sábado, 21 de noviembre de 2009

Lección 9: El pecado de Moisés y de Aarón Para el 28 de noviembre de 2009

Sábado 21 de noviembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 20, 21; Juan 3:14, 15; Santiago 4:4-15.

Para Memorizar:
“Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán” (Deut. 3:27).

DESPUÉS DE PEREGRINAR POR EL DESIERTO, Israel finalmente regresó a Cades-barnea, en la frontera sur de Canaán. Después de todo lo que habían pasado, de las duras lecciones que Dios procuró enseñarles, de los fuertes castigos enviados a los que abiertamente se habían rebelado, se pensaría que este pueblo habría estado listo para que Dios lo usara. Como sabemos, eso no sucedió.

Esta semana estudiaremos lo que es tema permanente en toda la Biblia: la misericordia y la gracia de Dios, en contraste con la falta de fidelidad, el pecado y la ingratitud de su pueblo. Desde Adán y Eva en el Edén hasta la iglesia de Laodicea hoy (Apoc. 3:14-18), vemos la misericordia y la gracia de Dios al tratar con los que no han reclamado las promesas de victoria, fe y santidad que él ofrece. Al mismo tiempo, vemos su disposición a perdonar a los que tropiezan y caen, y aun a aquellos que sabían más, como Moisés mismo, quien, en un momento de debilidad, impaciencia y tal vez aun de arrogancia, perdió de vista al Dios que había hecho tanto por él. De este modo, si hasta Moisés podía caer, ¿qué sucede con el resto de nosotros?

Cuando caen los Gigantes.
Domingo 22 de noviembre

El agua dejó de fluir en Cades-barnea, e Israel tuvo una grandiosa oportunidad para buscar la ayuda de Dios. Él siempre los había provisto en lo pasado, de modo que ¿por qué sería diferente ahora? Sin embargo, olvidaron el pasado, y se volvieron contra Moisés y Aarón con sus quejas.

Lee Números 20:1 al 13. ¿Qué ordenó Dios a Moisés que hiciera, y qué hizo este en cambio? ¿Por qué crees que este manso, fiel y devoto siervo de Dios mostró tal falta de fe y confianza, no características en él?

Es fácil comprender la frustración de Moisés. Primero, él acababa de enterrar a su hermana, y sin duda eso le dolía. Y entonces oye que esta gente murmura: básicamente es la misma queja que sus antepasados habían hecho años antes. Pero, a los ojos de Dios, nada excusa su conducta.

“El agua brotó en abundancia para satisfacer a la hueste. Pero, se había cometido un gran agravio. Moisés había hablado, movido por la irritación [...]. Pero, cuando se arrogó la responsabilidad de acusarlos, contristó al Espíritu de Dios y únicamente le hizo daño al pueblo. Evidenció su falta de paciencia y de dominio propio. Así, dio al pueblo oportunidad de dudar de que sus procedimientos anteriores hubieran sido dirigidos por Dios, y de excusar sus propios pecados. Tanto Moisés como los hijos de Israel habían ofendido a Dios. Su conducta, dijeron ellos, había merecido desde un principio crítica y censura. Ahora habían encontrado el pretexto que deseaban para rechazar todas las reprensiones que Dios les había mandado por medio de su siervo” (PP 441).

Aun los mejores siervos de Dios necesitan ser cuidadosos. Moisés había tenido grandes privilegios, lo que hace que su pecado sea peor. Piensa en todo lo que Moisés había visto del poder de Dios; piensa en todas las increíbles revelaciones de Dios que había presenciado. Pero, con todo esto, permitió que el yo se levantara y dominara. ¡Qué advertencia para el resto de nosotros!

Piensa en una ocasión en que te sentiste impulsado a salirte del límite y hacer algo apresurado y pecaminoso. ¿Cuán a menudo desearías haber podido hacer retroceder el reloj y deshacer el daño? ¿Qué lecciones has aprendido de este incidente que, idealmente, te podrían ayudar a impedir que hicieras lo mismo otra vez?

La Muerte de Aarón.
Lunes 23 de noviembre

Lee Números 20:23 al 29. ¿Qué puntos parecen pertinentes aquí en la descripción de la muerte de Aarón? ¿Qué lecciones podemos obtener de esto para nosotros mismos, cualquiera que sea la obra que estamos haciendo para Dios?

El capítulo 20 se abre con la muerte de María y termina con la muerte de Aarón. La generación mayor estaba pasando, y una generación nueva debía seguir donde aquellos la habían dejado. Lo mismo sucede en nuestra iglesia. Una generación se va, y una nueva toma su lugar. La pregunta vital permanece: ¿Cuánto aprenderá la nueva generación, tanto de los errores como de los éxitos, de la anterior?

Nota la diferencia en los informes dados de la muerte de María y de Aarón. La muerte de ella se menciona en un corto versículo. Es casi como si su muerte hubiera ocurrido repentina e inesperadamente. ¡Qué contraste con la de Aarón, que claramente había sido predicha!

Antes de la muerte de Aarón, Moisés y el hijo de Aarón, Eleazar, fueron a la cumbre del monte Hor, donde a la vista de la congregación Moisés le saca las vestimentas sacerdotales a Aarón y las pone sobre su sobrino Eleazar, un fuerte símbolo de la transferencia del rol de una generación a otra. Aunque Aarón pronto sería “reunido a su pueblo”, la obra del sumo sacerdote debía continuar. En otras palabras, la obra y la misión de la iglesia son mayores que cualquier hombre o mujer. Si queremos, podemos realizar nuestro deber fielmente, pero nos tocará salir del escenario, y otros seguirán desde donde nosotros hemos dejado.

Es difícil de imaginar cuán emocionante debió haber sido este incidente para todos los que estuvieron involucrados. Moisés, sabiendo que su muerte seguiría muy pronto, le quita a su hermano las sagradas vestiduras y las pone sobre su sobrino, el hijo de Aarón; Aarón mismo, sin duda con remordimiento por su fracaso, sabe que él pronto ha de morir; y Eleazar, parado delante de su padre, ahora lleva la pesada responsabilidad de ser el sumo sacerdote. Entretanto, allá abajo, los hijos de Israel observan cómo se desarrolla esta transición.

Si tú fueras a morir mañana, ¿qué legado dejarías? ¿Qué has hecho para la obra de Dios? ¿Cómo puedes usar mejor el poco tiempo que te queda a ti, o a cualquiera de nosotros (Sant. 4:4-15)?

El Pecado de la Ingratitud.
Martes 24 de noviembre

Por cuanto Edom (descendientes de Esaú) rehusó dar permiso para que Israel pasara sus fronteras, Israel tuvo que rodear a esa nación. (Ver Núm. 20:14-21.) Los edomitas ocupaban el territorio que se extendía hacia el sur, desde el Mar Muerto hasta el golfo de Akaba.

Lee Números 21:1 al 5. ¿Cuáles fueron las quejas de la gente? Piensa en todo lo que les había sucedido y en todo lo que ellos habían pasado. ¿Había alguna justificación para sus quejas?

Aunque pensaban que tenían razón para quejarse, Dios no estaba de acuerdo. Después de todo, cada día de su travesía habían sido sostenidos por un milagro de misericordia divina. Tenían toda el agua que necesitaban, aun en un desierto; tenían pan del cielo para comer (Sal. 78:25); y tenían paz y seguridad bajo la nube que les daba sombra y la columna de fuego por la noche. No había nadie con debilidad en sus filas. Sus pies no se habían hinchado en sus largos viajes, su ropa “nunca se envejeció” (Deut. 8:3, 4; Sal. 105:37). Sin duda, habían tenido sus luchas, sus problemas, sus temores, como nos pasa a todos. Pero, concentrándose en esos problemas, se olvidaron de las bendiciones divinas que habían gozado por tanto tiempo. Tal vez ese podría haber sido el problema de ellos: estaban tan acostumbrados a la misericordia, la gracia y la provisión de Dios que comenzaron a darlas por sentado. Y, una vez que las cosas se dan por sentado es muy fácil olvidarse de ellas.

¿Cuáles son algunas de las cosas que das por sentado en tu vida? ¿Por qué esto es tan necio?

La única cura para esto es el agradecimiento diario a Dios por lo que nos ha dado. Por esto la alabanza es tan importante. Dios no necesita nuestra alabanza; nosotros necesitamos alabar a Dios tanto como podamos, porque esto sirve como un recordativo constante de cuánto tenemos que agradecer a Dios.

Escribe tu propio salmo de alabanza. Pon en él todas las cosas por las cuales estás agradecido. Imagínate que lo cantaras cada día. ¿Cómo podría esto ayudarte a evitar caer en la ingratitud y las peligrosas trampas a las que puede conducir?

Las Serpientes Ardientes.
Miércoles 25 de noviembre

Por más que la gente pensara que tenía cosas válidas por las cuales quejarse, es claro que Dios no tenía simpatía por su resentimiento. Después de todos esos años en el desierto en que vieron cómo Dios obraba en su favor, no hacían sino repetir la misma queja de haber sido llevados al desierto para morir. No sorprende que esto no haya sido agradable a Dios. Sus quejas eran aún peores ya que acababan de tener una victoria sobre los cananeos.

Lee Números 21:5 al 9. ¿De qué manera vemos otra vez a Moisés como intercesor? ¿Por qué necesitaba la gente un intercesor, especialmente ahora?

Hay unas 35 especies diferentes de víboras en Palestina, algunas muy ponzoñosas. Las serpientes venenosas que infectaban el desierto son llamadas “serpientes ardientes”, por causa de los terribles efectos producidos por su mordedura. En cuanto Dios quitó la mano protectora de sobre Israel, muchos fueron atacados por ellas. En otras palabras, Dios no las envió; más bien, Dios quitó la protección de sobre ellos, y ellos sufrieron las consecuencias.

Lee Juan 3:14 y 15. ¿Cómo relaciona Jesús el plan de salvación con el incidente de las serpientes? ¿En qué sentido todos hemos sido mordidos por serpientes ardientes?

Que la serpiente de bronce estuviera sobre el asta no era suficiente para impedir que las mordeduras mataran a la gente. Las personas tenían que mirar; tenían que elegir obedecer, y luego recibir los beneficios de la provisión hecha en su favor. De la misma manera, la muerte de Jesús no produce automáticamente la salvación del mundo. Su muerte proveyó el medio de salvación, pero así como la gente en el desierto tenía que mirar, nosotros tenemos que mirar a Jesús y creer, a fin de recibir lo que tan libremente nos ofrece en forma gratuita.

¿Cómo has conocido en tu propia vida el poder sanador de Cristo, hasta ahora? ¿Qué otros dolores necesitas padecer para ir a él por consuelo, curación y fuerza para avanzar a pesar de lo que parece un dolor insoportable?

Primeras Conquistas.
Jueves 26 de noviembre

Casi cuarenta años antes, Israel intentó atacar a los cananeos en esta misma región, y fueron derrotados (Núm. 14:40-45). Esa generación había muerto durante los años de peregrinación por el desierto, y una nueva generación se preparaba para seguir desde donde ellos habían quedado.

Lee Números 21:10 al 33 y responde las siguientes preguntas:

* ¿Qué promesas hicieron los hebreos al rey pagano Sehón? ¿Qué le ofrecían en esas promesas?
* ¿Quién atacó a quién? Vers. 23.
* ¿Qué diferencia había entre cómo respondieron los israelitas al rey Sehón y al rey Og?

“Estas naciones que estaban situadas en los confines de Canaán se habrían salvado si no se hubieran opuesto al progreso de Israel. [...] Aunque los amorreos eran idólatras que por su gran iniquidad habían perdido todo derecho a la vida, Dios los toleró cuatrocientos años. [...] Ellos conocían todas las maravillas que Dios había realizado al sacar de Egipto a los israelitas. Les dio suficiente evidencia” (PP 462).

Nota la diferencia en la estrategia con respecto a los dos reinos. No se hizo ningún pedido de pasar pacíficamente por la tierra de Og. Más bien, Dios hizo que el rey y sus ejércitos se alejaran de sus ciudades “con muros altos, con puertas y barras” (Deut. 3:5). Lejos de sus defensas, Israel –bajo la conducción y las promesas de Dios por medio de Moisés– fue totalmente capaz de derrotar al rey Og y su ejército amorreo en el campo.

La victoria sobre Sehon y Og –los reyes amorreos en Transjordania– fue inmortalizada para siempre en cantos (Sal. 135:10-12; 136:18-26) y en la memoria de la Nación (Juec. 11:18-22).

Cuarenta años más tarde, los hijos de Israel finalmente estaban entrando en la Tierra Prometida. Mira todo el tiempo perdido, todo debido a su propia falta de fe y de confianza, a pesar de toda la evidencia que tenían de la conducción divina. ¿Cuánto tiempo precioso estás desperdiciando, por no avanzar con fe? ¿Cómo puedes aprender a confiar más en las promesas de Dios y luego actuar sobre la base de esas promesas ahora, en lugar de desperdiciar tiempo?

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 27 de noviembre

Lee, en Patriarcas y profetas, “La roca herida”, pp. 436-446; “El viaje alrededor de Edom”, pp. 447-460; y “La conquista de Basán”, pp. 461-466.

“Nicodemo se sentía atraído a Cristo. Mientras el Salvador le explicaba lo concerniente al nuevo nacimiento, sintió el anhelo de que ese cambio se realizara en él. ¿Por qué medio podía lograrse? `Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna´.

“Este era terreno familiar para Nicodemo. El símbolo de la serpiente alzada le aclaró la misión del Salvador. Cuando el pueblo de Israel estaba muriendo por las mordeduras de las serpientes ardientes, Dios indicó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocase en alto en medio de la congregación. Luego se pregonó por todo el campamento que todos los que mirasen a la serpiente vivirían. El pueblo sabía muy bien que, en sí misma, la serpiente no tenía poder de ayudarlo. Era un símbolo de Cristo” (DTG 146).

Preguntas Para Dialogar:

1. Piensa en la historia de las serpientes ardientes y el acto de fe necesario. A los israelitas se les prometió que serían protegidos con solo mirar a la serpiente, para no morir. No había ninguna explicación natural; su vida dependía de un acto sobrenatural en su favor. ¿Cómo refleja eso el plan de salvación? ¿Qué nos debería enseñar esto acerca de cuán indefensos somos si dependemos de nosotros mismos, y no de Dios, para llegar a tener la vida eterna? ¿Por qué esta realidad nos debería mantener humildes?

2. ¿En qué formas podríamos, ya sea como individuos o como iglesia, estar cometiendo algunos de los mismos errores en los que incurrieran los hijos de Israel? ¿Por qué siempre es tan difícil ver nuestros puntos débiles en lo espiritual?

Resumen: Esta parte del libro de Números se concentra en el final de los cuarenta años de la peregrinación. Lamentando la muerte de su hermana María, Moisés y Aarón, en un momento de ira, pecaron contra Dios. Más tarde, la congregación quejosa, mordida por las serpientes mortales, encontró sanidad física y espiritual por la fe, al mirar a una serpiente de bronce que Dios ordenó a Moisés que hiciera y la pusiera ante ellos. Después de esta experiencia humillante, Dios permitió que Israel conquistara a los amorreos de Transjordania y tomara sus territorios.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.

Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

5 comentarios:

  1. ¿Por qué siempre es tan difícil ver nuestros puntos débiles en lo espiritual?... siempre son los otros los que tienen problemas, ¿o no?

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  2. a mi me gusta leer y aprender acerca de dios
    yo se k el vendra por nosotros
    y cristo nos ama
    dios los bendiga

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  3. dios es amor
    y donde no hay amor no
    esta dios

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  4. UNA PREGUNTA, QUIZÁ FUERA DE CONTEXTO, SIN OFENDER. ¿ POR QUÉ EL SÍMBOLO DEL BLOG SE PARECE MUCHO AL OJO DE HORUS?

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  5. ustedes, creo que ignoran el tema de las Organizaciones Secretas o son ustedes Masones e iLUMINATIS.. asi que el OJO DE HORUS, nO ... aRREPIENTANSE hERMANOS, YO TAMBIEN SOY ADVENTISTA DEL SEPTIMO DÍA

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