar con miembros descarriados sin juzgar ni condenar? Al mismo tiempo, ¿no estamos evadiendo nuestro deber cristiano si no amonestamos a los hermanos o las hermanas de iglesia que están haciendo mal? ¿Cómo tratamos este tema difícil?
5. ¿Cuán bien actúa tu iglesia local en el área de la hospitalidad, en general? ¿Cómo puedes ayudar a la iglesia a mejorar en esta área, si es necesario?
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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Sábado 12 de septiembreDios usará hombres humildes para que sean sus instrumentos. Aunque tengan un solo talento, si lo ponen a trabajar, producirá ganancia. La gran falla de la iglesia es que la obra de salvar almas es tan limitada, que se avanza rumbo al reino con mucha lentitud. Una iglesia apóstata es consecuencia directa de una iglesia egoísta, que no usa sus talentos en la obra de colaborar con Jesús para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. Tenemos que servir a toda criatura. Se nos confiere la responsabilidad de trabajar por todos, por nuestros amigos, por nuestros conocidos, por todos aquellos que están ligados al mundo y alejados de Dios. Los aparentemente amables y simpáticos deben estar abarcados por nuestras labores. La verdad es tanto para ellos como para nosotros, y debemos decirles: "Vengan" (Cada día con Dios, p. 330).
Dios ha confiado el conocimiento de la verdad redentora a cada alma convertida, y ese conocimiento debe ser compartido con los demás. Debemos decirles con ternura, simpatía y fervor que la redención está a su disposición. Y al hablarles de esa manera, todos comprenderán que el amor de la verdad está en nuestros corazones. Nuestras almas se impresionarán con la frivolidad y el amor a los placeres que encontraremos a nuestro paso, pero eso no debe silenciar el mensaje que debemos dar como testigos de Cristo. Y cada alma redimida buscará salvar otras almas, porque todo aquel que verdaderamente se convierte comprenderá que es depositario de un tesoro sagrado. ¡Y qué ricas bendiciones recibirá el obrero consagrado y puro que dependa de Dios para su crecimiento! (Review and Herald, 26 de abril, 1898).
En amor y en verdad
Domingo 13 de septiembre
La enseñanza de Cristo fue la expresión de una convicción íntima y de la experiencia, y los que aprenden de él llegan a ser maestros según el orden divino. La palabra de Dios, pronunciada por aquel que haya sido santificado por ella, tiene un poder vivificador que la hace atrayente para los oyentes, y los convence de que es una realidad viviente. Cuando uno ha recibido la verdad con amor, lo hará manifiesto en la persuasión de sus modales y el tono de su voz. Dará a conocer lo que él mismo oyó, vio y tocó de la palabra de vida, para que otros tengan comunión con él por el conocimiento de Cristo. Su testimonio, de labios tocados por un tizón ardiente del altar es verdad para el corazón dispuesto a recibirlo, y santifica el carácter (El Deseado de todas las gentes, p. 116).
La obra del pueblo de Dios en el mundo consiste en refrenar el mal, en elevar, ennoblecer y purificar a la humanidad. Los principios del amor, de la bondad y la benevolencia deben desarraigar cada fibra de egoísmo que ha impregnado toda la sociedad y corrompido a la iglesia... Si los hombres y las mujeres quieren abrir sus corazones a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios fluirán de nuevo, como corrientes en el desierto, refrigerándolo todo, y produciendo frescura donde ahora hay sólo esterilidad y hambre. La influencia de los que siguen el camino del Señor será tan abarcante como la eternidad. Llevarán consigo la alegría de la paz celestial como un poder permanente, refrigerante e iluminados (La maravillosa gracia de Dios, p. 124).
Los miembros de la iglesia necesitan confesar sus faltas y unirse ahora los unos con los otros. Que nadie permita que algo lo separe de Dios o de los demás hermanos. Que nadie busque mostrar las diferencias de opinión sino que busque unirse en el amor de la verdad tal como es en Jesús. Al acercarse a Dios, y rogar por los méritos de la sangre del Salvador, se recibirá la ayuda que se necesita en la lucha contra el mal. Si el que se acerca a Dios lo hace con corazón contrito y en plena certidumbre de fe, el enemigo que busca destruirlo será vencido.
Dios invita a sus fieles, a los que creen en él, a que hablen con valor a los que no creen ni tienen esperanza. Volveos al Señor, vosotros los prisioneros de esperanza. Buscad fuerza de Dios, del Dios viviente. Manifestad una fe inquebrantable y humilde en su poder y en su buena voluntad para salvar. Cuando con fe echemos mano de su fuerza, él cambiará asombrosamente la perspectiva más desesperada y desalentadora. Lo hará para gloria de su nombre (Review and Herald, 1º de octubre, 1903).
Andar de acuerdo con los mandamientos (2 Juan 4-6)
Lunes 14 de septiembre
Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. Sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos recibir la vida suya. Y ¿quién era él? Era la Majestad del cielo, que derramaba su sangre sobre el altar de la justicia para expiar los pecados del ser humano culpable. Esa relación de Cristo con nosotros y nosotros con él, debiera llevarnos a confiar plenamente en Dios y pedirle que supla todas nuestras necesidades, tanto las grandes como las pequeñas. El Señor quiere que confiemos en él; y la mayor prueba de nuestra unión con Cristo y nuestro amor por él será obedecerle en todo lo que él nos pide. Si le amamos –lo cual es una expresión de que Cristo vive en el alma– haremos su voluntad. Esto es religión práctica. Redimidos por el rescate que él pagó por nosotros, le mostraremos nuestro amor guardando sus mandamientos, y llevando el fruto que corresponde a los pámpanos que están unidos a la Vid viviente. "Estas cosas os he hablado –dijo él– para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15:11) (Review and Herald, 21 de marzo, 1893).
Aunque se nos amonesta a obedecer, no debemos pensar que podemos merecer la salvación por nuestras buenas obras. La salvación es el don gratuito de Dios y se recibe por fe; es provista por Cristo para el alma arrepentida y ofrecida mediante el plan de redención. Sin embargo, la evidencia de nuestra fe y la prueba de nuestro amor a él se encuentran en la obediencia a sus santos mandamientos. Cristo dice: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21). Cristo desea que guardemos sus mandamientos porque sabe que la recompensa será tener un carácter a la semejanza divina (Signs of the Times, 16 de mayo, 1895).
…La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios. El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Mientras estaba recubierto por la columna de nube, Cristo dio instrucciones acerca de este amor. Distinta y claramente presentó los principios del cielo como reglas que había de observar su pueblo escogido en su trato mutuo. Cristo vivió estos principios en su vida humana. Presentó en su enseñanza los motivos que debieran gobernar las vidas de sus seguidores (A fin de conocerle, p. 11).
Ir más allá de la enseñanza de Cristo (2 Juan 7-9)
Martes 15 de septiembre
Cristo había anticipado que se levantarían engañadores, por cuya influencia la maldad se multiplicaría y la caridad de muchos se enfriaría. Advirtió a sus discípulos que la iglesia estaría en mayor peligro por este mal que por las persecuciones de sus enemigos. Una y otra vez Pablo previno a los creyentes contra esos falsos maestros. De este peligro, más que de cualquier otro, deberían prevenirse; pues, al recibir falsos maestros, abrirían la puesta a errores por los cuales el enemigo podría empañar las percepciones espirituales y hacer tambalear la confianza de los nuevos conversos al evangelio.
Cristo era la noma por la cual debían probar las doctrinas presentadas. Todo lo que no estaba en armonía con sus enseñanzas debían rechazarlo. Cristo crucificado por el pecado, Cristo resucitado de entre los muertos, Cristo ascendido a lo alto, esta era la ciencia de la salvación que ellos debían aprender y enseñar.
Las amonestaciones de la Palabra de Dios respecto a los peligros que rodean a la iglesia cristiana, son para nosotros hoy. Como en los días de los apóstoles, los hombres intentan, por medio de tradiciones y filosofías, destruir la fe en las Escrituras. Así hoy, por los complacientes conceptos de la "alta crítica", evolución, espiritismo, teosofía y panteísmo, el enemigo de la justicia está procurando llevar a las almas por caminos prohibidos. Para muchos, la Biblia es una lámpara sin aceite, porque han dirigido sus mentes hacia canales de creencias especulativas que traen falsos conceptos y confusión. La obra de la "alta crítica" al criticar, conjeturar y reconstruir, está destruyendo la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios del poder de guiar, levantar e inspirar las vidas humanas. Por el espiritismo, multitudes son inducidas a pensar que el deseo es la mayor ley, que la licencia es libertad y que el hombre es responsable únicamente de sí mismo y ante sí mismo (Los hechos de los apóstoles, pp. 377, 378).
"¡A la ley y al testimonio! si no dijesen conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20).
Al pueblo de Dios se le indica que busque en las Sagradas Escrituras su salvaguardia contra las influencias de los falsos maestros y el poder seductor de los espíritus tenebrosos. Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños. En ocasión de cada avivamiento de la obra de Dios, el príncipe del mal actúa con mayor energía; en la actualidad está haciendo esfuerzos desesperados preparándose para la lucha final contra Cristo y sus discípulos. El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas. La falsificación se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlas sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en contra de toda declaración, de todo milagro.
Quien haga de la operación de milagros la prueba de su fe, encontrará que Satanás puede, mediante una variedad de engaños, realizar maravillas que pasarán por milagros genuinos... Satanás es un obrero astuto, e introducirá engaños sutiles a fin de oscurecer y confundir la mente y desarraigar las doctrinas de la salvación.
Aquellos que no acepten la Palabra de Dios literalmente, caerán en esa trampa (¡Maranata: El Señal. viene!, p. 154).
¿Abstenerse de ser hospitalario? (2 Juan 10, 11)
Miércoles 16 de septiembre
Juan no había de proseguir su labor sin grandes inconvenientes. Satanás no estaba ocioso. Instigaba a hombres malos a acortar la vida útil de este hombre de Dios; pero los ángeles lo protegían de sus asaltos... La iglesia en su peligro necesitaba su testimonio.
Valiéndose de interpretaciones erróneas y falsedades los emisarios de Satanás habían tratado de suscitar la oposición contra Juan, y contra la doctrina de Cristo. En consecuencia, disensiones y herejías estaban haciendo peligrar la iglesia. Juan hizo frente a estos errores con firmeza. Interrumpió el camino de los adversarios de la verdad. Escribió y exhortó en el sentido de que los dirigentes de estas herejías no debían recibir el menor estímulo. Hoy en día existen peligros similares a aquellos que amenazaron la prosperidad de la iglesia primitiva, y las enseñanzas de los apóstoles sobre estos puntos deben ser claramente escuchadas. "Debes tener amor", es el clamor que debe oírse por doquiera, especialmente por parte de aquellos que profesan santificación. Pero el amor es demasiado pobre para cubrir el pecado inconfeso. Las enseñanzas de Juan son importantes para aquellos que viven en medio de los peligros de los últimos días. El había estado íntimamente asociado con Cristo, había escuchado sus enseñanzas, y había presenciado sus poderosos milagros. Presentaba un convincente testimonio, que hacía que las falsedades de sus enemigos no tuvieran ningún efecto (Reflejemos a Jesús, p. 355).
Las instrucciones formuladas en la Palabra de Dios no dan lugar para transigir con el mal. El Hijo de Dios se manifestó para atraer a todos los hombres a sí mismo. No vino para adormecer al mundo arrulIándolo, sino para señalarle el camino angosto por el cual todos deben andar si quieren alcanzar finalmente las puertas de la ciudad de Dios. Sus hijos deben seguir por donde él señaló la senda; sea cual fuere el sacrificio de las comodidades o de las satisfacciones egoístas que se les exija; sea cual fuere el costo en labor o sufrimiento, deben sostener una constante batalla consigo mismos (Los hechos de los apóstoles, pp. 441, 442).
Dios requiere que sus siervos anden en la luz y no se cubran los ojos para no discernir las obras de Satanás. Deben estar preparados para amonestar y reprender a los que est6n en peligro por causa de sus sutilezas. Satanás trabaja a diestra y siniestra para obtener ventajas. No descansa. Es perseverante y astuto. Vela para aprovechar toda circunstancia y utilizarla en su guerra contra la verdad y los intereses del reino de Dios. Es lamentable que los siervos de Dios, ante las trampas de Satanás, no ejerzan ni la mitad del cuidado que debieran ejercer. En vez de resistir al diablo para que huya de ellos, muchos se inclinan a transigir con las potestades de las tinieblas (Joyas de los testimonios, tomo 1, p. 326).
Cristo nunca hizo la paz a costa de transigencias. Los corazones de los siervos de Dios sobreabundarán en amor y simpatía por los errantes, como se los representa en la parábola de la oveja perdida; pero no tendrán palabras suaves para el pecado. Manifiestan la más fiel amistad los que reprueban el error y el pecado sin parcialidad y sin hipocresía. Jesús vivió en medio de una generación pecaminosa y perversa. No podía estar en paz con el mundo a menos que dejara a los hombres sin amonestar, sin reprobar, y esto no habría estado de acuerdo con el plan de salvación (El evangelismo, p. 270).
Comunicación mutua (2 Juan 12,13)
Jueves 17 de septiembre
Estudien el carácter de Cristo y esfuércense por imitar su ejemplo. La conducta no consagrada de algunos que pretenden creer el mensaje del tercer ángel, ha producido el ahuyentamiento de algunas pobres ovejas al desierto; ¿quién ha manifestado la preocupación de un pastor por los perdidos y errantes? ¿No es tiempo ya de que seamos cristianos prácticos, además de serlo de profesión? ¡Qué benevolencia, qué compasión, qué simpatía más tierna manifestó Jesús hacia la humanidad sufriente! El corazón que palpita al unísono con el gran corazón del amor infinito manifestará simpatía hacia cada alma necesitada, y hará evidente el hecho de que posee la mente de Cristo... Cada alma que sufre tendrá derecho a esperar la simpatía de los demás, y los que estén imbuidos del amor de Cristo, llenos de su piedad, ternura y compasión, responderán ante cada necesidad de simpatía...
Cada alma que trata de retroceder por el camino de sus extravíos y regresar a Dios, necesita la ayuda de los que poseen un corazón tierno y misericordioso y un amor semejante al de Cristo (Exaltad a Jesús, p. 200).
Si andáis en la luz, todos podéis ser portadores de luz para el mundo. No tratéis de realizar alguna gran obra, al mismo tiempo que pasáis por alto las pequeñas oportunidades que tenéis a vuestro alcance. Podemos hacer mucho ejemplificando la verdad en nuestra vida diaria. No es fácil resistir a la influencia que podríamos ejercer de esa manera. Los hombres tal vez combatan y desafíen nuestra lógica; quizá resistan a nuestras súplicas; pero una vida basada en un propósito santo, que manifiesta amor desinteresado en beneficio de los demás, es un argumento en favor de la verdad que no se puede contradecir. Se puede hacer mucho más mediante una vida humilde, consagrada y virtuosa, que por medio de la predicación cuando falta el ejemplo piadoso. Podéis laborar para edificar la iglesia, para animar a los hermanos y para conseguir que las reuniones sociales sean interesantes; y podéis enviar vuestras oraciones, como hoces afiladas, con los obreros que van a trabajar en la mies. Todos deberían tener personal interés y profunda preocupación por orar y velar por el éxito de la obra (Meditaciones matinales 1952, p. 227).
Recordad que en cada reunión os encontráis con Cristo, el Maestro de las asambleas. Estimulad un interés personal unos en otros, porque no basta simplemente conocer a los hombres. Debemos conocer a los hombres en Cristo Jesús. Se nos ordena: "Considerémonos los unos a los otros". Este es el principio fundamental del evangelio; la nota tónica del mundo es el yo. Quisiera animar a aquellos que se reúnen en compañías pequeñas a que adoren a Dios. Hermanos y hermanas, no os desaniméis debido a que sois tan pocos en número. El árbol que se levanta solitario en medio de la llanura, profundiza sus raíces en la tierra, extiende sus ramas más lejos por todos lados, y crece más fuerte y más simétrico mientras lucha solo con la tempestad o disfruta del sol. Así también el cristiano, separado de toda dependencia terrena, puede aprender a confiar plenamente en Dios, y puede obtener fortaleza y ánimo de cada conflicto (Nuestra elevada vocación, p. 168).
El verdadero carácter de la iglesia se mide, no por la alta profesión que haga, ni por los nombres asentados en sus libros, sino por lo que está haciendo realmente en beneficio del Maestro, por el número de sus obreros perseverantes y fieles. El interés personal y el esfuerzo vigilante e individual realizarán más por la causa de Cristo que lo que puede lograrse por los sermones o los credos (Servicio cristiano, p. 17).
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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El sábado enseñaré...Texto Clave: 2 Juan 6.
Enseña a tu clase a:Saber que Dios nos ordena andar en la verdad y el amor.
Sentir la experiencia del gozo que viene de andar en amor y verdad.
Hacer que nos alejemos de la falsedad y la herejía.
Bosquejo de la Lección1. Saber: amor y verdad A. La verdad y el amor constituyen los temas de 2 Juan. ¿De qué modo se relacionan estos dos temas entre sí? Analiza cómo esto se entrelaza con los temas de 1 Juan.
B. ¿Qué ocurre cuando se expresa la verdad sin amor, o viceversa?
C. Regresando al problema de la herejía, Juan trata la manera en que debemos relacionarnos con los que promueven enseñanzas falsas. Haz una lista de los principios dados aquí y cómo se relacionan con los desafíos de hoy.
2. Sentir: El gozo arraigado en el amor y la verdadA. Cultivar la obediencia no es fácil. ¿Cuál es el lugar del amor como motivador?
B. Dirígete a tu vecino de asiento, y descríbele el gozo que está basado en el amor y la verdad.
3. Hacer: Mantener una distancia saludable La hospitalidad es una virtud cristiana, pero hay ocasiones en las que necesitamos mantener una distancia prudente entre nosotros y las personas que no siguen la verdad. Considera las formas en que puedes:
- separarte de la herejía.
- mostrar amor cristiano a la persona que acepta creencias falsas sin desviar a otros mediante tus acciones.
Resumen: Juan recuerda a los creyentes que el amor encuentra expresión en la obediencia a los mandamientos. Cuando estamos confrontados con el error, debemos distanciarnos de él, a fin de que no desviemos a otros.
CICLO DE APRENDIZAJE
PASO 1: ¡Motiva!
Concepto clave: Como cristianos, tenemos el deber de preservar y proteger la verdad.
Solo para los maestros: En esta breve carta, el apóstol Juan muestra una profunda preocupación acerca de los falsos maestros, que comprometen la verdad del evangelio. Ayuda a los miembros de la clase a hacerse la pregunta: “¿Por qué la idea de ‘verdad’ es tan importante para mi andar espiritual?”
El conocido filósofo alemán del siglo XIX Friedrich Nietzsche declaró: “No hay hechos; solo interpretaciones”. En su influyente obra filosófica Así habló Zaratustra, ridiculizó las ideas tradicionales judeocristianas de los valores morales absolutos. Su profeta ficticio Zaratustra proclama: “Dios ha muerto”.(www.en.wikiquote.org/wiki/Thus_Spoke_zarathustra)
El concepto de Nietzsche acerca de la verdad y la moralidad satura la sociedad actual. ¿Cuán a menudo has oído: “Lo que es cierto para ti puede no ser cierto para mí”? ¿O bien: “Si sirve para ti, está bien; pero no me sirve a mí”?
De acuerdo con encuestas recientes, el relativismo moral está creciendo. Entre los estadounidenses –incluyendo a quienes se consideran a sí mismos como “cristianos nacidos de nuevo”– el 64 por ciento de los adultos y el 83 por ciento de los adolescentes aclaran que la verdad siempre es relativa con respecto a la persona y sus circunstancias. Solo el 6 por ciento de los adolescentes afirma que la verdad es absoluta. (www.barna.org/FlexPage.aspx?Page=BarnaUpdate&Barna UpdateID=106)
No obstante, en 2 Juan, el apóstol firmemente exhorta a los creyentes cristianos a proteger la verdad, a preservar la integridad del evangelio.
Considera: Toma unos momentos para preguntarte lo siguiente: ¿Cómo podemos realmente conocer la verdad? ¿Por qué la verdad es tan importante tanto para los creyentes individuales como para las comunidades cristianas? ¿Cuál es nuestro papel en la conservación de la verdad?
PASO 2: ¡Explora!
Solo para los maestros: Los cristianos del primer siglo vivían y adoraban en condiciones muy diferentes de las que experimentan la mayoría de los cristianos actualmente. Analiza con tu clase de qué manera aprender a “vivir la verdad en amor” es un desafío que trasciende el tiempo y las circunstancias.
Comentario de la Biblia
I. La importancia de la verdad
Lee en voz alta 2 Juan 1 al 4. ¿Cuántas veces menciona el autor la palabra verdad? ¿Qué implica esto acerca de la importancia de la verdad en la vida de una comunidad de fe? Pide que alguien lea en voz alta Efesios 4:14 al 16.
Considera: ¿De qué manera una comprensión en común de la verdad fortalece a una comunidad de fe y le permite funcionar como Dios quiere?
Aunque el escritor de 2 Juan no identifica a los receptores de su carta, es probable que compartieran las dificultades que afrontaban muchos cristianos de esa época. El gobernador romano e historiador Tácito, que escribió unos 64 años después de Cristo, se refirió a los cristianos como “una clase odiada por sus abominaciones”. (http://www.probe.org/context/view/18/77). Elena de White escribe que a los cristianos “se los condenaba como rebeldes contra el Imperio, enemigos de la religión y azotes de la sociedad” (CS 44).
Analiza las siguientes afirmaciones: ¿Era la verdad –es decir, la doctrina correcta– importante para Juan, en parte, porque era el “cemento” que ayudaba a fortalecer y unificar estas comunidades asediadas? Hoy, ¿se valora más la verdad en lugares donde se amenaza la libertad de adorar? ¿Por qué sí o por qué no? ¿De qué maneras la aceptación de la sociedad podría volvernos complacientes acerca de conservar y compartir la verdad?
II. Conocer la verdad
Un concepto corriente en la sociedad posmoderna actual es que la verdad absoluta es imposible de conocer. Los que insisten en que conocen la verdad son considerados intolerantes, arrogantes o, peor aún, fanáticos peligrosos. No obstante, el autor de 2 Juan da por sentado que no solo se puede conocer la verdad sino también que ya fue dada a la iglesia (ver 2 Juan 1, 2, 4).
Lee Juan 14:6 y 6:35. ¿Qué dijo Jesús acerca de la naturaleza de la verdad y cómo una persona puede acercarse a la verdad? ¿Parecen intolerantes o exclusivas sus palabras?
Lee Hechos 4:12 y 1 Corintios 15:12 al 19. ¿Puede el cristianismo comprometer alguna vez su afirmación de ser la verdad exclusiva?
III. Proteger la verdad
Muchos eruditos creen que Juan se estaba refiriendo a la falsa doctrina del Docetismo, que afirmaba que Cristo no fue verdaderamente humano. “Docetismo” viene de la palabra griega dokéo, que significa “parecer”. De acuerdo con esta doctrina, Cristo solamente pareció ser humano.
Considera: Juan usa palabras fuertes para describir a aquellos que enseñan errores. ¿De qué modo la naturaleza específica de esta herejía afecta la fuerza de su advertencia? (Lee 1 Cor. 15:12-19.) ¿Cuáles son las actitudes o las enseñanzas actuales, dentro de la comunidad cristiana, que amenazan con socavar la centralidad de Cristo y su ministerio de salvación? ¿Por qué?
PASO 3: ¡Aplica!
Pensamientos para reflexionar:
1. ¿Por qué la verdad del evangelio es más que un conjunto de proposiciones doctrinales? ¿De qué modo es una persona: Jesucristo? ¿Por qué es ambas cosas? Sugiere razones para tu respuesta. Repasa 2 Juan 1 y 2. ¿De qué manera define Juan la verdad? ¿Por qué la verdad es más que la ortodoxia doctrinal? ¿De qué manera significa también algo más personal y de relaciones, como es vivir en estrecha conexión con aquel que es la verdad?
2. Juan sugiere que conocer y vivir la verdad nos hará amantes (2 Juan 4-6). ¿De qué modo un celo por la verdad produce inevitablemente actos amantes? ¿Por qué Juan vincula estas dos cosas tan estrechamente? ¿De qué modo la verdad a la que se refiere Juan está tan estrechamente ligada a quién es Cristo? ¿Cuál es el vínculo entre la verdad y el carácter y el ministerio de Cristo?
Actividad: Considera estas citas de cristianos destacados.
“Yo quiero que permitas que una ola de intolerancia te pase por encima. Quiero que permitas que una ola de odio te pase por encima [...]. Dios nos llama a conquistar este país. No queremos tiempo igual. No queremos pluralismo”.–Randall Terry, ex dirigente evangélico (mediamatters.org/items/200503220001).
“[...] la necesidad de ejercer verdadera tolerancia hacia las creencias de otros no significa que uno deba defender la idea irracional de que todos los conceptos son igualmente verdaderos”.–Joseph Farinaccio, Faith With Reason: Why Christianity is True, p. 12.
“La unidad, en las cosas necesarias; la libertad, en cosas dudosas; la caridad, en todas las cosas”.–Peter Meiderlin (www.en.wikipedia.org/wiki/In_necessariis_unitas,-in dubiis_libertas,_in omnibus_caritas - 19k).
Para los cristianos, ¿cuáles son los límites de la tolerancia? ¿Hasta qué punto debemos tolerar ideas diferentes acerca de la verdad dentro de nuestra comunidad de fe? ¿De qué modo debemos relacionarnos con las afirmaciones de otros en cuanto a tener la verdad, en la sociedad? Si el tamaño de la clase lo permite, divídela en pequeños grupos y pide a cada grupo que desarrolle una lista de principios que deben guiarnos para equilibrar “vivir y dejar vivir” con la necesidad de corregir a otros con amor.
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: Concluye tu estudio desafiando a los miembros de la clase a pasar más allá de la teoría, y “vivir la verdad en amor” en su vida diaria.
“La verdad es dura si no es ablandada por el amor”, escribe el teólogo John Stott. “Y el amor es blando si no es fortalecido por la verdad. Necesitamos esta combinación de verdad y amor[...]. Y, por supuesto, hay una sola manera en la que podemos crecer en ambos aspectos, y es gracias al poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de la verdad, y el primer fruto del Espíritu es el amor”.(www.episcopalian.org/efac/articles/essentials.html) Separa un tiempo suficiente para orar antes de concluir la clase. Si la clase es numerosa, divídela en grupos de tres o cuatro personas, y pide a los que quieran participar que:
- Oren por la presencia del Espíritu Santo en nuestra iglesia, nuestros hogares y nuestras vidas.
- Oren por una nueva convicción de la verdad que hemos “oído desde el principio” (2 Juan 6). - Oren para que, en nuestras vidas diarias, lleguemos a ser defensores de la verdad y de aquel que es toda verdad.
- Oren para que al vivir y enseñar la verdad lo hagamos con sensibilidad hacia los demás, con dominio propio y humildad y, por sobre todo, con un espíritu de amor.
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Maestros.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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Sábado 5 de septiembre.Lee Para el Estudio de esta Semana: Mateo 5:13; Juan 14:6; Efesios 4:25-5:21; 1 Timoteo 3:15; 1 Juan.
Para Memorizar:
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).
LA TRAGEDIA OCURRIDA EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001, los ataques terroristas en Nueva York y Washington, D.C., tuvo, sin embargo, algo positivo: para muchas personas resonó como el toque de muerte para el relativismo moral. La matanza a sangre fría de miles de personas, en plena luz del día, frente a nuestros televisores, demostró claramente el horror involucrado en tal asesinato en masa. Repentinamente fue muy obvio que un mal como este nunca podría justificarse sobre la base de la cultura. El 11 de septiembre la gente vio el rostro de un mal moral, un mal que trascendía toda cultura, todas las tradiciones, todas las épocas; y, repentinamente, a mucha gente le demostró la naturaleza objetiva de la moralidad, específicamente del mal, como nunca antes.
Por supuesto, para Juan, la relatividad moral nunca fue un problema. Él sabía que había una verdad absoluta, centrada en Cristo. Esta semana repasaremos algunos de los grandes temas de 1 Juan, incluyendo su comprensión de la naturaleza de la verdad, que siempre forma el fundamento de la moralidad.
Un Vistazo a la Semana:
¿Qué nos enseña Juan acerca de la obra de la Deidad? ¿Qué imágenes usa él para transmitir la idea de cómo debería ser la iglesia? ¿Cuál es la única base de nuestra salvación? ¿Qué enseña Juan acerca de la verdad?
La Deidad.
Domingo 6
En 1 Juan se nos da una vislumbre de la Deidad, del Padre (1 Juan 2:16), del Hijo (vers. 23) y del Espíritu Santo (1 Juan 5:6). Sin embargo, el énfasis principal está puesto en Jesús y el Padre. La carta nos cuenta que Dios es luz y que la oscuridad (el mal) no se encuentra en él. Nos dice que Dios es justo y que es amor. De hecho, nuestra capacidad de amar depende del Dios que es amor. La relación de Dios con los creyentes se expresa con el término hijitos, que en sí mismo revela el amor y el cuidado que él tiene por nosotros. Es decir, 1 Juan nos pinta un cuadro muy positivo y lleno de esperanza de cómo es Dios.
Pero, la carta también nos dice algo más. Nos dice lo que Dios está haciendo por nosotros. Aquí es donde debería encontrarse nuestra verdadera esperanza y estímulo.
De acuerdo con 1 Juan, ¿qué ha hecho Dios por nosotros y qué está haciendo por nosotros ahora? 1 Juan 1:9; 1 Juan 2:1, 2; 1 Juan 2:27; 1 Juan 3:8; 1 Juan 4:8-10; 1 Juan 5:11; 1 Juan 5:14.
La carta se refiere a la venida de Cristo en carne humana, así como a su muerte por nosotros, que nos ofrece la oportunidad de tener vida eterna. Al mismo tiempo, su muerte derrotó las obras del diablo, nuestro enemigo. De acuerdo con 1 Juan, Dios perdona nuestros pecados, nos limpia, intercede por nosotros y nos da vida eterna. Él nos ofrece seguridad y nos hace sus hijos. El resultado final es que solo la cruz y la sangre de Jesús nos salvan, ninguna otra cosa.
¿Hay áreas de tu vida que no has entregado completamente al Señor? Es decir, ¿estás haciendo cosas que sabes, en lo profundo de tu interior, que son malas pero que todavía no has abandonado? Si es así, al fin solamente tú puedes hacer la elección de abandonarlas. Si el Espíritu te está tocando, ¿por qué no haces la elección ahora mismo? Cuanto más esperes, más difícil se volverá.
La Iglesia.
Lunes 7
En el Nuevo Testamento, se presenta a la iglesia mediante muchas imágenes tales como la sal (Mat. 5:13), una columna (1 Tim. 3:15), un edificio o una casa (Efe. 2:21, 22), un templo (1 Cor. 3:16, 17), una madre (Apoc. 12:1, 2), una novia o una esposa (Apoc. 21:2) y el cuerpo de Cristo (Efe. 1:22, 23).
En 1 Juan, aunque la palabra iglesia misma no aparece, el concepto está presente. ¿Qué imágenes encuentras en el libro que te ayudan a comprender mejor acerca de qué debe ocuparse la iglesia? 1 Juan 2:9-11; 1 Juan 2:13, 14; 1 Juan 2:12, 18; 1 Juan 3:1.
En 1 Juan, la iglesia aparece principalmente como una familia. Está el Padre celestial (doce veces). Además, Juan mismo es una especie de figura paterna, al llamar a los miembros de la iglesia o “hijitos” (1 Juan 2:18). Los miembros de la iglesia son hijos (trece veces), padres y jóvenes (dos veces cada uno), y hermanos (trece veces).
Estos términos implican cierta clase de intimidad, una relación estrecha y de amor por cada uno, y contienen el concepto de pertenecer juntos a una familia. Cada uno es necesario, y todos tienen lugar en la familia de Dios. Además, esta familia incluye a la Deidad. En consecuencia, esta comunidad tiene una dimensión horizontal y una dimensión vertical. Como miembros de la iglesia, somos literalmente partes de la familia de Dios.
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” (1 Juan 4:7). ¿De qué modo este texto refleja la clave de lo que significa ser parte de la iglesia de Dios? ¿Cómo describirías tu relación con la familia de la iglesia? ¿Eres un hijo descarriado? ¿Un padre dominante? ¿Una madre amante? ¿Un bebé indefenso? ¿Qué cambios necesitas hacer a fin de ser una parte más productiva de esta familia especial?
La Salvación.
Martes 8
Toda la Biblia, del Génesis al Apocalipsis, trata acerca de Jesús. Pero no acerca de Jesús en un vacío. Es acerca de Jesús y la redención. Es acerca de lo que Dios ha hecho en favor de la raza caída. Es acerca del asombroso sacrificio propio de Dios mismo a fin de restaurarnos a lo que se nos dio originalmente, y aun más.
En suma, la Biblia trata acerca de la salvación, y ese también es un tema clave en 1 Juan.
De acuerdo con los siguientes textos, ¿de qué modo se nos da la salvación? 1 Juan 1:9; 1 Juan 2:2; 1 Juan 4:9, 10.
El medio de nuestra salvación es la sangre de Cristo (1 Juan 1:7; 5:6, 8); es decir, su sacrificio expiatorio (1 Juan 2:2; 4:10). La Cruz no se menciona directamente en 1 Juan. Sin embargo, la sangre y el sacrificio expiatorio señalan la Cruz. No es el ejemplo de Jesús lo que nos salva, por importante que sea. Es su muerte. Y, no obstante, su ejemplo nos invita a caminar como él lo hizo (1 Juan 2:6).
Para Juan, la salvación de los creyentes es una realidad presente. Él la describe de diversas maneras:
- Ellos han llegado a conocerlo (1 Juan 2:2, 3).
- Ellos están en él (1 Juan 2:5; 5:20).
- Los pecados de ellos han sido perdonados (1 Juan 2:12).
- Ellos han vencido al maligno (vers. 13).
- Ellos han pasado de muerte a vida (1 Juan 3:14).
- Ellos tienen vida eterna (1 Juan 5:12, 13).
Esta es una descripción maravillosa de lo que significa la salvación.
Considerando las grandes promesas y la esperanza que tenemos en Jesús, ¿qué más podrías hacer para alcanzar a más personas con las buenas noticias? ¿Qué sacrificios estás dispuesto a hacer a fin de dar a otros la oportunidad de conocer a Jesús y su salvación?
Conducta Cristiana.
Miércoles 9
Aunque Juan, en su primera carta, trata acerca de una teología errónea, una y otra vez trata acerca de la ética. Juan ve claramente que la teología informa a la ética y que una teología errónea puede conducir a acciones equivocadas. Por eso, es importante que nuestra teología sea tan correcta como sea posible. Una comprensión equivocada, por ejemplo, de la Ley y la gracia ha provocado que incontables millones de personas pisoteen el sábado de Dios. Así que, debemos asegurarnos que nuestra comprensión teológica de Dios y de la Escritura sea madura, creciente y correcta.
También debemos asegurarnos que nuestra teología se traduzca correctamente a la práctica. Es triste ver a alguien, a un gran defensor de la teología ortodoxa, escaparse con la esposa de su prójimo. Es trágico que los estudiantes de Teología sean deshonestos en los exámenes. Es lamentable cuando los guardadores del sábado, que conocen la verdad acerca de la salvación, el Santuario celestial, y el estado de los muertos, se mienten los unos a los otros.
Repasa los siguientes textos y, en las líneas que siguen, resume lo que nos enseñan acerca de una conducta ética. 1 Juan 1:7; 2:1, 15, 16; 3:4, 7, 15, 17, 18; 4:7; 5:2, 3.
Juan enfatiza la conducta ética con súplicas directas e indirectas. Invita a los cristianos a no mentir, a no pecar, a no odiar a los hermanos, a no amar al mundo con sus pasiones y orgullo jactancioso, y a no practicar la ilegalidad. En cambio, dice que debemos ser obedientes, hacer lo que es correcto y amarnos unos a otros en una forma tangible. Aunque Pablo es más detallado que Juan (ver, p. ej.: Efe. 4:25-5:21), Juan ha resumido todo esto cuando exalta la observancia de los mandamientos de Dios, y el caminar como Jesús caminó y vivió (1 Juan 2:6).
Juan aclara que ser nacido de Dios, conocer a Dios, amar a Dios, es algo que cambiará nuestras vidas. Para Juan, la verdad no es sencillamente algo que se cree; es algo que se vive. Tal vez ningún versículo lo dice más claramente que 1 Juan 3:7: “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo”.
¿De qué modo hemos de andar y vivir para imitar la manera en que Jesús vivió? ¿Qué significa esto de una manera práctica y diaria? ¿Estás afrontando ahora mismo, tal vez, algo que requiera mucha gracia y fortaleza para actuar como Cristo lo haría?
La Verdad y las Mentiras.
Jueves 10
Desde el tiempo de los antiguos griegos hasta nuestros días, ha existido el concepto de que la verdad es relativa, que no hay absolutos, y que los seres humanos, lejos de tener alguna norma absoluta y trascendente para guiarlos a ellos y a sus actos, tienen que decidir más o menos por sí mismos lo que es verdad y lo que es el error, qué es bueno y qué es malo, qué es moral y qué es inmoral. Esto se conoce como relativismo; y, aunque viene en diferentes disfraces, el punto básico es el mismo: No hay norma absoluta de verdad, de bondad, de moralidad. Según este concepto, tenemos que arreglarnos con estas cosas nosotros mismos, haciendo lo mejor que podamos de acuerdo con nuestra propia cultura, comunidad y tradiciones.
Lee Juan 14:6. ¿Qué está enseñando Jesús aquí acerca de la naturaleza de la verdad absoluta?
Jesús, evidentemente, no aceptó la idea de que la verdad sea relativa. En palabras tan claras y directas como es posible, Jesús nos muestra la realidad de la verdad absoluta, y ¡en él la vemos manifestada en la forma de una persona!
¿Qué enseña Juan acerca de la verdad? 1 Juan 2:4, 21; 3:19; 4:6; 5:20.
Juan sabe que hay absolutos; más todavía, él muestra muy claramente que hay una distinción aguda entre la verdad y las mentiras, un contraste que tiende a borrarse en los conceptos relativistas. Hay verdad absoluta. Dios es verdadero. Jesús y el Espíritu Santo son verdad. Por otro lado, un mentiroso es una persona que hace afirmaciones sin sustento, que dice amar y no guarda los mandamientos, y que niega que Jesús sea el Cristo. En contraste, los cristianos sinceros conocen la verdad, aman la verdad y pertenecen a la verdad. De este modo, la verdad es tanto lo que captamos intelectualmente, como lo que practicamos.
No hay dudas: de acuerdo con la Biblia, la verdad absoluta existe. Pero ¿es todo absoluto? ¿Hay cosas que no son tan firmes, sino más bien contingentes, personales, culturales y cambiantes? ¿Cómo podemos aprender a diferenciar entre lo que debe ser absoluto e inmutable y lo que puede cambiar y ser relativo, dependiendo de las circunstancias?
Para Estudiar y Meditar.
Viernes 11
Lee, en Los hechos de los apóstoles, el capítulo “Un testigo fiel”, en las páginas 136 a 142.
Para nosotros hoy, 1 Juan es muy necesario, porque se están promoviendo toda suerte de ideas falsas. Juan llama a sus oyentes, y a nosotros, a no creer a cualquiera y no aceptar nuevas doctrinas sin analizarlas críticamente, sino a probar si son enseñanzas verdaderamente bíblicas o no. Se necesita discernimiento para distinguir la verdad del error.
De acuerdo con Juan, el cristianismo auténtico tiene estas características: 1) la creencia en Jesús como el Hijo de Dios, quien vino en la carne; 2) la observancia de los mandamientos de Dios; y 3) el amor hacia Dios y hacia los demás. Juan quiere poner un fundamento sólido y ayudar a sus oyentes a tener la seguridad de la salvación por medio de la fe en Jesucristo, como lo proclaman las Escrituras.
Preguntas Para Dialogar:
1. Aunque a los que creemos en absolutos morales nos cueste entenderlo, la idea del relativismo moral tiene cierto sentido lógico. Si no hay un Dios Creador y somos puramente los resultados de fuerzas al azar, entonces, ¿de dónde podría venir la moralidad sino de nosotros mismos? Y, si cambiamos nuestro concepto de lo que es moral, entonces ¿qué sucede? Desde un nivel puramente práctico, ¿qué tiene de equivocada esa manera de pensar?
2. Hace años, cuando le preguntaron al primer ministro Harold McMillan qué podía hacer el Gobierno británico para ayudar a los ciudadanos a ser más morales, este contestó: “Yo soy solamente el primer ministro. Vayan a hablar con el Arzobispo”. ¿De qué modo lo que estudiamos esta semana podría ayudar a nuestros miembros de iglesia a ser más morales? ¿Es el propósito del evangelio hacernos más morales?
3. Fiorello Enrico La Guardia era un juez durante los duros años de la depresión en los Estados Unidos. Un día, un padre fue llevado al tribunal, por haber robado pan. Cuando el juez La Guardia le preguntó por qué lo había hecho, el hombre, sollozando, dijo que era para dar de comer a sus hijos hambrientos. La Guardia le dijo al hombre: “Usted ha cometido un crimen, ¿sabe?” El hombre, compungido, apenas pudo alzar los ojos, asintió con la cabeza y dijo: “Sí, señor”. La Guardia dijo entonces, con severidad, que “la ley no tiene excepciones”. El hombre asintió. El juez puso entonces su mano en el bolsillo, sacó diez dólares y dijo: “Aquí está el pago de la multa que usted debe. Yo mismo la pagaré. Aunque usted es culpable, no tendrá que afrontar el castigo”. ¿De qué modo este incidente nos ayuda a comprender no solo el evangelio sino también lo que significa vivir como Jesús?
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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Sábado 5Por fe en Cristo nos convertimos en miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos de Dios y coherederos con Cristo. En Cristo somos unos. Al llegar a la vista del Calvario, y al ver al Sufriente Real, que en la naturaleza humana llevó la maldición de la ley en lugar del hombre, son raídas todas las distinciones nacionales, todas las diferencias sectarias; se pierden todo honor de rango, todo orgullo de casta. La luz que brilla desde el trono de Dios sobre la cruz del Calvario da fin para siempre a las separaciones hechas por los hombres entre clase y raza. Los hombres de todas las clases se convierten en miembros de una familia, hijos del Rey celestial, no mediante un poder terrenal, sino por medio del Rey celestial, no mediante un poder terrenal, sino por medio del amor de Dios que dio a Jesús una vida de pobreza, aflicción y humillación, permitió que muriera en la vergüenza y la agonía, para que pudiera traer muchos hijos e hijas a la gloria (A fin de conocerle, p. 105).
Con gracia en el corazón los creyentes deben hacer las obras de Cristo, colocándose de su lado con alma, cuerpo y espíritu, como su mano humana, al compartir su amor con los que están fuera del redil. Los creyentes deben unirse en una comunidad cristiana, considerándose entre ellos como hermanos y hermanas en el Señor. Deben amarse mutuamente como Cristo los amó. Debe ser luces para Dios, que brillen en la iglesia y en el mundo, recibiendo gracia tras gracia al impartirla a los demás. De este modo son guardados constantemente en cercanía espiritual a Dios. Reflejan la imagen de Cristo (El ministerio médico, p. 421).
La Deidad.
Domingo 6
La gloria del evangelio consiste en que se encuentra fundado sobre el principio de restauración, en la humanidad caída, de la imagen divina por medio de una manifestación constante de benevolencia. Esta obra comenzó en las cortes celestiales. Allí Dios decidió dar a los seres humanos evidencia inequívoca del amor que sentía por ellos. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (S. Juan 3:16).
La Divinidad se conmovió de piedad por la humanidad, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dieron a sí mismos a la obra de formar un plan de redención. Con el fin de llevar a cabo plenamente ese plan, se decidió que Cristo, el Hijo unigénito de Dios, se entregara a sí mismo como ofrenda por el pecado. ¿Con qué se podría medir la profundidad de este amor? Dios quería hacer que resultara imposible para el hombre decir que hubiera podido hacer más. Con Cristo, dio todos los recursos del cielo, para que nada faltara en el plan de la elevación de los seres humanos. Este es amor, y su contemplación debiera llenar el alma con gratitud inexpresable. ¡Oh, cuánto amor, cuánto amor incomparable! La contemplación de este amor limpiará el alma del egoísmo. Hará que el discípulo se niegue a sí mismo, tome su cruz y siga al Redentor (Consejos sobre la salud, pp. 219, 220).
Los que salen del mundo en espíritu y en todas sus prácticas, pueden considerarse como hijos e hijas de Dios; pueden creer en la Palabra del Señor como un niño cree cada palabra de sus padres. Para el que cree, toda promesa es segura. Los que se unen con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que demuestran con su vida que no siguen más el camino que seguían antes de que se unieran con sus agentes divinos, recibirán la sabiduría de lo alto; no dependerán de la sabiduría humana. Los cristianos, como miembros de la familia real e hijos del Rey celestial, para tratar correctamente con el mundo deben sentir la necesidad de un poder que sólo se origina en los instrumentos celestiales que se han comprometido a trabajar en favor de ellos.
Después de que hemos formando una unión con el gran triple poder, consideraremos nuestro deber para con los miembros de la familia de Dios con un temor reverente, muchos más sagrado que el que hemos sentido antes. Este es un aspecto de la reforma religiosa que muy pocos aprecian. Los que procuran contestar la oración, "hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra", mediante vidas puras y santificadas buscarán mostrar al mundo cómo se cumple la voluntad de Dios en el cielo (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1102).
En nuestro bautismo nos comprometimos a romper con Satanás y sus agentes y a poner alma, mente y corazón en la obra de extender el reino de Dios. Todo el cielo está trabajando para este fin. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están empeñados en cooperar con los instrumentos humanos santificados. Si somos fieles a nuestros votos, está abierta para nosotros una puerta de comunicación con el cielo: una puerta que ninguna mano humana o agente satánico podrá cerrar (En lugares celestiales, p. 61).
La Iglesia.
Lunes 7
Cuando nos unimos con la iglesia asumimos una gran responsabilidad, porque la iglesia es la familia de Dios, y los miembros de esta familia deben apartarse del egoísmo y buscar el interés de los demás; deben orar y trabajar por la salvación de todos (Review and Herald, enero 19, 1905).
Aquellos que profesan ser miembros de la familia de Dios y esperan estar en pie alrededor del trono, deben cultivar aquí en la tierra el espíritu que prevalece en el cielo. "El amor es el cumplimiento de la ley", y el amor de Jesús en el corazón unirá a los miembros de la iglesia con lazos semejantes a los que existen en las cortes celestiales. Tenemos un ejemplo perfecto en la vida de Jesús, y el hecho de que nosotros mismos lo representamos tan pobremente, debiera hacernos sentir humildes frente a otros que también cometen errores. Si no cultivamos la humildad, nos tornaremos duros y ásperos, características que son satánicas. La frialdad, la desunión y las críticas en la iglesia, anulan el trabajo del Espíritu de Dios (Signs of the Times, mayo 18, 1888).
Creemos que al perfeccionar un carácter cristiano estaremos entre aquellos que formarán la familia de Dios en las mansiones que él ha ido a preparar para nosotros. Y nuestro Padre celestial nos lleva a su iglesia para que obtengamos un conocimiento que nos capacite para participar de la comunidad del cielo. "Bueno -dirán algunos- todo l oque yo quiero es que podamos mirar las cosas con nuestros propios ojos; pero están los quieren que todos vean como ellos ven". Todos tenemos características que deben ser cambiadas para estar listos para esperar al Señor en las nubes de los cielos. Debemos humillarnos ante Dios y aceptar el consejo: "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado (1 Pedro 1:13).
El Señor no ha colocado en la iglesia a ningún individuo para que arregle las deficiencias de otros. Cada uno debe sentir que es su responsabilidad ante Dios ser una bendición para los demás con quienes se asocia, recordando que cada hermana y hermano ha sido comprado con la sangre de Cristo. Todos somos piedras vivas sacadas de la cantera, tenemos que hacer un trabajo por nosotros mismos. No debemos tenernos en alta estima sino estimar a los demás como mejores que nosotros. Debemos elevar nuestras almas a Dios y pedir su ayuda, no sea que caigamos. Algunos son muy diligentes en buscar las faltas en otros, mientras se olvidan de trabajar por su propia alma (Sermons and Talks, t. 1, pp. 39, 40).
La Salvación.
Martes 8
Ven a Jesús, y recibe descanso y paz. Ahora mismo puedes tener la bendición. Satanás te sugiere que seres impotente y que no puedes bendecirte a ti mismo. Es verdad; eres impotente. Pero exalta a Jesús delante de él: "Tengo un Salvador resucitado. En él confío y él nunca permitirá que yo sea confundido. Él es mi justicia y mi corona de regocijo". En lo que respecta a esto, nadie piense que su caso es sin esperanza, pues no es así. Quizá te parezca que eres pecador y que estás perdido, pero precisamente por eso necesitas un Salvador. Si tienes pecados que confesar, no pierdas tiempo. Los momentos son de oro. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Serán saciados los que tienen hambre y sed de justicia, pues Jesús lo ha prometido. ¡Precioso Salvador! Sus brazos están abiertos para recibirnos, y su gran corazón de amor espera para bendecirnos.
Algunos parecen sentir que deben ser puestos a prueba y deben demostrar al Señor que se han reformado, ante de poder demandar sus bendiciones. Sin embargo, esas queridas almas pueden pedir ahora mismo la bendición. Deben tener la gracia de Cristo, el Espíritu de Cristo que les ayude en sus debilidades, o no podrán formar un carácter cristiano. Jesús anhela que vayamos a él tal como somos: pecadores, impotentes, desvalidos (Fe y obras, p. 37).
Sería algo terrible estar delante de Dios, vestidos con la ropa del pecado, con su ojo que escudriña cada secreto de nuestras vidas. Pero mediante la eficacia del sacrificio de Cristo podemos aparecer delante de Dios puros y sin mancha, habiendo sido expiados y perdonados nuestros pecados. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). El pecador redimido, ataviado con las vestiduras de la justicia de Cristo, puede estar en la presencia de un Dios que odia el pecado, hecho perfecto por los méritos del Salvador.
Solamente por la fe en el nombre de Cristo puede ser salvo el pecador... La fe en Cristo no es obra de la naturaleza, sino la obra de Dios en las mentes humanas, realizada en la misma alma por el Espíritu Santo, que revela a Cristo, como Cristo reveló al Padre. La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Con su poder justificador y santificador, está por encima de lo que los hombres llaman ciencia. Es la ciencia de las realidades eternas. La ciencia humana a menudo es engañosa, pero esta ciencia celestial nunca induce a engaño. Es tan simple que un niño puede entenderla, y sin embargo los hombres más sabios no pueden explicarla. Es inexplicable e inconmensurable, y está más allá de toda expresión humana (En lugares celestiales, p. 51).
Si alguien alcanza a cumplir con alguna cosa, es en cooperación con su Hacedor. Pero en lo que atañe a la salvación de las almas, Dios hace todo el trabajo. El ser humano es sólo su instrumento. Éste no puede hacer la obra de Dios a su manera, puesto que cualquier actividad externa es vana a menos que Dios intervenga. Para ser obreros juntamente con Dios, el poder divino debe combinarse con el esfuerzo humano; la capacidad humana debe cooperar con las agencias celestiales puestas a su disposición. El instrumento humano debe orar, investigar las Escrituras y tener fe en ellas; y debe saber que Cristo es la propiciación por sus pecados y por los de todo el mundo (Review and Herald, mayo 6, 1890).
Cuando, como consecuencia de la transgresión, Adán y Eva fueron privados de toda esperanza, y la justicia exigió la muerte del pecador, Cristo se dio a sí mismo como sacrificio por sus pecados. Todos los seres humanos cayeron bajo condenación, pero Cristo se ofreció para ser su sustituto y garantía. Daría su vida por la única oveja perdida que se había extraviado del redil, y que no tenía ninguna esperanza de retornar si no recibía ayuda. "En esto consiste el amor. no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados". "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (1 Juan 4:10; Isaías 53:6). Cada hijo e hija de Dios, si tiene a Cristo en su corazón, actuará como él; pero si no mora en Cristo, tampoco reflejará su carácter. Debemos exaltar a Jesús en nuestras palabras, en nuestras acciones, y en la forma de tratar a los que yerran (Fundamentals of Christian Education, pp. 283, 284).
Conducta Cristiana.
Miércoles 9
Toda alma que acepta a Jesús como su Salvador personal anhelará el privilegio de servir a Dios, y aprovechará ávidamente la oportunidad de señalar su gratitud dedicando sus capacidades al servicio de Dios. Anhelará manifestar su amor por Jesús y por su posesión comprada. Codiciará el trabajo, las prisiones, el sacrificio. Considerará un privilegio negarse a sí mismo, tomar la cruz, y seguir en las pisadas de Cristo, manifestando así su lealtad y su amor. Sus obras santas y benéficas testificarán de su conversión, y darán al mundo la evidencia de que no es un cristiano espurio, sino fiel y consagrado (Testimonios para los ministros, pp. 400, 401).
La fe genuina se manifestará en buenas obras, pues las buenas obras son frutos de la fe. Cuando Dios actúa en el corazón y el hombre entrega su voluntad a Dios y coopera con Dios, efectúa en la vida lo que Dios realiza mediante el Espíritu Santo y hay armonía entre el propósito del corazón y la práctica de la vida. Debe renunciarse a cada pecado como a lo aborrecible que crucificó al Señor de la vida y de la gloria, y el creyente debe tener una experiencia progresiva al hacer continuamente las obras de Cristo. La bendición de la justificación se retiene mediante la entrega continua de la voluntad y la obediencia continua.
Los que son justificados por la fe deben tener un corazón que se mantenga en la senda del Señor. Una evidencia de que el hombre no está justificador por la fe es que sus obras no correspondan con su profesión. Santiago dice: "¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?" (Santiago 2:22).
La fe que no produce buenas obras no justifica al alma. "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificador por las obras, y no solamente por la fe" (Santiago 2:24). "Creyó Abrahán a Dios, y le fue contado por justicia" (Romanos 4:3) (Mensajes selectos, t. 1, pp. 464, 465).
La justicia es la práctica del bien, y es por sus hechos por lo que todos han de ser juzgados. Nuestros caracteres se revelan por lo que hacemos. Las obras muestran si la fe es genuina o no.
No es suficiente que creamos que Jesús no es un impostor, y que la religión de la Biblia no consiste en fábulas arteramente compuestas. Podemos creer que el nombre de Jesús es el único nombre debajo del cielo por el cual el hombre puede ser salvo, y sin embargo, no hacer de él, por la fe, nuestro Salvador personal. No es suficiente creer la teoría de la verdad. No es suficiente profesar fe en cristo y tener nuestros nombres registrados en el libro de la iglesia. "El que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado". "Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos". Esta es la verdadera evidencia de la conversión. No importa cuál sea nuestra profesión de fe, no nos vale de nada a menos que Cristo se revele en obras de justicia (Palabras de vida del Gran Maestro, p. 254).
La religión de la Biblia es para guiar la conducta de todo aquel que cree sinceramente en Cristo. La Biblia debe guiarnos en nuestros deberes diarios de la vida. Podemos profesar ser seguidores de cristo y, con todo, si no somos hacedores de su Palabra, seremos como la moneda falsa. No tendremos el sonido verdadero. Cada uno de nosotros es un miembro de la familia humana. Debemos amar a Dios y manifestar devoción por él mediante nuestras palabras y acciones. Nos debemos a cada miembro de la familia humana, sea blanco o negro, encumbrado o humilde, y debemos tratarlo con bondad y manifestar interés por su alma. Como miembros de una familia, somos todos hermanos (En lugares celestiales, p. 293).
La Verdad y las Mentiras.
Jueves 10
El apóstol Juan escribe: "No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo" (1 Juan 2:21, 22). Están aquellos que dicen tener gran luz; que afirman tener comunicación con los espíritus de los muertos, pero niegan la divinidad de Cristo, y al hacerlo, niegan al padre a quien Cristo representó en la tierra. "Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre" (vers. 23). Son más y más los que niegan al Padre y al Hijo, pero la Biblia los describe claramente como anticristos. Muchos cuyos nombres están registrados en las iglesias y que dicen poseer gran piedad, si Cristo apareciera en medio de ellos lo rechazarían. Incluso hay profesos ministros del evangelio que enseñan herejías, engañan a muchos y llevan a miles por el camino de la apostasía.
Pero el apóstol escribe a los verdaderos seguidores de Cristo, diciéndoles: "Lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna" (1 Juan 2:24, 25). Esta es una preciosa promesa que se cumplirá en todos aquellos que permanecen en la verdad y no permiten ser desviados por las artimañas del engañador. "Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él" (1 Juan 2:26-29). Nuestro carácter debe ser modelado por el carácter de Cristo; y así como él vivió una vida de obediencia a los mandamientos de Dios, nos ha dejado el ejemplo para que sigamos sus pisadas. Al contemplar su carácter, seremos transformados a su semejanza. Debemos esperar que Dios revele sus planes para nosotros y entonces obedecer la verdad que nos santificará. Desobedecerle conscientemente, sería estar en el camino hacia la perdición (Signs of the Times, julio 4, 1895).
Para Estudiar y Meditar.
Viernes 11
DESPUÉS de la ascensión de Cristo, Juan se destaca como fiel y ardoroso obrero del Maestro. Juntamente con los otros discípulos disfrutó del derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, y con renovado celo y poder continuó hablando a la gente las palabras de vida, procurando llevar sus pensamientos hacia el Invisible. Era un predicador poderoso, ferviente y profundamente solícito. Con hermoso lenguaje y una voz musical, relataba las palabras y las obras de Cristo; hablaba en una forma que impresionaba los corazones de aquellos que le escuchaban. La sencillez de sus palabras, el poder sublime de la verdad que enunciaba, y el fervor que caracterizaba su enseñanza, le daban acceso a todas las clases sociales.
La vida del apóstol estaba en armonía con su enseñanza. El amor de Cristo que ardía en su corazón, le indujo a realizar una fervorosa e incansable labor en favor de sus semejantes, especialmente por sus hermanos en la iglesia cristiana.
Cristo había mandado a los primeros discípulos que se amasen unos a otros como él los había amado. Así debían testificar al mundo que Cristo, la esperanza de gloria, se había desarrollado en ellos. "Un mandamiento nuevo os doy -había dicho:- Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros." (Juan 13: 34.) Cuando se dijeron esas palabras, los discípulos no las pudieron entender; pero después de presenciar los sufrimientos de Cristo, después de su crucifixión, resurrección y ascensión al cielo, y después que el Espíritu Santo descendió sobre ellos en Pentecostés, tuvieron un claro concepto del amor de Dios y de la naturaleza del amor que debían tener el uno con el otro. Entonces Juan pudo decir a sus condiscípulos: "En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos".
Después que descendió el Espíritu Santo, cuando los discípulos salieron a proclamar al Salvador viviente, su único deseo era la salvación de las almas. Se regocijaban en la dulzura de la comunión con los santos. Eran compasivos, considerados, abnegados, dispuestos a hacer cualquier sacrificio por la causa de la verdad. En su asociación diaria, revelaban el amor que Cristo les había enseñado. Por medio de palabras y hechos desinteresados, se esforzaban por despertar ese sentimiento en otros corazones.
Los creyentes habían de cultivar siempre un amor tal. Tenían que ir adelante en voluntaria obediencia al nuevo mandamiento. Tan estrechamente debían estar unidos con Cristo que pudieran sentirse capacitados para cumplir todos sus requerimientos. Sus vidas magnificarían el poder del Salvador, quien podía justificarlos por su justicia.
Pero gradualmente sobrevino un cambio. Los creyentes comenzaron a buscar defectos en los demás. Espaciándose en las equivocaciones, y dando lugar a una crítica dura, perdieron de vista al Salvador y su amor. Llegaron a ser más estrictos en relación con las ceremonias exteriores, más exactos en la teoría que en la práctica de la fe. En su celo por condenar a otros, pasaban por alto sus propios errores. Perdieron el amor fraternal que Cristo les había encomendado, y lo más triste de todo, era que no se daban cuenta de su pérdida. No comprendían que la alegría y el regocijo se retiraban de sus vidas, y que, habiendo excluido el amor de Dios de sus corazones, pronto caminarían en tinieblas.
Comprendiendo Juan que el amor fraternal iba mermando en la iglesia, se esforzaba por convencer a los creyentes de la necesidad constante de ese amor. Sus cartas a las iglesias están llenas de este pensamiento. "Carísimos, amémonos unos a otros -escribe;- porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y ha enviado a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros".
Tocante al sentido especial en que ese amor debería manifestarse por los creyentes, el apóstol dice: "Os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra. El que dice que está en luz, y aborrece a su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. El que ama a su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él. Mas el que aborrece a su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos." "Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros." "El que no ama a su hermano, está en muerte. Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos'.
El mayor peligro de la iglesia de Cristo no es la oposición del mundo. Es el mal acariciado en los corazones de los creyentes lo que produce el más grave desastre, y lo que, seguramente, más retardará el progreso de la causa de Dios. No hay forma más segura para destruir la espiritualidad que abrigar envidia, sospecha, crítica o malicia. Por otro lado, el testimonio más fuerte de que Dios ha enviado a su Hijo al mundo, es la armonía y unión entre hombres de distintos caracteres que forman su iglesia. El privilegio de los seguidores de Cristo es dar ese testimonio. Pero para poder hacerlo, deben colocarse bajo las órdenes de Cristo. Sus caracteres deben conformarse a su carácter, y sus voluntades a la suya.
"Un mandamiento nuevo os doy -dijo Cristo:- Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros." (Juan 13: 34.) ¡Qué maravillosa declaración! Pero, ¡cuán poco se la practica! Hoy día en la iglesia de Dios, el amor fraternal falta, desgraciadamente. Muchos que profesan amar al Salvador, no se aman unos a otros. Los incrédulos observan para ver si la fe de los profesos cristianos ejerce una influencia santificadora sobre sus vidas; y son prestos para discernir los defectos del carácter y las acciones inconsecuentes. No permitan los cristianos que le sea posible al enemigo señalarlos diciendo: Mirad cómo esas personas, que se hallan bajo la bandera de Cristo, se odian unas a otras. Todos los cristianos son miembros de una familia, hijos del mismo Padre celestial, con la misma esperanza bienaventurada de la inmortalidad. Muy estrecho y tierno debe ser el vínculo que los une.
El amor divino dirige sus más conmovedores llamamientos al corazón cuando nos pide que manifestemos la misma tierna compasión que Cristo mostró. Solamente el hombre que tiene un amor desinteresado por su hermano, ama verdaderamente a Dios. El verdadero cristiano no permitirá voluntariamente que un alma en peligro y necesidad camine desprevenida y desamparada. No podrá mantenerse apartado del que yerra, dejando que se hunda en la tristeza y desánimo, o que caiga en el campo de batalla de Satanás.
Los que nunca experimentaron el tierno y persuasivo amor de Cristo, no pueden guiar a otros a la fuente de la vida. Su amor en el corazón es un poder competente, que induce a los hombres a revelarlo en su conversación, por un espíritu tierno y compasivo, y en la elevación de las vidas de aquellos con quienes se asocian. Los obreros cristianos que tienen éxito en sus esfuerzos deben conocer a Cristo, y a fin de conocerle, deben conocer su amor. En el cielo se mide su idoneidad como obreros por su capacidad de amar como Cristo amó y trabajar como él trabajó.
"No amemos de palabra," escribe el apóstol, "sino de obra y en verdad." La perfección del carácter cristiano se obtiene cuando el impulso de ayudar y beneficiar a otros brota constantemente de su interior. Cuando una atmósfera de tal amor rodea el alma del creyente, produce un sabor de vida para vida, y permite que Dios bendiga su trabajo.
Un amor supremo hacia Dios y un amor abnegado hacia nuestros semejantes, es el mejor don que nuestro Padre celestial puede conferirnos. Tal amor no es un impulso, sino un principio divino, un poder permanente. El corazón que no ha sido santificado no puede originarlo ni producirlo. Únicamente se encuentra en el corazón en el cual reina Cristo. "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero." En el corazón que ha sido renovado por la gracia divina, el amor es el principio dominante de acción. Modifica el carácter, gobierna los impulsos, controla las pasiones, y ennoblece los afectos. Ese amor, cuando uno lo alberga en el alma, endulza la vida, y esparce una influencia ennoblecedora en su derredor.
Juan se esforzó por hacer comprender a los creyentes los eminentes privilegios que podían obtener por el ejercicio del espíritu de amor. Cuando ese poder redentor llenara el corazón, dirigiría cualquier otro impulso y colocaría a sus poseedores por encima de las influencias corruptoras del mundo. Y a medida que este amor llegara a dominar completamente y a ser la fuerza motriz de la vida, su fe y confianza en Dios y en el trato del Padre para con ellos serían completas. Podrían llegar a él con plena certidumbre y fe, sabiendo que el Señor supliría cada necesidad para su bienestar presente y eterno. "En esto es perfecto el amor con nosotros -escribió,- para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor." "Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si demandaremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye,. . . sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéramos demandado".
"Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo; y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo". "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados y nos limpie de toda maldad". Las condiciones para obtener la misericordia de Dios son sencillas y razonables. El Señor no requiere que hagamos algo doloroso a fin de obtener el perdón. No necesitamos hacer largas y cansadoras peregrinaciones o ejecutar penitencias penosas para encomendar nuestras almas a él o para expiar nuestra transgresión. El que "confiesa y se aparta" de su pecado "alcanzará misericordia." (Prov. 28: 13.)
En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre. Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio. Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad. Si nuestra salvación dependiera de nuestros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de Uno que endosa todas las promesas. Nuestro asimiento de él puede parecer débil, pero su amor es como el de un hermano mayor; mientras mantengamos nuestra unión con él, nadie podrá arrancarnos de su mano. (Los hechos de los apóstoles, pp. 436-442.)
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein
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