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sábado, 13 de noviembre de 2010

Lección 7: Abiatar: el Sacerdote / Comentario de Doug Batchelor




Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


Mientras escucha y estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.

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sábado, 6 de noviembre de 2010

Lección 7: Abiatar: el Sacerdote / Para el 13 de noviembre de 2010


Sábado 6 de noviembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 28:6; 39:2-7; 1 Samuel 21:1-9; 22:6-23; 2 Samuel 15:13-29.

Para memorizar: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Ped. 2:9.

LOS SACERDOTES FUERON MUY IMPORTANTES en la vida y en la historia de Israel, y también en las naciones vecinas. En Mesopotamia, el rey era un sacerdote, y reunía el poder político con el religioso. Los sacerdotes representaban grandes intereses en la corte, y muchas veces designaban a los reyes. En el Antiguo Testamento, el sacerdocio era central en la vida de fe de Israel, y su influencia llegó al Nuevo Testamento.

El sacerdocio de todos los creyentes (1 Ped. 2:9), destacado en la Reforma Protestante, no es solo un concepto del Nuevo Testamento (ver Éxo. 19:6). El ideal de Dios siempre fue que los creyentes fueran santos, y sirvieran a otros intercediendo por ellos y comunicándoles la salvación.

Ahora veremos la historia de Abiatar, que nos brinda algunas vislumbres del sacerdocio del Antiguo Testamento y nos cuenta que el sacerdocio no se basa solo en el linaje o en la educación, sino en el compromiso personal con el Señor. Y, a veces, las elecciones equivocadas también pueden descalificar a un miembro del sacerdocio.


MENTIRAS Y TRAGEDIA
Domingo 7 de noviembre

Lee 1 Samuel 21:1 al 9, y 1 Samuel 22:6 al 23. Luego responde las siguientes preguntas:

1. ¿Qué mentira le dijo David a Ahimelec acerca de por qué se encontraba allí?

2. ¿Qué le sucedió a Ahimelec como resultado de su confianza en David?

3. ¿De qué modo trató Saúl de lograr que sus propios hombres se volvieran contra David? ¿Qué clase de argumento usó?

4. ¿De qué modo respondió Ahimelec a Saúl con respecto al carácter y la fidelidad de David?

5. ¿Qué nos enseña este relato acerca de cuánto había caído Saúl, y cuán degenerado y vengativo había llegado a ser?

6. ¿Por qué crees que Doeg, un extranjero, hizo lo que los siervos de Saúl rehusaron hacer?

7. ¿De qué manera respondió David a la noticia de la masacre? ¿En qué forma su respuesta era correcta?

8. ¿Qué promesa hizo David al único hijo de Ahimelec que alcanzó a escapar de la matanza?

Considera el contraste, en esta historia, entre la honra y la deshonra, entre la fidelidad y la falta de fidelidad. Considera el desastre que produjeron la deshonestidad y el pecado. ¿Qué clase de preguntas morales afrontas ahora mismo? ¿Qué clase de elecciones morales tienes que hacer? Piensa en las consecuencias de tus acciones antes de que hagas esas elecciones.


ABIATAR, EL SACERDOTE
Lunes 8 de noviembre

No se dice cómo escapó Abiatar de la matanza de su familia. Solo se dice que escapó y que fue hasta donde estaba David. Sin embargo, antes de huir, Abiatar alcanzó a salvar el efod (1 Sam. 23:6), una vestimenta sagrada que usaban los sacerdotes (ver Éxo. 28:6; 39:2-7), para buscar la voluntad de Dios cuando debían tomar decisiones. En dos ocasiones, se informa que David llamó a Abiatar y consultó con el efod (1 Sam. 23:9-12; 30:7, 8).

En contraste con nosotros hoy, la gente en los días de Abiatar tenía poco acceso a la revelación escrita de Dios. Había pocas copias manuscritas del libro de la Ley (el Pentateuco), y la mayor parte de la gente no tenía oportunidad de estudiar la Palabra de Dios. Hoy tenemos acceso a la Biblia por nosotros mismos. Dios nos promete al Espíritu Santo para explicarnos su Palabra (Juan 14:26). Dios también usa a personas consagradas para darnos consejos piadosos (Prov. 20:18) y actúa por medio de las circunstancias (Rom. 8:28).

¿Cuáles eran algunas de las funciones de Abiatar como sacerdote? 1 Sam. 23:9-13; 2 Sam. 15:24; 17:15-22.

Además de cumplir estos roles, Abiatar, al igual que David, era un refugiado sin hogar y estaba escapando constantemente. Él podía comprender las frustraciones y los temores que David y sus hombres debieron haber sufrido frente a la continuada persecución.

El tema de la identificación personal con alguien es importante en el concepto de sacerdocio en el Nuevo Testamento. El autor de Hebreos nos dice que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote porque puede empatizar plenamente con nosotros (Heb. 2:17).

Lee 1 Pedro 2:9. El Nuevo Testamento claramente enseña que todos nosotros tenemos la responsabilidad de ser sacerdotes en nuestras comunidades. El llamado no lo originamos nosotros. Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan 15:16). Este llamado no nos convierte en sacerdotes del antiguo Testamento o en apóstoles del Nuevo Testamento, pero nos desafía a interceder por nuestras familias, por nuestras comunidades y por los que nos rodean. ¿Cómo puedes servir mejor al ser un “sacerdote”?


LA REVUELTA DE ABSALÓN
Martes 9 de noviembre

En 2 Samuel 15 al 18, se nos cuenta la triste historia de Absalón, el hijo de David que se rebeló contra su padre. Cuando el ejército de Absalón estaba en camino hacia Jerusalén, David decidió huir, y así evitar derramamiento de sangre. Todos los fieles seguidores de David se alistaron para huir con él, y Abiatar también se preparó para salir con David.

Lee 2 Samuel 15:13 al 29. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca del carácter de David, aun en tiempo de peligro? ¿Qué lugar ocupa Abiatar en este episodio?

Tomando el Arca de Dios, Abiatar y los sacerdotes se prepararon para dejar la ciudad, pero David ordenó que se quedaran. David sabía que llevar el símbolo de la presencia de Dios no significaba que Dios estuviera con él. Llevar una cruz, exhibir un lema religioso, o guardar una serie de reglas no garantiza la presencia o la aprobación de Dios. Dios no puede ser manipulado. El Arca debía permanecer en su lugar, y esta decisión fue un acto de fe. David confiaba en que Dios lo salvaría y lo llevaría de vuelta a Jerusalén.

El Arca de Dios fue devuelta, y Abiatar ofreció sacrificios (2 Sam. 15:24) hasta que el pueblo terminó de salir de la ciudad. En ese momento, los sacerdotes Abiatar y Sadoc eran los ojos y los oídos de David en la ciudad, y los hijos de Abiatar y de Sadoc esperaban mensajes fuera de Jerusalén. Las personas no son lo que parecen ser. Una sierva llevó un mensaje a los jóvenes, y un muchacho que vio lo que pasaba se lo contó a Absalón. Los hijos de los sacerdotes fueron perseguidos por los hombres de Absalón, pero encontraron un simpatizante, que los bajó a un pozo. Su esposa hizo que las cosas parecieran lo que no eran al tender una tela sobre el pozo y esparcir granos sobre ella, lo que nos recuerda cómo Rahab escondió a los dos espías bajo unas gavillas de lino (2 Sam. 17:15-29; Jos. 2:6).

En nuestro propio contexto, las cosas a menudo tampoco son lo que parecen. Muchos corazones doloridos se esconden detrás de una sonrisa. Como seguidores de Cristo, somos sus representantes. Llegamos a ser las manos de Dios para alcanzar a los que nos rodean. Debemos ser abiertos y sensibles para ver cómo son realmente las personas, más allá de las apariencias y las situaciones, y debemos estar dispuestos a sacrificar algo de nosotros para ayudarlas.


LA ELECCIÓN DE ABIATAR
Miércoles 10 de noviembre

No tenemos registro de las opiniones personales, políticas o religiosas de Abiatar. Todo lo que de él se dice está registrado como palabra de Dios para David. Pero, sus acciones hablan más alto que sus palabras. Aun cuando no se registra que haya dicho nada, su presencia es una afirmación poderosa.

En el tiempo de David, el hijo primogénito era considerado, tradicionalmente, como el principal heredero de su padre. Para un rey, esto significaba que el primogénito heredaría el trono. Sin embargo, Dios no está atado por la tradición. En realidad, durante la historia de Israel, él a menudo pasó por alto a los primogénitos para llamar a otros, a veces por decreto divino, y otras por las circunstancias y las elecciones de los primogénitos mismos (ver Gén. 4:1-5; 21:8-12; 25:21-36; 48:8-19; 1 Sam. 16:6-12).

Lee 1 Reyes 1:1 al 8. Abiatar fue leal a David. ¿Qué lo pudo haber llevado a hacer lo que hizo allí?

Salomón no era el hijo mayor y, por costumbre, no habría sucedido a su padre como rey. El hijo mayor, Amnón, fue muerto por su hermano Absalón. A su vez, Absalón había muerto durante su fracasado atentado. Y el cuarto de los hijos, Adonías, sintió que el trono le pertenecía por derecho. Adonías se puso de acuerdo con Joab y Abiatar, y ellos le dieron su apoyo (1 Rey. 1:7).

Salomón era menor que Adonías. Su madre era Betsabé, la ex esposa de Urías heteo, que fue asesinado a fin de cubrir el incidente de David con Betsabé. Pero, a pesar de este trasfondo vergonzoso, Salomón fue amado por Dios (2 Sam. 12:24), y Dios lo eligió para ser el sucesor de David (1 Crón. 22:9, 10). Frente a esta decisión incómoda, tal vez Abiatar no pudo reconciliarse con el escándalo público que la elección causaría, y se apoyó en la tradición en lugar de seguir la voluntad revelada de Dios.

La tradición puede ser muy cómoda, ya que nos evita tomar la responsabilidad de pensar las cosas a la luz de la voluntad de Dios. Es mucho más fácil y “seguro” decir: “Siempre lo hemos hecho así”.

¿Cuán a menudo permitimos que la tradición se ponga en el camino de la conducción de Dios? al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos de no juzgar las cosas como mera “tradición” y luego desatenderlas?


LA SUERTE DE ABIATAR
Jueves 11 de noviembre

Después de la muerte de David y el ascenso de Salomón al trono, hubo problemas que resolver. Después de que Adonías fue asesinado (1 Rey. 2:13-25), todavía estaba el problema de Abiatar, el sacerdote, quien fue fiel sirviendo al padre de Salomón. ¿Qué se habría de hacer por su parte en la insurrección?

Lee 1 Reyes 2:26 y 27. ¿De qué modo trató Salomón a Abiatar, y qué razones dio?

El versículo puede dar la impresión de que Abiatar fue despedido por una profecía hecha a Elí más de cien años antes (1 Sam. 2:30-36). Pero, realmente, esta es una demostración de cómo Dios conoce nuestras futuras elecciones libres. Dios sabe qué elección haremos nosotros, y es capaz de profetizar el futuro. Dios sabía que, así como los hijos de Elí se descalificaron para el oficio de sacerdotes por su conducta, su descendiente Abiatar también se descalificaría como sacerdote, al no querer aceptar las elecciones de Dios.

Lee Mateo 26:14 al 16 y 20 al 25. Explica esta predicción a la luz de la destitución de Abiatar del sacerdocio. ¿Qué principio similar actúa en ambos casos?

Aunque Jesús sabía que Judas lo traicionaría, no lo rechazó. Judas fue incluido en el círculo de los Doce y experimentó el poder de Dios de primera mano. Pero Judas, como Abiatar, no estaba preparado para aceptar la voluntad de Dios. Él compartió con Abiatar algunas ideas acerca del Reino, y de cómo deberían manejarse los temas del poder y los controles. Judas quería ver a Jesús como rey terrenal. Frustrado, buscó a los escribas y a los fariseos, y traicionó a su verdadero Rey.

El preconocimiento divino no significa predestinación divina. La gente tiene posibilidades de elegir, como las tuvieron Judas y Abiatar. El preconocimiento que tiene Dios de las elecciones no limita nuestra libertad de hacerlas.

La libre elección es uno de los dones más sagrados de Dios. Tuvo un gran costo: la muerte de Jesús en la cruz. (si no tuviéramos la libertad de elegir, no habríamos elegido pecar, y Jesús no hubiera tenido que morir por nosotros.) ¿Analizas y oras ante las decisiones que tienes que hacer?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 12 de noviembre

“Dios lo ha elegido para que realice una obra grandiosa y solemne. Ha estado procurando disciplinarlo y probarlo, para refinarlo y ennoblecerlo, para que haga esta obra sagrada teniendo en cuenta solamente su gloria, la cual pertenece plenamente a Dios. Cuán admirable es que Dios elija a un hombre y lo ponga en estrecho contacto con él, y le confíe una misión, un trabajo, que él debe hacer. Un hombre débil es fortalecido, un hombre tímido es hecho valiente, el irresoluto llega a ser un hombre de rápida y firme decisión. ¡Cómo puede ser que un hombre tenga tanta importancia como para recibir una comisión del Rey de reyes! ¿Lo apartará la ambición mundana del cometido sagrado, de la santa comisión?” (MS 2:190).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Medita en la vida de Saúl, y te preguntarás cómo alguien que ha recibido tanto puede desperdiciarlo todo. ¿Qué lecciones obtenemos de su historia para nosotros? ¿Qué errores cometió que lo condujeron a la clase de acciones que vimos esta semana?

2. Medita en cómo Jesús, gracias a su humanidad, puede simpatizar con nosotros en nuestras luchas. ¿Por qué la humanidad de Cristo es tan importante para nosotros?

3. Si alguien de tu clase ha sufrido la pérdida de seres amados, ¿cuáles son algunas maneras por las que ustedes pueden ayudarlo? ¿Qué pueden hacer más allá de solo hablar palabras de consuelo? ¿Hay casos donde no se puede hacer “nada más” que hablar palabras consoladoras?

4. Una de las grandes preguntas que han desafiado a los pensadores cristianos durante siglos es la idea del preconocimiento de Dios y nuestra libre voluntad. Si Dios conoce nuestras elecciones de antemano, ¿somos realmente libres al hacerlas? Si no, ¿dónde está la libertad personal, entonces? Y si no tenemos libertad, ¿cómo podremos ser juzgados y castigados con justicia por nuestras acciones? Algunos, para obviar este tema difícil, alegan que algunas de nuestras acciones tienen que ser desconocidas para Dios o, si no, esas acciones no podrían ser libres. Otros no ven problema aquí: el que Dios conozca lo que una persona hará no afecta de ninguna manera la libertad de esa persona para tomar decisiones. En la clase, analicen estas preguntas, aunque no será fácil resolver estas cuestiones. Lo importante es saber que somos seres libres pero que, aun respetando nuestras elecciones libres, Dios está en el control.



► DESCARGAR

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Comentario de Alejandro Bullón (mp3), haciendo clic aquí.

Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.


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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 7: Abiatar: el Sacerdote / Notas de Elena G. de White


Sábado 6 de noviembre

Todos los buenos soldados obedecen a su capitán prontamente y sin reserva alguna. La voluntad del comandante es la voluntad del sol­dado. Algunas veces el soldado puede sorprenderse debido a la orden que se le ha dado, pero no debe detenerse a preguntarse la razón de ello. Cuando la orden del capitán se contrapone a los deseos del soldado, él no debe vacilar ni quejarse, diciendo: No veo ninguna conveniencia en estos planes. No debe inventar excusas y dejar su trabajo sin hacer. Los soldados de esta clase no serán aceptados para comprometerse en conflictos terrenales ni mucho menos serán aceptados en el ejército de Cristo. Cuando Cristo ordena, sus soldados deben obedecer sin vacila­ción alguna. Deben ser soldados fieles, porque en caso contrario él no puede aceptarlos. A cada alma se da libertad de elección, pero después de que un hombre se ha alistado se requiere de él que sea fiel como el acero, aunque el resultado sea vida o muerte (El evangelismo, p. 470).


Mentiras y tragedia
Domingo 7 de noviembre

El hijo del rey [Jonatán] regresó a Gabaa, y David se apresuró a llegar a Nob, ciudad que se encontraba a pocas millas de distancia, y que también pertenecía a la tribu de Benjamín. Se había llevado de Silo a este sitio el Tabernáculo, y allí oficiaba Ahimelech, el sumo sacerdo­te. David no sabía adónde refugiarse, sino en casa del siervo de Dios. El sacerdote le miró con asombro, al verle llegar con apresuramiento y aparentemente solo, con la ansiedad y la tristeza impresas en el rostro; y le preguntó qué lo traía allí.

El joven temía constantemente ser descubierto, y en su angustia recurrió al engaño. Dijo al sacerdote que el rey le había enviado en una misión secreta, que requería la mayor celeridad. Con esto demos­tró David falta de fe en Dios, y su pecado causó la muerte del sumo sacerdote. Si le hubiera manifestado claramente los hechos tales como eran, Ahimelech habría sabido qué conducta seguir para proteger su vida. Dios requiere que la verdad distinga siempre a los suyos, aun en los mayores peligros. David le pidió al sacerdote cinco panes. No había más que pan sagrado en poder del hombre de Dios, pero David consiguió vencer los escrúpulos de él, y obtuvo el pan para satisfacer su hambre (Patriarcas y profetas, p. 711).

Cometió David su primer error al desconfiar de Dios en Nob, y el segundo al engañar a Achis. David había revelado nobles rasgos de carácter, y su valor moral le había ganado el favor del pueblo; pero cuando fue probado, su fe vaciló, y aparecieron sus debilidades huma­nas. Veía en todo hombre un espía y un traidor. En una gran emergen­cia, David había mirado a Dios con el ojo firme de la fe, y había vencido al gigante filisteo. Creía en Dios, y salió a la lucha en su nombre. Pero mientras se le buscaba y perseguía, la perplejidad y la aflicción casi habían ocultado de su vista a su Padre celestial.

No obstante, lo que experimentaba servía para enseñar sabiduría a David; pues le indujo a comprender su propia debilidad, y la necesidad de depender constantemente de Dios. ¡Cuán preciosa y valiosa es la dulce influencia del Espíritu de Dios cuando llega a las almas deprimi­das o desesperadas, anima a los de corazón desfalleciente, fortalece a los débiles e imparte valor y ayuda a los probados siervos del Señor! ¡Qué Dios tan bondadoso el nuestro, que trata tan suavemente a los des­carriados, y muestra su paciencia y ternura en la adversidad, y cuando estamos abrumados de algún gran dolor! (Patriarcas y profetas, p. 712).


Abiatar, el sacerdote
Lunes 8 de noviembre

"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verda­dero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). Estas palabras son de la mayor importancia para nosotros. Todo cristiano profeso debiera manifestar un profundo y ferviente deseo de tener un carácter como el del Redentor. Al meditar en la vida de Cristo, será transforma­do a su semejanza. Que cada uno se examine a sí mismo para ver si está revelando un carácter como el de Cristo en el hogar, en la iglesia y en el mundo, para que el Señor pueda decir: "He sido glorificado en él".

"No ruego que los quites del mundo —continuó Jesús— sino que los guardes del mal". Cada cristiano debería esforzarse por cumplir esta oración; debería fervorosa y frecuentemente pedirle a Dios que lo guarde de los males que hay en el mundo. Cristo ha pedido a sus segui­dores que oren sin cesar, que no se cansen de importunar a Dios en sus oraciones privadas, que no dejen de interceder; porque si dejan de orar, no tendrán fortaleza para resistir las tentaciones satánicas (Signs of the Times, 19 de junio, 1901).

Podemos pedir al Señor sabiendo que recibiremos. Si tenemos la humildad y la mansedumbre de Cristo se expresará en una fervien­te caridad entre nosotros que nos hará orar e interceder ante Dios. Entonces se probará la verdad de estas palabras: "La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen" (Salmo 25:14). Hay peligro en apoyarnos en la fuerza humana; debemos caminar con Dios para saber exactamente lo que debemos hacer.

La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra puede hacer. No debemos ponernos ansiosos ni pensar que por nosotros mis­mos podemos hacer todo lo que debe ser hecho, e ir a todos los lugares que deben alcanzarse. A pesar de nuestras limitaciones e imperfecciones, si confiamos plenamente en Dios, sin depender de las capacidades y habilidades humanas, la verdad avanzará. Pongamos todas las cosas en las manos de Dios y dejemos que él dirija su obra a su manera, de acuerdo a su voluntad y mediante aquellos a quienes él elija. El puede usar a los que parecen débiles y a los que son humildes, pero no utili­zará la sabiduría humana a menos que sea diariamente controlada por el Espirito Santo; sería necio intentarlo de otra manera. Debemos tener más fe y confianza en que Dios llevará su obra hacia adelante con éxito (Manuscript Releases, tomo 8, p. 218).

La iglesia tiene el alto privilegio de trabajar juntamente con los ángeles celestiales, y Dios pide a los hombres y mujeres que la forman que intercedan por las almas a las que Cristo compró con su propia sangre. De esta manera mostrarán cuánto aman a Jesús y a esas almas que están por caer. Al sostener sus manos, pueden ayudarlas a obtener una rica y santa experiencia, embellecida por los atributos de Cristo. Una iglesia viva tiene un trabajo que realizar; el cuerpo como un todo y cada miembro personalmente, tienen que aplastar el pecado debajo de sus pies. Nuestra vida diaria, nuestros hábitos, nuestras conversa­ciones, todo tiene que ser colocado del lado del Señor. Como atalayas, debemos luchar e interceder con el Dios del pacto, para poder ganar a las almas para el Salvador (Ellen G. White 1888 Materials, pp. 747, 748).


La revuelta de Absalón
Martes 9 de noviembre

La influencia de la irresolución y apatía de David se extendía a sus subordinados; la negligencia y la dilación caracterizaban la admi­nistración de la justicia. Arteramente, Absalón sacaba ventaja de toda causa de desafecto. Día tras día, se podía ver a ese hombre de semblante noble a la puerta de la ciudad, donde una multitud de suplicantes aguar­daba para presentarle sus agravios en procura de que fuesen reparados. Absalón se rozaba con ellos, oía sus agravios, y expresaba cuánto sim­patizaba con ellos por sus sufrimientos y cuánto lamentaba la falta de eficiencia del gobierno...

Fomentado por las arteras insinuaciones del príncipe, el descon­tento con el gobierno cundía rápidamente. Todos los labios alababan a Absalón. Se le tenía generalmente por heredero del trono; el pueblo lo consideraba con orgullo digno del alto puesto, y se encendió el deseo de que él ocupara el trono. "Así robaba Absalom el corazón de los de Israel". No obstante, el rey, cegado por el amor a su hijo, no sospechaba nada. La condición de realeza que Absalón había asumido era conside­rada por David como destinada a honrar su corte, como una expresión de júbilo por la reconciliación (Patriarcas y profetas, pp. 790, 791).

Nuevamente la procesión hizo alto. Una compañía vestida de indumentaria sagrada se aproximaba. "Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios". Los que seguían a David vieron en esto un buen augurio. La presencia de aquel símbolo sagrado era para ellos una garantía de su liberación y de su victoria final. Inspiraría valor al pueblo para reunirse alrededor del rey. La ausencia del arca de Jerusalén infundiría terror a los partidarios de Absalón.

Al ver el arca, el corazón de David se llenó por un momento breve de regocijo y esperanza. Pero pronto le embargaron otros pensamientos. Como soberano designado para regir la herencia de Dios, le incumbía una solemne responsabilidad. Lo que más preocupaba al rey de Israel no eran sus intereses personales, sino la gloria de Dios y el bienestar de su pueblo. Dios, que moraba entre los querubines, había dicho con respecto a Jerusalén: "Este es mi reposo para siempre" (Salmo 132:14), y sin autorización divina, ni los sacerdotes ni el rey tenían derecho a remover de su lugar el símbolo de su presencia. Y David sabía que su corazón y su vida debían estar en armonía con los preceptos divinos; de lo contrario el arca sería un instrumento de desastre antes que de éxito. Recordaba siempre su gran pecado. Reconocía en esta conspiración el justo castigo de Dios. Había sido desenvainada la espada que no había de apartarse de su casa. Ignoraba cuáles serían los resultados de la lucha; y no le tocaba a él quitar de la capital de la nación los sagrados estatutos que representaban la voluntad del Soberano divino de ella, y que eran la constitución del reino y el fundamento de su prosperidad.

Ordenó a Sadoc: "Vuelve el arca de Dios a la ciudad" (Patriarcas y profetas, pp. 793, 794).


La elección de Abiatar
Miércoles 10 de noviembre

...Tanto por sus dotes naturales como por su carácter religioso, Salomón estaba mejor capacitado que su hermano mayor para desem­peñar el cargo de soberano de Israel; no obstante, aunque la elección de Dios había sido indicada claramente, Adonía no dejó de encontrar adherentes. Joab, aunque culpable de muchos crímenes, había sido hasta entonces leal al trono; pero ahora se unió a la conspiración con­tra Salomón, como también lo hizo Abiatar, el sacerdote. La rebelión estaba madura; los conspiradores se habían reunido en una gran fiesta en las cercanías de la ciudad para proclamar rey a Adonía, cuando sus planes fueron frustrados por la rápida acción de unas pocas personas fieles, entre las cuales las principales eran Sadoc, el sacerdote, Matan, el profeta, y Betsabé, la madre de Salomón. Estas personas presentaron al rey cómo iban las cosas y le recordaron la instrucción divina de que Salomón debería sucederle en el trono. David abdicó inmediatamente en favor de Salomón, quien fue en seguida ungido y proclamado rey. La conspiración fue aplastada. Sus principales actores habían incurrido en la pena de muerte. Se le perdonó la vida a Abiatar, por respeto a su cargo y a su antigua fidelidad hacia David; pero fue destituido del puesto de sumo sacerdote, que pasó al linaje de Sadoc. A Joab y Adonía se les perdonó por el momento, pero después de la muerte de David sufrieron la pena de su crimen. La ejecución de la sentencia en la per­sona del hijo de David completó el castigo cuádruple que atestiguaba el aborrecimiento en que Dios tenía el pecado del padre (Patriarcas y profetas, p. 812).

Satanás ha obrado con poder engañoso introduciendo una multitud de errores que oscurecen la verdad. El error no podría permanecer solo; pronto se extinguiría si no se aferrara como un parásito del árbol de la verdad. El error extrae su vida de la verdad de Dios. Las tradiciones de los hombres, como gérmenes que circulan, se aferran de la verdad de Dios, y los hombres las consideran como una parte de la verdad. Satanás se afianza y cautiva la mente de los hombres mediante falsas doctrinas, haciendo que sostengan teorías que no tienen fundamento en la verdad. Los hombres atrevidamente enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, y a medida que las tradiciones se trans­miten de un siglo a otro, adquieren poder sobre la mente humana. Pero la antigüedad no convierte el error en verdad ni su agobiante peso hace que la planta de la verdad se convierta en un parásito. El árbol de la verdad da su propio fruto genuino que muestra su verdadero origen y naturaleza. El parásito del error da también su propio fruto, y manifies­ta que su carácter difiere de la planta de origen celestial (Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 1070).

El plan de salvación no se aprecia cómo debería apreciarse. No se lo discierne o comprende. Se lo estima como un asunto común. No se advierte que para unir lo humano con lo divino se requirió el ejercicio de la Omnipotencia... Cristo, al cubrir su divinidad con la humanidad, elevó a la humanidad en la escala del valor moral hasta colocarla en una dignidad infinita. ¡Qué condescendencia de parte de Dios y de su Hijo unigénito, que era igual con el Padre!...

Ha sido tan grande la ceguera espiritual de los hombres, que han procurado hacer ineficaz la Palabra de Dios. Con sus tradiciones han declarado que el gran plan de salvación se preparó para abolir la ley de Dios y terminar con su vigencia. En cambio, el Calvario es el poderoso argumento que prueba la inmutabilidad de los preceptos de Jehová...

La condición del carácter debe compararse con la gran norma moral de justicia. Debe haber una búsqueda de los pecados peculiares que han sido ofensivos para Dios, que han deshonrado su nombre y apagado la luz del espíritu, y matado el primer amor del alma (A fin de conocerle, p. 258).

Y los hombres de nuestros días están buscando afanosamente los tesoros terrenales. Su mente está llena de pensamientos egoístas y ambi­ciosos. Por ganar las riquezas, el honor o el poder mundanos, colocan las máximas, las tradiciones y los mandamientos de los hombres por encima de los requisitos de Dios. Las riquezas de su Palabra se hallan ocultas a estas personas (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 77, 78).


La suerte de Abiatar
Jueves 11 de noviembre

Las profecías no cambian el carácter de los que las cumplen. Los seres humanos actúan con libre albedrío en la formación de su carácter, ya sea siguiendo el modelo divino o el tosco formato satánico (Review and Herald, 13 de noviembre, 1900).

Hoy se envía a los ángeles para que ministren a los que serán here­deros de la salvación, para que les ayuden a escapar de la esclavitud del poder de Satanás... A todo ser humano se le da libertad de elección. Debe decidir si permanecerá bajo la bandera negra de la rebelión, o bajo el estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel. Con gran afán el cielo observa el conflicto entre el bien y el mal. Nadie sino el obe­diente puede entrar por las puertas de la ciudad de Dios. Sobre los que prefieren continuar en la transgresión se pronunciará al fin la sentencia de muerte. La tierra será purificada de sus malas obras, de su oposición obstinada a Dios (En lugares celestiales, p. 361).

Nuestros primeros padres, a pesar de que fueron creados inocentes y santos, no fueron colocados fuera del alcance del pecado... Debían gozar de la comunión de Dios y de los santos ángeles; pero antes de darles seguridad eterna, era menester que su lealtad se pusiese a prueba. En el mismo principio de la existencia del hombre se le puso freno al egoísmo, la pasión fatal que motivó la caída de Satanás. El árbol del conocimiento, que estaba cerca del árbol de la vida, en el centro del huerto, había de probar la obediencia, la fe y el amor de nuestros prime­ros padres. Aunque se les permitía comer libremente del fruto de todo otro árbol del huerto, se les prohibía comer de éste, so pena de muerte. También iban a estar expuestos a las tentaciones de Satanás; pero si soportaban con éxito la prueba, serían colocados finalmente fuera del alcance de su poder, para gozar del perpetuo favor de Dios...

Dios pudo haber creado al hombre incapaz de violar su ley; pudo haber detenido la mano de Adán para que no tocara el fruto prohibido, pero en ese caso el hombre hubiese sido, no un ente moral libre sino un mero autómata. Sin libre albedrío, su obediencia no habría sido volun­taria, sino forzada. No habría sido posible el desarrollo de su carácter... Hubiese sido indigno del hombre como ser inteligente, y hubiese dado base a las acusaciones de Satanás, de que el gobierno de Dios era arbi­trario (Conflicto y valor, p. 13).




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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Notas de Elena G. de White

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 7: Abiatar: el Sacerdote / Edición auxiliar para Maestros


Texto Clave: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable..." 1 Pedro 2:9.

Enseña a tu clase a :

Saber cómo las elecciones del sacerdote Abiatar, a favor y en contra de David, afectaron su calificación para el sacerdocio.
Sentir que la importancia de la lealtad a los propósitos de Dios es crucial para el servicio en la obra de Dios.
Hacer la decisión de estar del lado de Dios como miembros de un pueblo elegido para funcionar como real sacerdocio, alabando a Dios y sirviendo en la función sacerdotal de mediación.


Bosquejo de la lección

I. Saber: Escapados

Abiatar (el único sobreviviente de la masacre que hizo Saúl entre los sacerdotes) y David encontraron una causa común al escapar de la tiranía de Saúl. Abiatar sirvió a David durante muchos años, pero ¿qué acto de deslealtad al ungido de Dios descalificó a Abiatar como sacerdote?

II. Sentir: Amigo y traidor

Abiatar fue leal a David durante la persecución que sufrió de Saúl y la rebelión de Absalón. Sin embargo, cerca del fin de la vida de David, Abiatar abandonó a David en favor de otro hijo real que quería el trono. ¿Cuál podría haber sido la causa de esta traición? ¿Cómo un solo acto puede deshacer una vida de servicio?

III. Hacer: Sacerdotes reales

A. Nosotros también fuimos elegidos sacerdotes, para servir a Dios con oraciones, alabanzas y mediación en tiempos buenos y malos. ¿Cómo podemos descalificarnos?
B. ¿Hay algo que debemos hacer para calificarnos para el servicio en el sacerdocio real de Dios? ¿Por qué sí, o por qué no?

Resumen: Después de una larga vida de servicio como sacerdote, Abiatar se descalificó para el ministerio al traicionar a su rey y apoyar a un usurpador del trono.


Paso 1 ¡Motiva!

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Los cristianos son llamados a ser una nación de sacerdotes y sacerdotisas, distinguidos por su llamamiento sagrado, su linaje real y su conducta santa.

Solo para los maestros: Usando 1 Pedro 2:9, guía a tu clase en el análisis de la pregunta: ¿quiénes son parte de la generación escogida, del real sacerdocio y de la nación santa a la que se refiere Pedro?

La designación especial que da Pedro a los miembros de la iglesia cristiana naciente, y a los que aceptaran a Jesús como Salvador en los siglos siguientes, nos recuerda Éxodo 19:6, cuando Dios dijo a los israelitas: “Vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel”. Dios siempre quiso que un grupo especial de entre los seres humanos participara con él en la tarea de difundir el evangelio al mundo.

Considera: ¿Por qué Dios eligió usar a seres humanos caídos para alcanzar a otros seres humanos caídos? ¿Qué nos dice esto acerca de Dios?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: Al examinar la vocación sacerdotal de los seguidores de Jesucristo, se recalca que los llamados le deben mucho a Dios a cambio de su salvación y tarea priviegiada. por tanto, debemos participar con Dios en la tarea de alcanzar a los perdidos (hombres y mujeres). Es lo menos quee podemos hacer para mostrar nuestra gratitud a Dios por su gracia.

Comentario de la Biblia

I. Elegidos por sobre todos los demás (Repasa, con tu clase, 1 Sam. 22:20-23; Zac. 3:2.)

El asesinato de los sacerdotes de Dios y sus familias por orden de Saúl es un testimonio poderoso de la oscuridad espiritual en la que el rey había caído. Providencial y milagrosamente, Abiatar escapó de la masacre y se acercó a David. Es verdad que todos los que han sido salvados de un peligro cierto deben algo al que los salvó. Para cada cristiano, Satanás es un peligro cierto. La Biblia aclara en 1 Pedro 5:8 que nuestro “adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Cuando Dios nos salva, literalmente nos toma de entre las fauces de un adversario poderoso dispuesto a destruirnos. Este fue el caso de Abiatar. Como Abiatar, Israel había sido salvado de la esclavitud y cautividad egipcia por medio de la intervención milagrosa de Dios (Éxo. 7-14). El apóstol Pablo usó esta condescendencia de Dios para rescatar a la humanidad caída cuando escribió: “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efe. 2:8, 9). Somos el producto de la asombrosa gracia de Dios, y como tales le debemos a Dios una respuesta afirmativa a su llamado al servicio.

Considera: ¿Qué significa ser escogidos? ¿Qué características especiales vinculan a los llamados con Jesucristo y a los unos con los otros? (Gál. 3:26-28.)


II. Un sacerdocio regio (Lee, con tu clase, 1 Ped. 2:9.)

Que Dios esté dispuesto a compartir la realeza con sus súbditos nos debería llenar de asombro. De paso, la realeza es uno de los dones distintivos que los cristianos comparten con su Dios. Mientras los dioses de las otras religiones reservan la realeza para sí mismos, Dios la ofreció al antiguo Israel y también, ahora, a todos los que creen en Jesús, judíos y gentiles (1 Ped. 2). Pero este don viene con expectativas elevadas. Tal vez podemos entender lo que Dios espera de nosotros al ver lo que él demandó del antiguo Israel.

“De acuerdo con el plan y los propósito divinos, los israelitas habían de ser una raza tanto real como sacerdotal. En un mundo malo serían reyes, morales y espirituales, en el sentido de que habrían de prevalecer sobre el reino del pecado (Apoc. 20:6). Como sacerdotes, habían de acercarse al Señor en oración, en alabanza y en sacrificio. Como intermediarios entre Dios y los paganos, debían servir como instructores, predicadores y profetas, y habían de ser ejemplos de un santo vivir; exponentes celestiales de la verdadera religión” (CBA 1:606).

Considera: Muchos cristianos quieren recibir homenajes y bendiciones por ser los representantes reales de Dios sobre la Tierra. En muchos círculos cristianos existe un énfasis en las bendiciones materiales como evidencias de la conexión de la persona con Dios. ¿Cómo contrarrestamos esta falsa idea de lo que significa ser miembros del sacerdocio real de Dios?


III. Decisiones, decisiones (Lee, con tu clase, 1 Rey. 1:5-7.)

La traición de Abiatar a David y su deserción en favor de Adonías parecería reñida con su carácter. Fielmente, había realizado sus deberes sacerdotales desde el tiempo en que David huía de Saúl hasta el tiempo de la rebelión de Adonías. Sin embargo, el acto de traición que cometió sugiere que él había dejado de buscar la conducción divina o había llegado a su propia conclusión acerca de quién debía ser el rey. La traición de Abiatar merecía la muerte, pero como era el sacerdote que había servido y sufrido con David, su sentencia fue conmutada.

Una de las principales responsabilidades del sacerdote era interceder ante Dios en favor del pueblo. Jesús ejemplificó esta ética (Rom. 8:34). ¿Cómo podría Abiatar ser capaz de cumplir esta sagrada responsabilidad si usaba su cargo para dividir a la nación?

Considera: Abiatar usó su cargo sumosacerdotal para sancionar un acto pecaminoso: la rebelión de Adonías. En un sentido real, usó la autoridad espiritual que Dios le había dado para hacer que otros fueran en contra de la voluntad de Dios. ¿Qué advertencia dio Jesús a los discípulos con respecto a los maestros religiosos de los últimos días? (Ver Mat. 7:15-23.)


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: al analizar con tu clase las preguntas de reflexión y aplicación, concéntrate En desarrollar respuestas prácticas. por ejemplo, parte de la respuesta a la primera pregunta para refexionar debería incluir lo que los miembros puedan hacer, como embajadores de Dios sobre la tierra, para cultivar una cultura de preocupación por todas las personas. concéntrate en encontrar formas concretas de aplicar las respuestas a la vida.

Preguntas para reflexionar:

1. El sumo sacerdote de Israel vestía el sagrado efod con un pectoral que contenía doce piedras preciosas, las cuales representaban a las doce tribus. Las tribus siempre debían estar sobre el corazón del sacerdote. Por supuesto, hoy no tenemos una ayuda visual del tipo efod y pectoral para recordarnos el estrecho vínculo que existe entre el sacerdote y el pueblo. Pero, ya que somos “sacerdotes”, ¿cómo llevamos nosotros al pueblo de Dios –a todo el pueblo– cerca de nuestro corazón?

2. Los seguidores de Cristo son elegidos y son de la realeza, pero también son llamados a ser santos (Mat. 5:48; 1 Ped. 1:16). ¿Qué significa ser santo? ¿Qué función desempeña Cristo en nuestra capacidad para vivir una vida santa? ¿Qué función tiene el Espíritu Santo en hacernos santos?

Aplicaciones a la vida:

1. La sección del miércoles destaca que la decisión de Abiatar de apoyar a Adonías puede haber sido el resultado de seguir lo que él creía era la tradición sucesoria en el antiguo Israel. Desde tu perspectiva, ¿cuáles son algunas de las tradiciones en la iglesia que pueden estar estorbando nuestra comprensión de la voluntad de Dios?

2. Como uno de los sacerdotes o las sacerdotisas de Dios, ¿qué puedes hacer para permanecer fiel a Dios hasta el fin de tu vida, o hasta que él venga?

Testificación:

Piensa en tres personas que no parecen estar en una relación salvífica con Jesús y que, no obstante, te gustaría ver en el cielo. Escribe sus nombres en un lugar donde puedas recordarlos todos los días. Durante lasemana próxima, pídele a Dios que te muestre algo que puedas hacer por cada una de ellas que les ayudaría a ir a Cristo. Si surge la oportunidad, comparte el testimonio de la diferencia que Dios hizo en tu vida. No te preocupes de ser rechazado al testificar. En cambio, dile a Dios que quieres cumplir tu función como su emisario a estas personas especiales.


Paso 4 ¡Aplica!

Si alguna vez estuviste perplejo acerca de cómo cumplir la santa vocación de Dios dada a nosotros, no necesitas mirar más lejos que la vida de Jesús. Jesús vivió una vida de devoción diaria a la voluntad y los dictados de su Padre. Él ejemplificó la vida de servicio y sacrificio con la cual los miembros del antiguo sacerdocio estaban familiarizados.

Como clase, usen varios diarios locales para ver los problemas que aquejan a la comunidad que rodea tu iglesia. Luego, haz una lista de maneras específicas en las que tu clase podría ayudar a la comunidad a solucionar esos problemas. Elige una idea de la lista y ponla en práctica durante el mes próximo. Aparta un tiempo breve para dar informes acerca de cómo avanza el proyecto.

Considera: Hebreos 7:25 declara: “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Jesús intercede por nosotros, pero ¿intercedemos nosotros por otros? Es cierto, oramos por personas, pero ¿es esto todo lo que significa interceder? Interceder es suplicar o hacer un pedido en favor de otro. Los menores que son atrapados por el sistema de justicia juvenil ¿necesitan solo nuestras oraciones o también necesitan que los defendamos? En forma similar, ¿es suficiente la oración para las familias monoparentales que luchan con pocos recursos financieros, o también estamos llamados a acercarnos y proveerles lo necesario? A la luz de estas preguntas, analiza por qué, tal como nos demostró Jesús, hay mucho más en la intercesión que solo orar.




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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición auxiliar para Maestros

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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martes, 16 de febrero de 2010

Lección 8: El fruto del Espíritu es Fe / Comentario de Doug Batchelor



Comentario hoy a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 13 de febrero de 2010

Lección 8: El fruto del Espíritu es Fe / Para el 20 de febrero de 2010


Sábado 13 de febrero.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Mateo 25:1-13; Lucas 16:10; 1 Tesalonicenses 5:23, 24; 2 Timoteo 3:1-5; Hebreos 11.

Para Memorizar: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gál. 6:9).

El fruto del Espíritu conocido como “fe” podría también ser llamado “fidelidad”. Habla de perseverancia, una firmeza de propósito, especialmente cuando se hace difícil avanzar.

La fidelidad implica adherencia firme. Los sinónimos incluyen lealtad, que implica lealtad invariable; constancia, que sugiere libertad de la incertidumbre; firmeza, que implica una lealtad tan fuerte a los principios o propósitos que no puede ser desviada; y determinación, que enfatiza una decisión invariable.

“Fe” y “fidelidad”, aunque están estrechamente ligadas, no son lo mismo. La fe es ese poder indefinible, un don de Dios, por medio del cual podemos creer en una realidad que todavía permanece invisible. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1). La fidelidad, en contraste, es el resultado de este sistema de creencias interior. Cuando tenemos fe en Dios, actuamos de modo fiel. Los actos de fidelidad son una demostración de nuestra fe, y tales actos son los hilos que mantienen unido nuestro sistema de creencias y de conducta.


Dios es fiel.
Domingo 14 de febrero

“Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea” (Sal. 89:8).

Como con todo fruto del Espíritu, Dios mismo es el modelo que debemos estudiar cuando buscamos ejemplos de fidelidad. Dios es tan fiel ahora como lo fue tres billones de años antes de crear la Tierra. Él será tan fiel dentro de tres billones de años como lo fue cuando estableció los decretos en la eternidad pasada. Nada lo detendrá o alterará su plan.

Nota algunos de los atributos de la fidelidad de Dios:

* La fidelidad de Dios alcanza muy lejos: “Tu fidelidad alcanza hasta las nubes” (Sal. 36:5).
* La fidelidad de Dios es segura: “Con todo, jamás le negaré mi amor, ni mi fidelidad le faltará” (Sal. 89:33, NVI).
* La fidelidad de Dios es grande: “Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lam. 3:23).
* La fidelidad de Dios está afirmada en los cielos: “Declararé que tu amor permanece firme para siempre, que has afirmado en el cielo tu fidelidad” (Sal. 89:2, NVI).

Identifica las bendiciones que nos llegan como resultado de la fidelidad de Dios: 1 Cor. 10:13; 1 Tes. 5:23, 24; 2 Tes. 3:3; Heb. 10:23.

¿Por qué la fidelidad de Dios es tan importante para la vida cristiana? Recuerda una ocasión en tu vida cuando el saber que Dios es fiel te ayudó a superar una crisis. En la vida diaria, ¿cuál de las bendiciones de la fidelidad de Dios enumeradas arriba es la que más te ayuda?


Falta de fe: una señal del fin.
Lunes 15 de febrero

Lee Lucas 18:8. ¿Qué implica aquí la pregunta de Jesús?

El apóstol Pablo escribe que “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Tim. 3:13). La gente hoy es como era cuando Moisés escribió el Pentateuco o Pablo sus epístolas. Sin embargo, alguno podría alegar que nuestra sociedad hoy hace que sea más fácil pecar, que casi lo estimula. En otras palabras, nuestro ambiente se vuelve cada vez más receptivo hacia el pecado, y nuestras naturalezas humanas caídas se aprovecharán de ello. Se promueve continuamente el egocentrismo. La publicidad insiste en que nos gratifiquemos: ¿por qué esperar, por qué negarnos a nosotros mismos, por qué sacrificarnos, por qué no seguir a todos los demás? Constantemente oímos: “Complácete, tú lo mereces”, o cosas similares.

Lee 2 Timoteo 3:1 al 5. ¿Cuál es la primera característica que se encuentra en este pasaje? ¿Cómo la encontramos manifestada tan abiertamente hoy?

Mientras que esta generación no es la primera en ser egoísta, es única en el hecho de que el egoísmo realmente se recomienda. “Procura ser el primero”, “Ámate a ti mismo primero” es lo que se proclama. El egocentrismo ha generado otro fenómeno: la irresponsabilidad. Esta generación podría bien ser aquella de la que se ha escrito: “Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia” (Prov. 30:11, 12). Parecería que ahora por todo lo malo de todos se culpa siempre a otra persona, la mayor parte de las veces, a los padres.

¿De qué manera los medios masivos de comunicación han contribuido a la infidelidad aun entre los miembros de la iglesia? Sé honesto contigo: ¿cómo han afectado tu pensamiento? Trata de distanciarte y pregúntate: ¿de qué modo lo que leo, miro y escucho podría estar afectando en forma negativa mi propia fidelidad a Dios?


Modelos de fe (Hebreos 11).
Martes 16 de febrero

Lee Hebreos 11, la lista de personajes que se presentan como ejemplos de fe. Elige tres de ellos y escribe cómo se manifestó su fidelidad, aun en medio de luchas, pruebas y tentaciones. Es decir, ¿qué hicieron para revelar su fe? Al mismo tiempo, ¿cuáles fueron sus luchas, sus pruebas y sus tentaciones? Más aún, aunque las variables sean diferentes, ¿de qué modo, para nosotros, los principios involucrados son los mismos que para los personajes de Hebreos?

Piensa en cuán fácil pudo haber sido para algunas de estas personas haberse desanimado. Piensa en José en el calabozo, o en Sara esperando, esperando y esperando al hijo prometido, o en Moisés, tentado con las riquezas de un reino o “maltratado con el pueblo de Dios” (vers. 25). A veces tendemos a considerar a estas personas como si fueran más grandes que en realidad, una especie de superhumanos y, no obstante, fueron tan reales como nosotros, tan propensos al pecado, tan propensos a dudar, a temer y a caer. A pesar de sus propias debilidades y equivocaciones, sin embargo, fueron fieles, dieron muestras de la fe que profesaban, y fueron capaces de ser usados por Dios para hacer cosas notables.

¿Cuáles son las cosas que te desafían en tu deseo de ser fiel? Ponlas en dos categorías: 1) las cosas acerca de las cuales no puedes hacer nada, y 2) las cosas que puedes eliminar de tu vida.


Fidelidad en la vida diaria.
Miércoles 17 de febrero

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Luc. 16:10). ¿Cómo has visto que se manifestara este principio en tu propia vida? Después de todo, si no somos fieles en las cosas pequeñas, ¿por qué deberíamos creer que lo seremos en las mayores?

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 57).

Las siguientes palabras son algunos de los componentes de la fidelidad:

Confiabilidad: Esto significa que se puede contar contigo. ¿Cuándo fue la última vez que alguien te falló? ¿Recuerdas cómo te hizo sentir eso? ¿Qué dice acerca de tu carácter si no eres confiable?

Honestidad: La honestidad es veracidad. Significa que no vas a mentir, hacer trampas o robar. La honestidad es una piedra fundamental en la construcción de un carácter sólido, y debería manifestarse cada día de nuestra vida.

Integridad: La integridad es como un código de honor. Si tienes integridad, tienes ciertos valores y creencias por los cuales vives. También significa que respetas los valores y creencias de otros. La integridad es también una de las piedras en la construcción del carácter.

Lealtad: Lealtad es fidelidad. Significa estar junto a alguien aun cuando las circunstancias sean difíciles. Lealtad es una parte importante de la amistad. Pero ¿incluye la lealtad hacer algo malo por un amigo? ¿Tiene límites la lealtad? ¿Cómo podría una persona llevar demasiado lejos una cosa buena, como la lealtad?

Mira estos elementos más de cerca. ¿Cuán bien te va en estas diferentes categorías? ¿En qué podrías mejorar? Pero más importante, ¿qué cambios necesitas hacer a fin de ser más fiel a lo que sabes que es correcto? ¿Cómo puedes hacer los cambios necesarios?


Fiel hasta el fin.
Jueves 18 de febrero

¿Podría suceder que estemos sufriendo otro Gran Chasco? No es que hayamos fijado otra fecha para la venida de Jesús, pero nos podría suceder otra cosa, tan real aunque más sutil: un énfasis disminuido en la segunda venida de Cristo, aunque solo fuera porque esperábamos que esa venida ya hubiese sucedido.

Lee Mateo 25:1 al 13. Nota que todas las vírgenes que estaban esperando al novio se durmieron. Cuando finalmente llegó el novio y despertaron, fue demasiado tarde para cinco de ellas. ¿De qué modo podríamos nosotros, en el siglo XXI, estar en peligro de que nos pase lo mismo?

Lee Mateo 24:44 al 50. Nota cómo el siervo malo cambia su estilo de vida cuando se convence de que su señor no volverá tan pronto como él lo esperaba. ¿Cuál es el mensaje para nosotros, que sentimos que ha habido una demora en la venida de Jesús?

Las cosas no han sucedido tan pronto como las esperábamos, pero nos consolamos con la promesa que hay en Gálatas 6:9: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

Lo que confronta al pueblo de Dios en el siglo XXI no es “¿Será fiel Dios?” Ya deberíamos saber que él es fiel en todo lo que ha prometido. La pregunta crucial es: “¿Seré yo fiel hasta el fin?”

De muchas maneras, la respuesta a la pregunta acerca del futuro (“¿Seré yo fiel hasta el fin?”) puede encontrarse en el presente. ¿Cuál es la tendencia básica de tu vida espiritual ahora? ¿Te entregas diariamente al Señor, creciendo en la gracia y la fidelidad, o estás aflojando lentamente, poco a poco, acostumbrándote cada vez más al mundo y sus caminos? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo y de tu andar con el Señor?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 19 de febrero

“Pero como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. Por los símbolos de las densas tinieblas y el horno humeante, Dios había anunciado a Abrahán la servidumbre de Israel en Egipto, y había declarado que el tiempo de su estada allí abarcaría cuatrocientos años. ‘Después de esto –dijo Dios–, saldrán con grande riqueza’ (Gén. 15:14). Y contra esta palabra se empeñó en vano todo el poder del orgulloso imperio de los faraones. ‘En el mismo día’ señalado por la promesa divina, ‘todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto’ (Éxo. 12:41). Así también fue determinada en el concilio celestial la hora en que Cristo había de venir; y cuando el gran reloj del tiempo marcó aquella hora, Jesús nació en Belén” (DTG 23, la cursiva fue añadida).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cuáles son algunas de las cosas en tu propia cultura que presentan desafíos a los que quieren ser fieles a Jesús? ¿Cómo podemos afrontar esos desafíos? ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros en esta lucha?

2. Medita en las cosas que has leído, mirado o escuchado en las últimas veinticuatro horas. ¿Fueron la clase de cosas que podrían animarte en tu fe, o fueron cosas que obraron en contra de ella? ¿Cuáles son las implicaciones de tu respuesta?

3. Considera el tema de la lealtad. ¿En qué contextos es buena la lealtad? ¿Es siempre buena? ¿Cuándo podría la lealtad a alguien significar ser desleal a Dios?

4. ¿Qué clase de peligro, si lo hay, podría surgir de estar excesivamente obsesionado con la fidelidad? Es decir, ¿en qué formas podría llevársela demasiado lejos?

5. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que podemos mantener viva en nuestras iglesias y en nuestros hogares la realidad de la segunda venida de Cristo? Es cierto: cuánto más tiempo pasa, más y más fácil es olvidarse de ella, y caer en hábitos y modos de pensar equivocados. ¿Cómo podemos inculcar, especialmente en aquellos que han estado en la iglesia por mucho tiempo, la importancia de mantener la realidad y la promesa de la segunda venida de Cristo apasionadamente ante nosotros?




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 30 de mayo de 2009

Lección 10: El discipulado. Para el 6 de junio de 2009

Sábado 30 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 18:13-27; Mateo 4:19; 9:9; Marcos 3:13-19; 8:31-38; Romanos 8:18.

Para Memorizar: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).

ES IMPORTANTE QUE USEMOS nuestras capacidades intelectuales para captar tanto como sea humanamente posible de lo que Dios nos ha revelado. No obstante, el conocimiento perfecto de todas las doctrinas no es un requisito previo para la salvación. Sin embargo, se nos ordena que hagamos todas las cosas que se nos ha instruido hacer. Ser un discípulo es ser un aprendedor de todo lo que hizo el Maestro durante su vida, y un seguidor permanente de él.

¿Qué es un discípulo? El Diccionario bíblico adventista lo define, básicamente, como una “persona que, como alumno o adherente, sigue las enseñanzas de otra, especialmente las de un maestro público.[...] En el NT, el sustantivo [...] se relaciona con el verbo mantháno, ‘aprender’; de allí que signifique ‘aprendiz’, ‘alumno’, ‘adherente’” (DBA 334). Consideremos un poco más de cerca lo que significa ser un discípulo.

Un Vistazo a la Semana: Un discípulo es un aprendedor durante toda la vida. Cuando Cristo nos llama, hemos de seguirlo, dondequiera que nos conduzca y no importa el sufrimiento que involucre, porque habrá sufrimiento aunque no fuera por otra razón que porque debe involucrar sacrificio. En términos humanos, las recompensas del discipulado parecerían más bien escasas. Pero, cuando se descubre la verdadera dimensión de la vida en Cristo, nos damos cuenta de que vale la pena el sufrimiento, no importa cuál sea el costo aquí y ahora.

Seguidores y Líderes
Domingo 31 de mayo

Lee Éxodo 18:13 al 27. ¿Qué principios de liderazgo se encuentran en estos versículos? ¿Qué podemos aprender de ellos acerca de los líderes y de los seguidores?

Aunque toda la gente es fundamentalmente igual a los ojos de Dios, hay grandes diferencias en la manera en la que actúa. Algunos tienen el don del liderazgo. Nuestra sociedad, y cada organización dentro de ella, pronto se desmoronaría si no hubiera líderes. Aun en el cielo parece que hay una diferenciación en los roles: Hay, por ejemplo, ángeles y arcángeles. Cuando Dios llamó a su pueblo a salir de Egipto, él designó líderes. Cuando organizó un servicio para el Santuario, se aseguró que hubiera un liderazgo adecuado. Dios actuó mediante jueces, profetas, reyes, etc.

Pero los líderes son inútiles sin seguidores que estén dispuestos a aceptar su liderazgo. Específicamente, ellos necesitan un grupo de asociados próximos que estén dispuestos a aprender de su líder y a ayudarlo en la realización de las metas que él tiene.

Jesús llamó a doce discípulos. Lee Marcos 3:13 al 19 para ver una versión condensada de su selección de los doce hombres. ¿Qué otros ejemplos de maestros que se rodearon de discípulos encontramos en una historia del Evangelio? Ver Mar. 2:18.

No había nada extraordinario en el hecho de que Jesús tenía un grupo de discípulos. Era costumbre que los maestros tuvieran un grupo de “aprendices”. Sin embargo, lo notable es la clase de hombres que Jesús escogió. Jesús vio el potencial de estos hombres, que la mayoría de nosotros no habría discernido. Lo que también es notable fue la disposición instantánea de ellos de dejar sus ocupaciones diarias y seguir a este carpintero de Nazaret. Aparentemente vieron algo extraordinario en este hombre que aun la mayoría de sus familiares no había descubierto todavía.

No obstante, debería notarse que, aunque los Doce constituyeron un grupo muy especial, hay muchos otros que en los evangelios se designan como discípulos.

En algunas sociedades tiende a existir una actitud contraria a los líderes; en contraste, en otras sociedades prácticamente siguen ciegamente a sus líderes. ¿Cuál es la tendencia en tu sociedad, y de qué maneras logras alcanzar un equilibrio adecuado?

Características del Discipulado: Obediencia y Lealtad
Lunes 1 de junio

Jesús no solo compartió conocimientos con sus discípulos, aunque debió haber sido un privilegio tremendo escuchar constantemente a Jesús cuando explicaba las Escrituras y respondía a las numerosas preguntas con que los líderes espirituales de sus días lo bombardeaban. Ellos notaron rápidamente lo que otros también percibían. Él enseñaba con una autoridad que sobrepasaba a la de los eruditos de sus días. Separaba las tradiciones muertas de los asuntos de la vida real, de los que se ocupa la Palabra de Dios. Sin embargo, había más cosas que los discípulos necesitaban aprender. También necesitaban aprender a hacer que su propia voluntad y sus deseos se sujetaran a la voluntad del Todopoderoso.

¿Qué principios del discipulado podemos encontrar en los siguientes textos? Mat. 4:19; 9:9; Mar. 8:34.

“Sí, sígalo tanto en los buenos momentos como en los malos. Sígalo al amistarse con los más necesitados y desamparados. Sígalo al olvidarse de sí misma, y al abundar en actos de abnegación y sacrificio en beneficio de los demás; al no responder a la injuria con injuria; al manifestar amor y compasión por la raza caída. Él no consideró preciosa su vida: la dio por todos nosotros. Sígalo desde el humilde pesebre hasta la cruz. Él fue nuestro Ejemplo” (T 2: 178).

¿De qué manera reaccionó Pedro cuando muchos seguidores abandonaron a Jesús? Juan 6:60-70.

No todos los discípulos permanecieron con Jesús. Muchos se alejaron. Pedro habló en nombre de los discípulos cuando declararon su lealtad. Con la excepción de Judas, oportunamente demostraron ser seguidores fieles, aun cuando hubo momentos de graves dudas y desilusión cuando su Maestro fue tomado prisionero y ejecutado. Su experiencia nos da gran consuelo. Muchos de nosotros hemos tenido momentos en los que nuestra resolución de ser discípulos estaba en un punto muy bajo, pero, como en el caso de los apóstoles, esto no significa que no podemos sobreponernos a nuestra falla temporaria.

Si alguien te preguntara: “¿Cuán leal eres a Jesús?”, ¿cómo responderías, y por qué? ¿Qué evidencias externas darías de tu lealtad a él?

Sacrificio
Martes 2 de junio

A la mayoría de nosotros nos gusta estar con gente importante. Encontrarnos con un jefe de Estado o un ministro del Gobierno u otra celebridad nos proporciona un tema de conversación muy codiciado. Conocer a alguien importante, o aun conocer a alguien que conozca a una persona importante, de alguna manera pareciera otorgarnos un halo de gloria. Parece natural desear trepar la escalera social en vez de permanecer en su base. Los discípulos de Jesús no fueron excepción a este rasgo humano desafortunado.

¿De qué modo algunos discípulos (y sus familiares) esperaban que seguir a Jesús fortalecería su condición social? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Mat. 20:20-23; Mar. 10:35-41. ¿A qué te recuerda esta actitud? Isa. 14:12-14.

En lugar de prometer a sus discípulos prosperidad material y posición social, Jesús los preparó para una realidad de tipo diferente: Seguirlo cuesta mucho.

Lee Marcos 8:31 al 38. ¿Qué te enseña este pasaje acerca del costo del discipulado?

En su conocido libro The Cost of Discipleship, Dietrich Bonhoeffer, el joven teólogo alemán que fue martirizado por los nazis en 1945, enfatiza que la gracia divina no viene en forma barata. Y seguir a Cristo no es algo fácil de hacer. Inevitablemente involucra sufrimiento. Así como Cristo dijo que él debía “padecer mucho”, también debemos sufrirlo nosotros. Si queremos identificarnos con él en esta vida, tenemos también que hacerlo con sus sufrimientos y su muerte. “Sobrellevar la cruz no es una tragedia; es el sufrimiento que ocurre como fruto de una lealtad exclusiva a Jesucristo. Cuando sucede, no es por accidente, sino por necesidad. [...] Solo un hombre [...] totalmente comprometido en el discipulado puede experimentar el significado de la cruz. La cruz está allí, desde el mismo principio, solo necesita tomarla; no hay necesidad de que salga y busque una cruz para sí mismo, no hay necesidad de correr intencionalmente al sufrimiento. Jesús dijo que cada cristiano tiene su propia cruz que lo espera, una cruz destinada y designada por Dios”.–Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship, p. 98.

¿Cuál es la cruz que Dios te dio para llevar? ¿Qué te costó seguir a Cristo? Si tu respuesta es “Nada, realmente”, tal vez necesitas considerar más cuán de cerca sigues al Maestro.

Las Recompensas del Discipulado
Miércoles 3 de junio

Jesús dijo a sus discípulos que, sin ninguna duda, seguirlo a él requeriría sacrificios. Fue totalmente franco con ellos con respecto a lo que debían esperar.

¿Qué prometió Jesús en cuanto a las recompensas a corto plazo que hay al seguirlo como discípulos? Lucas 9:57, 58; Juan 15:18- 25. ¿Qué “promesa” específica le dio Jesús a Pedro? Juan 21:15-18. ¿Qué nos indica esto acerca del costo de seguir a Cristo?

Los discípulos, excepto Judas, oportunamente llegaron a ser apóstoles. Desde los primeros capítulos del libro de los Hechos, es claro que estos hombres habían aprendido muchas lecciones. Habían estado con Jesús, y ahora, con el poder del Espíritu, eran capaces de tratar con la oposición y la persecución. Aunque no podemos estar completamente seguros de todos los detalles, hay buenas razones para creer las tradiciones del tiempo de la iglesia primitiva que dicen que todos los apóstoles, finalmente, sufrieron el martirio. Pareciera que todos sufrieron una muerte violenta, excepto Juan, pero su exilio en Patmos tampoco fue una vacación de lujo. Él también fue un “hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo” (Apoc. 1:9).

¿Qué aspecto del discipulado contrapesa todo el sufrimiento que pudiéramos tener al seguir a Cristo? Juan 10:10; Rom. 8:28-39.

Los que siguen a Cristo afrontarán numerosos desafíos. Si se mantienen enfocados en su Maestro, serán capaces de sobrellevar todo lo que les suceda. Tendrán algo que es más precioso que las palabras. Dios les da paz, que es diferente de la clase de paz imperfecta y pasajera que el mundo ofrece (Juan 14:27). Es la paz que trasciende toda comprensión (Fil. 4:7). Esa paz es la característica de la vida abundante que Cristo da a sus discípulos (Juan 10:10). A pesar de todas las pruebas y las tentaciones, esta es la clase de vida que satisface en un nivel que está más allá del alcance de los que eligen vivir sin Cristo.

Aun más, los fieles seguidores de Cristo tienen la seguridad de la vida eterna, la seguridad de que cualquier cosa con la que luchen ahora no puede compararse con la promesa de la eternidad que los espera.

Lee Romanos 8:18. ¿Qué esperanza y consuelo puedes obtener para ti de esta promesa? ¿Por qué te dice que nunca, nunca, debes abandonar la lucha?

El Señorío de Jesucristo
Jueves 4 de junio

Ser un discípulo implica el reconocimiento de tener un maestro, una lealtad a alguien a quien estamos dispuestos a seguir y a servir. Nuestra relación con otros generalmente se expresa por la manera en que nos dirigimos a ellos.

¿Cuál fue uno de los títulos dados a Cristo por sus seguidores? Juan 20:28; 1 Cor. 16:22.

El Nuevo Testamento usa una variedad de nombres para Jesús. Se lo llama el Hijo de Dios, pero también el Hijo del Hombre o el Mesías. Centenares de veces se hace referencia a Jesús como el Señor. Esta palabra, que inicialmente era bastante general en su aplicación, llegó a ser altamente significativa para los primeros cristianos. El emperador romano pretendía ser divino y quería que se dirigieran a él como el Señor. Confesar que Cristo era su Señor máximo en vez de que lo fuera el César romano no era sencillamente expresar una opinión. Literalmente podía ser un asunto de vida o muerte. Los que vivían en el Imperio Romano debían tener tan solo un kúrios [señor], y aplicar este título a cualquier persona que no fuera el emperador bien podía terminar en tortura y muerte.

Así que, se necesitaba fe y un discipulado consagrado para llamar “Señor” a Jesús. Pero hoy tampoco es cosa pequeña llamar a Jesús nuestro Señor y realmente decirlo con toda intención. Si él es nuestro Señor, él es el Soberano sobre nuestra vida entera, sobre todo lo que decimos y hacemos.

¿Cuál es el elemento clave que revela cuán genuinamente llamamos “Señor” a Jesús? Mat. 7:22, 23; Luc. 6:46.

Una cosa es llamar a Jesús nuestro Señor y nuestro Dios, y profesar fe, amor y lealtad a él. Pero otra cosa es realmente vivirlo. Jesús fue claro: Nuestra fidelidad a él se manifestará por medio de nuestra obediencia a él y a sus mandatos. De hecho, la palabra para “maldad” en Mateo 7:23 significa “ilegalidad”. Sin dudas, un verdadero seguidor de Jesús, un verdadero discípulo, obedecerá sus mandamientos (Juan 14:15).

Trata de imaginarte cuán diferente sería nuestra iglesia si cada uno de los que profesan seguir a Cristo fuera verdaderamente un discípulo de Jesús. ¿Qué diferencias veríamos? Aunque no podemos cambiar a otros, ¿qué diferencia producirías si tu vida fuera de real conformidad con la voluntad de Jesús?

Para Estudiar y Meditar
Viernes 5 de junio

Para comentarios sobre el llamado de los discípulos, lee en El Deseado de todas las gentes, el capítulo “Hemos hallado al Mesías”, pp. 106-117.

“No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego, rodeándolo tiernamente con sus brazos, dijo: ‘De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos’. La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el Cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza” (DTG 404).

Preguntas Para Dialogar:

1. Como clase, repasen la pregunta acerca de lo que cuesta ser un verdadero seguidor de Cristo. Pide a los que están dispuestos a hablar que cuenten lo que les costó seguir al Señor. Pregúntales también por qué creen que valió la pena.
2. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los nuevos creyentes que hay entre nosotros a llegar a ser mejores discípulos de Cristo? ¿Por qué ser un discípulo es mucho más que afirmar intelectualmente ciertas doctrinas, o aun más que creer que Jesús murió por tus pecados?
3. Somos llamados a ser discípulos de Jesús. Pero, en el ámbito humano, también tenemos modelos para imitar. ¿Es legítimo considerarnos también discípulos de un líder humano que respetamos y lo consideramos un modelo para nosotros? Si es así, ¿cómo podríamos hacer esto mientras al mismo tiempo no olvidamos a quién debemos nuestra lealtad suprema?
4. ¿Cómo podemos luchar contra el deseo humano pecaminoso de tener más exaltación propia, más adulación, más poder y prestigio? ¿Por qué estos deseos son tan contrarios a todo lo que significa ser un discípulo de Cristo?

Resumen: Ser un discípulo de Cristo no es algo pequeño. Requiere mucha convicción y vigor, y una disposición a seguir al Señor, sin importar todo el sufrimiento que esto signifique. Ser un discípulo de Cristo significa vivir por fe, confiar en Dios aun en los momentos más duros. Significa estar dispuesto a morir al yo, y vivir para el bien de otros y para la gloria de Dios.


Guía de Estudio de la Biblia: Caminar la vida cristiana / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Abril-Junio de 2009
Autor: Reinder Bruinsma, nacido en Holanda, ha servido en distintas responsabilidades a lo largo de su larga carrera en la iglesia. Autor de casi veinte libros, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas, y era presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Holanda cuando escribió esta Guía de Estudio de La Biblia.
Editor: Clifford Goldstein

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