sábado, 10 de abril de 2010

Lección 3: Celebremos la buena condición espiritual y física / Notas de Elena G. de White.


Sábado 10 de abril

La vida cristiana es una batalla y una marcha. En esta guerra no hay descanso; el esfuerzo ha de ser continuo y perseverante. Solo mediante un esfuerzo incansable podemos asegurarnos la victoria contra las tentaciones de Satanás. Debemos procurar la integridad cristiana con energía irresistible, y conservarla con propósito firme y resuelto.

Nadie llegará a las alturas sin esfuerzo perseverante en su propio beneficio. Todos deben empeñarse por sí mismos en esta guerra; nadie puede pelear por nosotros. Somos individualmente responsables del desenlace del combate; aunque Noé, Job y Daniel estuviesen en la tierra, no podrían salvar por su justicia a un hijo ni a una hija (El ministerio de curación, p. 358).

"Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11:6).

La fe consiste en confiar en Dios, en creer que nos ama y sabe lo que es mejor para nuestro bien. Así, en vez de nuestro camino, nos induce a preferir el suyo. En vez de nuestra ignorancia, acepta su sabiduría; en vez de nuestra debilidad, su fuerza; en vez de nuestro pecado, su justicia. Nuestra vida, nosotros mismos, somos ya suyos; la fe reconoce su derecho de posesión, y acepta su bendición. Se indican la verdad, la integridad y la pureza como secretos del éxito de la vida. La fe es la que nos pone en posesión de estas virtudes. Todo buen impulso o aspiración provienen de Dios; la fe recibe de Dios la vida que es lo único que puede producir crecimiento y eficiencia verdaderos (La fe por la cual vivo, p. 92).


El atleta espiritual.
Domingo 11 de abril

Debemos esforzarnos si queremos ganar la carrera hacia la vida eterna. En la senda hay suficiente lugar para que todos los que corren puedan ganar el premio. Pero si nos permitimos tener apetitos no naturales y violamos las leyes de la naturaleza, nos debilitaremos física, mental y moralmente, quedando incapacitados para poner toda la energía, el esfuerzo y la perseverancia necesarias. Si dañamos un solo órgano del cuerpo, le robamos a Dios el servicio que podríamos rendirle. "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:19, 20).

El apóstol Pablo se compara con un atleta que está corriendo la carrera en el antiguo estadio, esforzando cada nervio y músculo para ganar el premio. No considera que su obra ha terminado mientras pueda poner sus esfuerzos en la causa de Dios. No siente que ya se ha graduado en la escuela de Cristo porque sabe que tiene la necesidad de cuidar estrictamente sus apetitos y pasiones para que no se fortalezcan y pongan en peligro su celo espiritual. Sabe que debe poner todos sus poderes en actividad para luchar contra sus inclinaciones naturales que tienden a la indulgencia. Su testimonio es: "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Filipenses 3:13, 14). Solamente cuando su vida ya dependía de una palabra o un gesto del tirano Nerón, y sabía que su fin estaba cercano, fue cuando elevó su voz con una triunfante seguridad: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Timoteo 4:7, 8). Y esta corona no es una guirnalda de flores, sino la gloriosa corona de la vida eterna que espera a todos los que hayan completado la carrera cristiana y esperen la aparición de nuestro Señor (Review and Herald, 18 de octubre, 1881).

Dios ha dado al hombre el intelecto, y lo dotó con capacidades para cultivar. Entonces, debe aferrarse firmemente de Dios, poner a un lado la frivolidad, los entretenimientos y toda impureza, y vencer todos los defectos de carácter. Aunque hay una tendencia natural a seguir un camino descendente, hay un poder que se combinará con los diligentes esfuerzos del hombre. Su poder de voluntad tendrá una tendencia neutralizadora. Si se combina con esta ayuda divina, podrá resistir la voz del tentador. Pero las tentaciones de Satanás armonizan con sus tendencias defectuosas y pecaminosas, y 10 impulsan a pecar. Todo lo que tiene que hacer es seguir al líder Jesucristo, quien le dirá precisamente lo que debe hacer. Dios lo llama desde su trono en el cielo, mostrándole una corona de gloria inmortal, y le ruega que pelee la buena batalla de la fe y corra la carrera con paciencia. Confíe en Dios a cada momento. Fiel es el que conduce hacia adelante (Mente, carácter y personalidad, tomo 1, pp. 108, 109).


Cuando los músculos de la fe se atrofian.
Lunes 12 de abril

¡Cómo quisiera impresionar en todos la importancia de ejercitar la fe en cada momento y en cada hora! Debemos vivir por fe, porque "sin fe es imposible agradar a Dios". Nuestra fortaleza espiritual depende de nuestra fe; por eso, no puedo mantenerme silenciosa en este asunto. Nuestro Redentor nos dice: "Como creíste, te sea hecho". Si nos rodeamos de dudas y pesadumbre pecamos contra Dios porque mostramos que no tenemos fe en Jesús y que no creemos en las promesas de Dios. Siendo que él ha hecho tanto para mostrar su amor por nosotros, ¡cuán grande debe parecer esta falta de fe a su vista! "El que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Romanos 8:32).

No sabemos realmente lo que es la fe hasta que probemos ejercitarla. Todos necesitamos de esa fe firme y perseverante que mostró Jacob en esa noche histórica cuando su fe fue probada al máximo. Se había separado de todos sus seres queridos para estar a solas con Dios porque comprendía que ellos serían expuestos al peligro y a la muerte. Y lo más amargo de su copa era la angustia de saber que sus esposas e hijos que eran inocentes, enfrentarían el peligro por causa de su pecado. Había decidido pasar toda la noche en oración, humillándose ante Dios y pidiéndole que suavizara el corazón de su hermano. Sabía que Dios era su único refugio y fortaleza en ese lugar desolado, guarida de ladrones y asesinos. Su alma angustiada se derramó en lágrimas y clamores delante de Dios. De pronto una mano fuerte se afirma en su hombro; siente que el atacante pone en peligro su vida porque piensa que es la mano de un ladrón o un criminal; entonces se traba en lucha con él y prevalece...

Como Jacob, es el privilegio de cada uno de nosotros prevalecer frente a Dios. Puede ser que nos preguntemos cómo recibiremos aquello que pedimos si no tenemos evidencia de que ocurrirá. ¿Acaso no es suficiente evidencia que Dios lo haya prometido? Si nos aferramos por la fe a las promesas y confiamos plenamente en Jesús, la bendición llegará a su debido tiempo. Puede ser que no llegue en la forma en que la esperábamos pero llegará en la forma y los medios que Dios decida. Satanás puede tentarnos a pensar que el Señor nos ha olvidado, pero enfrentemos la tentación recordándonos que la palabra de Dios es segura y que él conoce a los que son suyos, y sigamos orando (Historical Sketches, pp. 130-132).

La obra de la fe significa más de lo que nos imaginamos. Significa una confianza genuina en la Palabra de Dios tal como es. Por nuestras acciones debemos mostrar que creemos que Dios hará lo que ha dicho. Las ruedas de la naturaleza y de la providencia no pueden retroceder ni estarse quietas. Debemos tener una fe progresiva y eficaz, una fe que obre por amor y purifique el alma de todo vestigio de egoísmo. No debemos depender de nosotros, sino de Dios. No debemos albergar incredulidad. Debemos tener esa fe que acepta la Palabra de Dios como veraz...

La verdadera fe consiste en hacer lo que Dios ha ordenado, y no las cosas que no ha prescripto. Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia. Necesitamos andar en la luz de la ley de Dios; las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, las obras de un corazón renovado diariamente. El árbol debe ser hecho bueno antes de que su fruto pueda ser bueno. Debemos estar enteramente consagrados a Dios. Nuestra voluntad debe corregirse antes de que su h t o pueda ser bueno. No debemos tener una religión antojadiza. "Hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31) (A fin de conocerle, p. 228).


Creer sin ver.
Martes 13 de abril

Cuando Cristo se encontró por primera vez con los discípulos en el aposento alto, Tomás no estaba con ellos. Oyó el informe de los demás y recibió abundantes pruebas de que Jesús había resucitado; pero la lobreguez y la incredulidad llenaban su alma. El oír a los discípulos hablar de las maravillosas manifestaciones del Salvador resucitado no hizo sino asumirlo en más profunda desesperación. Si Jesús hubiese resucitado realmente de los muertos no podía haber entonces otra esperanza de un reino terrenal. Y hería su vanidad el pensar que su Maestro se revelase a todos los discípulos excepto a él. Estaba resuelto a no creer, y por una semana entera reflexionó en su condición, que le parecía tanto más obscura en contraste con la esperanza y la fe de sus hermanos.

Durante ese tiempo, declaró repetidas veces: "Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré". No quería ver por los ojos de sus hermanos, ni ejercer fe por su testimonio. Amaba ardientemente a su Señor, pero permitía que los celos y la incredulidad dominasen su mente y corazón.

Unos cuantos de los discípulos hicieron entonces del familiar aposento alto su morada temporal, y a la noche se reunían todos excepto Tomás. Una noche, Tomás resolvió reunirse con los demás. A pesar de su incredulidad, tenía una débil esperanza de que fuese verdad la buena nueva. Mientras los discípulos estaban cenando, hablaban de las evidencias que Cristo les había dado en las profecías. Entonces "vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros". Volviéndose hacia Tomás dijo: "Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel". Estas palabras demostraban que él conocía los pensamientos y las palabras de Tomás. El discípulo acosado por la duda sabía que ninguno de sus compañeros había visto a Jesús desde hacía una semana. No podían haber hablado de su incredulidad al Maestro. Reconoció como su Señor al que tenía delante de sí. No deseaba otra prueba. Su corazón palpitó de gozo, y se echó a los pies de Jesús clamando: "¡Señor mío, y Dios mío!"

Jesús aceptó este reconocimiento, pero reprendió suavemente su incredulidad: "Porque me has visto, Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron". La fe de Tomás habría sido más grata a Cristo si hubiese estado dispuesto a creer por el testimonio de sus hermanos. Si el mundo siguiese ahora el ejemplo de Tomás, nadie creería en la salvación; porque todos los que reciben a Cristo deben hacerlo por el testimonio de otros.

Muchos aficionados a la duda se disculpan diciendo que si tuviesen las pruebas que Tomás recibió de sus compañeros, creerían. No comprenden que no solamente tienen esa prueba, sino mucho más. Muchos que, como Tomás, esperan que sea suprimida toda causa de duda, no realizarán nunca su deseo. Quedan gradualmente confirmados en la incredulidad. Los que se acostumbran a mirar el lado sombrío, a murmurar y quejarse, no saben lo que hacen. Están sembrando las semillas de la duda, y segarán una cosecha de duda. En un tiempo en que la fe y la confianza son muy esenciales, muchos se hallarán así incapaces de esperar y creer.

En el trato que concedió a Tomás, Jesús dio una lección para sus seguidores. Su ejemplo demuestra cómo debemos tratar a aquellos cuya fe es débil y que dan realce a sus dudas. Jesús no abrumó a Tomás con reproches ni entró en controversia con él. Se reveló al que dudaba. Tomás había sido irrazonable al dictar las condiciones de su fe, pero Jesús, por su amor y consideración generosa, quebrantó todas las barreras. La incredulidad queda rara vez vencida por la controversia. Se pone más bien en guardia y halla nuevo apoyo y excusa. Pero revélese a Jesús en su amor y misericordia como el Salvador crucificado, y de muchos labios antes indiferentes se oirá el reconocimiento de Tomás: "¡Señor mío, y Dios mío!" (El Deseado de todas las gentes, pp. 747, 748).


Los beneficios del ejercicio físico: Parte 1.
Miércoles 14 de abril

La salud es una bendición cuyo valor pocos aprecian; no obstante, de ella depende mayormente la eficiencia de nuestras facultades mentales y físicas. Nuestros impulsos y pasiones tienen su asiento en el cuerpo, y éste debe conservarse en la mejor condición física, y bajo las influencias más espirituales, a fin de que pueda darse el mejor uso a nuestros talentos.

Cualquier cosa que disminuya la fuerza física, debilita la mente y la vuelve menos capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Nos volvemos menos capaces de escoger lo bueno, y tenemos menos fuerza de voluntad para hacer lo que sabemos que es recto.

El uso indebido de nuestras facultades físicas acorta el período de tiempo en el cual nuestras vidas pueden ser usadas para la gloria de Dios. Y ello nos incapacita para realizar la obra que Dios nos ha dado para hacer. Al permitirnos formar malos hábitos, acostándonos a horas avanzadas, complaciendo el apetito a expensas de la salud, colocamos los cimientos de nuestra debilidad. Descuidando el ejercicio físico, cansando demasiado la mente o el cuerpo, desequilibramos el sistema nervioso. Los que así acortan su vida y se incapacitan para el servicio al no tener en cuenta las leyes naturales, son culpables de estar robando a Dios. Y están robando también a sus semejantes. La oportunidad de bendecir a otros, la misma obra para la cual Dios los envió al mundo, ha sido acortada por su propia conducta. Y se han incapacitado para hacer aun aquello que podían haber efectuado en un tiempo mucho más breve. El Señor nos considera culpables cuando por nuestros hábitos perjudiciales privamos así al mundo del bien.

La violación de la ley física es transgresión de la ley moral; porque Dios es tan ciertamente el autor de las leyes físicas como lo es de la ley moral. Su ley está escrita con su propio dedo sobre cada nervio, cada músculo y cada facultad que ha sido confiada al hombre. Y todo abuso que cometamos de cualquier parte de nuestro organismo es una violación de dicha ley.

Todos debieran poseer un conocimiento inteligente del organismo humano, para poder conservar sus cuerpos en la condición necesaria para hacer la obra del Señor. La vida física ha de ser cuidadosamente preservada y desarrollada, a fin de que a través de la humanidad pueda ser revelada la naturaleza divina en toda su plenitud. La relación del organismo físico con la vida espiritual es uno de los ramos más en el hogar y en la escuela. Todos necesitan llegar a familiarizarse con su estructura física y las leyes que gobiernan la vida natural. El que permanece en la ignorancia voluntaria respecto de las leyes de su ser físico, y viola dichas leyes por desconocerlas, está pecando contra Dios. Todos deben mantener la mejor relación posible con la vida y la salud. Nuestros hábitos deben colocarse bajo el control de una mente gobernada por Dios (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 28 1-283).

Es tan ciertamente un pecado violar las leyes de nuestro ser como lo es quebrantar las leyes de los Diez Mandamientos. Hacer cualquiera de ambas cosas es quebrantar los principios de Dios. Los que transgreden la ley de Dios en su organismo físico, tendrán la inclinación a violar la ley de Dios pronunciada desde el Sinaí...

El conservar el cuerpo en una condición sana, a fin de que todas las partes de la maquinaria viva actúen armoniosamente, debe ser el estudio de nuestra vida. Los hijos de Dios no pueden glorificarlo a él con cuerpos enfermos o mentes enanas. Los que se complacen en cualquier clase de intemperancia, ora sea en el comer o beber, malgastan su energía física y debilitan su poder moral (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 18, 19).


Los beneficios del ejercicio físico: Parte 2.
Jueves 15 de abril

La Providencia ha estado guiando al pueblo de Dios para sacarlo de los hábitos extravagantes del mundo, de la complacencia del apetito y de la pasión, a fin de que asuma una posición firme sobre la plataforma de la negación del yo, y de la temperancia en todas las cosas. El pueblo a quien Dios está guiando será un pueblo peculiar. No será como el mundo. Si los hijos de Dios siguen las directivas divinas, realizarán los propósitos del Señor, y rendirán su voluntad a la voluntad de él. Cristo habitará en su corazón. El templo de Dios será santo. Vuestro cuerpo, dice el apóstol, es el templo del Espíritu Santo. Dios no exige que sus hijos se nieguen a sí mismos para perjuicio de su fortaleza física. El les pide que obedezcan las leyes naturales, a fin de preservar su salud física. La senda de la naturaleza es el camino que él nos señala, y es un camino suficientemente ancho para todo cristiano. Con pródiga mano Dios nos ha provisto de una rica y variada abundancia para nuestro sustento y para nuestro gozo. Pero a fin de disfrutar del apetito natural que preservará la salud y prolongará la vida, él restringe el apetito. El dice: ¡cuidado, restricción, negación, apetito antinatural! Si creamos un apetito pervertido, violamos las leyes de nuestro ser, y asumimos la responsabilidad de abusar de nuestros cuerpos y de acarreamos enfermedad (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 189, 190).

Lamento decir que existe una extraña ausencia de principios con relación a la salud entre los profesos cristianos de esta generación. Los cristianos, más que las demás personas, debieran conocer este importante tema y actuar inteligentemente con su propio organismo. Dice el salmista: "Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado" (Salmo 139:14). Para comprender mejor la Palabra de Dios y el propósito de nuestras vidas, debemos conocernos a nosotros mismos y saber cómo relacionarnos con la vida y la salud.

Un cuerpo enfermo produce un cerebro debilitado que obstaculiza la obra de la gracia santificadora sobre la mente y el corazón. Dice el apóstol: "Con la mente sirvo a la ley de Dios". Entonces, si debilitamos nuestros poderes mentales y nuestras percepciones no son claras para discernir el valor de la verdad, estamos batallando contra nuestros propios intereses eternos. El orgullo, la vanidad y la idolatría esclavizan los pensamientos y los afectos y hacen desaparecer los buenos sentimientos del alma. De esa manera la santificadora gracia de Dios es resistida. Muchos padres, que aman entrañablemente a sus hijos, no se dan cuenta que serán responsables por la educación moral de ellos (Review and Herald, 12 de septiembre, 1871).


Para estudiar y meditar.
Viernes 16 de abril

Ministerio de Curación / El Toque de la Fe

"SI TOCARE solamente su vestido, seré salva." (S. Mateo 9: 21.) Era una pobre mujer la que pronunció estas palabras, una mujer que por espacio de doce años venía padeciendo una enfermedad que le amargaba la vida. Había gastado ya todos sus recursos en médicos y medicinas, y estaba desahuciada. Pero al oír hablar del gran Médico, renacióle la esperanza. Decía entre sí: Si pudiera acercarme a él para hablarle, podría quedar sana.

Cristo iba a la casa de Jairo, el rabino judío que le había instado para que fuera a sanar a su hija. La petición hecha con corazón quebrantado: "Mi hija está a la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva" (S. Marcos 5:23), había conmovido el tierno y compasivo corazón de Cristo, y en el acto fue con el príncipe a su casa.

Caminaban despacio, pues la muchedumbre apremiaba a Cristo por todos lados. Al abrirse paso por entre el gentío, llegó el Salvador cerca de donde estaba la mujer enferma. Ella había procurado en vano una y otra vez acercarse a él. Ahora había llegado su oportunidad, pero no veía cómo hablar con él. No quería detener su lento avance. Pero había oído decir que con sólo tocar su vestidura se obtenía curación, y temerosa de perder su única oportunidad de alivio, se adelantó diciendo entre sí: "Si tocare tan solamente su vestido, seré salva." (Vers. 28.)

Cristo conocía todos los pensamientos de ella, y se dirigía hacia ella. Comprendía él la gran necesidad de la mujer, y le ayudaba a ejercitar su fe. 39

Al pasar él, se le adelantó la mujer, y logró tocar apenas el borde de su vestido. En el acto notó que había sanado. En aquel único toque habíase concentrado la fe de su vida, e inmediatamente desaparecieron su dolor y debilidad. Al instante sintió una conmoción como de una corriente eléctrica que pasara por todas las fibras de su ser. La embargó una sensación de perfecta salud. "Y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote." (Vers. 29.)

La mujer agradecida deseaba expresar su gratitud al poderoso Médico que con su solo toque acababa de hacer por ella lo que no habían logrado los médicos en doce largos años; pero no se atrevía. Con corazón agradecido procuró alejarse de la muchedumbre. De pronto Jesús detuvo, y mirando en torno suyo preguntó: "¿Quién es el que me ha tocado?"

Mirándole asombrado, Pedro respondió: "Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?" (S. Lucas 8:45.)

Jesús dijo: "Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí." (Vers. 46.) El podía distinguir entre el toque de la fe y el contacto con la muchedumbre indiferente. Alguien le había tocado con un propósito bien definido, y había recibido respuesta.

Cristo no hizo la pregunta para obtener información. Quería dar una lección al pueblo, a sus discípulos y a la mujer, infundir esperanza al afligido y mostrar que la fe había hecho intervenir el poder curativo. La confianza de la mujer no debía ser pasada por alto sin comentario. Dios tenía que ser glorificado por la confesión agradecida de ella. Cristo deseaba que ella comprendiera que él aprobaba su acto de fe. No quería dejarla ir con una bendición incompleta. Ella no debía ignorar que él conocía sus padecimientos. Tampoco debía desconocer el amor compasivo que le tenía ni la aprobación que diera a la fe de ella en el poder que había en él para salvar hasta lo sumo a cuantos se allegasen a él. 40

Mirando a la mujer, Cristo insistió en saber quién le había tocado. Viendo que no podía ocultarse, la mujer se adelantó temblando, y se postró a sus pies. Con lágrimas de gratitud, le dijo, en presencia de todo el pueblo, por qué había tocado su vestido y cómo había quedado sana en el acto. Temía que al tocar su manto hubiera cometido un acto de presunción; pero ninguna palabra de censura salió de los labios de Cristo. Sólo dijo palabras de aprobación, procedentes de un corazón amoroso, lleno de simpatía por el infortunio humano. Con dulzura le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz."(Vers. 48.) ¡Cuán alentadoras le resultaron esas palabras! El temor de que hubiera cometido algún agravio ya no amargaría su gozo.

La turba de curiosos que se apiñaban alrededor de Jesús no recibió fuerza vital alguna. Pero la enferma que lo tocó con fe, quedó curada. Así también en las cosas espirituales, el contacto casual difiere del contacto de la fe. La mera creencia en Cristo como Salvador del mundo no imparte sanidad al alma. La fe salvadora no es un simple asentimiento a la verdad del Evangelio. La verdadera fe es la que recibe a Cristo como un Salvador personal. Dios dio a su Hijo unigénito, para que yo, mediante la fe en él, "no perezca, mas tenga vida eterna." (S. Juan 3:16, V.M.) Al acudir a Cristo, conforme a su palabra, he de creer que recibo su gracia salvadora. La vida que ahora vivo, la debo vivir "en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí." (Gálatas 2:20.)

Muchos consideran la fe como una opinión. La fe salvadora es una transacción, por la cual los que reciben a Cristo se unen en un pacto con Dios. Una fe viva entraña un aumento de vigor y una confianza implícita que, por medio de la gracia de Cristo, dan al alma un poder vencedor.

La fe es más poderosa que la muerte para vencer. Si logramos que los enfermos fijen sus miradas con fe en el poderoso 41 Médico, veremos resultados maravillosos. Esto vivificará tanto al cuerpo como al alma.

Al trabajar en pro de las víctimas de los malos hábitos, en vez de señalarles la desesperación y ruina hacia las cuales se precipitan, dirigid sus miradas hacia Jesús. Haced que se fijen en las glorias de lo celestial. Esto será más eficaz para la salvación del cuerpo y del alma que todos los terrores del sepulcro puestos delante del que carece de fuerza y aparentemente de esperanza.



Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 3: Celebremos la buena condición espiritual y física / Edición para Maestros.


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible". 1 Corintios 9:25.

Enseña a tu clase a:

Saber la importancia de usar y mejorar mental, física y espiritualmente lo que Dios nos ha dado.
Sentir nuestra responsabilidad hacia Dios como mayordomos de los cuerpos que nos ha dado.
Hacer que fortalezcamos nuestros músculos físicos diariamente, así como los músculos de nuestra fe.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: Úsalo, no lo pierdas

A. Como el siervo de Mateo 25:14 al 28, que escondió su talento y lo perdió, Dios nos ha hecho responsables por cada don que nos dio. ¿Cuáles son los beneficios de usar los músculos que Dios nos dio?
B. ¿Cuál es el costo de no ejercitar nuestros músculos adecuadamente?

2. Sentir: No somos nuestros

A. Dios nos ha dado el libre albedrío, y tenemos la responsabilidad de disciplinar nuestro cuerpo físico. Si no lo hacemos, cosecharemos los malos resultados no solo física, sino mental y espiritualmente. ¿Cómo debemos cuidar adecuadamente los dones de Dios?
B. ¿Cómo podemos alabar a Dios al usar y aprovechar sus dones?

3. Hacer: Programa de adiestramiento

A. ¿Qué tipos de actividades has notado que son las que más te benefician?
B. ¿Qué elecciones en cuanto al estilo de vida puedes hacer en la semana próxima para proporcionar más movimiento a tu vida?
C. ¿Cómo puedes aumentar y desarrollar tu fe?

Resumen: Nuestros cuerpos y nuestra fe son dones de Dios. Somos responsables ante él por ejercitarlos a fin de mantenerlos útiles y sanos para su servicio.


CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La salud física es el fundamento de una mente sólida y una vida espiritual saludable.


PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Pide a un voluntario que lea el panorama de la lección que sigue antes de invitar a la clase a participar en la actividad inicial.

¿Cuáles son algunas de las motivaciones para mantener la salud física? Estar obsesionado con la respuesta a esta pregunta no es nada nuevo. Los antiguos griegos idolatraban la forma humana. Ellos creían que esa clase de ejercicio [en el estadio y en el gimnasio] era necesaria para tener un cuerpo saludable. En numerosas religiones orientales, el ejercicio físico tiene una considerable importancia espiritual. Muchos contemporáneos realizan ejercicios para glorificar, no a Dios, sino al yo, para verse “sexy”. Nuestro estudio explora el papel y la importancia del ejercicio físico para la vida cristiana. Si nuestros cuerpos fueron realmente “comprados por precio”, y son el “templo del Espíritu Santo”, si estamos comprometidos en que cualquier cosa que hagamos sea “para la gloria de Dios”, ¿de qué manera esto afecta nuestros hábitos de ejercicio?

Actividad inicial:

Opción A: Si el tiempo y el clima lo permiten, hagan una corta caminata al aire libre, y realicen ejercicios de estiramiento livianos. Haz la pregunta: ¿Qué tiene esto que ver con mi relación con Dios?
Opción B: Reparte papeles y lápices, y pide a los miembros de la clase que hagan una lista de los ejercicios físicos que hicieron durante la semana anterior. Hazles la misma pregunta que en la


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Los antiguos griegos creían en una naturaleza humana dicotómica. Estaba el lado físico, representado por el cuerpo, y el lado espiritual, representado por el alma. Para ellos, un alma podía existir independientemente de un cuerpo. Los hebreos, por otro lado, tenían un enfoque más holístico. Para ellos, el “alma” era la integración del aliento de vida y el cuerpo (Gén. 2:7). Por lo tanto, era razonable que lo que afectaba al cuerpo también afectaba al espíritu, y viceversa. El cuidado de la naturaleza física tenía un impacto sobre la persona entera. Recuerda este concepto central en tu presentación.

Comentario de la Biblia

I. El atleta espiritual (Repasa, con tu clase, 1 Cor. 9:24-27).

Estos versículos son algunas de muchas alusiones que, en las Escrituras, se hacen al atletismo –en particular, a la carrera– como una metáfora de la vida cristiana. Pablo reconocía el paralelismo entre el adiestramiento físico y la preparación espiritual. Un corredor moderno de larga distancia podría tener un régimen de ejercicios como este: preparación diaria (correr 800 metros como precalentamiento y ejercicios de estiramiento); tres días por semana de adiestramiento a intervalos para desarrollar el ritmo y la velocidad (correr distancias más cortas, generalmente entre 200 y 400 metros, a un paso acelerado durante una hora y media); dos días por semana para desarrollar resistencia y fortaleza mental (carreras de 10 a 20 kilómetros); un día por semana dedicado a subir colinas para desarrollar fuerza (correr cuesta arriba a toda velocidad con breves períodos de descanso entre medio). También habría ejercicios de pesas durante 45 minutos o una hora. Un día por semana, descanso. El atleta también debe vigilar la dieta, evitar actividades nocturnas para tener un descanso adecuado y ejercitar la disciplina propia en todas las actividades. (Ver también 2 Tim. 2:3-5; 4:7; Fil. 3:12-14; Heb. 12:1-3).

Considera: ¿Cuán importante es para el creyente cultivar la vida espiritual con la misma seriedad con que, un atleta cultiva la fortaleza de su cuerpo? ¿Qué ejercicios espirituales incorporas a tu rutina diaria que ofrecen beneficios tales como vigor y fortaleza espirituales? ¿Qué prácticas deberías evitar a fin de tener una carrera más estrecha con Dios?

II. Creer sin ver (Repasa, con tu clase, Juan 20:24-29).

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Heb. 11:6). Alguien ha dicho que cuando comprendemos y luego confiamos, es sabiduría; pero cuando no comprendemos y todavía confiamos, es fe. Tomás estaba actuando en el ámbito de la sabiduría. Si veía, comprendía o tocaba por sí mismo, creería. Sin embargo, lo que agrada a Dios es que ejercitemos la confianza en él durante las ocasiones en las que no podemos ver o tocar. Esta fe crece, se fortalece y se expande con el uso. Como nuestros músculos físicos, la fe ejercitada aumenta nuestra capacidad para “mover montañas” (ver Mar. 11:23).

Considera: ¿Qué acciones puedo realizar para ejercitar mi fe? Si nunca intenté superar desafíos mayores que los que puedo lograr con los recursos de que dispongo ahora, ¿de qué modo crecerá alguna vez mi fe? A la inversa, ¿por qué la fe se atrofia como resultado de tener planes y visión limitados?

III. Los beneficios del ejercicio físico (Repasa, con tu clase, 1 Cor. 6:19, 20).

El ejercicio y la temperancia tienen una larga historia conjunta. Nota esta cita del estoico griego Epicteto, quien vivió más de cien años después de la muerte de Cristo: “¿Serías un triunfador en los juegos olímpicos? También lo sería yo, porque es una cosa gloriosa. [...] Entonces debes vivir de acuerdo con las normas, comer lo que será desagradable, abstenerte de las golosinas; debes obligarte a ejercicios constantes a la hora señalada, haga calor o frío; debes abstenerte del vino y los licores; en una palabra, debes ser tan sumiso a todas las indicaciones de tu maestro como a las de un médico”.–James M. Freeman, Manners and Customs of the Bible, p. 457.

Considera: ¿Qué beneficios espirituales podrías recibir del ejercicio físico? Así como la verdad espiritual se recibe por medio de la mente, ¿de qué modo el ejercicio físico mejora la percepción mental? Hablando en general, ¿quién crees que será un mejor testigo de la bondad de Dios: un quejoso crónico sumamente obeso que es adicto a las píldoras o un cristiano físicamente en condiciones, mentalmente lúcido y feliz? ¿Por qué?


PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Se ha dicho que el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Seguramente, todos los miembros de tu clase dirían que quieren hacer más ejercicio. No obstante, ¿cuántos de nosotros lo hacemos? Usa los siguientes estudios de casos para generar soluciones a nuestras excusas. Al “ayudar” a estas personas, ¿cómo nos estamos ayudando a nosotros mismos para superar nuestra propia tendencia a dejar las cosas para después?

Caso 1: Sara quiere perder peso y come “como un pajarito”, pero no pierde peso. Su médico ha descartado toda condición anormal. Ella sabe que si hiciera ejercicio, eso estimularía su metabolismo y facilitaría su pérdida de peso, pero se queja de que es demasiado gorda para hacer ejercicios, y apenas puede caminar 50 metros sin quedar sin aliento. ¿Cómo podemos ayudarla?

Caso 2: Víctor siente que nunca ha sido bueno para los deportes en la escuela, y era el último en ser elegido cuando formaban equipos. Sus amigos más cercanos sienten lo mismo. Se enorgullece de ser adicto al ordenador o computadora, dice ser alérgico al sol, a la traspiración y al ejercicio. ¿Cómo podríamos animarlo a ser más activo?

Caso 3: Rosita es una viuda que está criando a cinco niños por sí sola, trabaja tiempo completo y medio tiempo más para sostenerlos. Ella dice que quiere realizar más ejercicio, pero sencillamente no tiene el tiempo. ¿Cómo podríamos vencer nuestra tendencia a excusarla, y encontrar formas creativas de introducir algún ejercicio en su apretada rutina?

Caso 4: Ariel es un joven profesional de éxito. Es brillante y tiene perspicacia para los negocios. Viene de un trasfondo pobre y está ansioso de elevar a su familia de la pobreza. Para lograr esto, trabaja en exceso, duerme muy poco y no hace ejercicio físico. Aunque sus metas son loables, ¿cómo podemos ayudar a Ariel a lograr un equilibrio?


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Habiendo estudiado el papel del ejercicio en forma científica, histórica y bíblica; y habiendo atacado algunas de las excusas que ponemos por no hacer ejercicio; necesitamos ahora poner a trabajar nuestro conocimiento. (Enfatiza que es importante consultar al médico o a un fisiólogo experto antes de hacer cambios dramáticos en cualquier programa de ejercicios).

Pasos en la acción:

1. Reparte hojas de papel y lápices. Pide a los alumnos que dividan la hoja en dos columnas.

2. A la izquierda, deben escribir el ejercicio que están realizando ahora. Anímalos a ser honestos. De nada vale disfrazar la verdad, ni poner excusas. Algunos pueden dejar en blanco la columna de la izquierda. Eso es aceptable.

3. Luego, pide que escriban metas realizables de ejercicio en la columna de la derecha. (Correr en la maratón del mes que viene no debería estar en muchas listas si tomamos en serio la posibilidad de realizar los ejercicios.)

4. Bajo cada meta, pueden escribir los pasos que darán para alcanzarla. Por ejemplo: Meta: dentro de seis meses correr 5 kilómetros cada mañana antes de ir al trabajo. Pasos de acción: a) primer mes: comenzar caminando alrededor de la manzana varias veces. b) Avanzar trotando unos 800 metros al final del mes. c) Segundo mes: extender la longitud del trote hasta 1 kilómetro y medio. d) Acostarse temprano para levantarse temprano de modo que haya más tiempo para correr por la mañana, etc.



Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010.

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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jueves, 8 de abril de 2010

Lección 2: El poder de elección / Comentario de Doug Batchelor



Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD".
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 2: El poder de elección / Comentario de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD".
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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sábado, 3 de abril de 2010

Lección 2: El poder de elección / Para el 10 de abril de 2010


Sábado 3 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 2:16, 17; 3:1-13; Deuteronomio 30:10-19; Sal. 119:11; Colosenses 3:2; Hebreos 11:8-10.

Para Memorizar: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía” (Dan. 1:8).

ANITA Y CAROLINA ERAN HERMANAS, y crecían juntas. En la adolescencia, Anita, dos años mayor, era diligente en sus estudios. Le iba bien y, después de graduarse del nivel medio, fue a la universidad y estudió Administración. Hoy tiene unos treinta años, tiene un buen trabajo, está casada y vive bien, en su casa propia.

Carolina eligió ir a las fiestas y pasarlo bien. Abandonó la enseñanza media, y comenzó a usar tabaco, alcohol y otras drogas. Hoy es una madre soltera, que vive sostenida por el Gobierno, en tratamiento de rehabilitación de su drogadicción. Está algo celosa del éxito de su hermana.

Ambas tuvieron las mismas oportunidades y posibilidades. Anita eligió un camino; Carolina, otro. Ambas están viviendo con el resultado de sus elecciones.

Todos tenemos que hacer elecciones y tenemos que vivir con sus consecuencias.

La pregunta es: ¿Cuáles serán nuestras elecciones, y de qué manera podemos saber cómo hacer las correctas? Esta semana, consideraremos el poder de las elecciones.

Un vistazo a la semana: Dios nos dio el poder de elegir. Pero, con esas elecciones, vienen las consecuencias.


La realidad de la libertad.
Domingo 4 de abril

A menudo, escuchamos a la gente hablar de “libertad”. Generalmente, los movimientos políticos hacen grandes proclamaciones acerca de la “libertad”. Uno de los Estados de los Estados Unidos tiene como lema: “Vive libre o muere”.

La libertad es, en realidad, un tema muy complicado. La palabra significa cosas diferentes para personas diferentes, en contextos diferentes. No siempre es fácil saber qué quiere decir la gente cuando habla acerca de la “libertad”.

Pero, una cosa es segura: cuando Dios creó a los seres humanos, los hizo seres morales y, para que fueran seres verdaderamente morales, tenían que tener libertad moral. Es decir, tienen que tener la capacidad de elegir aunque sea en forma equivocada. De lo contrario, no podrían ser realmente libres.

Lee Génesis 2:16 y 17. ¿Qué está implicado en las palabras divinas dirigidas a Adán? ¿De qué modo revelan la libertad moral de Adán?

En Génesis 3:1 al 6 vemos la libertad moral dada a Adán y a Eva. ¿Por qué les habría advertido Dios contra comer del árbol, si no les hubiera dado el poder de elegir? Por eso, vemos a seres perfectos en un medioambiente perfecto, que reciben el permiso de la libertad moral. En el mismo fundamento de la existencia humana, la realidad de nuestra libertad ha sido realmente visible.

Lee Génesis 3:1 al 6. ¿Cómo ejercieron Eva y Adán su libre albedrío? ¿Cómo podrían haber hecho elecciones mejores en cada una de esas etapas? ¿Qué podemos aprender de estos textos acerca de la clase de elecciones que hacemos nosotros?

La libertad moral humana debe ser muy importante a la vista de Dios. Después de todo, consideren lo que nuestro abuso de esa libertad le costó. Tan sagrado, tan fundamental es este don que, antes que negárnoslo, Dios iría a la Cruz en lugar de dejarnos que suframos la muerte por la manera en que usamos mal este don.

¿Qué error básico hicieron cometieron, Adán y Eva? ¿Cómo podemos nosotros, con el conocimiento de sus errores, evitar cometer equivocaciones similares en nuestro propio contexto? ¿De qué maneras afrontamos tentaciones semejantes?


Las consecuencias: Culpa y temor
Lunes 5 de abril.

Lee Génesis 3:7 al 13, y responde a las siguientes preguntas:

1.Si pudieras expresar con una sola palabra lo que experimentó la pareja, ¿cuál sería y por qué? ¿Cómo afrontamos hoy lo mismo?

2. ¿Qué otra emoción experimentaron que no habían conocido antes? Otra vez, ¿de qué maneras experimentamos lo mismo, y por qué?

Cuando la prensa estadounidense expuso el escándalo de Watergate, a comienzos de la década de 1970, se reveló que muchas de las actividades de la Casa Blanca eran operaciones de encubrimiento. El presidente Richard Nixon finalmente renunció, no porque él haya autorizado el robo a las oficinas del Partido Demócrata, ni haya participado en la planificación de ese acto; sino por haber sido culpable de tratar de encubrir lo que otros habían hecho.

En un sentido, vemos el intento de Adán y de Eva de realizar un encubrimiento, de esconder lo que habían hecho, o de tratar de que la culpa no fuera de ellos.

Por supuesto, la mayoría sabe que es imposible ocultar nada de Dios. Si el cabello de nuestra cabeza está contado (Mat. 10:30), no podemos engañarlo acerca de nuestros actos. Pero podemos engañarnos a nosotros mismos. Cuán fácilmente podemos encontrar formas de pasar la culpa a otros. Si mi jefe no hubiera hecho esto, entonces yo no habría hecho aquello. Si mi cónyuge no hubiera hecho esto, entonces yo no habría hecho lo otro. Si Dios hubiera eliminado la tentación cuando oré, entonces yo no habría caído. Si solo esto, si solo aquello...

Claro, a veces enfrentamos tentaciones poderosas, que llegan a lo más íntimo de nuestro ser. La situación es peor porque ya hemos llegado con naturalezas corrompidas y caídas, y es más fácil sucumbir cuando somos tentados y probados. El pecado es malo, como lo son también sus consecuencias, pero resulta peor cuando rehusamos aceptar la responsabilidad. Después de todo, ¿cómo podemos vencer el pecado si no reconocemos nuestra culpa por cometerlo?

¿Aceptas tu responsabilidad por tus elecciones equivocadas? ¿O siempre echas la culpa a otros por ellas? Si es así, ¿cuándo dejarás de hacerlo?


Elecciones: buenas y malas.
Martes 6 de abril

Aunque nuestras naturalezas cambiaron desde la caída de Adán y Eva, aún tenemos libre albedrío. Lo que hacemos con ese libre albedrío es responsabilidad nuestra. Podemos rendirnos a Dios y obedecerle, o seguir nuestras propias inclinaciones pecaminosas.

Lee Hebreos 11:8 al 10. ¿Qué se dice de Abraham y de sus elecciones? ¿Qué podemos aprender de esto?

Sin embargo, ¿qué elecciones equivocadas hizo Abraham? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ellas? Ver Génesis 16 y 21:9 al 14.

“La poligamia se había difundido tanto que había dejado de considerarse pecado; violaba [...] la ley de Dios, y destruía la santidad y la paz de las relaciones familiares. El casamiento de Abraham con Agar fue un mal, no solo para su propia casa, sino también para las generaciones futuras” (PP 141).

Lee Daniel 1:8 al 16. Las palabras “Daniel propuso en su corazón” indican que su elección fue consciente y firme. Las consecuencias de ella influyeron sobre toda la vida de Daniel. Él reafirmaba su compromiso con Dios en sus sesiones diarias de oración y devoción.

Decimos que queremos hacer decisiones correctas; pero debemos hacerlas. ¿En qué forma podemos programar nuestras mentes para hacer decisiones correctas? Sal. 119:11; Fil. 4:8; Col. 3:2.

Somos libres para decidir en favor del Señor o en contra de él. No hay tercera opción. Esto no significa que no cometamos errores o caigamos (consideren a Abraham, por ejemplo); pero debemos “proponernos en nuestros corazones” hacer la voluntad de Dios. Debemos proponernos elegir lo que es correcto, y esto es lo que Dios nos ordena hacer. Es importante que recordemos que, si caemos, Dios no nos desecha. El peligro es, en cambio, que podamos sentirnos tan mal y tan culpables que queramos abandonar todo. En esos casos, nuestra única esperanza es caer ante la Cruz y reclamar el perdón ofrecido en Jesús.


La elección y la generación siguiente.
Miércoles 7 de abril

Lee Deuteronomio 30:10 al 19. ¿Cuál es la esencia de las palabras de Dios a su pueblo? ¿Qué puntos se destacan? ¿Cómo entiendes la idea de que sus elecciones impactarían en la vida de sus hijos? ¿Qué significa eso? ¿De qué modo tus elecciones pueden impactar a tus hijos?

Las consecuencias de las elecciones de la vida nos afectan no solo a nosotros mismos, sino también nuestros hijos. Nuestra influencia es mucho mayor de lo que imaginamos, especialmente sobre nuestros hijos. Un ejemplo es el de beber alcohol. Se ha hecho mucho alboroto acerca de los supuestos “beneficios” de un vaso de alcohol por día. Esta promoción, impulsada por el lucro de la industria de los licores, ha engañado a muchos. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que estos estudios tienen fallas; cuando se corrigen esas fallas, se encuentra que esos beneficios no existen.

El alcohol sigue siendo lo que siempre fue, una de las grandes plagas de la humanidad; y, con todas las advertencias que se nos han dado, ¡cuán necio sería bajar la guardia ahora!

Se sabe que el siete por ciento de las personas que toman un primer trago llegarán a ser alcohólicas o bebedores problema. La decisión de introducir alcohol en nuestros hogares podría o no repercutir sobre nosotros en forma individual. Quizá no nos dañaría tanto. Pero ¿qué sucedería con nuestros hijos? ¿Qué ejemplo les dejaríamos? Si bebieras, sería más probable que tus hijos también lo hicieran. ¿Valdría la pena elegir algo que podría robarles la vida a tus hijos? Los estudios muestran que los hijos criados en hogares en los que hay alcohol tienen mayores riesgos de tener problemas con él que los hijos criados en hogares donde no se lo consume. Ese sencillo hecho debería hacernos muy cautos. Lee de nuevo Deuteronomio 30:10 al 19. Tus elecciones impactan no solo a ti, sino también a tus hijos. Y, si no tienes hijos, ¿por qué hacer una elección con tantos riesgos? Dios nos dio estos principios de salud para nuestro bien. ¿Tenemos la fe suficiente para confiar en su Palabra?

¿Quién no ha visto ejemplos de la devastación producida por el uso del alcohol? ¿Por qué ser necio y arriesgarte a eso para ti o, aún peor, influir sobre otros en la dirección equivocada?


Elecciones y oportunidades
Jueves 8 de abril

Aunque todos tengan el poder de elegir, no todos tienen las mismas oportunidades. Algunas decisiones limitan las oportunidades futuras. Algunos sufren desventajas sin que ellos las elijan. Considera las desventajas de hijos nacidos en hogares en los que se usan drogas, donde hay violencia doméstica y pobreza extrema. Considera los estragos de la corrupción violenta y la desesperación. Todos hemos sido puestos en situaciones que no hemos elegido.

Lee Salmo 87:5 y 6. ¿Cuál es el mensaje para nosotros acerca de algunas circunstancias que no son de nuestra elección? ¿De qué modo estos versículos nos ayudan a comprender el significado de Mateo 7:1 y 2?

Dios conoce nuestras circunstancias; sabe que muchos sufrimos situaciones difíciles que no elegimos. Solamente Dios conoce el trasfondo de cada uno. ¿Quién no conoce a personas que luchan con problemas terribles producidos por elecciones ajenas?: un padre que abandona a la familia; un cónyuge que comete adulterio; un amigo que traiciona a alguien que había confiado en él. Las variables son interminables y aterradoras.

No obstante, las buenas nuevas son que podemos hacer la elección más importante de todas: elegir seguir a Jesús. Al aceptarlo como nuestro Salvador, al arrepentirnos de nuestros pecados y ser bautizados, recibimos el don del Espíritu Santo. Dios, ahora, entra e influye en nuestros corazones y en nuestras mentes para dirigir las acciones y conducirnos a llevar fruto. Somos sarmientos de la Vid verdadera.

Según Gálatas 5:22 y 23, el fruto del Espíritu no nos llega de uno en uno sino en un racimo. Es el resultado de que el Espíritu tome el control de nuestra voluntad, si se lo permitimos. Por el poder de Dios que obra en nosotros, podemos permitir, mediante nuestras elecciones, que Dios anule algunos de los impactos negativos que recibimos por las elecciones que otros hicieron.

¿Cuáles son algunos de los hechos con los que luchas que son el resultado de elecciones hechas por otros, no por ti? ¿De qué modo ha obrado Dios en tu vida anulando algunos de los resultados negativos de esas decisiones? ¿Qué elecciones puedes hacer tú mismo que pueden ayudarte en el proceso de sanidad?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 9 de abril

Lee, en Mensajes selectos, “Los ángeles buenos son más poderosos que los malos ángeles”, tomo 1, páginas 110 a 114.

“Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. Él, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, y ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber desdeñado a Dios [...] y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás” (MS, 1:112).

“Dios no obliga a los hombres a renunciar a su incredulidad. Delante de ellos están la luz y las tinieblas, la verdad y el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo. Dios quiere que los hombres no decidan por impulso, sino por el peso de la evidencia, comparando cuidadosamente un pasaje de la Escritura con otro” (DTG 422).

Preguntas Para Dialogar:

1. En la clase, analicen el tema de la “libertad”. ¿Qué significa libertad? ¿Es realmente libre la persona que elige ser esclava? ¿Cuán libres somos nosotros, realmente? ¿Cuáles son los límites de la libertad? ¿Cuándo la libertad puede ser mala?

2. Piensa acerca de los efectos negativos del alcohol y las vidas arruinadas por su uso. Cuando se contrasta con los supuestos “beneficios”, ¿por qué es mejor no involucrarse con él?

3. Algunas personas han nacido en hogares cristianos, con padres que las amaban, cuidaban de ellas, y les enseñaban de Jesús y de su gracia. Otras nacieron en hogares en los que los padres abusaban de ellos y los descuidaban; y aun si hablaban de Jesús, no reflejaban a Cristo en sus vidas. Sus acciones revelaban que eran agentes de Satanás, no de Cristo. ¿Qué esperanza les ofrece el evangelio a estas personas? ¿Qué promesas puedes señalarles?

4. Sin duda, algunas personas han nacido en circunstancias horribles, con consecuencias que las perseguirán el resto de sus vidas. Pero ¿por qué debemos ser cuidadosos de no pasar nuestras vidas echando la culpa a nuestros padres, o a nuestra crianza deficiente, por nuestros problemas? ¿Cómo podemos aprender, por la gracia de Dios, a superar esos hechos?




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 2: El poder de elección / Notas de Elena G. de White


Sábado 3 de abril

Que nadie permita que el mundo lo convierta; manténgase firme la profesión de fe y los principios religiosos sin rechazar la luz que se recibe. La religión personal no puede quedar bajo el control de otros. Si se honra la cruz de Cristo, esa cruz devolverá la honra. Que nadie se compre ni se venda por temor a las cosas desagradables que otros puedan hacerle; que nadie dependa de la conciencia de otro. Cristo murió para dar a los seres humanos independencia moral y libertad para ejercitar las habilidades dadas por Dios. Sus siervos no deben ser limitados por ninguna persona o concilio, a menos que éstos den una clara evidencia que son dirigidos por el Espíritu de Dios.

Dios nos ha dado todo lo que poseemos; todo le pertenece. Y no debemos sentarnos a los pies de ningún ser humano para obedecer sus órdenes porque Dios nos ha hecho individuos morales libres. Nos pide que mantengamos nuestra independencia moral y que no establezcamos lazos que nos aten a otro ser humano. Ningún poder en la tierra debiera controlar nuestra conciencia. Solamente el Espíritu Santo, que es la voz de nuestro Abogado en las cortes celestiales, debe obrar sobre nuestras mentes cuando escuchamos sus fervientes llamados (The Ellen G. White 1888 Materials, p. 1592).


La realidad de la libertad
Domingo 4 de abril

Nuestros primeros padres, a pesar de que fueron creados inocentes y santos, no fueron colocados fuera del alcance del pecado... Debían gozar de la comunión de Dios y de los santos ángeles; pero antes de darles seguridad eterna, era menester que su lealtad se pusiese a prueba. En el mismo principio de la existencia del hombre se le puso freno al egoísmo, la pasión fatal que motivó la caída de Satanás. El árbol del conocimiento, que estaba cerca del árbol de la vida, en el centro del huerto, había de probar la obediencia, la fe y el amor de nuestros primeros padres. Aunque se les permitía comer libremente del fruto de todo otro árbol del huerto, se les prohibía comer de éste, so pena de muerte. También iban a estar expuestos a las tentaciones de Satanás; pero si soportaban con éxito la prueba, serían colocados finalmente fuera del alcance de su poder, para gozar del perpetuo favor de Dios...

Dios pudo haber creado al hombre incapaz de violar su ley; pudo haber detenido la mano de Adán para que no tocara el fruto prohibido, pero en ese caso el hombre hubiese sido, no un ente moral libre sino un mero autómata. Sin libre albedrío, su obediencia no habría sido voluntaria, sino forzada. No habría sido posible el desarrollo de su carácter... Hubiese sido indigno del hombre como ser inteligente, y hubiese dado base a las acusaciones de Satanás, de que el gobierno de Dios era arbitrario.

Dios hizo al hombre recto; le dio nobles rasgos de carácter, sin inclinación hacia lo malo. Le dotó de elevadas cualidades intelectuales, y le presentó los más fuertes atractivos posibles para inducirle a ser constante en su lealtad. La obediencia, perfecta y perpetua, era la condición para la felicidad eterna. Cumpliendo esta condición, tendría acceso al árbol de la vida...

Mientras permaneciesen fieles a la divina ley, su capacidad de saber, gozar y amar aumentaría continuamente. Constantemente obtendrían nuevos tesoros de sabiduría, descubriendo frescos manantiales de felicidad, y obteniendo un concepto cada vez más claro del inconmensurable e infalible amor de Dios (Conflicto y valor, p. 13).

El Señor puso al ser humano a prueba para que pudiera desarrollar un carácter íntegro, para su propia felicidad y para gloria de su Creador. Adán fue dotado de poderes mentales superiores a cualquier otra criatura creada; eran solo un poco menores que los de los ángeles. Con esa mente podía familiarizarse con las maravillas y glorias de la naturaleza y entender el carácter de su Padre celestial manifestado en sus obras creadas. En el Edén, doquiera miraran sus ojos, podía ver el amor y el poder infinitos de su Padre.

La primera gran lección moral dada a Adán fue la de la abnegación. Las riendas del dominio propio fueron colocadas en sus manos para controlar el juicio, la razón y la conciencia. "Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 1:15- 17) (Confiontation, p. 12).

Como Supremo Legislador del universo, Dios ha ordenado leyes no solo para el gobierno de todos los seres vivientes, sino de todas las operaciones de la naturaleza. Todo, ya sea grande o pequeño, animado o inanimado, está bajo leyes fijas que no pueden ser desdeñadas. No hay excepciones a esta regla, pues nada de lo hecho por la mano divina ha sido olvidado por la mente divina. Sin embargo, al paso que todo lo que hay en la naturaleza es gobernado por la ley natural, solo el hombre, como ser inteligente, capaz de entender sus requerimientos, es responsable ante la ley moral. Solo al hombre, corona de la creación divina, Dios ha dado una conciencia que comprende las demandas sagradas de la ley divina, y un corazón capaz de amarla como santa, justa y buena. Del hombre se requiere pronta y perfecta obediencia. Sin embargo, Dios no lo obliga a obedecer: queda como ser moral libre (Mensajes selectos, tomo 1, p. 253).


Las consecuencias: Culpa y temor.
Lunes 5 de abril

Después de que Adán y Eva hubieron comido de la fruta prohibida, los embargó un sentimiento de vergüenza y terror. Al principio solamente pensaban en cómo podrían excusar su pecado y escapar de la terrible sentencia de muerte. Cuando el Señor les habló tocante a su pecado, Adán respondió, echando la culpa en parte a Dios y en parte a su compañera: "La mujer que pusiste aquí conmigo me dio del árbol, No es el trabajo lo que degrada a la gente y la lleva a vivir entre los miserables de la sociedad: es el pecado. A Adán, puro e inocente, y recién creado por la mano divina, le fue dado un trabajo, y ese trabajo no lo degradaba. Mientras realizaba su obra, nunca pensaba en esconderse de Dios sino todo lo contrario: tan pronto como sentía su presencia en el jardín se apresuraba para acortar la distancia entre él y su Hacedor y ¡qué preciosa comunicación tenía con él! Pero después de haber pecado, el temor lo hacía pensar que cada sonido que escuchaba era la presencia del Creador, a quien no quería ver, sino trataba de esconderse de él. "Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Y díjole: ¿Quien te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mande no comieses?". Esa era la razón: había desobedecido el mandato divino y la luz que lo rodeaba como un manto había desaparecido; se sentía desnudo y tenía temor de encontrarse con Dios. El pecado es la única desnudez, la única degradación, la única deshonra que podemos conocer. Es la única cosa que puede hacernos sentir temor de encontrarnos con Dios.

Después de haber transgredido el mandato divino, los primeros seres humanos no pudieron comer más del árbol de la vida, pues el hacerlo hubiera prolongado una vida de pecado. Sin embargo Cristo ha prometido: "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios". "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad" (Apocalipsis 2:7; 22:14).

Dios envió a Cristo al mundo para redimimos del pecado: ¿rechazaremos participar de la sociedad con el unigénito Hijo de Dios? El pecador tiene el privilegio de reconocer a Cristo como su adorable y divino hermano, pero esa relación no puede mantenerse si se continúa pecando. En cambio, si echamos nuestra carga de pecado sobre Cristo, él removerá nuestra culpa e iluminará nuestra mente con los brillantes rayos de su justicia. Entonces ya no sentiremos los requerimientos de Dios como cardos y espinas que lastiman nuestra carne, sino que los consideraremos como señales que nos permiten descubrir los engaños satánicos. La verdad santificará al receptor y se producirá un maravilloso cambio. Todos los prejuicios, los celos y los obstáculos que hacían la vida miserable, se desvanecerán (Review and Herald, 26 de enero. 1897)

Después de que Adán y Eva hubieron comido de la fruta prohibida, los embargó un sentimiento de vergüenza y terror. Al principio solamente pensaban en cómo podrían excusar su pecado y escapar de la terrible sentencia de muerte. Cuando el Señor les habló tocante a su pecado, Adán respondió, echando la culpa en parte a Dios y en parte a su compañera: "La mujer que pusiste aquí conmigo me dio del árbol, y comí". La mujer echó la culpa a la serpiente, diciendo: "La serpiente me engañó, y comí" (Génesis 3:12, 13). ¿Por qué hiciste la serpiente? ¿Por qué le permitiste que entrase en el Edén? Esas eran las preguntas implicadas en la excusa de su pecado, haciendo así a Dios responsable de su caída. El espíritu de justificación propia tuvo su origen en el padre de la mentira y ha sido exhibido por todos los hijos e hijas de Adán. Las confesiones de esta clase no son inspiradas por el Espíritu divino y no serán aceptables para Dios. El arrepentimiento verdadero induce al hombre a reconocer su propia maldad, sin engaño ni hipocresía (El camino a Cristo, pp. 39, 40).


Elecciones: buenas y malas.
Martes 6 de abril

El pecado de Adán y Eva los colocó bajo la penalidad de la ley y fueron sentenciados a morir, porque la paga del pecado es muerte. Sin embargo Cristo declaró: "Yo voy a tomar el lugar de Adán para pagar por él la penalidad de su pecado. El tendrá otra oportunidad y otra prueba. Podrá ejercitar el poder de elegir que Dios le ha dado y será juzgado de acuerdo a su elección".

Por treinta y tres años el unigénito Hijo de Dios vivió entre los hijos de los hombres y llevó la carga de nuestros pecados aunque no había conocido pecado. Completó la obra que había venido a cumplir e hizo propiciación por los pecados de todos los que creen en él. El inocente fue condenado para que por sus méritos los culpables sean declarados inocentes (Atlantic Union Gleaner, 19 de agosto, 1903).

El tentado necesita comprender la verdadera fuerza de la voluntad. Ella es el poder gobernante en la naturaleza del hombre, la facultad de decidir y elegir. Todo depende de la acción correcta de la voluntad. El desear lo bueno y lo puro es justo; pero si no hacemos más que desear, de nada sirve. Muchos se arruinarán mientras esperan y. desean vencer sus malas inclinaciones. No someten su voluntad a Dios. No escogen servirle.

Dios nos ha dado la facultad de elección; a nosotros nos toca ejercitarla. No podemos cambiar nuestros corazones ni dirigir nuestros pensamientos, impulsos y afectos. No podemos hacemos puros, capacitados para el servicio de Dios. Pero sí podemos escoger el servir a Dios; podemos entregarle nuestra voluntad, y entonces él obrará en nosotros el querer y el hacer según su buena voluntad. Así toda nuestra naturaleza se someterá a la dirección de Cristo.

Mediante el debido uso de la voluntad, cambiará enteramente la conducta. Al someter nuestra voluntad a Cristo, nos aliamos con el poder divino. Recibimos fuerza de lo alto para mantenemos firmes. Una vida pura y noble, de victoria sobre nuestros apetitos y pasiones, es posible para todo el que une su débil y vacilante voluntad a la omnipotente e invariable voluntad de Dios (El ministerio de curación, pp. 131, 132).

Dios ha dotado a los seres humanos con facultades intelectuales y con la capacidad de razonar, pero si éstas no son entrenadas y cultivadas, los individuos pueden llegar a ser como los salvajes. La mente debe ser cultivada, y los maestros deben subrayar, línea sobre línea y precepto tras precepto, la verdad de que somos agentes morales libres y que debemos ejercer con responsabilidad ese privilegio para cooperar con Dios. Dios obra en la mente con la luz de la verdad, y esa mente iluminada es capaz de diferenciar entre la verdad y el error. Si la mente se abre para recibir la luz de la verdad y no se ajusta a los prejuicios, las opiniones y las tradiciones humanas, verá claramente la verdad que proviene de Dios, y no se confundirá creyendo que la mentira es verdad y que las tinieblas son luz. El Espíritu revela a la mente iluminada las cosas de Dios y hace sentir que la presencia divina está cerca. Cuando el corazón se abre a Jesús y la mente responde a la verdad, el Señor viene a morar en el alma. El poder del Espíritu obra en el corazón y las inclinaciones son dirigidas hacia Jesús. Cuando el cristiano, por la fe, depende plenamente del poder divino, dejará que Dios obre en él su divina voluntad. Tan pronto como el alma resuelve actuar de acuerdo con la luz que ha recibido, el Espíritu toma las cosas de Dios e ilumina el alma (Signs of the Times, 12 de febrero, 1894).


La elección y la generación siguiente.
Miércoles 7 de abril

En sus advertencias, Dios no declaró que los hijos sufrirían por los pecados de sus padres, sino que el ejemplo de los padres sería imitado por los hijos. Si los hijos de padres impíos sirven a Dios y hacen justicia, serán recompensados. Pero los efectos de una vida pecaminosa por parte de los padres a menudo son heredados por los hijos, porque éstos siguen en los pasos de sus progenitores. Un ejemplo pecaminoso tiene su influencia de padre a hijo y hasta la tercera y cuarta generación. Si los padres tienen un apetito depravado, prácticamente en cada caso se reproducirá en sus hijos. Lo mismo ocurre con el carácter: si los padres son rebeldes contra las leyes divinas, los hijos seguirán el mismo curso de acción. En cambio, si los padres son temerosos de Dios y respetan y honran sus mandamientos, su ejemplo será seguido por sus hijos y por los hijos de sus hijos. De esta manera su influencia pasa de generación en generación (Signs of the Times, 3 de junio, 1880).

Que todos, tanto jóvenes como adultos, recuerden que cada violación de las leyes de la vida traerá sus resultados negativos, tanto en las energías físicas como en las mentales. Y esos resultados no se limitarán al culpable; sus efectos se verán en su descendencia y los males heredados pasarán hasta la tercera y cuarta generación (Signs of the Times, 2 de marzo, 1882).

La Biblia declara que los pecados de los padres recaen sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Muchos se preguntan el por qué de esta declaración, pero en realidad puede ser fácilmente entendida. El padre que siembra iniquidad está enseñando a sus hijos a sembrar iniquidad, porque lo que ven y escuchan sus hijos traerá una cosecha de maldad, a menos que sus corazones cedan a las influencias divinas fuera de su propia familia. Los que se atreven a desafiar a Dios y vivir en la impiedad, están sembrando incredulidad e impenitencia que se extenderá más allá de su propia generación. Sus hijos se rebelarán contra la religión y continuarán con los hábitos y prácticas impías de sus progenitores. Y cuando alcancen la madurez serán incrédulos, rebeldes hacia Cristo y hacia la ley divina (Signs of the Times, 27 de abril, 1891).

El descuido y negligencia de los padres se puede perpetuar de generación en generación. Los males no corregidos en un niño pueden repetirse en los hijos de sus hijos. Padres, pensad que el pecado acariciado por un hijo al que no se corrige puede arruinar familias hasta la tercera y cuarta generación. Permitir que un hijo crezca con tendencias malas sin ayudarle a corregirse es un mal que no puede anularse posteriormente. En cambio, cuando se los cría con la disciplina y amonestación del Señor, se realiza una obra que dará h t o en la eternidad (Signs of the Times, 11 de diciembre, 1901).


Elecciones y oportunidades
Jueves 8 de abril

... No todos estamos hechos de la misma manera, y muchos no han sido educados correctamente. Su educación ha sido deficiente. Algunos han recibido como herencia un carácter iracundo, y la educación que recibieron en la infancia no les enseñó a tener dominio propio. A menudo los celos y la envidia se hallan unidos a la iracundia. Otros fallan en otros sentidos. Algunos son deshonestos en sus transacciones comerciales. Otros gobiernan sus familias arbitrariamente: les gusta dominar. Sus vidas están lejos de ser correctas. Su educación ha sido totalmente equivocada. No se les dijo que era pecado someterse a esos rasgos depravados; por lo tanto, el pecado no les parece tan pecaminoso. Otros, cuya educación no ha sido tan defectuosa, que han tenido una preparación mejor, han desarrollado un carácter mucho menos objetable. La vida cristiana de todos está muy afectada, para bien o para mal, por su educación anterior.

Jesús, nuestro abogado, está al tanto de todas las circunstancias que nos rodean, y trata con nosotros de acuerdo con la luz que hemos recibido y la situación en medio de la cual nos encontramos. Otros están en condiciones mucho mejores. Mientras algunos están continuamente acosados, afligidos y en dificultades por causa de algunos desgraciados rasgos de carácter, y tienen que luchar con enemigos internos y la corrupción de su propia naturaleza, otros no tienen la mitad de los conflictos que tienen que enfrentar aquéllos. Viven casi libres de las dificultades que tienen que encarar sus hermanos y hermanas que no han sido tan favorecidos. En muchísimos casos no tienen que hacer ni siquiera la mitad del esfuerzo que hacen algunos infortunados que acabo de mencionar, para vencer, y vivir la vida cristiana. Aparentemente éstos están en desventaja casi todo el tiempo, mientras los otros parece que se comportan mucho mejor, porque les resulta natural hacerlo. Es posible que no hagan la mitad del esfuerzo que hacen los otros para estar atentos y someter su cuerpo, y al mismo tiempo comparan sus vidas con las de los que están mal constituidos y han recibido una educación deficiente, y se sienten satisfechos con el contraste. Hablan de las fallas, los errores y las equivocaciones de los infortunados, pero no se dan cuenta de que ellos no tienen otro problema fuera del de referirse a esos errores y despreciar a los que son culpables de ellos (Testimonios para la iglesia, tomo 2, pp. 68, 69).

Aquellos que están tratando de conocer la verdad y comprender la voluntad de Dios, que son leales a la luz y celosos en el desempeño de sus deberes diarios, seguramente conocerán de la doctrina porque serán guiados a toda verdad. Dios no promete, por los actos magistrales de su providencia, traer irresistiblemente a los hombres al conocimiento de la verdad, cuando ellos no la buscan y no tienen deseos de conocerla. Los hombres tienen el poder de apagar el Espíritu de Dios; queda con ellos la facultad de elegir. Se les otorga libertad de acción. Pueden ser obedientes mediante el nombre y la gracia de nuestro Redentor, o pueden ser desobedientes y hacerse cargo de las consecuencias. El hombre es responsable de recibir o rechazar la verdad sagrada y eterna. El Espíritu de Dios está continuamente convenciendo, y las almas se están decidiendo a favor o en contra de la verdad (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 470).


Para estudiar y meditar.
Viernes 9 de abril

10. Los Ángeles Buenos Son Más Poderosos que los Malos Ángeles*

SE DECLARA expresamente que Satanás obra en los hijos de desobediencia y que no sólo tiene acceso a su mente, sino que obra mediante su influencia, ora sea consciente o inconsciente, para atraer a otros a la misma desobediencia. Si los malos ángeles tienen un poder tal sobre los hijos de los hombres en su desobediencia, ¡cuánto mayor poder tienen los ángeles buenos sobre los que se esfuerzan por ser obedientes! Cuando ponemos nuestra confianza en Jesucristo, procediendo con obediencia para justicia, los ángeles de Dios obran en nuestro corazón para justicia...

Los ángeles vinieron y ministraron a nuestro Señor en el desierto de la tentación. Los ángeles celestiales estuvieron con él todo el tiempo que estuvo expuesto a los ataques de los instrumentos satánicos. Esos ataques fueron más severos que los que jamás haya soportado el hombre. Todo estaba en juego en favor de la familia humana. En ese conflicto, Cristo no pulió sus palabras. Dependió de un "escrito está" (Mat. 4: 4). En ese conflicto, la humanidad de Cristo fue puesta a prueba en forma tal que ninguno de nosotros comprenderá jamás. El Príncipe de la vida y el príncipe de las tinieblas se encontraron en un terrible conflicto, pero Satanás no pudo obtener la menor ventaja en palabra o acción. Las tales fueron tentaciones verdaderas, no artificiales. 111 Cristo "padeció siendo tentado" (Heb. 2: 18). En aquella ocasión, ángeles del cielo estuvieron presentes, y mantuvieron en alto el estandarte para que Satanás no se excediera de sus límites y sobrepujara a la naturaleza humana de Cristo.

En la última tentación, Satanás le presentó a Cristo la perspectiva de ganar todo el mundo, con toda su gloria, si tan sólo lo adoraba a él, que pretendía ser enviado de Dios. Cristo entonces debió dar una orden. Debió ejercer autoridad por encima de los agentes satánicos. La divinidad brilló a través de la humanidad y Satanás fue rechazado perentoriamente, "Vete, Satanás, Cristo porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás" (Mat. 4: 10).

Fue suficiente. Satanás no pudo ir más adelante. Ángeles sirvieron al Salvador. Ángeles le trajeron el alimento. Ninguna mente humana puede comprender, la rudeza de ese conflicto. Estaban en juego el bienestar de toda la familia humana y de Cristo mismo. Una concesión de parte de Cristo una palabra de concesión, y el mundo hubiera sido demandado por Satanás, como suyo. Así, suponía él, el príncipe de la potestad de las tinieblas, que comenzaría su gobierno. Apareció ante Cristo un ángel del cielo, pues el conflicto había terminado. El poder humano estuvo a punto de fracasar, pero todo el cielo cantó el himno de victoria eterna.

En sus conflictos con Satanás, la familia humana dispone de toda la ayuda que tuvo Cristo. No necesitamos ser vencidos. Podemos ser mas que vencedores, mediante Aquel que nos ha amado y ha dado su vida por nosotros. "Habéis sido comprados por precio" (1 Cor. 6: 20). ¡Y qué precio! En su humanidad, el Hijo de Dios luchó con las mismísimas terribles y aparentemente abrumadoras tentaciones que asaltan al hombre: tentaciones a complacer, el apetito, a aventurarse atrevidamente, donde Dios no nos conduce, 112 y a adorar al dios de este mundo, a sacrificar una eternidad de bienaventuranza por los placeres fascinadores de esta vida. Cada uno será tentado pero declara la Palabra que no seremos tentados más allá de lo que podamos soportar. Podemos resistir y vencer al astuto enemigo.

Un cielo que ganar

Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. El, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber deseado a Dios, por no haber tomado en cuenta el honor divino y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás. Toda la ayuda que recibió Cristo la puede recibir cada hombre en la gran prueba. La cruz se levanta como una promesa de que nadie necesita perderse, de que se da abundante ayuda, para cada alma. Podemos vencer a los mismos agentes satánicos, o podemos unirnos con los poderes que procuran contrarrestar la obra de Dios en nuestro mundo...

Tenemos a un Abogado que intercede en nuestro favor. El Espíritu Santo está continuamente contemplando nuestra conducta. Necesitamos ahora percepción aguda para que, por nuestra piedad práctica, la verdad pueda ser hecha aparecer verdad, como es en Jesús. Los agentes angélicos son mensajeros del cielo, que ascienden y descienden realmente, manteniendo a la tierra en constante relación con el cielo. Esos mensajeros angélicos están observando todo nuestro proceder. Están listos para ayudar a todos en sus debilidades, preservando a todos de los peligros morales y 113 físicos de acuerdo con la providencia de Dios. Y doquiera le las almas se someten a la influencia suavizadora y enternecedora del Espíritu de Dios mediante esa ministración de los ángeles, hay gozo en el cielo. El Señor mismo se regocija con cánticos.

Los hombres se adjudican demasiada gloria a sí mismos. Es la obra de los instrumentos celestiales, que cooperan con los instrumentos humanos de acuerdo con el plan de Dios, lo que da como resultado la conversión y la santificación del carácter humano. No podemos ver y no podríamos soportar la gloria del ministerio angelical, si su gloria no estuviera velada en consideración a la debilidad de nuestra naturaleza humana. El resplandor de la gloria celestial, como se ve en los ángeles de luz, extinguiría a los mortales de esta tierra. Los ángeles actúan sobre las mentes humanas en la medida en que ellas se entregan a su cuidado. Evocan preciosos recuerdos renovados ante la mente, así como lo hicieron con las mujeres que estuvieron en torno del sepulcro.

En el plan organizado por el cielo, hay instrumentos adecuados para la renovación de nuestra naturaleza, que producen obediencia para Dios en los hijos de desobediencia. Los seres celestiales son concedidos como guardianes de todos los que trabajen en los caminos de Dios y sigan sus planes. Con ferviente y contrita oración, podemos pedir que los instrumentos celestiales estén a nuestro lado. Ejércitos invisibles de luz y poder trabajarán con los mansos y humildes (Carta 116, 1899).

Los ángeles buscan cooperación

Satanás usa instrumentos humanos para colocar a las almas bajo el poder de la tentación, pero los ángeles de Dios buscan instrumentos humanos mediante los cuales puedan cooperar para salvar a los tentados. Los ángeles van en busca de los que quieran trabajar de acuerdo con Cristo, que serán movidos por la comprensión de que pertenecen a Cristo. Buscan a los que sientan que los que han caído bajo la tentación, sean encumbrados o humildes, son los que necesitan de su esfuerzo especial y que Cristo mira a los que son pasados por alto, descuidados, heridos y magullados por el enemigo y están próximos a morir, y se duele por la dureza de los hombres que rehusan ejercer la fe que obra por el amor y que purificará el alma.

Los ángeles de Dios trabajarán con los que cooperen con los instrumentos celestiales para la salvación de un alma de la muerte y para cubrir multitud de pecados. También trabajarán por medio de ellos y en su beneficio. Eso inducirá a estas personas a cuidar de sí mismas para que ellas también no sean tentadas.

Los enfermos son los que necesitan de médico, no los que están sanos. Cuando Ud. trabaja por los que no tienen necesidad, y no se preocupa de aquellos que serían bendecidos por sus palabras y acciones, Ud. está formando un carácter que no es semejante al de Cristo (Carta 70, 1894)

*Mensajes selectos, tomo 1, pp. 110- 114.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 2: El poder de elección / Edición para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar". Deuteronomio 30:19, 20.


Enseña a tu clase a:


Saber reconocer hasta dónde estuvo dispuesto a ir Dios para garantizar nuestro derecho a la libre elección.
Sentir el alto valor que Dios ha dado a la libertad de elección de cada persona.
Hacer la resolución de elegir, conscientemente, la vida con Cristo cada día.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: Modelos de toma de decisiones

A. Eva, Adán, Abrahán y Daniel son unos pocos de los muchos modelos de buenas y malas elecciones presentadas en la Biblia para nuestra edificación. ¿Qué principios de causa y efecto, de perdón, y del poder de Dios de restaurar nos recuerdan estos modelos?

B. ¿De qué manera el sacrificio de Jesús es el ejemplo más grandioso del poder de elegir?

2. Sentir: El alto valor y costo de la libertad de elección

A. Al considerar los resultados desastrosos del pecado y la asombrosa dimensión del amor abnegado exhibido en la Cruz, ¿qué emociones surgen en nuestros corazones hacia Dios?

B. ¿De qué modo nuestra respuesta a la Cruz se traduce en respeto y cuidado hacia otros?

3. Hacer: Elegir la vida

A. Elegir la vida es elegir el reconocimiento de la supremacía de la voluntad de Dios, y obedecerlo con todo el corazón y el alma. ¿De qué modo elegimos la vida en nuestras decisiones diarias con respecto a nuestro estilo de vida, nuestra familia, nuestra carrera y nuestra vida de devoción personal?

Resumen: El alto valor que Dios ha asignado a nuestra libertad de elección y a nuestro libre albedrío se ilustra en las provisiones que hizo Cristo para rescatarnos después de la Caída. Nuestro aprecio por el amor de Dios, revelado en el sacrificio de Cristo, se manifiesta cuando lo elegimos como nuestro Salvador.


CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Las elecciones que hacemos tienen consecuencias eternas.

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Pide a un voluntario que lea la meditación que sigue sobre la libertad de elección, antes de la actividad inicial que harán como clase.

La libertad de elección no es automática. La verdadera libertad puede ser considerada poco usual. El pecado produce temor y genera inseguridad. Al intentar resolver nuestras inseguridades, intentamos controlar nuestro ambiente, incluyendo a otras personas. ¿El resultado? Miles de millones de personas limitan las elecciones de otros, de modo que ellos puedan sentirse seguros. Los padres procuran controlar a sus hijos adultos, las naciones quieren controlar a las naciones vecinas, los esposos y las esposas procuran controlarse mutuamente. ¡Aun los miembros de la iglesia luchan para controlar las iglesias! Los seres humanos somos esclavos del pecado. No hemos nacido libres. Tenemos tendencias hacia el mal que no pueden ser vencidas por el poder humano que tenemos. Necesitamos un Rescatador. Dios ofrece la única libertad verdadera. Solo él calma el temor, destruye la inseguridad y da la victoria en la batalla contra el yo.

Actividad inicial: ¿Qué elecciones haces en respuesta a las siguientes preguntas?: 1) ¿Papel o plástico? (O, para el consumidor más progresista, ¿bolsa de compras reciclable o canasta ecológica?) 2) ¿Candidato A o B? Invita a los miembros a enumerar, en respuesta a estas dos preguntas, sus elecciones recientes en la tienda o mercado y en las urnas en la elección más reciente. Pon sus elecciones en orden de importancia.

Analiza: ¿Qué elecciones son triviales? ¿Cuáles tienen consecuencias eternas? ¿Cuáles fueron dictadas por las circunstancias? ¿Cuáles fueron las más difíciles de hacer? ¿Y las más fáciles? ¿Por qué?


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La lección es doble: 1) ¿Cómo se obtiene la libertad? 2) ¿Cómo se usa la libertad? Enfatiza que las elecciones que hacemos tienen un impacto tremendo sobre nuestro bienestar espiritual, emocional y físico.

Comentario de la Biblia

I. La realidad de la libertad (Repasa, con tu clase, Gén. 2:16, 17; 3:14-19).

En el mundo perfecto de Dios había libertad. Este don no significaba que Adán y Eva pudieran hacer cualquier cosa. Dios les advirtió de su peligro. Cuando confiaron en Satanás más que en Dios, sufrieron las consecuencias. Lamentablemente, cuando el diablo cobra el pago por el pecado, factura más que solo al pecador. Factura a la familia, a los amigos y a la comunidad. Cuando, en el año 2008, el gobernador de Nueva York se involucró con una prostituta, sufrieron su esposa, sus padres, sus hijos, su gobierno y su partido político. Las consecuencias del pecado de Adán y Eva llegaron aún más lejos, y pusieron en peligro al planeta entero. Después de que la primera pareja entregó la tierra a Satanás, sus hijos ya no fuimos libres.

Cuando Adán pecó, llegamos a ser cautivos de un gobernante hostil. Dios nos liberó y restauró la elección por medio de la muerte de su Hijo. Ahora somos libres para resolver la segunda pregunta: la soberanía. ¿A quién serviremos?

Considera: ¿Por qué la gente desdeña el privilegio de servir a Dios, eligiendo, en cambio, al invasor de nuestro planeta? En las elecciones grandes o las pequeñas, ¿a quién estamos escogiendo?


II. Las elecciones y la próxima generación (Repasa, con tu clase, Deut. 30:9-19).

El dolor y el sufrimiento pasan de una generación a la siguiente. Algunos entienden mal estos versículos y enseñan que Dios es tan vengativo que castiga a generaciones posteriores por los pecados de la anterior. Ezequiel 18 y otros pasajes claramente enseñan que la responsabilidad y la retribución son individuales; sin embargo, nuestros pecados tienen consecuencias posteriores. Nuestros pecados influyen sobre nuestros hijos y nuestros nietos animándolos a hacer malas elecciones. Aunque no entendemos completamente el proceso por el que nuestras elecciones afectan la herencia genética que pasamos a las generaciones futuras, el sentido común y la observación nos dicen que nuestras decisiones definidamente tienen un impacto en otras personas. Aunque podamos dejar una herencia positiva, por medio de malas elecciones podemos dejar una herencia -física, emocional, genética o espiritual- negativa, que es difícil de vencer.

Considera: ¿Qué legado estás dejando? ¿De qué manera las elecciones que haces hoy afectarán a tus hijos y a los hijos de ellos? ¿Cómo puedes superar un legado negativo que tú heredaste? ¿Estás encerrado en un esquema de conducta por causa de las decisiones que hicieron tus padres y abuelos, o provee Dios una vía de escape a tu constitución genética? Sabiendo que Satanás puede usar para su propia ventaja las tendencias al mal heredadas, ¿de qué modo un legado positivo puede dar a tus descendientes una ventaja espiritual contra Satanás?


PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La elección es un derecho adquirido, no uno inherente. Así, hablamos de una voluntad liberada más bien que de una voluntad libre. La muerte de Cristo nos liberó de las garras de Satanás, así que ahora somos libres de elegir. Su sacrificio proclama cuánto valora Dios la libertad, porque él no habría muerto por algo sin importancia.

En muchos lugares los niños suelen jugar con unas construcciones livianas de papel y algún tipo de cañas, a las que se les añade un hilo largo y se las remonta con el viento. Tienen diferentes nombres, pero el principio es el mismo: cometas, barriletes, volantines, pandorgas. Para los niños es emocionante ver cómo la cometa levanta vuelo cuando hay suficiente viento y cómo se tensa el hilo con el que está sujeto. Si el viento cesa, el barrilete cae, lo mismo si se corta el hilo.

La cometa está libre para volar mientras la impulse el viento y esté sujeta por el hilo. En cierta forma, esto se parece un poco al cristiano: está libre bajo el impulso del Espíritu Santo, mientras elija estar bajo la voluntad de Dios expresada en su ley. Si falta alguna de las dos cosas, pierde su libertad.

Considera: ¿Por qué la gente cree que la libertad de elegir está más allá de su alcance? ¿Cómo se nos libera espiritualmente? (Nota lo que dice en Rom. 7 y 8).


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Invita a tu clase a contemplar, privadamente, cómo pueden crear un mundo mejor por medio de elecciones llenas del Espíritu Santo.

Actividad: Distribuye papel y lápiz a cada alumno y pide que separen la hoja en dos columnas. Indica que a la izquierda enumeren hábitos/elecciones pobres (asegúrales que no les pedirás que las compartan) y que en la columna de la derecha anoten las mejores alecciones. Ora pidiendo gracia para elegir sabiamente




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010.

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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