Mostrando entradas con la etiqueta Dones del Espíritu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dones del Espíritu. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de septiembre de 2011

La adoración en la iglesia primitiva / Lección 12: para el 17 de septiembre de 2011 + recursos y descargas

Sábado 10 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 1:1-11; 2:14-41; 17:15-34; 18:1-16; 1 Corintios 13.

PARA MEMORIZAR: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Cor. 13:1).

POCO DESPUÉS DE QUE CRISTO regresó al cielo, la iglesia primitiva comenzó a expandirse y a crecer. Al principio, eran casi exclusivamente judíos los que aceptaban a Jesús como el Mesías y se unían a los creyentes, pensando que el evangelio era solo para los judíos. Esto muestra cuánto tenían que aprender todavía.

En Pentecostés, después de la predicación de Pedro y su llamado ante una multitud de judíos (Hech. 2), “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hech. 2:41). Este texto muestra la falacia de la idea de que todos los judíos rechazaron a Jesús.

Pero estaríamos equivocados si miráramos a la iglesia primitiva como un tiempo idílico de adoración y alabanza. Aunque el contexto era diferente, la iglesia primitiva luchó con algunos de los mismos problemas con que luchamos hoy, problemas que se relacionaban con su fe, incluso la adoración.

Esta semana consideraremos algunos casos de esos días tempranos del cristianismo y de los desafíos que la iglesia afrontó al crecer, y aprenderemos las cosas buenas y cómo evitar las malas.


MUCHAS “PRUEBAS”
Domingo 11 de septiembre

Desde el punto de vista humano, el ministerio terrenal de Jesús no pareció muy exitoso. Aunque atrajo a muchos seguidores, no atrapó a las masas. Muchos líderes lo rechazaron y los romanos lo crucificaron, haciendo que sus discípulos más cercanos se esparcieran y huyeran.

Sus seguidores veían bastante difíciles las cosas hasta su resurrección. Luego, en Pentecostés, de repente los discípulos encontraron nuevo valor para proclamar a su Maestro crucificado como el Mesías de Israel. Solo después de la resurrección de Jesús la iglesia temprana comenzó a surgir.

► Lee Hechos 1:1 al 11. ¿Qué verdades importantes encontramos aquí acerca de la segunda venida de Cristo, el bautismo, el Espíritu Santo y la misión? Considera especialmente los versículos 3 al 6. ¿Qué nos muestra esto acerca de cuánto tenían todavía que aprender?

Muy interesante es el versículo 3, donde Lucas afirma que Jesús les presentó muchas “pruebas” (BJ). Algunas versiones usan la frase “pruebas indubitables” (RVR), dando tal vez demasiado énfasis al tema. Otra traducción dice “pruebas convincentes” (NVI). El punto, aquí, es que los creyentes en Jesús tuvieron evidencias poderosas, “pruebas”, de que Jesús era el Mesías. Al considerar la tarea que les dejó, podían acobardarse por la oposición que encontrarían; por eso necesitaban pruebas. Las buenas nuevas son que el Señor nos dará las razones que necesitemos para tener fe, para creer en cosas que no comprendemos plenamente. Como vemos, los discípulos todavía no comprendían plenamente las intenciones del Señor con respecto a la nación de Israel, aun después de haber estado con Jesús. Necesitamos aprender a adorar, a alabar y a obedecer al Señor, aunque no lo comprendamos.

► Piensa acerca de las evidencias que tenemos para nuestras creencias, en todas las buenas razones para la lógica de nuestra fe. También nota el uso de la palabra fe. ¿Qué implica la fe? Es decir, ¿qué buenas razones tienes para tener fe, una creencia que no comprendes del todo?


LA PREDICACIÓN DE LA PALABRA
Lunes 12 de septiembre

Una gran parte de la tradición protestante acerca de la adoración ha sido la predicación de la Palabra. Una sagrada responsabilidad recae sobre quienes tienen la tarea de enseñar, predicar, exhortar y animar. La música, la liturgia, la oración, la Cena del Señor y el lavamiento de los pies, todos tienen su lugar, pero, tal vez, nada es más importante que lo que se predica desde el púlpito durante la hora de adoración.

► Lee el sermón de Pedro el día de Pentecostés (Hech. 2:14-41). ¿Cuán importantes son los temas de las Escrituras, las doctrinas, la profecía, Cristo, el evangelio y la salvación expresados por Pedro, y por qué son tan esenciales en la predicación?

¡Qué experiencia habrá sido escuchar al pescador Pedro predicar con tanto poder y autoridad! Sus palabras no mostraron vacilación, ni ninguna duda, sino más bien revelaron que el Espíritu estaba trabajando por medio de él. En toda su homilía, Pedro no vacila sino que usa las Escrituras (entonces, solo el Antiguo Testamento) y predica con poder el evangelio de Jesucristo, el crucificado y resucitado Mesías, quien ahora está “exaltado por la diestra de Dios” (Hech. 2:33). Es sorprendente cómo en un discurso tan breve cubre una gran cantidad de información, desde el derramamiento del Espíritu Santo, hasta el arrepentimiento y la segunda venida de Cristo.

► ¿Cuál fue el resultado de la predicación en este culto de adoración? Ver Hechos 2:41. ¿Qué podemos obtener de este hecho para nosotros mismos y para nuestros cultos sabáticos?

Sin duda, este habrá sido un culto de adoración muy especial. Pero, al mismo tiempo, tenemos las mismas promesas que ellos tuvieron. Tenemos la misma Biblia que ellos tuvieron (y ahora el Nuevo Testamento también) y el mismo Señor, que nos ofrece el mismo Espíritu. ¿Por qué, entonces, no tener cultos de adoración con esa clase de poder que vemos aquí? ¿Qué nos retiene?


PABLO EN EL AREÓPAGO
Martes 13 de septiembre

En los días de la iglesia primitiva, vemos otro ejemplo del problema de la adoración, y lo que la gente adoraba. Esta vez en el ministerio de Pablo, cuando estuvo en Atenas, el lugar donde vivieron tres de los filósofos más influyentes del mundo (Sócrates, Platón y Aristóteles).

¡Qué audiencia diferente tuvo Pablo aquí de la que tuvo Pedro algunos años antes, ante todos aquellos devotos judíos en Jerusalén!

► Lee Hechos 17:15 al 34, el informe de la predicación de Pablo en Atenas. ¿Cuán diferente fue el testimonio de Pablo a esta gente de lo que fue el de Pedro ante su audiencia en el día de Pentecostés?

Una de las diferencias obvias es que Pablo aquí no citó la Biblia, sino que citó a un autor pagano. Al mismo tiempo, Pablo apeló a la lógica y a la razón: miren al mundo creado, decía él, y verán poderosas evidencias del Dios creador. Estaba usando una teología natural, señalando al mundo natural como razón para creer en el Dios creador.

Es interesante notar aquí el problema de la adoración. Esas personas adoraban algo que no comprendían. Pablo procuró tomar esa devoción y adoración, alejarla de los ídolos, y acercarlos al Dios viviente. Los seres humanos parecen tener una necesidad innata de adorar algo, alguna cosa, y Pablo aquí procuró señalar lo único realmente digno de adoración.

► ¿Cuál era el problema real que tenía esa gente, y por qué?

Al fin, la apelación a la lógica, a la razón y a la teología natural puede llevarnos solo hasta cierto punto. Pablo, en su testimonio, procuró enseñarles acerca del arrepentimiento, el Juicio y la resurrección, enseñanzas que necesitan ser tomadas por fe. Por eso, no tuvo mucho éxito con ellos. Aunque hubo algunos conversos, la mayoría pareció regresar a adorar lo que es vano, inútil e incapaz de salvar.

► ¿De qué maneras pueden nuestros cultos de adoración alcanzar mejor a quienes no tienen una base bíblica, que no tienen las mismas premisas que nosotros? ¿Qué podemos hacer para que nuestros cultos de adoración sean más aceptables para quienes buscan a Dios?


ADORACIÓN “CONTRA LA LEY”
Miércoles 14 de septiembre

La adoración no es solo lo que haces en la iglesia el sábado. La adoración abarca aspectos de toda nuestra fe: lo que creemos, lo que proclamamos, cómo actuamos. En el centro de la adoración debe estar la idea de que el Señor es nuestro Creador y Redentor. Toda la adoración debe fluir de esta verdad fundamental y sagrada. La adoración es principalmente acerca de Dios y las acciones de Dios en la historia. La adoración auténtica debería atraernos a un caminar más cerca del Señor. Debería conducirnos a un sentido de respeto, reverencia, arrepentimiento, y amor por él y por los demás.

Aunque debemos estar pensando en el Señor (Luc. 21:36; Sal. 1:2), el tiempo de adoración debería ser algo especial. Pero no podemos depender solo de la iglesia o de los líderes para proveernos esa clase de experiencia, por mucho que se empeñen. Al fin, se reduce a nosotros mismos y a la actitud que llevamos a la iglesia el sábado.

Como hemos visto, la adoración es un medio para un fin, no un fin en sí mismo. Nuestra adoración no nos salva; más bien, es una respuesta por haber sido salvados.

► Lee Hechos 18:1 al 16. ¿Qué acusación le hicieron a Pablo, y qué nos dice esto acerca de la adoración?

Sorprende que Pablo fuera acusado de persuadir a la gente hacia una clase diferente de adoración, una adoración “contra la ley” (vers. 13). (Aun los judíos que creían en Jesús planteaban una acusación similar contra Pablo.) Vemos, en Hechos 18, que estas personas estaban tan atrapadas en la tradición, tan atrapadas en cómo se hacían las cosas en lo pasado y en las formas de la adoración, que cuando Pablo les presentó a aquel a quien adoraban sin saberlo, aquel a quien todos los cultos de adoración apuntaban, ellos rechazaron lo que él les dijo. Tan aferrados estaban a la ley misma que dejaron de ver a aquel a quien la ley señalaba.

Hoy, aunque nuestras circunstancias son radicalmente diferentes de las de Pablo, necesitamos ser cuidadosos de no permitir que nuestras formas y tradiciones se nos crucen en el camino de lo que realmente trata nuestra fe. Cualquier adoración que no nos conduzca directamente a la cruz está desviada.


EL AMOR CONQUISTA TODO
Jueves 15 de septiembre

Es muy fácil, desde nuestra perspectiva hoy, mirar hacia atrás, a la iglesia primitiva, como una especie de modelo de armonía y paz, un ejemplo de lo que trataba la verdadera adoración. Desgraciadamente, la historia del Nuevo Testamento es muy similar a la del Antiguo Testamento: ambas muestran cuán lejos hemos caído.

Toma, por ejemplo, la iglesia de Corinto, que Pablo estableció en su segundo viaje misionero. Era un centro comercial, conocido por su lujo y su riqueza; pero Corinto era también uno de los centros de religiones sensuales y degradantes de la época. La influencia de esta cultura, la inmoralidad y la disensión habían invadido la iglesia. Y, aunque esto era malo, no era el único problema que tenían. Pablo menciona otros problemas que estaban dividiendo a la iglesia (Hech. 8-11): la idolatría (1 Cor. 10:14) y, al parecer, un énfasis exagerado en los dones, especialmente el mal uso del don de lenguas por motivos de satisfacción propia (1 Cor. 14).

► En medio de su discurso a los corintios, con todos sus problemas, Pablo les presenta el famoso capítulo de 1 Corintios 13. ¿Cuál es el mensaje esencial allí? Pero, más importante, ¿cómo podemos aplicar esto hoy a nuestras vidas y a la adoración?

Pablo sugirió que ninguna profesión que hagamos, ningún milagro poderoso, ningún don carismático, ninguna piedad o celo, nos beneficiarán a menos que el corazón esté lleno de amor a Dios, confirmado por el amor de los unos a los otros. Esto, dice Pablo, es el don máximo que deberíamos buscar, que no puede ser sustituido por nada menor.

Los dones espirituales son útiles. Los cristianos deberían usar sus dones para honrar a Dios y edificar a la iglesia en unidad. Pero ningún don nunca debe ser usado para exhibición del yo, para la ganancia personal o para realizar actos desordenados en la adoración.

Una iglesia llena de cristianos amantes y consagrados ejercerá una influencia que se extenderá mucho más allá de los cultos de adoración semanales.

► ¿Cuánto de tu propio tiempo y energía empleas en procurar ministrar a otros? ¿A cuánto de tu yo estás dispuesto a renunciar para el bien de otras personas? No es tan fácil, ¿verdad?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 16 de septiembre

► Lee “Pentecostés”, “El don del Espíritu”, “Pablo exalta la Cruz”, “Corinto” y “Llamamiento a alcanzar una norma más alta”, Los hechos de los apóstoles, pp. 29-38; 39-47; 166-173; 200-209; 255-265.

“La santidad no es arrobamiento: es una entrega completa de la voluntad a Dios; es vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios; [...] es caminar por fe [...] confiar en Dios sin vacilación y descansar en su amor” (HAp 42).

“¿Cuál fue la fortaleza de los que en tiempos pasados padecieron persecución por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. El vituperio y la persecución han separado a muchos de sus amigos terrenales, pero nunca del amor de Cristo” (HAp 71).

“Los consagrados mensajeros [...] no permitían que ningún pensamiento de exaltación propia echara a perder su presentación de Cristo. [...] No codiciaban ninguna autoridad ni preeminencia” (HAp 172).

“Él [Pablo] no entendía que la idolatría fuera solo la adoración de ídolos, sino también el egoísmo, el amor a la comodidad, y la complacencia de apetitos y pasiones” (HAp 261).

Preguntas Para Dialogar:

1. En la clase, hablen acerca de las razones que tenemos para la fe. ¿Qué “pruebas” tenemos para lo que creemos? ¿Qué evidencia racional y lógica tenemos que nos ayuda a afirmarnos en nuestras creencias? Al mismo tiempo, ¿cuáles son los desafíos a nuestra fe? En definitiva, aun a pesar de estos desafíos, ¿por qué creemos lo que creemos?

2. Piensa en algunos de los cultos de adoración más poderosos a los que has asistido. ¿Qué los hizo tan especiales, tan poderosos? ¿Qué elementos en particular marcaron la diferencia? ¿Cómo podrían esos elementos ser traídos a la adoración en tu iglesia local, si no están ya en ella?

3. En nuestros cultos de adoración, ¿qué cosas podrían realmente impedir nuestra visión de Cristo y de la cruz? ¿Cómo podemos asegurarnos de no permitir que esto ocurra?

4. Medita en 1 Corintios 13. ¿Qué pasos concretos podría dar tu iglesia para manifestar el amor del que habla Pablo aquí?





► RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS:

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí.
Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí.
Edición auxiliar para Maestros (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.




Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "La Adoración"

Periodo: 3° Trimestre / julio-septiembre de 2011
Autor: Rosalie Hafner de Zinke sirvió por muchos años como asistente pastora (instructora bíblica) en iglesias como Collegeview, Central de Sacramento, el Tabernáculo de Battle Creek y la Iglesia de Hinsdale, en los Estados Unidos. También trabajó en el ministerio con su esposo, que era pastor, durante quince años, y más tarde como capellana en hospitales, antes de su jubilación.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin

• Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.





+ Leer más...

sábado, 11 de septiembre de 2010

Lección 12: El amor y la ley / Para el 18 de septiembre de 2010


Sábado 11 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 12-13

Para memorizar: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

AUNQUE PABLO QUERÍA cambiarles a los romanos sus falsas ideas acerca de la ley, también llama a todos los cristianos a una obediencia más elevada, que viene solo por un cambio en el corazón y en la mente mediante el poder de Dios.

En Romanos no hay indicios de que esta obediencia sea automática. El cristiano necesita conocer cuáles son los requerimientos: debe desear obedecer esos requerimientos; y debe buscar el poder divino, sin el cual esa obediencia es imposible.

Esto significa que las obras son parte de la fe cristiana. Pablo nunca quiso menospreciar las obras; en los capítulos 13 al 15 les da un fuerte én­fasis. Sin embargo, no niega la justificación por la fe; al contrario, las obras son la verdadera expresión de una vida de fe. Se podría alegar que, por la revelación que trajo Jesús, los requerimientos del Nuevo Testamento son más difíciles que los del Antiguo. Los creyentes recibieron el ejemplo de Jesucristo. Él es el único modelo. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en” –no en Moisés, o Daniel, o David, o Salomón, o Enoc, o Débora– sino “en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

La norma no es –ni puede– ser más elevada que esa.


SACRIFICIO VIVO
Domingo 12 de septiembre

Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal de Romanos. Los capí­tulos 12 al 16 presentan instrucciones prácticas y notas personales. Pero estos capítulos son sumamente importantes, porque muestran cómo ha de vivirse la vida de fe.

La fe no es un sustituto de la obediencia, como si la fe anulara nues­tra obligación de obedecer al Señor. Los preceptos morales son todavía válidos; en el Nuevo Testamento se los explica, y aun se los amplifica. Y tampoco hay indicación de que será fácil para el cristiano ajustar su vida a estos preceptos. Por el contrario, se nos dice que a veces podría ser difícil, ya que la batalla con el yo y con el pecado es siempre dura (1 Pedro 4:1). Al cristiano se le promete poder divino y se le asegura que la victoria es posible, pero todavía estamos en el mundo del enemigo y tendremos muchas batallas contra la tentación. La buena noticia es que si fallamos no somos desechados, porque tenemos un Sumo Sacerdote que intercede en nuestro favor (Hebreos 7:25).

Lee Romanos 12:1. ¿Cómo revela esta analogía la manera en que hemos de vivir como cristianos? ¿De qué modo Romanos 12:2 se adecua a esto?

En Romanos 12:1, Pablo alude a los sacrificios del Antiguo Testa­mento. Así como en la antigüedad los animales eran sacrificados a Dios, los cristianos ahora deben ceder sus cuerpos a Dios, no para ser muertos, sino como sacrificios vivos a su servicio.

En el antiguo Israel, cada ofrenda que se traía como sacrificio era cui­dadosamente examinada. Si se descubría cualquier defecto en el animal, era rechazado porque las ofrendas debían ser sin tacha. A los cristianos se les pide que presenten sus cuerpos como “un sacrificio vivo, santo, agrada­ble a Dios”. Para hacer esto, todos sus poderes deben ser conservados en la mejor condición posible. Aunque ninguno de nosotros está sin tacha, el punto es que debemos procurar vivir tan sin mancha y tan fielmente como podamos.

Siempre es fácil encontrar excusas para nuestros pecados y faltas, ¿verdad? ¿Cuál es tu excusa común para caer en lo mismo una y otra vez? ¿No será tiempo ya de dejar a un lado las excusas y pedir que Dios cumpla sus promesas porque el poder de Dios es mayor que el de tus excusas?


PENSAR EN SÍ MISMO
Lunes 13 de septiembre

Hemos hablado bastante este trimestre acerca de la perpetuidad de la ley moral de Dios, y hemos enfatizado que el mensaje de Pablo en el libro de Romanos no enseña que los Diez Mandamientos han sido anula­dos o invalidados por la fe.

No obstante, es fácil entusiasmarse tanto con la letra de la ley que nos olvidemos del espíritu que la respalda, y ese espíritu es el amor: amor a Dios y amor los unos a los otros. Aunque cualquiera puede profesar amor, revelar ese amor en la vida diaria es un asunto completamente diferente.

Lee Romanos 12:3 al 21. ¿Cómo debemos revelar el amor a los otros?

Como en 1 Corintios 12 y 13, después de tratar con los dones del Espíritu, Pablo exalta el amor. El amor (en griego, agápe) es el camino más excelente. “Dios es amor” (1 Juan 4:8). O sea, el amor describe el carácter de Dios. Amar es actuar hacia otros como Dios actúa, y tratarlos como Dios los trata.

Pablo aquí muestra cómo ese amor debe expresarse en una manera práctica. Surge un principio importante, y es la humildad personal, una disposición para que cada uno “no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener” (Romanos 12:3); en cuanto a honra, “prefiriéndose los unos a los otros” (vers. 10); y una disposición a no ser “sabios en vuestra propia opinión” (versículo 16). Las palabras de Cristo acerca de sí mismo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29), captan la esencia de esto.

De todas las personas, los cristianos deberían ser los más humildes. Después de todo, considera cuán impotentes somos, cuán caídos estamos, cuán dependientes somos, no solo de la justicia desde fuera de nosotros para la salvación, sino de un poder que obre en nosotros a fin de cambiar­nos de un modo que nunca podríamos hacerlo nosotros. ¿Qué tenemos para jactarnos y para estar orgullosos? Nada. Partiendo de esta humildad personal, no solo ante Dios, sino ante los demás, hemos de vivir como Pablo nos amonesta en estos versículos.

Lee Romanos 12:18. ¿Cuán bien estás aplicando esta amonestación a tu propia vida ahora mismo? ¿Podrías estar necesitando algunos ajustes de actitud a fin de hacer lo que la Palabra nos dice aquí?


RELACIÓN CON EL GOBIERNO
Martes 14 de septiembre

Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué principios básicos ves en estos versículos acerca de cómo debemos relacionarnos con el poder del gobierno civil?

Las palabras de Pablo son interesantes porque las escribió mientras un imperio pagano regía el mundo; un imperio que podía ser increíble­mente brutal, que no conocía al verdadero Dios y que pronto perseguiría a los que adoraran a ese Dios. Pablo fue martirizado por este gobierno. A pesar de eso, Pablo abogaba que los cristianos fueran buenos ciudadanos, aun bajo un gobierno como ese.

La idea de que necesitamos un gobierno se encuentra en toda la Bi­blia. El principio del gobierno es ordenado por Dios. Los seres humanos necesitan vivir en una comunidad con reglas, leyes y normas. La anarquía no es un concepto bíblico.

Esto no significa que Dios apruebe todas las formas de gobierno o cómo actúan estos. En la historia y en el mundo actual se pueden ver algunos regímenes brutales. No obstante, aun en estas situaciones, los cristianos deberían, tanto como sea posible, obedecer las leyes del país. Los cristianos deben apoyar al gobierno mientras éste no esté en conflicto con lo que Dios manda. Se debe considerar cuidadosamente, con mucha oración y con el consejo de otros, antes de entrar en conflicto con los poderes existentes. Sabemos por las profecías que un día todos los fieles seguidores de Dios serán confrontados por los poderes políticos que con­trolan al mundo (Apocalipsis 13). Hasta entonces, deberíamos hacer todo lo que podamos para ser buenos ciudadanos en el país en que vivamos.

“Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. [...] “No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser cuidadosamente examinadas, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y el orden. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerrarnos innecesariamente el camino” (Los hechos de los apóstoles, p. 58).


RELACIONES CON OTROS
Miércoles 15 de septiembre

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8). ¿Cómo hemos de entender este texto? ¿Significa que, si amamos, no tenemos obligación de obedecer la ley de Dios?

Como Jesús en el Sermón del Monte, Pablo amplifica los preceptos de la ley: indica que el amor debe motivar todo lo que hacemos. Como la ley es una transcripción del carácter de Dios, y Dios es amor, amar es cumplir la ley. No obstante, Pablo no está sustituyendo los detallados preceptos de la ley por alguna vaga norma de amor, como algunos cris­tianos pretenden. La ley moral todavía es obligatoria, pues señala nuestro pecado: y ¿quién negará la realidad del pecado? Sin embargo, la ley se puede guardar solo en el contexto del amor. Recuerda: algunos de los que condenaron a Cristo, luego corrieron a su casa ¡para guardar la ley!

¿Qué mandamientos citó Pablo como ejemplo para ilustrar el prin­cipio del amor en la observancia de la ley? ¿Por qué esos mandamientos en particular? Romanos 13:9, 10.

El amor no fue un nuevo principio. Al citar Levítico 19:18, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Pablo mostró que el principio ya era parte del Antiguo Testamento. Algunos alegan que Pablo enseña que solo los mandamientos que menciona están en vigencia. ¿Significa que los cris­tianos pueden deshonrar a sus padres, adorar ídolos y tener otros dioses delante de Dios? Por supuesto que no.

Considera el contexto aquí. Se refiere al modo en que nos relaciona­mos unos con otros. Su argumento no anula el resto de la ley. (Ver Hechos 15:20; 1 Tesalonicenses 1:9; 1 Juan 5:21.) Además, otros escritores del Nuevo Tes­tamento señalan que al amar a los otros mostramos que amamos a Dios (Mateo 25:40; 1 Juan 4:20, 21).

Piensa acerca de tu relación con Dios y cómo eso se refleja en tus relaciones con otros. ¿Cuán grande es el factor del amor en esas re­laciones? ¿Cómo puedes aprender a amar a otros del modo que Dios nos ama? ¿Qué te impide hacer precisamente eso?


MÁS CERCA QUE CUANDO CREÍMOS
Jueves 16 de septiembre

Lee Romanos 13:11.

Como dijimos todo el trimestre, Pablo tenía un propósito en esta carta: clarificar a la iglesia de Roma, especialmente a los creyentes judíos, el papel de la fe y las obras en el contexto del Nuevo Pacto. El problema era la salvación y cómo un pecador es considerado justo y santo ante el Señor. Para ayudar a aquellos cuyo énfasis había sido solo la ley, Pablo puso la ley en su lugar y su contexto apropiados. Aunque, idealmente, el judaísmo aun en los tiempos del Antiguo Testamento era una religión de gracia, el legalismo había hecho mucho daño. Cuán cuidadosos necesita­mos ser, como iglesia, para no cometer el mismo error.

Lee Romanos 13:11 al 14. ¿De qué evento habla Pablo aquí, y cómo deberíamos actuar en espera de ese evento?

Cuán fascinante es que Pablo les hablaba a los creyentes para desper­tarlos porque Jesús iba a regresar. No importa que esto haya sido escrito hace casi dos mil años. Siempre debemos vivir en espera de la cercana venida de Cristo. En nuestra experiencia personal, la segunda venida de Cristo está tan cercana como la posibilidad de nuestra muerte. Si la se­mana próxima o en cuarenta años cerramos nuestros ojos en la muerte, ya sea que durmamos solo cuatro días o 400 años, esto no producirá ninguna diferencia para nosotros. Lo siguiente que sabremos es la segunda veni­da de Jesús. Con la muerte siempre cerca para cada uno de nosotros, el tiempo es realmente corto, y nuestra salvación está más cerca que cuando primero creímos.

Aunque en el libro de Romanos Pablo no habla mucho de la Segun­da Venida, en las cartas a los tesalonicenses y a los corintios la presenta con mucho más detalle. Después de todo, es un tema vital en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Sin él, y la esperanza que ofrece, nuestra fe no tendría sentido. ¿Qué significaría la “justificación por la fe” sin la Segunda Venida para concretar esa maravillosa verdad?

Si supieras con certeza que Jesús vendría el próximo mes, ¿qué cambiarías en tu vida y por qué? Ahora, si crees que necesitas cam­biar esas cosas un mes antes de la venida de Jesús, ¿por qué no las deberías cambiar ahora? ¿Cuál es la diferencia?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 17 de septiembre

Lee “Una explicación de las primeras declaraciones”, Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; “La piedad práctica”, Jo­yas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; “El tabernáculo y sus servicios”, Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; “La espiritualidad de la ley”, El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; y “Nuestra actitud hacia las autoridades civiles”, Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.

“En la Biblia se revela la voluntad de Dios. Las verdades de la Palabra de Dios son la expresión del Altísimo. El que convierte esas verdades en parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No reci­be nuevas facultades mentales; en cambio, desaparecen las tinieblas que debido a la ignorancia y el pecado entenebrecían su entendimiento. [...] Al cambio de corazón acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano y la comprensión de la verdad. El que con oración da atención estricta a las Escrituras tendrá conceptos claros y juicios sanos, como si al volverse hacia Dios hubiera alcanzado un plano superior de inteligencia” (Meditaciones Matinales (1953), p. 24).

“El Señor [...] va a venir pronto, y debemos estar listos y aguardar su aparición. ¡Oh, cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. [...] Nos estamos acercando al tiempo en que Cristo vendrá con poder y grande gloria a llevar a sus redimidos a su hogar eter­no” (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 257).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. En la clase, repasen la pregunta al final de la sección del jueves. ¿Cuáles fueron las respuestas que dieron los alumnos, y cómo las justifi­caron?
2. El tema de cómo hemos de ser buenos ciudadanos y buenos cris­tianos puede ser muy complicado. Si alguien viniera y pidiera tu consejo acerca de mantenerse firme por lo que cree que es la voluntad de Dios, aun cuando eso lo pondría en conflicto con el Gobierno, ¿qué le dirías? ¿Qué principios debería seguir? ¿Por qué deberíamos seguir esto solo con la máxima seriedad y consideración, y con mucha oración?
3. ¿Qué crees que es más difícil de hacer: adherirse estrictamente a la letra de la ley o amar a Dios y amar a los demás incondicionalmente? O ¿podrías alegar que esta pregunta presenta una falsa dicotomía? Si es así, ¿por qué?





Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

+ Leer más...

Lección 12: El amor y la ley / Notas de Elena G. de White


Sábado 11 de septiembre

La santificación expuesta en las Santas Escrituras abarca todo el ser: espíritu, cuerpo y alma... Se pide a los cristianos que presenten sus cuerpos en "sacrificio vivo, santo, acepto a Dios" (Romanos 12: 1, VM). Para ello, todas sus facultades deben conservar-se en la mejor condición posible. Toda costumbre que tienda a debilitar la fuerza física o mental incapacita al hombre para el servicio de su Creador... Cristo dijo: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón" (Mateo 22:37). Los que aman a Dios de todo corazón desearán darle el mejor servicio de su vida y tratarán siempre de poner todas las facultades de su ser en armonía con las leyes que aumentarán su aptitud para hacer su voluntad. No debilitarán ni mancharán la ofrenda que presentan a su Padre celestial abandonándose a sus apetitos o pasiones.

Dios quiere que comprendamos que él tiene derecho a nuestra mente, nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu; a todo lo que poseemos. Le pertenecemos por creación y redención. Como Creador nuestro, reclama la totalidad de nuestro servicio. Como nuestro Redentor, tiene una demanda de amor como asimismo de derecho; un amor sin paralelo... Nuestros cuerpos, nuestras almas, nuestras vidas son suyos no solo porque nos los ha concedido como un don gratuito, sino porque nos está supliendo constantemente de sus beneficios y nos da fuerza para usar nuestras facultades.

¿No le daremos entonces a Cristo aquello por cuya redención debió morir? Si lo hacéis, vivificará vuestra conciencia, renovará vuestro corazón, santificará vuestros afectos, purificará vuestros pensamientos y pondrá todas vuestras facultades a trabajar para él. Cada motivo, cada pensamiento, serán traídos a la cautividad de Jesucristo.

Los que son hijos de Dios lo representarán en carácter. Sus obras estarán perfumadas con la infinita ternura, la compasión, el amor y la pureza del Hijo de Dios. Y mientras más completamente estén sometidos al Espíritu Santo la mente y el cuerpo, mayor será la fragancia de nuestra ofrenda a él (La maravillosa gracia de Dios, p. 245).


Sacrificio vivo
Domingo 12 de septiembre

Consideremos la apelación que el apóstol Pablo hace a sus hermanos, por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios... La santificación no es una mera teoría, una emoción, ni un conjunto de palabras, sino un principio viviente y activo, que se compenetra de la vida de cada día. La santificación requiere que los hábitos referentes a la comida, la bebida y la indumentaria sean de tal naturaleza que preserven la salud física, mental y moral, de modo que podamos presentar nuestros cuerpos al Señor –no como una ofrenda corrompida por los malos hábitos– sino como "un sacrificio vivo, santo, y agradable a Dios" (Romanos 12:1).

Que nadie que profesa piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo haciéndose la ilusión de que la intemperancia no es pecado ni afectará su espiritualidad. Existe una relación estrecha entre la naturaleza física y la moral. Los hábitos físicos elevan o rebajan la norma de la virtud. El consumo excesivo de los mejores alimentos producirá una condición mórbida de los sentimientos morales. Y si esos alimentos no son de los más saludables, los efectos son todavía más detrimentales. Cualquier hábito que no promueva la salud del cuerpo humano, degrada las facultades elevadas y nobles del individuo. Los hábitos equivocados de comer y beber conducen a la comisión de errores de pensamiento y acción. La complacencia de los apetitos fortalece los instintos animales, dándoles la supremacía sobre las facultades mentales y espirituales (Consejos sobre la salud, pp. 66, 67).

En el servicio judaico antiguo se exigía que todo sacrificio fuera sin tacha. En el texto se nos dice que presentemos nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios, que es nuestro racional culto. Somos la obra de Dios. El salmista, al meditar en la obra maravillosa de Dios revelada en la estructura humana, exclamó: "Asombrosa y maravillosamente he sido formado" (Salmo 139:14, VM). Hay muchas personas que se educan en las ciencias y se familiarizan con la teoría de la verdad, pero no entienden las leyes que gobiernan su propio ser. Dios nos ha dado facultades y talentos; y es nuestro deber, como hijos e hijas de Dios, hacer el mejor uso de ellos. Si debilitamos estas facultades de la mente o del cuerpo por medio de hábitos erróneos o por la complacencia de un apetito pervertido, será imposible que honremos a Dios como debiéramos (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 22).

Debemos afirmar nuestros pies sobre la plataforma de la verdad eterna; la verdad, tal como es en Jesús, será nuestra salvación. Y si el Espíritu de verdad está en nuestro corazón, brillará a través de nuestras palabras y acciones. Cristo es el ejemplo, el alto ideal de la ley divina que debemos alcanzar. No debemos conformarnos al mundo sino ser transformados por la renovación de nuestra mente. Hemos sido tomados de la cantera del mundo, pero ahora debemos someternos al cincel para ser esculpidos y preparados para el edificio celestial. Tendremos pruebas y desilusiones, pero éstas no deben separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. El amor de Dios es un amor infinito, y si estamos por desconfiar de ese amor, miremos a la cruz del Calvario; ¿No vemos allí la infinita compasión de nuestro Padre celestial? El que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿acaso nos negará algo que es para nuestros mejores intereses y para nuestro bien? "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16) (Review and Herald, 12 de junio, 1888).


Pensar en sí mismo
Lunes 13 de septiembre

El verdadero cristiano no tendrá un concepto de sí mismo más elevado del que debiera tener. No ambicionará el honor y la estima del mundo. El estudiante en la escuela de Cristo será gentil y desconfiado de sí mismo. Su vida simple será semejante a la de Cristo, sin que le atraiga el lujo, las riquezas y la vida fácil, porque tratará de seguir al Varón de dolores, experimentado en quebranto, quien fue herido por nuestras rebeliones y por su llaga fuimos nosotros curados. El adorno interior de un espíritu manso y apacible testificará por sí mismo en buenas obras. Esto es lo que distingue al pueblo de Dios de los mundanos; la simpatía, mansedumbre, ternura y humildad de corazón revelarán a los que llevan el yugo de Cristo y son recipientes de los dones del Espíritu Santo (The Youth's Instructor, 6 de diciembre, 1900).

La amabilidad no cuesta mucho, pero tiene poder para suavizar las naturalezas que se volverían duras y agresivas sin ella. La cortesía cristiana debería reinar en todo hogar. El cultivo de una cortesía constante y de una disposición a hacer por otros lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, anularía la mitad de los males de la vida. El principio inculcado en el mandato: "Amaos los unos a los otros con amor fraternal" (Romanos 12:10), es la piedra angular del carácter cristiano.

Dios desea que seamos tolerantes los unos con los otros mientras nos asociamos con diferentes temperamentos. La consideración mutua debiera suavizar las peculiaridades, los prejuicios y los rasgos duros del carácter. A menudo en una misma familia se encuentran diferentes temperamentos y caracteres, lo que puede ser beneficioso si todos los miembros lo reconocen y viven en armonía. La cortesía cristiana es la cadena de oro que une a los miembros de la familia con vínculos de amor, haciéndolos más cercanos y más fuertes cada día (The Health Reformer, 1º de agosto, 1877).


Relación con el gobierno
Martes 14 de septiembre

Una de las cosas más deplorables que suceden en la tierra es el hecho de que hay gobernantes soberbios y jueces injustos. Se olvidan de que están bajo la autoridad del gran Gobernante, el Dios omnisciente, y que él está por sobre todo gobernante, príncipe, soberano o rey.

Los gobernantes son siervos de Dios, y deben actuar como quienes aprenden de él. Para bien de ellos deben seguir fielmente el claro "Así dice Jehová", conservando el camino del Señor para hacer justicia y juicio. Deben desempeñar su cargo sin parcialidad y sin hipocresía, no dejándose comprar ni vender, rechazando todo soborno y manteniendo su independencia moral y su dignidad ante Dios. No deben tolerar ningún acto de fraude o injusticia. No deben cometer ningún acto vil o injusto, ni apoyar los actos de opresión de otros. Los gobernantes sabios no permitirán que el pueblo sea oprimido debido a la envidia y celos de los que menosprecian la ley de Dios... Todos deben tener en cuenta la eternidad, y no deben proceder en una forma tal que Dios no pueda ratificar su proceder en los atrios celestiales (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser consideradas cuidadosamente, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y del orden y dejemos constancia de ello. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerramos innecesariamente el camino. Debemos avanzar en el nombre de Cristo, defendiendo las verdades que se nos encomendaron. Si los hombres nos prohíben hacer esta obra, entonces podemos decir, como los apóstoles: "Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios; porque no podemos dejar de decir 10 que hemos visto y oído" (Los hechos de los apóstoles, pp. 56, 57).

Ví que en cada caso es nuestro deber obedecer las leyes de nuestro país, a menos que estén en conflicto con la ley superior que Dios pronunció con voz audible desde el Sinaí, y que grabó luego en piedra con su propio dedo. "Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo" (Jeremías 31:33.) El que tiene la ley de Dios escrita en el corazón obedecerá a Dios antes que a los hombres, y desobedecerá a todos los hombres antes que desviarse en lo mínimo del mandamiento de Dios. Los hijos de Dios, enseñados por la inspiración de verdad e inducidos por una buena conciencia a vivir según toda Palabra de Dios, tendrán su ley escrita en el corazón como la única autoridad que puedan reconocer u obedecer. La sabiduría y la autoridad divina son supremas (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 49).


Relaciones con otros
Miércoles 15 de septiembre

Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón". Los últimos seis están incluidos en el otro: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero. Cuando Dios ocupe en el trono del corazón su lugar legítimo, nuestro prójimo recibirá el lugar que le corresponde. Le amaremos como a nosotros mismos. Únicamente cuando amemos a Dios en forma suprema, será posible amar a nuestro prójimo imparcialmente.

Y puesto que todos los mandamientos están resumidos en el amor a Dios y al prójimo, se sigue que ningún precepto puede quebrantarse sin violar este principio. Así enseñó Cristo a sus oyentes que la ley de Dios no consiste en cierto número de preceptos separados, algunos de los cuales son de gran importancia, mientras otros tienen poca y pueden ignorarse con impunidad. Nuestro Señor presenta los primeros cuatro y los últimos seis mandamientos como un conjunto divino, y enseña que el amor a Dios se manifestará por la obediencia a todos sus mandamientos (El Deseado de todas las gentes, p. 559).

Cristo es nuestro ejemplo. Él anduvo haciendo bienes y vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas. Recordemos que Dios envió a su Hijo unigénito a este mundo de dolor para "redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14). Sigamos los requerimientos de Dios y cumplamos su ley recordando que "el cumplimiento de la ley es el amor" (Romanos 13:10). El que murió para que nosotros podamos vivir, nos ha dado el mandamiento de amamos unos a otros como él nos ha amado para que el mundo sepa que somos sus discípulos (Review and Herald, 5 de junio, 1888).

"El cumplimiento de la ley es el amor". Dios es amor, y cuando amamos a Dios en forma suprema y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, reflejamos el carácter del Padre y del Hijo. Aquellos que verdaderamente aman a Dios obedecerán todos sus mandamientos, porque la obediencia es la prueba del amor (Signs of the Times, 22 de octubre, 1894).

El tener el nombre escrito en los libros de la iglesia y cumplir con las ceremonias externas de la religión, no hace a nadie un hijo de Dios, porque las formalidades no tienen valor. El de corazón puro verá a Dios en su verdadero carácter, como un Dios de amor, y reflejará la pureza y el amor divinos como lo hizo Cristo en el mundo. El que tiene el amor divino en el corazón no tendrá enemistad contra la ley de Dios sino que la obedecerá voluntariamente. Esto es verdadero cristianismo, y ese amor a Dios se revelará en amor hacia sus prójimos que han sido comprados por creación y redención. El cumplimiento de la ley es el amor y es el deber de cada hijo de Dios obedecer a sus mandamientos (The Youth's Instructor, 26 de julio, 1894).


Más cerca que cuando creímos
Jueves 16 de septiembre

Los cristianos sinceros no practican una piedad dudosa. Se han revestido del Señor Jesucristo, y no dan lugar a la carne para ceder ante sus concupiscencias. Acuden a Jesús constantemente en busca de sus órdenes, como un siervo acude a su amo o una sierva a su ama. Dondequiera que los conduzca la providencia de Dios, están listos para ir. No se atribuyen la gloria a sí mismos. No consideran como suyo nada que posean –conocimiento, talentos, propiedades– sino que se consideran solo como mayordomos de la multiforme gracia de Cristo y siervos de la iglesia por causa de Cristo. Son mensajeros del Señor, luz en medio de las tinieblas. Sus corazones laten al unísono con el gran corazón de Cristo (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

Lo que Satanás ha llevado a muchos a hacer en el pasado, intentará que lo hagan nuevamente. La iglesia naciente fue engañada por el enemigo de Dios y de la humanidad, y la apostasía apareció en medio de los que profesaban amar a Dios. En nuestros días, a menos que el pueblo de Dios despierte de su sueño, será entrampado por los engaños satánicos. Entre los que dicen creer en la pronta venida de Cristo, hay muchos que han perdido su primer amor, han retrocedido, y pueden ser descritos como la iglesia de Laodicea: ni fríos ni calientes. Y Satanás hará todo lo posible por mantenerlos en ese estado de indiferencia y estupor. Que el Señor pueda revelarles los peligros que enfrentan para que puedan despertarse de su somnolencia espiritual y preparar sus lámparas, para que cuando el Esposo venga, los encuentre esperándole (Review and Herald, 22 de noviembre, 1892).

"Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:14).
Dios emplea diversos instrumentos para salvar a los hombres. Les habla por medio de su Palabra y de sus ministros, y por medio de su Espíritu les envía mensajes de amonestación, reprensión e instrucción. Estos medios tienen como propósito iluminar el entendimiento de la gente, para revelarle su deber, sus pecados, y las bendiciones que pueden recibir, para despertar en ellos una sensación de necesidad espiritual a fin de que puedan ir a Cristo y encontrar en él la gracia que necesitan...

Todo individuo, por decisión propia, se aparta de Cristo al no albergar su Espíritu y seguir su ejemplo, o entra en una unión personal con Cristo por la renuncia propia, la fe y la obediencia. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo a Cristo, puesto que él nos eligió primero. Esta unión con Cristo debe ser realizada por aquellos que están naturalmente enemistados con él. Es ésta una relación de total dependencia en la que debe entrar un corazón orgulloso. Es una obra minuciosa y muchos de los que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada de ella. Nominalmente aceptan al Salvador, pero no como el único conductor de sus corazones...

Renunciar a su propia voluntad, tal vez a los objetos preferidos de afecto y propósito, requiere un esfuerzo, y muchos vacilan, abandonan y retroceden. Pero esta batalla debe ser librada por cada corazón verdaderamente convertido. Debemos luchar con las tentaciones externas e internas. Debemos obtener la victoria sobre el yo, crucificando los afectos y las concupiscencias; y entonces comienza la unión del alma con Cristo... Después que esta unión se ha producido, se la puede conservar solo mediante esfuerzo permanente, ferviente y penoso. Cristo ejerce su poder para preservar y guardar este sagrado vínculo, y el pecador dependiente e indefenso debe hacer su parte con incansable energía, o en caso contrario, Satanás, mediante su poder cruel y astuto, lo separará de Cristo.

No basta creer acerca de él. Debéis descansar plenamente en su gracia salvadora (La maravillosa gracia de Dios, p. 321).


Para estudiar y meditar
Viernes 17 de septiembre

Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; Joyas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.






Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don Neufeld

Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

+ Leer más...

Lección 12: El amor y la ley / Edición auxiliar para Maestros

Texto Clave: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor". Romanos 13:10

Enseña a tu clase a :

Saber describir los resultados de la fe en la vida, reflejados en cómo tratamos a otros.
Sentir y fomentar respeto y amor fraternal hacia los otros.
Hacer uso sabio de nuestros dones al servir al cuerpo de Cristo.


Bosquejo de la lección

Saber: Dones para el servicio

A. ¿Por qué nuestras vidas deben ser una ofrenda diaria de adoración y obediencia a Dios?
B. ¿Cómo se expresa esta ofrenda a Dios en nuestra conducta diaria?
C. ¿Por qué es tan importante para nosotros cuidar el cuerpo de creyentes en Cristo?
D. ¿Cómo la forma en que nos relacionamos mutuamente es un resultado de nuestra fe en lo que Dios hizo por nosotros?

II. Sentir: El amor cumple la ley

A. ¿Cómo el sentir amor hacia otros nos hace actuar con amor?
B. ¿De qué modo tratar a otros con amor cumple la ley?
C. ¿Cómo se relaciona el amor con la fe?

III. Hacer: Servir al cuerpo de Cristo

A. ¿De qué maneras cada uno de nosotros ha recibido algún don para servir y edificar el cuerpo de Cristo?
B. ¿Cuáles son los dones más necesarios en nuestra iglesia?
C. ¿Cómo puedes usar tus dones de una manera amante, mientras valoras las contribuciones de otros?

Resumen: La forma en que valoramos, nutrimos y servimos a otros es un acto espiritual de adoración. Por fe aceptamos la misericordia de Dios; pero debemos extender ese amor y misericordia a otros, y así cumpliremos los requerimientos de la ley de amarnos unos a otros.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Una relación apropiada con Dios resultará en una relación satisfactoria con la creación de Dios.

Al ver las divisiones en la iglesia de Roma, Pablo escribió su más completa exposición de la naturaleza de la redención. No hay ninguna base para el sentimiento de superioridad dentro de la iglesia porque todos, judíos y gentiles, reciben la salvación del mismo modo: confiando en la obra de Cristo en el Calvario para la expiación (perdón) de los pecados. No hay ruta alternativa al cielo. Ninguna bondad terrenal puede comprar la salvación. Esta comprensión de la redención es la base de la última porción del libro, donde Pablo bosqueja el resultado de la gracia de Dios en nuestras vidas. Analiza nuestra relación con otros creyentes, con los enemigos y con el gobierno terrenal. El amor es el factor decisivo de todas las elecciones acerca de las relaciones. El amor es la norma por la cual esas elecciones serán juzgadas. La ley define las conductas superficiales y visibles, pero solo el amor define lo que sale del corazón.

Actividad inicial: Lleva dos autitos de juguete a la clase. Uno debe tener ruedas que giren, pero no motor. El otro, que sea un auto con control remoto, si es posible del mismo tamaño. Primero, analiza las semejanzas entre ellos (por ejemplo, ruedas, chasis, parabrisas, parachoques, etc.). De afuera se parecen mucho. Segundo, analiza sus diferencias (uno tiene motor, el otro no; uno tiene una fuente de poder, el otro no; uno tiene control remoto, etc.). Pide a la clase que compare a un buen ciudadano con un cristiano controlado por el Espíritu; analicen las semejanzas de su apariencia y sus acciones. Luego, analicen sus diferencias.

Considera: Aunque apreciamos las buenas acciones de los no conversos, ¿qué tiene el cristiano que no tienen ellos? Cuando el camino es cuesta abajo, el auto sin motor avanza igual que el auto con control remoto, pero solo éste tiene poder para avanzar en el llano o en subidas. ¿Qué ventajas tiene el cristiano movido por el Espíritu sobre el buen ciudadano cuando el camino se vuelve difícil?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: A diferencia de la mitología del mundo antiguo, la enseñanza bíblica tiene propósitos prácticos. Existe para transformar en vez de entretener. La redención es el catalizador de vidas cambiadas. Las relaciones no son solo mejoradas: son inventadas de nuevo. Pablo establece normas hacia las cuales cadacristiano avanza. Logros imposibles sin el poder de Dios, ahora son logros alcanzados para el creyente sincero. ¡Cuán diferente sería el mundo si los cristianos aceptaran estas amonestaciones! ¡Cuán atrayente sería el cristianismo si cada uno reflejara estos valores!

Comentario de la Biblia

I. Sacrificios vivos (Repasa con tu clase Rom. 12:1, 2.)

Algunos ven algo del dualismo griego en los escritos de Pablo, y suponen que el castigo de la carne y la elevación del Espíritu indican desprecio por el aspecto físico del ser. No podrían estar más equivocados. Estos versículos subrayan la importancia de nuestros cuerpos. Este pasaje refleja los ritos de sacrificios del templo donde un animal era sacrificado y ofrecido al Señor. Pablo amonesta a sus lectores a ofrecer sus cuerpos como “sacrificios vivos”. El uso especializado que Pablo hace de la palabra carne, metáfora que representa la totalidad de la existencia humana sin Dios, no tiene la intención de disminuir la importancia espiritual del cuerpo. El cuerpo aloja nuestras facultades mentales, sociales, físicas, emocionales y espirituales, y debe estar completamente sometido a Dios, “sacrificado”. Sin embargo, se requiere de los cristianos sacrificios vivos, no ofrendas muertas.

Considera: ¿Cuáles son las implicaciones espirituales de llegar a ser “sacrificios vivos”? ¿De qué manera esta ofrenda del yo a Dios es nuestro servicio razonable? ¿Qué características de los sacrificios vivos bíblicos –Cristo e Isaac– podríamos imitar?


II. Pensar de sí mismo (Repasa con tu clase Rom. 12:3-21.)

Conociendo la razón de las divisiones en la iglesia, Pablo propone la solución: la humildad en el servicio. Comparando esta epístola con las cartas a los corintios, descubrimos énfasis similares: la unidad y la importancia de las diversas “partes del cuerpo”, y el otorgamiento de habilidades espirituales (jarísmata) a los creyentes por Dios, capacitándolos para un servicio amante (1 Cor. 12:12-31). Este servicio era más que ser hospitalario con los fieles; incluía bondad con sacrificio hacia sus perseguidores. Sin duda, Pablo recordaba su persecución a los creyentes y la bondad de estos hacia él. Estos dones no eran para glorificación personal, sino para edificación y ampliación del Reino de Dios. Considera: ¿Qué efecto tiene una actitud de servicio humilde y amante en las congregaciones divididas? ¿Dónde debería originarse esa actitud? ¿Cómo ve Dios a los creyentes que no usan sus habilidades espirituales?


III. Relaciones con los gobiernos (Repasa con tu clase Rom. 13:1-7.)

La responsabilidad cristiana se extiende a las relaciones con los gobiernos. ¿Recuerdas “dad a César” (Mat. 22:21)? Se cuenta que una vez un legislador exclamó: “¡Saquen al gobierno de nuestra actividad!” Esperamos que el predicador de ese legislador le haya presentado un sermón acerca de este texto para corregir su actitud rebelde. Los gobiernos son ordenados divinamente. Aun los gobiernos poco efectivos son preferibles antes que la anarquía. Cooperar con las autoridades gubernamentales (incluyendo el pago honesto de los impuestos) es parte del mandato ético del cristiano, sin comprometer los valores espirituales o violar los mandamientos divinos. Considera: ¿Cómo podemos determinar en qué circunstancias el consejo divino es incompatible con los intereses nacionales? ¿Cuál es el curso de acción adecuado bajo tales circunstancias?


IV. Más cerca que cuando creímos (Repasa con tu clase Rom. 13:11-14.)

Es interesante notar que, cuanto más cerca estamos de la autoridad, más obedientes somos. Todo conductor que cuida su dinero reduce su velocidad cuando ve un patrullero policial. También el estar cerca de quien nos ama resulta en una conducta obediente. Pablo cita “la proximidad” del retorno inminente de Cristo como motivación para una vida correcta. Por lo tanto, “vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias” (vers. 13, NVI). Considera: ¿Qué nos motiva más para vivir la vida cristiana: la segunda venida de Cristo o su presencia diaria en nuestras vidas?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: La comisión de glorificar a Dios y vivir en armonía con las criaturas de Dios se resume en una palabra: amor. La conducta humana no siempre revela lo que hay en el corazón (ver Mat. 7:22, 23). “Realizaciones” espléndidas con frecuencia son motivadas por propósitos egoístas. La conducta de las apariencias debe ser sustituida por una religión genuina del corazón. A menos que nuestra devoción exceda la de los fariseos, nunca entraremos en el Reino de los cielos. Cualquier cosa que esté por debajo de la norma del amor genuino no es satisfactoria para Dios ni para nosotros.

Compara lo genuino y lo falsificado en el diálogo que sigue.

Actividad: Lee el diálogo imaginario entre un autito de control remoto (CR) y uno no motorizado (NM).

NM: Hola, última noticia: soy tan buen auto como tú. ¿Crees que eres el único auto que irá al museo de automóviles?
CR: Lo lamento... Creo que debo pedirte disculpas. Créeme, no tenía la intención de hacerte sentir mal.
NM: ¿Es cierto? Escuché tu conversación con el otro vehículo el jueves pasado... Algo acerca de un proceso de conversión y de instalar motores y antenas gratis.
CR: Correcto.
NM: Mira, estoy tan espléndido como tú sin equipaje psicológico extra... No necesito eso.
CR: Mira, llegué a un punto muy bajo cuando choqué. Estaba cansado de verme muy bien, pero estaba vacío por dentro. Era fácil moverme cuesta abajo, pero muy difícil cuesta arriba, o aun en el llano. Un día oí acerca de baterías recargables, antenas y motores gratuitos. Los probé y no he sido el mismo desde entonces.
NM: Eso no te hace mejor que yo. Tengo tu tamaño y soy más brillante.
CR: No discuto eso. ¡Pero los autos fuimos creados no solo para vernos bien, sino para movernos! Hasta que instalaron mi motor y batería nuevos; antes estaba vacío por dentro. Ahora el que me fabricó guía todos mis movimientos por medio de las señales de la antena. Nunca me sentí mejor que ahora.
NM: (deteniéndose un instante): ¿Piensas que hay esperanza para un modelo simple como yo?
CR: Recuerda, ¡gratis! Sí, ¡gratis! ¿Entiendes?
NM: Suena bien barato.
CR: En realidad, es muy costoso. . . pero el precio ha sido pagado. Pero sí, todo el poder dentro de mí es dirigido y manejado por el diseñador mismo. ¡Y él es bueno!

Preguntas para reflexionar:

1. ¿De qué modo se recarga el cristiano?
2. ¿Cómo recibe indicaciones del Diseñador?
3. ¿Qué experiencia remplaza la religión vacía, preocupada por las apariencias?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: ¿De qué manera el amor cumple la ley de Dios en nuestra experiencia, de modo que nuestras vidas sean gratificantes para Dios y para nosotros? Analiza los dones espirituales en el contexto de la pregunta de arriba, para introducir la actividad final. ¿Cómo agradamos a Dios cuando usamos esos dones para su gloria? ¿Cómo el usar nuestras capacidades nos da satisfacción personal?

Actividad: Lee de nuevo Romanos 12:6 al 8; enumera los diversos dones mencionados. Invita a los miembros a tomar fotografías durante la semana próxima de actividades que ellos sientan que ilustran la lista de dones, y que las traigan a la clase siguiente.




Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición Auxiliar para Maestros de Escuela Sabática.

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

+ Leer más...

jueves, 25 de marzo de 2010

Lección 13: El fruto del Espíritu: la esencia del carácter cristiano / Comentario de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

+ Leer más...

sábado, 20 de marzo de 2010

Lección 13: El fruto del Espíritu: la esencia del carácter cristiano / Para el 27 de marzo de 2010


Sábado 20 de marzo.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Mateo 6:33; Juan 15:8; Romanos 3:20-26; 14:17; 1 Timoteo 6:11; 1 Juan 2:15.

Para Memorizar: “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

Cuando Moisés le pidió a Dios que le mostrara su gloria, el Señor le reveló su carácter como misericordioso, piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad (Éxo. 34:6). Y así, “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, [nosotros] somos transformados de gloria [carácter] en gloria [carácter] en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18).

“Al creer en Cristo, la raza caída que él redimió puede obtener la fe que obra por el amor y que purifica el alma de toda impureza. Aparecen entonces los atributos que nos asemejan a Jesús: porque contemplándolo los hombres se transforman a su imagen de gloria en gloria, hasta adquirir su carácter. Se produce buen fruto. El carácter es modelado de acuerdo con la divina semejanza, y se manifiesta integridad, rectitud y verdadera benevolencia” (MeM 55).


Buscad primeramente el reino de Dios.
Domingo 21 de marzo

Muy a menudo nuestras oraciones son más acerca de lo que podemos obtener que acerca de lo que deberíamos llegar a ser. Piensa en tus propias oraciones o en las oraciones que oyes que otros pronuncian. No importa cuán legítimas sean las preocupaciones, ¿en qué categoría entrarían la mayoría de ellas: qué puedo obtener, o qué pudo llegar a ser? ¿Cómo entendemos esta tendencia a la luz de lo que Jesús nos dice, que está transcripto a continuación?

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). ¿Qué quiere decir Jesús cuando nos dice que busquemos “primeramente” el reino de Dios? ¿Por qué buscarlo primero? Ver Mat. 16:26.

¿Cómo nos ayuda Romanos 14:17 a entender lo que es el reino de Dios?

Nota que la justicia, la paz y el gozo son el fruto del Espíritu. Por lo tanto, debemos buscar el fruto del Espíritu antes que cualquier otra cosa. Al fin, podemos tener todo lo que el mundo ofrece, pero ¿qué significa eso si no tenemos justicia, paz y gozo?

Si alguien te preguntara: “Pero ¿significa esto que Jesús no está interesado en mi bienestar físico o financiero?”, ¿cómo le contestarías a la luz del mandato de Cristo de poner el fruto del Espíritu antes que las necesidades físicas o materiales?

Una madre preocupada dijo: “Pastor, por favor, ore por mi hijo, ha dejado la fe y ha perdido su trabajo. Ore para que encuentre trabajo”. ¿Estaba esta madre preocupada buscando primero el reino de Dios y su justicia para su hijo? Recordando que la prioridad de la vida cristiana no es obtener, sino llegar a ser, ¿cuál debió haber sido su pedido en favor de su hijo?

¿Cuáles son tus preocupaciones principales como lo revelan no solo tus oraciones, sino tu vida en general: conseguir lo que deseas para ti o llegar a ser lo que Dios quiere que seas? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de tus prioridades?


Otro fruto del espíritu.
Lunes 22 de marzo

Gálatas 5:22 y 23, y Efesios 5:9 no son los únicos textos que enumeran el fruto del Espíritu que constituye la esencia del carácter cristiano. Mucho del fruto está repetido en 1 Timoteo 6:11, 2 Timoteo 3:10, y 2 Pedro 1:5 al 7, donde se añaden cualidades tales como la piedad, la virtud, y el conocimiento. Es interesante notar que 1 Corintios 13:4 al 8 repite como un eco las cualidades del amor y afirma muchas de ellas usando la palabra negativa no: “no tiene envidia; [...] no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia”.

A esta altura debe ser claro que no hay una lista oficial del fruto del Espíritu. Hay muchos aspectos y matices diferentes del carácter cristiano. Lo que los apóstoles hacen en cada caso es enumerar los que son especialmente aplicables a sus lectores. Lo que condujo a Pablo a la enumeración en Gálatas fue sin duda su conocimiento pastoral de las necesidades específicas de la congregación a la que le estaba escribiendo.

El fruto de la “piedad” se menciona en 1 Timoteo 6:11. En el idioma original, la palabra piedad significaba reverencia, respeto y devoción a Dios. Romanos 5:4 y 5 menciona la cualidad de la “esperanza”. ¿Qué lugar ocupa la esperanza en el carácter cristiano? Cuando se ha dicho y hecho todo, nuestra fe cristiana no nos ofrece nada, sino la esperanza.

Segunda de Pedro 1:5 al 7 es una lista de cualidades, entre las cuales está la “virtud”, que no se menciona en la lista de Gálatas 5:22 y 23. La virtud está asociada con la bondad moral, como la modestia y la pureza. ¿Por qué es indispensable esta cualidad en la vida cristiana? ¿De qué modo se relaciona esta cualidad con el séptimo mandamiento?

Segunda de Pedro 1:5 y 6 añade a la lista el “conocimiento”. Aunque la palabra que se usa, gnósis, significa conocimiento general y comprensión, como fruto de la vida llena del Espíritu, ¿qué lugar debe tener el conocimiento? ¿De qué modo se relaciona el conocimiento, por ejemplo, con el don del discernimiento?

Pedro no llamó a su lista “fruto del Espíritu” en 2 Pedro 1:5 al 7, pero es esencialmente eso, porque revela qué clase de personas deberíamos ser como seguidores de Jesús.

¿Cuán bien se manifiestan estas características en tu propia vida? Si estás desanimado por lo que ves, ¿cuál es tu esperanza? ¿Cuál es el único lugar al que puedes huir, y qué puedes encontrar allí?


Perseverancia en la fe.
Martes 23 de marzo

El análisis de ayer planteó la pregunta de cuán bien nos encontramos al cultivar el fruto que es nuestro privilegio llevar para honra y gloria de Dios. Sin duda, cuando uno mira todas esas cualidades de carácter, y luego se compara con ellas, es fácil desanimarse. Después de todo, ¿no deberíamos llevar más fruto del que llevamos?

Esta es una pregunta justa, en la que todos deberíamos pensar seriamente. “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe” (2 Cor. 13:5). Necesitamos hacer un inventario de nosotros mismos; de cómo estamos viviendo y de qué clase de testimonio presentamos al mundo.

Al mismo tiempo, podemos afrontar un peligro. Como cristianos tenemos el ejemplo de Jesús, el único ser humano sin pecado que alguna vez vivió. Al compararnos con él, cuán fácil podría ser desanimarnos. Cuán fácil es ver su ausencia de pecado y su perfección en contraste con nuestro carácter pecaminoso y nuestras debilidades. Tenemos una norma perfecta que seguir, una ley perfecta que obedecer y un Salvador perfecto que imitar. Como todos sabemos, a menudo estamos lejos de alcanzar esa norma, esa ley y a ese Salvador. Cuán fácil puede ser, después de caer una y otra vez, después de no ver la clase de crecimiento que nos gustaría ver, desanimarnos hasta el punto de renunciar a todo, pensando: ¿Por qué molestarme, si no puedo hacerlo?

No obstante, aquí es donde necesitamos comprender plenamente qué es la salvación por la fe. Aquí necesitamos comprender dónde reside nuestra salvación. Aquí necesitamos comprender lo que Jesús realizó por nosotros en la cruz.

Lee Romanos 3:20 al 26. ¿Qué mensaje hay allí acerca de la salvación? ¿Por qué es tan importante que nos aferremos a esta verdad, especialmente cuando nos sentimos desanimados acerca del estado de nuestro propio fruto?

No importa cuán fervientemente procuremos vivir la vida cristiana y pelear la batalla contra el pecado y el yo, mientras mantengamos delante de nosotros cada día, a cada momento, la realidad de que nuestra aceptación de parte de Dios se encuentra en Jesús y su justicia, la cual él obró por nosotros y nos acredita por fe, nunca nos daremos por vencidos. ¿Por qué lo haríamos? Nuestra salvación permanece segura, no en nosotros mismos, sino en Jesús.


El desafío del mundo.
Miércoles 24 de marzo

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). ¿Qué está diciendo este texto? ¿Significa que Dios no ama a los que aman al mundo, o que los que aman al mundo no aman a Dios? Explica tu respuesta.

“A veces su alma anhela la santidad y el cielo; pero no tienen tiempo para apartarse del ruido del mundo a fin de escuchar el lenguaje del Espíritu de Dios, que habla con majestad y con autoridad. Las cosas de la eternidad se convierten en secundarias y las cosas del mundo en supremas. Es imposible que la simiente de la palabra produzca fruto; pues la vida del alma se emplea en alimentar las espinas de la mundanalidad” (PVGM 32).

Aunque debemos ser conscientes de los peligros del legalismo, el antiguo Israel siempre apostató cuando trató de contemporizar y llegar a ser como las naciones que lo rodeaban. Primera de Juan 2:15 nos advierte que el amor al mundo hace imposible un amor de corazón hacia Dios. Cuán cuidadosos necesitamos ser como iglesia en asegurarnos de que, en nuestros intentos por alcanzar al mundo, no nos enamoremos de él y seamos arrastrados por él, ¡todo en el nombre del Señor!

¿De qué modo puede una persona saber cuándo su amor por el mundo ha remplazado su amor hacia Dios? ¿Qué señales deberíamos buscar?

El peligro de amar al mundo más que a Dios adquiere nuevo significado en Santiago 4:4: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. ¿Por qué usaría Santiago la metáfora del adulterio para los miembros de la iglesia que son arrastrados por el mundo? Nota, también, cómo Juan no deja lugar para las componendas en 1 Juan 2:15. Presenta una opción: Dios, o el mundo.

¿Con qué aspectos del mundo luchas mayormente? ¿Qué cosas encuentras atrayentes? ¿Cómo puedes aprender a pelear la batalla de la fe y no ser arrastrado por algo que, al fin, no puede satisfacerte, sino que te destruirá?


Cómo cultivar el fruto del espíritu (Juan 15:8).
Jueves 25 de marzo

Aunque no podemos hacer crecer una semilla, hay cosas que definidamente podemos hacer para facilitar su crecimiento hasta que lleve fruto. Así es la vida llena del Espíritu. Mientras la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente es una parte del gran misterio de la vida misma, las Escrituras nos han dado instrucciones definidas sobre cómo estimular ese crecimiento, de modo que podamos cumplir el deseo de Jesús de que produzcamos mucho fruto para la gloria del Padre (Juan 15:8).

Lo que sigue a continuación son algunas maneras de estimular el crecimiento del fruto del Espíritu:

El estudio de la Palabra de Dios. Lee 2 Timoteo 3:16. ¿Para qué son útiles las Escrituras? Como resultado, ¿qué se logrará en nuestras vidas? (Ver el vers. 17; ver también Sal. 119:105).

La oración. “La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia, y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y músculos de la experiencia religiosa. Descuídese el ejercicio de la oración, u órese irregularmente de vez en cuando, según parezca propio, y se perderá la fortaleza de Dios. Las facultades espirituales perderán su vitalidad, la experiencia religiosa carecerá de salud y vigor” (OE 268).

La clase correcta de pensamientos. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8). ¿Cómo podemos aprender a mantener nuestra mente con pensamientos elevados?

La testificación cristiana. El hombre a quien Jesús sanó de los demonios le pidió ir con él. Jesús le negó el pedido y en cambio le pidió que volviera a donde había vivido y contara lo que el Señor había hecho por él (Mar. 5:18-20). ¿De qué modo el compartir nuestra fe contribuye al crecimiento del fruto del Espíritu en nuestras vidas?

El fruto del Espíritu no aparecerá por sí mismo. Tus propias elecciones determinarán tu destino. ¿Qué cambios necesitas hacer en tu estilo de vida, en tus asociaciones, y en todo lo que haces, que pueda permitir tu crecimiento espiritual?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 26 de marzo

“Dios manda que llenemos la mente con pensamientos grandes y puros. Desea que meditemos en su amor y misericordia, que estudiemos su obra maravillosa en el gran Plan de la Redención. Entonces podremos comprender la verdad con claridad cada vez mayor, nuestro deseo de pureza de corazón y claridad de pensamiento será más elevado y más santo. El alma que mora en la atmósfera pura de los pensamientos santos, será transformada por la comunión con Dios por medio del estudio de las Escrituras.

“‘Y llevan fruto’. Los que habiendo recibido la Palabra la guardan, darán frutos de obediencia. La palabra de Dios, recibida en el alma, se manifestará en buenas obras. Sus resultados se verán en una vida y en un carácter semejantes a los de Cristo. Jesús dijo de sí mismo: ‘El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón’ (Sal. 40:8). ‘No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre’ (Juan 5:30). Y la Escritura dice: ‘El que dice que pertenece en él, debe andar como él anduvo’ (1 Juan 2:6)” (PVGM 39, 40).

Preguntas Para Dialogar:

1. Como iglesia, con la misión de esparcir los mensajes de los tres ángeles al mundo, a menudo luchamos para encontrar maneras de hacer que nuestro mensaje sea relevante para la cultura que nos rodea. ¿Qué peligros inherentes afrontamos cuando hacemos esto? La historia muestra que muy a menudo la iglesia, a lo largo de los siglos, termina convirtiéndose a los caminos del mundo, en vez de que el mundo se convierta a los caminos de la iglesia. ¿Qué diremos de nosotros, como adventistas? ¿Nos engañamos a nosotros mismos al pensar que esto no nos ocurre a nosotros, o que no nos puede ocurrir? ¿Vemos evidencias a nuestro alrededor de que esto ya esté sucediendo? Y si es así, ¿qué podemos hacer?

2. En el siglo XXI, en tu propia cultura, ¿cuáles son algunos de los desafíos más grandes para cultivar el fruto del Espíritu? ¿Contra qué aspectos específicos de la cultura tienes que batallar resueltamente?

3. ¿Por qué la cruz es tan central para todo el tema del fruto del Espíritu y del desarrollo del carácter? ¿Qué nos ofrece la cruz que es indispensable en el desarrollo del carácter? Después de todo, sin la cruz, ¿cuál sería el propósito mismo de llevar este fruto?

4. ¿Por qué el desarrollo de nuestro carácter y las buenas obras dan gloria a Dios?




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010


Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

Editor: Clifford Goldstein

+ Leer más...




Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.