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sábado, 18 de junio de 2011

Vestidos de Cristo / Lección 13, para el 25 de junio de 2011 + recursos y descargas

Sábado 18 de junio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Gálatas 3:26-29; Romanos 6:1-6; Colosenses 3:1-10; Efesios 4:22-24; 1 Corintios 15:49-55; 2 Corintios 5:1-4.

Para memorizar: “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Rom. 13:14).

¿HAS VISTO CÓMO, CUANDO cae un huevo al suelo se rompe en muchos pedazos? Pero, una cosa nunca viste: ¡tomar los pedazos, dejarlos caer y que se vuelva a formar el huevo entero! En la realidad, esto no ocurre.

Una ley fundamental de nuestro mundo natural, este mundo caído, es que los objetos tienen la tendencia a destruirse, a desordenarse. Las cosas por sí solas ¿qué hacen? ¿Aumentan su energía, su orden y su estructura o disminuyen, decaen y se desordenan? La respuesta es obvia. Vemos esto a todo nuestro alrededor, y aun en nosotros mismos (p. ej., nuestros cuerpos envejecen).

Para explicar este fenómeno, se necesita mucha ciencia compleja, pero no se necesita mucho conocimiento para verlo. Para citar un texto de una lección anterior: “Y la tierra se envejecerá como ropa de vestir” (Isa. 51:6).

No obstante, en medio de todo esto, tenemos el evangelio, el plan de salvación que, en su esencia, se relaciona con la restauración, con tomar lo viejo, lo quebrado, lo decadente, y hacerlo nuevo.

Esta semana veremos algunas imágenes especiales de vestiduras de la Biblia que revelan estas promesas de renovación y restauración.


HEREDEROS CONFORME A LA PROMESA
Domingo 19 de junio

Una de las grandes luchas de la iglesia cristiana desde los primeros días, una lucha que estaba en el corazón de la Reforma Protestante (y una que de diversas maneras continúa hoy, aun en nuestra iglesia), trata con la cuestión del evangelio, de la salvación, de cómo somos salvos. Pablo tuvo que tratar directamente con este problema, en la iglesia de Galacia, donde había penetrado una falsa teología y había amenazado la integridad del evangelio mismo.

► Lee Gálatas 3:26 al 29. ¿Cuál es el punto principal que enfatiza Pablo?

En el versículo 27, Pablo dice que todos los que fueron bautizados en Cristo “de Cristo estáis revestidos”. Aunque todos eran pecadores, sus pecados habían sido lavados, sus vestiduras viejas y sucias habían desaparecido, y ahora estaban “vestidos”, cubiertos por la justicia de Jesús. Ellos podrían reclamar su vida, su perfección, su carácter, como de ellos. Todas las promesas del Pacto habían sido cumplidas en Jesús, y ahora, vestidos de Cristo, podrían reclamar esas promesas para sí mismos. Eran herederos de la promesa hecha antes a Abraham (Gén. 12:2, 3), no por causa del estatus, el género o la nacionalidad, sino solo por medio de la fe en Cristo.

► Lee Romanos 6:1 al 6. ¿Qué dice aquí Pablo que debería ayudarnos a comprender lo que significa ser “revestidos de Cristo”?

Estar vestidos de Cristo es más que solo una situación legal ante Dios. Los cristianos están unidos con Cristo, se han entregado a él y, por medio de él, se están renovando, rejuveneciendo y restaurando. Los cristianos que rehúsan cambiar sus viejos caminos, sus viejos hábitos y su antiguo estilo de vida necesitan mirarse en el espejo para ver realmente de qué están vestidos.

► ¿Qué estás vistiendo tú? Lo que vistes en público ¿es diferente de lo que vistes cuando piensas que nadie te está mirando? ¿Qué dice tu respuesta acerca de ti mismo?


NINGUNA PROVISIÓN PARA LA CARNE
Lunes 20 de junio

A pesar de la profunda teología de Pablo, él puede ser muy práctico. Cualquier teología o versión del “evangelio” que se concentre en la salvación solo en fríos términos legales, no da en el blanco. El cristianismo es todo acerca de Jesús, pero no aisladamente. Es acerca de Jesús y de lo que ha hecho por nuestra raza caída a través de su vida, su muerte y su ministerio sumosacerdotal. No es solo acerca de un cambio en nuestra situación legal ante Dios; es acerca de un cambio, una renovación, un nuevo nacimiento en nosotros; es acerca de una nueva vida en Cristo.

► Lee Romanos 13. Concéntrate en los puntos prácticos que Pablo trata aquí para los cristianos.

Este capítulo trata de lo que se consideraría ser un buen ciudadano y un buen vecino. Se reiteran los principios de la ley, y se culmina con las famosas palabras: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (vers. 9).

En los versículos 11 al 14, sin embargo, el tono cambia. Pablo comenzó el capítulo hablando de obedecer a los poderes políticos contemporáneos, y luego pasa a enfatizar lo “tardío” del tiempo. Considerando el tiempo en que vivían los romanos, necesitaban ponerse serios en su conducta. Al fin del capítulo, dice: “vestíos del Señor Jesucristo” (vers. 14). Allí usa la misma raíz griega que en Gálatas 3:27. De este modo, ambos versículos dicen cosas similares.

El contexto en Romanos 13 aclara bien lo que Pablo quiere decir: estar vestidos de Cristo significa vivir una vida de fe y obediencia. La misma raíz griega para “vestidos” aparece en el versículo 12, en el contexto de vestir “las armas de la luz”. Cristo es la luz del mundo; los que andan en él no andan en la oscuridad. Han desechado “las obras de las tinieblas” y ahora andan en la luz. Estar “vestidos” de Cristo refiere a la edificación del carácter, a la conducta, a amar como Cristo amó y a reflejar su imagen. Mientras que todas las cosas que nos rodean tienden a empeorar, los que están vestidos de Cristo deberían volverse mejores y mejores (ver 2 Cor. 3:18).

► ¿Cuán diferente sería tu vida si estuvieras completamente vestido de Cristo? Es decir, ¿qué partes de tu vida has retenido sin entregar ni morir al yo para que el Señor actúe en ti? ¿Cuán diferente sería tu vida si hicieras una entrega completa?


DESPOJARSE, VESTIRSE
Martes 21 de junio

► Lee Colosenses 3:1 al 10. Nota que en el versículo 10 el verbo es revestido, el mismo que apareció en los versículos anteriores que estudiamos. Recordando esto, ¿qué nos están enseñando estos textos?

Los eruditos ven, en estos versículos, referencias a la idea del bautismo. (¿Dónde, en los textos, ves un indicio de ello?) Resueltamente, nos muestra otra vez la idea de renovación, de regeneración, de algo mejor de lo que era antes. En Cristo, ya no somos las mismas personas, viviendo como una vez vivimos. Aquí Pablo es muy claro en vincular lo que ahora experimentamos en Cristo con lo que experimentaremos cuando él retorne. De hecho, ¡nuestra respuesta a la primera venida de Cristo decidirá qué ocurrirá con nosotros en su segunda venida!

► Lee Efesios 4:22 al 24 (el verbo, en el versículo 24, es otra vez vestíos) ¿Qué está enfatizando Pablo aquí?

Nota el contraste entre el “hombre viejo” y el “hombre nuevo”. En principio, el “hombre viejo”, el yo anterior, ha muerto (simbolizado por el bautismo), y resulta un “hombre nuevo”, una nueva creación en Cristo. La idea, aquí, de estar vestidos de Cristo o del “nuevo hombre”, surge en el contexto de la conducta cristiana. Estamos tratando con una transformación del carácter y de acciones de todo el ser moral de una persona. Esta idea reaparece vez tras vez. Como cristianos bautizados, somos personas nuevas en el Señor; estar “vestidos” de Cristo no es una metáfora solo para la justificación, para recibir la justicia de Cristo sobre nuestros pecados y darnos una situación legal ante Dios. Ser revestidos de Cristo significa ser una persona nueva, “cread[a] según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efe. 4:24).

► Busca, en los versículos que consideramos hoy, los mandatos específicos con respecto a la conducta. ¿En qué áreas necesitas cambiar? Si estás luchando, ¿por qué no buscas a alguien en quien puedes confiar y les pides ayuda para vivir mejor los principios que enseñan las Escrituras?


EN UN ABRIR DE OJOS
Miércoles 22 de junio

No hay duda, estar vestidos de Cristo es llegar a ser una persona nueva en Jesús. Es estar restaurado, por lo menos en parte, a la “imagen del que lo creó” (Col. 3:10). Incontables vidas dan testimonio de la realidad de lo que Dios ha hecho en ellas y por ellas. Muchas de nuestras propias vidas, sin importar nuestras faltas, luchas y caídas, testifican de la realidad de lo que significa estar vestidos de Jesús.

No obstante, seamos honestos. Si lo que Cristo hizo por nosotros terminó con su vida aquí, al fin –sea que estemos vestidos de Cristo o no vestidos de él– el sepulcro todavía nos espera. Muchos han sufrido mucho en esta vida por Jesús y por su fe. Cualesquiera que sean las recompensas inmediatas, ¿cuáles son o podrían ser, en contraste con la recompensa real que nos espera en la segunda venida?

► Lee 1 Corintios 15:49 al 55. ¿Qué gran esperanza se presenta aquí? Mientras lees el texto, adivina qué palabras vienen de la misma raíz griega que vimos toda esta semana, “vestir” o “estar vestidos”.

En los versículos 53 y 54, el verbo “se vista” es el mismo verbo que ya hemos visto. No obstante, aquí el apóstol lo lleva a un nivel enteramente diferente. Estar vestidos de Cristo no significa solo llevar la imagen moral de Jesús, reflejar su carácter y vivir los principios que él nos enseñó. En otras palabras, no es solo un cambio legal, no es solo un cambio moral: también incluirá un cambio físico radical. Nuestra carne mortal, nuestra dolorosa y moribunda carne, será vestida con la misma clase de cuerpo inmortal que tuvo el Jesús resucitado. ¡Qué cambio de ropa, qué ropa nueva! Esa es la esperanza definitiva que nos espera, la única esperanza que realmente hace que nuestra fe valga la pena (ver 1 Cor. 15:12-19).

► La mayoría de nosotros (especialmente al envejecer) nos damos cuenta de la fragilidad y la falta de confiabilidad de nuestra propia carne. Si no vemos la fragilidad en nosotros mismos, la vemos en otros. Piensa acerca de la esperanza que tenemos en Jesús, como lo revelan estos versículos. ¿Qué podría este mundo ofrecernos para que valiera la pena perder la promesa revelada aquí?


NUESTRA MORADA CELESTIAL
Jueves 23 de junio

► Lee 2 Corintios 5:1 al 4. ¿Qué nos enseña Pablo aquí? ¿Qué esperanza se presenta otra vez aquí? ¿De qué manera encuadran aquí las imágenes de vestiduras?

Mientras estemos en este mundo, en este cuerpo, en esta “casa”, estaremos “gimiendo” (una palabra que significa también “suspirar profundamente”). ¿Quién no ha gemido mientras estuvo en esta “morada terrenal”, que es nuestro cuerpo actual? Considera el capítulo anterior (1 Cor. 4), hablando del mal que han encontrado los seguidores de Jesús en esta existencia. Después de esta recitación, Pablo escribe los textos que estudiamos hoy.

Es cierto, gemimos, sufrimos y morimos, pero esa no es toda la historia. Tenemos la promesa de estar vestidos en “nuestra morada celestial”.

► ¿Qué dos metáforas, o imágenes, usa Pablo en estos versículos para describir nuestra situación actual y la esperanza que nos espera?

En algunos escritos antiguos, la idea de estar vestidos se veía como similar a estar dentro de una casa. Ambas cosas son externas a nosotros, y ambas presentan cierta protección y cubierta (en el tiempo de Pablo, el nombre de la ropa exterior de las personas de la clase más pobre venía de una palabra que significa “casita”). Cualesquiera que sean las razones, Pablo usa diferentes imágenes para contrastar dos ideas básicas: una vivienda terrenal temporaria en contraste con una celestial y eterna; estar desnudos en contraste con estar vestidos; y la mortalidad (la certeza de la muerte) en contraste con la vida, la vida eterna en Cristo. Al fin, todas estas metáforas hablan acerca de lo mismo: la esperanza que tenemos de estar vestidos o albergados en cuerpos inmortales al regreso de Cristo. En otras palabras, estos textos son otra manera de expresar la promesa de vida eterna que tenemos en Jesús.

► Piensa acerca de la muerte, algo que es aparentemente irrevocable. Sin esperanza de algo más allá de la muerte, ¿qué esperanza hay para cualquiera de nosotros? Medita en todas las razones que tenemos para albergar nuestra esperanza al decir que la muerte no tiene la última palabra. Lleva tus respuestas a la clase y analízalas allí.


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 24 de junio

► Leer: “El fin del conflicto”, El conflicto de los siglos, p. 723.

“Todos serán una familia feliz y unida; todos estarán vestidos con las vestiduras de alabanza y acción de gracias: el manto de la justicia de Cristo. Toda la naturaleza, con su incomparable belleza, ofrecerá a Dios un tributo constante de alabanza y adoración. El mundo estará bañado de luz celestial. Los años pasarán alegremente. La luz de la luna será como la del sol, y la de este astro será siete veces más poderosa que en la actualidad. Frente a este cuadro, las estrellas de la mañana cantarán, y los hijos de Dios clamarán de gozo; mientras Dios y Cristo se unirán para proclamar: ‘No habrá más pecado ni muerte’” (MeM 359).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final de la sección del jueves. ¿Cómo puedes ayudar a otros a encontrar esperanza en esta maravillosa promesa? ¿Cómo puedes ayudar a quienes se encuentran luchando con la duda?

2. Muy a menudo, en nuestros días, la gente ha puesto mucha esperanza en la ciencia. Muchos han visto la ciencia como el único camino para conocer la verdad y como la única esperanza de la humanidad. Medita por qué tal esperanza es una esperanza falsa, especialmente en el contexto de las secciones de estos últimos días. ¿Qué esperanza puede ofrecer la ciencia para el mayor problema que enfrentamos hoy, la muerte? ¿Por qué nuestra esperanza debe ser algo “sobrenatural”, como se describe en esas promesas?

3. Piensa en la pregunta de Pablo en Romanos 7:24, “¿Quien me librará de este cuerpo de muerte?” (Una referencia a un castigo de ese tiempo, cuando un criminal tenía que llevar un cuerpo muerto encadenado a su cuerpo.) ¿Qué respuesta tenemos que toda la sabiduría del mundo no puede suministrar?

4. Medita algo más en lo que significa estar “vestido” de Cristo en términos de cómo hemos de vivir. Piensa en cómo estás viviendo: tus prácticas, tus hábitos, tus pensamientos, tus actitudes hacia otros, etc. ¿Cuán bien reflejas la realidad de Cristo en estas áreas? Aunque todos luchamos con tendencias cultivadas y heredadas hacia el pecado, ¿qué elecciones abiertas y conscientes puedes hacer que te ayudarían mucho para que vivas como sabes que deberías vivir? También, ¿cómo podemos ayudarnos unos a otros, como comunidad, para vivir los ideales bíblicos presentados ante nosotros?






► RECURSOS COMPLEMENTARIOS / DESCARGAS:

Lección de Adultos (pdf), haciendo clic aquí.
Weekly Bible Study Guide (html), haciendo clic aquí.
Notas de Elena G. de White (pdf), haciendo clic aquí.
Edición auxiliar para Maestros (pdf), haciendo clic aquí.
Libro Complementario (pdf), haciendo clic aquí.

Resumen de Estudio Alternativo / Walla Walla University (pdf), haciendo clic aquí.
Comentario del Dr. Jonathan Gallagher, para Pine-Knoll Publications & Sabbath School Ministries, haciendo clic aquí.
EnlaceEnlace
Lección de Cuna (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Infantes (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Primarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección de Intermediarios (pdf), haciendo clic aquí.
Lección Juvenil / El Universitario (pdf), haciendo clic aquí.

Misionero para Adulto (pdf), haciendo clic aquí.
Misionero para Niños (pdf), haciendo clic aquí.




Guía de Estudio de la Biblia para la Escuela Sabática: "Vestidos de Gracia: Vestiduras figuradas en la Biblia"

Periodo: 2° Trimestre / abril-junio de 2011
Autores: Equipo Guía de Estudio de la Biblia
Dirección general: Clifford Goldstein

Las Guías de Estudio de la Biblia son preparadas por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de una comisión mundial de evaluación de manuscritos para la Escuela Sabática, cuyos miembros actúan como consultores. Las lecciones publicadas reflejan las sugerencias de la comisión, de modo que no representan exclusivamente la intención del autor de ellas.

Dirección editorial (en español): Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial (en español): Rolando A. Itin



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martes, 12 de octubre de 2010

Lección 3: Ana: Aprender a ser alguien / Comentario de Doug Batchelor



Comentario del Pr. Doug Batchelor.

Director y principal orador del ministerio "Amazing Facts". Desde la Iglesia Central Adventista del Séptimo Día de Sacramento, California, de la cual es su senior pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento"

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin


Mientras escucha y estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.

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sábado, 9 de octubre de 2010

Lección 3: Ana: Aprender a ser alguien / Para el 16 de octubre de 2010


Sábado 9 de octubre

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Samuel 1; 1 Samuel 2:1-11, 21; Job 2:12, 13; Mateo 6:19, 20; Lucas 12:16-21.

Para memorizar: “Y ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (1 sam. 2:1, 2).

UNA DE LAS GRANDES LUCHAS que muchas personas enfrentan es el sentimiento de baja autoestima. ¿Cuán valiosos somos en este mundo? ¿Qué significa una vida en medio de miles de millones de personas? Leemos acerca de guerras en las que millones murieron. Cada día nacen miles, y miles mueren. Percibimos fuerzas que no podemos controlar, que atropellan nuestras vidas y nuestros sueños, como un camión aplasta un insecto en la ruta. ¿Cómo, en medio de esta gran agitación, podemos encontrarle sentido a nuestra existencia?

La Biblia, por supuesto, nos enseña que tenemos valor porque fuimos creados a la imagen de Dios. Somos importantes para él. ¿Qué interesa lo que otros piensan de ti, si Dios te ama? Su amor es lo que importa. Esta semana, mirando la vida de Ana, una mujer sin pretensiones de grandeza política o religiosa, captaremos una vislumbre de un Dios que nos ama íntima y personalmente. Él nos dice que somos alguien, aunque el mundo diga lo contrario.


¿CUÁNTO VALGO?
Domingo 10 de octubre

Lee : 1 Samuel 1:1 al 16. ¿Por qué Ana estaba afligida por no tener hijos, aunque su esposo la amara

Los sentimientos de Ana no son difíciles de comprender ya que, en su cultura, no tener un hijo varón implicaba inseguridad en la ancianidad. Tanto en el ambiente público como en el familiar, una mujer sin hijos tenía que vivir con una afrenta, pues se la consideraba maldita por Dios. Esto afectaba su valor frente a la sociedad, su estima propia y su relación con Dios. Ana debió haberse preguntado, a menudo, por qué le sucedía eso.

Para comprender la desesperanza que la esterilidad provocaba en una mujer en el mundo antiguo, considera las declaraciones de Sara : (Gén. 16:1, 2) : y de Raquel (Gén. 30:1). ¿De qué manera estos ejemplos muestran cuán fuertes eran los sentimientos en ese tiempo?

Las acciones de Sara son razonables en el contexto de las costumbres sociales de la época. También nos dan una vislumbre de la desesperación que debió haber sentido. ¿Qué mujer animaría a su esposo a tener relaciones con otra mujer a fin de tener hijos? Y el clamor de Raquel a Jacob tiene un cierto eco en las emociones de Ana.

Para Ana, los celos y el sentido de “no ser nadie” crearon una mezcla de emociones que estallaron al descargar su corazón ante el Señor. Lo que empeoraba las cosas era que el tiempo estaba en contra de ella, y le parecía que así estaba Dios.

En la época de Ana, el lugar de una mujer estaba ligado a los hijos y su crianza. No había otras posibilidades, dado que una mujer no podía cambiar de carrera y encontrar satisfacción en otra ocupación. En el Antiguo Testamento, hay ejemplos de mujeres que fueron jueces y líderes proféticos, pero son casos limitados y surgieron por un llamado directo de Dios. Solo a través de los hijos Ana tendría valor y podría dejar una herencia.

Un hombre perdió a su hijo por causa de la leucemia. le dijo al pastor que él creía que su hijo había muerto porque, como él no había guardado fielmente el sábado, Dios lo había castigado. ¿Qué tiene de malo ese pensamiento? ¿Cómo podemos evitar la trampa del mismo razonamiento?


CON AMIGOS COMO ESTOS...
Lunes 11 de octubre

Vivir bajo una supuesta maldición de Dios y sentir que su vida no tenía valor real era muy duro para Ana. ¿Qué problema adicional tenía ella? 1 Samuel 1:6 ,7.

Algunos que están cerca de nosotros saben cómo herirnos más. Con las reiteradas provocaciones de Penina, la vida de Ana había llegado a ser amarga. Año tras año, la misma historia. Nota que la palabra hebrea para la acción de Penina (“irritaba” [RVR60], “atormentaba” [NVI], “mortificaba” [BJ]) se usa, en el Antiguo Testamento, en relación con pecados graves, que provocan una reacción divina directa (ver Deut. 9:18; 31:29). Las observaciones de Penina parecen haber sido una estrategia premeditada para provocar a Ana, ya que ella era su rival en el afecto de Elcana (1 Sam. 1:5). Aunque las burlas de Penina tenían la intención de herir, tal vez las peores heridas provenían de aquellos que no tenían la intención de dañar. ¿Quién, en medio de un gran dolor, no se ha sentido peor por algo equivocado que, con buena intención, alguien dijo?

Repasa los primeros seis capítulos de Job. Los amigos de Job estaban entristecidos por lo que él experimentaba (ver Job 2:12, 13). Pero ¿cómo empeoraron su problema? ¿Por qué no se debería reaccionar así ante el dolor ajeno?

La pérdida de posesiones o de personas cercanas causa un dolor profundo. La enfermedad u otras circunstancias pueden producirnos desesperación. Vivir con anhelos no cumplidos le quita a nuestra vida todo sentido de esperanza. Las cosas van de mal en peor cuando enfrentamos no solo circunstancias malas, sino también a personas que hacen insoportable nuestra vida. Esta combinación de sueños no cumplidos y provocación constante desencadenó el llanto de Ana ante el Señor. A veces, necesitamos gritar nuestro dolor y nuestras frustraciones ante Dios. Cuando llegamos al fondo mismo, necesitamos buscar respuestas fuera de nosotros.

¿De qué forma puedes animar a alguien que está pasando por pruebas ahora mismo? ¿Qué te gustaría que la gente hiciera por ti, si tú pasaras por una situación terrible? ¿Por qué es bueno hacerlo en favor de otras personas?


DERRAMAR TU CORAZÓN
Martes 12 de octubre

La naturaleza humana puede tolerar un poco, pero a veces tiene que actuar. Esta acción puede parecer irracional y hasta peligrosa.

Lee 1 Samuel 1:9 al 16 y describe los pasos que dio Ana en su dolor.

Esta oración no fue una petición general del tipo “ayúdame, por favor”. El autor bíblico dice que Ana había “derramado [su] alma delante de Jehová” (1 Sam. 1:15). El término derramar está asociado con volcar líquidos, como sangre y agua en los sacrificios (relacionar con Lev. 4:3, 12, 18, 25, etc.). También puede referirse a las acciones de Dios. Él derrama juicios o bendiciones (Sal. 69:24; Sal. 79:6 ; Isa. 42:25; Mal. 3:10; etc.). Tiene connotaciones de abundancia. En el Antiguo Testamento, el término se usa en relación con la oración (Sal. 42:4, 5; 9; 62:8, 9; , Lam. 2:19), tal vez la clase más íntima de oración, donde se es honesto con Dios al expresar nuestros dolores y temores profundos. Ana estaba absorta en su oración y no era consciente de lo que la rodeaba o de lo que pensaran de ella. Se estaba aferrando a Dios como Jacob a su contrincante nocturno (Gén. 32:26, 27). (Gén. 32:26, 27).

Describe los resultados inmediatos de la oración de Ana. 1 Samuel 1:17,18.

Aunque Dios no siempre responde nuestras oraciones inmediatamente, cuando derramamos nuestro corazón delante de él podemos estar seguros de que nos oye y nos responderá (Sal. 37:4) a su tiempo y a su manera. Esto nos da esperanza y confianza mientras vemos cómo Dios nos guía en nuestro futuro.

En 1 Samuel 1:11, Ana hizo una promesa grande. Si Dios escuchaba y respondía su oración, y le daba un hijo, ella lo devolvería a Dios. En el Antiguo Testamento, encontramos muchas personas que hacen votos al Señor. Los votos a menudo se ven en el contexto de la adoración y la oración.
El voto de Ana era enorme. Ella renunciaría al hijo esperado. ¿Qué sucedería con su posición de esposa de Elcana? ¿Cuál sería su situación luego en la familia?

¿Cuán a menudo derramas tu alma a Dios en oración? ¿Por qué es tan importante para tu caminar espiritual? ¿Qué te impide hacer esto cuando lo necesitas? ¿Por qué no hacerlo ahora?


CANTANDO SUS ALABANZAS
Miércoles 13 de octubre

¿Cantas tú cuando estás alegre? La Biblia registra casos de personas que cantaron en momentos clave de sus vidas. María y las mujeres de Israel cantaron a orillas del Mar Rojo luego de haber sido salvadas por Dios (Éxo. 15:20, 21). En lenguaje poético, Débora y Barac exaltan el poder de Dios sobre los ejércitos humanos (Juec. 5:1-31). Cuando María visita a Elisabet, prorrumpe en un canto de alabanza a Dios y a su increíble plan de salvación (Luc. 1:46-55). Todos estos cantos tienen un elemento común, aunque aparecen en circunstancias diferentes: todos describen lo que sucede cuando Dios interviene en la historia humana y responde las súplicas de sus hijos.

Lee 1 Samuel 2:1 al 11 . ¿Cuál es el tema principal del canto de Ana?

Ana no tiene dudas que Dios es capaz de controlar las circunstancias de la historia, así como su propia experiencia personal. Ve su vida desde una perspectiva completamente nueva. Las cosas por las cuales algunos luchan son, en realidad, muy frágiles y pueden desaparecer mañana. En su canto, Ana establece contrastes: el arco del guerrero poderoso se quiebra, pero los débiles “recobran sus fuerzas” ( 1 Samuel 2:4 NVI). Las cosas a las que asignamos valor a menudo no son tan permanentes como parecen. Ana había encontrado que la verdadera seguridad se encuentra en conocer a Dios, que no cambia. Él nos dice que cada uno es especial y nos asigna valor.

Algunos luchan con el versículo 6 en el canto de Ana. ¿Cómo lo entendemos? ¿Es Dios arbitrario en su bondad o en sus castigos? Para comprenderlo, recordemos la premisa básica del Antiguo Testamento acerca de la vida, que es muy diferente del concepto moderno: Dios es el Creador de la vida y, como Creador, tiene el derecho de hacer lo que desea con su creación. Es decir, nada sobre este planeta está fuera de su control. Aun las cosas negativas están sujetas al control de Dios. A menudo los autores bíblicos parecen sugerir la participación activa de Dios en el designio de cosas malas que le suceden a la humanidad. En otras palabras, pareciera que lo que Dios permite lo “hace”.

¿Acerca de qué puedes cantar? Prepara una lista de cosas por las que quieres alabar a Dios. Cuanto más alabes a Dios, tanto más agradecido estarás por lo que él ha hecho por ti.


El PLAN DE INVERSIÓN DE DIOS
Jueves 14 de octubre

Aun cuando Ana sale del Tabernáculo cantando, deja atrás al pequeño Samuel. Ya no tiene la deshonra de la esterilidad, pero vuelve a una casa vacía. Con su hijo dedicado a Dios y trabajando para él, ¿quién la cuidará cuando sea ancianita? Ella ha dado, con fe sencilla, su más preciada posesión a Dios. Ana nos recuerda a Abraham, quien estuvo listo para ofrecer su hijo a Dios.

También el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham y Sara incluyó un largo período de esterilidad. Pero, Dios probó la fe de Abraham cuando el muchacho era mayor, mientras que Ana decidió entregar a su hijo, si lo llegaba a tener, aun antes de que naciera. Después de que el niño fue destetado, lo llevó a Silo. Puedes imaginarte los sentimientos de Ana cuando se despidió de él, considerando el hecho de que las cosas no andaban bien en el hogar de Elí, y ¿quién actuaría como mentor y guía para el pequeño Samuel?

¿De qué modo honró Dios la expresión de fe y amor de Ana? 1 Samuel 2:21.

Ana podría haber rehusado entregar su hijo al Señor y aferrarse a él como su única seguridad. Pero, al darlo a Dios, ella no solo recibió cinco hijos más, sino también su entrega tuvo una profunda influencia sobre Samuel. Con el tiempo, él fue el vocero especial de Dios, y uno de los más grandes educadores y dirigentes de Israel.

¿Qué peligros afrontamos cuando acumulamos o acaparamos? Mat. 6:19, 20; - Luc. 12:16-21.

Dios toma cualquier cosa que le demos, la multiplica y le da dimensiones nuevas que nunca hubiéramos imaginado. Ana aprendió que los mayores tesoros están seguros cuando se los damos a Dios. Lo que acaparamos para nosotros mismos puede desaparecer en un instante. Ana sabía quién era ella para Dios. Este sentido de su propio valor le dio libertad para dar.

Recordemos que todo lo que somos y poseemos es por la gracia y la bondad de Dios. ¿De qué manera esto debería ayudarnos a devolverle a Dios, en lugar de acumular para nosotros mismos? ¿Qué nos dice, el querer acaparar, acerca de nuestro carácter y nuestra falta de confianza en Dios?


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Viernes 15 de octubre

"Padres, dad vuestros hijos al Señor, y recordadles siempre que le pertenecen, que son los corderos del rebaño de Cristo, sobre los cuales vela el verdadero Pastor. Ana dedicó a Samuel al Señor; y se dice de él: ‘Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras’ (1 Sam. 3:19). En el caso de este profeta y juez de Israel, se presentan las posibilidades colocadas delante del niño cuyos padres cooperan con Dios, haciendo la obra que les ha señalado” (CM 135).

“¡Cuán grande fue la recompensa de Ana! ¡Y cuánto alienta a ser fiel el ejemplo de ella! A toda madre se le confían oportunidades de valor inestimable e intereses infinitamente valiosos. El humilde conjunto de deberes que las mujeres han llegado a considerar como una tarea tediosa debiera ser mirado como una obra noble y grandiosa. La madre tiene el privilegio de beneficiar al mundo por su influencia, y al hacerlo impartirá gozo a su propio corazón. A través de luces y sombras, puede trazar sendas rectas para los pies de sus hijos, que los llevarán a las gloriosas alturas celestiales. Pero solo cuando ella procura seguir en su propia vida el camino de las enseñanzas de Cristo, puede la madre tener la esperanza de formar el carácter de sus niños de acuerdo con el modelo divino. El mundo rebosa de influencias corruptoras. Las modas y las costumbres ejercen sobre los jóvenes una influencia poderosa. Si la madre no cumple su deber de instruir, guiar y refrenar a sus hijos, estos aceptarán naturalmente lo malo y se apartarán de lo bueno. Acudan todas las madres a menudo a su Salvador con la oración: ‘¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?’ Cumpla ella las instrucciones que Dios dio en su Palabra, y le dará sabiduría a medida que la necesite” (PP 618).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Quién, en tu iglesia, está experimentando circunstancias difíciles en el hogar o en su vida personal? ¿Cómo pueden ustedes, en forma colectiva o individual, ayudar a estas personas? ¿Cuánto estás dispuesto a sacrificar de ti mismo con el fin de ayudar?

2. ¿Cuáles son algunas de las afrentas culturales en tu sociedad? Es decir, ¿qué cosas son consideradas como terribles en tu cultura? Pregúntate: ¿Son cosas que Dios ve mal? ¿Estamos nosotros en peligro de marcar como malas, por causa de la cultura, cosas que Dios no considera así? ¿Cómo podemos saber la diferencia entre lo que es cultural y lo que es bíblico?


Descarga esta lección en pdf, haciendo clic aquí.
Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de esta entrada.





Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Edición para Adultos

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
Dirección general: Clifford Goldstein
Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 3: Ana: Aprender a ser alguien / Notas de Elena G. de White


Ana: aprender a ser alguien
Sábado 9 de octubre

La aceptación de Cristo da valor al ser humano. Su sacrificio imparte vida y luz a todos los que aceptan a Cristo como a su Salvador personal. El amor de Dios mediante Jesucristo se infunde ampliamente en el corazón de cada miembro del cuerpo de Cristo, llevando consigo la vitalidad de la ley de Dios el Padre. Así puede morar Dios con el hombre, y el hombre puede morar con Dios. Declaró Pablo: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).

Si mediante la fe el hombre llega a ser uno con Cristo, puede ganar vida eterna. Dios ama a los que son redimidos mediante Cristo así como ama a su Hijo. ¡Qué pensamiento! ¿Puede amar Dios al pecador como ama a su propio Hijo? Sí, Cristo ha dicho esto y él se propone hacer exactamente lo que dice. Él honrará todos nuestros proyectos, si nos aferramos de sus promesas mediante una fe viviente y ponemos nuestra confianza en él. Mirad a él, y vivid. Todos los que obedecen a Dios están comprendidos en la oración que Cristo ofreció a su Padre: "Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos" (Juan 17:26). ¡Maravillosa verdad, demasiado difícil para que la comprenda la humanidad! (Mensajes selectos, tomo 1, p. 352).


¿Cuánto valgo?
Domingo 10 de octubre

El gobierno de los jueces termina con Samuel, uno de los personajes más puros e ilustres del registro sagrado. Son pocas las historias bíblicas que pueden ofrecer lecciones de mayor importancia para el estudiante. El padre de Samuel era Elcana, un levita que vivía en Ramá, en el monte de Efraín. Era un hombre rico e influyente, un esposo amante y un hombre que temía y reverenciaba a Dios. Ana, la esposa de Elcana, era una mujer piadosa y devota, cuyo carácter reflejaba humildad, rectitud, y una firme confianza en Dios. Las palabras del sabio podían verdaderamente expresarse con referencia a ella: "El corazón de su marido está en ella confiado".

Aunque el amor de Elcana por su compañera era profundo y verdadero, había una nube que ensombrecía la felicidad hogareña: no se escuchaban las gozosas voces de los niños. Con el paso del tiempo, el fuerte deseo de perpetuar su nombre llevó al esposo —como había sido el caso con muchos otros— a seguir un curso de acción que Dios no sancionaba: traer una segunda esposa a la familia, subordinada a la primera. Esta acción, que mostraba falta de fe, trajo consigo malos resultados: se quebrantó la armonía familiar, y el mayor peso cayó sobre Ana, cuya felicidad pareció desaparecer de su vida. Aunque soportaba sus pruebas sin quejarse, su pesar y aflicción eran muy profundos. Penina, la nueva esposa, era una mujer vulgar, celosa y envidiosa. Sin embargo, con el paso de los años y la llegada de hijos e hijas, se tornó orgullosa y trataba a su rival con desprecio e insolencia.

Elcana observaba fielmente las ordenanzas de Dios. El culto en Silo no se celebraba con regularidad y se hacía en forma incompleta. Aunque él era un levita, no tenía actividad permanente en el tabernáculo. Sin embargo, por su celo y devoción, viajaba a Silo con toda su familia para adorar y ofrecer sacrificios en las fechas ordenadas (Signs of the Times, 27 de octubre, 1881)

La dignidad moral tiene un encanto con el que ni la riqueza ni la belleza exterior pueden competir. La mujer que posee el ornamento de un espíritu manso y humilde es, a la vista de Dios, de tal valor que el oro de Ofir y la plata de Tarsis son insignificantes (The Health Reformer, 1º de mayo, 1878).


Con amigos como estos...
Lunes 11 de octubre

Aun en medio de las festividades sagradas que estaban relacionadas con el culto divino, se manifestaba el mal espíritu que traía una maldición a su hogar. Después de ofrecer los otros sacrificios, era costumbre ofrecer una ofrenda de paz, la que se distribuía entre el sacerdote, el que la ofrecía, y la familia de este último, mientras todos participaban de esta solemne y gozosa fiesta. Elcana le daba una porción a la madre de sus hijos y a todos sus hijos e hijas, y como un toque de distinción, le daba una doble porción a su primera y amada esposa. Esto provocaba la envidia y los celos de la segunda mujer, quien abiertamente reclamaba tener superioridad sobre la primera por haber recibido el favor divino de la maternidad, mientras que Ana, por no tener hijos, mostraba que Dios no la favorecía.

Esta escena se reproducía vez tras vez, no solo en las reuniones anuales sino siempre que las circunstancias le proporcionaran a Penina la oportunidad para que se exaltara a sí misma a expensas de su rival. El proceder de esa mujer le parecía a Ana una prueba casi imposible de soportar. Satanás la usaba como su instrumento para acosar, exasperar, e intentar destruir a una de las fieles hijas de Dios. Finalmente, en una de esas festividades anuales, mientras su rival repetía sus declaraciones mordaces, la paciencia y la fortaleza de Ana cedió lugar a un llanto irrefrenable. La fiesta no era para ella sino una burla; y no la pudo soportar (Signs of the Times, 27 de octubre, 1881).

La mayor parte de las preocupaciones de la vida, sus corrosivas cuitas diarias, sus quebraderos de cabeza, su irritación, son el resultado de un carácter sin control. La armonía del círculo doméstico se rompe a menudo por una palabra apresurada y el lenguaje violento. ¡Cuánto mejor sería callar! Una sonrisa de satisfacción y una tranquila palabra de aprobación dicha con espíritu de mansedumbre sería potencia que suaviza, consuela y bendice. El gobierno de sí mismo es el mejor gobierno del mundo. Noventa y nueve de cada cien problemas que amargan tan terriblemente la vida podrían haberse ahorrado con el ornamento de un espíritu manso y pacífico. Muchos excusan sus palabras precipitadas y temperamentos apasionados diciendo: "Soy sensible, tengo un carácter precipitado". Así nunca se sanarán las heridas causadas por las palabras apresuradas y apasionadas. Es cierto que hay quien es más apasionado que otro, pero ese espíritu nunca puede estar en armonía con el espíritu de Dios. El hombre natural debe morir y el nuevo hombre, en Cristo Jesús, debe apoderarse del alma para que el seguidor de Jesús pueda decir en verdad: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gálatas 2:20) (Testimonios para la iglesia, tomo 4, p. 342).


Derramar tu corazón
Martes 12 de octubre

Ana no reprochó a su marido por equivocarse y buscar un segundo matrimonio. El pesar que la abrumaba y que no podía compartir con ningún amigo humano lo compartió solamente con su Padre celestial, buscando el consuelo de Aquel que dijo: "Invócame en el día de la angustia; te libraré". Hay poder en la oración. Nuestro gran adversario está constantemente tratando de separar el alma atribulada de Dios porque teme más un llamado al cielo por parte del santo más humilde, que los decretos de los concilios o los mandatos de los reyes.

La oración de Ana no fue escuchada por ningún oído mortal pero captó la atención del Señor de las huestes. Con fervor le rogó a Dios que le quitara su aflicción concediéndole aquello que era lo más preciado por las mujeres de su tiempo: la bendición de la maternidad. Mientras rogaba en oración, su voz no emitía ningún sonido pero sus labios se movían y su rostro reflejaba una profunda emoción. Entonces, otro problema se cargó sobre la humilde suplicante. Al verla Elí, el sumo sacerdote, consideró rápidamente que ella estaba intoxicada. Las orgías y borracheras habían suplantado por lejos la verdadera piedad entre el pueblo de Israel. Incluso ese tipo de intemperancia era frecuente entre las mujeres. Ahora Elí consideró que era tiempo de reprocharla: "¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino" (1 Samuel 1:14).

Pero Ana había estado en comunión con Dios. Creía que su oración había sido escuchada y la paz de Cristo llenó su corazón. No se entristeció ni se indignó por la injusta acusación de estar ebria en la casa de Dios. Su naturaleza gentil y sensible la permitió responder con la debida reverencia al ungido del Señor y con calma expresarle la causa de su emoción: "No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora". Con-vencido de que su reproche había sido injusto, Elí respondió: "Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho" (1 Samuel 1:15-17) (Signs of the Times, 27 de octubre, 1881)

El Señor dice: "Invócame en el día de la angustia". Él nos invita a presentarle lo que nos tiene perplejos y lo que hemos menester, y nuestra necesidad de la ayuda divina. Nos aconseja ser constantes en la oración. Tan pronto como las dificultades surgen, debemos dirigirle nuestras sinceras y fervientes peticiones. Nuestras oraciones importunas evidencian nuestra vigorosa confianza en Dios. El sentimiento de nuestra necesidad nos induce a orar con fervor, y nuestro Padre celestial es movido por nuestras súplicas. (Palabras de vida del Gran Maestro, 136).

La oración correcta consiste en pedir a Dios con fe las cosas específicas que necesitáis. Id a vuestro aposento o algún lugar apartado y en el nombre de Jesús pedid que el Padre os ayude. Hay poder en la oración que brota de un corazón convencido de su propia debilidad pero que no obstante anhela fervientemente aquella fortaleza que viene de Dios. La oración fervorosa será oída y contestada. (La fe por la cual vivo, p. 226).


Cantando sus alabanzas
Miércoles 13 de octubre

Dios le concedió a Ana el deseo de su corazón. Al sentirse altamente favorecida por el cielo, no podía menos que expresar públicamente su gratitud y reconocer la misericordia y el amor divinos. Aunque era una mujer tímida y retraída, cuando el Espíritu la inspiró, se escuchó su voz en medio de la asamblea alabando en alta voz al Señor.

Las palabras de Ana fueron proféticas, tanto en lo relacionado al reinado de David, como al Mesías, el Ungido del Señor. Este cántico sagrado y sublime, comienza con declaraciones referidas a la mujer orgullosa, insolente y contenciosa; se amplía para humillar a todos los orgullosos y exaltar a todos los humildes, y finaliza con la destrucción de los enemigos de Dios y la victoria completa y final de sus siervos.

Después de haber expresado triunfalmente sus alabanzas, Ana retornó quedamente a su hogar en Ramá, dejando al niño Samuel bajo la instrucción de Elí, el sumo sacerdote, para que ministrara en la casa de Dios (Signs of the Times, 27 de octubre, 1881).

Necesitamos preparar el camino del Señor de acuerdo a la luz que nos ha sido dada. Necesitamos una nueva experiencia que nos lleve a ofrecer más alabanzas y agradecimientos a Dios, no solamente en nuestras congregaciones sino en nuestros hogares. Que nuestras voces se eleven en agradecimiento por la forma en que el Señor nos ha guiado; por su bondad y por su poder. Necesitamos más cantos de alabanza y menos voces de quejas y murmuraciones (Manuscript Releases, tomo 20, p. 269).

"El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios" (Salmo 50:23).

[Dios] desea que apreciemos el gran plan de la salvación, que lleguemos a comprender nuestro elevado privilegio como pueblo de Dios y que caminemos delante de él en obediencia, con agradecido reconocimiento. Desea que le sirvamos en novedad de vida, con alegría todos los días. Anhela que la gratitud surja de nuestros corazones porque tenemos acceso al propiciatorio, el trono de la gracia; porque nuestros nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero; porque podemos echar toda nuestra solicitud sobre él, quien cuida de nosotros. Nos anima a regocijamos porque somos la herencia del Señor, porque la justicia de Cristo es el manto de sus santos y porque tenemos la bendita esperanza del pronto regreso de nuestro Salvador.

Alabar a Dios en plenitud y con sinceridad de corazón es un deber tan sagrado como orar.

Debemos mostrar a todas las inteligencias celestiales que apreciamos el amor maravilloso de Dios por la humanidad caída y que estamos esperando bendiciones más grandes y aún mayores de su infinita plenitud. Necesitamos hablar de los capítulos preciosos de nuestra experiencia mucho más de lo que lo hacemos. Después de un derramamiento especial del Espíritu Santo, nuestro gozo en el Señor y nuestra eficiencia en su servicio aumentará grandemente al hacer el recuento de sus bondades y de sus obras maravillosas en favor de sus hijos (Alza tus ojos, p. 59).


El plan de inversión de Dios
Jueves 14 de octubre

Ana oró y confió; y en su hijo Samuel le dio al Israel de Dios un tesoro preciosísimo, hombre útil, de un carácter bien formado, uno que en cuanto a principios se refiera era firme como una roca (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pp. 283, 284).

A toda madre debiera hablársele de Ana, cuya historia está registrada por la pluma inspirada para nuestro beneficio. Su esposo era un hombre rico e influyente que amaba y temía a Dios, y ella era una mujer ferviente y piadosa, recta y humilde; una mujer de oración y de fe. Su hijo fue el hijo de una promesa dada en respuesta a la oración. Su madre lo llamó Samuel, que significa "pedido a Dios".

Durante los primeros años de la vida de su hijo modeló su carácter de tal manera que pudiera servir a Dios, y en cuanto alcanzó suficiente edad, cumplió fielmente su voto de dedicarlo al Señor. Viajó a Silo con su precioso don para presentarlo ante Elí para que ministrara ante el Señor todos los días de su vida. Fue un sacrificio para esa madre fiel estar separada de su hijo, pero cada día lo recordaba en sus oraciones, y cada año, cuando venía con su esposo para los sacrificios anuales, le llevaba una túnica pequeña como muestra de su amor. Con cada puntada en la túnica se elevaba su oración para que su hijo pudiera ser puro, noble e íntegro. Y fue su privilegio verlo crecer con el favor de Dios y los hombres, siempre humilde y reverente, listo para el deber y ferviente en su servicio a Dios.

Esta madre piadosa no trabajó para colocar las manos de su hijo en manos del mundo ni para que siguiera sus costumbres y prácticas; se esforzó para colocar las manos de su hijo en las manos divinas a fin de estar conectado con la fuente de sabiduría, bondad y poder. Cuando Samuel reciba la corona de gloria, la presentará delante del trono y alegremente reconocerá que mediante Cristo y las fieles lecciones de su madre, ha alcanzado la gloria inmortal (The Health Reformer, 1º de marzo, 1880).

El cumplimiento del voto de Ana de dedicar su hijo al Señor no fue demorado hasta que pudiera presentarlo en el Tabernáculo. Desde el mismo amanecer del intelecto instruyó su mente infantil para que amara y reverenciara a Dios, y se considerara a sí mismo como propiedad del Señor. Ella buscó guiar sus pensamientos hacia el Creador con cada objeto familiar que lo rodeaba.

Cuando se separó de su hijo, la solicitud de esa fiel madre no cesó. Él era el objeto de sus oraciones. Cada año le hacía una pequeña túnica, y cuando venía con su esposo para el sacrificio anual, se la presentaba al niño como prenda de su amor. En cada puntada de esa túnica ella había musitado una oración para que pudiera ser puro, noble e íntegro. No pedía que pudiera ser grande, sino que fervientemente rogaba que pudiera ser bueno...

Ojalá cada madre pudiera ser consciente de cuán grandes son sus deberes y sus responsabilidades, y cuán grande será la recompensa de la fidelidad. La influencia diaria de la madre sobre sus hijos los está preparando para la vida eterna o la muerte eterna. Ella ejerce en su hogar un poder más decisivo que el ministro en el púlpito, o aun el rey en su trono. El día de Dios habrá de revelar cuánto debe el mundo a las madres piadosas por hombres que han sido resueltos abogados de la verdad y la reforma —hombres que han sido decididos para hacer y atreverse a ello, que se han mantenido inconmovibles en medio de pruebas y tentaciones; hombres que escogen los elevados y santos intereses de la verdad y la gloria de Dios antes que el honor mundano o la vida misma.

Cuando el Juez se siente y los libros sean abiertos; cuando el "bien hecho" del gran Juez sea pronunciado y la corona de gloria sea puesta sobre la frente del vencedor, muchos alzarán sus coronas ante la vista del universo reunido, y señalando a su madre dirán: "Ella me hizo todo lo que soy por la gracia de Dios. Su instrucción, sus oraciones, han sido bendecidas para mi salvación eterna".

Samuel llegó a ser un gran hombre en el sentido más completo, de la forma como Dios estima el carácter... Los jóvenes deberían ser adiestrados para permanecer firmes del lado de lo correcto en medio de la prevaleciente iniquidad, para hacer todo lo que esté de su parte para detener el avance del vicio, y para promover la virtud, la pureza y la auténtica hombría. Las impresiones hechas sobre la mente y el carácter en la vida temprana son profundas y permanentes (Reflejemos a Jesús, p. 187).




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Guía de Estudio de la Biblia: "Personajes Secundarios del Antiguo Testamento" / Notas de Elena G. de White

Periodo: Trimestre 4 / octubre-diciembre de 2010
Autor: Gerald y Chantal Klingbeil, junto con sus tres hijas, Hanna, Sarah y Jemima, vivieron en África, Sudamérica, Europa y Asia. Actualmente, Gerald Klingbeil es un editor asociado de la Adventist Review (la Revista Adventista en inglés).
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Dirección editorial: Marcos G. Blanco
Traducción y redacción editorial: Rolando A. Itin

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Lección 3: Ana: Aprender a ser alguien / Edición auxiliar para Maestros


Texto Clave: "Y ANA oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová,Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos,Por cuanto me alegré en tu salvación" 1 Samuel 2:1.

Enseña a tu clase a :

Saber los aspectos de la vida de Ana que ilustran lo que Dios piensa con respecto a lo que hace significativa nuestra vida.
Sentir que aun los deberes más sencillos tienen un valor infinito a la vista de Dios.
Hacer a Dios, con oración y alabanza, una entrega completa de todos los detalles de nuestras circunstancias y cumplir fielmente las responsabilidades que él nos ha dado.


Bosquejo de la lección

Saber: La importancia de la sencillez

A. Por algún tiempo, a Ana le fue negada la maternidad. ¿En qué forma Dios cambió la vida de ella? ¿Cómo reaccionó ella a la respuesta que Dios dio a su oración?
B. ¿Qué evidencias tenemos de que Ana fue fiel al criar al hijo que Dios le dio?

II. Sentir: Maternidad fiel

Aun cuando Ana tuvo a su hijo muy poco tiempo consigo, es evidente que lo crió para honrar y servir a Dios. ¿De qué modo la fidelidad de Ana en su maternidad hizo una marca en la historia de Israel?

III. Hacer: Oración y alabanza

A. ¿Qué desafíos enfrentamos que necesitamos entregar a Dios?
B. ¿Qué lecciones podemos aplicar, en nuestra relación con Dios, del enfoque que tuvo Ana al pedir a Dios en oración, así como su enfoque de la alabanza?
C. ¿Qué deberes nos ha confiado Dios que requieren una atención fiel y llena de oración?

Resumen: En respuesta a la oración, Dios llenó de bendiciones a una mujer que vivía una vida miserable. A su vez, ella respondió con alabanza y, con fe, entregó a su hijo de vuelta a Dios.


Ciclo de aprendizaje

Paso 1 ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Sin tomar en cuenta cómo la sociedad u otras personas nos consideran, cada uno de nosotros tiene un valor singular para Dios.

Solo para los maestros: Enfatiza que Dios no nos abandona, y que nos bendecirá mientras lo pongamos a él primero.

En 2009, el mundo estuvo agitado por una mujer llamada Susan Boyle. Esta mujer, de la mediana edad y más bien sencilla de un pueblo de Escocia, de alguna manera venció contrariedades enormes para estar ante un jurado de celebridades en un programa titulado “Gran Bretaña tiene talentos”. ¿Su ambición? Llegar a ser cantante profesional. Una risita surgió en la audiencia. Los jueces sonrieron con afectación. Boyle cantó sin ninguna falla la canciónI Dreamed a Dream” [Soñé un sueño] de la obra musical Los Miserables, arrojando las risitas y las sonrisas bien lejos. El mundo se maravilló al descubrir, después de una seguidilla de ídolos de la música pop aparentemente fabricados y pintados genéticamente, “la sorprendente presencia de talento en una persona fea”, tal como lo afirmó el satírico Andy Borowitz en términos un tanto irreales. Pero no fue una sorpresa para las personas que la conocían o crecieron junto a ella. Dios te conoce, y él no sonríe afectadamente. Él sabe que eres capaz de hacer cosas grandes, aunque a otros les parezca que no tienes posibilidades. Confía en él. Dale todo lo que tengas, y él te dará capacidades superiores a las que tú –y cualquier otra persona– esperas.

Analiza con tu clase: ¿De qué modo el relato bíblico de Ana proporciona esperanza a aquellos de nosotros que podamos sentirnos como un “don nadie”? ¿Cuáles son los paralelos entre sentirse como un “don nadie” y el relato y linaje del mismo Jesucristo?


Paso 2 ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. “Los arcos de los fuertes...” (Repasa, con tu clase, 1 Sam. 1:12-18.)

Se dice que Napoleón Bonaparte destacó que en la guerra “Dios pelea del lado que tiene la mejor artillería”. Una mirada alrededor de nosotros a menudo parece confirmar esta cínica observación. Los ricos se vuelven más ricos. Las “personas hermosas” pueden darse el gusto de ser bellas hasta una edad avanzada con la ayuda de cirujanos plásticos caros. Cuán fácil es creer que los ricos son más felices que el resto de nosotros.

¿Cómo podemos decir entonces, como dijo Ana, que Dios “levanta del polvo al pobre” (1 Sam. 2:8)? Debemos cambiar nuestra perspectiva. Debemos ponernos del lado de Dios (él ya está de nuestro lado). Si estamos del lado de Dios, estamos junto al Ser que (hablando figuradamente) puso al mundo sobre su fundamento (vers. 8, NVI).

Para ubicarnos del lado de Dios es necesario reconocer que nuestros propios recursos no son suficientes. Ana se dio cuenta de que no estaba en su poder decidir tener un hijo. Cuando fue al Santuario, literalmente se le habían agotado las opciones. El pensamiento de no recibir lo que quería era intolerable. Pero cuando salió del Santuario, estaba en paz. Nada en sus circunstancias había cambiado. Eli, el sacerdote, la había bendecido, y eso sin duda fue importante. Pero ni siquiera él podía hacer más que desearle el bien. No sabemos si ella estaba segura de que Dios le otorgaría su deseo de la forma en que lo quería. Pero se nos dice que ya “no estuvo más triste” (1 Sam. 1:18). Lo que había cambiado era que se había alineado con Dios.

Ana recibió lo que deseaba. Habría sido suficientemente fácil creer que fue por causa de sus propios méritos o porque ella presentó oraciones especialmente elocuentes y poderosas. Tanto en el mundo secular como en el religioso hay muchas personas que secretamente (o no tan secretamente) llegan a creer que merecen lo que tienen. No obstante, la respuesta de Ana fue la de adorar a Dios, reconociendo que “no hay santo como Jehová” (1 Sam. 2:2) o, como se afirmaría más tarde, “ninguno hay bueno sino uno: Dios” (Mat. 19:17). Todo lo que ella recibió fue el resultado de los actos poderosos de Dios, los cuales no estaban sujetos al azar ni a las matemáticas de las relaciones de poder, riqueza, encanto y dignidad personales. Todo fue por la gracia de Dios.

Considera: La mayoría de nosotros tenemos deseos que por cualquier razón no hemos recibido. ¿Qué nos impide volvernos a Dios y reclamar su paz? La historia de Ana nos ayuda a creer que Dios tiene almacenadas sorpresas agradables para nosotros cuando entregamos a Dios nuestros deseos.


II. La oración de Ana (Repasa, con tu clase, 1 Sam. 2:1-10.)

En la historia de Ana vemos tres partes en la oración. Como hemos notado en la sección previa, el aspecto más básico de la oración es entregar nuestra preocupación y nuestros deseos a Dios, como lo hizo Ana en el Santuario. Idealmente, esto debería ser más que pedir lo que queremos o aun lo que pensamos que necesitamos. También tenemos que abandonar la carga de nuestras preocupaciones y deseos. Así estamos expresando confianza en que Dios es superior a ellas.
Las otras partes de la oración son alabanza y adoración a Dios, y gratitud por lo que ha hecho por nosotros. Encontramos estos elementos en la oración de Ana registrada en 1 Samuel 2:1 al 10. ¿Por qué necesita Dios ser alabado y adorado? ¿Es porque actuará en nuestro favor solo si hemos acariciado su ego gigantesco y celestial? ¿Se siente Dios inseguro? Ciertamente los dioses de los pueblos paganos tenían todas esas debilidades, y la mitología registra muchos casos en los que los “dioses” hicieron muchas cosas por razón de su ego, codicia, venganza y cosas similares. Pero el Dios que adoramos no es así.

Nuestro Dios no tiene un ego frágil. Él no necesita que lo alabemos; nosotros necesitamos alabarlo. El problema del ego es nuestro. Ese problema es magnificado por nuestra corta memoria. Aun las experiencias más intensas y notables del poder de Dios tienden a escapar de nuestra memoria a medida que seguimos viviendo. Así, necesitamos alabar a Dios para recordarnos quién es, y cuán dependientes de él somos para todo, incluyendo nuestra misma existencia.

Estrechamente relacionada con esto está la oración de gratitud. Aquí estamos reconociendo no solo quién es él, sino lo que ha hecho específicamente por nosotros como resultado de quién es él. Cada uno tiene, por lo menos, alguna pequeña razón general para estar agradecido a Dios. Y si pensamos en ello, la mayoría de nosotros puede encontrar una o dos grandes razones personales y específicas. Pero, otra vez, podemos olvidarnos a menos que hagamos esfuerzos continuados para recordarlo. Si todos hacemos ese esfuerzo por recordar lo que Dios ha hecho por nosotros, pocos dudarían de Dios o de sus intenciones para con nosotros.

Alabar y agradecer a Dios es también rechazar la idea de un universo basado en el ciego azar o en la ley natural inexorable (p. ej., Dios está del lado de quien tiene la mejor artillería). Estamos reconociendo a Dios como el Hacedor de la ley natural, con la autoridad de modificarla o quebrarla cuando sirva a su voluntad, como “los arcos de los fuertes” (1 Sam. 2:4).

Considera: ¿Cuáles son algunos de los atributos por los cuales Ana alaba a Dios en su oración? ¿Cómo obra Dios en el mundo?


Paso 3 ¡Explora!

Solo para los maestros: Enfatiza que Dios quiere darnos a cada uno lo que queremos y necesitamos, de acuerdo con su voluntad, y que la oración es la manera de comunicar estas cosas a Dios.

Preguntas para reflexionar:

1. En los tiempos en que vivió Ana, el tener hijos era casi lo único que la sociedad consideraba como la femineidad “real” o “de éxito”, así como la medida de la masculinidad de éxito era el ser capaz de ser padre de un hijo a quien pudiera pasarle la propiedad y tal vez un oficio. ¿Cuáles son algunas de las medidas del éxito comprobables en la sociedad de hoy?

2. Aunque Dios quiera que le sucedan cosas buenas a su pueblo, algunas veces no ocurren; o, por el contrario, suceden algunas cosas muy negativas. ¿De qué modo puede Dios transformar sucesos o circunstancias negativos en positivos?

Aplicaciones a la vida:

1. En el Antiguo Testamento se nos muestran muchos ejemplos de personas cuyas oraciones fueron respondidas por Dios de la manera en que ellas querían, y Ana es un buen ejemplo de esto. Por supuesto, en muchos casos estas situaciones de cumplimiento han sido precedidas por años de espera y aun de sufrimiento. La mayoría de nosotros tiene ejemplos de cosas por las cuales oró que no acontecieron, o que no resultaron ser lo que parecían al principio. ¿Cómo podemos evitar el chasco y la amargura cuando eso sucede?

2. ¿Cómo la alabanza activa a Dios en nuestras vidas diarias puede mejorar nuestras actitudes y nuestras circunstancias? ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos cultivar activamente una actitud de alabanza?


Paso 4 ¡Aplica!

Solo para los maestros: la siguiente actividad tiene la intención de enfatizar el lugar de la alabanza a Dios en la vida cristiana.

Enfatiza que todos tenemos cosas por las cuales alabar a Dios, y que la alabanza tiene menos que ver con las circunstancias que con el cultivo intencional de una actitud. Pide a la clase que cuente cosas que ocurren en sus vidas que generan esta actitud de alabanza. O podrías plantear la pregunta en forma más hipotética, pidiendo que digan cómo podemos cultivar esa actitud. Tal vez quieras concentrarte en un área específica, tal como la música, desafiando a los miembros de la clase a pensar formas nuevas e innovadoras en las cuales se puede usar la música en la adoración y ser compartida con otros como alabanza a Dios.




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