sábado, 19 de diciembre de 2009

Lección 13: Ciudades de refugio / Edición para Maestros

El sábado enseñaré...

Texto Clave: “Tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma” (Heb. 6:18, 19).

Enseña a tu clase a:

Saber cuál era el propósito de las ciudades de refugio para los homicidas, y las lecciones que podemos aprender de ellas acerca de la salvación.
Sentir la necesidad de huir a Cristo para tener refugio.
Hacer la decisión de aprovechar las provisiones de refugio que Dios ha provisto.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: Ciudades de refugio

A. No solo se asignaron ciudades y tierras a los levitas sino también fueron repartidas en forma pareja entre las tierras de las diferentes tribus, pero también las ciudades de refugio estaban distribuidas regularmente entre las ciudades de los levitas. ¿De qué modo este plan de distribución ilustra el plan de Dios para la distribución de sus bendiciones?
B. ¿Qué provisiones se hicieron para los que estuvieran involucrados en homicidios y asesinatos, y cuáles fueron sus responsabilidades en el uso de estas provisiones?
C. ¿De qué modo se involucraba a la comunidad en este sistema de justicia?

2. Sentir: La presencia de Cristo, nuestro Refugio

Aunque las ciudades de refugio habían de ser usadas por los que eran acusados de asesinatos, estos símbolos ilustran nuestra necesidad crítica de refugiarnos en Cristo. ¿De qué manera esto ilustra la seriedad de nuestro pecado?

3. Hacer: Permanecer en nuestro lugar de seguridad

A. Los homicidas no solo debían apresurarse a ir a la ciudad de refugio, sino también debían permanecer allí, bajo pena de muerte. ¿Cómo ilustra esto nuestra relación con Cristo?
B. ¿De qué modo podemos nosotros, como un sacerdocio regio al servicio de Dios hoy, ofrecernos como lugares de refugio e intercesión para los que sufren alrededor de nosotros?

Resumen: No solo estaban los levitas viviendo entre las tribus de Israel para recordarles de los dones espirituales para ellos, sino también sus ciudades de refugio ilustran aún más las lecciones acerca de la justicia y la mediación de Dios.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave: A lo largo de toda la historia, Jesús es nuestro Refugio.

Solo para los maestros: Muy a menudo hemos oído que no tenemos nada que temer excepto que olvidemos cómo Dios nos ha guiado en el pasado.

Mientras los hebreos se acercaban a Canaán, Moisés les recordó las etapas del viaje. Cada etapa sería un recordativo de la conducción divina, presagiando el más detallado registro del Deuteronomio. Este registro fue el nacimiento del pueblo prometido, que viajaba hacia la Tierra Prometida. La mano de Dios podía verse en cada etapa: los milagros del cruce del Mar Rojo, el agua que salió de la roca, la construcción del Tabernáculo y el maná diario; pero también había solemnes advertencias en la revuelta de Coré y la plaga de las serpientes. ¿Quién olvidaría la serpiente de bronce y la mirada de fe que salvaba? Ahora, en los umbrales de Canaán, se añadió otro símbolo: las ciudades de refugio. Aquí había un remedio para aquellos que habían pecado, pero que no lo habían hecho por malicia premeditada.

Cristo es el refugio de todos los pecadores. Él es el Pan de Vida, la Luz del mundo, el Sacrificio sobre el altar. Es asombroso notar cuántas de las metáforas básicas para el ministerio de Cristo surgieron durante estos cortos cuarenta años.

Actividad: Canta el himno, “Peregrinos en desierto” (Nº 386 en el Himnario Adventista). El maestro puede iniciar la actividad compartiendo cómo Cristo ha sido su refugio, hablando de eventos específicos o de oraciones contestadas que demuestran el cuidado activo de Dios. Invita a otros a compartir cómo Dios ha sido para ellos un refugio (recordando momentos y eventos específicos). Luego, pide a los miembros de la clase que recuerden eventos específicos durante el éxodo y la peregrinación de Israel por el desierto que mostraban el cuidado y la misericordia activos de Dios. Entonces, analicen cómo Dios preservó la vida de Jesús en el tiempo anterior a su nacimiento y durante su infancia.

PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Las ciudades de los levitas (Repasa, con la clase, Núm. 35:1-8).

Después de que se hubieron otorgado a la tribu de Leví las funciones sacerdotales, su vida nunca fue la misma. A diferencia de sus hermanos, los levitas no recibieron tierras. Tal vez Dios retuvo este privilegio a fin de que la adquisición de riquezas no fuera una tentación para abandonar su propósito espiritual. Su herencia era el Señor, y habían de satisfacer sus necesidades temporales a través de su servicio.

No obstante, los levitas necesitarían un lugar para vivir, un lugar para su ganado y sus huertas. Dios ordenó que las otras tribus donaran pequeños terrenos que rodeaban a 48 ciudades, para atender esta necesidad. La provisión era proporcional: las tribus mayores contribuían con más ciudades; las menores, con menos. La consecuencia natural de este arreglo era que el liderazgo espiritual de Israel estaba esparcido por toda la Nación, en lugar de estar concentrado en un solo lugar.

Considera: ¿Qué responsabilidad tiene la iglesia en atender las necesidades temporales de sus líderes espirituales? ¿De qué modo debería tratar la iglesia con los líderes espirituales que parecieran subvertir su propósito espiritual procurando obtener riquezas? ¿Cómo pueden los principios de proporción y de descentralización ser aplicados al liderazgo espiritual actual?

II. Ciudades de refugio: Cristo, nuestro Refugio (Repasa, con la clase, Núm. 35:6-34; 2 Sam. 22:3; Juan 8:10, 11; Efe. 1:7; Col. 1:14; Heb. 6:18).

El pecado, incluyendo los horrendos crímenes de asesinato, no era meramente un asunto personal, sino también constituía una ofensa corporativa a un Dios santo. Los hebreos, por lo tanto, fueron amonestados a no tolerar la “contaminación” de la tierra provocada por el “derramamiento de sangre”. Esta contaminación “corrompía” la tierra, y esta requería ser “expiada”. Por cuanto un Dios santo vivía entre su pueblo, ellos habían de mantener un ambiente “santo” para él. La presencia de Dios está, de este modo, planteada como el motivo principal para una vida santa.

En su obra clásica Christian Storytelling, A. W. Spalding comparte una leyenda que fue impresa en la Review and Herald [La Revista Adventista, en inglés], titulada: “El ermitaño y el rey”. Al principio de la historia, el rey visita a un ermitaño que vive en la miseria. Al volver repetidamente a visitarlo, el ermitaño, motivado por el regreso del rey, gradualmente es transformado de un habitante de un barrio pobre a ser el dueño de un hermoso refugio en la montaña. La presencia de Dios es así de poderosa.

Sin embargo, el celo por preservar la tierra como santa debía ser equilibrado por la misericordia hacia aquellos que accidentalmente mataran a un hombre. Por esta razón, se crearon seis ciudades de refugio. Los que hubieran matado a alguien en forma inocente podían huir a la seguridad de sus muros, y encontrar refugio. Seguiría luego un juicio para determinar los hechos de cada caso específico. Los que eran encontrados inocentes de un homicidio premeditado conservaban la vida siempre que se mantuvieran dentro de los confines de las ciudades. (Los que eran juzgados culpables eran apedreados.) Sin embargo, cuando moría el sumo sacerdote, el homicida quedaba libre. Aunque el homicida era considerado inocente, solo otra muerte podía expiar la sangre de la persona asesinada. La muerte del sumo sacerdote proveía esa expiación ritual.

Considera: La muerte del sumo sacerdote y la liberación del homicida fueron prefiguradas por la muerte y la libertad ¿de quién? Si el homicidio no fue intencional, ¿por qué era necesario que el homicida permaneciera en la ciudad en lugar de regresar a su casa inmediatamente? ¿Qué tiene el ministerio del Sumo Sacerdote celestial que nos libera de las garras del pecado? ¿De qué modo este sistema de justicia enfatiza la importancia y la santidad de la vida para Dios? ¿Qué problemas y prácticas modernos deberían ser considerados a la luz del valor que Dios le atribuye a nuestra vida?

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Ninguna ciudad terrenal (por gloriosa que sea), ningún sacrificio de animales (no importa el tamaño), ningún sacerdote humano (por consagrado que sea), ningún rito sagrado que los humanos diseñen, podría al fin proveer expiación por el pecado. Cristo es la única esperanza del pecador, el único refugio seguro.

Actividad: Distribuye himnarios a la clase e invítalos a estudiar el texto de los himnos y los coros de Navidad. Pídeles que busquen frases que se relacionen con las formas en que Cristo es nuestro refugio, la expiación de nuestros pecados. Mantén una lista conjunta para la clase en un pizarrón o una cartulina grande. No pases por alto los himnos menos conocidos.

Anima a los miembros a decir cómo las frases o los conceptos (rescate, reconciliación, libertad, limpieza, etc.) de un himno seleccionado se aplican a sus propias vidas.

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Mientras que los escépticos debaten la confiabilidad del registro bíblico y niegan la existencia de Dios, hay una cosa que no pueden negar: el testimonio personal del creyente de lo que Dios ha hecho en sus vidas. Los argumentos apologéticos son valiosos, un razonamiento sólido es un don de Dios, pero ninguno de ellos pueden reemplazar la sencilla afirmación de lo que Dios está haciendo por ti. Si el propósito y la misión de la iglesia es hacer discípulos, no puede haber nada más importante que esto: que expresemos claramente lo que Dios ha hecho y lo que eso significa para nosotros.

Actividad: Este proyecto es bueno para una asignación de deberes para la casa, pero, dependiendo de la cantidad de tiempo dedicada al estudio, puede ser completado en la clase. Reparte hojas de papel, para escribir, e invita a los miembros a escribir un párrafo o una afirmación más larga acerca de cómo Dios ha sido el refugio de ellos. Este párrafo es su testimonio personal de la obra de Dios en sus vidas. Los temas pueden incluir una búsqueda personal de sentido, prosperidad financiera, liberación de adicciones, seguridad contra la violencia, reconciliación familiar, logros académicos, una búsqueda de la verdad, encontrar paz, empleo, etc. Concentra la atención en las promesas de Dios, las oraciones respondidas, y el perdón y la liberación del pecado. Concluye el estudio con un canto tal como “Al andar con Jesús” (Nº 238 del Himnario Adventista), o “Castillo fuerte es nuestro Dios” (Nº 255), u otro canto que enfatice la fe y la confianza en Cristo como nuestro Refugio.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Edición para Maestros.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / Comentarios de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / para el 19 de diciembre de 2009

Sábado 12 de diciembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 26-32; Romanos 5.

Para Memorizar: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deut. 6:4, 5).

FIEL A LO QUE DIOS HABÍA DICHO, de que la generación rebelde que rehusó entrar en la Tierra Prometida no entraría en ella, Dios llevó ahora a una generación nueva a las mismas fronteras. Allí les indicó a Moisés y al sumo sacerdote Eleazar que contaran la congregación de varones de 20 años hacia arriba, “todos los que pueden salir a la guerra” (Núm. 26:2). Sorpresivamente, el total de este segundo censo llegó a 601.730 (vers. 51), casi la misma cantidad que los del primer censo (603.550), cuarenta años antes (Núm. 2:32). A pesar de los castigos divinos sobre la Nación, en los cuales la primera generación (excepto Josué y Caleb) pereció, Dios los había multiplicado abundantemente, y los ejércitos de Israel allí en los campos de Moab eran, prácticamente, tan grandes como los de la primera generación.

Pero, quedaban muchas preguntas: ¿Estaba esta generación nueva, que había visto los resultados de los errores de sus padres, lista para aprender de ellos y obedecer a Dios? ¿Estaban listos para asumir el lugar que se les daba? ¿Qué lecciones tenían que aprender, y qué podemos aprender de ellos?

La División de la Tierra.
Domingo 13 de diciembre

Después del desastre en Sitim, se tomó un censo de los varones de 20 años hacia arriba (Núm. 26:1-4). Con unas pocas excepciones notables (ver los vers. 64, 65), la generación mayor había muerto, y una nueva había aparecido.

¿Cuál fue una de las razones por las que se tomó el censo? ¿Por qué era importante? Núm. 26:52-56.

Una vez que la segunda generación hubiera conquistado la tierra, habría que dividirla en forma justa; de otro modo, esto podría llegar a ser una fuente de peleas y confusión. Afortunadamente, Moisés todavía vivía y podía dirigir este importante asunto. Como lo afirma el texto, las tribus con muchos miembros recibieron más tierra; las que tenían menos, menos. ¿Qué podría ser más justo que esto?

Lee Números 27:1 al 11. ¿Qué principios importantes vemos que se manifiestan aquí?

Un elemento clave aquí es la santidad de la familia, especialmente con respecto a la propiedad y a los derechos de herencia. Es claro que la idea era guardar la propiedad tan cerca como fuera posible dentro de la familia. La tierra, después de todo, era una “heredad”, y así pertenecía a la familia.

Como vemos, también, esto no era un acuerdo de una vez para siempre. Por cuanto estas mujeres tenían fe y valor para acercarse a Moisés sobre un problema de justicia básica, Dios estableció un “estatuto de derecho” (Núm. 27:11) que permanecería para generaciones futuras y protegería a las mujeres que pudieran haberse encontrado en circunstancias similares.

Es muy fácil permitir que cosas como las posesiones nos dominen tanto que olvidemos aun los principios cristianos más básicos. ¿Cómo podemos protegernos de permitir que nuestro deseo de cosas arruine nuestra relación con Dios y con los demás?

El Sucesor.
Lunes 14 de diciembre

Después de tantos años en el desierto, los hijos de Israel pronto cruzarían a la Tierra Prometida. Había surgido una nueva generación, que pronto heredaría la tierra que había sido prometida primero a ellos cuando todavía estaban en los lomos de Abraham muchos siglos antes (Gén. 17:8). De este modo, a pesar de las demoras, las rebeliones, las murmuraciones, la falta de fe, de su pueblo, Dios cumpliría su palabra. Solo que lo haría con una nueva generación.

Lee Números 27:12 al 23, y responde las siguientes preguntas:

* En Números 27:12, Dios habla acerca de la tierra que él había dado (en el tiempo pasado) a los hijos de Israel, aun cuando ellos todavía no estaban allá. ¿Qué nos indica esto acerca de las promesas de Dios?
* Después de que Dios le dijo a Moisés otra vez que él no podría cruzar a esa tierra por causa de su pecado, ¿de qué modo respondió Moisés? Esto es, ¿cuál era la preocupación principal de Moisés? ¿Qué nos sugiere esto acerca de la clase de hombre que era?
* ¿Por qué era importante que Josué recibiera su cargo delante de toda la congregación?

Moisés pronto habría de morir, habiendo terminado su obra. El cargo pasaba ahora a Josué, el designado sucesor de Moisés. Cuán interesante es que no era uno de los hijos de Moisés, sino, en cambio, alguien que había demostrado su propia valía. Dios, no Moisés o la congregación, eligió a Josué.

Además, los textos aclaran muy bien que, como con Moisés, Josué había de dirigir únicamente por medio de la conducción de Dios; es decir, además de las leyes y los mandamientos escritos, él también debía buscar la voluntad de Dios por medio del “juicio del Urim delante de Jehová” (vers. 21).

¿Cuán a menudo buscas a Dios en oración con respecto a decisiones importantes que necesitas hacer? ¿Sobre qué base haces decisiones, si no es buscando la voluntad de Dios?

Reafirmación del Sistema de Sacrificios.
Martes 15 de diciembre

Cuando Dios proclamó en forma audible los Diez Mandamientos (Éxo. 20) en el Monte Sinaí, y ordenó la construcción del Tabernáculo (Éxo. 25), la segunda generación eran niños. Ahora Dios eligió reafirmar, en forma resumida, el sistema de sacrificios para los adultos de la segunda generación.

Números 28:1 al 8 describe la ofrenda “diaria”, o “continuo”, un cordero por la mañana y otro por la tarde. Se arreglaba de tal manera que este sacrificio siempre estuviera ardiendo (Lev. 6:9, 13). Esta ofrenda “diaria”, o “continuo”, era la pieza central del Santuario. Tenía prioridad sobre todos los demás sacrificios, y era central para la adoración de Israel. Este sacrificio representaba la constante disponibilidad del perdón y la aceptación de Dios por medio del Redentor prefigurado en el sacrificio.

Lee Romanos 5. ¿Qué nos indica esto acerca de la plenitud y lo completo que fue el sacrificio de Jesús por nosotros?

El sábado se hacía una ofrenda especial (aparte del “diario”). Consistía en dos corderos, de mañana y de tarde (Núm. 28:9, 10). Luego, en Números 28:11 al 15, se detallan los sacrificios para los días de luna nueva; luego, los festivales: la Pascua, el Pentecostés (Fiesta de las Semanas), la Fiesta de las Trompetas, el Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos (Núm. 28, 29).

“Algunos se preguntan por qué Dios deseaba tantos sacrificios y estableció la ofrenda de tantas víctimas sangrantes en el sistema judío.

“Cada víctima que moría era un símbolo de Cristo, cuya lección era impresa en la mente y el corazón de la solemnísima y sacratísima ceremonia, y era explicada claramente por los sacerdotes. Los sacrificios fueron explícitamente diseñados por Dios mismo para enseñar esta grande e importante verdad: que solo mediante la sangre de Cristo hay perdón de los pecados” (MS 1:125).

¿Por qué es tan importante confiar únicamente en los méritos y la justicia de Cristo, no en algo que haya en nosotros mismos, como el único medio de salvación? ¿Qué ocurre si nos miramos a nosotros mismos, como si pudiéramos ser lo suficientemente buenos como para merecer o ganar la salvación?

Mantener la Palabra.
Miércoles 16 de diciembre

Lee Números 30 con respecto a votos y juramentos. ¿Qué principio importante podemos obtener de este capítulo para nosotros hoy? ¿Qué nos enseña acerca de la importancia de nuestras palabras? ¿Qué advertencias deberíamos aprender de esto?

Una cosa es una mentira directa; eso es obviamente pecaminoso y malo. Pero, no se habla de esto aquí. Cuán a menudo hemos hecho promesas solemnes, o un voto en el nombre del Señor, que teníamos en ese momento la intención seria de cumplir, y eventualmente nos apartamos de ella por una razón u otra. En este contexto inmediato, estamos tratando con votos hechos “a Jehová”; pero, en realidad, cuando nosotros –especialmente como cristianos profesos– decimos que haremos algo, deberíamos hacerlo. Si tuvimos solamente la intención de hacerlo en ocasión de pronunciarlo, representará poca diferencia para aquel a quien hicimos la promesa. Tal vez la persona nos creerá; tal vez, no. El punto es que, como cristianos profesos, ¿qué clase de representantes de Cristo somos si solo andamos haciendo promesas o votos que –por cualquier razón– terminamos no cumpliendo? ¿Cuán buena es nuestra religión si no cumplimos nuestra palabra? Por esto es vital que seamos muy cuidadosos en lo que prometemos o en los votos que hacemos, porque podremos encontrarnos en la posición vergonzosa de no ser capaz de cumplirlos, no importa cuán buenas hayan sido nuestras intenciones.

“La obligación incurrida al empeñar uno su palabra, con tal de que no sea para cometer un acto malo o ilícito, debe tenerse por sagrada” (PP 540). En la cultura israelita, el no cumplir uno la promesa, jurada en nombre de Dios, era considerado como un pecado de omisión. En un sentido real, el dejar de cumplir un voto es tomar el nombre de Dios en vano, especialmente si somos cristianos, quienes, idealmente, hacemos todas las cosas en el nombre de Cristo.

¿Cuántas veces has hecho votos y promesas a otros, a Dios o a ti mismo, que hayas quebrantado? ¿Qué promesas puedes reclamar que te ayudarán a impedir que esto suceda continuamente?

En la Frontera.
Jueves 17 de diciembre

Después de todo este tiempo, había surgido una nueva generación, más lista para dejar el desierto y finalmente tener un hogar que pudieran llamar propio. Algunos, de hecho, estaban más que listos para asentarse.

Lee Números 32:1 al 5. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿Por qué harían este pedido?

En Números 32:6 al 15, Moisés da su respuesta. Él no está feliz, y considera que su acción es pecaminosa. La compara con lo que sucedió la última vez que estuvieron en la frontera y listos para cruzarla. Excepto que, es esta ocasión, sus razones eran diferentes. La primera vez había sucedido que sencillamente se habían asustado de la gente de la tierra, y no confiaron en Dios lo suficiente para avanzar. Esta situación no era parecida. No estaban atemorizados de cruzar la frontera; en cambio, les gustaba donde estaban, y querían quedarse allí.

¿De qué modo respondieron los líderes de Rubén y Gad, y cómo respondió Moisés a su vez? Núm. 32:16-42.

La respuesta de los rubenitas y los gaditas mostraba que ellos estaban dispuestos a hacer su parte en favor del resto de sus compatriotas. Es decir, por más que ellos querían la tierra que ya poseían, no iban a ser egoístas con respecto a eso. Por mucho que estuvieran seducidos por lo que poseían, iban a asegurarse que el resto de los israelitas obtuvieran sus posesiones también, antes de que ellos mismos se establecieran para gozar de las suyas.

Viendo su disposición, Moisés les advirtió que si no lo hacían “vuestro pecado os alcanzará” (vers. 23); no obstante, les tomó la palabra y accedió a las condiciones estipuladas.

Piensa en tu propia relación con el cuerpo de la iglesia como un todo. ¿Cuánto estás procurando dar a la iglesia, en contraste con cuánto podrás recibir de ella? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo? Al mismo tiempo, ¿no sería tiempo de que, debido a las circunstancias, necesites tomar más de lo que puedes dar?


Para Estudiar y Meditar.
Viernes 18 de diciembre

Estudia los siguientes textos con respecto a puntos específicos que Moisés eligió para recordarle a la segunda generación de israelitas. Sus observaciones están basadas en el principio: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada” (JT 3:443).

* La plaga de Sitim, en la que murieron veinticuatro mil israelitas (Núm. 25:9; 26:1).
* La rebelión de Coré, Datán y Abiram (Núm. 26:9-11).
* Er y Onán, hijos de Judá (vers. 19).
* Nadab y Abiú, hijos sacerdotales de Aarón (vers. 61).
* La primera generación murió en el desierto, excepto Caleb y Josué (vers. 63-65).

La mayor parte de estos eventos enumerados por Moisés fueron eventos que experimentó la segunda generación. ¿Por qué mencionó estas tragedias en la historia hebrea? El apóstol Pablo explica: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Cómo puede transmitir una generación a la siguiente sus valores, creencias y celo? ¿O realmente no puede hacerlo? O, considéralo de esta manera: ¿Debería una generación esperar que la siguiente tenga la misma clase de experiencias y fe que la que tuvo ella? Analiza.

2. Medita más en el tema de nuestro lugar en la iglesia. Primero, ¿cuál es el papel de la iglesia como un todo? ¿De qué modo nos ubicamos dentro de ese rol? ¿Deberíamos siempre estar en la posición de dar? ¿Cuándo es apropiado tomar?

3. Hemos estudiado que los hijos de Israel estaban en marcha por el desierto; ¿qué equivocaciones cometieron que estamos en riesgo de realizar también nosotros? ¿Qué lecciones principales podemos aprender de lo que ellos hicieron? Más importante todavía, ¿qué podemos hacer para asegurarnos de no caer en la misma trampa? O, si ya hemos caído, ¿cómo podemos salir de ella?

Resumen: Mientras Moisés vivía todavía, era apropiado que Dios lo instruyera para dar sus indicaciones finales a la segunda generación, reafirmar su fe y también designar a Josué como el nuevo líder de la Nación, bajo la dirección de Dios.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / Notas de Elena de White

Sábado 12 de diciembre.

Moisés pronto iba a morir; se le ordenó entonces reunir a los hijos de Israel antes de su muerte para informarles acerca de todas las peregrinaciones de la hueste hebrea desde su partida de Egipto, y todas las grandes transgresiones de sus padres, que les habían acarreado los juicios de Dios, y habían obligado al Señor a decirles que no entrarían en la tierra prometida. Sus padres habían muerto en el desierto, de acuerdo con la palabra del Señor. Sus hijos habían muerto en el desierto, de acuerdo con la palabra del Señor. Sus hijos habían crecido, y en ellos había de cumplirse la promesa de posesión de la tierra de Canaán. Muchos de ellos eran pequeños cuando se dio la ley, y no recordaban en absoluto la grandiosidad de ese evento. Otros nacieron en el desierto, y frente a la posibilidad de que no comprendieran la necesidad de obedecer los Diez Mandamientos y todas las leyes y reglamentos dados a Moisés, Dios lo instruyó para que recapitulara los Diez Mandamientos y todas las circunstancias relacionadas con la promulgación de la ley (La historia de la redención, p. 174).

Nuestra salvación es completa porque está fundada en el plan establecido antes de la fundación del mundo. Antes de que viniera Cristo se podía obtener una santidad ceremonial basada en la ofrenda de sangre de toros y carneros; pero estos sacrificios no limpiaban la conciencia; eran sólo una representación de Cristo, el gran sacrificio, quien vino a este mundo para darle valor a todos los sacrificios y ofrendas, ofreciéndose a sí mismo para hacer la voluntad de Dios y ponerse a la cabeza de la humanidad. Y mediante Cristo recibimos el Espíritu Santo quien nos da un claro testimonio del valor del sacrificio ofrecido por el Señor. La Palabra de Dios declara: "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre" (Hebreos 10:10). El sacrificio que se hizo por nosotros fue completo y suficiente (Review and Herald, julio 25, 1899).

La División de la Tierra.
Domingo 13 de diciembre

Por orden de Dios, Moisés estableció los límites de la tierra de Canaán y seleccionó un príncipe por cada tribu con el propósito de dividir la tierra que cada una de ellas tendría cuando llegaran a poseerla. Pero la tribu de Leví no estaba incluida en la distribución; habían sido elegidos para un servicio sagrado y no tendrían herencia entre sus hermanos. No obstante, cuarenta y ocho ciudades en diferentes partes del territorio serían su lugar para vivir (Signs of the Times, enero 20, 1881).

En el plan de Dios para Israel, cada familia tenía su propia casa en suficiente tierra de labranza. De este modo quedaban asegurados los medios y el incentivo para hacer posible una vida provechosa, laboriosa e independiente. Y ninguna especulación humana ha mejorado jamás semejante plan. Al hecho de que el mundo se apartó de él, se debe en gran parte la pobreza y la miseria que imperan hoy.

Al establecerse Israel en Canaán, la tierra fue repartida entre todo el pueblo, menos los levitas que, en calidad de ministros del Santuario, quedaban exceptuados de la repartición. Las tribus fueron empadronadas por familias, y a cada familia, según el número de sus miembros, le fue concedida una heredad.

Y si bien era cierto que uno podía enajenar su posesión por algún tiempo, no podía, sin embargo, deshacerse definitivamente de ella en perjuicio de la herencia de sus hijos. En cuanto pudiese rescatar su heredad, le era lícito hacerlo en cualquier momento. Las deudas eran perdonadas cada séptimo año, y cada cincuenta años, o sea en ocasión del jubileo, todas las fincas volvían a sus primitivos dueños.

"La tierra no se venderá rematadamente -mandó el Señor- porque la tierra mía es; que vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo. Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis redención a la tierra. Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, vendrá el rescatador, su cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. Y cuando el hombre... hallare lo que basta para su rescate... volverá a su posesión. Mas si no alcanzara su mano lo que basta para que vuelva a él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo".

"Santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: éste os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia" (Levítico 25:23-28, 10).

De este modo cada familia quedaba segura de su posesión, y había una salvaguardia contra los extremos, tanto de la riqueza como de la pobreza (El ministerio de curación, pp. 138, 139).

El Sucesor.
Lunes 14 de diciembre

Sin murmurar, Moisés se sometió a lo decretado por Dios. Y su preocupación se concentró en el pueblo de Israel. ¿Quién sentiría el interés que él había sentido por el bienestar de ese pueblo? Con el corazón desbordante de emoción exhaló esta oración: "Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, varón sobre la congregación, que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; porque la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor" (Números 27:16, 17).

El Señor oyó la oración de su siervo; y la contestación fue: "Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él. Y ponerlo has delante de Eleazar el sacerdote, y delante de toda la congregación; y le darás órdenes en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezcan" (Versículos 18-20). Josué había sido asistente de Moisés por mucho tiempo; y siendo hombre de sabiduría, capacidad y fe, se le escogió para que le sucediera.

Por la imposición de las manos de que le hizo objeto Moisés al mismo tiempo que le hacía recomendaciones impresionantes, Josué fue consagrado solemnemente caudillo de Israel. También se le admitió entonces a participar en el gobierno. Moisés transmitió al pueblo las palabras del Señor relativas a Josué: "Él estará delante de Eleazar el sacerdote, y a él preguntará por el juicio del Urim delante de Jehová: por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él, y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación" (Versículo 21).

Antes de abandonar su puesto como jefe visible de Israel, Moisés recibió la orden de repetirle la historia de su libramiento de Egipto y de sus peregrinaciones a través de los desiertos, como también de darle una recapitulación de la ley promulgada desde el Sinaí. cuando se dio la ley, eran pocos los miembros de la congregación presente que tenían suficiente edad para comprender la terrible y grandiosa solemnidad de la ocasión. Como pronto iban a cruzar el Jordán y tomar posesión de la tierra prometida, Dios quería presentarles las exigencias de su ley, e imponerles la obediencia como condición previa para obtener prosperidad (Patriarcas y profetas, pp. 494, 495).

La posición de Josué difería en algunos aspectos de la de Moisés. Éste no sólo era profeta y gobernante de Israel, sino oficiaba como sumo sacerdote y recibía el consejo directamente de Dios. Después de Moisés, ni a Josué ni a ningún otro de los gobernantes de Israel, le fue permitido acercarse directamente al Señor, excepto mediante el sumo sacerdote (Signs of the Times, enero 13, 1881).

Reafirmación del Sistema de Sacrificios.
Martes 15 de diciembre

Se acercaba el momento en que Moisés debía traspasar a otros el comando de Israel. Pronto debía subir al monte Nebo, según la orden divina, para morir allí. Pero antes de hacerlo, debía repetir ante toda la congregación los principales hechos referidos a su liberación de la cautividad en Egipto y su peregrinación en el desierto. Debía recordarles las maravillosas manifestaciones del poder de Dios al sacarlos de ese "horno de fuego", una buena ilustración de su cruel y degradante esclavitud, de la cual no hubieran podido librarse si no hubiese sido por la intervención del Dios del cielo.

Y Moisés no solamente debía recordarles las misericordiosas manifestaciones del poder divino en toda su peregrinación, sino también repetirles la ley divina promulgada en el Sinaí. Cuando sus padres habían escuchado la ley, la congregación presente era demasiado joven para comprender la grandeza y la solemnidad de la ocasión. Sus padres habían escuchado la voz de Dios y sido testigos de su poder, por lo tanto podían comprender el carácter sagrado de la santa ley; pero no la habían guardado, y por sus transgresiones cayeron en el desierto sin poder entrar en la tierra prometida. Sus hijos debían ahora comprender los terribles resultados de transgredir la ley divina. Tan pronto como cruzaran el Jordán y tomaran posesión de la tierra prometida, Dios les daría una clara idea de los reclamos de su ley y de la obediencia requerida como condición para su prosperidad. No era suficiente nombrarse como el pueblo de Dios; su amor por él y su derecho a ser parte del Israel de Dios, debían mostrarse por su obediencia.

Moisés se presentó ante el pueblo con el objeto de repetirle sus últimas advertencias y amonestaciones. Una santa luz iluminaba su rostro. La edad habían encanecido su cabello; pero su cuerpo se mantenía erguido, su fisonomía expresaba el vigor robusto de la salud, y tenía los ojos claros y penetrantes. Era aquella una ocasión importante y solemne, y con profunda emoción y poética elocuencia magnificó al Señor Dios de Israel. Su gran amor y misericordia fueron presentados en el lenguaje más sublime e impresionante. Sus consejos, amonestaciones, reproches y ánimo, provenían de las palabras que Cristo mismo ponía en su mente (Signs of the Times, marzo 10, 1881).

La muerte de Cristo en la cruz fue consumada por su obediencia voluntaria, de lo contrario no hubiera habido ningún mérito en ello; porque la justicia no hubiera habido ningún mérito en ello; porque la justicia no hubiera castigado en lugar del pecador a un ser inocente que no hubiese estado dispuesto voluntariamente a sufrir la pena. Fue la decisión libre y completa del Salvador lo que hizo su sacrificio aceptable en cada punto. Por eso el pecador puede rendir su propia voluntad a Dios y aceptar a Cristo como su sustituto y seguridad. Él es el único que puede transformar pecadores en santos, cuando esos pecadores reconocen su culpa, aceptan el perdón que ofrece Cristo, y deciden con sinceridad hacer su voluntad y andar en sus caminos. De ellos se dice: "Vosotros estáis completos en él", porque no dependen de su propia justicia, sino de la que reciben por la fe en Cristo (Signs of the Times, agosto 22, 1900).

La muerte y la resurrección de Cristo completaron su pacto. Antes de ese tiempo se revelaba por medio de símbolos y sombras que señalaban hacia la ofrenda que sería hecha por el Redentor del mundo, ofrecida como promesa por los pecados del mundo. Los creyentes eran salvados antiguamente por el mismo Salvador de ahora; pero es un Dios velado. Veían la misericordia de Dios en símbolos. La promesa hecha a Adán y a Eva en el Edén era el evangelio para una raza caída. Se había dado la promesa de que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente, y que ésta le heriría el calcañar. El sacrificio de Cristo es el glorioso cumplimiento de todo el sistema hebreo. Ha salido el Sol de justicia. Cristo nuestra justicia está brillando esplendorosamente sobre nosotros (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 944).

Mantener la Palabra.
Miércoles 16 de diciembre

Los corazones de Ananías y de su esposa fueron movidos por el Espíritu Santo a dedicar sus posesiones a Dios, tal como lo habían hecho sus hermanos. Pero después de haber hecho la promesa, se arrepintieron, y decidieron no cumplirla. Mientras pretendían darlo todo, retuvieron una parte del dinero recibido. Actuaron fraudulentamente en relación con Dios, mintieron al Espíritu Santo, y su pecado recibió un juicio rápido y terrible. Perdieron no sólo esta vida sino también la vida eterna.

El Señor vio que era necesaria esta señalada manifestación de su justicia para proteger a otros contra ese mismo mal. Esto constituyó un testimonio de que los hombres no pueden engañar a Dios, de que él detesta el pecado oculto en el corazón y de que nadie podrá burlarse de él. ese acontecimiento fue permitido como amonestación para la joven iglesia, para guiar a sus miembros a examinar sus motivos, para que tuvieran cuidado de no complacer el egoísmo y la vanagloria, para que se cuidaran de no robar a Dios.

En el caso de Ananías, el pecado de fraude contra Dios fue detectado y castigado rápidamente. Este ejemplo del juicio de Dios tenía el propósito de ser una señal de peligro para todas las generaciones futuras. Ese mismo pecado se repitió con frecuencia en la historia posterior de la iglesia, y en nuestra época muchos lo cometen; pero aunque no reciba la manifestación visible del desagrado de Dios, no por eso es menos horrible ante su vista ahora que en el tiempo de los apóstoles. La amonestación ha sido dada, Dios ha manifestado claramente su aborrecimiento de este pecado, y todos los que manifiesten una conducta semejante pueden tener la seguridad de que están destruyendo sus propias almas...

Las personas que hacen tales promesas a sus semejantes, no piensan generalmente en pedir que se los libre de sus compromisos. Un voto hecho a Dios, el Dador de todos los favores, es de importancia aun mayor; por lo tanto, ¿por qué habríamos de quedar libres de nuestros votos a Dios? ¿Considerará el hombre su promesa como de menos fuerza porque ha sido hecha a Dios? Por el hecho de que su voto no será llevado a los tribunales, ¿es menos válido? ¿Habrá de robar a Dios un hombre que profesa ser salvador por la sangre del infinito sacrificio de Jesucristo? ¿No resultan sus votos y sus actos pesados en las balanzas de justicia de los ángeles celestiales? (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 326, 327).

Fue grande la indignación de los israelitas cuando supieron que se los había engañado. Y esta indignación aumentó cuando después de tres días de viaje, llegaron a las ciudades de los gabaonitas, cerca del centro del país. "Toda la congregación murmuraba contra los príncipes"; pero éstos rehusaron quebrantar la alianza que había hecho a pesar de que fue lograda por fraude, porque habían "jurado por Jehová Dios de Israel". "Y no los hirieron los hijos de Israel". Los gabaonitas se habían comprometido solemnemente a renunciar a la idolatría, y a aceptar el culto de Jehová; y al perdonarles la vida, no se violaba el mandamiento de Dios que ordenaba la destrucción de los cananeos idólatras. De manera que por su juramento los hebreos no se habían comprometido a cometer pecado. Y aunque el juramento se había obtenido por engaño no debía ser violado. La obligación incurrida al empeñar uno su palabra, con tal que no sea para cometer un acto malo o ilícito, debe tenerse por sagrada. Ninguna consideración de ganancia material, venganza o interés personal, puede afectar la inviolabilidad de un juramento o promesa. "Los labios mentirosos son abominación a Jehová". "Subirá al monte de Jehová" y estará en lugar de su santidad, "el que habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda" (Proverbios 12:22; Salmo 24:3; 15:4) (Patriarcas y profetas, p. 540).

En la Frontera.
Jueves 17 de diciembre

Mientras los israelitas estaban todavía acampados al este del Jordán, las tribus de Gad y Rubén, viendo que la zona era favorable para dedicarse a la ganadería, deseaban establecerse allí. Se acercaron con ese pedido a Moisés; pero éste, suponiendo que estas tribus deseaban evitar las luchas que sus hermanos podrían encontrar contra los cananeos, se disgustó. "¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?" - les dijo. Moisés temía que la cobardía, o el resultado de la incredulidad, fueran la razón de este pedido y que por lo tanto pudieran caer bajo el desagrado divino.

Los hombres de Rubén y Gad le aseguraron que no dejarían de compartir la s cargas y responsabilidades que el Señor había puesto sobre Israel. Una vez que construyeran hogares para sus familias, compartirían con sus hermanos todas las luchas y conflictos hasta que todos tomaran posesión de sus tierras. Moisés finalmente consintió, pero aún tenía la preocupación de que en el futuro no cumplieran su promesa; por eso les advirtió: "Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado contra Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará" (Números 36:6, 23).
Aquí hay una lección que pueden aprender los profesos cristianos de nuestros días. Dios no se agrada de aquellos que buscan su propia prosperidad temporal y una vida placentera, mientras sus hermanos pasan dificultades y privaciones al llevar pesadas responsabilidades en la iglesia. El conflicto entre la verdad y la santidad por un lado, y el error y la mundanalidad por el otro, están siempre presente. Todos los que dicen ser hijos de Dios deben estar armados para la batalla, puesto que el Señor no depende de unos pocos soldados para ir a la guerra mientras muchos otros descansan con tranquilidad. El gran apóstol Pablo les decía a los corintios: "Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez" (2 Corintios 8:13). Todos los que profesan tener interés en la causa de Dios, en la conversión de pecadores y en el avance de la verdad, debieran ser soldados en el ejército del Señor, con ese único interés, esa única motivación y ese único objetivo en la vida. La gran razón porque la causa de Dios no avanza más, es la indolencia y la indiferencia del profeso pueblo de Dios (Signs of the Times, mayo 5, 1881).

Las dificultades y malos entendidos que todavía se levantan entre el pueblo de Dios son a menudo similares en naturaleza a aquellos que probaron ser una amenaza desastrosa para Israel. Las diez tribus temían que el pueblo que Dios había elegido se dividiese en sus intereses y en su culto; por eso se apresuraron a rechazar la supuesta separación que sus hermanos querían realizar. Pero en su esfuerzo por mantener el honor de Dios y la pureza de Israel, ¡qué serios y fatales resultados podrían haber sobrevenido sólo por un simple mal entendido!

En ocasiones, los que buscan con sinceridad promover la causa de la verdadera religión son mal interpretados y severamente reprimidos; pero la sabiduría de los dirigentes para evitar males mayores en esa ocasión es digna de ser imitada. Grandes males pueden ser evitados en las iglesias cuando sus miembros siguen un curso de acción similar, y cuando los individuos que han sido tratados injustamente y censurados por sus hermanos no dan lugar a la ira ni a la venganza. Estas ocasiones dan a todos la oportunidad de desarrollar las preciosas virtudes de la mansedumbre y la paciencia (Signs of the Times, mayo 12, 1881).


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 12: La segunda generación: Amonestaciones / Edición para Maestros

El sábado enseñaré...

Texto Clave: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Deuteronomio 6:4, 5.

Enseña a tu clase a:

Saber cuáles fueron las lecciones grabadas en la segunda generación que recibió la Tierra Prometida.
Sentir aprecio por el estilo de liderazgo manifestado en la Biblia.
Hacer nuestra parte fielmente, como miembros de un solo cuerpo.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: Aprender de generaciones pasadas

A. Aun cuando Moisés no entraría en Canaán, él ayudó a preparar al pueblo para este paso largamente esperado. ¿Cómo había de dividirse la tierra?
B. ¿Cómo fue elegido el nuevo líder para Israel? ¿Cuál fue la actitud de Moisés en este proceso?

2. Sentir: Cualidades de los líderes

A. ¿Qué peso tuvieron las necesidades de las familias en la distribución de la tierra? ¿Qué te dice esto con respecto al valor de las familias a los ojos de Dios?
B. ¿De qué modo respondieron Dios y Moisés al pedido de Rubén y Gad, y el de las hijas de Zelofehad? A la luz de estas experiencias, ¿qué función tienen la flexibilidad y las concesiones mutuas en el liderazgo? ¿Qué otros rasgos del liderazgo se ilustran?
C. ¿Qué actitudes hacia el liderazgo se fomentan con un estilo democrático de liderazgo frente a uno autoritario? ¿Cuándo el estilo autoritario es apropiado?

3. Hacer: Actuar como uno solo, el cuerpo de Cristo

A. ¿Por qué estaba Moisés preocupado acerca del pedido de los rubenitas y los gaditas que querían establecerse antes de cruzar el Jordán? ¿Hemos sido culpables de cuidarnos a nosotros mismos y las necesidades de nuestra familia, sin considerar las responsabilidades que tenemos con la iglesia y la comunidad?
B. ¿Qué responsabilidades tenemos hacia nuestra iglesia y nuestra comunidad que son tan críticas como las que Moisés enfatizó a los hijos de Rubén y de Gad?

Resumen: Aunque Moisés no conduciría al pueblo a entrar en Canaán, fielmente administró los preparativos finales para su entrada.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave: Dios nos llama a aprender, de nuestros antecesores, a pasar la antorcha de la sabiduría piadosa a quienes vienen después de nosotros.

Solo para los maestros: Aunque la mayoría de los eventos atléticos en las pistas son individuales, las carreras de relevos son el ejemplo más esencial de la cooperación de un equipo. Pasar el testimonio (posta o elemento que se pasa de un corredor al que le sigue) requiere precisión. La posta debe ser intercambiada en la zona de intercambio.

El sentido de oportunidad en el tiempo es crítico. Si los testimonios son pasados demasiado temprano o demasiado tarde, el equipo queda automáticamente descalificado. Si tanto el corredor que llega como el que sale de su carril interfieren con otro corredor, su equipo será castigado. El instante del intercambio requiere horas de práctica. Si el corredor que sale debe frenarse para recibir el testimonio, se pierde tiempo. Si los corredores que entran corren pasando a los que salen, es inevitable un traspaso pobre. Si un testimonio se cae, casi seguramente asegura una carrera perdida. No obstante, una posta bien ejecutada es el espectáculo más excitante en las carreras.

¿Cómo estamos pasando el testimonio de la fe a las generaciones futuras? ¿Cuán bien hemos recibido el testimonio de las generaciones pasadas? ¿Hemos aprendido de sus errores o los repetimos? ¿Hemos aprendido de su sabiduría o, en forma arrogante, ignoramos sus valores? ¿Hemos pasado el testimonio en forma apropiada o hemos sido descuidados al hacerlo? ¿De qué maneras podemos mejorar?

Actividad: Reparte hojas de papel y lápices. Pide a los miembros de la clase que enumeren cinco valores que son importantes para ellos. Permite tiempo para compartir sus listas. Pregunta a los miembros de la clase por qué esos valores son importantes para ellos. Ahora, pregúntales qué están haciendo para transmitir esos valores a otros. Pregúntales por qué es importante compartir nuestros valores con otros.

PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. La repartición de la tierra (Repasa, con la clase, Núm. 26; 27:1-11; 34:1-36:13).

Siendo que la sociedad hebrea era patriarcal (no matriarcal), uno puede fácilmente suponer que los derechos de las mujeres eran pasados por alto. Cuán importante es, entonces, que los textos que tenemos aquí para estudiar ilustren los siguientes puntos: 1) que Dios estaba también interesado en la posición de las mujeres; 2) que las leyes civiles fueron creadas para servir al principio de la equidad y podían ser modificadas cuando llegaba a ser claro que contravenían el principio que tenían la intención de proteger; y 3) que debían ser considerados los derechos de todas las personas afectadas, de modo que alcanzara un compromiso que atendiera las necesidades de todos.

El plan de Dios para la repartición de la tierra otorgaba la tierra basado en las necesidades de la tribu y garantizaba una justa distribución a perpetuidad. Este plan era sumamente importante en una sociedad agraria, porque la tierra significaba la capacidad de sustentar la vida y la cultura. El derecho de las mujeres a una herencia justa debía ser equilibrado frente a la garantía tribal de un medio perpetuo de sostén. Cuando las mujeres llegaban a ser dueñas, era posible que la tierra pasara a otra tribu porque, en una sociedad patriarcal, la tierra propia de las mujeres se transfería a la tribu de su esposo. Esto reduciría la tierra, el medio de sostén de una tribu comparada con otra. La resolución de este asunto muestra la debida consideración para ambas preocupaciones.

Considera: ¿De qué modo las leyes civiles y la práctica de la iglesia proporcionan una distribución equitativa del poder, la riqueza, y el respeto entre los hombres y las mujeres en nuestra sociedad? Si la ley y las prácticas pasadas ya no sirven al principio de la equidad, ¿cuál es la manera adecuada para producir cambios apropiados?

II. Mantener la palabra y acerca de los bordes (Repasa, con la clase, Núm. 30; 32; 2 Cor. 1:20; Sant. 3:3-12).

Una comunicación honesta y abierta cierra la puerta a muchos malos entendidos. Dios quería que Moisés transmitiera este valor a la nueva generación. ¿Cuántos hijos son heridos porque los padres quebrantan las promesas de pasar tiempo con ellos? ¿Cuántas familias están bajo presión porque dejan de afrontar sus obligaciones financieras? ¿Cuántos matrimonios y empresas se disuelven porque los socios no pueden mantener su palabra?

Las molestias personales o las “promesas apresuradas” no son excusas aceptables para no guardar la palabra que uno ha dado. A menudo se requiere sacrificio personal para guardar una promesa; pero esto es lo que se espera de todos los que pretenden conocer a Dios. Dios siempre cumple sus promesas, y así debieran hacerlo todos los que llevan su nombre.

Esta responsabilidad fue el problema en la frontera de Canaán, cuando los rubenitas y los gaditas pidieron permiso para establecerse al este de Canaán. Al principio, Moisés supuso que su motivo era cobardía, un intento de no cumplir su palabra en cuanto a su obligación de pelear junto con sus compañeros hebreos en la conquista de Canaán. Cuán a menudo nosotros, como Moisés, suponemos lo peor de los demás. Sin embargo, esta no era la intención de ellos. Debemos darle el crédito a Moisés por darles una oportunidad de corregir la evaluación que él había hecho al principio. ¡Cuántas disputas en la iglesia podrían evitarse si siguiéramos este principio!

Considera: ¿Qué significa para ti “dar a otros el beneficio de la duda”? ¿Cómo podemos reemplazar acusaciones innecesarias con preguntas sinceras?

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Pasar la antorcha de la fe y los valores puede ser una tarea frustrante, como lo ilustra el siguiente diálogo. Pide a dos personas que representen el siguiente incidente, y luego lo analicen en la clase.

Hijo: Papi, ¡no es nada que te interese! Es mi vida. ¿Por qué no me puedes dejar solo?

Papá: No puedo creer que estoy oyendo esto. ¡Mi propio hijo! ¿No te enseñé nada?

H: Mira, ya he tenido suficiente. Tú no puedes vivir mi vida por mí.

P: Eso no tiene nada que ver. Tú tienes una obligación moral aquí. No te puedes ir así no más, y dejar que otro haga lo que tú tendrías que haber hecho.

H: Bueno, tú eres el que habla. ¿Quién dijo que eras el “Sr. Perfecto”?

P: Tal vez no siempre he vivido a la altura de los valores que te enseñé. Lo lamento. Pero, créeme: he tratado de cumplir mis promesas. He tratado de hacer lo correcto.

H. Bueno, ¿pensaste alguna vez que tal vez estoy tratando de hacer lo mismo a mi manera?

P. Tal vez ese sea el problema. No tiene que ver con tu manera o con la mía. ¿Te has preguntado qué piensa Dios acerca de esto?

H: Lo sabía. Lo sabía. Tarde o temprano, tú...

P: Bueno, sigue... Tira a Dios afuera. Ahora, dime: ¿de dónde sacas tus valores? ¿O esto lo hace cada uno por sí mismo? Todos hacen lo que creen que es correcto, no importando a quién lastiman.

H: ¡Eso es muy injusto!

P: ¿Lo es? Mira, un día tendrás un hijo propio. ¿Qué quieres que él sea? ¿Tendrás algún valor para enseñarle a él? ¿O lo tirarás afuera como una botella en medio del océano, a la deriva, hasta que encuentre una orilla por obra del azar?

H: ¡Oh! Ya puedo oír lo que sigue: “¿Permitirás que los medios o Internet lo críen?” ¡Papá, tú eres muy predecible!

P: Tal vez sea así; pero un día tendrás que pensar por qué estás aquí, cuál es el propósito de tu vida, qué le da significado a tu vida: las grandes preguntas. Encontrarás que hay más que solo tú en el mundo. Tal vez entonces pensarás dos veces acerca de Dios.

H: Y tú ¿no crees que ya he hecho eso?

P: Bueno, si lo hiciste, no te olvides de que Dios te ama, y tiene un plan para tu vida. Aprende de mis debilidades. No las repitas. Elige lo mejor que la vida te ofrece.

H: (Pausa). Muy bien, no te hago ninguna promesa, pero pensaré en esto.

Preguntas: ¿Qué declaraciones verdaderas hicieron tanto el padre como el hijo? ¿Qué piensas que era el tema de la discusión? Lean “entre líneas”, y hablen acerca de maneras de hacer más fácil la transferencia de los valores de Dios a la generación siguiente.

PASO 4: ¡Crea!

Actividad: Basado en la discusión del incidente reciente, haz una lista de cinco cosas que personalmente intentas pasar acerca de tu fe y tus valores a la generación siguiente.



Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Edición para Maestros.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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viernes, 11 de diciembre de 2009

Lección 11: Inmoralidad en la frontera / Comentarios de Doug Batchelor



Comentario hoy a cargo del Pr.
Doug Batchelor, principal orador, Director de "Amazing Facts" y pastor de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California.

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Comentarios
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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jueves, 10 de diciembre de 2009

Lección 11: Inmoralidad en la frontera / Comentarios de Alejandro Bullón



Comentario del Pr. Alejandro Bullón
Nació en Perú, estudió y se graduó de Teología en el Seminario de la Unión Peruana. Trabajó diez años en su país como consejero de jóvenes, y luego fue invitado a continuar el desarrollo de dicho ministerio en el Brasil. Actualmente es evangelista de la
Voz de la Esperanza. Ex secretario de la Asociación Ministerial de la División Sudamericana de los Adventistas del Séptimo Día, y evangelista para toda América del Sur. Ha escrito varios libros, tales como "Conocer a Jesús es todo", "La crisis existencial", "Tú eres mi vida" y "Vuelve a casa hijo".

Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Notas de Elena de White.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 5 de diciembre de 2009

Lección 11: Inmoralidad en la frontera / Para el 12 de diciembre de 2009

Sábado 5 de diciembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 25, 31; Deuteronomio 21:10-14; 1 Corintios 10:1-14; Apocalipsis 2:14.

Para Memorizar: “Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil” (1 Cor. 10:8).

OTRA VEZ APARECE EL MISMO TEMA: el pueblo, guiado tan clara y poderosamente por Dios, todavía comete errores de elección, todavía muestra falta de fe, todavía desobedece. Dios quería llevarlos a la Tierra Prometida, pero las elecciones de ellos dificultaban lograrlo.

Pero, no hay dudas: la providencia de Dios tuvo éxito entonces, y lo seguirá teniendo. Así como él llevó a su antiguo pueblo del Pacto a la Tierra Prometida, hará lo mismo por nosotros al fin del tiempo. Pero, sería mucho mejor si cooperáramos con él en lugar de ir en contra de sus propósitos.

Esta semana consideraremos una de las mayores faltas de fidelidad en toda la historia del Antiguo Testamento: la apostasía en Sitim. Y, aunque ocurrió hace miles de años en una cultura y un contexto radicalmente diferentes del nuestro hoy, hay semejanzas espirituales, y deberían servir como advertencia a la iglesia de Dios, también en la frontera de la Tierra Prometida.

Seducción.
Domingo 6 de diciembre

Números 25:1 dice: “Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab”. Una afirmación clara y directa de hechos, nada más.

El texto dice que “Israel moraba” en Sitim. Es decir, no estaba yendo a ninguna parte. Estaba de descanso. Estaban cómodos, realmente, porque acaban de terminar varias conquistas exitosas: habían derrotado a los cananeos (Núm. 21:1-3), a los amorreos (vers. 21-31) y al pueblo bajo el dominio del rey Og de Basán (vers. 33-35). Ahora, estaban en la frontera de la Tierra Prometida, al otro lado del río Jordán.

En otras palabras, después de numerosos errores y contratiempos, las cosas estaban yendo bastante bien. No había peligros inminentes de ejércitos enemigos, porque habían vencido fácilmente todas esas amenazas militares. Por eso, podían estar tranquilos.

Lee Números 25:1 al 3. ¿Cuáles fueron los pasos involucrados aquí en esta apostasía? ¿Cómo es que ocurrió algo tan terrible?

Sexo, comida, idolatría: todo estaba allí, a orillas del Jordán. De acuerdo con el orden que se ve en los textos, primero tuvieron relaciones sexuales con las mujeres, lo cual quebró claramente las barreras. Y luego, estas mujeres invitaron a los hombres a sacrificar a sus dioses paganos, y aquellos se inclinaron ante estos y los adoraron.

Otra vez, desde nuestra perspectiva, es difícil comprender de qué manera algo como esto pudo suceder. Ellos deberían haber sabido lo que era correcto, ¿verdad? Al mismo tiempo, aquí estaban, mezclándose con estos pueblos, probablemente no mucho al comienzo, pero luego, con el tiempo, más y más. Lenta, pero seguramente, bajaron la guardia; y, antes de darse cuenta, estuvieron entrampados por la lujuria y la pasión. Una vez que hubieran caído en esa trampa, todo era posible.

Nos engañamos a nosotros mismos cuando pensamos que ahora somos menos vulnerables a los engaños del pecado de cualquier clase.

Lee 1 Corintios 10:1 al 14. ¿Cómo podemos aplicar las lecciones que hay aquí a nosotros mismos, hoy, en cualquier situación en que nos encontremos? ¿Qué tentaciones similares afrontamos en nuestros propios contextos? ¿Qué promesa podemos encontrar en estas palabras y hacerla nuestra?

Detrás de las Escenas.
Lunes 7 de diciembre

Lee Apocalipsis 2:14 y Números 31:16. ¿Qué vislumbre nos dan estos pasajes de lo que estaba sucediendo a Israel en Sitim? ¿Cómo nos ayuda esto a comprender cómo cayeron?

Incapaces de tener éxito de una manera, sus enemigos probaron ahora otra, que funcionó mucho mejor. El principio debería ser claro: Mientras estemos actuando con fe y obediencia, muchas puertas al pecado estarán cerradas. Sin embargo, una vez que dejamos de hacer lo que debemos, cualquier cosa puede ocurrir. Cuán vital es, entonces, que nos mantengamos en el sendero de la obediencia.

“Por consejo de Balaam, el rey de Moab decidió celebrar una gran fiesta en honor de sus dioses, y secretamente se concertó que Balaam indujera a los israelitas a asistir. [...] Gran parte del pueblo se reunió con él para asistir a las festividades. Se aventuraron a pisar terreno prohibido y se enredaron en los lazos de Satanás. Hechizados por la música y el baile, y seducidos por la hermosura de las vestales paganas, desecharon su lealtad a Jehová. [...] Predominó la pasión en absoluto; y, habiendo contaminado su conciencia por la lascivia, se dejaron persuadir a postrarse ante los ídolos. Ofrecieron sacrificios en los altares paganos y participaron en los ritos más degradantes.

“No tardó el veneno en difundirse por todo el campamento de Israel, como una infección mortal. Los que habían vencido a sus enemigos en batalla fueron vencidos por los ardides de mujeres paganas. La gente parecía atontada. Los jefes y los hombres principales fueron los primeros en violar la Ley, y fueron tantos los culpables que la apostasía se hizo nacional. ‘Allegóse el pueblo a Baal-peor’. Cuando Moisés se dio cuenta del mal, la conspiración de sus enemigos había tenido tanto éxito que no solo estaban los israelitas participando del culto licencioso en el monte Peor, sino que comenzaban a practicarse los ritos paganos en el mismo campamento de Israel” (PP 484, 485).

Una y otra vez vemos el mismo principio en juego: Dios hace mucho por su pueblo, Dios promete mucho a su pueblo, y él –en respuesta– se destruye a sí mismo. ¿Qué sucede contigo? ¿Qué te ha prometido Dios, y cómo estás respondiendo a esas promesas?

Pecado y Castigo.
Martes 8 de diciembre

El haber caído en una trampa, obviamente, no excusa el pecado. Si para comenzar, hubieran obedecido a Dios guardando los Mandamientos, y no se hubieran expuesto a la tentación, esta apostasía nunca habría ocurrido. Sin duda, no querían ir tan lejos como fueron. Después de todo, solo estaban yendo a una fiesta. Y, como Balaam, un profeta de su propio Dios, los había invitado, ¿qué podría haber de malo con eso? No obstante, cuán rápidamente las cosas se descontrolaron.

¿Qué otros ejemplos puedes encontrar en la Biblia, de personas que abrieron la puerta al pecado, lo que oportunamente los condujo a consecuencias terribles, consecuencias que ellos tal vez nunca imaginaron que pudieran suceder?

En la Biblia, vemos que lo mismo sucede una y otra vez. Desde Eva en el Edén hasta Judas en Jerusalén, los que habían sido advertidos, que habían tenido gran luz, eligieron ignorar esa luz y –sin duda, justificándose y racionalizando sus acciones– cayeron en pecados que produjeron consecuencias devastadoras. ¿Cuántos de nosotros, tal vez, hemos tenido esta misma experiencia en la vida? Dios nos llama a obedecerlo, no porque él sea exigente, sino porque ama a sus hijos y quiere lo mejor para nosotros.

Lee Números 25:4 y 5. ¿Por qué hubo una reacción tan fuerte? Ver también los versículos 8 y 9. ¿Qué lección podemos obtener de esto para nosotros?

Cuán doloroso debió haber sido para los israelitas tener que matar a otros israelitas. Pareciera como si cada tribu hubiese tenido la responsabilidad de ejecutar a los de su propia tribu que estuvieron involucrados en esta apostasía. ¡Y tal vez algunos pudieron haber tenido que ejecutar a miembros de su familia inmediata, y hacerlo a plena luz del día (literalmente, “frente al sol”)! Debió haber sido una experiencia terrible para todos.

¿Qué haces con alguien que está cerca de ti que está participando de prácticas pecaminosas que pueden tener un impacto dañino sobre ti y sobre otros? ¿Cuál es tu responsabilidad y deber en tal situación? ¿A quién puedes dirigirte por ayuda, para saber cómo responder?

Pecado Abierto.
Miércoles 9 de diciembre

Es difícil imaginar el caos, la confusión y el dolor que debió haber ocurrido entre los israelitas en esa ocasión. Recibimos una vislumbre del dolor, por lo menos, en Números 25:6, que dice que “lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión”. Sin duda, lloraban por la apostasía, por el sufrimiento y por sus parientes muertos. Además, con una plaga que asolaba el campamento, pudieron haber estado llorando por sí mismos y por su familia, temerosos de que ellos pudieran ser los siguientes. El estar ante el Tabernáculo de reunión significaba que estaban implorando a Dios que terminara con esa devastación.

Lee Números 25:6 al 18. ¿Cómo entiendes lo que está sucediendo aquí? ¿Qué lecciones puedes obtener de esta historia?

Aunque el texto no lo dice explícitamente, se puede inferir que el israelita Zimri estaba teniendo una relación sexual con una madianita cuando Finees vino a la tienda y alanceó a ambos. Por severo que parezca esto, piensa en las circunstancias. Todo el campamento está llorando y suplicando a Dios por causa de lo que estaba sucediendo, y este hombre –tan audaz y abierto en su pecado– trajo a esa mujer madianita al campo ante todos ellos, y luego la llevó a su tienda y tuvo relaciones sexuales con ella. ¡Y, mientras tanto, una plaga está asolando el campamento! El hecho era peor porque Zimri venía de una familia de príncipes; y, por eso, debió haber sabido bien lo que hacía. Sin duda, estaba tan engañado, tan enceguecido por la lujuria que ni la vista del pueblo llorando ante el Tabernáculo lo frenó de ningún modo.

En toda la Biblia, vemos ejemplos de cómo el pecado anubla el razonamiento y conduce a la gente a hacer algunas de las cosas más irracionales. Piensa en Caín, en David con Betsabé, en Judas traicionando a Jesús. No sorprende que la Biblia, una y otra vez, nos advierta contra el pecado. No es que Dios no pueda perdonar nuestros pecados; es que el pecado puede enceguecernos tanto que lleguemos a no verlo más como tal.

En tu propia jornada con el Señor, ¿de qué manera has experimentado la realidad de cómo la práctica del pecado te endurece para darte cuenta de cuán malo es lo que haces? ¿Qué puedes hacer para salir de esta trampa espiritual mortal?

La Destrucción de los Madianitas.
Jueves 10 de diciembre

Después de la terrible devastación en Sitim, Dios no había terminado todavía con los madianitas, los que habían traído tal sufrimiento a su pueblo, por medio de sus engaños. Debía hacerse justicia. Esta rama específica de los madianitas se había entregado completamente a la idolatría y todos los males que la acompañaban. Como los amorreos, este clan de Madián había “llenado la copa de su iniquidad” (E. G. de White, en R&H, 2 de mayo de 1893), y Dios decretó su destrucción.

Lee Números 31, la historia de la destrucción de los madianitas. ¿Cuáles son algunas de las cosas duras de este informe que nos hacen difíciles de comprenderlas hoy?

Matar a todo el pueblo, aun a los niños, es muy difícil de comprender para nosotros. Sencillamente, debemos confiar en la revelación que tenemos de Dios como se reveló a nosotros por medio de Jesucristo, y aceptar que hay cosas que no comprendemos desde nuestra perspectiva, cosas que no nos fueron reveladas.

Muchos encuentran que Números 31:13 al 18 es particularmente perturbador, y es comprensible que así sea. Pero, debemos recordar algunas cosas. Muchas de estas mujeres madianitas fueron las que estuvieron directamente involucradas en el engaño que condujo a la muerte de miles y miles de personas; por eso, estaban cosechando el castigo de sus pecados. Pero, ¿qué diremos de las niñas, vírgenes, que probablemente no habían hecho nada?

Supongamos que Dios hubiera dicho que las dejaran libres. Estas indefensas jovencitas quedarían solas, con sus padres muertos y con su estructura social destruida. ¿Qué les sucedería en el severo y peligroso mundo de aquel tiempo? De esta manera, al ser incluidas en el campamento israelita, estas jóvenes mujeres no solo serían protegidas de cualquier peligro que habían afrontado si hubiesen quedado solas; también serían tratadas bien por los israelitas. Después de todo, la ley israelita demandaba eso.

Lee Deuteronomio 21:10 al 14. ¿Cómo nos ayuda esto a comprender mejor lo que sucedía con esas mujeres que fueron tomadas como prisioneras por los israelitas? ¿De qué manera nos ayuda esto a comprender mejor Números 31?

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 11 de diciembre

Lee, en Patriarcas y profetas, “La apostasía a orillas del Jordán”, pp. 483-493.

“Los israelitas fueron inducidos al pecado, precisamente cuando se hallaban en una condición de ocio y seguridad aparente. [...] Descuidaron la oración, y fomentaron un espíritu de seguridad y confianza en sí mismos. [...] Antes de que el cristiano peque abiertamente, se verifica en su corazón un largo proceso de preparación que el mundo ignora. La mente no desciende inmediatamente de la pureza y la santidad a la depravación, la corrupción y el delito. Se necesita tiempo para que los que fueron formados en semejanza de Dios se degraden hasta llegar a lo brutal o satánico. Por la contemplación nos transformamos. Al nutrir pensamientos impuros en su mente, el hombre puede educarla de tal manera que el pecado que antes odiaba se le vuelva agradable” (PP 490).

Preguntas Para Dialogar:

1. Uno de los mayores dones que Dios ha dado a los seres humanos es la sexualidad. También ha sido uno de los más maltratados, y Satanás lo usa una y otra vez para entrampar y arruinar a quienes aman a Dios. ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros en esta área? ¿Qué elecciones podemos hacer con respecto al vestido, el lenguaje, el decoro, lo que vemos en los medios y la conducta en general, que pueden eliminar piedras de tropiezo y tentaciones que han conducido a tanto sufrimiento entre nosotros?

2. Piensa en la devastación que este pecado causó en el campamento, y en el sufrimiento del pueblo como un todo. ¿Qué nos debería decir esto acerca de la manera en que, como iglesia, tenemos la responsabilidad de tratar con el pecado entre nosotros?

3. Los israelitas no cayeron de golpe en este pecado de la noche a la mañana. ¿Qué diremos en cuanto a nosotros hoy? ¿Estamos bajando la guardia con respecto a cosas que podrían llegar a endurecernos y que nos conducirán a caer en las trampas de Satanás? ¿Qué lugar tienen las normas en esta área importante? ¿Cómo pueden las normas ayudar a protegernos contra este movimiento lento hacia la apostasía y la ruina? ¿O no podrán hacerlo? O, si nos pueden ayudar, ¿cómo deberíamos aplicarlas?

Resumen: El colapso moral de Israel en las fronteras de Canaán sirve como ejemplo de un método que Satanás usará para que el pueblo de Dios apostate en el tiempo del fin. “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat. 26:41).


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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