sábado, 13 de febrero de 2010

Lección 8: El fruto del Espíritu es Fe / Para el 20 de febrero de 2010


Sábado 13 de febrero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Mateo 25:1-13; Lucas 16:10; 1 Tesalonicenses 5:23, 24; 2 Timoteo 3:1-5; Hebreos 11.

Para Memorizar: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gál. 6:9).

El fruto del Espíritu conocido como “fe” podría también ser llamado “fidelidad”. Habla de perseverancia, una firmeza de propósito, especialmente cuando se hace difícil avanzar.

La fidelidad implica adherencia firme. Los sinónimos incluyen lealtad, que implica lealtad invariable; constancia, que sugiere libertad de la incertidumbre; firmeza, que implica una lealtad tan fuerte a los principios o propósitos que no puede ser desviada; y determinación, que enfatiza una decisión invariable.

“Fe” y “fidelidad”, aunque están estrechamente ligadas, no son lo mismo. La fe es ese poder indefinible, un don de Dios, por medio del cual podemos creer en una realidad que todavía permanece invisible. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1). La fidelidad, en contraste, es el resultado de este sistema de creencias interior. Cuando tenemos fe en Dios, actuamos de modo fiel. Los actos de fidelidad son una demostración de nuestra fe, y tales actos son los hilos que mantienen unido nuestro sistema de creencias y de conducta.


Dios es fiel.
Domingo 14 de febrero

“Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea” (Sal. 89:8).

Como con todo fruto del Espíritu, Dios mismo es el modelo que debemos estudiar cuando buscamos ejemplos de fidelidad. Dios es tan fiel ahora como lo fue tres billones de años antes de crear la Tierra. Él será tan fiel dentro de tres billones de años como lo fue cuando estableció los decretos en la eternidad pasada. Nada lo detendrá o alterará su plan.

Nota algunos de los atributos de la fidelidad de Dios:

* La fidelidad de Dios alcanza muy lejos: “Tu fidelidad alcanza hasta las nubes” (Sal. 36:5).
* La fidelidad de Dios es segura: “Con todo, jamás le negaré mi amor, ni mi fidelidad le faltará” (Sal. 89:33, NVI).
* La fidelidad de Dios es grande: “Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lam. 3:23).
* La fidelidad de Dios está afirmada en los cielos: “Declararé que tu amor permanece firme para siempre, que has afirmado en el cielo tu fidelidad” (Sal. 89:2, NVI).

Identifica las bendiciones que nos llegan como resultado de la fidelidad de Dios: 1 Cor. 10:13; 1 Tes. 5:23, 24; 2 Tes. 3:3; Heb. 10:23.

¿Por qué la fidelidad de Dios es tan importante para la vida cristiana? Recuerda una ocasión en tu vida cuando el saber que Dios es fiel te ayudó a superar una crisis. En la vida diaria, ¿cuál de las bendiciones de la fidelidad de Dios enumeradas arriba es la que más te ayuda?


Falta de fe: una señal del fin.
Lunes 15 de febrero

Lee Lucas 18:8. ¿Qué implica aquí la pregunta de Jesús?

El apóstol Pablo escribe que “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Tim. 3:13). La gente hoy es como era cuando Moisés escribió el Pentateuco o Pablo sus epístolas. Sin embargo, alguno podría alegar que nuestra sociedad hoy hace que sea más fácil pecar, que casi lo estimula. En otras palabras, nuestro ambiente se vuelve cada vez más receptivo hacia el pecado, y nuestras naturalezas humanas caídas se aprovecharán de ello. Se promueve continuamente el egocentrismo. La publicidad insiste en que nos gratifiquemos: ¿por qué esperar, por qué negarnos a nosotros mismos, por qué sacrificarnos, por qué no seguir a todos los demás? Constantemente oímos: “Complácete, tú lo mereces”, o cosas similares.

Lee 2 Timoteo 3:1 al 5. ¿Cuál es la primera característica que se encuentra en este pasaje? ¿Cómo la encontramos manifestada tan abiertamente hoy?

Mientras que esta generación no es la primera en ser egoísta, es única en el hecho de que el egoísmo realmente se recomienda. “Procura ser el primero”, “Ámate a ti mismo primero” es lo que se proclama. El egocentrismo ha generado otro fenómeno: la irresponsabilidad. Esta generación podría bien ser aquella de la que se ha escrito: “Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia” (Prov. 30:11, 12). Parecería que ahora por todo lo malo de todos se culpa siempre a otra persona, la mayor parte de las veces, a los padres.

¿De qué manera los medios masivos de comunicación han contribuido a la infidelidad aun entre los miembros de la iglesia? Sé honesto contigo: ¿cómo han afectado tu pensamiento? Trata de distanciarte y pregúntate: ¿de qué modo lo que leo, miro y escucho podría estar afectando en forma negativa mi propia fidelidad a Dios?


Modelos de fe (Hebreos 11).
Martes 16 de febrero

Lee Hebreos 11, la lista de personajes que se presentan como ejemplos de fe. Elige tres de ellos y escribe cómo se manifestó su fidelidad, aun en medio de luchas, pruebas y tentaciones. Es decir, ¿qué hicieron para revelar su fe? Al mismo tiempo, ¿cuáles fueron sus luchas, sus pruebas y sus tentaciones? Más aún, aunque las variables sean diferentes, ¿de qué modo, para nosotros, los principios involucrados son los mismos que para los personajes de Hebreos?

Piensa en cuán fácil pudo haber sido para algunas de estas personas haberse desanimado. Piensa en José en el calabozo, o en Sara esperando, esperando y esperando al hijo prometido, o en Moisés, tentado con las riquezas de un reino o “maltratado con el pueblo de Dios” (vers. 25). A veces tendemos a considerar a estas personas como si fueran más grandes que en realidad, una especie de superhumanos y, no obstante, fueron tan reales como nosotros, tan propensos al pecado, tan propensos a dudar, a temer y a caer. A pesar de sus propias debilidades y equivocaciones, sin embargo, fueron fieles, dieron muestras de la fe que profesaban, y fueron capaces de ser usados por Dios para hacer cosas notables.

¿Cuáles son las cosas que te desafían en tu deseo de ser fiel? Ponlas en dos categorías: 1) las cosas acerca de las cuales no puedes hacer nada, y 2) las cosas que puedes eliminar de tu vida.


Fidelidad en la vida diaria.
Miércoles 17 de febrero

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Luc. 16:10). ¿Cómo has visto que se manifestara este principio en tu propia vida? Después de todo, si no somos fieles en las cosas pequeñas, ¿por qué deberíamos creer que lo seremos en las mayores?

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 57).

Las siguientes palabras son algunos de los componentes de la fidelidad:

Confiabilidad: Esto significa que se puede contar contigo. ¿Cuándo fue la última vez que alguien te falló? ¿Recuerdas cómo te hizo sentir eso? ¿Qué dice acerca de tu carácter si no eres confiable?

Honestidad: La honestidad es veracidad. Significa que no vas a mentir, hacer trampas o robar. La honestidad es una piedra fundamental en la construcción de un carácter sólido, y debería manifestarse cada día de nuestra vida.

Integridad: La integridad es como un código de honor. Si tienes integridad, tienes ciertos valores y creencias por los cuales vives. También significa que respetas los valores y creencias de otros. La integridad es también una de las piedras en la construcción del carácter.

Lealtad: Lealtad es fidelidad. Significa estar junto a alguien aun cuando las circunstancias sean difíciles. Lealtad es una parte importante de la amistad. Pero ¿incluye la lealtad hacer algo malo por un amigo? ¿Tiene límites la lealtad? ¿Cómo podría una persona llevar demasiado lejos una cosa buena, como la lealtad?

Mira estos elementos más de cerca. ¿Cuán bien te va en estas diferentes categorías? ¿En qué podrías mejorar? Pero más importante, ¿qué cambios necesitas hacer a fin de ser más fiel a lo que sabes que es correcto? ¿Cómo puedes hacer los cambios necesarios?


Fiel hasta el fin.
Jueves 18 de febrero

¿Podría suceder que estemos sufriendo otro Gran Chasco? No es que hayamos fijado otra fecha para la venida de Jesús, pero nos podría suceder otra cosa, tan real aunque más sutil: un énfasis disminuido en la segunda venida de Cristo, aunque solo fuera porque esperábamos que esa venida ya hubiese sucedido.

Lee Mateo 25:1 al 13. Nota que todas las vírgenes que estaban esperando al novio se durmieron. Cuando finalmente llegó el novio y despertaron, fue demasiado tarde para cinco de ellas. ¿De qué modo podríamos nosotros, en el siglo XXI, estar en peligro de que nos pase lo mismo?

Lee Mateo 24:44 al 50. Nota cómo el siervo malo cambia su estilo de vida cuando se convence de que su señor no volverá tan pronto como él lo esperaba. ¿Cuál es el mensaje para nosotros, que sentimos que ha habido una demora en la venida de Jesús?

Las cosas no han sucedido tan pronto como las esperábamos, pero nos consolamos con la promesa que hay en Gálatas 6:9: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

Lo que confronta al pueblo de Dios en el siglo XXI no es “¿Será fiel Dios?” Ya deberíamos saber que él es fiel en todo lo que ha prometido. La pregunta crucial es: “¿Seré yo fiel hasta el fin?”

De muchas maneras, la respuesta a la pregunta acerca del futuro (“¿Seré yo fiel hasta el fin?”) puede encontrarse en el presente. ¿Cuál es la tendencia básica de tu vida espiritual ahora? ¿Te entregas diariamente al Señor, creciendo en la gracia y la fidelidad, o estás aflojando lentamente, poco a poco, acostumbrándote cada vez más al mundo y sus caminos? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo y de tu andar con el Señor?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 19 de febrero

“Pero como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. Por los símbolos de las densas tinieblas y el horno humeante, Dios había anunciado a Abrahán la servidumbre de Israel en Egipto, y había declarado que el tiempo de su estada allí abarcaría cuatrocientos años. ‘Después de esto –dijo Dios–, saldrán con grande riqueza’ (Gén. 15:14). Y contra esta palabra se empeñó en vano todo el poder del orgulloso imperio de los faraones. ‘En el mismo día’ señalado por la promesa divina, ‘todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto’ (Éxo. 12:41). Así también fue determinada en el concilio celestial la hora en que Cristo había de venir; y cuando el gran reloj del tiempo marcó aquella hora, Jesús nació en Belén” (DTG 23, la cursiva fue añadida).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cuáles son algunas de las cosas en tu propia cultura que presentan desafíos a los que quieren ser fieles a Jesús? ¿Cómo podemos afrontar esos desafíos? ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros en esta lucha?

2. Medita en las cosas que has leído, mirado o escuchado en las últimas veinticuatro horas. ¿Fueron la clase de cosas que podrían animarte en tu fe, o fueron cosas que obraron en contra de ella? ¿Cuáles son las implicaciones de tu respuesta?

3. Considera el tema de la lealtad. ¿En qué contextos es buena la lealtad? ¿Es siempre buena? ¿Cuándo podría la lealtad a alguien significar ser desleal a Dios?

4. ¿Qué clase de peligro, si lo hay, podría surgir de estar excesivamente obsesionado con la fidelidad? Es decir, ¿en qué formas podría llevársela demasiado lejos?

5. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que podemos mantener viva en nuestras iglesias y en nuestros hogares la realidad de la segunda venida de Cristo? Es cierto: cuánto más tiempo pasa, más y más fácil es olvidarse de ella, y caer en hábitos y modos de pensar equivocados. ¿Cómo podemos inculcar, especialmente en aquellos que han estado en la iglesia por mucho tiempo, la importancia de mantener la realidad y la promesa de la segunda venida de Cristo apasionadamente ante nosotros?




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 8: El fruto del Espíritu es Fe / Notas de Elena de White


Sábado 13 de febrero

La vida no está hecha únicamente de cosas grandes; son las cosas pequeñas las que forman la suma de la felicidad de la vida o de sus miserias. Son las pequeñas cosas de la vida las que revelan el verdadero carácter de una persona. Oh, si todos los jóvenes y los adultos pudieran ver, como yo he visto, el espejo de la vida de las personas que se presenta delante de ellas, considerarían con más seriedad los pequeños deberes de la vida. Cada error, aunque parezca sin importancia, deja una cicatriz en esta vida y una mancha en los registros celestiales.

La vida está llena de quehaceres que no son agradables, pero todos estos deberes ingratos serán hechos agradables por una gozosa realización de ellos. Si se toma interés en las obligaciones que se deben cumplir, y se esfuerza por hacerlas con el corazón, se tornarán placenteras hasta las más fastidiosas...

Lo que le proporciona a la vida la mayor belleza y lo que da el éxito es la concienzuda atención de lo que el mundo llama cosas pequeñas (Nuestra elevada vocación, p. 229).


Dios es fiel.
Domingo 14 de febrero

En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad. José fue calumniado y perseguido... David, el mensajero escogido de Dios, fue perseguido por sus enemigos... Esteban fue apedreado porque predicó a Cristo y su crucifixión. Pablo fue encarcelado, azotados con varas, apedreado y finalmente muerto... Juan fue desterrado a la isla de Patmos "por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo".

Estos ejemplos de constancia humana atestiguan la fidelidad de las promesas de Dios, su constante presencia y su gracia sostenedora. Testifican del poder de la fe para resistir a las potestades del mundo (Conflicto y valor, p. 369).

Dios le dijo a Isaías: "Anuncia a mi pueblo su rebelión"; que sus pecados se presenten como realmente son, sea que ellos los confiesen o no, para que el mensaje de reproche sea escuchado; y la fidelidad de Dios en advertirles que él condena su forma de actuar, sea declarada. El impío debe saber que Dios conoce las acciones de aquellos que rechazan arrepentirse y convertirse, y desea que otros no sigan su mal ejemplo de afrontar a Dios. Los que no hacen diferencia entre aquellos que sirven a Dios con todo su corazón, y los que actúan de la manera que Dios reprueba, se transforman en una trampa para otros porque pierden su capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo (The Golspel Herald, abril 1, 1905).

La generosa liberalidad de la iglesia primitiva les proporcionó gran gozo. Sabían que el poder de Dios los llevaba a trabajar por los necesitados, y que su gran benevolencia testificaba que no habían recibido en vano la gracia de Dios. ¿Qué otra cosa que no fuera la santificación del Espíritu por la Palabra podría producir tal liberalidad? Tanto para los creyentes como para los incrédulos su generosidad era un milagro de la gracia divina.

A menudo no decimos suficiente acerca de la fidelidad de Dios en galardonar a los que le obedecen. En cambio, al murmurar y quejarnos, oscurecemos nuestra propia senda y la senda de los demás. Es lamentable que la iglesia en nuestros días tenga tan poca inclinación a expresar su agradecimiento al Señor por las riquezas de su gracia, por los talentos que le ha provisto, y por los medios que le permiten suplir su tesorería (Review and Herald, diciembre 10, 1901).

Cuando la iglesia permite en su seno a quienes buscan la ambición mundana; cuando permite que sus miembros expresen animosidad los unos con los otros, Dios es grandemente deshonrado y no puede bendecir con su gracia y su poder a los que continúan en el pecado. Al no ser refrigerados por su gracia se tornan áridos y estériles. Dios ha dado todo el poder a su Hijo para que él, a su vez, lo ofrezca a su pueblo en la medida que en que éste se haya preparado para recibirlo. Con ese poder, la iglesia será la mano ayudadora de Dios para ofrecerlo a los pecadores que perecen. Pero los miembros deben prepararse para ser usados por el Señor. Él no puede comunicarse a través de canales impuros pues esto deshonraría su santo nombre.

Todos los que aman a Jesús escudriñarán las Escrituras para conocer y obedecer su voluntad. Cristo será para ellos una ayuda siempre presente en tiempo de necesidad. Dios es fiel en prometer y en cumplir lo que ha prometido a quienes le sirven en verdad. El triunfo de Cristo se cumple por medio de los triunfos de su pueblo; por lo tanto prepara el camino para que pueda conceder los más ricos dones a su iglesia (Review and Herald, abril 8, 1902).

El Redentor del mundo poseía el poder de atraer a los hombres hacia él, de aquietar sus temores, de disipar su lobreguez, de inspirarles con esperanza y valor, de capacitarlos para creer en la buena voluntad de Dios de recibirlos mediante los méritos del Sustituto divino. Como objetos del amor de Dios, siempre debiéramos estar agradecidos porque tenemos un Mediador, un Abogado, un Intercesor en las cortes celestiales, que suplica por nosotros ante el Padre.

Tenemos todo l oque pudiéramos pedir para inspirarnos fe y confianza en Dios. En las cortes terrenales, cuando un rey quiere dar máxima garantía que asegure su veracidad, da a su hijo como rehén, para ser rescatado cuando se cumpla la promesa del rey. Y he aquí, qué prenda de la fidelidad del Padre, porque cuando quiso asegurar a los hombres de la inmutabilidad de su consejo, dio a su unigénito Hijo para que viniera a la tierra y tomara la naturaleza humana, no sólo por los cortos años de vida, sino para retener esa naturaleza en las cortes celestiales como garantía eterna de la fidelidad de Dios. ¡Oh, profundidad de las riquezas tanto de la sabiduría como del amor de Dios! (Exaltad a Jesús, p. 314).


Falta de fe: una señal del fin.
Lunes 15 de febrero.

Las palabras de Jesús dirigidas a la generación actual pueden producir pena y sorpresa: "Cuando venga el Hijo del hombre, hallará fe en la tierra?". Al mirar a través de las edades con su ojo profético, pudo ver el conflicto entre los principios antagónicos de la verdad y el error. Vio cómo el cristianismo verdadero estaba casi extinto en el mundo, y que al tiempo de su segunda venida la situación de la sociedad sería muy similar a la que existía antes del diluvio. El mundo estaría sumido en fiestas y diversiones, en representaciones teatrales, en una manifestación de las bajas pasiones y de la intemperancia de todo tipo. Aun las iglesias estaría desmoralizadas y la Biblia descuidada y profanada. Vio que las orgías de los últimos días solamente serían interrumpidas por los justos juicios divinos.

La sociedad actual está desmoralizada y las naciones continuarán en un estado de corrupción e ilegalidad similar al mundo antediluviano. La degradación que se puede ver en el mundo actual es mayormente debida a que la Biblia ya no ejerce su poder controlador en la mente de la gente. La ley de Dios ya no cumple su sagrado oficio, y la duda ha tomado el lugar de la fe. ¿Qué podemos esperar de aquellos que han aceptados errores y sofisterías? ¿Qué podemos esperar de la juventud que recibe la influencia de aquellos que han despreciado la ley del Señor de las huestes y la palabra del Santo de Israel? No es sorpresa que la Biblia sea considerada con liviandad (Signs of the Times, abril 21, 1890).

Oscuridad espiritual ha cubierto la tierra y densas tinieblas a las gentes. Hay escepticismo e incredulidad en muchas iglesias en cuanto a la interpretación de las Escrituras. Muchos, muchísimos, ponen en duda la veracidad y verdad de las Escrituras. El razonamiento humano y las imaginaciones del corazón humano están socavando la inspiración de la Palabra de Dios, y lo que debiera darse por sentado está rodeado con una nube de misticismo. Nada es claro, nítido e inamovible. Esta es una de las señales distintivas de los últimos días.

Este Libro Santo ha resistido los ataques de Satanás, quien se ha unido con los impíos para envolver todo lo que es de carácter divino con nubes y oscuridad. Pero el Señor ha preservado este Libro Santo en su forma actual mediante su propio poder milagroso, como un mapa o derrotero para la familia humana a fin de señalarnos el camino al cielo.

Sin embargo, los oráculos de Dios han sido tan manifiestamente descuidados, que no hay sino pocos en nuestro mundo, aun de los que pretenden explicarlos a otros, que tienen el conocimiento divino de las Escrituras. Hay eruditos que tienen educación universitaria, pero esos pastores no alimentan a la grey de Dios. No consideran que las excelencias de las Escrituras continuamente estarán desplegando sus tesoros ocultos, a medida que sean descubiertas joyas preciosas cuando se cave en su procura (Mensajes selectos, t. 1, pp. 17, 18).


Modelos de fe (Hebreos 11).
Martes 16 de febrero

Caín y Abel representaban las dos grandes clases de seres humanos. Abel, como sacerdote, ofreció su sacrificio con una solemne fe. Caín estuvo dispuesto a ofrecer los frutos de la tierra, pero rehusó ofrecer una ofrenda de sangre de animales, porque su corazón no estaba dispuesto a mostrar arrepentimiento por el pecado, ni consideraba que tenía necesidad de un Redentor. Para su orgulloso corazón, eso significaría humillación y dependencia. Abel, en cambio, mostró su fe en un futuro Redentor y por ello le ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín. Su ofrenda de sangre de animales demostró que se consideraba pecador, que era un penitente y creía en la eficacia de la sangre que sería derramada en la futura ofrenda (Confrontation, pp. 22, 23).

¿Veía [Enoc] a Dios a su lado? Solamente por fe. Sabía que el Señor estaba allí, y se adhería firmemente a los principios de la verdad. También nosotros debemos caminar con Dios. Cuando lo hagamos, nuestro rostro brillará con el resplandor de la presencia divina, y cuando nos reunamos, hablaremos del poder de Dios, diciendo: Alabado sea Dios. Bueno es el Señor, y buena es la palabra del Señor (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1401)

La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No sólo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios (Cada día con Dios, p. 235).

La fe de Noé, tan sencilla como la fe de un niño, se destacaba en medio de la incredulidad del mundo. Su fe era "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1). Y su fe se perfeccionó por sus obras. Le dio al mundo el ejemplo de creer exactamente en lo que Dios había dicho. Comenzó, bajo la dirección de Dios, a construir el arca, ese inmenso barco, en tierra seca. Multitudes venían de diferentes lugares a ver la extraña escena y a escuchar las fervientes palabras de este hombre singular que parecía creer realmente un mensaje poderoso porque era la voz de Dios a través de su siervo. En medio del ridículo y las burlas; en medio de la maldad y la desobediencia universales, Noé se distinguió por su santa integridad y constante obediencia (Signs of the Times, diciembre 20, 1887).

Mientras avanzaban, las huestes de Israel comprobaron que las había precedido el conocimiento de las obras poderosas del Dios de los hebreos, y que algunos de entre lso paganos iban aprendiendo que él solo era el verdadero Dios. En la impía Jericó, este fue el testimonio de una mujer pagana: "Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra" (Josué 2:11). El conocimiento de Jehová que así había llegado a ella, resultó su salvación. Por la fe, "Rahab la ramera no pereció juntamente con los incrédulos" (Hebreos 11:31). Y su conversión no fue un caso aislado de la misericordia de Dios hacia los idólatras que reconocían su autoridad divina (Profetas y reyes, pp. 273, 274).


Fidelidad en la vida diaria.
Miércoles 17 de febrero

Son las pequeñas cosas de la vida las que desarrollan el carácter y muestran la clase de espíritu que mora en nosotros. Muchos son los que no dan valor a los pequeños eventos de la vida, pequeñas acciones que se realizan cada día. Sin embargo cada acción, por pequeña que sea, es una bendición o una herida para alguien. Cada acción produce su propia historia; una historia que llega hasta el trono de Dios y que define si se está del lado de lo correcto o de lo incorrecto.

Solamente al actuar de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios en las transacciones pequeñas de la vida, es que nos colocamos del lado de lo correcto. Las pequeñas acciones son parte del examen que define cómo será evaluado nuestro carácter. Al estudiar su Palabra y llegar a ser hacedores de ella, seremos fortalecidos por Dios para enfrentar los momentos críticos de la vida. Y al recibir el poder divino para salir victoriosos en cada pequeño examen de la vida cotidiana, estaremos ganando fuerza y conocimiento para enfrentar los momentos críticos de la vida. Y al recibir el poder divino para salir victoriosos en cada pequeño examen de la vida cotidiana, estaremos ganando fuerza y conocimiento para enfrentar los más importantes eventos que seremos llamados a soportar.

¡Qué privilegio es orar! Nada fortalece y prepara al alma para los conflictos de la vida como orar a nuestro Padre celestial. Al aprender cada día de Jesús podremos mostrar sus atributos y estaremos en condiciones de diferenciar, sin dudar, entre lo bueno y lo malo. Y cuando nos enfrentemos con circunstancias que requieran tomar la decisión correcta, seremos leales al Señor porque nos hemos entrenado en hábitos de fidelidad y verdad. El que es fiel en lo muy poco, recibirá fuerza para ser fiel en lo más importante (Review and Herald, octubre 15, 1895).

Nuestros caracteres se forman con hábitos de integridad mediante las cosas pequeñas... Nada con lo cual tenemos algo que ver es realmente pequeño. Cada acción es de cierta importancia, ya sea del lado del bien o del lado del mal. Somos probados y se forman nuestros caracteres sólo al practicar los principios en las pequeñas transacciones de la vida corriente. Se nos examina y somete a prueba en las circunstancias diversas de la vida, y de ese modo adquirimos fuerzas para resistir las pruebas más grandes e importantes que se nos llama a soportar, y se nos califica para posiciones aún más trascendentes. La mente debe ser educada mediante pruebas diarias para tener hábitos de fidelidad con el fin de adquirir un sentido de las demandas de lo correcto y del deber por encima de la inclinación y el placer. Las mentes así disciplinadas no vacilan entre el bien y el mal, como la caña tiembla con el viento; sino que tan pronto como se le someten los asuntos, disciernen que hay principios involucrados e instintivamente eligen lo correcto sin debatir largamente el asunto. Son leales porque se han formado en hábitos de fidelidad y verdad. Al ser fieles en las cosas pequeñas, adquieren fuerza, y les resulta fácil ser fieles en cuestiones mayores (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 29).


Fiel hasta el fin.
Jueves 18 de febrero

La Palabra declara: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria" (S. Mateo 25:31). ¡La hora del triunfo de Cristo habrá llegado! ¡Qué escena será para que la contemple el universo entero! ¡Cómo el amor de Dios se ha manifestado mediante su Hijo para todo aquel que ha sido fiel y verdadero! En ese día, Cristo no presenta ante los hombres la gran obra que ha hecho por ellos al dar su vida por su redención. Les presenta el trabajo fiel que ellos han hecho para él. ¡Qué sorprendente amor es éste! Hasta incluye y menciona la obra de los paganos, que no tienen un conocimiento claro de la ley del Señor, pero que han hecho justamente lo que aquélla requería, porque oyeron su voz que les hablaba en las cosas de la naturaleza. la gracia de Dios, al obrar sobre la mente entenebrecida, ha suavizado la naturaleza salvaje, no educada por la sabiduría de los hombres (Signs of the Times, abril 21, 1898).

Satanás ha descendido a la tierra con gran poder porque sabe que le queda poco tiempo. La iniquidad y la diseminada apostasía, que lleva a muchos a ser inconstantes y débiles en la fe debe llamar a los fieles a alistarse en el frente de batalla para dar testimonios claros y decididos con la luz para este tiempo. La verdad, no disminuida por el horno de prueba, brillará más y más hasta que el día sea perfecto. El Espíritu y el poder de aquel que viene se impartirán en gran medida sobre aquellos que se preparan para estar firmes en el día de Dios; aquellos que trabajan para apresurar la segunda venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Con estos fieles, Cristo se comunica en forma especial; les habla como les habló a los discípulos antes de separarse de ellos. El Espíritu de verdad los guiará a toda la verdad, porque Dios tiene sus líneas de comunicación con ellos. A través de sus agencias él habla a sus hijos para purificarlos, advertirlos y animarlos (Manuscript Releases, t. 11, p. 86).



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 8: El fruto del Espíritu es Fe / Edición para Maestros

El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". Hebreos 11:6.



Enseña a tu clase a:

Saber que la fidelidad es fe en acción. Su motivación es confianza en Dios.
Sentir confianza en la fidelidad de Dios.
Hacer: creer que la fidelidad es nuestro testimonio al mundo demostrando el poder de Dios en nuestras vidas.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: El don viviente de la fidelidad de Dios

A. Nuestra confianza, obediencia y sumisión a la voluntad y a los propósitos de Dios se fundamentan en que él es digno de confianza.
a. ¿De qué modo nuestros actos de fidelidad sirven a Dios?
b. ¿De qué forma nuestra infidelidad puede limitar el poder de Dios?
c. Recuerdan actos de fidelidad en las Escrituras y en tu vida personal que demuestran:
1. De qué modo pudo Dios revelar su poder.
2. En qué momentos la capacidad de Dios para actuar en favor de su pueblo se vio comprometida por su rebelión contra él.

2. Sentir: Los efectos emocionales de expresar fidelidad

A. Los actos de fidelidad producen efectos positivos. Por eso, ¿cómo deberíamos tratar con los efectos negativos producidos por un espíritu de infidelidad?
B. El egoísmo y estar centrado en uno mismo son fatales para la fidelidad. ¿De qué maneras estar muy preocupado por lo que otros piensan de nosotros pone en peligro nuestra fidelidad hacia Dios?

3. Hacer: La prueba de la fe

A. La fe nunca puede ser estática. O crece por el ejercicio, o muere por el descuido.
a. ¿De qué modos la observancia del sábado y la fidelidad en los diezmos desarrollan la fidelidad?
b. ¿De qué forma el uso sabio del tiempo y de las finanzas desarrollan un carácter piadoso?

Resumen: El fundamento de la fe es la fidelidad de Dios. Al confiar en él, vivimos nuestra fe en lo que hacemos, decimos y creemos.


CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La fidelidad es el producto a largo plazo de la fe en el corazón. Se expresa como la constancia de una vida dedicada a Dios, una lealtad a él que permanece firme a través de la prosperidad y la adversidad.

Pocos animales pueden compararse al perro por su fidelidad y devoción. Y la historia nos provee suficientes ejemplos de lealtad canina para convencernos de esta verdad. Un policía tenía un terrier llamado Bobby, en Greeyfriars, Inglaterra. Cuando el hombre falleció, el 8 de febrero de 1858, Bobby vivió junto a la tumba de su amo durante 14 años, hasta su muerte.

En el cuerpo de un niño pequeño que vivía cerca de la antigua Pompeya, se encontraron los restos de Delta, su mascota. De acuerdo con el collar del perro, éste había salvado tres veces al niño: una vez de morir ahogado, otra vez de cuatro ladrones, y finalmente de un lobo. Pero Delta no pudo salvarlo de la ardiente ceniza volcánica del Vesubio, aunque hay evidencias de que el perro trató de hacerlo. (Información obtenida de http://www.rusticgirls.com/animals/most-faithful-dogs-in history.html).

Estas historias nos emocionan, especialmente cuando se despliega la fidelidad aunque no haya esperanza. Cuánto más inspiradora es la vida de un hombre o de una mujer que permanecen fieles durante toda su vida y, al final, reciben su recompensa al ver al Objeto de su amor y lealtad, que regresa a buscarlos, para llevarlos para siempre a su hogar.

Considera: Analiza con tu clase la definición de fidelidad. ¿Cuál es la diferencia entre fe y fidelidad?


PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Pide a alguien que dramatice la vida de Eliseo, o hazlo tú mismo. Si puedes, vístete como Eliseo, con su manto, su túnica, la piel de un animal y sandalias. Cuenta la historia de 1 Reyes 19:19 al 21, y 2 Reyes 1 y 2. Relata cómo Elías, poco antes de ser llevado al cielo en un carro de fuego vino a ti mientras estabas arando en el campo, y trató de desanimarte. Describe el manto que cayó cerca de donde estabas tú.

Comentario de la Biblia

I. El fundamento de la fidelidad (Repasa con tu clase 1 Rey. 19:19 al 21).

Eliseo estaba arando un campo cuando Elías lo encontró y lo llamó para servir a Dios. Eran deberes sencillos, pero al trabajar en el campo de su padre, haciendo los deberes de un hijo obediente, Eliseo había estado recibiendo un adiestramiento que lo preparaba para el liderazgo.

Elías no le pidió a Eliseo que lo siguiera de inmediato; Eliseo debía medir el costo y decidir por sí solo si quería aceptar el llamado o no. Pero tomó los bueyes que usaba para arar, los ofreció como sacrificio, y siguió a Elías. Como los discípulos que dejaron sus redes y siguieron a Jesús, Eliseo aceptó el llamado de Dios que le había llegado por medio del profeta Elías. Dejó la granja de su padre y comenzó a servir a Dios como ayudante de Elías. En el corazón de Eliseo, la obra de Dios estaba en primer lugar. Aun mientras hacía su trabajo en el campo, estaba consagrado a hacer la voluntad de Dios en todo y, cuando vino el llamado para dejar su casa, estaba listo.

Por medio de su consagración diaria y su fidelidad en los pequeños deberes, formó un carácter de noble simetría, y ganó fuerza de propósito y conocimiento en los caminos de Dios. Este desarrollo del carácter lo preparó para aceptar el llamado de Dios para servir.

Considera: ¿De qué manera los primeros años de la vida de Eliseo en su hogar lo prepararon para el servicio? ¿Qué hizo justo antes de seguir a Elías que ilustra la fortaleza de su relación con su familia y con la comunidad?

II. Una vida de fidelidad (Repasa con tu clase 2 Rey. 13:14-21).

¿Cuántos líderes de Israel comenzaron fielmente, pero no se mantuvieron al lado de Dios durante el resto del camino? Jeroboam surgió de la oscuridad hasta llegar a ser rey, pero no siguió a Dios (1 Rey. 14:7-9). Jehú cumplió algunos de los pedidos de Dios, pero al final fracasó (2 Rey. 10:30, 31). Joás siguió a Dios, pero solo mientras el sumo sacerdote que lo crió estuvo con vida (2 Rey. 12:1, 2). Asa (2 Crón. 16) y Uzías (2 Crón. 26) tuvieron una historia con altibajos.

Sin embargo, Eliseo nunca vaciló ni perdió su confianza en Dios. Aun cuando los reyes y la gente alrededor de él estaban de las sombras oscuras de largos años de idolatría y apostasía, Eliseo permaneció fiel durante muchos años como un maestro de justicia para beneficio de los que lo rodeaban. Cuando el camino parecía cerrado delante de él, avanzaba por fe, y Dios honró su confianza. Aun durante la enfermedad de sus últimos años, se aferró por fe a las promesas de Dios. Su obra no tuvo, como Elías, el majestuoso final de ser llevado al cielo pero, por medio de la fe, se supo constantemente amparado y animado por mensajeros celestiales, incluso hasta el mismo fin de su vida.

Esta es la vida a la cual nos Dios nos llama. Como a Eliseo, Dios nos invita a dedicar nuestra vida entera a su obra. Él está buscando hombres y mujeres que tengan el valor moral de representar la causa de Dios, que tengan un amor profundo y ardiente por sus prójimos, y que no renuncien a trabajar con Dios por las almas perdidas. “Los tales no hallarán ninguna tarea demasiado ardua, ninguna perspectiva demasiado desesperada; y seguirán trabajando indómitos hasta que la derrota aparente se trueque en gloriosa victoria. Ni siquiera las murallas de las cárceles ni la hoguera del mártir los desviarán de su propósito de trabajar juntamente con Dios para la edificación de su reino” (PR, p. 196).

Considera: ¿De qué manera la historia de Eliseo nos informa acerca de aquello que es necesario tener en cuenta para permanecer fieles a lo largo de toda una vida?


PASO 3: ¡Aplica!

Actividades de aplicación: Estudia Hebreos 11 y haz una lista, en la pizarra o en un papel, de las personas mencionadas allí. En otra columna, haz una lista de los desafíos que cada uno tuvo que afrontar al ser fiel. ¿Cuáles de estos soldados de la fe enfrentaron desafíos similares a los que tú tienes hoy?

Preguntas para reflexionar:

1. Repasa Mateo 25:1 al 13, y Mateo 24:44 al 50. ¿Qué cualidades tuvieron las cinco vírgenes prudentes que fueron similares a las de las cinco vírgenes insensatas? ¿En qué fueron diferentes? ¿Cuál es el desafío a nuestra fidelidad implicando en la aparente demora de la segunda venida de Cristo? ¿Qué se requiere para vivir una vida de fidelidad durante estos últimos días, cuando estamos rodeados de apostasía?

2. Reflexiona sobre las vidas de otros dirigentes como José, Moisés y Samuel. ¿De qué modo su vida y las experiencias tempranas los prepararon para una vida de fidelidad? ¿Qué desafíos afrontaron ellos?


PASO 4: ¡Crea!

1. “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel” (Luc. 16:10). ¿Cuáles son las áreas de tu vida en las que eres desafiado a ser fiel en lo muy poco? Considera cosas tales como hábitos, el uso del dinero y del tiempo, la dieta y otras áreas de salud, la forma en que tratas a tu familia o a aquellas personas que algunos considerarían insignificantes, etc. Considera dedicar a Dios estos “eslabones débiles” y pedirle ayuda para ser fiel.

2. ¿Qué necesitas hacer esta semana a fin de ser fiel a lo que Dios te ha llamado a realizar en su servicio? Si hiciéramos caso al pedido de Dios de “que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra”, ¿qué necesitaríamos hacer? (PR 165).

3. Eliseo reconoció que él no podía seguir en su trabajo sin el Espíritu que había guiado a Elías. ¿Qué lugar desempeña el Espíritu Santo en tu trabajo? ¿Qué puedes hacer para mejorar ese lugar?

4. ¿Qué llamado has recibido para el servicio? ¿Qué tienes que poner sobre el altar a fin de atender ese llamado?

Actividad final: Concluye la hora de clase leyendo este poema en el que se exalta la fidelidad de Dios:

Grande, Señor, es tu misericordia;
nunca termina, ni cambia jamás.
Tu compasión y bondad no se agotan;
tal como has sido, por siempre serás.

Tú eres fiel, Señor, eternamente fiel;
cada mañana renuevas tu amor.
Nada me falta, pues todo provees,
¡grande, Señor, es tu fidelidad!

El firmamento, el sol y la luna,
las estaciones con su esplendor;
todos demuestran tu misericordia,
y testifican de tu gran amor.

Tú me perdonas, me das paz y gozo;
con tu presencia me guías aquí.
Fuerza, esperanza y más bendiciones
siempre derramas, Señor, sobre mí.




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Lección 7: El fruto del Espíritu es bondad / Comentario de Doug Batchelor



Comentario hoy a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 6 de febrero de 2010

Lección 7: El fruto del Espíritu es bondad / Para el 13 de febrero de 2010


Sábado 6 de febrero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Salmos 51:10, 11; Juan 14:9; Romanos 3:12-20; 7:7-12; Tito 2:14; Hebreos 1:2, 3.

Para Memorizar: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efe. 2:10).

En las Escrituras, “bondad” implica no solo exhibir una conducta correcta, sino también evitar lo opuesto, el mal. La bondad es santidad puesta en práctica. La bondad es lo que hacemos; de otro modo, no es “bondad” de ninguna manera.

La palabra traducida como “bondad” (agathosúne) en Gálatas 5:22 denota una bondad activa, incluso agresiva. Más que una excelencia de carácter, es el carácter energizado, que se expresa en buenas acciones.

A menudo oímos de alguien que tiene “un buen corazón” o que alguien es un “alma buena”. Por problemática que sea esta idea desde el punto de vista teológico (ver Jer. 17:9), es aun más en la realidad. Un “buen corazón” o un “alma buena” en sí mismos y por sí mismos no significan nada. En cambio, un “buen corazón” se revela en buenas acciones, buenas obras; en concreto, en actos prácticos de bondad para el beneficio de otros. Buenas intenciones, buenos pensamientos y buenos motivos están bien, y tienen su lugar; pero, al fin, la bondad es hacer el bien. Nos engañamos si pensamos de otra manera.


Dios es bueno.
Domingo 7 de febrero

En la Biblia el más profundo y absoluto sentido de la “bondad” se aplica solo a Dios. Así que, aunque el término bueno se usa libremente en muchas circunstancias, aunque hay personas buenas y malas (Mat. 5:45), aunque es posible que los cristianos hagan buenas obras (Efe. 2:10), aunque todo lo que Dios creó fue declarado muy “bueno” (Gén. 1:31), Jesús afirma que solamente Dios es “bueno” (Mar. 10:18). Solo la bondad de Dios es absoluta. Todas las demás tienen grados de bondad cuando se las mide con esta norma absoluta.

¿Qué revelan los siguientes versículos acerca de cómo la bondad de Dios puede revelarse en nuestras vidas? Éxo. 33:19; Sal. 25:8; 86:5; 107:21; Nah. 1:7; Rom. 8:28.

Dios no solo nos dice que él es bueno; él nos ha revelado esa bondad de muchas maneras.

Podemos ver la bondad y el amor de Dios en la creación. Aun en un mundo caído, aun con la enfermedad, la pestilencia y los desastres naturales, la bondad de Dios todavía se revela en la naturaleza.

Piensa en las relaciones humanas, el amor, la preocupación y el cuidado por otros. Somos capaces de hacer estas cosas maravillosas y buenas solo porque Dios nos creó con el potencial para esto, y lo hizo así porque él es bueno.

La sexualidad humana, aunque, por supuesto, se ha pervertido de maneras horribles e inimaginables, no obstante revela la bondad de Dios y su amor por los seres humanos.

¿Cuál es la mayor revelación de la bondad de Dios dada a la humanidad? Juan 14:9; Heb. 1:2, 3.

Anota todas las maneras en que has llegado a comprender la bondad de Dios. Es decir, a pesar de cualesquiera pruebas por las que hayas pasado, ¿cómo llegaste a conocer, por ti mismo, la bondad de nuestro Señor? ¿De qué maneras se puede reflejar en tu propia vida la bondad de Dios? Comparte tus respuestas con la clase el sábado.


Todos hemos pecado.
Lunes 8 de febrero

Lee Romanos 3:12 al 20. ¿Cómo ves la realidad de estas palabras manifestada a tu alrededor? ¿Cómo la ves manifestada en tu propia vida?

Uno de los hechos tristes de la vida es que puede haber algunas personas talentosas y dotadas, encantadoras, con un gran carisma, personas de gran habilidad y percepción, a quienes a menudo le asignamos la etiqueta de “buenas” cuando, en realidad, están corrompidas hasta la médula. La palabra bueno puede ser usada, así como la palabra amor, en forma tan libre y baja que pierde su significado verdadero. Cuando mantenemos ante nosotros la idea de la bondad de Dios, podemos comprender mejor qué es, real, e idealmente, la bondad humana.

¿Cuán a menudo oímos decir a personas no cristianas que ellas no entienden todo ese discurso cristiano acerca de que todos los seres humanos son naturalmente pecadores y todo lo demás? Después de todo, ¿no hay personas que hacen cosas buenas, que expresan bondad, abnegación y amor incondicional? ¿No hemos visto todos personas que son así? ¿Cómo responderías a esta clase de argumento?

Hace años, el escritor ruso Fiódor Dostoievsky escribió un libro acerca del tiempo que pasó en un campo de concentración en Siberia, donde estaban encarcelados algunos de los peores criminales de Rusia. Entre los prisioneros había algunos que habían cometido algunos de los crímenes más abominables y atroces imaginables. No obstante, Dostoievsky escribió cómo, a veces, estos hombres eran capaces de hacer algunos de los actos más amables y bondadosos. Lo que quería destacar era que aún las peores personas pueden hacer buenas acciones. Y al mismo tiempo, ¿quién no ha visto personas realmente buenas que, cuando estuvieron bajo presión, hicieron cosas bastante malas?

¿Qué diremos de ti mismo? ¿Eres capaz de hacer algunas acciones muy bondadosas y amables? ¿No eres capaz de hacer también algunas muy crueles y malas? ¿Qué nos dicen tus respuestas acerca de ti mismo y de tu necesidad de Jesús?


La ley de Dios y la bondad.
Martes 9 de febrero

Lee Romanos 7:7 al 12. ¿Qué está queriendo decir aquí Pablo acerca de la ley? ¿Por qué enfatiza que la ley es buena?

El problema que tienen algunos con la ley de Dios es una mala comprensión de su lugar en el plan de la salvación. Cuando vamos al médico con alguna dolencia, debe haber primero un diagnóstico antes de que nos pueda prescribir un tratamiento. El problema surge cuando la gente confunde el diagnóstico con el tratamiento. La ley de Dios no solo sirve como norma, sino que también cumple una función de diagnóstico en el proceso de salvación. Pablo afirma sencillamente que sin la ley él no habría sabido qué era el pecado. La ley, entonces, nos diagnostica a todos como pecadores. Sin ese diagnóstico, hay poco incentivo para ir a Jesús en procura de sanidad.

En el plan de salvación, la ley de Dios es indispensable, porque sin la ley no hay pecado, y sin pecado no hay necesidad de tener un salvador.

En el Salmo 40:8, David escribió: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. ¿Por qué, entonces, algunas personas creen que guardar la ley es una carga?

A veces pensamos en la ley como una prohibición: “No harás...”. Y hay algo de verdad en esta idea. No obstante, al mismo tiempo, hay infinitamente más cosas que podemos hacer que las que no podemos hacer. Piensa, también, en todos los beneficios prácticos de guardar la ley de Dios. Piensa en las maneras en que aumenta la calidad de nuestra vida aquí y ahora. ¿No deberíamos confiar en la bondad de Dios lo suficiente como para saber que si él prohíbe algo, eso no debe ser bueno para nosotros?

¿Encuentras que guardar la ley es una carga? Si es así, ¿por qué? Si la Biblia dice que guardar la ley es una delicia, ¿qué estamos haciendo mal, si es una carga para nosotros?


Andar en la bondad.
Miércoles 10 de febrero

¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jer. 13:23).

Este texto señala un elemento sencillo acerca de la naturaleza humana, y es que no cambiamos con facilidad, especialmente los aspectos malos de nuestro carácter. (Pregunta a la mayoría de las personas casadas acerca de cuán fácil es hacer cambiar a un cónyuge.) Recordando este pensamiento, tal vez podemos comprender por qué el concepto bíblico de la bondad es inmensamente más profundo y su uso mucho más restringido de lo que se usa en el mundo. La bondad es un fruto del Espíritu que es más interior, y toca a cada pensamiento, cada palabra y cada acción de la persona piadosa. Esto demanda que los motivos sean correctos antes que podamos llamar a cualquier acción “buena”. Significa que una persona buena es aquella de quien la justicia (el bien hacer) fluye de la devoción interna y el amor hacia Dios.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Sal. 51:10). “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9). ¿Cuál es el mensaje de estos textos con respecto a cómo podemos llegar a ser “buenos”?

Compara estos textos con lo que dice Pablo en Romanos 7:18. ¿De qué forma se relacionan todos estos textos?

En el capítulo 7 de Romanos, Pablo expresa su chasco de que, a pesar de sus mejores intenciones, no tiene fuerzas dentro de sí mismo para hacer el bien (vers. 18, 19). Pero en el capítulo 8, los versículos 1 al 4, él revela el secreto del cristiano para superar este dilema. ¿Cuál es el secreto? Analiza lo que significa “andar en el Espíritu”. ¿Cómo se logra esto?

Una cosa es reconocer que somos pecadores, con necesidad de gracia, y que nuestras buenas obras no pueden salvarnos. Al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos para no usar esta enseñanza como una excusa para vivir en la carne? ¿Te encuentras haciendo precisamente eso? Si es así, ¿por qué con esa actitud estás pisando un terreno muy peligroso?


Expresar la bondad.
Jueves 11 de febrero

Aunque no se puede decir que somos salvados por las obras, se puede decir que, como hijos e hijas de Dios comprados con sangre, somos salvados a fin de que nuestras vidas puedan manifestar buenas obras. Jesús destacó que así como se conoce un árbol por sus frutos, nosotros seremos conocidos por la clase de vida que vivamos. Jesús lleva la importancia de las buenas obras un paso más adelante cuando declara que aquellos cuyas vidas no tienen buenas obras no podrán entrar en el reino de los cielos (ver Mat. 25:41-46).

Lee Efesios 2:10 y Tito 2:14. ¿Qué mensaje común hay en estos textos, y por qué ese mensaje es tan importante para cualquiera que profesa el nombre de Cristo?

Como seres humanos somos pecadores: hemos violado la ley de Dios; todos necesitamos un Salvador. Pero al mismo tiempo, se nos han dado promesas en la Biblia de que, si nos entregamos a Jesús, si elegimos vivir en el Espíritu y no en la carne, podemos vencer y vivir una vida que refleje la bondad de Dios. Podemos vivir en lo que Pablo llama “vida nueva” (Rom. 6:4), porque así como, por fe, hemos sido “sepultados con” Cristo al ser “bautizados en su muerte” (Rom. 6:4), también podemos considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom. 6:11).

Podemos ser “buenos” en el sentido bíblico de la palabra; no “buenos” como si mereciéramos la salvación, sino “buenos” en el sentido de que nuestros corazones, nuestros motivos, nuestros hechos revelen al mundo la realidad del Dios a quien profesamos servir. Esto, por supuesto, requerirá morir al yo, requerirá la disposición de servir a otros, requerirá una lucha diaria contra la carne, y requerirá un corazón humilde, contrito y arrepentido cuando fracasamos; pero podemos y debemos vivir la fe que profesamos.

¿Cuán bien estás aprovechando todas las promesas de una vida cristiana victoriosa? ¿Qué te impide reclamar lo que es tuyo, lo que se te ha ofrecido a un costo tan elevado?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 12 de febrero

“El testimonio que debemos dar por Dios no consiste solo en predicar la verdad y distribuir impresos. No olvidemos que el argumento más poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo, mientras que un cristiano vulgar hace más daño en el mundo que un mundano” (JT 3:289, 290).

“El símbolo del cristianismo no es una señal exterior, ni tampoco una cruz o una corona que se lleven puestas, sino que es aquello que revela la unión del hombre con Dios. Por el poder de la gracia divina manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su Hijo para que fuese su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del Evangelio es un cristiano amante y amable” (MC 372, 373).

Preguntas Para Dialogar:

1. En la clase, lean y analicen sus respuestas a la pregunta de la sección del domingo acerca de cómo Dios les ha revelado su bondad.

2. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las cuales, como individuos o como iglesia, podemos expresar y revelar la bondad de Dios a otros? ¿Está tu iglesia haciendo el bien en la comunidad donde está ubicada? Si tu iglesia tuviera que mudarse, ¿la extrañarían los vecinos?

3. La Biblia dice que la ley de Dios es buena. Y sabemos que es así. ¿De qué forma, a pesar de eso, puede usarse como algo malo? ¿Cuáles son algunas maneras en que la ley puede ser mal utilizada, y cuáles son las tristes consecuencias de ese mal uso?

4. Medita en esta antigua pregunta filosófica: “¿Se considera que algo es bueno porque Dios dice que es bueno? O, ¿Considera Dios que algo es bueno porque ya es bueno?”

5. En la clase, analicen Lucas 18:18 y 19. ¿Qué estaba diciendo Jesús aquí? ¿Cómo hemos de comprender sus palabras?




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 7: El fruto del Espíritu es bondad / Notas de Elena de White


Sábado 6 de febrero

La manifestación de verdadera bondad es llevar frutos de buenas obras. Esto merece la aprobación del cielo (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 917).

La gloria de Dios es su carácter. Mientras Moisés estaba en el monte, intercediendo fervientemente ante Dios, oraba: "Te ruego que me muestres tu gloria". En respuesta Dios manifestó: "Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti" (Éxodo 33:18, 19).

La gloria de Dios -su carácter- fue entonces revelada: "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Éxodo 34:6, 7).

Este carácter fue revelado en la vida de Cristo. A fin de que el pudiera por su propio ejemplo condenar al pecado en su carne, tomó sobre sí la semejanza de la carne pecaminosa. Constantemente contemplaba el carácter de Dios; constantemente revelaba este carácter al mundo.

Cristo desea que sus seguidores revelen en sus vidas ese mismo carácter (Reflejemos a Jesús, p. 206).


Dios es bueno
Domingo 7 de febrero

Dios ha utilizado hasta lo sumo su poder extraordinario. Los recursos del amor infinito se han usado exhaustivamente ideando y ejecutando el plan de la redención del hombre. Dios ha revelado su carácter en la bondad, la misericordia, la compasión y el amor manifestados para salvar a una raza de rebeldes culpables. ¿Qué podría hacerse que no haya sido hecho en las provisiones del plan de salvación? Si el pecador permanece indiferente a las manifestaciones de la bondad de Dios; si descuida una salvación tan grande; si rechaza las insinuaciones de la misericordia divina y rehúsa recibir el don de la vida comprado por la preciosa sangre de Cristo, ¿qué más se puede hacer para enternecer su corazón endurecido? Si el extraordinario sacrificio realizado por nuestro Creador y Redentor al entregar todo su poder y su amor, no impresiona el orgulloso corazón humano; si no quiere aceptar que su alma fue considerada de tal valor que el Hijo del Dios infinito, la Majestad del cielo, estuvo dispuesto a entregar su vida para que pudiera ser salvado, entonces, nada podrá impresionarlo. Cristo dejó las cortes celestiales para vivir una vida de reproches, sufrimiento y vergüenza, y una muerte inmerecida sobre la cruz, a fin de poder unir nuevamente a la humanidad con la Divinidad (Review and Herald, marzo 10, 1891).

Moisés tenía genuina humildad y el Señor lo honró mostrándole su gloria. De la misma manera honrará a todo el que lo sirva como Moisés, con un corazón perfecto. No requiere que sus siervos lo alcancen con sus propias fuerzas; imparte su sabiduría a los que tienen un espíritu humilde y contrito. La justicia de Cristo irá delante de ellos y la gloria del Señor será su retaguardia. Nada en este mundo podrá dañar a quienes Dios honra con su presencia en ellos y la gloria del Señor será su retaguardia. Nada en este mundo podrá dañar a quienes Dios honra con su presencia en ellos. La tierra podrá vacilar, los fundamentos del mundo podrán estremecerse bajo sus pies, pero no temerán. El apóstol Pablo declara: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38, 39).

Dios ha estado esperando mucho tiempo que sus seguidores manifiesten verdadera humildad, para poder impartirles ricas bendiciones. Los que le ofrecen el sacrificio de un espíritu quebrantado y contrito, serán preservados en la hendedura de la roca y contemplarán al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Cuando Jesús, el que lleva los pecados y ofrece un sacrificio absolutamente suficiente, sea visto más claramente, sus labios exclamarán las mayores alabanzas. Mientras más vean del carácter de Cristo, más humildes se volverán y menos se estimarán a sí mismos. No se verá en su obra una necia presunción, porque no buscarán exaltarse a sí mismos, ni estarán ansiosos de mezclar su fuego común con el fuego sagrado de Dios. El yo se pierde de vista al comprender su propia indignidad frente a la maravillosa gloria de Dios (Review and Herald, mayor 11, 1897; parcialmente en, A fin de conocerle, p. 124).


Todos hemos pecado.
Lunes 8 de febrero

Muchos están engañados acerca de la condición de su corazón. No comprenden que el corazón natural es engañoso más que todas las cosas y desesperadamente impío. Se envuelven con su propia justicia y están satisfechos con alcanzar su propia norma humana de carácter. Sin embargo, cuán fatalmente fracasan cuando no alcanzan la norma divina y, por sí mismos, no pueden hacer frente a los requerimientos de Dios.

Podemos medirnos a nosotros mismos, podemos compararnos entre nosotros mismos; quizá digamos que nos portamos tan bien como éste o aquél, pero la pregunta por la que se demandará una respuesta en el juicio es: ¿Llenamos los requisitos de las demandas del alto cielo? ¿Alcanzamos la norma divina? ¿Están en armonía nuestros corazones con el Dios del cielo? (Mensajes selectos, t. 1, pp. 376, 377).

Es difícil comprendernos a nosotros mismos, tener un conocimiento correcto de nuestro propio carácter. La Palabra de Dios es clara, pero a menudo se comete un error al aplicarla a uno mismo. Existe la posibilidad de engañarse a sí mismo y pensar que las advertencias y reproches no se dirigen a uno. "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo entenderá?" (Jeremías 17:9). La adulación propia puede ingresar en las emociones y el celo cristianos. El amor propio y la confianza propia pueden darnos la seguridad de que estamos en lo correcto cuando estamos lejos de satisfacer los requisitos de la Palabra de Dios (Mente, carácter y personalidad, pp. 279, 280).

Si el transgresor fuera tratado de acuerdo con la letra de este pacto, en ese caso no habría esperanza para la raza caída, pues todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios. La raza caída de Adán no puede contemplar en la letra de este pacto otra cosa sino el ministerio de muerte, y la muerte será la retribución de todo el que procure vanamente idear una justicia propia que cumpla las demandas de la ley. Dios se ha comprometido mediante su Palabra a ejecutar el castigo de la ley sobre todos los transgresores. Los hombres cometen pecados vez tras vez, y sin embargo no parecen creer que deben sufrir el castigo para quebrantar la ley (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1095).

Podemos lisonjearnos como Nicodemo de que nuestra vida ha sido muy buena, de que nuestro carácter es perfecto, y pensar que no necesitamos humillar nuestro corazón delante de Dios como el pecador común, pero cuando la luz de Cristo resplandece en nuestras almas, vemos cuán impuros somos; discernimos el egoísmo de nuestro motivos y la enemistad contra Dios que han manchado todos los actos de nuestra vida. Entonces conocemos que nuestra propia justicia es en verdad como andrajos inmundos y que solamente la sangre de Cristo puede limpiarnos de las manchas del pecado y renovar nuestro corazón a su semejanza (Conflicto y valor, p. 192).


La ley de Dios y la bondad.
Martes 9 de febrero

Como Supremo Legislador del universo, Dios ha ordenado leyes no sólo para el gobierno de todos los seres vivientes, sino de todas las operaciones de la naturaleza. Todo, ya sea grande o pequeño, animado o inanimado, está bajo leyes fijas que no pueden ser desdeñadas. No hay excepciones a esta regla, pues nada de lo hecho por la mano divina ha sido olvidado por la mente divina. Sin embargo, al paso que todo lo que hay en la naturaleza es gobernado por la ley natural, sólo el hombre, como ser inteligente, capaz de entender sus requerimientos, es responsable ante la ley moral. Sólo al hombre, corona de la creación divina, Dios ha dado una conciencia que comprende las demandas sagradas de la ley divina, y un corazón capaz de amarla como santa, justa y buena. Del hombre se requiere pronta y perfecta obediencia. Sin embargo, Dios no lo obliga a obedecer: queda como ser moral libre.

Son pocos los que comprenden el tema de la responsabilidad personal del hombre. Sin embargo, es un asunto de máxima importancia. Todos podemos obedecer y vivir, o podemos transgredir la ley de Dios, desafiar su autoridad y recibir el castigo consiguiente. De modo que a cada alma le incumbe decididamente la pregunta: ¿Obedeceré la voz del cielo, las diez palabras pronunciadas en el Sinaí, o iré con la multitud que pisotea esa ígnea ley? Para los que aman a Dios, será la máxima delicia observar los mandamientos divinos y hacer aquellas cosas que son agradables a la vista de Dios. Pero el corazón natural odia la ley de Dios y lucha contra sus santas demandas. Los hombres cierran su alma a la luz divina, rehusando caminar en ella cuando brilla sobre ellos. Sacrifican la pureza del corazón, el favor de Dios y su esperanza del cielo a cambio de la complacencia egoísta o las ganancias mundanales.

Dice el salmista: "La ley de Jehová es perfecta" (Salmo 19:7). ¡Cuán maravillosa es la ley de Jehová en su sencillez, su extensión y perfección! Es tan breve, que podemos fácilmente aprender de memoria cada precepto, y sin embargo tan abarcante como para expresar toda la voluntad de Dios y tener conocimiento no sólo de las acciones externas, sino de los pensamientos e intenciones, los deseos y emociones del corazón. Las leyes humanas no pueden hacer esto. Sólo pueden tratar con las acciones externas. Un hombre puede ser transgresor y, sin embargo, puede ocultar sus faltas de los ojos humanos. Puede ser criminal, ladrón, asesino o adúltero, pero mientras no sea descubierto, la ley no puede condenarlo como culpable. La ley de Dios toma en cuenta los cielos, la envidia, el odio, la malignidad, la venganza, la concupiscencia y la ambición que agitan el alma, pero que no han hallado expresión en acciones externas porque ha faltado la oportunidad aunque no la voluntad. Y se demandará cuenta de esas emociones pecaminosas en el día cuando "Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (Eclesiastés 12:14) (Mensajes selectos, t. 1, pp. 253-255).

¡Qué Dios es el nuestro! Él gobierna sobre su reino con diligencia y cuidado; y en derredor de sus súbditos ha erigido una valla: los Diez Mandamientos, para preservarlos de los resultados de la transgresión. Al requerir que se obedezcan las leyes de su reino, Dios da a su pueblo salud y felicidad, paz y gozo. Les enseña que la perfección del carácter que él desea puede alcanzarse únicamente familiarizándose con su Palabra (La maravillosa gracia de Dios, p. 61).

Aquellos que tienen un amor genuino hacia Dios, manifestarán un ferviente deseo de conocer su voluntad y de realizarla... El hijo que ama a sus padres manifestará ese amor por una obediencia voluntaria; pero el niño egoísta, desagradecido, trata de hacer tan poco como sea posible por sus padres, en tanto que al mismo tiempo desea gozar de todos los privilegios concedidos a un hijo fiel y obediente. La misma diferencia se ve entre los que profesan ser hijos de Dios. Muchos que saben que son los objetos del amor y cuidado de Dios, y que desean recibir sus bendiciones, no encuentran placer en hacer su voluntad. Consideran los requisitos de Dios para con ellos como una restricción desagradable, sus mandamientos como un yugo gravoso. Pero el que está buscando verdaderamente la santidad del corazón y la vida, se deleita en la ley de Dios, y se lamente únicamente de que esté tan lejos de cumplir sus requerimientos (La edificación del carácter, pp. 105, 106).


Andar en la bondad.
Miércoles 10 de febrero

Sometan sus acciones de cada día a una reflexión cuidadosa... Esta recapitulación diaria de nuestros hechos, para ver si nuestra conciencia nos aprueba o condena, es necesaria para todos aquellos que quieran alcanzar la perfección del carácter cristiano. El examen detenido de muchos actos que pasan por buenas obras, aun acciones de benevolencia, revelará, cuando se los investigue detenidamente, que ellos han sido impulsados por malos motivos.

Muchos reciben aplausos por virtudes que no poseen. El que escudriña los corazones pesa los motivos, y muchas veces acciones calurosamente aplaudidas por los hombres son registradas por él como provenientes del egoísmo y la baja hipocresía. Cada acto de nuestra vida, ora sea excelente y digno de loor, o merecedor de censura, es juzgado por aquel que escudriña los corazones según los motivos que lo produjeron (El ministerio de la bondad, p. 331).

La religión de Jesucristo es algo más que hablar. La justicia de Cristo consiste en acciones rectas y buenas obras impulsadas por motivos puros y generosos. La justicia exterior, sin el adorno interior, no vale nada (Cada día con Dios, p. 182).

Una de las oraciones más sinceras registradas en la Palabra de Dios, es la de David cuando pidió: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio" (Salmo 51:10). La respuesta de Dios a esta oración es: Yo te daré un nuevo corazón. Esta es una obra que ningún hombre finito puede hacer. Los hombres y las mujeres deben comenzar por el principio, buscando a Dios más fervientemente para obtener una verdadera experiencia cristiana. Han de sentir el poder creador del Espíritu Santo. Han de recibir un nuevo corazón, que se mantenga enternecido por la gracia del cielo. El espíritu egoísta debe ser desalojado del alma. Deben trabajar con sinceridad y con humildad de corazón. Cada uno contemplando a Jesús en busca de dirección y ánimo. Entonces el edificio, debidamente ensamblado, crecerá hasta llegar a ser un templo santo en el Señor (Nuestra elevada vocación, p. 161).
Los cambios que produce la nueva vida se realizan únicamente por la acción eficaz del Espíritu Santo. Solamente él puede limpiarnos de la impureza. Si aceptamos que modele y forme el corazón, llegaremos a ser aptos para discernir el carácter del reino de Dios y para realizar los cambios que necesitan producirse, a fin de que tengamos acceso a sus dominios. El orgullo y el amor propio resisten al Espíritu de Dios. Cada inclinación natural se opone a que la autosuficiencia y el orgullo sean sustituidos por la humildad y la mansedumbre de Cristo. Pero si deseamos andar en el camino que conduce a la vida eterna, no debemos prestar oídos a los susurros del egoísmo. Con humildad y contrición tenemos que implorar a nuestro Padre celestial: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí" (Salmo 51:10). En la medida en que recibamos la luz divina y estemos dispuestos a cooperar con las inteligencias celestiales, gracias al poder de Cristo naceremos otra vez, liberados de la contaminación del pecado (Recibiréis poder, p. 26).


Expresar la bondad.
Jueves 11 de febrero

Nuestra aceptación delante de Dios es segura sólo mediante su amado Hijo, y las buenas obras no son sino el resultado de la obra de su amor que perdona los pecados. Ellas no nos acreditan y nada se nos concede por nuestras buenas obras por lo cual podemos pretender una parte en la salvación de nuestra alma. La salvación es un don gratuito de Dios para el creyente, que solo se le da por causa de Cristo. El alma turbada puede hallar paz por la fe en Cristo, y su paz estará en proporción con su fe y confianza. El creyente no puede presentar sus obras como un argumento para la salvación de su alma.

Pero, ¿no tienen verdadero valor las buenas obras? El pecador que diariamente comete pecados con impunidad, ¿es considerado por Dios con el mismo favor como aquel que por la fe en Cristo trata de obrar con integridad? Las Escrituras contestas "Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".

El Señor en su providencia divina y mediante su favor inmerecido, ha ordenado que las buenas obras sean recompensadas. Somos aceptados únicamente mediante los méritos de Cristo; y los hechos de misericordia, las obras de caridad que hacemos, son los frutos de la fe y se convierten en una bendición para nosotros, pues los hombres serán recompensados de acuerdo con sus obras. La fragancia de los méritos de Cristo es lo que hace que nuestras buenas obras sean aceptables delante de Dios, y la gracia es la que nos capacita para hacer las obras por las cuales él nos recompensa. Nuestras obras en sí mismas y por sí mismas no tienen mérito. Cuando hayamos hecho todo lo que podamos hacer, debemos considerarnos como siervos inútiles. No merecemos el agradecimiento de Dios, pues sólo hemos hecho lo que era nuestro deber hacer, y nuestras obras no podrían haber sido hechas con la fortaleza de nuestra propia naturaleza pecaminosa (Comentario bíblico adventista, t. 5, 1096).

Dios obra con quienes representan apropiadamente su carácter. Por medio de ellos su voluntad es hecha sobre la tierra así como en el cielo. La santidad conduce a su poseedor a ser fructífero, abundando en toda buena obra. Quien tiene el sentir que hubo en Cristo nunca se cansa de hacer el bien. En vez de esperar promoción en esta vida, mira hacia adelante, al momento cuando la Majestad del cielo exaltará, a los santos a su trono (Reflejemos a Jesús, p. 206).

Dios ha dado a los hombres facultades y capacidades. Dios obra y coopera con los dones que ha impartido al hombre, y el hombre, siendo partícipe de la naturaleza divina y realizando la obra de Cristo, puede ser vencedor y obtener la vida eterna. El Señor no tiene intención de hacer la obra para cuyo cumplimiento ha dado facultades al hombre. La parte del hombre debe ser realizada. Debe ser un colaborador de Dios, llevando el yugo con Cristo, y aprendiendo de su mansedumbre y humildad. Dios es el poder que todo controla. Él otorga los dones; el hombre los recibe y actúa con el poder de la gracia de Cristo como un agente viviente.

"Vosotros sois labranza de Dios" (1 Corintios 3:9). El corazón debe ser labrado, mejorado, arado, rastrillado y sembrado a fin de producir su fruto para Dios en buenas obras. "Vosotros sois edificio de Dios". No podemos edificar por nosotros mismos. Hay un poder fuera de nosotros que tiene que edificar la iglesia, poniendo ladrillo sobre ladrillo y cooperando siempre con las facultades y aptitudes dadas por Dios al hombre. El Redentor debe hallar un hogar en su edificio. Dios obra y el hombre obra. Es necesario que continuamente se reciban los dones de Dios, para que pueda haber una entrega de estos dones con la misma liberalidad. Es un continuo proceso de recibir y devolver. El Señor ha provisto que el alma reciba alimento de él, a fin de que sea nuevamente entregado en la realización de sus propósitos. Para que haya sobreabundancia, tiene que haber una recepción de divinidad en la humanidad. "Habitaré y andaré entre ellos" (2 Corintios 6:16) (Fe y obras, pp. 25, 26).


Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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