sábado, 10 de octubre de 2009

Lección 3: Adoración y consagración / Edición para Maestros

El sábado enseñaré...

Texto Clave: 2 Corintios 9:7.

Enseña a tu clase a:

Saber el papel de los sacrificios en la dedicación de los muebles del Santuario y de los levitas.
Sentir la sensación de la santidad y la pureza de Dios al adorarlo.
Hacer que sintamos reverencia por Dios y un profundo aprecio por el don de Cristo en nuestro favor.

Bosquejo de la Lección

1. Saber: El lugar del sacrificio en el servicio

A. El altar de bronce fue dedicado durante doce días, en los que los líderes de cada tribu trajeron sacrificios iguales. ¿Cuáles pudieron ser los efectos de estas contribuciones de cada tribu?
B. ¿De qué modo el Espíritu Santo y su luz son partes importantes de la adoración? ¿Cómo se ilustran la comunión y la conversación entre Dios y nosotros, con la comunión entre Moisés y Dios, como parte de la adoración?
C. El pueblo de Israel puso sus manos sobre los levitas, que luego Aarón presentó ante Dios como un “sacrificio mecido”. ¿En qué forma fueron los levitas un sacrificio vivo, símbolo del sacrificio de Cristo?

2. Sentir: la adoración de un Dios Alto y Santo

Al participar en la dedicación del altar del holocausto y la de los servidores y los sacerdotes del Santuario, el pueblo sintió un espíritu dadivoso y de reconocimiento del don de Cristo, que abarcaba toda su vida. ¿Cómo entramos en el espíritu de la adoración?

3. Hacer: Reverencia y adoración

A. ¿De qué modo nos unimos a la obra de la iglesia y a la de Cristo como intercesor y líder-siervo?
B. ¿Cómo podemos mantener las lámparas del Espíritu encendidas y la comunicación abierta entre nosotros y Dios?

Resumen: Dios, el originador de la luz, la vida y la intimidad, busca nuestro rostro mientras lo buscamos a él, en adoración.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave: A lo largo de diferentes épocas y culturas, la adoración –individual y corporativa– permanece como la respuesta de la humanidad a Dios.

Hace unos 175 años, Robert Grant escribió palabras majestuosas (lee todas las estrofas de este himno):
“Al rey adorad, grandioso Señor, y con gratitud cantad de su amor; Anciano de días, y gran defensor, de gloria vestido, te damos loor”.

Himno “Al Rey adorad”, Himnario Adventista, Nº 69.

En forma admirable, Grant expresa características de Dios que nos llevan a adorarlo. Con arte y habilidad, pinta un cuadro de Dios que es, a la vez, majestuoso y personal.

Actividad inicial: Pide a tu clase que reflexione sobre frases específicas, en el himno citado que los llaman a adorar a Dios. Pídeles que den ejemplos específicos de su propia vida que hacen que la frase sea significativa para ellos (p. ej.: ¿Qué hizo Dios para ti que ejemplifica su “generoso cuidar” o su papel como “defensor”? ¿De qué manera una debilidad te condujo a depender de Dios?).

Solo para los maestros: En vez de solamente leer las palabras, pueden cantarlas o escucharlas en una grabación.

PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Dedicación del altar (Repasa, con la clase, Núm. 7; Éxo. 29:37; Rom. 5:6-9).

Así como el altar de los sacrificios era el comienzo de la comunión con Dios en los ritos del Santuario del Antiguo Testamento, así la cruz de Cristo, el lugar y símbolo duradero de su sacrificio, es el comienzo de una plena comunión con Dios. El pecado se interpone entre nosotros y Dios porque, como prisioneros del pecado, no tenemos el derecho de elegir a Dios. Sin embargo, la Cruz paga nuestra deuda y restaura nuestro derecho de elegir a Dios. La Cruz garantiza nuestra libertad de elegir. Muchos no han ejercido este derecho de elegir a Dios y, por ello, siguen como prisioneros de Satanás.

Considera: La consagración del altar de los holocaustos era una manera de reconocer la importancia del sacrificio sustitutivo. ¿Qué ritos y actividades regulares hemos incorporado a nuestras vidas para reconocer la importancia del sacrificio de Cristo?

II. Comunión con Dios (Repasa, con la clase, Éxo. 25:22; 20:19; Núm. 7:89; 2 Sam. 6:2; Heb. 4:14-16; 10:19-25).

El arca, en el Tabernáculo, sugiere varios hechos con respecto al plan de salvación. Su ubicación sugiere que no podemos acercarnos fácilmente a Dios. En la era del Antiguo Testamento, solo el sumo sacerdote podía entrar en la presencia de Dios en el Lugar Santísimo. Esto no implica arrogancia de parte de Dios sino, más bien, compasión por los seres humanos pecadores, que no pueden vivir en la presencia de la Santidad. Aparentemente, la falta de respeto de Uza le costó la vida (2 Sam. 6). Pero, el hecho de que Dios se hizo tan cercano y disponible como era posible demuestra que Dios no ha renunciado a la raza humana (Éxo. 25:8). Él quiere vivir con su pueblo y gozar de un compañerismo íntimo con él.

El Tabernáculo simbolizaba la forma de restaurar el compañerismo. El primer paso era el sacrificio que sustituía al pecador (justificación). El siguiente era la fuente de bronce, que representa la limpieza del pecado (santificación). El Lugar Santo representaba un compañerismo continuo con Dios: vivir a la luz de la Palabra de Dios, alimentándose con el “Pan de vida”, y la comunión con Dios mediante la oración. Finalmente, esto conduciría a la glorificación, o la restauración de la comunión cara a cara que Adán y Eva habían gozado en el Edén.

Considera: Si deseamos gozar del compañerismo cara a cara con Dios algún día, ¿qué deberíamos hacer ahora para guiarnos a esa experiencia? Las ceremonias del Tabernáculo eran una ronda de actividades: los sacrificios matutino y vespertino, la lámpara que ardía constantemente, pan fresco presentado con regularidad, etc. ¿Qué sugieren estos elementos acerca del valor de la persistencia en el mantenimiento de una relación con Dios?

III. Luz en el Santuario (Repasa, con la clase, Zac. 4:1-6, 11-14; Apoc. 4:2, 5; 11:4; Jer. 1:11, 12).

El aceite, que simboliza al Espíritu Santo, era la fuente de luz en el Lugar Santo. Aunque solo el sumo sacerdote podía acercarse a Dios en el Lugar Santísimo –y eso únicamente en el Día de la Expiación–, Dios estaba presente en la habitación exterior durante todo el año. En una forma similar, cuando Jesús se preparaba para dejar a sus discípulos y regresar al cielo, les prometió que el Espíritu Santo estaría con ellos aunque él ya no lo estaría físicamente.

Considera: Recuerda que la Palabra de Dios también es una luz. Por esto, ¿cuán importante es permitir que el Espíritu Santo nos hable por medio de la Palabra de Dios? ¿De qué modo esto nos mantiene conectados con Jesús aun cuando ya no está más sobre la tierra? Las lámparas (la Biblia) no pueden arder sin combustible (el aceite del Espíritu). Entonces, ¿cuán importante es que busquemos la conducción del Espíritu al estudiar la Palabra de Dios?

IV. La consagración de los levitas (Repasa, con la clase, Núm. 8:6-26; Rom. 5:11; 12:1; Heb. 9:25-28).

Sorprende que los levitas fueran considerados como una “ofrenda”. Esto no implicaba que tuvieran algún mérito que ofrecer en pago por el pecado; solo que ellos estarían haciendo una obra en favor de Israel que este no podía hacer por sí mismo. El ejemplo de Uza (2 Sam. 6) reveló cuán seriamente consideraba Dios la naturaleza del pecado y el acercamiento de un hombre pecador al ámbito de lo santo y lo sagrado. El acto mismo de la consagración de los levitas sirvió para subrayar la importancia de no asumir un acercamiento casual a Dios que minimizara la distancia entre el Dios santo y un pueblo pecador.

Los levitas seguramente reconocieron que acercarse en forma casual, trivial, a sus deberes, nunca sería aceptable a Dios.

Considera: A la luz de la solemnidad de la ceremonia de consagración de los levitas, ¿cuán seriamente deberíamos afrontar nuestro lugar como “sacrificios vivos” en la era del Nuevo Testamento? ¿Cómo podrían nuestro lenguaje, nuestra conducta y nuestra actitud hacia la vida verse afectados cuando reconocemos que la intimidad con Dios no es un encuentro casual? Analiza la posibilidad de que haya cristianos que traten la intimidad con Dios como “un encuentro de un día”.

PASO 3: ¡Aplica!

Con tantas diferentes formas de adoración, ¿cómo puedo yo, individualmente, y nosotros como iglesia, determinar cómo adorar?

Actividad grupal:

Lista de elementos: 1) Dos trozos de masa de galletas del tamaño de una pelota de tenis: A. Una masa de galletitas dulces, y B. Otro tipo (p. ej.: masa con pasta de maní). 2) Masa de galletitas dulces ya estirada, entre hojas de papel encerado, y diversos tipos de moldes para cortar galletitas. 3) Algún preparado para espolvorear sobre las galletitas, como trocitos de chocolate, o nueces o maní, y pasta para decorar. 4) Suciedad, hojas secas, cáscaras de huevo.

Analiza lo siguiente: usando los elementos apropiados de esta lista, si comer un postre puede simbolizar la verdadera adoración, entonces 1) ¿En qué forma debería venir mi adoración? 2) Si cambio la forma al cortar la masa con forma de estrella, para que tenga la forma de un disco (usa las formas cuyos moldes tengas), ¿será todavía un postre? 3) Si las decoro con alguno de los preparados para adornarlas, o las decoro con una pasta, ¿podrían seguir siendo un postre? 4) Si añado trocitos de alguna sustancia, o uso una masa diferente, ¿podría todavía ser un postre? 5) ¿Y si le añado suciedad, hojas secas, etc. (sea dramático: añada estas cosas a la masa que no usó todavía) sería todavía un postre?

Ahora, aplique este análisis a la adoración. 1) ¿Qué constituye la esencia o el propósito de la adoración? 2) ¿Puede la adoración asumir diferentes formas y todavía ser fiel a su propósito? 3) ¿Con qué normas determinaré si hay elementos de la práctica de la adoración que invalidan la experiencia de ella al negar su esencia? Esto es, ¿cómo determinamos qué es la suciedad (elementos no válidos) y qué son los trocitos decorativos (elementos aceptables)?

PASO 4: ¡Crea!

En la lección de esta semana, nos concentramos en cuatro áreas relacionadas con la adoración: 1) el sacrificio de Cristo, simbolizado en el altar de los holocaustos; 2) la comunión con Dios (la oración); 3) el lugar del Espíritu Santo en alumbrar nuestro sendero; y 4) la consagración de los levitas a un propósito “ministerial” especial.

Elige uno de ellos y desarrolla un proyecto para la clase que pueda tener un impacto en tu iglesia. A continuación, hay algunas ideas:

1. Desarrolla una lista de actividades diarias que los miembros de la iglesia pueden hacer para reforzar su experiencia del sacrificio de Cristo, y someterla a quien prepara el boletín para su publicación. Una sería leer acerca del sacrificio de Cristo. Encuentra maneras de usar las actividades rutinarias (comer, bañarse, viajar al trabajo, descansar, etc.) para recordarnos del sacrificio de Jesús.

2. Comienza un ministerio de parejas de oración para los jóvenes de tu iglesia. Trata de encontrar un padrino de oración adulto para cada joven en tu iglesia. Este padrino acepta orar con un joven específico cada día durante un determinado período (seis meses, un año, etc.). Ser padrino debe ser específico, no general. Luego, escribe una nota al joven para que sepa quién es su padrino de oración. Hazlo más atractivo organizando una comida para los jóvenes y sus padrinos al final del período adoptado.

3. Planifica medios de ofrecer apoyo especial a tu pastor, que podría incluir un reconocimiento especial o alguna celebración. Mejor todavía, piensa en maneras de aliviar o compartir la carga del pastor.



Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números / Edición para Maestros.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

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