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lunes, 5 de marzo de 2012

La promesa de la oración / Lección 10: para el 10 de marzo de 2012 + audios y videos

Comentarios de los pastores Doug Batchelor, Alejandro Bullón y de la Escuela Sabática Universitaria.

► Comentario del Pr. Doug Batchelor.



Pr. Doug Batchelor.

Evangelista y autor de varios libros. Director y orador de Amazing Facts, un ministerio global de radio y televisión con base en Sacramento, California. Presentador del programa semanal de televisión Amazing Facts Presents el cual es transmitido tanto por la red de televisión por cable de Estados Unidos como por distintas emisoras de televisión alrededor del mundo. También es anfitrión de un programa de radio de una hora, Bible Answers Live, que es transmitido a través de más de cien estaciones de radio de Estados Unidos y por señal satelital alrededor del mundo. También es el
Senior Pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Sacramento y sus sermones son emitidos por televisión local y satelital en programas como Central Study Hour y Everlasting Gospel.




► Comentario de la Escuela Sabática Universitaria / Universidad de Montemorelos, Mexico.
• Presentador Joege Cavazos. Invitados Yuniva Morales, Nelly Yael Wade y Wilfrido Aguirre.



EscuelaSabáticaUniversitaria.org...

...aprovecha las nuevas tecnologías de la información para la propagación del evangelio. Se trata de un sitio web dirigido especialmente a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales que provee recursos de información en un ambiente de interpretación confiable, ideas frescas para comunicar el evangelio, y una comunidad atractiva y amena. Todo esto gira en torno al estudio de la lección de la Escuela Sabática.




► Comentario del Pr. Alejandro Bullón.




Pr. Alejandro Bullón

Trabajó diez años en su país, Perú, como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial y evangelista de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".





RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS

• Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí
• Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Maestros ES (pdf), haciendo clic aquí
• Edición auxiliar para Directores ES / División Sudamericana (pdf), haciendo clic aquí
• Libro Complementario: "Gálatas" de Carl Cosaert (pdf), haciendo clic aquí

• Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Teacher Edition (html), haciendo clic aquí
• Weekly Bible Study Guide / Easy Reading Edition (html), haciendo clic aquí

• Lección de Cuna, 0 a 2 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Infantes, 3 a 5 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Primarios, 6 a 9 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Intermediarios, 10 a 12 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección de Adolescentes, 13 a 14 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección Juvenil, 15 a 18 años (pdf), haciendo clic aquí
• Lección El Universitario (pdf), haciendo clic aquí

• Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí
• Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí

• Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para el ministerio Sabbath School-On-The-Move (traducción Shelly Barrios de Ávila), haciendo clic aquí






Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vislumbres de nuestro Dios" Periodo: 1° Trimestre /enero-marzo de 2012

Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Autor: JO ANN DAVISON es profesora de Teología en el Seminario de la Andrews University (siendo la primera mujer admitida como profesora). Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Trinity Evangelical Divinity School en el año 2000. Hija de padres misioneros y cuarta generación de Adventistas del Séptimo Día. Ha escrito numerosos artículos en la Adventist Review, Signs of the Times y la Journal of The Adventist Theological Society. También ha escrito los libros: Jonah: The Inside Story (Jonás: La historia interna) y Toward a Theology of Beauty: A Biblical Perspective (Hacia una teología de la belleza: una perspectiva bíblica).
Dirección general: Clifford Goldstein / Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco / Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin








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sábado, 20 de junio de 2009

Lección 13: La misión. Para el 27 de junio de 2009

Sábado 20 de junio.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Marcos 16:15, 16; Lucas 24:46, 47; Juan 14:6; Efesios 4:11-15; 2 Pedro 2:1-3; Apocalipsis 14:6-12.

Para Memorizar: “Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped. 3:15).

MISIÓN NO ES UNA PALABRA ANTICUADA, asociada con períodos de seis años en lugares aislados alrededor del mundo. El término misión se refiere a un aspecto esencial de la vida cristiana. “Las palabras misión y misionero vienen de palabras latinas que significan enviar y ser enviado [...]. Las versiones castellanas suelen usar el sustantivo apóstol, que también viene de la palabra griega que significa uno enviado [...]. Treinta y nueve veces el Evangelio de Juan dice que Jesús fue enviado por Dios. Treinta y nueve veces, entonces, Jesús es definido solamente en ese libro como un misionero, o apóstol”.–Jon Dybdahl, “Missionary God – Missionary Church”, en Erich W. Baumgartner, ed., Re-Visioning Adventist Mission in Europe, p. 8.

Nosotros, como seguidores de Cristo, somos colegas-misioneros de Jesús. Como él fue enviado a este mundo, nosotros somos enviados para representarlo y predicar los mensajes de los tres ángeles a cada persona. Cuanto más tiempo estemos aquí, sin embargo, tanto mayor es el peligro de que nos concentremos en nosotros mismos, procurando mantener nuestras estructuras y nuestras instituciones a expensas de lo que se nos ha llamado para hacer, que es predicar al mundo el mensaje de la verdad presente que Dios nos ha dado.

Un Vistazo a la Semana: La misión es el corazón de la iglesia. El destino de la gente, lejos y cerca, está en juego. La misión no es uno entre los muchos programas de la iglesia. Es la verdadera razón de su existencia. Cada cristiano es llamado a ser un misionero.

La Gente se Perderá, a Menos que...
Domingo 21 de junio

Los teólogos, a lo largo de los siglos, han debatido si Dios finalmente salvará a toda la gente o no. Algunos dicen que el amor de Dios garantiza que, finalmente, ninguno se perderá. Otros dicen que la gente que nunca escuchó de Cristo tendrá una oportunidad después de la muerte para llegar a creer. Todavía otros defienden diversas teorías alternativas. Sin embargo, el problema con las teorías es que a menudo tratan de explicar todo cuando, en efecto, sencillamente debemos conformarnos con lo que Dios nos ha revelado. Hay preguntas para las cuales no conocemos las respuestas. Pero, sabemos que él es totalmente justo en lo que hace y, al mismo tiempo, su amor no tiene límites. También ha hecho bien claro que la gente tiene libre albedrío y que es posible perderse. Al fin habrá una separación entre los que son salvos y los que afrontarán la muerte eterna. Y sabemos también que el evangelio debe ser predicado tan rápidamente como sea posible a tanta gente como sea posible.

¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de la importancia de predicar el evangelio al mundo entero? Juan 14:6; Hechos 4:12; 1 Juan 5:11, 12.

Uno de los textos más conocidos de la Biblia es Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. El texto habla acerca del amor de Dios, que se expresó en el envío de su Hijo a esta tierra. Promete vida eterna a todos los que creen en él. Pero, también señala claramente la alternativa. Los que no prestan atención al llamado del evangelio y rehúsan aceptar a Cristo perecerán. La decisión acerca de quién perecerá y quién recibirá vida eterna no es nuestra. Podemos encontrarnos con algunas sorpresas grandes al ver cuando se pase lista a los salvados. Sin anular la voluntad de la gente, Dios hará todo lo posible para reducir el número de quienes perecerán. Y –esto es sorprendente–, en su sabiduría nos ha dado un lugar en el proceso.

¿Cuál es tu lugar en la misión de la iglesia? ¿Cuán en serio tomas el llamado de alcanzar a otros con el evangelio? ¿Qué más podrías hacer?

La Gran Comisión.
Lunes 22 de junio

El mandato de llevar el evangelio al mundo entero se encuentra en los cuatro evangelios, así como en el libro de los Hechos. Por supuesto, muestran similitudes claras, pero hay algunas diferencias significativas. Basta con leer todos los textos para formar un cuadro completo de todo lo que se implica en la “Gran Comisión”.

Lee los pasajes en los que se registra la Gran Comisión, y nota cómo se complementan mutuamente. ¿Cuáles son los detalles específicos en cada uno de los pasajes? Mat. 28:19, 20; Mar. 16:15, 16; Luc. 24:46, 47; Juan 20:21; Hech. 1:8.

El evangelio debe ser predicado “a todas las naciones”. De acuerdo con las estadísticas de la Asociación General, la Iglesia Adventista del Séptimo Día está ahora proclamando su mensaje en más de doscientos países. Esto significa que hay solo unos pocos países en los cuales nuestra iglesia no tiene una presencia oficial. Entre ellos, hay varios que son grandes: Corea del Norte, Arabia Saudita, Siria y Yemen; la mayoría de los otros son pequeños, con menos de un millón de habitantes cada uno. De este modo, uno se vería tentado a llegar a la conclusión de que la Iglesia Adventista casi ha “terminado la obra”. Sin embargo, eso sería falso. Porque, aun cuando debemos dar gracias a nuestro Dios porque nuestra iglesia está creciendo rápidamente en muchas partes del mundo, y que se está entrando en muchos territorios nuevos, el desafío todavía es enorme. Cuando el Nuevo Testamento habla acerca de “naciones”, usa una palabra que sería mejor traducirla como “grupos de personas”, o “grupos étnicos”. Por lo tanto, nuestro trabajo no está completado hasta que todos los grupos de personas hayan sido alcanzados. Hay considerable debate acerca de cuántos de estos grupos de personas existen. El número que citan los especialistas varía entre dos mil y más de veinte mil, dependiendo de la definición que usen. Pero, cualquiera que sea la definición que usen, varios miles de estos grupos de personas todavía no han sido alcanzados.

Piensa en todas las personas que no han sido alcanzadas en tu propia comunidad, cualquiera que sea su trasfondo étnico. ¿Qué diferencia ha producido tu presencia para alcanzarlos? ¿Qué dice tu respuesta acerca de ti mismo y de tu lugar en la misión de la iglesia?

Una Iglesia que Testifica.
Martes 23 de junio

¿Qué mensaje especial ha de ser proclamado por el pueblo de Dios en el tiempo del fin? Apoc. 14:6-12. ¿Cómo entiendes este mensaje? Escribe una paráfrasis del pasaje en tus propias palabras.

El pasaje en el que encontramos los mensajes de los tres ángeles se encuentra en un contexto que claramente enfoca el fin del tiempo. Es precedido inmediatamente por una visión de las “primicias” (vers. 4) de los redimidos y seguido por una visión de la “siega” (vers. 15) de todos los salvados. Es importante saber qué ocasiona estos mensajes. Pero también necesitamos comprender quiénes son estos “ángeles” que traen el “evangelio eterno” (vers. 6). El hecho de que la palabra ángel, en la profecía, sea un símbolo de los mensajeros humanos, los líderes y los miembros de la iglesia, es subrayado por Elena de White: “Los ángeles son representados volando en medio del cielo mientras proclaman al mundo un mensaje de amonestación, un mensaje que tiene relación directa con la gente que vive en los últimos días de la historia de esta tierra. Nadie escucha la voz de estos ángeles, porque son símbolos que representan al pueblo de Dios que está trabajando en armonía con el universo del cielo. Hombres y mujeres, iluminados por el Espíritu de Dios, santificados por la verdad, proclaman los tres mensajes en su orden” (NB 470).

Así como en la Gran Comisión, encontramos en la afirmación inicial de los tres mensajes un fuerte énfasis en el desafío de llevar el evangelio a cada persona sobre la tierra. No obstante, afrontamos un gran peligro, especialmente cuanto más tiempo estamos aquí, de cambiar del modo misionero al modo de mantenimiento. Fácilmente podemos perder de vista nuestra misión de testificar al mundo, y concentrarnos más en proteger y sostener nuestras propias instituciones. Cuando esto nos ocurre, u ocurre a las iglesias o a las instituciones que representamos, estamos perdiendo la razón de nuestra existencia.

Piensa en este problema potencial, el de concentrarnos más en la preservación propia que en la misión. ¿Cómo sucede esto? ¿Cómo podemos reconocerlo cuando sucede y qué podemos hacer para impedirnos caer en esa trampa?

Testimonio Personal.
Miércoles 24 de junio

No es muy difícil concordar con la declaración de que la iglesia debe tener una mente centrada en la misión. Pero ¿quién es la iglesia? La iglesia no es principalmente una organización; más bien, son individuos que, sin ninguna excepción, son llamados a ser testigos.

¿Por qué deberíamos confiar en que podemos ser testigos de nuestra fe? 1 Cor. 12:28: Efe. 4:11-15.

No todos tenemos el don de predicar o de enseñar. Pero todos hemos recibido algún don, de manera que somos llamados a ser lo que podemos ser: discípulos, siempre preparados para hablar acerca de nuestra esperanza (1 Ped. 3:15).

¿Cuál es la fuente fundamental para los que están dispuestos a testificar de su fe? Juan 14:26; Hech. 1:4, 8; 2:1-4.

El hecho de que Cristo ha prometido a sus seguidores la presencia del Espíritu Santo y que podamos recibir dones espirituales no significa que no sea necesario hacer preparativos o realizar un adiestramiento. Los apóstoles fueron discípulos que por más de tres años participaron del adiestramiento más intensivo posible. Del mismo modo, los discípulos de hoy deben recibir preparación para el testimonio cristiano, y la iglesia debe asumir esta prioridad: la de preparar constantemente materiales de adiestramiento relevantes y oportunidades con el propósito de equipar a los miembros para su tarea. Pero, el adiestramiento solo será insuficiente. El pueblo de Dios, hoy, necesita la presencia y la dotación del Espíritu Santo si quieren tener éxito en alcanzar a otros.

Hay una verdad sencilla, sin embargo, que lo será siempre: No puedes dar lo que no tienes. A menos que nos aseguremos que tenemos una relación viva con Dios, no podemos esperar conducir a otros a tener la misma experiencia.

¿Cuál es una condición básica para todos los que quieren ser testigos de su fe? 2 Ped. 3:18.

Una iglesia que responde a su llamado será una iglesia que crece. Pero, el crecimiento no debería limitarse al crecimiento numérico. En forma individual y corporativa, debemos “crecer en la gracia” si deseamos que nuestro testimonio sea verdaderamente productivo.

¿Cómo entiendes lo que significa crecer en la gracia? ¿Cómo sabes si lo estás viviendo? ¿Qué criterios usas? Comparte tus respuestas en la clase el sábado.

Compartir al Señor.
Jueves 25 de junio

No hay dudas de que compartir el mensaje del Cristo crucificado y resucitado, quien es ahora nuestro Intercesor ante el Padre, implica también una enseñanza fiel de las verdades doctrinales importantes que Dios ha revelado en su Palabra.

¿Cuán importante es enseñar y adherirse a la sana doctrina? Tito 2:1; 2 Ped. 2:1-3.

Si queremos creer en el Dios de la Biblia y hemos decidido seguir a Cristo, desearemos conocer tanto como podamos acerca de él, de su carácter y de lo que él espera de nosotros. Tratamos de resumir lo que aprendemos en la Biblia en una serie de doctrinas y enseñanzas. Para algunas personas, las declaraciones doctrinales no son más que un bagaje mental irrelevante. Eso es, lamentablemente, entenderlo mal. Sin doctrinas correctas, nuestra fe pronto perderá su rumbo y será superficial; en vez de crecer en nuestra fe, con el tiempo descubriremos que nuestra fe llega a ser cada vez menos significativa. Las doctrinas falsas a menudo nos apartarán de Cristo, hacia nosotros mismos o hacia alguna otra cosa que supuestamente puede contribuir a nuestra salvación. Cuando dejamos de cimentar nuestra fe en enseñanzas bíblicas sólidas, estamos en grave peligro de alejarnos del centro de nuestra fe: Jesucristo, nuestro Señor.

¿Cuál debe ser el centro de toda nuestra predicación y nuestra testificación? 1 Cor. 1:23; 2:2.

El énfasis en la importancia de una doctrina sana debe ser complementado con la decisión incondicional de anclar todo lo que decimos en Jesucristo. Todo lo que creemos y afirmamos, como doctrina, tiene que estar relacionado con aquel en quien se nos asegura nuestra salvación eterna. Si no hay conexión con Jesucristo, una doctrina no será más que un trozo de información técnica, que puede ser interesante e intelectualmente desafiante, pero nada más. Pero, si está arraigada en Jesucristo, la doctrina nos ayudará a comprender mejor el plan de redención y fortalecerá nuestra relación con nuestro Señor.

Piensa en algunas enseñanzas falsas que existen en el mundo cristiano: el tormento eterno en el infierno; la predestinación de algunas personas para ser salvas y otras para perderse; la creencia de que Jesucristo no fue divino sino meramente un gran hombre. ¿Cómo podrían impactar estas y otras falsas doctrinas negativamente en nuestra comprensión de Dios y del plan de salvación?

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 26 de junio

Para considerar diversos aspectos del desafío de la misión para los adventistas del séptimo día, en forma individual y corporativa, ver Jon L. Dybdahl, ed., Adventist Mission in the 21st Century. Ver también “El propósito de Dios para su iglesia”, Los hechos de los apóstoles, pp. 9-14.

“La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejara al mundo su plenitud y su suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y, mediante la iglesia, se manifestará con el tiempo, aun a los ‘principados y potestades en los lugares celestiales’ (Efe. 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios” (HAp 9).

Preguntas Para Dialogar:

1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final de la sección del miércoles. ¿Cuáles son las diferentes maneras en que comprendieron lo que significa crecer en la gracia?
2. Considera tu iglesia local. ¿Cuál es su énfasis principal? ¿Está en la iglesia misma, en ministrar a las necesidades de la congregación misma, o está en la misión y la testificación? ¿De qué modo se logra un equilibrio correcto; es decir, ¿cómo discipulamos a los que se nos han unido, mientras al mismo tiempo no descuidamos el llamado a alcanzar a todas las personas? ¿Cómo se encuentra tu iglesia en este tema, y de qué maneras puedes ayudarla a mejorar en donde hace falta un cambio?
3. ¿De qué modo nosotros, como iglesia, podemos protegernos de muchas de las tendencias teológicas peligrosas que constantemente procuran infiltrarse y contaminar nuestras enseñanzas? Al mismo tiempo, ¿de qué manera permanecemos abiertos al crecimiento y al progreso de nueva luz, que pueda ayudarnos a comprender mejor a nuestro Señor y a nuestra misión?

Resumen: El evangelio de Jesucristo debe ser predicado en todo el mundo. Esto es la responsabilidad de todos los que nos llamamos discípulos. Todos nosotros hemos recibido ciertos dones relevantes, y todos nosotros tenemos la promesa del Espíritu para completar nuestro equipamiento. La predicación del evangelio debe estar basada en doctrina sólida, pero todo lo que proclamamos debe estar arraigado en aquel de quien trata todo el evangelio.


Guía de Estudio de la Biblia: Caminar la vida cristiana / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Abril-Junio de 2009
Autor: Reinder Bruinsma, nacido en Holanda, ha servido en distintas responsabilidades a lo largo de su larga carrera en la iglesia. Autor de casi veinte libros, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas, y era presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Holanda cuando escribió esta Guía de Estudio de La Biblia.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 13 de junio de 2009

Lección 12: La comunidad. Para el 20 de junio de 2009

Sábado 13 de junio.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 11:1-4; 12:1-3; 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:1-13; Apocalipsis 22:1-6.

Para Memorizar: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Cor. 12:27).

LOS SERES HUMANOS SON SOCIALES. Dios podría haber creado cien millones de seres humanos perfectos “separados” y que cada uno siguiera tras sus propias metas independientes. En cambio, él primero creó un varón y una mujer, y afirmó que no sería bueno que el hombre estuviera solo. La primera pareja debía complementarse mutuamente. Y debían multiplicarse y crear una comunidad de miembros de familia y, con el tiempo, unidades sociales mayores.

Una de las unidades sociales más importantes a la que la gente puede pertenecer es su iglesia. Desgraciadamente, muchas personas ya no reconocen los beneficios sociales de pertenecer a una iglesia. Por supuesto, la iglesia es más que un club para hombres y mujeres que casualmente comparten ciertos intereses. La iglesia es una comunidad de creyentes que comparten la experiencia máxima de la salvación y reconocen a Cristo como su Señor.

Un Vistazo a la Semana: Creer y pertenecer están estrechamente vinculados. Dios quiere que seamos parte de una comunidad que él inició. Es un privilegio pertenecer a esa comunidad, pero eso también lleva consigo responsabilidades. Todos tenemos que hacer nuestra contribución singular para constituir el cuerpo de Cristo.

Dios Quiere un Pueblo.
Domingo 14 de junio

En Génesis 11 encontramos el registro de un experimento en la edificación de una comunidad que no recibió la aprobación de Dios. Cuando, después del Diluvio universal, los descendientes de los sobrevivientes originales decidieron unirse y construir una ciudad con una enorme torre en la parte sur de lo que ahora conocemos como Iraq, Dios estaba muy disgustado. Esto no era lo que Dios había querido. No obstante, en el capítulo siguiente –Génesis 12– la idea de construir una comunidad se encuentra otra vez en el foco, pero ahora en un sentido bien positivo. Dios le dijo a Abraham (que en ese tiempo todavía se llamaba Abram) que él quería formar un pueblo a quien él pudiera llamar suyo.

¿Cuál era la diferencia más importante entre la iniciativa de la comunidad que edificaba la Torre de Babel y el plan de Dios de hacer un pueblo de Abraham y su posteridad? Comparar Gén. 11:1-4 con Gén. 12:1-3.

Desde la historia del llamado de Abraham en adelante, el Antiguo Testamento se centra en las experiencias del pueblo de Dios, sus fracasos y sus triunfos. El pueblo de Israel tenía la misión de hacer que el Dios del pacto fuera conocido por todas las demás naciones. Debían preparar el camino para la venida del Mesías. Sabemos que, como pueblo, Israel no cumplió su tarea. Cuando vino el Mesías, este fue rechazado y muerto como un criminal por ciertos líderes que deberían haberle dado la bienvenida a él como su Redentor. Al mismo tiempo, muchos israelitas permanecieron fieles al Señor y formaron el núcleo de lo que había de llegar a ser la iglesia cristiana.

Lee 1 Pedro 2:9 y 10. ¿Cuál es el mensaje que contiene para nosotros hoy?

El pueblo de Dios en tiempos del Nuevo Testamento constaba de judíos y gentiles, de hombres y mujeres de toda nación, tribu y lengua. Como el Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, tenían ahora la responsabilidad de enseñar a otros acerca de la gracia divina. Como el Israel de antaño, también los nuevos creyentes pertenecen a una comunidad especial.

¿Qué similitudes encuentras entre el antiguo Israel y la iglesia actual? ¿Qué lecciones deberías aprender de aquellos? ¿Qué equivocaciones deberías evitar?

El Privilegio de Pertenecer.
Lunes 15 de junio

Laurence J. Peter, un escritor y educador estadounidense, en cierta ocasión declaró: “¡Ir a la iglesia no te hace un cristiano más que ir a un garaje te hace un automóvil!” Realmente, pertenecer a la iglesia de Cristo es más que tener el nombre anotado en los registros de la iglesia. Implica darse cuenta de lo que es la iglesia y de cuál es el lugar que uno tiene en ella.

En numerosos lugares, Pablo se refiere a los creyentes como santos (Efe. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2). Esta palabra ha adquirido hoy un significado que no tenía en los tiempos bíblicos. Los santos no son personas perfectas; ciertamente no son personas que han sido declaradas “santas” después de un largo y complejo proceso eclesiástico mucho después de su muerte. “Para Pablo [y otros autores bíblicos], el término santo no tenía las connotaciones de los vitrales que tiene para nosotros. Un santo no era algún antiguo cristiano perfecto, que estaba por encima de la vida real, sino cualquier persona llamada y puesta aparte por Dios que llegaba a ser parte de la comunidad de la fe”.–John C. Brunt, Romans, p. 42.

¿Qué lugar importante se les da a quienes pertenecen a la iglesia, el “cuerpo de Cristo”? ¿De qué modo cada “santo” debe relacionarse con otro? 1 Cor. 12:12-27.

Un feligrés no debe ser reducido a una estadística. Cada miembro de la iglesia tiene un lugar especial y una contribución específica para hacer. Ninguno puede desaparecer sin causar por lo menos cierta disfunción en el cuerpo. Al mismo tiempo, ningún miembro puede pretender que su contribución es muy superior a la de ningún otro miembro. La metáfora del cuerpo con sus muchos miembros, en forma sublime, ilustra esta verdad. Algunas partes parecen más vitales que otras. El corazón, el cerebro, los pulmones y el estómago pueden parecer estar entre las partes más destacadas, pero el funcionamiento o el mal funcionamiento de alguna glándula menor a menudo es un asunto de vida o muerte.

¿De qué modo te ubicas en tu cuerpo local? ¿Estás contento con el papel que desempeñas? ¿Estás celoso del papel de alguna otra persona? ¿Eres un órgano muerto, sin vida? ¿O tal vez estás tratando de hacer más de lo que necesitas hacer? ¿De qué modo las palabras de Pablo te ayudan a comprender mejor cuál debería ser tu papel?

La Responsabilidad de Pertenecer.
Martes 16 de junio

Pertenecer al cuerpo de Cristo es un gran privilegio. Otra figura del lenguaje subraya esta gran verdad: todos somos parte de la familia de Dios. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1). Pero, los privilegios siempre van acompañados por responsabilidades.

¿Qué implica la figura de la iglesia como el cuerpo de Cristo y cada uno de nosotros como miembros de ese cuerpo, en lo que respecta a nuestras responsabilidades personales? Efe. 4:1-13.

“Todos deben proceder como partes de un mecanismo bien ajustado, en el cual cada una depende de la otra, aun cuando su actividad es diferente. Y cada uno debe ocupar el lugar que se le asigne y hacer la obra que se le encomiende. Dios ruega a todos los miembros de su iglesia que reciban al Espíritu Santo, que se unan en comprensión fraternal y que vinculen sus intereses con amor” (MeM 284).

¿Cuáles son otras responsabilidades clave para todos los miembros de la iglesia? 1 Cor. 16:2; 1 Tes. 5:14, 17, 25; Heb. 10:25; 1 Ped. 3:15.

Muchas personas viven en sociedades de consumo y, como resultado, tienden a traer esta mentalidad de consumidores a su iglesia. La primera pregunta a menudo es: ¿Qué hay en ella para mí? En vez de ¿Cómo puedo contribuir con mis talentos y mis dones? Cuando John F. Kennedy prestó juramento como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en 1961, pronunció estas palabras memorables: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”. Estas palabras también se pueden aplicar a nuestra actitud hacia la iglesia. Aun cuando la iglesia puede y hace mucho por los que asisten a ella fielmente y se unen en sus muchas actividades, deberíamos primero de todo preguntarnos constantemente: ¿Cómo puedo servir mejor? ¿Cómo puedo animar a otros? ¿Cómo puedo ser un modelo para nuestros jóvenes? ¿Cómo puedo contribuir a hacer de mi iglesia local un hogar espiritual en el que muchos puedan encontrar la paz interior y el alimento que necesitan?

Hazte estas preguntas personalmente, y en forma honesta considera tus respuestas: ¿Cuál es mi motivo principal para asistir a la iglesia? ¿Qué puedo obtener de ella; qué puedo darle?

Unidad en la Diversidad.
Miércoles 17 de junio

Muchos cristianos se esfuerzan por tener más unidad entre las muchas denominaciones. Hablan del “escándalo” de la división y la falta de unidad, y nos recuerdan que Cristo repetidamente pidió que entre sus seguidores hubiera unidad. La unidad es también un tema clave para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que está amenazada por la fragmentación y la polarización desde adentro. Pero, la unidad que buscan los adventistas no se puede reducir solo a una unidad organizativa o a una uniformidad en estilos de adoración y de otras tradiciones. Debe ir mucho más profundamente.

¿Cuáles son las cualidades clave de una unidad verdaderamente cristiana? Juan 14:6; Efe. 4:3, 13.

Estar unidos a Cristo significa estar unidos a la verdad. Cristo se definió como la Verdad. Esto no quiere decir que no puede haber verdadera unidad entre personas que difieren con respecto a ciertos detalles teológicos o en la interpretación de ciertos pasajes. Pero, la verdadera unidad requiere un compromiso común con las Escrituras como la Palabra de Dios y con sus enseñanzas fundamentales, y un deseo común de practicar lo que la Palabra enseña. Sin embargo, no requiere que todos los miembros piensen exactamente del mismo modo y adoren exactamente de la misma manera. No anula la maravillosa diversidad cultural que enriquece tanto nuestra comunidad eclesiástica mundial.

¿De qué modo la descripción de la Nueva Jerusalén ilustra la rica diversidad que caracteriza al pueblo de Dios? Apoc. 21; 22:1-6; específicamente, 21:12-14, 19, 26; 22:2.

La Nueva Jerusalén se refiere a algo concreto y real que Dios crea para su pueblo, aun si la descripción es altamente simbólica. Lo que nos llama la atención cuando la leemos es el énfasis en la diversidad. No sorprende, pues que los redimidos vendrán de “todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5:9; comparar con Apoc. 7:9).

Las personas que entrarán por los portales de la Nueva Jerusalén y poblarán la Tierra Nueva son como las muchas ramas que surgen de la misma vid. “En las ramas de una vid hay diversidad y, no obstante, en esta diversidad hay unidad. Cada rama está unida al tronco paterno. Cada rama obtiene su alimento de la misma fuente. Cuando somos ramas de la Vid verdadera, no habrá peleas entre nosotros, no habrá luchas por la supremacía, no habrá menosprecio los unos de los otros”.–E. G. de White, General Conference Bulletin, 25 de abril de 1901.

Si ha de haber tanta diversidad en el cielo, ¿por qué hay contiendas étnicas en nuestras iglesias actuales? ¿Por qué tendemos a querer congregarnos con los que son de nuestra misma raza en oposición a los otros? ¿Qué clase de mensaje estamos dando al hacer esto?

Jesucristo: El Fundamento de la Iglesia.
Jueves 18 de junio

A menudo hablamos de nuestra iglesia. Tenemos muchas razones para estar orgullosos de nuestra iglesia. Por otro lado, nos damos cuenta de que nuestra iglesia no es perfecta. Hemos invertido en ella mucho de nosotros, de nuestros talentos, tiempo, energía y dinero, y tenemos buenas razones para tener un claro sentido de propiedad. Sin embargo, en último análisis la iglesia no es nuestra. Es de Dios. Y eso marca una diferencia decisiva.

¿Qué afirmó Cristo mismo en respuesta a la pregunta de a quién pertenece la iglesia? Mat. 16:18.

Muchos han entendido mal la afirmación de Cristo acerca de la roca sobre la cual debía ser edificada la iglesia de Dios. Cuando se toma en consideración el contexto completo y todas las demás evidencias bíblicas, no hay base para sugerir que Pedro era la roca sobre la cual se fundaba la iglesia y que se transfería una autoridad especial de él a todos los futuros obispos de Roma. Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mat. 16:16), es la Roca sobre la cual Dios fundó su iglesia.

Considera el significado de algunos otros símbolos usados para subrayar la misma verdad, es decir, que la iglesia está edificada sobre Jesucristo y que la iglesia es de él en vez de ser nuestra. Efe. 2:20; 4:15, 16; Apoc. 1:12-16, 20.

Como tantos otros pasajes del libro del Apocalipsis, la descripción de Jesucristo en Apocalipsis 1:12 al 20 está llena de imágenes del Antiguo Testamento. Se presenta a Cristo como caminando en medio de siete candeleros, vestido como un Sumo Sacerdote. Nuestra mente automáticamente vuelve al símbolo del candelero en el antiguo Tabernáculo, que proclamaba la presencia de Dios entre su pueblo. Antes de que el libro del Apocalipsis entre en detalles acerca de “las cosas que deben suceder pronto” (1:1), se asegura que veamos todo desde la perspectiva correcta. Es la revelación de Jesucristo, el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, nuestro Sumo Sacerdote celestial, que no es una deidad distante y estática, sino aquel que camina en medio de su iglesia.

Si, en última instancia, la iglesia pertenece a Dios, ¿cuál es nuestro papel en ella? ¿No somos, entonces, mayordomos de ella? ¿Qué clase de responsabilidades pone esto sobre nosotros? ¿Cuán bien estás viviendo tu responsabilidad? ¿Qué puedes hacer mejor?

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 19 de junio

Para un estudio adventista completo acerca de la naturaleza de la iglesia, ver Raoul Dederen, ed., Handbook of Seventh-day Adventist Theology, pp. 538-581. Ver también el capítulo 45 de El Deseado de todas las gentes, pp. 378-387.

“Jesús contestó a Pedro: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos’ [Mat. 16:17].

“La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser la vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad. Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. ‘Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?’ (Job 11:8). Solo el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios” (DTG 380).

Preguntas Para Dialogar:

1. Ser miembro de la iglesia ¿es una condición necesaria para ser salvos? ¿O nos unimos a la iglesia por otras razones? Si es así, ¿cuáles son? ¿Qué grandes ventajas tenemos al ser parte de un cuerpo? Al mismo tiempo, ¿acerca de qué cosas debemos ser cuidadosos y vigilar?
2. Algunas personas dicen: “He dejado de ir a la iglesia. Cuando asistía, salía vacío. Cuando voy afuera, a la naturaleza, tengo una experiencia religiosa más profunda que cuando escucho un sermón que no es interesante”. ¿Qué le responderías a una de esas personas?
3. Medita más en las preguntas planteadas en la sección del miércoles con respecto a la diversidad étnica en nuestra iglesia. ¿Por qué deberían los cristianos ser los que más aceptan o aman a los otros, sin tomar en cuenta las diferencias étnicas? ¿Qué podríamos hacer que nos ayude a vivir mejor a la altura de lo que sabemos que el Señor quiere que hagamos con respecto al tema importante de la armonía racial y étnica?

Resumen: La iglesia es una iniciativa divina. Es la iglesia de Dios, en vez de ser la iglesia nuestra. Somos miembros del cuerpo de Cristo –cada uno con su función específica–, pero siempre debemos recordar que él es la Cabeza. No se llama a la uniformidad, sino que debemos hacer todo lo que podamos para mantener la verdadera unidad en Cristo.


Guía de Estudio de la Biblia: Caminar la vida cristiana / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Abril-Junio de 2009
Autor: Reinder Bruinsma, nacido en Holanda, ha servido en distintas responsabilidades a lo largo de su larga carrera en la iglesia. Autor de casi veinte libros, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas, y era presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Holanda cuando escribió esta Guía de Estudio de La Biblia.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 6 de junio de 2009

Lección 11: La mayordomía. Para el 13 de junio de 2009

Sábado 6 de junio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Deuteronomio 8:18; Salmo 50:12; Mateo 24:46; 25:14-30; Lucas 4:16; 1 Corintios 6:19, 20.

Para Memorizar: “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mat. 25:29).

LA MAYORDOMÍA NO SE LIMITA al cuidado de los recursos financieros y a asegurarse que Dios reciba su diez por ciento. Aunque eso es ciertamente parte de ella, hay mucho más involucrado.

“El término mayordomo es mal comprendido y aun es extraño para nuestra sociedad. No tenemos ningún término en nuestro vocabulario moderno que tenga la riqueza de este término. Cuidador no capta la responsabilidad puesta en el mayordomo. Administrador parece inadecuado para describir la relación entre el dueño y el mayordomo. Custodio es un término demasiado pasivo. Agente pone hoy demasiado énfasis en el servicio de sí mismo. Embajador es demasiado político, y le falta el aspecto del servicio. Vigilante es demasiado administrativo, y no tiene el sentido personal. Guardián está demasiado estrechamente vinculado solamente con las responsabilidades paternales”.–R. Scott Rodin, Stewards in the Kingdom, p. 27.

Un Vistazo a la Semana: ¿Cómo uso mis talentos, mi tiempo, mis recursos materiales, todas las cosas que Dios me ha dado como mayordomo? ¿De qué modo realmente vivo mis responsabilidades hacia mi Hacedor y Redentor? De esto se trata la mayordomía.

Los Talentos
Domingo 7 de junio

Si hubiera un premio para la explicación más clara de un concepto profundo y que abarca todo, Jesús fácilmente sería el ganador con su parábola de los talentos.

Lee Mateo 25:14 al 30. ¿Qué mensaje básico acerca de la mayordomía encuentras en estas palabras de Jesús?

Realidad número uno: Todos tenemos talentos. Nota que, en la parábola, todos los siervos recibieron uno o más talentos. Ninguno quedó sin algún talento. Esta es la primera verdad que Jesús quería grabar en sus discípulos.

Realidad número dos: No todos tenemos el mismo número de talentos. Es un hecho de la vida que tendremos que aceptar. Algunas personas recibieron, de muchas maneras, más talentos que otras. Los que tienen varios talentos nunca debieran despreciar a los que tienen menos talentos. Lo que Jesús quería destacar es claro: la cantidad de nuestros talentos no es lo más importante; lo que importa es lo que hacemos con aquello que hemos recibido.

Realidad número tres: Algunos rehúsan usar sus talentos. Algunos nunca reconocen los talentos que tienen. Lamentablemente, ninguno les recordó sus dones. O se dieron cuenta de sus dones, pero, por diferentes razones, rehusaron invertir su energía en desarrollarlos.

Realidad número cuatro: No usar tus talentos es un asunto serio. El “siervo inútil” no tiene una segunda oportunidad. Es arrojado a “las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mat. 25:30); esa es la descripción simbólica de la nada total, es decir, de la muerte eterna. No usar lo que Dios nos ha confiado no solo nos perjudica en esta vida sino también pone en peligro nuestra vida eterna. Esto significa que el tema de ser mayordomos fieles no es algo que pertenece a la periferia de nuestra experiencia cristiana: es la característica vital del discipulado.

¿Cuáles son tus dones? Pero, más importante todavía, ¿qué estás haciendo con ellos? ¿Los estás usando para servirte solo a ti mismo y a tus deseos o los usas también en el servicio del Señor? ¿Por qué es tan importante esta pregunta?

El Tiempo
Lunes 8 de junio

Hay una abundancia de libros y de cursos sobre el tema de la administración del tiempo. Han ayudado a millones de personas a usar mejor su tiempo. Muchos cristianos harían bien en leer algunos de estos libros o asistir a un buen seminario. Pero hay aspectos del uso cristiano del tiempo que uno aprenderá solo leyendo la Biblia y, en particular, estudiando la vida de Jesús.

¿Qué aprendemos de los evangelios acerca de cómo usaba Jesús el tiempo? ¿Cuáles son algunos elementos que deben ser notados, fuera de su agenda completa de predicar y sanar? ¿Qué otros pasajes pueden añadir más información? Mat. 4:23; Mar. 1:29-31; Luc. 4:16; Juan 2:1-11; Juan 12:2.

En el mundo estresante actual, el ejemplo de Jesús es tan refrescante como digno de ser imitado. Jesús trabajaba mucho y estaba completamente comprometido con su misión. Pero, se aseguraba de no perder las bendiciones del sábado. Los evangelios dejan muy en claro que él tenía tiempo para su Padre, para sus amigos, para relajarse y para tener una buena comida. Este tipo de manejo del tiempo (o más bien: mayordomía del tiempo) será una bendición para todos los que lo practiquen.

La Biblia no alaba a los trabajadores compulsivos, ni felicita a los que siempre hacen lo menos posible. Como siempre, debe haber un equilibrio en hacer las cosas que hay que hacer, mientras al mismo tiempo no nos consumimos emocional o físicamente. Dios tiene el primer derecho sobre nuestro tiempo. Manifestamos esto al guardar el sábado y al usar nuestro tiempo diario de oración y adoración. Nuestros amados también tienen derecho a una parte justa de nuestro tiempo. Entonces, hay tiempo para trabajar, para el descanso y para una cantidad de otras cosas. La iglesia también reclama una parte sustancial de nuestro tiempo. Pero, siempre debe haber un equilibrio fin de que no caigamos en una trampa o en otra.

¿Hacia dónde te inclinas: hacia no hacer lo suficiente o hacia hacer demasiado? ¿Cómo podemos vivir una vida más equilibrada con respecto a la mayordomía de nuestro tiempo? ¿Por qué es importante que lo hagas?

Mayordomos de Nuestro Cuerpo
Martes 9 de junio

En el mundo secular, la mayor parte de la gente considera sus cuerpos como su propiedad personal. Tienen la última palabra sobre todo lo que sucede con su cuerpo. Esto no solo se aplica al inmenso número de mujeres que pretenden ser libres para decidir si tendrán un aborto o no, sino también a todos los que sienten que tienen derecho a perjudicar sus cuerpos por el uso de sustancias a menudo ilegales, o por comer grandes cantidades de comida chatarra o por tener relaciones sexuales siempre que quieran, con tantas parejas como deseen.

Lee 1 Corintios 6:19 y 20, y ora sobre el pasaje. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de cómo usamos nuestros cuerpos? ¿En qué formas prácticas podemos aplicar estas palabras?

El contexto inmediato indica que el apóstol Pablo está refiriéndose, específicamente, al abuso de nuestro cuerpo mediante la inmoralidad sexual. Desgraciadamente, esto es tan relevante hoy en muchas partes del mundo como lo era en la antigua Corinto, una ciudad conocida por sus perversidades.

Pero, la idea básica es que no deberíamos “pecar contra nuestro cuerpo”, porque no somos sus dueños. Primero, hemos sido creados por Dios por medio de Jesucristo. Él es nuestro Hacedor, y por lo tanto somos responsables ante él por todo lo que hacemos. Segundo, él es nuestro Redentor, aquel que nos compró “por precio”. La mayordomía de nuestros cuerpos implica también cuidar bien de nuestra salud. Esto tiene que ver no solo con lo que comemos sino también con la cantidad de descanso que tomamos y con mantenernos en buena forma por medio de un ejercicio adecuado. Y no puede haber dudas en cuanto a que no debemos usar sustancias que son adictivas o nos dañan de algún modo.

No obstante, otra vez, se necesita equilibrio. “La salud misma no debe ser una preocupación. Debiera ser una parte del esquema cristiano de vivir, y de funcionamiento más bien automático. Una preocupación excesiva por la salud puede ser una forma de idolatría que nos estorba para lograr una relación satisfactoria con Dios. La salud nos capacita para servir a Dios, pero no es un fin en sí misma”.–Leo R. Van Dolson y J. Robert Spangler, Healthy, Happy, Holy, p. 43.

Considera cuidadosamente todos tus hábitos de salud, además de la dieta. ¿Qué necesitas mejorar? ¿Qué cambios puedes y debes hacer? ¿Qué te frena de hacer lo que sabes que es lo correcto?

Nuestras Posesiones Materiales
Miércoles 10 de junio

La mayordomía cristiana decididamente no se refiere solo al dinero. Pero, con el mismo énfasis, también se refiere al dinero. El dinero es una parte esencial de nuestras vidas y forma una parte central en la mayordomía.

Lee los siguientes textos: Lev. 27:30; Deut. 8:18; Sal. 50:12; Mal. 3:8-10; Mat. 6:31; 23:23. ¿Qué lecciones obtienes de ellos? Compara tus respuestas con lo que sigue más abajo.

Hecho número uno: Todo comienza con Dios. Dios es el Dueño de todo. Y él nos da la fuerza para trabajar y ganarnos la vida. Los que dicen Todo es el resultado de mi trabajo duro se olvidan de una verdad fundamental, que es solo Dios quien los capacitó para ganar lo que obtuvieron.

Hecho número dos: Dios ocupa el primer lugar en todo lo que tenemos y hacemos, incluyendo nuestro uso del dinero. Antes de gastar cualquier parte de tu dinero, asegúrate que has puesto aparte tus diezmos y tus ofrendas. Luego emplea el resto responsablemente, siempre recordando que la mayordomía se extiende al uso de todo el dinero que se te ha confiado.

Hecho número tres: Dios espera que su pueblo le devuelva, por lo menos, el diez por ciento de sus ingresos. Esa era la regla en el Antiguo Testamento, y ese principio nunca ha sido eliminado. En los tiempos del Antiguo Testamento, los sacerdotes recibían los diezmos y los usaban para el sostén de los cultos del Santuario. De la misma manera, hoy nuestros diezmos son recibidos y usados para financiar la comisión evangélica mundial que Dios ha encomendado a su iglesia.

Hecho número cuatro: Cuanto más damos, tanto más somos bendecidos. Pruébalo, y verás por ti mismo la verdad de las palabras de que “más bienaventurado es dar que recibir” (Hech. 20:35).

Hay un antiguo dicho inglés que reza: “Que ponga su dinero donde está su boca”. La idea es que la gente puede hablar acerca de cuánto cree en algo, pero a menos que esté dispuesta a poner algo de dinero en ello, lo dicho no tiene significado. ¿De qué modo el acto de dar diezmos y ofrendas revela dónde está realmente tu corazón? ¿Qué revela tu forma de dar acerca de tu fe?

Mientras Esperamos
Jueves 11 de junio

Hay una dimensión importante en las parábolas acerca de los talentos y de las minas que no debemos pasar por alto. En Mateo 25, “el señor” (vers. 19) se fue lejos y volvió después de mucho tiempo para ajustar cuentas con sus siervos. En Lucas 19, se nos dice que “un hombre noble” (vers. 12) se fue a un país lejano. En su lugar de destino lo hicieron rey, y luego volvió (vers. 15).

Jesús claramente se estaba refiriendo a sí mismo. Él quería que sus discípulos supieran que él se iba y que pasaría un buen tiempo antes de que regresara. Pero, cuando lo hiciera, pediría cuentas de lo que habían hecho con lo que les había dado.

¿Qué debería caracterizarnos mientras esperamos la segunda venida de Cristo? Mat. 24:42-46. ¿Qué significan estos versículos para nosotros en el sentido práctico de cómo vivir?

Mientras esperamos, vivamos con un propósito. No es esperar en ociosidad sino como discípulos consagrados que son capaces mayordomos de todo lo que han recibido. “Debemos ser vigilantes y velar por la venida del Hijo del Hombre. También debemos ser diligentes. Se requiere de nosotros que obremos y esperemos; debemos unir las dos actitudes. Esto equilibrará el carácter cristiano, y lo hará simétrico y bien desarrollado. No debemos creer que nos toca descuidar todo lo demás y entregarnos a la meditación, el estudio o la oración, ni tampoco debemos rebosar apresuramiento y actividad, con descuido de la piedad personal. La espera, la vigilancia y el trabajo deben combinarse. ‘En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu sirviendo al Señor’ [Rom. 12:11]” (HAd 19).

Estamos esperando que el Dueño de todo regrese. Pronto vendrá y querrá saber lo que hemos hecho con nuestros dones, nuestro tiempo, nuestras fuerzas físicas y nuestros recursos materiales. El hecho de que viene para inspeccionar los resultados de nuestra mayordomía fiel no debería asustarnos de ningún modo. La acusación del siervo que enterró su talento y rehusó emplearlo en forma provechosa, porque el dueño era un “hombre duro” que quería cosechar donde no había sembrado, era totalmente falsa. Nota que los siervos que fueron mayordomos fieles no compartieron este concepto negativo. Todo el esfuerzo que habían puesto en administrar lo que les había dado valió la pena cuando escucharon que el dueño decía: “¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (Mat. 25:21, NVI).

Si Jesús regresara la semana próxima, ¿qué piensas que te diría con respecto a lo que hiciste la semana anterior con las cosas que él te confió?

Para Estudiar y Meditar
Viernes 12 de junio

Una mina para explorar más el tema de la mayordomía es la compilación Consejos sobre mayordomía cristiana, en la cual se han reunido comentarios de Elena de White sobre este tema. Considera, específicamente, la Sección VIII, que trata de cuáles son los motivos correctos para dar (pp. 205-218).

“El Señor no pedirá de los pobres lo que no tienen para dar. No exigirá de los enfermos las energías activas de las cuales carece la debilidad corporal. Nadie debe quejarse porque no puede glorificar a Dios con talentos que nunca le fueron confiados. Pero, si tenéis un talento nada más, usadlo bien, y se aumentará. Si los talentos no se entierran, ganarán otros talentos”.–“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 5: 1.075).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cómo hemos de entender todo el tema de la mayordomía y la responsabilidad ante Dios en el contexto de la salvación “solo por fe”? ¿Somos salvados por cuán buenos mayordomos seamos? ¿O revela nuestra mayordomía la realidad de nuestra fe? Y, aun si cometiéramos errores aquí, ¿por qué no deberíamos abandonar todo con desesperación?
2. ¿Qué tiene de equivocado lo que se ha llamado “el evangelio de la salud y la prosperidad”, la idea de que si vivimos correctamente Dios nos dará mucho dinero y buena salud? ¿Cómo crees que esto es una perversión de los verdaderos principios de la mayordomía?
3.
Analiza la siguiente declaración: “Las personas más grandes y talentosas son inútiles si no están disponibles para ser usadas por Dios”. En resumen, “la disponibilidad” es más importante que “la capacidad”.–Mike Nappa, The Courage to Be a Christian, p. 164.
4. ¿Qué consejo le darías a un feligrés que, luchando con dificultades financieras, dice que no puede darse el lujo de devolver el diezmo y, mucho menos, dar ofrendas? ¿Qué sugerencias podrías o deberías darle a esa persona?

Resumen: Todos hemos recibido uno o más talentos. Se nos han confiado recursos. Como mayordomos, se espera que “administremos” estos recursos con nuestra mejor habilidad, en agradecido reconocimiento de que, de hecho, todo lo que tenemos viene de Dios. La mayordomía no debiera ser un deber pesado, sino una gozosa ordenación de prioridades en todos los aspectos de nuestra vida.


Guía de Estudio de la Biblia: Caminar la vida cristiana / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Abril-Junio de 2009
Autor: Reinder Bruinsma, nacido en Holanda, ha servido en distintas responsabilidades a lo largo de su larga carrera en la iglesia. Autor de casi veinte libros, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas, y era presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Holanda cuando escribió esta Guía de Estudio de La Biblia.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 30 de mayo de 2009

Lección 10: El discipulado. Para el 6 de junio de 2009

Sábado 30 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 18:13-27; Mateo 4:19; 9:9; Marcos 3:13-19; 8:31-38; Romanos 8:18.

Para Memorizar: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).

ES IMPORTANTE QUE USEMOS nuestras capacidades intelectuales para captar tanto como sea humanamente posible de lo que Dios nos ha revelado. No obstante, el conocimiento perfecto de todas las doctrinas no es un requisito previo para la salvación. Sin embargo, se nos ordena que hagamos todas las cosas que se nos ha instruido hacer. Ser un discípulo es ser un aprendedor de todo lo que hizo el Maestro durante su vida, y un seguidor permanente de él.

¿Qué es un discípulo? El Diccionario bíblico adventista lo define, básicamente, como una “persona que, como alumno o adherente, sigue las enseñanzas de otra, especialmente las de un maestro público.[...] En el NT, el sustantivo [...] se relaciona con el verbo mantháno, ‘aprender’; de allí que signifique ‘aprendiz’, ‘alumno’, ‘adherente’” (DBA 334). Consideremos un poco más de cerca lo que significa ser un discípulo.

Un Vistazo a la Semana: Un discípulo es un aprendedor durante toda la vida. Cuando Cristo nos llama, hemos de seguirlo, dondequiera que nos conduzca y no importa el sufrimiento que involucre, porque habrá sufrimiento aunque no fuera por otra razón que porque debe involucrar sacrificio. En términos humanos, las recompensas del discipulado parecerían más bien escasas. Pero, cuando se descubre la verdadera dimensión de la vida en Cristo, nos damos cuenta de que vale la pena el sufrimiento, no importa cuál sea el costo aquí y ahora.

Seguidores y Líderes
Domingo 31 de mayo

Lee Éxodo 18:13 al 27. ¿Qué principios de liderazgo se encuentran en estos versículos? ¿Qué podemos aprender de ellos acerca de los líderes y de los seguidores?

Aunque toda la gente es fundamentalmente igual a los ojos de Dios, hay grandes diferencias en la manera en la que actúa. Algunos tienen el don del liderazgo. Nuestra sociedad, y cada organización dentro de ella, pronto se desmoronaría si no hubiera líderes. Aun en el cielo parece que hay una diferenciación en los roles: Hay, por ejemplo, ángeles y arcángeles. Cuando Dios llamó a su pueblo a salir de Egipto, él designó líderes. Cuando organizó un servicio para el Santuario, se aseguró que hubiera un liderazgo adecuado. Dios actuó mediante jueces, profetas, reyes, etc.

Pero los líderes son inútiles sin seguidores que estén dispuestos a aceptar su liderazgo. Específicamente, ellos necesitan un grupo de asociados próximos que estén dispuestos a aprender de su líder y a ayudarlo en la realización de las metas que él tiene.

Jesús llamó a doce discípulos. Lee Marcos 3:13 al 19 para ver una versión condensada de su selección de los doce hombres. ¿Qué otros ejemplos de maestros que se rodearon de discípulos encontramos en una historia del Evangelio? Ver Mar. 2:18.

No había nada extraordinario en el hecho de que Jesús tenía un grupo de discípulos. Era costumbre que los maestros tuvieran un grupo de “aprendices”. Sin embargo, lo notable es la clase de hombres que Jesús escogió. Jesús vio el potencial de estos hombres, que la mayoría de nosotros no habría discernido. Lo que también es notable fue la disposición instantánea de ellos de dejar sus ocupaciones diarias y seguir a este carpintero de Nazaret. Aparentemente vieron algo extraordinario en este hombre que aun la mayoría de sus familiares no había descubierto todavía.

No obstante, debería notarse que, aunque los Doce constituyeron un grupo muy especial, hay muchos otros que en los evangelios se designan como discípulos.

En algunas sociedades tiende a existir una actitud contraria a los líderes; en contraste, en otras sociedades prácticamente siguen ciegamente a sus líderes. ¿Cuál es la tendencia en tu sociedad, y de qué maneras logras alcanzar un equilibrio adecuado?

Características del Discipulado: Obediencia y Lealtad
Lunes 1 de junio

Jesús no solo compartió conocimientos con sus discípulos, aunque debió haber sido un privilegio tremendo escuchar constantemente a Jesús cuando explicaba las Escrituras y respondía a las numerosas preguntas con que los líderes espirituales de sus días lo bombardeaban. Ellos notaron rápidamente lo que otros también percibían. Él enseñaba con una autoridad que sobrepasaba a la de los eruditos de sus días. Separaba las tradiciones muertas de los asuntos de la vida real, de los que se ocupa la Palabra de Dios. Sin embargo, había más cosas que los discípulos necesitaban aprender. También necesitaban aprender a hacer que su propia voluntad y sus deseos se sujetaran a la voluntad del Todopoderoso.

¿Qué principios del discipulado podemos encontrar en los siguientes textos? Mat. 4:19; 9:9; Mar. 8:34.

“Sí, sígalo tanto en los buenos momentos como en los malos. Sígalo al amistarse con los más necesitados y desamparados. Sígalo al olvidarse de sí misma, y al abundar en actos de abnegación y sacrificio en beneficio de los demás; al no responder a la injuria con injuria; al manifestar amor y compasión por la raza caída. Él no consideró preciosa su vida: la dio por todos nosotros. Sígalo desde el humilde pesebre hasta la cruz. Él fue nuestro Ejemplo” (T 2: 178).

¿De qué manera reaccionó Pedro cuando muchos seguidores abandonaron a Jesús? Juan 6:60-70.

No todos los discípulos permanecieron con Jesús. Muchos se alejaron. Pedro habló en nombre de los discípulos cuando declararon su lealtad. Con la excepción de Judas, oportunamente demostraron ser seguidores fieles, aun cuando hubo momentos de graves dudas y desilusión cuando su Maestro fue tomado prisionero y ejecutado. Su experiencia nos da gran consuelo. Muchos de nosotros hemos tenido momentos en los que nuestra resolución de ser discípulos estaba en un punto muy bajo, pero, como en el caso de los apóstoles, esto no significa que no podemos sobreponernos a nuestra falla temporaria.

Si alguien te preguntara: “¿Cuán leal eres a Jesús?”, ¿cómo responderías, y por qué? ¿Qué evidencias externas darías de tu lealtad a él?

Sacrificio
Martes 2 de junio

A la mayoría de nosotros nos gusta estar con gente importante. Encontrarnos con un jefe de Estado o un ministro del Gobierno u otra celebridad nos proporciona un tema de conversación muy codiciado. Conocer a alguien importante, o aun conocer a alguien que conozca a una persona importante, de alguna manera pareciera otorgarnos un halo de gloria. Parece natural desear trepar la escalera social en vez de permanecer en su base. Los discípulos de Jesús no fueron excepción a este rasgo humano desafortunado.

¿De qué modo algunos discípulos (y sus familiares) esperaban que seguir a Jesús fortalecería su condición social? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Mat. 20:20-23; Mar. 10:35-41. ¿A qué te recuerda esta actitud? Isa. 14:12-14.

En lugar de prometer a sus discípulos prosperidad material y posición social, Jesús los preparó para una realidad de tipo diferente: Seguirlo cuesta mucho.

Lee Marcos 8:31 al 38. ¿Qué te enseña este pasaje acerca del costo del discipulado?

En su conocido libro The Cost of Discipleship, Dietrich Bonhoeffer, el joven teólogo alemán que fue martirizado por los nazis en 1945, enfatiza que la gracia divina no viene en forma barata. Y seguir a Cristo no es algo fácil de hacer. Inevitablemente involucra sufrimiento. Así como Cristo dijo que él debía “padecer mucho”, también debemos sufrirlo nosotros. Si queremos identificarnos con él en esta vida, tenemos también que hacerlo con sus sufrimientos y su muerte. “Sobrellevar la cruz no es una tragedia; es el sufrimiento que ocurre como fruto de una lealtad exclusiva a Jesucristo. Cuando sucede, no es por accidente, sino por necesidad. [...] Solo un hombre [...] totalmente comprometido en el discipulado puede experimentar el significado de la cruz. La cruz está allí, desde el mismo principio, solo necesita tomarla; no hay necesidad de que salga y busque una cruz para sí mismo, no hay necesidad de correr intencionalmente al sufrimiento. Jesús dijo que cada cristiano tiene su propia cruz que lo espera, una cruz destinada y designada por Dios”.–Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship, p. 98.

¿Cuál es la cruz que Dios te dio para llevar? ¿Qué te costó seguir a Cristo? Si tu respuesta es “Nada, realmente”, tal vez necesitas considerar más cuán de cerca sigues al Maestro.

Las Recompensas del Discipulado
Miércoles 3 de junio

Jesús dijo a sus discípulos que, sin ninguna duda, seguirlo a él requeriría sacrificios. Fue totalmente franco con ellos con respecto a lo que debían esperar.

¿Qué prometió Jesús en cuanto a las recompensas a corto plazo que hay al seguirlo como discípulos? Lucas 9:57, 58; Juan 15:18- 25. ¿Qué “promesa” específica le dio Jesús a Pedro? Juan 21:15-18. ¿Qué nos indica esto acerca del costo de seguir a Cristo?

Los discípulos, excepto Judas, oportunamente llegaron a ser apóstoles. Desde los primeros capítulos del libro de los Hechos, es claro que estos hombres habían aprendido muchas lecciones. Habían estado con Jesús, y ahora, con el poder del Espíritu, eran capaces de tratar con la oposición y la persecución. Aunque no podemos estar completamente seguros de todos los detalles, hay buenas razones para creer las tradiciones del tiempo de la iglesia primitiva que dicen que todos los apóstoles, finalmente, sufrieron el martirio. Pareciera que todos sufrieron una muerte violenta, excepto Juan, pero su exilio en Patmos tampoco fue una vacación de lujo. Él también fue un “hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo” (Apoc. 1:9).

¿Qué aspecto del discipulado contrapesa todo el sufrimiento que pudiéramos tener al seguir a Cristo? Juan 10:10; Rom. 8:28-39.

Los que siguen a Cristo afrontarán numerosos desafíos. Si se mantienen enfocados en su Maestro, serán capaces de sobrellevar todo lo que les suceda. Tendrán algo que es más precioso que las palabras. Dios les da paz, que es diferente de la clase de paz imperfecta y pasajera que el mundo ofrece (Juan 14:27). Es la paz que trasciende toda comprensión (Fil. 4:7). Esa paz es la característica de la vida abundante que Cristo da a sus discípulos (Juan 10:10). A pesar de todas las pruebas y las tentaciones, esta es la clase de vida que satisface en un nivel que está más allá del alcance de los que eligen vivir sin Cristo.

Aun más, los fieles seguidores de Cristo tienen la seguridad de la vida eterna, la seguridad de que cualquier cosa con la que luchen ahora no puede compararse con la promesa de la eternidad que los espera.

Lee Romanos 8:18. ¿Qué esperanza y consuelo puedes obtener para ti de esta promesa? ¿Por qué te dice que nunca, nunca, debes abandonar la lucha?

El Señorío de Jesucristo
Jueves 4 de junio

Ser un discípulo implica el reconocimiento de tener un maestro, una lealtad a alguien a quien estamos dispuestos a seguir y a servir. Nuestra relación con otros generalmente se expresa por la manera en que nos dirigimos a ellos.

¿Cuál fue uno de los títulos dados a Cristo por sus seguidores? Juan 20:28; 1 Cor. 16:22.

El Nuevo Testamento usa una variedad de nombres para Jesús. Se lo llama el Hijo de Dios, pero también el Hijo del Hombre o el Mesías. Centenares de veces se hace referencia a Jesús como el Señor. Esta palabra, que inicialmente era bastante general en su aplicación, llegó a ser altamente significativa para los primeros cristianos. El emperador romano pretendía ser divino y quería que se dirigieran a él como el Señor. Confesar que Cristo era su Señor máximo en vez de que lo fuera el César romano no era sencillamente expresar una opinión. Literalmente podía ser un asunto de vida o muerte. Los que vivían en el Imperio Romano debían tener tan solo un kúrios [señor], y aplicar este título a cualquier persona que no fuera el emperador bien podía terminar en tortura y muerte.

Así que, se necesitaba fe y un discipulado consagrado para llamar “Señor” a Jesús. Pero hoy tampoco es cosa pequeña llamar a Jesús nuestro Señor y realmente decirlo con toda intención. Si él es nuestro Señor, él es el Soberano sobre nuestra vida entera, sobre todo lo que decimos y hacemos.

¿Cuál es el elemento clave que revela cuán genuinamente llamamos “Señor” a Jesús? Mat. 7:22, 23; Luc. 6:46.

Una cosa es llamar a Jesús nuestro Señor y nuestro Dios, y profesar fe, amor y lealtad a él. Pero otra cosa es realmente vivirlo. Jesús fue claro: Nuestra fidelidad a él se manifestará por medio de nuestra obediencia a él y a sus mandatos. De hecho, la palabra para “maldad” en Mateo 7:23 significa “ilegalidad”. Sin dudas, un verdadero seguidor de Jesús, un verdadero discípulo, obedecerá sus mandamientos (Juan 14:15).

Trata de imaginarte cuán diferente sería nuestra iglesia si cada uno de los que profesan seguir a Cristo fuera verdaderamente un discípulo de Jesús. ¿Qué diferencias veríamos? Aunque no podemos cambiar a otros, ¿qué diferencia producirías si tu vida fuera de real conformidad con la voluntad de Jesús?

Para Estudiar y Meditar
Viernes 5 de junio

Para comentarios sobre el llamado de los discípulos, lee en El Deseado de todas las gentes, el capítulo “Hemos hallado al Mesías”, pp. 106-117.

“No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego, rodeándolo tiernamente con sus brazos, dijo: ‘De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos’. La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el Cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza” (DTG 404).

Preguntas Para Dialogar:

1. Como clase, repasen la pregunta acerca de lo que cuesta ser un verdadero seguidor de Cristo. Pide a los que están dispuestos a hablar que cuenten lo que les costó seguir al Señor. Pregúntales también por qué creen que valió la pena.
2. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los nuevos creyentes que hay entre nosotros a llegar a ser mejores discípulos de Cristo? ¿Por qué ser un discípulo es mucho más que afirmar intelectualmente ciertas doctrinas, o aun más que creer que Jesús murió por tus pecados?
3. Somos llamados a ser discípulos de Jesús. Pero, en el ámbito humano, también tenemos modelos para imitar. ¿Es legítimo considerarnos también discípulos de un líder humano que respetamos y lo consideramos un modelo para nosotros? Si es así, ¿cómo podríamos hacer esto mientras al mismo tiempo no olvidamos a quién debemos nuestra lealtad suprema?
4. ¿Cómo podemos luchar contra el deseo humano pecaminoso de tener más exaltación propia, más adulación, más poder y prestigio? ¿Por qué estos deseos son tan contrarios a todo lo que significa ser un discípulo de Cristo?

Resumen: Ser un discípulo de Cristo no es algo pequeño. Requiere mucha convicción y vigor, y una disposición a seguir al Señor, sin importar todo el sufrimiento que esto signifique. Ser un discípulo de Cristo significa vivir por fe, confiar en Dios aun en los momentos más duros. Significa estar dispuesto a morir al yo, y vivir para el bien de otros y para la gloria de Dios.


Guía de Estudio de la Biblia: Caminar la vida cristiana / Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Abril-Junio de 2009
Autor: Reinder Bruinsma, nacido en Holanda, ha servido en distintas responsabilidades a lo largo de su larga carrera en la iglesia. Autor de casi veinte libros, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas, y era presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Holanda cuando escribió esta Guía de Estudio de La Biblia.
Editor: Clifford Goldstein

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