sábado, 20 de marzo de 2010

Lección 13: El fruto del Espíritu: la esencia del carácter cristiano / Notas de Elena G. de White


Sábado 20 de marzo

Nuestro Salvador, que comprende las luchas de nuestro corazón, que es consciente de la debilidad de nuestra naturaleza y se compadece de nuestros sufrimientos, perdona nuestros errores y nos concede las gracias que deseamos con fervor. El gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la fe y el amor, son los elementos del carácter cristiano. Estos frutos del Espíritu son su corona y escudo. Cuando estas gracias reinan en el hogar, nuestro hijos son "como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio" (Salmo 144:12). Estas virtudes celestiales no dependen de las circunstancias ni del imperfecto juicio humano. El cultivar un carácter cristiano brinda las mayores satisfacciones y lleva a alcanzar las más exaltadas aspiraciones (Signs of the Times, septiembre 9, 1886).

Hay una salvaguardia contra los engaños y trampas de Satanás: la verdad tal cual es en Jesús. La verdad implantada en el corazón, nutrida por la vigilancia y la oración, alimentada por la gracia de Cristo, nos dará discernimiento. La verdad debe permanecer en el corazón, debe experimentarse su poder a pesar de los atractivos y encantos de Satanás; y tanto su experiencia como la mía deben demostrar que la verdad purifica y bendice el alma (Alza tus ojos, p. 347).


Buscad primeramente el reino de Dios.
Domingo 21 de marzo

Son realmente bendecidos únicamente aquellos cuya principal preocupación consiste en asegurar las bendiciones que alimentarán el alma y perdurarán para siempre. Nuestro Salvador nos dice: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (S. Mateo 6:33). Dios nos tiene en consideración y no se olvida de derramar sus bendiciones temporales sobre nosotros. Nuestro bien terrenal no escapa a la preocupación de nuestro Padre celestial. El sabe que tenemos necesidad de estas cosas... Cuando Dios sonríe sobre nuestros esfuerzos, eso vale más que cualquier ganancia terrenal (Nuestra elevada vocación, p. 198).

El gran pecado del pueblo de Dios en el tiempo presente es no apreciar el valor de las bendiciones que él nos concede. Se le sirve con un corazón dividido o se acaricia algún ídolo al que se adora en su altar. La verdad de Dios, tan elevada y santa, purifica el alma si se entreteje con la vida y el carácter. Con esa verdad, Dios desea separarnos y hacernos un pueblo peculiar; pero nuestra obediencia y devoción no se equiparan con la luz y privilegios que tenemos; y como resultado no llegamos a cumplir las sagradas obligaciones de caminar como hijos de luz, ni llegamos a alcanzar nuestra elevada vocación en Cristo Jesús. Las advertencias y amonestaciones son escuchadas solamente por un tiempo, pero su influencia no nos lleva a marchar hacia adelante y hacia arriba para alcanzar el galardón. Oh, ¡Si el pueblo de Dios se diera cuenta de las ventajas y la luz que ha recibido y comprendiera que será juzgado por esa luz que ilumina nuestro camino! Los privilegios y oportunidades que Dios nos da tienen el propósito de hacernos mejores hombres y mujeres; de llevarnos a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y de avanzar más y más en la senda de la luz. Pero si no apreciamos la luz recibida ni nos impresiona la verdad; si nos tornamos duros y fríos de corazón y las energías del alma se paralizan, no podemos razonablemente esperar que el juicio nos sea favorable (Review and Herald, abril 12, 1887).

Cristo invita a todos a reflexionar. Haced cálculos honrados. Poned en un platillo de la balanza a Jesús, que significa tesoro eterno, vida, verdad, cielo, y el gozo de Cristo en las almas redimidas; poned en el otro todas las atracciones que el mundo pueda ofrecer. En un platillo de la balanza poned la pérdida de vuestra propia alma y de las almas de aquellas para cuya salvación podríais haber sido un instrumento; en el otro, para vosotros y para ellos, una vida que se mide con la vida de Dios. Pesad para el tiempo y la eternidad. Mientras estáis así ocupados, Cristo habla: "¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?" (S. Marcos 8:36).

Dios desea que escojamos lo celestial en vez de lo terrenal. Nos presenta las posibilidades de una inversión celestial. Quisiera estimular nuestros más elevados blancos, asegurar nuestro más selecto tesoro. Declara. "Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que oro de Ofir al hombre" (Isaías 13:12). Cuando hayan sido arrasadas las riquezas que la polilla devora y el orín corrompe, los seguidores de Cristo podrán regocijarse en su tesoro celestial, las riquezas imperecederas (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 307, 308).


Otro fruto del espíritu.
Lunes 22 de marzo

El ideal que Dios tiene para sus hijos está por encima del alcance del más elevado pensamiento humano. La meta a alcanzar es la piedad, la semejanza a Dios. Ante el estudiante se abre un camino de progreso continuo. Tiene que alcanzar un objeto, lograr una norma que incluye todo lo bueno, lo puro y lo noble. Progresará tan rápidamente e irá tan lejos como fuere posible en todos los ramos del verdadero conocimiento. Pero sus esfuerzos se dirigirán a fines tanto más altos que el mero egoísmo y los intereses temporales, cuanto son más alto los cielos que la tierra (La educación, pp. 18, 19).

Los que moran en Jesús serán felices, alegres y gozosos en Dios. La vez se caracterizará por un tono bajo, los actos y la música expresarán la reverencia por las cosas espirituales y eternas, y de sus labios brotará una música gozosa, pues procede del trono de Dios. Este es el misterio de la piedad, que no se puede explicar fácilmente, pero que no por eso deja de ser sentido y gozado. El corazón empedernido y rebelde puede cerrar sus puertas a todas las dulces influencias de la gracia de Dios y a todo el gozo en el Espíritu Santo, pero los caminos de la sabiduría son caminos agradables, y todas sus veredas son paz. Cuanto más estrechamente nos relacionemos con Cristo, más mostrarán nuestras palabras y acciones el poder subyugador y transformador de su gracia (Mensajes para los jóvenes, p. 429).

El Señor, en su gran misericordia, nos ha revelado en las Escrituras sus reglas para una vida santa, sus mandamientos y sus leyes. En ellos nos dice los pecados que debemos evitar; nos explica el plan de salvación y nos señala el camino al cielo. Si obedecemos su mandato de "escudriñar las Escrituras", ninguno necesita ignorar estas cosas.

El progreso real del alma en la virtud y el conocimiento divino se realiza mediante le plan de la adición, añadiendo constantemente las gracias que Cristo vino a poner al alcance de todos haciendo un sacrificio infinito (Mente, carácter y personalidad, p. 96).

Dios toma a los hombres como son, y los educa para su servicio, si ellos quieren entregarse a él. El Espíritu de Dios, recibido en el alma, vivifica todas sus facultades. Bajo la dirección del Espíritu Santo, la mente, consagrada sin reservas a Dios, se desarrolla armoniosamente, y queda fortalecida para comprender y cumplir lo que Dios requiere. El carácter débil y vacilante se vuelve fuerte y firme. La devoción continua establece una relación tan íntima entre Jesús y sus discípulos que el cristiano se vuelve más semejante a su Maestro en carácter. Tiene una visión más clara y amplia. Su discernimiento es más penetrante, su criterio mejor equilibrado. Queda tan avivado por el poder vivificador del Sol de justicia, que es habilitado para llevar mucho fruto para gloria de Dios (Obreros evangélicos, pp. 302, 303).


Perseverancia en la fe.
Martes 23 de marzo

El Creador que hizo el mundo, no lo ha dejado para que se maneje por sí mismo, sino que lo dirige con su poder. De la misma forma, el Dios que amó tanto al mundo que "ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna", no deja lo que ha sido comprado con la sangre de Cristo a la merced del adversario de las almas. Después de haber ofrecido el mejor don del cielo, Dios no ha cesado de mostrar amor y benevolencia hacia los caídos hijos de Adán. Cada día, cada hora, Dios muestra su amor hacia el mundo a pesar de la perversidad de los humanos. Y venido el cumplimiento del tiempo, Dios derramó en el mundo una corriente de gracia sanadora que nadie puede obstruir o detener hasta que el plan de salvación se complete. Ha dejado una puerta abierta para el mundo que nadie puede cerrar. Y después de haber dado lo mejor del cielo a la raza humana, no limitará ninguna de sus bendiciones adicionales. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira" (Romanos 8:32; 5:8, 9) (The Youth's Instructor, diciembre 13, 1894).

El Señor quiere que los suyos sean sanos en la fe: que no ignoren la gran salvación que les es tan abundantemente ofrecida. No han de mirar hacia adelante pensando que en algún tiempo futuro se hará una gran obra a su favor, pues ahora es completa la obra. El creyente no es exhortado a que haga paz con Dios. Nunca lo ha hecho ni jamás podrá hacerlo. Ha de aceptar a Cristo como su paz, pues con Cristo están Dios y la paz. Cristo dio fin al pecado llevando su pesada maldición en su propio cuerpo en el madero, y ha quitado la maldición de todos los que creen en él como en un Salvador personal. Pone fin al poder dominante del pecado en el corazón, y la vida y el carácter del creyente testifican de la naturaleza genuina de la gracia de Cristo. A los que le piden, Jesús les imparte el Espíritu Santo, pues es necesario que cada creyente sea liberado de la corrupción, así como de la maldición y condenación de la ley. Mediante la obra del Espíritu Santo, la santificación de la verdad, el creyente llega a ser idóneo para los atrios del cielo, pues Cristo actúa dentro de él y la justicia de Cristo está sobre él. Sin esto, ningún alma tendrá derecho al cielo. No disfrutaríamos del cielo a menos que estuviéramos calificados para su santa atmósfera por la influencia del Espíritu y de la justicia de Cristo.

A fin de ser candidatos para el cielo, debemos hacer frente a los requerimientos de la ley: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo" (S. Lucas 10:27). Sólo podemos hacer esto al aferrarnos por fe de la justicia de Cristo. Contemplando a Jesús recibimos en el corazón un principio viviente y que se expande; el Espíritu Santo lleva a cabo la obra y el creyente progresa de gracia en gracia, de fortaleza en fortaleza, de carácter en carácter. Se amolda a la imagen de Cristo hasta que en crecimiento espiritual alcanza la medida de la estatura plena de Cristo Jesús. Así Cristo pone fin a la maldición del pecado y libera al alma creyente de su acción y efecto (Mensajes selectos, t. 1, pp 462, 463).


El desafío del mundo.
Miércoles 24 de marzo

Demasiado a menudo los cristianos permiten que los cuidados de esta vida tomen el tiempo que le pertenece a Dios. Dedican preciosos momentos y plenas energías a los negocios y diversiones dirigidas a los placeres y tesoros terrenales, pero al hacerlo se colocan en terreno prohibido. Muchos profesos cristianos, que son muy cuidados en mostrar estricta honestidad en todas sus transacciones comerciales, son deshonestos con Dios, pues están tan dedicados a los negocios mundanos que se olvidan de cumplir sus deberes para con aquellos que los rodean. Sus hijos no son criados en el conocimiento y la admonición del Señor; descuidan el culto familiar y la devoción personal, y los intereses eternos pasan a ocupar el segundo lugar. Son deshonestos con el Señor porque le roban sus mejores pensamientos y su tiempo y se los dedican al mundo y a cosas de menos importancia. No se arruinan debido a su deshonestidad en el trato con los demás sino debido a que defraudan al Señor a quien pertenecen...

Como el hombre rico, muchos viven solamente para las cosas del mundo. El enemigo los engaña pervirtiendo sus sentidos, y bajo su encantamiento sacrifican las riquezas eternas por los tesoros mundanales que se acabarán cuando la historia de su vida también concluya. Por eso son llamados necios a la vista de Dios (Signs of the Times, diciembre 17, 1896).

Las atracciones de este mundo deben ser eclipsadas por la gloria del mundo por venir, y nuestros intereses deben separarse de lo temporal y dedicarse a lo eterno. Contemplemos los resultados de emplear correctamente nuestros talentos, dinero e influencia para salvar a las almas: estaremos haciendo tesoros en el cielo y recibiremos las palabras, "entra en el gozo de tu Señor" Él "verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho". Sin embargo, son pocos los que usan sus talentos para Dios con el mismo fervor y la misma energía que muestran al trabajar por las cosas del mundo.

Pensemos en el sorprendente sacrificio que ha sido hecho por nosotros. Imaginemos el trabajo y la energía puesta por el cielo para buscar a los perdidos y traerlos nuevamente a la casa del Padre. No se podrían haber puesto en ejecución mayores planes. Y todo para ofrecernos el gozo del cielo, la sociedad con los ángeles, la comunión y el amor con el Padre y el Hijo, la elevación y extensión de todos nuestro proyectos a través de las edades eternas. Ciertamente, "cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9). ¿No son suficientes estos poderosos incentivos para que le demos un servicio de todo corazón a nuestro Creador y Redentor? (Signs of the Times, diciembre 1, 1887).


Cómo cultivar el fruto del espíritu (Juan 15:8).
Jueves 25 de marzo

Muchas veces, cuando pedimos en oración las gracias del Espíritu, para contestar nuestras oraciones, Dios nos coloca en circunstancias que nos permiten desarrollar esos frutos; pero no entendemos su propósito, nos asombramos y desanimamos. Sin embargo, nadie puede desarrollar esas gracias a no ser por medio del proceso del crecimiento y la producción de frutos. Nuestra parte consiste en recibir la palabra de Dios, aferrarnos de ella, y rendirnos plenamente a su dominio; así se cumplirá en nosotros su propósito (Palabras de vida del Gran Maestro, p. 41).

Todo ser humano en este mundo lleva fruto de alguna clase, ya sea bueno o malo; y Cristo ha hecho posible que cada alma lleve el más precioso fruto. La obediencia a los requerimientos de Dios, la sumisión a la voluntad de Cristo, producirá en la vida los preciosos frutos de justicia. Los habitantes de este mundo son queridos para la familia de Dios... Él dio los dones más ricos que el cielo podía conceder, para que los hombres y las mujeres pudieran volverse de su rebelión a su ley, y aceptaran en sus corazones y vidas los principios del cielo. Si los hombres quisieran reconocer el don, y aceptar su sacrificio, sus transgresiones serán perdonadas, y la gracia de Dios les sería impartida para ayudarles a rendir en sus vidas los preciosos frutos de la santidad (La maravillosa gracia de Dios, p. 249).

¿Qué es llevar fruto?... La rama debe ser injertada en la vid y permanecer allí uniéndose con la vid fibra tras fibra, extrayendo su poción diaria de savia y alimento de la raíz y fertilidad de la vida hasta que lleva a ser uno con el tronco materno. La savia que alimenta la vid debe nutrir la rama, y esto llegará a ser evidente en la vida de aquel que permanece en Cristo, pues el gozo de Cristo será cumplido en aquel que no camina según la carne sino según el Espíritu (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1118).

Los pámpanos representan a los creyentes en Cristo Jesús. Aquellos que verdaderamente creen en él, harán las obras que él hizo. Estarán unidos a él por medio de la fe que obra por amor y purifica el alma. Como el pámpano es nutrido por la savia que proviene de la planta madre, así el creyente es alimentado por la vida de Cristo. Los pámpanos representan a los seguidores más jóvenes, esos brotes nacientes de la planta. Y la planta madre representa a Cristo, quien nutre las ramas. Sus palabras son espíritu y son vida, y los que se alimentan de ellas, llegan a ser hacedores de la palabra y representantes de su carácter. Su paciencia, mansedumbre, humildad y amor se manifiestan en sus corazones. Jesús dijo: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (S. Juan 15:8). Si estamos injertados en la vid verdadera, llevaremos los mismos frutos que ella (Review and Herald, enero 14, 1896).




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 13: El fruto del Espíritu: la esencia del carácter cristiano / Edición para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "...porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo". Romanos 14:17.


Enseña a tu clase a:

Saber los beneficios de la salvación.
Sentir la experiencia de gozo y paz.
Hacer: crecer en la justicia por medio de la morada del Espíritu Santo en el corazón.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: Los beneficios de la salvación

A. La justicia en Jesús es la esencia de la salvación. Considera: ¿en qué consiste la justicia?
B. La vida en Cristo no debería ser sin gozo. ¿Por qué podría describirse el seguir a Cristo como algo difícil?
C. El Espíritu Santo se especializa en las verdades centrales de la salvación: la justicia, el gozo, la paz. Nuestro texto clave nos advierte acerca de dar al alimento y a la bebida un lugar que no tienen. ¿Cuál es el propósito de esta advertencia?

2. Sentir: Paz y gozo

A. Hay personas que parecen temerosas, incapaces o no dispuestas a expresar gozo y paz en Cristo. ¿Cuál podría ser la causa de esta actitud sombría?

3. Hacer: Profundizar la comunión

A. ¿De qué modo se debería gozar la salvación en vez de soportarla?
B. ¿De qué manera la obediencia, en una comunión creciente y más profunda con Jesús, desarrolla nuestra vida cristiana?
C. El fruto del Espíritu nunca aparece separado del Espíritu Santo. ¿De qué modo podemos cooperar a fin de llevar fruto?

Un estudio de la Guía de Estudio de la Biblia de este trimestre nos muestra las posibilidades que están disponibles para nosotros de tener una vida llena del Espíritu. ¿Cuáles son las cosas que más probablemente limitan y bloquean el poder de Dios en nuestras vidas?

Resumen: Los frutos de la salvación se gozan en el Espíritu Santo. Con ellos estamos libres de una vida negativa. Se los cultiva mediante la conducción del Espíritu Santo y profundizan nuestra comunión con Cristo.


CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Cuando producimos el fruto del Espíritu, el Espíritu se hace cargo de todo nuestro ser. Esta conexión permite reflejar el carácter de Cristo mediante nuestras acciones, un resultado de la total sumisión a Dios.

Solo para los maestros: Antes de ascender al cielo, Jesús dio a sus discípulos una última comisión: ir y esparcir el evangelio hasta los confines de la tierra. Pablo reitera esto en 2 Corintios 5:20: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros”. ¡Qué declaración poderosa! Embajadores de Cristo; instrumentos de Dios. Enfatiza que es nuestra sagrada responsabilidad, como cristianos, producir el fruto del Espíritu.

Actividad inicial: En Mateo 7:15 al 23 Jesús advierte a la gente acerca de los falsos profetas que pronto vendrían. Dijo que vendrían disfrazados, pero que habría una manera de distinguirlos: por sus frutos. “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. [...] Así que, por sus frutos los conoceréis” (vers. 18-20).

También nosotros somos conocidos por nuestros frutos. Nuestras palabras, acciones y vidas, todo habla de nuestro carácter. La lección de esta semana indica que el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, y la templanza o dominio propio son la esencia del carácter cristiano. ¿Cómo estás produciendo estos frutos en tu vida?

Considera: Enumera otras formas en que puedes identificar a los cristianos. ¿Qué comprende la conducta cristiana, la personalidad, la perspectiva, y el estilo de vida? ¿Cómo puedes llevar más fruto? ¿Cuáles serían las características de un embajador cristiano?


PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Jesús: nuestro mejor Ejemplo (Repasa con tu clase Juan 3:34).

El ministerio de Jesús comenzó con un ungimiento especial en el cual el Padre le dio el Espíritu Santo y sus dones sin medida. Esta presencia constante del Espíritu Santo y su fruto le dio poder a Jesús y lo capacitó para vencer el pecado.

Jesús es nuestro mejor Ejemplo de cómo vivir una vida conducida por el Espíritu. Su íntima comunión con el Padre se manifestaba en todos los aspectos de su vida. Tentado por Satanás mismo, Jesús mostró dominio propio y permaneció firme (Mat. 4:1-11). Acusado falsamente y golpeado, se mantuvo sereno, suave y manso (Juan 18:1-11). Suplicando con desesperación a Dios permaneció fiel (Mar. 14:35, 36). Muerto por su propio pueblo, lo perdonó (Luc. 23:33, 34).

Jesús manifestó lo que significa llevar el fruto del Espíritu. Estaba tan en sintonía con Dios que todas estas cosas llegaron a ser parte natural de su carácter.

Considera: ¿Quiénes más, en la Biblia, tuvieron el fruto del Espíritu? ¿Qué semejanzas compartieron con Jesús? ¿Qué luchas afrontaron, y cuáles fueron sus reacciones?


II. Crecer en el Espíritu (Repasa con tu clase 2 Tim. 3:16, 17).

Segunda de Timoteo 3:16 y 17 nos dice que las Escrituras completan a un hombre. El tiempo que pasamos cada día en oración y estudio es el alimento que necesitamos para desarrollar el fruto del Espíritu en nuestras vidas. Jesús estaba bien versado en las Escrituras. Enseñaba con regularidad en la sinagoga. Y cuando lo tentaron en el desierto, con rapidez citó a Moisés (Deut. 8:3; Mat. 4:4). Conscientemente restó tiempo de las distracciones para tener comunión con el Padre, lo buscó en sus momentos de mayor desesperación y, cuando las cosas andaban bien, le agradecía. Era tan profunda su conexión con Dios que estaba capacitado para reflejar al Espíritu plenamente.

Así como Jesús hacía un esfuerzo consciente de tomarse tiempo para estar con el Padre, nuestro crecimiento espiritual es proporcional a cuánto esfuerzo hacemos en este sentido. El gozo de vivir la vida cristiana es saber que nunca terminarás de ser usado por el Señor. Con los cambios en las etapas, habilidades y necesidades de la vida, Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros.

Considera: Es una lucha permanecer en constante comunión con Dios como lo hizo Jesús. ¡Hay tantas distracciones que parecen estorbar el mantenimiento de esta conexión! ¿Cuáles son algunas maneras en que puedes hacerte tiempo para orar y tener comunión con Dios? ¿Cómo puedes esforzarte para darte cuenta mejor de cuál es la voluntad de Dios en tu vida?


III. Someterse al Espíritu (Repasa con tu clase Juan 3:6).

La forma más básica y vital para cultivar el crecimiento espiritual es la sumisión completa a Dios. Pablo dice: “Libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”(Rom. 6:18). Esta clase de sumisión absoluta es esencial para el crecimiento espiritual.

El pecado está en nuestra naturaleza. Gálatas 5:17 dice que “el deseo de la carne es contra el espíritu”, y “estos se oponen entre sí”. Si verdaderamente hemos de llevar el fruto del Espíritu, debemos someternos completamente a Dios. No podemos perseverar solos a través de las pruebas de la vida; sin Dios fracasaremos. Llevamos el fruto del Espíritu cuando estamos plenamente rendidos a Dios y le permitimos al Espíritu Santo que obre en nosotros. “Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6).

Considera: A menudo nuestra naturaleza humana estorba nuestra sumisión a Dios. ¿Cómo podemos vencer nuestra tendencia natural a hacer las cosas por nosotros mismos? Jesús nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios [...] y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). ¿De qué modo se aplica este consejo al fruto del Espíritu?



PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La vida de Jesús sobre la tierra ejemplificó la unión de la ley y el amor. Cuando él se fue, el Espíritu Santo llenó ese vacío. La presencia del Espíritu en nuestra vida amplifica el mensaje de que la congruencia de la ley y el amor es vital para la vida cristiana. El fruto del Espíritu nos capacita para vivir de esa manera.

Preguntas para reflexionar:

1. El estudio de la Biblia y la oración son buenas maneras de fortalecer tu relación con Dios y practicar la sumisión. Pero, ¿en qué otras formas tangibles puedes aprender a someterte a Dios?

2. Segunda de Corintios 13:5 nos dice que nos examinemos a nosotros mismos para ver si estamos en la fe. Pero, como Pablo, a menudo encontramos que no llegamos a la meta aunque estemos más cerca de Jesús. ¿Cómo puedes evitar desanimarte por este crecimiento lento?

3. Jesús fue probado en todo punto durante su ministerio. Satanás lo tentó. Los fariseos lo despreciaron. Sus amigos más cercanos no lo comprendieron. No obstante, cualesquiera fueron las circunstancias, él siempre respondió de una manera amante. ¿Cómo reacciones frente a situaciones que prueban tu carácter cristiano?

4. Jesús pasó cuarenta días en el desierto en comunión con Dios. Desaparecer por más de un mes no es práctico en nuestro mundo actual. ¿Cuáles son algunas maneras en que puedes hacerte tiempo para tener comunión con Dios?

5. Hay muchas personas que nunca oyeron acerca de Jesús, pero que son morales, pacientes y bondadosas. Analiza si estas personas son impulsadas por el Espíritu o no. ¿Producen ellas el fruto del Espíritu? ¿Por qué sí, o por qué no? En el contexto de Gálatas 5:17, ¿de qué modo la motivación detrás de las acciones hace una diferencia?

6. Gálatas 5:18 dice: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. ¿Qué significa para ti este versículo? ¿Nos libera de las consecuencias del pecado? ¿A qué ley se está refiriendo Pablo?

7. Cuando Jesús estaba por ascender al cielo, miró a sus discípulos y les dijo que les enviaría el gran Consolador, el Espíritu Santo. ¿De qué modo el Espíritu Santo te trae consuelo a tu vida? ¿Qué lugar tiene el fruto del Espíritu dentro de ti? ¿Te da consuelo para tu vida diaria?


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Desafía a tu clase a desarrollar planes de acción para cultivar el crecimiento espiritual en diferentes situaciones.

Actividad final: Divide a la clase en grupos. Dale a cada grupo uno de los siguientes escenarios: el hogar, el trabajo, los compañeros, y la comunidad de la iglesia. Pide que presenten por lo menos dos planes de acción que sean prácticos para estimular el crecimiento del fruto del Espíritu. Estos planes deberían ser fácilmente llevados a cabo dentro de los escenarios señalados. Para ayudarles a hacer los planes, pide que los alumnos respondan a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son las necesidades específicas de este ambiente?

2. ¿A quiénes están ministrando?

3. ¿Cuáles son algunas cosas que promoverían el llevar el fruto del Espíritu dentro de este ambiente? ¿Qué cosas lo estorbarían?

4. ¿Qué pueden hacer específicamente para fomentar un ambiente más adecuado para el crecimiento espiritual?

5. ¿De qué modo ministraría Jesús en esta situación?

Para concluir, pide a los grupos que compartan sus planes de acción.




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

Editor: Clifford Goldstein

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lunes, 15 de marzo de 2010

Lección 12: El fruto del Espíritu es verdad / Comentarios de Amazing Facts



Comentario hoy a cargo del Pr. Harold White, pastor asociado de la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California. En lugar del Pr. Doug Batchelor, principal orador y Director de "Amazing Facts".

Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010.
Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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sábado, 13 de marzo de 2010

Lección 12: El fruto del Espíritu es verdad / Para el 20 de marzo de 2010



Sábado 13 de marzo.

Lee Para el Estudio de esta Semana: 2 Crónicas 25:2; Salmo 51:17; Jeremías 29:13; Juan 7:16, 17; 14:6; 17:3; Hebreos 5:14.


Para Memorizar: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

La palabra griega para “verdad” es alétheia, y tiene dos significados. Uno es la verdad objetiva (hechos reales, veraces, o principios), y el otro es la verdad vivida (la verdad como una excelencia personal: una mente sincera que está libre de afectación, pretensiones, disimulo, falsedad o engaño). La verdad, entonces, es lo que sabemos, los “hechos objetivos”. Pero también está el elemento vivencial de la verdad, que conlleva la manera en que respondemos individualmente a lo que aprendemos. Cuando ambos son reales en nuestras vidas, manifestamos la verdad como un fruto del Espíritu.

Por eso, ambos elementos son vitales para el andar cristiano. Necesitamos saber la verdad objetiva básica como se encuentra en Jesús, y luego necesitamos la experiencia personal interior de que nuestras vidas cambien por medio de esa verdad.

Considera a Judas. Él estuvo con Jesús por tres años y medio, aproximadamente. A Judas se le revelaron toda clase de verdades. Vio cosas acerca de las cuales el resto de nosotros solo podemos leer. Y, no obstante, qué final triste tuvo.

Prestemos todos mucha atención a esto.



“Yo soy... la verdad”.
Domingo 14 de marzo

“Jesús le dijo: Yo el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Escribe un párrafo breve explicando lo que crees que significa este texto.

En cierto sentido, este texto desafía radicalmente al relativismo (la idea de que la verdad es solo subjetiva y personal) tan corriente en gran parte del mundo actual. Las palabras de Jesús no dejan lugar a la ambigüedad: no existe eso de que “Cada uno encuentra su propio sendero a Dios”, etc. Con las palabras registradas en este versículo, Jesús estableció la realidad de la verdad objetiva. Aquí está la verdad. Punto. Pocos versículos de toda la Biblia son más contrarios al sentimiento del relativismo que este.

Al mismo tiempo, hay también otro elemento. La Verdad es una Persona. Uno viene a la verdad por medio de una relación con una Persona. Esto es una idea radicalmente diferente de la noción de que la verdad es solo un grupo de hechos. Jesús, un ser humano, es la Verdad; por lo tanto, si quieres conocer la verdad, tienes que conocer a Jesús.

¿De qué modo lo que está escrito arriba nos ayuda a comprender las palabras de Cristo en Juan 17:3?

Sin embargo, tenemos que ser cuidadosos con esta idea de que todo lo que nuestra religión implica es tener una relación con Dios. Cada uno vive en una relación con Dios, de una manera u otra. Las personas que niegan su existencia viven en relación con Dios. Pilato tenía una relación con Jesús; también la tenía Caifás. Aun el diablo tiene una relación con Jesús: lo odia. El evangelio no es un llamado a tener una relación con Jesús, sino a comprometerse con él. Nicodemo, por ejemplo, tuvo una relación con Jesús; una relación en la que, al final, entregó su vida y todo lo que tenía a Cristo. ¡Esa es la clase de relación que todos necesitamos!

Sin duda, tú tienes una relación con Jesús. Las preguntas que necesitas formularte son: ¿Qué clase de relación tengo? ¿Cómo puedo mejorarla?


El Espíritu y la verdad.
Lunes 15 de marzo

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).

En vista de lo que aprendimos ayer, es obvio que la obra del Espíritu Santo es señalarnos a Cristo y ayudarnos a permanecer en él. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí” (Juan 15:26).

Considera esta declaración iluminadora: “La predicación de la Palabra sería inútil sin la continua presencia y ayuda del Espíritu Santo. Este es el único maestro eficaz de la verdad divina. Únicamente cuando la verdad vaya al corazón acompañada por el Espíritu, vivificará la conciencia o transformará la vida. Uno podría presentar la letra de la Palabra de Dios, estar familiarizado con todos sus mandamientos y promesas; pero a menos que el Espíritu Santo grave la verdad, ningún alma caerá sobre la Roca y será quebrantada” (DTG 625, 626).

¿Qué énfasis hace aquí Elena de White sobre la obra del Espíritu Santo?

Lo que vemos en la obra del Espíritu Santo es a la vez el aspecto objetivo como el vivencial de la Verdad. El Espíritu viene, testifica de Jesús y convence “al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Estos son hechos reales acerca del mundo, acerca de Dios, y acerca de la realidad.

Al mismo tiempo, la obra del Espíritu Santo no termina sencillamente con enseñarnos estas verdades. Nuestras vidas necesitan ser cambiadas por nuestra comprensión de aquellas. Estas verdades objetivas y eternas no nos harán ningún bien a menos que nuestras vidas sean transformadas por ellas, y parte de ese proceso (tal vez, incluso la parte más importante) es que, como Elena de White escribió, seamos quebrantados por la Roca (ver Sal. 51:17).

¿Cómo fuiste quebrantado (si lo has sido alguna vez)? ¿Qué sucedió? ¿Qué cambios hubo? ¿Qué aprendiste acerca de la vida, acerca del sufrimiento, acerca de Dios mediante esa experiencia? ¿Qué otras lecciones todavía podrías necesitar aprender?


“Con todo vuestro corazón”.
Martes 16 de marzo

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

“Con todo vuestro corazón” significa “sinceramente”, verdadero en palabra y acción. La palabra sincero viene de dos palabras latinas: sine (sin) y cera (cera). Al parecer, en el pasado, los escultores deshonestos arreglaban secretamente las fallas y grietas de sus obras tapándolas con cera que, por supuesto, no permanece siempre. De ahí que sinceridad significa ser real y genuino, no artificial; hablar o actuar de corazón.

Lee 2 Crónicas 25:2. ¿Qué dice ese texto? ¿Qué se destaca acerca de lo que está dentro de nosotros?

La palabra hebrea traducida como “perfecto” proviene de la raíz slm (de la cual se deriva shalom). Básicamente, significa “lleno”, “completo”, o “en paz”. Aquí tenemos un rey que hizo lo que era correcto, pero no con un corazón recto. No era sincero en sus acciones. Una persona puede estar haciendo lo correcto por razones equivocadas. Aunque podamos engañar a otros por un tiempo, y a nosotros todo el tiempo, no podemos engañar a Dios en ningún momento. Es interesante que cuando David oró por su hijo, lo primero que quería era que él tuviera “un corazón perfecto” (1 Crón. 29:19).

La sinceridad es importante porque el que no es sincero, aquel cuyo corazón no está comprometido con lo que es verdadero y correcto, tiene un corazón dividido. Seguramente algo tironea a tal persona, y mientras no lo suelte, mientras la persona todavía dé un lugar a otras lealtades, su corazón no puede ser slm, completo o perfecto ante Dios. La clave es una entrega completa al Señor, un abandono completo del yo. No es fácil; pero para que eso ocurra, necesitas ser quebrantado en la Roca, como vimos ayer.

¿Cuán sincero eres en tu fe? No estamos hablando de dudas ocasionales, o de tener preguntas sin respuesta (todos a veces tienen dudas, y todos tenemos preguntas profundas no respondidas), ni nos referimos a la lucha contra el pecado. Estamos hablando acerca de tu corazón. ¿Está plenamente comprometido con Dios, “completo” delante de él, o está dividido entre Dios y algo del mundo? Si es así, ¿qué elecciones debes hacer?


Una conciencia cauterizada.
Miércoles 17 de marzo

La semana pasada vimos cómo Jesús tuvo palabras duras para la “justicia” falsificada de los escribas y los fariseos (ver Mat. 23:27), llamándolos “hipócritas”. La palabra hipócrita en el idioma original (hupokrités) significa “actor”. Jesús estaba haciéndoles saber que él podía discernir sus sentimientos interiores y sus pecados secretos. Era como si les estuviera diciendo: “Ustedes actúan de una manera, pero por dentro son de otra, como si estuvieran actuando en un drama. ¿No pueden ser reales?” Otra vez Jesús les dijo: “Bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: ‘Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí’” (Mar. 7:6). El significado es obvio.

Lee 1 Timoteo 4:2 y Tito 1:15. ¿De qué punto importante está hablando Pablo? Nuestra conciencia es el lugar donde el Espíritu Santo se pone en contacto con nosotros. ¿Qué puede sucedernos si constantemente estamos haciendo el mal?

No hay dudas, cuanto más tiempo continuemos en el mal, y cuanto más hagamos lo que sabemos que está mal, tanto más contaminadas estarán nuestras conciencias y más lejos de la verdad estaremos. Puedes tener un conocimiento intelectual más que suficiente para ser salvo. Lamentablemente, el fuego final tendrá demasiadas personas que habrán sabido más que suficientes verdades objetivas para salvarse. Pero, como estamos diciendo, la verdad objetiva sola no es un fruto del Espíritu. La verdad vivida en nuestra vida: ese es el fruto que necesitamos llevar.

Lee Hebreos 5:14; y Juan 7:16 y 17. ¿De qué modo nos ayudan estos textos a comprender mejor la idea de la verdad como un fruto del Espíritu?

¿Cuál es tu propia experiencia con una “conciencia cauterizada”? ¿Cuánto tiempo llevó hasta que la acción que, al principio, había endurecido tu conciencia apenas la conmoviera? ¿Por qué sucedió eso, y por qué es tan peligroso espiritualmente?


Andar en la verdad.
Jueves 18 de marzo

“Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (2 Juan 4). “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6). ¿Qué punto importante se presenta en ambos pasajes con respecto a lo que significa tener una relación salvífica con Jesús?

La verdad, como un fruto del Espíritu, no es solamente lo que sabemos: es lo que hacemos. Vivir en la luz de Dios significa más que solo conocimiento. Considera cómo Juan explica lo que es andar en la oscuridad: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos” (1 Juan 2:9-11).

Así que, andar en la luz, andar en la verdad, es más que solamente guardar los Diez Mandamientos, por lo menos de acuerdo con la letra de la ley. Al final, cuando todo esté dicho y hecho, ¿no se manifiesta el vivir en la verdad, básicamente, por la manera en que actuamos con las personas y cómo las tratamos? Si somos ásperos, rudos, rencorosos, vengativos, odiosos, antipáticos; si tratamos a las personas como un medio más bien que como un fin, si pisoteamos a los demás intentando subir nosotros mismos, entonces estamos andando en las tinieblas, no importa cuán estrictamente guardemos el sábado, no importa cuán fielmente sigamos el mensaje de salud, devolvamos el diezmo y vayamos a la iglesia, y no importa cuánta fe profesemos en Jesús. En un sentido, a menudo es mucho más fácil aprender la doctrina y la teología correctas que ser bondadoso, generoso y abnegado, ¿verdad?

Piensa acerca de tu interacción con las personas en las últimas 24 horas. ¿Cómo las has tratado? ¿Qué clase de palabras usaste? ¿Cuán cómodo estarías si tus actitudes y acciones hacia ellos fueran hechas públicas? (Un día lo serán; ver Mat. 10:26.) ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que necesitas hacer en tu vida?


Para Estudiar y Meditar
Viernes 19 de marzo

“No es la cantidad de tiempo que trabajamos, sino nuestra pronta disposición y nuestra fidelidad en el trabajo, lo que lo hace aceptable a Dios. En todo nuestro servicio se requiere una entrega completa del yo. El deber más humilde, hecho con sinceridad y olvido de sí mismo, es más agradable a Dios que el mayor trabajo cuando está echado a perder por el engrandecimiento propio. Él mira para ver cuánto del Espíritu de Cristo abrigamos y cuánto de la semejanza de Cristo revela nuestra obra. Él considera mayores el amor y la fidelidad con que trabajamos que la cantidad que efectuamos” (PVGM 332).

“El servicio prestado con sinceridad de corazón tiene gran recompensa. ‘Tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público’. Por la vida que vivimos mediante la gracia de Cristo se forma el carácter. La belleza original empieza a ser restaurada en el alma. Los atributos del carácter de Cristo son impartidos, y la imagen del Ser divino empieza a resplandecer. Los rostros de los hombres y mujeres que andan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Están rodeados por la atmósfera celestial. Para esas almas, el reino de Dios empezó ya. Tienen el gozo de Cristo, el gozo de beneficiar a la humanidad. Tienen la honra de ser aceptados para servir al Maestro; se les ha confiado el cargo de hacer su obra en su nombre” (HAd 485).

Preguntas Para Dialogar:

1. ¿Puede haber algún sentido en el que la verdad pudiera ser relativa; es decir, que pueda no aplicarse en todo tiempo y en cada situación? Si no, ¿por qué? ¿Podría haber ciertas verdades, tal vez, que pudieron ser relativas, mientras que otras no lo sean?

2. Medita más en esta idea de qué significa ser sincero en tu fe. Por vital que sea la sinceridad, ¿por qué no es suficiente? Después de todo, las personas que se atan encima una bomba y se hacen añicos cuando estalla la bomba, parecería que son sinceras. ¿Qué más es necesario?

3. ¿Por qué pasar tiempo con la Palabra es tan importante si la verdad es más que conocimiento intelectual? ¿Cuáles son algunas maneras en las que podemos aprender a estudiar la Biblia de modo que la verdad que hay en ella pueda impactar y cambiar nuestras vidas en forma positiva?

4. ¿Cómo puedes ayudar a alguien cuya conciencia ha sido tan endurecida por el pecado que ya no siente necesidad de ayuda?



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Adultos.

Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010


Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

Editor: Clifford Goldstein

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Lección 12: El fruto del Espíritu es verdad / Notas de Elena G. de White


Sábado 13 de marzo

Jesús dijo: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Todo lo que había sido hecho y dicho tenía este único propósito en vista: afianzar la verdad en la mente de ellos para que pudieran alcanzar la vida eterna. Jesús no vino para asombrar a los hombres con un gran anuncio sobre algún tiempo especial cuando ocurría un gran suceso, sino vino para instruir y salvar a los perdidos. No vino para despertar y complacer la curiosidad, pues sabía que eso sólo aumentaría el apetito por lo desconocido y lo maravilloso. Su propósito era impartir conocimiento mediante el cual los hombres pudieran crecer en fortaleza espiritual y avanzaran por el camino de la obediencia y la verdadera santidad. Sólo impartía las instrucciones que podían ser apropiadas para las necesidades de la vida diaria de ellos, sólo la verdad que pudiera ser dada a otros de la misma manera. No hizo nuevas revelaciones a los hombres, sino que les abrió el entendimiento a verdades que por mucho tiempo habían sido oscurecidas o tergiversadas por las falsas enseñanzas de los sacerdotes y maestros. Jesús restituyó las gemas de verdad divina a su debido lugar, en el orden en que había sido dadas a los patriarcas y los profetas. Y después de haberles impartido esa preciosa instrucción, prometió darles el Espíritu Santo por medio del cual deberían recordar todas las cosas que les había dicho (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1052).


“Yo soy... la verdad”.
Domingo 14 de marzo

El amor de la verdad tal como es en Jesús significa amar todo lo que está comprendido en la verdad que Cristo enseñó. Esfuércense nuestros maestros por seguir su ejemplo, por albergar su espíritu y simpatía. Ninguno excluya el amor de Cristo de sus labores, sino que cada uno se pregunte: ¿Es mi vida consecuente? ¿Estoy yo guiado por el Espíritu Santo? Es privilegio de cada maestro revelar el poder de un obrero puro, consecuente y amante de Cristo. El maestro espiritualmente dispuesto no tendrá nunca una religión incierta. Si ama verdaderamente el servicio de Cristo, tendrá discernimiento y vida espirituales (Consejos para los maestros, pp. 347, 348).

Dios requiere que cada instrumento humano desarrolle los talentos que la gracia celestial le ha provisto a fin de ser más eficiente en la obra de Dios, a la vez que se le ofrece toda la ayuda para que la santidad, la pureza y el amor cristianos también crezcan. Sus talentos y habilidades pueden multiplicarse mientras están al servicio del divino Maestro. Sin embargo muchos que profesan creer en Jesús, como no crecen, no dan testimonio del poder santificador de la verdad en la vida y en el carácter. Cuando recibimos por primera vez a Jesús en el corazón, no somos más que criaturas en la religión; pero no podemos permanecer en esa etapa en nuestra experiencia cristiana; tenemos que crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, para llegar a la plenitud de la estatura de hombres y mujeres en él.

Debemos avanzar siempre, obteniendo nuevas y más ricas experiencias en confianza, fe y amor. En vista de las grandes facilidades que ha provisto para nuestro desarrollo, el Señor espera que crezcamos; pero muchos no son más eficientes porque no usan el poder que Dios está dispuesto a darles. Mediante el uso de los talentos todos pueden adquirir tacto, sabiduría y eficiencia. El siervo negligente le devolvió a su señor el talento que le había sido dado, pero su amo le recriminó porque no lo había hecho producir como debía (The Youth's Instructor, junio 8, 1893).

Al concedernos su Palabra, Dios nos puso en posesión de toda verdad esencial para nuestra salvación. Millares han sacado agua de estas fuentes de vida, y sin embargo la provisión no ha disminuido. Millares han puesto al Señor delante de sí, y contemplándolo han sido transformados a su misma imagen. Su espíritu arde dentro de ellos mientras hablan de su carácter, contando lo que Cristo es para ellos y lo que ellos son para Cristo. Pero estos investigadores no han agotado estos temas grandiosos y santos. Millares más pueden empeñarse en la obra de investigar los misterios de la salvación. Mientras uno se espacie en la vida de Cristo y el carácter de su misión, rayos de luz brillarán más distintamente con cada intento de descubrir la verdad. Cada nuevo estudio revelará algo más profundamente interesante que lo que ya ha sido desplegado. El tema es inagotable. El estudio de la encarnación de Cristo, su sacrificio expiatorio y su obra de mediación, embargarán la mente del estudiante diligente mientras dure el tiempo; y mirando al cielo con sus innumerables años, exclamará: "Grande es el misterio de la piedad" (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 103, 104).


El Espíritu y la verdad.
Lunes 15 de marzo

La ciencia es demasiado limitada para comprender la expiación el misterioso y maravilloso plan de redención es tan abarcante que la filosofía no lo puede explicar; permanecerá para siempre como un misterio que la razón más profunda no lo podrá sondear. Si la sabiduría finita lo pudiera explicar, perdería su carácter sagrado y su dignidad. Es un misterio que alguien igual al Padre se humillara a sí mismo hasta sufrir la muerte de cruz para rescatar al hombre; y es un misterio que Dios amara al mundo de tal manera que permitiera que su Hijo hiciera este gran sacrificio. Es Espíritu Santo exalta y glorifica al Salvador; su misión es presentar a Cristo, la gran salvación que tenemos mediante él, y la elevada pureza de su justicia. Cristo dice de él: "El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber" (S. Juan 16:14). El Espíritu de verdad es el único maestro inequívoco de la verdad divina y los que son enseñados por él han entrado en la escuela de Cristo ¡Cuánto estima Dios a la raza humana que dio a su Hijo para que muriese por ella y les da su Espíritu para ser su maestro y su guía! (Signs of the Times, octubre 24, 1906).

Jesús oró por sus discípulos: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros".

Anteriormente, les había dado la promesa: "Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad" (S. Juan 17:17, 31; 16:13). Es mediante el Espíritu Santo que Cristo presenta más claramente a los creyentes lo que él ha inspirado a los santos hombres de Dios a escribir con relación a la verdad. De esta manera, la unidad por la que él oró, será alcanzada...

Pero por importante que sea alcanzar la unidad, no podemos lograrla dejando de lado algún principio de la verdad, quien es el que nos santifica. La sabiduría humana cambiaría la base de la unidad diciendo que es muy limitada; que es necesario tomar en cuenta las opiniones populares para llegar cierto compromiso con el mundo. Pero es justamente la verdad lo que Dios ha establecido como base para la unidad de su pueblo (Gospel Workers, edición 1892, p. 391).

El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos (El Deseado de todas las gentes, pp. 624, 625).

Dios quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra continúen siempre revelándose a su pueblo. Y hay sólo un modo para obtener este conocimiento. No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual fue dada la Palabra. "Porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios... Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:10, 11) (El camino a Cristo, p. 111).


“Con todo vuestro corazón”.
Martes 16 de marzo

"Entonces me invocaréis, e iréis y oraréis a mí, y yo os oiré: y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jeremías 29:12, 13).

Hay dos clases de oración: la que es una fórmula y la oración de fe. La repetición de frases establecidas y habituales, cuando el corazón no siente necesidad de Dios, es una oración de forma... Debemos tener sumo cuidado para que nuestras oraciones expresen los deseos del corazón y lo que realmente queremos decir. Todas las palabras rebuscadas que están a nuestro alcance no equivalen a un solo deseo santo. Las oraciones más elocuentes son vanas repeticiones si no expresan los deseos del corazón. Pero la oración que nace del corazón ferviente, (cuando expresamos nuestros sencillos anhelos tal como pediríamos un favor a un amigo terrenal, esperando que nos fuera concedido), esa es la oración de fe. El publicano que subió al templo a orar es un buen ejemplo de adorador sincero y devoto. Él sentía que era un pecador y su gran necesidad lo indujo a dar expresión a su apasionado deseo: "Dios, se propicio a mí, pecador" (Meditaciones matinales 1952, p. 21).

El Salvador dijo repetidamente: "Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (S. Mateo 19:30). Jesús desea que los que trabajan en su servicio no estén ansiosos por recibir recompensas, ni que sientan que deben recibir una compensación por todo lo que hacen. El Señor quiere que nuestras mentes se encaucen por un conducto diferente, porque él no ve en la forma como el hombre ve. Él no juzga por las apariencias sino que estima a un hombre por la sinceridad de su corazón.

Los que han puesto en su servicio un espíritu de verdadero sacrificio, de la negación de sí mismos, son los que ocuparán el primer lugar al final. Los obreros que fueron contratados primero, representan a los que poseen un espíritu envidioso y de justicia propia, y que pretenden recibir un trato preferencial por sus servicios por encima de los demás. El padre de familia dijo a uno que puso en duda su derecho de dar más a los demás que a él: "Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?" (S. Mateo 20:13). Yo he cumplido mi parte del acuerdo.

En nuestra esfera de acción, todos nosotros deberíamos respetar el monto de la recompensa.

Pero mientras apreciamos la promesa de bendición, deberíamos tener perfecta confianza en Jesucristo, creyendo que él hará bien y nos dará una recompensa que esté de acuerdo con lo que han sido nuestras obras. El don de Dios es la vida eterna, pero Jesús no desea que estemos tan ansiosos acerca de las recompensas como por hacer la voluntad de Dios, porque es correcto hacerlo así, independientemente de toda ganancia (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 353, 354).

El que regala a los hombres riquezas infinitas y una vida eterna de bienaventuranzas en su reino como recompensa de la obediencia fiel, no aceptará un corazón dividido. Estamos viviendo en medio de los peligros de los últimos días, cuando se manifiesta todo lo que puede apartar de Dios la mente y los afectos. Podremos discernir y apreciar nuestro deber únicamente cuando lo consideremos a la luz que irradia de la vida de Cristo. Así como el sol sale por el oriente y baja por el occidente, llenando el mundo de luz, así el que sigue verdaderamente a Cristo será una luz para el mundo. Saldrá al mundo como una luz brillante y resplandeciente, para que aquellos que están en tinieblas sean iluminados y calentados por los rayos que despida. Cristo dice de los que le siguen: "Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder" (S. Mateo 5:14) (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 384).


Una conciencia cauterizada.
Miércoles 17 de marzo

Una correcta interpretación de las Escrituras no es lo único que el Señor requiere; no sólo debemos conocer la verdad tal como es en Jesús sino practicarla. El espíritu de aquel que nos dio la verdad debe mostrarse en nuestra relación con los demás. Si somos colaboradores con Dios, investigaremos la verdad para hallar sus tesoros escondidos, pero también conoceremos las condiciones establecidas para llegar a ser maestros aptos, que tengamos el espíritu de Cristo en nuestros corazones, a fin de que podamos enseñar a otros las verdades reveladas en su Palabra.

Cualquier vulgaridad y superficialidad; cualquier broma o chanza barata, debe ser puesta a un lado por el pueblo de Dios. Todo orgullo, envidia, celos, conjeturas y presunciones, deben ser vencidos por la gracia de Cristo, y la sobriedad, la humildad, la pureza y la piedad deben aparecer en la vida y en el carácter. Al comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios, su vida se entretejerá con la nuestra, y mostraremos el espíritu y las obras de Cristo. Entonces seremos uno con Cristo así como él es uno con el Padre; entonces seremos participantes de la naturaleza divina habiendo huido de la corrupción que está en el mundo debido a la concupiscencia. La única seguridad de que nuestra doctrina sea correcta y libre de paja y error, es estar haciendo la voluntad de Dios, porque "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios" (S. Juan 7:17). Entonces veremos la verdad en su sagrada belleza; entonces la aceptaremos, la reverenciaremos, y estaremos en condiciones de enseñarla a otros. En esta solemne tarea no habrá sentimientos de superioridad o de exaltación propia, porque el que ama a Dios y a su causa será manso y humilde de corazón (The Ellen G. White 1888 Materials, pp. 201, 202).

Todo rincón del templo del alma se ha contaminado en mayor o menor grado y debe ser limpiado. Las telarañas que cubren la conciencia deben ser removidas y las ventanas del alma deben ser cerradas hacia las cosas de la tierra y abiertas hacia el cielo para que los rayos del Sol de justicia tengan libre acceso. La memoria debe ser refrescada con los principios bíblicos, y toda la mente purificada para distinguir entre el bien y el mal. Al pronunciar la oración que Cristo enseñó a sus discípulos, y al esforzarse por cumplirla en la vida cotidiana, el Espíritu Santo renovará la mente y el corazón y dará la fuerza necesaria para alcanzar propósitos más altos y más santos (Manuscript Releases, t. 5, p. 215).

Queremos que todos comprendan la manera en que un alma es destruida. No es que Dios expida un decreto declarando que el hombre no se salvará; no envía una oscuridad impenetrable para la vida; pero el hombre que resiste una sugerencia del Espíritu de Dios y ya habiendo resistido una vez, es menos difícil hacerlo la segunda, la tercera y menos aún la cuarta. Luego viene la cosecha producida por la semilla de incredulidad y resistencia. Oh, ¡qué cosecha más grande de indulgencia pecaminosa está siendo preparada para la hoz!

Cuando se descuidan hoy la oración secreta y la lectura de las Escrituras, mañana también podrán ignorarse con menos remordimiento de conciencia. Resultará una larga lista de omisiones, todo por causa de un solo grano sembrado en el terreno del corazón. Por el contrario, todo rayo de luz atesorado producirá una cosecha de luz. El resistir la tentación una vez dará poder para hacerle frente con mayor firmeza la segunda; cada nueva victoria que se obtenga sobre el yo suavizará el camino para triunfos más elevados y nobles. Cada victoria es una semilla que se siembra para vida eterna (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 112, 113).


Andar en la verdad.
Jueves 18 de marzo

La religión de Jesucristo es algo más que hablar. La justicia de Cristo consiste en acciones rectas y buenas obras impulsadas por motivos puros y generosos. La justicia exterior, sin el adorno interior, no vale nada. "Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:5-7). Si no poseemos la luz y el amor de Dios, no somos sus hijos. Si no juntamos con Cristo, derramamos. Todos ejercemos influencia, y esta influencia es decisiva en el destino de los demás para su bien presente y futuro, o para su eterna perdición.

Todos tenemos que aprender lecciones en la escuela de Cristo a fin de perfeccionar caracteres cristianos y mantener unidad con Jesús... Nos ha asignado el deber de vivir en favor de los demás. Vino a este mundo desde las reales cortes del cielo para manifestar el gran interés que tenía por el hombre, y el precio infinito pagado por la redención de éste revela que es de tan gran valor que Cristo pudo sacrificar sus riquezas, su honor y las cortes reales, para librarlo de la degradación del pecado.

Si la Majestad del cielo pudo hacer tanto para poner en evidencia su amor por el hombre, ¿qué no debería éste estar dispuesto a hacer por los demás, para ayudarles a salir del pozo del sufrimiento las tinieblas? (Cada día con Dios, p. 182).

La verdadera simpatía entre el hombre y su prójimo ha de ser la señal que distinga a los que aman y temen a Dios de los que no tienen en cuenta su ley (El ministerio de la bondad, p. 40).

Con esta parábola queda establecido para siempre el deber del hombre hacia sus prójimos. Debemos cuidar cada caso de sufrimiento y considerarlo como propio, como agentes de Dios para aliviar a los necesitados hasta donde nos sea posible. Debemos ser colaboradores junto con Dios. Hay quienes manifiestan gran aflicción por sus parientes, sus amigos y protegidos, pero que fallan en ser buenos y considerados con aquellos que necesitan bondadosa simpatía, que necesitan consideración y amor. Con corazones fervientes preguntémonos: ¿Quién es mi prójimo? Nuestros prójimos no son solamente nuestros íntimos y amigos especiales; no son simplemente aquellos que pertenecen a nuestra iglesia o que piensan como nosotros. Nuestros prójimos son toda la familia humana. Debemos ser buenos con todos los hombres y especialmente con aquellos que son de la familia de la fe. Debemos dar al mundo una demostración de lo que significa cumplir la ley de Dios. Debemos amar a Dios por sobre todo y a nuestro prójimos como a nosotros mismos (El ministerio de la bondad, pp. 49, 50).

En la lección de fe que Cristo enseñó en el monte se revelan los principios de la verdadera religión. La religión conduce al hombre a una relación personal con Dios, pero no exclusivamente con él; porque los principios del cielo han de vivirse de manera que puedan ayudar y bendecir a la humanidad. Un verdadero hijo de Dios lo amará con todo su corazón, y amará a su prójimo como a sí mismo. Se interesará en sus semejantes. La verdadera religión es el resultado de la obra de la gracia en el corazón, que hace que la vida fluya en forma de buenas obras, como lo hace una fuente alimentada de corrientes vivas. La religión no consiste meramente de meditación y oración. La luz del cristiano se manifiesta en buenas obras, y así lo reconocen los demás. No habrá de divorciarse la religión de la vida de los negocios. Debe penetrar y santificar sus compromisos y empresas. Si un hombre está verdaderamente conectado con Dios y el cielo, el espíritu que mora en el cielo influirá en todas sus palabras y acciones. Glorificará a Dios en sus obras y conducirá a otros a honrarle (Dios nos cuida, p. 34).



Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Notas de Elena G. de White.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.
Editor: Clifford Goldstein

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Lección 12: El fruto del Espíritu es Verdad / Edición para Maestros


El sábado enseñaré...

Texto Clave: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Juan 17:3.


Enseña a tu clase a:

Saber que la verdad se encuentra en forma suprema en Jesús.
Sentir deleite en la libertad que da la verdad.
Hacer vivir tu vida para mostrar que las Escrituras son la guía máxima para la salvación, la vida y la esperanza.


Bosquejo de la Lección

1. Saber: Jesús define la verdad

A. Las verdades que se encuentran en las Escrituras son verdades reveladas. No pueden ser deducidas por la razón; pero no son contrarias a la razón. Son aceptadas por fe.
B. Jesús define la verdad espiritual. No hay autoridad mayor.
a. Enumera algunas verdades que no pueden ser discernidas por la razón.
b. ¿Por qué creemos que Jesús define la verdad?
c. ¿Cómo entendemos la afirmación de Jesús de que él es el único Camino a Dios y de que es la Verdad y la Vida?
d. ¿De qué modo el Espíritu Santo nos guía a la verdad?

2. Sentir: Libertad y verdad

A. Jesús dice que la verdad nos liberta. ¿Cuáles son algunas de las libertades que nos trae la verdad?
B. Jesús define la vida eterna como conocer “al único verdadero Dios” y a Jesús mismo. ¿Qué entendemos por conocer?

3. Hacer: Tomar la verdad como nuestra guía

A. Comprender la verdad como se revela en las Escrituras requiere un pensamiento y un esfuerzo decidido. No obstante, por esencial que sea la comprensión, no tiene verdadero valor a menos que estemos dispuestos a someternos a la verdad.
a. ¿En qué forma las Escrituras llegan a ser la guía para nuestra vida diaria?
b. ¿Cuál es la relación de la verdad con la esperanza?

Resumen: Las Escrituras son verdades reveladas como las define Jesús y se comprenden por la sumisión a la conducción del Espíritu Santo; son la guía para nuestra vida.


CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La Verdad es una Persona, Jesucristo. Tanto la verdad objetiva como la subjetiva se reúnen en Jesús. Para que el creyente conozca y comprenda la verdad, debe tener a Jesús. Para que el creyente viva una vida de lealtad a la verdad, debe tener a Jesús.

Pocos seres humanos han deseado vivir una vida de verdad más que Gandhi, el gran catalizador de la liberación de la India en el siglo XX por medio de la ética de la acción civil no violenta. Tal vez esta es la razón por la que subtituló su autobiografía: La historia de mis experimentos con la verdad, y por la cual soportó pruebas y persecuciones extremas. No obstante, Gandhi comprendió que perseguir la verdad requiere la ayuda de un vidente “perfecto”, un conocedor. Gandhi nunca abrazó el cristianismo o a Jesús, pero sin duda captó el dilema de perseguir la verdad sin el Auxiliador.

Jesús no escatimó palabras cuando declaró: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Jesús no solo nos ayuda a encontrar la verdad; él es la Verdad. Ese es el mensaje central que los alumnos necesitan llevar consigo del estudio de esta semana.

Considera: Muchas agrupaciones religiosas difieren en su comprensión de la verdad. ¿Están equivocados esos grupos en su comprensión e interpretación de la verdad? ¿Por qué sí, o por qué no?

¿Por qué un seguidor del hinduismo, del budismo o del islam siquiera consideraría llegar a ser un seguidor de Jesús? ¿Qué hace que la verdad cristiana sea atrayente?


PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Podemos conocer la verdad (Repasa con tu clase Juan 14:6; Juan 8:32).

Antes de que Jesús declarara a sus discípulos que él era la Verdad, les dijo que era posible conocer la verdad, y que conocer la verdad los haría libres (Juan 8:32). Por supuesto, ellos no tenían la menor idea acerca del significado más profundo de sus palabras. Estaban literalmente caminando y hablando, comiendo y durmiendo con la Verdad, pero no percibían la sutil transformación que había comenzado en sus propias vidas. Estaban comenzando a conocer la verdad.

La palabra conocer que usó Jesús en Juan 8:32 viene de la palabra griega ginósko, que significa “percibir, comprender, reconocer, obtener conocimiento, llegar a saber”. Es el conocimiento de la verdad que comienza como una percepción y avanza hasta el logro completo. Es la verdad obtenida por medio de la experiencia personal. Este concepto de conocer la verdad es radicalmente diferente de dominar un conjunto de hechos. Es relacional.

Antes de la primera venida de Jesús, la verdad había sido oscurecida por muchas prácticas espirituales “creativas”. La gente andaba a tientas en oscuridad espiritual, tanto es así que cuando leían el Antiguo Testamento no podían comprenderlo ni veían a Aquel a quien señalaban los antiguos profetas (2 Cor. 3:14, 15). Hoy no podemos apreciar completamente cuán radical fue que Jesús dijera que la verdad podía ser conocida por las personas comunes de su época. Esta verdad en sí misma había libertado a muchos en los días de Jesús.

Considera: ¿De qué modo la verdad, tal como es en Jesús, todavía nos liberta hoy?


II. La gran excavación (Repasa con tu clase 2 Tim. 2:15; Juan 5:39).

La Biblia, la Santa Palabra de Dios, revela quién es Jesús. Es el medio por el cual comprendemos la gran historia que está detrás de la existencia humana: el gran conflicto entre Dios y Satanás, el plan de salvación, y el fin del pecado y de Satanás para siempre. Por lo tanto, es imposible conocer la Verdad –a Jesús– sin la Santa Palabra de Dios.

Pablo aconsejó a Timoteo que estudiara la Palabra de Dios diligentemente, de modo que pudiera usarla correctamente y nunca avergonzarse. Con tantas vidas en la balanza, un conocimiento claro de los hechos objetivos de la verdad era esencial para el ministerio del joven Timoteo. Los que profesan amar a Jesús debieran encontrarse diligentemente profundizando en la Palabra de Dios.

Considera: Si el estudiar la Palabra de Dios es esencial para conocer y usar bien la verdad, ¿por qué Jesús reprendió a los fariseos de sus días por escudriñar las Escrituras? (Ver Juan 5:39.) Enfatiza el punto de que los fariseos creían que ellos podían ser salvos por su conocimiento de las Escrituras. No sentían necesidad de un Salvador. Esto explica parcialmente por qué estaban tan preparados para matar a Jesús. A la luz de esto, ¿qué tenían específicamente los hábitos de estudio de los fariseos que mereció la condenación de Jesús?


III. Desplegando el Infinito (Repasa con tu clase Juan 15:26; Juan 16:13).

Ambos textos subrayan el papel principal que desempeña el Espíritu Santo en ayudar al creyente a conocer y vivir la verdad como se encuentra en Jesús. No importa cuán fervientes sean nuestros esfuerzos, no importa cuánto excavemos buscando la verdad, no servirá de mucho sin la conducción del Espíritu Santo. ¿Por qué necesitamos el Espíritu Santo? Por un lado, la mente humana es finita y está severamente debilitada por el pecado. La verdad infinita puede ser comprendida por las mentes finitas, solo, en forma limitada. Solo por esta razón, necesitamos el Espíritu Santo.

Jesús prometió que el Espíritu Santo nos guiaría “a toda verdad”. Esto es una noticia muy buena, pero hay más en las palabras de Jesús que lo que podemos ver a primera vista. Esta promesa se refiere no solo a las verdades que se desplegarán mientras estemos aquí sobre la tierra, sino también a las verdades que se desplegarán en el mundo venidero. Debe ser así, porque la verdad de Dios es infinita. El hecho de que los redimidos continuamente estarán aprendiendo las verdades de Dios puede darnos un indicio acerca del papel del Espíritu Santo en el plan educativo del cielo para los redimidos.

Considera: Hemos aprendido hasta aquí que la Verdad es una persona –Jesús– y que esa verdad se despliega a los creyentes por medio de la persona del Espíritu Santo. Es posible llegar a conocer a Jesús, la Verdad. ¿Cómo es posible también conocer al Espíritu Santo? ¿Cómo podemos distinguir la voz del Espíritu en medio del coro de voces que reclaman nuestra atención?


PASO 3: ¡Aplica!

Preguntas para reflexionar:

1. En las Escrituras se nos anima a comprometer nuestras vidas con Jesús, a ir más allá de la profesión de la verdad y abrazarla completamente. ¿Por qué, sencillamente, no alcanza con vivir la verdad sin confesarla abiertamente?

2. Muchos creyentes bien intencionados usan su conocimiento de la verdad para golpear a quienes no comparten sus creencias. Si la Verdad es Jesús, ¿de qué modo esta conducta impacta la visión que tienen de Jesús los no creyentes?

Preguntas de aplicación:

1. Si abrazaras completamente la verdad que ya te ha sido revelada por el Espíritu Santo, ¿cómo cambiaría tu vida? Por ejemplo, tu actitud en el trabajo ¿sería diferente? ¿Y cómo sería tu lenguaje? ¿Necesitarías cambiar tus hábitos de conducir tu automóvil? ¿Y las elecciones que haces para tu entretenimiento? ¿Qué estás haciendo con la verdad que Dios ya te ha revelado?

2. Completa las siguientes declaraciones:

- La verdad que quisiera que Dios me ayude a vivir esta semana es...
- Estoy eligiendo esta verdad para vivir, porque...


PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Pregunta a los miembros de tu clase qué les enseñan las siguientes actividades acerca de por qué Jesús es la Verdad viviente y el único Camino al cielo.

Jesús vino a quitar el velo de los corazones de la gente con respecto a su falta de comprensión del Antiguo Testamento y a abrir sus ojos a la verdad. Invita a uno o más miembros de la clase, que tengan inclinación musical, a escribir un canto durante la semana próxima, que describa cómo Jesús quita el velo de nuestros corazones y elimina nuestra ceguera espiritual. Comienza o termina el estudio con este canto, o enséñalo a la clase. Analiza cómo las palabras del canto profundizan nuestra comprensión de la manera en que Jesús abre nuestras mentes y corazones a la verdad.

El programa de informática Map Quest te dará instrucciones para ir desde cualquier punto de origen a cualquier destino en el mundo. La tecnología GPS (sistema de posicionamiento global) indica la posición exacta de tu vehículo desde un satélite ubicado en el espacio. Ambas herramientas para navegar te ayudan, con eficiencia y exactitud, a llegar a donde necesitas ir. Si la Biblia es nuestro atlas para el cielo, ¿qué habría en el “mapa” que nos lleve allá? Si tuvieras que dar indicaciones a alguien para ir al cielo, o dibujar un mapa para ir al cielo, ¿qué vueltas, carteles de señales camineras, y postes indicadores espirituales incluirías en tus indicaciones? Para los que desean ir un paso más, ¿cómo sería un mapa real de este camino? Analiza las ideas de los miembros con la clase, y dibújalas en un papel. Provee marcadores y papeles si hacen esto durante la clase, o dibujen el mapa en el pizarrón, o una cartulina grande.




Guía de Estudio de la Biblia: El Fruto del Espíritu / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Enero-Marzo de 2010

Autor: Richard O'Fill, es escritor (El Cristiano Victorioso, Un Fruto Divino entre otros libros) y orador del ministerio Revival Sermons, ha trabajado para la iglesia en tres continentes, incluyendo siete años en las oficinas centrales de la Asociación General. Reside actualmente en Orlando, Florida, EE.UU.

Editor: Clifford Goldstein

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