sábado, 17 de octubre de 2009

Lección 4: Trompetas, sangre, nube y fuego / Para el 24 de octubre de 2009

Sábado 17 de octubre.

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 12:1-29; Números 9, 10; Mateo 26:36-43; Lucas 22:15, 19, 20; 1 Corintios 15:52.

Para Memorizar: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis una nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Cor. 5:7).

JESÚS INSTITUYÓ LA CENA DEL SEÑOR en la última Pascua que comió con sus discípulos. Tomó algunos elementos de la comida pascual, y dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Y de la copa dijo: “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados” (Mat. 26:26-29). Y Pablo añade: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Cor. 11:26).

La Cena del Señor es la Pascua cristiana, un paralelo del Éxodo. Esta semana consideraremos el primer aniversario de esa liberación de Israel, también la presencia guiadora de Dios, las trompetas de plata que debían sonar en ciertos momentos y algunos informes que revelan la situación del pueblo de Dios en sus circunstancias peculiares.

Como siempre, buscaremos lecciones para nosotros mismos cuando afrontamos, en nuestro tiempo y contexto, las mismas clases de pruebas y tentaciones que ellos, no importa cuán radicalmente diferentes sean las circunstancias.

En Memoria de Mí.
Domingo 18 de octubre

Lee Números 9:1 al 5 y Éxodo 12:1 al 29. ¿Qué verdades espirituales podemos obtener de estos informes para nosotros mismos? Mientras lees, piensa, por ejemplo, acerca de cosas como la obediencia, la gracia, la redención, la fe y el Juicio.

Este fue el primer aniversario de la noche sorprendente en Egipto cuando el ángel del Señor mató a los primogénitos de los egipcios, pero “pasó por alto” (en inglés, passover significa “pasar por alto”) las habitaciones de Israel marcadas por la sangre del cordero sacrificial. Ahora, en lo que había de ser un rito anual, ellos debían recordar la noche de esa liberación especial de Egipto y la salvación que Dios había realizado en su favor.

¿De qué modo deben conmemorar hoy la Pascua los seguidores de Jesús? Luc. 22:15, 19, 20. ¿Qué nos debe recordar esta celebración?

“Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. Él, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse como ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos. [...]

“El rito de la Cena del Señor fue dado para conmemorar la gran liberación obrada como resultado de la muerte de Cristo [...]. Es el medio por el cual ha de mantenerse fresco en nuestra mente el recuerdo de su gran obra en favor nuestro” (DTG 608).

El Principio Guiador.
Lunes 19 de octubre

Una de las mayores seguridades que Israel tuvo en el desierto era la señal visible de la presencia de Dios, como se manifestó en la forma más notable: la nube de día y el fuego de noche.

Piensa en esto. El campamento, compuesto tal vez por unos dos millones de personas, que vivían en un desierto árido y peligroso, debió haberse extendido por muchos kilómetros en todas direcciones. Sin medios de comunicación instantáneos y directos (no tenían radio, teléfono, Internet), era necesaria una manera de hacerles saber cuándo y dónde habían de ir.

Lee Números 9:15 al 23. ¿De qué modo esta manifestación de la presencia de Dios les revelaba la voluntad de Dios, por lo menos en cuanto a sus movimientos?

La conducción de Dios por medio de la nube visible no siempre los guió por caminos en los que era fácil avanzar. Jeremías registra que él los guió “por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre” (Jer. 2:6).

Pero, hay un tema más profundo aquí que solo dónde y cuándo debían seguir. La existencia de la nube durante el día y del fuego por la noche también era para ellos un recordativo poderoso de la presencia permanente de Dios. De acuerdo con Números 9:16: “Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego”. No importa dónde estuvieran, qué pruebas afrontarían, qué enemigos encontrarían, allí –pendiente en el cielo– había una señal visible de la presencia de Dios en medio de ellos.

Debió haber sido hermoso haber tenido eso. Estos, nube y fuego, ciertamente habrían sido más que suficientes para mantenerlos fieles, confiados y obedientes a Dios, ¿verdad?

Cuando procurabas hacer una decisión acerca de dónde debías ir, ¿cuán a menudo deseaste tener una nube de día y fuego de noche para guiarte? Sin embargo, ¿qué promesas puedes encontrar en la Biblia acerca de la disposición de Dios a guiarnos y estar presente entre nosotros también hoy? ¿Qué elecciones puedes hacer que te capacitarán para estar más abierto a la conducción de Dios y más consciente de su presencia?

Señales de Plata.
Martes 20 de octubre

El antiguo Israel tenía dos clases de trompetas: el cuerno común de carnero (shofar) y las dos trompetas de plata, que esencialmente pertenecían al Santuario y solo los sacerdotes las tocaban (Núm. 10:8). Estas últimas estaban hechas a martillo, cada una de un solo trozo de metal. Las trompetas de plata eran como un tubo largo, ensanchado en un extremo.

Lee Números 10:1 al 10. ¿Cuál era el propósito de tocar estas trompetas? ¿Qué clase de lecciones espirituales pueden obtenerse del uso de estas trompetas?

El tocar estas trompetas de plata tenía un significado adicional al de sus aplicaciones más prácticas. Tocarlas era considerado como un “mandato”. Durante la guerra, les aseguraba que serían “recordados por Jehová vuestro Dios” y que serían salvados de sus enemigos (vers. 9). De este modo, el sonido de estas trompetas servía como “memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios” (vers. 10).

Es interesante que, aun con todas las manifestaciones de la conducción y la presencia divinas, Dios usara estas trompetas para recordar a Israel su presencia y su cuidado. Tanto por la vista (la nube y el fuego) como por el sonido (las trompetas) se les dieron recordativos especiales de la conducción y la presencia de Dios entre ellos.

Hoy, no tenemos la nube, el fuego o las trompetas de plata para recordarnos la conducción y la presencia de Dios. Sin embargo, tenemos la revelación del Nuevo Testamento de lo que Dios ha hecho por nosotros por medio de Jesús, lo que nos da la seguridad de su amor y cuidado, que el antiguo Israel no podía apreciar plenamente. Ellos sabían, solo por medio de figuras y sombras, lo que nosotros ahora tenemos en realidad, y que es el conocimiento del amor de Dios revelado en la Cruz.

¿Qué preferirías tener: una trompeta de plata sonando en tus oídos o el conocimiento del amor, carácter y el cuidado de aquel que, “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:6-8)?

¿El sonido de qué trompeta realmente deseas oír, y por qué? 1 Cor. 15:52.

“Nos Serás en Lugar de Ojos”.
Miércoles 21 de octubre

Después de la muerte de Sara, Abraham volvió a casarse. Cetura le dio varios hijos; uno de ellos fue Madián (Gén. 25:1-6). Jetro, también llamado Reuel (Éxo. 2:18, amigo de Dios), llegó a ser el suegro de Moisés al casarse este con una de sus hijas, Séfora. A Jetro se lo llama “sacerdote de Madián” (Éxo. 18:1), que adoraba al verdadero Dios (vers. 12). Otros descendientes de Madián se apartaron de la fe de Abraham y fueron a menudo enemigos de Israel.

¿Qué pedido le hizo Moisés a Hobab, uno de los hijos de Jetro? ¿Cuál fue su respuesta? Núm. 10:29-32.

Moisés no consultó a Dios antes de pedir a Hobab que los acompañara. ¿No eran suficientes la nube durante el día y el fuego por la noche para guiarlos? Aquí vemos la humanidad de Moisés, vacilando delante del desafío que lo confrontaba, y olvidando que Dios también podría abrir un sendero a través del desierto y proporcionarles tanto alimento como agua.

Lee Mateo 26:36 al 43. ¿Qué nos indica esto acerca de Jesús en su humanidad?

Aun el Salvador sintió la necesidad de simpatía y apoyo humanos. Aunque amaba a todos los discípulos, Pedro, Santiago y Juan eran los más cercanos. En el Getsemaní, pidió sus oraciones. En el monte de la Transfiguración, el mismo trío durmió en vez de orar (Luc. 9:28-31). “Ahora el Cielo había enviado sus mensajeros a Jesús; no ángeles, sino hombres que habían soportado sufrimientos y tristezas, y podían simpatizar con el Salvador en la prueba de su vida terrenal. Moisés y Elías habían sido colaboradores de Cristo. Habían compartido su anhelo de salvar a los hombres. [...] La esperanza del mundo, la salvación de todo ser humano, fue el tema de su entrevista” (DTG 391).

Aunque debemos apoyarnos en Dios, muy a menudo encontramos que la simpatía humana es útil y consoladora. Repasa ocasiones en las que fuiste especialmente bendecido por alguien que te dio consuelo y simpatía en tiempo de necesidad. ¿Por qué te fue tan útil? ¿Cómo podrías ofrecer consuelo y ánimo a alguien que padece necesidad?

¿Rumbo al Hogar?
Jueves 22 de octubre

En Números 10:11 al 36 está el informe de la primera jornada de los israelitas como un pueblo organizado. ¿Qué es lo que más se destaca acerca de la manera en que marcharon? ¿Por qué era eso tan importante?

Moisés informa que había solo once jornadas desde el Sinaí (Horeb) hasta Cades-barnea, una ciudad cerca de lo que sería la frontera sur de Judá.

Nota el orden. Tres ejércitos tribales seguían a la nube y al arca. Luego los levitas, con sus carros, llevaban las diversas partes del Santuario portátil. Otros tres ejércitos los seguían. Luego iban los coatitas, llevando los muebles del Santuario. Los seguían seis ejércitos, protegiendo la retaguardia de ataques. Todo fue hecho en orden. Considerando lo que estaba en juego, si hubiese sido hecho al azar, podría haber sido un desastre increíble esperando por ocurrir.

El camino más rápido de Egipto a Canaán pasaba por la costa, siguiendo “el camino de la tierra de los filisteos”. Pero Dios sabía que Israel no estaba preparado para la guerra (Éxo. 13:17). En consecuencia, cuando la nube indicó que las tribus marcharan, las condujo hacia el este y el norte, al desierto de Parán (Núm. 10:11, 12), un viaje de tres días (vers. 33). “A medida que avanzaban, el camino se les hizo más escabroso. [...] Alrededor de ellos estaba el gran desierto. [...] Los desfiladeros rocallosos, tanto los lejanos como los cercanos, estaban repletos de hombres, mujeres y niños, con bestias y carros, e hileras interminables de rebaños y manadas. El progreso de su marcha era necesariamente lento y trabajoso; y, después de haber estado acampadas por tanto tiempo, las multitudes no estaban preparadas para soportar los peligros y las incomodidades de la jornada” (PP 394, 395).

Lee Números 10:35 y 36. ¿Cómo podrías aplicar hoy los principios que aparecen aquí, en tus luchas y batallas de la fe? Además, pregúntate: ¿Por qué no usó Dios su poder para hacer que el camino fuera fácil y llano para ellos? Podría haberlo hecho, pero ¿por qué no lo hizo, en lugar de hacerlos pasar por tan severas pruebas? ¿De qué manera tu respuesta puede ayudarte a comprender por qué él sencillamente no hace que tu camino y tu jornada sean sencillos y libres de obstáculos? Lleva tus respuestas a la clase el sábado.

Para Estudiar y Meditar.
Viernes 23 de octubre

Cada día afrontamos decisiones serias o más sencillas. Considera las siguientes promesas con respecto a la conducción de Dios: Salmo 31:3; 32:8; 48:14; 78:52; Isaías 58:10, 11.

“Si os habéis entregado a Dios, para hacer su obra –dice Jesús–, no os preocupéis por el día de mañana. Aquel a quien servís percibe el fin desde el principio. Lo que sucederá mañana, aunque esté oculto a vuestros ojos, es claro para el ojo del Omnipotente.

“Cuando nosotros mismos nos encargamos de manejar las cosas que nos conciernen, confiando en nuestra propia sabiduría para salir airosos, asumimos una carga que él no nos ha dado, y tratamos de llevarla sin su ayuda. [...] Cuando creamos realmente que Dios nos ama y quiere ayudarnos, dejaremos de acongojarnos por el futuro. Confiaremos en Dios así como un niño confía en un padre amante. Entonces, desaparecerán todos nuestros tormentos y dificultades; porque nuestra voluntad quedará absorbida por la voluntad de Dios” (DMJC 85).

Preguntas Para Dialogar:

1. En la clase, compartan sus respuestas a la pregunta final del jueves. ¿Por qué afrontamos pruebas, cuando Dios podría eliminar todos los obstáculos? ¿Cómo nos ayuda nuestra comprensión del gran conflicto, aunque parcialmente, a responder esta pregunta? Ver Job 1 y 2.

2. Analiza más este tema del apoyo humano. ¿Qué otros ejemplos encuentras en la Biblia de cómo el apoyo humano fue útil para algunos de los fieles de Dios? ¿De qué maneras ministra Dios a las necesidades de la gente por medio del apoyo humano? ¿Cuán bien actúa tu iglesia local en esta área?

3. Cuando participamos de la Cena del Señor, ¿cómo podemos apreciar más exactamente lo que ella significa? Repasa, en tu mente, las grandes verdades de la salvación por la fe, y cómo por medio de la fe en la muerte de Jesús tenemos la promesa de la vida eterna.

Resumen: Antes de abandonar su campamento al pie del Sinaí, Israel celebró su primera Pascua aniversario en libertad. Dios no quería que olvidaran su maravillosa redención de la esclavitud egipcia. En los tres días de marcha, la Nación fue conducida por Dios por medio de la nube y el fuego. La marcha fue ordenada, con las señales de las trompetas de plata; los sacerdotes iban con el arca en el frente. La nube los condujo hacia el este y el norte en el desierto de Parán. Del mismo modo, la conducción divina a veces nos parece severa. Pero la clave es confiar en él, nuestro Padre Omnisapiente.


Guía de Estudio de la Biblia: Un pueblo en marcha: El libro de Números /
Edición Adultos.
Periodo: Trimestre Octubre-Diciembre de 2009
Autor: Frank B. Holbrook. B.D., M.Th. Teólogo adventista ya desaparecido. De 1981 a 1990, fue director asociado del Instituto de Investigación Bíblica de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland. También fue Profesor de Religión de la hoy Southern Adventist University.
Editor: Clifford Goldstein

No hay comentarios:

Publicar un comentario





Mientras estudia la Lección o Guía de Estudio de la Biblia / Escuela Sabática, en Ojo Adventista, lo invitamos -para beneficio de todos- escribir sus comentarios y consideraciones sobre dicho estudio al pie de cada entrada.