Comentario hoy a cargo del Pr. Harold White, pastor asociado de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California. En lugar del Pr. Doug Batchelor, principal orador y Director de"Amazing Facts".
Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010. Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU. Editor: Clifford Goldstein
Lee Para el Estudio de esta Semana: 2 Crónicas 25:2; Salmo 51:17; Jeremías 29:13; Juan 7:16, 17; 14:6; 17:3; Hebreos 5:14.
Para Memorizar:“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).
La palabra griega para “verdad” es alétheia, y tiene dos significados. Uno es la verdad objetiva (hechos reales, veraces, o principios), y el otro es la verdad vivida (la verdad como una excelencia personal: una mente sincera que está libre de afectación, pretensiones, disimulo, falsedad o engaño). La verdad, entonces, es lo que sabemos, los “hechos objetivos”. Pero también está el elemento vivencial de la verdad, que conlleva la manera en que respondemos individualmente a lo que aprendemos. Cuando ambos son reales en nuestras vidas, manifestamos la verdad como un fruto del Espíritu.
Por eso, ambos elementos son vitales para el andar cristiano. Necesitamos saber la verdad objetiva básica como se encuentra en Jesús, y luego necesitamos la experiencia personal interior de que nuestras vidas cambien por medio de esa verdad.
Considera a Judas. Él estuvo con Jesús por tres años y medio, aproximadamente. A Judas se le revelaron toda clase de verdades. Vio cosas acerca de las cuales el resto de nosotros solo podemos leer. Y, no obstante, qué final triste tuvo.
Prestemos todos mucha atención a esto.
“Yo soy... la verdad”. Domingo 14 de marzo
“Jesús le dijo: Yo el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Escribe un párrafo breve explicando lo que crees que significa este texto.
En cierto sentido, este texto desafía radicalmente al relativismo (la idea de que la verdad es solo subjetiva y personal) tan corriente en gran parte del mundo actual. Las palabras de Jesús no dejan lugar a la ambigüedad: no existe eso de que “Cada uno encuentra su propio sendero a Dios”, etc. Con las palabras registradas en este versículo, Jesús estableció la realidad de la verdad objetiva. Aquí está la verdad. Punto. Pocos versículos de toda la Biblia son más contrarios al sentimiento del relativismo que este.
Al mismo tiempo, hay también otro elemento. La Verdad es una Persona. Uno viene a la verdad por medio de una relación con una Persona. Esto es una idea radicalmente diferente de la noción de que la verdad es solo un grupo de hechos. Jesús, un ser humano, es la Verdad; por lo tanto, si quieres conocer la verdad, tienes que conocer a Jesús.
¿De qué modo lo que está escrito arriba nos ayuda a comprender las palabras de Cristo en Juan 17:3?
Sin embargo, tenemos que ser cuidadosos con esta idea de que todo lo que nuestra religión implica es tener una relación con Dios. Cada uno vive en una relación con Dios, de una manera u otra. Las personas que niegan su existencia viven en relación con Dios. Pilato tenía una relación con Jesús; también la tenía Caifás. Aun el diablo tiene una relación con Jesús: lo odia. El evangelio no es un llamado a tener una relación con Jesús, sino a comprometerse con él. Nicodemo, por ejemplo, tuvo una relación con Jesús; una relación en la que, al final, entregó su vida y todo lo que tenía a Cristo. ¡Esa es la clase de relación que todos necesitamos!
Sin duda, tú tienes una relación con Jesús. Las preguntas que necesitas formularte son: ¿Qué clase de relación tengo? ¿Cómo puedo mejorarla?
El Espíritu y la verdad. Lunes 15 de marzo
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).
En vista de lo que aprendimos ayer, es obvio que la obra del Espíritu Santo es señalarnos a Cristo y ayudarnos a permanecer en él. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí” (Juan 15:26).
Considera esta declaración iluminadora: “La predicación de la Palabra sería inútil sin la continua presencia y ayuda del Espíritu Santo. Este es el único maestro eficaz de la verdad divina. Únicamente cuando la verdad vaya al corazón acompañada por el Espíritu, vivificará la conciencia o transformará la vida. Uno podría presentar la letra de la Palabra de Dios, estar familiarizado con todos sus mandamientos y promesas; pero a menos que el Espíritu Santo grave la verdad, ningún alma caerá sobre la Roca y será quebrantada” (DTG 625, 626).
¿Qué énfasis hace aquí Elena de White sobre la obra del Espíritu Santo?
Lo que vemos en la obra del Espíritu Santo es a la vez el aspecto objetivo como el vivencial de la Verdad. El Espíritu viene, testifica de Jesús y convence “al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Estos son hechos reales acerca del mundo, acerca de Dios, y acerca de la realidad.
Al mismo tiempo, la obra del Espíritu Santo no termina sencillamente con enseñarnos estas verdades. Nuestras vidas necesitan ser cambiadas por nuestra comprensión de aquellas. Estas verdades objetivas y eternas no nos harán ningún bien a menos que nuestras vidas sean transformadas por ellas, y parte de ese proceso (tal vez, incluso la parte más importante) es que, como Elena de White escribió, seamos quebrantados por la Roca (ver Sal. 51:17).
¿Cómo fuiste quebrantado (si lo has sido alguna vez)? ¿Qué sucedió? ¿Qué cambios hubo? ¿Qué aprendiste acerca de la vida, acerca del sufrimiento, acerca de Dios mediante esa experiencia? ¿Qué otras lecciones todavía podrías necesitar aprender?
“Con todo vuestro corazón”. Martes 16 de marzo
“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).
“Con todo vuestro corazón” significa “sinceramente”, verdadero en palabra y acción. La palabra sincero viene de dos palabras latinas: sine (sin) y cera (cera). Al parecer, en el pasado, los escultores deshonestos arreglaban secretamente las fallas y grietas de sus obras tapándolas con cera que, por supuesto, no permanece siempre. De ahí que sinceridad significa ser real y genuino, no artificial; hablar o actuar de corazón.
Lee 2 Crónicas 25:2. ¿Qué dice ese texto? ¿Qué se destaca acerca de lo que está dentro de nosotros?
La palabra hebrea traducida como “perfecto” proviene de la raíz slm (de la cual se deriva shalom). Básicamente, significa “lleno”, “completo”, o “en paz”. Aquí tenemos un rey que hizo lo que era correcto, pero no con un corazón recto. No era sincero en sus acciones. Una persona puede estar haciendo lo correcto por razones equivocadas. Aunque podamos engañar a otros por un tiempo, y a nosotros todo el tiempo, no podemos engañar a Dios en ningún momento. Es interesante que cuando David oró por su hijo, lo primero que quería era que él tuviera “un corazón perfecto” (1 Crón. 29:19).
La sinceridad es importante porque el que no es sincero, aquel cuyo corazón no está comprometido con lo que es verdadero y correcto, tiene un corazón dividido. Seguramente algo tironea a tal persona, y mientras no lo suelte, mientras la persona todavía dé un lugar a otras lealtades, su corazón no puede ser slm, completo o perfecto ante Dios. La clave es una entrega completa al Señor, un abandono completo del yo. No es fácil; pero para que eso ocurra, necesitas ser quebrantado en la Roca, como vimos ayer.
¿Cuán sincero eres en tu fe? No estamos hablando de dudas ocasionales, o de tener preguntas sin respuesta (todos a veces tienen dudas, y todos tenemos preguntas profundas no respondidas), ni nos referimos a la lucha contra el pecado. Estamos hablando acerca de tu corazón. ¿Está plenamente comprometido con Dios, “completo” delante de él, o está dividido entre Dios y algo del mundo? Si es así, ¿qué elecciones debes hacer?
Una conciencia cauterizada. Miércoles 17 de marzo
La semana pasada vimos cómo Jesús tuvo palabras duras para la “justicia” falsificada de los escribas y los fariseos (ver Mat. 23:27), llamándolos “hipócritas”. La palabra hipócrita en el idioma original (hupokrités) significa “actor”. Jesús estaba haciéndoles saber que él podía discernir sus sentimientos interiores y sus pecados secretos. Era como si les estuviera diciendo: “Ustedes actúan de una manera, pero por dentro son de otra, como si estuvieran actuando en un drama. ¿No pueden ser reales?” Otra vez Jesús les dijo: “Bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: ‘Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí’” (Mar. 7:6). El significado es obvio.
Lee 1 Timoteo 4:2 y Tito 1:15. ¿De qué punto importante está hablando Pablo? Nuestra conciencia es el lugar donde el Espíritu Santo se pone en contacto con nosotros. ¿Qué puede sucedernos si constantemente estamos haciendo el mal?
No hay dudas, cuanto más tiempo continuemos en el mal, y cuanto más hagamos lo que sabemos que está mal, tanto más contaminadas estarán nuestras conciencias y más lejos de la verdad estaremos. Puedes tener un conocimiento intelectual más que suficiente para ser salvo. Lamentablemente, el fuego final tendrá demasiadas personas que habrán sabido más que suficientes verdades objetivas para salvarse. Pero, como estamos diciendo, la verdad objetiva sola no es un fruto del Espíritu. La verdad vivida en nuestra vida: ese es el fruto que necesitamos llevar.
Lee Hebreos 5:14; y Juan 7:16 y 17. ¿De qué modo nos ayudan estos textos a comprender mejor la idea de la verdad como un fruto del Espíritu?
¿Cuál es tu propia experiencia con una “conciencia cauterizada”? ¿Cuánto tiempo llevó hasta que la acción que, al principio, había endurecido tu conciencia apenas la conmoviera? ¿Por qué sucedió eso, y por qué es tan peligroso espiritualmente?
Andar en la verdad. Jueves 18 de marzo
“Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (2 Juan 4). “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6). ¿Qué punto importante se presenta en ambos pasajes con respecto a lo que significa tener una relación salvífica con Jesús?
La verdad, como un fruto del Espíritu, no es solamente lo que sabemos: es lo que hacemos. Vivir en la luz de Dios significa más que solo conocimiento. Considera cómo Juan explica lo que es andar en la oscuridad: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos” (1 Juan 2:9-11).
Así que, andar en la luz, andar en la verdad, es más que solamente guardar los Diez Mandamientos, por lo menos de acuerdo con la letra de la ley. Al final, cuando todo esté dicho y hecho, ¿no se manifiesta el vivir en la verdad, básicamente, por la manera en que actuamos con las personas y cómo las tratamos? Si somos ásperos, rudos, rencorosos, vengativos, odiosos, antipáticos; si tratamos a las personas como un medio más bien que como un fin, si pisoteamos a los demás intentando subir nosotros mismos, entonces estamos andando en las tinieblas, no importa cuán estrictamente guardemos el sábado, no importa cuán fielmente sigamos el mensaje de salud, devolvamos el diezmo y vayamos a la iglesia, y no importa cuánta fe profesemos en Jesús. En un sentido, a menudo es mucho más fácil aprender la doctrina y la teología correctas que ser bondadoso, generoso y abnegado, ¿verdad?
Piensa acerca de tu interacción con las personas en las últimas 24 horas. ¿Cómo las has tratado? ¿Qué clase de palabras usaste? ¿Cuán cómodo estarías si tus actitudes y acciones hacia ellos fueran hechas públicas? (Un día lo serán; ver Mat. 10:26.) ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que necesitas hacer en tu vida?
Para Estudiar y Meditar Viernes 19 de marzo
“No es la cantidad de tiempo que trabajamos, sino nuestra pronta disposición y nuestra fidelidad en el trabajo, lo que lo hace aceptable a Dios. En todo nuestro servicio se requiere una entrega completa del yo. El deber más humilde, hecho con sinceridad y olvido de sí mismo, es más agradable a Dios que el mayor trabajo cuando está echado a perder por el engrandecimiento propio. Él mira para ver cuánto del Espíritu de Cristo abrigamos y cuánto de la semejanza de Cristo revela nuestra obra. Él considera mayores el amor y la fidelidad con que trabajamos que la cantidad que efectuamos” (PVGM 332).
“El servicio prestado con sinceridad de corazón tiene gran recompensa. ‘Tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público’. Por la vida que vivimos mediante la gracia de Cristo se forma el carácter. La belleza original empieza a ser restaurada en el alma. Los atributos del carácter de Cristo son impartidos, y la imagen del Ser divino empieza a resplandecer. Los rostros de los hombres y mujeres que andan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Están rodeados por la atmósfera celestial. Para esas almas, el reino de Dios empezó ya. Tienen el gozo de Cristo, el gozo de beneficiar a la humanidad. Tienen la honra de ser aceptados para servir al Maestro; se les ha confiado el cargo de hacer su obra en su nombre” (HAd 485).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Puede haber algún sentido en el que la verdad pudiera ser relativa; es decir, que pueda no aplicarse en todo tiempo y en cada situación? Si no, ¿por qué? ¿Podría haber ciertas verdades, tal vez, que pudieron ser relativas, mientras que otras no lo sean?
2. Medita más en esta idea de qué significa ser sincero en tu fe. Por vital que sea la sinceridad, ¿por qué no es suficiente? Después de todo, las personas que se atan encima una bomba y se hacen añicos cuando estalla la bomba, parecería que son sinceras. ¿Qué más es necesario?
3.¿Por qué pasar tiempo con la Palabra es tan importante si la verdad es más que conocimiento intelectual? ¿Cuáles son algunas maneras en las que podemos aprender a estudiar la Biblia de modo que la verdad que hay en ella pueda impactar y cambiar nuestras vidas en forma positiva?
4. ¿Cómo puedes ayudar a alguien cuya conciencia ha sido tan endurecida por el pecado que ya no siente necesidad de ayuda?
Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Jesús dijo: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Todo lo que había sido hecho y dicho tenía este único propósito en vista: afianzar la verdad en la mente de ellos para que pudieran alcanzar la vida eterna. Jesús no vino para asombrar a los hombres con un gran anuncio sobre algún tiempo especial cuando ocurría un gran suceso, sino vino para instruir y salvar a los perdidos. No vino para despertar y complacer la curiosidad, pues sabía que eso sólo aumentaría el apetito por lo desconocido y lo maravilloso. Su propósito era impartir conocimiento mediante el cual los hombres pudieran crecer en fortaleza espiritual y avanzaran por el camino de la obediencia y la verdadera santidad. Sólo impartía las instrucciones que podían ser apropiadas para las necesidades de la vida diaria de ellos, sólo la verdad que pudiera ser dada a otros de la misma manera. No hizo nuevas revelaciones a los hombres, sino que les abrió el entendimiento a verdades que por mucho tiempo habían sido oscurecidas o tergiversadas por las falsas enseñanzas de los sacerdotes y maestros. Jesús restituyó las gemas de verdad divina a su debido lugar, en el orden en que había sido dadas a los patriarcas y los profetas. Y después de haberles impartido esa preciosa instrucción, prometió darles el Espíritu Santo por medio del cual deberían recordar todas las cosas que les había dicho (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1052).
“Yo soy... la verdad”. Domingo 14 de marzo
El amor de la verdad tal como es en Jesús significa amar todo lo que está comprendido en la verdad que Cristo enseñó. Esfuércense nuestros maestros por seguir su ejemplo, por albergar su espíritu y simpatía. Ninguno excluya el amor de Cristo de sus labores, sino que cada uno se pregunte: ¿Es mi vida consecuente? ¿Estoy yo guiado por el Espíritu Santo? Es privilegio de cada maestro revelar el poder de un obrero puro, consecuente y amante de Cristo. El maestro espiritualmente dispuesto no tendrá nunca una religión incierta. Si ama verdaderamente el servicio de Cristo, tendrá discernimiento y vida espirituales (Consejos para los maestros, pp. 347, 348).
Dios requiere que cada instrumento humano desarrolle los talentos que la gracia celestial le ha provisto a fin de ser más eficiente en la obra de Dios, a la vez que se le ofrece toda la ayuda para que la santidad, la pureza y el amor cristianos también crezcan. Sus talentos y habilidades pueden multiplicarse mientras están al servicio del divino Maestro. Sin embargo muchos que profesan creer en Jesús, como no crecen, no dan testimonio del poder santificador de la verdad en la vida y en el carácter. Cuando recibimos por primera vez a Jesús en el corazón, no somos más que criaturas en la religión; pero no podemos permanecer en esa etapa en nuestra experiencia cristiana; tenemos que crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, para llegar a la plenitud de la estatura de hombres y mujeres en él.
Debemos avanzar siempre, obteniendo nuevas y más ricas experiencias en confianza, fe y amor. En vista de las grandes facilidades que ha provisto para nuestro desarrollo, el Señor espera que crezcamos; pero muchos no son más eficientes porque no usan el poder que Dios está dispuesto a darles. Mediante el uso de los talentos todos pueden adquirir tacto, sabiduría y eficiencia. El siervo negligente le devolvió a su señor el talento que le había sido dado, pero su amo le recriminó porque no lo había hecho producir como debía (The Youth's Instructor, junio 8, 1893).
Al concedernos su Palabra, Dios nos puso en posesión de toda verdad esencial para nuestra salvación. Millares han sacado agua de estas fuentes de vida, y sin embargo la provisión no ha disminuido. Millares han puesto al Señor delante de sí, y contemplándolo han sido transformados a su misma imagen. Su espíritu arde dentro de ellos mientras hablan de su carácter, contando lo que Cristo es para ellos y lo que ellos son para Cristo. Pero estos investigadores no han agotado estos temas grandiosos y santos. Millares más pueden empeñarse en la obra de investigar los misterios de la salvación. Mientras uno se espacie en la vida de Cristo y el carácter de su misión, rayos de luz brillarán más distintamente con cada intento de descubrir la verdad. Cada nuevo estudio revelará algo más profundamente interesante que lo que ya ha sido desplegado. El tema es inagotable. El estudio de la encarnación de Cristo, su sacrificio expiatorio y su obra de mediación, embargarán la mente del estudiante diligente mientras dure el tiempo; y mirando al cielo con sus innumerables años, exclamará: "Grande es el misterio de la piedad" (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 103, 104).
El Espíritu y la verdad. Lunes 15 de marzo
La ciencia es demasiado limitada para comprender la expiación el misterioso y maravilloso plan de redención es tan abarcante que la filosofía no lo puede explicar; permanecerá para siempre como un misterio que la razón más profunda no lo podrá sondear. Si la sabiduría finita lo pudiera explicar, perdería su carácter sagrado y su dignidad. Es un misterio que alguien igual al Padre se humillara a sí mismo hasta sufrir la muerte de cruz para rescatar al hombre; y es un misterio que Dios amara al mundo de tal manera que permitiera que su Hijo hiciera este gran sacrificio. Es Espíritu Santo exalta y glorifica al Salvador; su misión es presentar a Cristo, la gran salvación que tenemos mediante él, y la elevada pureza de su justicia. Cristo dice de él: "El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber" (S. Juan 16:14). El Espíritu de verdad es el único maestro inequívoco de la verdad divina y los que son enseñados por él han entrado en la escuela de Cristo ¡Cuánto estima Dios a la raza humana que dio a su Hijo para que muriese por ella y les da su Espíritu para ser su maestro y su guía! (Signs of the Times, octubre 24, 1906).
Jesús oró por sus discípulos: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros".
Anteriormente, les había dado la promesa: "Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad" (S. Juan 17:17, 31; 16:13). Es mediante el Espíritu Santo que Cristo presenta más claramente a los creyentes lo que él ha inspirado a los santos hombres de Dios a escribir con relación a la verdad. De esta manera, la unidad por la que él oró, será alcanzada...
Pero por importante que sea alcanzar la unidad, no podemos lograrla dejando de lado algún principio de la verdad, quien es el que nos santifica. La sabiduría humana cambiaría la base de la unidad diciendo que es muy limitada; que es necesario tomar en cuenta las opiniones populares para llegar cierto compromiso con el mundo. Pero es justamente la verdad lo que Dios ha establecido como base para la unidad de su pueblo (Gospel Workers, edición 1892, p. 391).
El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos (El Deseado de todas las gentes, pp. 624, 625).
Dios quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra continúen siempre revelándose a su pueblo. Y hay sólo un modo para obtener este conocimiento. No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual fue dada la Palabra. "Porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios... Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:10, 11) (El camino a Cristo, p. 111).
“Con todo vuestro corazón”. Martes 16 de marzo
"Entonces me invocaréis, e iréis y oraréis a mí, y yo os oiré: y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jeremías 29:12, 13).
Hay dos clases de oración: la que es una fórmula y la oración de fe. La repetición de frases establecidas y habituales, cuando el corazón no siente necesidad de Dios, es una oración de forma... Debemos tener sumo cuidado para que nuestras oraciones expresen los deseos del corazón y lo que realmente queremos decir. Todas las palabras rebuscadas que están a nuestro alcance no equivalen a un solo deseo santo. Las oraciones más elocuentes son vanas repeticiones si no expresan los deseos del corazón. Pero la oración que nace del corazón ferviente, (cuando expresamos nuestros sencillos anhelos tal como pediríamos un favor a un amigo terrenal, esperando que nos fuera concedido), esa es la oración de fe. El publicano que subió al templo a orar es un buen ejemplo de adorador sincero y devoto. Él sentía que era un pecador y su gran necesidad lo indujo a dar expresión a su apasionado deseo: "Dios, se propicio a mí, pecador" (Meditaciones matinales 1952, p. 21).
El Salvador dijo repetidamente: "Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (S. Mateo 19:30). Jesús desea que los que trabajan en su servicio no estén ansiosos por recibir recompensas, ni que sientan que deben recibir una compensación por todo lo que hacen. El Señor quiere que nuestras mentes se encaucen por un conducto diferente, porque él no ve en la forma como el hombre ve. Él no juzga por las apariencias sino que estima a un hombre por la sinceridad de su corazón.
Los que han puesto en su servicio un espíritu de verdadero sacrificio, de la negación de sí mismos, son los que ocuparán el primer lugar al final. Los obreros que fueron contratados primero, representan a los que poseen un espíritu envidioso y de justicia propia, y que pretenden recibir un trato preferencial por sus servicios por encima de los demás. El padre de familia dijo a uno que puso en duda su derecho de dar más a los demás que a él: "Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?" (S. Mateo 20:13). Yo he cumplido mi parte del acuerdo.
En nuestra esfera de acción, todos nosotros deberíamos respetar el monto de la recompensa.
Pero mientras apreciamos la promesa de bendición, deberíamos tener perfecta confianza en Jesucristo, creyendo que él hará bien y nos dará una recompensa que esté de acuerdo con lo que han sido nuestras obras. El don de Dios es la vida eterna, pero Jesús no desea que estemos tan ansiosos acerca de las recompensas como por hacer la voluntad de Dios, porque es correcto hacerlo así, independientemente de toda ganancia (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 353, 354).
El que regala a los hombres riquezas infinitas y una vida eterna de bienaventuranzas en su reino como recompensa de la obediencia fiel, no aceptará un corazón dividido. Estamos viviendo en medio de los peligros de los últimos días, cuando se manifiesta todo lo que puede apartar de Dios la mente y los afectos. Podremos discernir y apreciar nuestro deber únicamente cuando lo consideremos a la luz que irradia de la vida de Cristo. Así como el sol sale por el oriente y baja por el occidente, llenando el mundo de luz, así el que sigue verdaderamente a Cristo será una luz para el mundo. Saldrá al mundo como una luz brillante y resplandeciente, para que aquellos que están en tinieblas sean iluminados y calentados por los rayos que despida. Cristo dice de los que le siguen: "Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder" (S. Mateo 5:14) (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 384).
Una conciencia cauterizada. Miércoles 17 de marzo
Una correcta interpretación de las Escrituras no es lo único que el Señor requiere; no sólo debemos conocer la verdad tal como es en Jesús sino practicarla. El espíritu de aquel que nos dio la verdad debe mostrarse en nuestra relación con los demás. Si somos colaboradores con Dios, investigaremos la verdad para hallar sus tesoros escondidos, pero también conoceremos las condiciones establecidas para llegar a ser maestros aptos, que tengamos el espíritu de Cristo en nuestros corazones, a fin de que podamos enseñar a otros las verdades reveladas en su Palabra.
Cualquier vulgaridad y superficialidad; cualquier broma o chanza barata, debe ser puesta a un lado por el pueblo de Dios. Todo orgullo, envidia, celos, conjeturas y presunciones, deben ser vencidos por la gracia de Cristo, y la sobriedad, la humildad, la pureza y la piedad deben aparecer en la vida y en el carácter. Al comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios, su vida se entretejerá con la nuestra, y mostraremos el espíritu y las obras de Cristo. Entonces seremos uno con Cristo así como él es uno con el Padre; entonces seremos participantes de la naturaleza divina habiendo huido de la corrupción que está en el mundo debido a la concupiscencia. La única seguridad de que nuestra doctrina sea correcta y libre de paja y error, es estar haciendo la voluntad de Dios, porque "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios" (S. Juan 7:17). Entonces veremos la verdad en su sagrada belleza; entonces la aceptaremos, la reverenciaremos, y estaremos en condiciones de enseñarla a otros. En esta solemne tarea no habrá sentimientos de superioridad o de exaltación propia, porque el que ama a Dios y a su causa será manso y humilde de corazón (The Ellen G. White 1888 Materials, pp. 201, 202).
Todo rincón del templo del alma se ha contaminado en mayor o menor grado y debe ser limpiado. Las telarañas que cubren la conciencia deben ser removidas y las ventanas del alma deben ser cerradas hacia las cosas de la tierra y abiertas hacia el cielo para que los rayos del Sol de justicia tengan libre acceso. La memoria debe ser refrescada con los principios bíblicos, y toda la mente purificada para distinguir entre el bien y el mal. Al pronunciar la oración que Cristo enseñó a sus discípulos, y al esforzarse por cumplirla en la vida cotidiana, el Espíritu Santo renovará la mente y el corazón y dará la fuerza necesaria para alcanzar propósitos más altos y más santos (Manuscript Releases, t. 5, p. 215).
Queremos que todos comprendan la manera en que un alma es destruida. No es que Dios expida un decreto declarando que el hombre no se salvará; no envía una oscuridad impenetrable para la vida; pero el hombre que resiste una sugerencia del Espíritu de Dios y ya habiendo resistido una vez, es menos difícil hacerlo la segunda, la tercera y menos aún la cuarta. Luego viene la cosecha producida por la semilla de incredulidad y resistencia. Oh, ¡qué cosecha más grande de indulgencia pecaminosa está siendo preparada para la hoz!
Cuando se descuidan hoy la oración secreta y la lectura de las Escrituras, mañana también podrán ignorarse con menos remordimiento de conciencia. Resultará una larga lista de omisiones, todo por causa de un solo grano sembrado en el terreno del corazón. Por el contrario, todo rayo de luz atesorado producirá una cosecha de luz. El resistir la tentación una vez dará poder para hacerle frente con mayor firmeza la segunda; cada nueva victoria que se obtenga sobre el yo suavizará el camino para triunfos más elevados y nobles. Cada victoria es una semilla que se siembra para vida eterna (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 112, 113).
Andar en la verdad. Jueves 18 de marzo
La religión de Jesucristo es algo más que hablar. La justicia de Cristo consiste en acciones rectas y buenas obras impulsadas por motivos puros y generosos. La justicia exterior, sin el adorno interior, no vale nada. "Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:5-7). Si no poseemos la luz y el amor de Dios, no somos sus hijos. Si no juntamos con Cristo, derramamos. Todos ejercemos influencia, y esta influencia es decisiva en el destino de los demás para su bien presente y futuro, o para su eterna perdición.
Todos tenemos que aprender lecciones en la escuela de Cristo a fin de perfeccionar caracteres cristianos y mantener unidad con Jesús... Nos ha asignado el deber de vivir en favor de los demás. Vino a este mundo desde las reales cortes del cielo para manifestar el gran interés que tenía por el hombre, y el precio infinito pagado por la redención de éste revela que es de tan gran valor que Cristo pudo sacrificar sus riquezas, su honor y las cortes reales, para librarlo de la degradación del pecado.
Si la Majestad del cielo pudo hacer tanto para poner en evidencia su amor por el hombre, ¿qué no debería éste estar dispuesto a hacer por los demás, para ayudarles a salir del pozo del sufrimiento las tinieblas? (Cada día con Dios, p. 182).
La verdadera simpatía entre el hombre y su prójimo ha de ser la señal que distinga a los que aman y temen a Dios de los que no tienen en cuenta su ley (El ministerio de la bondad, p. 40).
Con esta parábola queda establecido para siempre el deber del hombre hacia sus prójimos. Debemos cuidar cada caso de sufrimiento y considerarlo como propio, como agentes de Dios para aliviar a los necesitados hasta donde nos sea posible. Debemos ser colaboradores junto con Dios. Hay quienes manifiestan gran aflicción por sus parientes, sus amigos y protegidos, pero que fallan en ser buenos y considerados con aquellos que necesitan bondadosa simpatía, que necesitan consideración y amor. Con corazones fervientes preguntémonos: ¿Quién es mi prójimo? Nuestros prójimos no son solamente nuestros íntimos y amigos especiales; no son simplemente aquellos que pertenecen a nuestra iglesia o que piensan como nosotros. Nuestros prójimos son toda la familia humana. Debemos ser buenos con todos los hombres y especialmente con aquellos que son de la familia de la fe. Debemos dar al mundo una demostración de lo que significa cumplir la ley de Dios. Debemos amar a Dios por sobre todo y a nuestro prójimos como a nosotros mismos (El ministerio de la bondad, pp. 49, 50).
En la lección de fe que Cristo enseñó en el monte se revelan los principios de la verdadera religión. La religión conduce al hombre a una relación personal con Dios, pero no exclusivamente con él; porque los principios del cielo han de vivirse de manera que puedan ayudar y bendecir a la humanidad. Un verdadero hijo de Dios lo amará con todo su corazón, y amará a su prójimo como a sí mismo. Se interesará en sus semejantes. La verdadera religión es el resultado de la obra de la gracia en el corazón, que hace que la vida fluya en forma de buenas obras, como lo hace una fuente alimentada de corrientes vivas. La religión no consiste meramente de meditación y oración. La luz del cristiano se manifiesta en buenas obras, y así lo reconocen los demás. No habrá de divorciarse la religión de la vida de los negocios. Debe penetrar y santificar sus compromisos y empresas. Si un hombre está verdaderamente conectado con Dios y el cielo, el espíritu que mora en el cielo influirá en todas sus palabras y acciones. Glorificará a Dios en sus obras y conducirá a otros a honrarle (Dios nos cuida, p. 34).
Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena G. de White. Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU. Editor: Clifford Goldstein
Texto Clave:"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Juan 17:3.
Enseña a tu clase a:
Saber que la verdad se encuentra en forma suprema en Jesús. Sentir deleite en la libertad que da la verdad. Hacer vivir tu vida para mostrar que las Escrituras son la guía máxima para la salvación, la vida y la esperanza.
Bosquejo de la Lección
1. Saber: Jesús define la verdad
A. Las verdades que se encuentran en las Escrituras son verdades reveladas. No pueden ser deducidas por la razón; pero no son contrarias a la razón. Son aceptadas por fe. B. Jesús define la verdad espiritual. No hay autoridad mayor. a. Enumera algunas verdades que no pueden ser discernidas por la razón. b. ¿Por qué creemos que Jesús define la verdad? c. ¿Cómo entendemos la afirmación de Jesús de que él es el único Camino a Dios y de que es la Verdad y la Vida? d. ¿De qué modo el Espíritu Santo nos guía a la verdad?
2. Sentir: Libertad y verdad
A. Jesús dice que la verdad nos liberta. ¿Cuáles son algunas de las libertades que nos trae la verdad? B. Jesús define la vida eterna como conocer “al único verdadero Dios” y a Jesús mismo. ¿Qué entendemos por conocer?
3. Hacer: Tomar la verdad como nuestra guía
A. Comprender la verdad como se revela en las Escrituras requiere un pensamiento y un esfuerzo decidido. No obstante, por esencial que sea la comprensión, no tiene verdadero valor a menos que estemos dispuestos a someternos a la verdad. a. ¿En qué forma las Escrituras llegan a ser la guía para nuestra vida diaria? b. ¿Cuál es la relación de la verdad con la esperanza?
Resumen: Las Escrituras son verdades reveladas como las define Jesús y se comprenden por la sumisión a la conducción del Espíritu Santo; son la guía para nuestra vida.
CICLO DE APRENDIZAJE
PASO 1: ¡Motiva!
Concepto clave para el crecimiento espiritual: La Verdad es una Persona, Jesucristo. Tanto la verdad objetiva como la subjetiva se reúnen en Jesús. Para que el creyente conozca y comprenda la verdad, debe tener a Jesús. Para que el creyente viva una vida de lealtad a la verdad, debe tener a Jesús.
Pocos seres humanos han deseado vivir una vida de verdad más que Gandhi, el gran catalizador de la liberación de la India en el siglo XX por medio de la ética de la acción civil no violenta. Tal vez esta es la razón por la que subtituló su autobiografía: La historia de mis experimentos con la verdad, y por la cual soportó pruebas y persecuciones extremas. No obstante, Gandhi comprendió que perseguir la verdad requiere la ayuda de un vidente “perfecto”, un conocedor. Gandhi nunca abrazó el cristianismo o a Jesús, pero sin duda captó el dilema de perseguir la verdad sin el Auxiliador.
Jesús no escatimó palabras cuando declaró: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Jesús no solo nos ayuda a encontrar la verdad; él es la Verdad. Ese es el mensaje central que los alumnos necesitan llevar consigo del estudio de esta semana.
Considera: Muchas agrupaciones religiosas difieren en su comprensión de la verdad. ¿Están equivocados esos grupos en su comprensión e interpretación de la verdad? ¿Por qué sí, o por qué no?
¿Por qué un seguidor del hinduismo, del budismo o del islam siquiera consideraría llegar a ser un seguidor de Jesús? ¿Qué hace que la verdad cristiana sea atrayente?
PASO 2: ¡Explora!
Comentario de la Biblia
I. Podemos conocer la verdad (Repasa con tu clase Juan 14:6; Juan 8:32).
Antes de que Jesús declarara a sus discípulos que él era la Verdad, les dijo que era posible conocer la verdad, y que conocer la verdad los haría libres (Juan 8:32). Por supuesto, ellos no tenían la menor idea acerca del significado más profundo de sus palabras. Estaban literalmente caminando y hablando, comiendo y durmiendo con la Verdad, pero no percibían la sutil transformación que había comenzado en sus propias vidas. Estaban comenzando a conocer la verdad.
La palabra conocer que usó Jesús en Juan 8:32 viene de la palabra griega ginósko, que significa “percibir, comprender, reconocer, obtener conocimiento, llegar a saber”. Es el conocimiento de la verdad que comienza como una percepción y avanza hasta el logro completo. Es la verdad obtenida por medio de la experiencia personal. Este concepto de conocer la verdad es radicalmente diferente de dominar un conjunto de hechos. Es relacional.
Antes de la primera venida de Jesús, la verdad había sido oscurecida por muchas prácticas espirituales “creativas”. La gente andaba a tientas en oscuridad espiritual, tanto es así que cuando leían el Antiguo Testamento no podían comprenderlo ni veían a Aquel a quien señalaban los antiguos profetas (2 Cor. 3:14, 15). Hoy no podemos apreciar completamente cuán radical fue que Jesús dijera que la verdad podía ser conocida por las personas comunes de su época. Esta verdad en sí misma había libertado a muchos en los días de Jesús.
Considera: ¿De qué modo la verdad, tal como es en Jesús, todavía nos liberta hoy?
II. La gran excavación (Repasa con tu clase 2 Tim. 2:15; Juan 5:39).
La Biblia, la Santa Palabra de Dios, revela quién es Jesús. Es el medio por el cual comprendemos la gran historia que está detrás de la existencia humana: el gran conflicto entre Dios y Satanás, el plan de salvación, y el fin del pecado y de Satanás para siempre. Por lo tanto, es imposible conocer la Verdad –a Jesús– sin la Santa Palabra de Dios.
Pablo aconsejó a Timoteo que estudiara la Palabra de Dios diligentemente, de modo que pudiera usarla correctamente y nunca avergonzarse. Con tantas vidas en la balanza, un conocimiento claro de los hechos objetivos de la verdad era esencial para el ministerio del joven Timoteo. Los que profesan amar a Jesús debieran encontrarse diligentemente profundizando en la Palabra de Dios.
Considera: Si el estudiar la Palabra de Dios es esencial para conocer y usar bien la verdad, ¿por qué Jesús reprendió a los fariseos de sus días por escudriñar las Escrituras? (Ver Juan 5:39.) Enfatiza el punto de que los fariseos creían que ellos podían ser salvos por su conocimiento de las Escrituras. No sentían necesidad de un Salvador. Esto explica parcialmente por qué estaban tan preparados para matar a Jesús. A la luz de esto, ¿qué tenían específicamente los hábitos de estudio de los fariseos que mereció la condenación de Jesús?
III. Desplegando el Infinito (Repasa con tu clase Juan 15:26; Juan 16:13).
Ambos textos subrayan el papel principal que desempeña el Espíritu Santo en ayudar al creyente a conocer y vivir la verdad como se encuentra en Jesús. No importa cuán fervientes sean nuestros esfuerzos, no importa cuánto excavemos buscando la verdad, no servirá de mucho sin la conducción del Espíritu Santo. ¿Por qué necesitamos el Espíritu Santo? Por un lado, la mente humana es finita y está severamente debilitada por el pecado. La verdad infinita puede ser comprendida por las mentes finitas, solo, en forma limitada. Solo por esta razón, necesitamos el Espíritu Santo.
Jesús prometió que el Espíritu Santo nos guiaría “a toda verdad”. Esto es una noticia muy buena, pero hay más en las palabras de Jesús que lo que podemos ver a primera vista. Esta promesa se refiere no solo a las verdades que se desplegarán mientras estemos aquí sobre la tierra, sino también a las verdades que se desplegarán en el mundo venidero. Debe ser así, porque la verdad de Dios es infinita. El hecho de que los redimidos continuamente estarán aprendiendo las verdades de Dios puede darnos un indicio acerca del papel del Espíritu Santo en el plan educativo del cielo para los redimidos.
Considera: Hemos aprendido hasta aquí que la Verdad es una persona –Jesús– y que esa verdad se despliega a los creyentes por medio de la persona del Espíritu Santo. Es posible llegar a conocer a Jesús, la Verdad. ¿Cómo es posible también conocer al Espíritu Santo? ¿Cómo podemos distinguir la voz del Espíritu en medio del coro de voces que reclaman nuestra atención?
PASO 3: ¡Aplica!
Preguntas para reflexionar:
1. En las Escrituras se nos anima a comprometer nuestras vidas con Jesús, a ir más allá de la profesión de la verdad y abrazarla completamente. ¿Por qué, sencillamente, no alcanza con vivir la verdad sin confesarla abiertamente?
2. Muchos creyentes bien intencionados usan su conocimiento de la verdad para golpear a quienes no comparten sus creencias. Si la Verdad es Jesús, ¿de qué modo esta conducta impacta la visión que tienen de Jesús los no creyentes?
Preguntas de aplicación:
1. Si abrazaras completamente la verdad que ya te ha sido revelada por el Espíritu Santo, ¿cómo cambiaría tu vida? Por ejemplo, tu actitud en el trabajo ¿sería diferente? ¿Y cómo sería tu lenguaje? ¿Necesitarías cambiar tus hábitos de conducir tu automóvil? ¿Y las elecciones que haces para tu entretenimiento? ¿Qué estás haciendo con la verdad que Dios ya te ha revelado?
2. Completa las siguientes declaraciones:
- La verdad que quisiera que Dios me ayude a vivir esta semana es... - Estoy eligiendo esta verdad para vivir, porque...
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: Pregunta a los miembros de tu clase qué les enseñan las siguientes actividades acerca de por qué Jesús es la Verdad viviente y el único Camino al cielo.
Jesús vino a quitar el velo de los corazones de la gente con respecto a su falta de comprensión del Antiguo Testamento y a abrir sus ojos a la verdad. Invita a uno o más miembros de la clase, que tengan inclinación musical, a escribir un canto durante la semana próxima, que describa cómo Jesús quita el velo de nuestros corazones y elimina nuestra ceguera espiritual. Comienza o termina el estudio con este canto, o enséñalo a la clase. Analiza cómo las palabras del canto profundizan nuestra comprensión de la manera en que Jesús abre nuestras mentes y corazones a la verdad.
El programa de informática Map Quest te dará instrucciones para ir desde cualquier punto de origen a cualquier destino en el mundo. La tecnología GPS (sistema de posicionamiento global) indica la posición exacta de tu vehículo desde un satélite ubicado en el espacio. Ambas herramientas para navegar te ayudan, con eficiencia y exactitud, a llegar a donde necesitas ir. Si la Biblia es nuestro atlas para el cielo, ¿qué habría en el “mapa” que nos lleve allá? Si tuvieras que dar indicaciones a alguien para ir al cielo, o dibujar un mapa para ir al cielo, ¿qué vueltas, carteles de señales camineras, y postes indicadores espirituales incluirías en tus indicaciones? Para los que desean ir un paso más, ¿cómo sería un mapa real de este camino? Analiza las ideas de los miembros con la clase, y dibújalas en un papel. Provee marcadores y papeles si hacen esto durante la clase, o dibujen el mapa en el pizarrón, o una cartulina grande.
Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros. Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 20:1-17; Romanos 6:17; 2 Tesalonicenses 2:10; Hebreos 13:2; 2 Juan; Apocalipsis 2:14, 15; 14:12.
Para Memorizar: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 9).
LA SEGUNDA CARTA DE JUAN SE PARECE a la primera en muchos sentidos. Aunque es más breve, se usa el mismo vocabulario, aparecen los mismos temas y predomina la misma preocupación por los creyentes. También se encuentra un toque personal en ambas.
Sin embargo, en contraste con la primera epístola, la segunda tiene claramente la estructura de una carta, con una introducción formal y una conclusión. El cuerpo principal contiene alabanzas, una exhortación a amar y a caminar de acuerdo con los mandamientos, y una sección que trata acerca de los anticristos. La brevedad de 2 Juan, así como la de 3 Juan, pudieron haber sido causadas por el tamaño de la hoja de papiro. Si esto es cierto, el apóstol debió haber pesado cuidadosamente sus palabras mientras el Espíritu Santo actuaba sobre él al escribir.
Un Vistazo a la Semana: ¿Cuál es el mensaje básico de 2 Juan, y en qué se parece a su primera carta? ¿De qué modo relaciona el concepto de “amor” con el concepto de “verdad”? ¿Cuál es el vínculo entre el amor y el guardar los mandamientos? ¿Por qué Juan toma tan en serio el problema de las falsas enseñanzas? ¿Por qué Juan les dice a los miembros que no sean hospitalarios con los falsos maestros? En amor y en verdad Domingo 13 de septiembre
Lee 2 Juan. ¿Qué semejanzas encuentras con 1 Juan en ella? ¿Cuál es el mensaje esencial?
Tan solo una lectura superficial de 2 Juan sugiere que la carta está dirigida a un grupo de creyentes (y no a una sola mujer). Esto tiene sentido, porque en otros lugares del Nuevo Testamento la iglesia está descrita gráficamente como una mujer (Efe. 5:22-32; Apoc. 12:1-6). Estos creyentes, entonces, son cristianos maduros, no niños literales.
Lee 2 Juan 1 al 4. ¿Qué palabra aparece vez tras vez, y cómo la usa Juan? Ver también 2 Tes. 2:10.
Nota, además, que Juan usa la palabra verdad combinada con amor, en los versículos 1 y 4. Para comprender la naturaleza del verdadero amor entre los cristianos, se necesita un calificativo, específicamente, verdad. El amor puede ser interpretado en una forma puramente emocional, y aun sensual y superficial. El amor cristiano es “verdadero” amor, amor expresado en el contexto de la verdad.
Hablar acerca de la verdad nos recuerda a Dios; a Jesús, quien es la verdad (Juan 14:6); y al Espíritu Santo. Como el Espíritu Santo está con los creyentes para siempre (Juan 14:16), así la verdad está con ellos para siempre (2 Juan 2). Ambos, la verdad y el amor, en última instancia, señalan a Dios, y van juntos en la fe y la experiencia cristianas.
Al mismo tiempo, la verdad y el amor parecen formar el tema principal de 2 Juan. Se analiza algo más del amor en los versículos 5 y 6. La verdad es necesaria para discernir los engaños y sus resultados (vers. 7, 8), y para permanecer en las enseñanzas de Cristo (vers. 9, 10).
A menudo consideramos el concepto de “amor” como algo bueno en sí mismo y por sí mismo, sin tomar en cuenta el contexto. Sin embargo, ¿cuándo el amor puede ser muy destructivo? ¿Has experimentado alguna vez la realidad de cómo el amor, fuera de la verdad, puede ser muy terrible? ¿De qué modo esa experiencia te ayuda a comprender mejor la importancia del amor en el contexto de la verdad, a diferencia de hacerlo fuera de él?
Andar de acuerdo con los mandamientos (2 Juan 4-6) Lunes 14 de septiembre
El versículo 4 es un estímulo tanto para la iglesia como para Juan. Es estimulante y animador, para los feligreses, escuchar que su anciano se regocija grandemente porque ellos están “andando en la verdad”. Los motiva a seguir su vida cristiana “en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”. El mandamiento de andar en la verdad puede encontrarse en 1 Juan 3:23, donde él nos llama a creer en Jesús y a amarnos unos a otros.
¿De qué modo el amor y los mandamientos se relacionan mutuamente? Ver 2 Juan 5 y 6. ¿Por qué esto es especialmente importante para nosotros como Adventistas del Séptimo Día? Ver también Apocalipsis 14:12.
Después del regocijo (vers. 4), viene un pedido que al mismo tiempo es una exhortación (vers. 5, 6). Juan otra vez habla acerca de un mandamiento (vers. 5). Es el mandamiento (singular) de amarse unos a otros. Así, avanza del concepto de “mandamiento” al concepto de “amor” y, de hecho, este mandamiento tiene el amor como su contenido.
En el versículo 6 continúa en la otra dirección, es decir, comienza con el amor y avanza hacia los mandamientos (plural). El amor se muestra guardando los mandamientos de Dios. En otras palabras, tenemos este mandamiento, y este mandamiento es amarse unos a otros, y revelamos este amor guardando los mandamientos.
¿De qué modo el guardar los Mandamientos (Éxo. 20:1-17) revela amor los unos por los otros?
Cuán interesante es que algo como el guardar la Ley, las reglas, y las indicaciones de lo que hay que hacer y qué no hacer esté muy íntimamente ligado con el amor. Y, no obstante, tiene mucho sentido. El amor no es solo lo que sentimos; el amor es lo que hacemos, es cómo actuamos; es cómo nos relacionamos con otros. Aunque es más que solo obedecer los Diez Mandamientos, el verdadero amor no puede separarse de los principios que se encuentran en ellos.
Piensa acerca de alguien a quien amas. ¿Cómo tratas a esa persona? ¿Qué cosas dices y haces que revelan tu amor? ¿De qué maneras podrías mostrar aún mejor tu amor a esa persona? ¿De qué modo tu propio egoísmo a veces aflora aun la manera en que muestras ese amor como sabes que deberías hacerlo?
Ir más allá de la enseñanza de Cristo (2 Juan 7-9) Martes 15 de septiembre
Lee 2 Juan 7 al 9. ¿Acerca de qué cosa está advirtiendo Juan? ¿Cuáles pueden ser los resultados de caer en los engaños contra los cuales él está amonestando?
Con los versículos 7 al 9, volvemos a los engañadores y a la falsa comprensión que tenían de Jesús. Parece ser la misma situación que ya hemos encontrado en 1 Juan. Es muy triste que muchas personas hayan dejado la iglesia y aun hayan llegado a ser “engañadores” ellas mismas. Es cierto, están los que todavía andan en la verdad (vers. 4), pero un pastor se entristece por cada uno que ha dejado a Dios y a su iglesia.
Los conceptos que tienen los anticristos acerca de Jesús difieren de la enseñanza de los apóstoles. Los miembros de la iglesia deben vigilar a fin de no ser afectados por ellos y por sus conceptos falsos. Juan es muy claro aquí, al señalar que los creyentes pueden perder el camino, y que no hay tal cosa como “una vez salvo, siempre salvo”.
Lee 2 Juan 9. ¿Qué está enseñando Juan acerca de la importancia de tener una “doctrina” correcta? Ver también Mat. 16:12; Hech. 2:42; Rom. 6:17; Apoc. 2:14, 15.
Juan no está bajo la ilusión de que la doctrina no importa. Para él, las enseñanzas falsas pueden llevar a la pérdida de la vida eterna de una persona. Es decir, la doctrina importa.
En nuestro pasaje, es obviamente la enseñanza de los apóstoles acerca de Jesús lo que estaba en juego. Los que aceptan esta enseñanza bíblica, y fielmente permanecen en ella, tienen al Padre y al Hijo. Dios el Padre y Jesús están ubicados en el mismo nivel. El rechazo de la enseñanza acerca de Jesús conduce a una pérdida de la relación con el Padre.
¿Cuál ha sido tu experiencia con los maestros y las doctrinas falsas? ¿Pudiste ver, especialmente al principio, adónde podrían haberte conducido esas enseñanzas? ¿Qué aprendiste de esas experiencias que podría ser de ayuda para otros que luchan con algo similar?
¿Abstenerse de ser hospitalario? (2 Juan 10, 11) Miércoles 16 de septiembre
La Biblia da gran valor a la hospitalidad (Heb. 13:2; 1 Ped. 4:9). Jesús se mezcló con publicanos, fariseos y otros que no siempre tuvieron su teología o su estilo de vida correctos. ¿De qué manera esa indicación se compara con lo que Juan está diciendo en 2 Juan 10 y 11? (Ver también Mat. 10:14, 15; 18:15-17).
Aunque la hospitalidad es una virtud cristiana, tiene sus límites. Si la hospitalidad conduce a apoyar falsas doctrinas en forma directa o indirecta, debe ser abandonada. En el primer siglo después de Cristo, los maestros viajaban, predicaban en diferentes lugares, y se alojaban con los feligreses que les proporcionaban alimento y alojamiento.
Si uno de estos maestros propagaba falsas doctrinas, la hospitalidad se hubiera entendido como un apoyo a su posición y realmente hubiera sido una ayuda en su obra. Además, los feligreses que estaban vacilando entre la enseñanza apostólica y las falsas ideas podrían haberse confundido o hasta podrían haber hecho decisiones equivocadas si hubieran visto a un miembro prominente de la iglesia permitiendo que un engañador se alojara con él.
Juan no está proponiendo que se odie a esas personas, o se evite todo contacto con ellas, pero debemos ser conscientes de que nuestra conducta podría ser comprendida como un apoyo a ideas opuestas a la verdad. Si este es el caso, debemos ser muy cuidadosos.
Se ha sugerido que, en los versículos 10 y 11, Juan está preocupado no tanto por la conducta de un creyente individual sino por la iglesia entera, y que la “casa” mencionada en el versículo 10 no era una vivienda privada sino el lugar en el que la iglesia se reunía para adorar. La iglesia no debía animar a un maestro que predicaba herejías.
En suma, dar la bienvenida a un falso maestro se percibiría como un apoyo a lo que esa persona presentaba. Hoy podemos haber perdido el sentido de cuán problemáticas pueden ser las herejías. Algunos consideran que aun hablar de “herejías” es emitir juicios o ser arrogantes, aunque la Escritura se ocupa con frecuencia de este tema. Juan nos recuerda que hay una diferencia básica entre la verdad y el error.
Piensa acerca de cómo tus actos impactan a otros. Piensa en cuán fácilmente tu ejemplo puede influir sobre otros para bien o para mal. ¿Qué clase de ejemplo de Cristo presentas tú? ¿De qué modos podrías hacer lo mejor?
Comunicación mutua (2 Juan 12,13) Jueves 17 de septiembre
Con los versículos 12 y 13 llegamos al fin de 2 Juan. Estos versículos constituyen la conclusión de la carta, y nos permiten ver el interés personal de Juan por sus oyentes y su deseo de encontrarse personalmente con estos creyentes.
Considera lo que Juan escribió en 2 Juan 12 y 13. ¿Qué ventajas hay en hablar cara a cara, a diferencia de una carta escrita? ¿Qué indicio puedes encontrar en esta expresión, “nuestro gozo sea cumplido” [“alegría sea completa”, NVI], acerca de por qué quería encontrarse con ellos? Ver también Hechos 2:42 al 47.
El mensaje que Juan comunica es muy fuerte. Cuando es acerca de los anticristos, Juan no deja lugar a negociación o componendas. Nos hace recordar la actitud de Pablo cuando escribió a los gálatas (Gál. 1:6-9).
Juan pudo haber sido capaz de compartir su mensaje oralmente, pero también hay ventajas en una forma escrita de comunicación:
- Las cartas de los apóstoles eran consideradas como de especial importancia y autoridad, y se las tomaban con mucha seriedad. - La carta pudo haber llegado a la audiencia antes de haber podido hacer una visita personal. La urgencia de la situación demandaba una reacción rápida. - El mensaje fue conservado para otras iglesias y generaciones posteriores que se encontraran en situaciones similares. De hecho, Juan pidió que la carta fuera compartida con otra iglesia (vers. 13). - Una carta puede ser redactada muy cuidadosamente y, a menudo, puede ser más precisa que una presentación oral. El Espíritu Santo lo estimuló a registrar su mensaje por escrito.
A pesar de todo esto, Juan todavía quería encontrarse con ellos cara a cara.
¿Por qué el contacto cara a cara a menudo es tan importante para desarrollar buenas relaciones? ¿Cuáles son las ventajas de esta clase de contacto personal? ¿Qué clase de ejemplo de contacto personal nos dejó Jesús? ¿Cómo puedes mejorar tu trato cara a cara con otros?
Para Estudiar y Meditar. Viernes 18 de septiembre
Lee los siguientes pasajes: Gálatas 2:11-16; 1 Timoteo 4:1-7; 2 Timoteo 2:14-19; Apocalipsis 2:1-3, 12-16, 18-25.
“El apóstol enseña que, aunque debemos manifestar cortesía cristiana, estamos autorizados a llamar al pecado y a los pecadores por sus nombres correctos, pues esto es consecuente con la verdadera caridad. Aunque debemos amar a las almas por las cuales Cristo murió, y trabajar por su salvación, no debemos transigir con el pecado. No hemos de unirnos con la rebelión, y llamar a esto caridad. Dios exige que su pueblo, en esta época del mundo, se mantenga firme, como Juan en su tiempo, en defensa de lo recto, en oposición a los errores destructores del alma” (ECFP 85).
“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 57).
Preguntas Para Dialogar:
1. Analiza la idea de que la doctrina, o enseñanza, no es tan importante; que lo que importa es cuán bondadosos, amantes y dispuestos a aceptar a otros somos. ¿Qué debemos pensar de esta idea?
2. Repasa la idea de cómo la obediencia a los Diez Mandamientos es una expresión de amor. Trata de imaginar cómo sería expresar amor mientras violas los principios de los Diez Mandamientos. ¿Cuán bien funcionaría eso?
3. En la clase, pregunta: “¿Qué es la verdad?” Pide que los miembros no te den ejemplos de la verdad, sino que den una definición de ella, una expresión sencilla que cubra todo el concepto. ¿Qué puedes aprender de este ejercicio?
4. ¿Qué hacer con el asunto de “llamar al pecado por su nombre correcto”? ¿Cómo podemos tratar con miembros descarriados sin juzgar ni condenar? Al mismo tiempo, ¿no estamos evadiendo nuestro deber cristiano si no amonestamos a los hermanos o las hermanas de iglesia que están haciendo mal? ¿Cómo tratamos este tema difícil?
5. ¿Cuán bien actúa tu iglesia local en el área de la hospitalidad, en general? ¿Cómo puedes ayudar a la iglesia a mejorar en esta área, si es necesario?
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Adultos. Periodo:Trimestre Julio-Septiembre de 2009 Autor:Ekkehardt Mueller,nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos. Editor: Clifford Goldstein
Dios usará hombres humildes para que sean sus instrumentos. Aunque tengan un solo talento, si lo ponen a trabajar, producirá ganancia. La gran falla de la iglesia es que la obra de salvar almas es tan limitada, que se avanza rumbo al reino con mucha lentitud. Una iglesia apóstata es consecuencia directa de una iglesia egoísta, que no usa sus talentos en la obra de colaborar con Jesús para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. Tenemos que servir a toda criatura. Se nos confiere la responsabilidad de trabajar por todos, por nuestros amigos, por nuestros conocidos, por todos aquellos que están ligados al mundo y alejados de Dios. Los aparentemente amables y simpáticos deben estar abarcados por nuestras labores. La verdad es tanto para ellos como para nosotros, y debemos decirles: "Vengan" (Cada día con Dios, p. 330).
Dios ha confiado el conocimiento de la verdad redentora a cada alma convertida, y ese conocimiento debe ser compartido con los demás. Debemos decirles con ternura, simpatía y fervor que la redención está a su disposición. Y al hablarles de esa manera, todos comprenderán que el amor de la verdad está en nuestros corazones. Nuestras almas se impresionarán con la frivolidad y el amor a los placeres que encontraremos a nuestro paso, pero eso no debe silenciar el mensaje que debemos dar como testigos de Cristo. Y cada alma redimida buscará salvar otras almas, porque todo aquel que verdaderamente se convierte comprenderá que es depositario de un tesoro sagrado. ¡Y qué ricas bendiciones recibirá el obrero consagrado y puro que dependa de Dios para su crecimiento! (Review and Herald, 26 de abril, 1898). En amor y en verdad Domingo 13 de septiembre
La enseñanza de Cristo fue la expresión de una convicción íntima y de la experiencia, y los que aprenden de él llegan a ser maestros según el orden divino. La palabra de Dios, pronunciada por aquel que haya sido santificado por ella, tiene un poder vivificador que la hace atrayente para los oyentes, y los convence de que es una realidad viviente. Cuando uno ha recibido la verdad con amor, lo hará manifiesto en la persuasión de sus modales y el tono de su voz. Dará a conocer lo que él mismo oyó, vio y tocó de la palabra de vida, para que otros tengan comunión con él por el conocimiento de Cristo. Su testimonio, de labios tocados por un tizón ardiente del altar es verdad para el corazón dispuesto a recibirlo, y santifica el carácter (El Deseado de todas las gentes, p. 116).
La obra del pueblo de Dios en el mundo consiste en refrenar el mal, en elevar, ennoblecer y purificar a la humanidad. Los principios del amor, de la bondad y la benevolencia deben desarraigar cada fibra de egoísmo que ha impregnado toda la sociedad y corrompido a la iglesia... Si los hombres y las mujeres quieren abrir sus corazones a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios fluirán de nuevo, como corrientes en el desierto, refrigerándolo todo, y produciendo frescura donde ahora hay sólo esterilidad y hambre. La influencia de los que siguen el camino del Señor será tan abarcante como la eternidad. Llevarán consigo la alegría de la paz celestial como un poder permanente, refrigerante e iluminados (La maravillosa gracia de Dios, p. 124).
Los miembros de la iglesia necesitan confesar sus faltas y unirse ahora los unos con los otros. Que nadie permita que algo lo separe de Dios o de los demás hermanos. Que nadie busque mostrar las diferencias de opinión sino que busque unirse en el amor de la verdad tal como es en Jesús. Al acercarse a Dios, y rogar por los méritos de la sangre del Salvador, se recibirá la ayuda que se necesita en la lucha contra el mal. Si el que se acerca a Dios lo hace con corazón contrito y en plena certidumbre de fe, el enemigo que busca destruirlo será vencido.
Dios invita a sus fieles, a los que creen en él, a que hablen con valor a los que no creen ni tienen esperanza. Volveos al Señor, vosotros los prisioneros de esperanza. Buscad fuerza de Dios, del Dios viviente. Manifestad una fe inquebrantable y humilde en su poder y en su buena voluntad para salvar. Cuando con fe echemos mano de su fuerza, él cambiará asombrosamente la perspectiva más desesperada y desalentadora. Lo hará para gloria de su nombre (Review and Herald, 1º de octubre, 1903).
Andar de acuerdo con los mandamientos (2 Juan 4-6) Lunes 14 de septiembre
Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. Sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos recibir la vida suya. Y ¿quién era él? Era la Majestad del cielo, que derramaba su sangre sobre el altar de la justicia para expiar los pecados del ser humano culpable. Esa relación de Cristo con nosotros y nosotros con él, debiera llevarnos a confiar plenamente en Dios y pedirle que supla todas nuestras necesidades, tanto las grandes como las pequeñas. El Señor quiere que confiemos en él; y la mayor prueba de nuestra unión con Cristo y nuestro amor por él será obedecerle en todo lo que él nos pide. Si le amamos –lo cual es una expresión de que Cristo vive en el alma– haremos su voluntad. Esto es religión práctica. Redimidos por el rescate que él pagó por nosotros, le mostraremos nuestro amor guardando sus mandamientos, y llevando el fruto que corresponde a los pámpanos que están unidos a la Vid viviente. "Estas cosas os he hablado –dijo él– para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15:11) (Review and Herald, 21 de marzo, 1893).
Aunque se nos amonesta a obedecer, no debemos pensar que podemos merecer la salvación por nuestras buenas obras. La salvación es el don gratuito de Dios y se recibe por fe; es provista por Cristo para el alma arrepentida y ofrecida mediante el plan de redención. Sin embargo, la evidencia de nuestra fe y la prueba de nuestro amor a él se encuentran en la obediencia a sus santos mandamientos. Cristo dice: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21). Cristo desea que guardemos sus mandamientos porque sabe que la recompensa será tener un carácter a la semejanza divina (Signs of the Times, 16 de mayo, 1895).
…La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios. El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Mientras estaba recubierto por la columna de nube, Cristo dio instrucciones acerca de este amor. Distinta y claramente presentó los principios del cielo como reglas que había de observar su pueblo escogido en su trato mutuo. Cristo vivió estos principios en su vida humana. Presentó en su enseñanza los motivos que debieran gobernar las vidas de sus seguidores (A fin de conocerle, p. 11).
Ir más allá de la enseñanza de Cristo (2 Juan 7-9) Martes 15 de septiembre
Cristo había anticipado que se levantarían engañadores, por cuya influencia la maldad se multiplicaría y la caridad de muchos se enfriaría. Advirtió a sus discípulos que la iglesia estaría en mayor peligro por este mal que por las persecuciones de sus enemigos. Una y otra vez Pablo previno a los creyentes contra esos falsos maestros. De este peligro, más que de cualquier otro, deberían prevenirse; pues, al recibir falsos maestros, abrirían la puesta a errores por los cuales el enemigo podría empañar las percepciones espirituales y hacer tambalear la confianza de los nuevos conversos al evangelio.
Cristo era la noma por la cual debían probar las doctrinas presentadas. Todo lo que no estaba en armonía con sus enseñanzas debían rechazarlo. Cristo crucificado por el pecado, Cristo resucitado de entre los muertos, Cristo ascendido a lo alto, esta era la ciencia de la salvación que ellos debían aprender y enseñar.
Las amonestaciones de la Palabra de Dios respecto a los peligros que rodean a la iglesia cristiana, son para nosotros hoy. Como en los días de los apóstoles, los hombres intentan, por medio de tradiciones y filosofías, destruir la fe en las Escrituras. Así hoy, por los complacientes conceptos de la "alta crítica", evolución, espiritismo, teosofía y panteísmo, el enemigo de la justicia está procurando llevar a las almas por caminos prohibidos. Para muchos, la Biblia es una lámpara sin aceite, porque han dirigido sus mentes hacia canales de creencias especulativas que traen falsos conceptos y confusión. La obra de la "alta crítica" al criticar, conjeturar y reconstruir, está destruyendo la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios del poder de guiar, levantar e inspirar las vidas humanas. Por el espiritismo, multitudes son inducidas a pensar que el deseo es la mayor ley, que la licencia es libertad y que el hombre es responsable únicamente de sí mismo y ante sí mismo (Los hechos de los apóstoles, pp. 377, 378).
"¡A la ley y al testimonio! si no dijesen conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20).
Al pueblo de Dios se le indica que busque en las Sagradas Escrituras su salvaguardia contra las influencias de los falsos maestros y el poder seductor de los espíritus tenebrosos. Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños. En ocasión de cada avivamiento de la obra de Dios, el príncipe del mal actúa con mayor energía; en la actualidad está haciendo esfuerzos desesperados preparándose para la lucha final contra Cristo y sus discípulos. El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas. La falsificación se asemejará tanto a la realidad, que será imposible distinguirlas sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en contra de toda declaración, de todo milagro.
Quien haga de la operación de milagros la prueba de su fe, encontrará que Satanás puede, mediante una variedad de engaños, realizar maravillas que pasarán por milagros genuinos... Satanás es un obrero astuto, e introducirá engaños sutiles a fin de oscurecer y confundir la mente y desarraigar las doctrinas de la salvación.
Aquellos que no acepten la Palabra de Dios literalmente, caerán en esa trampa (¡Maranata: El Señal. viene!, p. 154).
¿Abstenerse de ser hospitalario? (2 Juan 10, 11) Miércoles 16 de septiembre
Juan no había de proseguir su labor sin grandes inconvenientes. Satanás no estaba ocioso. Instigaba a hombres malos a acortar la vida útil de este hombre de Dios; pero los ángeles lo protegían de sus asaltos... La iglesia en su peligro necesitaba su testimonio.
Valiéndose de interpretaciones erróneas y falsedades los emisarios de Satanás habían tratado de suscitar la oposición contra Juan, y contra la doctrina de Cristo. En consecuencia, disensiones y herejías estaban haciendo peligrar la iglesia. Juan hizo frente a estos errores con firmeza. Interrumpió el camino de los adversarios de la verdad. Escribió y exhortó en el sentido de que los dirigentes de estas herejías no debían recibir el menor estímulo. Hoy en día existen peligros similares a aquellos que amenazaron la prosperidad de la iglesia primitiva, y las enseñanzas de los apóstoles sobre estos puntos deben ser claramente escuchadas. "Debes tener amor", es el clamor que debe oírse por doquiera, especialmente por parte de aquellos que profesan santificación. Pero el amor es demasiado pobre para cubrir el pecado inconfeso. Las enseñanzas de Juan son importantes para aquellos que viven en medio de los peligros de los últimos días. El había estado íntimamente asociado con Cristo, había escuchado sus enseñanzas, y había presenciado sus poderosos milagros. Presentaba un convincente testimonio, que hacía que las falsedades de sus enemigos no tuvieran ningún efecto (Reflejemos a Jesús, p. 355).
Las instrucciones formuladas en la Palabra de Dios no dan lugar para transigir con el mal. El Hijo de Dios se manifestó para atraer a todos los hombres a sí mismo. No vino para adormecer al mundo arrulIándolo, sino para señalarle el camino angosto por el cual todos deben andar si quieren alcanzar finalmente las puertas de la ciudad de Dios. Sus hijos deben seguir por donde él señaló la senda; sea cual fuere el sacrificio de las comodidades o de las satisfacciones egoístas que se les exija; sea cual fuere el costo en labor o sufrimiento, deben sostener una constante batalla consigo mismos (Los hechos de los apóstoles, pp. 441, 442).
Dios requiere que sus siervos anden en la luz y no se cubran los ojos para no discernir las obras de Satanás. Deben estar preparados para amonestar y reprender a los que est6n en peligro por causa de sus sutilezas. Satanás trabaja a diestra y siniestra para obtener ventajas. No descansa. Es perseverante y astuto. Vela para aprovechar toda circunstancia y utilizarla en su guerra contra la verdad y los intereses del reino de Dios. Es lamentable que los siervos de Dios, ante las trampas de Satanás, no ejerzan ni la mitad del cuidado que debieran ejercer. En vez de resistir al diablo para que huya de ellos, muchos se inclinan a transigir con las potestades de las tinieblas (Joyas de los testimonios, tomo 1, p. 326).
Cristo nunca hizo la paz a costa de transigencias. Los corazones de los siervos de Dios sobreabundarán en amor y simpatía por los errantes, como se los representa en la parábola de la oveja perdida; pero no tendrán palabras suaves para el pecado. Manifiestan la más fiel amistad los que reprueban el error y el pecado sin parcialidad y sin hipocresía. Jesús vivió en medio de una generación pecaminosa y perversa. No podía estar en paz con el mundo a menos que dejara a los hombres sin amonestar, sin reprobar, y esto no habría estado de acuerdo con el plan de salvación (El evangelismo, p. 270).
Comunicación mutua (2 Juan 12,13) Jueves 17 de septiembre
Estudien el carácter de Cristo y esfuércense por imitar su ejemplo. La conducta no consagrada de algunos que pretenden creer el mensaje del tercer ángel, ha producido el ahuyentamiento de algunas pobres ovejas al desierto; ¿quién ha manifestado la preocupación de un pastor por los perdidos y errantes? ¿No es tiempo ya de que seamos cristianos prácticos, además de serlo de profesión? ¡Qué benevolencia, qué compasión, qué simpatía más tierna manifestó Jesús hacia la humanidad sufriente! El corazón que palpita al unísono con el gran corazón del amor infinito manifestará simpatía hacia cada alma necesitada, y hará evidente el hecho de que posee la mente de Cristo... Cada alma que sufre tendrá derecho a esperar la simpatía de los demás, y los que estén imbuidos del amor de Cristo, llenos de su piedad, ternura y compasión, responderán ante cada necesidad de simpatía...
Cada alma que trata de retroceder por el camino de sus extravíos y regresar a Dios, necesita la ayuda de los que poseen un corazón tierno y misericordioso y un amor semejante al de Cristo (Exaltad a Jesús, p. 200).
Si andáis en la luz, todos podéis ser portadores de luz para el mundo. No tratéis de realizar alguna gran obra, al mismo tiempo que pasáis por alto las pequeñas oportunidades que tenéis a vuestro alcance. Podemos hacer mucho ejemplificando la verdad en nuestra vida diaria. No es fácil resistir a la influencia que podríamos ejercer de esa manera. Los hombres tal vez combatan y desafíen nuestra lógica; quizá resistan a nuestras súplicas; pero una vida basada en un propósito santo, que manifiesta amor desinteresado en beneficio de los demás, es un argumento en favor de la verdad que no se puede contradecir. Se puede hacer mucho más mediante una vida humilde, consagrada y virtuosa, que por medio de la predicación cuando falta el ejemplo piadoso. Podéis laborar para edificar la iglesia, para animar a los hermanos y para conseguir que las reuniones sociales sean interesantes; y podéis enviar vuestras oraciones, como hoces afiladas, con los obreros que van a trabajar en la mies. Todos deberían tener personal interés y profunda preocupación por orar y velar por el éxito de la obra (Meditaciones matinales 1952, p. 227).
Recordad que en cada reunión os encontráis con Cristo, el Maestro de las asambleas. Estimulad un interés personal unos en otros, porque no basta simplemente conocer a los hombres. Debemos conocer a los hombres en Cristo Jesús. Se nos ordena: "Considerémonos los unos a los otros". Este es el principio fundamental del evangelio; la nota tónica del mundo es el yo. Quisiera animar a aquellos que se reúnen en compañías pequeñas a que adoren a Dios. Hermanos y hermanas, no os desaniméis debido a que sois tan pocos en número. El árbol que se levanta solitario en medio de la llanura, profundiza sus raíces en la tierra, extiende sus ramas más lejos por todos lados, y crece más fuerte y más simétrico mientras lucha solo con la tempestad o disfruta del sol. Así también el cristiano, separado de toda dependencia terrena, puede aprender a confiar plenamente en Dios, y puede obtener fortaleza y ánimo de cada conflicto (Nuestra elevada vocación, p. 168).
El verdadero carácter de la iglesia se mide, no por la alta profesión que haga, ni por los nombres asentados en sus libros, sino por lo que está haciendo realmente en beneficio del Maestro, por el número de sus obreros perseverantes y fieles. El interés personal y el esfuerzo vigilante e individual realizarán más por la causa de Cristo que lo que puede lograrse por los sermones o los credos (Servicio cristiano, p. 17).
Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Notas de Elena de White. Periodo:Trimestre Julio-Septiembre de 2009 Autor:Ekkehardt Mueller,nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos. Editor: Clifford Goldstein
Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.