sábado, 27 de marzo de 2010

Lección 1: ¡Alabad a Dios, fuente de toda bendición! / Edición para Maestros


El sábado enseñaré…

Texto clave: "Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre". Salmo 103:1

Enseña a tu clase a:

1. Saber contemplar la bondad de Dios y la magnitud de dones dados en la persona de su Hijo.
2. Sentir nuestra necesidad, deuda, gozo y gratitud por lo que Dios ha hecho.
3. Hacer que respondamos a Dios, entregándole un sacrificio vivo con alabanza.

Bosquejo de la lección:

1. Saber: La magnitud de la bondad de Dios

A. Antes de que comenzara el tiempo, el Cielo hizo provisiones para la salud y la felicidad del universo. Esas provisiones inclu­yeron la ofrenda valiosísima del mayor don de Dios: su Hijo. ¿Por qué es tan importante intentar comprender la longitud, la profundidad y la altura del amor de Dios, aunque está más allá de todo conocimiento?

B. Repasa y medita en los textos bíblicos que describen tu cuadro favorito de la gran gloria de Dios.

2. Sentir: Despierta, oh, dormilón


A. ¿Por qué es cierto que cuanto más comprendemos la amplitud de la generosidad de Dios, su abnegación y su amor incondicional, tanto más completamente podemos responder emocionalmente a él y a otros? ¿Qué emociones y actitudes se despiertan al meditar en lo que Dios hizo por nosotros en la historia y en nuestras vidas personales?

3. Hacer: La alabanza como sacrificio

A. David, el salmista, escribió que “tuya es la alabanza en Sión, oh Dios” (Salmo 65:1). ¿Cómo puede toda nuestra existencia –lo que hacemos y lo que no hacemos– alabar a Dios física, mental y espiritualmente?

B. ¿Cómo esta alabanza a Dios es, paradójicamente, un sacrificio que le ofrecemos?

Resumen: La alabanza a Dios se desarrolla por un aprecio de su bondad hacia nosotros. Incluye la expresión de nuestra adoración y de nuestra gratitud por medio de todo lo que pensamos, decimos y hacemos.


Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Cuanto más profundo es nuestro aprecio por el amor y el carácter de Dios, tanto más completa será nuestra alabanza y sumisión.

Paso 1 ¡Motiva!

Una pareja que buscaba una alfombra aprendió que hay dos métodos de darles color: el método del “rábano” y el de la “remolacha” (betarraga). En el método del rábano, la alfombra se teje con un color neutral que luego se tiñe. El resultado es una alfombra que se parece a un rábano: rojo en la superficie, y blanco en su núcleo. Las alfombras tejidas con el método de la remolacha están formadas por fibras saturadas de un color específico. No necesitan teñirse y se parecen a su nombre: remolacha, rojas por fuera y por dentro. El mé­todo del rábano funciona, pero estas alfombras pierden su color más rápi­damente que las tejidas con el método de la remolacha, en que el color es parte de las fibras, en vez de aplicarse en la superficie. La pareja eligió la alfombra “remolacha” y años más tarde se alegraron por su durabilidad.

Si nuestro aprecio por el amor de Dios es superficial y crea solo una relación superficial, entonces, las tentaciones, los chascos y los desafíos de la vida desgastarán nuestra aparente devoción y expondrán nuestro ca­rácter interior. Si somos iguales por dentro y por fuera, nuestra alabanza y nuestra sumisión permanecerán constantes, sin importar las pruebas que atravesamos.

Solo para los maestros: para el ejercicio siguiente, usa una cartu­lina grande o un pizarrón.

Actividad inicial: Prepara una lista de aprecio por Dios. Permite que los miembros nombren cosas de su estudio de la Biblia o de su experiencia personal que fortalezcan su aprecio por Dios. Si es posible, escribe las si­guientes categorías: Dios de maravillas, Dios de verdad, El Dios que ama, y El Dios que asegura nuestro futuro.

Analiza: Permite que los miembros de la clase sugieran en qué categoría se ubican mejor sus respuestas. ¿De qué modo la gratitud a Dios en estas áreas fortaleció su aprecio por él?


Paso 2 ¡Explora!

Solo para los maestros: esta lección pone el fundamento para el estudio del trimestre acerca de la salud. Algunos usan la sa­lud para apaciguar a Dios. Creen que las elecciones en el estilo de vida suman puntos con Dios, y que cuanto más renuncian o hacen, Dios más los bendice. Esta aberración lleva al fanatismo, a la justicia propia y a actitudes divisivas de enjuiciar a otros. Sin embargo, este estudio dice que la verdadera salud está basada en una respuesta de gratitud a Dios en amor, equidad y gracia. En lugar de llevar al fanatismo, este enfoque nos conduce a un aprecio más profundo del don de la salud y de la maravillosa creación llamada cuerpo y, con ello, a respetar el don de nuestros cuerpos y a Aquél que nos lo dio. Por lo tanto, lo cuidamos, no como servicio de esclavos, sino en servicio de gratitud.

Comentario de la Biblia

1. Alabar y amar a un Dios de amor y de gracia (Repasa, con tu clase, 1 Juan 4:7-12, 18)

El aprecio por Dios proviene de dos actos principales de Dios: la Creación y la Redención. Por medio de la creación recibimos la vida, el placer de interactuar con Dios y sus maravillas creadas. El pecado inte­rrumpió esa relación, dañando nuestra capacidad de conocer a Dios. La rebelión debería haber resultado en la exterminación humana. En cam­bio, Dios sacrificó a su Hijo en favor de nuestra redención. Satanás oscu­rece esa verdad, porque sabe que el aprecio por la misericordia de Dios es la raíz de una vida transformada. Él quiere que nosotros le tengamos miedo a Dios. A menudo su instrumento de temor es la religión misma. Si lo que la gente encuentra cuando busca a Dios le da miedo, Satanás resulta victorioso. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). Es igualmente cierto que el “temor echa fuera el amor”. Satanás sabe que si nuestra relación con Dios está llena de miedo nunca gozaremos su amor. Así, ¡Satanás planta los factores de temor en nuestra fe! Él quiere ensombrecer nuestra reunión con Cristo en la Segunda Venida, haciendo que nos concentremos en el temor al tiempo de angustia, los desastres económicos y el día del juicio. De este modo, quiere minimizar en nosotros el gozo de la redención hasta que llegue a ser meramente un “seguro contra incendios”. Quiere que pense­mos que escapar del infierno es más importante que el compañerismo con Dios. Quiere que reduzcamos los privilegios del estilo de vida cristiano a obligaciones que debemos cumplir para escapar de la ira de Dios. ¡Qué visión sombría de la salvación! Pero, Dios nos ofrece un gozo exuberante. Estamos libres para recorrer el universo con Dios, tenemos permiso para volar en primera clase con la Realeza. ¡Alabad a Dios, fuente de toda bendición!

Considera: ¿De qué modo una relación con Dios, construida sobre el te­mor, influye sobre nuestro concepto de salud? ¿Qué podría resultar de una relación amante? ¿Cómo el amar a Dios afecta nuestra apariencia física­mente? ¿Mentalmente? ¿Espiritualmente? (Ver Efesios 2:8, 9; 4:32; 5:2; Filipenses 2:5-8; Colosenses 3:13).

2. Un “culto racional” (Repasa, con tu clase, Romanos 12:1.)

Los conceptos de vida y de sacrificio no parecen ser compatibles. De­bemos recordar que, en la antigüedad, la idea de un sacrificio no se limi­taba al sentido más moderno de meramente renunciar a algo. El sacrificio estaba inseparablemente unido a la realidad de la muerte. En la economía hebrea un pecador llevaba un animal sin mancha al santuario y lo mataba como medio de expiación por el pecado. ¡El animal sacrificado nunca se levantaba ni se alejaba caminando del altar! El sacrificio equivalía a la muerte. Ahora Pablo introduce una metáfora sorprendente: un sacrifi­cio vivo. ¿Quién podría haber estado mejor calificado para introducir este concepto que él? Previamente, en la epístola a los Romanos, habló con elocuencia acerca de la muerte al pecado (Romanos 6) y también acerca del Espíritu que da vida y que no condena (Romanos 8). Ahora nos llama a morir y a vivir al mismo4iempo. Cuan irónico es que él se refiera a esto como nuestro culto “racional”, razonable o lógico. No obstante, cuan apropiado es este concepto para describir la completa sumisión a Dios. Tal vez, tene­mos aquí un pálido reflejo de cómo se sintieron Abraham e Isaac cuando subieron al monte en sumisión al llamado de Dios al sacrificio. (Para co­mentarios adicionales a este pasaje, ver la Lección 10, y el Comentario de la Biblia, Sección II, “Practiquemos lo que creemos”).

Considera: Al considerar mi propia experiencia espiritual, ¿qué eviden­cias hay de que estoy muriendo a mis tendencias egoístas naturales, pero viviendo de acuerdo a los propósitos de Dios? Si no puedo considerar mi vida como un “sacrificio vivo” en este momento, ¿qué cambios tengo que permitir que Dios haga para que me transforme en ese sacrificio?


Paso 3 ¡Practica!

Solo para los maestros: concentrando nuestro foco, pregunta­mos: “¿Cómo aplicamos la actitud de gratitud a la administración del aspecto físico de nuestra vida? Analiza con los miembros de tu clase los siguientes argumentos que a veces se presentan como excusas para no practicar los principios de salud dados por Dios.

* “Cuando estés en Babilonia, haz como los babilonios”.
* “Oh, otra vez lo de la comida. Mira, ¿qué diferencia hace? Somos solo una colección de moléculas que han evolucionado en los últimos cuatro mil millones de años, y expiramos en menos de cien. Esto significa que nuestra importancia es igual ¿a qué? A nada”.
* “De todos modos tendrás cáncer, enfermedades del corazón, arterias ta­padas, artritis, reumatismo, Alzheimer”.
* “Si a ti te motiva el miedo, está bien. Yo aprecio que seas conservador y, si funciona para ti, formidable; pero, amigos, tal vez es tiempo de vivir y dejar vivir”.
* “Mi cuerpo es mío, y puedo hacer con él lo que quiero”.
* “Mientras cuidemos de nuestros espíritus, el cuerpo no es tan importante, después de todo”.

Considera: A diferencia de Daniel y sus compañeros, estos argumentos representan varias tendencias equivocadas al pensar en la salud. ¿Cuál es la perspectiva cristiana correcta en contraste con ellas? ¿De qué modo la verdad bíblica afecta la forma en que manejamos nuestra salud física? ¿De qué modo la administración de mi salud personal contribuye a mi sumisión a Dios?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: usamos la música para alabar a Dios. Distribuye la letra de cantos de alabanza para las siguientes actividades:

Actividades finales:

1. Elige uno o más himnos para leer. Invita a los alumnos a expresar de qué modo la letra impacta su vida espiritual.
2. Compon un himno tomando líneas de diversos cantos para formar uno nuevo. Canten el nuevo himno en la clase.
3. Concluye con un himno que ilustre el concepto clave de la lección.




Guía de Estudio de la Biblia: "SALUD y SANIDAD" / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre 2 / abril-junio de 2010

Autor: Alian Handysides, Kathleen Kuntaraf, Peter Landless, Stoy Proctor y Thomas Zirkle (Departamento de Salud y Temperancia de la Asociación General).
Colaboradores: Cheryl Des Jarlais, Dan Solís, John C. Cress, Elizabeth Lechleitner.
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Carlos A. Steger
Traducción: Rolando A. Itin

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