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sábado, 2 de octubre de 2010

Lección 2: Caleb: Vivir esperando / Para el 9 de Octubre de 2010


Sábado 2 octubre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 13, 14; Josué 14 ; Jueces 1 : 12 :15.

Para memorizar: “Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana. Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él” (sal. 130:6, 7).

CALEB VIVIÓ TIEMPOS BUENOS Y MALOS. Sabía cómo era la esclavitud. Estuvo allí cuando el Señor guió a su pueblo con mano poderosa para salir de Egipto. Vio el mar abrirse ante Israel y tragarse al ejército egipcio. Estuvo con el pueblo en el monte Sinaí y vio descender a Moisés de la montaña con la Ley de Dios. Fue uno de los primeros en ver la tierra de Canaán. Y, sin tener falta alguna, peregrinó en el desierto con los israelitas. Vio morir allí a toda su generación. Al final, ya anciano, entró en la tierra de Canaán. Y, aun entonces, mostró valor y fe en Dios.

Caleb es un líder que aparece más detrás del escenario que frente a la audiencia. Esta semana aprenderemos de su estilo de liderazgo amable. Conoceremos a un gran líder dispuesto a correr riesgos y a conducir por el ejemplo; a alguien generoso y que estimuló el liderazgo en los jóvenes. Pero, más que los rasgos personales positivos de Caleb, estudiaremos una historia relevante para nosotros, que vivimos al final de la historia de la tierra mientras esperamos cruzar a la Canaán celestial.


“LOS HECHOS”
Domingo 3 de octubre

Unos quince meses antes, Israel había abandonado Egipto. Ahora las tiendas cubren el desierto de Parán, cerca de la frontera con Canaán. Todos están entusiasmados por saber acerca de la tierra que pronto será su hogar. Bajo la dirección de Dios, eligen doce exploradores. Caleb representa a Judá y es uno de los doce que parten en una misión de reconocimiento de la realidad de Canaán. Los espías pasan cuarenta días explorando la tierra y, finalmente, vuelven y se preparan para dar su informe.

Lee Números 13:26 ; al 14:2 ; . ¿Qué lección podemos aprender de este informe acerca de vivir por fe y no por vista?

Los espías llevan algo que se puede ver, oler y probar. Aunque los doce estuvieron expuestos a los mismos hechos, llegan a conclusiones diferentes. Diez de ellos ven la tierra fértil y las grandes ciudades, pero se sienten sentenciados, pues no creen que estos ex esclavos puedan tomar la tierra. Parecen olvidarse que no estarían parados en la frontera de la Tierra Prometida si no fuera por los milagros de las plagas en Egipto, el cruce del Mar Rojo, el agua de la roca y el maná diario que reciben desde hace más de un año. Dios hizo todo esto para ellos, y ahora, por alguna razón, dejan de confiar en Dios y en sus promesas, siguiendo lo que ven en lugar de lo que Dios ha prometido. ¡Cuán fácil es que nosotros hagamos lo mismo!

Lo que vemos, y cómo interpretamos lo que vemos, puede tener consecuencias personales directas. Nuestra interpretación de los “hechos” forma los ladrillos de nuestras decisiones diarias, y estos “hechos” muy a menudo interactúan con nuestras emociones. La idea de que podemos creer cualquier cosa que queramos sin que esas creencias afecten lo que somos y lo que hacemos es un mito.

Enfrentar los “hechos” sin la Palabra de Dios nos apartará de él y nos llevará hacia la falta de fidelidad. Afrontar los hechos con Dios nos ayudará a confiar en él y a fortalecer nuestra fe.

¿Por qué es tan fácil vivir por vista y no por fe? ¿Cuándo tuviste que afrontar algo similar a lo que hemos leído hoy? ¿Cuál fue tu reacción, y qué aprendiste de ella y de todo lo que siguió después, acerca de confiar en Dios y en sus promesas, a pesar de los “hechos”?


MANTENERSE FIRME CUANDO IMPORTA
Lunes 4 de octubre

No siempre es fácil mantenerse firme, porque la presión del grupo es una fuerza enorme. El poder de miles de personas que vitorean al equipo favorito en un estadio intimida al adversario. Ninguno sería tan necio como para gritar en favor del adversario estando solo en medio de la multitud. Por eso, a los que apoyan a equipos opuestos a menudo se los ubica separados en las tribunas, como en el fútbol. Cuando chocan, la razón se hace a un lado y surge la violencia. Para los israelitas, esto no es un juego. Su futuro parece estar amenazado, y todos lloran. Debe ser muy conmovedor ver a miles de personas llorar juntas... Y Caleb, que parecía estar en las sombras, da un paso al frente.

Lee Números 13:30. ¿Qué podemos aprender de lo que dijo Caleb acerca de confiar en las promesas de Dios?

Una misma información puede ser transmitida de muchas maneras. Cómo decimos algo es tan importante como lo que decimos. Caleb mostró su carácter al no discutir con los diez espías que no tenían fe y al no reconvenir a la gente por su falta de fe. En cambio, habló en forma valerosa, y apeló a la confianza y a la acción. Sin embargo, el pueblo no quería escuchar eso y tomó la decisión de apedrear a Moisés, a Josué y a Caleb.

Lee Números 14:1 al 10 y 20 al 24. ¿Cuál fue el resultado de rechazar la Palabra de Dios, y llegar a una interpretación defectuosa de los “hechos”?

Caleb debió haber quedado muy desilusionado. Había visto la buena tierra. Era fiel y estaba listo para entrar, pero ahora debía peregrinar por el desierto durante cuarenta años por causa de las faltas de los demás. Y Caleb tenía un sólido sentido de comunidad y quería ser parte de un todo. Lideró con el ejemplo y estimuló a otros. Caleb no se separó y comenzó un nuevo movimiento. El acto de irse cuando hay problemas o la falta de fe pueden ser fenómenos actuales, pero no son bíblicos. Caleb fue un hombre que se quedó, aun durante los años de castigo, y sin el espíritu de “te lo dije”.

¿De qué maneras has sufrido por las malas elecciones de otros? ¿Cómo te manejaste en esas situaciones?


RECLAMAR LAS PROMESAS DE DIOS
Martes 5 de octubre

Pasaron cuarenta años. Los israelitas cruzan el Jordán y entran en la Tierra Prometida. Como personas hambrientas que ven una mesa cargada con buena comida, miran hacia Canaán. Las conversaciones se centran en cuáles son las mejores secciones de la tierra y quién las conseguirá. Mucho antes de entrar en la Tierra Prometida, Moisés quiso evitar peleas internas y dejó instrucciones para la división de la tierra, que se mencionan en Josué 14.

Lee Josué 14 . ¿Qué pedido hizo Caleb, y por qué crees que lo hizo? ¿Qué te indica acerca de él y de su fe?

En medio de la repartición de la tierra, Caleb pide un sector específico. No es para una tribu, sino para él personalmente. A primera vista, este encuentro entre Josué y Caleb, los dos hombres más ancianos en Israel, parece fuera de lo normal. Aun cuando Caleb insiste en que él es fuerte y está listo para la guerra, reclama, por sobre todo, el cumplimiento de una promesa que Dios le hizo.

Caleb no tiene miedo de reclamar las promesas de Dios. Su pedido no es motivado por una ambición egoísta. El principio de “conseguir para dar” está bien arraigado en el anciano. Caleb no pide las tierras más lindas o más fértiles, sino un área habitada por los hijos de Anac, los gigantes, un sector todavía no conquistado. Estos gigantes asustaron a los israelitas cuarenta años atrás (Núm. 13:33).

Tal vez Caleb deseaba que la generación actual no cometiera los errores de sus antepasados. Él demostró su fe en Dios al pedir el territorio que más lo desafiaba, en lugar de elegir el más fácil.
Otra vez, Caleb lideró con el ejemplo, y fue una lección objetiva y viviente. En realidad, él estaba diciendo: “Si Dios puede usar a uno de los hombres más ancianos para echar a los gigantes, entonces el resto de ustedes no debe tener temor. Dios puede darles la victoria, y lo hará”. En Josué 15:13 y 14 se registra la victoria de Caleb sobre los descendientes de Anac. Lo que había aterrorizado a toda la Nación fue conquistado por un anciano que confiaba en el poder de Dios.

Lee Josué 14:14 . ¿Qué significa servir al señor “cumplidamente”? ¿Qué clase de cosas en nuestras vidas, si no son aplastadas continuamente, harán que a Dios le sea difícil cumplir sus promesas en nosotros?


TRANSFIRIENDO LA HERENCIA
Miércoles 6 de octubre

En algunas culturas, los ancianos son muy respetados y están bien integrados en la sociedad; son buscados por sus consejos y su sabiduría. En otras culturas, se los ve como personas no productivas y se los ignora. Este concepto parece crecer en todo el mundo. Caleb es un ejemplo maravilloso del uso positivo de la ancianidad. Caleb evitó los extremos asociados con los años de la jubilación. No se sintió intimidado por la edad, ni renunció a la vida y se aisló. No usó su edad como una excusa para no estar involucrado en su comunidad. No se aferró a su posición ni consideró a las personas más jóvenes como amenazas personales

¿Qué dice Salmo 92:12 al 15 acerca de la ancianidad?

Se ha dicho que Dios no tiene nietos. Caleb sabía que cada generación debe tener su propia experiencia con Dios. Los israelitas no podían subsistir con los milagros de Egipto, ni con la experiencia de sus padres en el desierto. Caleb deseaba que la generación más joven diera sus primeros pasos de fe.

¿Qué experiencia facilita Caleb en Jueces 1:12 y 13? ¿Cómo lo hace?

Las tribus de Judá y de Simeón estaban tomando su tierra, y trabajaban juntas por fe, a fin de lograr las promesas de Dios. Pero, tomar Quiriat-sefer (vers. 12) era un gran desafío. La arqueología muestra el sistema de fortificaciones de las ciudades de ese período en Palestina. No mirando los muros, Caleb vio una oportunidad de crecimiento: reclamar las promesas de Dios y tener la victoria. Aunque nos suene extraño, Caleb ofreció un incentivo maravilloso: el que conquistara la ciudad sería su yerno. Otoniel, sobrino de Caleb (Juec. 1:13), aceptó el desafío, y Dios le dio la victoria. Con el apoyo de Caleb, nació un nuevo héroe, y eso dio ricos dividendos en años posteriores: Dios usó a ese joven como el primer juez y libertador de Israel (Juec. 3:7-11).

Al avanzar en tu madurez, ¿de qué forma cambiaron tus actitudes? ¿Qué aprendiste al tener más años de experiencia? ¿Cómo pudiste evitar que los años te hundieran en actitudes y hábitos equivocados?


DAR LIBREMENTE
Jueves 7 de octubre

Lee Jueces 1:14 y 15? ¿Qué más nos indica esto acerca del carácter de Caleb?

La herencia era primordial para los israelitas. Poseer tierras para dejárselas a los herederos era una manera de asegurar que el legado no desaparecería. Esto era tan importante que se dieron leyes detalladas para proveer un heredero si un hombre moría sin haber tenido hijos, de modo que alguien tomara el nombre del fallecido y continuara con su legado (ver las leyes del levirato en Deut. 25:5-10).

Teniendo en cuenta su edad, Caleb habrá estado pensando en su propia herencia. Los registros genealógicos posteriores muestran que Caleb tuvo hijos. Él habrá deseado dejarles tanto como fuera posible. Acsa era su hija, pero cualquier tierra que se le diera saldría de la familia de Caleb y sería parte de la propiedad de su esposo. No sabemos qué motivó el pedido de tierras hecho por Acsa, pero si Caleb hubiese rehusado su pedido habría sido aceptable y habría estado en armonía con las normas sociales de proteger la propia herencia.

Lo sorprendente es que Caleb no solo les dio tierras, sino también las fuentes de aguas, las de arriba y las de abajo. La generosidad es una calle de doble tránsito. Proverbios 11:25 afirma que “el alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”. Cuando no damos liberalmente, tal vez es porque todavía no hemos recibido.

¿Qué implicaciones tiene este relato para nuestra vida espiritual, por ejemplo, en el área del perdón? Lee Mateo 6:15 - y 18:21 al 35.

Podemos dar solamente lo que tenemos. Si no somos capaces de perdonar, entonces esta es una señal segura de que no hemos reclamado el perdón de Dios para nosotros mismos. Caleb había recibido bendiciones de Dios y estaba contento de compartirlas. Él mostró una generosidad que iba mucho más allá de las normas sociales de su época.

¿Cuán generoso eres tú con lo que tienes? ¿Encuentras que, cuanto más tienes, más dispuesto estás para compartirlo con otros, o tiendes a acumularlo? ¿Cómo puedes aprender a estar más dispuesto a dar de ti mismo para el bien de los demás?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 8 de octubre

“La fe de Caleb era, en esa época, la misma que tenía cuando su testimonio contradijo el informe desfavorable de los espías. Él había creído en la promesa de Dios, de que pondría a su pueblo en posesión de la tierra de Canaán, y en esto había seguido fielmente al Señor. Había sobrellevado, con su pueblo, la larga peregrinación por el desierto, y compartido las desilusiones y las cargas de los culpables; no obstante, no se quejó de esto, sino que ensalzó la misericordia de Dios, que lo había guardado en el desierto cuando sus hermanos eran eliminados. En medio de las penurias, los peligros y las plagas de las peregrinaciones en el desierto, durante los años de guerra desde que entraron en Canaán, el Señor lo había guardado, y ahora que tenía más de ochenta años su vigor no había disminuido. No pidió una tierra ya conquistada, sino el sitio que, por sobre todos los demás, los espías habían considerado imposible de subyugar. Con la ayuda de Dios, quería arrebatar aquella fortaleza de manos de los mismos gigantes cuyo poder había hecho tambalear la fe de Israel. Al hacer su petición, no fue movido Caleb por el deseo de conseguir honores o engrandecimiento. El valiente y viejo guerrero deseaba dar al pueblo un ejemplo que honrara a Dios, y alentar a las tribus para que subyugaran completamente la tierra que sus padres habían considerado inconquistable” (PP 547, 548).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Como cristianos, somos bombardeados con “hechos” que son interpretados de formas que contradicen nuestra fe. La palabra clave, aquí, es “interpretados”. ¿Cómo podemos confrontar estos desafíos sin parecer necios y mantener, al mismo tiempo, nuestra integridad?

2. Observa que no siempre interpretamos los “hechos” de forma correcta. Por ejemplo, la materia la vemos como algo sólido pero, en realidad, es casi todo espacio vacío. Vemos la tierra como firme, inmóvil, aunque se está moviendo velozmente por el espacio. Podemos estar en un cuarto vacío y cerrado, y no escuchar nada, pero allí adentro el aire está lleno de ondas de radio que llevan sonidos que no podemos escuchar. ¿Qué lecciones obtenemos de lo que significa vivir por fe y no por vista?

3. De la vida de Caleb, ¿qué lecciones extraemos para alimentar a creyentes nuevos, a jóvenes y a niños, a fin de que ocupen cargos de liderazgo y responsabilidad en la iglesia?

4. Caleb se quedó junto a su pueblo, aun en medio de sus pecados y errores. ¿Qué lecciones nos enseña esto hoy?


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Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.






Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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martes, 23 de febrero de 2010

Lección 9: El fruto del Espíritu es Mansedumbre / Comentario de Doug Batchelor



Comentario a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 20 de febrero de 2010

Lección 9: El fruto del Espíritu es mansedumbre / Para el 27 de febrero de 2010


Sábado 20 de febrero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 50:20; Mateo 5:5; 11:29; Romanos 12:3; Gálatas 6:1; Filipenses 2:2, 3; 1 Pedro 3:4.

Para Memorizar: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mat. 5:5).

La mansedumbre es un fruto del Espíritu que se ha perdido mucho en nuestra cultura agresiva y egocéntrica. Por cuanto la gente la asocia con la debilidad, la mayoría no admira a otros por ser mansos. Pero hemos sido llamados a ser mansos.

¿Qué es la mansedumbre? Es una actitud de humildad hacia Dios y de amabilidad hacia las personas. Es cuando reconocemos que Dios está en el control y que podemos confiar en él, aun cuando las cosas no sean como nos gustaría que fueran, lo que sucede a menudo. Para ser manso se necesita confianza, no en uno mismo, sino en Dios.

Aunque la debilidad y la mansedumbre pueden parecer similares, no lo son. La debilidad es debida a circunstancias negativas, tales como falta de fuerza o de valor, palabras que no describen a Jesús, quien dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29). La mansedumbre, más bien, es el resultado de la elección consciente de una persona de confiar en Dios y apoyarse en él, en lugar de seguir los caminos propios. De modo que la mansedumbre surge de la fortaleza, no de la debilidad.


Manso y humilde de corazón.
Domingo 21 de febrero

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:29). ¿Qué nos está diciendo Jesús aquí? ¿De qué modo ser mansos y humildes de corazón puede dar descanso a nuestras almas?

La mansedumbre es abandonar absolutamente toda lucha por nuestra agenda y creer que Dios luchará por nosotros en favor de su agenda. La mansedumbre es lo opuesto a la arrogancia y al egoísmo. Surge de la confianza en la bondad de Dios y en su control sobre la situación. La persona mansa no está ocupada con el yo (ver Luc. 22:42), y esa actitud es clave para la promesa de encontrar reposo para nuestras almas. Después de todo, nuestra agitación y perturbación ¿no se deben muy a menudo a que buscamos solamente nuestro propio beneficio? En el sentido más verdadero, entonces, una persona mansa es alguien que ha aprendido a morir al yo, y que tiene fe, valor y perseverancia, rasgos que el mundo no necesariamente asocia con la mansedumbre.

Lee Romanos 12:3. ¿De qué modo la idea de la mansedumbre está representada aquí? ¿De qué modos esta es la clave para ser manso?

Efesios 4:2 es otro texto que nos ayuda a comprender lo que es la mansedumbre. Nota cómo está relacionado con Romanos 12:3: ambos textos enfatizan, cada uno a su manera, por qué la arrogancia y el egoísmo son contrarios al caminar del cristiano. Después de todo, ¿por qué un cristiano habría de ser arrogante? ¿No somos todos pecadores? ¿No estaríamos todos condenados a la destrucción eterna si no fuera por Jesús? ¿No dependemos todos de Dios, completamente, para cada respiración, cada latido del corazón? ¿No proceden todos nuestros dones y talentos de Dios? ¿De qué podemos enorgullecernos? ¡De nada! En efecto, considerando todo lo que costó salvarnos, los cristianos deberíamos ser las personas más mansas y humildes de la tierra.

Piensa en cuán absolutamente dependiente eres de Dios para todo. ¿De dónde, entonces, proviene ese orgullo y en arrogancia en tu corazón, y cómo puedes eliminarlo, de ti?


Modelos de mansedumbre.
Lunes 22 de febrero

¿Recuerdas las crisis que afrontó Abrahán al decidir con su sobrino Lot cómo dividir la tierra? (Ver Gén. 13:8, 9.) Siendo que Dios le había prometido hacer de su descendencia una gran nación, ¿cuál podría haber sido la justificación de Abraham para tomar la mejor parte para sí? En cambio, Abraham le permitió a Lot elegir primero, y dijo que él tomaría lo que quedara. ¿De qué modo esto fue una característica de mansedumbre?

Conocemos la historia de José cuando fue vendido como esclavo a Egipto por sus hermanos. Luego ellos fueron a él, que era el segundo en el gobierno de Egipto, y suplicaron que se les permitiera comprar alimentos (Gén. 45). ¿De qué modo la mansedumbre de José determinó su trato para con sus hermanos? Si no hubiera sido manso, ¿qué habría hecho él? ¿De qué modo Génesis 50:20 es un ejemplo de la visión del mundo que tienen aquellos que son mansos?

Siendo joven, David fue ungido para ser el siguiente rey de Israel. El rey Saúl se puso increíblemente celoso y durante años persiguió a David y sus hombres con la intención de matarlos. En dos ocasiones David tuvo la oportunidad de matar a Saúl (1 Sam. 24:3-7; 26:7-12). Si David no hubiera sido manso, ¿cuál podría haber sido su racionalización para matar a Saúl? ¿Por qué es tan fácil para nosotros usar una excusa espiritual para hacer algo en nuestro propio beneficio?

En Números 12:3 se describe a Moisés como el hombre más manso de su tiempo. Aun así, algunas de sus acciones no parecen encajar con el concepto popular de mansedumbre. Su demanda de que el Faraón dejara ir a Israel era fuerte, y fue seguida de acciones. Cuando Israel adoró el becerro de oro, su “irá ardió” y, tomando el becerro, lo quemó, lo molió hasta hacerlo polvo, e hizo que ellos lo bebieran (Éxo. 32:19, 20). ¿Cómo hemos de entender la mansedumbre de Moisés?

Jesús es el mayor modelo de mansedumbre (Mat. 11:29). ¿Cuáles son algunos ejemplos de su mansedumbre? ¿Cómo se reveló su mansedumbre en Juan 18:21 al 23? ¿O qué diremos acerca de Mateo 26:39? Al mismo tiempo, encontramos ejemplos de Jesús haciendo cosas que no parecen ser muy mansas, como cuando expulsó a los cambistas de dinero del templo, o las veces que confrontó a los fariseos y a otros por su hipocresía. ¿De qué modo estos ejemplos nos ayudan a entender que la mansedumbre puede manifestarse, a veces, en maneras muy valientes?

¿Qué encuentras en común en estos ejemplos de mansedumbre? ¿Qué puedes aprender de ellos que te ayude a comprender lo que es la mansedumbre y lo que no es?


La importancia de la mansedumbre.
Martes 23 de febrero

“Buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová” (Sof. 2:3). La mansedumbre es lo opuesto al orgullo. Hoy hay mucho énfasis en la importancia de tener autoestima. ¿En qué momento la autoestima da el salto y se convierte en orgullo?

La mansedumbre es necesaria para recibir la Palabra de Dios. “Recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Sant. 1:21). Una persona que no tiene un espíritu humilde no puede recibir la Palabra de Dios porque hay un conflicto de intereses. ¿Por qué esto es así?

La mansedumbre es necesaria para una testificación eficaz. “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped. 3:15).

“Nuestra influencia sobre los demás no depende tanto de lo que decimos, como de lo que somos. Los hombres pueden combatir y desafiar nuestra lógica, pueden resistir nuestras súplicas; pero una vida de amor desinteresado es un argumento que no pueden contradecir. Una vida consecuente, caracterizada por la mansedumbre de Cristo, es un poder en el mundo” (DTG 115).

La mansedumbre da gloria a Dios. Primera de Pedro 3:4 dice: “en el incorruptible ornado de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.

“Es correcto amar lo bello y desearlo; pero Dios desea que primero amemos y busquemos las bellezas superiores, que son imperecederas. Ningún adorno exterior puede ser comparado en valor o belleza con aquel ‘espíritu afable y apacible’, el ‘lino finísimo, blanco y limpio’ (Apoc. 19:14) que usarán todos los santos de la tierra. Esas ropas les conferirán hermosura y atractivo aquí, y serán en el futuro la credencial que les franqueará la entrada en el palacio del Rey. Su promesa es: ‘Y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos’ (Apoc. 3:4, VM)” (HAp 432).

¿De qué modo hacer énfasis en la belleza exterior está en conflicto potencial con el desarrollo del fruto del Espíritu, específicamente el de la mansedumbre? A medida que el fruto crece en ti, ¿de qué modo tu vida debería ser diferente de como era antes? En el área de la mansedumbre, ¿Qué cambios has visto en tu vida desde que aceptaste a Cristo? ¿Qué actitudes puedes estar albergando que te hacen difícil ser manso?


Practicar el fruto de la mansedumbre.
Miércoles 24 de febrero

La mansedumbre se manifestará en cómo nos relacionamos con otros. Es decir, es algo activo, algo que se revelará en nuestras palabras, actitudes y acciones. Puedes pensar que eres manso, pero eso no necesariamente significa que lo eres. Ser manso es manifestarlo.

¿De qué modo los versículos siguientes muestran cómo la mansedumbre ha de ser revelada en nuestras vidas? ¿Por qué la mansedumbre es tan importante en estas situaciones? Mat. 5: 39: Mat. 18:21-22; Gál. 6:1; 2 Tim. 2:24, 25; Tito 3:2; Fil. 2:2, 3.

Como hemos mencionado, la mansedumbre se asocia equivocadamente con la debilidad. Pero de ninguno modo es eso. De hecho, repasa los versículos que consideramos hoy. ¿Puedes ver que se requiere fortaleza, y fuerza moral y espiritual para revelar mansedumbre en la mayoría de esas situaciones?

Por supuesto, si la mansedumbre es el fruto del Espíritu, es algo que nos viene de Dios y no de nosotros mismos. No obstante, necesitamos entregarnos diariamente al Señor y tener la disposición diaria de obedecer con fe, a fin de que esto se manifieste en nuestras vidas.


La recompensa de los mansos.
Jueves 25 de febrero

E. D. Hulse dijo: “La humildad es una cosa extraña. En el momento en que piensas que la obtuviste, la perdiste”.

Un pueblo pequeño quería reconocer y recompensar a su ciudadano más manso. Se hizo una encuesta en esa pequeña comunidad, y se identificó a esa persona. En una ceremonia a la que asistieron todas las personas importantes, al ciudadano más manso se le entregó una cinta en la que estaban impresas las siguientes palabras: “El Hombre más Manso del Pueblo”. Sin embargo, al día siguiente tuvieron que retirarle la cinta ¡porque la estaba exhibiendo!

¿Cómo entiendes las promesas y recompensas mencionadas en los siguientes textos? Sal. 22:26; Sal. 25:9; Sal. 37:11; Sal. 147:6; Isa. 29:19; Mat. 5:5.

Estos versículos son consoladores porque hay ocasiones cuando la gente se aprovecha de los mansos. Pero hemos aprendido en este estudio que una persona mansa no está preocupada por elevarse a sí misma ante los hombres, sino que más bien desea elevar a Dios. Como resultado, Dios promete exaltar al que es manso. Las recompensas pueden ser experimentadas tal vez ahora pero, muy ciertamente, en el nuevo cielo y la nueva tierra de la eternidad.


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 26 de febrero

“No hay que ocultar a Cristo en el corazón y encerrarlo como un tesoro codiciado, sagrado y dulce, para ser disfrutado únicamente por el que lo posee. Debemos tener a Cristo en nuestro corazón como una fuente de agua que salta para vida eterna, que refresca a todos los que se ponen en contacto con nosotros. Debemos confesar a Cristo abiertamente y con valor, y demostrar en nuestro carácter su humildad, mansedumbre y amor, hasta que los hombres experimenten el encanto de la hermosura de la santidad. La mejor forma de preservar nuestra religión no es colocarla en una botella, como si fuera perfume, para que no se escape su fragancia” (CSS 397).

“La paz de Cristo, esa paz que el dinero no puede comprar, que el talento no puede conseguir, que el intelecto no puede obtener es el don de Dios. La religión de Cristo: ¿cómo podría hacer que todos comprendieran su gran pérdida si dejaran de obedecer sus principios santos en su vida diaria? La mansedumbre y humildad de Cristo es el poder del cristiano. Es en realidad más precioso que todas las cosas que el genio puede crear o la riqueza pueda adquirir. De todas las cosas que se buscan, que se anhelan y se cultivan, no hay nada tan valioso ante la vista de Dios como un corazón puro, una disposición llena de agradecimiento y de paz” (CSS 400, la cursiva fue añadida).

Preguntas Para Dialogar:

1. Dios promete aumentar el gozo en la vida de los que son mansos. ¿Por qué crees que las personas mansas pueden ser alegres? Sugiere varias razones. ¿De qué modo el cultivar el fruto del Espíritu que es mansedumbre mejorará tu vida diaria?

2. ¿En qué formas la mansedumbre puede ser mal entendida como debilidad?

3. Todo este análisis de la mansedumbre plantea una pregunta importante: los cristianos ¿nunca deben defender sus propios derechos? ¿Permitiremos que nos traten como alfombras o felpudos de puerta, constantemente pisoteados sin hacer nada en nuestra defensa? ¿Hay algún equilibrio aquí? Y, si lo hay, ¿cómo podemos encontrarlo?

4. Nietzsche alegaba que el cristianismo era una religión nacida de los que eran débiles, que no tenían poder, y que por eso tomaron rasgos como la humildad y la mansedumbre, y los hicieron aparecer como buenos, algo que se debería procurar lograr. ¿Cómo responderías a este argumento?



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 9: El fruto del Espíritu es Mansedumbre / Notas de Elena G. de White


Sábado 20 de febrero

La mansedumbre es un fruto del Espíritu y una evidencia inequívoca de que somos pámpanos de la vid viviente y que llevamos mucho fruto. También es una evidencia de que, por la fe, contemplamos al Rey en su hermosura y estamos siendo transformados a su semejanza. Si se muestra mansedumbre es porque las tendencias naturales están bajo el control del Espíritu. No es una especie de cobardía sino todo lo contrario: es el espíritu de Cristo mostró cuando era insultado, abusado y lastimado. No significa renunciar a nuestros derechos, sino controlarnos para no caer en la tentación de dar lugar a la ira y la venganza, y para que nuestras pasiones no se salgan de su lugar (Signs of the Times, agosto 22, 1895).

Dios desea que la mansedumbre y la bondad, las características distintivas en la vida de Cristo, sean vistas en las vidas de sus seguidores. El Salvador hace la invitación: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (S. Mateo 11:28, 29).

En el amor al yo, la exaltación propia y el orgullo, hay gran debilidad; pero en la humildad hay gran fuerza. Nuestra verdadera dignidad no se mantiene cuando pensamos más en nosotros mismos, sino cuando Dios está en todos nuestros pensamientos y en nuestro corazón arde el amor hacia nuestro Redentor y hacia nuestros semejantes. Al separarnos de Dios, nuestro orgullo nos lleva constantemente a elevarnos a nosotros mismos, y nos olvidamos que el ser humildes de corazón nos brinda verdadero poder. La fuerza de nuestro Salvador no residía en un gran despliegue de palabras agudas que podían penetrar hasta el alma, era su amabilidad lo que conquistaba los corazones. Se nos invita a aprender de aquel que era manso y humilde de corazón (The Youth's Instructor, diciembre 6, 1900).


Manso y humilde de corazón.
Domingo 21 de febrero

La aceptación de la verdad es uno de los medios que Dios utiliza para santificar. Cuanto más claramente la entendamos, y más fieles seamos en obedecerla, más humildes seremos en la estima propia. En consecuencia, más exaltado será el concepto que tendrá de nosotros el universo celestial. Cuanto menos egoístas sean nuestros esfuerzos en favor de Dios, seremos más semejantes a Cristo, y, como consecuencia, mayor será nuestra influencia para el bien.
Hay una diferencia abismal entre el espíritu del mundo y el de Cristo. Uno conduce al egoísmo, que se afana por los tesoros que serán destruidos por el fuego en el día final, y el otro conduce al renunciamiento propio y a la abnegación para obtener los tesoros imperecederos.
Cuando es recibido por la fe, el Espíritu Santo quebranta los corazones contumaces. Esta es la esencia del poder santificador de la verdad, la fuente de la fe que obra por amor y purifica el corazón. Toda verdadera exaltación nace de la humillación desarrollada en la vida de Cristo, y demostrada en el maravilloso sacrificio que realizó para salvar a los que perecen. El que es exaltado por Dios, primero se ha humillado a sí mismo. El Padre ensalzó a Cristo por sobre todo otro nombre, y sin embargo, al simpatizar con la raza caída, primero descendió a las profundidades de la miseria humana a fin de compartir su suerte con mansedumbre y bondad. De este modo, estableció el ejemplo que deben seguir todos los que desean participar en su servicio (Recibiréis poder, p. 57).

Cristo dice: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga" (S. Mateo 11:28-30). El que acaricia orgullo y sentimientos egoístas, buscará constantemente exaltarse a sí mismo, tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes de la vida... Los que realmente son dignos de recibir atención y preferencia, nunca se colocarán en primera fila, porque considerarán que la mejor posición y los lugares más elevados son para otros, a quienes consideran mejores que ellos mismos. Pero la modestia y la humildad de carácter no se puede esconder. Los que no buscan ser reconocidos y exaltados, serán estimados por todos, porque su vida mostrará la fragancia de sus acciones generosas. No habrá ostentación en ellos ni el deseo de mostrarse superiores a los demás. La gracia divina trabajará silenciosamente, educando al alma en los principios en los cuales la verdadera educación está fundada. Es el Espíritu de Dios quien modela al ser humano a la semejanza del carácter de Cristo. Y al prestar atención y ser fieles en las cosas pequeñas, formarán un carácter que los llevará a ser fieles en asuntos mayores. Tendrán la fe que obra por amor y purifica el alma.

Dios nos ha hecho suyos por creación y por redención, y si estamos dispuestos a ocupar una posición humilde en esta vida, y nos contentamos con no ser grandemente reconocidos aquí, recibiremos pleno reconocimiento en la vida futura cuando nuestro Redentor nos dirá: "Hijo, sube a las alturas". Y así como Dios permite que el sol alumbre no solamente las altas montañas sino los valles y las llanuras, también hará que el Sol de justicia ilumine las almas de aquellos que son sencillos y contritos; que son mansos y humildes de corazón. El amor y la gracia de Cristo llenarán el alma de aquel que camina humildemente delante de su Dios como lo hizo Enoc. Y en la medida en que el corazón sea santificado por la gracia y llenado del amor por Dios y por el prójimo, no se hará nada que busque la exaltación o el reconocimiento humano (Review and Herald, octubre 8, 1895).


Modelos de mansedumbre.
Lunes 22 de febrero

La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No sólo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios (Cada día con Dios, p. 235).

Este pedido no fue presentado con un espíritu desafiante, sino solicitado como un gran favor... Daniel y sus compañeros... fueron corteses, bondadosos, respetuosos y poseían la gracia de la mansedumbre y la modestia. Y ahora que Daniel y sus compañeros fueron llevados a la prueba, se colocaron totalmente del lado de la justicia y de la verdad. No actuaron caprichosamente, sino inteligentemente. Decidieron que así como la carne no había compuesto su dieta en el pasado, tampoco sería incluida en su dieta en el futuro; y como el uso del vino había sido prohibido a todos aquellos que debían ocuparse en el servicio de Dios, decidieron que no participarían de él (En lugares celestiales, p. 261).

La atención de Elías fue atraída por Eliseo, el hijo de Safat, que junto con sus siervos araba con doce yuntas de bueyes. Era educador, director y obrero. Eliseo no vivía en las ciudades densamente pobladas. Su padre trabajaba la tierra, era agricultor. Eliseo había recibido su educación lejos de la ciudad y de la corrupción de la corte. Había adquirido hábitos de sencillez, de obediencia a sus padres y a Dios. Así, en la quietud y el contentamiento, estaba preparado para la humilde obra de cultivar la tierra. Pero aunque era de un espíritu humilde y tranquilo, Eliseo no tenía un carácter voluble. Poseía integridad, fidelidad, y amor y temor de Dios. Tenías las características de un dirigente, pero además poseía la humildad del que está dispuesto a servir. Su mente se había ejercitado en las cosas pequeñas para ser fiel en cualquier cosa que le correspondiera realizar. De manera que si Dios lo llamaba para ocuparse en algo más directo para el cielo, estaba preparado para oír su voz (Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 1029).

Moisés era un hombre humilde. Dios lo llamó el hombre más manso de la tierra. Era generoso, noble, bien equilibrado. No era defectuoso y sus cualidades no estaban meramente a medio desarrollar. Podía exhortar con éxito a su prójimo porque su vida misma era una representación viviente de lo que el hombre puede llegar a ser y realizar con Dios como su ayudador. Sabía de lo que enseñaba a otros, de lo que deseaba que fueran y de lo que Dios requería de él. Hablaba de corazón, y llegaba al corazón. Era versado en conocimiento y, sin embargo, sencillo como un niño en la manifestación de sus profundas simpatías. Dotado de un instinto notable, podía juzgar instantáneamente acerca de las necesidades de los que lo rodeaban y de las cosas que andaban mal y requerían atención, y no las descuidaba (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1127).

Piense en la vida de Moisés. La mansedumbre en medio de las murmuraciones, reproches y provocaciones constituía el rasgo más destacado de su carácter. Daniel tenía un espíritu humilde. Aunque estaba rodeado de desconfianza y sospechas y sus enemigos habían puesto precio a su vida, él nunca se desvió de sus principios. Mantuvo una serena y tranquila confianza en Dios. Por encima de todo, permita que Cristo sea su maestro. Cuando fue ultrajado, no respondió con otro ultraje. Cuando sufrió, no amenazó. Aprenda esta lección o, de otro modo, nunca entrará al cielo. Haga de Cristo su fuerza. En su nombre será más que un conquistador. No prevalecerá ningún encantamiento contra Jacob ni ninguna adivinación contra Israel. Si su alma está engarzada en la Roca eterna, estará seguro. Ni viento ni marea lo apartarán de la justicia (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 361).


La importancia de la mansedumbre.
Martes 23 de febrero

El conservarse paciente y amable al ser maltratado no era característica digna de aprecio entre los gentiles o entre los judíos. La declaración que hizo Moisés por inspiración del Espíritu Santo, de que fue el hombre más manso de la tierra, no habría sido considerada como un elogio entre las gentes de su tiempo, más bien habría excitado su compasión o su desprecio. Pero Jesús incluye la mansedumbre entre los requisitos principales para entrar en su reino. En su vida y carácter se reveló la belleza divina de esta gracia preciosa (El discurso maestro de Jesucristo, p. 17).

Si somos corteses y amables en casa, nos acompañará el sabor de una disposición placentera cuando nos ausentemos del hogar. Si manifestamos tolerancia, paciencia, mansedumbre y fortaleza en el hogar, podremos ser una luz para el mundo (El hogar cristiano, p. 389).

El más precioso fruto de la santificación es la gracia de la mansedumbre. Cuando esta gracia preside en el alma, la disposición es modelada por su influencia. Hay un constante esperar en Dios, y una sumisión a la voluntad divina. La comprensión capta toda verdad divina, y la voluntad se inclina ante todo precepto de Dios, sin dudar ni murmurar. La verdadera mansedumbre suaviza y subyuga el corazón, y adecua la mente a la palabra injertada. Coloca los pensamientos en obediencia a Jesucristo. Abre el corazón a la Palabra de Dios, como fue abierto el corazón de Lidia. Nos coloca, junto con María, como personas que aprenden a los pies de Jesús. "Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera" (Salmo 25:9) (Reflejemos a Jesús, p. 256).

... El éxito espiritual es solamente para los que han adquirido mansedumbre y humildad en la escuela de Cristo (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 48).

El manso de espíritu, el que es más puro y más semejante a un niño, será fortalecido para la batalla con poder por medio del Espíritu de Dios en el hombre interior. Quien percibe su debilidad y lucha con Dios como lo hizo Jacob, y como este siervo de antaño clama: "no te dejaré si no me bendices", avanzará con una renovada unción del Espíritu Santo. La atmósfera del cielo lo rodeará. Andará haciendo bienes. Su influencia será positiva en favor de la religión de Cristo (Alza tus ojos, p. 44).


Practicar el fruto de la mansedumbre.
Miércoles 24 de febrero

Hay una condición para el descanso y la paz que aquí nos ofrece Cristo. Es estar unidos en yugo con él. Todos los que acepten esta condición, encontrarán que el yugo de Cristo los ayudará a llevar cada carga que sea necesario que lleven. Sin Cristo a nuestro lado para llevar la parte más pesada de la carga, ciertamente debemos decir que es pesada. Pero unidos en yugo con él para cumplir nuestro deber, todas las cargas de la vida serán llevadas fácilmente. Y en la misma proporción en que actúe el hombre en obediencia voluntaria a los requisitos de Dios, vendrá el descanso de su espíritu...

La mansedumbre y la humildad caracterizarán a todos los que son obedientes a la ley de Dios, a todos los que llevan con sumisión el yugo de Cristo. Esas gracias proporcionarán los resultados deseables de paz en el servicio de Dios (A fin de conocerle, p. 122).

La paz de Cristo no puede ser comprada con dinero; el talento brillante no puede disponer de ella; el intelecto no la puede asegurar: es un don de Dios. ¿Cómo podría yo hacer comprender a todos la gran pérdida que experimentan si no siguen los santos principios de la religión de Cristo en la vida diaria? La mansedumbre y la humildad de Cristo constituyen el poder del cristiano. Son a la verdad más preciosas que todo lo que el genio puede crear o las riquezas comprar. De todas las cosas buscadas, apreciadas o cultivadas, no hay nada tan valioso a la vista de Dios como un corazón puro, una disposición rebosante de agradecimiento y paz (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 579).

La mansedumbre es una gracia preciosa, que nos hace dispuestos a sufrir en silencio y a soportar las pruebas. La mansedumbre es paciente, y trabaja para ser feliz en toda circunstancia. La mansedumbre es siempre agradecida, compone sus propios cantos de felicidad y llena el corazón de melodías para Dios. La mansedumbre no consiste en callar y enfurruñarse. Un temperamento sombrío es lo opuesto de la mansedumbre; porque no hace sino herir y causar dolor a otros, sin obtener placer para sí (Joyas de los testimonios, t. 3, pp. 48, 49).

Cuando él [Cristo] ve a los hombres levantando las cargas, tratando de llevarlas con mente humilde, desconfiando de sí mismos y confiando en él, añade a la obra de ellos la perfección y suficiencia de él, y eso es aceptado por el Padre. Somos aceptos en el Amado. Los defectos del pecador son cubiertos por la perfección y plenitud del Señor, justicia nuestra. Los que con la voluntad sincera y corazón contrito se esfuerzan humildemente para vivir a la altura de los requerimientos de Dios, son considerados por el Padre con amor compasivo y tierno (En lugares celestiales, p. 23).

En vista de lo que pronto ha de sobrevenir a la tierra, os suplico, hermanos y hermanas, que caminéis delante de Dios con toda mansedumbre y humildad, recordando el cuidado que Jesús tiene de vosotros. Todos los humildes de la tierra son exhortados a buscar a Dios... Rómpase el yo en pedazos delante de Dios. Es difícil hacerlo; pero se nos amonesta a caer delante de la Roca y ser quebrantados, de lo contario ella caerá sobre nosotros y nos reducirá a polvo. Jesús habla a los humildes de corazón. Sus brazos eternos los rodean y no los dejará que perezcan en las manos de los impíos (En lugares celestiales, p. 30).


La recompensa de los mansos.
Jueves 25 de febrero

"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad" (S. Mateo 5:5). La tierra ofrecida a los mansos será una tierra mejor que la actual; purificada de toda mancha y pecado, tendrá la impronta de la imagen divina. Satanás ha establecido su trono en esta tierra; pero aquí, donde el usurpador ha gobernado, Jesús establecerá su trono y no habrá mas maldición. La gloria de Jehová cubrirá la tierra como las aguas cubren los mares. Jesús desea ofrecer a sus hijos un hogar donde no habrá más pecado, sufrimiento o muerte. Todo será gozo y felicidad...
El Señor desea que cada hijo e hija de Adán sea purificado; que sea levantado de su miseria, degradación y pecado, para que pueda llegar a ser heredero de su glorioso descanso. Es la incredulidad y la impiedad humanas lo que previene que Dios haga su obra en la humanidad. Jesús murió por todo el mundo, pero muchos rechazan ser transformados a la divina similitud debido a su obstinación e incredulidad (The Bible Echo, junio 1°, 1892).

Jesús espera que su nobleza y condescendencia sea reproducida en aquellos a quienes él bendice. Cuando él vino a este mundo, eligió la vida más sencilla y la posición más humilde, dejándonos ejemplo para que sigamos sus pisadas. La Majestad del cielo fue manso y humilde de corazón, y espera que sus seguidores tengan el mismo espíritu para ayudar a los enlutados. No hay un momento en esta vida en que no necesitemos ser mansos y humildes de corazón. Especialmente los que ministran con Cristo deben mostrar estos atributos a los que se están iniciando en la escuela de Cristo. Ser gentiles y nobles como lo fue Cristo manifestará la verdadera dignidad. El adorno de un espíritu manso y humilde es de gran valor a la vista de Dios; de mucho más valor que el oro, la plata y las piedras preciosas.

Los atributos de Dios son la bondad, la misericordia, el amor y la paciencia, y sus seguidores deben alcanzar estos mismos atributos del carácter para representar a Cristo en su vida espiritual y cotidiana. La mansedumbre, un tesoro de inapreciable riqueza interior, puede poseerse en medio de la pobreza o el sufrimiento; tiene su origen en la fuente de todas las bendiciones, produce verdadera unidad entre los seguidores de Cristo, y muestra que el alma está en armonía con el Padre y con el Hijo. Si la mansedumbre y el amor no son parte de nuestro carácter, no somos verdaderamente discípulos del Señor Jesucristo, y nuestra experiencia completa es débil e incierta (Signs of the Times, agosto 22, 1895).



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 9: El fruto del Espíritu es mansedumbre / Edición para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas..." Mateo 11:29.



Enseña a tu clase a:

Saber que ser manso es asemejarse a Jesús, y reflexionar sobre esta verdad. No es cobardía, temor o debilidad.
Sentir el descanso y la seguridad que provienen de reflejar la mansedumbre de Cristo en la vida.
Hacer: relacionarse con madurez en las dificultades y el conflicto.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: La mansedumbre de Cristo

A. Manifestar mansedumbre es comportarse de una manera que honre a Cristo. Esto requiere confianza en Dios y valor frente al peligro, los conflictos y la provocación.
a. ¿De qué modos la mansedumbre sirve para neutralizar conflictos?
b. ¿De qué manera una conducta agresiva generalmente es una indicación de que la persona está centrada en sí misma?

2. Sentir: El profundo sentimiento de paz que proviene de comportarse mansamente

A. ¿Cómo el comportarse mansamente frente a la provocación nos ayuda a ver la necedad de una conducta agresiva?

3. Hacer: La herencia prometida a los mansos es la vida en el paraíso de Dios

A. ¿Cómo el ejercitar la mansedumbre contribuye a la madurez cristiana?
B. ¿De qué forma la agresión y la afirmación del yo nos hieren?
C. ¿De qué modo la mansedumbre le rinde honor y alabanza a Dios?
D. ¿De qué manera hay una correlación definida entre la mansedumbre en el aquí y ahora con la mansedumbre en la Tierra Nueva?

Resumen: Cuando los cristianos se confrontan con luchas o provocaciones, y responden con mansedumbre, se están conduciendo de una manera cristiana. La mansedumbre no es cobardía. Es la expresión de confianza en el estilo de vida que los prepara para el Cielo. Tiene el poder de diluir la hostilidad, y crear paz y armonía. Es un antídoto para el egoísmo.


CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La mansedumbre, como la de Cristo, se obtiene por una dependencia humilde de la voluntad de Dios, y se refleja en el trato suave y amante hacia los demás.

Solo para los maestros: Escribe la palabra “H-U-M-I-L-D-A-D” verticalmente en el lado izquierdo de una pizarra o papel. Pide a los miembros de tu clase que propongan frases que definan y describan la humildad. Cada frase debe comenzar con una letra de la palabra.

Analiza la diferencia entre humildad y baja estima propia, mansedumbre y debilidad. Escribe mansedumbre y humildad a un lado de la pizarra, y baja estima propia y debilidad del otro lado. Luego pide a los miembros de tu clase que comparen y contrasten los términos. Por ejemplo, ¿fue Jesús manso durante su juicio y crucifixión? (Ver Mateo 27). ¿Qué aspecto tenía esta mansedumbre y con qué palabras se la oía? ¿Respondió Jesús de esta manera porque era débil o tenía baja estima propia? ¿Cómo reaccionaría alguien que fuera tímido o no se valorara mucho, en situaciones similares?


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Para introducir esta sección de la lección, provee figuras de personajes bíblicos, como José o Moisés, que son modelos de mansedumbre tal como lo fue Jesús (tal vez, también un breve video de su nacimiento o su juicio).

Comentario de la Biblia

I. Jesús, manso y humilde (Repasa con tu clase Mat. 11:29).

Que Jesús haya nacido de padres humildes, en un establo, fue una indicación del lugar que ocuparía entre la humanidad. Por causa de las circunstancias singulares de su nacimiento, Jesús sería llamado hijo ilegítimo hasta el día de su muerte. La muchedumbre que lo rodeaba en su juicio fue más que cruel en sus insultos en este punto. Sus padres eran trabajadores pobres, como lo indica el sacrificio económico de dos palomas, ofrecido en el templo cuarenta días después del nacimiento. Jesús mismo trabajó como carpintero en una pequeña e insignificante aldea hasta que cumplió treinta años.

Jesús no solo se identificó con los pobres y con los que a menudo lo insultaban por las circunstancias de su nacimiento, sino que también tomó sobre sí la suerte de ellos en la vida. ¿Cómo puede alguno que nació sobre esta tierra reclamar superioridad por causa de su rango, su clase social o su sangre, cuando el Rey del universo, que en todo sentido es superior al mortal de mayor categoría, aceptó ocupar la posición más humilde en los círculos humanos? La aceptación tranquila y mansa de su posición da dignidad y esperanza a todos, por humildes e ignominiosas que sean sus circunstancias. Su vida ilustró el hecho de que es la bondad de Dios y su evaluación de nosotros lo que hace que cada uno de nosotros tenga valor infinito.

Considera: ¿Qué otros ejemplos de la vida de Jesús ilustran su disposición a identificarse con los pobres, los ridiculizados y los débiles? ¿De qué modo el aprender acerca de Jesús, el manso y humilde, y tomar su yugo sobre nosotros nos ayuda a encontrar descanso?

II. José: De esclavo y preso a primer ministro (Repasa con tu clase Gén. 37; 39; 50).

José había tenido una posición favorecida como el hijo honrado y muy amado de un hombre rico, antes de ser vendido por sus hermanos para ser esclavo en una tierra extranjera, y de allí pasar a estar preso. José pudo haber buscado vengarse de sus hermanos si hubiera querido hacerlo; su mansedumbre ciertamente no fue el resultado de la debilidad o de una baja estima. Cuando sus hermanos fueron a Egipto buscando granos, José usó su posición y poder para interrogar a sus hermanos y ponerlos a prueba completamente antes de ceder al anhelo que tenía de reunirse con ellos y con su padre. Finalmente, cuando ellos expresaron su tristeza y arrepentimiento, José respondió con toda la calidez y el amor apasionado de un hermano que desea la reconciliación.

Considera: ¿Cómo manifestó José la verdadera humildad? ¿Cómo podemos practicar la clase de humildad que tiene suficiente confianza en los caminos de Dios a largo plazo, para que podamos pasar por alto nuestros planes y comodidades de corto alcance? ¿Qué cualidades de mansedumbre demostró José como los que se mencionan en Mateo 18:21 y 22; 2 Timoteo 2:24 y 25; y Gálatas 6:1?

III. Moisés, el hombre más manso de la tierra (Repasa con tu clase Núm. 12; 16; 20).

Cuando sus hermanos, Aarón y María, cuestionaron la autoridad de Moisés, lo que ellos realmente cuestionaban era la autoridad de Dios al designar a Moisés como el líder del pueblo. La autoridad de Moisés fue puesta en duda a menudo, no solo por su familia más cercana, sino también por otros dirigentes en el campamento y por el pueblo mismo. Sin embargo, Moisés no respondió con el orgullo herido, y enojado por haber sido cuestionado en su derecho a conducir al pueblo. “Moisés suportó sus acusaciones en silencio paciente y sin queja. [...] ‘Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra’, y por este motivo Dios le otorgó más de su sabiduría y dirección que a todos los demás” (PP 403).

Al depender de Dios para que lo defendiera y al interceder por María y por los seguidores rebeldes de Coré, Datán y Abiram, Moisés ilustró la abnegación de alguien que descansa seguro en el lugar donde Dios lo ha puesto, que solo procura cumplir los deberes que Dios le ha dado. Al tener el amor de Dios en su corazón, no sentía la necesidad de ser aprobado u honrado por otros.

Sin embargo, Moisés no siempre fue manso. El joven que perdió la paciencia con el pendenciero egipcio al comienzo de su carrera fue también el hombre que la perdió en Meriba con un pueblo que había conducido durante cuarenta años por el desierto hacia la Canaán. Este fue un asunto tan serio que le impidió a Moisés entrar en la Tierra Prometida. El pueblo de Israel probó al mismo Dios con sus quejas y sus rebeliones, pero esta conducta difícil no era excusa para que Moisés y Aarón perdieran la paciencia.

Considera: ¿Cuál fue la diferencia entre la reacción de Moisés con el pueblo en Meriba y sus reacciones previas ante otras rebeliones? ¿Qué principios ilustra esto acerca de responder a las situaciones frustrantes con enojo en vez de con mansedumbre?

IV. Necesidad especial de humildad en los últimos días (Repasa con tu clase Eze. 9).

Mientras Ezequiel veía en visión a aquellos que estaban lamentando las cosas detestables que se hacían en Jerusalén, se le dieron instrucciones de poner una marca sobre ellos y destruir a quienes en la ciudad no tuvieran la marca, comenzando por el Santuario. Los que están marcados por la humildad de su corazón y por el profundo dolor y la humillación por el pecado estarán sellados, escondidos con seguridad en Dios cuando concluya el tiempo de prueba. Al acercarse a Jesús y mantener sus ojos fijos en su perfecta pureza, reconocen cuán terrible es realmente el pecado. Al escudriñar sus corazones y al humillarse ante Dios durante los momentos finales del gran Día de la Expiación, él puede vestirlos con el manto de la justicia de Cristo. “Su contrición y humillación propias son infinitamente más aceptables a la vista de Dios que el espíritu de suficiencia propia y altanero de aquellos que no ven causa para lamentarse, que desprecian la humildad de Cristo. [...] La mansedumbre y humildad de corazón son las condiciones para tener fuerza y alcanzar la victoria” (JT 2:178).

Considera: ¿Por qué un espíritu manso y humilde es tan vital en estos últimos días? ¿Cuán importante es buscar continuamente el rostro de Cristo con humildad, humillarnos ante él, y aceptar su blanco manto de pureza en lugar de nuestros trapos de inmundicia?


PASO 3: ¡Aplica!

1. Un espíritu sereno y manso es un argumento poderoso en favor de Cristo. ¿Por qué es así? Analiza ejemplos del poder de la humildad, que hayas presenciado en otros, tanto en casa como en el lugar de trabajo.

2. Un espíritu tranquilo y manso nos hace fáciles de querer y amados aquí sobre la tierra, y los que están adornados con este espíritu serán admitidos en el palacio del Rey del universo (ver 1 Ped. 3:4). ¿Cuáles son las tentaciones del adorno externo aquí sobre la tierra, y por qué se nos anima a obtener la belleza superior del adorno interior?


PASO 4: ¡Crea!

1. ¿Qué aspectos de tu vida han sido difíciles de sobrellevar, en términos de pobreza, burlas y humillación? ¿Qué puedes aprender de las vidas de Jesús, de José y de Moisés acerca de cómo manejar esas situaciones en las próximas semanas?

2. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta, y todos los que eran mordidos por las serpientes venenosas podían mirarla y ser sanados. Esta era una profecía visual de Cristo, en su obra más humillante, un objeto maldito sobre una cruz, levantado para nuestra sanidad. ¿Qué ayuda visual podrías crear acerca de la humildad del Rey del universo, quien sufrió y murió por ti?

3. Considera la posibilidad de escribir versículos de Efesios 2 acerca de cómo debemos imitar la humildad de Cristo en nuestra relación con los demás.




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 1 de agosto de 2009

Lección 6: Andar en la luz: Rechazar a los anticristos / Para el 8 de agosto de 2009

Sábado 1º de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 15:4-10; Hechos 2:15-17; Hebreos 1:1, 2; 2 Tesalonicenses 2:3, 4; 1 Juan 2:18-29; 4:1-6.

PARA MEMORIZAR: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23).

DESDE LOS PRIMEROS TIEMPOS, la iglesia ha tenido que luchar con falsas enseñanzas y herejías. Pablo había advertido a los líderes de la iglesia de Éfeso contra “lobos rapaces” que atacarían “al rebaño” y contra falsos maestros de entre ellos mismos, que apartarían a los miembros de la iglesia (Hechos 20:29, 30). También Jesús había advertido contra falsos cristos y falsos profetas (Mateo 24:5, 11, 24). Hoy, la iglesia afronta lo mismo.

En Apocalipsis 13, la bestia que sube del mar es presentada como una imitación de Jesús. Por lo tanto, los comentadores han llamado a esta bestia el anticristo (anti, en griego, significa “en lugar de”). Es muy intere­sante que Juan, en su primera carta también hable acerca de anticristo(s). ¿Quiénes son estas personas? ¿Qué enseñan ellas?

Esta semana consideraremos lo que Juan tuvo que enfrentar y pro­curaremos obtener lecciones de ello para nosotros hoy en día.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Qué es el “último tiempo” (1 Juan 2:18)? ¿Contra qué amenaza advierte Juan a sus lectores? ¿Hay alguna diferencia entre el anticristo y los anticristos? ¿Qué quiere decir Juan acerca de permanecer en Cristo? ¿De qué modo los cristianos han de probar los espíritus?

“El Último Tiempo” (1 Juan 2:18).
Domingo 2

“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el an­ticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por eso conoce­mos que es el último tiempo” (1 Juan 2:18).

Al final de 1 Juan 2, Juan comienza a hablar con mayor detalle acer­ca del grupo o grupos que habían causado problemas a sus feligreses. En las actividades de esos grupos, él reconoce que “ha llegado el último tiempo”.

Juan habla acerca del “último tiempo” alrededor del fin del primer siglo después de Cristo. ¿De qué modo nosotros, casi dos mil años más tarde, entendemos lo que quiere decir “los postreros días” en Hechos 2:15 al 17; Hebreos 1:1 y 2; 1 Pedro 1:20; y 1 Juan 2:18?

La expresión “el último tiempo” aparece solo aquí. En contraste, en el Nuevo Testamento, otros escritores han usado la frase “los postreros días” para referirse al tiempo después de la primera venida de Cristo.

Con Jesús llegó una nueva era. Todo el tiempo entre la primera y la segunda venidas de Cristo es considerado “los postreros días”. Dado el contexto de su escrito, “el último tiempo” de Juan sencillamente es su manera de decir lo mismo que “los postreros días”, es decir, el período entre la primera y la segunda venidas de Cristo.

Jesús mismo había usado la expresión hora en Juan 4:23 y 16:2 (en algunas versiones se la traduce como “tiempo” o “días”), y está señalando un período específico en el futuro, pero antes de su retorno. Juan parece usar la frase “el último tiempo” también en este mismo sentido.

Sin embargo, lo importante de notar es que Juan no fija una fecha, ni describe una cronología precisa de eventos detallados que deban ocurrir antes de que el Señor regrese. Ese no es el punto. En cambio, su tema tiene que ver muy probablemente con la necesidad de ser diligente y cuidadoso, porque los falsos maestros están allí, así como Jesús mismo les había advertido.

Si Juan estaba impresionado en su tiempo para advertir acer­ca de los peligros de “el último tiempo”, ¿qué podríamos decir en cuanto a nosotros? ¿Qué clases de enseñanzas nos confrontan cada día, tanto dentro como fuera de la iglesia, que si son aceptadas nos desviarían? ¿Cómo podemos protegernos de estos engaños?

La Venida de los Anticristos (1 Juan 2:18, 19, 22, 23).
Lunes 3

¿Quién es el anticristo? 1 Juan 2:18, 19, 22.

El término anticristo se usa solamente en 1 y 2 Juan. Un anticristo trata de tomar el lugar de Cristo y se opone a Cristo. Eruditos de diferentes confesiones religiosas han llamado “anticristo”, por ejemplo, a la bestia que surge del mar de Apocalipsis 13 y al hombre de pecado de 2 Tesalonicenses 2. Esta es una designación correcta, porque el lenguaje usado en Apoca­lipsis 13:2 al 4 muestra que esta bestia surgida del mar es una imitación y parodia de Cristo, el Cordero; en 2 Tesalonicenses 2:4 el anticristo, el hom­bre de pecado, procura tomar el lugar del Señor. Aunque no usa el mismo término, la Escritura en diversos lugares habla acerca de este concepto, y obviamente Juan está familiarizado con él. De hecho, en Apocalipsis él mismo usa este concepto, aunque no el término mismo.

En 1 Juan 2:18, Juan emplea anticristo en singular así como en plural: El anticristo ha de venir; muchos anticristos ya han aparecido. ¿Renuncia Juan a la idea de un anticristo específico, al llamar anticristos a otras per­sonas? ¡Lo más probable es que no! En 1 Juan 4:3, encontramos ayuda. El texto habla del espíritu del anticristo: estas personas revelan el espíritu del anticristo, pero el verdadero anticristo todavía debe venir.

¿Por qué Juan llamaría anticristos a esas personas que tenían algún problema con la comprensión correcta de la naturaleza de Cristo? 1 Juan 4:3; 2 Juan 7.

Juan pudo no haber considerado “anticristos” a aquellos miembros de su iglesia que sencillamente estaban luchando con una correcta com­prensión de Jesús, o que momentáneamente estaban dudando, sacudidos por falsas enseñanzas. Tenían que tomar una decisión entre las enseñan­zas del cristianismo y los conceptos del anticristo con respecto a Jesús como el Mesías y/o la naturaleza de Cristo.

Sin embargo, había personas que habían abandonado la iglesia y pro­clamaban con éxito falsas doctrinas (1 Juan 4:5). Estos eran los anticristos.

En un sentido real, cualquier cosa que ocupa el lugar del verdade­ro Dios en nuestras vidas puede ser un “anticristo”. ¿Cuáles son al­gunos de los “anticristos” que confrontamos en nuestras vidas hoy? ¿Cómo podemos reconocerlos y, más importante aún, neutralizar su poder contra nosotros?

Probar los Espíritus (1 Juan 4:1-6).
Martes 4

En 1 Juan 4:1 al 6, Juan retoma el tema que estaba tratando en 1 Juan 2:18 al 27, sobre las enseñanzas erróneas que se propalaban entre ellos. Es interesante notar que muy pronto el enemigo se puso a trabajar en la iglesia, procurando dividir a los creyentes con la introducción de fal­sas enseñanzas. Aún hoy, ¿no luchamos como adventistas con lo mismo, enseñanzas falsas que procuran dividirnos?

Lee 1 Juan 2:19. ¿Qué relevancia tiene esto para nosotros hoy, co­mo adventistas?

Aunque no sabemos todos los detalles, Juan parece estar luchando contra varios conceptos heréticos acerca de Jesús, que estaban promo­viendo muchos de los ex miembros. Algunos pudieron haber enseñado que Cristo solamente pareció ser un ser humano pero que realmente no lo había sido. Otros pudieron haber enfatizado que Cristo entró en el ser humano Jesús en ocasión de su bautismo, y lo abandonó antes de la cruci­fixión. Todavía otros pudieron haber rechazado a Jesús como el Mesías.

Tal vez estos falsos maestros pretendían ser inspirados, que es la ra­zón por la cual en 1 Juan 4:1 Juan advirtió acerca de los falsos profetas. Sus conceptos erróneos demostraban, sin embargo, que estaban influidos por el espíritu del anticristo.

Compara 1 Juan 2:18 al 27 con 1 Juan 4:1 al 6. Aun en medio de las advertencias acerca del anticristo y sus falsas enseñanzas, ¿qué espe­ranza y seguridad positiva brinda Juan a sus lectores? ¿Qué esperanza podemos obtener de estos pasajes?

Nota el paralelismo entre 1 Juan 2:21 y 1 Juan 4:6. En ambos ca­sos, una gran defensa contra estos errores es un conocimiento de Dios, un conocimiento de la verdad. Juan está enfatizando la importancia de tener una comprensión correcta de la enseñanza, especialmente acerca de Jesús. Aquí hay evidencia muy clara de la importancia de la doctrina correcta.

La Unción (1 Juan 2:20, 21, 27).
Miércoles 5

Muchos han comprendido la “unción” de 1 Juan 2:20 como el Espíri­tu Santo. ¿De qué modo los siguientes textos ayudan a dar validez a esta conclusión? 1 Samuel 16:13; Juan 14:17; 15:26; 16:7; 1 Juan 2:20, 21, 27.

Los verdaderos creyentes han recibido la unción, que permanece en ellos, les enseña y no tiene falsedad. Lo que se dice acerca de la unción y sus funciones puede recordar a los lectores las afirmaciones de Jesús acerca del Espíritu Santo en sus discursos de despedida (Juan 13-16). Ya Isaías 61:1 vincula el ser ungido con el Espíritu Santo. Por lo tanto, es muy probable que la unción simbolice al Espíritu Santo.

Sin embargo, hay todavía otra dimensión. Hasta cierto punto, 1 Juan 2:24 es paralelo al versículo 27:

“En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio perma­nezca en vosotros” (1 Juan 2:24, BJ; el énfasis fue añadido).

“En cuanto a vosotros, la unción que de Él habéis recibido permane­ce en vosotros” (1 Juan 2:27, BJ; el énfasis fue añadido).

Lo que los verdaderos creyentes han oído desde el principio es el evangelio de Jesús. Además, la Palabra de Dios (1 Juan 2:14) y la verdad (2 Juan 2) permanecen en el cristiano. En 2 Corintios 1:21 y 22, la divi­na unción está vinculada con el sellamiento del Espíritu Santo, mientras en Efesios 1:13 escuchar la palabra de verdad y creerla conducen al se­llamiento por el Espíritu Santo. Por lo tanto, la unción también puede apuntar hacia las Escrituras.

El antídoto contra los mensajes de los anticristos es la Palabra de Dios como fue comunicada por el Espíritu Santo. Es la norma objetiva por la cual se pueden evaluar las doctrinas. Los verdaderos creyentes dependen del Espíritu Santo, que se manifiesta en las Escrituras. La Biblia tiene que ser la autoridad final de todas nuestras enseñanzas. En el momento en que los creyentes comienzan a dudar de la autoridad de la Biblia, la confiabili­dad de ella y su inspiración, comienzan a abrirse a toda suerte de engaños y errores. El mundo está lleno de personas que una vez fueron cristianos firmes, pero que han abandonado su fe porque -al encontrar cosas que no comprendían o que no les gustaban- comenzaron a cuestionar la validez y la inspiración de la Biblia. Una cosa es admitir que hay asuntos en la Biblia que no comprendemos, o aun que nos parecen cuestionables; otra cosa es dudar de la autoridad de las Escrituras debido a esas cosas.

¿Cuál es tu actitud hacia los aspectos de la Palabra que no com­prendes o que no te gustan necesariamente? Al transcurrir el tiem­po, ¿te has encontrado dudando más y más de la Palabra? ¿Estás en ese sendero? Si es así, ¿cómo puedes salir de él?

Permanecer en Él.
Jueves 6

¿Cuál es el tema que tienen en común los siguientes versículos? ¿Por qué este mensaje es tan importante para nosotros? Juan 5:38; 6:56; 8:31; 15:4-10; 1 Juan 2:14, 28; 2 Juan 9.

La palabra traducida como permanecer también ha sido vertida como “quedar”, “vivir en”, “morar en”. Es un concepto importante en el Evan­gelio de Juan y en sus cartas. Aparece 25 veces en 1 Juan y 2 veces en 2 Juan.

El concepto enfatiza que es importante permanecer en el Hijo, en el Padre y en el Espíritu Santo. Una relación correcta con la Deidad es vital. También es importante tener una doctrina correcta basada en la Palabra, porque eso afectará nuestra relación con Dios. De hecho, eso parece ser un aspecto muy importante de la carta de Juan, porque él teme lo que estos falsos maestros y sus falsos conceptos pueden hacer a la fe del cre­yente.

Una de las promesas hechas a los que permanecen en Cristo es la promesa de la vida eterna. ¿Por qué esta promesa de la vida eterna es tan importante para nosotros? ¿Qué nos ofrecería nuestra fe si no tuviéramos esa promesa? ¿Por qué te preocuparías por ser un cristiano, después de todo? Ver 1 Corintios 15:1-19.

No hay dudas de que, para Juan, el aspecto más importante de la fe cristiana es permanecer en el Señor. Esto es sencillamente otra forma de afirmar que necesitamos “andar en la luz”, que necesitamos vivir en una estrecha relación con Jesús, lo que significa una entrega diaria de nues­tra voluntad a la suya revelada en la Palabra y la operación del Espíritu Santo en nuestras vidas. Tan pronto como comenzamos a desobedecer al Señor, tan pronto como comenzamos a pensar que podemos resolver las cosas independientemente de Dios, tan pronto como comenzamos a emitir juicios negativos sobre cualquier parte de la Biblia que no nos gusta, estamos avanzando en una dirección que, si no nos detenemos, nos separará de una relación salvadora con Jesús.

¿De qué modo “permaneces” en Cristo? ¿Qué cosas hiciste en las últimas 24 horas que te permitieron “permanecer” en él? Haz una lista de las cosas que podemos hacer que son parte de lo que significa “permanecer” en Cristo, y comparte tu lista con los demás miembros de tu clase, el sábado.

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 7

Lee 2 Pedro 2, y Testimonios para la iglesia, tomo 2, pp. 177-179 (Testimonies for the Church, tomo 2, pp. 196, 197).

Se podría plantear la pregunta de por qué 1 Juan 2:29 es importan­te en este estudio acerca de los falsos maestros. Obviamente, junto con las falsas enseñanzas acerca de Jesús venía un estilo de vida falso. Esto a menudo ocurre aún hoy. Atacar una doctrina del cristianismo conduce a poner en duda otras, y tarde o temprano no solo afecta una construcción teórica sino también se manifiesta en términos prácticos. Las personas ya no viven vidas justas. Comienza un círculo vicioso desastroso, una espiral descendente que solo puede detenerse volviendo al Señor, a sus enseñan­zas y a su vida ejemplar.

“El Espíritu no fue dado -ni puede jamás ser otorgado- para invali­dar la Biblia; pues las Escrituras declaran explícitamente que la Palabra de Dios es la regla por la cual toda enseñanza y toda manifestación religiosa deben ser probadas. El apóstol Juan dice: ‘No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo’ (1 Juan 4:5, VM)” (El conflicto de los siglos, pp. 9, 10).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿De qué modo nosotros, como adventistas, que por mucho tiempo hemos esperado el regreso de Jesús, entendemos la pregunta de lo que significa vivir en “el último tiempo”? Si “el último tiempo” ha durado casi dos mil años, ¿qué se supone que significa para nosotros y la manera en que vivimos hoy nuestra vida?

2. ¿Cuál es la lista que hiciste en la sección del jueves mostrando for­mas prácticas en las que puedes permanecer en Cristo? ¿Qué pue­den aprender los unos de los otros?

3. ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos manifestar el espíritu del anticristo hacia otros?

4. ¿Cuáles son algunos de los asuntos difíciles en la Biblia con los que a veces luchan los miembros de la iglesia? ¿Cómo podemos aprender a confiar en la Biblia a pesar de estas dificultades? ¿Cómo podemos ayudar a los que están luchando con su fe por causa de aspectos de la Biblia que no comprenden o no les gustan?

5. ¿De qué modo nosotros, como iglesia, debemos relacionarnos con los ex miembros que ahora nos atacan abiertamente? ¿Cuál debiera ser nuestra actitud hacia ellos?


Guía de Estudio de la Biblia: Amadas y llenas de amor: Las Epístolas de Juan / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Julio-Septiembre de 2009
Autor: Ekkehardt Mueller, nacido en Alemania, doctor en Teología y Ministerio. Es uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblica (Biblical Research Institute) de la Asociación General. Sus especialidades son Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, hermenéutica y teología aplicada. Es casado y tiene dos hijos adultos.
Editor: Clifford Goldstein

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