"Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová" (Jeremías 9:23, 24).
Hay una educación que es esencialmente mundanal. Su fin es dar éxito en el mundo, satisfacer la ambición egoísta. Para conseguir esta educación muchos estudiantes dedican tiempo y dinero y llenan su mente de conocimientos innecesarios. El mundo los tiene por sabios; pero no tienen a Dios en sus pensamientos...
Hay otra clase de educación que es muy diferente. Su principio fundamental, según lo declaró el mayor de los maestros que el mundo haya conocido, es: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mateo 6:33). Su fin no es egoísta; su propósito es honrar a Dios, y servirle en el mundo... Dios es la fuente de toda sabiduría. Él es infinitamente sabio, justo y bueno. Aparte de Cristo, los hombres más sabios que jamás hayan vivido no pueden comprenderlo. Pue-den profesar ser sabios; pueden gloriarse de sus adquisiciones; pero el simple conocimiento intelectual, aparte de las grandes verdades que se concentran en Cristo, es como nada...
Si los hombres pudiesen ver por un momento más allá del alcance de la visión finita, si pudiesen discernir una vislumbre de lo eterno, toda boca dejaría de jactarse. Los hombres que viven en este mundo que es un pequeño átomo del universo son finitos; Dios tiene mundos innumerables que obedecen a sus leyes, y son conducidos para gloria suya. Cuando en sus investigaciones científicas los hombres han ido hasta donde se lo permiten sus facultades limitadas, queda todavía más allá un infinito que no pueden comprender.
Antes que los hombres puedan ser verdaderamente sabios, deben comprender que dependen de Dios, y deben estar henchidos de su sabiduría. Dios es la fuente tanto del poder intelectual como del espiritual. Los mayores hombres, que han llegado a lo que el mundo considera como admirables alturas de la ciencia, no pueden compararse con el amado Juan o el apóstol Pablo. La más alta norma de virilidad se alcanza cuando se combina el poder intelectual con el espiritual (En lugares celestiales, p. 143).
CALIDAD DE SIERVO Domingo 12 de diciembre
Cuántos profesan ser siervos de Cristo, pero cuán indispuestos se manifiestan a soportar críticas y vergüenza por amor de él. La cruz no fue diseñada para complacer al yo; está directamente opuesta a la senda del amador de placeres, y se enfrenta a nuestros deseos carnales, inclinaciones egoístas y pasiones no santificadas. La cruz reprueba cualquier infidelidad en nuestras labores. Llevar la cruz de Cristo significa no evitar las cargas y responsabilidades. Si moramos en Cristo y aprendemos en su escuela, no seremos rudos, deshonestos o infieles, sino que llevaremos los principios de Cristo en cualquier tarea que nos toque realizar. Nos identificaremos con los intereses de nuestro empleador no siendo descuidados o extravagantes, ni perderemos el tiempo, ya que si se nos paga por hacer el trabajo, el tiempo no nos pertenece a nosotros sino al que nos emplea. Si no somos diligentes y esforzados, quedaremos registrados en los libros del cielo como siervos infieles (Review and Herald, 22 de septiembre, 1891).
Hay muchos que profesan ser cristianos y no están unidos con Cristo. Su vida diaria, su espíritu, dan testimonio de que Cristo, la esperanza de gloria, no mora en ellos. No se puede depender de ellos ni confiar en ellos. Están ansiosos de reducir su servicio al mínimo de esfuerzo y al mismo tiempo obtener el máximo de salario. El nombre "siervo" se aplica a todos los hombres, pues todos lo somos, y nos convendrá ver a qué molde nos conformamos. ¿Es el de la infidelidad o el de la fidelidad?
¿Están los siervos generalmente dispuestos a hacer todo lo que pueden? ¿No es más bien costumbre prevaleciente deslizarse por el trabajo tan rápida y fácil-mente como sea posible y obtener el salario al menor costo posible? El fin no es ser tan cabal como se pueda, sino obtener una remuneración. Los que profesan ser siervos de Cristo no deberían olvidar el precepto del apóstol Pablo: "Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia, porque a Cristo el Señor servís".
Los que entran en la obra como "siervos del ojo" hallarán que su trabajo no puede resistir la inspección de los hombres o de los ángeles. Lo esencial para el éxito en el trabajo es el conocimiento de Cristo; pues este conocimiento dará sanos principios de rectitud, e impartirá un espíritu noble, abnegado, como el de nuestro Salvador a quien profesamos servir. La fidelidad, la economía, el cuidado, la prolijidad, debieran caracterizar todo nuestro trabajo, ya sea en la cocina, el taller, las oficinas de las casas editoras, el sanatorio, el colegio o dondequiera estemos ubicados en la viña del Señor. "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto" (Mensajes para los jóvenes, pp. 227, 228).
APRENDER DE PRIMERA MANO Lunes 13 de diciembre
La iglesia de Cristo está organizada para servir. Tal es su consigna. Sus miem-bros son soldados que han de ser adiestrados para combatir bajo las órdenes del Capitán de su salvación. Los ministros, médicos y maestros cristianos tienen una obra más amplia de lo que muchos se imaginan. No solo han de servir al pueblo, sino también enseñarle a servir. No solo han de instruir a sus oyentes en los buenos principios, sino también educarlos para que sepan comunicar estos principios. La verdad que no se practica, que no se comunica, pierde su poder vivificante, su fuerza curativa. Su beneficio no puede conservarse sino compartiéndolo.
Hay que romper la monotonía de nuestro servicio a Dios. Todo miembro de la iglesia debe empeñarse en alguna manera de servir al Maestro. Unos no pueden hacer tanto como otros, pero todos deben esforzarse cuanto les sea posible por hacer retroceder la ola de enfermedad y angustia que azota al mundo. Muchos trabajarían con gusto si se les enseñara cómo empezar. Necesitan instrucción y aliento.
Cada iglesia debe ser escuela práctica de obreros cristianos. Sus miembros deberían aprender a dar estudios bíblicos, a dirigir y enseñar clases en las escuelas sabáticas, a auxiliar al pobre y cuidar al enfermo, y trabajar en pro de los inconversos. Debería haber escuelas de higiene, clases culinarias y para varios ramos de la obra caritativa cristiana. Debería haber no solo enseñanza teórica, sino también trabajo práctico bajo la dirección de instructores experimentados. Abran los maestros el camino trabajando entre el pueblo, y otros, al unirse con ellos, aprenderán de su ejemplo. Un ejemplo vale más que muchos preceptos (El ministerio de curación, pp. 107, 108).
Para que los seres humanos pudieran llegar a ser reyes y sacerdotes para Dios, el Comandante de los ángeles tomó la posición de siervo, dejándonos un perfecto ejemplo para que aprendamos de él. En su vida ejemplificó la ley;-ningún acto pecaminoso malogró su conducta; todas sus palabras y acciones fueron sin mancha (Review and Herald, 29 de abril, 1902).
Los que entran en esta obra deben primeramente entregarse sin reservas a Dios; deben aprender de Cristo y seguir su ejemplo. Él los invita, diciéndoles: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de co-razón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:28-30). Los ángeles son comisionados a acompañar a quienes entran en la obra con verdadera humildad (Review and Herald, 6 de mayo, 1902).
Todos los que profesamos llevar el nombre de Cristo y deseamos recibir la herencia eterna viviendo en la ciudad de Dios donde no habrá más impurezas, debemos mostrar al mundo, por precepto y por ejemplo, los principios del verdadero vivir. Todo el cielo está observando cómo peleamos la batalla contra la tentación (Signs of the Times, 10 de agosto, 1915).
UNA CUESTIÓN DE FE Martes 14 de diciembre
Naamán el sirio consultó al profeta de Dios acerca de cómo podía curarse de una enfermedad repugnante: la lepra. Se le ordenó ir y bañarse en el Jordán siete veces. ¿Por qué no siguió inmediatamente las instrucciones de Eliseo, el profeta de Dios?... A causa de su mortificación y decepción tuvo un rapto de cólera, y furiosamente rehusó seguir el humilde procedimiento que le había señalado el profeta de Dios. "He aquí", dijo, "yo decía para mí: Saldrá él luego y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado". Su criado dijo: "Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Sí, ese gran hombre consideraba que estaba por debajo de su dignidad ir al humilde río Jordán y lavarse. Los ríos que había mencionado y deseado se veían embellecidos por los árboles y sotos de sus riberas y había ídolos en esos sotos. Muchos acudían a esos ríos para adorar las estatuas de sus dioses; por lo tanto, eso no hubiera significado ninguna humillación para él. Pero el cumplimiento de las directivas específicas del profeta hubiera humillado su espíritu orgulloso y altivo. La obediencia voluntaria traería el resultado deseado. Se lavó y quedó sano.
Nuestros planes no son siempre los de Dios... En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición... Nos pide él que le cedamos muchas cosas; pero al hacerlo no nos despojamos más que de lo que nos impide avanzar hacia el cielo (Conflicto y valor, p. 228).
... Naamán, noble pagano que había sido fiel a sus convicciones de lo recto y había sentido su gran necesidad de ayuda, estaba en condición de recibir los dones de la gracia de Dios. No solamente fue limpiado de su lepra, sino también bendecido con un conocimiento del verdadero Dios. Nuestra situación delante de Dios depende, no de la cantidad de luz que hemos recibido, sino del empleo que damos a la que tenemos. Así, aun los paganos que eligen lo recto en la medida en que lo pueden distinguir, están en una condición más favorable que aquellos que tienen gran luz y profesan servir a Dios, pero desprecian la luz y por su vida diaria contradicen su profesión de fe (El Deseado de todas las gentes, p. 206).
Los siervos de Naamán le rogaron que cumpliese las instrucciones de Elíseo. Le dijeron: "Si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?" Se estaba probando la fe de Naamán, mientras que su orgullo contendía para obtener la victoria. Por fin venció la fe, y el altanero sirio dejó de lado el orgullo de su corazón, y se sometió a la voluntad revelada de Jehová. Siete veces se sumergió en el Jordán, "conforme a la palabra del varón de Dios". El Señor honró su fe; "y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio" (Profetas y reyes, p. 186).
LA CAIDA DE GIEZI Miércoles 15 de diciembre
Con el transcurso de los años, el siervo de Elíseo, Giezi, había tenido oportunidad de desarrollar el mismo espíritu de abnegación que caracterizaba la obra de su amo. Había tenido el privilegio de llegar a ser noble portaestandarte en el ejército del Señor. Durante mucho tiempo habían estado a su alcance los mejores dones del cielo; y sin embargo, apartándose de ellos, había codiciado en su lugar el vil metal de las riquezas mundanales. Y ahora los anhelos ocultos de su espíritu avariento le indujeron a ceder a la tentación abrumadora (Profetas y reyes, p. 187).
Son muy pocos los que comprenden el poder de su amor por el dinero hasta que se los pone a prueba. Entonces es cuando muchos que profesan ser seguidores de Cristo muestran que no están preparados para el cielo. Sus obras testifican que aman más el dinero que a su prójimo o a Dios. Tal como el joven rico, preguntan por el camino de la vida, pero cuando éste les es señalado y cuando calculan el costo, y ven que se exige de ellos el sacrificio de las riquezas mundanales, deciden que el cielo cuesta demasiado. Cuanto mayores son los tesoros hechos en la tierra, tanto más difícil resulta para sus poseedores comprender que éstos no les pertenecen sino que les han sido prestados para que los utilizasen para gloria de Dios (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 156).
La Biblia no condena a nadie por rico, si adquirió honradamente su riqueza. La raíz de todo mal no es el dinero, sino el amor al dinero. Dios da a los hombres la facultad de enriquecerse; y en manos del que se porta como administrador de Dios, empleando generosamente sus recursos, la riqueza es una bendición, tanto para el que la posee como para el mundo. Pero muchos, absortos en su interés por los tesoros mundanos, se vuelven insensibles a las demandas de Dios y a las necesidades de sus semejantes. Consideran sus riquezas como medio de glorificarse. Añaden una casa a la otra, y una tierra a otra tierra; llenan sus mansiones de lujos, mientras que alrededor de ellos hay seres humanos sumidos en la miseria y el crimen, en enfermedades y muerte. Los que así dedican su vida al egoísmo no desarrollan los atributos de Dios, sino los del maligno (El ministerio de curación, p. 163).
Los tesoros acumulados en la tierra no perduran: los ladrones entran y los roban; los arruinan el orín y la polilla; el incendio y la tempestad pueden barrer nuestros bienes. Y "donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón". Lo que se atesora en el mundo absorberá la mente y excluirá aun las cosas del cielo.
El amor al dinero era la pasión dominante en la época de los judíos. La mundanalidad usurpaba en el alma el lugar de Dios y de la religión. Así ocurre ahora. La ambición avarienta de acumular riquezas tiene tal ensalmo sobre la vida, que termina por pervertir la nobleza y corromper toda consideración de los hombres para sus semejantes hasta ahogarlos en la perdición. La servidumbre bajo Satanás rebosa de cuidados, perplejidades y trabajo agotador; los tesoros que los hombres acumulan en la tierra son tan solo temporales (El discurso maestro de Jesucristo, p. 76).
VIVIR DE LAS SOBRAS Jueves 16 de diciembre
...La verdad es de Dios; el engaño en sus miles de formas proviene de Satanás; y quienquiera que se desvíe de la línea recta de la verdad, se entrega al poder del maligno. Los que han aprendido de Cristo seguirán el consejo del apóstol: "No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas" (Efesios 5:11). Tanto en sus palabras como en su vida, serán sencillos, sinceros y veraces; porque se están preparando para alternar con los santos en cuyas "bocas no ha sido hallado engaño" (Apocalipsis 14:5).
Siglos después que Naamán regresara a su hogar en Siria, con el cuerpo curado y el espíritu convertido, su fe admirable fue mencionada y elogiada por el Salvador como lección objetiva para todos los que dicen servir a Dios. Declaró el Salvador: "Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Sirio" (Lucas 4:27). Dios pasó por alto a los muchos leprosos que había en Israel, porque su incredulidad les cerraba la puerta del bien. Un noble pagano que había sido fiel a sus convicciones relativas a la justicia, y sentía su necesidad de ayuda, fue a los ojos de Dios más digno de su bendición que los afligidos de Israel, que habían despreciado los privilegios que Dios les había dado. Dios obra en pro de aquellos que aprecian sus favores y responden a la luz que les ha dado el cielo.
En todos los países hay ahora personas sinceras de corazón, sobre las cuales brilla la luz del cielo. Si perseveran con fidelidad en lo que comprenden como deber suyo, recibirán más luz, hasta que, como Naamán antiguamente, se vean constreñidas a reconocer que "no hay Dios en toda la tierra", excepto el Dios vivo, el Creador (Profetas y reyes, pp. 188, 189).
Cuán pocos reconocen sus debilidades hasta que llega el día de la prueba. Piensan que son sabios pero son necios, porque no hay nada en ellos de lo cual enorgullecerse. Aun aquellos que están en posiciones de responsabilidad y rodeados de los mejores privilegios religiosos, pueden caer. Puede ser de valor estudiar el caso de Giezi: vivía en la casa del piadoso profeta Elíseo; escuchaba sus fervientes oraciones y veía una vida guiada por principios correctos, y sin embargo todo eso no le ayudó a mejorar su propia vida. Engañó a Naamán para recibir una recompensa pero lo que recibió fue la lepra que aquel tenía (Ellen G. White 1888 Materials, p. 1529).
▼ DescargalasNotas de Elena G. de White en pdf, haciendo clic aquí. ► Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Director y principal orador del ministerio"Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
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Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Reyes 17; Job 38; 42:5, 6; Lucas 4:24-28; Hebreos 11:1; Apocalipsis 1:17.
Para Memorizar: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).
ELLA CONOCÍA LO QUE ERA LA MUERTE. Vio morir a su esposo y ahora veía, impotente, como todo a su alrededor moría. El pasto se secó, los árboles dejaron caer sus hojas, las vacas eran apenas esqueletos, y las cabras balaban tristemente. Cada día miraba el cielo sin nubes, esperando, contra toda esperanza, nubes y lluvia. Había racionado la harina y el aceite, tratando de estirarlos hasta el fin de la sequía. Ella partía el panecillo diario en forma desigual: su hijo necesitaba todo el alimento que ella podía darle. Se afligía al ver al muchacho tan delgado y sin energía. Pero su sacrificio parecía inútil; temía que ambos morirían de hambre.
Solo le quedaba lo suficiente como para una comida final. La viuda salió de la aldea de Sarepta a fin de buscar leña para su última comida. Y allí, esta mujer entró en la narración bíblica, donde su relato nos enseña lecciones que podemos, miles de años más tarde, aplicarlas a nosotros. Esta semana veremos el gran conflicto entre Dios y Satanás expuesto en miniatura en la vida de una viuda sin nombre que elige a Dios y es llevada, paso a paso, a una jornada de fe.
A SAREPTA Domingo 5 de diciembre
Aunque nuestro relato comienza con la orden de ir a Sarepta, dada por Dios al profeta Elías, debemos recordar qué llevó a esa orden. El reino de Israel había caído en la idolatría. La adoración a Baal era la religión oficial. Dios había “desafiado” dramáticamente al dios de las tormentas declarando, por medio de su profeta Elías, que no habría más rocío ni lluvia (1 Rey. 17:1).
¿Qué ironía surge de que Dios le diga que no habría lluvia, justamente, al reino que adoraba al dios de las tormentas? ¿Qué enseña esto acerca del poder de Dios en nuestro mundo en contraste con todo otro poder? Ver también Salmo 86:8, Jeremías 10:6, Hebreos 1:1 al 3 y Job 38.
Elías se había escondido en el arroyo de Querit (1 Rey. 17:3), mientras la tierra de Israel se marchitaba bajo la devastadora sequía. El arroyo finalmente se secó, y Dios ordenó al profeta ir a Sarepta (1 Rey. 17:1-9).
Dios envió a Elías a un país extranjero. Sarepta estaba ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo, entre Tiro y Sidón. De este territorio de Fenicia había venido la terrible reina Jezabel. Uno de los importantes dioses nacionales de Fenicia era Baal, y la esposa del rey Acab importó y fomentó la adoración a Baal en Israel. En el mundo antiguo, se pensaba que los dioses pertenecían a una ciudad o a una región específicas. Sarepta, situada fuera de Israel, parecía estar lejos del área de influencia de Jehová. La gente de esa nación pagana también debía encontrarse lejos del alcance de Dios. Pero, nunca alguien está fuera del alcance de Dios. Allí, en el mismo centro de la adoración a Baal, Dios hizo conocer su presencia y su poder.
Es importante notar que Dios usa la necesidad del profeta para llegar a una mujer en la lejana Sarepta. No necesitamos cubrir nuestros problemas o pretender que no tenemos necesidades, porque todos sabemos que esto no es cierto. Como cristianos, sufrimos y sentimos dolor, y también necesitamos obtener alivio y ayudar a otros, que pueden profesar otra fe diferente de la nuestra, o ninguna.
¿Qué está mal en la actitud de alguien que dice que mostramos falta de fe cuando buscamos la ayuda de otros? ¿De qué manera, por medio de nuestras necesidades, podemos revelar a otros la bondad y el carácter de Dios?
UN INSTRUMENTO INUSUAL (1 Reyes 17:7-12) Lunes 6 de diciembre
La viuda, que está juntando leña para hacer su última comida para ella y para su hijo, reconoce de inmediato a Elías como un creyente en Dios. El texto no dice qué fue, pero algo le hizo saber, a ella, que Elías adoraba a Dios.
Lee cuidadosamente el versículo 12. La mujer reconoce que Dios existe pero, en ese momento, ¿qué significa eso para ella? Medita en la frase: “para que lo comamos, y nos dejemos morir”. ¿Qué implica esto?
¿Qué semejanzas puedes observar entre 1 Reyes 17:3 y 4, y 17:8 y 9?
Dios guía al profeta Elías a fin de salvarle la vida. Primero le dice que se esconda junto al arroyo de Querit. Los cuervos lo alimentan. Después, Dios le da otra orden y lo envía a Sarepta, donde ha “dado orden allí a una mujer viuda” (vers. 9) que lo alimente.
Ella parece un instrumento inusual de Dios. Es viuda, no es israelita, no tiene posición social, ni influencia, ni poder. Ella misma está a punto de morir de hambre.
¡Qué lección increíble podemos aprender de esta estrategia divina! Con frecuencia, Dios nos escoge no por ser fuertes, sino más bien a pesar de nuestra debilidad (2 Cor. 12:9).
Ayer vimos que Dios no está limitado por la geografía. Hoy vemos que Dios no está limitado por las limitaciones humanas. Dios es el que da las órdenes. En todo el relato, es claro que Dios está en el control, algo muy importante en el contexto más amplio del ministerio de Elías en la gran batalla entre Jehová y Baal. Nada ni nadie cierra el camino de la voluntad de Dios. Más tarde, en la historia, veremos que ni siquiera la muerte puede interferir con los propósitos de Dios. Las cosas y los acontecimientos pueden herir nuestra vida o ser perjudiciales, pero los propósitos de Dios siempre son buenos (Jer. 29:11), aun cuando no podamos verlo de inmediato. Necesitamos aprender a confiar en Dios en toda situación, buena o mala, porque en algún momento atravesaremos una u otra.
¿De qué manera Dios ha sido capaz de usarte a pesar de tus debilidades? ¿Cuánto más podrías hacer si, por su poder, vencieras esas debilidades?
ENTREGA TOTAL Martes 7 de diciembre
Lee 1 Reyes 17:13 al 16. ¿Qué le dice Elías a la viuda, y por qué?
Las viudas eran personajes marginales en el mundo bíblico. Si no tenían hijos que se ocuparan de ellas, eran víctimas fáciles; tenían pocos recursos legales, y era peor en tiempo de sequía. Cada familia luchaba por sobrevivir y no había limosnas para las pobres viudas. El profeta le pide a esta mujer que lo alimente. Ella no es una buena candidata para esto. Solo un puñado de harina y un poco de aceite están entre esta pobre mujer y la muerte por hambre.
¿A quién debe ella alimentar primero? ¿Qué pensamientos debieron haber pasado por su mente cuando oyó el pedido? ¿Qué clase de fe se requería de su parte?
En muchas culturas, es más apropiado ofrecer algo a otros antes que tomar para uno mismo. El profeta no solo le pide a una persona que no puede darle casi nada, sino también pide que lo sirvan primero.
Recuerda que el profeta es un representante de Dios ante esta mujer. Al pedirle su última porción de pan, el profeta invita a esta mujer a dar el salto de fe, a entregar a Dios todo lo que tiene.
¿Qué otros ejemplos encuentras, en la Biblia, en los que Dios pide una entrega completa? Por ejemplo, ver Génesis 22.
Cuando damos a Dios todo lo que tenemos, siempre ganamos. La mujer tenía para una sola comida. Al dársela primero al profeta, ella avanzó por fe, confiando en lo que no podía ver ni comprender. Pero ¿acaso no es la fe confiar en un Dios que no podemos ver y en promesas que no comprendemos completamente (Heb. 11:1)? También asombra que no sea una mujer israelita, sino una mujer pagana, rodeada de prácticas religiosas degradantes. Y, no obstante, de algún modo Dios se comunicó con ella (vers. 9), y ella respondió con fe. Hizo lo que se le había ordenado hacer.
¿En qué ocasión confiaste en lo que no podías ver ni entender? ¿Qué lecciones aprendiste acerca de lo que significa vivir por fe?
RECORDAR MIS INIQUIDADES (1 Reyes 17:17,18) Miércoles 8 de diciembre
La viuda dio su último panecillo, y Dios realizó un milagro. Ella y su hijo escaparon de la muerte por el hambre y tuvieron una fuente constante de alimentos. Es difícil imaginar el asombro que ella debió sentir al ver que ese milagro increíble sucedía día tras día.
¿Cuál es la respuesta humana al estar en contacto con Dios? Job 42:5, 6; Isa. 6:5; Dan. 10:8; Luc. 5:8; Apoc. 1:17. ¿Por qué crees que esa reacción es tan común?
Por medio del profeta Elías, la viuda entra en contacto con Dios. También para nosotros, al entrar en contacto con un Dios santo, nuestros pecados llegan a ser más visibles. Y, cuando algo terrible nos sucede, podemos sentir que Dios nos está castigando. En 1 Reyes 17:18, la viuda culpa al profeta de Dios por estar allí y, en consecuencia, atraer la atención de Dios sobre ella.
Considera el razonamiento de la viuda (vers. 18). ¿Por qué ella habrá pensado de esa manera?
Tal vez ella vio la clase de vida fiel y santa de Elías, y en su presencia se sintió convencida de cuánto contrastaba con él. O, al ver ese milagro, tal vez sintió la presencia de Dios y su santidad, y vio su pecaminosidad como la causa de esta tragedia.
Esta es una reacción muy común. A menudo nos echamos la culpa a nosotros y nuestros pecados por las tragedias que nos hieren. ¿Qué hice para que mi hijo enfermara? ¿Qué pecado causó esta calamidad en mi vida? Es cierto que muchas veces el dolor y el sufrimiento resultan de las elecciones pecaminosas que hacemos, pero también es cierto que otras veces las tragedias vienen sin razón aparente y no por faltas nuestras. Recuerda a Job. Dios admitió que era un hombre justo, y observa qué le pasó. Necesitamos ser muy cuidadosos al querer explicar las causas de una calamidad. Pero, más importante es cómo respondemos frente a ella. Obsesionarnos con la supuesta causa no ayuda.
Todos afrontamos tragedias inesperadas e inexplicables. Es parte de lo que significa ser seres caídos en un mundo caído. ¿Cómo puedes aprender a confiar en Dios y amarlo, aun en medio del dolor?
FE PUESTA A PRUEBA Jueves 9 de diciembre
¿Cómo fue probada la fe de la viuda y la de Elías? 1 Rey. 17:17-24.
Nota la lucha que Elías tuvo con la muerte del muchacho. Parece que él no estaba seguro de que Dios lo resucitaría. Su oración parece reflejar alguna de las actitudes de la madre, al echar la culpa a Dios por esa muerte. Aun los profetas pueden luchar con la comprensión de las cosas que suceden (Mat. 11:1-3).
Por un tiempo, tanto la viuda como Elías vivieron viendo un milagro –el suministro continuo de harina y aceite– que debería haber ayudado a mantener firme su fe. Y ahora, con algo tan dramático, su fe es puesta a prueba.
Nosotros también podemos haber tenido una experiencia increíble con Dios, algo que nos haya marcado en forma poderosa, solo para cuestionarlo más tarde cuando surgen eventos que no nos gustan. Por eso, aunque los milagros tienen su lugar en la edificación de la fe, no deberían ser el centro de ella.
¿De qué modo Elías se refiere a Dios? ¿Qué nos indica esto acerca de su relación con él?
Elías tenía una relación muy íntima con Dios; lo llama “Dios mío”. Tener una estrecha relación con Dios no significa que uno tiene todas las respuestas. Elías no entendía por qué Dios había permitido que el niño muriera. Pero, al tener una relación íntima con Dios, podemos experimentar mejor su poder. El milagro no ocurrió por una fórmula mágica o por el intento del profeta de mantener el calor del niño. El texto aclara que fue Dios quien resucitó al muchacho.
Elías mismo está emocionado por el resultado. “Mira, tu hijo vive”, probablemente le gritó a la viuda. Además de lo que este incidente hizo por la fe de la mujer, seguramente también ayudó a Elías.
La respuesta de la viuda termina con una declaración de fe. Ella ahora sabe que el Dios de Israel es capaz de mantener la vida, y de darla.
Lee Lucas 4:24 al 26, donde se menciona otra vez a esta viuda. ¿De qué modo las palabras de Cristo nos ayudan a comprender mejor esta historia? ¿Qué lecciones podemos obtener de ella nosotros, como parte de un grupo privilegiado?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR Viernes 10 de diciembre
“Les dijo: ‘Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, que hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. [...]’.
“Por esta relación de sucesos ocurridos en la vida de los profetas, Jesús hizo frente a las dudas de sus oyentes. A los siervos a quienes Dios había escogido para una obra especial no se les permitió trabajar por la gente de corazón duro e incrédula. Pero, los que tenían corazón para sentir y fe para creer se vieron especialmente favorecidos por las evidencias de su poder mediante los profetas. En los días de Elías, Israel se había apartado de Dios. Se aferraba a sus pecados y rechazaba las amonestaciones del Espíritu enviadas por medio de los mensajeros del Señor. [...] El Señor pasó por alto las casas de Israel, y halló refugio para su siervo en una tierra pagana, en la casa de una mujer que no pertenecía al pueblo escogido. Pero ella fue favorecida porque seguía la luz que había recibido, y su corazón estaba abierto para recibir la mayor luz que Dios le enviaba mediante su profeta” (DTG 205).
Preguntas Para Dialogar:
1.¿Cuál es la conexión entre el pecado y el sufrimiento? La viuda de Sarepta pensó que su pecado había causado la muerte de su hijo. En el Nuevo Testamento, los discípulos pensaron que ser ciego era el resultado de los pecados propios o de los padres (Juan 9:2, 3). ¿Deberíamos relacionarnos en forma distinta con personas que sufren como resultado de sus pecados a diferencia de quienes parecen sufrir por otra causa? ¿O no deberíamos emitir siquiera esos juicios? Defiende tu respuesta.
2.Un niño nace con un desorden genético raro, y la madre siente que Dios la está castigando por su juventud rebelde. ¿Qué consejo y consuelo puedes darle?
3.¿Alguien en la clase fue testigo de un milagro que solo pudo venir de Dios? ¿Cuál fue la reacción de la persona? ¿Cuál fue el impacto del milagro en la vida de esa persona? ¿Luchó esa persona otra vez con la duda, a pesar de haber presenciado algo tan asombroso? ¿Qué lecciones podemos aprender de esas experiencias acerca de lo que significa vivir por fe?
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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Edición para Adultos
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein >Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Aunque Cristo es la verdad, los seres humanos no lo escucharán ni aceptarán ser guiados por él, porque no pueden discernir las cosas espirituales; no pueden ver lo invisible. En cambio sus discípulos, que ven en él el camino, la verdad y la vida, gozarán de su presencia y tendrán un conocimiento experimental de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado. Ya no dirán: "no puedo comprender", porque ya no verán a través de un espejo, oscuramente, sino que serán "plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la anchura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento" (Efesios 3:18, 19). Y aquel que "comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo"(Filipenses 1:6). El honor de Dios y el honor de Cristo están envueltos en la perfección de nuestro carácter. Nuestro trabajo es cooperar con Cristo para llegar a estar completos en él. Al estar unidos con él por la fe, al creer y recibir, llegamos a ser participantes de él. Su gloria se revela en nuestro carácter, y cuando él aparezca escucharemos su bendición, diciéndonos: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor" (S. Mateo 25:23) (The Southern Review, 25 de octubre, 1898).
A SAREPTA Domingo 5 de diciembre
La oración de Elías fue contestada. Las súplicas, reprensiones y amonestaciones que habían sido repetidas a menudo no habían inducido a Israel a arrepentirse. Había llegado el momento en que Dios debía hablarle por medio de los castigos. Por cuanto los adoradores de Baal aseveraban que los tesoros del cielo, el rocío y la lluvia, no provenían de Jehová, sino de las fuerzas que regían la naturaleza, y que la tierra era enriquecida y hecha abundantemente fructífera mediante la energía creadora del sol, la maldición de Dios iba a descansar gravosamente sobre la tierra contaminada. Se iba a demostrar a las tribus apóstatas de Israel cuán insensato era confiar en el poder de Baal para obtener bendiciones temporales. Hasta que dichas tribus se volviesen a Dios arrepentidas y le reconociesen como fuente de toda bendición, no descendería rocío ni lluvia sobre la tierra...
Fue tan solo por su fe poderosa en el poder infalible de la palabra de Dios como Elías entregó su mensaje. Si no le hubiese dominado una confianza implícita en Aquel a quien servía, nunca habría comparecido ante Acab. Mientras se dirigía a Samaria, Elías había pasado al lado de arroyos inagotables, colinas verdeantes, bosques imponentes que parecían inalcanzables para la sequía. Todo lo que veía estaba revestido de belleza. El profeta podría haberse preguntado cómo iban a secarse los arroyos que nunca habían cesado de fluir, y cómo podrían ser quemados por la sequía aquellos valles y colinas. Pero no dio cabida a la incredulidad. Creía firmemente que Dios iba a humillar al apóstata Israel, y que los castigos inducirían a éste a arrepentirse. El decreto del cielo había sido dado; no podía la palabra de Dios dejar de cumplirse; y con riesgo de su vida Elías cumplió intrépidamente su comisión. Como un rayo que bajará de un cielo despejado, el anuncio del castigo inminente llegó a los oídos del rey impío; pero antes que Acab se recobrase de su asombro o formulara una respuesta, Elías desapareció tan abruptamente como se había presentado, sin aguardar para ver el efecto de su mensaje (Profetas y reyes, pp. 59, 60).
El mundo material se halla bajo el dominio de Dios. Las leyes de la naturaleza son obedecidas por la naturaleza. Todo expresa y obra la voluntad del Creador. La nube y la luz del sol, el rocío y la lluvia, el viento y la tormenta, todo se halla bajo la vigilancia divina, y rinde implícita obediencia a su mandato. Es en obediencia a la ley de Dios como el tallo del grano sube a través de la tierra, "primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga". El Señor desarrolla estas etapas a su debido tiempo porque no se oponen a su obra. ¿Y será posible que el hombre, hecho a la imagen de Dios, dotado del raciocinio y del habla, sea el único que no aprecie sus dones y desobedezca su voluntad?
UN INSTRUMENTO INUSUAL (1 Reyes 17:7-12) Lunes 6 de diciembre
Por un tiempo Elías permaneció escondido en las montañas donde corría el arroyo Cherit. Durante muchos meses se le proveyó milagrosamente de alimento. Más tarde, cuando, debido a la prolongada sequía, se secó el arroyo, Dios ordenó a su siervo que hallase refugio en una tierra pagana. Le dijo: "Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y allí morarás: he aquí yo he mandado allí a una mujer viuda que te sustente".
Esa mujer no era israelita. Nunca había gozado de los privilegios y bendiciones que había disfrutado el pueblo escogido por Dios; pero creía en el verdadero Dios, y había andado en toda la luz que resplandecía sobre su senda. De modo que cuando no hubo seguridad para Elías en la tierra de Israel, Dios le envió a aquella mujer para que hallase asilo en su casa...
En ese hogar azotado por la pobreza, el hambre apremiaba; y la escasa pitanza parecía a punto de agotarse. La llegada de Elías en el mismo día en que la viuda temía verse obligada a renunciar a la lucha para sustentar su vida, probó hasta lo sumo la fe de ella en el poder del Dios viviente para proveerle lo que necesitaba. Pero aun en su extrema necesidad, reveló su fe cumpliendo la petición del forastero que solicitaba compartir con ella su último bocado...
No podría haberse exigido mayor prueba de fe. Hasta entonces la viuda había tratado a todos los forasteros con bondad y generosidad. En ese momento, sin tener en cuenta los sufrimientos que pudiesen resultar para ella y su hijo, y confiando en que el Dios de Israel supliría todas sus necesidades, dio esta prueba suprema de hospitalidad obrando "como le dijo Elías" (Profetas y reyes, pp. 94, 95).
... Dios dirige a sus hijos por senderos que ellos desconocen; pero no olvida ni desecha a los que depositan su confianza en él. Permitió que Job fuese atribulado pero no le abandonó. Consintió en que el amado Juan fuese desterrado a la solitaria isla de Patmos, pero el Hijo de Dios le visitó allí, y pudo ver escenas de gloria inmortal.
Dios permite que las pruebas asedien a los suyos, para que mediante su constancia y obediencia puedan enriquecerse espiritualmente, y para que su ejemplo sea una fuente de poder para otros. "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal" (Jeremías 29:11). Los mismos sufrimientos que prueban más severamente nuestra fe, y que nos hacen pensar que Dios nos ha olvidado, sirven para llevarnos más cerca de Cristo, para que echemos todas nuestras cargas a sus pies, y para que sintamos la paz que nos ha de dar en cambio (Patriarcas y profetas, pp 122)
Pero muchos misterios permanecen todavía sin ser revelados. ¡Cuánto que es reconocido como verdad es misterioso e inexplicable para la mente humana! ¡Cuán oscuros parecen los designios de la Providencia! ¡Cuánta necesidad hay de fe implícita y confianza en el gobierno moral de Dios! Estamos listos para decir con Pablo: "¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" p. 122).
No hemos avanzado todavía lo suficiente en prendas morales para comprender los misterios de Dios; pero cuando formemos parte de la familia del cielo esos misterios serán revelados ante nosotros. De los miembros de esa familia escribe Juan: "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos... Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes".
Entonces se revelará mucho mediante explicaciones de asuntos en los cuales Dios guarda ahora silencio, porque no hemos atesorado ni apreciado lo que se ha dado a conocer de los misterios eternos. Serán aclarados los caminos de la Providencia; se revelarán los misterios de la gracia mediante Cristo. Será explicado lo que la mente ahora no puede captar, que es difícil de entender. Veremos orden en lo que ha parecido inexplicable; sabiduría en todo lo encubierto; bondad y bondadosa misericordia en todo lo impartido. La verdad será revelada en una sola línea ante la mente libre de oscuridad, y su brillo será perdurable. Se hará que el corazón cante de gozo. Terminarán para siempre los conflictos, y se resolverán todas las dificultades (Comentario bíblico adventista, tomo 6 p. 1091)
ENTREGA TOTAL Martes 7 de diciembre
Admirable fue la hospitalidad manifestada al profeta de Dios por esta mujer fenicia, y admirablemente fueron recompensadas su fe y generosidad. "Y comió él, y ella y su casa, muchos días. Y la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías (Profetas y reyes, p. 95)
El privilegio concedido a Abrahán y Lot no nos es negado. Manifestando hospitalidad a los hijos de Dios, nosotros también podemos recibir a sus ángeles en nuestras moradas. Aun en nuestro tiempo los ángeles entran en forma humana en los hogares de las gentes, y son agasajados por ellas. Y los cristianos que viven a la luz del rostro de Dios están siempre acompañados por ángeles invisible, y estos seres santos dejan tras sí una bendición en nuestros hogares (Joyas de los testimonios tomo 2 p 569)
En la parábola, la perla no es presentada como dádiva. El tratante la compró a cambio de todo lo que tenía. Muchos objetan el significado de esto, puesto que Cristo es presentado en las Escrituras como un don. El es un don, pero únicamente para aquellos que se entregan a él sin reservas, en alma, cuerpo y espíritu. Hemos de entregarnos a Cristo para vivir una vida de voluntaria obediencia a todos sus requerimientos. Todo lo que somos, todos los talentos y facultades que poseemos son del Señor, para ser consagrados a su servicio. Cuando de es-ta suerte nos entregamos por completo a él, Cristo, con todos los tesoros del cielo, se da a sí mismo a nosotros. Obtenemos la perla de gran precio.
La salvación es un don gratuito, y sin embargo ha de ser comprado y vendido. En el mercado administrado por la misericordia divina, la perla preciosa se representa vendiéndose sin dinero y sin precio. En este mercado, todos pueden obtener las mercancías del cielo. La tesorería que guarda las joyas de la verdad está abierta para todos. "He aquí he dado una puerta abierta delante de ti declara el Señor, la cual ninguno puede cerrar". Ninguna espada guarda el paso por esa puerta. Las voces que provienen de los que están adentro y de los que están a la puerta dicen: Ven. La voz del Salvador nos invita con amor fervoroso: "Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico" (Palabras de vida del Gran Maestro, p 88)
Dios no aceptará nada menos que una entrega sin reservas. Los cristianos indiferentes y pecaminosos nunca podrán entrar en el cielo. No encontrarían felicidad en él, porque no saben nada de los principios elevados y santos que gobiernan a los miembros de la familia real. El verdadero cristiano mantiene abiertas hacia el cielo las ventanas del alma. Vive en compañerismo con Cristo. Su voluntad se conforma a la de Cristo. Su mayor deseo es llegar a ser más y más semejante a él.
No podemos emplear al Espíritu Santo. El Espíritu ha de emplearnos a nosotros. Por el Espíritu obra Dios en su pueblo "así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Filipenses 2:13). Pero muchos no quieren someterse a eso. Quieren manejarse a sí mismos. Esta es la razón por la cual no reciben el don celestial. Únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios, que velan para tener su dirección y gracia, se da el Espíritu (Eventos de los últimos días, p196)
RECORDAR MIS INIQUIDADES (1 Reyes 17:17,18) Miércoles 8 de diciembre
La verdadera santidad y humildad son inseparables. Mientras más cerca esté el alma de Dios, más completamente se humillará y someterá. Cuando Job oyó la voz desde el torbellino, exclamó: "Me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:6). Cuando Isaías vio la gloria del Señor, y oyó a los querubines que clamaban: "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos", exclamó: "¡Ay de mí! que soy muerto" (Isaías 6:3, 5). Cuando fue visitado por el mensajero celestial, Daniel dijo: "Mi fuerza se cambió en desfallecimiento" (Daniel 10:8). Pablo después de haber sido arrebatado al tercer cielo y haber oído cosas que no es lícito que diga el hombre, habla de sí como menor "que el más pequeño de todos los santos" (Efesios 3:8). Fue el amado Juan, que se reclinaba sobre el regazo de Jesús, y contemplaba su gloria, quien cayó como muerto ante el ángel. Mientras más íntima y continuamente contemplemos a nuestro Salvador, menos procuraremos aprobarnos a nosotros mismos.
El que capta un destello del incomparable amor de Cristo, computa todas las otras cosas como pérdida, y considera al Señor como el principal entre diez mil... Cuando los serafines y querubines contemplan a Cristo, cubren su rostro con sus alas. No despliegan su perfección y belleza en la presencia de la gloria de su Señor. ¡Cuán impropio es, pues, que los hombres se exalten a sí mismos! (A fin de conocerle, p. 177)
Los serafines moran en la presencia de Jesús, no obstante cubren sus rostros y sus pies con sus alas; al ver al Rey en su hermosura, se cubren a sí mismos. Cuando Isaías vio la gloria de Dios, su alma se inclinó hasta el polvo, porque la clara visión que se le permitió presenciar también le mostró su verdadera condición. Cuando los rayos del Sol de justicia brillan sobre el alma tienen un efecto sobre la mente humana, porque la luz de la gloria de Dios revela todos los males escondidos y conducen al alma a una confesión humilde. Y cuanto más se revela la gloria de Cristo, tanto menos gloria encuentra el ser humano en sí mismo. Cuando se revela la deformidad del alma, la estima y la glorificación propias desaparecen. Muere el yo y vive Cristo The Bible Echo, 3 de diciembre, 1894).
"Que castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación, de aquellos, digo, que me aborrecen". Es inevitable que los hijos sufran las consecuencias de la maldad de sus padres, pero no son castigados por la culpa de sus padres, a no ser que participen de los pecados de éstos. Sin embargo, generalmente los hijos siguen los pasos de sus padres. Por la herencia y por el ejemplo, los hijos llegan a ser participantes de los pecados de sus progenitores. Las malas inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Esta terrible verdad debiera tener un poder solemne para impedir que los hombres sigan una conducta pecaminosa (Patriarcas y profetas, pp. 313, 314).
FE PUESTA A PRUEBA Jueves 9 de diciembre
En los días de Elías, Israel se había separado del Dios viviente. En vano el Señor había hablado mediante sus profetas a ese pueblo rebelde y apóstata; en vano había reprobado sus pecados y amenazado con sus juicios. El mensaje que debía haber tenido sabor de vida para vida, se transformó para ellos en sabor de muerte para muerte. En lugar de llevarlos al arrepentimiento y a una vida de humildad y fe, las palabras del profeta despertaron su orgullo y su odio contra el mensajero del Señor. De esa manera, multiplicaron sus pecados y agravaron la culpa que ya había traído los juicios de Dios sobre la tierra. Deseaban encontrar y destruir a Elías, como sí el silenciar al mensajero evitaría el cumplimiento de sus palabras. Pero Dios buscó un lugar secreto entre los paganos para esconder a su siervo.
A través de esta secuencia de eventos en la vida del profeta, el Señor reveló, como en un cuadro vivo, las dudas, cuestionamientos y apostasía de Israel en los días de Elías. Debido a la incredulidad y exaltación de la nación judía, fue necesario que Dios buscara asilo para su siervo entre los paganos. Pasando por alto a muchas viudas en Israel, lo confió al cuidado, la bondad y la liberalidad de una mujer pagana. Pero esa viuda que fue tan favorecida, había vivido de acuerdo a la luz que había recibido (Signs of the Times, 6 de junio, 1887).
Se creía generalmente entre los judíos que el pecado era castigado en esta vida. Se consideraba que cada aflicción era castigo de alguna falta cometida por el mismo que sufría o por sus padres. Es verdad que todo sufrimiento es resultado de la transgresión de la ley de Dios, pero esta verdad había sido falseada. Satanás, el autor del pecado y de todos sus resultados, había inducido a los hombres a considerar la enfermedad y la muerte como procedentes de Dios, como un castigo arbitrariamente infligido por causa del pecado. Por lo tanto, aquel a quien le sobrevenía una gran aflicción o calamidad debía soportar la carga adicional de ser considerado un gran pecador...
Dios había dado una lección destinada a prevenir esto. La historia de Job había mostrado que el sufrimiento es infligido por Satanás, pero que Dios predomina sobre él con fines de misericordia. Pero Israel no entendía la lección. Al rechazar a Cristo, los judíos repetían el mismo error por el cual Dios había reprobado a los amigos de Job (El Deseado de todas las gentes, p. 436)
▼ DescargalasNotas de Elena G. de White en pdf, haciendo clic aquí. ► Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.
Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
Texto Clave: "Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra"1 Reyes 17:13, 14.
Enseña a tu clase a:
Saber describir las circunstancias que llevaron a Elías a pedir ayuda de una madre viuda pagana en un país extranjero. Sentir empatía con los sentimientos conflictivos que una madre hambrienta debe haber tenido cuando un extraño, de otra religión, le pidió su último trozo de comida. Hacer con fe lo que Dios te pida que hagas aun cuando no conozcas todos los detalles.
Bosquejo de la Lección
I. Saber: Al límite
A. La viuda estaba al límite de sus recursos, y también lo estaba Elías cuando Dios los reunió. ¿Cómo se sirvieron el uno a la otra, y cómo afectó esto el crecimiento de la fe de ambos?
2. Sentir: Fe suficiente para ser generoso
A. Aunque enfrentaba la muerte, la viuda fue lo suficientemente generosa para compartir con un extraño lo que ella creía que sería la última comida que podía proveer para su hijo y para ella misma. ¿Qué seguridad le dio Elías junto con su pedido de comida? B. ¿Qué seguridad nos da Dios cuando nos pide que actuemos según sus pedidos?
3. Hacer: Actuar con fe
A. ¿Qué te ha pedido Dios que hagas que requiere salir hacia un territorio desconocido y potencialmente amenazador? B. ¿Sobre qué seguridad del cuidado de Dios descansas?
Resumen: La viuda de Sarepta atendió, por fe, las necesidades de Elías aun cuando ella estaba al límite de sus recursos; y Dios los bendijo ricamente a ella, a su hijo y a Elías.
CICLO DE APRENDIZAJE
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios tiene hoy, como lo tuvo para la viuda de Sarepta, la misma intención de diseñar para nosotros un salto de fe en nuestro viaje hacia el cielo.
PASO 1: ¡Motiva!
Solo para los maestros: Usa la historia que sigue para recordar a los miembros de la clase que aunque Dios desea que demos un salto de fe en nuestro camino al cielo, tenemos que ser cuidadosos de no confundir fe con presunción.
Introducción: Un autor escribió una biografía. La protagonista de la biografía planificó un viaje para promover el libro en ocasión de su publicación. Sin embargo, ella no tenía los medios necesarios para viajar de un lugar a otro.
La mujer pensó un poco en el dilema y finalmente se decidió por un enfoque singular: buscar la dirección divina en el asunto. Después de obtener lo que ella creyó era una respuesta, se acercó al autor y le reveló su método para llegar a una solución. “Cuando cerré los ojos y abrí mi Biblia, mi dedo se detuvo en la frase ‘Baja a Egipto’. De modo que, ya que el mensaje indicaba viajar, necesito que usted me lleve consigo a sus reuniones y congresos para cumplir su programa de conferencias, y yo hacer firmar los libros este verano”, concluyó ella.
Sin embargo, el autor se resistió a esta manera de buscar respuestas en la Biblia. Este método podría haber tomado al autor con la guardia baja si él no hubiese podido, bíblicamente, detectar presunción en el pedido.
Considera:Examinemos por un momento qué habría sucedido si la viuda de Sarepta hubiese estado con la guardia baja por el pedido aparentemente audaz de comida en una época de hambre. El pedido de Elías también fue presentado como que venía “de arriba”, como había sido el pedido al autor. ¿Cuál fue la diferencia clave entre ambos pedidos? ¿Cómo pudo la viuda diferenciar un pedido hecho con fe de otro hecho con presunción? ¿Qué guía nos ofrece este relato para discernir entre la presunción y lo que es realmente conducción divina?
PASO 2: ¡Explora!
Solo para los maestros: ¿Cómo sabemos que la respuesta de la viuda a la promesa era una fe naciente y no presunción?
Comentario de la Biblia
I. Dios conduce a sus hijos hacia la fe (Lee, con tu clase, 1 Rey. 17:9, 12, 14).
Es cierto, la viuda vivía adorando a Baal, en Fenicia. Pero aun antes de la llegada de Elías, ella “creía en el verdadero Dios, y había andado en toda la luz que resplandecía sobre su senda” (PR 94). Parafraseando, la viuda estaba en el paganismo, pero no era del paganismo (ver ATO 193).
Guía a tu clase a analizar cómo Dios edificó suavemente, paso a paso, la fe de la viuda para prepararla para la llegada y el pedido de Elías. Aspectos básicos para analizar:
Versículo 9: Dios, así como más tarde Elías, le dio una orden a la viuda. El recibir un mandato directo del Dios de Israel probablemente le habrá dicho que Dios era real y que estaba actuando en su vida.
Versículo 12: Así como Elías, bajo la conducción divina, reconoció a la viuda, ella reconoció a Elías en su saludo: “Vive Jehová tu Dios”.
Versículo 14: Antes de entregarle su última porción de comida, ella recibió de Elías la promesa de Dios de que, si cumplía con su parte, los suministros no le faltarían.
Esto fue suficiente. Después de que ella recibió una orden de Dios mismo, seguido por una percepción divina para reconocer a su huésped, el camino estaba preparado para que ella no rechazara, sin por lo menos hacer la prueba, el tercer paso: la promesa.
Considera: “Jamás eliminará Dios todo motivo de duda. Da suficiente evidencia en qué basar la fe y, si esta evidencia no se acepta, la mente es dejada en tinieblas” (PP 460). Analiza si la viuda actuó por presunción o por una fe naciente.
II. Mantener ardiente la fe (Compara 1 Rey. 17:12 con el vers. 24).
¿Qué ocurrió en solo doce versículos para que la viuda sacase la conclusión: “Ahora sé quién eres”? Como conocemos el relato desde el principio hasta el fin, es fácil que preguntemos, después del milagro del aceite que seguía corriendo, ¿cómo podía tener alguna duda?
Tal vez ella pudo haber comenzado a dar por sentado que el aceite no se terminaba, y que necesitaba algo que sacudiera otra vez su fe. O tal vez el desánimo la invadió por falta de estima propia. Si esto fue así, hay dos razones posibles para esa falta: su posición social, o la culpa y algo de autorrecriminación.
Primero, las viudas vivían socialmente una situación casi nula. Samuel ni siquiera la nombra en la Biblia. No obstante, ella aparece en Lucas 4:26 como la primera ilustración de un sermón de Jesús. (¿Qué otra viuda –a menudo llamada la mayor recaudadora de recursos de todas las épocas– tampoco es mencionada por nombre? Lee Marcos 12:42 al 44).
Segundo, la viuda se echaba la culpa por la muerte de su hijo. La culpa es una trampa fácil y peligrosa en la que podemos caer. Aunque todos somos culpables de un modo u otro, siempre debemos recordar que Jesús llevó nuestra culpa en la cruz.
Considera: “Cuanto más nos acerquemos a Jesús, tanto más claramente veremos la pureza y grandeza de su carácter, y menos inclinados nos sentiremos a exaltar al yo. El contraste entre nuestros caracteres y el suyo conducirá a la humillación del alma y a un profundo escudriñamiento del corazón” (ATO 44). ¿Pueden, hasta los pecados perdonados, ser considerados más tarde ante una luz mayor? ¿Fue esta la experiencia “posterior al perdón” de David en el Salmo 51?
PASO 3: ¡Aplica!
Solo para los maestros: Una evaluación de nuestra fe es introspectiva. ¿Estoy reconociendo las experiencias de la vida (pruebas que afligen el corazón, seguridades consoladoras, respuestas a la oración) como pasos en el crecimiento espiritual?
Preguntas para reflexionar:
A menudo afrontamos dos clases de “pruebas” con respecto a la fe. La primera clase es aquella en que realmente no tenemos posibilidad de elegir. Tal vez vas al médico y te dan malas noticias. Este no es un desafío que hayas elegido. Fue arrojado sobre ti.
En contraste, tal vez te ofrecen el trabajo con que soñabas, que siempre habías querido. Todo está listo hasta que oyes las palabras: “Tendrás que trabajar algunos sábados”.
¿Cuál es la diferencia entre estos dos escenarios? ¿Qué función tiene la fe en ambos?
PASO 4: ¡Crea!
Solo para los maestros: Impresiona a tus alumnos con el hecho de que “fe” no es simplemente una palabra abstracta. La fe visiblemente recompensada, probada en este informe de Fenicia, puede ocurrir también en (da el nombre de tu ciudad).
Ejemplo: Momentos antes del comienzo de una reunión de evangelización se cortó la electricidad y la iglesia quedó en total oscuridad. El diácono de turno apresuradamente pidió prestado un generador, y observó con preocupación un pequeño resto de combustible en el tanque casi vacío que debía mantener las luces, las computadoras y el proyector en funcionamiento. Estuvo orando más que nunca cuando la reunión se alargó casi media hora. Al pronunciar el último amén, las luces se volvieron a apagar.
¡El combustible había seguido fluyendo! Sin la historia de la viuda, ¿por qué podríamos tener la tentación de considerar tales informes como exageraciones?
Actividad: Lee otra vez el versículo para memorizar. En respuesta a las siguientes sugerencias, invita a los miembros a compartir voluntariamente una sola palabra que describa cómo se sintieron (desde el nacimiento espiritual hasta el momento actual) o sienten ahora que comenzó su experiencia cristiana:
Mi primera percepción de que “Jesús me ama”: _____________________
El día de mi bautismo: _____________________
La experiencia de “perdón” más memorable: ____________________
Oración final del maestro: “Jesús, gracias por nuestro versículo para memorizar esta semana. Sabemos, en forma absoluta, que ¡no nos trajiste hasta aquí para abandonarnos ahora!”
Por último, invita a la clase a repetir en voz alta, todos juntos, la siguiente frase, en la que cada uno insertará su propio nombre:
“Jesús, yo sé, en forma absoluta, que tú no trajiste a (___________) hasta aquí para abandonar a (__________) ahora. Amén”.
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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"/ Edición auxiliar para Maestros
Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010 Autor:Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna,Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia.Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la AdventistReview (la Revista Adventista en inglés). Dirección general:Clifford Goldstein Dirección editorial:Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial:Rolando A. Itin
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