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domingo, 12 de diciembre de 2010

Lección 12: Giezi: Erró el blanco / Comentario de Doug Batchelor




Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


Mientras escucha y estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.

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sábado, 11 de diciembre de 2010

Lección 12: Giezi: Erró el blanco / Para el 18 de diciembre de 2010

Sábado 11 de diciembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis. 39:4-6; 2 Reyes 4; 5; 8:1-6; Jeremías 9:23, 24; Juan 13:1-17; 1 Timoteo 6:10.

Para Memorizar: “En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz” (Deut. 13:4).

GIEZI ERA UN ESCLAVO. No cualquier esclavo, sino el siervo de Eliseo, uno de los mayores profetas en la historia de Israel. Este había sido llamado por Dios para ministrar al profeta Elías, lo que lo preparó para su propio ministerio profético (1 Rey. 19:16). Por muchos años, Eliseo sirvió a Elías, y escuchó, observó y comprendió lo que significaba ser un profeta. Cuando Elías fue llevado al cielo en un torbellino de fuego (2 Rey. 2:11), llegó el momento de Eliseo. Su ministerio no fue tan fogoso y fascinante como el de Elías, pero él ejerció una influencia de largo alcance.

De este modo, Giezi tuvo la oportunidad de estar estrechamente asociado con alguien tan bendecido por Dios como Eliseo. Es difícil imaginar todo lo que él pudo haber aprendido y visto en los años en que trabajó con el profeta.

No obstante, como veremos, a pesar del potencial y de las muchas oportunidades, Giezi fracasó miserablemente. Su historia sirve como ejemplo de alguien que se desvía, y llega a ser incapaz de distinguir entre lo importante y lo secundario. ¡Cuán crucial es, para nosotros, aprender de este error!


CALIDAD DE SIERVO
Domingo 12 de diciembre

Escribe una breve descripción de un siervo basada en los siguientes versículos: Gén. 24:2-4; 39:4-6; Luc. 14:17; 17:7, y 8; Hech. 2:18.

Un siervo debía poner a un lado sus propios deseos, necesidades y comodidad, e involucrarse totalmente en la vida de otro. Debía ayudar a su amo en sus planes, deseos y actividades. Podía llevar mensajes, acompañar a alguien, actuar en lugar de una persona y realizar tareas humildes pero necesarias. En otras ocasiones, manejaba finanzas y las actividades de una casa, pero nunca los actos del siervo eran para lograr sus propios fines, sino los de su amo.

Giezi fue siervo del profeta Eliseo: era un privilegio, pues implicaba más que tareas humildes. Era un tipo de aprendizaje. Eliseo mismo había servido como siervo de Elías (1 Rey. 19:19-21). Aunque la tarea del profeta dependía de un llamado divino, servir al profeta ayudaba, al candidato a profeta, a desarrollar su fe y su confianza en Dios. Además, Eliseo aprendería a ponerse a un lado y a servir a otros. Esto demostraría ser la mejor calificación para un ministerio futuro. No tenemos registro del llamado de Giezi, pero recibió muchas oportunidades.

Esta idea del siervo no se limita solo a los tiempos del Antiguo Testamento. Jesús dijo que la disposición a ser un siervo es un requisito previo para cualquier cargo directivo en la iglesia (Mar. 9:35).

Lee Juan 13:1 al 17. ¿De qué manera este pasaje muestra la vinculación entre el liderazgo y la tarea de siervos?

Los discípulos habían estado con Jesús durante tres años. Habían aprendido de sus enseñanzas, habían compartido su ministerio sanador y, no obstante, todavía no estaban listos para salir como embajadores de Dios. Estuvieron listos para aprender en la teoría y gozaron la asociación con Jesús, pero todavía no estaban preparados para poner el yo a un lado y, humildemente, servirse unos a otros.

¿Cómo conseguimos la humildad y la muerte al yo necesarias para servir a otros? ¿Cómo aprendemos a servir a otros con una actitud de no buscar nada para nosotros mismos?


APRENDER DE PRIMERA MANO
Lunes 13 de diciembre

Un buen maestro enseña por el ejemplo y da muchas oportunidades para que sus alumnos apliquen lo que están aprendiendo. Eliseo era ese tipo de maestro.

Lee 2 Reyes 4:8 al 17. ¿Qué se dice de las tareas de Giezi en el relato? ¿Qué oportunidades le da Eliseo a Giezi?

La historia de la mujer de Sunem es otro milagro que involucró a una mujer. En 2 Reyes 4:1 al 7, Eliseo ayuda a una viuda a pagar sus deudas y a evitar que sus dos hijos sean vendidos como esclavos. Y ahora Eliseo está en camino a Sunem. Dada la situación general de la mujer en esos tiempos, es extraño que el narrador le dé a una mujer casada tal atención. No se da el nombre de su esposo. Todo lo que sabemos es que él fue consultado acerca de la edificación de una habitación para huéspedes y que él es anciano, aun cuando todavía parece estar en condiciones de supervisar la cosecha de sus campos. En la primera parte de la historia, Eliseo involucra activamente a Giezi. Lo envía a llamar a la mujer y lo incluye en su expresión de gratitud. Le pide opinión a Giezi y realiza la sugerencia de él. Giezi fue observador y mostró sensibilidad a las reales necesidades de la mujer. Eliseo le dio a Giezi la oportunidad de iniciar un milagro. Luego de un año, el niño del milagro nació.

Lee 2 Reyes 4:18 al 31. ¿Qué cambio de actitud vemos aquí en Giezi en comparación con lo que vimos en el incidente anterior?

El niño del milagro ahora es un muchacho. Giezi, el siervo de Eliseo, parece haber perdido la sensibilidad. Cuando la mujer llega y pasa junto a él para tomarse de los pies de Eliseo, Giezi trata de quitarla de allí. Él solo ve la “rudeza” de la sunamita, que sobrepasa todo tipo de convención social en su acción (vers. 25-27). Él no ve la profunda angustia de ella como la ve Eliseo.

A veces es fácil estar tan centrado y absorto en uno mismo que llegamos a ser insensibles a los sentimientos y las necesidades de otros. ¿Cómo puedes aprender a ser más sensible a los sentimientos y las necesidades de otros? Además, ¿cómo puedes aprender a soportar con gracia la insensibilidad de otros hacia ti?


UNA CUESTIÓN DE FE
Martes 14 de diciembre

Lee 2 Reyes 5:1 al 19, y responde las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué el rey de Israel reacciona como lo hizo? ¿Fue su reacción razonable o irrazonable? ¿Qué temía él que estuviera sucediendo?

2. ¿Por qué Naamán reacciona a la orden de Eliseo del modo en que lo hizo? ¿Qué buenas razones tenía? ¿En qué formas su reacción es similar a la del rey de Israel frente a su carta?

3. Lee el versículo 12. ¿Qué clase de lógica está usando el capitán allí? ¿Qué error está cometiendo?

4. ¿De qué modo se refiere Naamán a sí mismo ante Eliseo después de que sucedió el milagro? ¿Qué dice esto acerca de él?

5. ¿Por qué crees que Eliseo rehusó recibir dinero del capitán? ¿Por qué era importante no recibir nada?

6. Lee cuidadosamente los versículos 17 al 19. ¿Qué sucede aquí? ¿Cómo entendemos el pedido de Naamán y la respuesta de Eliseo?


LA CAÍDA DE GIEZI
Miércoles 15 de diciembre

Es difícil comprender, desde nuestra perspectiva hoy, por qué los personajes de la Biblia a veces cometieron errores, en especial frente a tantos eventos milagrosos. La increíble curación de Naamán sucedió delante de Giezi. Él no solo vio el poder de Dios, sino también las acciones de su amo, que rehusó recibir dinero del capitán. Uno pensaría que eso habría sido suficiente para humillarlo delante de Dios y del hombre, pero aparentemente no fue así.

Lee 2 Reyes 5:20 al 27. ¿De qué modo racionalizó Giezi sus acciones, por lo menos al comienzo? ¿Qué elemento de nacionalismo o prejuicio étnico se insinúa en los pensamientos de Giezi?

Biblia tiene advertencias contra el amor al dinero y el peligro de las posesiones terrenales, y no están dirigidas solo a los ricos. El problema no es la cantidad de posesiones materiales que tengamos, sino nuestra actitud hacia ellas. Continuamente tenemos que batallar contra la avaricia, y cuidar nuestros pensamientos acerca de nuestras posesiones y entregarlos a Dios. Podemos mantenerlos en perspectiva si damos en forma consistente, no solo posesiones materiales, sino también tiempo. El amor a las cosas materiales nos ciega a nuestra verdadera misión y propósito en la vida, y al fin puede causar nuestra ruina eterna.

Es extraño que Giezi jurara para sus adentros por el Dios viviente, y luego saliera para engañar. ¿Creería él que Dios no lo veía? ¡Qué testimonio es este del poder de nuestros propios corazones corruptos para engañarnos!

Naamán fue muy generoso al darle a Giezi sus regalos, pero probablemente quedó con algunas preguntas, especialmente al regresar los dos siervos e informarle de la extraña conducta de Giezi. Este permitió que su codicia interfiriera con el testimonio que Eliseo quería darle al nuevo converso.

Al fin, el mismo Dios que realizó el milagro reveló a Eliseo la verdad de lo hecho por Giezi y, en ese instante, el ministerio y la vida del siervo quedaron arruinados.

Es muy fácil subestimar el dominio que el amor al dinero tiene sobre nosotros (1 Tim. 6:10). ¿Qué ejemplos de la historia bíblica y de la secular puedes recordar en que el dinero llevó a alguien a la ruina? ¿Cómo podemos protegernos de lo que puede ser una tentación muy peligrosa?


VIVIR DE LAS SOBRAS
Jueves 16 de diciembre.

Lo último que oímos de Giezi está en 2 Reyes 8:1 al 6. ¿Qué encontramos que hace el ex siervo de Eliseo?

Muchos años pasaron desde el milagro de la resurrección del hijo de la sunamita. La enfermedad de la piel de Giezi no debió haberlo desfigurado mucho, porque ahora lo encontramos en la corte real. Giezi, el “ex siervo” de Eliseo, está recordando a Eliseo y sus milagros, y tal vez esté reflejando su propia importancia por su conexión con Eliseo.

Nunca habríamos oído de estas historias si no hubiera sido por el momento en que sucedió. El autor bíblico dice que, cuando Giezi estaba hablando acerca del milagro del hijo de la sunamita, apareció la sunamita ante el Rey. Dios, en su providencia, usó la jactancia de Giezi para ayudar a la mujer de Sunem. Para entonces, es probable que ella fuera viuda, ya que no se menciona al esposo y era poco usual que una mujer apareciera ante el rey en lugar de su marido. Tal vez estaba a cargo de su familia hasta que el hijo fuera mayor de edad. Había estado fuera del país durante siete años, por una severa sequía. Tener buenas relaciones y conocer a las personas importantes puede ser ventajoso desde el punto de vista humano, pero Dios ve las cosas en forma diferente.

¿Qué relación es realmente importante y por qué? Ver Jeremías 9:23 y 24.

Y Giezi desaparece de la historia. La parte triste del relato es que Giezi pudo haber estado haciendo la obra de Dios y haber aprendido de Eliseo. Podría haber sido el siguiente gran profeta, o un líder y maestro en la escuela de los profetas. Ahora, todo lo que él hace es hablar de los viejos, tiempos cuando trabajaba con el profeta. Giezi pudo haber hecho historia, pero ahora vive del pasado.

Necesitamos contar y recordar el trato de Dios con nosotros en el pasado. Pero, al mismo tiempo, necesitamos ser cuidadosos acerca de no quedarnos con lo que ocurrido, a expensas de vivir correctamente en el presente. ¿Cómo llegamos a un cabal equilibrio aquí? ¿De qué modo el quedarnos mucho en el pasado influye negativamente sobre nuestro caminar con Dios hoy?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 17 de diciembre

“Solemnes son las lecciones que enseña lo experimentado por un hombre a quien habían sido concedidos altos y santos privilegios. La conducta de Giezi fue tal que podía resultar en piedra de tropiezo para Naamán, sobre cuyo espíritu había resplandecido una luz admirable, y se hallaba favorablemente dispuesto para servir al Dios viviente. El engaño practicado por Giezi no tenía excusa. Hasta el día de su muerte, permaneció leproso, maldito de Dios y rehuido por sus semejantes.

“‘El testigo falso no quedará sin castigo; y el que habla mentiras no escapará’ (Prov. 19:5). Los hombres pueden pensar que ocultarán sus malas acciones a los ojos humanos; pero no pueden engañar a Dios. ‘Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta’ (Heb. 4:13). Giezi creyó engañar a Eliseo, pero Dios reveló al profeta las palabras que su siervo había dirigido a Naamán, así como cada detalle de la escena transcurrida entre los dos hombres” (PR 188).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cuáles son algunas señales de advertencia de que el dinero o la persecución de él están ocupando el lugar de Dios en nuestras vidas? ¿Cómo podemos aprender a usar el dinero y no permitir que el dinero nos use? ¿Qué lugar tienen el diezmo y el dar ofrendas en conexión con todo el tema de la influencia y el poder del dinero sobre nuestras vidas?

2. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta del jueves. ¿Cuáles son las cosas realmente importantes en la vida, y por qué es tan fácil perder de vista lo que de verdad importa?

3. ¿Qué razones podría haber dado Giezi para creer que él podía disimular este engaño? Él sabía que Dios existe; había visto milagros, algunos bastante increíbles. No obstante, a pesar de todo, él trató de engañar a su amo. Tal vez, había hecho algo similar antes, sin que Eliseo se diera cuenta. Tal vez en su propia mente, realmente racionalizó sus acciones. No sabemos. Lo que sabemos, sin embargo, es que no es difícil engañarnos a nosotros mismos. ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos aprender a protegernos de caer en el mismo autoengaño?

4. Repasa 2 Reyes 5:17 al 19. ¿Qué lecciones deberíamos obtener del pedido de Naamán a Eliseo acerca de inclinarse en el templo de Rimón, y cuáles no debemos aprender de ello?

5. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que podemos servir a otros?





► DESCARGAR

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Comentario de Alejandro Bullón (mp3), haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.

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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
>Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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Lección 12: Giezi: Erró el blanco / Notas de Elena G. de White

Sábado 11 de diciembre

"Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová" (Jeremías 9:23, 24).

Hay una educación que es esencialmente mundanal. Su fin es dar éxito en el mundo, satisfacer la ambición egoísta. Para conseguir esta educación muchos estudiantes dedican tiempo y dinero y llenan su mente de conocimientos innecesarios. El mundo los tiene por sabios; pero no tienen a Dios en sus pensamientos...

Hay otra clase de educación que es muy diferente. Su principio fundamental, según lo declaró el mayor de los maestros que el mundo haya conocido, es: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mateo 6:33). Su fin no es egoísta; su propósito es honrar a Dios, y servirle en el mundo... Dios es la fuente de toda sabiduría. Él es infinitamente sabio, justo y bueno. Aparte de Cristo, los hombres más sabios que jamás hayan vivido no pueden comprenderlo. Pue-den profesar ser sabios; pueden gloriarse de sus adquisiciones; pero el simple conocimiento intelectual, aparte de las grandes verdades que se concentran en Cristo, es como nada...

Si los hombres pudiesen ver por un momento más allá del alcance de la visión finita, si pudiesen discernir una vislumbre de lo eterno, toda boca dejaría de jactarse. Los hombres que viven en este mundo que es un pequeño átomo del universo son finitos; Dios tiene mundos innumerables que obedecen a sus leyes, y son conducidos para gloria suya. Cuando en sus investigaciones científicas los hombres han ido hasta donde se lo permiten sus facultades limitadas, queda todavía más allá un infinito que no pueden comprender.

Antes que los hombres puedan ser verdaderamente sabios, deben comprender que dependen de Dios, y deben estar henchidos de su sabiduría. Dios es la fuente tanto del poder intelectual como del espiritual. Los mayores hombres, que han llegado a lo que el mundo considera como admirables alturas de la ciencia, no pueden compararse con el amado Juan o el apóstol Pablo. La más alta norma de virilidad se alcanza cuando se combina el poder intelectual con el espiritual (En lugares celestiales, p. 143).


CALIDAD DE SIERVO
Domingo 12 de diciembre

Cuántos profesan ser siervos de Cristo, pero cuán indispuestos se manifiestan a soportar críticas y vergüenza por amor de él. La cruz no fue diseñada para complacer al yo; está directamente opuesta a la senda del amador de placeres, y se enfrenta a nuestros deseos carnales, inclinaciones egoístas y pasiones no santificadas. La cruz reprueba cualquier infidelidad en nuestras labores. Llevar la cruz de Cristo significa no evitar las cargas y responsabilidades. Si moramos en Cristo y aprendemos en su escuela, no seremos rudos, deshonestos o infieles, sino que llevaremos los principios de Cristo en cualquier tarea que nos toque realizar. Nos identificaremos con los intereses de nuestro empleador no siendo descuidados o extravagantes, ni perderemos el tiempo, ya que si se nos paga por hacer el trabajo, el tiempo no nos pertenece a nosotros sino al que nos emplea. Si no somos diligentes y esforzados, quedaremos registrados en los libros del cielo como siervos infieles (Review and Herald, 22 de septiembre, 1891).

Hay muchos que profesan ser cristianos y no están unidos con Cristo. Su vida diaria, su espíritu, dan testimonio de que Cristo, la esperanza de gloria, no mora en ellos. No se puede depender de ellos ni confiar en ellos. Están ansiosos de reducir su servicio al mínimo de esfuerzo y al mismo tiempo obtener el máximo de salario. El nombre "siervo" se aplica a todos los hombres, pues todos lo somos, y nos convendrá ver a qué molde nos conformamos. ¿Es el de la infidelidad o el de la fidelidad?

¿Están los siervos generalmente dispuestos a hacer todo lo que pueden? ¿No es más bien costumbre prevaleciente deslizarse por el trabajo tan rápida y fácil-mente como sea posible y obtener el salario al menor costo posible? El fin no es ser tan cabal como se pueda, sino obtener una remuneración. Los que profesan ser siervos de Cristo no deberían olvidar el precepto del apóstol Pablo: "Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia, porque a Cristo el Señor servís".

Los que entran en la obra como "siervos del ojo" hallarán que su trabajo no puede resistir la inspección de los hombres o de los ángeles. Lo esencial para el éxito en el trabajo es el conocimiento de Cristo; pues este conocimiento dará sanos principios de rectitud, e impartirá un espíritu noble, abnegado, como el de nuestro Salvador a quien profesamos servir. La fidelidad, la economía, el cuidado, la prolijidad, debieran caracterizar todo nuestro trabajo, ya sea en la cocina, el taller, las oficinas de las casas editoras, el sanatorio, el colegio o dondequiera estemos ubicados en la viña del Señor. "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto" (Mensajes para los jóvenes, pp. 227, 228).


APRENDER DE PRIMERA MANO
Lunes 13 de diciembre

La iglesia de Cristo está organizada para servir. Tal es su consigna. Sus miem-bros son soldados que han de ser adiestrados para combatir bajo las órdenes del Capitán de su salvación. Los ministros, médicos y maestros cristianos tienen una obra más amplia de lo que muchos se imaginan. No solo han de servir al pueblo, sino también enseñarle a servir. No solo han de instruir a sus oyentes en los buenos principios, sino también educarlos para que sepan comunicar estos principios. La verdad que no se practica, que no se comunica, pierde su poder vivificante, su fuerza curativa. Su beneficio no puede conservarse sino compartiéndolo.

Hay que romper la monotonía de nuestro servicio a Dios. Todo miembro de la iglesia debe empeñarse en alguna manera de servir al Maestro. Unos no pueden hacer tanto como otros, pero todos deben esforzarse cuanto les sea posible por hacer retroceder la ola de enfermedad y angustia que azota al mundo. Muchos trabajarían con gusto si se les enseñara cómo empezar. Necesitan instrucción y aliento.

Cada iglesia debe ser escuela práctica de obreros cristianos. Sus miembros deberían aprender a dar estudios bíblicos, a dirigir y enseñar clases en las escuelas sabáticas, a auxiliar al pobre y cuidar al enfermo, y trabajar en pro de los inconversos. Debería haber escuelas de higiene, clases culinarias y para varios ramos de la obra caritativa cristiana. Debería haber no solo enseñanza teórica, sino también trabajo práctico bajo la dirección de instructores experimentados. Abran los maestros el camino trabajando entre el pueblo, y otros, al unirse con ellos, aprenderán de su ejemplo. Un ejemplo vale más que muchos preceptos (El ministerio de curación, pp. 107, 108).

Para que los seres humanos pudieran llegar a ser reyes y sacerdotes para Dios, el Comandante de los ángeles tomó la posición de siervo, dejándonos un perfecto ejemplo para que aprendamos de él. En su vida ejemplificó la ley;-ningún acto pecaminoso malogró su conducta; todas sus palabras y acciones fueron sin mancha (Review and Herald, 29 de abril, 1902).

Los que entran en esta obra deben primeramente entregarse sin reservas a Dios; deben aprender de Cristo y seguir su ejemplo. Él los invita, diciéndoles: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de co-razón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:28-30). Los ángeles son comisionados a acompañar a quienes entran en la obra con verdadera humildad (Review and Herald, 6 de mayo, 1902).

Todos los que profesamos llevar el nombre de Cristo y deseamos recibir la herencia eterna viviendo en la ciudad de Dios donde no habrá más impurezas, debemos mostrar al mundo, por precepto y por ejemplo, los principios del verdadero vivir. Todo el cielo está observando cómo peleamos la batalla contra la tentación (Signs of the Times, 10 de agosto, 1915).


UNA CUESTIÓN DE FE
Martes 14 de diciembre

Naamán el sirio consultó al profeta de Dios acerca de cómo podía curarse de una enfermedad repugnante: la lepra. Se le ordenó ir y bañarse en el Jordán siete veces. ¿Por qué no siguió inmediatamente las instrucciones de Eliseo, el profeta de Dios?... A causa de su mortifica­ción y decepción tuvo un rapto de cólera, y furiosamente rehusó seguir el humilde procedimiento que le había señalado el profeta de Dios. "He aquí", dijo, "yo decía para mí: Saldrá él luego y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sana­rá la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado". Su criado dijo: "Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Sí, ese gran hombre consideraba que estaba por debajo de su dignidad ir al humilde río Jordán y lavarse. Los ríos que había mencionado y deseado se veían embellecidos por los árboles y sotos de sus riberas y había ídolos en esos sotos. Muchos acudían a esos ríos para adorar las estatuas de sus dioses; por lo tanto, eso no hubiera significado ninguna humillación para él. Pero el cumplimiento de las directivas específicas del profeta hubiera humillado su espíritu orgu­lloso y altivo. La obediencia voluntaria traería el resultado deseado. Se lavó y quedó sano.

Nuestros planes no son siempre los de Dios... En su amante cui­dado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición... Nos pide él que le cedamos muchas cosas; pero al hacerlo no nos despojamos más que de lo que nos impide avanzar hacia el cielo (Conflicto y valor, p. 228).

... Naamán, noble pagano que había sido fiel a sus convicciones de lo recto y había sentido su gran necesidad de ayuda, estaba en condición de recibir los dones de la gracia de Dios. No solamente fue limpiado de su lepra, sino también bendecido con un conocimiento del verdadero Dios.
Nuestra situación delante de Dios depende, no de la cantidad de luz que hemos recibido, sino del empleo que damos a la que tenemos. Así, aun los paganos que eligen lo recto en la medida en que lo pue­den distinguir, están en una condición más favorable que aquellos que tienen gran luz y profesan servir a Dios, pero desprecian la luz y por su vida diaria contradicen su profesión de fe (El Deseado de todas las gentes, p. 206).

Los siervos de Naamán le rogaron que cumpliese las instrucciones de Elíseo. Le dijeron: "Si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?" Se esta­ba probando la fe de Naamán, mientras que su orgullo contendía para obtener la victoria. Por fin venció la fe, y el altanero sirio dejó de lado el orgullo de su corazón, y se sometió a la voluntad revelada de Jehová. Siete veces se sumergió en el Jordán, "conforme a la palabra del varón de Dios". El Señor honró su fe; "y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio" (Profetas y reyes, p. 186).


LA CAIDA DE GIEZI
Miércoles 15 de diciembre

Con el transcurso de los años, el siervo de Elíseo, Giezi, había tenido oportunidad de desarrollar el mismo espíritu de abnegación que caracterizaba la obra de su amo. Había tenido el privilegio de llegar a ser noble portaestandarte en el ejército del Señor. Durante mucho tiempo habían estado a su alcance los mejores dones del cielo; y sin embargo, apartándose de ellos, había codiciado en su lugar el vil metal de las riquezas mundanales. Y ahora los anhelos ocultos de su espíritu avariento le indujeron a ceder a la tentación abrumadora (Profetas y reyes, p. 187).

Son muy pocos los que comprenden el poder de su amor por el dinero hasta que se los pone a prueba. Entonces es cuando muchos que profesan ser seguidores de Cristo muestran que no están preparados para el cielo. Sus obras testifican que aman más el dinero que a su pró­jimo o a Dios. Tal como el joven rico, preguntan por el camino de la vida, pero cuando éste les es señalado y cuando calculan el costo, y ven que se exige de ellos el sacrificio de las riquezas mundanales, deciden que el cielo cuesta demasiado. Cuanto mayores son los tesoros hechos en la tierra, tanto más difícil resulta para sus poseedores comprender que éstos no les pertenecen sino que les han sido prestados para que los utilizasen para gloria de Dios (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 156).

La Biblia no condena a nadie por rico, si adquirió honradamente su riqueza. La raíz de todo mal no es el dinero, sino el amor al dinero. Dios da a los hombres la facultad de enriquecerse; y en manos del que se porta como administrador de Dios, empleando generosamente sus recursos, la riqueza es una bendición, tanto para el que la posee como para el mundo. Pero muchos, absortos en su interés por los tesoros mundanos, se vuelven insensibles a las demandas de Dios y a las nece­sidades de sus semejantes. Consideran sus riquezas como medio de glo­rificarse. Añaden una casa a la otra, y una tierra a otra tierra; llenan sus mansiones de lujos, mientras que alrededor de ellos hay seres humanos sumidos en la miseria y el crimen, en enfermedades y muerte. Los que así dedican su vida al egoísmo no desarrollan los atributos de Dios, sino los del maligno (El ministerio de curación, p. 163).

Los tesoros acumulados en la tierra no perduran: los ladrones entran y los roban; los arruinan el orín y la polilla; el incendio y la tempestad pueden barrer nuestros bienes. Y "donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón". Lo que se atesora en el mundo absorberá la mente y excluirá aun las cosas del cielo.

El amor al dinero era la pasión dominante en la época de los judíos. La mundanalidad usurpaba en el alma el lugar de Dios y de la religión. Así ocurre ahora. La ambición avarienta de acumular riquezas tiene tal ensalmo sobre la vida, que termina por pervertir la nobleza y corromper toda consideración de los hombres para sus semejantes hasta ahogar­los en la perdición. La servidumbre bajo Satanás rebosa de cuidados, perplejidades y trabajo agotador; los tesoros que los hombres acumulan en la tierra son tan solo temporales (El discurso maestro de Jesucristo, p. 76).


VIVIR DE LAS SOBRAS
Jueves 16 de diciembre

...La verdad es de Dios; el engaño en sus miles de formas proviene de Satanás; y quienquiera que se desvíe de la línea recta de la verdad, se entrega al poder del maligno. Los que han aprendido de Cristo seguirán el consejo del apóstol: "No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas" (Efesios 5:11). Tanto en sus palabras como en su vida, serán sencillos, sinceros y veraces; porque se están preparando para alternar con los santos en cuyas "bocas no ha sido hallado engaño" (Apocalipsis 14:5).

Siglos después que Naamán regresara a su hogar en Siria, con el cuerpo curado y el espíritu convertido, su fe admirable fue mencionada y elogiada por el Salvador como lección objetiva para todos los que dicen servir a Dios. Declaró el Salvador: "Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Sirio" (Lucas 4:27). Dios pasó por alto a los muchos leprosos que había en Israel, porque su incredulidad les cerraba la puerta del bien. Un noble pagano que había sido fiel a sus convicciones relativas a la justicia, y sentía su necesidad de ayuda, fue a los ojos de Dios más digno de su bendición que los afligidos de Israel, que habían despreciado los privilegios que Dios les había dado. Dios obra en pro de aquellos que aprecian sus favores y responden a la luz que les ha dado el cielo.

En todos los países hay ahora personas sinceras de corazón, sobre las cuales brilla la luz del cielo. Si perseveran con fidelidad en lo que comprenden como deber suyo, recibirán más luz, hasta que, como Naamán antiguamente, se vean constreñidas a reconocer que "no hay Dios en toda la tierra", excepto el Dios vivo, el Creador (Profetas y reyes, pp. 188, 189).

Cuán pocos reconocen sus debilidades hasta que llega el día de la prueba. Piensan que son sabios pero son necios, porque no hay nada en ellos de lo cual enorgullecerse. Aun aquellos que están en posiciones de responsabilidad y rodeados de los mejores privilegios religiosos, pueden caer. Puede ser de valor estudiar el caso de Giezi: vivía en la casa del piadoso profeta Elíseo; escuchaba sus fervientes oraciones y veía una vida guiada por principios correctos, y sin embargo todo eso no le ayudó a mejorar su propia vida. Engañó a Naamán para recibir una recompensa pero lo que recibió fue la lepra que aquel tenía (Ellen G. White 1888 Materials, p. 1529).




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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Notas de Elena G. de White

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin



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lunes, 29 de noviembre de 2010

Lección 10: El hombre de Dios: la obediencia no es optativa / Comentario de Doug Batchelor




Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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sábado, 27 de noviembre de 2010

Lección 10: El hombre de Dios: la obediencia no es optativa / Para el 4 de diciembre de 2010


Sábado 27 de noviembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 32; 1 Reyes 13:1-34; Daniel 5:13-17; Lucas 16:31; Juan 15:24; 2 Timoteo 4:3.

Para Memorizar: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” 2 Ped. 1:20, 21.

ESTA ES UNA DE LAS HISTORIAS más extrañas del Antiguo Testamento: vemos a un rey renegado, un profeta que no debe comer, un altar que se abre como un huevo rajado, un viejo profeta mentiroso y un peligroso león.

La historia transcurre en los primeros años de la monarquía dividida, época de tensión política y religiosa. Bajo el liderazgo de Jeroboam (y con la bendición de Dios, 1 Rey. 11:29-39), las diez tribus de Israel se separaron de Roboam, el hijo de Salomón y heredero del reino davídico. En este tiempo de inestabilidad y cambios, Dios envía a su profeta con un mensaje al rey Jeroboam acerca de la adoración idolátrica en el reino del Norte, que será su ruina.

En este relato de un profeta que no se nombra reside el problema de cuán seriamente considera Dios la obediencia. Aunque haya preguntas sin respuesta, esta historia muestra que cualquier expresión del evangelio sin una obediencia resultante es un evangelio falso.


LA POLÍTICA DE LA RELIGIÓN
Domingo 28 de noviembre

A la muerte de Salomón, el juicio poco sabio de Roboam, su hijo, condujo a la división de la Nación en dos reinos: el rey Jeroboam reinó en Israel, en el norte; y Roboam, en Judá, en el sur (ver 1 Rey. 12).

Poco después de la división, Jeroboam llevó a Israel de la adoración a Dios a la idolatría, actuando por conveniencia política. Creó dos centros de adoración, en Bet-el y en Dan, para facilitar a los israelitas la adoración y que no tuvieran que ir a Jerusalén. Creó los becerros de oro como un recordativo visual de Dios (no una representación), que debían hacer que la adoración fuera más creíble para el israelita común. Este acto político condujo a quebrantar los Diez Mandamientos (Éxo. 20:4, 5).

¿Qué semejanzas hay entre el becerro de oro de Éxodo 32 y los becerros de oro de Jeroboam? Ver 1 Reyes 12:25 al 33.

Es bueno ser innovadores en la adoración y adaptarla a contextos culturales específicos, pero hay que ser muy cuidadosos. Aun una pequeña desviación de un mandato claro de Dios tiene graves consecuencias. En Israel, los becerros de oro llevaron a la Nación hacia el pecado flagrante. Pero Jeroboam tuvo que hacer también más cambios. Procuró persuadir a algunos levitas locales de que sirvieran como sacerdotes en sus santuarios recién establecidos. Pero ellos vieron los peligros y no quisieron violar los mandatos de Dios; así, Jeroboam se vio obligado a nombrar sacerdotes del pueblo común (1 Rey. 12:31, 32), lo que degradó el sagrado oficio.

Los cambios religiosos-políticos de Jeroboam deberían haber servido como una advertencia a la iglesia cristiana de los primeros siglos del cristianismo; pero les sucedió lo mismo. Los mandamientos divinos se cambiaron debido a influencias políticas o sociales. El domingo en lugar del sábado fue el nuevo día “santo”, para distinguir a la iglesia de los judíos. La veneración de los santos se introdujo para que la adoración a Dios fuera más visual para los creyentes paganos. Estas presiones no existieron solo en el tiempo de Jeroboam o el de los primeros cristianos. Hoy, como iglesia, afrontamos muchos desafíos similares.

¿Qué clase de presiones culturales está afrontando tu iglesia o tú mismo? ¿Cuán dispuesto estás a comprometerte en cosas “pequeñas”?


LA ACCIÓN DE DIOS
Lunes 29 de noviembre

En medio de las acciones políticas de Jeroboam, Dios interviene y se hace oír por medio de un profeta de Judá, de quien no se da el nombre. Aparece cuando Jeroboam está delante del altar en la ceremonia de dedicación de su santuario. Cualquiera que es “alguien” en el reino de Israel está allí. Dios elige el momento más oportuno para actuar. El resultado es dramático.

Lee 1 Reyes 13:1 al 6. ¿Qué sucedió? ¿Qué lecciones inmediatas recordamos con esta narración?

El profeta, aunque no se da su nombre, es mencionado como un hombre de Dios, título que recibía una persona reconocida como mensajero de Dios. Se usó para Moisés (Deut. 33:1) y para Elías (1 Rey. 17:18). Este título conecta a este profeta con algunos de los grandes profetas del Antiguo Testamento. El hombre de Dios clama contra el altar de Jeroboam y da una profecía, con un nombre específico, Josías (1 Rey. 13:2). Esto es asombroso, porque Josías nacería tres siglos después. Nos recuerda a Ciro, el persa, mencionado por el profeta Isaías unos doscientos años antes de su nacimiento (ver Isa. 44:28; 45:1).

¿Cuál era el mensaje del hombre de Dios? Primero, el altar que es ilegal, y el profeta predice que un descendiente de David llamado Josías lo destruirá. Esto es lo que Jeroboam más teme: establece centros de adoración para evitar perder su reino en manos de algún descendiente de David.

La segunda parte del mensaje era una demostración del poder de Dios, garantizando el cumplimiento futuro de la profecía. Ante los ojos de todos, el altar se rompe. Tal vez esto les recuerda a los testigos las tablas de los Diez Mandamientos, que Moisés quebró cuando adoraron el primer becerro de oro.

Parece que Jeroboam no aprende nada de la situación. Tiene dos becerros de oro en vez de uno y, en lugar de arrepentirse, Jeroboam señala al hombre de Dios. Señalar con la mano, con una vara o un cetro era siempre una señal de juicio en los tiempos bíblicos: en vez de rendirse a la voluntad de Dios, Jeroboam quiere que arresten al profeta.

En este relato, ¿cómo ves la misericordia de Dios aun hacia alguien tan obstinado como Jeroboam? ¿Cuán a menudo expresas una actitud similar hacia la clara conducción de Dios? ¿Cuáles han sido las consecuencias personales de esa actitud?


EL DADOR DE LOS DONES
Martes 30 de noviembre

Fue un milagro espectacular. La mano de Jeroboam, que “se le secó, y no la pudo enderezar” (1 Rey. 13:4), fue restaurada de inmediato. Era una evidencia convincente, pero Jeroboam no hizo una confesión pública. Los milagros no pueden cambiar nuestra voluntad. Aun después de la dramática intervención de Dios, es fácil encontrar una explicación “natural” o volver a los viejos hábitos.

¿Qué dijo Jesús acerca de la conexión entre los milagros y la creencia? Lucas 16:31; Juan 10:25-28; 15:24. ¿Por qué crees que eso es igualmente cierto hoy?

En lugar de abandonar la adoración falsa y comenzar una reforma, Jeroboam solamente cambió de táctica (ver 1 Rey. 13:7-10). Invitó al hombre de Dios a su casa y le ofreció una recompensa. Esta era una acción política para neutralizar, en el pueblo allí presente, el efecto del mensaje. El Rey le ofreció al profeta un empleo con una recompensa, pero el hombre de Dios nunca estuvo a la venta. Debía su lealtad a Dios y no permitió que el mensaje de Dios fuera modificado por nadie.

Lee 2 Reyes 5:14 al 16, y Daniel 5:13 al 17. ¿De qué manera los profetas respondieron al ofrecimiento de regalos?

Dar un regalo pone al dador en una posición de poder, y el receptor “le debe” algo al dador. El hombre de Dios rehúsa el don del Rey y afirma que no comerá ni beberá en el territorio de Israel. Así, el profeta dice “no” a la mezcla de la verdadera adoración con la idolatría. El pueblo de Dios no debería estar a la venta. El hombre de Dios no tuvo que caminar demasiado, porque el santuario en Bet-el estaba a unos dos kilómetros (1,4 millas) de la frontera con Judá. El siguiente pueblo, ya en Judá, era Mizpa, a unos diez kilómetros (siete millas) de Bet-el. Así, el profeta mostró cuán desagradable es para Dios el sistema idolátrico, al no comer, ni beber y ni siquiera volver por el mismo camino a su casa.

¿Cómo se consideran los regalos o favores en tu cultura? ¿Le debes algo a quien te da un regalo? Ora pidiendo la sabiduría de Dios para que te ayude a liberarte de cualquier situación comprometida en que puedas encontrarte por causa de los regalos que te dieron.


MENTIRAS TENTADORAS
Miércoles 1 de diciembre

La intervención dramática de Dios en la ceremonia inaugural da a la gente común mucho que hablar. Algunos jóvenes van a casa y le cuentan al padre todo lo que vieron. El nombre del padre no se da, pero sabemos que es viejo, y que él mismo es un profeta. Este viejo profeta decide seguir al hombre de Dios y lo encuentra sentado bajo un árbol.

Lee 1 Reyes 13:11 al 19. Compara este pasaje con la primera tentación y mentira de Génesis 3:1 al 5. ¿Qué semejanzas hay y qué podemos aprender de estos incidentes?

El hombre de Dios debió haber entendido que su misión era urgente: dar su mensaje al Rey, que no tomara tiempo para comer o beber y que volviera de inmediato. Sin embargo, aquí está, sentado bajo un árbol en Israel, descansando. Podría haber caminado dos kilómetros y entonces, ya en Judá, haberse sentado bajo un árbol. Al perder su sentido de urgencia, el hombre de Dios se estaba ofreciendo a la tentación.

El viejo profeta engañó al hombre de Dios. No sabemos qué lo motivó para engañarlo, pero la Biblia dice que le mintió (1 Rey. 13:18). En ese momento, el viejo profeta llegó a ser un agente de Satanás, el padre de la mentira (Juan 8:44). Más perturbador en el relato es que el hombre de Dios se rindió fácilmente. Después de haber sido conducido tan obviamente por Dios y hecho la voluntad de Dios, cae en una trampa y hace lo que Dios le había dicho que no debía hacer.

Es realmente difícil de entender, ¿verdad? Nos gustaría darle una excusa por desobedecer a Dios, ya que fue desviado. Pero Dios nunca excusa la creencia en una mentira cuando la mentira es opuesta a un claro mandato dado por él.

La tentación gira alrededor de la elección de desobedecer la voluntad revelada de Dios. Las tentaciones no cambian tanto como las formas de la tentación. Hebreos 4:15 nos dice que Jesús fue tentado en todo como nosotros. Las mismas tentaciones básicas que afrontamos (aunque estén en disfraces modernos) fueron afrontadas y conquistadas por Jesús. Él nos promete “la salida” para que no nos engañen las mentiras de Satanás (1 Cor. 10:13).

¿Cuán fácilmente permites que la tentación te lleve a un conflicto directo con la voluntad revelada de Dios? ¿Qué elecciones puedes hacer para protegerte de las tentaciones que te atrapan?


TENTACIONES GEMELAS
Jueves 2 de diciembre

El hombre de Dios afrontó dos tentaciones: la primera vino del Rey, y la resistió firmemente; la segunda, a la que sucumbió, vino del viejo profeta. ¿Qué lección importante hay aquí para nosotros mismos? 2 Tim. 4:3; 2 Ped. 2:1; Judas 4-16.

La mayor amenaza a nuestra fe no es la persecución de afuera, sino los falsos maestros que salen de entre nosotros o que pretenden hablar en nombre de Dios.

Es importante tener una palabra clara de Dios. Necesitamos estudiar la Palabra de Dios por nosotros mismos. Un verdadero profeta o maestro no contradecirá la revelación inspirada, porque Dios no se contradice. Cualquier enseñanza nueva de Dios se agregará a la verdad establecida y no restará nada de ella; estimulará la obediencia y no la desobediencia. Además, podemos juzgar a los profetas y a los maestros por los resultados de sus enseñanzas en sus oyentes y en ellos mismos.

Lee 1 Reyes 13:20 al 34. ¿Qué ocurrió enseguida, y qué lecciones hay allí para nosotros?

Es difícil de entender por qué el viejo profeta le mintió al hombre de Dios. Comenzó como Satanás, el engañador, y luego, él es quien le dice el “Así dice Jehová” (vers. 21) al hombre de Dios. Aunque hay cosas difíciles de entender en el relato, hay una que no debería serlo: el hombre de Dios despreció, en forma directa, la clara orden de Dios.

La muerte del hombre de Dios no quedó sin efecto. A diferencia del Rey, que presenció un milagro y siguió con su pecado (ver 1 Rey. 13:33, 34), el viejo profeta creyó que la Palabra de Dios se iba a cumplir. Les pide a sus hijos que cuando muera pongan sus huesos junto a los huesos del hombre de Dios. La profecía hecha por el hombre de Dios de Judá se cumplió con Josías, tres siglos más tarde (2 Rey. 23:15, 16). Como se había profetizado, Josías quemó huesos humanos en el altar; sin embargo, no lo hizo con el hombre de Dios, ni con el viejo profeta que fue sepultado junto a él (2 Rey. 23:17, 18).

Considera: “El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová” (1 Rey. 13:26). ¿Qué mensaje irónico, pero importante, podemos encontrar aquí para nosotros?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 3 de diciembre

“El Salvador venció para enseñar al hombre cómo puede él también vencer. Con la Palabra de Dios, Cristo rechazó las tentaciones de Satanás. Confiando en las promesas de Dios, recibió poder para obedecer sus mandamientos, y el tentador no obtuvo ventaja alguna. A cada tentación, Cristo contestaba: ‘Escrito está’. A nosotros también nos ha dado Dios su Palabra, para que resistamos al mal. Grandísimas y preciosas son las promesas recibidas, para que seamos ‘hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia’ (2 Ped. 1:4).

“Encareced al tentado a que no mire a las circunstancias, a su propia flaqueza, ni a la fuerza de la tentación, sino al poder de la Palabra de Dios, cuya fuerza es toda nuestra. ‘En mi corazón –dice el salmista– he guardado tus dichos, para no pecar contra ti’. ‘Por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor’ (Sal. 119:11; 17:4)” (MC 136).

Preguntas Para Dialogar:

1. La verdad es progresiva. Al comprender mejor la verdad de Dios, podemos tener que hacer cambios en nuestras vidas, creencias, organización, acercamiento a otros, etc. Mantener lo de siempre no es una opción. Analiza, con tu clase, cómo podemos saber si las acciones que proponemos hacer surgen de la conducción de Dios o de la influencia de la sociedad.

2. Analiza el modelo de Jesús al relacionarse con pecadores frente al deber del hombre de Dios de no relacionarse con el pecado. ¿Cómo nos encontramos con la gente donde ella está? Indica ejemplos prácticos en tu clase, para mostrar cómo te has acercado a la gente y mostrado aceptación sin estimular prácticas pecaminosas.

3. En muchas sociedades, el pago de sobornos, o dar regalos especiales, es parte de casi todo trato comercial, legal o político. ¿Cómo podemos nosotros, como adventistas del séptimo día, individualmente y como iglesia, sobrevivir en tales sociedades? Basados en la lección de esta semana, como clase, escriban algunos criterios para tratar con este problema.

4. Imagínate que alguien en tu iglesia se pone de pie y pretende tener un mensaje de Dios, o que tu primer anciano pretenda tener nueva luz bíblica sobre los eventos finales. ¿Qué harías? ¿Cómo evaluarías esas pretensiones?




► DESCARGAR

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Comentario de Alejandro Bullón (mp3), haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.

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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
>Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


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Lección 10: El hombre de Dios: la obediencia no es optativa / Edición auxiliar para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo" 1 Reyes 13:26.


Enseña a tu clase a:

Saber comparar y contrastar las acciones de un hombre de Dios que profetizó dramáticamente y resistió los estímulos ofrecidos por un rey, pero cayó fácilmente engañado en camino a casa.
Sentir cuán fácil es pasar de una fe concentrada a una desobediencia descuidada.
Hacer la resolución de buscar diariamente a Dios y su protección de la tentación.


Bosquejo de la Lección

I. Saber: Muy fuerte, pero muy débil

A. ¿Cómo pudo el hombre de Dios de Judá haber actuado fielmente ante el rey y una gran multitud, y después ceder rápidamente a la tentación?
B. ¿Cuáles fueron las consecuencias inmediatas de su desobediencia?
C. ¿Por qué Dios lo castigó en forma tan rápida?

II. Sentir: Flechas de tentación

A. ¿Qué clase de tentación afrontó el hombre de Dios al oír instrucciones conflictivas de otro hombre de Dios de Israel?
B. ¿Qué tentaciones nos asechan para no obedecer la Palabra de Dios?

II. Hacer: El escudo de la fe

A. Como es fácil caer en la tentación de desobedecer a Dios, ¿cuál es nuestra única esperanza?
B. ¿Cómo podemos protegernos de ser engañados, y encontrar fuerzas para afrontar las tretas de Satanás?
C. Otro profeta le dio instrucciones al hombre de Dios que estaban en conflicto con el mensaje original. ¿Qué nos enseña esta situación acerca de ceder nuestra conciencia a la de otro cuando contraría las claras instrucciones de Dios?


Resumen: El hombre de Dios de Judá profetizó fielmente y se dio la vuelta para regresar, solo para caer en la tentación de dudar de la Palabra de Dios.


CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Debemos seguir a nuestra conciencia y no depender de otra persona que nos interprete la Palabra de Dios.


PASO 1: ¡Motiva!

En el concepto popular, obediencia y rectitud suelen confundirse con legalismo. Quienes desean un compañerismo íntimo con Dios, y expresan su devoción con una obediencia de corazón, a veces quedan como legalistas que no conocen la risa y las delicias de la vida.

Satanás se alegra cuando prevalecen estas distorsiones. La verdadera obediencia es la expresión de confianza, lo cual es el fundamento de toda relación. Dejar de obedecer equivale a dejar de creer (confiar). En la relación matrimonial, el respeto y la confianza se deterioran mucho antes que se presentan los pedidos de divorcio. Hablando espiritualmente, la falta de respeto y de confianza, que conduce a la desobediencia, se forman mucho antes que la disolución de las relaciones salvíficas. Los que diligentemente buscan la intimidad con Dios comprenden la obediencia, no como cadenas y ataduras, sino como el resultado liberador de amar a un Padre confiable.

Actividad: Leyes gubernamentales, reglamentos, normas y ley natural forman los límites para vivir productivamente. Sin estos cercos protectores, el caos nos envolvería por completo. Analiza los siguientes sistemas, considerando cómo la obediencia fortalece la vida en vez de restringirla: 1) reglamentos de tránsito (límites de velocidad, designación de carriles, etc.); 2) control de medicamentos recetados; 3) protección ambiental (basurales peligrosos, etc.); 4) leyes penales (contra homicidios, robos, difamaciones de la reputación, fraudes cibernéticos, etc.).

Considera: Considerando los sistemas mencionados, ¿cómo sería la vida si se eliminaran estas normas y prohibiciones? ¿De qué modo se deteriorarían las cosas por su ausencia hasta llegar a la autodestrucción? ¿Cuándo se siguen estos criterios de obediencia? ¿Cómo eso demuestra confianza?


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Luego de este análisis acerca de la importancia de la obediencia y la confianza, ahora nos concentraremos en la importancia de la conciencia individual. ¿Cómo sabe una persona qué debe obedecer? ¿Cómo se discierne la voluntad de Dios cuando hay voces conflictivas que pretenden tener autoridad divina?

Comentario de la Biblia

I. Dios actúa (Repasa, con tu clase, 1 Rey. 13:1-6).

Como respuesta a la idolatría iniciada por Jeroboam, Dios envía a un profeta no identificado con mensajes de reprensión y corrección. Arriesgando su vida, el profeta, conocido solo como “el hombre de Dios”, entrega fielmente su mensaje. Este vocero se caracteriza por una osadía comprometida. Cuando Jeroboam lo amenaza, su mano se le seca, el altar se raja (indicando el castigo divino) y así se vindica la justicia de Dios. Siglos más tarde, el último buen rey de Judá, Josías, cumplió la profecía entregada por este desconocido hombre de Dios (2 Rey. 23:15, 16).


II. El Dador de los dones (Repasa, con tu clase, 1 Rey. 13:7-10).

Jeroboam se retrae abrumado por la exhibición divina de juicios. Pero, en vez de arrepentirse, el rey intenta lograr por engaño lo que de otro modo no podría lograr. Balaam, mucho antes, había cedido a la atracción de incentivos financieros. ¿Podría este profeta también ser seducido por la codicia? Sin embargo, el profeta rechaza los intentos de Jeroboam. La conciencia de este fiel mensajero no puede ser comprada.

Considera: Si la historia hubiese concluido aquí, ¿qué calificación podrías haberle asignado al profeta, y por qué? ¿Qué características, reveladas hasta aquí, deberían ser imitadas por los creyentes de cada generación?


III. Mentiras tentadoras (Repasa, con tu clase, 1 Rey. 13:10-19).

¡Triunfo! ¡Triunfo! ¡Triunfo! Inicialmente, el profeta no identificado logra nuestra admiración, resistiendo al rey idólatra y sus admiradores. El profeta sacrifica su seguridad personal por dar un testimonio fiel, rechazando el enriquecimiento financiero personal en favor de su compromiso total hacia Dios. ¡Muy posiblemente debería ser mencionado junto con Elías y Samuel!

Sin embargo, el relato sigue por un nuevo sendero. Abordado por un profeta anciano, cuyos motivos no se explican, el profeta no identificado se aparta de su viaje de regreso sin ninguna razón aparente. Solo a dos kilómetros de la frontera de Judá (a quince o veinte minutos de camino sin apuro) y la seguridad de una misión completada, se detiene. El profeta anciano engañosamente pretende haber recibido mensajes divinos que contradecían directamente los que ese profeta había recibido antes. Sorprende que después de haber arriesgado la vida basado en la confianza en el mensaje divino y en el Dador del mensaje, y después de rechazar los esfuerzos de detenerlo, el profeta no identificado cede su juicio ante “revelaciones progresivas” supuestamente dadas a otro profeta a quien no conocía.

Considera: ¿Cómo evalúas ahora al profeta no identificado, y por qué? ¿Será que las “revelaciones progresivas” alguna vez irán en contra de las revelaciones divinas dadas antes? ¿Qué peligros corren los que entregan su juicio a otros que interpretan la revelación divina? ¿Cuál es la norma por la cual deben ser juzgadas todas las supuestas nuevas revelaciones?


IV. Tentaciones gemelas (Repasa, con tu clase, 1 Rey. 13:20-33).

Los bereanos, de fama en el Nuevo Testamento, rehusaron aceptar la palabra de Pablo, escogiendo más bien escudriñar las Escrituras por sí mismos para verificar lo que Pablo proclamaba (Hech. 17:11). Si el profeta no identificado solo hubiera sido igualmente cuidadoso, ¡cuán diferente podría haber terminado este relato! Estudiar las Escrituras por nosotros mismos, no rindiendo nuestro juicio individual a otra persona sobre la base de su condición académica o de la opinión popular, son dos salvaguardias contra el peligroso error de juicio que provocó la muerte de un hombre que permaneció firme del lado de Dios.

Considera: ¿Qué hábitos debo adoptar para no ser tentado a rendir mi comprensión de las Escrituras al juicio de otros?


PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Frente al trono de Dios cada uno responderá por las elecciones y decisiones hechas en la Tierra. En ese momento no valdrán de nada las excusas. Echar la culpa a la opinión popular, a las interpretaciones de otros, a ejemplos ministeriales insatisfactorios o a cualquier otra cosa no podrá exonerar los fracasos humanos. Desde la entrada del pecado, los seres humanos han intentado escapar de la culpabilidad y echar la culpa a otros. Pero la norma divina sigue siendo la misma: confiar y obedecer. La más clara evidencia de confiar en los padres es la obediencia. Espiritualmente hablando, la evidencia más segura de confiar en Dios es el acatamiento bien dispuesto a la voluntad divina.

Aplicaciones a la vida:

1. ¿Cómo mantengo la integridad de mi conciencia con respecto a mi comprensión de las Escrituras, y al vivir con otros que no están de acuerdo conmigo? ¿Debo aflojar mi punto de vista? ¿Cómo pueden los que están en desacuerdo conmigo todavía estar vinculados espiritualmente conmigo?

2. Sara y Laura están en la misma habitación de una prestigiosa universidad adventista. Recientemente Sara ha perdido interés en sus estudios, pero encuentra formas de pasar cada momento libre con un grupo misterioso que pretende haber descubierto “nueva luz”. Ella critica a la iglesia, especialmente ciertas doctrinas que ella considera “anticuadas”. Sara se está volviendo más insistente para que Laura vaya a esas reuniones. ¿Cómo debería manejar Laura esta situación?

3. ¿Cómo deberíamos evaluar las pretensiones de nuevas revelaciones de Dios? ¿Con qué normas deben ser evaluadas? ¿Cómo podemos ser obedientes a la verdad de Dios y todavía mantener relaciones con los que no están obedeciendo?


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: La obediencia al llamado de Dios define la profundidad de nuestra confianza en él, y no puede estar basada en la confianza que otra persona tiene en Dios o en su comprensión de la verdad. Cada uno tendrá que dar cuenta por sí mismo; no podemos depender de la fe de otra persona para nuestras decisiones. No podemos vivir mirando cómo otros comen; ni tampoco podemos mantener la espiritualidad observando la experiencia de otra persona. El profeta no identificado tenía muchas buenas cualidades, pero se perdió cuando dependió de la experiencia espiritual de otro en lugar de obedecer un claro y seguro “Así dice Jehová”.

Actividad: Cristo es nuestro ejemplo. Al llegar la Navidad necesitamos concentrarnos en él. Si el árbol de Navidad es una costumbre en tu país, trae uno pequeño a tu clase, decorado con ornamentos pequeños a los que agregarás referencias bíblicas. Los pasajes deberán reflejar los siguientes énfasis: 1) pasajes relacionados con la obediencia de Jesús; 2) pasajes con respecto a su negativa de hacer compromisos; 3) pasajes en los cuales Jesús cita o alude a las Escrituras; 4) pasajes que destacan la confianza de Jesús en su Padre.

Opción alternativa: Pide a los miembros de tu clase que compartan y mediten en pasajes de las Escrituras que reflejen las cuatro áreas de énfasis indicadas arriba. ¿De qué modo estos pasajes nos ayudan a comprender la obediencia y la confianza?




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