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sábado, 11 de septiembre de 2010

Lección 12: El amor y la ley / Para el 18 de septiembre de 2010


Sábado 11 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 12-13

Para memorizar: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

AUNQUE PABLO QUERÍA cambiarles a los romanos sus falsas ideas acerca de la ley, también llama a todos los cristianos a una obediencia más elevada, que viene solo por un cambio en el corazón y en la mente mediante el poder de Dios.

En Romanos no hay indicios de que esta obediencia sea automática. El cristiano necesita conocer cuáles son los requerimientos: debe desear obedecer esos requerimientos; y debe buscar el poder divino, sin el cual esa obediencia es imposible.

Esto significa que las obras son parte de la fe cristiana. Pablo nunca quiso menospreciar las obras; en los capítulos 13 al 15 les da un fuerte én­fasis. Sin embargo, no niega la justificación por la fe; al contrario, las obras son la verdadera expresión de una vida de fe. Se podría alegar que, por la revelación que trajo Jesús, los requerimientos del Nuevo Testamento son más difíciles que los del Antiguo. Los creyentes recibieron el ejemplo de Jesucristo. Él es el único modelo. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en” –no en Moisés, o Daniel, o David, o Salomón, o Enoc, o Débora– sino “en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

La norma no es –ni puede– ser más elevada que esa.


SACRIFICIO VIVO
Domingo 12 de septiembre

Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal de Romanos. Los capí­tulos 12 al 16 presentan instrucciones prácticas y notas personales. Pero estos capítulos son sumamente importantes, porque muestran cómo ha de vivirse la vida de fe.

La fe no es un sustituto de la obediencia, como si la fe anulara nues­tra obligación de obedecer al Señor. Los preceptos morales son todavía válidos; en el Nuevo Testamento se los explica, y aun se los amplifica. Y tampoco hay indicación de que será fácil para el cristiano ajustar su vida a estos preceptos. Por el contrario, se nos dice que a veces podría ser difícil, ya que la batalla con el yo y con el pecado es siempre dura (1 Pedro 4:1). Al cristiano se le promete poder divino y se le asegura que la victoria es posible, pero todavía estamos en el mundo del enemigo y tendremos muchas batallas contra la tentación. La buena noticia es que si fallamos no somos desechados, porque tenemos un Sumo Sacerdote que intercede en nuestro favor (Hebreos 7:25).

Lee Romanos 12:1. ¿Cómo revela esta analogía la manera en que hemos de vivir como cristianos? ¿De qué modo Romanos 12:2 se adecua a esto?

En Romanos 12:1, Pablo alude a los sacrificios del Antiguo Testa­mento. Así como en la antigüedad los animales eran sacrificados a Dios, los cristianos ahora deben ceder sus cuerpos a Dios, no para ser muertos, sino como sacrificios vivos a su servicio.

En el antiguo Israel, cada ofrenda que se traía como sacrificio era cui­dadosamente examinada. Si se descubría cualquier defecto en el animal, era rechazado porque las ofrendas debían ser sin tacha. A los cristianos se les pide que presenten sus cuerpos como “un sacrificio vivo, santo, agrada­ble a Dios”. Para hacer esto, todos sus poderes deben ser conservados en la mejor condición posible. Aunque ninguno de nosotros está sin tacha, el punto es que debemos procurar vivir tan sin mancha y tan fielmente como podamos.

Siempre es fácil encontrar excusas para nuestros pecados y faltas, ¿verdad? ¿Cuál es tu excusa común para caer en lo mismo una y otra vez? ¿No será tiempo ya de dejar a un lado las excusas y pedir que Dios cumpla sus promesas porque el poder de Dios es mayor que el de tus excusas?


PENSAR EN SÍ MISMO
Lunes 13 de septiembre

Hemos hablado bastante este trimestre acerca de la perpetuidad de la ley moral de Dios, y hemos enfatizado que el mensaje de Pablo en el libro de Romanos no enseña que los Diez Mandamientos han sido anula­dos o invalidados por la fe.

No obstante, es fácil entusiasmarse tanto con la letra de la ley que nos olvidemos del espíritu que la respalda, y ese espíritu es el amor: amor a Dios y amor los unos a los otros. Aunque cualquiera puede profesar amor, revelar ese amor en la vida diaria es un asunto completamente diferente.

Lee Romanos 12:3 al 21. ¿Cómo debemos revelar el amor a los otros?

Como en 1 Corintios 12 y 13, después de tratar con los dones del Espíritu, Pablo exalta el amor. El amor (en griego, agápe) es el camino más excelente. “Dios es amor” (1 Juan 4:8). O sea, el amor describe el carácter de Dios. Amar es actuar hacia otros como Dios actúa, y tratarlos como Dios los trata.

Pablo aquí muestra cómo ese amor debe expresarse en una manera práctica. Surge un principio importante, y es la humildad personal, una disposición para que cada uno “no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener” (Romanos 12:3); en cuanto a honra, “prefiriéndose los unos a los otros” (vers. 10); y una disposición a no ser “sabios en vuestra propia opinión” (versículo 16). Las palabras de Cristo acerca de sí mismo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29), captan la esencia de esto.

De todas las personas, los cristianos deberían ser los más humildes. Después de todo, considera cuán impotentes somos, cuán caídos estamos, cuán dependientes somos, no solo de la justicia desde fuera de nosotros para la salvación, sino de un poder que obre en nosotros a fin de cambiar­nos de un modo que nunca podríamos hacerlo nosotros. ¿Qué tenemos para jactarnos y para estar orgullosos? Nada. Partiendo de esta humildad personal, no solo ante Dios, sino ante los demás, hemos de vivir como Pablo nos amonesta en estos versículos.

Lee Romanos 12:18. ¿Cuán bien estás aplicando esta amonestación a tu propia vida ahora mismo? ¿Podrías estar necesitando algunos ajustes de actitud a fin de hacer lo que la Palabra nos dice aquí?


RELACIÓN CON EL GOBIERNO
Martes 14 de septiembre

Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué principios básicos ves en estos versículos acerca de cómo debemos relacionarnos con el poder del gobierno civil?

Las palabras de Pablo son interesantes porque las escribió mientras un imperio pagano regía el mundo; un imperio que podía ser increíble­mente brutal, que no conocía al verdadero Dios y que pronto perseguiría a los que adoraran a ese Dios. Pablo fue martirizado por este gobierno. A pesar de eso, Pablo abogaba que los cristianos fueran buenos ciudadanos, aun bajo un gobierno como ese.

La idea de que necesitamos un gobierno se encuentra en toda la Bi­blia. El principio del gobierno es ordenado por Dios. Los seres humanos necesitan vivir en una comunidad con reglas, leyes y normas. La anarquía no es un concepto bíblico.

Esto no significa que Dios apruebe todas las formas de gobierno o cómo actúan estos. En la historia y en el mundo actual se pueden ver algunos regímenes brutales. No obstante, aun en estas situaciones, los cristianos deberían, tanto como sea posible, obedecer las leyes del país. Los cristianos deben apoyar al gobierno mientras éste no esté en conflicto con lo que Dios manda. Se debe considerar cuidadosamente, con mucha oración y con el consejo de otros, antes de entrar en conflicto con los poderes existentes. Sabemos por las profecías que un día todos los fieles seguidores de Dios serán confrontados por los poderes políticos que con­trolan al mundo (Apocalipsis 13). Hasta entonces, deberíamos hacer todo lo que podamos para ser buenos ciudadanos en el país en que vivamos.

“Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. [...] “No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser cuidadosamente examinadas, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y el orden. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerrarnos innecesariamente el camino” (Los hechos de los apóstoles, p. 58).


RELACIONES CON OTROS
Miércoles 15 de septiembre

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8). ¿Cómo hemos de entender este texto? ¿Significa que, si amamos, no tenemos obligación de obedecer la ley de Dios?

Como Jesús en el Sermón del Monte, Pablo amplifica los preceptos de la ley: indica que el amor debe motivar todo lo que hacemos. Como la ley es una transcripción del carácter de Dios, y Dios es amor, amar es cumplir la ley. No obstante, Pablo no está sustituyendo los detallados preceptos de la ley por alguna vaga norma de amor, como algunos cris­tianos pretenden. La ley moral todavía es obligatoria, pues señala nuestro pecado: y ¿quién negará la realidad del pecado? Sin embargo, la ley se puede guardar solo en el contexto del amor. Recuerda: algunos de los que condenaron a Cristo, luego corrieron a su casa ¡para guardar la ley!

¿Qué mandamientos citó Pablo como ejemplo para ilustrar el prin­cipio del amor en la observancia de la ley? ¿Por qué esos mandamientos en particular? Romanos 13:9, 10.

El amor no fue un nuevo principio. Al citar Levítico 19:18, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Pablo mostró que el principio ya era parte del Antiguo Testamento. Algunos alegan que Pablo enseña que solo los mandamientos que menciona están en vigencia. ¿Significa que los cris­tianos pueden deshonrar a sus padres, adorar ídolos y tener otros dioses delante de Dios? Por supuesto que no.

Considera el contexto aquí. Se refiere al modo en que nos relaciona­mos unos con otros. Su argumento no anula el resto de la ley. (Ver Hechos 15:20; 1 Tesalonicenses 1:9; 1 Juan 5:21.) Además, otros escritores del Nuevo Tes­tamento señalan que al amar a los otros mostramos que amamos a Dios (Mateo 25:40; 1 Juan 4:20, 21).

Piensa acerca de tu relación con Dios y cómo eso se refleja en tus relaciones con otros. ¿Cuán grande es el factor del amor en esas re­laciones? ¿Cómo puedes aprender a amar a otros del modo que Dios nos ama? ¿Qué te impide hacer precisamente eso?


MÁS CERCA QUE CUANDO CREÍMOS
Jueves 16 de septiembre

Lee Romanos 13:11.

Como dijimos todo el trimestre, Pablo tenía un propósito en esta carta: clarificar a la iglesia de Roma, especialmente a los creyentes judíos, el papel de la fe y las obras en el contexto del Nuevo Pacto. El problema era la salvación y cómo un pecador es considerado justo y santo ante el Señor. Para ayudar a aquellos cuyo énfasis había sido solo la ley, Pablo puso la ley en su lugar y su contexto apropiados. Aunque, idealmente, el judaísmo aun en los tiempos del Antiguo Testamento era una religión de gracia, el legalismo había hecho mucho daño. Cuán cuidadosos necesita­mos ser, como iglesia, para no cometer el mismo error.

Lee Romanos 13:11 al 14. ¿De qué evento habla Pablo aquí, y cómo deberíamos actuar en espera de ese evento?

Cuán fascinante es que Pablo les hablaba a los creyentes para desper­tarlos porque Jesús iba a regresar. No importa que esto haya sido escrito hace casi dos mil años. Siempre debemos vivir en espera de la cercana venida de Cristo. En nuestra experiencia personal, la segunda venida de Cristo está tan cercana como la posibilidad de nuestra muerte. Si la se­mana próxima o en cuarenta años cerramos nuestros ojos en la muerte, ya sea que durmamos solo cuatro días o 400 años, esto no producirá ninguna diferencia para nosotros. Lo siguiente que sabremos es la segunda veni­da de Jesús. Con la muerte siempre cerca para cada uno de nosotros, el tiempo es realmente corto, y nuestra salvación está más cerca que cuando primero creímos.

Aunque en el libro de Romanos Pablo no habla mucho de la Segun­da Venida, en las cartas a los tesalonicenses y a los corintios la presenta con mucho más detalle. Después de todo, es un tema vital en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Sin él, y la esperanza que ofrece, nuestra fe no tendría sentido. ¿Qué significaría la “justificación por la fe” sin la Segunda Venida para concretar esa maravillosa verdad?

Si supieras con certeza que Jesús vendría el próximo mes, ¿qué cambiarías en tu vida y por qué? Ahora, si crees que necesitas cam­biar esas cosas un mes antes de la venida de Jesús, ¿por qué no las deberías cambiar ahora? ¿Cuál es la diferencia?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 17 de septiembre

Lee “Una explicación de las primeras declaraciones”, Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; “La piedad práctica”, Jo­yas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; “El tabernáculo y sus servicios”, Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; “La espiritualidad de la ley”, El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; y “Nuestra actitud hacia las autoridades civiles”, Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.

“En la Biblia se revela la voluntad de Dios. Las verdades de la Palabra de Dios son la expresión del Altísimo. El que convierte esas verdades en parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No reci­be nuevas facultades mentales; en cambio, desaparecen las tinieblas que debido a la ignorancia y el pecado entenebrecían su entendimiento. [...] Al cambio de corazón acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano y la comprensión de la verdad. El que con oración da atención estricta a las Escrituras tendrá conceptos claros y juicios sanos, como si al volverse hacia Dios hubiera alcanzado un plano superior de inteligencia” (Meditaciones Matinales (1953), p. 24).

“El Señor [...] va a venir pronto, y debemos estar listos y aguardar su aparición. ¡Oh, cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. [...] Nos estamos acercando al tiempo en que Cristo vendrá con poder y grande gloria a llevar a sus redimidos a su hogar eter­no” (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 257).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

1. En la clase, repasen la pregunta al final de la sección del jueves. ¿Cuáles fueron las respuestas que dieron los alumnos, y cómo las justifi­caron?
2. El tema de cómo hemos de ser buenos ciudadanos y buenos cris­tianos puede ser muy complicado. Si alguien viniera y pidiera tu consejo acerca de mantenerse firme por lo que cree que es la voluntad de Dios, aun cuando eso lo pondría en conflicto con el Gobierno, ¿qué le dirías? ¿Qué principios debería seguir? ¿Por qué deberíamos seguir esto solo con la máxima seriedad y consideración, y con mucha oración?
3. ¿Qué crees que es más difícil de hacer: adherirse estrictamente a la letra de la ley o amar a Dios y amar a los demás incondicionalmente? O ¿podrías alegar que esta pregunta presenta una falsa dicotomía? Si es así, ¿por qué?





Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 12: El amor y la ley / Notas de Elena G. de White


Sábado 11 de septiembre

La santificación expuesta en las Santas Escrituras abarca todo el ser: espíritu, cuerpo y alma... Se pide a los cristianos que presenten sus cuerpos en "sacrificio vivo, santo, acepto a Dios" (Romanos 12: 1, VM). Para ello, todas sus facultades deben conservar-se en la mejor condición posible. Toda costumbre que tienda a debilitar la fuerza física o mental incapacita al hombre para el servicio de su Creador... Cristo dijo: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón" (Mateo 22:37). Los que aman a Dios de todo corazón desearán darle el mejor servicio de su vida y tratarán siempre de poner todas las facultades de su ser en armonía con las leyes que aumentarán su aptitud para hacer su voluntad. No debilitarán ni mancharán la ofrenda que presentan a su Padre celestial abandonándose a sus apetitos o pasiones.

Dios quiere que comprendamos que él tiene derecho a nuestra mente, nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu; a todo lo que poseemos. Le pertenecemos por creación y redención. Como Creador nuestro, reclama la totalidad de nuestro servicio. Como nuestro Redentor, tiene una demanda de amor como asimismo de derecho; un amor sin paralelo... Nuestros cuerpos, nuestras almas, nuestras vidas son suyos no solo porque nos los ha concedido como un don gratuito, sino porque nos está supliendo constantemente de sus beneficios y nos da fuerza para usar nuestras facultades.

¿No le daremos entonces a Cristo aquello por cuya redención debió morir? Si lo hacéis, vivificará vuestra conciencia, renovará vuestro corazón, santificará vuestros afectos, purificará vuestros pensamientos y pondrá todas vuestras facultades a trabajar para él. Cada motivo, cada pensamiento, serán traídos a la cautividad de Jesucristo.

Los que son hijos de Dios lo representarán en carácter. Sus obras estarán perfumadas con la infinita ternura, la compasión, el amor y la pureza del Hijo de Dios. Y mientras más completamente estén sometidos al Espíritu Santo la mente y el cuerpo, mayor será la fragancia de nuestra ofrenda a él (La maravillosa gracia de Dios, p. 245).


Sacrificio vivo
Domingo 12 de septiembre

Consideremos la apelación que el apóstol Pablo hace a sus hermanos, por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios... La santificación no es una mera teoría, una emoción, ni un conjunto de palabras, sino un principio viviente y activo, que se compenetra de la vida de cada día. La santificación requiere que los hábitos referentes a la comida, la bebida y la indumentaria sean de tal naturaleza que preserven la salud física, mental y moral, de modo que podamos presentar nuestros cuerpos al Señor –no como una ofrenda corrompida por los malos hábitos– sino como "un sacrificio vivo, santo, y agradable a Dios" (Romanos 12:1).

Que nadie que profesa piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo haciéndose la ilusión de que la intemperancia no es pecado ni afectará su espiritualidad. Existe una relación estrecha entre la naturaleza física y la moral. Los hábitos físicos elevan o rebajan la norma de la virtud. El consumo excesivo de los mejores alimentos producirá una condición mórbida de los sentimientos morales. Y si esos alimentos no son de los más saludables, los efectos son todavía más detrimentales. Cualquier hábito que no promueva la salud del cuerpo humano, degrada las facultades elevadas y nobles del individuo. Los hábitos equivocados de comer y beber conducen a la comisión de errores de pensamiento y acción. La complacencia de los apetitos fortalece los instintos animales, dándoles la supremacía sobre las facultades mentales y espirituales (Consejos sobre la salud, pp. 66, 67).

En el servicio judaico antiguo se exigía que todo sacrificio fuera sin tacha. En el texto se nos dice que presentemos nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios, que es nuestro racional culto. Somos la obra de Dios. El salmista, al meditar en la obra maravillosa de Dios revelada en la estructura humana, exclamó: "Asombrosa y maravillosamente he sido formado" (Salmo 139:14, VM). Hay muchas personas que se educan en las ciencias y se familiarizan con la teoría de la verdad, pero no entienden las leyes que gobiernan su propio ser. Dios nos ha dado facultades y talentos; y es nuestro deber, como hijos e hijas de Dios, hacer el mejor uso de ellos. Si debilitamos estas facultades de la mente o del cuerpo por medio de hábitos erróneos o por la complacencia de un apetito pervertido, será imposible que honremos a Dios como debiéramos (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 22).

Debemos afirmar nuestros pies sobre la plataforma de la verdad eterna; la verdad, tal como es en Jesús, será nuestra salvación. Y si el Espíritu de verdad está en nuestro corazón, brillará a través de nuestras palabras y acciones. Cristo es el ejemplo, el alto ideal de la ley divina que debemos alcanzar. No debemos conformarnos al mundo sino ser transformados por la renovación de nuestra mente. Hemos sido tomados de la cantera del mundo, pero ahora debemos someternos al cincel para ser esculpidos y preparados para el edificio celestial. Tendremos pruebas y desilusiones, pero éstas no deben separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. El amor de Dios es un amor infinito, y si estamos por desconfiar de ese amor, miremos a la cruz del Calvario; ¿No vemos allí la infinita compasión de nuestro Padre celestial? El que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿acaso nos negará algo que es para nuestros mejores intereses y para nuestro bien? "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16) (Review and Herald, 12 de junio, 1888).


Pensar en sí mismo
Lunes 13 de septiembre

El verdadero cristiano no tendrá un concepto de sí mismo más elevado del que debiera tener. No ambicionará el honor y la estima del mundo. El estudiante en la escuela de Cristo será gentil y desconfiado de sí mismo. Su vida simple será semejante a la de Cristo, sin que le atraiga el lujo, las riquezas y la vida fácil, porque tratará de seguir al Varón de dolores, experimentado en quebranto, quien fue herido por nuestras rebeliones y por su llaga fuimos nosotros curados. El adorno interior de un espíritu manso y apacible testificará por sí mismo en buenas obras. Esto es lo que distingue al pueblo de Dios de los mundanos; la simpatía, mansedumbre, ternura y humildad de corazón revelarán a los que llevan el yugo de Cristo y son recipientes de los dones del Espíritu Santo (The Youth's Instructor, 6 de diciembre, 1900).

La amabilidad no cuesta mucho, pero tiene poder para suavizar las naturalezas que se volverían duras y agresivas sin ella. La cortesía cristiana debería reinar en todo hogar. El cultivo de una cortesía constante y de una disposición a hacer por otros lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, anularía la mitad de los males de la vida. El principio inculcado en el mandato: "Amaos los unos a los otros con amor fraternal" (Romanos 12:10), es la piedra angular del carácter cristiano.

Dios desea que seamos tolerantes los unos con los otros mientras nos asociamos con diferentes temperamentos. La consideración mutua debiera suavizar las peculiaridades, los prejuicios y los rasgos duros del carácter. A menudo en una misma familia se encuentran diferentes temperamentos y caracteres, lo que puede ser beneficioso si todos los miembros lo reconocen y viven en armonía. La cortesía cristiana es la cadena de oro que une a los miembros de la familia con vínculos de amor, haciéndolos más cercanos y más fuertes cada día (The Health Reformer, 1º de agosto, 1877).


Relación con el gobierno
Martes 14 de septiembre

Una de las cosas más deplorables que suceden en la tierra es el hecho de que hay gobernantes soberbios y jueces injustos. Se olvidan de que están bajo la autoridad del gran Gobernante, el Dios omnisciente, y que él está por sobre todo gobernante, príncipe, soberano o rey.

Los gobernantes son siervos de Dios, y deben actuar como quienes aprenden de él. Para bien de ellos deben seguir fielmente el claro "Así dice Jehová", conservando el camino del Señor para hacer justicia y juicio. Deben desempeñar su cargo sin parcialidad y sin hipocresía, no dejándose comprar ni vender, rechazando todo soborno y manteniendo su independencia moral y su dignidad ante Dios. No deben tolerar ningún acto de fraude o injusticia. No deben cometer ningún acto vil o injusto, ni apoyar los actos de opresión de otros. Los gobernantes sabios no permitirán que el pueblo sea oprimido debido a la envidia y celos de los que menosprecian la ley de Dios... Todos deben tener en cuenta la eternidad, y no deben proceder en una forma tal que Dios no pueda ratificar su proceder en los atrios celestiales (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser consideradas cuidadosamente, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y del orden y dejemos constancia de ello. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerramos innecesariamente el camino. Debemos avanzar en el nombre de Cristo, defendiendo las verdades que se nos encomendaron. Si los hombres nos prohíben hacer esta obra, entonces podemos decir, como los apóstoles: "Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios; porque no podemos dejar de decir 10 que hemos visto y oído" (Los hechos de los apóstoles, pp. 56, 57).

Ví que en cada caso es nuestro deber obedecer las leyes de nuestro país, a menos que estén en conflicto con la ley superior que Dios pronunció con voz audible desde el Sinaí, y que grabó luego en piedra con su propio dedo. "Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo" (Jeremías 31:33.) El que tiene la ley de Dios escrita en el corazón obedecerá a Dios antes que a los hombres, y desobedecerá a todos los hombres antes que desviarse en lo mínimo del mandamiento de Dios. Los hijos de Dios, enseñados por la inspiración de verdad e inducidos por una buena conciencia a vivir según toda Palabra de Dios, tendrán su ley escrita en el corazón como la única autoridad que puedan reconocer u obedecer. La sabiduría y la autoridad divina son supremas (Joyas de los testimonios, tomo 3, p. 49).


Relaciones con otros
Miércoles 15 de septiembre

Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: "Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón". Los últimos seis están incluidos en el otro: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero. Cuando Dios ocupe en el trono del corazón su lugar legítimo, nuestro prójimo recibirá el lugar que le corresponde. Le amaremos como a nosotros mismos. Únicamente cuando amemos a Dios en forma suprema, será posible amar a nuestro prójimo imparcialmente.

Y puesto que todos los mandamientos están resumidos en el amor a Dios y al prójimo, se sigue que ningún precepto puede quebrantarse sin violar este principio. Así enseñó Cristo a sus oyentes que la ley de Dios no consiste en cierto número de preceptos separados, algunos de los cuales son de gran importancia, mientras otros tienen poca y pueden ignorarse con impunidad. Nuestro Señor presenta los primeros cuatro y los últimos seis mandamientos como un conjunto divino, y enseña que el amor a Dios se manifestará por la obediencia a todos sus mandamientos (El Deseado de todas las gentes, p. 559).

Cristo es nuestro ejemplo. Él anduvo haciendo bienes y vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas. Recordemos que Dios envió a su Hijo unigénito a este mundo de dolor para "redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:14). Sigamos los requerimientos de Dios y cumplamos su ley recordando que "el cumplimiento de la ley es el amor" (Romanos 13:10). El que murió para que nosotros podamos vivir, nos ha dado el mandamiento de amamos unos a otros como él nos ha amado para que el mundo sepa que somos sus discípulos (Review and Herald, 5 de junio, 1888).

"El cumplimiento de la ley es el amor". Dios es amor, y cuando amamos a Dios en forma suprema y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, reflejamos el carácter del Padre y del Hijo. Aquellos que verdaderamente aman a Dios obedecerán todos sus mandamientos, porque la obediencia es la prueba del amor (Signs of the Times, 22 de octubre, 1894).

El tener el nombre escrito en los libros de la iglesia y cumplir con las ceremonias externas de la religión, no hace a nadie un hijo de Dios, porque las formalidades no tienen valor. El de corazón puro verá a Dios en su verdadero carácter, como un Dios de amor, y reflejará la pureza y el amor divinos como lo hizo Cristo en el mundo. El que tiene el amor divino en el corazón no tendrá enemistad contra la ley de Dios sino que la obedecerá voluntariamente. Esto es verdadero cristianismo, y ese amor a Dios se revelará en amor hacia sus prójimos que han sido comprados por creación y redención. El cumplimiento de la ley es el amor y es el deber de cada hijo de Dios obedecer a sus mandamientos (The Youth's Instructor, 26 de julio, 1894).


Más cerca que cuando creímos
Jueves 16 de septiembre

Los cristianos sinceros no practican una piedad dudosa. Se han revestido del Señor Jesucristo, y no dan lugar a la carne para ceder ante sus concupiscencias. Acuden a Jesús constantemente en busca de sus órdenes, como un siervo acude a su amo o una sierva a su ama. Dondequiera que los conduzca la providencia de Dios, están listos para ir. No se atribuyen la gloria a sí mismos. No consideran como suyo nada que posean –conocimiento, talentos, propiedades– sino que se consideran solo como mayordomos de la multiforme gracia de Cristo y siervos de la iglesia por causa de Cristo. Son mensajeros del Señor, luz en medio de las tinieblas. Sus corazones laten al unísono con el gran corazón de Cristo (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1081).

Lo que Satanás ha llevado a muchos a hacer en el pasado, intentará que lo hagan nuevamente. La iglesia naciente fue engañada por el enemigo de Dios y de la humanidad, y la apostasía apareció en medio de los que profesaban amar a Dios. En nuestros días, a menos que el pueblo de Dios despierte de su sueño, será entrampado por los engaños satánicos. Entre los que dicen creer en la pronta venida de Cristo, hay muchos que han perdido su primer amor, han retrocedido, y pueden ser descritos como la iglesia de Laodicea: ni fríos ni calientes. Y Satanás hará todo lo posible por mantenerlos en ese estado de indiferencia y estupor. Que el Señor pueda revelarles los peligros que enfrentan para que puedan despertarse de su somnolencia espiritual y preparar sus lámparas, para que cuando el Esposo venga, los encuentre esperándole (Review and Herald, 22 de noviembre, 1892).

"Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:14).
Dios emplea diversos instrumentos para salvar a los hombres. Les habla por medio de su Palabra y de sus ministros, y por medio de su Espíritu les envía mensajes de amonestación, reprensión e instrucción. Estos medios tienen como propósito iluminar el entendimiento de la gente, para revelarle su deber, sus pecados, y las bendiciones que pueden recibir, para despertar en ellos una sensación de necesidad espiritual a fin de que puedan ir a Cristo y encontrar en él la gracia que necesitan...

Todo individuo, por decisión propia, se aparta de Cristo al no albergar su Espíritu y seguir su ejemplo, o entra en una unión personal con Cristo por la renuncia propia, la fe y la obediencia. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo a Cristo, puesto que él nos eligió primero. Esta unión con Cristo debe ser realizada por aquellos que están naturalmente enemistados con él. Es ésta una relación de total dependencia en la que debe entrar un corazón orgulloso. Es una obra minuciosa y muchos de los que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada de ella. Nominalmente aceptan al Salvador, pero no como el único conductor de sus corazones...

Renunciar a su propia voluntad, tal vez a los objetos preferidos de afecto y propósito, requiere un esfuerzo, y muchos vacilan, abandonan y retroceden. Pero esta batalla debe ser librada por cada corazón verdaderamente convertido. Debemos luchar con las tentaciones externas e internas. Debemos obtener la victoria sobre el yo, crucificando los afectos y las concupiscencias; y entonces comienza la unión del alma con Cristo... Después que esta unión se ha producido, se la puede conservar solo mediante esfuerzo permanente, ferviente y penoso. Cristo ejerce su poder para preservar y guardar este sagrado vínculo, y el pecador dependiente e indefenso debe hacer su parte con incansable energía, o en caso contrario, Satanás, mediante su poder cruel y astuto, lo separará de Cristo.

No basta creer acerca de él. Debéis descansar plenamente en su gracia salvadora (La maravillosa gracia de Dios, p. 321).


Para estudiar y meditar
Viernes 17 de septiembre

Mensajes selectos, tomo 1, pp. 66-69; Joyas de los testimonios, tomo 2, pp. 211-213; Patriarcas y profetas, pp. 364, 365; El discurso maestro de Jesucristo, pp. 46-48; Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 394-397.






Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Notas de Elena G. de White
Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don Neufeld

Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 12: El amor y la ley / Edición auxiliar para Maestros

Texto Clave: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor". Romanos 13:10

Enseña a tu clase a :

Saber describir los resultados de la fe en la vida, reflejados en cómo tratamos a otros.
Sentir y fomentar respeto y amor fraternal hacia los otros.
Hacer uso sabio de nuestros dones al servir al cuerpo de Cristo.


Bosquejo de la lección

Saber: Dones para el servicio

A. ¿Por qué nuestras vidas deben ser una ofrenda diaria de adoración y obediencia a Dios?
B. ¿Cómo se expresa esta ofrenda a Dios en nuestra conducta diaria?
C. ¿Por qué es tan importante para nosotros cuidar el cuerpo de creyentes en Cristo?
D. ¿Cómo la forma en que nos relacionamos mutuamente es un resultado de nuestra fe en lo que Dios hizo por nosotros?

II. Sentir: El amor cumple la ley

A. ¿Cómo el sentir amor hacia otros nos hace actuar con amor?
B. ¿De qué modo tratar a otros con amor cumple la ley?
C. ¿Cómo se relaciona el amor con la fe?

III. Hacer: Servir al cuerpo de Cristo

A. ¿De qué maneras cada uno de nosotros ha recibido algún don para servir y edificar el cuerpo de Cristo?
B. ¿Cuáles son los dones más necesarios en nuestra iglesia?
C. ¿Cómo puedes usar tus dones de una manera amante, mientras valoras las contribuciones de otros?

Resumen: La forma en que valoramos, nutrimos y servimos a otros es un acto espiritual de adoración. Por fe aceptamos la misericordia de Dios; pero debemos extender ese amor y misericordia a otros, y así cumpliremos los requerimientos de la ley de amarnos unos a otros.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Una relación apropiada con Dios resultará en una relación satisfactoria con la creación de Dios.

Al ver las divisiones en la iglesia de Roma, Pablo escribió su más completa exposición de la naturaleza de la redención. No hay ninguna base para el sentimiento de superioridad dentro de la iglesia porque todos, judíos y gentiles, reciben la salvación del mismo modo: confiando en la obra de Cristo en el Calvario para la expiación (perdón) de los pecados. No hay ruta alternativa al cielo. Ninguna bondad terrenal puede comprar la salvación. Esta comprensión de la redención es la base de la última porción del libro, donde Pablo bosqueja el resultado de la gracia de Dios en nuestras vidas. Analiza nuestra relación con otros creyentes, con los enemigos y con el gobierno terrenal. El amor es el factor decisivo de todas las elecciones acerca de las relaciones. El amor es la norma por la cual esas elecciones serán juzgadas. La ley define las conductas superficiales y visibles, pero solo el amor define lo que sale del corazón.

Actividad inicial: Lleva dos autitos de juguete a la clase. Uno debe tener ruedas que giren, pero no motor. El otro, que sea un auto con control remoto, si es posible del mismo tamaño. Primero, analiza las semejanzas entre ellos (por ejemplo, ruedas, chasis, parabrisas, parachoques, etc.). De afuera se parecen mucho. Segundo, analiza sus diferencias (uno tiene motor, el otro no; uno tiene una fuente de poder, el otro no; uno tiene control remoto, etc.). Pide a la clase que compare a un buen ciudadano con un cristiano controlado por el Espíritu; analicen las semejanzas de su apariencia y sus acciones. Luego, analicen sus diferencias.

Considera: Aunque apreciamos las buenas acciones de los no conversos, ¿qué tiene el cristiano que no tienen ellos? Cuando el camino es cuesta abajo, el auto sin motor avanza igual que el auto con control remoto, pero solo éste tiene poder para avanzar en el llano o en subidas. ¿Qué ventajas tiene el cristiano movido por el Espíritu sobre el buen ciudadano cuando el camino se vuelve difícil?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: A diferencia de la mitología del mundo antiguo, la enseñanza bíblica tiene propósitos prácticos. Existe para transformar en vez de entretener. La redención es el catalizador de vidas cambiadas. Las relaciones no son solo mejoradas: son inventadas de nuevo. Pablo establece normas hacia las cuales cadacristiano avanza. Logros imposibles sin el poder de Dios, ahora son logros alcanzados para el creyente sincero. ¡Cuán diferente sería el mundo si los cristianos aceptaran estas amonestaciones! ¡Cuán atrayente sería el cristianismo si cada uno reflejara estos valores!

Comentario de la Biblia

I. Sacrificios vivos (Repasa con tu clase Rom. 12:1, 2.)

Algunos ven algo del dualismo griego en los escritos de Pablo, y suponen que el castigo de la carne y la elevación del Espíritu indican desprecio por el aspecto físico del ser. No podrían estar más equivocados. Estos versículos subrayan la importancia de nuestros cuerpos. Este pasaje refleja los ritos de sacrificios del templo donde un animal era sacrificado y ofrecido al Señor. Pablo amonesta a sus lectores a ofrecer sus cuerpos como “sacrificios vivos”. El uso especializado que Pablo hace de la palabra carne, metáfora que representa la totalidad de la existencia humana sin Dios, no tiene la intención de disminuir la importancia espiritual del cuerpo. El cuerpo aloja nuestras facultades mentales, sociales, físicas, emocionales y espirituales, y debe estar completamente sometido a Dios, “sacrificado”. Sin embargo, se requiere de los cristianos sacrificios vivos, no ofrendas muertas.

Considera: ¿Cuáles son las implicaciones espirituales de llegar a ser “sacrificios vivos”? ¿De qué manera esta ofrenda del yo a Dios es nuestro servicio razonable? ¿Qué características de los sacrificios vivos bíblicos –Cristo e Isaac– podríamos imitar?


II. Pensar de sí mismo (Repasa con tu clase Rom. 12:3-21.)

Conociendo la razón de las divisiones en la iglesia, Pablo propone la solución: la humildad en el servicio. Comparando esta epístola con las cartas a los corintios, descubrimos énfasis similares: la unidad y la importancia de las diversas “partes del cuerpo”, y el otorgamiento de habilidades espirituales (jarísmata) a los creyentes por Dios, capacitándolos para un servicio amante (1 Cor. 12:12-31). Este servicio era más que ser hospitalario con los fieles; incluía bondad con sacrificio hacia sus perseguidores. Sin duda, Pablo recordaba su persecución a los creyentes y la bondad de estos hacia él. Estos dones no eran para glorificación personal, sino para edificación y ampliación del Reino de Dios. Considera: ¿Qué efecto tiene una actitud de servicio humilde y amante en las congregaciones divididas? ¿Dónde debería originarse esa actitud? ¿Cómo ve Dios a los creyentes que no usan sus habilidades espirituales?


III. Relaciones con los gobiernos (Repasa con tu clase Rom. 13:1-7.)

La responsabilidad cristiana se extiende a las relaciones con los gobiernos. ¿Recuerdas “dad a César” (Mat. 22:21)? Se cuenta que una vez un legislador exclamó: “¡Saquen al gobierno de nuestra actividad!” Esperamos que el predicador de ese legislador le haya presentado un sermón acerca de este texto para corregir su actitud rebelde. Los gobiernos son ordenados divinamente. Aun los gobiernos poco efectivos son preferibles antes que la anarquía. Cooperar con las autoridades gubernamentales (incluyendo el pago honesto de los impuestos) es parte del mandato ético del cristiano, sin comprometer los valores espirituales o violar los mandamientos divinos. Considera: ¿Cómo podemos determinar en qué circunstancias el consejo divino es incompatible con los intereses nacionales? ¿Cuál es el curso de acción adecuado bajo tales circunstancias?


IV. Más cerca que cuando creímos (Repasa con tu clase Rom. 13:11-14.)

Es interesante notar que, cuanto más cerca estamos de la autoridad, más obedientes somos. Todo conductor que cuida su dinero reduce su velocidad cuando ve un patrullero policial. También el estar cerca de quien nos ama resulta en una conducta obediente. Pablo cita “la proximidad” del retorno inminente de Cristo como motivación para una vida correcta. Por lo tanto, “vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias” (vers. 13, NVI). Considera: ¿Qué nos motiva más para vivir la vida cristiana: la segunda venida de Cristo o su presencia diaria en nuestras vidas?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: La comisión de glorificar a Dios y vivir en armonía con las criaturas de Dios se resume en una palabra: amor. La conducta humana no siempre revela lo que hay en el corazón (ver Mat. 7:22, 23). “Realizaciones” espléndidas con frecuencia son motivadas por propósitos egoístas. La conducta de las apariencias debe ser sustituida por una religión genuina del corazón. A menos que nuestra devoción exceda la de los fariseos, nunca entraremos en el Reino de los cielos. Cualquier cosa que esté por debajo de la norma del amor genuino no es satisfactoria para Dios ni para nosotros.

Compara lo genuino y lo falsificado en el diálogo que sigue.

Actividad: Lee el diálogo imaginario entre un autito de control remoto (CR) y uno no motorizado (NM).

NM: Hola, última noticia: soy tan buen auto como tú. ¿Crees que eres el único auto que irá al museo de automóviles?
CR: Lo lamento... Creo que debo pedirte disculpas. Créeme, no tenía la intención de hacerte sentir mal.
NM: ¿Es cierto? Escuché tu conversación con el otro vehículo el jueves pasado... Algo acerca de un proceso de conversión y de instalar motores y antenas gratis.
CR: Correcto.
NM: Mira, estoy tan espléndido como tú sin equipaje psicológico extra... No necesito eso.
CR: Mira, llegué a un punto muy bajo cuando choqué. Estaba cansado de verme muy bien, pero estaba vacío por dentro. Era fácil moverme cuesta abajo, pero muy difícil cuesta arriba, o aun en el llano. Un día oí acerca de baterías recargables, antenas y motores gratuitos. Los probé y no he sido el mismo desde entonces.
NM: Eso no te hace mejor que yo. Tengo tu tamaño y soy más brillante.
CR: No discuto eso. ¡Pero los autos fuimos creados no solo para vernos bien, sino para movernos! Hasta que instalaron mi motor y batería nuevos; antes estaba vacío por dentro. Ahora el que me fabricó guía todos mis movimientos por medio de las señales de la antena. Nunca me sentí mejor que ahora.
NM: (deteniéndose un instante): ¿Piensas que hay esperanza para un modelo simple como yo?
CR: Recuerda, ¡gratis! Sí, ¡gratis! ¿Entiendes?
NM: Suena bien barato.
CR: En realidad, es muy costoso. . . pero el precio ha sido pagado. Pero sí, todo el poder dentro de mí es dirigido y manejado por el diseñador mismo. ¡Y él es bueno!

Preguntas para reflexionar:

1. ¿De qué modo se recarga el cristiano?
2. ¿Cómo recibe indicaciones del Diseñador?
3. ¿Qué experiencia remplaza la religión vacía, preocupada por las apariencias?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: ¿De qué manera el amor cumple la ley de Dios en nuestra experiencia, de modo que nuestras vidas sean gratificantes para Dios y para nosotros? Analiza los dones espirituales en el contexto de la pregunta de arriba, para introducir la actividad final. ¿Cómo agradamos a Dios cuando usamos esos dones para su gloria? ¿Cómo el usar nuestras capacidades nos da satisfacción personal?

Actividad: Lee de nuevo Romanos 12:6 al 8; enumera los diversos dones mencionados. Invita a los miembros a tomar fotografías durante la semana próxima de actividades que ellos sientan que ilustran la lista de dones, y que las traigan a la clase siguiente.




Guía de Estudio de la Biblia: "La Redención en Romanos" / Edición Auxiliar para Maestros de Escuela Sabática.

Periodo: Trimestre 3 / julio-setiembre de 2010
Autor: Don F. Neufeld
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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miércoles, 26 de mayo de 2010

Lección 9: Temperancia / Comentario de Doug Batchelor



Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD".
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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martes, 25 de mayo de 2010

Lección 9: Temperancia / Comentario de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".


Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD".
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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sábado, 22 de mayo de 2010

Lección 9: Temperancia / Para el 29 de mayo de 2010


Sábado 22 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 9:20-27; Proverbios 20:1; 23:31-35; 1 Corintios 6:19; 10:31; 2 Pedro 1:5-9.

Para Memorizar: “No durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tes. 5:6).

HABÍA SIDO UN JUEZ RESPETADO, pero ahora vivía en la pobreza, víctima del abuso de alcohol. Esta adicción le robó no solo su dignidad sino también a su familia y sus ingresos. Ahora era un vagabundo.

¡Qué trágico fin para lo que había sido una vida próspera y útil!

En 2007, se difundió la trágica noticia de la muerte de una joven por beber ¡demasiada agua!

¿Agua? Sí. En un concurso de radio, ella bebió agua en exceso, y murió más tarde ese día. La autopsia reveló, como única causa, la intoxicación por agua. El agua, aunque es esencial para la vida, puede matar cuando se la toma en exceso.

Esta semana estudiaremos la temperancia en un mundo que considera los excesos como un éxito. Las ilustraciones citadas muestran que las cosas no saludables deben ser evitadas; y las prácticas saludables, usarse con moderación. La moderación es el elemento clave que a menudo falta.

Veamos qué es la verdadera temperancia y por qué el Señor quiere que seamos temperantes.

Un vistazo a la semana: Como seres humanos, hemos sido comprados con la sangre de Jesús. Por ello, tenemos la responsabilidad moral de cuidar de nuestros cuerpos, y la temperancia es un factor clave para cumplir esa responsabilidad.


El primer ebrio de la Biblia
Domingo 23 de mayo

¿Cuál te gustaría que fuera tu legado? Más específicamente, ¿por qué cosa quisieras que te recordaran después de tu muerte? ¿Porque eras rico, popular o políticamente poderoso? ¿Cuáles son las cosas realmente importantes?

En toda la Biblia encontramos personajes que dejaron legados. Algunos muy buenos, algunos muy malos, y algunos con mezcla de bien y de mal.

Consideremos a Noé: probablemente es recordado mejor como el primer evangelista, aunque no tuvo mucho éxito. Predicó durante 120 años, y solamente pudo conseguir como conversos a su familia inmediata.

El concepto que tenía Dios de Noé fue muy positivo. En medio del mal y la iniquidad del mundo antediluviano, “Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gén. 6:8).

¿De qué modo encontró Noé el favor de Dios? ¿Por qué? Gén. 6:9, 22.

A pesar de la fidelidad y la obediencia de Noé, y de que hizo todo lo que Dios le pidió, hay otro incidente que también fue registrado para nosotros. Lee Génesis 9:20 al 27. ¿Qué lecciones podemos encontrar en esta sórdida historia?

Noé alcanzó notoriedad por ser el primer ebrio nombrado en la Biblia. Cuán triste es que un hombre que hizo tanto bien para el Señor, que llevó tanta responsabilidad, y que fue tan altamente considerado, cayera como él cayó.

La mente es el canal para gran parte de la comunicación, y debe mantenerse libre de toxinas que puedan nublar el razonamiento y el juicio. La experiencia de Noé es una advertencia y un ejemplo, ya que aun los “mejores” entre nosotros, aun los más fuertes y fieles, no son inmunes a la tentación y hasta al pecado directo. Beber habría sido suficientemente malo, pero Noé se emborrachó. Si Noé pudo caer de ese modo, debemos cuidarnos para que no nos ocurra lo mismo.

¿Conoces a algún respetado líder de la iglesia que haya caído de una manera u otra? Siempre duele cuando alguien a quien admiramos tropieza, cae y nos chasquea. ¿Cómo podemos aprender a extender las promesas de gracia aun a aquellos que realmente no la merecen?


El alcohol hoy
Lunes 24 de mayo

En la primera década del siglo XXI, el alcohol ha estado implicado en casi 1.800.000 muertes por año; es decir, un 3,2 por ciento del total de muertes en el mundo entero. La cantidad de alcohol consumido está creciendo firmemente. El beber mucho (de cuatro a cinco bebidas sucesivas en los hombres, y de tres a cuatro tragos en las mujeres) está creciendo en forma alarmante entre los adolescentes y los adultos jóvenes, y parece no disminuir. El alcohol produce borrachera, intoxicación, dependencia (adicción) y otros efectos químicos sobre el cuerpo.

¿Qué instrucción hay en la Biblia que habla en contra del alcohol? Juec. 13:2-8; Prov. 20:1; 23:31-35; Isa. 5:11; Efe. 5:18.

Es interesante el hecho de que mucho antes de que la ciencia hablara sobre los efectos negativos del alcohol sobre el feto (síndrome de alcoholismo fetal), la madre de Sansón fue advertida de no beber alcohol durante su embarazo. Salomón también amonesta contra los efectos del vino y la cerveza. Él describe cómo el alcohol cambia la conducta, y esto conduce a lamentaciones. Isaías, en forma gráfica, describe cómo se conducen inapropiadamente los sacerdotes cuando están intoxicados, advertencias ya dadas por otros escritores bíblicos. Pablo también tiene advertencias con respecto al alcohol.

Las descripciones bíblicas del consumo del alcohol revelan conductas indeseables y advierten contra ellas.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Ped. 5:8). El uso del alcohol es una de las mayores trampas del diablo. A lo largo de los siglos, millones de vidas han sido arruinadas por el uso de esta droga peligrosa, que es un veneno tanto para el cuerpo como para la mente. Cuánto mejor para nosotros y nuestros amados sería evitar completamente esta peligrosa trampa, sin ceder nunca.

Todos conocemos personas cuyas vidas han sido dañadas por el alcohol, ya sea por haberlo usado o porque lo usaron otros. ¿Por qué correr el riesgo uno mismo? ¿Qué pasos puedes dar para ayudarte a no comenzar este peligroso sendero, que promete únicamente tristeza y dolor?


“Pero ¿acaso el alcohol no es bueno para el corazón?”
Martes 25 de mayo

Desde 1970, se debate acerca de los beneficios del vino y el alcohol sobre la salud del corazón. La prensa científica y la popular publicaron estudios hechos en Francia sobre el tema. En años recientes, nuevos datos de esa población y estudios adicionales arrojan dudas sobre esta teoría, fomentada por los intereses creados de la industria licorera. Algunos feligreses preguntan si su salud estará sufriendo por no beber alcohol en forma regular.

No hay beneficios reales del alcohol para los jóvenes, ni tampoco para la salud cardiovascular en la población de edad mediana, según lo indican publicaciones científicas recientes.

En los estudios que mostraban beneficios aparentes, algunas personas que habían sido bebedoras de alcohol y fueron incluidas en los grupos de control (no bebedores) habían dejado de beber por problemas de salud relacionados con el alcohol. Estos grupos de control tenían una salud peor que los bebedores. Nuevos análisis de los datos no mostraron ningún beneficio en la salud de los bebedores moderados, comparados con los no bebedores. Los estudios mostraron que los bebedores moderados, que parecían mejorar su salud, diferían de otros modos del grupo de control, porque tenían mejores dietas, hacían ejercicio, tenían mejor situación económica y mejor acceso al cuidado de la salud. Este conjunto de factores está asociado con mejor salud y longevidad. Los beneficios no se debían al consumo moderado sino a otras prácticas del estilo de vida.

Qué bendición es tener un mensaje de salud que nos advirtió de los estragos producidos por estos venenos aun antes de que los epidemiólogos lo hicieran. Es engañoso buscar un beneficio de salud inexistente a cambio de graves daños que produce el alcohol, como impedimento de las habilidades motoras y el juicio, traumas, violencia, accidentes, violencia doméstica, cirrosis, cáncer, adicciones y aun demencia.

Aun un poco de alcohol afecta las funciones neurológicas y puede producir dependencia del alcohol. Lo peor es que el alcohol perjudica nuestra capacidad de hacer buenas decisiones y de responder al Espíritu Santo.

Lee 1 Corintios 10:31. ¿Cómo puede aplicarse esto al tema en estudio? ¿Cómo puedes aplicar este principio a tu vida? ¿Qué cambios necesitas hacer a fin de cumplir mejor lo que la Biblia dice?


Temperancia en todas las cosas
Miércoles 26 de mayo

“Temperancia”, a veces, parece ser una palabra anticuada, y la igualamos con movimientos u organizaciones que promueven la abstinencia de alcohol y de tabaco. Casi se evita mencionar la palabra en nuestra época sofisticada.

Algunos piensan que es más fácil no hablar acerca de la temperancia. Pero, mientras dejamos de instruir a los miembros respecto de la temperancia, algunos en nuestra iglesia están siendo vencidos por cosas que antes eran solo problemas “del mundo”.

Lee 2 Pedro 1:5 al 9. ¿Cómo deben aplicarse estas palabras a todas las áreas de nuestras vidas, y específicamente a los hábitos de salud? ¿Cómo podemos hacerlas una realidad para nosotros mismos?

La temperancia es mucho más que no fumar cigarrillos, no usar drogas ilegales, no beber alcohol, ni siquiera café, té o bebidas gaseosas. Es que aun las cosas buenas, cuando se toman en exceso, pueden causar problemas.

¿Cuáles son tus hábitos de trabajo? ¿Trabajas horas razonables? ¿Hay tiempo para Dios, la familia, la recreación, hacer ejercicio físico y el servicio a otros?

¿Cuánto tiempo pasas durmiendo, o trabajas todo el tiempo? Por otro lado, ¿duermes demasiado? Demasiado sueño o muy poco sueño pueden tener efectos negativos sobre la salud.

¿Qué pasa con tu dieta? Tal vez no comes cerdo o ni siquiera carnes limpias, pero ¿comes tanto que apenas puedes levantarte cuando terminas?

Sabemos que la luz solar es buena para nosotros, pero demasiado sol puede ser un agente causante de cáncer. El ejercicio también es importante. Muchos no hacen suficiente ejercicio, mientras que demasiado puede hacer daño al cuerpo. Aun la sexualidad, aunque es un don de Dios, puede ser llevada al exceso, con efectos secundarios negativos.

Elena de White captó la esencia de la verdadera temperancia con esta afirmación: “La verdadera temperancia nos enseña a abstenernos por completo de todo lo perjudicial y a usar cuerdamente lo que es saludable” (PP 605).

Considera todas las áreas de tu vida. ¿Cuán temperante eres? ¿En qué áreas necesitas cambiar? ¿Estás sufriendo efectos negativos por prácticas equivocadas? ¿Por qué no buscar ayuda para hacer los cambios necesarios?


Comprados por precio
Jueves 27 de mayo

La filosofía de muchos es que el cuerpo nos pertenece y, por lo tanto, podemos hacer con él lo que queramos. Algunos justifican este enfoque aún más con el argumento de que eso no daña a nadie sino a sí mismos. Pero esta clase de razonamiento es equivocada.

¿En qué formas la intemperancia de otros te ha dañado a ti o a algún conocido? O ¿cómo podrían tus actos de intemperancia herir a otros?

La Biblia habla del cuerpo como una morada. Esta no es solo para nuestro propio beneficio, nuestros pensamientos, planes y actos, sino que nuestros cuerpos son templos de Dios. ¡Qué privilegio y responsabilidad! A veces cuidamos más las casas en que vivimos que nuestros propios cuerpos.

¿Por qué debemos cuidar nuestros cuerpos? ¿Qué indican los siguientes textos en respuesta a esta importante pregunta? ¿Por qué estos textos tienen sentido únicamente si Dios nos creó, a diferencia de ser el resultado casual de fuerzas cósmicas sin propósito? Juan 2:19-21; 1 Cor. 6:19, 20.

Jesús se refirió a su cuerpo como a un templo. Pablo enfatizó este tema y lo amplió más al indicar: “No sois vuestros [...]. Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Cor. 6:19, 20).

¡Qué precio se pagó por nuestra redención! Solo cuando contemplamos la Cruz, y lo que ocurrió allí, podemos comenzar a comprender nuestro valor ante Dios. Esto solo debe ayudarnos a comprender la gran responsabilidad que tenemos de cuidarnos, no solo en cuanto a lo espiritual sino también desde el punto de vista físico.

Dios permitió que la sangre de Jesús fuera derramada para redimirnos. No nos pertenecemos; hemos sido redimidos, y pertenecemos a Dios y le debemos todo lo que somos, incluyendo una mayordomía fiel en el uso de nuestros cuerpos.

Medita algo más acerca de la Cruz y de lo que Jesús hizo por nosotros. ¿Por qué debería eso motivarnos en todo lo que hacemos? Si realmente crees que Cristo murió por tus pecados para que puedas tener la vida eterna, ¿no debería eso ocupar el centro de tu vida? ¿De qué modo esta maravillosa verdad te motiva a cuidar mejor el templo de tu cuerpo?


Para Estudiar y Meditar
Viernes 28 de mayo

Lee “La obra en pro de los intemperantes”, en El ministerio de curación, páginas 127 a 137.

A pesar del creciente problema de la obesidad en muchas partes del mundo, la glotonería es estimulada y aceptada. La diabetes del Tipo 2 está llegando a ser un problema por causa de la dieta, la obesidad y la falta de ejercicio; y afecta incluso a adolescentes. La adicción a actividades de Internet y pornografía ha favorecido innumerables casos de violencia y abuso sexual. El tabaco sigue siendo la mayor causa de muertes evitables en todo el mundo: cinco millones de personas por año. Hay advertencias en las cajetillas de cigarrillos, pero muchos no les hacen caso. La información no es preventiva si no actuamos basados en ella.

Dios ha dado, por medio de diversas fuentes, orientación consistente en cuanto a cómo estar sanos, felices y santos. Benditos seremos si seguimos el consejo siguiente: “Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Crón. 20:20).

“Hay pocos que comprenden como debieran todo lo que sus hábitos de vida tienen que ver con su salud, su carácter, su utilidad en este mundo y su destino eterno. El apetito siempre debiera estar subordinado a las facultades morales e intelectuales. El cuerpo debiera ser siervo de la mente, y no la mente del cuerpo” (CN 374).

Preguntas Para Dialogar:

1. Considera la cita que figura arriba, que se refiere al apetito, el cuerpo y la mente. ¿Qué significa esto en términos prácticos?

2. ¿De qué modo la sociedad en la que vives impulsa actitudes relacionadas con la temperancia? ¿Estimula la temperancia o promueve actitudes que muestran la temperancia como algo anticuado? ¿Por qué es importante darse cuenta de estas influencias y, si es necesario, cómo puedes aprender a ayudar a otros, especialmente a los jóvenes, a persuadirse de esto?

3. Si es posible, pide que un experto en salud hable a la clase acerca del equilibrio correcto en aspectos tales como la dieta, el ejercicio físico, el sueño y la luz solar.

4. Algunas personas creen que si un poco es bueno, mucho es mejor. Por ejemplo, un poco de sal es buena para el cuerpo, entonces mucha sal debe ser aún mejor. ¿Qué está mal en esta manera de pensar?

- Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escriba sus comentarios y consideraciones sobre el estudio al pie de esta entrada.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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Lección 9: Temperancia / Notas de Elena G. de White


Temperancia
Sábado 22 de mayo

El mundo había llegado a ser tan corrupto debido a la complacencia del apetito y las bajas pasiones en los días de Noé, que Dios destruyó a sus habitantes con las aguas del diluvio. A medida que los hombres se multiplicaron nuevamente sobre la tierra, la complacencia del vino, llevada hasta la embriaguez, pervirtió los sentidos y preparó el camino para el comer carne en exceso y el fortalecimiento de las pasiones animales. Los hombres se levantaron contra el Dios del cielo, y sus facultades y oportunidades se consagraron para glorificarse a sí mismos antes que honrar a su Creador (La temperancia, p. 85).

Daniel y sus compañeros no solamente se negaron a beber del vino del rey sino también de los manjares de su mesa. Es una lección que haremos bien en considerar; los peligros no provienen de la escasez sino de la abundancia; somos constantemente tentados a caer en los excesos. Por eso, aquellos que desean preservar sus energías para brindar un servicio aceptable a Dios deben observar estricta temperancia en lo que abunda y total abstinencia en lo que daña o degrada (Signs of the Times, 2 de marzo, 1882).


El primer ebrio de la Biblia
Domingo 23 de mayo

El mundo no es más favorable hoy para el desarrollo del carácter cristiano que en los días de Noé. Entonces se había extendido tanto la impiedad, que Dios dijo: "Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová... Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé" (Génesis 6:7-9). Sí, en medio de esa era degenerada, Noé era un placer para su Creador.

Estamos viviendo en los últimos días de la historia de esta tierra, en una era de pecado y corrupción, y como Noé hemos de vivir de tal manera que seamos un placer para Dios al manifestar las alabanzas de Aquel "que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2:9). En la oración que Cristo elevó a su Padre antes de su crucifixión, dijo: "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Juan 17: 15) (Mensajes selectos, tomo 1, p. 105).

Noé permaneció firme como una roca en medio de la tempestad. Toda clase de impiedad y corrupción moral lo circundaba; pero en medio del desprecio y el ridículo popular, en medio de la desobediencia e impiedad universal, Noé se destacaba por su santa integridad y su fidelidad inquebrantable. Mientras el mundo que lo rodeaba ignoraba a Dios y gozaba con toda clase de perversión extravagante que lo condujo a la violencia y a crímenes de toda especie, el fiel predicador de justicia comunicó a esa generación que un diluvio de agua inundaría la tierra a causa de la tremenda maldad de sus habitantes. Los invitó a creer en Dios y a arrepentirse, y a encontrar refugio en el arca.

El mensaje que predicaba era una viva realidad para Noé. En medio de las burlas y de las chanzas del mundo, fue un testigo inflexible de Dios. Su humildad y su justicia contrastaban claramente con los crímenes repugnantes, las intrigas y la violencia que se practicaba continuamente a su alrededor. Poder acompañaba sus palabras; porque era la voz de Dios a través de su siervo. El vínculo con Dios lo fortaleció con el vigor del poder infinito mientras que por ciento veinte años su solemne voz de advertencia vibró en los oídos de aquella generación con respecto a eventos que, según el juicio de la sabiduría humana, parecían imposibles.

Algunos hombres fueron profundamente convencidos, y hubieran atendido a las palabras de advertencia; pero fueron tantos los que levantaron su voz de chanza y de ridículo, que ellos participaron del mismo espíritu, resistieron las invitaciones de la misericordia, rehusaron reformarse, y muy pronto estuvieron entre los burladores más audaces y desafiantes; pues no hay hombres más temerarios, ni que lleguen a tales extremos en el pecado, como los que alguna vez participaron de la luz pero resistieron al Espíritu de Dios... Cuán sencilla y semejante a la de un niño fue la fe de Noé, en medio de la incredulidad y de las burlas del mundo... Brindó al mundo un ejemplo de lo que es creer exactamente lo que Dios dijo (Reflejemos a Jesús, p. 314).


El alcohol hoy
Lunes 24 de mayo

Dios tenía una obra importante para el niño prometido a Manoa, y con el fin de obtener para él las cualidades necesarias para esta obra, los hábitos de la madre y del niño iban a ser muy cuidadosamente regidos. "No beberá vino ni sidra" fue la instrucción dada por el ángel a la esposa de Manoa, "y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que le mandé" (Jueces 13:14). El niño será afectado para bien o para mal por los hábitos de la madre. Ella misma tiene que ser dominada por los buenos principios, y debe observar las leyes de la temperancia y el dominio propio, si quiere asegurar el bienestar de su hijo.

Las palabras dirigidas a la esposa de Manoa contienen una verdad que las madres de hoy harán bien en estudiar. Al hablar a esta madre, el Señor habló a todas las madres ansiosas y afligidas de aquel tiempo, y a todas las madres de las generaciones sucesivas. Sí, cada madre puede comprender su deber. Puede saber que el carácter de sus hijos dependerá más de sus hábitos anteriores a su nacimiento y de sus esfuerzos personales después del nacimiento, que de las ventajas o desventajas exteriores.

"Se guardará" (Jueces 13:13), dijo el ángel. Estése lista para resistir la tentación. Sus apetitos y pasiones deben ser dominados por los buenos principios. De toda madre se debe poder decir "Se guardará". Hay algo que ella debe rehuir, algo contra 10 cual tiene que obrar, si quiere cumplir el propósito que Dios tenía al darle un hijo (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 256, 257).

Hay una lección para los padres en las instrucciones dadas a la esposa de Manoa y a Zacarías, el padre de Juan el Bautista. El ángel del Señor presentó las nuevas de que Manoa se convertiría en el padre de un hijo que había de liberar a Israel; y en respuesta a la ansiosa pregunta: "¿Cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él?" el ángel dio instrucciones especiales para la madre: "No beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que le mandé". El niño será afectado, para bien o para mal por los hábitos de la madre. Ella misma debe ser gobernada por principios, y debe practicar la temperancia, moderación y abnegación, si quiere procurar el bienestar de su hijo.

Y los padres, tanto como las madres, están incluidos en esta responsabilidad. Ambos padres transmiten a sus hijos sus características propias, mentales y físicas, sus inclinaciones y apetitos. Como resultado de la intemperancia paternal, con frecuencia les falta a los hijos vigor físico y poder mental y moral. Los que beben licores y son aficionados al tabaco, transmiten su propio apetito insaciable, su sangre enardecida y sus nervios irritados, como un legado para sus descendientes. Y los hijos tienen menos poder para resistir la tentación que el que tuvieron sus padres; cada generación se hunde más que la precedente (La temperancia, pp. 238, 239).


"Pero, ¿acaso el alcohol no es bueno para el corazón?"
Martes 25 de mayo

Los hijos de Aarón tomaron fuego común, que Dios no aceptaba, y ofrecieron un insulto al Dios infinito presentando este fuego extraño delante de él. Dios los consumió con fuego por su desprecio deliberado de sus expresas indicaciones. Todas sus obras eran como la ofrenda de Caín. No se representaba en ellas al divino Salvador. Si esos hijos de Aarón hubiesen tenido el dominio completo de sus facultades pensantes, habrían discernido la diferencia entre el fuego común y el sagrado. La complacencia del apetito rebajó sus facultades y oscureció de tal forma su intelecto que se extinguió su facultad de discernimiento. Comprendían plenamente el carácter sagrado del servicio simbólico y la terrible solemnidad y responsabilidad que pesaba sobre ellos al presentarse delante de Dios para ministrar en el servicio sagrado.

Algunos podrán preguntar: ¿Cómo podían los hijos de Aarón ser tenidos por responsables cuando sus intelectos estaban tan paralizados por la embriaguez que no podían discernir la diferencia entre el fuego sagrado y el común? En el momento de llevar la copa a sus labios se hicieron responsables por todos los actos que cometiesen bajo la influencia del vino. La complacencia del apetito les costó la vida a esos sacerdotes. Dios prohibió expresamente el uso del vino que influyera en la obnubilación del intelecto.

"Y Jehová habló a Aarón, diciendo: Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés".

Aquí tenemos las clarísimas indicaciones de Dios, y sus razones para la prohibición del uso del vino; para que su facultad de discriminación y de discernimiento fuese clara, y no confusa en manera alguna; para que su juicio fuese correcto, y pudiesen siempre discernir entre lo limpio y lo inmundo. Se da también otra razón de suma importancia por la cual debían abstenerse de todo lo que pudiese embriagar. Se requería el pleno uso de la razón despejada para presentar a los hijos de Israel todos los estatutos que Dios les había hablado (La temperancia, pp. 39, 40).

El caso de los hijos de Aarón ha sido registrado para beneficio del pueblo de Dios, y debería enseñar a los que especialmente se están preparando para la segunda venida de Cristo, que la complacencia de un apetito depravado destruye la sensibilidad del alma, y afecta tanto a los poderes de raciocinio que Dios ha dado al hombre, que las cosas espirituales y santas pierden su carácter sagrado. La desobediencia parece placentera en vez de excesivamente pecaminosa (Conflicto y valor, p. 101).

...En el alimento, en el vestido, en el trabajo, en las horas de descanso, en el ejercicio sano, debemos ser regulados por el conocimiento que es nuestro deber obtener, para que podamos, a través del esfuerzo ferviente, colocarnos en la debida relación con la vida y la salud (Nuestra elevada vocación, p. 71).


Temperancia en todas las cosas
Miércoles 26 de mayo

La vida es un regalo de Dios. Se nos han dado nuestros cuerpos para que los empleemos en el servicio del Señor, y él desea que los cuidemos y les tengamos aprecio. Poseemos facultades físicas y mentales. Nuestros impulsos y pasiones tienen su asiento en el cuerpo, y por lo tanto no debemos hacer nada que contamine esta posesión que se nos ha confiado. Debemos mantener nuestros cuerpos en la mejor condición física posible, y bajo una constante influencia espiritual para que podamos utilizar nuestros talentos de la mejor manera (Léase 1 Corintios 6: 19, 20).

El uso equivocado del cuerpo acorta el período de vida que Dios ha asignado para que lo utilicemos en su servicio. Cuando nos permitimos el cultivo de hábitos equivocados, nos acostamos a altas horas de la noche, y satisfacemos las demandas del apetito a expensas de la salud, colocamos los fundamentos de nuestra debilidad. Desequilibramos el sistema nervioso cuando descuidamos el ejercicio físico o recargamos de trabajo la mente o el cuerpo. Los que acortan sus vidas de este modo y no hacen caso de las leyes naturales, son culpables de robarle a Dios. No tenemos derecho de descuidar el cuerpo, la mente, o las fuerzas, ni de abusar de estos dones que deberían utilizarse para ofrecer a Dios un servicio consagrado.

Todos deberían poseer un conocimiento inteligente de la constitución humana, con el fin de mantener sus cuerpos en las mejores condiciones para realizar la obra del Señor. Los que se atreven a formar hábitos que debilitan las energías nerviosas y disminuyen el vigor de la mente o el cuerpo, se vuelven ineficientes para el trabajo que Dios les ha pedido que hagan. Por otra parte, una vida pura y saludable es apta para el perfeccionamiento del carácter cristiano y para el desarrollo de sus facultades mentales y físicas.

La ley de la temperancia debe controlar la vida de cada cristiano. En todos nuestros pensamientos debemos tener presente a Dios; siempre se debe mantener en alto su gloria. Necesitamos desembarazarnos de toda influencia que pudiera mantener nuestros pensamientos cautivos y alejarnos de Dios. Tenemos ante Dios la sagrada obligación de gobernar nuestros cuerpos y controlar nuestros apetitos y pasiones de tal manera que no nos aparten de la pureza y la santidad ni alejen nuestras mentes de la obra que Dios requiere de nosotros (Léase Romanos 12:1) (Consejos sobre la salud, pp. 41, 42).

¿Qué habría acontecido si Daniel y sus compañeros hubieran transigido con los funcionarios paganos y hubieran cedido a la presión de la oportunidad, comiendo y bebiendo como era usual para los babilonios? Este solo abandono de los principios habría debilitado su sentido de lo justo y su aborrecimiento de lo erróneo. La complacencia del apetito habría envuelto el sacrificio del vigor físico, la claridad del intelecto, y el poder espiritual. Un paso falso habría conducido probablemente a otros, hasta que, al cortarse su vinculación con el cielo, habrían sido arrastrados por la tentación.

Dios ha dicho: "Honraré a los que me honran" (1 Samuel 2:30). Mientras Daniel se aferró a su Dios con inconmovible confianza, el espíritu del poder profético vino sobre él. Mientras era instruido por los hombres en los deberes de la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios de las edades futuras, y a presentar a las generaciones del porvenir por medio de símbolos y símiles, los maravillosos acontecimientos que habrían de suceder en los últimos días (La temperancia, p. 137).


Comprados por precio
Jueves 27 de mayo

El apóstol ruega a sus hermanos que consagren sus cuerpos a Dios... Cuando llevamos una conducta que disminuye nuestro vigor mental y físico en la comida, la bebida o en cualquiera de nuestros hábitos, deshonramos a Dios porque le robamos los servicios que reclama de nosotros. Cuando complacemos el apetito a expensas de la salud, o complacemos hábitos que disminuyen nuestra vitalidad y vigor mental, no podemos tener una elevada apreciación de la expiación y una estimación correcta de las cosas eternas.

Cuando nuestras mentes están nubladas y parcialmente paralizadas por la enfermedad, somos vencidos fácilmente por las tentaciones de Satanás. La ingestión de comidas malsanas para complacer el apetito tiende directamente a desequilibrar la circulación de la sangre y a debilitar el sistema nervioso, y el resultado es, entonces, gran falta de paciencia y del afecto verdadero y elevado. La fuerza constitucional, tanto como el todo de las facultades morales y mentales, son debilitados por la complacencia del apetito pervertido...

Todos los tesoros del mundo se hunden en la insignificancia cuando se los compara con el valor de las facultades mentales y morales. Y el ejercicio pleno de esas facultades depende de la salud física. ¡Cuán importante es, pues, que sepamos cómo conservar la salud para que podamos cumplir con nuestro deber hacia Dios y los hombres según sus mandamientos! Las leyes de Dios son claras y distintas. Ninguna incertidumbre nubla una de ellas. Ninguna puede ser malentendida. Los que no pueden discernirlas están obnubilados por malos hábitos que debilitan su intelecto...

Si queremos discernir las obligaciones de la ley de Dios proclamada en el Sinaí, debemos trabajar en armonía con las leyes naturales (En lugares celestiales, p. 193).

...El mundo está entregado a la sensualidad. Abundan los errores y las fábulas. Se han multiplicado las trampas de Satanás para destruir a las almas. Todos los que quieran alcanzar la santidad en el temor de Dios deben aprender las lecciones de temperancia y dominio propio. Las pasiones y los apetitos deben ser mantenidos sujetos a las facultades superiores de la mente. Esta disciplina propia es esencial para la fuerza mental y la percepción espiritual que nos han de habilitar para comprender y practicar las sagradas verdades de la Palabra de Dios. Por esta razón, la temperancia ocupa un lugar en la obra de prepararnos para la segunda venida de Cristo (El Deseado de todas las gentes, p. 76).


Para estudiar y meditar
Viernes 28 de mayo

La Obra en Pro de los Intemperantes / El ministerio de curación, pp. 127-137.


Toda verdadera reforma tiene su lugar en la obra del Evangelio y tiende a elevar al alma a una vida nueva y más noble. La obra de temperancia requiere especialmente la ayuda de los obreros cristianos, quienes deberían atender a esta reforma y hacer de ella una cuestión vital. En todas partes deberían enseñar al pueblo los principios de la verdadera templanza, e invitar a los oyentes a firmar el voto de temperancia. Debe hacerse todo lo posible en beneficio de quienes son esclavos de malos hábitos.

En todas partes hay algo que hacer por las víctimas de la intemperancia. En el seno de las iglesias, de las instituciones religiosas y de los hogares en que se hace profesión cristiana, muchos jóvenes van camino de su ruina. Sus hábitos intemperantes les acarrean enfermedades, y por el afán de obtener dinero para satisfacer sus apetitos pecaminosos caen en prácticas deshonestas. Arruinan su salud y su carácter. Lejos de Dios, desechos de la sociedad, estas pobres almas se sienten sin esperanza para esta vida ni para la venidera. A los padres se les parte el corazón.

Muchos consideran a estos extraviados como casos desesperados; pero Dios no los considera así, pues comprende todas las circunstancias que han hecho de ellos lo que son, y se apiada de ellos. Esta clase de gente requiere ayuda. Jamás, debe dársele lugar a que diga: "Nadie se preocupa de mi alma."

Entre las víctimas de la intemperancia hay representantes de toda clase social y de todas las 128 profesiones. Hombres encumbrados, de gran talento y altas realizaciones, han cedido a sus apetitos hasta que han quedado incapaces de resistir a la tentación. Algunos que en otro tiempo poseían riquezas, han quedado sin familia ni amigos, presos de padecimientos, miseria, enfermedad y degradación. Perdieron el dominio de sí mismos. Si nadie les tiende una mano de auxilio, se hundirán cada vez más. En ellos el exceso no es tan sólo pecado moral, sino enfermedad física.

Muchas veces, al ayudar a los intemperantes, deberíamos primero, conforme a lo que Cristo hizo tantas veces, atender a su condición física. Necesitan alimentos y brebajes sanos y no excitantes, ropa limpia y facilidades para asegurar la limpieza del cuerpo. Necesitan que se les rodee de influencias sanas, cristianas y enaltecedoras. En cada ciudad debería haber un lugar donde los esclavos del vicio hallaran ayuda para romper las cadenas que los aprisionan. Para muchos las bebidas alcohólicas son el único solaz en la aflicción; pero tal no sucedería si, en vez de desempeñar el papel del sacerdote y del levita, los cristianos de profesión siguieran el ejemplo del buen samaritano.

Al tratar con las víctimas de la intemperancia debemos recordar que no son hombres cuerdos, sino que de momento están bajo el poder de un demonio. Hay que ser pacientes y tolerantes con ellos. No os fijéis en su exterior repulsivo; antes acordaos de la preciosa vida por cuya redención Cristo murió. Al despertar el borracho a la conciencia de su degradación, haced cuanto os sea posible por demostrarle que sois amigos suyos. No pronunciéis una sola palabra de censura. No le manifestéis reproche ni aversión por vuestros actos o miradas. Muy probable es que esa pobre alma se maldice ya a sí misma. Ayudadle a levantarse. Decidle palabras que le alienten a tener fe. Procurad fortalecer todo buen rasgo de su carácter. Enseñadle a tender las manos al cielo. Mostradle que le es posible llevar una vida que le gane el respeto de sus semejantes. 129 Ayudadle a ver el valor de los talentos que Dios le ha dado, pero que él descuidó de acrecentar.

Aunque la voluntad esté depravada y débil, hay para ese hombre esperanza en Cristo, quien despertará en su corazón impulsos superiores y deseos más santos. Alentadle a que mantenga firme la esperanza que le ofrece el Evangelio. Abrid la Biblia ante el tentado que lucha, y leedle una y otra vez las promesas de Dios, que serán para él como hojas del árbol de la vida. Seguid esforzándoos con paciencia, hasta que con gozo agradecido la temblorosa mano se aferre a la esperanza de redención por Cristo.

Debéis seguir interesándoos por aquellos a quienes queráis ayudar. De lo contrario, nunca alcanzaréis la victoria. Siempre los tentará el mal. Una y otra vez se sentirán casi vencidos por la sed de bebidas embriagantes; puede que caigan y vuelvan a caer; pero no cejéis por ello en vuestros esfuerzos.

Resolvieron hacer el esfuerzo de vivir para Cristo; pero debilitóse su fuerza de voluntad, y, por tanto, deben guardarlos cuidadosamente los que velan por las almas como quienes han de dar cuenta. Perdieron su dignidad humana, y la han de recuperar. Muchos han de luchar con potentes tendencias hereditarias al mal. Al nacer heredaron deseos contrarios a la naturaleza e impulsos sensuales, y hay que prevenirlos cuidadosamente contra ellos. Por dentro y por fuera, el bien y el mal porfían por la supremacía. Quienes no han pasado jamás por semejantes experiencias no pueden conocer la fuerza casi invencible de los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de satisfacerlos y la resolución de ser templados en todo. Hay que volver a batallar repetidamente.

Muchos de los atraídos a Cristo carecerán de valor moral para proseguir la lucha contra los apetitos y pasiones. Pero el obrero no debe desalentarse por ello. ¿Recaen tan sólo los sacados de los profundos abismos? 130

Recordad que no trabajáis solos. Los ángeles comparten el servicio de los sinceros hijos de Dios. Y Cristo es el restaurador. El gran Médico se pone al lado de sus fieles obreros, diciendo al alma arrepentida: "Hijo, tus pecados te son perdonados." (S. Marcos 2:5.)

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Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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